GUADIANA
GUADIANA
MMVI
Portada: Osorno Depósito Legal: SE-2007-06
Impreso y hecho en Sevilla en los talleres de El Adalid Seráfico, S.L.L. Andalucía. España. MMVI Edición de 400 ejemplares del nº 55 de CUADERNOS DE ROLDÁN
EJEMPLAR Nº
A todas las gentes que han tratado con respeto el río.
È que não há um céu de tal ´splendor Nem río azul tão belo e prateado Como o Río Guadiana, o meu río encantado (...) Luthegarda de Caires
Te va tallando el agua,
resbala sobre ti, desnuda, y te hace, te policroma de aire y así eres geografía de esos Ríos que, amándote, bebo. Abelardo Rodríguez Mora (Inédito)
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Domingo JimĂŠnez
A RAIA (Perfil del Guadiana) A Marimar y José Carlos; a Agustín
R
egreso a la llamada insistente de tu perfil de tierras que se alzan de vuelta, o bajan al encuentro del océano hendidas por el cauce anchuroso de un agua hermanada, espejo salobre de la lenta costumbre. Lo humano al descubierto. Un calidoscopio de andanzas trasvasadas. Eres, en tu espacio, la horma de mis sueños. En las coordenadas de tu urdimbre hallo la luz de la sustancia, y en tu levadura me reconozco y me recobro. Ruta de oscilación y convergencia, serás, en tu postal de cal y añiles, de verdes y ocres y barros avivados al sol de mediodía, de grises de plomo en la tormenta, de morados y rosas en las tardes que van hacia tus noches limpias, el cobijo final de mis cenizas. Rosario F. Cartes —8—
Carmen Mogollo
LA RAYA
Fue primero una línea
en mi atlas primerizo, antes que el azul fluyera una mañana por ella con primicia de juncos y de jaras. Un asombro de barcas con velas y gaviotas anunciando el misterio de la torre y el cerro al otro lado. ¿Cómo llegar al quiénes y el porqué de aquel campo prohibido cuando al caer la tarde en esta orilla mi sol era ellos? ¿Eran suyas sus nubes o era el mismo celeste para todos sobre los verdes, los rojos y los gualdas? Era el cuento sin fin de las banderas con raya de por medio. Carlos Abadía
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Juan Vรกzquez
A Rosa y Agustín con Nos
Tener que recordarte,
es un puñal de canela en rama que perfuma mi soledad, cada mañana. Ojos negros ocultas Guadiana de amor, secreto de lo nuestro hasta Ayamonte, mar abierto. El Conde de Casa Padilla
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Florencio Aguilera
Luchar con las orillas de los ríos
añorando el inicio, deseosos de fin. Un río no es agua en un paisaje donde todo fluye y parece ser tranquilo. Río es caudal incesante hacia la nada, mar infinita, liberada de cauce donde empezar a fluir con otro orden. Río es caudal y cauce, bajar por la memoria del agua salpicando de recuerdos las orillas. Antonio de Vicente
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José Ramón Vaca
CON RUMBO HACIA SU PONIENTE A mi madre, mi fuente y velero.
V
elero en las aguas mansas, y a favor de la corriente, navegando va mi niña con rumbo hacia su poniente. Siempre por el mismo río, pero en aguas diferentes, mi niña va navegando con rumbo hacia su poniente. Tiene los ojos de agua y de luna son sus sienes cuando mi niña navega con rumbo hacia su poniente. Con jazmines y jacintos que aromatizan su frente, va navegando mi niña con rumbo hacia su poniente. Besos de nardo y de nácar, adheridos en su vientre, lleva de oro mi niña con rumbo hacia su poniente. Alejandro García Acebes —16—
Osorno
A
lguien ama con esta luna que ya no es mía; que aún es noche, nostalgia de mi antiguo mar: del último Guadiana que abandoné al Sur, en el sur de la vida. Às vezes pisca uma estrela que não sabe –não– da noite, amada que –imóvel– desvela o ar entre as mãos: ¡Lua de contrabando, madrugada do proibido, de meias claridades e o mundo adormecido! Amanece y el cielo dice tarde: Luna engalanada y el sol caído, quieta luz de la marisma, soledad de los esteros, de un mar hecho río... Agustín Torres Vázquez
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Castrillo
E l sol,
la tierra, el hombre. Cada vez es más difícil abrir las ventanas y mirar al cielo, al sol, al hombre, a la tierra. Más difícil mirarme, asomarme al espejo, ver la cara del otro que me mira, ¿dónde ibas, río, cuando yo te miraba? Gonzalo Molina
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Marcos
WADI-ANAS
He llegado cansado a tu estuario
en un atardecer ayamontino, cargado de recuerdos y reflejos, para aparcar un rato mi camino.
