Skip to main content

Crónica Sonora - Número 1

Page 1

NUM. 1

PERIODISMO Y PENSAMIENTO

ABRIL - MAYO 2022

The Beatles Get Back: una oda a la vida pospandémica

cronicasonora.com |

1


De venta en:

Las tres obras de Karl Jacoby, célebre historiador de Columbia University (NYC) y orgulloso patrocinador de esta revista, disponibles para préstamo en Hermosillo en la Biblioteca “Freedom Speech” de Crónica Sonora

The Journal of the Southwest was founded in 1959 as Arizona and the West, the first journal of Western American history in the United States, and began publishing in its current format in 1987 as a multidisciplinary, peer-reviewed quarterly dedicated to an integrated regional study of the American Southwest and northern Mexico.

www.swc.arizona.edu

La Biblioteca del Septentrión, en Hermosillo, es una colección privada de Rubén Matiella Villaescusa, que busca preservar el patrimonio cultural escrito y visual del Noroeste de México y suroeste de los Estados Unidos, con especial atención en la historia y en el territorio. w w w. b i b l i o t e c a d e l s e p t e n t r i o n . c o m


Carta del Director

E

l verano de 2012 tuve una epifanía: “Tienes que hacer tu propio medio, una revista de preferencia”. Invité a propios y a extraños para compartirles la idea. Todos decían que era buenísima, que no había algo así en el rancho. Sólo dios sabe cuántos litros de café nos despachamos en esas reuniones. Hasta licor tomamos una vez. Pero de tinta nunca vimos una gota, la revista no llegaba y no llegó, gracias a mis deficiencias y al miedo de los colegas que prefieren algo seguro a algo propio. Tan cerca y tan lejos de Estados Unidos, no cabe duda. Así las cosas, en octubre de 2014 vi otra luz que me decía: “Lánzate por la vía digital y hazlo solo, a ver qué sale”. Me aboqué al asunto y a finales de enero de 2015 estrené Crónica Sonora, un sitio web que desde entonces ofrece periodismo, narrativa y libertad de expresión a mansalva, gracias a la participación de incontables colaboradores y a la de pocos pero fieles patrocinadores. Pero el ciclo se agotó, ya no basta la plataforma digital. Una nueva minoría, la de los sin smartphone, reclama el regreso del papel. Aun más, muchos de los conectados extrañamos el uso de otros sentidos, como el del tacto y el del olfato, desplazados por las pantallas que todo lo devoran y en ocasiones atrofian. Qué va, el uso mismo del cerebro se echa en falta, cuantimás en tiempos de extraños consensos sanitarios. Por todo esto, a diez años de aquella epifanía, y gracias al apoyo de nuestros queridos sponsors, con la primavera de 2022 nace el número uno de Crónica Sonora en papel; que lejos de renunciar al digital, convoca aquí y ahora a seguir enviando trabajos de corte periodístico o narrativo para ser publicados en el punto com y con suerte en esta revista. No pregunten los criterios, seguiremos siendo impredecibles, pero siempre buscando el codiciado ménage à trois entre inédito, calidad y libertad. A ganar.

Escriben en este número REYNA G. RIVAS Hermosillo, 1985. Licenciada en Literaturas Hispánicas y promotora de la lectura

HERMES CENICEROS Hermosillo, 1982. Articulista, librero y también promotor de la lectura

CAROLINA DA CUNHA Brasilia, 1979. Historiadora que vino a México y se enamoró de Sonora

BENJAMÍN ALONSO RASCÓN Bahía de Kino, 1979. Premio Nacional de Periodismo 2007, inventor de Crónica Sonora

CARLOS SÁNCHEZ Hermosillo, 1970. Escritor galardonado, periodista cultural, creador de MamboRock.mx

JÉSUS URIBE GARCÍA Hermosillo, 1952. Arquitecto e historiador. Podría ser el cronista de Hermosillo

Benjamín Alonso Rascón Director General

El primer número impreso de Crónica Sonora está compuesto por una caprichosa selección de textos e imágenes publicados en www.cronicasonora.com entre enero y marzo de este año, y será distribuido en puntos estratégicos de Hermosillo, Tucsón y Nueva York.

