Cubierta: Rosario F. Cartes
Depósito Legal: SE-1.010-2005
Impreso y hecho en Sevilla en los talleres de El Adalid Seráfico, S.L.L. Andalucía. España. MMV Edición de 450 ejemplares del nº 51 de CUADERNOS DE ROLDÁN
EJEMPLAR Nº
Visión total: Amanecer. Bruma rosa con destellos de piedra. Pájaros en el aire. Soledad del poeta. Nada más. Juan Ramón Jiménez Soledades madrileñas
Toda la ciudad parece que se humedece y se vuelve más porosa y más blanda, gracias a la constante caída del agua en sus entrañas. Ramón Gómez de la Serna Madrid
“Fuente de la fama”
Raquel Clemente Rubio
HIMNO A MADRID I Yo estaba en el medio: giraban las otras en corro y yo era el centro. Ya el corro se rompe, ya se hacen estado los pueblos, y aquí de vacío girando sola me quedo. Cada cual quiere ser cada una: no voy a ser menos: Madrid, uno, libre, redondo, autónomo, entero. Mire el sujeto las vueltas que da el mundo por estarse quieto. II Yo tengo mi cuerpo, un triángulo roto en el mapa por ley o decreto entre Ávila y Guadalajara, Segovia y Toledo, provincia de toda provincia, flor del desierto. Somosierra me guarda del norte y Guadarrama con Gredos; Jarama y Henares al Tajo se llevan el resto. —8—
Y a costa de esto yo soy el ente autónomo último, el puro y sincero. ¡Viva mi dueño!, que sólo por ser algo soy madrileño. III Y en medio del medio, capital de la esencia y potencia, garajes, museos, estadios, semáforos, bancos, y ¡vivan los muertos!, Madrid, Metropol, ideal del Dios del Progreso: lo que pasa por ahí, todo pasa en mí y por eso funcionarios en mí y proletarios y números, almas y masas caen por su peso; y yo soy de todos y de nadie, político ensueño. Y ése es mi anhelo, que por algo se dice “de Madrid al cielo” Agustín García Calvo –Música de Pablo Sorozabal Serrano– —9—
MADRID A Dorita de Bedoya
R
ompeolas de todas las Españas depositario de culturas ínclitas, foco de sinrazones –lo mismo que las infamias–, siempre con el prestigio de tu esencial palabra. Madrid, Madrid, Madrid, espuma de bellos recuerdos y dulces nostalgias de ti.
Manuel Carrasco
—10—
“Acuarela del Quijote”
Joaquín González
Las olas de todo un año, que aún rompen en las puertas de algún momento sin llegar nunca a tu orilla, nos han ido poco a poco olvidando en los árboles de espuma.
Carolina Abadía
—12—
“De ciudad”
Ángeles Oría
MADRID
E
ras la capital del millón de cadáveres, pero la metralla tenía ya su hueco en el granito y a los tranvías volvía su antiguo aire de cartones y tapices. Había resistido Goya en el Prado con los brazos abiertos frente a la inercia de las tiranías, y desde la oscuridad de su Quinta del Sordo vi cómo amanecía con la gente en la calle. Fuiste mi Madrid de entonces, ganada cada día una loseta más en aquel chotis que era otra vez de todos, y que acabó por ser del millón de nacidos a tu historia inacabada del dolor y la gloria. Siempre he vuelto a ti desde ésta mi Sevilla para ensanchar la libertad de nuestro mismo cielo velazqueño, y es por ello que hoy, cuando tantos cadáveres amenazan de nuevo, me sumo una vez más a tu gente con estas pocas líneas de homenaje.
Carlos Abadía
—14—
Manuel Rico Lara
LA BAMBA ENAMORADA A José Bergamín (i.m.) y a Enrique Morente.
D
os mundos se balancean en la noria del aliento y bajan a las barreras los mil ojos del silencio. La pasión invertebrada de verónica en los dedos y la sangre que se escapa de su jaula sin remedio. ¡Apura la miel que duele, oh, viejo toro tartesio…!
Rafael Arjona
—16—
Estrella Vaca
RESIDENCIA
E
n tus salones duermen los ecos sin olvido de historias truncadas por espadas y anillos, pero en tu nuevo aliento resuenan con más brío las voces de los jóvenes que anudan con su hilo el pasado al futuro, casi un siglo refugiando los sueños que necesitan nido, semillas de vivencias, pues fuiste, eres, serás más que abrigo, faro de luz que mira para dentro, puerto sin mar y cruce de caminos.
