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La Republica

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SEVILLA MMIII


SEVILLA MMIII


Depósito Legal: SE-1.474-2003

Impreso y hecho en Sevilla en los talleres de El Adalid Seráfico, S.A. Andalucía. España. MMIII Edición de 400 ejemplares del nº 46 de CUADERNOS DE ROLDÁN

EJEMPLAR Nº


Como lirio cortaron el lirio como rosa cortaron la flor. Federico GarcĂ­a Lorca


Manuel Rico Lara


Y

el tiempo se horadó y, suspendida, la paloma de la historia hilvanaba sus nidos... Y la otra historia apócrifa quedaba en sombra y despierto un sueño de siglos anunciaba su luz. Y otra vez una melodía inédita encarnó su profecía fusión del rito y el canto... y la palabra, antes escondida, de un pueblo fue voz y al par hálito de una cultura. Y España fue llama ardiente, Luz marina entreabierta al horizonte... Hacia María Zambrano Joaquín Verdú de Gregorio

—8—


Claudio Díaz


LA REPÚBLICA

C

onstante de nuestra Historia –“el vivir desviviéndose”– siempre trágica y sola –sus poetas, maestros y pensadores... Eso fue la República española.

Manuel Carrasco 14 de abril, 2003

—10—


Marina DĂ­az


EL PAN DE LAS PALABRAS

F

ue vuelo. Vuelo rasante. Espiral, el sueño en el aire tricolor de los pulmones.

Vuelo y sueño. Y dos sangres gravitando en la llama. En la raíz del campo habitado. En la raíz de la ciudad que, crecida, vomita e inventa. En la raíz del litoral que conoce el tiempo. Los poetas llevaban el pan de las palabras al horizonte gris de la miseria. Misiones y caminos. Afluentes de dramas y comedias. (Calderón encendido en el asombro humilde de las plazas de tierra; –Federico, presagio tras el velo agudo de la Sombra–). El Sur. Negro y oro. Desde la luz didáctica de la geografía, en ruta, Val de Omar atrapaba, en blanco y negro, el don de la belleza en construcción sublime de sus ojos, como Cernuda en la perfección clásica de un cuerpo en el amor transcrito. Los niños espigaban voceando letanías de versos y de números. Vuelo y sueño. La libertad, el pulso. Y de nuevo dos sangres crepitando en la llama. El gran teatro del mundo sobre la arena trágica.

Rosario F. Cartes —12—


Carmen Lรณpez


LA III REPÚBLICA

S

erá un estado laico con una democracia abierta de personas independientes honradas, capaces e inteligentes que defiendan la igualdad entre mujeres y hombres y la paz, la justicia y el trabajo en libertad.

José María Bedoya

—14—


Abelardo RodrĂ­guez


A mi padre

Y

a una vez en los puentes la República se asomó a las palmeras para ser tierra de río que aún espera en los balcones algún otoño de tu memoria. Ya una vez en la lluvia dejamos de ser sólo agua.

Carolina Abadía

—16—


Pepa Santos


TRES COLORES

Y

a no hay bando que aprisione a la luz de un mismo cielo. Ya no hay color para engaños en las tardes del invierno. Ya, en libertad, el camino halló la mano caliente. Ella sabe de la muerte. Ella sabe de desmayos. Ella sabe de los llantos que empaparon enlutados. Jugando yo, cuando niño, me enteré de aquél encuentro por los verdes de mis campos.

