

CUBUJONES DE ALEGRÍA
Cubujones de Alegría
Primera Edición
© Leonardo Colón, 2025 ODZ Publishing Prohibida la reproducción sin previa autorización.
Diagramación y arte gráfico: Alexandra Muñiz Acevedo Ilustración portada y contraportada: Enrique Betancourt Colaboración en Fotografías: Veronica CabreraHunterhue ®, Orlando Tubens – Tu jardín, Inc., Rincón, P.R.
A mi familia nuclear. Mi madre, Negra, Rosario, Negri. Mis hermanas, Joseline, Vivianette. Mis amigos de siempre, Gil, Luckre y Lisa.
A la capacidad de amar.
Y, cómo no, a Rincón. Sucursal del cielo. No me ha hecho falta salir de este país. Aquí siempre lo he tenido todo.
1. Introducción
2. Lucero
3. Stella 12:05
4. Jamás la han visto
5. Festejo
6. Joseline (Versos y datos)
7. Ayúdame, Hayes
8. Los de la guarda
9. Oda al error
10. Una noche de fiesta
11. La vueltita
12. Prefiero la víspera
13. Sucursal del cielo
Introducción
Yo no soy un poeta. Y esto no es exactamente un poemario. Sé poco de métricas y todas esas reglas. Aprendí algo de José Santos Guzmán, un héroe personal. Ciertamente, no lo suficiente. Es más complejo de lo que parece. Pero hubo varios periodos en los que la escritura me ayudó a sobrevivir. Incluso cuando expresaban desesperanza y fracasos personales, algunos de ellos, creo que universales. Todas esas perspectivas que se alejan de lo aspiracional. Pensamientos que atentan contra ese optimismo tóxico que desborda todo últimamente.
Si de repente se encuentra leyendo algo que no parece ser muy alentador o que se aleja de una buena propuesta de imágenes, algo que no aporte mucho, puede fijarse en el año en que surgió. Agraciadamente, esas perspectivas han cambiado. Si está leyendo algo más o menos lindo, probablemente es reciente y no tenga fecha. La vida me ha dado lo suficiente como para cerrar este trabajo con otras experiencias y otras visiones, las que verdaderamente aspiro a transmitir.
Esto en algún momento fue pensado como cancionero, porque quería hacer canciones. Inspirado en la música de mucha gente. Tengo que mencionar a dos que, en cuanto a la manera de escribir, fueron pilares: Tito Auger y Silvio, cada uno a su manera. También consumí y me nutrí de la expresión de grupos relativamente más contemporáneos y populares, de varios géneros.
Así que, no es ni un cancionero ni un poemario. O quizás sí, es un poemario, que busca ser otra cosa. Con sus errores y aciertos. Espero y confío sean más los aciertos, a pesar de lo poco extenso. Es una colección de esfuerzos, en muchas direcciones. También es cierto tipo de tributo a este pueblo que muchos y muchas
veneramos, Rincón. Un lugar que celebro y que, se podría pensar, romantizo por asuntos anecdóticos, no es así. Este es un lugar único y usted y yo lo sabemos.
Aquí hay cosas que escribí y que, como ya dije, me ayudaron a vivir y a sobrevivir, particularmente a partir del 2004. Cuando entré al RUM y mi vida se llenó de ilusiones de todo tipo. Dios y/o la vida bendiga al RUM y a la UPR. También a la Inter.