Rafael Ávila
—18—
Mª Teresa Martínez
MADRID DE MI INFANCIA
Jugábamos a la guerra en las trincheras de la Guerra, a la peonza y a la taba en la tierra fría del invierno y a los cromos, el taco o las chapas en las aceras vacías donde el trapero voceaba: trapos viejos… “Porras” en cajones de lata los domingos, madres con tacones, pelo largo y velo, padres con sombrero y brazalete negro, curas con sotana, guardias grises con faldones, el chusco de pan en la cartera de mi padre y el TBO cambiado en el quiosquero… Al hombre del saco del carbón, olor rancio de aceite de oliva en las cantinas, el abrigo roto del vecino loco de las barbas, olor caliente al pasar sobre las rejas del metro o el sueño con el moro que se llevaba a los niños… Eso y poco más araño del Madrid de mi infancia en el recuerdo. J. M. Bedoya
—20—
Abelardo RodrĂguez
CL-V A UNA MOSCA EN EL ESCORIAL
P
osada a la intemperie monasterial anda ¿desconcertada?, mosca puta. La curvatura del domo es la ruta de la lluvia y el frío en el umbral. Desde adentro se mueve ella maquinal, pisando los dibujos a los que hurta su trazado esencial, y así que surta un efecto la sombra sobre el cristal. A través de su cenit cinco rayos de sol que se introducen fulminantes diez monjes iluminan en sus sayos. De ancestrales, y nuevos visitantes, en salones y piezas que hacen callos, ¿se observan movimientos tan pedantes?
Antonio Blanco
—22—
Marco
MADRID: URBS OPPIDUM*
R
ocío matinal. Pan candeal Yerba de arroyo. Kilómetro cero e infinito Puerta del sol y de luna llena Hogar y pueblo mestizo Madroño invernal Catacumba despiadada. Ruina viva Senda de esperanza. Matria nutricia Ciudad mecedora. Patria auroral de exilio Herida del cielo. Suspiro pareado Fractura de la noche. Silencio narrado Latido. Río anegado Devoradora de sueños. Amparo somnoliento Nina mendiga Aldea pintada. Ciudad soñada Puerta abierta. Pueblo de abrazos
Rogelio Blanco Martínez
* En la antigüedad, se denominaba urbs oppidum a la ciudad abierta y cosmopolita. El modelo contrario era la urbs obsidium.
—24—
“Sinfonía”
Isabel Chacón
DE MADRID, RECORDANDO. . .
E
n tren nocturno y en un vagón de madera, de Madrid hasta Granada, tres amigos, Salvador, Rafael y este hoy ya viejo cronista –de eso hace ya muchos años–: recuerdos vividos. Era Navidad, paseos y encuentros por las calles de un Madrid más transparente, ateridos, pero gozosos de afecto, del calor de las palabras, de futuros en blanco, de amores presentidos. En tren nocturno y en un vagón de madera –de eso hace ya muchos años–, tres amigos. Hoy el viejo cronista se pasea, sueña y escribe, Navidad de nuevo, a solas y con íntimos rescoldos de aquellos días, y cree sentir no lejos los pasos de los que ya no están, de sus amigos, por las aceras del alma en su oscura compañía, en un atardecer de afectos, posos de tiempos ya idos.
Máximo Brioso
—26—
“Balcón Real”
Pepa Santos
UN ALMINAR EN MADRID A Mari, mi querida esposa
Desde el centro de la Villa
por calle Mayor bajamos pasado el Consistorio, y, a la diestra de sus manos, de San Nicolás, la calle, la Iglesia del mismo nombre solitaria, silenciosa asemeja que se esconde. Unos breves escalones separan de la calzada a la iglesia más antigua de esta villa cortesana: oraciones, bisbiseos, penumbra, recogimiento es todo cuanto se observa en el interior del templo. Por una angosta puerta se llega hasta un compás donde hiniesto se alza un airoso alminar. Cincelados arabescos ornamentan las fachadas de esta torre madrileña, tal vez, poco visitada. Joaquín Castro Bernáldez —28—
“Espejismo”
Paco Sánchez
ESTACIÓN DE ATOCHA
Todo es un aluvión de pasos pisando la extensa herida de los muertos. No habría memoria del grito brutal de la sorpresa a no ser por una sola llama de vela en medio del sol y de la contenida euforia de los viajeros. En esa llama a punto de extinguirse o de ser pisada por los que pasan, en esa llama, caben todas las lágrimas de Atocha.
