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Plaza de la Encarnación

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Portada: Carmen Márquez Manuel Márquez Depósito Legal: SE-2.066-2010

Impreso y hecho en Sevilla en los talleres de El Adalid Seráfico, S.L.L. Andalucía. España. MMX Edición de 400 ejemplares del nº 68 de CUADERNOS DE ROLDÁN

EJEMPLAR Nº


A cuantos creen que otra Encarnaciรณn es posible.


PLAZA DE ABASTOS DE LA ENCARNACIÓN 1820-1973

De tanto cuanto fue, se volvió olvido. Nada quedó del ayer, que la recuerde, la burla, en dolor desfigurado convertido, disfrazando la herida que más duele, hizo al silencio, de esta suerte, su destino. De nada valió el grito, si al perderse, dejó, al final, ese horror que permitimos. Francisco Rodríguez

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Manuel Pastor


LETRAS A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Aunque no quiera Molina ni los frailes de Regina ni su padre provincial todo el mundo en general a voces, Reina escogida, diga que sois concebida sin pecado original. Si mandó Dios verdadero a madre y a padre honrar lo que nos mandó guardar El lo quiso honrar primero y así esta luz celestial en Vos la dejó cumplida pues os hizo concebida sin pecado original. Miguel Cid, 1614 Letrillas compuestas contra los dominicos del convento de Regina Angelorum, junto a la plaza de la Encarnación, cuyo superior Domingo de Molina capitaneaba la facción que se oponía a la creencia de la Inmaculada Concepción de María. Francisco Correa de Araújo les puso música para voz y órgano.

—8—


Diego Gadir


PLAZA DE LA ENCARNACIÓN

Plaza de la Encarnación

donde se tiró un mercado que hizo Napoleón. Y un magnolio de la plaza que cortaron hace poco. (Decían que era una amenaza) En medio queda una fuente, que ya ni llorar la dejan pues no tiene agua corriente. Callejuela de Regina. Allí se tiró el convento donde mandaba Molina, y en cuyo número tres vivió diecinueve años este pobre feligrés Para remate, las setas: ¿Nueva York en pequeñito o fantasías catetas? Hierros sin cimentación, inseguros como el jefe de nuestra corporación porque no es de buena ley tanto disparo a mansalva con la pólvora del rey. Francisco Núñez Roldán —10—


P. Dupré


EL PUENTE

La tarde es puente al silencio, a la música y el vino que templa la noche. Al fulgor erótico debe homenaje la vigilia desafiante, al sueño, que tantos viajes emprende, quede o no en la memoria sus enigmas. La tarde pide un manjar ligero, y un aire después y un paisaje. No quiere adormecerse. Mejor un divagar encendido y báquico, una austera fruta acompañando al vino, agua, un oratorio, un recuerdo. A muchos lugares conduce el puente de la tarde. ¡Crúzalo! Viaja hacia ellos, aun sin brújula, o búscala. La luz en fuga al otro lado, el camino, es ya la aventura. Federico González Domínguez

—12—


Manuel Mรกrquez


NO PUEDO

Tú sabes qué sucede, cuánto necesitas, de quién precisas, crees en la caricia y la limosna, practicas la mano izquierda, juegas a que intercambias. Y por eso desconfío de tu mano abierta, de tus ojos altos, me pesa tu regalo y me avergüenza tu agasajo. Tu sonrisa me preocupa y tu mano en mi hombro calienta el miedo. Sabes de la ventaja de tu altura y del recurso de mi hambre. Y no somos iguales, porque eres tú quien decide y yo quien acata. Mario Rodríguez —14—


Carmen Mรกrquez


LA SETA

Es cosa de maravilla el que el verbo se haga carne, y tanto más memorable cuando acontece en Sevilla. Pero si nunca es sencilla la explicación del misterio, más arcano es el criterio de esa seta de hormigón que crece en la Encarnación con afán de magisterio. Carlos Abadía

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Carmen Mogollo


Cuando me dijiste que no me fuera los azahares se abrieron de par en par en el aire de gorriones y mirlos. Un segundo que me llevé en el ojal del tiempo. Carolina Abadía

—18—


Carlos Becerra Luna


Después de mucho tiempo, ahora vivo despacio. Soy la mujer que no ha salido nunca de los alrededores de su cuerpo. Quien para protegerse necesita de los nombres de todos los que ha sido, recordar los lugares que pisaron sus huellas y andar por los caminos que conducen a casa. Quien para escabullirse da rodeos a menudo y vuelve a sus dominios... La que escucha al silencio y admira las verdades. Soy la que se renueva y como el ave fénix resurge una y mil veces barriendo sus cenizas. La que olvida su nombre. Y soy esa que siempre espera que algo ocurra. Esperaré sentada que surjan nuevos nombres, que surjan nuevos sueños. Soñar con otros mundos. Teresa Aguilar

—20—


Mario Leรณn


ALMA DE TROMPA A Gustavo Barrenechea. Las siete de la mañana.

