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a lucha por ser tratado como ciudadano ha tomado diversas facetas a lo largo de la historia de América Latina. Ya Simón Bolívar, influenciado por las ideas emanadas de la Independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa, planteaba la creación de una república que fuese desde el río Bravo hasta la Tierra del Fuego. Y hablar de república es hablar de ciudadanos: los miembros de la sociedad eligen a sus gobernantes, y entre ambos se dan responsabilidades de carácter recíproco. Casi todos los países latinoamericanos lograron su independencia durante el siglo XIX; pero en los hechos no se concretaron los conceptos de república y ciudadanía. Pues a pesar de que se había abolido la esclavitud, los negros y los indígenas seguían siendo tratados como seres de tercera o cuarta categoría. Dichos conceptos se mantuvieron en pie como ideales, y a duras penas cruzaron el siglo XIX. En los albores del siglo XX, México se levanta en armas bajo un principio de carácter republicano (el sufragio efectivo) y otro más que respondía a la historia dictatorial de ese país (la no reelección). Pero la ciudadanía no se circunscribe solamente al derecho electoral; también implica el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda y al trabajo, entre otros. Y esto último lo tenían claro revolucionarios como Zapata, Villa y Cárdenas. Con estos mismos ideales, fueron electos en diferentes momentos históricos Jacobo Arbenz, en Guatemala; Juan Bosh, en República Dominicana; y Salvador Allende, en Chile. Las tres democracias —la última mucho más madura que las anteriores— fueron desmoronadas por golpes de estado apoyados por los Estados Unidos. El caso de la Revolución Cubana se ha ubicado en las antípodas con respecto a la lucha por el sufragio que ha librado el resto de Latinoamérica. Si bien el régimen emanado de la Revolución favoreció las demandas sociales (educación, salud y vivienda), fue suprimiendo la libertad de expresión, la libertad de filiación política y, lo más importante, el derecho de los ciudadanos de elegir a sus gobernantes. Al finalizar la Guerra Fría, el respeto al sufragio comenzó a recorrer toda Latinoamérica, con la excepción, claro está, de Cuba. Formalmente, las dictaduras

y los gobiernos militares han desaparecido para dar lugar a gobiernos civiles electos de una manera democrática, en algunos casos contando con la presencia de observadores internacionales. Por desgracia, la clase política latinoamericana ha reducido la práctica ciudadana al derecho a votar y a ser votado. Debido a presiones de los organismos financieros mundiales, dicha clase política ha dejado de lado los otros derechos ciudadanos: el derecho al trabajo, a la educación, a la salud y a la vivienda. En el caso de México, por ejemplo, cómo se puede hablar de democracia cuando el 60% de la población vive en condiciones de pobreza, en contraste con el hecho de que entre los primeros 400 de la lista de los hombres más ricos del mundo de Forbes, diez son mexicanos. Los efectos negativos de la llamada globalización, aunados a la actitud irresponsable de la ya mencionada clase política, han provocado que un gran sector de latinoamericanos considere imposible la concreción de la verdadera ciudadanía en su propia tierra. Es por eso que emigrar se ha vuelto la única forma de iniciar de nueva cuenta la búsqueda de la ciudadanía. Al solicitar el primer trabajo en el país al que hemos emigrado, de algún modo estamos dando el paso inicial para ingresar al mundo de los ciudadanos. Y acaso sin saberlo, al luchar por la amnistía —léase la residencia permanente—, el inmigrante da su segundo paso. El tercero, obviamente, se da al solicitar la ciudadanía. El nuevo ciudadano participa no solamente en el desarrollo y en el mejoramiento de los habitantes del país en el que ahora vive, sino también en el del ser humano en general. Recordemos que el pasado 14 de marzo, al emitir su voto los ciudadanos españoles no sólo pensaron en las necesidades específicas de España, sino además en la Guerra de Irak y en los riesgos que ésta implica para la seguridad del mundo. Y el 2 de noviembre, en los Estados Unidos, al tener que decidir entre George Bush, John Kerry o Ralph Nader, no solamente se estará decidiendo el destino de este país sino, claro está, el del mundo entero.

dossier consejo editorial Ricardo Armijo, Raúl Dorantes, Jochy Herrera, Francisco Piña, José Ángel Navejas, Moira Pujols, Julio Rangel, Humberto Uribe, Febronio Zatarain

director Francisco Piña

director editorial Raúl Dorantes

directora administrativa Moira Pujols

diseño Francisco Piña

diseño de portada César Romero y Ricardo Armijo

fotógrafo José Guzmán, Kari Lydersen

Arte Alicia Scavino & Malaquias Montoya ©

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Editorial Los latinos y el compromiso electoral El centro no existe: Una lección electoral de 2004 Somos la mayoría Miguel del Valle (entrevista) Obama Frank Aguilar (entrevista) ¿Le interesan los latinos a Kerry o a Bush? El espectáculo de la democracia

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Mark Hugo López Jorge Frisancho Discurso de Peter Camejo Moira Pujols José Ángel Navejas Francisco Piña Carlos Arango Eduardo Subirats

deshoras Carta a Leda Contra la costumbre: La poesía de Leda Schiavo Maneras de zarpar Lautrémont y yo Complejo de Ulises Intermedio con aves La cuádruple traición del cónsul de China

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Olivia Maciel Christopher Maurer Leda Schiavo Leda Schiavo Leda Schiavo Leda Schiavo Leda Schiavo

mirada cómplice Arte contra la muerte

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Kari Lydersen

tiempo extra Surrealismo a bordo de la cta Marcos Raya: El mural de todos y de uno solo Jotorreando Cine latino en Festival Internacional Resbalones y traspiés en A Day Without a Mexican Florecitas roqueras electrorriqueñas Líber de Pablo El naufragio de la realidad en el mito Los versos de “Valentín de la Sierra” Las Mariposas de Julia Álvarez Tierra Santa en Chicago

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Kari Lydersen Carlos Monsiváis Iván Torrijos Febronio Zatarain José Castro Urioste Carmelo Esterrich Delia Negro Bernardo Navia Ricardo Enrique Murillo Ana Luz Durán Francisco Piña

tiempo de sobra ciclonazo Cartografías del corazón

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om ulloa Jochy Herrera


Mark Hugo López

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l Instituto de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame, publicó en diciembre de 2003 los resultados de una investigación sobre la participación electoral de la comunidad latina en las elecciones de 2000. contratiempo decidió publicar una traducción sucinta que nos permita una mayor comprensión de este fenómeno en el momento actual.

Tanto el obtener la credencial de elector como el acudir a las urnas, son formas directas de compromiso civil y participación democrática. Entre los latinos —particularmente entre la juventud— los índices de empadronamiento y la recurrencia a las urnas, son inferiores que los de las poblaciones blanca y afroamericana. A pesar del rápido crecimiento de la población hispana, que recientemente pasó a ser la primera minoría, ésta todavía no ha usado su potencial político. Esto se debe en parte a dos factores. Primeramente, un gran número de latinos son menores de 18 años. En 2000, había 10.4 millones de ciudadanos hispanos entre 0 y 17 años que representaban una tercera parte del total de ciudadanos de dicho grupo étnico. En segundo lugar, el 40 por ciento de los latinos mayores de 18 años no son ciudadanos estadounidenses. En suma, el crecimiento de la población latina no necesariamente se traduce en un mayor número de votos electorales. Hay una gran distancia entre los latinos elegibles para votar y los ciudadanos blancos y afroamericanos, ya que estos dos últimos ejercen ese derecho en mayor número. En gran medida, esta diferencia se explica por el bajo nivel educativo, por la edad y por otros factores socioeconómicos; es importante señalar que la mejora de los aspectos antes señalados, no necesariamente incrementa la participación electoral. Los índices de empadronamiento entre los latinos continúa rezagado con respecto a las poblaciones blanca y afroamericana. En 2000, se empadronó el 64.8 por ciento de los ciudadanos latinos, en comparación con el 79.8 por ciento y 78.3 por ciento de los blancos y de los afroamericanos respectivamente. Si bien es cierto que —como se

muestra en la Gráfica 1— el índice de empadronamiento de los latinos se ha incrementado desde 1976, éste aún se haya 15 puntos por debajo de los dos grupos mencionados. En las últimas tres décadas, el empadronamiento de los afroamericanos casi ha igualado al de los blancos. El empadronamiento de los hispanos varía también por edades: en los ciudadanos entre 18 y 30 años es del 51.6 por ciento, y en los ciudadanos mayores de 55 años es del 73.8 por ciento. Por otra parte, el promedio general de latinos empadronados no refleja las grandes diferencia al interior de dicha comunidad. Por ejemplo, los mexicanos —grupo mayoritario entre los hispanos— tiene un índice de empadronamiento de apenas 62.9 por ciento, mientras que el de los cubanos es del 79.0 por ciento. La asistencia a las urnas de los hispanos ya empadronados también se ha mantenido rezagada con respecto a la de los otros grupos étnicos. Las tabulaciones derivadas de las elecciones de 2000 muestran que sólo el 50.4 por ciento de los ciudadanos latinos registrados salió a votar. En cambio, el porcentaje de los afroamericanos fue del 65.6 por ciento, y el de los blancos del 68.6 por ciento. Tal como aparece en la Gráfica 2, en los pasados 25 años, los votantes latinos se han quedado rezagados con respecto a los otros dos grupos étnicos entre 10 y 20 puntos, incluso cuando su participación ha ido en aumento desde 1976. El porcentaje promedio de la participación

de los votantes latinos (50.4 por ciento), no refleja circunstancias que tienen que ver con la edad y con el grupo nacional al interior de dicha comunidad. Los jóvenes latinos entre las edades de 18 y 30 años son los que menos ejercen su derecho electoral; en 2000, alcanzaron el porcentaje del 34.9 por ciento; en cambio, entre los ciudadanos latinos mayores de 55 años el porcentaje fue del 63.2 por ciento. Esta diferencia de casi 30 puntos es similar que la que se observa entre los otros dos grupos ya mencionados. Cabe señalar que la tendencia de la participación electoral de los jóvenes latinos ha sido prácticamente la misma en las últimas tres décadas. A nadie sorprende que haya grandes diferencias con respecto a la participación electoral entre los grupos nacionales al interior de la comunidad latina. La comunidad cubana mantiene su participación electoral en cifras comparables a las de los blancos y los afroamericanos. En contraste, los mexicanos y los puertorriqueños registrados ejercen en mucho menor medida su derecho electoral. Aunque las explicaciones que se dan de estas diferencias no sean precisas, es muy posible que se deba a la razón de su migración. El exilio genera una reafirmación política que se refleja en las urnas.

Mark Hugo López es director de investigaciones del Center for Information and Research on Civic Learning and Engagement. También es profesor asistente de investigaciones en University of Maryland’s Shool of Public Affais. Par leer el reporte completo puede visitar el siguiente sitio en la red: http://www.nd.edu/~latino/research/pubs/LRNDv1n2.pdf


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Jorge Frisancho

s tentador imaginar que el candidato Demócrata John Kerry representa una auténtica oposición al actual régimen, pero lo cierto es que la campaña no permite tal inferencia. Kerry mantendrá la ocupación militar de Irak, quizás, según ha prometido, aumentando el número de tropas involucradas. Mantendrá también la Ley Patriota, claramente inconstitucional en muchas de sus cláusulas y denunciada desde la derecha y desde la izquierda como un atentado a los derechos civiles. Asimismo, respetará los recortes de impuestos instaurados por George W. Bush, con ligeras modificaciones, aunque gracias a ellos un superávit fiscal de 200 mil millones de dólares en el año 2000 se ha convertido en un déficit de 480 mil millones en 2004. Cualesquiera que sean los resultados de la elección, el continuismo en las áreas que menciono (y en varias otras) está casi garantizado. En muchos y muy importantes sentidos, las diferencias entre un segundo período de George W. Bush y un primer período de John Kerry habrán de ser sólo cosméticas. Lo anterior no quiere decir, por cierto, que no haya diferencias significativas. Las hay, y es importante tomarlas en cuenta a la hora de votar. Pero el punto es éste: en uno de los momentos de mayor polarización de que se tenga memoria en la vida política de este país, cuando lo que se juega son literalmente temas de vida o muerte, cuando lo que está en debate es (o debería ser) el futuro mismo de la democracia norteamericana, la distancia que separa a los candidatos, más allá de la retórica, es en el fondo muy breve. Y lo es por voluntad propia: Kerry decidió buscar la presidencia sin hacer oposición real a un régimen que se la merece más que ningún otro en tiempos recientes. Sólo en septiembre, después de las convenciones partidarias y cuando las encuestas empezaban a arrojar una pequeña pero resistente ventaja para Bush, las frases de combate salieron a relucir (no tanto, valga decirlo, los planes y las ideas). La hipótesis de trabajo fue —como lo viene siendo desde hace ya por lo menos tres décadas— que un candidato Demócrata sólo puede ganar la presidencia desde el centro del espectro político. En un contexto en el que los ideólogos y

propagandistas conservadores ejercen para todo efecto práctico un control monopólico sobre la agenda nacional, ese “centro” es ilusorio: en realidad está bastante a la derecha, y al tratar de ubicarse en él los Demócratas terminan siempre por parecer apenas una mala clonación de sus rivales. La falacia del centrismo En teoría, ganar las elecciones presidenciales de 2004 debió haber sido relativamente fácil para el partido Demócrata. La presidencia de George W. Bush es, como quiera que se la mida, una completa debacle, y muchos votantes potenciales la perciben así. En efecto, ésa es una de las pocas constantes en el panorama político nacional desde el año pasado: por un amplio margen, la mayoría de los estadounidenses opina que el país va por mal camino. El trabajo realizado por George W. Bush como presidente no goza de la aprobación de los ciudadanos. Las cosas, sin embargo, resultaron distintas. Al momento de escribirse estas líneas, apenas un mes antes de las elecciones del 2 de noviembre, la candidatura Demócrata navegaba más bien a contracorriente, en un mar proceloso y plagado de dificultades. Bush, a pesar de los bajos niveles de aprobación a su gestión, llevaba la delantera en las preferencias de los votantes. Es decir, una mayoría de ciudadanos prefería, antes que votar por John Kerry, votar por un presidente cuya gestión consideraba fallida. Y es que es difícil imaginar una campaña más

desangelada que la que han llevado adelante los Demócratas, por lo menos hasta el mes de septiembre. Los Republicanos supieron sacar ventaja de los errores de Kerry con tenacidad y sin miramientos, pero la verdad es que esos errores fueron, en su gran mayoría, hechura del propio candidato Demócrata. Quiero afirmar aquí lo siguiente: la causa principal de los problemas enfrentados por Kerry es precisamente aquella vocación centrista, derivada de lo que quizá pueda llamarse el “pensamiento Clinton” y promovida por el Consejo para el Liderazgo Demócrata (DLC, por sus siglas en inglés; se trata de la facción dominante dentro del partido, y el ex-presidente Bill Clinton es uno de sus fundadores). Es ahí, en el impulso por copar el centro —el imperio de la mediatinta, aquel lugar proverbial donde el tuerto es rey— que se malbarató el potencial opositor y se le apagaron los motores a la campaña. Si Kerry gana las elecciones será a pesar de sí mismo, a pesar de la pobreza de sus ideas y lo lamentable de su desempeño. Sin duda, una victoria Demócrata en noviembre será presentada por el DLC y sus voceros como un triunfo del centrismo. En mi opinión, será todo lo contrario; independientemente de los resultados, la campaña y sus dificultades demuestran ya la profunda bancarrota de la ideología centrista y el callejón sin salida que su continuidad significa para el resurgimiento de una auténtica opción liberal en la política de los Estados Unidos. Es que el centrismo, haciendo a un lado su

Decenas de miles de seguidores de Kerry lo aclaman en Portland, Oregon. Foto: Kerry-Edwards 2004, Inc. de Sharon Farmer

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eficacia estratégica en condiciones específicas, no tiene contenidos propios. Es una postura circunstancial, no un ideario político. Debería servir como recurso para el avance de ideas y programas, no como una idea o programa en sí mismo. De hecho, ésta es una estrategia que el partido Republicano viene siguiendo, con enorme solvencia, desde los tiempos de Ronald Reagan. Fue evidente una vez más en la convención del partido, celebrada en Nueva York en agosto. Aunque George W. Bush ha gobernado desde la extrema derecha, y aunque su principal base de apoyo político ha sido por muchos años el sector más conservador de la derecha religiosa, la convención republicana que lo nominó oficialmente como su candidato fue sobre todo un despliegue de voces de centro. Los Republicanos parecen saber bien, en suma, que el centrismo es sobre todo una cuestión de imagen, y no tienen ningún empacho en utilizarlo para disfrazar su línea más dura y atenuarla para consumo masivo. Pero no la confunden con una ideología ni pretenden gobernar desde esa posición. Los “nuevos” Demócratas del DLC, en cambio, parecen pensar que todo en política es un asunto de relaciones públicas; para ellos, el centrismo, vacío como es de contenidos propios, constituye algo así como la esencia del partido Demócrata. La trampa de la elegibilidad Algo que la convención Republicana también hizo de manera efectiva fue mantener un nivel intenso y sostenido de ataques a su oponente. Aquellas voces “moderadas” desplegadas desde el proscenio en Nueva York no se anduvieron con tapujos a la hora de atacar a John Kerry, a veces en términos cercanos a la diatriba y al insulto personal. En cambio, la convención Demócrata, celebrada en julio, se cuidó meticulosamente de aparecer como un evento de ataque y asordinó casi hasta hacerlas desaparecer sus críticas más serias a la administración Bush. Ésa fue, en realidad, la tónica de la campaña Demócrata desde marzo, cuando quedó claro que John Kerry sería el candidato luego de unas primarias de resolución temprana. En busca del supuesto centro político, Kerry adoptó posturas mayormente conciliatorias en los temas que más confrontación parecían demandar, desde la política económica del actual régimen hasta la naturaleza y la conducción de su aventura militar en Irak. En julio, cuando llegó el momento de la convención que nominaría a Kerry como candidato, esa dinámica conciliadora estaba firmemente asentada; con los ojos de la nación puestos sobre ellos, los Demócratas se dedicaron principalmente a afirmar las credenciales militares —y militaristas— de su candidato, sin hacer cuestionamientos fundamentales al presidente en ejercicio. Desde un principio, Kerry no fue el mejor candidato para hacer tales cuestionamientos, como sabrán quienes recuerden lo ocurrido en las primarias demócratas. Su principal oponente en aquellos momentos, el ex-gobernador de Vermont Howard Dean, había logrado movilizar una activa base de simpatizantes y colaboradores gracias a una oposición frontal y firme a la guerra y ocupación de Irak. Kerry remontó una significativa desventaja inicial y tomó la delantera proyectándose como el candidato más “elegible”, aquel con mayores posibilidades de confrontar a Bush, gracias a su pertenencia al mainstream político estadounidense. Al final —con el apoyo de los medios de comunicación y de la cúpula del partido— la opción Kerry se llevó la victoria, y los Demócratas se aprestaron a buscar la presidencia con un candidato que, en esencia, había logrado diferenciarse de Dean pero no de Bush. A éste, astutamente, le bastó caracterizar a Kerry como un hombre de opiniones contradictorias, como alguien cuyos principios e ideas cambian según el viento que sople, para hacerle en extremo difícil a la campaña Demócrata criticar directamente uno de los aspectos más cuestionables del régimen, su aventurerismo militar. Y es que Kerry no sólo votó, junto a los demás senadores Demócratas, a favor de otorgarle a Bush poderes unilaterales para declarar y conducir una guerra preventiva en Irak. Además de eso, sostuvo una y otra vez, en sus debates con Dean, que la guerra era justa y que el presidente merecía apoyo. Imposible cambiar más tarde de postura sin confirmar las acusaciones lanzadas por sus rivales sobre su inconsistencia y carencia de principios. Déjenme decirlo una vez más, entonces. El centrismo llevó a Kerry a apoyar, desde el senado, el ánimo guerrerista de Bush (algo que sólo puede ser calificado, entonces y ahora, como un acto de cobardía política); la idea de que sólo el centrismo es elegible llevó a la cúpula Demócrata a promover la candidatura de Kerry sobre la de Howard Dean —es decir, a promover la

conciliación sobre la crítica—; la necesidad de mantener una postura centrista le quitó el filo a cualquier crítica lanzada por Kerry, encerró al candidato durante meses en una posición netamente defensiva y permitirá que las elecciones de noviembre se conviertan en un referéndum sobre el carácter del retador —veleta, inconsistente, sin principios— y no sobre el presidente en ejercicio y sus políticas. Ésa es la trampa de la elegibilidad a la que juegan, año tras año, elección tras elección, los centristas. Hipoteca de antemano la crítica, olvidándose de que con frecuencia, cuando las opciones son en extremo contrapuestas y la opinión pública está tenazmente polarizada, criticar a fuego batido es la única táctica verosímil. Sólo en septiembre, cuando sus índices de aceptación caían en todas las encuestas y Bush empezaba a sacarle ventaja, Kerry decidió cambiar de estrategia y definió con claridad algunas posiciones cuestionadoras, en un lenguaje firme y decidido. Los Demócratas llegaron así al primer debate presidencial, celebrado el 30 de septiembre y enfocado en temas de política exterior, hablando en un idioma que les había sido hasta entonces ajeno. Un idioma afilado y severo, claramente opositor. Por primera vez en toda la campaña, Kerry fue entonces capaz de expresarse en términos de condena moral a la manera mendaz en que la administración Bush ha llevado adelante la guerra. Es posible que ese esfuerzo le permita a Kerry revertir la tendencia negativa y alzarse finalmente con el triunfo en las elecciones. De ser así, se deberá a su giro tardío hacia la confrontación, no al largo entrampamiento de su candidatura en busca de un centro inexistente.