Salvador Compán
—30—
“El favor”
Montaño
R
egresar siempre. Irnos lejos para volver donde siempre estuvimos, donde en la noche, envolvente y negra, son referencia las estrellas. Sentir el peso de la vida en la propia sangre, en tus venas que palpitan cuando vibra el mundo en ti. Llegar al sueño como llega él a ti, desde el cansancio, la tristeza o la rutina. Llegar para soñar cuando todo se olvida.
Antonio de Vicente
—32—
José Ramón Vaca
D
irás: en el cobijo de tus larvas reflexivas más suelto, más libre, tripulando una flecha alumbrará el suave aliento de la tierra. Mira en el antiguo dolor de la noche y los olivos, mira todas tus sensateces y vergüenzas… Contempla la expresión más cauta de tus abismos esperables. Pero no dejes perder, como agua en cesto de mimbre lo que la lengua no te hizo alcanzable ni pudo hacer que ascendiera desde los aljibes de tus hondos hontanares: Oh soleada miel de oscura somnolencia.
José Domínguez Hoyos Del libro inédito El Tabaco del Gallo
—34—
Carmen Rojas
KILÓMETRO 0 A Rosario Cartes, poeta
B
úscame un lugar donde la vida pueda ser ya error rectificable donde comprar de saldo la gloria entre diarios bultos esquivados por transeúntes, sobre los respiraderos del metro. O véndeme cualquier parcela del merecido paraíso, en todo caso metadona sin receta, bastan dos o tres cápsulas en el Rastro de nirvana para burlar el brutal anonimato allí niñas a 20 € el griego en chabolas quemando la memoria de Van Gogh por calentarse allí donde dejar a medias (pueden ser aprovechados) un bocadillo de calamares fríos y el nº de DNI Nada desacompasa su corazón de acero cuando anuda todas las carreteras todos los raíles. Nada lo altera. Por supuesto seguirá amaneciendo en Atocha. Pilar Mª Domínguez-Toscano —36—
“La violencia nos rompe algo más que el corazón”
Sofía Segura Herrera
¡ CÓMO RELUMBRAN ! (Por caracoles) A mis primos Lola, José Ángel y Carmen de la calle la Tahona, herencianos, vecinos de Madrid.
¡Cómo relumbran! los poetas de Roldán, ¡cómo relumbran! cuando a la Cibeles echan versos y claveles del parque de María Luisa. ¡Cómo relumbran! los poetas de Roldán en el kilómetro cero de la Puerta del Sol. ¡Cómo relumbran! los Cuadernos de Roldán en la capital del Reino ardiendo infinito amor.
El Conde de Casa-Padilla
—38—
“Minimal 1”
José Manuel Fernández
MADRID
Déjame imaginarte vestida de distancia, con las calles abiertas, acariciando olvido y un susurro de brisa mezclando la fragancia, de césped, rosaleda, de estanque, de Retiro. Y en un eco verbena, el correr de la infancia, los juegos, las miradas, los que te han pretendido, disparos, barricadas, dolor, intolerancia, para volver de nuevo, al sueño compartido. Permíteme mirarte con los ojos de plaza, soportales de sombra de un tiempo ya vivido, o quedar con la Parca, en tu famosa Puerta, para llegar al cielo, con mi plazo cumplido.
