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LA REVISTA DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y DECORACIÓN DE COSAS
LA CASA VERDE
REVISTA CASAS / 1 DE SETIEMBRE DE 2026 / N.º 352
de Kathy Grimberg y Miguel Ángel del Águila
La materialidad de Casa Qallacpuma en Cajamarca | Jordi Puig trae el campo a San Isidro | Isabel Maguiña rinde homenaje al lonche tradicional | Interiorismo: Ibiza por Ingrid Rasmussen | Sebastián Cillóniz analiza el rol del estacionamiento | Tendencias: el regreso del maximalismo, los biombos y los acentos veraniegos | Art Déco al estilo de los 2020 | La subasta del MALI celebra su 30 edición
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Índice
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M I S FAVO R I TO S
P O S TA L N AC I O N A L
OPINIÓN
OPINIÓN
TENDENCIAS
Joaquín Torres muestra los objetos que lo inpiran en la moda.
Un repaso por los treinta años de la Subasta del MALI
Sebastián Cillóniz plantea que la vivienda actual está condicionada por el espacio que exige el automóvil.
La hora del lonche, una tradición bien peruana, por Isabel Maguiña.
Los biombos regresan no solo a dividir ambientes, sino a darles personalidad.
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P O S TA L I N T E R N AC I O N A L
ES P E C I A L M AT E R I A L ES Y AC A B A D O S
DG Resort 2026 lleva el universo estético de Dolce & Gabbana a ocho hoteles y beach clubs exclusivos.
Los nuevos proyectos apuestan por materiales nobles y acabados artesanales.
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› A R Q U I T E CT U R A
TENDENCIAS
T E M A D E P O R TA DA
Una vivienda diseñada en el paisaje, clima y geografía de Cajamarca.
El maximalismo, un gusto por los interiores extravagantes.
Kathy Grimberg nos presenta un proyecto brutalista que se une en armonía con la naturaleza.
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INTERIORISMO
INTERIORISMO
INTERIORISMO
Jordi Puig transforma una casa de campo en un departamento en el corazón de San Isidro.
Ingrid Rasmussen convirtió un apartamento de Ibiza de los años setenta en un refugio colorido.
El art déco regresa al interiorismo contemporáneo, que recupera la sofisticación de los años veinte.
36 TENDENCIAS
El verano perdura en interiores con flores silvestres, vegetación exuberante, huertos y terrazas.
Mis favoritos
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Joaquín Torres Rumbo a la alta moda EL JOVEN DISEÑADOR PERUANO, FORMADO EN MODART INTERNATIONAL Y CON PASO POR LOEWE, BALENCIAGA Y LUDOVIC DE SAINT SERNIN, HOY DESARROLLA COLECCIONES DE PUNTO Y JERSEY EN JEAN PAUL GAULTIER, EN PARÍS. SU TRABAJO MEZCLA TÉCNICA, EXPERIENCIA Y UN GUSTO ESPECIAL POR LOS DETALLES. ESTOS SON LOS OBJETOS QUE LO IDENTIFICAN.
2. Un bolso: Medium Puzzle Bag de Loewe Photoroom.
4. Un lugar seguro: Canal SaintMartin, París.
3. La música: Headphone de Nothing.
1. Un amuleto: dije de plata con un cuarzo energético. 5. Un espacio para nadar: la playa Órganos, Piura.
6. Unas botas: botas de cuero negras con punta cuadrada. 8. Unos lentes de sol: Balenciaga Mask Sunglasses.
9. Un espacio para bailar: Espacio Culpa.
7. Un espacio para desconectar: Pisac, Cusco.
10. Un museo: Museo de Arte Moderno de París.
11. Una libreta y un estilógrafo: para apuntar o dibujar cualquier idea o pensamiento.
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POSTAL NACIONAL
Treinta años de la subasta del MALI En octubre, el MALI celebrará su aniversario con una selección de obras de distintas épocas, desde artistas históricos hasta nombres más recientes.
›| El Museo de Arte de Lima (MALI) realizará el próximo 10 de octubre una nueva subasta de arte, una edición especial que marcará un hito: será la número 30. La jornada comenzará con un brunch abierto al público, previa inscripción gratuita, y continuará con la puja de distintos lotes dedicados al arte textil, la fotografía, la cerámica y las artes plásticas. Entre los artistas que formarán parte de esta edición figuran Julia Codesido, Fernando Bryce, Camilo Blas y el fotógrafo Javier Silva. La selección reúne obras de distintas generaciones, desde figuras consagradas hasta creadores más jóvenes, y recorre diferentes momentos de la producción artística peruana. La subasta es una de las actividades más importantes del MALI, y a lo largo de los años se ha convertido también en una de sus principales vías para acercar el mercado del arte a nuevos públicos. El museo ha realizado ediciones dedicadas a disciplinas específicas, como la fotografía, el diseño, la cerámica, los textiles y el arte amazónico. Esta vez, por tratarse de una edición especial de aniversario, la propuesta será más amplia y reunirá diferentes estilos, épocas y técnicas. El arte tradicional, o artesanía, también tendrá un espacio dentro de la selección, con piezas que representan distintas expresiones de la cultura peruana. Su inclusión permite reconocer el valor de trabajos y técnicas que muchas veces permanecen fuera del circuito tradicional del arte y el coleccionismo.
ARRIBA Afiche de la subasta diseñado por Natalia Majluf. IZQUIERDA Foto de River Claude, Virgen Cerro 3, 2023, 175 x 140 cm. ABAJO Fotografía de Mariano Zuzunaga, Barcelona, 2021, 44 x 60 cm, pieza única.
En enero, la Subasta de Verano del MALI reunió a más de cuatrocientas personas en Playa del Golf, en Asia. La obra que alcanzó el precio más alto fue una pintura inédita de Tilsa Tsuchiya, realizada en 1959, que se vendió por US$50 mil. Sin embargo, la oferta incluye piezas para distintos presupuestos: los lotes de esta nueva edición parten desde US$200. La nueva subasta se presenta así como una oportunidad tanto para coleccionistas experimentados como para quienes buscan dar sus primeros pasos en este mundo. Además de adquirir nuevas piezas, los asistentes podrán conocer la selección, descubrir artistas y acercarse al coleccionismo de arte sin necesidad de participar en las pujas.
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AMIGABLE CON LA SALUD Y EL MEDIO AMBIENTE
BAJO OLOR SECADO RÁPIDO L I S T O PA R A U S A R
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Opinión
EL ESTACIONAMIENTO: LA PLASTICIDAD DE LA VIVIENDA Y LA MÉTRICA DE LA MÁQUINA Vicca Verde
Mid Meza
Edificio Madreselva, Vicca Verde 2025. El corte de la rampa: en el lote urbano estrecho, la infraestructura vehicular de la rampa de acceso define una crujía estructural importante, diferenciando el ingreso peatonal de la boca de acceso al subsuelo.
POR SEBASTIÁN CILLÓNIZ Arquitecto y profesor de la PUCP www.cllz.pe @cllz_arquitectura
Estacionamiento en sótano de edificio multifamiliar. La modulación de la grilla de pilares y la luz entre ejes estructurales no responden a la organización de la vida doméstica, sino a la métrica del radio de giro y al ancho del cajón de parqueo.
Hoy resulta imposible pensar la tipología del edificio multifamiliar sin su réplica subterránea: el estacionamiento. En una ciudad como Lima, la provisión de espacios de estacionamiento es una exigencia normativa que el mercado ha comercializado bajo la categoría de amenidad. Esta condición municipal ineludible condiciona, desde el primer trazo, la viabilidad del proyecto. Sin embargo, más allá de la legalidad, el estacionamiento plantea una fricción fundamental en la arquitectura de la vivienda: la convivencia forzada entre dos escalas habitacionales radicalmente opuestas. Por un lado, el ser humano, un cuerpo flexible y adaptable capaz de producir espacialidades interesantes, ricas y complejas; por el otro, el automóvil, una máquina rígida y determinante que exige dimensiones inflexibles para su maniobra y reposo. La rigidez vehicular, traducida en ítems del Reglamento Nacional de Construcción, es la que termina por dictar la tectónica entera del edificio. La modulación de la grilla de pilares y la luz entre ejes estructurales no responden a la organización de la vida doméstica, sino a la métrica del radio de giro y al ancho del cajón de parqueo, dejando en segundo orden la eficiencia de una cocina o la comodidad de una sala. Es decir, el espacio de la vida humana ha quedado relegado a ser una consecuencia secundaria de la lógica del automóvil. Las posibilidades de la vivienda están dispuestas y limitadas por la estructura del sótano. La arquitectura contemporánea opera, en este sentido, bajo una dictadura subterránea: se diseña primero para una máquina y, después, para el individuo. Sin embargo, la buena arquitectura sabrá negociar estas condiciones para transformarlas de un “primero esto, luego lo otro”, a un “ambos en
simultáneo”. A esta condición tipológica debemos sumarle la particularidad del territorio limeño. En una ciudad donde el desarrollo inmobiliario rara vez opera sobre grandes piezas urbanas consolidadas, sino que ocupa lotes profundos de frente angosto donde antes había una casa unifamiliar, la única manera de absorber esta cuota automotriz es excavando. El estacionamiento en sótano eleva los costos de la construcción y determina el diseño del proyecto, convirtiendo al subsuelo en un ancla financiera y espacial. Pensar en un edificio sin estacionamientos en Lima parece, hoy, un despropósito, fundamentalmente porque la alternativa pública es precaria. No es casual que las estadísticas revelen que un limeño pierde un promedio de 155 horas al año atrapado en la congestión vehicular. El auto es, paradójicamente, una cárcel móvil que requiere una cárcel estática en el subsuelo del hogar. Este ejercicio de pensar en el estacionamiento es, en realidad, un ejercicio sobre la ciudad. La ecuación es de una lógica inexorable: un mejor transporte público reduciría la necesidad del automóvil privado; menos autos significarían menos tráfico y, en consecuencia, menos exigencias normativas para el parqueo privado. La liberación del subsuelo permitiría construcciones más económicas, y, sobre todo, devolvería la autonomía estructural a la vivienda, devolviendo la autonomía de la planta y la sección a la vivienda, liberándolas de la servidumbre métrica del automóvil. La paradoja del estacionamiento es, en última instancia, la paradoja de la ciudad contemporánea: construimos refugios para aislarnos de la infraestructura metropolitana, pero cimentamos su estructura sobre el mismo dispositivo que la colapsa. •
Babilonia.pe
La provisión de estacionamientos en el edificio residencial oscila entre la exigencia normativa y la determinación estructural. Mientras el cuerpo humano permite una espacialidad plástica, el automóvil impone una modulación rígida que termina por gobernar la planta de la vivienda desde el subsuelo.