En portada, fotografía de Carolina da Cunha tomada en Londres, Reino Unido, la primavera de 2012

Director y editor en jefe: Benjamín Alonso Rascón Diseño Editorial: Leonel López Consejo Editorial: Magaly Vásquez, Jeffrey Banister, Gerardo Rénique, Héctor Islas Azaïz Publicidad, colaboraciones y biblioteca: cronicasonora@gmail.com; FB: Crónica Sonora, TW: @Cronica_Sonora Crónica Sonora es una publicación independiente realizada en Hermosillo, Sonora, México. Las imágenes utilizadas tienen un fin didáctico y no lucrativo. El contenido de los textos es responsabilidad de sus autores. Se autoriza la reproducción y difusión por cualquier medio, haciendo referencia a la fuente. Tiraje de 1000 ejemplares.

cronicasonora.com |

3


GOBIERNOS

Píntame elefantes blancos Texto y fotografía por Reyna G. Rivas

Un vecina denuncia la transformación de obra pública en “picaderos” al sur de Hermosillo

V

ivo en Los Olivos, una colonia popular ubicada al sur de Hermosillo. Aquí se realiza uno de los tianguis más grandes de la ciudad, miles de personas nos visitan para vender o adquirir productos de segunda mano y nuevos. Sin embargo, nos sentimos los olvidados: los olvidados del sistema económico explotador y de todos los gobiernos, en especial del municipal, sea del partido que sea. Si nos preguntan “¿En dónde vives?” la respuesta será: “En Los Olvidos”. En esta colonia, distintos presidentes municipales han llegado con su colosal infraestructura, con su proyecto social que al principio nos motiva pero que en cuanto llega el nuevo alcalde o alcaldesa lo abandona convirtiéndolo en lo que en México conocemos como “elefantes blancos”. Quienes se hayan llenado los bolsillos con su construcción son los verdaderos beneficiados, pues una obra realmente social es es aquella que brinda el servicio no por tres o cinco años, sino por generaciones. Empecemos con el Centro Integral de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar y de la Mujer, que por un tiempo brindó apoyo a las mujeres víctimas de violencia con terapia psicológica, asesoría jurídica, pláticas de orientación, además de actividades en relación al cuidado de la familia y el desarrollo personal de las mujeres. Hoy se encuentra vandalizado y saqueado, y las viejas y las nuevas víctimas de violencia, las que antes acudían a sus pláticas, han sido olvidadas. Ni vestigios quedan de la administración que en algún

4

| cronicasonora.com

momento funcionó en el centro; ni por la feria volvieron. En algún momento las vecinas quisimos rescatarlo y lo único que hicieron las autoridades fue aventarse la

Una joven camina entre las ruinas de la guardería Promesa Olivos

bolita hasta que la titular de la Dirección General de Atención a la Mujer nos dejó en visto. Karem Valles Sampedro se llama y ahora es directora de algo en el gobierno estatal de Durazo.

Otro de los proyectos olvidados por los gobiernos de Maloro Acosta, Célida López y el de Antonio Astiazarán hasta donde va, es el de la guardería Promesa Olivos, que está a unos pasos del centro para las mujeres y que igualmente nadie ha cuidado. Simplemente se cerró y se dejó caer con pretexto de la pandemia. Otro inmueble abandonado al interior del Centro Hábitat de Los Olivos es un conjunto de salones desocupados que, pesar de que el Hábitat funciona (sin mucha difusión de sus actividades), han sido vandalizados y su deterioro va en aumento. Otro “elefante” es la caseta de vigilancia de la Policía Municipal ubicada en las calles Azalea y Magnolia; este pequeño inmueble bien podría funcionar como biblioteca o como centro informativo para prevenir adicciones y embarazos en la adolescencia, tan comunes por acá. Parece que estos edificios, que son de la ciudadanía pero a la vez de nadie, fueron construidos para fracasar. La mayoría de ellos quedó a merced de indigentes y de adictos al cristal. Es cierto que al principio hubo encargados, pero eran personas que que sólo buscaban un hueso que roer, ajenos a nuestra colonia. Creo que sería mejor involucrar a los vecinos para que fuéramos nosotros mismos quienes cuidemos los espacios. Como vecina de Los Olivos, cada vez que paso frente a ellos pienso en lo bonito que sería que siguieran funcionando. En cambio me da tristeza ver lo saqueados que están y me da coraje que ninguna autoridad se hace responsable. Por lo visto, con la construcción de estas obras lo que se logró se logró y lo que se robó se robó.