Agustín Embuena Romero
—40—
“Vendedor de placeres”
F. García Gómez
COPLAS Y JAIKÚS DEL RASTRO
V
oces del Rastro: vendo alma usada, barato, barato. Liquidación de mercancías: una vieja vendiendo sus fotografías. Restos del naufragio: un madelman y dos barbas un orinal y un zapato. Auneuro, uneuro, el patriotismo: uniformes que no tienen dentro su soldadito. ¿Multiculturalismo?: variada la gente y Dios el mismo. ¡Maldito parné!: Todos tan distintos y la misma fe. Voto de pobreza: no tener ni idea. Es propio del alma mía ser valor y mercancía. El Madrid de mañana, me lo figuro: “Perdonen las molestias: estamos trabajando para su futuro” Isabel Escudero —42—
“Cibeles”
Ediht Salama
DE PROVINCIAS
Más luces que sombras. Me despierto en la ciudad que sueño desde el Sur. Aurora, acaricia el lomo de los bancos que brillan irisados. Me da la bienvenida con besos bermellón mientras juega a borrar los restos de la noche. Estrujo la mañana buscando los tesoros envueltos en jardines, por esa calle ancha que se abre al sol. Me vence el mediodía. Calamares, cerveza, música, palabras, la rutina y la prisa, espirales de rostros que devora Saturno. Vuelvo a la carrera: “A ver que me pierdo...” Se hace tarde. Camino poco a poco al templo iluminado de hierro y de cristal, empapada de lienzos, de colores, de piedras... arrastrando mi bolsa hasta el último adiós. Emilia Eslava —44—
“Madrid tela de araña”
Martínez
COLINA DE LOS CHOPOS Una amorosa congregación de espíritus de oro, luciendo en paz sobre la vida. Juan Ramón Jiménez
Vuelvo a la Colina de los Chopos en la noche sin voz Una senda silvestre clausura los signos del asfalto donde la ciudad vive la agitación de su minuto Sobre el jardín del poeta un juego de cielos desvela la vigilia de las fuentes (Eco de ecos, de ecos… en un pentagrama originario) A su escucha vuelvo en la noche sin voz Y aunque el olvido desnudo pugne por su hueco los espacios me hablan de aquel sueño en vuelo en luz en llama Rosario F. Cartes —46—
JesĂşs Olivares
MADRID (Soneto Melódico) A Ramón Medina Aparicio
Tiene forma Madrid de inteligente. Tiene parques y flores y jardines, y un blancor cuando nieva, de jazmines, que nos llena la vista y el ambiente. Y Madrid, por tener, tiene su gente. Y un fervor que los hace tan afines, que nos va acrisolando en paladines para ser uno solo y diferente. Y más tiene Madrid: tiene la corte. Y un legado de luz y de costumbre que refleja a la vez el Sur y el Norte. Y la dicha de ser con regocijo esa ingente total de certidumbre que da al hombre valor y da cobijo.
Ramón G. Medina
—48—
Osorno
COMEDIANTE A todos los comediantes, mas con profunda devoción, a Dª María Jesús Valdés.
Tu voz crecida en espiral, embriagada de sueños inoxidables, bajó la tibia oscuridad, dibujando líneas de orgullo infinito. Tu cuerpo, alba aromatizada, susurro paciente de alquiladas ideas, deshizo el abismo del rostro, moldeando las espesas brumas rebeldes. Tu luz, perfume de verdad, desafiante máscara de palabras, trazó tatuándome con fe, el horizonte trágico del escenario.
Isabel Mª González Muñoz —50—
“Tertulia”
Cabet
PASEO DEL RETIRO A Estrella
Bajo aquel cielo sin luz, juntos, cogidos de la mano, inconscientes, caminamos un largo trecho, perdiéndonos en la nada. Incapaces de destejer la trama, nos hundimos en aquel laberinto de barro y espuma, aguardando el crepúsculo. ¿Cómo obligarnos, tú y yo, a deshacer el camino, si ya éramos pensamientos estériles unidos por la materia?
Joaquín Hidalgo
—52—
“Pájaro entre cañas”
María Roldán
A UN POETA CUALQUIERA, A. D. 2005
T
e ha tocado batirte cada día, y escoges arma blanca: la poesía. Sepas que estás de entrada condenado a no humillarte nunca ante el alzado. Y si ejerces poder no escribas versos: Las musas olvidan a los perversos artistas complacientes con la ley que disparan con pólvora del rey. Así que… cuidadito con los cantos a los brujos, los dioses y a otros tantos. Ojo también con grupos progresistas que estén llenos de ex-seminaristas (Siempre tendrán resabios represores quienes fueron un tiempo inquisidores) No debas nada a nadie y tus escritos perdurarán aún más que los benditos jerifaltes y vario personal que hoy pasea en vehículo oficial. Tus versos serán malos, serán buenos, pero tú tienes obra, por lo menos. Y no olvides que tú eres quien procura la vida a lo que llaman “la cultura”. Puedes sobrevivir sin burocracia, pero ella sin ti no, esa es la gracia. En fin, tan sólo añado: escribe, escribe, que para ti es decirte: vive, vive. Francisco Núñez Roldán —54—
“Laberinto”
Rofelo
A las víctimas del ONCE M
Ll
orar y llorar y deshacerme en lágrimas aguas que resbalan sobre las cosas que las contienen, y que se juntan mansas, limpias, templadas como brisas que todo lo anega y lo transforma. Suspirar, y luego tragarme el aire frío y pesado como una losa y esperar que se convierta en tierra que se asiente, y me abrase los adentros, y me agite en un temblor incesante. Gemir y gemir ahogando los gritos la boca abierta al inmenso dolor respirando la angustia en el vacío, atrapada en la infinita ausencia, sin respuesta para mi quebrada voz.