Opinión
El pastel de frutas comparte la mesa con una selección de bocaditos de Claudia Living, a quien siempre recurro cuando quiero hacer una invitación. Ya que los peruanos siempre somos exquisitos, ella prepara los sanguchitos como debe ser: delgado y de relleno abundante.
POR ISABEL MAGUIÑA
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¿QUÉ PASÓ CON EL TRADICIONAL LONCHE PERUANO? El principio del siglo XX fue probablemente la época dorada del lonche. Actualmente, puedes optar por minitartas con bayas frescas, pastelitos glaseados y brownies de chocolate. La propuesta se completa con un delicado juego de platería, que aporta un marco especial a la presentación de los bocaditos.
El lonche peruano no es solo una comida, es una práctica social que habla de la historia de Lima, de la influencia española, inglesa y francesa, de la vida doméstica, del crecimiento urbano y hasta del papel de la mujer en el hogar. Se puede estudiar desde la gastronomía, la historia, la sociología, la literatura y el arte. En realidad, no existe un libro que responda a toda la historia del lonche. Habría que reconstruirla a partir de muchas fuentes. Antes de la independencia no existía el lonche. El lonche no nació de la nada, nació porque ya existía una ciudad organizada por horarios de comida, como lo detalla Ricardo Palma. Los pregoneros vendían productos diferentes según la hora. Décadas después, las panaderías comenzaron a sacar una segunda horneada de pan por la tarde. Y finalmente apareció el lonche como ritual familiar. En el siglo XIX, en Lima comienzan a mezclarse las costumbres europeas. La palabra inglesa lunch empieza a pronunciarse “lonch” y, finalmente, lonche. En el Perú, pasó a designar la comida ligera de la tarde. Era frecuente encontrar café pasado, té, chocolate, leche, acompañados de pan francés, pan de yema, pan con mantequilla, jamón, queso, aceitunas, pastelillos, alfajores, queques, empanadas, tamales y, por supuesto, chancay. Era una comida muy social: se conversaba, se recibían visitas, se leían los periódicos; muchas veces era el momento más importante para la familia. A mitad del siglo XX, el lonche se vuelve prácticamente una institución limeña. Ya no había cena. Empiezan
El queque, infaltable en la mesa peruana, acompaña tradicionalmente el lonche.
a aparecer el pan con pollo, pan con chicharrón, pan con asado, pan con jamón del país, y bebidas como café pasado, emoliente, avena, quinua, leche, té. El lonche tradicional es una de esas costumbres que, en buena medida, se han ido perdiendo. Hoy la ciudad vive de otra manera. Nos reunimos para un brunch, un café o un tea time. La gente vive más rápido y, si vas a invitar en casa, puedes comprar muchas delicias para tomar el té con amigos. Quedar para tomar lonche con alguien es una ocasión especial, y lo puedes hacer en múltiples cafeterías que te ofrecen menús especiales para el té, y lo llaman tea time. En mi experiencia haciendo catering, también observo que la gente opta más por invitar a un té-coctel, donde también hay sanguchitos, pero se incluyen bocaditos y licor. Veo que la palabra “lonche” va perdiendo fuerza. Tal vez lo que hizo tan especial al lonche peruano dependió de algo mucho más valioso: el tiempo compartido, esa hermosa costumbre de sentarnos, aunque sea por un rato. • Fotos: Víctor Ruíz
10 / Tendencias
Rich Stapleton
“Incorporar una obra de arte a una pantalla la convierte en un punto focal, como demuestra esta versión de lana satinada azul de Studio Ramson.
El diseñador Sebastian Zuchowicki colocó un biombo chino del siglo XIX detrás del cabecero de la cama.
El regreso de los biombos Después de años de espacios abiertos, esta pieza vuelve a los interiores como una forma práctica y decorativa de dividir ambientes, sumar privacidad y dar personalidad a una habitación.
›| Por Anissa Bayly
Durante siglos, los biombos fueron parte de los interiores más elegantes del mundo. Nacieron en China como objetos prácticos para protegerse del frío, cambiarse de ropa o tener más privacidad, pero con el tiempo también se convirtieron en superficies para pintar y decorar. Hoy, después de años en los que los espacios abiertos dominaron el diseño de interiores, vuelven a aparecer en casas y proyectos contemporáneos
para separar ambientes, decorar y dar personalidad a una habitación. “La historia del biombo no tiene una única época dorada, sino varios momentos de esplendor”, explica Marine Edith Crosta, de Crosta Smith Gallery. Su regreso tiene mucho que ver con la forma en que están cambiando las casas. Los grandes espacios abiertos pueden ser atractivos, pero también hacen más difícil definir dónde empieza
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Una creación espejada casi desaparece a la vista mientras oculta ingeniosamente un escritorio en este loft de Greenwich Village, diseñado por Charlap Hyman & Herrero.
Pantallas doradas de Gergei Erdei, que el artista describe como “más personajes que separadores”, junto a un biombo japonés byobu.
una zona y termina otra. A diferencia de una pared, el biombo puede moverse, plegarse o cambiar de lugar según las necesidades del ambiente. En Beverly Hills, el diseñador Sebastian Zuchowicki colocó un biombo chino del siglo XIX detrás de una cama king size. Decorado a mano con pájaros y ramas, funciona como respaldo y como un gran cuadro que ocupa la pared. “A medida que las personas vuelven a valorar los distintos usos de cada habitación, utilizamos los biombos para recuperar esa sensación”, explica Adam Charlap Hyman. En Nueva York, el estudio Charlap Hyman & Herrero utilizó uno con acabado de espejo para ocultar parcialmente un escritorio dentro de una sala. El reflejo hace que la separación sea menos evidente y mantiene la sensación de amplitud. Otros diseñadores lo utilizan principalmente como elemento decorativo. En Estocolmo, Studio Ramson creó un biombo de lana satinada azul junto a una mesa de comedor. La pieza añade color y
Angela Hau.
textura sin cerrar el ambiente, e incluso incorpora una pintura abstracta en uno de sus paneles. “Aportan una sensación de lujo porque no son algo que necesariamente necesitas; existen simplemente para enriquecer una habitación”, señala Sanna Nathanson. La historia del biombo ayuda a entender su capacidad para adaptarse. Después de aparecer en China alrededor del siglo II a. C., fue reinterpretado en
Japón y Europa. En Japón, sus paneles se convirtieron en espacios para pinturas, mientras que en Europa fueron adaptados a estilos como el art nouveau y el art déco. También fueron parte de los interiores de Coco Chanel, quien llegó a reunir alrededor de treinta y dos biombos chinos Coromandel. Hoy existen modelos para todo tipo de interiores: desde versiones minimalistas y de colores lisos hasta diseños
12 / Tendencias
Gieves Anderson
Esta versión de MCDE y Studio BiehlerGraveleine incorpora almacenamiento y, al mismo tiempo, exhibe obras de arte.
Frederick Tang Architecture utilizó un llamativo biombo japonés de finales del periodo Edo para disimular un televisor integrado en este muro de gabinetes.
con telas, espejos y distintos materiales. “Un biombo es, esencialmente, un objeto híbrido, a medio camino entre una obra de arte y un mueble”, explica Crosta. Los antiguos, por su parte, siguen siendo buscados por coleccionistas. Un biombo chino de los siglos XVII y XVIII hecho de madera de huanghuali llegó a venderse en Nueva York por US$604.800, aunque también hay piezas antiguas mucho más accesibles. Más allá de su valor decorativo, su versatilidad explica buena parte de su regreso. “Son más como personajes dentro de una habitación que simples separadores”, dice Gergei Erdei. “Pueden dividir una habitación o crear privacidad, pero su verdadero papel es emocional. Aportan dramatismo, atmósfera y una sensación de escapismo”, explica. Puede delimitar un escritorio, dar privacidad a un dormitorio, esconder un televisor o simplemente dar vida a una pared vacía. En casas cada vez más abiertas y multifuncionales, ofrece una forma sencilla de organizar los espacios sin encerrarlos. El biombo vuelve así a ocupar un lugar entre el mobiliario y el arte. Siendo una pieza práctica, pero también capaz de cambiar la atmósfera de una habitación sin necesidad de hacer modificaciones grandes. •
Crónica de marca
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Doctor Yuri Arroyo: el creador de la ginecomastia láser sin corte en media luna Junto a su staff de médicos especialistas, el doctor Yuri Arroyo implementó el uso del láser sin corte para tratar un problema muy común en los varones: la ginecomastia. Su técnica reduce cicatrices y acelera la recuperación.
›| La ginecomastia láser representa una de las principales innovaciones en cirugía estética masculina de los últimos años. Junto a su staff de médicos especialistas, el Dr. Yuri Arroyo, director médico de Clínica Bellaforma, desarrolló una técnica quirúrgica mínimamente invasiva orientada a tratar la ginecomastia, condición caracterizada por el aumento del volumen de la glándula mamaria masculina, generando incremento en la zona pectoral. Según explica el especialista, este problema puede presentarse desde edades tempranas y hacerse más evidente durante la adolescencia, etapa en la que muchos pacientes desarrollan inseguridad respecto a su apariencia física y autoestima.
EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA TÉCNICA
Durante años, la cirugía tradicional de ginecomastia dejaba cicatrices visibles debajo de la areola, lo que ocasionaba nuevas incomodidades en algunos pacientes. Frente a ello, el doctor Yuri Arroyo decidió evolucionar la técnica operatoria tradicional, buscando no solo corregir el problema físico, sino también
Uno de los beneficios de esta técnica es que permite al paciente sentirse cómodo con o sin ropa. mejorar la seguridad y confianza del paciente. Así nació la técnica de ginecomastia láser sin corte visible, desarrollada tras varios años de investigación, perfeccionamiento técnico y evaluación de experiencias internacionales. El especialista inició este proceso a partir del tratamiento de pacientes con pseudoginecomastia, condición donde el aumento del volumen mamario masculino se produce principalmente por acumulación de grasa. La técnica consiste en retirar el exceso de grasa y tejido glandular utilizando tecnología láser mediante una pequeña incisión de aproximadamente cinco milímetros. A diferencia de la cirugía tradicional, que requería amplias incisiones y múltiples puntos de sutura, este procedimiento permite menor inflamación, menos molestias posoperatorias y resultados más naturales y seguros. Actualmente, el doctor Yuri Arroyo refiere haber realizado aproximadamente diez mil intervenciones utilizando la técnica. •
Para mejores resultados, el doctor Yuri recomienda ejercicios de fuerza.
https://ginecomastia.com 987 677 672 @ginecomastialaser.peru
14 / Arquitectura
Casa Qallacpuma: una oda contemporánea a Cajamarca Roberto Rojas proyecta una vivienda que recoge los colores, materiales, clima y geografía de su entorno. Casa Qallacpuma reinterpreta la identidad de Cajamarca desde una arquitectura contemporánea que nace del paisaje y se adapta a él. Por Almudena Mesones Fotos: Vinicios Barros y Eleazar Cuadros
›| Roberto Rojas Rodríguez es arquitecto y socio fundador del estudio R3 Arquitectos, con sede en Cajamarca, que desde 2022 comparte con Dani Zamora. La firma busca proyectar una arquitectura contemporánea capaz de cubrir las necesidades del territorio local, trabajando a partir de la experimentación y la observación del paisaje. Casa Qallacpuma, su propia vivienda, explora la relación entre arquitectura, naturaleza y vida cotidiana, reivindicando una mirada regional moderna. Casa Qallacpuma se construye sobre una pendiente de 35 grados. ¿Cómo condicionó esto el diseño? Construir en pendiente tiene muchísimo que ver con las fuerzas físicas del territorio. La casa se va instalando de acuerdo con sus necesidades espaciales y la gravedad del agua. Analizamos por dónde discurre para evitar problemas y la casa se convierte en una superficie de recuperación de agua. Esa agua se almacena y, en época de sequía, nos permite regar el techo-jardín y las demás jardineras. El proyecto cuenta con esquinas y bordes muy marcados. ¿Cómo trabajaron la geometría de la casa? Más allá de buscar otro tipo de relaciones geométricas, lo que buscamos siempre es
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La cocina se encuentra alrededor de una isla central, con mobiliario suspendido, superficies continuas y estructura expuesta que refuerzan la horizontalidad, y se mantiene así una visual constante con el exterior.
16 / Arquitectura
La materialidad combina piedra sinterizada, concreto y madera, mientras las grandes rocas extraídas del propio cerro refuerzan el vínculo con el paisaje y el territorio cajamarquinos.
Los tonos verdes y marrones del mobiliario recogen la paleta del entorno, una decisión específica para difuminar la casa con el bosque.
la proporción, y una de las herramientas que más usamos en el estudio es la tensión. Si tuviera que definirlo, hablaría de tensiones: la casa trata de desarmarse, pero son justamente esas tensiones las que hacen que se siga sintiendo como una sola unidad. La cocina tiene un papel importante. ¿Por qué convertirla en el corazón de la casa? La casa empieza desde la cocina, contraponiéndonos un poco a la idea convencional de lo funcional. Mi esposa se dedica a la repostería desde hace muchos años, y uno de mis hijos ha decidido estudiar Gastronomía.
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Normalmente nos reunimos en la cocina. Estructuralmente, también es el centro de la casa: la viga que rigidiza la estructura contiene los muebles de la cocina interior y exterior. Además, cocina y comedor son un solo espacio. Es donde estamos todos todo el tiempo. ¿Cómo se relaciona la cocina al paisaje? La cocina está en medio de todo. Al abrir la ventana sales a una terraza de madera que funciona como un balcón y te hace sentir que estás flotando. Incluso el mueble de la cocina continúa hacia el exterior. La idea es que la cocina esté sobre el bosque, en el aire, casi como la rama de un árbol.
¿Qué necesidades propias de Cajamarca influyeron en el proyecto? Una fue perseguir el calor, y otra, disfrutar del paisaje que tenemos hoy. Aquí estamos en un cerro donde hay mucho viento y a veces cae granizo, así que necesitamos captar calor. La casa recibe energía durante el día mediante la radiación solar y la almacena para la noche. La arquitectura muchas veces se ha encerrado y se ha olvidado de ese verdadero lujo que es relacionarse con el cielo, el árbol y el paisaje. ¿De qué manera el paisaje definió la casa? Todo lo ha dominado el bosque. Estamos
rodeados de verde y tratamos de llevarlo a la cocina, mientras que los marrones vienen de los troncos y las cortezas de los árboles. También aparece el gris del concreto y el naranja de las maderas. No buscábamos reproducir la imagen típica de la casa blanca con ventanas de madera y techo de teja, sino relacionarnos con otro paisaje de Cajamarca. ¿Cómo resolvieron la humedad propia de construir directamente contra el cerro? Tuvimos que aislar la casa, porque acá hay un dicho: “No te pegues mucho al cerro porque el cerro llora”. Los muros
18 / Arquitectura
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que están contra el terreno fueron impermeabilizados y llevan capas de geomembrana, además de canales para conducir el agua. Así evitamos que la humedad del cerro ingrese a la vivienda. ¿Qué papel desempeña la luz natural? Hay una búsqueda de lo divino en este regalo que tenemos: el mundo, el cielo, la luz y la sombra. Y cuando hay sol la casa se abriga totalmente, percibes todo el calor de los reflejos de los vidrios que rodean la casa. Esa era la intención, disolver el edificio en medio de lo que lo rodea. ¿Qué materiales se utilizaron en Casa Qallacpuma? Utilizamos piedra sinterizada, melamina, vidrio con protección UV y concreto. Casi todos los materiales vienen del centro de Cajamarca, a excepción de las grandes rocas y el muro de piedra, hechos con material extraído del propio cerro. Aun así, la casa busca enraizarse profundamente en el contexto andino y cajamarquino. ¿Qué significa Qallacpuma? Qallacpuma está vinculado al cerro y a una lengua originaria de Cajamarca, el culle. Es la cultura de Cajamarca hace unos 5500 años. Se piensa que Qallacpuma significa “la casa del puma” o “el hogar del puma”. •
El techo acristalado capta el calor solar y abriga la casa durante el día, mientras los reflejos de los cristales proyectan luces y colores que transforman los interiores.
20 / Interiorismo
Por Micaela Simón
¿Quién le teme al maximalismo? Durante años, el minimalismo definió el ideal del buen gusto. Hoy, el color, los estampados y los interiores maximalistas reivindican una forma de habitar más libre, optimista y profundamente personal.
›| ¿Un interior exuberante vuelve a ser sinónimo de elegancia? Durante décadas, el minimalismo –con su defensa del orden, la funcionalidad y la moderación– se consolidó como el lenguaje del buen gusto. Espacios despejados, paletas neutras y objetos reducidos a lo esencial se convirtieron en símbolos de sofisticación, además de un reflejo de privilegio: disponer del espacio suficiente para esconder el desorden cotidiano. Frente a esa estética contenida, los interiores exuberantes suelen cargar con prejuicios. Se les asocia con el exceso, el mal gusto o una cierta extravagancia heredada de los años setenta: estampados animales, combinaciones inesperadas de rosa y naranja, muebles teatrales y una decoración que parece desafiar cualquier regla. Sin embargo, en una época marcada por la incertidumbre y por un lujo cada vez más silencioso, quizá sea el momento de volver a mirar esta forma de decorar. Más que una tendencia estética, puede entenderse como una forma de optimismo y una invitación a rodearnos de aquello que nos produce alegría. Durante mucho tiempo, la estética minimalista no solo definió cómo debían verse los espacios, sino también cómo debían sentirse. La idea de una casa ordenada, silenciosa y casi despojada de objetos se convirtió en una aspiración asociada a una vida bajo control. En ese imaginario, la ausencia de elementos era interpretada como sofisticación: menos muebles, menos colores, menos señales de una vida cotidiana. Pero esa narrativa comenzó a cambiar. La casa dejó de ser entendida únicamente como un escenario de diseño para convertirse en un archivo emocional. Los objetos heredados,
Del maximalismo de Ken Fulk e India Mahdavi a los espacios de Gaudí y Hundertwasser, el diseño demuestra que el color y el exceso también pueden ser sinónimos de sofisticación.
Douglas Friedman
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El estilo maximalista de Ken Fulk se despliega en todo su esplendor en el Commodore Perry Estate, un club privado convertido en un templo de la exuberancia.
las piezas artesanales, los recuerdos de viajes y las colecciones personales empezaron a recuperar valor. Frente a espacios que parecían intercambiables, apareció una nueva búsqueda: habitar lugares que cuenten una historia. La decoración dejó de tratarse únicamente de seguir reglas y comenzó a funcionar como una extensión de la identidad. Una pared cubierta de arte, una mezcla inesperada de estampados o un mueble con una silueta particular pueden revelar tanto sobre una persona como su forma de vestir. El exceso, en este sentido, deja de ser una falta de criterio para convertirse en una forma de expresión. La palabra flamboyant, utilizada para describir algo llamativo, teatral o exuberante, resulta especialmente apropiada para entender esta estética. En el diseño, el término remite a una actitud que no teme al color, a las formas inesperadas ni a cierta dosis de dramatismo. No se trata necesariamente de llenar un espacio de objetos, sino de permitir que cada elección tenga presencia.