Al no haber logrado colocar el tema económico en el centro de la agenda, Kerry estaba obligado a diferenciarse en el tema militar, y no haberlo hecho a tiempo puede costarle muy caro. Una oportunidad perdida Lo más lamentable es que las cosas hubieran podido ser muy distintas. Es verdad que en años previos, al menos en términos de ganar una elección (en términos de gobernar eficazmente y de desarrollar una agenda progresista, la historia es otra), el centrismo ha sido útil. Bill Clinton ganó dos elecciones desde esa posición, y, a pesar de todos los pesares, mantiene vivo su prestigio y su aceptación pública. Hubiera sido bueno recordar, sin embargo, que el triunfo

del centrismo en 1992, cuando Clinton derrotó al padre del actual presidente Bush y le negó la posibilidad de un segundo período, se dio en un escenario muy distinto. Sí, Bush padre venía de obtener una resonante victoria militar en Irak. Pero al realizarse aquellas elecciones la guerra ya había concluido y el país volvía a concentrarse en temas domésticos, en especial en la economía; esto permitió que el atenuado populismo económico de Clinton apareciera como un lenguaje de oposición, y bastara para diferenciar al candidato Demócrata del Republicano. En 2004, las acciones militares continúan, y ello le da una tónica singular al proceso electoral. Al no haber logrado colocar el tema económico en el centro de la agenda, Kerry estaba obligado a diferenciarse en el tema militar, y no haberlo hecho a tiempo puede costarle muy caro. Es bueno recordar también que en 1992, Bush padre se enfrentaba a un reto desde su flanco derecho, con la candidatura populista de Ross Perot. En 2004, las opciones y los contrastes son en realidad enteramente binarias y excluyentes, y al no enfatizar su posición opositora la candidatura demócrata se mantuvo durante meses fuera de sintonía con el universo de la mayoría de la población, que se inclina apasionadamente hacia uno u otro lado. Y esto último es, quizá, lo más significativo. Mientras millones de personas en su base potencial se movilizaban en contra de la administración Bush, la cúpula Demócrata y su candidato decidieron mantenerse en un incómodo margen. Huyendo de la confrontación, Kerry desperdició la mayor ocasión de liderazgo social que se le haya presentado a un político Demócrata en varias décadas. Se podría argüir, ciertamente, que estas elecciones no se decidirán en las protestas callejeras del movimiento anti-Bush, sino en la decisión que tomen votantes más bien conservadores en pueblos pequeños de Ohio o Wisconsin, Michigan o Iowa, el norte de la Florida o el sur de Pennsylvania. Eso es cierto. La idea de que sólo manteniéndose en un hipotético centro el candidato Demócrata podía haber capturado esos votos, en cambio, no lo es. El carácter tan profundamente reaccionario, antidemocrático y guerrerista de la administración Bush demanda confrontación. Enfrentársele, para quienquiera que se declare progresista, debería ser cuestión de principios. Articular desde temprano los argumentos de base de ese enfrentamiento hubiera demostrado esos principios y hubiera hecho posible convencer a los indecisos. Durante meses, Kerry pretendió en cambio presentarse como una versión, modificada pero esencialmente compatible, de Bush. Con ello, además de no convencer a nadie en el campo rival o en la estrecha franja intermedia, se distanció irreparablemente del movimiento progresista, la única base sostenible que tiene a largo plazo el partido Demócrata. En ese sentido, y pase lo que pase en noviembre, esta campaña es una gigantesca oportunidad perdida.

Jorge Frisancho es peruano y vive en Chicago desde 1998. Es autor de los poemarios Reino de la necesidad, Estudios sobre un cuerpo, Antología y Desequilibrios. Actualmente trabaja como editor y traductor.

El presidente Bush con las tropas en la Base de la Fuerza Aérea MacDill en Tampa, FLorida. Foto tomada de www.georgewbush.com

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Discurso de Peter Camejo

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Peter Miguel Camejo, del Partido Verde, es el compañero de fórmula de Ralph Nader en la contienda presidencial de 2004. Durante un evento llevado a cabo el 16 de julio, Camejo, junto con Nader, se dirigió a un público de mil personas en el auditorio de la Mission High School, en San Francisco.

i entre los progresistas hay diferencias de opinión, debemos respetarnos mutuamente. Durante las elecciones extraordinarias, un grupo de Verdes pensó errónea mi decisión de postularme y para ello montaron un sitio web. Los medios me preguntaron lo que yo pensaba acerca de eso. Contesté: “Les deseo toda la suerte del mundo. Y ustedes, vayan y lean lo que tienen y lo que están diciendo”. La democracia es así; a la gente se le permite disentir. La gente tiene el derecho de expresar lo que piensa. Y necesitamos un partido que no se avergüence de sus diferencias y que reconozca que tenerlas es componente esencial de la democracia. La única manera en que se puede llegar a la verdad es mediante la confrontación de ideas. En este año electoral hay un grupo de personas que piensa que la única manera de avanzar es estrangulando ciertas voces, evitando que las ideas se propaguen e impidiendo aquellas posturas que en este caso representan a la mayoría. ¿Quiénes estamos dentro de este salón? Ustedes saben quiénes somos nosotros, quiénes integran la campaña Nader/Camejo. En cuanto al tema más crucial de esta campaña —la Guerra de Irak— somos la inmensa mayoría, junto con el resto del mundo. A nivel mundial, los partidos Demócrata y Republicano son una minoría aislada. Entre todos los países que han realizado encuestas —el mundo árabe, África, Asia, América Latina, incluso México y Canadá, nuestros vecinos— no hay uno solo cuya opinión mayoritaria esté a favor de la guerra. Y lo mismo con los países de Europa. Y éste es el punto de vista de la mayoría en el mundo, pero cierta gente dice que ese punto de vista no debería presentarse en las urnas, ni ser escuchado. ¿Qué les parece el concepto que tiene esa gente de la democracia o del voto? Ahora me gustaría agradecer a Nader, porque en este país no hay nadie como él, ya que es el único que se ha presentado públicamente para decirle al pueblo estadounidense que la democracia está en peligro, que esos dos partidos representan al dinero, no a la gente, y que tenemos que luchar por lo que otras naciones tienen. En los Estados Unidos las elecciones no son libres. Nuestras elecciones están siendo manipuladas. El punto de vista de nuestra campaña es lo que Nader llama “la revolución de las soluciones”. Tomemos como ejemplo el recorte de impuestos de George Bush: con un tercio de ese dinero pudimos haber capacitado cada hogar de los Estados Unidos para el uso de la energía solar. Pudimos haber generado trabajos y bajado el precio de los energéticos. Pudimos haber estimulado la industria de la energía solar al punto de convertirla en la competencia de la red actual, y de ahí en adelante la energía solar crecería por sí sola. Se pudo haber hecho todo eso. De la película 9/11, ¿recuerdan cómo se presentó a la dictadura Saudí? ¿Se dieron cuenta de que nunca se les llamó “dictadores”? En el mundo árabe les ponen nombres graciosos; los llaman emires y otras cosas parecidas. No es hasta que se tornan antiamericanos que entonces sí son dictadores. Pero mientras sean pro Estados Unidos les ponemos nombres bonitos. La dictadura de Arabia Saudí tiene invertido mil millones de dólares en la economía estadounidense. Me parece que

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ese dinero es robado. Como dictadura, los Saudí se han asociado con corporaciones estadounidenses y europeas para robarse el petróleo y sumir a su pueblo en la pobreza. Esos mil millones de dólares le pertenecen al pueblo del mundo árabe. Podríamos confiscarlos y devolvérselos a sus legítimos dueños. Podríamos usarlo para construir escuelas y hospitales y generar trabajos en el mundo árabe. Hagamos eso y verán cómo se acaba el peligro de ataques terroristas contra los Estados Unidos por parte de los árabes. De hecho, si Ralph Nader fuera electo presidente, ese sistema de alertas de distintos colores estaría en verde chillante. La Ley Patriota anula la Cuarta Enmienda [El derecho de los habitantes de que sus personas, domicilios, papeles y efectos “se hallen a salvo de pesquisas y aprehensiones —registros e incautaciones— arbitrarias”]. Ni el Congreso, ni el Senado, ni el presidente pueden cambiar la Constitución. Ese poder le pertenece al pueblo de los Estados Unidos. Y los padres de la nación, para proteger a su pueblo, se aseguraron de que eso fuera difícil de cambiar. Los partidos Demócrata y Republicano están conspirando contra el pueblo estadounidense. Por más puntos que tengamos en común, no podemos perdonar a un Paul Wellstone o a una Barbara Boxer o a cualquier liberal que haya votado por la eliminación de la Cuarta Enmienda de nuestra Constitución. Ni por un segundo crean que no entendían completamente el sendo acto ilegal que cometían. Lo que pasa es que ninguno de ellos tuvo las agallas de decir algo. Nosotros luchamos por viviendas asequibles; por la mujer y sus opciones, por elevar su nivel de vida dondequiera que se encuentre en el mundo, por promover sus derechos. La única manera de detener la explosión demográfica que amenaza nuestra especie es mejorando las condiciones de vida de la mujer. Estamos a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Estamos a favor de las segundas vueltas electorales. Éstas son cosas por las que luchamos. Sabemos lo que Bush representa. Bush es un hombre peculiar. La gente que dice que debemos de deshacernos de Bush tienen un punto. Bush es un

hombre peculiar. Tenemos un problema cuando nuestro presidente camina cargando un libro de dos mil años, que cree que el mundo se hizo en siete días y que los dinosaurios nunca existieron. Tenemos un presidente que piensa que está en comunicación con extraterrestres que le dicen que hagamos la guerra. Esto es serio. Bush necesita ayuda siquiátrica. Toda persona que incluya a Dios y la guerra en la misma oración necesita ayuda; ésta nada tiene que ver con la religión. La dizque Derecha Religiosa de los Estados Unidos es un movimiento político que se esconde tras la religión. No es un movimiento religioso. Es un movimiento en contra del progreso, formado por gente que hace culto a la ignorancia del pasado y que quiere arrastrarnos con ella. Promueven la homofobia y sueñan con la esclavización de la mujer. El problema que tenemos es que Kerry y Edwards no tienen intención alguna de cambiar tal situación. Están a favor de la guerra, de la Ley Patriota, y quieren enviar más soldados. Votaron por una moción que apoyaba inequívocamente a George Bush y su comportamiento en la guerra. También lo ovacionaron 18 veces cuando informó sobre el Estado de la Unión el pasado enero. Ésta es la gente que quiere que nos callemos y que no nos postulemos porque ellos están tratando de derrotar a George Bush ovacionándolo 18 veces. ¿Saben lo que hubiera hecho un partido opositor de verdad? ¿Saben lo que hubiera hecho cuando George Bush, en 2002, anunció que iba a violar todas las leyes internacionales e invadir un país soberano, sin importar la aprobación de las Naciones Unidas? Bush nunca hubiera hecho lo que hizo si los Demócratas se hubieran marchado en protesta del informe del Estado de la Nación y hubieran llamado al pueblo estadounidense a manifestarse en cada ciudad para defender nuestra Constitución y la legalidad en el resto del mundo. Todo lo que Bush ha hecho, lo ha hecho porque el Partido Demócrata se lo ha permitido y hasta lo ha apoyado. Kerry está a favor de quitarles la licencia de conducir a todos los indocumentados. Está a favor de reducir el impuesto corporativo. ¿Sabían ustedes que


hoy las corporaciones tienen el margen de ganancia más alto de la historia de nuestro país? Las corporaciones antes pagaban 33 por ciento en impuestos federales; hoy pagan el 7.8 por ciento. Los impuestos regresivos están aumentando en todo el país, y Kerry anuncia que su plan es reducir aún más los impuestos, incluso cuando tenemos información de que miles de corporaciones no están pagando impuestos. Se calcula que las recaudaciones anuales han sufrido una baja de $300 mil millones. Mientras tanto, tenemos un déficit de 500 millones de dólares. Y Kerry habla de continuar la reducción de impuestos. Supongo que la mayoría de ustedes ha visto 9/11. La película comienza con los congresistas afroamericanos exigiendo una investigación por haber denegado el derecho al voto a muchos ciudadanos afroamericanos de la Florida. No obtuvieron la moción para iniciar la investigación porque ningún senador los apoyó. Yo respeto a Michael Moore; ha hecho una gran película. Pero me hubiera gustado que en ese momento hubiera mostrado el rostro de Paul Wellstone o el de Barbara Boxer, el de toda esa gente que dice estar a favor de la paz, a favor de nosotros o del pueblo. Ninguno de ellos quiso defender las elecciones libres ni los derechos de los afroamericanos. Los partidos Demócrata y Republicano, en violación de la Decimoquinta Enmienda, le negaron el derecho al voto a la población afroamericana durante 90 años, y ninguno se ha disculpado por ello. En las presentes elecciones hay un gran misterio. ¿Saben cuál es el gran misterio de esta campaña? Que la vasta mayoría de la gente que dice que votará por Kerry y Edwards no está de acuerdo con sus propuestas. Las encuestas muestran que entre el 40 y el 50 por ciento de la población de los Estados Unidos se opone a la guerra. Pero la mayoría de ellos dice que votará por Kerry y Edwards, quienes están a favor de la guerra. Dicho de otro modo: en nuestras elecciones la gente no tiene la libertad de votar por lo que cree. Tom Paine alguna vez dijo que “cuando las cosas marchan mal, por mucho tiempo parece que marcharan bien”. Aquí, en este país, y en este momento se está cometiendo un gran crimen. Y es que esos dos partidos han establecido un método para que la gente crea que está tomando decisiones y que participa en un proceso electoral, cuando de hecho todo el asunto está forzado, manipulado y totalmente pagado. ¿Cree en la democracia el partido Demócrata? Durante los últimos tres años y medio, no han hecho nada por acabar con el spoiler system*. No les importa si los Republicanos ganan las elecciones. Lo que sí les importa es que un tercer partido participe en el proceso electoral. Nos quieren excluir de los debates y no quieren que seamos otra fuerza en las urnas. El partido Demócrata ha puesto en movimiento una operación masiva para evitar que a Ralph Nader se le escuche en los Estados Unidos, quitándole así a la gente el derecho de votar por él. Y algunos dicen que vamos a estropear las elecciones. Nader y yo somos cada uno dueño de un voto, él del suyo y yo del mío. Todos ustedes tienen la libertad de votar por quien les plazca. Lo que queremos decir es que hay que dejar que la gente decida por sí misma, no que otros decidan por ella. La campaña de los Demócratas por evitar que participemos en las urnas es, en realidad, una afrenta contra el derecho de la gente de votar por quien quiera, así como lo son los clamores de publicaciones como The Nation, Mother Jones y MoveOn.org para que nos callemos la boca. No les corresponde a ellos decidir eso. Nos piden que nos unamos a su conspiración contra el derecho del pueblo. Las encuestas indican que el 12 por ciento de la juventud votará por Nader/Camejo. Yo vengo de los años 60 y ya estoy viejo. Pero generación tras generación hemos luchado por una buena causa. En gran parte fuimos nosotros los que ganamos la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. Nosotros hicimos las protestas masivas que lograron detener la Guerra de Vietnam. Todo esto lo hemos ganado nosotros, no ha sido un regalo del partido Demócrata. Fueron ellos los que invadieron Vietnam y asesinaron a dos millones de inocentes. Y el candidato presidencial de ese partido se enorgullece de tener una medalla plateada que le otorgaron porque mató a un adolescente vietnamita que defendía su patria contra la agresión extranjera. ¿Por qué la prensa estadounidense no investiga quién fue ese adolescente vietnamita, ni entrevista a su familia para que todos la veamos en la televisión? Porque no quieren darle rostro humano a quienes matamos. No quieren que veamos los crímenes que hemos cometido. Por ello esa medalla debería darnos vergüenza. Y cuando les pido que se unan a

Nader y a mí, les prometo también que no traicionaremos a ese 12 por ciento de la juventud. Eso quiere decir que una de cada ocho personas que opinan tiene las agallas de decir la verdad. Como bien dijo Matt Gonzalez [el último candidato del partido Verde a la alcaldía de San Francisco] durante la gran manifestación en contra de la guerra: “Kerry ya votó. Votó a favor de la guerra, votó por la Ley Patriota. Por eso yo no puedo votar por él”.

Ha llegado la hora de que en los Estados Unidos nos alcemos y pidamos elecciones libres. Nosotros ya nos liberamos —ahora les toca a ustedes liberarse de ellos. No voten por ellos, díganles que no. ¿Y cómo responden los otros a nuestro concepto de tener ideales, de que en realidad tenemos una opinión y estamos dispuestos a defenderla, así como lo está el 12 por ciento de la juventud que nos apoya? Quieren enseñarles a las generaciones futuras a arrodillarse y a someterse, a que voten a favor de la guerra y de la Ley Patriota, a que voten en contra de los trabajadores indocumentados. A que voten en contra de la clase trabajadora, en contra de sus propios derechos. A que voten en contra de la democracia. De que entendamos que en los Estados Unidos no tenemos derechos. Y de que ya es hora que los jóvenes lo aprendan porque sus padres ya lo aprendieron. Desesperada, la generación de la década de 1960 se afilió al partido Demócrata. ¿Y con quién terminaron? Con Bush. Terminamos con un partido Demócrata que se encontraba demasiado hacia la derecha. Ha llegado el momento de que, tal como lo hicieron Tom Jefferson y el resto de los padres fun-

dadores, declaremos nuestra independencia de la tiranía. Porque vivimos bajo una tiranía. Tenemos una dictadura bipartidista financiada y controlada por don Dinero. Eso constituye un atentado contra el pueblo. De hecho, la mayoría que votará por Kerry no está de acuerdo con su propuesta. Está de acuerdo con la de Ralph Nader. Si en los Estados Unidos tuviéramos segundas vueltas electorales o siquiera tuviéramos elecciones libres, no cabría la menor duda de que Nader recibiría decenas de millones de votos en la primera vuelta, quizás más votos que Kerry. Porque la gente que vote por Kerry votará por él con tal de derrotar a Bush. Los Demócratas ya están introduciendo una propuesta en ambas Cámaras para implementar el servicio militar obligatorio, y Kerry no ha dicho una sola palabra. La gente que votará por Kerry no está de acuerdo con él, está de acuerdo con ustedes y conmigo. Nuestro trabajo es romper las cadenas y liberar a aquellos que algún día votarán. Porque el día en que 20 o 30 millones de estadounidenses voten por Nader o por alguien como él, ese día se liberarán porque tendrán el derecho de decidir el destino de su país; será el día en que se restablezca la democracia y haya elecciones libres. Ése será el día en que el dinero dejará de controlarnos y lucharemos por salvar al mundo de la autodestrucción, con programas alternativos de energía. Seamos como los abolicionistas. Sigamos su ejemplo. Mostraron agallas en la protesta, y muchos de ellos perdieron la vida por el principio en que creían. Ha llegado la hora de que en los Estados Unidos nos alcemos y pidamos elecciones libres. Nosotros ya nos liberamos —ahora les toca a ustedes liberarse de ellos. No voten por ellos, díganles que no. Es la única manera de que logremos escapar de esa cárcel que el dinero ha impuesto monolíticamente en nuestra sociedad.

*N del T: Se refiere al efecto spoiler, que es el impacto de tener un tercer candidato en una contienda electoral. La victoria de George Bush como resultado del impacto negativo que tuvo Ralph Nader sobre Al Gore en las elecciones de 2000 es un ejemplo del efecto spoiler. Traducción: Ricardo Armijo

Nader en campaña. Foto: tomada de de www.votenader.org

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Estudiantes de la secundaria Cristo Rey. Foto: José Guzmán.

Moira Pujols

E

n las elecciones presidenciales del año 2000, en Illinois, el candidato demócrata Al Gore obtuvo el 54% de los votos y George W. Bush el 42.6%. En 1996, Bill Clinton obtuvo el 55%, y Bob Dole, republicano, 37%. El voto latino se pronunció aún más a favor de estos candidatos demócratas: 63% frente al 35% en ambos años. ¿Se puede predecir a partir de estas cifras la victoria demócrata en los distritos con supermayoría latina en los próximos comicios? El senador estatal por el Segundo Distrito desde 1987, Miguel Del Valle, dice que hay que tener en cuenta, en primer lugar, que los distritos han cambiado. De conformidad con la Constitución de los Estados Unidos, la composición de los distritos electorales debe redefinirse después del censo que se realiza cada diez años. Como los resultados del censo reflejan el movimiento de la población, la redifinición de distritos busca equilibrar en algunos casos las cifras demográficas, aunque cada estado sigue distintos criterios. En Illinois, por ley, todos los distritos deben tener la misma población, que en el caso del último censo, viene a ser 210,000. Latinos en Illinois: ¿demócratas, republicanos o de nadie? El último estudio comisionado por el National Council of La Raza en junio pasado y realizado por Zogby International, nos asegura que si bien votan en mayoría por el partido demócrata, los latinos al mismo tiempo consideran que ninguno de los dos partidos está realmente pendiente de sus necesidades o hace un llamamiento a las urnas particularmente inspirador. Según la encuesta del Pew

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Hispanic Center de Henry J. Kaiser Family Foundation, el 42 por ciento de los latinos inscritos para votar no ven diferencia alguna entre los dos partidos. Del Valle no se muestra sorprendido: “¡Tienen razón! Aunque yo personalmente voy a votar por Kerry, creo que su campaña debería saber atraer más a la población latina. Y el Partido Demócrata Nacional también está flojo cuando se trata de trabajar con los latinos. Yo miro las mismas caras de siempre. Pregúntele a Michael Madigan, Speaker of the House y presidente del Partido Demócrata del estado [de Illinois], cuál es el plan y la infraestructura del Partido dentro de la comunidad hispana. No existe. Así que nosotros vamos a votar demócrata no porque se haya creado una estructura que ayude a ampliar la participación [de la población hispana], sino porque es tradición, por la idea de que los Demócratas se preocupan más por los pobres y los Republicanos por los ricos. Esas distinciones. Pero cuando se analiza cuidadosamente, son personas ricas las que están en el poder en ambos partidos. ¡Son iguales! Las personas como yo que hablan de esas cosas, ponen a esos individuos nerviosos...”. Del Valle dice que a nivel local sí hay más diferencia, y que el Partido Demócrata por lo menos hace un espacio para los latinos. “Ahora, en el Partido Republicano, ¡ahí sí que no hay nada!”

