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-Mia-, gritó Jason de nuevo mientras la alcanzaba, apenas y había abrochado sus vaqueros, había corrido hasta cruzar la calle, girándola antes de que pudiera llegar a su casa. -Mia, espera por favor-, jadeó de nuevo odiándose por el poco control de su respiración, al demonio con todo, estaba frustrado, dolido y muerto de miedo. -Yo lo siento no quería...-, comenzó ella antes de cerrar sus labios firmemente, el intentó tocarla y ella se encogió como si el contacto le resultará insoportable. -Mia por favor habla con nosotros-, pidió David a su espalda, Jason lo miró sobre su hombro solo un momento, se había colocado otra vez la ropa y al llevar la camiseta parecía mas decente que el con el torso denudo. -No se trata de ustedes, no se trata de ustedes-, repitió Mia llorando mientras esquivaba sus miradas. -¿Entonces de que Mia?, lo que viste es lo que somos, una parte de nosotros, tan insoportable te resulta-, espectó Jason enojado, tratando de entenderla de nuevo, sin tener ningún éxito. -¡No!, jamás seria insoportable-, replicó ella un poco mas alto del volumen normal, se limpió sus mejillas con un gesto brusco y lo miró, sabía que no mentía, lo sabía en cada centímetro de su cuerpo, sus ojos azules pasaron a David y finalmente bajaron hacia el suelo. -Necesito estar sola, por favor-, pidió al tiempo que daba la vuelta y entraba a la casa. David comenzó a seguirla al segundo siguiente, como si hubiera despertado de un sueño, Jason lo detuvo sostenido su brazo. -Déjala-, pidió en voz baja. -¿Que diablos te pasa?, no podemos dejarlo así-, exclamó mientras Jason trataba de controlarse, una parte de le quería aporrear la puerta junto a su amante. -Si vamos ahora, si presionamos, ella jamás volverá-, susurro mientras David tensaba la mandíbula y sentía en silencio, ambos sabían que tenían que esperar y aquello sonaba malditamente mal.


Mia se despertó en su habitación, miro hacia la ventana, as cortinas estaban corridas permitiéndole observar el cielo oscuro tenuemente iluminado por la luz de la luna. Miro hacia el buró, el despertador marcaba las 4 a.m., justo ala lado estaba el pequeño frascos con el medicamento recetado para dormir, al final escapa de los problemas había resultado solo un dolor de cabeza, sentía el pulso en su sien a punto de estallar, la realidad aun seguía allá fuera y ella solo haba escapado cobardemente algunas horas, había subido hasta su habitación y había llorado contra la puerta como si temiera que alguien intentara traspasarla. Había llorado por que se había perdido en la felicidad embriagadora, una felicidad sin futuro, no importaba el como se llamara, hombres homosexuales o bisexuales, ella había comprendido que en el corazón y el cuerpo no se mandaba ni se podía clasificar con un frió señalamiento, sin embargo la fantasía de un trío solo estaba bien por un segundo de pasión, en la pagina de un libro o en una película, en la vida real, las miradas como la de su vecina aparecerían cada día, ellos había tenido un a vida relativamente normal como pareja, vivían juntos en un vecindario tranquilo, pero con ella debían mantenerse bajo perfil, sorteando olas y permanecido en la oscuridad, Mia jamás podía presentar su relación a tres, jamás podría referirse a ellos como sus novios, o esposos, no sin atenerse a la desaprobación de casi todas las personas. Tenia que irse, la necesidad de huir era demasiado fuerte peo se encontraba sin poder hacer una maleta o llamar al aeropuerto, el solo pensamiento de alejarse la desgarraba, no eliminaba el miedo aun seguía aterrada, peo estaba clavada a ese lugar, estaba unida a ellos, ¿Que iba a hacer con eso? Permaneció en la cama con la cabeza palpitándole de forma dolorosa y los pensamientos yendo a direcciones distintas, ansiaba ser feliz, pero no podía imaginarse una vida con cientos de personas señalándola. Había sido educada para ser todo lo que los buenos modales y la perfección ameritaban, como podía ser ella la mujer de dos hombres con una relación previa. Sonaba imposible, era imposible.


Finalmente se levanto y se puso un pantalón deportivo, una camiseta y las deportivas, mientras salían de la casa y subía a su vehiculo. El amanecer apenas iba rompiendo el cielo mientas se acercaba al parque central, se estaciono y observo a unos cuantos corredores matutinos, salio del auto y lo cerro comenzando a caminar entre aquel lugar apacible tratando de encontrar la fuerza necesaria para irse o para quedarse, tratando de encontrar ese detalle que la hiciera entender lo que tenia que hacer, lo que debía hacer. Miro los árboles, el césped, las bancas aun vacías debido a la hora y se sintió sola, y fría, igual que antes de que ellos entraran en su vida, ansiaba el calor y su compañía, escucho una risa femenina mientras giraba su rostro, a unos cuantos metros dos hombres perseguían a una mujer de forma juguetona casi desmintiendo el hecho de que era lunes por la mañana y que cualquiera podría verlos. La mujer alzó las manos como para detenerlos y respiro mientras les indicaba nuevamente un movimiento, parecían estar practicando una especie de ejercicios de relajación, yoga o algo por el estilo, la mujer era joven y hermosa con aire seguro y digno que la hacia destacar, Mia sintió sus pies moverse casi por voluntad propia, los dos hombres eran rubios, aun no podía verles el rostro, era un contrate interesante, aquella mujer de rasgos latinos entre los dos, ella volvía a estirarse tocando con sus manos el césped mientras ellos se quedaban de pie mirándola sin disimulo. Mia se acerco un paso mas mientras la mujer se giraba y los miraba enfurruñada. -Olvídenlo-, gruñó ella -Vamos Terri-, gritó uno de los hombres lo suficientemente alto para que no habría dudas de sus palabras, Mia se detuvo con la sangre enfriándose en sus venas, el vago aire familiar de la mujer se despejo en su mente, estaba aun lo suficientemente lejos para que no la notaran del todo, quiso dar media vuelta y huir pero los siguió mirando, ella hablo en voz baja casi como si les estuviera amenazando con algo "ilícito", ellos pronto estuvieron corriendo tras ella de nuevo jugando mientras Esteban la atrapaba sujetando la cintura y atrayendo la espalda de ella contra su pecho, a pesar de los movimientos de resistencia ella sonrió discretamente y miro a Cameron acercarse, pronto estuvo en medio de