Diseñada bajo la visión del artista Friedensreich Hundertwasser, esta casa en Viena mezcla colores, vegetación y formas orgánicas para crear una estética que conecta el interior con el exterior y celebra la naturaleza.
22 / Interiorismo Daniele Molajoli
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La Arab Hall de Leighton House, en Londres, despliega una exuberante combinación de azulejos, mosaicos, columnas y detalles ornamentales inspirados en el norte de África y Oriente Medio. El espacio convierte la decoración en una experiencia inmersiva.
La historia del diseño demuestra que la exuberancia nunca desapareció del todo. Decoradores contemporáneos como Ken Fulk o India Mahdavi han construido gran parte de su lenguaje visual alrededor del color y los interiores llenos de personalidad. Mucho antes que ellos, algunos de los espacios más admirados de Europa ya celebraban esa misma filosofía. En Londres, la Arab Hall de Leighton House despliega una espectacular colección de mosaicos y azulejos inspirados en el norte de África y Oriente Medio. En Barcelona, Antoni Gaudí llevó esa exuberancia a cada rincón de sus edificios modernistas, donde los vitrales de colores, las superficies ondulantes y los mosaicos convierten la arquitectura en una experiencia sensorial. En Viena, la Hundertwasser House rompe deliberadamente con las líneas rectas: árboles que emergen de las ventanas, fachadas multicolores y una composición casi orgánica reflejan la visión de su creador, quien rechazaba la rigidez del diseño moderno. Pero el atractivo de estos espacios va mucho más allá de su valor histórico. La decoración también puede ser una herramienta emocional. William Morris, una de las figuras más influyentes del movimiento Arts & Crafts, defendía el uso del color como una respuesta a la monotonía de las ciudades industriales del siglo XIX. Inspirado por la naturaleza y por sus ideales socialistas, veía en las flores, las plantas y los tonos vibrantes una forma de devolver belleza a la vida cotidiana. Para Morris, todos los hogares debían ofrecer “placer para los ojos y descanso para la mente”, incluso aquellos de personas que jamás tendrían acceso a grandes colecciones de arte o a objetos exóticos. Su defensa de la artesanía y de los interiores con identidad propia también representaba una crítica temprana a la producción industrial masiva, un debate que hoy resurge frente a la homogeneidad del mobiliario fabricado en serie. Nuestra atracción por el color tampoco es casual. Los niños sienten una fascinación natural por los tonos intensos porque cumplen un papel fundamental en su desarrollo visual y cognitivo. Con el paso del tiempo, solemos asociar esa preferencia con la inmadurez, aunque diversos estudios muestran que los colores vibrantes también pueden estimular respuestas positivas en los adultos. No es extraño que el llamado dopamine decor haya ganado popularidad en redes sociales. La tendencia propone incorporar colores saturados, objetos personales y elementos inesperados para crear espacios capaces de generar pequeñas dosis de bienestar en la vida cotidiana.
Siobhan Doran
La historia está llena de ejemplos de exuberancia, como la ornamentada Arab Hall de Leighton House, al oeste de Londres, antigua residencia y estudio del artista victoriano Frederic Leighton. (Créditos: Siobhan Doran).
24 / Interiorismo
De izquierda a derecha, el Arab Hall de Leighton House, en Londres, refleja el espíritu maximalista de la época victoriana con sus paredes cubiertas de azulejos ornamentados.
Quizá el verdadero lujo contemporáneo no sea la perfección, sino la posibilidad de expresarse sin pedir permiso. En un momento en que muchas áreas de la vida están dominadas por tendencias globales y fórmulas repetidas, elegir un objeto simplemente porque produce felicidad puede convertirse en un acto de independencia. Los interiores más memorables rara vez son los más impecables. Son aquellos donde se percibe una vida: una biblioteca llena, una colección de cerámicas, una mesa heredada o una obra de arte elegida por intuición. Elementos que no responden a una temporada ni a una moda pasajera, sino a una conexión personal. Porque una casa no debería ser solo un reflejo de lo que consideramos elegante, sino también de aquello que nos hace sentir vivos.
La antigua casa y estudio de Frederic Leighton combina arquitectura victoriana con mosaicos, cerámicas, textiles y elementos inspirados en las culturas islámicas y mediterráneas. Un interior teatral, ecléctico y lleno de detalles.
Evento / 25
ROSEN presentó experiencia inmersiva En la tienda ubicada en la avenida Conquistadores, Rosen anunció su nueva campaña de largo aliento que busca conectar con los consumidores desde sus estilos de vida y emociones. Bajo el concepto “Tiene que ser Rosen”, la marca transformó sus espacios en un recorrido sensorial dedicado al descanso, el diseño, la sofisticación y la conexión con el hogar. El encuentro reunió a numerosos invitados, entre influencers, clientes VIP y socios estratégicos, quienes disfrutaron la calidad, diseño y tecnología de sus productos.
Prissila Howard, Valeria Piazza y Andrea Moberg.
Eliana Vizquerra.
Muebles Rosen para sala.
Alessandra Sala.
La terraza de la tienda de Rosen recibió a influencers e invitados.
Cristian Arens disfruta de la experiencia VR que transporta a una playa.
Chiara Lercari.
26 / Evento
Puente de los Suspiros vuelve a brillar Una nueva iluminación realza el valor histórico y turístico del Puente de los Suspiros. Así, Barranco recupera uno de sus símbolos más queridos con una intervención que preserva su esencia y mejora la experiencia de vecinos y visitantes. En una noche especial, la alcaldesa de Barranco, Jessica Vargas Gómez, acompañada de regidores y alcaldes de varios distritos de Lima Metropolitana, inauguró la iluminación led y condecoró a varios vecinos ilustres del distrito. Hubo una declamación a Chabuca Granda de la poeta Mariana Flores Carulla, con un poema de su autoría, y se contó con la participación de Los Ardiles. Fotos: Ana Claudia Yacsahuanga
Richard Cortez, alcalde de Chorrillos; Katia Tataje, regidora de Barranco; Malca Schnaiderman, alcaldesa de Lince; Jessica Vargas Gómez, alcaldesa de Barranco; Wilman Herrera, exdirector de UICET; Juan Mariluz, regidor de Barranco; Aldair Santa Cruz, regidor de Barranco; Marcos Montes de Oca, regidor de Barranco; y Rubén Cano, alcalde de La Victoria.
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Algunos asistentes bailaron durante la reapertura.
Mariana Flores Carulla, poeta; Jessica Vargas, alcaldesa de Barranco; y Willy Ackermann.
Ramón Garay, alcalde de La Punta, y Patricia Salazar.
Marco Moyano, Jessica Vargas y Karem Bruckmann,
Mariana Florez Carulla, Adolfo Perret, Willy Ackermann y Gaby Fiorini.
El puente cumplió 150 años el pasado 14 de febrero.
Rudy Arribasplata.
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La vegetación del jardín se prolonga hacia los interiores. Entre los objetos antiguos sobre el centro de mesa de cristal de leche con incrustaciones de bronce y enchape de madera de los años veinte, un candelabro colonial, un platón europeo de porcelana azul y blanca, un jarrón Charder de cristal pintado de los años veinte y un cenicero de Murano espejado de los años cincuenta. Los aros entrelazados corresponden a una luminaria italiana de Flos.
Tema de portada / 29
Por: María Jesús Sarca Antonio
Fotos: Renzo Rebagliati
Cuando el brutalismo se pinta de verde Kathy Grimberg y Miguel Ángel del Águila convierten una casa en un refugio de concreto expuesto, arte, madera y vegetación, donde grandes mamparas conectan los espacios sociales con el jardín y cada obra de arte, piezas familiares, piedras exóticas y mobiliario de distintas épocas encuentran su lugar.
›| Kathy Grimberg y Miguel Ángel del Águila trabajan juntos desde hace algunos años, y suman cerca de diez proyectos, una dupla que une las miradas del interiorismo y de la arquitectura.
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›| Después de una breve espera sobre la acera, bajo el calor inesperado de un invierno limeño, basta cruzar el umbral para que la sensación cambie. El aire es más fresco y la ciudad queda atrás al entrar a un jardín lleno de vegetación. El verde inunda todo a la vista y es capaz de transformar en pocos pasos la temperatura perceptiva del recorrido. El proyecto, desarrollado por la diseñadora Kathy Grimberg y el arquitecto Miguel Ángel del Águila, consistió en reservar la mayor superficie posible para el área verde y vincularla directamente con los espacios sociales. La arquitectura y el interiorismo se plantearon desde el comienzo como una sola
conversación, aunque cada uno encontró su propia manera de expresarse. Adentro, las mamparas de más de tres metros de altura prolongan la mirada hacia el jardín. No existe una frontera tajante entre sala y exterior: el concreto continúa hacia las áreas sociales, las plantas ingresan desde las jardineras y la piscina funciona como otro plano dentro de la composición. La casa se percibe abierta desde ambos lados. Desde el interior, el jardín parece una extensión natural de los ambientes; desde afuera, la intimidad del hogar invita a acercarse. UN FONDO PARA VIVIR Miguel Ángel decidió ubicar la casa al fondo del terreno para construir una experiencia
Las obras determinaron parte de la arquitectura: cada pieza contó con un inventario de medidas para definir su ubicación. En la pared, destaca un cuadro de lentejuelas de Fátima Rodrigo, de la Galería Livia Benavides, cuyo color cambia según el ángulo. Sobre la mesa, una escultura de resina acompaña una pieza de porcelana blanca con puntas de los años cincuenta. El sofá está tapizado con una tela que simula el terciopelo agamuzado.
