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Muralismo Mexicano

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Muralismo

Mexicano Colecciรณn Pinacoteca UdeC

10 de mayo - 30 de junio, 2017

Cultura

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Muralismo

Mexicano Colecciรณn Pinacoteca UdeC

10 de mayo - 30 de junio, 2017


Muralismo mexicano en la Pinacoteca La Pinacoteca de la Universidad de Concepción presenta con especial agrado copias de los murales de los destacados artistas mexicanos José Clemente Orozco y Jorge González Camarena, que alberga en su colección desde la década del 60, fecha en que llegaron a esta institución, vía donación del gobierno mexicano a través del Organismo de Promoción Internacional de Cultura (OPIC). Desconocemos su procedencia exacta, pero según testimonio del pintor y ex-curador de la Pinacoteca, Sr. Albino Echeverría, provendrían de talleres de copistas que funcionaron en México en esos años, con miras a exportar el arte mural mexicano a otras latitudes. Así, numerosos artistas pintores realizaban copias de fragmentos de emblemáticos murales, casi todos en óleo sobre tela, con bastante elocuencia y fidelidad al original. Se exhibieron por primera y única vez en la Escuela de Verano del año 1984 en el hall de la Casa del Arte, con el nombre de “Muralismo”, muestra que fue organizada por el entonces Director de Extensión Sr. Vittorio Di Girólamo y de la que quedan escasos antecedentes. De acuerdo a la información publicada en diarios de la época, recopilada y aportada por el profesor Javier Ramírez H., a quien agracemos por su generoso gesto, esa exposición incluía además obras de menor formato de otros autores como Julio Escámez, Enrique Ordóñez, Vittorio Di Girólamo, Mario Carreño, Carlos Ortúzar y Germán Arestizábal entre otros, y, en la que también se exhibieron bocetos de los mexicanos David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y los mismos Orozco y González Camarena, todas obras que, con certeza, provenían de colecciones particulares, hoy inubicables. Las grandes dimensiones de estas telas, que han permanecido guardadas en nuestras dependencias, han hecho especialmente dificultosa su exhibición, ya que en la ciudad no contamos con espacios que ofrezcan las condiciones necesarias. Por ello agradecemos con especial atención al Centro de Extensión de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, en la persona de su Directora Sra. Gloria Varela, por acoger en su sala esta singular muestra, este es tal vez el único espacio en nuestro medio con excepcionales características. Nuestra profunda gratitud también para el Embajador de México en Chile, Don Rubén Beltrán G., por su valioso apoyo y compromiso para con la difusión y puesta en valor de este importante legado artístico. Sandra Santander Montero Curadora Pinacoteca Universidad de Concepción

Cultura


José Clemente Orozco

Katharsis

Palacio de Bellas Artes. México D F. 1934 Mural realizado por José Clemente Orozco, entre los años 1934 y 1935. Actualmente se encuentra resguardado como obra en exhibición permanente del Museo del Palacio de Bellas Artes. Esta alegoría sobre la guerra es una crítica a la sociedad de masas y denuncia los peligros del desarrollo tecnológico, la anarquía general y la degradación social. Orozco plantea que la redención es posible a cambio de una destrucción renovadora. Esto se muestra cuando se amalgama el hombre y la máquina: armados con cuchillos armas añadiendo engranajes sin cabeza, la carne acerada está integrada con pernos y restos óseos que se moldean en dinamismos fantásticos. Confronta al espectador con una imagen del purgatorio de los conflictos humanos, destrucción mecánica y moral. Orozco representa esta alegoría sobre la guerra y la desintegración. Para ello empleó diversos motivos, recurrentes en su obra: la lucha, el caos, la prostitución y las máquinas. La naturaleza expresionista de la obra está implícita en el dramatismo y la fuerza de la representación. Obra maestra del pintor mexicano, quien consideraba la pintura mural “la más alta, la más lógica, la más pura, porque es para el pueblo, es para todos”.