Jesús Solano

—18—


Paco Cosano


APRENDÍ A ANDAR EN “EL 14 DE ABRIL”

L

lamaba el abuelo “El 14 de abril” antes de... aquel bar suyo con murmullo y retranca en el que los republicanos viejos entretenían sus decepciones jugando al dominó, tamborileando sobre el mármol los compases amordazados de La Internacional, mientras volaban jilgueros tricolor –era él un Picasso de estraperlo– que, sarcásticos, dejaban sus íntimos despojos en la chapela acerada de un viejo franquista, soberbio y amoral. Eran todos hermanos –salvo para los pájaros y los recuerdos–; junto a la plaza de los Fueros un trozo de historia me endulzaba de mora y agriaba de naranjo cuando escuchaba la sangre en eco de los desaparecidos y aprendía la lección, aún viva, de respetar al hombre a pesar de su infamia; sólo en el exilio encontré la bandera vieja y orgullosa que me arrasó en lágrimas; a su historia me sumo conjugando los colores de la vieja hermandad. Pablo del Barco, en su memoria —20—


Benito Moreno


S

er en la palabra es ser agua y piedra cauce por donde nuestra vida pasa en el fértil caudal de la memoria. Escribir palabras con letras negras supone un desafío a la mirada de quien divisa desde la otra orilla el seguro fluir del pensamiento.

Antonio de Vicente

—22—


José María Franco


CANTO A REPÚBLICA A José del Río, su amante

N

ombre y rostro y senos y vientre de mujer, libertaria y fecunda, diosa griega sobre tus pies alzada. Como flores silvestres brotaron tres colores enarbolando lienzos con ansias de bandera. Y todo lo invadiste, y fue el clamor de un pueblo uncido a tu cintura. Y el viento se hizo libre y se hizo libre el sueño en aquel mes de Abril de dones y promesas. Pero en algún lugar de esta tierra escindida, prematura y taimada, te dio alcance la muerte.

Mapi Barceló

—24—


J. M. Rendรณn


BULERÍAS REPUBLICANAS CON DOS REMATES A Luis Caballero Polo, Presidente de honor de la República del Cante.

P

eluco la Puerta el Sol: se bajaron las manillas a la manifestación. El culto no fue en la iglesia: en las calles fue el adviento y en los palacios cuaresma. Con qué hermosura, señores, la niña de voz violeta llenó España de ilusiones. Quién pudiera ser de viento y volar el tiempo atrás p’acurrucarse en su pecho. Aquel Catorce de Abril se les dijo a los Borbones: ¡a juí, a juí, a juí...! ¡Una bandera con tres colores, mi cabecera! ¡Ay que alegría, que a la tercera va la vencía! Rafael Arjona —26—


Antonio BadĂ­a


RETRATO DE GRUPO

V

olvían, con vítores de júbilo, de tomar la Bastilla, puestas ellas de largo para aquel mes de abril y engalanados ellos de amores y entusiasmos, cuando la cámara los fijó para siempre en fondo universal de palmeras y plátanos. Enamorados del compás y la luz, creían al mismo tiempo en la razón y el verso, y habrían reinventado la vida de no caer segados en la esquina siguiente, convertida la foto en un lamento sepia para sobrellevar durante años las cárceles y exilios. Pero nada es tan terco como un vítor de júbilo al valor de la vida, y afinados de nuevo el piano y la brisa, vuelven hoy a las calles, aún con otros colores, los colores de siempre.

Carlos Abadía

—28—


Carlos Cerrato


L

o telúrico es tu centro. Ya no admites espejismos de colores. Te importa el que está detrás de su mirada, de su palabra, de su falsa ausencia, de su inferior superioridad, de su cínica sonrisa, de su estreñida presencia. ¡Viva la patria de infancia. y toda patria sin nombre! Pirata quiero ser en mares siderales, rezando tu carne. Sin más aprecio que el desprecio de su poder. Alejandro García Acebes

—30—


Osorno


A la Ilma. Sra. Doña Felisa García Díaz de Morales y Pérez de Barradas multada por el Caudillo el 20 de agosto de 1936, mi serenísima abuela.

R

epública, desdentada y vieja con los harapos de ayer, ¿quieres, iconoclasta mural, que yo te quiera? ¡qué equivocada estás!

El Conde de Casa-Padilla

—32—


Carmen Mรกrquez


CAPERUCITA Y LA DIALÉCTICA DEL LOBO

L

obito lobito, lobo, ábreme la O y me me cierres la U.