Ni gris, ni rojo, ni verde, ni blanco amanece este otoño sin un grito de gallo. Qué desgarro de día, qué dolor tan temprano, qué vacío de horas sin saber del cansancio. El sabor de mi boca me dicta pensamientos que oscurecen murmullos de palabras trazando renglones de ríos entre vallas de antaño. Una luz muy cobarde ha salido cegando la pequeña sustancia que se va desgranando. Me quedo sin culto sentado y amando pequeños recuerdos que oculto limando por ver el regreso de aquellos crepúsculos que hicieron belleza en mis labios besando. La densa neblina que andaba jugando me ha puesto la cara de un día con trancos, mientras quedo cosido entre lutos y llantos. Jesús Solano

—22—


José Ramón Vaca


ENCARNACIÓN

Ágora de siglos y de historia, hoy, un adefesio crece como burla, cual espantajo de hueras cabezas que dilapidan impuestos y asaltan emblemas de la otrora ciudad grande. Alejandro García Acebes

—24—


Justo Girรณn


... y de su fuente corrió leche, mistela y aguardiente.

Plaza de la Encarnación. Encarnación descarnada. Encarnación olvidada y maltratada. Dominicas y Agustinas te moraron y rezaron. Doña Beatriz, ilustre dama, de tu abandono se queja. ¿Qué son, hongos o setas? Es tu sino, es tu historia de desmanes y perezas, de proyectos inacabados. ¿Qué será de ti? Quién resolverá este entuerto. Qué será de tu fuente y tu mercado. Modernidad todo plástico ¿Qué son, hongos o setas? Loren Cabral

—26—


Domingo JimĂŠnez


A la playa (que fue) de la Encarnación.

Buscarme fue; buscarme por donde crucé en precario al bies de las madrugadas. Buscarme en las escapadas a la playa que soñé. Buscarme para no alcanzarme y tropezar con la fuente para beber el relente y mirar a la Polar. Buscarme por aromas ya olvidados, por el rostro acalorado, por el color de la miel. Y llorarme amargamente por no poderme perder en el trajín de la gente, por los recodos cautivos, por el olor del aceite. Hoy quiero dormirme en ti antes que un luminoso te apague y simplemente te nombre como Encarnación Square. Manuel Benítez —28—


Inés Rodríguez


JULIA MADRUGA BENÍTEZ A Cristina, Noelia y Luis Felipe.

Cuentan las crónicas que hoy, 19 de marzo de 2010, muy de mañana, ha muerto la décima víctima por violencia de género en lo que va de año. Dicen las hojas macilentas de los diarios, que es mujer, de 56 años, y que responde a las iniciales J.E.M.B. Comentan que es de Lepe, separda, madre de tres hijos. Y que se reunió con la muerte, en una fría habitación de hospital en la que yacía su madre enferma. Cuentan, dicen, comentan... ¡Que cuenten, que digan, que comenten...! En lo recóndito de mi alma, tus grandes ojos, abiertos a la vida, se me han clavado en el dolor. Sólo tu sonrisa, tu saber estar, tu palabra amiga, tu guiño cómplice, me iluminan. ¡Atrás quedaron tantas tardes de presencia aprendiendo a ser mujer en tu regazo amante! Isabel Mª González —30—


Antonio Gracia


Déjame alcanzar la saturación sublimando elementos, ser átomo, en la molécula que forman tu cuerpo y mi cuerpo, formar parte de la estabilidad química de tu universo, y cotrarrestar las cargas del campo eléctrico de nuestro sueño. Coral Cooper

—32—


Paco Cosano


DESPUÉS DE TODO LA NADA

Por qué mostrar el amor cual si el amor existiera enalteciendo su nombre aunque mil nombres tuviera qué orgullo el del sabio, que insatisfecho el poeta cómo elogian su objeto porque ellos lo desean belleza esencial, proporción áurea y divina, éxtasis y trascendencia del cuerpo y del alma, –¡hiperbólica belleza!– para encender una esperanza que la razón entienda luz que al alba se apaga y entre sombras nos deja que entre el nacer y el morir la vida balbucea sin tiempo para saber en cuanto nos es ajena háblame de la verdad y aprenderé a quererla. Marian Pantoja

—34—


Osorno


a Annunciata Campa, Ángel M. Aguirre y Joaquín Verdú de Gregorio, en y desde Bécquer...