Marian Pantoja
—56—
Salinas
EL EXILIO DE LA MAR AMADA
A
cuánto asciende mi dolor si escribo todo el dolor que mi recuerdo acalla, cuando yo no me hallo en esas playas en las que siempre viviré cautivo. Al recordarte me desangro vivo al pensar en tu espuma me restalla el corazón, mi gesto se desmaya y al pensarte me siento redivivo. Este exilio de llanto y de cemento es para mi un trago sin salida y una señal de desvivirme dentro. Confrontado a la muerte y a la vida tengo la voz cuajada en desaliento de estar lejos del punto de partida.
Enrique Rivas Padilla (Madrid, diciembre 2004)
—58—
Domingo JimĂŠnez
MADRID OESTE
He llegado lento de Babilonia a los rotos muros de tu alcazaba, Magerit. He vivido del amor los actos en tus mil comedias y dramas. El ocaso de tus días, solo, bajo los cielos pintados de palacio, he paseado tánto. Permanece mi sed intacta: ¿adónde tan larga jornada? ¿Salir del foro abrupto de piedra y abrevar cerca, en el manchego llano, frente al horizonte libre fundirme con la tierra, frente al horizonte vasto?
Rafael Salama Benarroch
—60—
“A Madrid”
Inma Gómez
ANTE ESTA LUZ DE MAYO Después de haber leído el libro, ¡HIPÓCRITAS! ¡FARSANTES! ¡FARISEOS!
Juan Gª Morales (Madrid 1934)
A
nte esta luz de mayo gritó con voz trotona sin dudas por la tierra que hablaba entre sus muertos. Presencias de un pasado a golpes de nudillos. Se fue el ritmo calando tan breve y tan desierto, que sólo fue un suspiro quien crujía la cuna, queriendo a ratos nada, queriendo a ratos besos, queriendo ya su boca hundirse entre sus pechos. Vencida fue la tarde por tanto amor sin techo. Creciendo van las nanas en un trigal incierto. Linderos de la vida, corred del fraile huero, que el pan que ha de comer tendrá que merecerlo.
Jesús Solano
—62—
“Puerta de Alcalá”
Quino González
NO
No me digas amor que todo pasa. En mi queda el recuerdo, de los momentos vividos en el piso, de la música, el café, del humo del tabaco, las caricias… No me digas amor que todo pasa.
José Tomé Fernández
—64—
Carlos Becerra Luna
LAVAPIÉS
Siento que voy amargo, lo sé; pero al fin respiro: respiro calma, tiburón entre los dientes, aire para tiburones –Lavapiés a solas, en otro mar o barco entre dos mundos, en la noche de cada esquina– y la red sin nudos, sin una lágrima o una sonrisa, entre las calles de quien vive bajo el agua y despierta entre camellos.