(He aquí al lobo y la inocente caperucita, los dos interpretan el mismo cuento y van por el mismo bosque). –Caperucita roja, caperucita, rabito en la O y hacemos la CU. (Queridos niños, niños de todas las edades, en este cuento se habla de política –sonrisa de goma como de sapo–). –Dame la U, amiguito, y quédate la O. –Nos repartimos la O y te duplico la U. (Este cuento es la historia de siempre, pero sin abuelita. ¿Sabéis por donde anda o habrá que preguntárselo al lobo?). Agustín Torres Vázquez —34—


Francisco Javier Parejo


A FÁTIMA

Q

uisiera no saber lo que se ha escrito, desconocer cuánto de bello y bueno se ha hablado del amor en prosa y verso, y que ilusoriamente me creyera que las líneas que van en esta página fuesen la flor primera de unos labios. pero, qué voy a hacer, maldita sea, ya no sé ser ingenuo con el verbo. Extensa es la memoria de los hombres y en ella voy leyendo sentimientos hermanos a los míos de este instante. Por eso, mis palabras son ya viejas, remendadas las pobres, desgastadas, mas quiero que las oigas cual si fueran las primeras de amor que se construyen, porque has de saber que valen tanto como los versos del amor más nuevo. Por eso quiero que las hagas tuyas y tus ojos las gocen y renueven como si no se hubieran dicho nunca.

Francisco Núñez Roldán Guadalupe, 2003 —36—


MarĂ­a


S

antos Máximo, Lamberto y Abundio. Abril estalla. Calles con ríos de sonrisa plena, rojo de mejillas concedidas, amarillo de flores de genista, morado de hábitos nazarenos. Alegría de esperanza tras larga espera... Santos Federico, Emiliano y Jacinto. Maldito julio.

M. Camacho

—38—


María José Barco


PERMANECEN

Q ué fue de aquel Abril del año treinta y uno! ¿Dónde?, los hombres libres agitaron, al viento atormentado las banderas. ¿Quién fue el primero en sentirse engañado? y empapó con su llanto el ardor de la tierra, y apuró hasta la hez, su vaso de palabras, y gritó las consignas, hasta quedar sin fuerza. Y quién después del tricolor impulso, apretando los puños de sus manos obreras, dio por perdidas, libertad y discurso, al ver a los de siempre, jugar con sus promesas. ¿Dónde?, los hombres libres que forjaron, al nombre de República su emblema. ¡Qué fue de aquel Abril del año treinta y uno!

Agustín Embuena Romero

—40—


Carlos Becerra Luna


DE REPÚBLICAS A Lupe y David

L

a casa es el clamor de cada instante. Cada rincón unido, cada arista, deja ante sí la fuerza de uno solo: ese amor de ser hombre, reflexiones, memorias de haber sido otro silencio, la cal de lo que es blanco, lo que muere, la sed que va por dentro desde el aire. La pared de la casa nos oculta, el aire de la casa nos habita, la forma de la casa nos encuentra, el seno de la casa nos conforta, el amor de la casa nos proyecta, nos llena, nos ocupa, nos va haciendo, la casa no es la casa... Es abismo... República de vida concentrada, exégesis de fórmulas perpetuas, información y claustro primitivo. República de andar cada mañana, de ser en sí, de Ser, de amanecerse en la mirada única de siempre. La casa es encontrarse desde dentro. Ramón G. Medina —42—


Carmen Mogollo


LA HUELGA

C

antad, cantad, cantad... Que vuestro canto sea soplo de vida, cantad como el aire que esparce las semillas. Cantad como cantan las aguas sobre la tierra seca derramando labrantía. Cantad como el viento cantad como la lluvia gemid y llorad, como una nube preñada. Cantad sobre la montaña y romped aguas en un torrente para lavar las piedras y que nazca la flor más impoluta. Cantad y gritad... –Que no quiero ser la tierra que hoyan y estercolan la tierra que alberga raíces desnudas, tierra donde el fuego quema tanto que abre bocas como llagas, tierra tan oscura en sus adentros–... Marian Pantoja —44—


José Ramón Vaca


RES PÚBLICA A mi madre, niña de la guerra.