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ARRIBA Dos mamparas permiten abrir una esquina hacia el exterior. ABAJO En el baño principal, Kathy Grimberg creó una estructura de piedra ónix.
de llegada más generosa. El gesto permitió crear un jardín frontal que prepara el recorrido y conduce hacia el volado de aproximadamente cuatro metros y medio, sostenido por las placas estructurales del primer nivel. Entre el jardín y las áreas sociales quedan únicamente dos placas de concreto y grandes superficies de vidrio. La estructura no busca desaparecer. El concreto expuesto aparece en techos y muros exteriores, acompañado por aluminio, fierro y madera. Son materiales resistentes y de mantenimiento reducido que funcionan como una base neutra para el interior. Sobre ella pueden convivir una mesa de piedra, un cuadro de gran formato, un mueble antiguo o una acumulación de plantas sin que ninguno pierda presencia. “Yo no busco casas perfectas. Busco casas con carácter”, explica Miguel Ángel. Esa premisa ayuda a entender por qué la arquitectura evita una imagen ligada a una tendencia específica. El concreto permanece como estructura visible y las maderas aportan temperatura; el jardín introduce movimiento, mientras el arte cambia la escala de cada ambiente. La proporción también fue determinante. Techos altos, una doble altura y la mayor cantidad posible de área libre definieron el planteamiento. En la sala, la altura permite que las plantas desciendan desde arriba y que una luminaria de Flos ocupe el centro de la escena. La vegetación parece escalar la arquitectura hasta alcanzar el segundo nivel.
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UNA CASA SIN PALETA DOMINANTE
Impera la ausencia de un color rector. No existe una selección cromática destinada a uniformar los ambientes. El equilibrio aparece por acumulación: un mármol verde junto a una base escultórica, una madera de veta marcada, un terrazo, textiles neutros, una pintura de tonos intensos, una lámpara roja y el verde de las plantas.
Kathy trabaja desde la intuición. Su método consiste en probar materiales, objetos y proporciones hasta encontrar una relación convincente entre ellos. “No me molesta que no esté armónico”, comenta al hablar de la convivencia entre piezas distintas. La intención es que cada elemento conserve su personalidad y que el conjunto funcione por contraste. La estrategia se extiende al mobiliario. Gran parte de las piezas pertenecía a la familia y fue reunida a lo largo de los años: un armario art déco con incrustaciones de bronce, una silla de acero adquirida en un remate del Hotel Crillón y otros objetos
que encontraron aquí su lugar definitivo. Algunas incorporaciones nuevas completaron la composición. Para Kathy, decorar “es instalar todo en su preciso espacio”. La frase resume una casa donde cada objeto parece responder a una posición concreta, desde una escultura hasta una lámpara o una silla. El arte, además, estuvo presente desde el comienzo del proyecto. Las obras de la propietaria definieron dimensiones y proporciones arquitectónicas. Miguel Ángel tuvo que calcular paredes capaces de recibir cuadros de gran formato; en algunos casos, una diferencia de apenas 20 centímetros habría impedido colocarlos. La arquitectura terminó adaptándose a esas piezas. En una pared de concreto, por ejemplo, una obra de Juan Carlos Martinat adquiere una presencia casi monumental. Cerca, una mesa de piedra introduce otra textura. En distintos puntos aparecen escul-
ARRIBA En el comedor, las sillas combinan cuero y cromo, un contraste entre la calidez de la piel y el brillo frío del metal.
DERECHA La cocina combina azulejos de distintos colores entre los muebles, que aportan ritmo a la composición. La encimera es de cuarcita blanca Statuario. El piso es de terrazo vaciado con diferentes pigmentos.
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El recorrido continúa entre fotografías familiares, libros, esculturas y objetos personales que aportan una escala íntima a los ambientes. Desde el segundo nivel también pueden reconocerse algunas obras presentes en los espacios del primer piso, reforzando la continuidad visual de la colección.
turas, fotografías familiares y recuerdos personales. Resulta difícil encontrar una pared completamente vacía: el arte también funciona como archivo íntimo de quienes viven aquí. EL VERDE COMO MATERIA
La vegetación ocupa un lugar distinto al de una decoración convencional. Fue incorporándose de manera progresiva, según las necesidades que Kathy descubría mientras recorría la casa. El ficus repens trepa por los muros y crea superficies verdes; árboles, palmeras y especies exóticas completan el jardín.
Las jardineras fueron diseñadas para recibir plantas colgantes, entre ellas la vinca, que cae como una cortina natural. Algunas especies aportan flores y aromas que cambian durante el día. El resultado no depende únicamente de lo que se ve: la experiencia también incorpora temperatura, sombra y olor. El jardín contó con la colaboración de Raúl Arróspide, quien ayudó con la incorporación de algunas especies. En el interior, la vegetación reaparece en distintos niveles y llega hasta la doble altura de la sala. Desde los dormitorios, las jardineras mantienen esa conexión con el exterior. Kathy contó además con Kiana Dickson como mano derecha durante el proceso de selección, organización y disposición de los elementos que terminan construyendo la atmósfera doméstica. EL SEGUNDO NIVEL La misma lógica continúa arriba, aunque con una escala más privada. La habitación principal puede abrir dos grandes mamparas y liberar por completo una de sus esquinas. Las plantas del balcón quedan, entonces, dentro del campo visual inmediato y prolongan la sensación de frescura presente en el primer nivel. La oficina de Kathy introduce, en cambio, una pausa. Frente a la densidad visual del resto de la casa, este ambiente se
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ARRIBA En el comedor, sobre una alfombra antigua persa, la mesa de mármol Panda Green combina con la pintura de una gran esfera azul de José Carlos Martinat, que recuerda a un planeta suspendido en el espacio. Al fondo, una pintura de árboles completa la escena.
IZQUIERDA El bar remite a los años cincuenta con un mármol de amazonita verde. DERECHA La escultura de José Carlos Martinat recibe al visitante desde el área social y llama la atención al ingresar a la casa.
siente más ligero, limpio y despejado. Terrazo y mobiliario cuidadosamente seleccionado construyen un espacio de trabajo cercano al lenguaje de un estudio de diseño: menos objetos, mayor claridad y una distribución pensada para concentrarse. El recorrido también conduce hacia materiales de mayor protagonismo. En el baño principal aparecen piedras exóticas de José Antonio Limo, cuya textura funciona casi como una pieza escultórica. El mismo trabajo mineral aparece en la mesa del comedor, donde la piedra adquiere una función cotidiana sin perder su carácter. Al final, la casa no busca que todos sus elementos parezcan pertenecer a una misma colección. Su fuerza está precisamente en lo contrario: concreto y vegetación, arte y recuerdos, mármoles, terrazos, madera, metal y vidrio conviven sin perder sus diferencias. La arquitectura establece el marco; Kathy decide qué ocurre dentro de él y Miguel Ángel construye las condiciones para que cada pieza tenga espacio. “Lo importante es cómo se siente”, resume Kathy. La frase encuentra una respuesta concreta en el recorrido: una casa donde el concreto puede resultar cálido, el jardín puede entrar hasta la sala y las obras familiares pueden modificar la arquitectura. Aquí, la perfección deja espacio al carácter. •
Postal Internacional / 35
Dolce vita pop-up
En Casa Amor, Saint-Tropez, Dolce & Gabbana destaca su icónico Carretto Siciliano, que viste mesas de madera y textiles con vibrantes colores de la costa siciliana.
De Taormina a los Hamptons, Dolce & Gabbana impacta fuera de las pasarelas. DG Resort 2026 transforma ocho hoteles y beach clubs con estampados emblemáticos, intervenciones de diseño y boutiques creadas especialmente para cada destino. Por: Almudena Mesones
›| Con DG Resort 2026, el proyecto de intervención creativa de la marca italiana Dolce & Gabbana vuelve a llevar su universo de extravagancia al día a día. La firma italiana contagia su estilo a algunos de los hoteles y beach clubs más exclusivos del mundo, adaptando sus estampados, colores y códigos estéticos a la personalidad de cada paraíso. SAN DOMENICO PALACE | TAORMINA El Four Seasons San Domenico Palace se viste con el estampado Palme. Verdes intensos y blancos recorren la piscina infinita y la terraza frente al mar Jónico, una paleta de colores intensa que se mezcla con la naturaleza. Ubicada en la antigua sacristía del monasterio, una pop-up reúne prendas y accesorios creados especialmente para el destino. HOTEL CALA DI VOLPE | PORTO CERVO En la Costa Esmeralda, en el Hotel Cala di Volpe de Porto Cervo, Dolce & Gabbana lleva el estampado Maiolica Gialla. El noroeste de la Cerdeña se envuelve en el amarillo y recuerda los paisajes bañados por el sol del sur de Italia. Cabañas decoradas, jarrones pintados a mano y una boutique efímera completan la intervención. CLAP HOUSE | IBIZA El lado más atrevido de la firma aparece en Ibiza, donde CLAP HOUSE adopta la elegancia atemporal del estampado Leo. El animal print se extiende por piscinas, restaurantes y espacios de bienestar, sumándose al espíritu hedonista de la isla. La experiencia incluye también una pop-up
La tapicería de la terraza adopta el estilo Palme de Dolce & Gabbana, una explosión tropical entre verdes intensos y opulencia mediterránea.
en tonos blancos y beige con piezas para el verano 2026. TWIGA | FORTE DEI MARMI En la costa toscana de Versilia, Twiga se transforma bajo la estética del Banano, inspirado en la naturaleza y la gráfica de los años cuarenta. Vajillas, batas, bolsos de playa y hasta tablas de surf llevan el sello “Dolce&Gabbana for Twiga”. Además, en el exclusivo restaurante VESTA, la casa brinda una tienda pop-up con la selección de verano. LE CARILLON | PORTOFINO La bahía de Paraggi sirve de escenario para una intervención dominada por la estética Verde Maiolica. Blancos y verdes cubren Le Carillon y se integran con la vegetación mediterránea que rodea el beach club. LA CABANE | MARBELLA Blu Mediterraneo llega hasta la Costa del Sol para transformar La Cabane. Azules
intensos y blancos inspirados en la mayólica italiana recorren el beach club, mientras el estampado Carretto Siciliano protagoniza el restaurante y la zona de postres. CASA AMOR | SAINT-TROPEZ En la playa de Pampelonne, Casa Amor mezcla su espíritu bohemio con el imaginario siciliano de Dolce & Gabbana. El estampado Carretto Siciliano solo podría estar en la Riviera Francesa aportando colores vibrantes que contrastan con los tonos cálidos y la naturaleza del mediterráneo. GURNEY’S MONTAUK | HAMPTONS Finalmente, el universo de Dolce & Gabbana cruza el Atlántico para instalarse en Gurney’s Montauk Resort & Seawater Spa. El estampado Blu Mediterraneo transforma el beach club y las zonas lounge con blanco y azul profundo. •
36 / Tendencias
Interiores para un verano eterno Una tendencia que lleva el verano al interior: flores silvestres, vegetación exuberante, huertos y terrazas se convierten en fuente de inspiración para crear espacios que evocan una sensación de verano eterno.
