Tumaco Tumaco
Lugar de encuentros
Espacio de encuentros
Facultad de Artes Escuela de artes plรกsticas y visuales
Tumaco
Lugar de encuentros
Daniel Chaves Reyes
Bogotรก 2017
Tutora: Zoitsa Carolina Noriega
Agradecimientos Universidad Nacional de Colombia Sede Tumaco Fundación Tumac Escuela folclórica en Tumaco Milanés Ruiz Pablo Ortiz y Mery Martínez Habitantes y trabajadores, sede Tumaco Alexandra Buitrago Guacaneme Bióloga, Universidad Distrital Francisco José de Caldas Giselle Lorena Vásquez Díaz Lingüista, Universidad Nacional de Colombia Esteban de la Rosa Consultor para el fortalecimiento de la estrategia PACO Fundación Save the Children Alejandra Pedreros Sierra Estudiante de Psicología, Universidad Nacional sede Tumaco Defensoría del Pueblo de Tumaco y Casa de la Memoria de Tumaco Ana María Castañeda Mejía
Zoitsa Carolina Noriega Tutora de trabajo de grado
Nací en tierra húmeda de vida y de viento, donde la semilla alimentaba al hombre y el hombre la protegía. Crecí con los renacuajos, aprendiendo a vivir entre la tierra y el agua, buscando la manera de calentarme al sol. Busqué en los charcos espejos que me mostraran mi verdadero rostro, busqué en lo diminuto lo infinito y en la oscuridad el color. Me enseñaron a caminar los ciempiés, aprendí con ellos a recorrer los caminos bajo las piedras, laberintos a lo desconocido, nuevos mundos que se podían encontrar después de la lluvia. Éstos me explicaron que dos ojos no eran suficientes para abarcar las distancias entre los recuerdos y que sólo acurrucándome bajo el mangle crecerían mis raíces en la tierra. Fui acostumbrándome a ocultarme entre las ramas, vi como la luz se fragmentaba entre las hojas, miles de siluetas se camuflaban temerosas. Algunos se negaron a desaparecer, comieron el veneno de la hormiga y resistieron con letal colorido la depredación. Entendí que los imaginarios asfixiaron a las sensaciones y homogeneizaron la vida. Al hombre se le olvidó respirar por la piel y se acostumbró al silencio. 7
ร ndice Introducciรณn
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Mangle 17 De-construyendo imaginarios
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Aposematismo
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Aprender caminando
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Nuevas imรกgenes
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Parece mĂĄs urgente inventar relaciones posibles con los vecinos, en el presente, que esperar dĂas mejores. (Bourriaud, 2006, p.54).
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Introducción Durante mi niñez fui criado en un pueblo a las afueras de Bogotá, llamado Cajicá. Pueblo de tradiciones campesinas rodeado de arboles y cultivos, en donde pasé mi infancia conviviendo con diferentes especies de animales y plantas. Con mi hermano y amigos pasábamos horas enteras al pie de los pozos de agua esperando que alguna rana asomara la cabeza para poder atraparlas y ver sus detalles. En las noches me detenía al lado del camino a escucharlas croar. Era una sinfonía compuesta por miles de pequeños anfibios, miles de diminutas voces que me llamaban; sensaciones que muchas persona pasarían inadvertidas. Mis recuerdos se desvanecen lentamente a medida que la contaminación transformó los ríos en caños y el pueblo donde crecí se convirtió en ciudad. Creo que esa nostalgia produjo en mí un deseo de compartir mis sentimientos y preocupaciones. Si esto sucedía cerca de mí, entonces ¿qué sucedería en otras partes del país?.