También de suma importancia para los votantes latinos es el acceso a los servicios de salud y el derecho a trabajar legalmente en el país, temas por los que aboga tradicionalmente el partido demócrata. Tampoco atrae mucho a nuestra población la postura republicana con respecto al derecho de portar armas, asunto que despierta un acalorado debate en la población general de los Estados Unidos. Sólo alrededor de un 11% de los hispanos posee armas de fuego, en comparación con un 16% de la población afroamericana y un 27% de la blanca, pero sí somos víctimas de un desproporcionado número de homicidios por armas de fuego. La población latina parece estar dividida con respecto al tema de la guerra en Irak, y el tema no parece ser de mayor trascendencia en el distrito del senador. “Yo creo que los latinos van a salir a votar porque estamos hablando de la presidencia, aunque no entiendan todos los temas de la campaña”. “Votar para qué si todos son iguales” Se habla mucho de la apatía política de la población

Los intereses del electorado latino Los republicanos tratan de atraer a los hispanos con el argumento de que encajan mejor en su partido por lo conservador de su postura, pronunciándose en contra de la unión de parejas homosexuales y el derecho al aborto, entre otros temas sociales. La encuesta Zogby, sin embargo, parece sugerir que la mayoría de los latinos no piensa que tengan gran importancia estos temas al momento de decidirse por un político. La opinión del senador Del Valle coincide con los resultados de la encuesta, que identifican la educación como el tema de mayor interés para los latinos en los Estados Unidos. De hecho, dice el senador que mejorar la calidad de la educación pública en Illinois fue desde un principio su principal cometido en el ejercicio de sus funciones. El senador estatal Miguel del Valle


latina en los Estados Unidos y, en verdad, muchos estudios apuntan a la baja proporción de los inscritos que acuden a las urnas. El senador Del Valle dice que en su experiencia éste es un problema general, no sólo de los latinos. “Es un mito”. De hecho, algunas opiniones no distinguen en su análisis el electorado latino de la población latina politizada. Según Pew, 4 de 10 latinos participa políticamente de otras maneras aparte del voto: asisten a reuniones comunitarias y establecen contacto con los funcionarios electos, en comparación con 2 de cada 10 en la población general. Aunque se podría considerar el no haber obtenido ciudadanía como apatía por parte de la población que podría recibir ese estatus; cuando se cuenta estrictamente a los elegibles al voto, la diferencia de participación no es muy grande, de acuerdo con Del Valle. Al hablar de la población general del país dice: “En este país solamente el 50% de los inscritos votan en las elecciones presidenciales, o sea, poco más del 25% de votantes en esta nación elige al presidente. Estamos hablando de los que son elegibles y se inscriben para votar, no del gran número de individuos que podrían pero no se inscriben. Y si tomamos en cuenta esa población, se puede decir, es mucho menos del 25. Es increíble ... y este país es supuestamente una democracia”. Continúa: “la motivación de un inmigrante que acaba de hacerse ciudadano y que está esperando esa oportunidad para dar su voto porque reconoce su importancia es una cosa, mientras que tenemos el latino que nació aquí, y que dice ‘votar para qué si todos son iguales, nada va a cambiar’, lo mismo que la población anglosajona”. La encuesta Pew sugiere que de hecho hay una gran diferencia política entre los latinos nacidos aquí y los naturalizados, identificando un mayor escepticismo en los primeros. Consideran la discriminación un problema más serio que sus contrapartes, y por tanto se sienten más aislados del mainstream. Se identifican abrumadoramente con el Partido Demócrata, a diferencia de los ciudadanos nacidos en el extranjero, los cuales tienden a emitir su voto por el Partido Republicano, aunque el favoritismo en este caso no sea tan pronunciado. El poder es reciente Primer senador latino, primer integrante de un grupo minoritario que ha sido presidente del comité sobre Educación en el Senado, primer latino asistente del presidente del Senado... Al senador Del Valle no se le escapa la ironía de tener que seguir marcando el paso y sentando precedente casi 18 años después de haber sido elegido por primera vez. Después de todo, la participación ciudadana y el activismo político no se mide solamente por el porcentaje del electorado que acude a las urnas, sino también por lo accesible que se vislumbra el poder para las clases minoritarias. Aunque pareciera que sólo ahora se manipula la definición de distritos electorales para que haya algunos con supermayoría latina o afroamericanan, dice Del Valle que la realidad es que por muchos años los distritos los controlaba la maquinaria política precisamente con el objetivo de “disminuir la fuerza [de la población latina], para no permitirle a los latinos que desarrollaran una fuerza electoral. Yo fui el demandante en el 1981 que hizo posible permitir que los distritos fueran en su mayoría latinos, por ejemplo. Por medio de esta demanda se creó un distrito legislativo latino por primera vez”. El senador habla del caso que interpuso como demandante principal conjuntamente con una coalición de hispanos, afroamericanos y el Partido Republicano para invalidar el mapa definido por una comisión de políticos demócratas quienes tenían hasta entonces esas atribuciones. Fue a partir de entonces que se hicieron posibles los distritos electorales de hoy. Hoy, los latinos se empiezan a trazar nuevas fronteras en las afueras de Chicago también. El senador hace campaña constante para convencer a la población latina que un grupo dedicado puede terminar decidiendo las elecciones locales. Considerando la apatía un problema de la población anglosajona también, dice: “Si uno va a los suburbios, por ejemplo, cuando ves el porcentaje que decide las elecciones es tan bajo, 500 votos, 800 votos, que yo le digo a esas poblaciones latinas de esos pueblos que si se organizan, pueden elegir la junta completa de educación”, por ejemplo. Así, podrían ir ocupando los puestos que aunque sin el caché de ser nacionales, al fin y al cabo les permitirían cambiar las condiciones sociales que afectan su entorno inmediato, y por tanto, su calidad de vida. Claro está que “elegir un latino no garantiza nada. Antes buscábamos un nombre latino en la papeleta y rápidamente, ‘ah, mira, es latino, voy a votar por él, o por ella’”. Ahora somos más sofisticados. Hay más opciones. “Así debe ser en una democracia, debemos tener opciones de poner, o quitar.” El acceso al proceso electoral “Hoy en día la gente recibe información: radio, televisión, correo directo. Claro que nunca se puede decir que hay suficiente información, por eso yo siempre digo, si queremos aumentar el número de latinos que salen a votar, hay que tratar con los asuntos, las campañas y los candidatos que son de importancia para esa población. Ayer o antes de ayer hablaba de eso, cualquier candidato puede comprar un programa para enviar materiales por correo a gente con nombre latino, pero aún así, algunos votan por presidente pero no otros puestos porque [dicen] o ‘no conozco a esta persona’ o ‘no sé de qué se trata, esta otra contienda, por eso es importante para los candidatos presentar su plataforma, y hablar de empleo, la salud, la familia, asuntos de migración, que le hable de algo de interés, que le importe, que le afecta a ellos. Hacer el contacto personal”. En cuanto a barreras, dificultades, “esa es una pregunta que se está haciendo a nivel federal, de hacer el sistema de votación más fácil y más confiable. Tendremos que hacer campaña de información por este cambio de ‘ponchar’ al sistema electrónico.” Illinois ofrece muchas oportunidades para un senador que quiera afectar directa y positivamente la calidad de vida del latino. Primero, porque en Illinois, a diferencia del congresista, el senador “puede afectar la enseñanza a todo nivel, desde primaria hasta universidad”. Otra singularidad es la riqueza que representa la diversidad de población latina, el quinto estado en el país en lo que respecta a las cifras de residentes latinos: mexicanos, centroamericanos, puertorriqueños, dominicanos... Del Valle asegura que se ha progresado mucho, siente orgullo de ya no ser el único legislador latino en Illinois, y considera que se va a acelerar el cambio a medida que la población latina se dé cuenta de que tiene más poder del que se imagina si participan más en el proceso, y sobre todo cuando los partidos se detengan a reconsiderar sus prioridades y hagan un esfuerzo real por entender a nuestro electorado y entablar un diálogo sincero y convincente.

José Ángel Navejas

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omo sabemos, el nombre Barack Obama adquirió prominencia a nivel nacional durante la Convención Demócrata del año en curso. Y aunque durante su campaña en Illinois ya habíamos observado su estrategia, y aunque The New Yorker ya se había referido a él como “una estrella naciente”, no fue sino hasta la convención que su posición política se proyectó con mayor fuerza. Obama dejó clara su posición al contraponer lo que él llamó “adversidad y esperanza”. Después de todo, como él mismo declarara al inicio de su discurso: “seamos francos: mi presencia en este foro era muy poco probable”, una improbabilidad acentuada principalmente por el hecho de ser negro e hijo de un inmigrante. A pesar de los problemas existenciales que una herencia birracial presupone, en el caso particular de Obama, ésta le ha servido para adquirir una visión más cosmopolita del mundo. Sus estadías en lugares como Hawai, Yakarta, Nueva York, Cambridge y Chicago lo han llevado a comprender bien que, en un mundo globalizado, los Estados Unidos no puede seguir aislándose. En un discurso dirigido al Chicago Council on Foregin Relations, Obama llegó a declarar que “servimos mejor a nuestra nación siendo parte del mundo, no apartándonos de él”. En el frente nacional, la integración juega también un papel importante en la campaña de Obama. De hecho, uno de los momentos más emotivos de su discurso en la Convención Demócrata fue cuando declaró que “no existe una América blanca, una América negra, una América latina y otra asiática, sino los Estados Unidos de Norte América”. En términos concretos, la integración de la que nos habla Obama puede apreciarse en su récord en el Senado de Illinois. Barack Obama ha sido el responsable de promover una campaña que tiene como fin eximir a los trabajadores de Illinois del recorte de pago por tiempo extra impuesto por la administración Bush. En lo que concierne a la comunidad latina, Obama ha apoyado iniciativas como la que le otorga el derecho a estudiantes indocumentados a asistir a las universidades estatales pagando la misma colegiatura que los residentes del estado. En mayo de 2003, cuando esta medida fue aprobada por el gobernador Blagojevich, se estimaba que entre 3,000 y 4,000 estudiantes se beneficiarían de ella. Barack Obama ha apoyado también el DREAM Act, medida que regularizaría el estatus migratorio de jóvenes indocumentados que asisten a la secundaria y que tienen deseos de ingresar a la universidad o formar parte de las fuerzas armadas. Quizá uno de los mayores méritos de Obama respecto a la comunidad latina sea su oposición a la propuesta migratoria del presidente Bush, la cual otorgaría permisos de trabajo a las personas indocumentadas que ya viven en Estados Unidos. La duración de dichos permisos sería de tres años y serían renovables, pero no le otorgarían a los trabajadores la oportunidad de solicitar su residencia permanente. Como alternativa a esto, el candidato demócrata apoya la medida que ha propuesto John Kerry: legalizar a aquellas personas de buen carácter moral que hayan laborado en los Estados Unidos por un tiempo determinado. A sólo unas semanas para que se lleven a cabo las elecciones, Obama goza de una ventaja del 51% en las últimas encuestas. Es claro que su contrincante, el ultraderechista Alan Keyes, está peleando una batalla perdida. Una vez en el Senado, habrá que exigir de Obama las promesas con las que ha cortejado a sus votantes.

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A

Francisco Piña

l cumplir 21 años, Frank Aguilar ya había llegado a la conclusión de que los republicanos compartían sus valores e intuía que dichos valores lo ayudarían a resolver los problemas que su comunidad padecía. Llegar a dicha determinación no debió haber sido fácil, pues su familia votaba como la mayor parte de los latinos: “tradicionalmente demócrata”. Mas llegó el momento en que se enfrentó a la inevitable interrogante: “¿qué partido piensa como yo pienso y le preocupa lo que a mí me preocupa?” No le importó la percepción que se tenía de que los demócratas eran para los pobres y los republicanos para los ricos porque, según él, “eran sólo percepciones, ya que ambos partidos afilian a ricos y a pobres”. Aguilar optó por engrosar las filas republicanas. Años más tarde se convertiría en el primer representante latino republicano del Distrito 24 que incluye los suburbios de Cicero y Berwyn, Illinois. Aguilar y su familia llegaron a Cicero hace más o menos 30 años. Sus padres compraron una casita en ese suburbio porque anhelaban “vivir el sueño americano”. Claro, el suburbio de ayer no es el de hoy; en aquel suburbio al que llegó Aguilar y su familia en los años setenta, solamente el 2% de la población era “hispana”. Hoy en día más del 70% son latinos. Cuando Aguilar se mudó a Cicero, apenas había cumplido los 15 años de edad. Atrás había dejado el barrio de Pilsen y aquel modesto departamento de una habitación donde pasó una infancia feliz. Habían decidido mudarse porque la familia comenzaba a crecer y las pandillas empezaban a proliferar. Desde entonces las pandillas se volvieron una presencia en su vida. En 2003, Aguilar ganó una curul en el capitolio de Springfield, Illinois, y las pandillas literalmente lo llevaron hasta el Congreso estatal. Me dice que durante su adolescencia nunca le cruzó por la mente meterse a la política. Aguilar era un estudiante y sólo quería “conseguir un bachelors degree, conseguir trabajo y adelante”. Pero un día presenció el asesinato de una niña bajo el fuego cruzado de unos pandilleros. Ese día, nos comenta, cambió definitivamente su vida. Veinte años después, todavía cierra el puño al hablar de la violencia pandilleril y recuerda que llamó a la policía y al capitán de precinto y comenzó a quejarse: “¿cómo es posible? Nos venimos a Cicero escapándonos de la violencia de Chicago y uno se encuentra la violencia aquí”. Dicha muerte se transformó en el resorte que impulsó su carrera política. Desde entonces se dedica promover leyes penales severas contra la delincuencia pandilleril. Desde el capitolio estatal, ha promovido ya cuatro leyes antipandillas. Sus principios parecen firmes. Esboza detalladamente algunas de esas leyes con palabras claras. La primera ley —que firmó el gobernador Blagojevich— fue contra el graffiti. “No es una ley tan dura, pero ahí vamos”. La segunda incrementa los castigos penales contra cualquier persona que reclute niños para la pandilla ya sea en la escuela o en sus alrededores. La rigurosidad con que se trata el delito subió de la categoría cuatro a la uno, o sea, más años en la cárcel y una multa más alta. La otra ley es contra los criminales que ya han sido sentenciados, pues ahora les pueden dar más años. Por el fruncimiento del entrecejo, percibimos que le incomoda que en el condado de Cook haya jueces que sean tan lentos y “perdonen a asesinos”. “Para mí, una persona que asesina a otra persona, y más si es un niño, debe pagar con la vida. Y no es venganza. Es lo que pide la gente: es justicia. Aguilar se graduó de la Universidad Loyola y obtuvo su bachillerato en la facultad de filosofía y más tarde estudió una maestría en la Universidad Roosevelt. Pero en su infancia asistió a una escuela católica y creció en un hogar donde la fe “era muy importante”. Al igual que muchos republicanos, se opone al aborto pero favorece la pena de muerte. Sin manosear tanto la palabra filosofía, Aguilar ha ido entretejiendo la filosofía

republicana con los valores que le inculcaron sus padres. Su padre, por ejemplo, nunca aceptó un cheque del gobierno. “Éramos pobres, pero mi papá siempre nos decía: ‘Si vas a lograr algo, trabaja aunque tengas que vender tomates. Ningún centavo llega a esta casa del gobierno.’ Y eso es filosofía republicana, no demócrata.” Para Aguilar, los demócratas “son muy liberales”. “El hispano no es muy liberal. Es muy apegado a la familia. Somos católicos y cristianos. Tenemos valores muy estrictos, no dependemos del gobierno, no nos gustan cosas como el welfare porque venimos de países como México, donde no existe eso. La gente trabaja para ganarse la vida. Entonces, uno ve los valores republicanos y uno se da cuenta que así es el latino: empresarial, trabajador y no dependiente del gobierno. Yo he visto cómo el partido demócrata le ha hecho daño a la comunidad afroamericana e hispana al volverla dependiente del gobierno. Cuando un pueblo se hace dependiente, no hay progreso económico ni avances, y los resultados son obvios. ¿Por qué nuestros barrios son pobres? ¿Por qué los barrios de los afroamericanos son pobres? ¿Por qué generación tras generación los afroamericanos han dependido del welfare? Ahora los hispanos estamos haciendo la misma cosa.”

Una diferencia bien marcada para Aguilar es que los demócratas todo lo quieren solucionar con programas mientras que los republicanos enseñan al hispano a “pescar y a cazar para que nosotros podamos invertir en nuestra gente, en los negocios, en crear empleos, en fin, en ser autosuficientes. Esos valores los tiene el hispano.” Entre otros oficios, Aguilar fue presidente de la Cámara de Comercio de la calle Veintiséis y entre sus logros —declaró en una entrevista— incrementó la membresía de 30 a más de 1500 miembros. También comentaba que cuando entró a la Cámara de Comercio, ésta operaba con un déficit de 9,500 dólares y cuando partió había un superávit de 389 mil dólares. En ese tiempo, también se dio cuenta que el inmigrante no viene a este país a depender del gobierno. “Viene a trabajar como obrero o abre sus negocios. Un ejemplo: en los barrios mexicanos donde el inmigrante es fuerte, la economía es fuerte: se ve en la calle Veintiséis y se está viendo en Cicero. Esos son valores republicanos”. Sus padres arribaron a Chicago en 1945; venían de San Luis Potosí. Su padre nunca terminó la escuela. Su mamá, en cambio, fue a la universidad en México y se graduó de farmacéutica; pero cuando se casó, ella y su marido se vinieron a Estados Unidos y aquí formaron una familia. Su mamá se convirtió en ama de casa y “una madre para nosotros. Éramos una familia mexicana típica, tradicional y católica”.

El senador estatal del distrito 24, Frank Aguilar. Foto: José Guzmán

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Así como el tema de las pandillas va y viene, de igual manera va y viene el tema de la migración. Le pregunto sobre su posición política al respecto y cruzando los dedos de ambas manos responde: —Tiene que haber una reforma que beneficie a los inmigrantes. Primeramente, la mayor parte de ellos llega de México y de Centroamérica. No vienen a este país a sacarle jugo o a abusar de la economía. Vienen a trabajar. Son obreros o comerciantes. Eso se ha comprobado en toda la historia de este país. En mi opinión, el republicano sí está a favor de una amnistía. Eso lo estoy viendo al interior del partido. Si gana el presidente Bush, posiblemente puede haber una amnistía. No está de más reiterar que en este país viven aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados. Y ellos —según Frank Aguilar— “tienen que tener algo de derechos porque aunque sean indocumentados están contribuyendo a la economía. Desgraciadamente nuestras leyes se contradicen. Una persona que es indocumentada no tiene derecho al seguro social ni a programas, pero si lo corren del trabajo sí tiene derecho a la compensación. También tienen derecho a demandar si los corren por razones injustas. Si reconocemos los derechos civiles de los inmigrantes, ¿por qué no reconocer sus derechos económicos? ¿Por qué no se les da la oportunidad de darles sus licencias para que puedan ir a trabajar sin miedo a que los agarren y les den una multa? Que no les demos el derecho de votar, que no les demos el derecho de correr para un puesto público, bueno, pero sí hay que darles sus derechos en cuestiones económicas. Este mensaje también se lo doy a los republicanos, a quienes de vez en cuando los tengo que educar sobre temas de nuestra comunidad”. El congresista Luis Gutiérrez propone que se dé una amnistía a los inmigrantes que llevan cinco años trabajando en los Estados Unidos; por su parte, la propuesta republicana del presidente Bush busca implementar un contrato para trabajar tres años en Estados Unidos y después regresar a su país de origen. Aguilar abunda: “el inmigrante llegaría a trabajar y renovaría el permiso cada tres años. Hay que recordar que un porcentaje muy bajo regresa a su país de origen. La mayoría se establece aquí: compran casas y forman sus familias. Ésa es la evolución de este país, cada cierto tiempo llega cierto número de inmigrantes y tiene que haber una amnistía donde los indocumentados puedan hacerse residentes y más tarde ciudadanos”. De su solapa izquierda, un prendedor dorado hace resaltar su negra vestimenta. El moñito es amarillo como muchos otros moños de plástico que han sido enrollados en los árboles afuera de ciertas casas del suburbio de Cicero. Pero este minúsculo broche que pende de la solapa, también tiene incrustada la bandera de Estados Unidos. Ya sea por la línea del partido o por convicción, Aguilar la lleva en apoyo a las tropas de Irak. Bien sabe que nadie “en su mente cabal va a apoyar una guerra. Se apoya a nuestros soldados. Ésa es la diferencia: apoyar a los soldados”. Me dice que todo mundo sabe la razón por la cual estamos en Irak: “es por el terrorismo”. Le hago notar que la gente medianamente informada nunca se tragó ese cuento. Y vale la pena reiterar que Saddam Hussein nunca tuvo nada que ver con Al Qaeda. Aguilar cambia de expresión y con el índice señala la copia de contratiempo que está en el escritorio y en tono solemne y de complicidad me confiere la primicia: —Su periódico es el primero que va a publicar lo siguiente: Irak es el segundo productor de petróleo en el mundo. Indirectamente, nosotros compramos petróleo iraquí aunque no lo queramos. En los últimos 10 años, Saddam Hussein tomaba como base al euro, y no al dólar, para establecer el precio de su petróleo. Hay una cosa que se llama terrorismo económico, y Saddam Hussein junto a otros quieren acabar con este país. No pueden militarmente, pero sí pueden económicamente, porque controlan el petróleo. Ahora bien, ¿por qué los europeos no le entraron a la guerra? El euro es dinero europeo. Le entró Inglaterra porque ahí se usa la libra, no se usa el euro. El valor del dólar estaba bajando en comparación al euro. Ahora Bush está viendo a Estados Unidos como una potencia económica de aquí a 20, 50, 100 años. No está pensando en el ahorita. Si Irak hubiera continuado esto, la economía de este país hubiera fracasado y este país hubiera caído. “Otra cosa, la comunidad hispana —yo le llamo: el segundo mestizaje de este país— tiene tres golpes a su favor. El primero lo componen el inmigrante mexicano y latino que emigra; el segundo lo forman el hispano nacido aquí; y el último golpe lo integran el hispano que se mezcla con otras razas. Los hispanos, especialmente los mexicanos, vamos a ser la mayoría. Nosotros vamos a heredar este país tarde que temprano. Entonces, ¿vamos a heredar un país fracasado en el futuro? Usted me dice, ahorita esta guerra contra Irak asegurará lo que pasará de aquí a 100 años, no de aquí a mañana y si no hubiera esta guerra para parar a Saddam Hussein en su carrera de causar un terrorismo económico contra este país, este país no hubiera podido seguir siendo una fuerza económica de aquí a 50 años. Entonces, ¿qué vamos a heredar nosotros como hispanos? ¿Un país decaído? No. Esta guerra significa lo que va a pasar de aquí a 100 años: mantener el dólar fuerte, mantener a este país como una potencia fuerte porque los próximos que vamos a heredar este país somos los mexicanos. Entonces tenemos que apoyar al presidente Bush porque él está viendo de 50 a 100 años, no está viendo de aquí a mañana. Eso es lo que los demócratas no ven, ellos ven de aquí a mañana. Nosotros vemos de aquí a 100 años. Ésa es la diferencia”. Le recuerdo que al principio de la entrevista habló de principios y valores, y según su declaración, el presidente Bush no habló con la verdad al pueblo estadounidense. Aguilar responde apaciguadamente en un tono complacido para sellar esta conversación: “En mi opinión, la gente norteamericana no está preparada para aceptar la verdad, pero para mí es una cosa obvia: la guerra es económica. Espero que la gente norteamericana lo comprenda, principalmente los hispanos porque este país va a ser de nosotros”.