DE CUARTA

Le falta rumbo y le sobra ideología al Instituto Sonorense de Cultura Texto y fotografía por Hermes Ceniceros

D

urante los meses de febrero y marzo, una carta dirigida al gobernador Alfonso Durazo circuló por los WhatsApp de varios miembros de la comunidad cultural sonorense. En ella se hace una dura crítica a la nueva administración del Instituto Sonorense de Cultura (ISC), e incluye ciertos puntos que invitan a la reflexión sobre la gestión cultural en la entidad en los próximos cinco años, algo que no debe tomarse a la ligera y mucho menos desdeñarse: 1.- El rumbo de la transformación que se desea en la gestión cultural por parte de este gobierno estatal 2.- La necesidad de una gestión cultural más profesional desde la administración estatal 3.- La preocupante sobreideologización con la cual se esta administrando una institución cultural La carta al gobernador, disponible en la plataforma change.org y con más de cinco mil cuatrocientas firmas al cierre de edición, termina haciendo una observación que debe preocuparnos, porque a seis meses de esta administración aún no se da a conocer un plan de trabajo que indique cuál es la transformación cultural que este gobierno propone. La falta de un Plan Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora (PECAS) es una ejemplo de que esta administración no tiene claras sus metas ni los indicadores que muestren si se avanza o no.

Letrero maltrecho en Casa de la Cultura de Hermosillo

Plubicación de la directora del ISC en su cuenta de Facebook

Desde hace años la comunidad cultural ha sido crítica de la gestión del ISC porque su normatividad está agotada y debe adaptarse a las nuevas necesidades de artistas, gestores y promotores culturales. La realización de un PECAS 2021-2026 es el marco ideal para establecer esos ajustes y hacerlo en una convocatoria amplia y abierta ayudaría a involucrar todos los sectores de la comunidad cultural sin poner barreras ficticias como la afinidad política. Al respecto, la preocupación por la sobreideologización en el ISC no es algo menor porque no es el propósito de esta institución el adoctrinar artistas o gestores culturales; su misión es administrar los recursos del Estado dirigidos al desarrollo cultural de Sonora y crear las condiciones en la entidad para garantizar su acceso a la población. Desafortunadamente, cuando la cabeza del Instituto se concentra más en la propaganda gubernamental del presidente se desatienden otras tareas de la administración cultural, como el fortalecimiento de la educación artística o el desarrollo de un programa estatal de fomento a la lectura y el libro, como ordena la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro del Estado de Sonora. En cambio, la respuesta a la carta en medios, por parte de la autoridad cultural, se ha centrado en discutir sobre el perfil de la directora en lugar de profundizar los cuestionamientos que se hacen a la falta de un PECAS o la obligación de tener un Instituto Sonorense de Cultura de puertas abiertas para todos los artistas o gestores culturales sin importar creencias y posturas políticas. El arte y la cultura no merecen ser condicionados por una ideología política. No es bueno que la autoridad cultural evite los debates o que minimice las críticas, como lo ha hecho en sus respuestas en medios. Por lo contrario, debe aprovechar la oportunidad para hacer un plan de trabajo donde todas las voces sean escuchadas. cronicasonora.com |

5


CULTURA

The Beatles Get Back: una oda a la vida pospandémica Texto y fotografía por Carolina da Cunha

“Para mí, lo más tocante quizá fue ver la chispa creativa que se prendía entre John y Paul, algo que hacía que todo alrededor quedase menor, incluso la propia presencia de Yoko. Es como si ellos fuesen dos apóstolos y materializasen algo sagrado en esta conexión: yo soy el camino, la verdad, la vida y el rock n’ roll”

E

s difícil contar las veces que me salvaron la vida. Ya perdí la cuenta en realidad. Ellos estaban conmigo en mis primeros intentos de manejar un carro en una carretera; cuando no fui aprobada en un examen profesional importante; en la primera decepción romántica; en la pérdida de un amigo querido, entre otras situaciones cotidianas. Estoy segura de que miles de personas tienen historias similares con ellos. Sin duda, son los héroes de mucha gente. Pero con el lanzamiento de The Beatles Get Back, del director Peter Jackson, a finales del año pasado, la cosa tomó una dimensión más colectiva. Es verdad que los Beatles siempre fueron mis héroes, independientemente de si tenían poderes extraordinarios surgidos de accidentes en laboratorios o porque eran originarios de otro planeta. En ese sentido, el gran hallazgo del documental de aproximadamente 8 horas es presentar que su super poder provenía de su condición más natural: su humanidad. En los tres capítulos del documental vemos a cuatro flacos de cabello raro en sus veintes produciendo arte en su potencia máxima. Se puede afirmar que Jackson trató las casi 60 horas del metraje original dirigido por Michael Lindsay-Hogg, en 1969, y las 150 horas de audio (además de incluir el concierto completo de 42 minutos en la azotea del edificio Savile Row) con la destreza de un historiador. Trabajando en torno a los casi 30 días de la agenda de producción, la trama es tan llena de emociones como el Señor de los Anillos: los Beatles tienen 3 semanas para producir un álbum con canciones inéditas, para realizar un concierto que quede en la historia, así como para lanzar una película como resultado de los ensayos. Todo eso en medio de la presión de los productores para la finalización del material, de la ansia de la prensa en diseminar los conflictos entre los integrantes, del deseo de sus fans por un concierto en vivo y, más importante, de la transformación artística de cada uno de los miembros del grupo, algo que ya no podía ser contenido. Cuando una estrella está cerca de la muerte es cuando brilla más. Con ellos no fue distinto.