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El 21 de diciembre de 2015 leí en el periódico El Espectador un titular que decía: Derrame de petróleo en Tumaco es el peor desastre ambiental en 10 años: Gobierno. Para mí fue sumamente impactante. La descripción de este acontecimiento, sus proporciones, iban más allá de lo que podía imaginar. Más de 10.000 barriles de petróleo se derramaron en el río Mira y desembocaron el en mar, ocasionando la mortandad de miles animales y plantas, además del corte de agua potable durante casi un mes en la región. Ser espectador de calamidades (…) es una experiencia intrínseca de la modernidad, la ofrenda acumulativa de más de medio siglo. De esos turistas especializados llamados periodistas. (Sontag, 2013, p. 23).
Fue en ese momento que tomé la decisión de viajar a esa ciudad, ese municipio de Colombia que era completamente desconocido para mí, un lugar del que yo sólo tenía una noción borrosa y mediática. Yo era un completo ignorante1. 1 Entnediendo ignorante según la definición que da Raciére (2003) en su libro El Maestro Ignorante: “una persona ignorante podría enseñar a otra ignorante lo que él mismo no sabía, proclamando la igualdad de las inteligencias y pidiendo la emancipación intelectual de las clases más bajas contra la sabiduría establecida.” (pag.22). 14
Ese titular me llevó a revivir la nostalgia y los recuerdos de mi niñez, que, sumados a mi preocupación por las problemáticas medioambientales, me impulsaron a plantear un proyecto cuyo objetivo esencial era aprender.
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Mangle Este proyecto nació como el mangle, arrancó como una semilla a la deriva en el mar hasta encontrar tierra. Parte de mi experiencia al llegar a Tumaco y cómo ésta se fue ramificando para construir un manglar. Un proyecto de creación e investigación que involucró una metodología de acción participativa, acompañado de trabajo multidisciplinar, para generar sensibilización medioambiental a través de un trabajo de aprendizaje conjunto con la comunidad local, aprendiendo sobre este ecosistema desde la experiencia directa, sobre los seres vivos que lo habitan, sus estructuras, sus colores y sus formas. Universos de vida y luz. Pero, ¿cómo podría desarrollar una búsqueda de estas dimensiones si yo no era de la región ni tampoco sabía dónde empezar a buscar?
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De-construyendo imaginarios Al llegar a Tumaco conocí a Alexandra Guacaneme, bióloga que trabajaba allí hacía ocho meses, fue vital su ayuda al igual que la de Milanés Ruiz y Pablo Ortiz, lugareños y trabajadores de la sede quienes colaboraron en este proyecto. Durante un mes realizamos 8 salidas en las 45 hectáreas de selva húmeda con las que cuenta la sede de la universidad. Ellos fueron mis guías, mis compañeros, conocían mejor que nadie cada rincón, cada animal y planta que allí se encontraba. Alexandra reconocía las especies según su nombre científico, conocía sus comportamientos y sus características biológicas. De igual manera, Milanés y Pablo me enseñaban cuáles eran los nombres comunes de estas especies y sus usos tradicionales. Cada uno lo hacía desde su conocimiento específico: ellos desde la parte empírica, ella desde la teórica-científica. Yo sólo escuchaba atentamente. Nunca había estado en medio de una selva tan densa, desconocía ese ambiente y la humedad, el calor y los mosquitos hacían difícil el trabajo en esta zona, pero entre más me adentraba más quería aprender. Al poco tiempo de iniciar el primer recorrido encontramos un guadual, cañas de casi 30 metros de alto, líneas curvas que se entrelazaban formando un arco, fueron nuestra puerta de entrada a este universo. 21