I Madre Roja Cada arruga que surca tu semblante es el símbolo de la profunda huella que engendró el dolor en tu pecho amante. II Madrasta Amarilla Al vencerte mi sueño en la alborada sufriste, sin gemir, lenta agonía, quebrándose tu luz ensangrentada. III Esperanza morada Mientras la lumbre de los troncos brilla, mi madre acaricia, con dulces manos, al nieto recostado en su mejilla. [Mi alma quisiera que cada dolor de entonces fuese germen de una alegría] Isabel Mª González Muñoz —46—


Clelia


DE TAN GRANDE

L

a amenaza de un reactor vibra en celestes alturas. Disparos en el aire. Vientos de represión. No hay resquicios para huir sin dejar atrás jirones rojos, amarillos y lilas. A la vuelta de la esquina la República revienta contra camisas azules. Ni siquiera le dieron tiempo de lijar las aristas de su novedad. Y la sangre se lleva el sueño de un futuro que no cabe, de tan grande, en las pupilas.

Mario Rodríguez García

—48—


Pablo Gelo


EL CAMINO SIGUE POR ANDAR

L

as hojas secas alfombran los pies de los árboles desnudos; el otoño rinde cuentas: pocas cosas más tristes que echar la vista atrás y ver las galas convertidas en harapos. Vivir de recuerdos espanta: nuevos amaneceres llaman a la puerta de quienes están dispuestos a abrir una vez más su corazón a la esperanza. La nostalgia es comida de gusanos: la tierra tiene por costumbre devolver en especias el sudor bien empleado... Las veredas deshabitadas se llenan de llantos y matojos. Un paso adelante vale más que muchos años de lamentos. Es lastimoso perderse por vericuetos tan trillados, cuando el camino sigue por andar... Con una hoja de laurel, haré una corona de risa; con una rama de perejil, asaré pescado; con un bastón, volveré a mi casa. Las cosas a su paso: las agujas del reloj dan vueltas a diario a la misma esfera, y nadie les echa en cara su perpetuo recorrido... Ahora que caen chuzos, me gustaría cerrar los ojos y soñar con una luz tricolor; con un resplandor que restalle en la madriguera de los oscuros presentimientos, y avive los deseos más remotos. ¡Salud, camaradas! José María Morales Reyes

—50—


Rafael Gonzรกlez


CL-I NAJAV Y KERBALA

R

eposa el gran imán en su mezquita. ¡Bendito mausoleo sin retamas! Un centinela ciego ojo no quita, del fuego del desierto que arde en llamas. Se desata y propaga la ira shiíta –¡eternamente Alí muerto nos ama!–, no por el minarete de un sunnita, sino es por el lugar de mucha fama. Debiendo defender lo que era nuestro, a un almuédano le hemos ordenado que suba y narre en lo alto de una torre la batalla, la muerte y el siniestro. No oteará el horizonte sin cuidado: la puerta del desierto se descorre.

Antonio Blanco

—52—


María José García del Moral


...vestía bermejas calzas, nobilisimo color, una casaca amarilla y un morado jubón. Joaquín Castro. –El crimen de Almagro–

In memorian de aquellos españoles exiliados que no pudieron volver a ver las plazas y calles de sus pueblos.

DE REPÚBLICA E INTELECTUALES

D

espués de unos reyes, los agrarios y de otros llamados mercaderes aparece un hombre, El Publícula su obra exaltó y aunó a la plebe. Decenas y decenas de escritores dramaturgos, poetas, ensayistas, lacrimosamente se exiliaron a naciones de habla no distinta. Sánchez Albornoz, Ámerico Castro dos eximios, pulcros historiadores, más controvirtieron en materia de sus históricas investigaciones. Pérez de Ayala escritor excelso, Marañón, Literatura Científica inquietudes, problemas de la época les encaminaron a la Política. Para Blasco Ibáñez y Ortega ¡¡VIVA LA REPÚBLICA!!, este grito fue de uno, título de novela del otro, un artículo político. Exquisito escritor, docto, culto, opinaban de Don Manuel Azaña la muestra, prologar a Don Jorguito su vasta obra “La Biblia en España”. Joaquín Castro —54—


Eugenio Fernรกndez


L

a luna republicana en el cielo esplende, que no, que no me da la gana que los negros perros le hinquen el diente, ahora que llega la mañana, que no, que no me da la gana.