Carlos Arango

L

as elecciones presidenciales de los Estados Unidos no están despertando gran interés en la comunidad latina, ya que los asuntos que le preocupan a los miembros de dicha comunidad no están contemplados de una manera clara en las propuestas de los candidatos John Kerry y George W. Bush. Los temas relevantes para los latinos: inmigración, educación, salud y empleo, casi no aparecen en esta campaña. Por ello se espera una baja participación de este sector en las elecciones de noviembre. Cabría preguntarse si a Kerry o a Bush le interesan los latinos. Ambos candidatos tienen un programa político que gira sobre el tema de la guerra contra el terrorismo, la seguridad nacional y la guerra contra Irak; esos son los temas que se han privilegiado. A Bush se le ha mostrado como un hombre fuerte y arrogante, casi salido de las películas del oeste, un John Wayne que se ajusta bien a la mentalidad anglosajona-protestante que tiende a dominar al mundo por la buena o por la mala. En tanto que Kerry nos lo muestran como un candidato débil, sin convicciones claras, por tener un récord contradictorio en sus funciones como senador. Como sabemos, Kerry ha estado más a la defensiva y se ha limitado a presentar a su oponente como un presidente errático. Las acusaciones contra Bush no le han sido suficientes, aunque en el primer debate logró recuperar puntos en las encuestas electorales por la pésima participación del presidente. Con el anuncio de que el número de latinos es mayor que el de los afroamericanos se comenzó a especular que aquel grupo podría cambiar el rumbo de esta elección, o bien, decidirla. Pero esta especulación no reconoce la complejidad de la comunidad latina en los Estados Unidos. Aunque la mayoría sea de origen mexicano, dicho sector está integrado por diferentes grupos nacionales, que tienen diferentes preocupaciones e intereses. Entre los latinos, los que tienen más poder electoral son los cubanos y los puertorriqueños debido en gran parte a su condición migratoria. Los cubanos, que ya no son tan homogéneos políticamente, tienen una trayectoria de apoyo a las políticas más conservadoras. El exilio ha sido el responsable de promover el bloqueo económico a Cuba en busca de derrumbar a Fidel Castro. En las elecciones de 2000, en la Florida votaron fuertemente por Bush como voto de castigo contra los demócratas por el caso del niño Elián. Pero en esta elección los cubanos se hallan a disgusto con la administración Bush por la prohibición de viajar y enviar remesas a sus familiares en la isla. Ello podría cambiar el voto de algunos a favor de la fórmula Kerry-Edwards. Los puertorriqueños, por su parte, son ciudadanos por decreto y en el seno de ese pueblo se debate su relación con el imperio. Para unos la independencia es la opción; otros propugnan por la anexión; y otros más prefieren la condición actual de Estado Libre Asociado, que es una forma de colonización pero sin decirlo tan abiertamente. En su mayoría, los mexicanos simpatizan con el Partido Demócrata porque lo consideran como el partido de John F. Kennedy, quien tuvo algún interés en México con su Programa La Alianza para el Progreso, y quien mostró bastante interés en trabajar con líderes mexicanos en los Estados Unidos como César Chávez y Dolores Huerta. También lo ven como el partido de Clinton, que mejoró la economía para la población estadounidense. Pero la principal pregunta que se harán los mexicanos en esta elección es la siguiente: ¿con qué candidato será posible negociar un acuerdo migratorio que resuelva el drama de once millones de indocumentados que viven y trabajan en los Estados Unidos? Se estima que la mitad de ellos son mexicanos. Para los centroamericanos y sudamericanos, su principal interés también consiste en regularizar la situación de todos aquellos que no tienen documentos migratorios; y realmente no se sabe con toda certeza la inclinación electoral de esas comunidades, pues se han venido estableciendo en los últimos veinte años. En general, podríamos sostener que la inclinación de voto de los latinos será similar a la de las elecciones de 2000. Esto a pesar de que los candidatos de ambos partidos se han lanzado a decir unas cuantas palabras en español para atraerlos. Los analistas estiman que siete millones de latinos votarán en las elecciones de 2004. Si Bush mantiene o aumenta en algunos puntos el 35% del voto latino que obtuve hace cuatro años, no habría ningún cambio significativo. También hay que notar que tampoco cambiaría nada si se mantiene el 64% obtenido por los demócratas en el 2000, ya que donde se concentra el voto latino es en estados tradicionalmente demócratas, como Nueva York, Nuevo México, Colorado y Arizona. Eso sí, el voto latino provocaría un cambio real si la tendencia en la Florida (que en las elecciones de 2000 fue de 49% para Bush y 48% para Gore) diera un giro para favorecer a Kerry.

Carlos Arango es director ejecutivo del centro comunitario Casa Aztlán.

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Eduardo Subirats

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l mundo, si por esta palabra entendemos el espectáculo electrónico de la aldea global, admira fascinado los fluctuantes dígitos de la voluntad de voto estadísticamente controlada en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, mientras contempla impasible una guerra de exterminio a gran escala en las ciudades de Irak, la destrucción ambiental de los trópicos bajo los efectos del calentamiento global, el continuado genocidio corporativo contra los pueblos indígenas y campesinos de Colombia, y la intermitencia de conflictos locales con armas globales que han diezmado a África en los dos últimos decenios. Admiración arcaica, como se debía contemplar los grandes sacrificios rituales a las potencias cósmicas de las religiones de estado de los aztecas y los mayas para que siguieran levantándose la luna y el sol. ¿Qué esperamos? ¿Esperamos un cambio radical en el panorama real de millones de humanos en la miseria gracias a las políticas pragmáticas y realistas del neoliberalismo, en los abusos de los derechos humanos urbi et orbi perpetrados bajo ese orden mundial? ¿Esperamos un fin en la militarización de los conflictos económicos y políticos que genera este mismo orden en el Tercer Mundo? ¿Esperamos acaso que la magia transfiguradora de las urnas sagradas del espectáculo de la democracia transformen milagrosamente el panorama catastrófico del mundo de la noche a la mañana? ¿Las mismas urnas rituales en las que los romanos leían el porvenir de la humanidad en las vísceras de los animales sacrificados? Walter Benjamin, que quiero citar como figura ejemplar del intelectual del siglo 20, en su soledad lo mismo que en la sensibilidad de su crítica social, definió el fascismo bajo una característica política y estética al mismo tiempo, que ha sido ignorada en las últimas décadas de espectáculos posmodernos. Una característica a la vez estética y política que define con perfecta precisión el totalitarismo bajo sus expresiones electrónicas, militares y propagandísticas contemporáneas. Fascismo como la condición de una humanidad reducida a espectador fascinado de su propia autodestrucción. Esta es la condición que hoy define a una masa electrónica mundial de cientos de millones de sujetos dopados por los resultados de unas elecciones tan elocuentemente triviales en sus signos y en sus gestos como una final de baloncesto. ¿Hay que entender esta crítica como la expresión de una conciencia negativa o escéptica? ¿Cómo un Zeitgeist relativista y pesimista? Sin duda alguna: el relativismo, el escepticismo y el nihilismo han sido la moneda de cambio con la que la intelligentsia autotitulada “postmarxista” ha canjeado su memoria histórica (la memoria de las tradiciones intelectuales liberales que representan Benjamin o Gramsci en Europa, y Mariátegui o Roa Bastos en América) por un boleto de entrada a la orgía de espectáculos sublimes y fraudes corruptos llamada globalidad. Ese relativismo y nihilismo sellan hoy con su silencio políticamente correcto el escarnio que significa bombardear ciudades sagradas, quemar museos y bibliotecas, y usar armas químicas y nucleares como instrumentos genocidas y ecocidas de disuasión política. No, la cuestión no reside en los juegos lingüísticos del espectáculo electrónico y sus dioses olímpicos, comerciales o políticos. Y nada puede esperarse de los éxtasis neobarrocos constitutivos de la democracia como espectáculo a escala global. La cuestión reside en los constituyentes de un desastre global: millones de humanos en la miseria, guerras y escarnio mediático. Y la solución reside en una nueva crítica social y filosófica, en procesos reales de reconstrucción democrática y del control social de los nuevos feudos corporativos. Y este proceso ha comenzado ya. Es hacia el que tiene que orientarse nuestra mirada.

Eduardo Subirats, filósofo y catedrático de la Universidad de Nueva York. Fotos: Peter Cunningham, tomadas de www.wordwiseweb.com/freeexpression

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Este artículo apareció en el diario Reforma de México y se reproduce con autorización del autor.


Esta entrega de deshoras se la dedicamos a la obra de Leda Schiavo, profesora de literatura de la Universidad de Illinois, que se acaba de jubilar. En su paso por Chicago, Leda Schiavo ha contribuido regularmente tanto a contratiempo como a publicaciones anteriores. Decimos a su paso ya que, a pesar de su prolongada estadía en la Ciudad de los Vientos, en realidad ha estado y no. Es decir, Leda siempre está con un pie fijo en Chicago y el otro apuntado hacia Buenos Aires, Madrid… Y este tránsito, esta ansiedad de desplazamiento, es una de las realidades que se reflejan en sus textos. Entrar en la obra de Leda Schiavo es embarcarse en una jornada que, más que desplazamiento, más que destino, es una búsqueda del ser. Después de todo, como se apreciará en los textos, el retorno a la tierra natal se extraña, pero sólo el partir se anhela. Las ilustraciones son grabados de Alicia Scavino, una de las más celebradas artistas argentinas contemporáneas, de prestigio internacional. Los premios recibidos en Argentina arrancan en 1965, y se acumulan sin pausa hasta el presente. Entre 1993 y 1998 recibe premios en Taiwan, The Portland Art Museum; en Lublin, Polonia; en Sapporo, Japón y en Alicante, España. Su carrera es una suma de constancia, ardua dedicación y genio artístico. El grabado exige las dos primeras y el genio se da o no se da, pero no cabe duda de que Alicia Scavino ha sido en esto una privilegiada . Reproducimos varios de sus trabajos. Una Eva sensual y lánguida, quizás en proceso de gestación de esa progenie humana a veces tan lamentable. Vemos el autorretrato de la autora torturándose con la lectura de La Nación —por algo el grabado lleva por título Bombardeo con el café de cada mañana, II, obra de 1993. Admiramos su floral y frutífera Frida Kahlo y lloramos con El ángel caído, que muestra las alas rotas del atrevimiento. Alicia Scavino ha ilustrado libros para bibliófilos y realizado innumerables plaquetas que iluminan poemas, como el de “Lautréamont y yo” de Leda, donde aparecen descansando en la playa nuestros antepasados. Alicia Scavino es la vía láctea en el cielo del grabado. Le agradecemos su colaboración.

Carta a Leda ...Cuántos temas nos quedan aún por discernir, quizá en aquel barcito junto al río, de nombre La vida es corta. ¿Qué de Galileo, Bruno, Cusa, o Ficino en esta época de nuevos antiguos dogmas? Decirte en brevedad Selva oscura, selva oscura, o beber vino negro de viña cerrada, aquel que inspirara a Dante y a Bernini, a Garcilaso y a su silva? Habría otras cuestiones, que no podríamos soslayar: la desova de las tortugas cuando calma el mar en las costas de Oaxaca, y hablar del Sur y del Plata del listón marrón que curva el bosque hacia el ocaso. ¿Recuerdas las conversaciones de sobremesa con Bertha y Mary JO? Riendo a carcajadas, recordando a Swinburne y a Yeats, trascendiendo el mar cautivo, en rielada luna el pensamiento. Memorables tardes de sombrero, pronunciando versos de Miguel Hernández, adentrando en la profundidad marina o ascendiendo a los espacios siderales. Se me han pedido 300 palabras, cuando sé que en una cabe el firmamento y también quisiera ponderar estos misterios. Acertada manera posees de impartir clase cual si de tertulia se tratara, haciendo vida el lema de los antiguos maestros: dulce et utile abriendo surco a la imaginación inquieta impulsando al espíritu a remontar hacia los cielos ...Nos queda aún mucho por discurrir "el círculo luminoso, la lámpara con enaüillas", ¿no te parece lindo el verso? ¿Recuerdas el pampero silbando en hilos de Lugones? ¿las rachas convulsivas de Verlaine? ¿Qué te parece si una de estas tardes nos vamos a explorar Pilsen, o el barrio chino, o simplemente a tomar un capuccino?...

Olivia Maciel


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ontra l a costumbre: a poesía de Leda Schiavo Christopher Maurer

Decía Borges que la palabra “wistful” no tiene equivalente en español, y a veces creo que esa palabra describe perfectamente la poesía de Leda Schiavo —poesía que podría llamarse “elegíaca” si los poemas de ausencia, de soledad y de desencuentro no fueran desmentidos por otros de tono ingenioso, alegre e irreverente. En el fondo, como a Borges, le interesa más lo que pudo haber sido, o lo que podría ser, que lo que es. Así, evocando una tarde en el parque inglés de una estancia argentina, siente la dulce nostalgia de lo que no debió haber sido habiendo sido, de lo que podría haber sido, de haber sido y de lo que no puedo decidir si fue bueno dejarlo habiéndolo dejado. Poeta, pues, de todas las modalidades del ser, que conjuga los verbos —la mayoría de las veces— en primera y segunda persona: hay, casi siempre, un tú —amante, amigo, amiga, familiar, tan real como desdibujado— que despierta recuerdos, volviendo más intenso el tiempo presente: Me has dado tanto. Me has dado el ir y venir por estas calles y este barrio padeciendo de la esperanzada ilusión de encontrarte. Me has dado otra vez el perfil luminoso de las cosas como sólo allá y entonces, en los días en que había tanto espacio y tanto cielo y tanto tiempo. Dirá ella que cito versos antiguos (son de su primer libro, Con las debidas licencias, 2000, que recoge cosas anteriores), pero sigue siendo tema capital, entre los suyos, el recuerdo y la ausencia. Nostalgia de la infancia y de la adolescencia, cariño por una ciudad —Buenos Aires— que ha dejado de existir: Yo tuve mi infancia en los que (para algunos) eran happy cuarenta cuando el Asuntos de tercer grado decía que la Argentina era el granero del mundo y este era ancho y era ajeno a veces sembrado de bombas y horrores que caían sobre Europa pero casi siempre risueño con media libra de chocolate para el cumpleaños cinco centavos para la vuelta en calesita y el monopatín de seis a siete de la tarde.

nas los espíritus familiares. Borges, claro (“Crepuscular” es casi un homenaje), pero también Bécquer (¿o Alberti?), que la lleva a regiones “donde duermen / las tardes amarillas sus ocasos // Donde las aguas invaden curvas / y no tocan....”) Su palabra amorosa proviene a veces de la tradición cortesana del siglo XIV o del XV: “¿Qué saben del amor / los que no entienden el mío...?”) y el tono irreverente debe algo —quizás— al sonriente Arcipreste o a William Carlos Williams (“Yo quisiera tener [...] la alegría jocunda / del Arcipreste / para ingenuamente hablar / de tu comportamiento horizontal”). Gravita sobre algún poema la sombra de Federico (“Un grito de placer. / Un aullido largo, modulado...”). Pero no se deja hipnotizar por ninguno de ellos. En la poesía, como en la vida diaria —personal, profesional— nadie ha dudado nunca de su libertad e independencia. La voz es inconfundiblemente suya y cuando piensa en la “Literatura” es para reirse de los “intelectuales [que] se sueñan / la vida que dejan pasar” o aludir irónicamente a la tradición del poeta “maldito” o al “decadentismo” sobre el que ha escrito páginas críticas luminosas. Como los “decadentes”, tropieza siempre con las “debidas licencias” y se burla de ellas: Si tuviéramos las debidas licencias el apoyo de las instituciones la alegría vacuna de nuestros padres la envida erótica de los hijos posibles la simpatía recelosa de las amigas si tuviéramos todo eso más los regalos de casamiento tendríamos que llevar todo al bric à brac amor mío, para quedarnos solos otra vez frente a frente y esperar un largo rato hasta recuperarnos del susto. “Recuperar el susto” y deponer la costumbre, que rechaza ella con más energía que nadie porque, enemiga de la maravilla, y por tanto del amor, la costumbre nos ciega al mundo y separa a las personas mientras las une. Esa misma rebelión, esa defensa del capricho y del azar, se manifiesta a veces en el lenguaje. Así, una mujer que hablaba sola, “solahablaba, cosasdecía,” en un silencio “cargada de viento, de ruidomar, de autocarretera...” Y yo la oía, cacerolas dialogando murmurando, murmullando, aceroinoxidando té, los té, las té.... “À rebours” —en contra de lo convencional y de lo acostumbrado— es donde se encuentra más a gusto siempre.

Sus recuerdos amorosos, sus “Réquiem” poseen una ternura insuperable —honda emoción, nada de “sentimiento”— y no son menos intensos los recuerdos literarios. Asoman a sus pági-

U L

n coloquio iterario Humberto Uribe

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Tuve la oportunidad de ser alumno de Leda Schiavo en la Universidad de Illinois en Chicago y confieso que fue un previlegio estar en su clase. Detrás de la catedrática, se esconde una persona afable que permite a sus alumnos sentirse a gusto y por lo mismo asimilar mejor los conocimientos. Después de ver la película, que ella escogía para compararla con la novela que estábamos leyendo, la clase se convertía en un coloquio literario, donde opinábamos libremente y llegábamos a la conclusión que, por buena que fuera la película, no superaba a la novela. Ese sistema pedagógico, además de divertido, lograba que nos interesáramos más en la lectura y escribíamos pequeñas composiciones para sentirnos escritores o directores de cine. No puedo olvidar la presentación que Leda hizo en “Décima Musa” de su libro Con las debidas licencias. Me gustó la constante presencia de Eros, la “angustia existencial”, la soledad, lo que pudo haber sido y no fue, las evocaciones infantiles, los platillos favoritos de la infancia, el tema espinoso de los amores sin licencia, la necrofilia, encuentros y desencuentros que nos hacen tomar conciencia de la brevedad de la vida. También me impresionó la lectura de su libro en inglés, idioma que no es de mi dominio, pero que sonó tan convincente en los poemas de Leda, que casi que me arrepiento de no haberle puesto mayor atención a dicho idioma. Los argentinos, porque ella es argentina, por lo general tienen la razón, aunque no la tengan; no es el caso de Leda que, por su experiencia en la cátedra, se ha hecho consciente de que en el mundo no solamente los argentinos son inteligentes. Leda se retira de la Cátedra pero, de lo que estoy seguro es que jamás se retirará de escribir y, seguramente, lo hará en su Argentina del alma, libre de los compromisos que la ataban como maestra. Leda, no te digo adiós.


Leda Schiavo

Maneras

de zar par

1. Me quiero ir, me quiero ir, dijo agarrándose a la puerta con desesperación. 2. Oh, sí, el mar, el mar el brillo del horizonte los rieles de la luna. 3. El deseo de navegar por tus interiores las desganadas ganas de empezar. 4. El mar, que recomienza siempre, como mi amor. 5. La lejanía está aquí, la llevo dentro. 6. Sé que no es fácil pero quiero estar y no estar al mismo tiempo, y bajo el mismo respecto. 7. Aunque sepa los caminos yo nunca llegaré a tiempo. Alicia Scavino: Bombardeo con el café de cada mañana, II

8. Dame la biblia, dame el reloj dame tu boca dame los zapatitos blancos tengo que irme, tengo que verte. Me esperas allá abajo, me tirarás de las orejas me escucharás, por fin. 9. Volver, volver. Ojalá todo esté igual pero mejor que me digas alguna vez Ulises, volvé, esta es tu casa, te queremos de veras, no importa cómo, qué, cuál, quién, cúyo, dónde, cuándo.

10. —El tren sale a las tres. —También puedo tomar el avión de las cinco. —Pero a las siete sale el autobús directo. —Mejor el tren de medianoche. En cuatro horas estás allá. 11. Entre el aquí y el allí, cuánta esperanza y cuánto desasosiego. 12. Y entonces, levó el ancla, arrió las velas puso el motor a toda marcha y entró la marcha atrás. 13. Estás allá y mi espacio se duplica; estás aquí y el espacio se hace denso. 14. Tu cuerpo es el tiempo, horadado de polvo.