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Jamás había visto guaduas de esa altura, las dimensiones se perdían y me sentía diminuto ante su imponencia. Durante el camino, Milanés me decía que por los senderos se veían ranas fácilmente, sólo tenía que fijarme al caminar y las vería saltar encima de las hojas caídas. Efectivamente las vi, decenas de pequeñas ranas no más grandes que una moneda, saltaban rápidamente al sentir que alguien se acercaba. Nuevamente me remonté a mi niñez. Sus formas y colores eran completamente distintos a las ranas que ya conocía. Algunas negras con amarillo, verdes con pequeñas manchas en la espalda o casi translucidas. Verlas me hacia pensar la manera como los seres vivos tenemos la capacidad de comunicamos a través de señales en la piel. Me preguntaba cómo la coloración, sumada a la forma en la naturaleza, pueden generar sensaciones a partir de señales produciendo tipos de lenguaje sensorial. Durante las salidas fue importante la observación, pero también fueron esenciales las charlas y reflexiones que tuvimos durante el camino. Recuerdo una discusión que se dió en torno a un tipo de serpiente llamada Talla x o Mapaná, de coloración café habano con rombos negros. Don Milanés le tenía muchísimo miedo a las serpientes, cada vez que veía alguna la decapitaba, pues una había matado a su tío y otra casi mata a su hermano. Nosotros intentamos disuadirlo que no lo hiciera, le decíamos que simplemente las dejarla ir y le contábamos la importancia de esa especie dentro de este hábitat, ya que 23
se encarga del control de la población de roedores y es fundamental dentro de la cadena alimenticia. Esos encuentros son sólo una pequeña parte de las salidas, pero sirven para explicar los puntos claves del proceso. La intención fue generar un diálogo entre perspectivas y conocimientos diferentes, dar lugar a un encuentro entre tres posiciones: la biología, el arte y los saberes del habitante, donde se comparte y complementa el conocimiento de manera horizontal. La unión de biólogos, artistas y lugareños se dio anteriormente en Tumaco durante la expedición botánica y la corográfica, en las cuales la intención principal era estudiar e inventariar las especies y poblaciones del territorio colombiano para apropiarlos y dominarlos. Su carácter colonizador buscaba beneficios a partir de la extración de recursos con un interés económico y naciolista. En el caso particular de estas expediciones, el arte impuso la manera cómo se les representaba.
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No sólo fueron conquistados por las armas, sino también colonizados por las imágenes, convirtiendo al nuevo mundo en un campo de batalla estético. En América Latina la definición de cultura está por construirse (…) Los conceptos de cultura que han prevalecido tanto en Latinoamérica como en los demás países colonizados han sido importados del pensamiento de los países dominantes y colonizadores. (Villalobos, 2006, p. 394).
Hoy en día nos enfrantamos a una colonización similar, los territorios naturales se plantean como zonas de explotación y no de aprendizaje, y no se tienen en cuenta las perspectivas y conocimientos de los habitantes.
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Aposematismo La palabra se compone de dos raíces griegas: apo: que significa ‘lejos’; y sema: ‘señal’, lo que puede entenderse como señales de advertencia. Durante las salidas en la selva pudimos encontrar muchas maneras como los animales y plantas se comunican entre sí. Mientras algunos animales han desarrollado sistemas de camuflaje que les permite mimetizarse con el entorno y de esta manera evitar a sus depredadores, el aposematismo – el caso contrario – consiste en un fenómeno que presentan algunos organismos con rasgos llamativos a la vista, destinados a alejar a sus depredadores. Combinaciones de color con elaborados diseños, tonos intensos, brillantes, contrastados, mezclas de blanco, negro, amarillo, azul, naranja, rojo, cobre, verde... El aposematismo es casi siempre defensivo, busca el reconocimiento y advierte a los posibles depredadores. Se manifiesta frecuentemente en especies de animales con aguijones, veneno, o un sabor desagradable. Estas características logran generar una comunicación (zoosemiótica), mensajes entre las diferentes especies de seres vivos. La rana venenosa, por ejemplo, tiene la capacidad de defenderse sin la necesidad de agredir directamente al depredador. La avispa, por otro lado, advierte y, si se siente 31
amenazada, ataca con su aguijón. Intentar entender este tipo de señales biológicas y su relación con el hombre, nos da la capacidad de transformar su representación de animales biológicos a animales simbólicos. En la elaboración del simbolismo de un animal, cuentan la cercanía y la reciprocidad existente entre él y la comunidad, así como el vínculo (...) creado entre ambos. (Garcés, 2010, p.25).
