Informe Técnico
componentes celulares tanto de bacterias como de salmones. Esta tecnología facilita predecir el efecto de compuestos químicos presentes en extractos vegetales sobre las células. “Podemos evaluar si un compuesto tiene efecto protector en la célula de salmón, si mejora su crecimiento o si posee efecto antioxidante. En el caso de las bacterias, analizamos si tienen efecto bactericida, si dificultan su crecimiento o bloquean la entrada de nutrientes al medio celular”, detalla el ejecutivo. Arancibia confía en que, cuando se conozcan los resultados completos, estos generarán impacto en el sector. “La industria está buscando alternativas naturales que ayuden a disminuir el uso de antimicrobianos u otros antiparasitarios”, afirma. El ejecutivo anticipa que los hallazgos acelerarán no solo la investigación, sino también la adopción de este tipo de herramientas en una industria de gran escala como la salmonicultura. Los candidatos seleccionados por el sistema de IA ya están siendo probados junto a la Universidad Austral de Chile. “No tengo duda de que traerá mejoras en la productividad”, concluye Arancibia sobre el potencial de esta tecnología para transformar el abordaje de enfermedades en la acuicultura.
DESAFÍOS EN EL CONTROL DE SRS Y BKD
“Los principales desafíos para prevenir y controlar la Piscirickettsiosis salmonis y el BKD se relacionaban con la escasez de conocimiento científico”, Dr. Ruben AvendañoHerrera.
Fotografía: Dr. Ruben Avendaño-Herrera.
El académico de la Universidad Andrés Bello e investigador principal del Centro Incar, Dr. Ruben Avendaño-Herrera destaca que inicialmente, los principales desafíos para prevenir y controlar la Piscirickettsiosis salmonis y el BKD se relacionaban con la escasez de conocimiento científico sobre la biología de los patógenos y sus factores de virulencia. “Ese vacío ha sido progresivamente subsanado en poco
más de una década de investigación. Sin embargo, este mismo avance ha evidenciado que ambas bacterias presentan una alta diversidad intraespecífica”, especifica. “En el caso de P. salmonis, las primeras vacunas consideraban antígenos dirigidos solo a uno de los genogrupos. Hoy se reconoce la necesidad de incluir componentes para ambos genogrupos, LF-89 y EM-90”, asegura. De hecho, recientemente se registró una vacuna que incorpora antígenos para las dos variantes. Una situación similar debería abordarse en R. salmoninarum, donde también existe diversidad que debe ser considerada en el desarrollo de herramientas preventivas. El Dr. Avendaño-Herrera menciona que el principal desafío para disminuir el impacto del BKD es implementar un programa robusto de screening en reproductores, utilizando técnicas diagnósticas validadas y confiables, idealmente respaldadas por al menos un ring test. Esto permitiría asegurar con mayor certeza si un reproductor es realmente positivo o negativo, reduciendo el riesgo de trasladar a engorda peces portadores o falsos negativos. “Con un control más estricto en la etapa de reproducción, la presencia de brotes infecciosos en las jaulas debería disminuir, así como la necesidad de utilizar antibióticos”, añade. En esta línea, expresa que en cuanto a la piscirickettsiosis, uno de los desafíos más relevantes es el manejo de las coinfecciones por P. salmonis u otros patógenos bacterianos. “Esta situación no está siendo abordada adecuadamente y puede estar afectando significativamente la eficacia de los tratamientos antimicrobianos”, concluye.
Análisis en laboratorio.
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