José Domínguez Hoyos

—56—


Alberto Germรกn Franco


S

i los reyes de España volvieran y de nuevo quisieran reinar los arroyos de sangre corrieran en defensa de la libertad. Soldados, la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer o morir.

Letra anónima de la I República para al himno de Riego, 1873

—58—


Teresa Lafita


Índice Poetas

Joaquín Verdú de Gregorio . . .

8

Agustín Torres Vázquez . . . . . 34

Manuel Carrasco . . . . . . . . . . . 10

Francisco Núñez Roldán . . . . . 36

Rosario F. Cartes . . . . . . . . . . . 12

M. Camacho . . . . . . . . . . . . . . 38

José María Bedoya . . . . . . . . . . 14

Agustín Embuena Romero . . . 40

Carolina Abadía . . . . . . . . . . . 16

Ramón G. Medina . . . . . . . . . 42

Jesús Solano . . . . . . . . . . . . . . 18

Marian Pantoja . . . . . . . . . . . . 44

Pablo del Barco . . . . . . . . . . . . 20

Isabel Mª González Muñoz . . . 46

Antonio de Vicente . . . . . . . . . 22

Mario Rodríguez García . . . . . 48

Mapi Barceló . . . . . . . . . . . . . . 24

José María Morales Reyes . . . . 50

Rafael Arjona . . . . . . . . . . . . . . 26

Antonio Blanco . . . . . . . . . . . . 52

Carlos Abadía . . . . . . . . . . . . . 28

Joaquín Castro . . . . . . . . . . . . 54

Alejandro García Acebes . . . . . 30

José Domínguez Hoyos . . . . . . 56

El Conde de Casa-Padilla . . . . 32


Índice Pintoras/es

Manuel Rico Lara . . . . . . . . . .

7

Francisco Javier Parejo . . . . . . 35

Claudio Díaz . . . . . . . . . . . . . .

9

María . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37

Marina Díaz . . . . . . . . . . . . . . 11

María José Barco . . . . . . . . . . . 39

Carmen López . . . . . . . . . . . . . 13

Carlos Becerra Luna . . . . . . . . 41

Abelardo Rodríguez . . . . . . . . . 15

Carmen Mogollo . . . . . . . . . . . 43

Pepa Santos . . . . . . . . . . . . . . . 17

José Ramón Vaca . . . . . . . . . . 45

Paco Cosano . . . . . . . . . . . . . . 19

Clelia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47

Benito Moreno . . . . . . . . . . . . 21

Pablo Gelo . . . . . . . . . . . . . . . 49

José María Franco . . . . . . . . . . 23

Rafael González . . . . . . . . . . . . 51

J. M. Rendón . . . . . . . . . . . . . 25

María José García del Moral . . 53

Antonio Badía . . . . . . . . . . . . . 27

Eugenio Fernández . . . . . . . . . 55

Carlos Cerrato . . . . . . . . . . . . . 29

Alberto Germán Franco . . . . . 57

Osorno . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31

Teresa Lafita . . . . . . . . . . . . . . 59

Carmen Márquez . . . . . . . . . . 33


Recordando el 14 de abril de 1931, sale de El Adalid Seráfico, en este otro 14 de abril de 2003, nuestro Cuaderno dedicado a La República, coordinado en libertad e igualdad por Paula Garvín y Carlos Abadía, y gracias al también fraternal buen hacer de Rafael, Lolo y Paco. Ad perpetuam rei memoriam.


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