¡Tantas veces crucé, rediviva, el espacio con pulso de su cuadrilátero...! Sus juegos del alba me trajeron el mayor de los gozos. (Dibujado quedó cada instante en la trama eléctrica de las neuronas y en el vaho del espejo) Transparente fue la atmósfera que abrazó mi silencio y azul hacia el perfil maduro de la Anunciación, donde Bécquer descansa con su cetro nocturno. (Su estela es larga y honda como sustancia de cometa o de verbo) Larga y honda la memoria que se oculta bajo el suelo: barro cocido y piedra, y pisadas superpuestas en el fiel del olvido. Persiste ese corazón de barrio antiguo, cervantino, que se sustenta en el mercado y se hace cauce en su perímetro para fundirse en el latido de la médula urbana. Ortodoxia y heterodoxia en tensión permanente cuando se agita a cielo descubierto o cuando duerme en el seno de la sombra y su sueño. Encarnación al fin: gozo, tránsito y esencia. Encarnación de mundos. Ritmo ciego de ahora asfixiado por un yugo incierto. Rosario F. Cartes —36—


Marcos Osorno


Sus negros ojos, su negra piel, su alma ennegrecida. El fusil ligero en los dedos sutiles de una mano obediente. Dividendos repartidos como ráfagas alucinantes, alza y baja de emociones, trincheras y estallidos. La madre se mece lentamente, en el lejano rincón del Mundo Nuevo. Manuel Rico Lara

—38—


Paco Cuadrado


CERES A Victoria

No pude mantenerte la mirada. Me dejaste, nuevamente, deslumbrado en una noche grisácea y rutinaria. Volví, al cabo de cuarenta años, a soñar con tu perfil, con tu aire de venus de Milo a la sevillana manera. Eras tú, Ceres, amada mía. Amor oculto de inocente niño. Tu mirada seguía perdida y baja. Tus pechos, descubiertos para recoger frutos con la parte alta del vestido, seguían adivinándose firmes y fulgentes. Podría haberte escrito algún soneto, pero ni soy poeta ni lo quiero. Me alegra saber que estás ahí, en un recóndito jardín de la Academia, alejada de intrusos y furtivos. En tu antigua casa, tras lustros de desidia y abandono, han brotado monstruos de hormigón que crecen sobre espacios desolados. Allí se palpa, más que nunca, el regreso de los bárbaros. Ismael Yebra —40—


Reyes Sรกnchez


X

En el remanso verde de tus ojos bebo como náufrago sediento. De tus labios pálidos recojo el néctar delicioso de tu aliento. Por las ardientes dunas de tus pechos camino empujado por un viento, un céfiro apacible que me acerca a tu imposible yo: tu yo que siento. Rafael Caro

—42—


Pepa Santos


No son curas ni son sepultureros; sólo son políticos, hombres de negocio, bancos y arquitectos que entierran a Sevilla. Agustín Torres Vázquez

—44—


JosĂŠ Viera


LA VIDA

La Vida es un mar de flores, corazones. Es un mar de colores, un océano de sabiduría, pléyade de sonrisas, infinito amor. Trasciende todos los planos. Y a través de todos los tiempos. Inmersa en el Universo Descansa sobre el amor.

