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Colobona

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Números publicados:

Colobona

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Cuadernos de Roldán

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Número 63

Colobona

0. De Trovos y Artes de Todas Suertes 1. Juglaría de Taberna 2. Poetas de San Lorenzo 3. De Ntra. Sra. Manzanilla 4. Aljarafe 5. De Amores 6. Del Arte de Birlibirloque 7. La Serranía 8. Lisboa 9. Cántico 10. Onuba 11. Salamanca 12. Primavera-Pasión 13. De Cantes Flamencos 14. Ronda 15. Toledo 16. Sevilla 17. Triana 18. Úbeda 19. Heterodoxos 20. Erotismo 21. Guadalupe 22. Entrefiestas 23. Malaca 24. Cuba 25. Cuenca 26. El Alamillo 27. Mar de Alberti 28. Egabro 29. De Tabernas 30. Poeta en Granada


Colobona


Depósito Legal: SE-5.468-2008

Impreso y hecho en Sevilla en los talleres de El Adalid Seráfico, S.L.L. Andalucía. España. MMVIII Edición de 400 ejemplares del nº 63 de CUADERNOS DE ROLDÁN

EJEMPLAR Nº


Para Trebujena, pueblo noble, sincero, rebelde y afable con el forastero. Paz y libertad


RONDEÑA A Rafael Becerra Márquez en su último vuelo

Y

de sentimientos hondos, manantial del saber y de sentimientos hondos. De la amistad baluarte, con su abriguillo al hombro, Rafael Becerra Márquez. Hacia el espacio infinito tu alma pura voló, hacia el espacio infinito. Y aquí en la tierra quedó el recuerdo de tu grito que era “libertad y amor”. Miguel Cabral “El Coyote”

—7—


Se fueron las fiestas y las largas noches de verano y las risas y juegos en la plaza. Un ajetreo especial se apodera del pueblo, un olor agridulce impregna el aire. Llegó la vendimia. La uva en los carros goteando, baile acompasado en los lagares nace el mosto tímido y feliz como una criatura viva. Chispea ya está aquí el invierno el frío y largo invierno mucho frío y el silencio mucho silencio. Lorenza Cabral

—8—


Augusto


TREBUJENA

C

abe el tañer melancólico de la campana vagan las sombras de mis muertos. Es la tarde. La saeta de una primilla en quedo vuelo rompe el azul intenso y cristal mientras en la bonanza se desgrana el ángelus. Un aire con sabor a trigo ahechado impregna el ambiente. Juego en la plaza, niño irredento, de pobres sandalias. Luz y alegría de placer entrañablemente inocente me ganan. Tarde, ángelus, azul, aroma y campana Trebujena, mi Trebujena: mi eterna soñada. Rafael Caro

—10—


Miguel Fernรกndez


EL NIÑO PERICO

He visto Trebujena por sus ojos, porque él quiere a su pueblo como nadie, he recorrido senderos albarizos, respirado marisma, al tomar aire, y he bebido del vino de sus cepas, y pisado el asfalto de sus calles. Me he asomado a la orilla de ese río que alegra sus riberas, con cantes de ida y vuelta. Me he hecho retama, flor, hasta rocío, y animado con coplas la trillera. Agustín Embuena Romero

—12—


Carmen Mรกrquez


SONETO CON ESTRAMBOTE A TREBUJENA A mi amigo Pepe Aguilar, más de su pueblo que los cardillos. Bendito sea

Te busqué por antigua referencia, por tu nombre en albero sumergido; te he buscado en un ámbito surgido a la orilla sin fin de la impaciencia. Luego fue incorporarte a mi consciencia y notarte en escorzo amanecido, en turbión que dispersa lo cernido y descubre la luz de tu evidencia. Y ahora que te tengo, Trebujena, con tu gente y tu paz quiero vivir, hastiado de mi pago y de su pena. Fundirme en cepa humilde y percibir cómo el mosto se empina hasta tu almena o sentirme, quizás, Guadalquivir en el palo mayor -o en la sentinade un soneto pendiente de escribir. M. Benítez —14—