Me he sentado a escucharte hablar de olvido, de fuentes, torrenteras y arroyuelos, y del largo camino recorrido, sin encontrar remanso ni consuelo. He cerrado los ojos para olerte, prendido a la retama en tus riberas. Me he mojado las manos para tenerte, y he sentido tu piel a mi manera. Y ahora que ya conozco tu secreto, que he lavado en tus aguas mis heridas. Como a todos los ríos te respeto, vienes al mar para perder la vida. Agustín Embuena Romero
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Pepa Santos
O RIO
O
rio como a vida quantas vidas e tão fugazes como ela Desfruto este instante de encatamento: o rio liso como um expelo a reflectir duplicando as suas margens as casas os montes as árvores os animais nós própios nos volumes e cores naturais tanto que custa saber quais as verdadeiras A grande placidez deste cair de tarde parece fixada para a eternidade e é só a eterna ilusão destes bons instantes Basta uma pequena nuvem para toldar a imagem Basta uma ligeira brisa para turvar as trasparências
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Basta uma corrente mais forte para estilhaçar o espelho Já para não falar das nortadas tormentosas nem tâo pouco das cheias arrebatadas (que ainda es há) levando tudo nas suas vagas Não é só a água que nunca é a mesma como ensinou o filósofo É o misterioso acontecer do rio a sua permanente mutaçao também os instantes de encantamento É o rio no seu correr que fascina o olhar e toma de paixao ás vezes de decepção quem insiste em contemplá-lo Carlos Brito
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A FLOR DA ESTEVA
Para mim a esteva é sobretudo o cheiro: a resina a esforço suado
para romper das entranhas do monte até acima vencendo a terra adversa quase só xisto até desfraldar a branca bandeira do seu cântico do seu cândido espanto de viver. Teresa Rita Lopes
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D’Esury
TRES VECES RÍO
E
strabón ya nos dijo que eras Anas, Wadi Ana te puso el moro luego, y río de ese nombre ahora te dicen. Mas, ¿Qué le importa al agua la palabra que flota sobre ti cuando te cruzo? Cuando ya no haya humanos que te pasen, cuando no seas frontera para nadie seguirás siendo el río, río, río. Entonces..., quizá sientas la añoranza que asoma alguna vez por nuestra vida: nostalgia de unos labios que te llamen, de una voz que -al nombrarte- te bautice. Francisco Núñez Roldán
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Jose Mª Andrés Franco
C
uanto más remontamos el río más lenta se nos dobla la tierra abierta de palmeras en el olor a mar que nos llega desde la orilla. Carolina Abadía
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Beatriz Vaca
A Rosa, Reyes y Rafa. ¡Qué maravillas!
E l agua, cuando se enfada, llena el vientre mineral de tonás y luminarias.
Rafael Arjona
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Justo Girรณn
RIO-WADI-ANAS
Naces, creces, te secas
Por la Mancha desapareces Apareces, inundas la mesopotamia En la Lusitania te ensanchas Con la pleamar hasta Alcautim Las barcas te navegan Desde la orilla los tartesos Gozan de tu estética En el paraíso de la Turdetania Y los toros de Gerión pastan... Por tres veces eres caudal de agua. José María Bedoya
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Luque
C recido en tus ojos me llegan luces
que espejean las aguas de tu río. -Guadiana, tiempo de morir y nacer en la caricia de la ribera. Me fui de tu voz aquel día sin saber, qué camino, y un reloj de sol me anunciaba, que era yo el que estaba perdido entre el querer y estar en la hondonada de tu misterio ido. Jesús Solano
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Concha Gรณmez
EVOCACIÓN
Quién pisará las olas de mi playa
Quién dejará sus huellas en la arena Quién mirará la luna sobre el agua En esta noche eterna. Quién irá junto al viento de la noche Mirando las estrellas ¿dónde estará ese faro que ilumina, mi noche de tinieblas? Quién soñará esta noche en mi ventana Oyendo como sube la marea Esa ventana que en la madrugada Cobijaba mis sueños y quimeras Esa ventana donde me arrullaban Las olas al besar la blanca arena Donde despierta te he soñado tanto Donde tanto he llorado tus ausencias. Concepción Ortega
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Inés R.