Ángel Calzada

—46—


Juan Miguel


NEGRO SUEÑO

No creas, amigo, que todo es alegría en esta mi obra. Te diré que hay noches insoportables, una máscara me aprieta la sien. Toda la fealdad que he ido desechando viene y me inunda. la que yo creía sepultada e esa hora de nuevo se presenta. y en lugar de bello rostro de Atenea, la doncella, en medio de esta agitada Acrópolis, me es dado ver el horror que me persigue, la imagen nefasta que abominé con mi trabajo: se me aparece un hongo descomunal cual un dolor en mitad de la noche, sin simetría ni proporción áurea, venenoso y grande como la cabeza vacía del demagogo, ese que derrocha el dinero ajeno para adorno de su maldito ego, y el busco me mira desde arriba y es una esfinge pronta a devorarme, a reducirme a desorden y silencio. La obra de un enfurecido lunático que regresará al bosque. Entonces veo su boca que me alcanza, la sin razón que me corroe, mientras la multitud, a la que grito, de espalda aplaude el insensato espectáculo de la imbecilidad. La plaza es un problema insoluble, querido amigo, nunca un preclaro teorema. Con ira me despierto y me vuelvo alegre porque todavía el adefesio no ha sido hecho. ... le confesó aquella mañana de verano el artista al estratega a la sombra del Partenón, miraron hacia abajo, los dos contemplaron la ciudad, la del bello orden, en la que todos deciden, estaba hermosa derramando su inteligencia del olivo al mar. Hasta ellos subía un solo eco, colectivo, el murmullo unánime de los hijos de la tierra. Vigila atento Pericles, construye Fidias lo sublime, los dos conocen ya a la pesadilla, la que arruina el alma tanto como la peste a la ciudad.

José Rodríguez Martín —48—


Fred-Sac


Olvido en las piedras, resuena en los silbos y el ángel anuncia los ritmos de ausencia. Se encarnó el silencio, se ausentó en los ritmos y el poeta sueña… La plaza dormida acuna la espera, acuna el olvido… Palabras perdidas en los laberintos de una callejuela… Tan sólo los niños contemplan las piedras y sienten las quejas de sones perdidos. La plaza está sola, herida en su huida murió la palabra, la voz del silencio renace en los ritmos… Joaquín Verdú de Gregorio

—50—


Jorge Camacho


INCERTIDUMBRE A mi única certeza: Charo.

La luz que enciende el brillo de mis ojos y que da forma y color a las cosas, ¿volveré a verla? El sonido que transportan las palabras, la belleza de tu voz y los cantos del mundo, ¿volveré a escucharlos? El aire que juega con mi piel, despertando sensaciones con las caricias que la erizan, ¿volveré a sentirlo? Los aromas que expelen las flores, los cuerpos que abrazas y los frutos de la tierra, ¿volveré a olerlos? La dulzura de tus besos, la fragancia del vino y el placer de la mesa, ¿volveré a saborearlos? El latido de los sentimientos, el pulso de la vida y el pálpito del amor, ¿volverán a anidar en mi corazón? Tu luz, tu sonido, tu aire, tus aromas, tu dulzura y tu latido, más allá del recuerdo, ¿serán el cuerpo etéreo de mi alma? Dondanielo —52—


Herve Dirosa


“No esperes más, corazón. El cielo es papel mojado. Plaza de la Encarnación”. Antonio Cano

—54—


Pedro Cansino


LA CUERDA DE ARENA

Mientras siga aguantando esta cuerda de arena, me balancearé sobre el filo de este abismo, si, mi amor, en tu borde mismo. Y cuando al fin la gravedad me aleje de ti y caiga en la playa infinita del olvido, anudaré otra cuerda para volver contigo. Con el tiempo, se alisarán tus bordes de piedra, y será arena misma, polvo del destino... Yo cortaré mi cuerda para caer contigo. Darío Carvajal

—56—


Carlos Alcalรก


Narciso ante el espejo ¿por qué la rosa es bella y la espina traicionera creciendo del mismo tallo y en la misma maceta? Porque la vida es así aunque uno no lo quiera. Francisco Vélez Nieto

—58—


Ana Ruiz Romero


DONDE EL ÁRBOL ES BOSQUE

Hay un murmullo de estaciones con piel de tránsito, un no sé qué de río mitad asfalto mitad cielo; una pleamar de pasos ruidosos que se vierten más allá de las horas, desbaratando los puntos cardinales. Allí, donde el árbol es bosque con corteza de mosaico y corazón de agua. Allí, donde la luz despierta al vuelo de la primera paloma junto al nido de la mañana en el verde de los días. Lola Crespo Rodríguez

—60—


Gregorio Fernรกndez


LA FUENTE DE “LA ENCARNACIÓN”

Peregrina fuente de los cuatro caños... ¡Ay, vieja fuente de mármol! dentro del recinto de las ocho puertas, con el nombre del derruido convento, en que conocí, el antiguo mercado al que ya venías, de un lugar cercano... Tiempo después, cuando de él te sacaron, volviste a ser el centro de algo; rodeada de bancos en piedra, curvilíneos y de arriates con árboles espigados... Y ahora: hermosa fuente de los cuatro caños, a la sombra de uno de los parasoles, que a pesar de su masa, parecen ingrávidos, pienso, que quizá te llegará otro traslado y te miro con los ojos del niño que era, añorando con nostalgia aquellos días en que parecían no pasar los años y caigo en la cuenta, que eres de lo poco que queda en mi recuerdo, siendo la misma a pesar de los cambios... Jaclo —62—


Lola GaviĂąo


La melancolía acuna en su regazo, La pena la viste el semblante, El olvido la ronda. Mª Carmen Martínez Gordillo

—64—


Carmen de la Varga


ESCRIBEN Francisco Rodríguez . . . . . . . . . . . .