›| Por Micaela Simón Fotos: Annabel Elston y Alexandra Shamis “Es como envolverse en la naturaleza”, afirma Katya Nappolini, cofundadora de Deus ex Gardenia, al describir la inspiración detrás de sus nuevos revestimientos murales. La exuberante vegetación tropical, los pavos reales y los paisajes que protagonizan sus cenefas y murales toman como referencia miniaturas indias de los siglos XVII y XVIII, además de piezas de plata y textiles conservados en el Museo Británico. Estos motivos, reinterpretados y refinados, fueron concebidos para crear ambientes completamente inmersivos. La jardinería ha sido desde hace tiempo una fuente inagotable de inspiración para el diseño de interiores. Sin embargo, la nueva ola creativa apuesta por una visión aún más evocadora: flores silvestres, huertos, topiarios y terrazas que convierten los espacios domésticos en auténticos refugios donde el verano parece no terminar nunca. De Gournay, por ejemplo, se inspiró en los jardines y la biblioteca de Bunny Mellon –la célebre horticultora y filántropa esta-
El mural de Deus ex Gardenia, creado en colaboración con el Museo Británico, reinterpreta miniaturas indias de los siglos XVII y XVIII en una propuesta inmersiva inspirada en la naturaleza.
El papel tapiz Espalier, de De Gournay, se inspira en los árboles frutales cultivados por Bunny Mellon.
dounidense– para desarrollar una colección de papeles pintados realizados a mano. Uno de sus diseños reproduce árboles y plantas a tamaño real en macetas, evocando el esplendor de su invernadero. Por su parte, las avenidas bordeadas de tilos de Suecia sirvieron de inspiración a Beata Heuman para crear su papel mural Linden. Sanderson también rinde homenaje a la naturaleza con su segunda colección Highgrove, inspirada en los jardines de la residencia campestre del rey Carlos III en Gloucestershire. Los jardines históricos también son protagonistas de la serie “Jardin À La Française” de Pierre Frey, basada en dibujos originales del desaparecido palacio de Marly, construido para Luis XIV cerca de Versalles, y conservados en los Archivos Nacionales de Francia. Papeles murales, tejidos y alfombras reinterpretan la estructura y la poesía de los jardines clásicos franceses, con sus topiarios, laberintos y parterres geométricos. Otra propuesta es “Circe's Garden”, de Fanny Shorter, inspirada en los jardines de Mount Stewart, en Irlanda del Norte, diseñados durante la década de 1920 por la marquesa de Londonderry. El lugar, famoso por sus esculturas satíricas dedicadas a figuras de la política británica como Winston Churchill y Neville Chamberlain, se
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El papel mural Domaine Royal, de la colección “Jardin À La Française” de Pierre Frey, se inspira en dibujos históricos conservados en los Archivos Nacionales de Francia.
El papel tapiz Linden, de Beata Heuman, aporta un aire lúdico y botánico al espacio con un diseño inspirado en la naturaleza.
El diseño Luna, de Anna Glover, reúne plantas, frutas e insectos iluminados por la luz de una luna nueva.
convierte en una colección de telas y papeles decorativos con delicados patrones que evocan los tradicionales damascos. Para el diseñador de interiores Benedict Foley, la inspiración responde también a una necesidad emocional. “Contemplar el vacío del jardín durante el invierno puede resultar difícil”, explica. Incorporar la naturaleza al interior de la casa permite recrear la sensación de un verano permanente, como si el tiempo se detuviera bajo una logia rodeada de vegetación. La firma Nuthall Temple, fundada por Foley junto a Daniel Slowik, toma su nombre de una antigua villa palladiana familiar ya desaparecida. Sus estampados de enrejados y hiedras, inspirados en un chintz de los años veinte y en un sofá heredado de la década de 1960, evocan una versión idealizada de la vida al aire libre, cuando las largas jornadas transcurrían en jardines y terrazas bajo un verano eterno. Una nostalgia similar inspira los ligeros visillos florales de Isla Simpson, concebidos para recordar los interiores románticos de Laura Ashley que marcaron su
La colección “Circe's Garden”, de Fanny Shorter, rinde homenaje a los jardines de Mount Stewart, en Irlanda del Norte, diseñados por la marquesa de Londonderry en la década de 1920.
infancia durante los años ochenta. Las nuevas tecnologías también están transformando esta tendencia. El escaneo y la impresión digital permiten reproducir con mayor riqueza de detalle dibujos realizados a mano, acuarelas y texturas, ampliando las posibilidades creativas. La diseñadora Flora Roberts combina técnicas digitales con pintura tradicional, utilizando gouache y acuarela para crear pequeños ramos que parecen recién cortados de su jardín. Sus composiciones destacan por una paleta inspirada en el ciclo natural de las estaciones: desde amarillos dorados propios de marzo hasta suaves tonos coral melocotón en agosto, alejados tanto del rojo intenso como del rosa. •
38 / Tendencias
Proyectos inmobiliarios: con acabados que trascienden El lujo silencioso dejó atrás el mármol brillante y el blanco total. Hoy manda lo que envejece con gracia: yeso aplicado a mano, travertino tallado y madera que se nota que es madera. Por Christian Reto Después de una década de interiores fríos, perfectos y, se podría decir, clínicos, algo cambió. La casa moderna hoy prefiere la textura a la pulcritud. El valor de un hogar reside ahora en el gesto artesanal y en materiales que adquieren carácter con el tiempo. EL REGRESO DE LA PIEDRA CON HISTORIA El travertino dejó de ser solo un revestimiento y pasó a ser protagonista en varias piezas que van desde lavamanos, bancas y umbrales tallados de un solo bloque, con terminación honed, sin el brillo del pulido tradicional, como para privilegiar lo natural sobre el reflejo. Lo mismo ocurre con el terrazo, que vuelve reinterpretado: agregados más pequeños, paletas curadas y aplicaciones que van mucho más allá del piso, llegando a muros de baño, cocinas y frentes de chimenea. YESO Y TADELAKT Gana terreno el yeso aplicado a mano, como el tadelakt, marmorino o cal, en tonos cálidos como hueso, arena o crema. La idea es que la textura absorba la luz en vez de rebotarla. Este tipo de acabado exige oficio y tiempo, y por lo mismo se ha convertido en un símbolo de calidad frente a alternativas más rápidas como el microcemento, que empieza a leerse como una imitación. LOS MUROS DEJAN DE SER PLANOS Después de años de muros lisos y pintados, el revestimiento vuelve a tener protagonismo. El ratán, que antes se veía solo en muebles, ahora cubre paneles completos de pared y cielos, aportando una textura tejida que suaviza ambientes muy minimalistas. Junto a él gana fuerza la madera acanalada o estriada: tablas con surcos verticales, muy usada en respaldos de cama, islas de cocina o recibidores. También gana vigencia el vidrio acanalado, que separa ambientes sin cerrarlos del todo y deja pasar la luz de forma difusa. Son revestimientos que se instalan sobre un muro existente, sin obra gruesa, y que dan a la pared un rol casi escultórico en vez de ser solo un fondo. MADERA CON NUDOS El roble de corte radial, cepillado y aceitado, se impone sobre las maderas laminadas de apariencia uniforme. Los nudos y las vetas irregulares se exhiben sin rodeos como prueba de autenticidad. En
Puertas corredizas divisorias con estructura metálica negra y paneles de vidrio acanalado, que separan el dormitorio sin bloquear la iluminación natural.
paralelo, la carpintería, ya sea para paneles, puertas y muebles empotrados, se trabaja con un nivel de detalle casi de ebanistería, tratada como un elemento arquitectónico más y no como un simple terminado. TEXTURA COMO LENGUAJE La textura se volvió el recurso favorito para dar profundidad sin recurrir al color, y aparece en detalles muy concretos: un velador con relieve ondulado en vez de liso, azulejos de baño con superficie curva que juega con la luz, o una puerta de clóset con relieve geométrico en bajorrelieve. También se ve en materiales con relieve tridimensional, como paneles de yeso con textura de olas o piedra con corte en relieve para una cabecera de living. La idea es que la superficie se sienta al tacto, no solo se vea. •
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IZQUIERDA Salón rosa con repisa de terrazo. DERECHA Una moderna cocina de lujo que combina gabinetes inferiores con listones de madera natural texturizada y frentes superiores lisos en tono crema.
Baño elegante revestido con placas de mármol travertino.