Agustín Torres Vázquez
—66—
“Plaza de Lavapiés”
Enrique Escribano
Cielo abierto en el azul que abre los horizontes hacia un mar indeciso e inexistente, mas soñado en el lienzo que entreabre los contornos y los plasma en esa luz, trascendida en luz, centro que acoge y desgaja su lúcido sentir desde ese enigma encarnado en ese mundo vacío y pleno en ese instante de ofrenda inacabada hacia esa niña, mirada en el límite de una sonrisa que espera sin esperar esa ofrenda de una nodriza inclinada hacia el ritmo iniciador de la armonía de un sueño y su despertar absorto y contemplado antes de su acontecer. Espejos que multiplican las visiones del universo que gira en su quietud y teme ser absorbido por aquellas máscaras que amenazan la infancia, tu infancia, nuestra infancia… Inacabado germen de una aurora… Hacia Madrid y Velázquez desde un Museo
Joaquín Verdú de Gregorio —68—
Paco Cosano
ESCRIBEN Agustín García Calvo . . . . . . . . Manuel Carrasco . . . . . . . . . . . . Carolina Abadía . . . . . . . . . . . . Carlos Abadía . . . . . . . . . . . . . . Rafael Arjona . . . . . . . . . . . . . . Rafael Avila . . . . . . . . . . . . . . . . J. M. Bedoya . . . . . . . . . . . . . . . Antonio Blanco . . . . . . . . . . . . . Rogelio Blanco Martínez . . . . . . Máximo Brioso . . . . . . . . . . . . . Joaquín Castro Bernáldez . . . . . Salvador Compán . . . . . . . . . . . Antonio de Vicente . . . . . . . . . . José Domínguez Hoyos . . . . . . . Pilar Mª Domínguez-Toscano . El Conde de Casa-Padilla . . . . . Agustín Embuena Romero . . . . Isabel Escudero . . . . . . . . . . . . . Emilia Eslava . . . . . . . . . . . . . . . Rosario F. Cartes . . . . . . . . . . . Ramón G. Medina . . . . . . . . . . Isabel Mª González Muñoz . . . . Joaquín Hidalgo . . . . . . . . . . . . Francisco Núñez Roldán . . . . . . Marian Pantoja . . . . . . . . . . . . . Enrique Rivas Padilla . . . . . . . . Rafael Salama Benarroch . . . . . . Jesús Solano . . . . . . . . . . . . . . . José Tomé Fernández . . . . . . . . Agustín Torres Vázquez . . . . . . Joaquín Verdú de Gregorio . . . .
PINTAN 9 10 12 14 16 18 20 22 24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54 56 58 60 62 64 66 68
Raquel Clemente Rubio . . . . . . Joaquín González . . . . . . . . . . . Ángeles Oria . . . . . . . . . . . . . . . Manuel Rico Lara . . . . . . . . . . . Estrella Vaca . . . . . . . . . . . . . . . Mª Teresa Martínez . . . . . . . . . Abelardo Rodríguez . . . . . . . . . Marco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Isabel Chacón . . . . . . . . . . . . . . Pepa Santos . . . . . . . . . . . . . . . . Paco Sánchez . . . . . . . . . . . . . . . Montaño . . . . . . . . . . . . . . . . . . José Ramón Vaca . . . . . . . . . . . Carmen Rojas . . . . . . . . . . . . . . Sofía Segura Herrera . . . . . . . . . José Manuel Fernández . . . . . . . F. García Gómez . . . . . . . . . . . . Ediht Salama . . . . . . . . . . . . . . . Martínez . . . . . . . . . . . . . . . . . . Jesús Olivares . . . . . . . . . . . . . . Osorno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Cabet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . María Roldán . . . . . . . . . . . . . . Rofelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Salinas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Domingo Jiménez . . . . . . . . . . . Inma Gómez . . . . . . . . . . . . . . . Quino González . . . . . . . . . . . . Carlos Becerra Luna . . . . . . . . . Enrique Escribano . . . . . . . . . . . Paco Cosano . . . . . . . . . . . . . . .
—70—
7 11 13 15 17 19 21 23 25 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47 49 51 53 55 57 59 61 63 65 67 69
Y sabed, pues verdad es sin duda, que con grande regocijo lléganse a la muy noble villa de Madrid, en fe de buen acogimiento, quienes se dicen de Cuadernos de Roldán y que aqueste opúsculo presentan aquí. Y aunque no es de gran prudencia el modo, lléganse desde la gloriosa Sevilla en ingenio sin par, que bien parece cosa de artes de misterio o de pájaros prodigiosos este volar. Que el dicho opúsculo es crónica de artistas de verbo y pincel de una y otra villa y que se fixo, pues medicina verdadera es, para el gozo de vuestra mercedes. Y cómo fue conducido se diga, por doña Isabel Mª González y doña Rosario F. Cartes, damas de las tierras costeras de Onuba, y doña Coral Cooper, sevillana de auroras y de músicas, y don Carlos Becerra, hidalgo malagueño-sevillano de muchos méritos, siendo maestros impresores los dignos caballeros de El Adalid Seráfico que le dieron felice fin el 22 día del mes de febrero de 2005 años. HOC SCRIPSERUNT