6

| cronicasonora.com

Sin spoiler, pero la riqueza del documental está en la aventura que es acercarse, de modo casi microscópico, a los héroes en pleno proceso creativo. Confieso que mi miedo inicial fue: ¿Será que descubriré cosas que no quiero de cada uno de ellos? ¿Será que me voy a decepcionar con sus personalidades al verlos cómo son en el cotidiano? ¿Ya no me servirán de modelo e inspiración? La respuesta para todo eso es sencilla: el amor por ellos se expande. Es verdad que Jackson no se centró en las riñas o en los momentos de amargura entre ellos -tal como quedó plasmado en la película de Michael Lindsay-Hogg, Let it be, de 1970-, pero tampoco es ajeno a los conflictos: se presentan los disensos creativos entre Paul y George; la frustración del último y su renuncia al grupo; vemos a un John silencioso en el primer episodio, como que poco interesado en todo o quizá sofocado por las presiones en el estudio; y en algunos momentos se notan los ojos humedecidos de Paul ante el gran desgaste emocional de los ensayos. Sin embargo, verlos así tan expuestos hace que algunas verdades se consoliden, mientras otros mitos se disuelvan. A John debemos algunos de los momentos más divertidos, geniales y afectuosos que dejan atrás su fama de peleonero, utilizando con maestría las bromas como forma de romper las tensiones en las grabaciones. Ringo es la buena vibra encarnada y a él le parece suficiente estar en el grupo. Paul está en el auge de su belleza física y artística, actúa como motor de toda la producción y nos sorprende con la creación casi instantánea del clásico Get back, al hacerla en menos de 5 minutos. Vemos también a un George siempre dulce y altruista, con mucho estilo en sus ropas exuberantes, expandiendo sus límites creativos. Por fin, Yoko, a pesar de que desafortunadamente nos brinda sus controvertidos aullidos, es posible decir que está en su mundo y no interfiere en los ensayos como se pensaba. Para mí, lo más tocante quizá fue ver la chispa creativa que se prendía entre John y Paul, algo que hacía que todo alrededor quedase menor, incluso la propia presencia de Yoko. Es como si ellos fuesen dos apóstoles y materializasen algo sagrado en esta conexión: yo soy el camino, la verdad, la vida y el rock and roll.