La mayor aportación de esto, para mí, fue darme un proyecto. Grande, pequeño, trascendente, intrascendente… necesitamos, las personas, como decía Gómez Bolaños, tener proyectos. Nos unen a otros. Nos permiten conectar, conocer lo que están haciendo, ver que no estamos o estuvimos solos. Recuperar este asunto me ha hecho, hasta cierto punto, recuperarme a mí o a una parte de mí. Es increíble cómo el paso del tiempo, el “struggle”, las cosas de la vida, de las que nadie es inmune, como decía Francisco, nos aleja de lo que alguna vez fuimos o queríamos ser. Y no a todos, hay que decirlo. He conocido a personas que lo han logrado. Vivir a la altura de lo que querían, con y sin recursos. Aunque hay muchos tipos de recursos. Ese es otro tema, del que aprendí mucho con Ingrid.
A mí me gustaría que estas palabras ayuden a que, si alguien se siente identificado con algo, aun en lo abstracto, en lo subjetivo, se sienta acompañadx. Y, cómo no, la posibilidad de un intercambio, un saludo.
Cubujones de Alegría es un poemario que incluye un CD y contenido audiovisual con grabaciones del mar, capturadas en algunas de las playas más emblemáticas de Rincón. Estas grabaciones están acompañadas del talento increíble de algunos de mis amigos y colegas músicos, quienes no lo pensaron dos veces ante la invitación de unirse a este proyecto. La idea es que,
de algún modo, estos lugares tan significativos nos acompañen a usted y a mí donde quiera que estemos, cuando nos apetezca o sintamos la necesidad. El formato es casi simbólico, ya casi no hay reproductores de cd’s, pero todo está en las plataformas digitales principales.
Finalizo esta introducción, casi más extensa que el mismo poemario, reconociendo que esto también es parte de un bucket list, para qué negarlo. Yo estoy amarrando aquí un montón de cosas. Si iba a hacerlo, por más simple, sencillo o intrascendente que fuera, alejado de los círculos académicos y de un prestigio que aún no entiendo bien, yo quería mencionar, reconocer, a personas que para mí fueron claves en mi vida y en mi desarrollo como ser humano. Parte de mi deleite con esto es poder hacer “pública” esta mención, encontrar una manera de decirles, se enteren o no. Casi todos pertenecen a la docencia o a la psicología, desde mi primera maestra, mis psicólogxs, hasta algunos de mis últimos profesores, de los que mi vida más se ha beneficiado, en el orden en que llegaron. Me dieron tanto, a mí y seguramente a muchas más personas, que probablemente ni ellxs lo saben. Solo una ya no está, que fue Doña Gladys, la primera. Los demás, agraciadamente, siguen creando, autorrealizándose y aportando a este país y a otros desde distintas áreas. También hubo un gran amor que, sin duda alguna, propulsó la iniciativa de concretar esto. Experiencia a la que debo la oportunidad de reconectar con la vena creativa y con la capacidad de crear y de soñar nuevamente.
Gladys Arocho, Luis Avilés, Rima Brusi, Scott Tsai, José Santos, Jeanette Torres, Lydia Pérez, Ingrid Rodríguez, Francisco Ramos, Ana Carolina Ramírez. Gracias.
Al lector, ojalá y estas líneas le sirvan de algo. O por lo menos, lo entretengan. Ya con eso, el trabajo está hecho.
Y, lentamente, inició el descenso. El mar a sus espaldas seguía azotando su furia conta el peñón de Abreu. Y si el abismo se había tragado al sol por el poniente, mañana, por oriente, saldría de nuevo el sol. Hoy solo era la víspera. El día seria mañana.
René Márquez
De La Víspera del Hombre, 1958

