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ESTE ÁLBUM ILUSTRADO HA SIDO ESCRITO E ILUSTRADO POR…

☺ESCRIBE☺AQUÍ TU NOMBRE Aída del Val ☺ ☺ ☺ ☺ ☺ ☺ ☺ ☺ ☺ ☺

Raquel Shan Oria Claudia San Justo Adrián López Inés Revuelta Laura Bedoya Andrea Fernández Bruno Cianca Asier Aurre Pablo Cano Jorge San Emeterio

CRIE, Viérnoles 2013.


Soy Pancho III, el Rey pingüino. Físicamente soy fuerte y alto. Mis ojos son negros y tengo las patas muy fuertes. Soy muy guapo y delgado. Mis plumas son de color azul. Tengo muy buen carácter, soy comprensivo con el resto del mundo. Mi deporte favorito es el baloncesto sobre hielo.


El pingüino vive cerca de Asia, en un iglú que está cerca del mar. El iglú es blanco como la nieve y frío como el hielo. Aunque por dentro es caliente. Tiene una tele, un sofá y una mesa grande muy lujosa. Además tiene una chimenea, una puerta de roble y un camino que llega hasta la entrada principal. Este iglú gusta mucho a la gente que entra en él porque es muy colorido.


Un día el pingüino, paseando por la orilla de un lago helado, se encontró con una linda pingüina . La pingüina era algo gruñona pero agradable. Era muy simpática, divertida, guapa y una gran patinadora . El pingüino, al verla, se quedó de piedra, el corazón le latía a 1.000 por hora, nunca había visto a una pingüina tan maravillosa . El pingüino no sabía escribir porque no tenía dedos. Así que no podía escribir una carta a la pingüina .


Enseguida llegó el pez arpón dispuesto a escribirle una carta a pingüina en un papel de algas. “Hola queridísima pingüina: Esta noche, estas invitada a cenar conmigo. ¡¡¡ Tengo deliciosos gusanos con sabor a pollo !!! Saludos, Pingüino.”

Pero al pingüino no le gustó y dijo: -Jopé, ¡Que asco!


Al día siguiente le fue a visitar un tiburón que inmediatamente se puso a escribir la carta con una pluma de gaviota. “Hola pingüina: Te invito a cenar carne de aleta de tiburón. ¡Está exquisita! Un saludo, Pingüino.”

Pero al pingüino no le gustó y dijo: - Yo no habría puesto eso porque a las pingüinos no nos gusta la carne que comen los tiburones.


Por la tarde se encontró con una foca que, con mucho esfuerzo, escribió una carta con un lápiz de

carbón. “Queridísima pingüina Me gustaría invitarte a pescar en un acantilado que hay cerca de tu iglú, allí hay muy buenos peces, los asaremos en el fuego que hagamos en la playa. Nos daremos un gran banquete y de postre tomaremos un flan de huevo de gaviota. ¡No te arrepentirás! Un gran abrazo Tu amigo, Pingüino.” Pero al pingüino no le gustó y dijo: -Yo nunca escribiría eso. Nosotros no comemos huevos de gaviota.


A la mañana siguiente se encontró con un niño que, en un momento, le escribió la carta en un papel de su cuaderno de matemáticas. “Querida pingüina: Quiero conocerte, ser tu amigo, acompañarte en tus viajes y cenar un pollo en un magnífico restaurante que hay en Madrid. Un saludo, Pingüino.”

Pero al pingüino no le gustó y dijo. -Nooooooooo. No, yo nunca diría eso porque a los pingüinos nos gusta el pescado.


A la mañana siguiente se encontró con un águila que le escribió la carta con un bolígrafo de color rojo. La carta decía: “Querida pingüina: Me gustaría invitarte a comer unas patas de conejo asado en un restaurante de gala, a la luz de la luna. Saludos, Pingüino.”

Pero al pingüino no le gustó y dijo: -¡ Pero bueno, como te atreves a escribir eso? ¡Yo nunca lo escribiría así!


Por la tarde se encontró con un oso polar que le escribió la carta con una piedra en un bloque de hielo. “Querida pingüina: Te invito a comer carne de pingüino fresca en mi iglú. ¡Está riquísima! Y nos lo pasaremos genial. Un saludo, Pingüino.

Pero al pingüino no le gustó y dijo: -¡NO, NO y NO .¡Yo no como carne de pingüino!


El pingüino, triste y desolado, pensaba … Me gustaría hablar con ella, abrazarla con mis aletas suaves y quedar para ir al “Restaurante Sardina Frita” a comer unas lubinas a la barbacoa junto a la luz de las velas. Esta pingüina es tan guapa como el Mar Bonito, es tan dulce como un caramelo y simpática como una foca pequeña. Si yo pudiera escribir, escribiría unas cosas muy románticas.


La pingüina, que estaba en la charca pescando, escuchó muy despacito y emocionada al pingüino. Y le dijo: Gracias por querer mandarme una carta. Me gustaría conocerte algún día. Me gusta patinar, comer sardinas, ir a ver una película... ¡y estar contigo! Y se fueron juntos y contentos al País de los Pingüinos Juguetones.


ESTE ÁLBUM ILUSTRADO ES UNA ADAPTACIÓN DEL LIBRO “EL LEÓN QUE NO SABÍA ESCRIBIR”, ESCRITO E ILUSTRADO POR MARTIN BALTSCHEIT. EDITORIAL LÓGUEZ EDICIONES.



Declararción en San Valentín