POP

Otra pregunta que de Jackson surge como un surge al ver el documental bálsamo en la heridas dejaes: ¿con quién te identifidas por la crisis sanitaria, cas más? En mi caso y procomo un soplo de vida y esbablemente de la mayoría peranza en medio de tantas de los que asistieron al doexistencias perdidas. Quicumental sea con el quinto zá por eso los Beatles apaBeatle, Billy Preston, el recen en el material como pianista invitado a partilos héroes de las aventuras cipar de las grabaciones del cotidiano, artistas gey testigo privilegiado que niales que crearon algutanto actúa como asiste nas de las canciones más en todo con una timidez y increíbles del mundo bajo una sonrisa continuas, las presión y pocos ensayos, cuales expresan su encanen medio de la gente y a sus tamiento por estar en el lupropios conflictos creatigar y en el momento en que vos, cuyo gran finale se dio la magia ocurre. La precon un concierto gratuito e sencia de Preston en los esimprovisado en una azotea tudios trajo levedad y conde la ciudad de Londres, de tención de los conflictos, modo accesible a muchos. sin hablar que su talento Es bonito pensar que a uno se acopló con suavidad a de mis héroes le gustaba la los genios en producción. jardinería, a otro hacer su Es importante mencionar propio pan, mientras otro que Jackson resaltó en más inventó una canción este documental la imporpara su mascota. Talentos tancia del personal técque muchos de nosotros nico, de los ingenieros de desarrollamos a lo largo de sonido, de los productores la pandemia. Héroes cuyo musicales, de los auxiliasuper poder consistía en res de estudio entre otros salvar a las personas en los profesionales demostrantiempos grises, en esparcir do que la grandeza de los belleza y conciencia ante Beatles también se dela dura realidad de los días, bía al apoyo de una gente en sembrar una alegría sin anónima (o no tanto) en sentido definido, así como la construcción del ídolo. de elevar la vibración de Imposible no crear afecto las gentes y de los espaMural londinense, primavera de 2012 por el gigante Mal Evans, cios, tornando el mundo roadie, asistente y amigo leal desde los tiempos del Cavern Club, un lugar más ligero, más cálido y más respirable. Quizá porque personaje siempre dispuesto a atender cualquier pedido de los fue producido en un momento tan sombrío para la humanidad, Fab Four, fuese por un martillo o por una corbata al estilo cowboy. la virtud del documental está en enfocar el lado luminoso del Además, el director trata de valorar la presencia constante en los arte y de la creación de los cuatro fabulosos de Liverpool, misestudios de grabación de sus compañeras y esposas, de sus famimo que terminaba su relación como grupo. En ese sentido, The liares (debemos a Heather, hija de Linda McCartney, algunos moBeatles Get Back deja en los fans la sensación de que ellos seguimentos muy chistosos), de sus amigos, de otros artistas, incluso rán siempre juntos, de que más importante que las tensiones que algunos hare krishnas, lo que nos permite comprender que el arte existían entre ellos como artistas era resaltar la amistad que los se hacía en comunión con las personas y el mundo, y no de forma unía como hermanos, y de que ellos nunca se separaron porque el aislada y separada del todo. amor siguió siempre vivo. Todo eso hace muy válida la máxima Tras dos años de pandemia y de sus efectos colaterales dañide la canción The end: “And in the end, the love you take it’s equal nos en la vida de casi todas las personas del globo, el documental to the love you make”. cronicasonora.com |

7


GASTRONOMÍA

La señora de los huevos Texto y fotografía por Benjamín Alonso Rascón

E

xiste en Hermosillo una doña que te hace los huevos como quieras: estrellados, divorciados o rancheros, no se diga en omelet. Eso cualquier doña, me dirás, incluso un varón, terciarás, y todo ello es cierto, pienso yo, pero la señora de los huevos, LA Señora de los Huevos, vive en nuestra desnaranjada ciudad y trabaja en el hotel Fiesta Americana, que tuvo a bien invitarnos el almuerzo, conocida nuestra fama de buenos tragones y mejores hacedores de reseñas gastronómicas. El almuerzo, dice la RAE, es el que toca entre diez de la mañana y doce del mediodía, y yo llegué a las once, mala hora para aprovechar un bufé que acaba a las doce, pero qué tal si traes una hambre de león… Comencé fuerte, como manda el intestino. Malamente le dije a la cocinera échale más, que se desbordé la machaca. Y no lo digo por el asunto de la ética, que es importante, sino por el del espacio en el estómago, que lo es más: poco me cabía después de senda omelet a la doble machaca y triple queso. Pero me armé de valor y me fui sobre el Cerdo en Salsa de Vino Blanco que se leía deli. Me serví muy poco, eso sí, y a manera de postre fui por fruta. Todo al revés. Por cierto, recomiendo pasear la piña en la salsa del cochi en vino blanco. Un postre agridulce que me inventé sobre la marcha, añadiendo la papaya al plato ya entrados en experimentos, situación que me hizo recordar al abuelo cuando desmadró el clásico postre de bombón en aquellos años maravillosos de mi infancia pueblerina. Pero conste que a mí me funcionó la combinación, si bien me quedo con la pura piña. Se me olvidó que estaba en el Fiesta y cogí un miserable tercio de limón, en vez de tomar dos o tres pa’ llevar, con lo caro que está en el mercado no se sabe cuándo vuelves a chupar.

8

| cronicasonora.com

Me pregunto si la clásica monserga de “apretarse el cinturón”, como recomiendan los buenos gobiernos, ha terminado por modificar mi dieta sin yo darme cuenta. ¡¡Santo dios que me voy topando con una charola de mangos pelados en pleno febrero!! Pero no los toqué respetando el ritual anual de iniciar el festival del mango con mi pequeña, en la primer mordida de nuestra fruta predilecta, chorreada la barbilla, manchada la blusa y mis pantalones. Excelente atención de capitán Aguirre, mesero Alfredo, cocinera Sandra y surtidora Gaby (“ella surte el bufé”, me explicaron), todos ellos regenteados por la meramente Denisse Lopez, maravillosa anfitriona que se empecina en invitarnos una y otra y otra vez...