Lucero
Amarré un lucero en víspera del tiempo que to’ lo iba a desmontar.
La distancia es gris, el mechero es negro, los senderos se suelen cruzar.
Corriste con miedo, él no se vio en tu espejo, estalló la oscuridad.
Ahora olvidas con facilidad. Amas como el viento labra tu soberana soledad. Odias, si el deseo viola, tu aparente inmunidad.
Duerme la nostalgia, duerme el sentimiento. Puede que esta noche, quieran despertar.
Hato Rey, 2005

Stella 12:05
Doy paso apresurado, imitando la elocuencia que parecías disfrutar.
Doy por hecho el encuentro imaginado donde nos vamos a topar.
Cómo en mi sueño, −mitad recuerdo, mitad invento− pasada la medianoche, corres por la arena. Cómo hago que te detengas, con la misma petición de mires las estrellas.
Aquí las olas imparten su creencia. Aquí reímos de la fe versus la ciencia, del gran dilema.
¿Cómo el mosaico en mi cabeza se llenó de fotos viejas?
Cada día más viejas… Y no las cambio, no añado, porque no hay nuevas.
Me sorprendo hablando solo, revisando mis ideas, de punta fina, endurecidas; imaginando que me observas, a través de alguna esfera.
Rincón, 2009

Jamás la han visto
Nadie la ha tenido. Quiere perderla sin sentido. Solo para manchar su camino. Quiere ver contraste en su destino y lo recién vivido.
Ha aparecido un manto turbio recién secado su delirio. Ha aprendido a dar conmigo. ¡por eso tan fuerte el grito! Me esfuerzo por oírlo, siempre en vela de su inicio.
Y su vida queda en nada, mala karma, como anda.
El día la sumerge cada vez más en la nada. Ya no espera que se abra la avenida celestial, el relámpago que salva.
Ni anillos, ni horóscopo, ni Cristo…
Como el vaso que lame avergonzada. Como el gris que exhala, no queda nada.
Ni anillos, ni horóscopo, ni Cristo…
Ni la imagen del asilo, la que intercede, ni su hijo, jamás la han visto.
VSJ, 2006

Festejo
Vi glorioso festejo de ensueño, esta edad…
Vi un suelo de sueños sin freno, vi paz…
¿En qué lugar el alero tomó esa curva mortal?
¿En qué espejo de honesto reflejo hallaré altura en mi final?

Joseline (Versos y datos)
Ramillete marrón levemente ondulado, que la brisa levanta y vierte hacia abajo.
Ojos abiertos que miran al prado, como apuntando a un sueño muy alto.
Quería ser canción. Recuerdo que era linda y me llenaba de alegría. De una distinta, de una más linda. Se perdió el resto del documento.
Hoy la completo, y será más linda.
Al menos pa’ mí, al menos pa’ ella y pa’ cualquiera que haya tenido el placer de conocerla.
Aquellos versos querían ser relato. De puros anhelos a sueños logrados. Del dos mil siete al dos mil veinticuatro.
Aquellos versos querían ser datos.
Y pasó…
Llegó sin contactos, sin apellidos. Llegó sin favores, sin referidos. Sin una llamada de preferencia. Solo hambre y la más noble esencia.
Conoció dolores de diez mil colores. Conoció la ausencia y transformó en motor carencias.
Tras veinte años de siembra, hoy se luce la cosecha.
La más dulce, y una fiera.
La justicia por bandera. Respetuosa, no sumisa.
Fuerza bruta, alma tierna.
Despierta, perspicaz… Siempre atenta a los demás. Sensible pero equilibrada, apasionada pero mesurada.
Amiga, hermana y confidente. Partner in crime, referente. Alma cum laude en el vivir, sigo aprendiendo de ti
2007-2024
Ayúdame, Hayes
Necesito salvarme, constantemente, de catástrofes imaginarias, para tener una victoria.
Estas fueron las mejores líneas de esta canción, que nunca será cantada.
Ya yo no sé qué es lo que tengo que aceptar, ni cuál va a ser mi compromiso. Ayúdame, Hayes.
Volviendo a la canción, lo que prosigue es un desahogo.
Auto revelaciones disimulás, que incluyo, pa’ ventilar. Lo que puedo y no puedo decir, lo que la academia va a callar.
Ná. No va a callar nada. Fantasías mías, películas. Primero hay que ser alguien, para poder agitar la cosa. Crearte un personaje, una historia.
Si es de precariedad, superación y esa jodienda, mejor.
Hay que montar la narrativa.
Y yo no tengo tiempo, disciplina, ni voluntad pa’ eso.
Tampoco encajo en el perfil, de minoría atropellada, superada.
Pa’ unas cosas, convencional, muy normal.
Pa’ otras, subversivo, irreverente, fuera de lugar.
No te confundas Hayes, esto es real.
Sé que ante mi dilema sonreirías.
No te rías.
Con tu sonrisa, con tu mirada, perfectamente compasiva, terapéutica…
Mira Hayes, necesito redención. Constante y vergonzosamente, algo de atención. Catarsis, comprensión.
Al borde de patologías severas, sólo por salvarme. Sólo por salir victorioso. Sólo por triunfar en la vida, en esta vida, en mi vida.
No te confundas.
Tengo mis teorías. Suenan a bromas bien elaboradas, pero tienen el rigor, el desapego y la frialdad de algunas madrugadas.
Frías madrugadas Hayes, muy frías.
Necesito nuevas metáforas.
Creo que ya las usé todas, las gasté.
Porque eso es lo que hago. Consumirlo, explotarlo todo.
¿Será una cuestión de trascendencia?
¿Será falta de experiencia?
¿Será ambición emocional?
¿Será inmadurez?
¿Rigidez?
¿Será un simple, hueco e intrascendente ejercicio de redacción?
¿Será necesidad de validación?
¿Será algo normal y humano, después de todo?
Yo no sé.
Hayes, S. C. (n.d.). Steven C. Hayes, PhD. Stevenchayes.com. Retrieved September 23, 2024, from https://stevenchayes.com/
Parodia pseudo-intelectual de una canción bastante popular, que no es mala, por cierto. Contrario a la tendencia de devaluar todo lo popular. Surgió en un karaoke en Kakys’s Pub, Mayaguez, P.R., 2023. Un momento complicado. Evidentemente, estaba solo. Tuve tres horas pa’ mutilar par de servilletas.