Mario Leรณn


Mi sueño habita en un páramo remoto de suaves colinas de ámbar y cristal. Praderas sin tonsuras, sin senderos. Olor a tierra mojada, bandadas lineales de anhelos, –como pájaros– que cruzan la tenue claridad del horizonte... Mi sueño habita allí... donde todas las fuentes sitúan el principio del silencio, el refugio de la música... Tú, asomada en el alféizar de la ventana trasera del mundo, enjugas del sudor que brilla en la frente inédita del tiempo. Yo, casi incansable, esperando abrevar en el manantial incierto de tu cuerpo. José Mª Cuevas

—16—


José María Franco


TARBOS

Atardece en la marisma, las tierras albarizas están calmas, los viñedos del horizonte enrojecen, se alargan las sombras Y el río, lentamente, hacia la orilla del olvido lleva los sueños en su barca. Desde la Tarbos fenicia Nada cambia. José María Bedoya

—18—


Abraham Lacalle


Trebujena, viña y río, un mosto de clerecía, una guitarra con duende y un cante por alegrías Una historia de balcones con alcaldes jornaleros y un fondo de pasacalles con ecos chirigoteros. Buena gente entre la gente buena de tus alquerías, a ellos una vez más rindo mi sevillanía. Carlos Abadía

—20—


Carmen Mogollo


EL MOSTO DE TREBUJENA

El mosto de Trebujena

duda en ser mosto o ser vino, porque sabe el muy ladino que ser mosto es cosa buena, pero es más fino ser vino, que va en copa menos llena y se bebe con más tino aunque quite igual la pena siendo mosto o siendo vino. (Todo es cuestión de la vena por donde se abra camino). El mosto es niño impaciente que por no querer crecer sabe que lo ha de beber antes su devota gente. El mosto, niño de uva, es más bien un vino vago que quiere ahorrarse el mal trago de esconderse en una cuba y trabajarse el aroma que sea aromático idioma cuando a la cabeza suba. El mosto no tiene pena de ser bueno a menor costo. Un respeto para el mosto, y más si es de Trebujena. Francisco Núñez Roldán —22—


Jazmines azules

Domingo JimĂŠnez


CAMPOS DE TREBUJENA A mi amigo Pepe Aguilar, Trebujenero hasta la médula

Q

uisiera ver en tus campos, un vallado a lo lejos, un descanso en el frío, los racimos de tus uvas, cicatrices en las grietas y unos ojos matinales. Quisiera ver en tus campos, el azul junto al olivo, un viento alado de flauta, abanicos entre surcos, y una luz que se atiranta entre albarizas y cales. Quisiera ver en tus campos, el goteo de tus mostos, los rastrojos arañando y unos labios sin edades. Me acordaré de la noche de este otoño que me invade. Jesús Solano

—24—


Paco Cosano


N

o te engaño si te digo que a veces puedo estar en dos sitios diferentes, contigo, y en el río que baña las lomas blancas de las sábanas, tan ancho, que apenas si alcanzo a verte. Carolina Abadía

—26—


Inés Rodríguez


ROCÍO DE VIDA, LUZ DE AMOR A Alberto en su dolor.

Dónde la lluvia de alborada despertó la verde luz de un horizonte blanco inocente de cicatrices tempranas? Cuándo la brisa diligente, terciopelo susurrante de caricias, regó con dulce humedad campos de sueños durmientes? Cómo el calor de las horas abrigó la quieta soledad donde el amor se esconde entre recónditas sombras? Por qué anochece la luz al florecer azul el día eclipsando de tus ojos la mirada, cegando infame tu aliento? Dónde se erige la vida, cuándo el alma la atrapa, cómo atrae al amor, por qué el destino la mata? Dondanielo —28—


Lola GaviĂąo


Viene desde Sanlúcar a Trebujena una barquita blanca con luna llena. Recogida su falda por la rodilla, una niña la espera desde la orilla. “Tus ojos, niña, veo de arena y sal en mi pecho dorado” -se oye cantar. -Porque te fuiste triste, aquí estoy sola, bañada por tus ojos y por mis olas. Alejandro García Acebes

—30—


Carlos Ruiz-Padilla


Q

ue es lo más importante para tí, me dices. A los veinte, el amor; a los treinta, el trabajo; a los cuarenta, la amistad a los cincuenta, la salud. Y si la rueda de la fortuna sigue girando... la amistad, el amor, la amistad. Antonio Molina Flores