R ío de infinitas voces susurradas,
de licuados fonemas en su voz sin palabras. Guadiana lleva cuajarones de espuma y líquidos cristales verdes llenos de frío, de sombras y luces de plata en su garganta, todo un prodigio de gorgoritos musicales con claros registros de agua. Y harto de tanto convivir con la rutina y las algas, le hace un hondo y oscuro quiebro a la geografía y desaparece súbitamente del mapa. Y aquí está ahora, hecho mar en Ayamonte y sonriendo misterios verdes con su líquida sonrisa de agua, piafando como un caballo rebelde porque sabe que lo cabalga un puente que guarda analogías musicales con el arpa. En su delta le da al océano un gran abrazo de agua. Aníbal Álvarez (Del libro inédito “Añorado Sur”)
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José Antúnez Caracena
ENTRE DOS ORILLAS Aún tiempo del Amor
Como un despiste de la tierra, así me enseñaron a conocerte.
Tierra adentro donde la roca te deja nacer. Calmado en tu vida, lleno de bajos y altos infiernos, te refugiaste. La laguna, tu madre, te invitó a nacer, cuidando tus heridas; y lámina a lámina, entre las orillas de tu ser, fuiste cayendo suavemente hasta al atardecer. Entiendes que estás creciendo, comprendes que el gozo de ser está en tu próximo encuentro. Donde el atlántico dueño del otro espacio Te habla, te quiere... Te lleva entre las corrientes del querer. Río, amante de la península de esos mágicos choques entre fados y quejíos del alonso. Fandangos. Eso eres tú Pablo Naranjo Camero —42—
Ă ngeles Mogollo
CREPÚSCULO VESPERTINO
Yo he visto deslizarse al Guadiana
sobre alfombras de rosadas violetas. El Astro Rey, en su carrera inquieta, va durmiendo sonriente en cama llana. Y ocultando su faz por el Algarve, destellos de onduladas serpentinas derraman la luz suave en sus salinas, aguas de belleza celestial y grave. ¡Mélico! ¡Luz sentimental del canto! ¡Lira del poeta pobre, pueblerino, entona la canción de tanto encanto! ¡Colores del Arco Iris vespertino… Yo no sé si son siete, no sé cuantos, adornan el panorama ayamontino! Francisco Álvarez López
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Francisco Borrรกs
CL-IX
No cuento, Firmamento, las visibles
estrellas, las que vemos más cercanas; e igual que otras, las Pléyades lejanas, nos parece reflejos increíbles. Ursa Mayor las guarda con un cierro –de la que fue su amante Zeus el griego–. La Casiopea en zigzag, le sigue luego y otra Ursa, la Menor es lanza de hierro. Eres tú Norte/Sur del planetario; breve entrance de fugas de cometas: soles, resoles, lunas y planetas. León, Cástor y Pólux en horario. Pero jamás de tu profundo cielo, se detendrá del Halley ningún vuelo. Antonio Blanco
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Manuel Rico Lara
DESEMBOCADURA
La ves ahí, sin memoria del llano o de la nube.
Hendida, transparente, sólo a su ley se debe, sólo en su ley trabaja. Moneda que embiste la marea, que muele la marea, que la marea esconde. Cuando la hiero acude y cuando digo es ya su sombra. Entonces todo en ella se vuelve tiempo, embocadura, entraña. Como la gaviota dormida sobre un mar que no comprende. Manuel Moya
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José Márquez
LA LAGUNA
Yo estuve allí para verla.
Anduve ladera abajo, a solas, barruntando sonidos; que aunque no quisiera mi aliento de alerta sirviera, y la quietud que en derredor despertaba, me inquietaba, y aligeraba arrastrada por la tarde noche que salía a mi encuentro cegando los verdes pinares, el romero, el espliego, el tomillo, y las peonías; tonos tornados en sombras que desaparecían cuanto más me acercaba. Yo estuve allí para verla. Las aguas eran un puro reflejo del sol poniente, cárdenas de cielo, y espejo de la umbría; y allá en la cascada, pesadas de tierra, como barbas de ermitaño, deshilachadas, traslúcidas en su caída.