V&V: LARCO, ARQUITECTURA QUE MARCA LA DIFERENCIA Una propuesta arquitectónica que destaca por su composición vertical y lenguaje contemporáneo. La fachada combina volúmenes en tonos gris oscuro y blanco, creando un contraste que enfatiza la estructura y altura del edificio. La repetición ordenada de ventanas y balcones genera una trama geométrica que aporta ritmo y uniformidad al conjunto, mientras que los grandes vanos permiten una mayor entrada de luz natural a los interiores. Los balcones laterales, acompañados por barandas de vidrio, aportan ligereza visual y establecen una relación directa entre los espacios privados y el exterior. Una fachada que apuesta por la sobriedad, funcionalidad y una estética urbana actual.
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40 / Interiorismo
La chimenea, revestida con porcelanato, se convierte en punto focal bajo una iluminación tenue, acompañada por lámparas de mesa y piezas con historia, como un buró del siglo XX.
Una casa para empezar de nuevo A partir de muebles, obras y recuerdos familiares de una casa de campo, el arquitecto Jordi Puig transforma un departamento en San Isidro en una nueva forma de habitar con una identidad más urbana. Por María Jesús Sarca Antonio
El ingreso tiene algo de museo. No por su solemnidad, sino por la manera en que las piezas expuestas adquieren protagonismo ni bien entrar. “El hall fue totalmente chapado en MDF y pintado en acrílico”, cuenta Jordi Puig. Destacan dos pinturas virreinales pertenecientes a la propietaria. “Esas piezas son espectaculares, y les creamos un ambiente para generar en ese ingreso algo mucho más llamativo”. Una mesa de acabado negro
completa la escena. Así, el recorrido comienza con una colección doméstica convertida en paisaje. El proyecto parte de una mudanza. La propietaria deja una casa amplia, menos céntrica, para instalarse en un departamento en San Isidro. La nueva vivienda no necesitaba una transformación arquitectónica: su distribución se mantuvo intacta y la intervención se concentró en materiales, enchapes,
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La terraza se pensó en torno a la colección de orquídeas de la dueña. Se combinaron muebles nuevos con piezas antiguas del cliente y una alfombra de mimbre.
suelo, carpinterías e iluminación. “No es que haya abierto pared ni nada”, precisa Jordi. La operación consistió en actualizar el entorno y mejorar sus acabados sin borrar aquello que ya pertenecía a la vida de sus habitantes. La primera decisión fue mirar lo que ya existía. “Hubo una curaduría de las cosas que tenían y, lógicamente, la dueña traía consigo con una historia familiar”, explica. Algunas piezas podían desaparecer en la mudanza; otras tenían un peso afectivo imposible de ignorar. Entre estas últimas estaba el comedor. La mesa y sus sillas constituían una condición
del encargo, y debían formar parte de la nueva propuesta. “Era importante mantenerlo dentro del concepto del diseño”, señala Jordi. El conjunto recibió una actualización: las sillas fueron retapizadas, se añadieron cuatro unidades y se diseñaron dos para las cabeceras. La mesa puede recibir así hasta doce personas. La intervención conserva el vínculo sentimental, pero modifica su presencia para integrarla en una composición más contemporánea. La misma lógica aparece en una mesa ubicada en el hall. Los propietarios ya contaban con ella, originalmente con un acabado tipo inglés. Jordi decidió pintarla con charol negro y darle “otro look”. El resultado no busca ocultar su procedencia; modifica su apariencia para que pueda participar en la nueva escena. “No todo lo que está es nuevo, aunque hay muchas cosas nuevas”, aclara. Esa frase resume uno de los principios del proyecto. No se trataba de trasladar intacta la decoración anterior, tampoco de reemplazarla por completo.
“Intentamos también ser un poco consecuentes con las cosas que traía el cliente”, explica. La selección incluyó cuadros, muebles, objetos y piezas adquiridas durante viajes. Cada elemento pasó por una revisión antes de encontrar su nueva ubicación. Las pinturas del acceso fueron decisivas. La propietaria no tenía claro dónde utilizarlas, pero Jordi encontró en ellas una oportunidad para construir una primera impresión con carácter. El color de las paredes, las molduras y la luz indirecta nacieron alrededor de esas obras. El hall funciona como una antesala, y establece desde allí el tono del resto del departamento. La arquitectura preexistente también orientó las decisiones. Jordi conocía el trabajo de Mario Lara, y reconoció en las molduras un recurso compatible con el edificio. “Te tienes que un poco adecuar a la arquitectura del edificio”, comenta. En lugar de imponer un lenguaje ajeno, la propuesta utiliza elementos que ya estaban presentes para
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introducir mobiliario, arte y nuevos acabados. El suelo de madera clara responde a otra solicitud de la propietaria y aporta luminosidad al conjunto. También se renovaron distintos revestimientos y se cambiaron las mamparas para hacerlas más herméticas. Son operaciones puntuales que modifican la experiencia sin alterar la estructura. El trabajo permanece dentro del campo del interiorismo: diseño, fabricación de muebles a medida y actualización de superficies.
En la sala aparece una de las incorporaciones más visibles: una chimenea a gas. La propietaria quería contar con ella, y Jordi la resolvió mediante una composición horizontal, sencilla, acompañada por muebles empotrados. “Quedamos en que fuera una línea muy simple de chimenea, con los muebles empotrados para generar este balance”, explica. La pieza no busca convertirse en un gesto monumental; responde a una necesidad doméstica concreta. Ese principio atraviesa el proyecto.
“Nuestra prioridad era que fuese una casa, un apartamento en el que se respirase un poco esta calidez, pero también informal”, cuenta. Los propietarios querían poder sentarse a leer, recibir invitados y utilizar cada ambiente sin temor a deteriorar una puesta en escena excesivamente rígida. “La idea de los dueños era que fuera un apartamento que se use al cien por cien”. En la terraza, que da a un parque, otra afición personal se traduce directamente en diseño. La propietaria colec-
El acabado laqueado, entre celeste y verde, envuelve las paredes y enmarca dos pinturas virreinales pertenecientes a la propietaria.
Los muebles del comedor fueron entelados por dentro y diseñados para mostrar la colección de cerámicas. La mesa del comedor, de mármol travertino, puede recibir hasta doce comensales, ideal para una familia numerosa.
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Desde la sala, el ingreso permanece a la vista y los estantes de exhibición prolongan el recorrido de piezas, objetos y recuerdos familiares. “Había que generar muchos espacios de exhibición”, explica Jordi.
La chimenea se integra a la sala junto a obras de arte y el mobiliario. Frente a ella, dos mesas de centro de mármol aportan solidez al conjunto acompañadas por una orquídea.
ciona orquídeas, por lo que Jordi creó estanterías específicas para recibirlas. “Le creamos las estanterías ideales para que estén las orquídeas ahí”, cuenta. La solución responde a una rutina concreta y convierte una colección viva en parte de la composición del espacio. Las obras siguieron un proceso similar. El equipo revisó lo que ya tenía la propietaria y probó distintas posiciones hasta encontrar relaciones adecuadas. Entre ellas, una pieza dorada adquirida durante un viaje terminó en el comedor. Jordi lo resume como “una cuestión también de una curaduría a nivel de lo que ella tenía y de lo que íbamos necesitando”.
El resultado no pretende recrear aquella antigua vivienda. Jordi incluso corrige esa lectura: “Lo de la casa de campo, no te guíes por ahí”. La referencia describe el lugar del que vienen los propietarios, no un estilo que debía reproducirse. Después de una etapa familiar vinculada a una casa grande, llegó el momento de acercarse a la ciudad. San Isidro representa ese cambio. “Es como pasar la página”, dice. Después completa la idea: “Es como abrir otro capítulo dentro de la vida de alguien”. El departamento adquiere sentido desde esa transición. Los recuerdos permanecen, aunque cambian
de escenario; las piezas familiares se actualizan; las colecciones encuentran espacios específicos y los nuevos elementos responden a necesidades actuales. “Yo lo que intento es reflejar lo que el cliente está dispuesto a vivir en esta nueva etapa de una vida y de un nuevo apartamento”, concluye Jordi. En este proyecto, esa nueva etapa no exige desprenderse del pasado. Requiere escogerlo. El comedor conserva su historia, las pinturas virreinales encuentran un nuevo marco, las cerámicas dejan de permanecer almacenadas y las orquídeas adquieren su propia arquitectura. •
44 / Interiorismo Ibiza
La fotógrafa Ingrid Rasmussen incorporó su propia estética al refugio setentero inspirado en las tradicionales fincas ibicencas, a través de obras de arte y muebles recuperados e intervenidos con pintura.
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Por Micaela Simón
Fotos: Ingrid Rasmussen
La renovación más colorida de Ibiza La fotógrafa Ingrid Rasmussen transformó un apartamento de los años setenta en un refugio lleno de color, donde la memoria familiar, el diseño y el espíritu bohemio de la isla conviven bajo un mismo techo.
›| Todo comenzó con un impulso. Mucho antes de que Ingrid Rasmussen pensara en tener una casa propia en Ibiza, fue su abuela, Molly Timmis, quien inició la historia familiar con la isla. En la década de 1960, decidió viajar sola desde Londres después de escuchar hablar de un destino todavía bohemio y poco explorado. “Escuchó de unos amigos sobre una isla intacta y decidió venir sin pensarlo, dejando a mi abuelo en Londres. No era precisamente algo que las mujeres hicieran en esa época”, recuerda Rasmussen entre risas. Durante aquel viaje compró un apartamento –la historia familiar asegura que quedó cautivada por el atractivo vendedor holandés que se lo mostró– y, sin saberlo, creó un lugar al que regresarían tres generaciones de su familia. Los primeros recuerdos de infancia de Rasmussen están ligados a ese departamento: despertarse con el sonido de los barcos pesqueros entrando a la bahía, observarlos desde el balcón y caminar hasta Cala Gracioneta. “El olor de las palmeras y el sonido de los grillos todavía evocan la emoción de ese paseo”, cuenta. Hoy, su propio apartamento se encuentra a apenas cinco minutos de esa misma playa. La búsqueda de ese lugar comenzó hace cinco años. Su hermano, que entonces vivía en Ibiza, visitó varias propiedades hasta llegar siempre a la misma conclusión: el apartamento perfecto pertenecía a un amigo suyo y no estaba en venta. La situación cambió en 2023, cuando inesperadamente apareció en el mercado. Rasmussen no dudó. “Ni siquiera mandé a hacer una inspección técnica”, admite. Desde las ventanas podía ver el mismo mar que había contemplado de niña, suficiente para tomar la decisión. Construido en los años setenta, el departamento conserva muchos de los rasgos
Rasmussen quería que el apartamento celebrara el color: “Es un lugar alegre. Porque, si en Ibiza no puedes divertirte, ¿dónde sí?”.