En primer plano, omelet retacado de machaca


NARRATIVA

“Las doñas ya no salen a barrer” Texto de Carlos Sánchez Fotografía de Marisol Zayas

Hará un lustro, el editor devoraba una campechana en Ciudad Obregón cuando un amigo le escupe: “Esta ciudad está secuestrada por los criminales y por la apatía de su gente. Para que te des una idea, las doñas ya no salen a barrer”. A principios de 2022, el mismo editor, ahora en un café, habla con Carlos Sánchez sobre el horror cajemense y cita aquella frase sobre las doñas. Las palabras tocaron al escritor y se puso a escribir.

C

ae la tarde. El mundo se anuncia bajo un halo de frescura. La frescura que se torna de a poco en un espejo gélido. Marcha el pregonero, el antiquísimo discurso de las carteras de huevo, a dos por diez. La oferta del petróleo en jarra de vidrio, a cinco centavos la porción: “Sirve para empachos, levantadura de molleras, quita la picazón, alivia el mal del pensamiento, ahuyenta los sueños infantiles, arranca sonrisas, trae consigo la sinrazón y el olvido”. Ya los gallos dejaron de cantar antes de las seis. La vida que muta y solo el pregonero en su encomienda grita la hora a cada instante, quizá para recordar los años de viajantes lonche en mano en su tránsito hacia la mina extinta, hacia el páramo donde recogieran palos para luego hundirlos en la tierra y hacer carbón.

Casa avejentada en Plano Oriente, Ciudad Obregón

Los días y su historia. Los calendarios marchitos. El hundimiento de la libertad. La ciudad que antes fue un pueblo, el país que antes fue mundo. El cerrar las ventanas antes de que el sol decline. Porque de pronto las palabras perdieron su valor, porque no hay nadie ya que sostenga en sus manos las riendas, la crueldad hace de las suyas a la menor provocación. Acontecimientos en ristra, analogía de una parvada de ajos que extienden sus alas, el deseo de fugarse para salvar la vida. O son los narcos, o son los políticos. O es la plaza, el vocablo lindo cuyo significado dejó de ser lo que era. Las calles de pronto tienen pertenencia, ya no de los transeúntes, ahora la fiscalización, el qué haces a esta hora de la noche caminando como si vivieras en un pueblo libre. Se asoma la noche y el pregonero en su soliloquio feliz hilvana frases que golpean en el viento, que se extienden y alcanzan los rincones de las casas, el pregonero al que no le cobran cuota por existir, porque a según se dice que de nada sirve, para nada estorba y que además es nieto del Don aquel por el que lleva nombra la calle más transitada de la ciudad. Las palabras como un juego cruel de la poética: “Los años ya no duran lo mismo que antes, el sol ya no calienta igual, el agua ya no brota de los charcos, a las once de hoy habrá un eclipse lunar”. Y así los días. Las consecuencias de los minuteros del reloj, el desprendimiento de las hojas de esa flor marchita en el calendario. El decir una y otra vez la vida en el recuerdo. La permanencia en un mundo que de tanta crueldad incita a perder la cordura. Pero ocurre que el frescor de la tarde que tiende a noche, trae consigo las noticias, las que sentencia el mismo pregonero en su voz de aguardiente: “Hoy fueron menos que ayer, el índice a la baja, o es la enfermedad o son las balas y los cuchillos, el panteón se engalana de nuevo. Será por eso que las doñas ya no salen a barrer”.

cronicasonora.com |

9


LA SOCIEDAD QUE SOMOS

Dícese del muy mucho nefasto Hermosillo y de los avatares de una forastera* Texto de Jesús Félix Uribe García Fotografía de Sara Dennis

¿Recuerdan a la tiktokera jaliscense que vino a Hillo y acusáranos de clasistas y nefastos? Pues bien, Uribe le discute a Daniela y a estudiosos como René Córdova Rascón -también colaborador de este medio-, quien secundara los dichos de aquella al declarar en la radio que en nuestro rancho “no nos gusta la gente de fuera”.