Marian Pantoja —50—
Lola GaviĂąo
LLUEVE EN MI CORAZÓN “Il pleut sur mon coeur comme il pleut sur la ville” (Verlaine) A mi pueblo minero, al que la historia oficial le ha robado su apellido
Llueve en mi corazón como llueve en los pueblos
perdidos, de este mundo, que viven de su esfuerzo. Es un llanto de flores con aromas y espinas, de esperanzas al viento, de dolores de rosas. Esos pueblos que crecen con la humedad del alma con el hervor interno de una profunda mina, con el sudor al aire de unos llanos abiertos. Esos pueblos que mueren antes de ser escarcha. Los pueblos de la gente, la gente sin Historia que callada alimenta con sus vidas de fruta un proyecto en el tiempo y un despertar de auroras. Bárbara Pujazón
—52—
Mª Teresa Martínez
SANTA CRUZ DEL ALMA MÍA A Doña Inés y Doña Elvira
Al compás de cornetas y tambores
Santa Cruz duerme entre damas De la noche, giraldas de blancas alas Y arcángeles velando ruiseñores La magia del amor de medianoche Discurre entre salmos y balcones. Elvira arde de amor, gime la noche Y estalla la pasión en estertores... Hoy Don Juan y Doña Inés beben los vientos Del azahar que empapa los sentidos Y ahoga los suspiros en silencios... Elvira de mi alma, Doña Inés del alma mía Venid a celebrar vuestros amores Junto al Carmelo de Teresa y mi agonía... Juan-Carlos Mantilla de los Ríos
—54—
Escacena
ESCRIBEN
Abelardo Rodríguez . . . . . . . . . . . . Rosario F. Cartés . . . . . . . . . . . . . . . Carlos Abadía . . . . . . . . . . . . . . . . . El Conde de Casa Padilla . . . . . . . . Antonio de Vicente . . . . . . . . . . . . . Alejandro García Acebes . . . . . . . . . Agustín Torres Vázquez . . . . . . . . . Gonzalo Molina . . . . . . . . . . . . . . . Agustín Embuena Romero . . . . . . . Carlos Brito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Teresa Rita Lopes . . . . . . . . . . . . . . Francisco Núñez Roldán . . . . . . . . . Carolina Abadía . . . . . . . . . . . . . . . Rafael Arjona . . . . . . . . . . . . . . . . . . José María Bedoya . . . . . . . . . . . . . . Jesús Solano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Concepción Ortega . . . . . . . . . . . . . Aníbal Álvarez . . . . . . . . . . . . . . . . . Pablo Naranjo Camero . . . . . . . . . . Francisco Álvarez López . . . . . . . . . Antonio Blanco . . . . . . . . . . . . . . . . Manuel Moya . . . . . . . . . . . . . . . . . Marian Pantoja . . . . . . . . . . . . . . . . Bárbara Pujazón . . . . . . . . . . . . . . . Juan-Carlos Mantilla de los Rios . . . —57—
6 8 10 12 14 16 18 20 22 24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54
PINTAN
Domingo Jiménez . . . . . . . . . . . . . Carmen Mogollo . . . . . . . . . . . . . . . Juan Vázquez . . . . . . . . . . . . . . . . . . Florencio Aguilera . . . . . . . . . . . . . . Jose Ramón Vaca . . . . . . . . . . . . . . Osorno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Castrillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Marcos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pepa Santos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . D’Esury . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Jose Mª Andrés Franco . . . . . . . . . . Beatriz Vaca . . . . . . . . . . . . . . . . . . Justo Girón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Luque . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Concha Gómez . . . . . . . . . . . . . . . . Inés R. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . José Antúnez Caracena . . . . . . . . . . Ángeles Mogollo . . . . . . . . . . . . . . . Francisco Borrás . . . . . . . . . . . . . . . Manuel Rico Lara . . . . . . . . . . . . . . José Márquez . . . . . . . . . . . . . . . . . . Lola Gaviño . . . . . . . . . . . . . . . . . . Mª Teresa Martínez . . . . . . . . . . . . Escacena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . —59—
7 9 11 13 15 17 19 21 23 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47 49 51 53 55
El 22 de Abril, año MMVI de la Era Cristiana, y día de S a n Sotero y Cayo, los remeros José Osorno Marín, Agustín To r r e s Vázquez y Alejandro García Acebes llevaron con buenos vientos este barquito velero, número 55 de Cuadernos de Roldán, hasta las tranquilas orillas de Alcoutim. Paco, Pepe y Fran, de “El Adalid Seráfico”, pusieron su saber impresor.