6

Miguel Cid, 1614 . . . . . . . . . . . . . .

8

Francisco Núñez Roldán . . . . . . . . .

10

Federico González Domínguez . . . .

12

Mario Rodríguez . . . . . . . . . . . . . . .

14

Carlos Abadía . . . . . . . . . . . . . . . . .

16

Carolina Abadía . . . . . . . . . . . . . . .

18

Teresa Aguilar . . . . . . . . . . . . . . . . .

20

Jesús Solano . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

22

Alejandro García Acebes . . . . . . . . .

24

Loren Cabral . . . . . . . . . . . . . . . . . .

26

Manuel Benítez . . . . . . . . . . . . . . . .

28

Isabel Mª González . . . . . . . . . . . . .

30

Coral Cooper . . . . . . . . . . . . . . . . .

32

Marian Pantoja . . . . . . . . . . . . . . . .

34

Rosario F. Cartes . . . . . . . . . . . . . . .

36

Manuel Rico Lara . . . . . . . . . . . . . .

38

Ismael Yebra . . . . . . . . . . . . . . . . . .

40

Rafael Caro . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

42

—66—


Agustín Torres Vázquez . . . . . . . . .

44

Ángel Calzada . . . . . . . . . . . . . . . . .

46

José Rodríguez Martín . . . . . . . . . . .

48

Joaquín Verdú de Gregorio . . . . . . .

50

Dondanielo . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

52

Antonio Cano . . . . . . . . . . . . . . . . .

54

Darío Carvajal . . . . . . . . . . . . . . . . .

56

Francisco Vélez Nieto

..........

58

Lola Crespo Rodríguez . . . . . . . . . .

60

Jaclo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

62

Mª Carmen Martínez Gordillo

64

—67—

...


PINTAN Manuel Pastor . . . . . . . . . . . . . . . . .

7

Diego Gadir . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

P. Dupré . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

11

Manuel Márquez . . . . . . . . . . . . . . .

13

Carmen Márquez . . . . . . . . . . . . . .

15

Carmen Mogollo . . . . . . . . . . . . . . .

17

Carlos Becerra Luna . . . . . . . . . . . .

19

Mario León . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

21

José Ramón Vaca . . . . . . . . . . . . . .

23

Justo Girón . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

25

Domingo Jiménez . . . . . . . . . . . . . .

27

Inés Rodríguez . . . . . . . . . . . . . . . .

29

Antonio Gracia . . . . . . . . . . . . . . . .

31

Paco Cosano . . . . . . . . . . . . . . . . . .

33

Osorno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

35

Marcos Osorno . . . . . . . . . . . . . . . .

37

Paco Cuadrado . . . . . . . . . . . . . . . .

39

Reyes Sánchez . . . . . . . . . . . . . . . . .

41

Pepa Santos . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

43

—68—


José Viera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45

Juan Miguel . . . . . . . . . . . . . . . . . .

47

Fred-Sac . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

49

Jorge Camacho . . . . . . . . . . . . . . . .

51

Herve Dirosa . . . . . . . . . . . . . . . . . .

53

Pedro Cansino . . . . . . . . . . . . . . . . .

55

Carlos Alcalá . . . . . . . . . . . . . . . . . .

57

Ana Ruiz Romero . . . . . . . . . . . . . .

59

Gregorio Fernández . . . . . . . . . . . . .

61

Lola Gaviño . . . . . . . . . . . . . . . . . .

63

Carmen de la Varga . . . . . . . . . . . .

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—69—


Con perfume de azahar y alegría de fino y manzanilla, Francisco Rodríguez, Pepe Aguilar y los dos Carlos, Becerra y Abadía, han contado con el ciudado de Paco y la celestial imprentería de El Adalid Seráfico para que el libro dedicado a la Encarnación sea una feliz encarnación de olor y de verso


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Plaza de la Encarnación by Cuadernos de Roldán - Issuu