Los de la guarda
¿Cómo narras a tus colegas el desastre?
Los de la guarda deben sospechar, que algo abajo anda muy mal. Hay preguntas, sus esfuerzos ya no dan.
Seres sin par mendigan tu simpatía.
Propínale un buen día, algunos han perdido tu ilusión de compañía.
Hazle llegar un abrazo, una sonrisa, una esperanza, una alegría.
Los sueños se deshidratan. El caminar se cansa.
Sudan su fe y amarga luce la historia de mañana.

Oda al error
Nos torcimos. No con intención, por defecto, por default. Por inercia, por lo no resuelto. Por capricho, confusión, por lo no hecho.
Insaciabilidad, ambición elemental. Una bomba de tiempo. Un incendio gradual que reventó donde no era.
Pequé, de lo mismo, a mi manera. Sobreestimar mi capacidad, mi poder, mis recursos.
Bendigo lo bueno. Y, a veces, bendigo lo malo. Lo aparentemente malo.
Bendigo el error, y lo agradezco, me dio vida.
Viví grandes días.
Colección de imágenes que no entregaría. Ni boletos, ni ruletas. Solo dicha, Una promesa compartida.
Cómo equilibro esta balanza.
Cómo revisto la esperanza.
Búsqueda estéril de añoranza, un combustible que no alcanza.
Cómo encuentro el sentido, entre lo hermoso y lo malsano, entre lo hermoso y lo errado, yo no sé.
Siempre ganará lo hermoso. Siempre será glorioso, ese comenzar. Por decisión, a perpetuidad.

Una noche de fiesta
Quiero para ti una noche de fiesta. Quiero algarabía, quiero una promesa. Ardor de medicina, alegría espesa, que de un sorbo nos ponga a virar las mesas.
Quiero una casa sin olores a oficina.
Quiero una sala que nunca este vacía. Así seamos tú y yo, un perro y dos gatas. La plenitud, nunca fue tan barata.
Quiero en mi vida, más que compañía. Quiero la alegría, sobria amanecía.
Quiero el don de vivir. Quiero un ser con el propósito tatuado en su existir, en su espíritu y no en su vientre.
Quiero un pacto, quiero el cuento, quiero el sueño que alimento. Lo quiero todo, te quiero a ti.

La vueltita
Seis y diez, treinta pa’ llegar. Dónde estará… en la sala, afuera o acostá.
Llegar…
Despertarla o saludar. Orgasmo emocional, verla.
Siete y diez, siete y veinte.
La pregunta, ¿la vuelta va?
Pido al cielo, el contenido audiovisual, esa memoria sensorial, nunca se borre de este cuerpo ni esta mente.
Así sea en veinte, sé…regresaré a ese lugar, a esa fuente.
Te buscaría en mil vidas. Repetiría esos días, eternamente.