—32—


Teresa Aguilar


LA TRILLA

Coyote, Vespa, Basora… ¡Cuánta humanidad os junta! Veo vuestra foto azulada, la de aquel Cuaderno azul que hicimos en Coria, el del Guadalquivir que va a la mar océana azulada, y os oigo cantando por alegrías, acompañados desde el cielo azul por el Coyote, al compás de la trilla, mientras las mulas trotan, sobre mieses ya agostadas, en las tierras claras, grisáceas, albarizas, de este rincón suave del sur en el que habitáis y habitamos, porque de aquí no se va nadie, sólo se llega para quedarse… Y siento que vuestro gesto enérgico, ese con el que acompañáis el cante, con la mano extendida, alzada y recta, sigue penetrando en nuestra piel sensible al sentimiento que sabéis provocar como nadie… Hoy de nuevo os vamos a escuchar atentos. Juandepunto En Trebujena, a otoño del ocho

—34—


Ismael


La voz del cante, ceniza y agua, hierro con plata, la voz del cante. Luz de pizarra, negro relumbre que lleva dentro la incertidumbre. La voz del cante, mar sin arena de miel y sangre. Rojas campanas cuando resuenan, playa del mundo, por tus caderas. Salvador CompĂĄn

—36—


Osorno


A TI A TODOS A Manolo Cárdenas, Pepe Aguilar y muchos más.

Me preguntaba, como los roldanes con sus sensibilidades se acercan nuevamente a ti. ¡qué tienes tú Trebujena, qué tienes!, qué duende hay entre nosotros, por qué los soñadores nos haces pensar en ti rodeada de verdes cepas, esbelta y sobresaliente entre ellas, arropadas por el aroma y bruma de éste tu río Betis. que nunca se separa de ti. Así Baco, supo elegirte y preferirte, y más aún con ese sabor y aroma de tus caldos niños que nos hacen deleitar en tus tascas y tu gente sentimientos ocultos que no se pueden olvidar como ese espectro que llevamos todos de Miguel Cabral, Rafael Becerra, Abelardo Rodríguez y Manolo Carrasco, se ve que están aún con nosotros, nos hacen pensar a los soñadores. ¡qué tienes Trebujena, qué tienes tú! cuando pasas por Lebrija en la falda verde está ese maravilloso pueblo cantando por mirabrás. Cómo los pájaros vuelan de Trebujena a Arriate, y de Arriate a Trebujena. Rememoremos el pasado para que el futuro siga siendo el presente. Cartero de Arriate —38—


Rafael Gรณmez Ayala


LA TARDE

Sobre lomas de albarizas la mirada se perdía en el horizonte donde convergían el melancólico y vetusto color cetrino de las vides, y la nostálgica y evocadora cromática azulina de unos cielos límpidos y transparentes escasamente moteados por las níveas clareas de unos tímidos estratos. Con la húmeda Marea del verano refrescando nuestra tez, caminamos hacia la puesta de sol donde se contemplaba la corriente de aquellas aguas sosegadas que fluyen con premiosidad y tiñen su lenta superficie de azulino, zarco, garzo, opalino… Marian Pantoja

—40—


Isabel GutiĂŠrrez


TERRABUXENA

Y vengo a la paz de tu pan y de tu vino estrenando amor y nuevo mayo.

En ruta hacia un mar íntimo, me detengo en ti -introito de tu alegría blanca- con todos los sentidos dispuestos a tus gracias. Terrabuxena, tierramadre de pueblos que pusieron su sangre en la línea de tu tiempo (Bajo el Cerro de las Vacas, en el silencio, hablan los viejos huesos y los barro, desmembrados y dispersos) Tierra de vidueños y espigas y de dioses propicios; de la extensa marisma que alimenta el río con su lengua crecida -semillero y anuncio el lecho limoso que espejea en agualuz y cieloY asistimos el espectáculo de tu atardecida: vastedad única de horizonte donde el grana con amarillo reina en todo y con todos los azules se fusiona, ampliando las ondas del espectro... hasta la confusión en que agoniza tu luz originaria. Y asistimos al espectáculo de tu atardecida: vastedad única de horizonte donde el grana con amarillo reina en todo y con todos los azules se fusiona, ampliando las ondas del espectro... hasta la confusión en que agoniza tu luz originaria. Y asumo el cumplimiento con quien vine a vivirlo (puerto mío este amor) en plenitud. Y es el ofertorio de tu noche boceto en nuestros ojos; instantes habitados por el mismo astro: la expresión exacta del mayor gozo.