José Clemente Orozco

“Los fantasmas de la religión en alianza con el militarismo” Palacio de Gobierno de Jalisco. Guadalajara 1937 – 1938

Se puede decir que Guadalajara es la ciudad de Orozco, primero porque es la capital de su estado natal y en segundo lugar porque los frescos que heredó a esta ciudad están entre los mejores de su trayectoria artística. En 1936, el pintor fue invitado a pintar en tres edificios de su ciudad, el Paraninfo de la Universidad, el Palacio de Gobierno y el Hospicio Cabañas. El Palacio de Gobierno es la sede del poder ejecutivo en Guadalajara, o sea el lugar que más simboliza el poder y a los dirigentes políticos que lo detentan. Así se comprende por qué Orozco quiso rendir homenaje al personaje político que más marcó el pasado de este edificio al decretar, desde allí, la abolición de la esclavitud en 1810. A un costado del mural de “Hidalgo” se encuentra el mural Los fantasmas de la religión en alianza con el militarismo, “una serie de cruces, cirios, serpientes y armas parecen confundirse en una avalancha de símbolos religiosos y militares que se precipitan hacia abajo. Del lado derecho, en El circo político, también llamado El Carnaval de las ideologías, payasos simiescos se matan los unos a los otros haciendo juegos de malabarismo con emblemas religiosos y políticos en los que alternan la hoz, la cruz, la svástica o el gorro frigio. Podemos entender por qué estos dos frescos suscitaron incomprensión y descontento de todos lados, y en particular de los sectores de izquierda: nivelan fascismo, comunismo, cristianismo, democracia de la manera más irreverente posible, acusándoles de llevar a los hombres a una estúpida y patética masacre. Estos dos murales siguen la línea descendiente de la escalera y parecen así empujar sus fúnebres séquitos hacia abajo, hasta la parte central.”(Marie-Pierre Ramouche).


José Clemente Orozco

“Hidalgo”

Palacio de Gobierno de Jalisco. Guadalajara. 1937 - 1938. “La independencia nacional”, “Hidalgo” y “Las fuerzas tenebrosas y el circo político” (1937-38) Conjunto de murales pintados sobre los muros y la bóveda de la escalera principal en un palacio del siglo XVII. El retrato en la cúpula del cura Miguel Hidalgo y Costilla, héroe de la independencia nacional quién abolió la esclavitud en México el 26 de Noviembre de 1810. En esta imagen aparece portando una espada flamígera, es una de las expresiones culminantes en la obra de Orozco. La figura principal es un portentoso Hidalgo, con un sable en llamas, que es el centro de atención de esta obra. En el mismo edificio, sobre la bóveda y muros del que fuera antiguo recinto del Congreso del Estado, Orozco pintó entre 1948 y 49 otros dos grandes frescos sobre una superficie total de 200 mts. cuadrados: “La gran legislación revolucionaria mexicana” y “La abolición de la esclavitud”.


José Clemente Orozco

“La trinchera”

Antiguo Colegio de San Ildefonso. México D. F. 1926 De 1922 a 1926, Orozco realizó murales en los tres pisos del Antiguo Colegio de San Ildefonso, (Cuidad de México). Uno de ellos es La trinchera que a través de tres figuras humanas de campesinos/soldados/revolucionarios, descalzos, que aparecen con el torso desnudo y cubiertos solo con sencillos pantalones blancos. La trinchera muestra ya el estilo más característico de Orozco: líneas diagonales, ángulos oblicuos y una paleta reducida a los colores blanco, grises azulados y tierras. Los soldados están dibujados de forma naturalista. Su estilo heroico está fundado en un realismo de carácter expresionista, conscientemente ligado a las viejas tradiciones artísticas mexicanas, de violento dinamismo y amplísima factura. Esta obra es considerada una de las más representativas de Orozco. El conjunto expresa la tensión, la fuerza y el dolor de la lucha revolucionaria, el manejo de los claroscuros y de los rojos sugiere al espectador el fuego y la sangre contenida. La Trinchera estuvo impresa en el billete de 100 pesos en los años 70.