ellos tan cerca que cualquiera que los pudiera ver no dudaría en echar su imaginación a volar No pareció importarles, Cameron sujetó su rostro y la besó suavemente mientras Esteban los sostenía a ambos, Mia retrocedió pero tropezó con sus propios pies y gimió cuando calló de espaldas contra el césped húmedo y aun demasiado frió en la primera mañana. Cerró los ojos un momento y trató de levantarse. -¿Estas bien?-, preguntó Terrence frente a ella, Mia no contesto se levanto por completó y la miro fugazmente, Cameron y Esteban la miraban serio casi....avergonzados mientras esperaban a unos pasos. -¿Mia?-, preguntó Terri mientras ella apretaba los puños, había esperado que no la reconocieran, ella quiso decirle "estoy bien, gracias", dar media vuelta e irse pero la realidad era que no estaba bien y no era el golpe que aun sentía contra su cadera, no estaba bien por que se sentía celosa, y llena de envidia, la mujer frente a ella había tenido el valor del que ella carecía. Dio media vuelta y comenzó a caminar con pasos rápidos lejos de ellos. Sabía que la seguían pero no se detuvo hasta que el aire frió calo en sus pulmones. -¿Podríamos hablar?-, jadeó Terri a su espalda y ella cerro los ojos, se giro finalmente molesta con todo, por que no solo podía dejarlo estar e irse con "sus" hombres -No hay nada de que hablar-, dijo ella en tono suave, contenido, muy parecido al tono que usaba Jason cuando se molestaba -Creo que deberías dejarlo ir-, dijo Terrence acercándose, casi como dándole un consejo a un alma perdida. Mia se rió y alzo la barbilla justo como veía a David hacer cada que le picaban el orgullo. -No deberías precipitarte Terrence, esto no es por Cameron o por lo que paso, tengo mis propios motivos, que nada tiene que ver con ustedes-, replicó altiva mientras ella fruncía el ceño, se cruzo de brazos con terquedad. -¿Que motivos?-, le pinchó Mia se pasó una mano por el cabello exasperada.


-¿Crees que eres la única saliendo con dos hombres?-, exclamó al fin dejándolas a ambas en un silencio incomodo pero sin la tensión de antes. Terrence se sentó en una banca cercana y contra todo su juicio Mia la siguió colocándose a su lado. Le contó todo, casi sin esperar conversación por parte de ella, solo necesitaba sacarlo. -¿Que vas a hacer?-, fue la única pregunta de Terri -No puedo hacer nada, contrario a lo que todos piensen y aun con lo que ambas sabemos significa amar a dos personas al mismo tiempo y que ellas te amen, la vida no es justa, no te permite la libertad de decidir como vivir tu vida no sin ser señalado. -Claro, podrías simplemente no hacer nada y finalmente dejarlos...o podrías ser feliz, la normalidad es subjetiva, impuesta, quizás tengas que preguntarte que preferirías, ¿que la normalidad prevaleciera y perderlos o mandar todo al diablo y tenerlos? -No es tan sencillo-, replicó Mia en voz baja -Te equivocas es tan sencillo como eso-, terminó Terrence levantándose. -Será mejor que me vaya, ojala podamos hablar de nuevo-, dijo sinceramente, Mia sonrió. -Ojala-, respondió aunque ambas sabían que no lo harían Se quedo en el parque hasta que el sol dio en pleno sobre los árboles, y la gente comenzaba a llenar los alrededores, corredores matinales, estudiantes, madres y niños pequeños. Se levantó de la banca y comenzó a caminar aun con las palabras de Terrence en su cabeza. -¿Mia Lawrence?-, preguntó una voz a su lado, una mujer de mediana edad con el rostro sumamente maquillado y ropa deportiva de marca le sonreía mientras la miraba de arriba abajo, iba acompañada de otra mujer que parecía estar evaluándola también. Ella tardó mas de unos segundos en ubicar aquel rostro elaborado, no podía recordar su nombre, pero al había conocido en unos de los almuerzos a los que era fanática la madre de Cameron. -Hola-, saludó por fin sin intentar adivinar el nombre


-Me da mucho gusto volverte a ver, ¿Como estas?, me refiero después de todo, con lo que pasó desapareciste del circulo-, dijo con voz suave casi maternal sin embargo lo artificial del sentimiento desbarataba el resultado. -Era de esperarse, supongo.-, Mia sonrió con burla mientras la mujer enarqueaba delicadamente una ceja. -No te preocupes pronto conocerá a un buen hombre y harás un matrimonio adecuado, es normal en una personita como tu-, aseguró mientras Mia sonreía y se excusaba al mirara la hora en su reloj de pulsera. Reprimió el impulso de llamarla bruja solo por que irónicamente ya todo estaba claro en su cabeza, si normalidad significaba a un buen hombre y un matrimonio conveniente Mia deseaba otra cosa más que normal...


Capitulo 10