P

laticar con la gente en la calle, en las plazas, en el camión o en cualquier otro lugar, es un ejercicio bastante reconfortante y alentador. La gente del común, la que carece de estudios de alto nivel, puede llegar a revelar los gestos y relaciones que desbaraten los más intelectualísimos conceptos. Esto, porque la imagen de la ciudad está en las vivencias diarias, en el trajinar cotidiano, en lo intrascendente. La intrascendencia se vuelve trascendente al ir dibujando el perfil, el rostro, del uso del espacio citadino. Son cientos de miles de historias que van acomodándose en un lugar común a todos, en un denominador común que abarca todo el “abanico social”. Sentarse en la banqueta a platicar con el paletero o en un reconfortable sillón con algún empresario o funcionario público, nos da la calidad del espacio en el que vivimos todos, la ciudad. La carencia de estas imágenes, nos lleva al prejuicio. Un prejuicio venido del mismo uso de esos conceptos de altos vuelos y acuñados en otras realidades. Y lo que se presenta como una “critica”, termina siendo un simple “juicio de valores”. La crítica parte de una realidad, el juicio de valores, de imágenes que consideramos mejores de las de aquel o aquellos que tenemos enfrente. Una forastera, cargada con las imágenes de su lugar de origen, carga de frente y con gran desenfado contra casi un millón de vecinos con los que no tiene ni haberes ni deberes. Ser forastero, en cualquier lugar del mundo, ser ajeno a “otra” realidad, es algo

10

| cronicasonora.com

bastante incómodo. Tenemos dos opciones, enfrentar las formas y tratar de incluirse, o encerrarse en el mundo de formas con las que llegamos y solo se ve a uno mismo y en una realidad ajena. La primera es una actitud crítica, la segunda, un juicio de valores. Todo conflicto tiene dos historias, la crítica escucha las dos y el juicio de valores se encierra en una. Los valores tienen un origen que conforma la mentalidad del grupo. El posible origen de la actitud de la forastera, puede estar en la imagen que tiene Jalisco de sí mismo y, por lo tanto, del otro. Estado de origen de la forastera. En enero de 1966, Rubén Ríos Ahumada, director de turismo de Jalisco, atendiendo a una invitación de las autoridades de Arizona para visitar al vecino estado del norte, hizo declaraciones a la prensa arizonense promoviendo el turismo hacia Jalisco. Lo cual está bien, esa era su chamba. Sin embargo y para reforzar la imagen planteada de su Estado, lo contrastó con Sonora, sin tener vela en el entierro. Declaró que, “En Jalisco se mantienen realmente las tradiciones mexicanas, no como en Sonora en donde ya todos están ‘americanizados’”. Nos llamó “pochos”, solo para llevarse algunos bañistas gringos de las playas de Sonora a las de Puerto Vallarta. Jalisco “es” la identidad de México. Una idea con la que aún se juega en las redes sociales. Debe ser terrible cargar con tal carga. La mal llamada crítica, parte de un imaginario, bastante primitivo por cierto, que faculta a sus vecinos como embajadores a donde vayan y hagan saber a los

“otros” quien es quien en el pandero nacional, cuales son las formas “verdaderas” de México. Esta es la gran tragicomedia de Jalisco (nosotros tenemos la nuestra, igual que todo del mundo), que lleva a afirmaciones disparatadas como las de la forastera. Los chilangos tienen también su conflicto mental que los lleva a ser “críticos” del vecindario provinciano. Recurro a un chilango conocidísimo por propios y extraños, Carlos Monsiváis. Afirma nuestro citado, que el chilango no va a otra parte, a otra ciudad o pueblo, para conocer, divertirse, vivir o trabajar. Va a otra parte a comparar su “horroropolis”, así llamaba Monsiváis a la Ciudad de México, con la ciudad a la que fue. El ejercicio de compararse para demostrar que se es mejor que el “otro”, debe tener sus costes emocionales bastante cargados y sus momentos de ridículo muy divertidos. Hace años, caminando por una de las Fiestas del Pitic, llegué a una mesa atendida por una morra chilanga. Platicaba con una amiga, también del mismo rumbo, quien le preguntó si había ido a Paris. Contestado que sí, le pregunto que si que le había parecido la Ciudad Luz, a lo que respondió que, “Paris no es lo que dicen”. Válgame el señor, Paris, LA ciudad es un mito. Los unos, por ser la “mexicanidad”, y los otros, por ser el ejemplo a seguir, reclaman trato especial a donde quiera que vayan. Y aquí es donde interviene el gran reclamo a Hermosillo, el deber ser una ciudad incluyente. Incluir a alguien no es decisión de uno solo, es decisión de ambos. Es un juego de ida y vuelta en el que se van develando las