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Arte contr Kari Lydersen

Malaquías Montoya: Abolish the Death Penalty

Malaquías Montoya: A More Gentle Sleep

“Nosotros mismos creamos las condiciones que conducen a nuestros hijos a cometer actos monstruosos... y luego los matamos”. Ésta es una de las cavilaciones del artista Malaquias Montoya sobre la pena de muerte, tema que él explora con escalofriante detalle y con toda franqueza en una exposición montada en el Centro Museo de Bellas Artes Mexicanas en Pilsen hasta fines de Noviembre. La exposición, llamada Premeditado: Meditaciones sobre la pena de muerte (Premeditated: Meditations on Capital Punishment) toma muchas de las palabras de los presos condenados, de sus familias y de testigos de ejecuciones y las combina con crudas representaciones visuales creadas por Montoya para demostrar el proceso físico de la ejecución y sus ramificaciones sociales, políticas y emocionales. Montoya, un artista político chicano de toda la vida quien también da clases en la Universidad de California-Davis, se enfocó en la pena de muerte durante las elecciones presidenciales de 2000, dados los antecedentes de Bush como un firme defensor de la pena capital durante su gobierno en el estado de Texas. “Empecé con una sola obra, con la intención de plasmar un testimonio”, dijo Montoya en una entrevista reciente para contratiempo. “Pero no me fue suficiente. Terminé dedicándole varios años al proyecto”. La colección, que viajará a otras ciudades, incluye un collage con un dibujo al carbón que representa las ejecuciones de personas con enfermedades mentales y muestra a un hombre en sombras y cabizbajo. Su total confusión se expresa en una desgarrada hoja de cuaderno con la fragmentada frase “no entiendo”. También está La matanza de los inocentes (The Killing of the Innocent), una imagen de un hombre grande de cara redonda con la fecha 3 de octubre de 1997 encerrada en un círculo rojo en un calendario y una nota que dice: “Marge, dile a mamá que no me traiga más cigarrillos, el día de mi ejecución es el viernes 3. Dile a mamá que pronto estaré en la casa del Señor. Él sabe que soy inocente. Marge, no traigas a mamá”. Parte del objetivo de la pena de muerte es deshumanizar al preso, rebajarlo al papel de un monstruo que merece morir. Y dada la enorme disparidad racial y de clase social entre los presos que son sentenciados a muerte y aquellos que no lo son, la pena máxima no sólo sirve para deshumanizar y distanciar a los sentenciados, sino que también ayuda a alienar a grupos enteros de personas (tales como los hombre negros y latinos y la gente pobre en general) del “resto de la sociedad”. La obra de Montoya, que usa las palabras de los presos condenados a muerte y las de sus seres queridos, y muestra los cuerpos vivos y muertos de los condenados en todo su detalle y su vulnerabilidad, trata de contrarrestar esta deshumanización y busca poner en evidencia este insulto a toda la humanidad, este sistemático y premeditado modo de quitar la vida. “La persona común y corriente tiende a pensar que alguien fue simplemente ejecutado, y muchas personas creen que éste se lo merecía”, afirmó Montoya. “Utilizando palabras textuales, él provoca a las personas a considerar la situación. Los hace pensar en el hecho de que hay personas que se pasan la vida esperando apelaciones, lo que para ellos casi significa morir varias veces durante ese período de espera”. Varias de las obras demuestran la mecánica de las ejecuciones, y cómo éstas son una parodia de la profesión médica. El verdugo (The Executioner) muestra a un médico con una capucha negra y una jeringa y el lema de Hipócrates “por sobre todas las cosas, no hagas daño alguno”, escrito irónicamente junto a una cita de un libro llamado Quién es el dueño de la muerte (Who Owns Death): “también partimos hacia una espantosa tierra donde las batas blancas de los médicos están cubiertas por las capuchas negras de los verdugos”. El experimento humano (The Human Experiment) utiliza un espeluznante lenguaje clínico para describir y demostrar un experimento fallido con la silla eléctrica, en el que se cortó la corriente eléctrica mientras la víctima, William Kemmler, todavía estaba vivo y se tuvo que volver a conectar la corriente mientras él echaba espuma por la boca y gemía. El sueño tranquilo (The Gentle Sleep) también describe una ejecución con todo su horror: “su cuerpo yacía tendido y quieto por unos segundos, luego empezó a carraspear violentamente. Sus dedos temblaban y los testigos, parados cerca de su abdomen, notaron que su estómago se levantaba. Volvió la calma, y su cabeza se volteó hacia la baranda divisoria. Un segundo espasmo de dificultosa respiración. Fue breve. Su cuerpo no volvió a moverse”.


la tra m uerte La exposición además hace referencia a presos políticos condenados a la pena de muerte y a otros casos famosos. Como la obra roja, verde y amarilla Mumia 911 que circuló por los Estados Unidos hace algunos años como parte de una petición para liberar a Mumia Abu-Jamal; una serigrafía que representa a Julius y Ethel Rosenberg, espías comunistas que fueron condenados y ejecutados; una impresionante imagen de Ruth Snyder, la primera mujer ejecutada en Sing Sing en 1928; y un póster estilo película de Hollywood que recuerda la muerte del activista y nacionalista negro George Jackson en San Quintín. Un collage dedicado a Amadou Diallo toca otro punto de la pena de muerte, un castigo espontáneo pero igual de sistemático impuesto a la gente pobre en las calles. Fotografías y artículos de periódicos, caras gritando y calaveras, manchas de color rojo sangre y plantillas con las palabras “policía” y “odio” evocan la muerte sangrienta del inmigrante caribeño, que fue balaceado por la policía con 41 tiros en el Bronx en 1999, y quienes afirmaron que confundieron su cartera con una pistola. Montoya hace notar que su propio hijo murió joven, de leucemia, probablemente como resultado del contacto con pesticidas cuando hacía trabajo en las granjas. “Y ellos (los dueños y contratistas) no se hacen responsables”, dice él. En caso de que el racismo latente en la pena de muerte no esté lo suficientemente claro, Montoya no deja lugar a dudas con La serie de ahorcados y La serie de linchados (The Hanging Series and The Lynching Series) en donde demuestra las similitudes entre los asesinatos de afroamericanos perpetrados por “vigilantes” antes del movimiento de los Derechos Civiles y el uso de la pena de muerte en contra de ellos y otras personas de color desde hace algunas décadas hasta la actualidad. “Al ver uno de los linchamientos del pasado, no se puede dejar de pensar en lo que sucedió en las prisiones de Irak”, dice Montoya. “Esas imágenes de esclavos, de afroamericanos colgando de los árboles y gente sentada mirándolos, son casi iguales a las de los prisioneros que fueron fotografiados cuando eran torturados”. Varios estudios demuestran cómo el apoyo del público a la pena de muerte ha ido disminuyendo, pero Montoya siente que todavía hay mucho camino por recorrer. Él sabe que su colección incomoda a mucha gente, ya sea porque están de acuerdo con la pena máxima o porque prefieren ignorar el tema. Sin embargo, también tiene la esperanza de que sus imágenes obliguen a la gente a cuestionar sus propias ideas y a tomar una actitud más humana hacia la pena de muerte y hacia el mundo en general. “Tenemos este deseo de venganza, posiblemente heredado de la cristianidad”. Afirmó él. “Existe este deseo de hacerlos sufrir tanto como sufrió la víctima. ¿Pero por qué? ¿Qué satisfacción hay en eso? ¿Por qué tenemos esa necesidad?” Montoya está trabajando en una colección sobre la inmigración y los efectos de la globalización corporativa, temas que están relacionados a los problemas tocados en Premeditado. “Todo está relacionado”, dijo él. “Esa creencia de que podemos ejecutar a alguien, o desarraigar a personas que nunca nos han causado daño alguno y destruir sus vidas, obligándolas a andar vagando por ahí en busca de un lugar para sobrevivir. Todo es consecuencia de las condiciones que nosotros mismo creamos. Resultado de estas condiciones infrahumanas son los niños miserables, llenos de odio, llenos de desasosiego. Nosotros germinamos las semillas, y luego terminarmos matándolos”.

Malaquías Montoya: Failed Electrocution

Para obtener más información sobre el Centro Museo de Bellas Artes Mexicanas o sobre Premeditated, llame al (312) 738-1503 o visite www.mfacmchicago.org Kari Lydersen es periodista y generalmente publica en The Washington Post y The Chicago Reader.

Traducción: Teresa Rosainz

Malaquías Montoya: Executed


Alicia Scavino: Adán y Eva

Leda Schiavo

Lautréamont y

yo

He osado penetrar, yo, tan joven, los misterios del cielo escribió aquel chico que nació por distracción a la orilla del Plata, en Montevideo. Yo nací en la orilla de enfrente, también por distracción, si no me cree, déjeme que le cuente mi historia. Hubo un vikingo que recaló en el mediterráneo para robar, violar, matar, deslumbrarse con el brillo del mar a mediodía y hacer historia, porque de cosas así se hace la historia y hubo una niña tierna y dócil, con unos ojos ingenuos en lo que no cabía el mar. De aquel vikingo me quedan el color de los ojos, el pelo revuelto y pajizo las ganas de navegar y conocer y el apetito desordenado de violaciones que ejerzo hace más de veinte años, porque qué otra cosa hace uno dando clase sino violar sistemáticamente el cerebro de niños y niñas que no conocen la inocencia. Y de aquella dulce italiana me quedan las ganas de nutrir a los demás de atiborrar a los invitados con la comida que preparo con cariño me queda la ternura que casi nadie ve me queda la mirada, la entrega, la pasión que no cesa. Si leyó hasta aquí habrá comprendido que soy un Lautréamont venido a menos nos separan tantos años y tantas palabras que él sabía tocar en su instrumento maravilloso en cambio a mí Maldoror apenas si quiere entregarme sus candorosos cantos.

Complejo de Ulises Na estrada de Sintra, que cansaço da própria imaginação

Llevo mi automóvil por las calles de Chicago mojadas, lamidas por el ogro de la noche mientras oigo música que grabé en Madrid hace muchos años. La luna sale del lago cruza la calle y de repente besa los adoquines de Buenos Aires. Ya no sé si Chicago, si Madrid, si Buenos Aires. Y yo en la noche blanca y fría dentro del Mitsubishi negro yendo siempre yendo sin llegar.

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Leda Schiavo

I

ntermedio con aves

Vino a mi casa desde Buenos Aires porque su hermano se está muriendo, aquí en Chicago, y no tenía dónde quedarse. No conozco al hermano, un famosísimo médico argentino, director de un hospital universitario, que cosechó gloria y dinero en estas latitudes. Ahora está ciego, con un tumor en el cerebro y sin dinero, debido en parte a las mujeres, en parte a las malas inversiones. Para escaparme de tanta miseria, fui al cine a ver una película sobre aves migratorias que dirigió Jacques Perrin (el mismo que en 1996 hizo Microcosmos sobre insectos). Al principio, estaba maravillada, viendo cómo el director se las había arreglado para filmar el vuelo de las aves desde todas las perspectivas. Cigüeñas que viajan por toda Europa para volver a hacer su nido en las viejas torres de los pueblos de España; otras que se desplazan desde el norte de África hasta París o los valles del Loire. Patos que migran desde América Central al Ártico. Garzas exóticas del más diverso plumaje volando sin descanso hasta encontrar el río donde la comida abunda. Pingüinos de nuestro sur nadando kilómetros hasta encontrar una playa donde apoyar esos ridículos pies. Cisnes y gansos batiendo incansablemente las alas sobre cinco continentes. El vaivén de las estaciones los hace viajar kilómetros y kilómetros buscando la supervivencia y el fotógrafo supo elegir los paisajes más sugestivos para ofrecerlos como contraste a la bandada multicolor. Los espectadores aplauden cuando un maravilloso loro azul abre con su pico la jaula donde lo llevan prisionero junto a otros animales exóticos, en una barcaza que se desliza por un río de la selva brasileña. La belleza que entra por los ojos es innegable. Quizás el mensaje contrapuesto me fue entrando primero por los oídos, con la música repetitiva y lóbrega. Después, cuando uno está, gracias a una cámara que filma desde un globo, en la misma perspectiva de los pájaros, y ve el esfuerzo terrible que hacen al volar de un continente a otro, empieza a pensar en lo gratuito de ese tránsito compulsivo. Para qué tanto desplazarse, si la muerte llega tan temprano. ¿Cuántas veces el mismo pájaro puede hacer ese viaje que la especie va a repetir mientras se den las mismas condiciones? ¿Somos los seres humanos tan compulsivos como las aves, pese a que conocemos el final? Eso no lo plantea la película, pero la vida y la muerte están presentes en la pantalla, como lo están la tremenda belleza y el sinsentido de la existencia.

Alicia Scavino: Frida Kahlo

El film, aparentemente sin argumento, duplica de alguna manera la historia de la que quería escapar, la del tremendo esfuerzo coronado por el éxito y la caída estrepitosa del emigrante que creyó encontrar lo que buscaba desplazándose a otra tierra. Hombres y pájaros huimos hacia adelante, hasta la meta o trampa que el destino nos tiene preparadas.

Alicia Scavino: El ángel caído

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Leda Schiavo

L

d

a cuádruple traición el cónsul de China

Hacía mucho tiempo que tenía que invitar al cónsul de China a comer. Su mujer me lo había insinuado de infinitas y corteses maneras a lo largo de aquellas sesiones en las que se desesperaba por aprender el sistema verbal español. Chen era increíble: tras su sonrisa misteriosa se escondía un insaciable deseo de aprehenderlo todo: el imperfecto, el subjuntivo, las etimologías, las iglesas románicas, las maneras de mesa y de vida occidental. Era eso, me pareció al principio, lo que la movía a venir a mi casa y a querer intimar conmigo. Desde hace varios años vivo con un pajarito. Me lo regaló un amante culposo, como para dejarme algo antes de desaparecer completamente. Algunos son así, quieren irse pero dejan algo: un perfume, una carta, un rasguño, un embarazo. Lo del pajarito fue una novedad en mi vida. Aparte de las reminiscencias clásicas y de las fáciles metáforas que suscitaba, Pichi demostró estar siempre a la altura de las circunstancias. Fue fácil quererlo en esos días en que la nieve se enloquecía detrás de la ventana y el hielo sobre los escalones y sobre la vereda convertían en peligrosa excursión polar el tránsito hasta el almacén de la esquina. Fue hermoso compartir el espacio cálido del living con ese montoncito de plumas verdes, rosadas, azules; con ese pedacito de vida tropical palpitando en el gélido invierno de Chicago. Quizás sea redundante aclarar que Pichi es un pajarito excepcional: casi se domesticó a sí mismo para demostrarme que podía comer de mi plato, subirse a mi hombro, dormir sobre mi cabeza, y contestar siempre, siempre, siempre que me dirigía a él. Le gusta Mozart, el ruido del molinillo de café, las manzanas asadas. Los momentos en que su felicidad es inocultable son aquellos en los que paso la aspiradora, escribo a máquina, leo a Platón o lavo los platos. A esto último se agrega la felicidad del agua: un relámpago verde, un desbarajuste cósmico anuncian que Pichi decide bañarse. Después tengo que subir la calefacción a tope, no sea que se resfríe. Sin mayores altibajos transcurrió un año de nuestras vidas. Llegó otro diciembre, que, para qué disimularlo, es el más difícil siempre. A los congestionamientos de tráfico, a las remanidas frases de estúpida bienaventuranza, a la estólida y vacuna felicidad familiar de los demás hay que agregar la nieve, el hielo, la blanca soledad interior y exterior. A todo eso, el año pasado, se sumó una nueva desazón: Pichi ya no era el compañero siempre solidario, siempre dispuesto al juego, a las ceremonias secretas, a los diálogos profundos. Pichi comenzó a distanciarse, a no querer salir de la jaula, a no dejarse cambiar el agua, a ignorarme completamente. Una mañana, al levantarme sin emoción y sin esperanza, casi se me paraliza el corazón al ver que el pajarito se comía un huevo que acababa de poner. Creo que me fue más difícil aceptar el cambio de sexo de Pichi que cualquier otra dificultad de mi vida. Yo, que había

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puesto tanta confianza en él, tuve que superar esta traición, la traición definitiva: Pichi era hembra. Ese mismo día, cuando el cónsul pasó como siempre a buscar a su mujer, miré por primera vez sus manos: unos dedos largos, aristocráticos, perfectos. Era alto y tenía una voz cálida, que seducía sin proponérselo. Me intrigó el secreto que se ocultaba tras esa fachada tan prolija, tan perfectamente lograda, tan capaz de suscitar inferencias excitantes. Volvimos a encontrarnos con motivo del Festival Internacional de Cine y llegamos a un entendimiento tras la tercera copa de cava catalán que ofrecía su colega español. Unos pocos encuentros furtivos me mostraron sus infinitas posibilidades, su manejo de todos los registros posibles del erotismo. Chen, con esa malsana fascinación que despierta la sospecha, se empeñó en que los invitara a cenar. Tuve que hacerlo: su empecinamiento oriental no era de fácil disuasión. Otra vez llegó diciembre, otra vez las vacaciones de invierno, otra vez el celo de Pichi, que estaba otra vez desconfiada, agresiva, entregada a su precaria y falsa maternidad. La noche señalada sonó el timbre. Lo primero que hizo el cónsul al entrar en el living fue abrir la jaula de Pichi y ésta, ante mi asombro, saltó plácidamente a la mesa baja que está delante del sofá. El se sentó y comenzó un silbido lento, pegajoso, prolongado, un silbido en el que se repetía con crueldad una única nota hipnotizante. Pichi comenzó a mirarlo de costado, ladeando la cabeza, y a abrir y cerrar las alas. Chen me clavó los ojos y yo me puse tan nerviosa que me disculpé precipitadamente para ir a la cocina. No podía dejar de escuchar el increíble y penetrante silbido. Me imaginé que lo hacía una culebra desenrrollándose lentamente para engullir a mi pobre pajarita. Volví, aterrorizada, para asistir, estupefacta, a la danza de Pichi. Pichi abriendo las alas perezosa, compulsivamente. Pichi lánguida, enervada, electrificada. Pichi adelantando su cuello virgen, reposando su barriguita sobre la mesa, girando rápidamente sobre una pata, temblando enajenada. Desplegó un ala, como en una película lenta, lentísima, continuando siempre el dibujo del silbido interminable. Permaneció inmóvil, deteniendo mi respiración durante un tiempo que no sabría precisar, para comenzar otro muy lento movimiento con el ala izquierda. Con las alas extendidas y el pecho inclinado, las plumas de la cola, de hermosísimos colores, se erizaron de repente. Pichi Isadora se entregaba convulsa. Tenía la clave de un movimiento misterioso que sugería miedo, pasión, agonía, quebranto. Pichi Salomé desplegaba velos multicolores y se entregaba desvergonzadamente, pidiendo nuestras cabezas. Recuerdo que la cena fue rápida, que todos queríamos terminar y desaparecer. Al día siguiente Chen no vino a clase, pero ni siquiera me di cuenta, porque tuve que asistir, entre irritada y fraternal, al largo acontecimiento que significaron los dos huevitos que puso Pichi, uno a la tarde, el segundo ya entrada la noche. Yo estaba inmóvil, tirada a lo largo en el suelo, con la cabeza contra la jaula, ayudándola con la mirada y pensando con indignación en que el cónsul la había dejado preñada. Dos días después, a las dos de la tarde, llamó por teléfono Chen para decirme que tenía que verme urgentemente cerca de su casa. Nos citamos en el Hilton. Llegó nerviosa, agitada, con rastros de llanto. Me dijo que habían recibido orden de abandonar el país esa misma noche, que no podía explicarme, que algún día quizás, que su marido estaba abrumado y no podía despedirse, que tratara de comprender, que sabía de nuestra relación, una más en la larga serie de traiciones a la que estaba acostumbrada. No le dije que también nos había traicionado con Pichi, ni hablé de los secretos de estado, ni le expliqué que no me interesaba entender en absoluto porque la verdad está siempre más acá o más allá, ni que la única realidad asequible sobre este mundo son y serán desde ahora para mí las equívocas posturas de mi pajarita en celo. Nos despedimos afectuosamente, deseándonos feliz año nuevo. Alicia Scavino: Eva


