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Angel

Manuel

Autero


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que no se puede dar vida al surco que no labramos? Hay que labrar la tierra y sudar como cristianos, que tú dijiste, señor, que todos somos hermanos. Vendrán oscuras tormentas con huracán de verano, como la cruz del destino que a cuestas todos llevamos. De niño empec~ un d1a a labrar tierras ajenas, yo -soy labrador, dec1a, la sangre suda en mis venas. y esa gota de sudor por una frente arrugada, cae al suelo murmurando: es la ingrata' incomprens i6n humana.


y a la tierra

sac贸 el jugo?

se fu茅 como la humedad del surco que habia labrao, por eso hoy reposa en paz en un rinc贸n apartao.


y un beso pude libar. Dos lib~lulas azules se pararon en tu pecho. iQu~ bi~n formaos los tenias, qu~ blancos y qu~ derechos! Cuando alcanzarlos yo pude, en el olivar desierto, tus ojos verdes lloraron ••• señal que estaban despiertos. La luna se cubrió el rostro y se nubló el firmamento, para que fueran las sombras las que cubrieran tu cuerpo.


yo te volver~ a besar cuando pases por el rio. Querias burlarte de mi y hoy ya lo has conseguido, pero se qued贸 alli tu seno sorprendido. En el agua que te veo siempre hay pececillos y de noche con la luna se oyen cantar los grillos. Ese seno que palpita como la espuma, como el ruido, como la enamorada tinta con la que te escribo.


y a los vientos

perfumando.

y no le pedi clemencia y no le roguĂŠ llorando, q~e me mezclĂł en el perfume que ella iba dejando.

V

Una triste mirada, un beso de amor, una hoja seca. Somos tĂş y yo.


de tu fragante boca, quisiera ese momento que besas a las rosas 'y enamorarte dentro como a una mariposa, sin escuchar lamentos ni ninguna otra cosa que nuestro pensamiento, sentirte cariĂąosa con sabores de besos y que pase misteriosa la nostalgia del tiempo. Sus p~talos abiertos estĂĄn ya, pasa hermosa~ que yo te llevo dentro del cĂĄliz de mi rosa.


y a sus carnes

de nardo

volvióse

el color.

y cual rosa durmiente despierta despacio y se encuentra luciente y vestida en topacios ya la niña se duerme y piensa desde entonces que ha vertido la risa y ha perdido el amor y pasa los dias deshojando la flor. Sin pintar sus mejillas se moria la rosa, en color natural era ella la hermosa y el clavel solitario le hacia un favor, pues cria estar viendo del Olimpo la diosa cual soñó el poeta mezclar en su prosa. y en los más celestiales colores parecia trocarse el color de su que me daba la vida, me daba el que la brisa paraba el ardor de y queria fundir los suspiros en

del cielo pelo calor, su pecho besos.


la luz de tu sentimiento.

IX

Henchidos y perEumados labios de amapola, dos besos hay deshojados en tu inmaculada boca.

X

Cuando yo me voy de Lora lo hago poquito a poco. No quiero dejarla sola.


Que las flores y la tierra se cubren de triste manto. ¿Es que esta noche no viene? ¡Ay, por qu~ tardará tanto!

XII Una rosita temprana cogida en el mes de Abril, eso parece tu boca cuando la acercas a m~.


¿O vendrás cuando mis ojos est~n ensangrentados, o est~n ya mas cerrados que aquella noche negra? ¿Vendrás cuando la brisa de la noche jugosa se acerque cariñosa a perfumar mi cuerpo? ¿Vendrás como el relámpago lejano del Oriente a besarme la frente antes que el corazón? ¿Vendrás como el suspiro que nada entre los vientos y en cuyo movimiento se crea vencedor?


¿Vendrás cuando las flores en mi tumba, marchitas, estén cual margarita se deshojara al sol? ¿Vendrás cuando mi alma esté ya en el infierno, pues nunca hemos de vernos en el cielo tú y yo?


XV ~n la fuente del un profano bebi贸 Nunca supo, mire de la fuente que

querer un dia. usted, bebia.

XVI !AYi Cuando nacen las flores sin color y sin brio. Es igual que los amores que se van tirando al rio.


XVIII

A la hora que bajan los maitines del cielo, a la hora que duermes el misterio del sueño, siempre intentobesarte y es inútil mi empeño.

XIX

Al llorar con desconsuelo dentro de mi corazón soy el monstruo de los celos que vive de la ilusión.


XXI Si tú fueras rosa y yo tu rosal mi savia te diera y nunca quisiera verte deshojar.

XXII De tu voz yo soy la voz, de tu corazón amor, de tus labios ••• iqu~ s~ yo!


del cementerio de Lora está la niña y parece que hasta dormida llora. tal Fué mi pens am ierrto , que si los muertos se van nosotros somos los muertos y ellos los que vivirán.

y

Porque hay otra .vida••• allá en el· más allá, donde los muertos reviven para· ya no morir más. Por eso miro mis ojos que un dia se cerrarán para dormir con el sueño en que termina el soñar.


y entra en mi alma el triste

atardecer.

Es tu voz, tan clara como el dia, la que en su eco me envia una oraci贸n y al oirla me vuelve la alegria porque es esencia y perfume del amor.

X~

En mi memoria

un rayito eres t煤.

azul de amor


cero

6n r.

y las hojas de mi parra secas de tanto dolor. Esperando que la mires y recuperar su color verde que le pertenece pero a tus ojos no. Las flores tienen harta armonia, los ruiseñores suave cantor, mi parra sentirá alegria Sl tú me entregas tu amor. ¿Y qué importa que mi parra ya no posea el verdor, Sl en tus ojos estoy viendo el verde puro de amor?


entonces podré cantar con el canto de las musas y al11 te podré esperar como aquella noche oscura. y entonces

en nuestro polvo flores han de sembrar, nosotros las cuidaremos y nunca se han de secar. Mas cuando los angeles salgan tocando el himno final te envolveré en mi polvo y el fuego nos fundirá. Por eso, si en esta vida ya no t~ puedo besar, moriré con alegria para poderte esperar.


Rebosante

van del mal

que me dejaron tus carnes, bajo un cielo en que las sombras han venido a mi a forjar verte por los olivares. Hay hombres que han transformao tu corazón a orillas del rio, yo si es verdad que he convertio tus carnes muertas de frio en agua caliente y sal. Veneno ••• , lo que tú das.


¿cuántas parejitas habránse besado? Es la tradición, perfumes de besos, excesos de amor. ¿Dónde van las niñas con tantos colores? ¿Váis a la placita en busca de amores? Recuerdo que un día no muy soleado venían contentas,' pues habían encontrado lo que ellas buscaban bajo los naranjos. Existe una fuente de cuatro farolas y una cruz luciente. Ya llegan las fiestas de este pueblo mío que se llama Lora y termina en Río.


Esta edici贸n consta de 500 ejemplares que se imprimieron en el mes de Mayo de 1.981, en los talleres de la Imprenta Becerra de Lora del Rio(Sevilla).



Poemas de Angel Manuel Autero