De la misma manera como hace 2600 años la cultura TumacoLa Tolita usó la rana –encontrada en numerosa orfebrería y alfarería– como símbolo de fertilidad dentro de su cosmogonía, mediante este trabajo es posible proponer nuevas maneras de representaciones zoomorfas para simbolizar la relación entre el hombre y su entorno natural en la actualidad. Así, el color de la rana, no sólo es señal de advertencia de su toxicidad para sus depredadores, sino que puede replantearse como un llamado de atención sobre su riesgo de desaparecer, debido a la devastación de su hábitat. El objetivo es, entonces, generar nuevos lugares de encuentro, donde el acercamiento y la observación de estos animales simbólicos, sirva para generar una reflexión sobre nuestra intervención en la naturaleza, retornando a la contemplación de estos universos como experiencia sensible. 32
Aprender caminando Luego de hacer los recorridos con Milanés y Pablo, creí necesario que los estudiantes de la sede tuvieran la misma experiencia. Posteriormente, realizamos 2 recorridos con 46 estudiantes, en los cuales compartimos nuestros conocimientos y todo lo que habíamos aprendido durante el primer mes. Estas salidas no se reducían a adquirir una serie de datos teóricos, ni tampoco de resaltar los desastres ecológicos como único factor de daño ambiental, sino para generar una apropiación de este espacio a través de un ejercicio de observación y de inspiración en la naturaleza para la autorreflexión, mediante un mecanismo de aprendizaje que se deriva de la imitación.
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A partir de las salidas planteamos dos actividades: una escrita y una plástica. Con Lorena Vázquez, lingüista, desarrollamos un ejercicio de escritura, del cual recibimos 40 textos. Narraciones en las cuales los estudiantes de la sede contaban su experiencia durante las salidas a través de un texto corto en el que expresaran qué veían, qué les llamaba la atención y qué sentían.
Texto escrito por Diana Marcela Preciado estudiante de ingeniería:
UNA HERMOSA CAMINATA Todo el recorrido inicia pasando por el río unal el cual no es muy ancho pero si tiene una cobertura larga pero igualmente llamo la atención de muchos, luego hay un camino de tierra que tiene piedras y alrededor habían plantas de diferentes tipos, en una de ellasreposaba una mariposa de color negra y azul rey los cuales me parecieron muy llamativos. Al seguir con la caminata más adelante observe que había otros tipos de una planta que nosotros llamamos dormilonas porque al tocarla ella automáticamente cierra sus hojas como un modo de defensa, no era como la que habitualmente conocía y es interesante saber que contamos con ese tipo de diversidad. El recorrido lo hicimos en compañía de un fotógrafo de artes que está en decimo semestre y con una egresada de biología, cada vez que íbamos avanzando mirábamos más y más vegetación de repente apareció una ranita pequeña que no era venenosa la bióloga nos 36
explicaba que por medio de la rana es que se inventaron las aletas para los buzos, yo me atreví a tocarla y pude sentir su piel fría y suave. Ellos también nos contaron que en las hojas de las plantas tienen ranuras para recibir mejor el agua y que por medio de esos canales bajan al tallo para poderse hidratar y que hoy en día están pensando en adaptar ese modo como una manera de recoger agua de lluvia para potabilizarla. Después observe unas palmas grandes que se llaman socrocios palmitos y lo más curioso fue cuando mis compañeros y yo vimos una especie de palma de plátano, pero los plátanos tenían un color como rosado no pudimos saber con precisión porque