José Clemente Orozco

“La gran legislación revolucionaria mexicana” Palacio de Gobierno de Jalisco. Guadalajara. 1948 - 1949.

Doce años después de realizar el mural del Palacio de Gobierno, Orozco regresa a Guadalajara para pintar al fresco la bóveda de 240 metros cuadrados del Salón de Sesiones del Poder Legislativo. Será el último mural que logre concluir. Lo comienza a mediados de 1948 y lo concluye en agosto de 1949, unas cuantas semanas antes de su muerte. Cuatro pasajes relevantes de la historia de México son los motivos del mural, encarnados en igual número de personajes de la historia patria, Hidalgo, Morelos, Juárez y Carranza. No obstante el peso emblemático de esta cuarteta de prohombres —figuras esenciales del imaginario nacionalista—Orozco logra una composición atractiva por la riqueza del color y la vigorosa pincelada, especialmente en el grupo de esclavos que rodea al cura de Dolores al momento de firmar el decreto de abolición de la esclavitud. La composición y el dibujo de los héroes de la historia, de corte clásico, contrastan con el delirio plástico —un portentoso barroco en rojo y negro— de la acordada de esclavos, plena de dramatismo. Como en las piroxilinas de esa etapa, Orozco toma de los elementos del martirio y la degradación del esclavo una inspirada expresión de la que surgen cuerpos humillados y lacerados en diversas y patéticas posturas. Con esta pieza se cierra el ciclo de José Clemente Orozco. Más de cinco mil metros cuadrados de pintura mural en México y Estados Unidos. En cada uno de los muros intervenidos, sin importar el tema o intención central, aparece el hombre combatiendo por sus ideales.


Jorge González Camarena

“México”

Instituto Mexicano del Seguro Social – México D.F. González Camarena realizó otra de sus grandes obras en el Instituto Mexicano del Seguro Social (Paseo de la Reforma 475), en cuyo vestíbulo pintó el mural "México" con técnica a la vinilita, representando la construcción de su país, en la entrada principal del edificio realizó igualmente dos grupos escultóricos, El Trabajo y Maternidad.


José Clemente Orozco

“Cortés y la Malinche”

Antiguo Colegio de San Ildefonso. México D. F. 1926 Este mural representa de una manera clara y bien definida la idea del mestizaje de dos razas que está resaltada por el contraste del color de la piel de los protagonistas. El azul grisáceo de la piel de Cortés señala la pertenencia a la raza europea en contraste con el color rojo cálido de la Malinche. El foco de luz recae precisamente en el conquistador subrayando la dominación cromática y luminosa de la figura de Cortés en la composición y resaltando, de este modo, su posición protectora y autoritaria hacia la Malinche. El gesto de las manos de esta composición es reveladora y ambigua, mientras que Cortés le sostiene una mano a la Malinche, con la otra intenta protegerla o neutralizar cualquier movimiento. La joven por su parte queda inmóvil y cautiva en las manos del conquistador, un gesto, quizás, de resignación o de reciprocidad de su afecto. El silencio de las manos de la Malinche encarna el enigma de los sentimientos verdaderos que pudiera tener hacia su amo. Su figura permanece inmóvil, pasiva y con los ojos cerrados, lo que se podría interpretar como la resignación y la aceptación de su estado de esclava y amante del español que, al mismo tiempo, era la única forma de sobrevivir en aquellas circunstancias. El cuerpo musculoso y fuerte de Cortés encierra la idea del vencedor de los indios, es un hombre de hierro que conquistó un mundo nuevo. Es la visión que coincide con la que Cortés nos ofrece en sus Cartas de relación, donde nunca muestra su debilidad. A sus pies yace la figura de un indio como el símbolo de la nación vencida, la actitud de Cortés hacia el pueblo conquistado es evidente: el conquistador pisa su cuerpo demostrando, de tal manera, su desprecio y carácter triunfante.


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