tomado decide semana, ¿desde cuándo ha en los antosiones el Ayuntamiento basadas tamiento jos de los residentes? Si el Ayun en una calle desea evitar que se estacione deja bien claro determinada, de inmediato lo ión de la grúa. venc inter la y as mult iante med gente a visitar la a ando alent nes millo Gasta ad, y aun ciud la de ues parq y os los muse ly” del milepara que aprendan el baile “Mil otra ciudad, nio. Quizás más que ninguna contar literalChicago tiene la reputación de ia y con anhemente con personalidad prop se cumplen. Si los propios que casi siempre usuarios de la faltara interés por parte de los resultaría fácil línea azul, al Ayuntamiento le verdad se lo despertar dicho interés si de ativas campropusiera. Ya llevó a cabo llam gente a s publicitarias alentando a la paña de los rían los CTA para llegar a los partidos la del gobierno federal, se mantend usar tomar la vas de Kruesi, y los Cubs y a los museos; a s recortes. Contra las expectati Bear millones y la r desperdiGutiérrez logró recabar $400 línea naranja; y a dejar de bota enzó en 2000. CTA. y fumar en los recintos de la reconstrucción de la línea com cios simiaño, y mumotivo para que una campaña Las obras se completaron este hay No se restauraría no lograra güe) bilin ser que ría tend chos esperaban que el servicio (que lar ron. en el ramal sin ninguna demora. Se equivoca incrementar el nivel de usuarios l de azul. línea la de Kruesi ha declarado que el nive glas Dou suficiente recortes, usuarios de la línea azul no es Cuando se establecieron los te viable plo más amen ómic econ te resul que para hos los consideraron otro ejem muc o s de que el mism o los hispanos y afroamericano restaurar el servicio, y asevera cóm de los te afecencuesta a no se reiniciará hasta que una s ingresos se ven particularmen bajo rentable respresupuesto, usuarios demuestre que sería tados por las estrecheces del adiy de fin de que las comunidades blancas tras tablecer el servicio nocturno mien le o restaurar el serdisfrutan de un servicio estab semana. La CTA estima que das nera les, según el línea azul, la vicio costará $2.3 millones anua , ha dado lugar durante aun mejorado. Al igual que la están al Douglas de la línea azul presta servicio a la zona sur Pilsen y Little del Reader. Los residentes se que e en ulo La reconstrucción del ram verd artíc stas línea eali surr casi y asombrosas que nunca para En este caso los últimos años a escenas ctral fulgor de los fomovilizando con más ímpetu sufrió recortes considerables. de escombros bajo el espe blezca el servicio, y ahora cuen como justificación encuestas s, casi de estilo usó resta se se ante Village: callejones repletos ién que eleg y tamb sas grue s turnas; columna érrez sino de usuarios, cos durante las obras noc tan con el apoyo no sólo de Guti ionetas transportando larque reflejaban un nivel bajo pavimento agrietado; cam . Siemincrementar dicho s del distrito 22 Ricardo mak fácil ejale Cer sido e conc era griego, erguidas sobre el call los hubi la de de pero o larg vías corroídas a lo e Village estaciones y s gos tramos humeantes de Muñoz (quien representa a Littl nivel mediante mejoras en las a desmantelar las antigua dedicara tanto esfuerzo s de alta criminalionen) y del distrito 24 imp zona idad e en total vías su ridad en pre me sorprendió que se vas segu casi or nue may tes plazarlas por relucien rado o suele ocurrir vías desvencijadas y a reem Michael Chandler. Solís ha decla que la línea sufriera dad, entre otros factores. Com as pocos años después de icio s, probablemente uración del servicio, serv ione resta el la decis sin lda de nte tipo respa tes nuevas estaciones, apen ame que este plet con ivos, dejando la zona com muchos resiento supusierecortes de servicio mas pero haciendo gala de lo que los responsables del Ayuntami lunes, y asimismo suprimviernes a la mañana del estilo ha elue incluyen tual —qu habi mesu ades n una unid idera an com cons fuer es del “el” de la noche del estas ás dent que quiz ron o. Supuse que los recortes os y Cabe pensar entad le. cum posib se indo lo que tes todo a gran sabí tema inmi el iendo el servicio nocturn que hos dido s, aun a muc s se completaban las obra os diss con mayor men ejale ían no conc estar los ma s— de mis uno inglé la , y an dida provisional mientra Solís habl ón, que ucci que no que se iniciara la reconstr er influencia entes de vehabían aprobado antes de poder en Chicago, podría ejerc s contra la reducción de puestas a quejarse que los resid en largas batallas comunitaria ende proponen las por nte —y y dura ó Dale de cion alcal men el se sobre arios más opulentos. Algunos cind a. nes aún más siniestras, argumen si— si realmente se lo propusier cago Reader expliservicios. Chi vacio Krue moti The en bre iem sept 17 de tes ulo del Un artículo publicado el trataba de otra dificultarles la vida a inmigran en lugar de ello, según el artíc se que Pero o ente tand plem sim que a y planteab reunión progray fines de secaba el extraño contraste, Reader, no se presentó a una le Village (así como que trabajan turnos de noche residentes de Pilsen y Litt el tema en de vehículo propio, facilita con los residentes para tratar los organismos típica situación en que los a carec y por mad a dos man auca emb ven ndale) se ente siguió darios como los de la vecina North Law la primavera pasada y posteriorm s que causa el politiqueo el aburguesamiento de vecin esentan, y de los estrago ge —al obligarles a unicarse con Kruesi o hacer tes de larga com Villa e o den que supuestamente les repr Littl iend resi y n elud los s Pilse todo i Cas y oportunidades. so cuando er a nuevos al desperdiciar recursos declaraciones al respecto, inclu recorte de servicios de la abandonar el barrio, y al acog batallas que provocó el presentaron en su oficina s, proteseconómico más elevado. se l aria nive entes unit de data recuerdan las furiosas resid com entes los s resid ione reun do un aluvión de o. Esta situasis, es obvio ner CTA en 1996 y 1997, cuan con el número de Kruesi a man Les convenza o no este análi comunidad no logró dete y otras iniciativas de la y verde, s la CTA y el Ayunsurrealista como la visión de ento azul tan ta as mom resul líne tas, campañas de cartas estos las ción en en que icio o de reducir el serv mes tablas de mirar con los planes del Ayuntamient camionetas cargadas de enor rón que principalmente tamiento están en el punto de an mejoras en la línea mar serpenteaban por ido a en optar por conque s Deb Pued . ad. eante tema hum ciud este la a la vez que se efectuab a era de cto mad e respe nort rios blancos de la zona años de reión del servipresta servicio a vecinda las angostas calles durante los no pueden tomar la línea siderar prioritaria la restaurac siete años los residentes se estén proico ue Méd aunq rito glas, ión. Dou Dist l al estos recortes, desde hace trucc rama ro, cons al cio ana para desplazarse al cent en toda la logró lo que prácenados dep érrez r raliz Guti gene luga que su rtes lta En reco azul durante el fin de sem . Resu endo inos duci de Illinois y a otros dest lo de $400 misi. O puerega Krue un dose e rtido tituy vién adve o, cons ha o lent ente de Illinois, a la Universidad com más ticam ad, ho ciud ofrecen un servicio muc gobierno felargas. Sin den de distintos buses que or riesgo de ser víctillones a la ciudad por parte del den seguir eludiendo y dando bajo el frío invernal y may as vías y presennuev de ión CTA trucc la a cons le la rrar para expuestos a largas esperas l los airados residentes seguirán dera ían aho duda deb rtes reco los nte, cería ame en los gulle uest so enor Sup se inclu e en. que serlo ento crim el de tami un ntó algo de Ayun s, eme el mas estacione , se incr tándose en efectuarse dichos recortes han heasí la admi$25 millones al año. Tras pero los residentes res de Solís y Kruesi, como lo cualquier Ayuntamiento, y aun e, hoga oest del y sur del s itinerario mayor partido un trato justo. vicio de bus en algunos nistración rehúsa sacarles el impacto de la reducción cho en el pasado, para exigir ni de lejos para aliviar el para era que no declararon que no bastaba es probable que usen la CTA posible. El Ayuntamiento asev hasta Y de un iente interés entre los usuarios casi sin oposición del servicio de tren. se, siempre y cuando no sea n sufic lazar hay baro desp apro se rtes reco cio, der, los Según el artículo del Rea azul para que se restaure el servi s concejales de la na. otro línea sema la de de y fin s Solí ny Dan distrito 25 na sin que tenpor parte del concejal del aunque apenas pasa una sema los recortes, la comuniués de que se completaran na reunión o manifestación soando el respalalgu r logr zona afectada. Aun desp , luga ga icio serv el a cier que se restable restauración generalmente publica dad siguió luchando para bre el servicio de la CTA y la ibió al director de la CTA Kari Lydersen es periodista y Gutiérrez. Gutiérrez escr esi contestó y The Chicago Reader. Kru o. Post n do del congresista Luis que mism ingto lo del a Wash a, The líne en la r la reapertura de hay sufiFrank Kruesi para solicita En cuanto a la cuestión de si ones para costear la Traducción: Susana Galilea sitarían más de $300 mill respecto al servicio de fin a suma con és dich a inter que de todos modos se nece e vier cient obtu z iérre Gut que de os men a y , vías reparación de las

Kari Lydersen


Marcos Raya: El mural de todos y de uno solo Carlos Monsiváis

En octubre comienza a circular el libro en inglés Marcos Raya. Adelantamos a los lectores de contratiempo uno de los ensayos que incluye dicha publicación. Es usual estigmatizar o condenar el compromiso de un artista, su decisión de pertenecer con espíritu militante a una causa, un partido, una comunidad minoritaria, una región, una nacionalidad. Si uno se aventura en el terreno resbaladizo de las profecías, vislumbrará en el siglo XXI lo evidente: el gran ajuste colectivo a los requerimientos de la globalización, el desarrollo tecnológico, la ofensiva de las industrias culturales y el desdén por lo local; al mismo tiempo, el siglo XXI exigirá la presencia de los nacionalismos, al ser los componentes de la diversidad y los referentes de la Historia como modo de ser. El nacionalismo próximo, y no se necesitan dones proféticos para saberlo, si no es combativo y al borde siempre de la extinción, pertenecerá al espectáculo y a la historia, será solemne y divertido, le dará a su repertorio simbólico las oportunidades de encabezar el desfile y se aferrará a los signos externos sólo si renunciar a ellos se traduce en pérdida de razón de ser. Será un nacionalismo paradójicamente sin fronteras, un aferramiento local que sólo se explica por la pertenencia a lo global. Y se inscribirá en el horizonte de las migraciones, el nacionalismo que no salga de casa nunca la habitará debidamente, se requerirá la condición de indocumentado cultural si se quiere estar al día y sin el continuo cambio de domicilio no habrá arraigo. Y el que quiera entender obras de la vastedad y la complejidad de la de Marcos Raya, deberá captar en primer término que un artista contemporáneo únicamente se explica a partir de un concepto: el arraigo en la movilidad. Los que saben bien que están afuera, y que por lo mismo optan por la centralidad del “afuera” A Marcos Raya y a dos o tres generaciones de artistas chicanos (el término describe mucho más que define) les han tocado convivir con varios fenómenos del mundo artístico de Norteamérica, el que decide las reglas del arte mundial al instituirse en el mercado por excelencia. Entre esos fenómenos localizo los siguientes: ‹

el papel rector de la moda tal y como la juzga el conjunto donde intervienen los críticos de arte, los historiadores, los galeristas, los periodistas, las revistas especializadas, la academia (en menor medida) y el sistema internacional de los museos. En este ámbito, la moda es lo que conviene de acuerdo a los usos de la renovación, al papel encandilador de las consignas (“Lo figurativo es literatura/ Lo abstracto es frío/ El realismo pertenece a la época en que la gente necesitaba entender la pintura).

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la debilidad extrema de los mercados de arte de países que no sean Norteamérica, Japón, Francia, Inglaterra, Alemania y, con mayor modestia, Italia. Esto obliga al encumbramiento de Nueva York y Los Ángeles como las zonas de consagración. La competencia es extrema, pero fuera de estas zonas parecen no existir las recompensas.

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el control de los museos por un criterio canónico implacable que se orienta por lo consagrado (con magníficas razones) y por lo consagrable que está allí porque alguien lo valoró intensamente y los demás se convencieron acto seguido. El artista o la artista que no figuran en este cuadro de honor temporal (el de los vivos) se profesionalizará, las más de las veces, en las peregrinaciones del desaliento.

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el criterio de vanguardia, al modificarse inevitablemente, jubila o vuelve anacrónicas a las vanguardias anteriores y, éste es muy importante, a los artistas que aún trabajando sin voluntad específica de asociarse a escuelas o tendencias, dan la impresión de corresponder a una vanguardia que dejó de serlo. Para ellos el infierno de lo que corresponde a los archivos de la memoria.

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la fuerza y la persuasión de las instalaciones y los performances arrincona por una temporada a todo lo demás. No tener propuestas, en el sentido de nociones cuya explicación suela llevar más tiempo que la contemplación de la obra, es carecer del espacio interpretativo de hoy, que sólo toma en cuenta una ideología y un vocabulario. Hay instalaciones magníficas y algunos de los artistas de moda es muy probable que correspondan al canon venidero, pero eso no es lo substancial, sino la intolerancia ante “lo que no es como debe ser el arte de hoy”.

De cómo vino Marcos Raya y se quedó Imaginemos el año lejanísimo de 1964. Un joven de dieciséis años de Irapuato, Guanajuato, llega a The Windy City y asiste con asombro a lo que ofrece y niega la ciudad. Irapuato, para ser breves, es una ciudad del Cinturón del Rosario, intolerante sin esforzarse, cerrada a lo nuevo e imperturbable ante el desgaste diario de lo viejo. En esas fechas antiguas, Irapuato carece de estímulos culturales que no sean a contracorriente, las escuelas de arte apenas cuentan, no hay librerías no se tiene acceso a revistas especializadas, y de lo único de que se dispone —y allí se inicia una deuda mayúscula de gratitud visual de Raya— es de la admiración enconada (el reconocimiento a pesar de todo) por unos cuantos pintores que no sean los clásicos europeos entrevistos en pésimas reproducciones, y esos cuantos se llaman Diego Rivera, José Clemente Orozco, David

Alfaro Siqueiros, los grandes muralistas. Raya llega a Chicago con sus tradiciones a cuestas, lo que hace cualquier migrante de cualquier país en cualquier ciudad. Pero sus dioses y sus penates no tienen que ver con la preservación sino con la actualización de los rituales, con lo que en su caso serán las mutaciones de la costumbre visual. Muy pronto, en la región de Pilsen (para él mucho más que un barrio o vecindario), Raya inicia sus metamorfosis, el cambio que es persistencia, el apego que es una forma del exilio. En una entrevista del 25 de febrero de 2000, le cuenta a Jeff Huebner, su experiencia en los senderos de la mala vida, en el apogeo de sus murales políticos y sus óleos donde la imaginación va del sueño a la pesadilla y de regreso, asilado en el trago, en el intercambio de monólogos con sus amigos, la mayoría ya desaparecidos. (La mala vida suele ser corta por definición). Raya evoca y se contempla en el recuerdo del torbellino existencial: Estoy feliz y tengo mucha suerte porque sigo aquí. Pude morirme mil veces. Porque yo era joven, idealista y con causas políticas, pensé que mi rol como artista era ayudar a la sociedad. Pilsen requería absolutamente de servicios sociales, y mientras eso sucedía, yo, que vivía en un vecindario de trabajadores, me convertí en un bohemio lumpenproletario. Casi nunca pensaba en lo que me podía pasar —si moriría pobre, si fallecería en las calles— pero en ocasiones pensaba que me ahorcaba al pie de un farol.

La leyenda tiene bases sólidas de sustentación: un artista que es, como deben ser las leyendas, un autodidacta en lo básico, emplea su talento en crear y destruirse, y en un último momento algo lo salva, la luz al final del túnel, o como se le quiera llamar a la exposición del Museum of Contemporary Art, donde Raya instala su trabajo multimedia Night Nurse, homenaje al collage que ha sido su experiencia y a su trato con las experiencias límite. Night Nurse contiene maniquíes, máscaras, instrumentos quirúrgicos, memorabilia de México, detritus callejero y un autorretrato del artista como paciente en un hospital. Una crónica artística al borde de la tumba y en los albores de la resurrección. Pero antes de la instalación y su éxito inesperado, Raya ha vivido en el mundo muy iluminado y en penumbras de la variedad de experiencias estéticas y vitales; ha pintado óleos y ha creado collages, instalaciones y ensamblados, ha trazado en sus obras su biografía, ha examinado el arte internacional (Dadá, los surrealistas, Picasso, Francis Bacon), ha vislumbrado las potencialidades de la ciencia, ha vuelto

Marcos Raya y Carlos Monsiváis en Chicago


Desnudo de un mundo artificial Jotorreando Iván Torrijos

Marcos Raya: El fetichismo del dolor (detalle), instalación, 2004

a su tradición y le ha devuelto a su tradición imágenes nuevas, ha utilizado respetuosa y salvajemente los saberes de Man Ray y Max Ernst, se ha chicanizado y deschicanizado, ha ido al límite sofisticado de lo rascuache (una palabra casi intraducible, porque no es tacky sino algo equivalente al fracaso de la elegancia y el triunfo de la falta de recursos), ha creído en los ancestros y se entretiene enviándole mensajes a los descendientes. Las utopías tradicionalistas y postmodernistas Raya, como todo artista productivo, es un conjunto de acciones, utopías y talentos, es un pintor al óleo y es un muralista; es un instalador y es un practicante de la teoría del fragmento como síntesis de la totalidad; es chicano y su obra carece de pasaporte; es un obseso del autorretrato (el Yo como la multitud que el Yo contiene) y es un partidario de su comunidad (en el más pleno sentido de este término); es de Chicago y es —una nación por cuenta propia— un nativo de su estudio de artista; es un nostálgico de la Tijuana del porvenir y un habitante (al corriente de sus impuestos) de la Tijuana de hace medio siglo; es un admirador de la tecnología de punta y un fan de Frida Kahlo. ¿Por qué Frida Kahlo? ¿Por la moda de la artista sufriente, la Dolorosa laica, la creadora del universo de la pena y la vitalidad, la compañera de Diego Rivera? Por eso, por su vida desbordada y por su incursión en el autorretrato, la posesión del rostro a través de su repetición. Raya, a fin de cuentas un transformista a la antigua, alguien que modifica su apariencia para estar siempre vinculado a las realidades nuevas, ha visto en la obsesión de Frida de convertirse sus cuadros en espejos, una incitación irresistible. El mural es un espejo comunitario, pero Frida Kahlo —y decenas de miles de piezas artísticas así lo reconocen— se ha ido convirtiendo en el retrato de todos, en las facciones superpuestas al rostro colectivo (como una figura con sombrero hongo de Magritte, como un semblante alterado y fidedigno de Picasso, como unas fotos de Zapata, como una serigrafía de Andy Warhol, como un reloj a punto de expirar de Dalí, como la obesidad de lo real según Botero, como...). Raya aprendió de Frida a tener un rostro artístico, algo suyo radicalmente porque se lo adjudica a varias personas, porque lo sitúa en paisajes tecnológicos, porque le da las dimensiones del comic, porque es propiedad del vato loco alivianado y del mural de la esquina y de las pinturas en los highways y de la gana de cederle sus facciones a la beneficencia pública para que no se las vaya a robar alguna estatua. El rostro de Frida es el rostro global de la ansiedad por transferirle al retrato —al revés de la fábula de Dorian

Gray— la juventud y la madurez y la vejez simultáneas, las edades del hombre revueltas por la tecnología. Experimentación, vuelta al principio, olvido de los orígenes que se resuelven en el cuerpo tatuado de la memoria. Y murales, el autorretrato popular. Afirma Raya: Por eso creo que el individuo debe estar abierto a su environment. Es muy fácil pintar pirámides y copiar las culturas que ya pasaron. No, eso no. Hay que estudiar la historia. Hay que darle una revuelta a todo y estudiar en serio. Así se pinta un mural, como los que hacía Diego Rivera. Libros completos para que el pueblo viera su historia.

La identidad está en cada obra, la identidad huye de cada instalación, óleo, mural. Lo que se va a quedar ya pasó, lo que transcurre pronto va comenzar. Raya es futurista y es tal vez un buen lector de Philip K. Dick. Por eso se aventura en lo desconocido que puede ser muy bien lo inminente: Con tecnologías avanzadas yo ilustro el fin de la perspectiva óptica clásica; la llegada de una pseudo-perspectiva opto-electrónica. En este momento no es utópico pensar que un día seremos capaces de ver la imagen de un objeto mental que aparece en la pantalla de una computadora.

Mire usté nomás. Marcos Raya, de Irapuato y Pilsen, es un testigo, un actor, un intérprete y un transformador a su modo: su comunidad, y la otra comunidad, la que sólo responde al nombre de Marcos Raya. En su exuberancia y las variedades de su talento comienzan las líneas de su autorretrato. El libro Marcos Raya se presentará en el estudio de Man Raya viernes 29 de octubre a las 5:30 P.M. 2201 S. Halsted (312) 432-0349

____________________ Carlos Monsiváis, escritor y periodista mexicano. Es autor de Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad, Los rituales del caos, Aires de familia, entre otros libros.

Octubre es el mes elegido por la comunidad GLBT para “salir del clóset”, ese momento cuando alguien se arma de valor y declara al mundo que su orientación sexual no es precisamente heterosexual. A partir de ahí es como si la vida cambiara, alguien puede tal vez sentir orgullo por ser GLBT y le grita al mundo que lo es o, por el contrario, se calla y considera que la orientación sexual es algo tan privado que realmente no existe razón alguna de mencionarlo en la vida cotidiana. Las reacciones entre las personas que están alrededor de uno son muy variadas, algunos lo aceptan sin mayor complicación pero otros no; suelen llamarnos de todo tipo: rarito, lesbo, machorra, p-u-t-o, pato, puñal, maricón, mariposa, joto y sabrá Dios cuantas otras cosas se han inventado para cachetearnos con su odio y rechazo, yo diría, para mostrarnos su ignorancia. En México existe un edificio que ahora es el Archivo Nacional de la Nación, este lugar anteriormente era ni más ni menos que la cárcel de Lecumberri. A un astuto se le ocurrió que todos los homosexuales deberían estar excluidos del resto de los prisioneros para evitar así que contagiaran con sus “perversiones”, fue por ello que se les colocó en un calabozo especial marcado con la letra “J”, todos les llamaban, “los Jotos” y el término se difundió por los siglos de los siglos hasta nuestros tiempos. Hace poco platicaba con una amiga sobre el caso del gobernador de Nueva Jersey que declaró públicamente ser homosexual; ella, en un comentario natural y espontáneo dijo: “¿A poco el señor es jotito?”, yo fruncí la ceja diciendo “¡¿es qué?!”. “Jotito” respondió, “bueno, pa’ que me entiendas, que se le cae la mano.” No tuve más remedio que reír, comprendí entonces que en español la única palabra “amigable” para referirse a alguien que se siente atraído hacia personas de su mismo sexo es “homosexual” —la cual debo confesar— en un principio me sonaba fría y sin sabor. Mi recomendación fue: “para que no te cueste tanto trabajo simplemente digamos que es gay”, o guei como sería en nuestro idioma. Con tanta desinformación allá afuera, salir del clóset no es tarea facial, pero una vez que lo haces la vida da un giro total, respiras, te quitas un costal de encima, yo diría que hasta contribuyes a erradicar la homofóbia. Quien te quiere, te acepta, y quien no, pues con la pena. En este que es el mes para salir del clóset cualquiera tiene la opción de hacerlo, pero si aún falta el valor o la información, a organizar el armario, ya luego nos lo enseñas.