Prefiero la víspera
Prefiero la víspera, la antesala, es la promesa de mañana.
No importa llegue el día, este ya es el día.
Ansia grata, placentera. Es buena espera. Energía prometedora, La construcción de una escena que, aunque solo sea una tregua, se celebra.
Prefiero la víspera. El preámbulo, la expectativa, el día antes. La intriga que se disfruta, la intriga que no desespera.
No importa llegue el día, este ya es el día.

Sucursal del cielo
El sonido de este mar me alivia, me abraza, me limpia.
Es un sedante, no embriagante.
Sobrio, pero hipnotizante.
Dependencia extraña, dependencia que no daña.
Una caricia al alma, compañía que sana.
Es calor de hogar. Pertenencia.
Es el regreso a mí.
Ente inmenso y bello que siempre va a estar ahí, para mí, en lo más adverso.
Inyección restauradora, Infusión de vida.
Sábila en la herida.
La envidia de una pastilla.
El rugir de este mar, es más que melodía.
Pieza perfecta, eterna, sin principio ni fin.
Notas que se escriben y se reproducen al mismo tiempo, desafiando el tempo.
Aunque más de una vez su efecto parece terminar casi al salir de aquí, no importa.
Solo incentiva mi regreso.
Paliativo o tratamiento, no queda claro; y no viene al caso, este es mi templo.
Esta orilla es mi fuente de energía, mi medicina, mi esperanza. Promesa que se cumple al final del día.
Esta esquina es bendecida.
Este pueblo, sucursal del cielo. Espejo de anhelos, refugio de tormentos.
Y hablando de anhelos, que la vida nunca me aleje de aquí, que me permita vivir, reír y morir muy cerca de aquí. Este es mi cielo.

Créditos
Diagramación, arte gráfico interior: Alexandra Muñiz
Ilustración de portada y contraportada: Enrique Betancourt
Pieza Las Palmas tecnicolor por Verónica Cabrera
Asesoría: Profesora Aida Carrero, Luckre Agrón, Gil Quiñones, Lisandra Marrero, Alexandra Muñiz, Verónica Cabrera, Emmalynn González – E.G. Atelier, Robert Andino Photography
Letras, concepto: Leonardo Colón
Colaboración en Fotografías:
Verónica Cabrera – Hunterhue ®: Playa Marías en Lucero; Playa Escalera (Reserva Tres Palmas) en Joseline (Versos y datos); Playa La Pared en Prefiero la víspera.
Orlando Tubens – Tu Jardín, Inc., Rincón, P.R.: Pascuas en Prefiero la víspera
Audio:
Grabaciones del sonido del mar: Leonardo Colón, Gil Quiñones
Videos:
Cámara fija: Leonardo Colón
Tomas con drone: Jaime Lorenzo, Gil Quiñonez, Josean RiveraCoquiiFilm, P.R.
Edición: Gil Quiñonez - La Cubeta de Gilius
Musicalización y colaboraciones:
Introducción “Un Rincón, alguna esquina” – Fernandito Ferrer
“El descenso” (Playa La Pared) – Eliezer Matías: Guitarra eléctrica, teclados, producción, mezcla, masterización.
“Sunset Dreams” (Playa Domes) – Johan Maze: Producción, mezcla, masterización.
“La víspera” (Playa Comunidad Stella) – Luckre Gerad: Guitarra acústica, producción; Javier González (Jahvo Gs): Guitarra teclados, mezcla, producción, masterización. Grabado en Indie Road Studio, Aguadilla, P.R.
“Sunday Chillout” (Sandy Beach) – Wilbert Morales: Producción, mezcla, masterización.
“La puesta” (Playa Escalera, Reserva Tres Palmas) – Carlos Bosque, Zurda Dub Selekta – Producción, mezcla, masterización.
Masterización final: Marcelo Cruz
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