Chica universitaria con viejitos del Mercado Municipal de Hermosillo retratados en 2015

formas de cada uno de ellos. Es el juego de ida y vuelta para aceptar o rechazar formas que son ajenas tanto para el que ya está como para el que viene. De este ir y venir, resulta la aceptación o el rechazo del otro, ambas respuestas son válidas. Proponerlo como un deber, no es inclusión, es imposición. Encontrarse con la gente en la calle o en cualquier otro lugar, escucharla, da al traste con algunas conceptualizacionesdoctorales. El tanto ruido que hizo la declaración de la forastera, bastante desenfadada por cierto, no es más que el eco de esa actitud banal de algunos intelectuales que se han erigido en jueces del sonorense y del hermosillense (hasta da la impresión de que fue un sainete armado). Pero se trata de un ambiente bastante acotado, que poco o nada incide en el conocimiento de nuestra realidad. Más bien da la impresión de una pelea entre intelectuales por ganar “posiciones” dentro de la trama burocrática de la cultura oficial y universitaria, o de figurar sobre el resto. Lo cual, de ser así, los pasaría de inmediato a la calidad de objetos de estudio. Hermosillo es una tierra de inmigrantes. Miles de ellos salieron de las regiones de donde vienen sus, ahora, críticos. En lo personal, solo conozco a una persona originaria de Guadalajara, con “toda una vida” viviendo en Hermosillo. Somos camaradas de bancada en el Pluma Blanca, donde platicamos de todo, menos de estas angustias existenciales. Y no por falta de interés. Simplemente, ninguno de los dos nos vemos como extraños, como forasteros. Así también, andan por las calles miles de personas que se van integrando a la ciudad y otras

que ya tienen muchos años aquí. Son originarios del “resto del país”. Del centro y del sur de México buscando hacer la vida en el norte. Sus historias son diferentes. No llegaron exigiendo un trato especial. La gran mayoría de ellos salieron en busca de una mejor vida. Muchos se internaron en los Estados Unidos buscando trabajo. Unos lo lograron, otros fueron expulsados y algunos terminaron en Hermosillo, donde hicieron casa y familia, como pudo haber sucedido en otra ciudad del norte. Platicar con la gente menuda en la calle, o en donde sea, deja imágenes de una realidad que poco, o nada, tienen que ver con las angustias regionaleras de nuestros ilustrados forasteros. Hace unas semanas fui a despacharme unos tacos de carnitas. El taquero y dueño del negocio, resultó ser de un pueblo de Michoacán, del que salió hace poco más de veinte años en compañía de cuatro amigos rumbo al Coloso del Norte. La migra los echó fuera y cayeron en Hermosillo. Sus cuatro compas decidieron regresar a Michoacán, pero él decidió quedarse. Sin alargar innecesariamente la historia, terminó casado con una mujer de Baviácora, con dos hijos en la universidad y disfrutando de viajes familiares al pueblo de su mujer donde, dice, lo tratan muy bien. Don José, que vive en la colonia Olivares, dejó su pueblo en Nayarit para buscar fortuna en el “otro lado”. Ganar dinero era muy fácil, derrocharlo mucho más. Así estaba cuando la migra hizo de las suyas, lo regresó a México sin un centavo en la bolsa y también terminó en Hermosillo. Fueron

tiempos difíciles para él, pero se sobrepuso a la adversidad y “echándole ganas” logró armar su rollo. Actualmente tiene su casa por la García Aburto, donde recibe a hijos e hijas en compañía de sus nietos. Una tardenoche, regresando a casa en la Ruta 11, me encontré y platiqué con una morra, treintañera y embarazada, de rasgos indígenas y muy buena conversadora, originaria de un pueblo de Puebla, que contó también su historia. Su llegada a los campos de La Costa, sus encuentros con la modernidad y otras peripecias. Le pregunté si alguna vez la habían agredido por su rasgos indígenas y me contestó que sí. ¿Y qué hiciste? le pregunté. Riéndose pero con ganas, me contestó: “Lo mande derechito a la v…”. Qué va de una actitud a la otra. La ilustrada forastera universitaria, la esencia de la mexicanidad, la poseedora de las formas, reclamando un trato especial. Del otro, una mujer del común, sin más pena ni gloria que tratar de sobrevivir. Me pregunto, ¿cuál de estas dos actitudes ha construido realmente el Hermosillo que vivimos en la actualidad? Posdata. Los grandilocuentes estudios del Hermosillo contemporáneo siguen pegados a la figura del hermosillense histórico, de aquel de la primera mitad del siglo XX, y que se integró a los cientos de miles de inmigrantes, desapareciendo como tal. Una imagen que lo mismo ha servido para ponderar que para denostar al Hermosillo actual, pero que en ambos casos, solo son ficción. * Explica el autor que muy mucho “es una expresión válida, acuñada por Pérez de Ribas, jesuita que estuvo en Sonora a fines del XVII”.

cronicasonora.com |

11


12

| cronicasonora.com


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Crónica Sonora - Número 1 by Cronica_Sonora - Issuu