tenían ese color. Había también unas plantas que eran como laderas que iban trepándose a otras plantas para poder obtener nutrientes ya que esa era su manera de capturar los rayos del sol y obtener el agua de lluvia. Nos adentramos más y hubieron compañeros que atraparon salta montes pero esta vez no fui capaz de tocarlo, luego vimos un panal de termitas y yo pude captar una ave blanca y una libélula de color azul y otra mariposa de color café que tenía unos ojos en las alas el cual sirve para defenderse de sus depredadores ya que ellos pensarían que es un animal más grande que ellos. Hubieron compañeros que casi se caen pues el camino se hacía más angosto y lleno de hojas, ramas y raíces de los árboles, cuando llegamos a un punto en donde vimos unas vallas que se encontraban en el suelo tenían un color morado uva pero nuestros guías nos dijeron que eran venenosas. Más adelante había dientes de león, yo no imaginaba volver a ver estas hermosas flores pues la última vez que vi uno fue en Bogotá ya que ellos crecen en los climas fríos y un compañero empezó a soplarlos y era hermoso ver como se esparcían sus semillas por el aire. 37
Pasamos por una zanjita y llegamos al lugar que más me gusto del recorrido por que vi un sembrado de guadua, quede perpleja porque nunca en mi vida había visto un sembrío de guadua era hermoso ver como crecían tan alto y se enlazaban unas con otras formando como una especie de arco y en las puntas habían unas florecitas, la verdad es que cada vez que me acuerdo de ese paisaje tan bonito se me dibuja una sonrisa en el rostro, lastimosamente no pudimos caminar más hacia adelante porque todavía no han explorado esas zonas. Y con ese hermoso paisaje se terminó el recorrido y tuvimos que regresarnos hacia la sede de la universidad por el mismo camino por donde entramos. Así fue como culmino nuestra hermosa caminata por la sede de la universidad sin que ninguno de mis compañeros se callera entre asombros, risas y alegría de poder tener un conocimiento nuevo con el cual podemos entender un poco más cómo funciona el medio ambiente. Quede contenta de poder tener esa oportunidad de descubrir cosas nuevas que para mí eran obsoletas.
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La segunda actividad consintió en un ejercicio de cianotipia. A cada estudiante se le pidió recolectar hojas de plantas que les parecieran atractivas o que fueran desconocidas para ellos. Me pareció una manera sumamente eficaz para combinar la botánica y los procesos fotográficos y así lograr un acercamiento con naturaleza y la observación. Me basé en los estudios realizados por la fotógrafa inglesa Anna Atkins, primera mujer fotógrafa de la historia, quien en 1843 publicó el primer libro con fotografías llamado British Algae. Cyanotype Impressions, el cual documenta diversas plantas y cuyas ilustraciones eran copias azuladas de sus siluetas. Atkins era aficionada a la botánica y logró combinar su pasión con el proceso fotográfico experimental en un estudio científico. Mi propósito no era hacer un estudio científico, sino un ejercicio de creación que generara sensaciones positivas hacia la naturaleza, experiencias significativas que crearan un vínculo directo con estas plantas. Y, a diferencia del método científico, lo más importante de esta actividad fue el carácter colaborativo para producir la imagen final.
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La deshumanizaciรณn es la tendencia a hablar o tratar a las personas como si fueran objetos, sin subjetividad, y no como agentes que desarrollan anรกlisis de su situaciรณn y trabajan para resolverla. (Graf, 2012, p.21).