Rosario F. Cartes —42—


Teresa Lafitta


DE UN LUGAR... A Pepe Aguilar

De una tierra de historias y venenos, de gente sin tapujos ni verdades, del fin de un tiempo de esperanza y nubes, de allí proceden mis latidos tenues, mi atardecer sin prisas, mi camisa de fiesta y mi tristeza. Yo vengo del lugar donde el mar se presiente y nunca llega. Mario Rodríguez García

—44—


Antonio Gracia Pérez


AGUA FIJA Hace como diez años que escuché en Aracena una voz que traía el son de Trebujena: Aguita dulce,/ agua salá./ Agüita dulce,/ agua salá./ Veo tus anillos,/ ya estás casá. Era Miguel Cabral, vuestro inolvidable Coyote, arrimando aguas a mi tierra de agua. Hoy me atrevo –en tinta, que la garganta no me alcanza– a corresponder con un buchillo de la que por aquí andamos bebiendo.

Agua fresca traigo. Mana de mi boca aunque no lo sepan. Agua fresca mana, milenaria y fresca. Encontré la fuente, pasaron los años. Aunque a veces canté, mucho más he callado. Cinco líneas hilvano en la plana del tiempo: mi sangre, mis amigos, mi trabajo, mi cuerpo. mi simple estar despierto. Y una clave de Sol que encaja el pentagrama: agua fresca que mana. Y si no mana hoy manará mañana. Elías Hacha —46—


Teresa MartĂ­nez


NEGRA NOCHE

El día acorta el horario ya es de noche y yo no quiero, No quiero mirar la luna ni blanca ni redonda enturbiada por negros presagios. No quiero la noche oscura ni la soledad que mutila mis entrañas No quiero mi cama convertida en desierto de arena. ¡No! No quiero más sueños entre las tinieblas. José Luis Villegas

—48—


Juan Herrera


RECUERDOS DE TREBUJENA

C

armela y Pepe evocan y comentan con cierta pena no haber conocido antes un grato pueblo, Trebujena. Era la primera visita, en el Litri se hospedaron degustando de su cocina marisco, guisos y pescados. Las cabrillas y caracoles en horas del aperitivo ofrecen, bares y bodegas con cerveza y frescos vinos su alegre banda de música en más de una ocasión escucharon con gran deleite la perfecta ejecución. Un rato feliz, agradable con gente buena y sencilla escuchando cante del güeno la peña flamenca La Trilla. Son artesanos del humor grupo honesto y cabal merecedores todos ellos de un mar de felicidad. Joaquín Castro —50—


Manuel Rico Lara


T

u amor viene y se va con el aire, aún respira, recuerda el cielo; aún vuela –vive– de azul; como nube sueña oro, atardecer violeta, sabanas de limón y naranja en los labios. Agustín Torres Vázquez

—52—


Justo Girรณn


Condenado a vivir en el recuerdo y esperar el alivio de la muerte. Guillermo Carnero

Nadie me traerá el ayer

y el mañana, no le quiero deambular por oscuros laberintos, desnudo de casi todo, sin luz con la mirada, llena de sangre y los huesos rotos de miedo ya, no soy nadie, sólo aire tal vez, brisa que no molesta y llanto apagado, sin ruido con la certeza de la nada.

José Ramón Vaca

—54—


Beatriz Vaca Campayo


A TREBUJENA LA DE POR VERDES VIÑAS RODEADA

A los siempre presentes: El Coyote, Rafalin, Antoñito. . .