46 / Interiorismo
Su hermano le aseguró que el único lugar perfecto para ella era el departamento de un amigo, aunque en ese momento no estaba en venta. Cuando finalmente salió al mercado en 2023, Rasmussen no dudó en comprarlo.
característicos de las antiguas fincas ibicencas: arcos curvos, pisos de terrazo, un sofá de obra integrado a la arquitectura y una abundancia de azulejos tradicionales. El interior también permanecía prácticamente intacto. Cuando recibió las llaves encontró desde elaborados muebles españoles hasta sábanas, toallas y un cajón lleno de recipientes Tupperware. “He conservado casi todo porque me encantan el carácter y la historia del lugar. Aunque debo reconocer que el Tupperware fue lo único que decidí dejar atrás”, dice. Su objetivo nunca fue modernizar el apartamento, sino conservar su esencia. “Muchos vecinos han arrancado las cocinas originales y otros detalles de época. Siempre me pareció una pena”. Por
eso las intervenciones fueron mínimas. Eliminó únicamente los pesados muebles superiores de la cocina, pero mantuvo los tradicionales azulejos marrones en relieve, la pequeña cocina de dos hornillas –el departamento ni siquiera tiene horno– y las cortinas que reemplazan las puertas de los gabinetes inferiores. En el baño permanecen intactos los clásicos azulejos blancos y azules. La verdadera transformación llegó a través del color. El blanco original dio paso a una sala en tonos amarillo tierra, un dormitorio aguamarina y un baño con el techo pintado de verde. “Quería que entrar aquí fuera como entrar en un arcoíris. Es un lugar alegre. Porque, si en Ibiza no puedes divertirte, ¿dónde sí?”, explica.
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El dormitorio, pintado en un tono aguamarina, es el lugar desde donde Rasmussen contempla cada atardecer. “Siempre me han atraído los interiores maximalistas y llenos de color”. ABAJO Unas sillas de mimbre encontradas en la calle fueron repintadas para usarlas en el balcón, que da a Cala Gracioneta, la playa que ella visitaba de niña.
La decisión no sorprende viniendo de Rasmussen. Como fotógrafa de interiores, ha documentado durante décadas las casas de artistas y creativos alrededor del mundo. Entre sus diez libros publicados destaca “Ibiza Style” (2007), realizado junto a la fallecida Chloe Grimshaw, una recopilación de hogares de la isla acompañados por entrevistas a sus propietarios. Su favorito sigue siendo el del pintor argentino Grillo Demo. “Tenía una verdadera casa de artista, llena de obras tanto dentro como fuera”. “Siempre me han atraído los interiores maximalistas y llenos de color. Es lo que más disfruto fotografiar”, afirma. Sin embargo, reconoce que nunca consiguió trasladar esa valentía cromática a su departamento de Londres. “Al final terminé siendo menos atrevida de lo que quería. Aquí tuve una segunda oportunidad”. La paleta nació de uno de sus lugares favoritos de Ibiza: Punta Galera, donde locales y visitantes se reúnen cada tarde para ver caer el sol. “Cuando atardece, la luz se vuelve amarilla y rosada. Incluso las rocas adquieren un tono dorado
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Los tradicionales azulejos azules y blancos se conservaron exactamente como Rasmussen los encontró al mudarse; la única intervención fue pintar el techo de verde.
muy intenso. Después aparecen el azul profundo del cielo y el verde brillante de los pinos”. Encontrar un constructor dispuesto a trabajar durante agosto parecía casi imposible. “Todo el mundo me decía que no encontraría a nadie.” Finalmente apareció un contratista inglés que aceptó el proyecto y cuya cuadrilla terminó la obra en apenas una semana. Rasmussen completó el resto personalmente: pintó todos los muebles de madera, renovó los cojines del sofá de obra y rescató muebles encontrados en la calle, como unas sillas de mimbre, que luego pintó para integrarlas al conjunto. Algunas piezas viajaron más de dos mil kilómetros desde Londres, entre ellas, un gran espejo azul que ahora domina el recibidor. “Nunca funcionó en mi departamento porque era demasiado intenso, pero aquí resulta perfecto”. En lugar de invertir en mobiliario nuevo, decidió destinar el presupuesto al arte. Sobre el sofá destacan tres pinturas de Katy Lynton inspiradas en mundos imaginarios. “Siempre había querido tener una obra suya, y este apartamento era el lugar perfecto. Refleja la luz, la alegría y el lado espiritual de Ibiza”. También encontró un nuevo hogar para un cuadro abstracto rojo comprado hace treinta años por apenas diez euros en un mercado de pulgas de Palermo. Durante décadas permaneció guardado
Punta Galera, el promontorio de roca plana donde los locales se reúnen para ver el atardecer. “La luz adquiere tonos amarillos y rosados, e incluso las rocas se tiñen de un intenso color dorado”.
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El apartamento reúne antiguas fotografías familiares, entre ellas, una de su tía, Rosemarie Timmis, pintando a su abuelo en una playa de Ibiza.
en un armario. “Ese cuadro estaba destinado a Ibiza. Solo que no lo sabía cuando lo compré”. El resto de la colección también habla de su historia personal. Hay paisajes de la isla pintados por su tía, la artista Rosemarie Timmis; fotografías familiares de su padre descansando sobre las rocas y de su madre embarazada durante unas vacaciones en Ibiza, además de un retrato de su tía pintando a su abuelo en la playa. “Tengo una fotografía maravillosa de ella en bikini mientras lo retrata”, recuerda riendo. El apartamento también reúne objetos encontrados gracias a su trabajo como fotógrafa. En la cocina cuelga un tapiz del artista iraní Taher AsadBakhtiari y un panel bordado de Pierre Frey que recibió como regalo durante una sesión fotográfica en Londres. “El diseñador me dijo que, si lograba sacarlo de la casa antes de terminar el día, podía quedármelo, porque el cliente no lo quería. Nunca había llamado tan rápido a un servicio de mensajería”. Rasmussen bautizó el lugar como Casa Molly, en honor a la mujer que inició esta historia hace más de medio siglo. Pasa allí gran parte del verano y regresa también en octubre y noviembre, cuando la isla recupera un ritmo mucho más silencioso. Hay, sin embargo, algo que permanece inalterable desde su infancia. "Ahora veo el atardecer sobre el mar desde mi propia cama”. La misma vista que contemplaba desde el apartamento de su abuela es, finalmente, la que hoy marca el final de cada uno de sus días. •
50 / Tendencias Ludovic Balay
En París, Maxime Bousquet diseña su pied-à-terre de líneas depuradas, mobiliario único y espíritu contemporáneo.
De Troupe
Tomaso Lisca
Los asientos lacados y la lámpara de araña de la colección “Edition No.1” cambian el carácter del ambiente por uno reservado.
Ludovic Balay
La nueva era del art déco: el diseño interior regresa a los años veinte De Milán a Nueva York, el art déco regresa al interiorismo de la mano de Gachot, Athena Calderone y De Troupe, que reinterpretan la sofisticación de los años veinte a través de piezas contemporáneas, materiales nobles y trabajo artesanal.
El art déco vuelve a ocupar un lugar central en el diseño de interiores. A un siglo de su apogeo, sus formas geométricas, acabados refinados y atención por los materiales reaparecen en hoteles, mobiliario y nuevas colecciones. Las próximas ediciones de Salone del Mobile, en Milán, y NYCxDesign, en Nueva York, serán escenario de varias propuestas que reinterpretan esta estética desde una mirada actual.
›|Almudena Mesones
UN SIGLO DESPUÉS, LOS AÑOS VEINTE VUELVEN A SEDUCIR La tendencia ya se extiende por distintos frentes. The Savoy ha renovado sus habitaciones art déco, mientras que Orient Express restaura vagones originales de la década de 1920. Por otra parte, se han recuperado diseños de Pierre Legrain, como objetos de época, alfombras y textiles contemporáneos. Para Gabriel Abraham, fundador del estudio De Troupe, uno de los atractivos del movimiento está en su capacidad de simplificar el diseño mediante formas
Athena Calderone
geométricas y, al mismo tiempo, representar la búsqueda de algo nuevo que caracterizó a la sociedad de posguerra. Christine y John Gachot trasladaron esa influencia a una colección de treinta y seis piezas creada exclusivamente para Artemest. El proyecto parte de su propio departamento en Sutton Place, Nueva York, y de objetos que los han acompañado durante décadas, entre ellos, un escritorio Taliesin de Frank Lloyd Wright. La propuesta incluye un sillón tapizado en tonos caramelo, un banco de nogal con asiento de cuero tejido y una mesa auxiliar lacada. La mirada al pasado también atraviesa el trabajo de Athena Calderone, cuya colección reúne catorce piezas inspiradas en su departamento de Tribeca y en diseños de principios del siglo XX. Más que reproducir literalmente los años veinte, estas propuestas recuperan uno de sus principios esenciales: la artesanía. Mármol, nogal, cuero, vidrio, pergamino y acabados lacados se convierten así en la materia prima de una nueva generación de piezas pensadas para ser los clásicos del futuro.
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