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Nuevas imágenes Finalizando mi viaje, gracias a la oportunidad dada por Esteban de la Rosa quien trabaja con una fundación en Tumaco, realicé talleres en 5 colegios: 3 en área rural, 2 en área urbana, con alumnos entre los 5 y 18 años. Con ellos se abordó la reflexión sobre el papel de la fotografía en la actualidad además de como ésta puede ser una herramienta creativa de participación e integración para la transformación de problemáticas medioambientales y sociales. De niño, jugaba con los insectos que encontraba en mi casa, los troncos y las piedras se convertían en mis escenarios cinematográficos preferidos, en los que las arañas luchaban ferozmente entre si. No tenía cómo capturar estos momentos, todo se guardaba en mi memoria, cada pequeño detalle, cada sonido. Yo tuve mi primera cámara a los 14 años, y antes de eso no sabía nada de fotografía. Durante los talleres, algo llamó mucho mi atención: casi la totalidad de los niños tenía celular con cámara, incluso los más pequeños. Sabían a la perfección cómo se utilizaba cada aplicación y cada efecto con la que cuentan estas tecnologías. Uno de ellos, de 7 años, quería ser “youtuber” y buscaba la manera de tener más suscriptores en su canal. Estos jóvenes, a diferencia de lo que conocía yo a su edad, usan la fotografía en su cotidianidad. Selfies, fotografías de familia o amigos y accidentes de tránsito o situaciones 45
violentas eran la imágenes más recurrentes de sus tomas fotográficas. Para ese tiempo yo estaba leyendo el libro Ante el dolor de los demás de Susan Sontag , novelista inglesa que aborda el tema de la representación visual de la guerra y la violencia donde cuestiona el papel que juega el fotógrafo, la fotografía y la lectura de estas imágenes en relación al espectador. Generalmente desde pequeños se nos educa para comunicarnos de manera verbal o escrita, pero la educación del lenguaje visual se omite. Coexistimos con un mundo de las imágenes, al cual nos enfrentamos diariamente, pero no estamos preparados para entenderlas, para de-construirlas o generar nuevas imágenes desde nuestras propias intenciones y perspectivas. Los medios, especialmente la televisión, ha sido la encargada de implantar estándares estéticos de representación visual que se asumen como verdades absolutas y modelos a seguir y no estamos preparados para cuestionarlos o subvertirlos. Generar una reflexión de cómo nos representamos o se nos representa como individuos es la base del empoderamiento para evitar la colonización de las imágenes.
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No deberĂa suponerse un nosotros cuando el tema es la mirada al dolor de los demĂĄs (?) (Sontag, 2013, p,14).
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No se trata sólo de Tumaco o del derrame de petróleo en este lugar. Se trata de cuestionarnos como individuos en medio de una crisis cultural que, en algunos casos, es la base de muchas de las problemáticas ambientales y sociales de nuestro país. Es mirar a nuestro alrededor y a nosotros mismos. El objetivo de unir la educación artística y la educación ambiental es construir identidad para aproximarnos al medio al que pertenecemos, siendo una tarea permanente, pues ambos estamos en proceso de renovación constante. Formular nuevas metodologías multidisciplinares y creativas sirve para poder entender nuestras realidades y así interpretarlas críticamente. Ejercicio urgente en un momento en el cual la sociedad está sometida a un profundo cambio global. Mis imágenes son simplemente una invitación a prestar atención, pretenden un cambio de perspectiva para generar nuevos lugares de encuentro.
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Es necesario volver a respirar por la piel.
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Bibliografía SONTAG. (2013). Ante el dolor de los demás. España: DEBOLS!LLO. SALAZAR.(1992). La investigación acción participativa, inicios y desarrollo. Madrid:POPULAR. LE ClÉZIO.(2010).El éxtasis material.Madrid: ADRIANA HIDALGO S.A. DÍAZ(2013). Aprendiendo de un lugar en el Amazonas. Bogotá: UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA GRAF, FLORES, RÍOS (2012). Investigación Feminista epistemología metodología y representaciones sociales. México: UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO RANCIÈRE. (2002). El Maestro Ignorante. Barcelona:LAERTES VILLALOBOS (2006) EL SINCRETISMO Y EL ARTE CONTEMPORÁNEO LATINOAMERICANO.Mexico: Universidad Autónoma Indígena de México RODRIGUEZ. (1992). Fauna Pre hispánica en Nariño. Bogotá: Instituto Colombiano de antropología BOURRIAUD.(2008). Estética Relacional. Buenos Aires: ADRIANA HIDALGO S.A
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