Si deseas más información sobre la comunidad latina GLBT sintoniza el programa Homofrecuencia; se transmite todos los lunes de 8 a 10 P.M. en Radio Arte 90.5 FM. También puedes escucharlo en vivo a través de la Internet en la página: www.radioarte.org. Comentarios: ivanukor@yahoo.com

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Cine latino en el Festival Internacional: Resbalones y traspiés Continuidad literaria y pictórica en A Day Without a Mexican

Febronio Zatarain De las ocho películas en español que se exhibirán en la edición 40 del Festival Internacional de Cine de Chicago, tuve la oportunidad de ver cinco: tres argentinas, una uruguaya y una mexicana. Desde Pizza, birra y faso (1997), el cine que viene del río de la Plata no ha dejado de sorprender a la crítica internacional con dos o tres películas anuales (muchas de ellas óperas primas). Con estos cuatro filmes (porque a la Argentina y al Uruguay el río de la Plata no los separa; los une) se confirma la existencia de un movimiento cinematográfico en esa región del Cono Sur. Daniel Burman, por ejemplo, continúa con su preocupación de explicar el ser judío en la sociedad argentina; esta vez en Abrazo partido, el espacio es un centro comercial que se vuelve una alegoría de la vida: en él uno trabaja, se enamora, se traiciona, se reconcilia y, lo más importante, se busca. Por otra parte, las preocupaciones de Pablo Trapero son más abarcadoras, ya que sus filmes giran en torno del argentino urbano, ya sea obrero, policía, oficinista, ama de casa, adolescente, etc.; y en Familia rodante la alegoría de la vida se da en la carretera, ya que una familia entera (desde la abuela a los nietos) viajan en un vehículo desde Buenos Aires hasta un pueblo del interior para estar presentes en una boda. El cine de esta región, más que estar influenciado por el cine, lo está por la literatura (sus imágenes más que a ver nos invitan a leer). Un buen ejemplo lo es Whisky, de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, una historia de dos hermanos que tienen más de veinte años sin verse. Uno (Jacobo) se queda en Montevideo cuidando a su madre y encargado de la pequeña fábrica de calcetines que en el pasado fuera de su padre. Jacobo representa la tradición y el conservadurismo. Su hermano emigró al Brasil y representa el cambio y la renovación a pesar de que sigue produciendo calcetines, nada más que nuevos estilos y con maquinaria moderna. Los personajes y la narrativa de Whisky nos remiten con frecuencia a la obra de Benedetti y de Onetti. Leonardo Di Cesare, en Buena vida (delivery), retoma el tema de uno de los cuentos clásicos de Julio Cortázar, Casa tomada, con la diferencia de que aquí no hay manera de que se torne en un cuento fantástico o psicológico. En tiempos de crisis, pareciera decirnos Di Cesare, la exploración metafísica o la locura son un lujo. La crisis económica ha llevado a la Argentina a una crisis de valores. Una joven (Patricia) se prostituye veladamente para conseguirles techo a sus padres y a su hija. El padre de Patricia, un comerciante venido a menos que quizá en un tiempo no muy lejano fuera honesto, se aprovecha de un acto de bondad del joven protagonista (Hernán) para tomar su casa —único patrimonio de los padres que, por la crisis, se vieron obligados a emigrar a España—; primero una recámara, luego la cocina, luego la sala... Pero la pérdida de la casa no representa una liberación como en el cuento de Cortázar, Hernán quiere recuperarla a toda costa; primero con la ayuda de un abogado y luego con la ayuda de una banda de ladrones... Y así como a Hernán le han tomado su casa, a la gran mayoría de los argentinos les han tomado su patria. Los abuelos y bisabuelos vinieron de Europa al Cono Sur en busca del progreso y lo que esta tierra les había dado en un siglo, el neoliberalismo se los arrebató en dos décadas. Buena vida (delivery) llamará mucho la atención ya que es ópera prima y el mejor filme de Sudamérica que se muestra en el Festival. En México, no se ha podido crear un movimiento cinematográfico porque hay una vertiente en su cine que insiste en competir con el cine hollywoodense; esta insistencia anula muchas veces

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José Castro Urioste Escena de la película argentina Buena vida

el talento y la creatividad de cineastas que sólo han podido hacer una excelente película: Del toro, Cuarón, Iñárritu, etc. Esperemos que Iván Ávila Dueñas se convierta en la excepción, porque con su filme Adán y Eva (todavía), nos reitera que hacer cine es ante todo hacer imagen, que si bien sus maestros son cineastas como Buñuel y Jodorowsky, también lo son pintores como El Bosco y Tapiés. Adán y Eva al comer del fruto prohibido, además de apropiarse del conocimiento y de las nociones del bien y del mal, se apropiaron de la inmortalidad y, según la voz narrativa, esto último Dios no lo sabía. En el siglo XXI la pareja errante llega a la ciudad de México. En las aceras, Eva siempre va a una corta distancia adelante de Adán; su apartamento es pequeño y austero, ella se sienta en la mesa y recorta imágenes de revistas con los que va formando el collage de su estancia en esa ciudad (la vida no se cuenta con palabras, sino con los recortes que arman el collage). Adán, por su parte, prepara platillos que más que cumplir una función gastronómica, cumplen una función visual (incluso el mínimo espacio que sirve de cocina tiene más aspecto de taller) y se van integrando uno a uno al cuadro de la mesa; el otro espacio de Adán es la recámara. Pareciera que los puentes comunicativos entre Adán y Eva se hubieran roto; pero no, simplemente no tienen nada que decirse. La sexualidad que cada uno practica por su cuenta (bisexualidad, homosexualidad, sadomasoquismo, necrofilia), es trivialidad impregnada —como todas sus acciones— de tedio. Para qué hablar; mejor que la compositora Consuelo Velásquez con su Franqueza nos diga que “tú puedes encontrar lejos de mí quien te comprenda” cuando los dos saben que no existe nadie que los comprenda. Eva y Adán creen que Dios ignoraba su inmortalidad; en realidad, es la pareja la que ignora que durante cinco milenios había seguido en el Edén, que el ojo de Dios siempre los había estado acompañando, que su condena no tiene mucho de haber iniciado, que esta condena ahora se propala por las ciudades de México, Buenos Aires, Sao Paulo...

El Festival Internacional de Cine se lleva acabo del 7 al 21 de octubre Para mayor información llame al 1-312-332-FILM.

Escena de la película mexicana Adán y Eva

Dice el refrán algo así como “de buenas intenciones está empedrado el infierno”. Y esta última película de Sergio Arau también está llena de buenas intenciones pero tristemente se queda en eso. El propósito de A day without a Mexican es demostrar el rol fundamental que tiene la comunidad mexicana en el funcionamiento de la sociedad estadounidense. Sin embargo, la plasmación de ese propósito resulta totalmente insuficiente, por decir lo menos. En primer lugar, en la película de Arau nunca se construye una acción dramática. Simplemente, hay una situación (todo aquel que es mexicano desaparece) que surge sin ninguna explicación que se halle dentro de la lógica interna del relato. A partir de esta desaparición, se produce el caos y el desconcierto en la sociedad, que se busca representar por medio de escenas absurdas. Cabe decir que esta representación del caos se torna repetitiva y tediosa. Se trata, asimismo, de hilvanar breves historias de grupos donde hay un miembro mexicano: por ejemplo, la de la familia de un senador, la del cantante y su esposa, la de una reportera de televisión, entre otras. Ninguna de ellas posee intensidad dramática, y la última mencionada (la de la reportera) tiene el final digno de las mejores (o peores) telenovelas latinoamericanas: de pronto la mujer descubre que sus padres son adoptivos, y que su madre biológica era de Armenia y, claro, tenemos muchas lágrimas y todos esos ingredientes melodramáticos. Por otro lado, la película intenta crear humor, un humor con dosis de absurdo. Pienso, por ejemplo, en personajes como el científico asiático, o el experto en objetos voladores no identificados, o la representación del senador. En todo caso, el humor no se concreta. Apenas, con suerte y esfuerzo del espectador, se produce una tibia sonrisa (y no más de una). Sobre este telón de fondo (humor que no hace reír, unas historias sin intesidad, una acción dramática mal concebida) se insertan estadísticas —en calidad de datos reales y verídicos— que expresan el rol de los latinos en los Estados Unidos y, específicamente, en California: por ejemplo, se menciona que la actividad económica más importante de California es la agricultura (y no el cine Hollywood) y que ésta depende principalmente de los trabajadores que provienen de México. Sin embargo, esas estadísticas pierden el impacto que se merecen al ser planteadas en una película que como tal no está bien plasmada. En todo caso, cabe la pregunta, ¿y qué pasó con los personajes mexicanos que desaparecieron? Pues así como se esfumaron sin ningún indicio previo, así también y de improviso, todos estos personajes mexicanos reaparecieron en sus casas y en sus centros laborales. Definitivamente, el director halla una manera de resolver que tampoco responde a ninguna lógica interna, y que resulta ser un recurso fácil para la construcción del final. José Castro Urioste es dramaturgo y novelista. Es autor de ¿Y tú qué has hecho?


Florecitas roqueras electrorriqueñas Carmelo Esterrich En Puerto Rico no hace falta un radio: los carros por tu vecindario, por tu oficina y por toda la isla te regalan sus gustos musicales —a todo volumen—, quieras escucharlos o no. Es esa dadivosidad caribeña mezclada con la irreverente arrogancia de pensar que mi música MÁS VALE que sea tu música. Carro chiquito, estéreo grande. Y ya sabemos lo que dicen por ahí: carro chiquito... En mis recientes viajes a Puerto Rico me ha sorprendido que lo que se escucha en la calle ya casi nunca es salsa, o merengue (la fiebre musical de los noventa), sino más bien un pegajoso ritmo jamaiquino-boricua: el reggaetón. Pácata pácata paca pácata pácata paca... Sexual sin tapujos (el término ‘erótico’ es demasiado dulce para esta música), potente y delicioso, el reggaetón es el retorno de lo reprimido, el id bien alterado, y su baile, el ‘perreo,’ ha hecho del acto sexual anal un arte del movimiento corporal, para el placer de un sinnúmero de jóvenes puertorriqueños y el horror de algunos padres y ciertos senadores. Pero por otros lares se cierne otra música en la Isla: la música electrónica. No me refiero necesariamente al denominado dance que se escucha en nuestras discotecas (aunque su influencia es innegable), sino a una música más reflexiva, menos superficial aunque no necesariamente más comedida que diversos individuos, algunos con actitud pop, otros en tono más radical, producen con instrumentos electrónicos, muestras de sonido y computadoras. Esto no es música producida ni distribuida por casas disqueras en Puerto Rico, sino música undergound, hecha por los músicos mismos y regada por la Isla a través de sus amigos, colegas y fanáticos con discos, páginas en la red y conciertos en espacios alternativos. Lo delicioso de esta emergencia musical es la variedad de estilos que están surgiendo en la isla. Uno de los grupos que está floreciendo a pasos de gigante es Balún (www.balun.tk). Estamos aquí ante un grupo de músicos conocedores tanto de la música clásica contemporánea, como de la música de los juegos de video, sin olvidar las estructuras de las bandas de sonido del cine, y bien plantados en el género de la música electrónica internacional. Son canciones de cuna para adultos. A veces pesadillescas. El grupo está integrado por Angélica Negrón y José Olivares (recientemente se les ha unido Andrés Fontánez) y ya han terminado dos EPs: Balloon y Nada que hacer hoy, los dos realizados en 2003. Angélica ha sacado un disco sola, Arturo en el barco (2004), con algunas piezas de una madurez impresionante; Andrés acaba de terminar Los nervios (2004). Otros se acercan más a proyectos de arte de sonido. Jorge Castro y Claudio Yituey Chea están explorando paisajes sonoros deslumbrantes: en momentos topografías peligrosas y violentas; en otros, valles acústicos que sirven de fondo a espacios urbanos. Los dos han hechos trabajos individuales: el trabajo de Jorge, como es evidente en Subsuelo (2004), se esmera por un corte más ruidista e industrial; Yituey (www.paralelo18. org), un boricua-cantonés (de ahí su nombre), ha sacado en disco espacio=vida (2003), el que contiene piezas inspiradas en cuatro espacios en Puerto Rico: la cueva de las Golondrinas en Manatí, el paseo lineal del Parque Central de San Juan, la ‘plazoleta’ interior del centro comercial Plaza Las Américas (la catedral del consumismo en la isla), y un estacionamiento multipisos en Guaynabo. Estas piezas se pueden conseguir gratis a

través de la página de Arte Público de Puerto Rico (www. artepublico.puertorico.pr). Como dúo, bajo el nombre de Cornucopia, Jorge y Yituey han sacado numerosos discos. Los grupos que he mencionado hasta ahora componen música y espacios sonoros desde una premisa fundamentalmente experimental: se trata en muchos instantes de esculturas de sonido (de hecho, Yituey confesó en una entrevista publicada en Loop (www.loop.cl) que no escucha mucha música) o de restructurar nuestra idea de lo que es una pieza musical. Pero un grupo en Puerto Rico ha mantenido el arduo balance entre el espacio sonoro y la musica pop electroacústica: esa cosa que se hace llamar Superaquello (www.superaquello.com). La banda tocó en Chicago en diciembre del año pasado, en el Hothouse junto a Juana Molina y Ely Guerra como parte del Festival Foco, organizado por Columbia College. Superaquello es, sin más, una banda mahleriana: sus canciones, y hasta sus discos, quieren ser el mundo entero en todo su maravilloso y despiadado esplendor. La banda se mueve sin cesar (incluso en los tres o cuatro minutos de una canción): de las guitarras hermosamente cerebrales de Francis Pérez a los ingeniosos experimentos laberínticos con sonidos sacados del día a día; haikús boricuas —“No hay azúcar pa’ esta piña” dice una de las canciones— junto a doblajes de películas hechas en México o Miami; capas y capas y capas de ruidos y melodías acompañados de las voces de Eduardo Alegría y Patricia Dávila que reproducen sujetos paranoicos y placeres prohibidos (por ser infantiles y por ser sexuales —lo mismo, en definitiva). Todo esto desde un lenguaje pop que a su vez logra redefinirlo, o al menos reformularlo. Las canciones siempre están enmarcadas por interludios musicales (¿nocturnos? ¿preludios? ¿variaciones? ¿intermedios? ¿pausas sonoras?) como para no olvidar que la tonalidad y la melodía no hacen necesariamente música, y que el efecto pop no lo puede lograr todo. Su primer álbum, Mu Psiqui Ta (2002), un viaje barroco por lo cotidiano, se ha convertido en un estandarte para la nueva música (el año pasado, Café Tacuba le pidió a los productores en Puerto Rico que Superaquello abriera su concierto en San Juan). Con su nueva producción, Bien Gorgeous (2004), la cotidianidad continúa, especialmente en su himno al calor, “Stiki,” y en “La interrupción,” una danza —un género musical decimonónico nacionalizado a principios del siglo veinte como la música puertorriqueña por excelencia— o al menos el intento de tocarla, pues queda interrumpida por celulares, aires acondicionados, televisores y automóviles. Pero la paranoia, la inseguridad y la ambivalencia que marcó su primer disco parece dejarse a un lado para expresar una voz menos vulnerable y más afianzada: es esto evidente en los amores consumados de “Bola de Fuego” y la actitud autocrítica de “Como

campana:” “No hay nada que me joda más/Que cuando hago lo que le critico a los demás.” Uno de las cosas más refrescantes de Superaquello es que no le temen a cambiar de tono a través de sus discos, incluso a ser graciosos. Lo perturbador de una canción como “Como campana” —la cual comienza con el sampling de un diálgo de cine sobre un descarado acoso sexual— comparte el mismo espacio con una canción como “Iguana,” en la que el animal, harto de comer cucarachas, sale de las alcantarillas de San Juan para comerse a las personas de barrios clasemedieros y acomodados como Puerto Nuevo y El Condado. Godzilla verde en la Capital. Dos de las canciones de Bien Gorgeous tratan del mundo gay de San Juan. Una de ellas, “Diva,” cuenta las peripecias y desventuras de un travesti ya mayor y entradito en carnes sobreviviendo en Santurce; la canción está embebida de una dulzura muy poco común en la música de hoy: el coro nos aconseja, “Si la ves, sonríele.” La otra, “Farifo” (voz en desuso que se refiere a alguien afeminado) se le dirige a un joven que se quiere atener a lo chévere del mundo gay: Tú dices que eres pato pero yo sé que mientes. Ten valor mi hermano, no sigas la corriente. . . Que se joda, ¿quién escribe la ley? Alza los brazos, grita si eres gay. Y si no, no te preocupes que no es ningún mamey. En realidad, es una canción rara —queer — porque construye una curiosa utopía: un mundo en el que ser homosexual es deseable y deseado por la juventud. En un país desgarradoramente machista como lo es Puerto Rico, el acto de grabar “Farifo” se acerca a un acto cuasiheroico, y usar la palabra ‘pato’ —posiblemente el término más fuerte para insultar a un hombre gay—y usarla de manera tan casual acentúa la audacia del grupo. ¿Es la música de Superaquello, de Balún y de Yituey lo que será la nueva fiebre musical puertorriqueña en unos años? Me atrevo a afirmar que no lo será. De igual manera, me atrevo a afirmar lo que ya es: la iniciativa de un arranque musical hacia una paisaje sonoro por descubrirse.

Carmelo Esterrich es profesor de español y estudios culturales en Columbia College Chicago. Nota: Los discos mencionados en este artículo pueden conseguirse en la tienda Sonora (sonora@noisexrecords.com) o en las páginas en la red de las bandas.

El grupo electrónico boricua Balún. Foto tomada de www.balun.tk

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Líber de Pablo: Pont Marie, aguatinta, auafuerte y chine collé, 37x59cm, 2004

Líber de Pablo Delia Negro

Líber de Pablo: Meditación, aguatinta, auafuerte y chine collé, 59x37 cm, 2004

En una aproximación plástica a las inquietantes y enigmáticas líneas de Nazca, Líber de Pablo acepta los desafíos de la difícil técnica del grabado, para expresar ideas y conceptos en una micro superficie, que repetida y ampliada, nos remite a ese arte milenario de las planicies peruanas. Los geoglifos de Nazca, según los científicos, resultado de un profundo y avanzado razonamiento matemático del hombre antiguo, fueron calculados a partir de una escala menor y trasladados posteriormente a una superficie que los recibiría con una fidelidad milenaria y telúrica comparable a la técnica del grabado. De la misma forma Líber de Pablo busca el estilo, la imagen, el trazo y su réplica, en un afán por penetrar su microcosmos y a través de él en la tierra que lo vio nacer. De origen mexicano, el artista cumple con el compromiso ineludible de todo latinoamericano con su tierra; esta vinculación es una característica propia de cada individuo, el cual permanece en un diálogo ininterrumpido y constante con los elementos naturales, en una búsqueda permanente de sus orígenes. Agua, olas, viento, tierra, arena, ramas, malla subterránea que genera una planta, una vida, una creación, se presentan en la obra de este artista en un constante movimiento que escapa de lo estático e ingresa en lo dinámico y todos los elementos nos remiten al Estilo=(Caos/Orden), Style=(Chaos/Order), título de la exposición montada en el Instituto Cervantes, que permanecerá abierta hasta el 23 de octubre. “Existe en la inconciencia un punto en el cual el medio ambiente se encuentra con la memoria. Es una imagen fija cargada de emociones, con un movimiento infinito, situada en un tiempo que no parece pasar, sino permanecer. Es con especiales técnicas de grabado en metal, que yo busco esa imagen”, reflexiona el artista. “El universo que somos y que nos contiene se desintegra en líneas y manchas que penetran su sustancia, forzando a consolidar una sola imagen, que constituye un camino de verse a sí mismo: el estilo iguala al caos dividido por el orden.” El grado de desorden vivido entre las personas robustece la posibilidad de templar un carácter y el caos resultante es el origen de la creatividad. Esas mallas subterráneas siempre presentes en ese espacio expresivo, son también el origen de un lenguaje, pero no solamente de un lenguaje plástico, sino también de un lenguaje comunicativo; son las raíces de la palabra y del idioma que se desplazan en un continuo movimiento buscando su espacio. Esa tierra habla y Líber de Pablo busca, por medio del grabado, disparar la emoción del espectador, el cual contempla esa compleja combinación de líneas, ideas y conceptos. Es así que el artista logra hacerlo trascender en el tiempo, en una íntima manifestación de libertad y de exploración de su imaginación. Técnica depurada y reiterada del trazo, soporte de la imagen elegido entre papeles orientales muy finos, son los componentes de estas excelentes composiciones que nos han sorprendido con su precisión matemática y “replicante” del trazo en cada obra expuesta. Las vibraciones de cada línea son tan intensas, que atraen nuestra vista hacia el caos, caos buscado por el autor para llegar a ese orden creativo propio de su filosofía de la imagen, caos presentado en un orden que lo aglomera y lo libera a la vez, en un afán por encontrar la comunicación emotiva. Líber de Pablo parte de un conjunto heterogéneo para alcanzar un conjunto homogéneo; entre el caos y el orden encuentra su estilo expresivo, su imagen y su obsesión. La obra de Líber de Pablo se exhibe en el Instituto Cervantes hasta el 23 de octubre John Hancock Center 875 North Michigan Avenue, Suite 2940 Delia Negro es profesora de español del Instituto Cervantes.

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El naufragio de la realidad en el mito Bernardo Navia Me pregunto hasta qué punto somos capaces de entender cuán profundamente se arraigan en la historia de los Estados Unidos los conceptos de fantasía y realidad. Me explico: los años de los primeros contactos entre el hombre europeo y esta parte del mundo, marcan la entrada de este territorio a la historia occidental. Para hacer válida tal entrada es lógico que surgieran documentos, tratados, mapas, relaciones, etc., destinados a testimoniar este encuentro y agrandar el patrimonio cognoscitivo y cultural del hombre con respecto a su propio entorno. Ahora bien, ¿no llama la atención que muchos de estos documentos parezcan tomados más de la fantasía de su autor que de la realidad vivida por éste? Los ejemplos, curiosamente, abundan. Me quiero concentrar, sin embargo, en uno: las relaciones narradas por Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Naufragios (1542). Es éste el primer documento occidental conocido que hace referencia al sur de este país. Era Cabeza de Vaca uno de los tesoreros en el palacio de Carlos V pero se las arregló para que lo enviaran a Cuba, a servir allí bajo las órdenes del gobernador Pánfilo de Narváez. Una vez en Cuba partió en una expedición rumbo al continente. El gobernador en persona había planeado el asentamiento a realizarse y llevaba en esa expedición 400 hombres y tres barcos, en 1527. Un huracán arremetió contra ellos y naufragaron frente a las costas de la actual Florida. Hasta aquí, fuera de la desgracia causada por la tormenta, no hay nada extraordinario. Sin embargo, a partir de este momento comienza a desdibujarse la línea que separa lo fantástico de lo real y cotidiano. Primeramente no deja de llamar la atención que el número de náufragos sobrevivientes llegó apenas a 60. Extraviados, confundidos, rodeados de peligro, hambrientos, sedientos y desesperanzados fueron muriendo uno tras otro. Comenzaron a comerse entre ellos. Este número se reduce aún más, pues sin tener idea exacta de dónde se hallaban, finalmente los últimos 4 sobrevivientes (Cabeza de Vaca, el esclavo africano Estebanico, Dorantes y Castillo) son hechos prisioneros por algunos pueblos indígenas y separados uno del otro. No volverían a saber de sus compañeros hasta ocho 8 años más tarde, cuando son encontrados por soldados españoles (en territorio mexicano, el actual estado de Coahuila, y al servicio del capitán Diego de Alcaraz) y devueltos a España, aunque Cabeza de Vaca volvió solo, en 1537. La sola historia parece increíble. Pongamos atención a los detalles: cuando Cabeza de Vaca es hallado por soldados españoles en el noroeste de México, habían pasado ocho años desde el naufragio y todos los daban por muerto. Los soldados no podían creer que un “indio” hablara español con ellos. Cabeza de Vaca había tenido que aprender a comer, a vestirse, a hablar (entendía ya siete lenguas indígenas), a interactuar socialmente de un nuevo modo. De hecho, cuando fue hallado era seguido por cerca de 600 indígenas que lo veían como su benefactor y lo habían hecho chamán. Cuál no sería la sorpresa de los soldados españoles al encontrarse con un hombre que insistía ser alguien que, seguro, había muerto hacía 10 años y más encima se vestía como indígena, se alimentaba como éstos, hablaba español de un modo extraño (después de ocho años vagando solo y perdido —sin hablar español con nadie-por el sur de Estados Unidos, no pudo no haber sido así); y que, por si todo eso fuera poco, venía seguido por cientos de indígenas. Si todavía no nos parece fantástica esta realidad consideremos el hecho de que en su libro Cabeza de Vaca jura y perjura haber resucitado a un indígena en un momento dado. De hecho, gracias a aquel acto dejó de sufrir penurias como esclavo y se convirtió (probablemente sin quererlo) en chamán y guía para miles. ¿Cómo saber a ciencia cierta qué es fantasía y qué no lo es? Los relatos de Cabeza de Vaca y de Dorantes sirvieron como “inspiración” para las posteriores exploraciones de los conquistadores Coronado y DeSoto, quienes querían encontrar a toda costa lo que estos dos españoles juraron haber visto: Las siete ciudades de Cíbola. El mito señalaba a estos lugares como sumamente ricos en oro y belleza natural. La tradición judeocristiana había emparentado estos nombres a los bíblicos de Ofir y Tarsis (aquellas fantásticas regiones de donde Salomón había extraído todo el oro para la construcción del templo de Israel). Lo que Cabeza de Vaca tuvo que haber visto, y que más se parecía a ‘ciudad’ fue lo que hoy en día se conoce como Vandelier o, muy probablemente, Taos , ambos cerca de Santa Fe. Después de haber sido hechos esclavos, después de haber pasado un hambre atroz, después de no haber podido saber uno del otro por diez años, después de haber pasado tantas penurias (pobreza, frío, hambre, incertidumbre, peligros de muerte, etc.), uno puede preguntarse: ¿Cuál fue el motivo que impulsó a estos primeros exploradores a contar sucesos jamás vividos? ¿A pintar una imagen de esta tierra que jamás existió en realidad? Y aún más, ¿por qué fue el propio Estebanico que sirvió como guía a Coronado años después en la búsqueda de algo que él sabía que nunca hallarían? No es exagerado señalar que tal vez ni él ni los españoles tuvieron alternativa. Herederos de la concepción de mundo real-mitológica que marcó el destino tanto de griegos como de romanos tuvieron que entretejer nuestra historia con hilos de fantasía. Nuestra realidad cotidiana de hoy (la de latinos viviendo en Estados Unidos, a tantos siglos de distancia del extraviado tesorero real) no escapa a esa concepción. En otras palabras, por ser recipientes y conductores de esa herencia que se desplaza en el tiempo y el espacio (borrando los límites de éstos) usted y yo habríamos dicho lo mismo que dijeron Dorantes y Cabeza de Vaca.