E

n estas noches agosteñas, en mi Polear soñado, te recuerdo, oh Trebujena, que, aunque lejana en el espacio, estás tan cercana en la memoria mía; tu imagen, no se me borra como la huella de la gaviota que en la arenosa playa suave agua la cubre; sino que en estas quebradas sierras en mí te alzas majestuosa como atalaya de los dioses, como sempiterna guardiana. A tu lado busco cobijo como nuestro Guadalquivir, el gran rey de Andalucía, que al verte aminora su marcha hacia la eterna ida, porque sus cálidas aguas, que traen llantos y penas, y sudores y alegrías de la gente de almas vivas, al llegar junto a ti, esos sentires los escucha en coplas que manan de esta gran peña de la Trilla. Acógeme, oh, pues, Trebujena, Junto a tu Virgen de Palomares, y tenme como uno más de tus hijos, y haz que mis penas y mis alegrías sean siempre cantadas, en esta gran Peña por mí tan querida. Julio Becerra —56—


Carlos Becerra


Q

ue se oiga tu voz, que tu voz corra viento abajo, por las laderas dormidas del recuerdo, por las olas atrapadas en los puertos de la vida, por los ríos sinuosos del sufrir. Que corra tu voz, que inunde los espacios infinitos, hasta hacerse rocío, seda de luz, en la aurora boreal de todos los caminos del hombre. Que germine tu voz en el vértice último de mi alma. Isabel Mª González Muñoz

—58—


Manuel Mรกrquez


Infinitas las horas, el aguijón de tu recuerdo atenazado en la garganta seca de ausencia y tiempo implorará la tregua del sueño, cuando te hayas ido, desbordado de magnolias imposibles por tus celos, infinitas las horas. Coral Mª Cooper

—60—


Pepa Santos


ESCRIBEN Miguel Cabral “El Coyote” . . Lorenza Cabral . . . . . . . . . . Rafael Caro . . . . . . . . . . . . Agustín Embuena Romero . . M. Benítez . . . . . . . . . . . . . José Mª Cuevas . . . . . . . . . . José Mª Bedoya . . . . . . . . . . Carlos Abadía . . . . . . . . . . . Francisco Núñez Roldán . . . Jesús Solano . . . . . . . . . . . . Carolina Abadía . . . . . . . . . Dondanielo . . . . . . . . . . . . . Alejandro García Acebes . . . Antonio Molina Flores . . . . Juandepunto . . . . . . . . . . . . Salvador Compán . . . . . . . Cartero de Arriate . . . . . . . . Marian Pantoja . . . . . . . . . . Rosario F. Cartes . . . . . . . . . Mario Rodríguez . . . . . . . . . Elías Hacha . . . . . . . . . . . . . José Luis Villegas . . . . . . . . . Joaquín Castro . . . . . . . . . . Agustín Torres Vázquez . . . José Ramón Vaca . . . . . . . . Julio Becerra . . . . . . . . . . . . Isabel Mª González Muñoz . . Coral Mª Cooper . . . . . . . .

PINTAN 7 8 10 12 14 16 18 20 22 24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54 56 58 60

Augusto . . . . . . . . . . . . . . . Miguel Fernández . . . . . . . Carmen Márquez . . . . . . . . Mario León . . . . . . . . . . . . . José Mª Franco . . . . . . . . . . Abraham Lacalle . . . . . . . . . Carmen Mogollo . . . . . . . . Domingo Jiménez . . . . . . . . Paco Cosano . . . . . . . . . . . . Inés Rodríguez . . . . . . . . . . Lola Gaviño . . . . . . . . . . . . Carlos Ruiz-Padilla . . . . . . . Teresa Aguilar . . . . . . . . . . . Ismael . . . . . . . . . . . . . . . . . Osorno . . . . . . . . . . . . . . . Rafael Gómez Ayala . . . . . . Isabel Gutiérrez . . . . . . . . . Teresa Lafitta . . . . . . . . . . . Antonio Gracia Pérez . . . . . Teresa Martínez . . . . . . . . . Juan Herrera . . . . . . . . . . . . Manuel Rico Lara . . . . . . . . Justo Girón . . . . . . . . . . . . . Beatriz Vaca Campayo . . . . Carlos Becerra . . . . . . . . . . . Manuel Márquez . . . . . . . . Pepa Santos . . . . . . . . . . . .

9 11 13 15 17 19 21 23 25 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47 49 51 53 55 57 59 61


Acabose de imprimir el cuaderno, “Colobona” En los talleres gráficos de El Adalid Seráfico, el día 25 de Octubre de 2008. Colaboraron Paco, Enrique y Fran. En la imprenta estuvieron siempre Carlos Becerra y P e p e P erico. F I A T VO L U T A S TU A


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