Bernardo Navia es profesor de español en la Universidad DePaul.

Los versos de

“Valentín de la Sierra”* en la novela de Carlos Fuentes Ricardo Enrique Murillo En marzo de 2003 habían desempacado La Silla del Águila en las librerías de América Latina y el nombre de Carlos Fuentes era motivo de muchas conversaciones y controversias en el mundo intelectual. Los ejemplares volaban de los estantes y yo, que por esos días asistía a una convención en Mazatlán, no podía encontrar mejor novedad. Compré uno y lo leí en el autobús y en el avión. La trama de la novela, en la que María del Rosario Galván y el joven Nicolás Valdivia comienzan por cartearse, da, en un principio, la impresión de ser un melodrama amoroso. El vaticinio “Tú serás presidente de México” es sólo el disparo verbal que da tinte a la atmósfera en la que se mueven y se relacionan los personajes que integran la pirámide del poder. Sin embargo, la tensión política termina por dominar el tiempo y el espacio de la capital mexicana donde Nicolás Valdivia avanza en su propósito por una vía muy diferente a la que María del Rosario Galván le tenía trazada. Esto debido a la desconfianza que él tiene en los aliados de ella y es aquí donde la historia se complica. Como el ascenso de Nicolás Valdivia a la “Silla del Águila” no se da mediante las condiciones que ella le dicta, la relación amorosa, aplazada para ese gran día, jamás se cumple y estalla una serie de reclamos (cada carta es un capítulo) y a éstos los siguen una serie de actos revanchistas que hacen pensar en las piezas caídas sobre un tablero de ajedrez. Sólo al final nos damos cuenta de que los dos protagonistas no lo son. En “La Silla del Águila” Carlos Fuentes nos transporta al año 2020 y nos pone frente a las últimas sucesiones presidenciales y nos dice que México nunca ha sido democrático y nunca lo será porque lo que está siempre en juego no es la democracia, ni el bienestar nacional, sino el poder centralizado, y por el poder, quienes lo persiguen están dispuestos a todo. En la novela no aparece el pueblo. Muy a propósito, los humildes, como el Jefe de Gabinete, Tácito de la Canal, son personas que se arrastran por ganarse la confianza de sus superiores para transformarse, a su vez, en intocables apenas logran penetrar las esferas del poder. Como en el caso de este personaje, la condición de los “self made”, de los acomedidos, se ve reducida a lo mínimo apenas pierden una batalla o se les truncan sus más hondas aspiraciones personales. A menudo resalta el discurso como promesa, el silencio como mentira y como fraude. La violencia entre similares (o gene-

ralizada) es el último recurso de defensa. El mismo Mondragón von Bertrab, ficticio jefe de las fuerzas armadas, hace carrera política valiéndose de su propio criterio en un puesto que, por mandato, se debe a la nación; mas, en una de sus últimas cartas analiza unos versos del corrido “Valentín de la Sierra” para ilustrar el modo en que la mentira ha constituido el medio para crear un sistema frágil e impenetrable a su vez. La mentira pasa a ser una máscara en la que es difícil descifrar la realidad y sus consecuencias. Por supuesto, los resultados son los ya conocidos: el descuido en todos los niveles sociales, la indiferencia, la crisis, el “ahí se va”. La Silla del Águila podría ser vista como una novela pesismista. No lo es. Al año de haber aparecido, vemos lo que en sus páginas ya se vaticina: la corrupción de los partidos políticos y el estancamiento de las propuestas de ley en un Congreso que inútilmente convoca a la calma. Apellidos como Bejarano, Sosamontes, Robles, Ahumada, el Niño Verde, Fernández de Ceballos, Gordillo, Madrazo, entre otros, aparecen hoy, por abuso de poder, en las primeras páginas de los periódicos. Una vez más Carlos Fuentes nos habla de lo que ha sucedido a lo largo de los siglos, de lo que estamos viviendo, de lo que nos espera. Es una novela, no un llamado a la concordia, pero yo la veo como una señal de alerta. México será lo que los mexicanos hagamos de él. * Valentín de la Sierra fue originario de la Hacienda los Landa, municipio de Huejuquilla el Alto, Jalisco

Ricardo Enrique Murillo es escritor de Jalisco radicado en Chicago. Sus cuentos han aparecido antologados en Voces en el viento: Nuevas ficciones desde Chicago y ha publicado en revista literarias de Chicago y México.

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Las Mariposas de

Julia Álvarez Ana Luz Durán

La obra de la escritora dominicana-americana, Julia Álvarez abarca casi todos los géneros literarios. Su primera novela, How the Garcia Girls Lost Their Accents, refleja la experiencia de todos aquellos que, como ella, viven entre el eterno aquí y allá. Su segunda novela, In the Time of the Butterflies —que este otoño fue escogida por las Bibliotecas Públicas de Chicago para el programa One Book, One Chicago—, trata sobre la vida de las hermanas Mirabal, heroínas dominicanas que, después de su asesinato, llegaron a convertirse en símbolos de la resistencia contra la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo en la República Dominicana. Álvarez es parte del boom de escritoras latinas que escriben en inglés y le dan voz a la mujer frente a un público mayormente anglosajón. Estas escritoras cuentan sus historias a través de esa voz que raramente se escucha en la literatura de Latinoamérica. Cuentan su propia historia sin omitir las tristezas, los fracasos, los desengaños y, claro, sin olvidar los momentos dulces de la vida. Álvarez usa las voces de dos grupos de hermanas para contar historias que han sido parte de la experiencia panamericana: el exilio, ya sea por razones económicas o políticas, y la historia de la represión en los países latinoamericanos. La historia que cuenta Álvarez en El tiempo de las mariposas, como dice la escritora, no es la vida verídica ni la vida legendaria de las hermanas Mirabal. Para escribir la novela, Álvarez tomó como punto de partida el cúmulo de ideas e imágenes que las hermanas despertaron en la mente de sus compatriotas. A través del lente de la ficción, Álvarez crea historias “reales”. Cada Mariposa cuenta su historia, no sólo los eventos que las ligaron al desarrollo de la historia de su país durante la dictadura de Trujillo, sino también, y de más importancia, su transición de niñas a mujeres, a seres que ya tienen su propia voz. Quizás éste sea uno de los elementos más atractivos de la obra de Álvarez y acaso sea el motivo que más ha contribuido a la popularidad de sus novelas. Las historias que cuenta Álvarez se desarrollan en dos niveles. En un primer nivel se cuenta la forma en que estas hermanas se comprometieron con su país. El segundo nivel sirve para decirles a las miles de jovencitas que leen la obra de Álvarez, que todas pasamos por el mismo y confuso camino hacia la madurez. Igualmente, los dos niveles en los que la escritora desarrolla su historia le permiten crear personajes complejos y completos. Álvarez mira más allá de la leyenda que fue creada una trágica tarde y con su ojo artístico imagina cómo se formaron estas mujeres, no como heroínas, simplemente como mujeres. ¿No son los héroes simplemente personas ordinarias en situaciones extraordinarias? Éste es el aspecto más interesante de la historia de las Mariposas, pues Álvarez logra descubrir (aunque sea a través de la ficción) las mujeres de carne y hueso detrás de las leyendas. Después de todo, a veces las leyendas pueden destruir a las personas de carne y hueso; y hay que rescatarlas, aunque sea a través de la ficción. Otro aspecto importante de la obra de Álvarez es el modo en que presenta a la mujer de Latinoamérica, especialmente ante el público estadounidense, que a través de los años se ha formado ciertos estereotipos de las mujeres latinas. Álvarez la presenta tan variada como la flora y fauna latinoamericana. A pesar que en estos momentos la cultura, la música y la comida latina /latinoamericana está de moda, la mujer latina y latinoamericana sigue siendo un misterio para los anglosajones. Persiste aquella romántica imagen de la mujer sumisa y sensual, en fin, un personaje simple. Álvarez, en cambio, la presenta como un personaje imperfecto y la vez perfecto, heroico y a la vez trágico.

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Uno de los personajes más interesantes es Patria Mercedes Mirabal, la hermana que tiene inclinaciones religiosas. La religión siempre ha sido “cosa de mujeres” en la familias latinoamericanas y la mujer religiosa se ha convertido en un “tipo” de personaje cuando se habla de las mujeres latinoamericanas. Álvarez le da profundidad y complejidad a este “tipo” de personaje encarnado en Patria Mercedes Mirabal. La belleza del personaje se encuentra no en su temprana devoción a lo divino, sino en el conflicto entre el cuerpo y el alma que se despierta cuando la joven entra a la adolescencia. Las sensaciones, los sabores y las texturas se vuelven dulces tentaciones que el personaje disfruta al mismo tiempo que trata de negar. Aunque al final Patria Mercedes opta por no seguir una vida religiosa, es su espiritualidad que la ayuda a sobrellevar los momentos difíciles. Esa misma fe es también la que la lleva a colaborar con el movimiento de resistencia. Y es precisamente durante un retiro espiritual que Patria Mercedes recibe una revelación: ve una vida joven que es violentamente apagada, ella cuestiona lo que hasta ahora consideraba la voluntad divina. “No voy a sentarme con los brazos cruzados mientras miro que mueren mis hijos, Señor, aunque eso sea Tu voluntad”. Es con mujeres (y hombres) complejos que se forma el mosaico de Latinoamérica. La importancia de la obra de Julia Álvarez va más allá de su talento como escritora. Ella ha logrado dominar el inglés para poder contar nuestras historia en el idioma de este país. Es que desgraciadamente nuestra voz no se escucha porque la mayoría de los inmigrantes y sus hijos no logran este nivel de educación, y poco a poco nos estamos convirtiendo en una mayoría muda. Dejamos que otros cuenten nuestras historias. El éxito de Julia Álvarez la ha convertido en ejemplo para las jóvenes latinas que crecen en una cultura en la que no encajan. Los personajes creados por ella nos ayudan a crear un espacio donde podamos celebrar nuestra diferencia en una cultura homogénea.

Julia Álvarez se presentará en: Harold Washington Library Center 400 S. State St. Lunes 18 de octubre: 6 P.M. Mexican Fine Arts Center Museum 1852 West 19th St. Martes 19 de octubre: 7 P.M. Ana Luz Durán se graduó del departamento de español de la Universidad DePaul.

Tierra Santa en

Chicago Francisco Piña Mientras esperaba a Alberto Cabrera, El Greñas, me puse a recorrer los cientos de discos que se encuentran en exhibición en las paredes de El Chopito. Desde hace un par de años había buscado sin éxito el disco Tabaquería de Liliana Felipe donde interpreta a Pessoa y ahí lo encontré. Nunca antes me había parado en ese nicho de melómanos y aficionados de la música alternativa en español. Entre los estantes se encuentran joyas ya descontinuadas y otras tantas gemas que sólo adquieren valor en manos de coleccionistas. Mas no para mí, pues mi analfabetismo musical —ahora me doy cuenta— es enciclopédico y al leer cada título de los cidis no hacía más que encoger el entrecejo. Al mismo tiempo que recorría el muestrario de camisetas roqueras y revolucionarias, el penúltimo cliente salió de la tienda. El Greñas se acercó a platicar de esta Mallinalli del Rock y y de “los planes que tiene El Chopito de seguir impulsando el rock y levantar más el movimiento”. El Greñas y los que forman El Chopito llevan años en la tocada. Son más que reconocidos entre la banda roquera local y desde hace un par de años comienzan a hacerse eco fuera de Chicago. Ahora El Chopito no solamente se conoce como tienda sino también como casa promotora de conciertos de rock. “Nosotros estamos abiertos a la propuesta que venga relacionada con el rock —comenta con voz pausada—. Hemos traído a los roleros, bandas de heavy metal, Tribu, Arturo Meza.... Ahora me están ofreciendo a Tierra Santa y lo tomo en cuenta porque es un grupo que yo escucho y sé como se mueve y además veo la importancia de traerlos a Chicago.” Tierra Santa apenas lleva siete años como grupo y ya se ha vuelto un clásico del heavy metal español y hay quien asegura que de la escena europea también. Ésta es su segunda gira por el continente americano y ahora sí harán una parada en Chicago. El Greñas abunda sobre esta banda: “la gente que escucha ese tipo de música es gente un poquito más adulta y es gente que compra discos de bandas de Alemania, Francia, Inglaterra... Tierra Santa toca un heavy metal para gente clavada en el rollo de la música. El público que los escucha ha estado esperando que este tipo de bandas venga a Estados Unidos”. Tierra Santa es considerada como una de las bandas principales de España: “sobresale de entre unas 200 o 300 bandas. Tocan un heavy metal clásico, en otras palabras, son de la vieja escuela. Han salido mucho a tocar fuera de España y han tocado junto a Judas Priest, Stratovarius, Six Feet Under... bandas que llevan de 20 a 30 años tocando”. Su repertorio y reseñas han aparecido en fanzines subterráneos y en publicaciones especializadas como Underground Empire, Metal Hammer, Hard N’ Heavy, Close-Up, etc. España fue el único país que no fue a las cruzadas en Tierra Santa, pues la lucha contra los infieles la llevaba a cabo en casa. Ahora, esta banda riojana ha recogido este nombre del medioevo para enarbolar su propia cruzada metalera. En su reconquista musical ha ido recogiendo temas épicos, parábolas bíblicas y leyendas que acompañan acelerados riffs de guitarra y bases desbocadas que germinan en himnos medievales posmodernos. El sonido de Tierra Santa se circunscribe al heavy metal de los años ochenta y noventa; “y sin perder detalle del que se desarrolla en nuestros días —como reza la publicidad de su sello disquero”. La influencia de Iron Maiden es innegable pero también es indiscutible que esta banda del Rioja ha comenzado a forjar su propia huella en esta vieja tierra desantificada. Tierra Santa se presenta en el Apollo’s 2000 Domingo 17 de octubre: 6:00 P.M. Información: (773) 780-8382


Extrasístoles ciclonazo om ulloa

qué horror, el mar. grises enormes olas embistiéndolo todo, a zarpazos de fiera. y tan bello el mar, ayer, transparente y cálido. así, me bebo un café amargo y frío, observando el espectáculo de tanta naturaleza embrutecida detrás de un acordeón de metal. ven y dime ahora que la vida es bella, con este miedo metido en los huesos, con estos ojos que no duermen. convénceme ahora que camino a oscuras y veo por otra rendija cómo las palmas se doblan y se parten sus ramas al vuelo, cómo se reparten los cocos en el aire y se estrellan como dulces granadas blancas. dime ahora que la vida es un sueño mientras rugen las miles de bocas de viento fétido que nos arrasa. a distancia precavida olfateo el salitre desbocado del mar que salta al cielo huyendo de la furia, de las garras de tanto odio. esto es una naturaleza muerta o a punto de ya morir. total, ése es el precio del paraíso, del sol en tu piel y del espléndido azul marino en tus ojos. azul de un mar infinito, tranquilo y tierno que acaricia tus pies con olitas tímidas sin querer queriendo. qué placer hundir los dedos en la arena caliente y sentir la humedad leve. qué suspiro inmenso sentir su superficie caliente y su beso de brisa antes de hundirte en su agua tibia, y ahora, como el vacío inmenso que deja una caricia leve a un amante indiferente, como el resquemor del deseo ahogado en el olvido, el horror del mar se desboca y te azota, crecido, engreído, amenazante. anda, atrévete a acercarte ahora, dice en sibilantes silbidos de desprecio. mete tus sucios pies en mi orilla, que te voy a comer como el lobo feroz y te voy a triturar para escupirte como un bagaso seco, insolente mamarracho humano. de un soplido te voy a dejar encuero, tiritando y llorando entre todos tus juguetes rotos. y se ríe con esa carcajada convertida en rugido que no termina, que se avalancha contra tu guarida de tejas y cartón y arremete sin cesar. ese eco de viento ensordecedor nunca se irá de tu memoria, grabado en ráfagas repentinas que lo empujan todo. qué horror el mar, que se infla de rabia y se desata como un lazo mal hecho. qué amplios mis ojos que no duermen y ven chispas de sal y arena en los cables de electricidad mientras en la oscuridad, de un rincón, salen las voces viejas que conversan en tono calmado y risueño. hablan del ciclón del '26. del flora que entró por oriente y acabó cuando ellos eran niños. recuerdan con nostalgia como al otro día de un ciclón en la isla los muchachos salían a jugar en los charcos de agua, sin tanta preocupación, sin tanta bobería como aquí. hablan de los miles de ciclonazos que han pasado por la habana y sigue en pie, urbe orgullosa y firme. hablan de las gigantescas olas del malecón, que tantas veces han inundado a media habana, y allí sigue, con cimientos resbalosos de moho tal vez, pero arraigados al mar, siempre al mar. somos del mar, nuestro dios y dueño. somos la cúspide de la atlántida, reino hundido y ahogado en el mar. somos los descendientes sin agallas, encarcelados en una castrada pecera de cristal. qué horror hoy, el mar, entonces, que nos ataca en una ciudad de vidrio, plástico y cartón, de luces de colores y fachada de sol. aquí los cimientos son falsos, las paredes son huecas y los pecados y violaciones al mar son peores, por eso tanto odio, tanta venganza marina. esta ciudad entera se robó al mar, a las marismas pantanosas inundadas de cocodrilos hambrientos. sin medida cavaron las entrañas de salitre para erguir hotelotes, hotelitos y hoteluchos que sacien tu hambre de elitismo, lujo y lujuria. asfaltaron vías sobre corales y caracoles para que corras tu carro que se alimenta de fósiles y llegues a tiempo al final del camino. trituraron rocas en arena falsa para rellenar las caries en la costa que tanto tragar cochinadas deja. designaron, construyeron y elevaron para abastecerse más allá de lo que hace falta. iluminaron, pintorretearon y maquillaron las fachadas con cirugías rápidas y eficaces para que el espejo del mar les mintiera sobre su belleza plástica, como hacen a las mujeres cincuentonas como última alternativa antes de echarlas a un lado y retirarlas del eje vital y civilizado. así es la cosa pues, no te lamentes, no te quejes como perro lastimero. sal del escondite y da la cara. resiste el embiste por lo menos con porte y estoicismo. éste es el cobro de lo que me quitaron, rugen las olas de un mar sin freno. el pagaré se vence hoy, dice altanero y burlón, y si no, mañana, ya verás.

om ulloa es autora de selectos lapsos de memoria (una serie de fetos) y prendas de mujer.

Cartografías del corazón Jochy Herrera

Regresas de madrugada, desnuda en el pez de una luna sin lluvia ni navío. Enriquillo Sánchez

Américo Vespucio es poseedor de méritos históricos por su arrojo, imaginación y valentía: fue capaz de concebir el mundo desde una perspectiva cosmográfica, algo que algunos, antes y después, consideraron tarea de soñadores. Su legado tiene mucho en común con la cartografía, que es el conjunto de operaciones que intervienen en la elaboración de mapas (desde la topografía terrenal hasta la impresión del mapa mismo). Vespucio fue marino y buen italiano, aunque murió en España. A él se le atribuye el descubrimiento del Río de la Plata y parte del Brasil. Mundos Novus fue el título de la carta enviada a su protector, Lorenzo de Médicis en el 1501, donde afirmaba (luego de cruzar el Estrecho de Magallanes) que Colón estaba equivocado cuando consideraba las nuevas tierras parte de la península asiática. Como homenaje, nuestro continente lleva hoy su nombre. Sin embargo, estas hazañas no han de sorprendernos: al fin y al cabo, las aventuras marítimas siempre han sido pequeñas osadías de hombres y mujeres en busca de caminos y direcciones. Aventuras a las que sólo las bitácoras (esos sobrios instrumentos cercanos al timón y donde las agujas de marear apuntan su mirada) otorgan sentido alguno. Varios siglos luego de la muerte de Vespucio, en 1887, Augustus Waller se convierte en el primer científico que graba la actividad eléctrica del corazón humano usando instrumentos primitivos. Quince años después, su colega, Willem Einthoven, provee a la comunidad médica de la época, la primera descripción del electrocardiograma, verdadero mapa eléctrico del corazón viviente. Este logro le hace merecer el Premio Nobel en 1903 y con él, Einthoven traza, quizás sin saberlo, un paralelo entre la vectocardiografía (la búsqueda del eje eléctrico del corazón) y la cartografía, ya antes descrita. Este aparente simple logro, deja sentada las bases de lo que hoy se conoce como la electrofisiología, rama médica a cargo del cuidado de los trastornos responsables de la mayoría de muertes entre los adultos: las arritmias cardíacas. Utilizando estas técnicas, especialistas han logrado mapear el corazón humano en pos de tratamientos y explicaciones a su impredecible conducta. Se nos ocurre pensar que pudiesen existir conexiones entre los mapas, los viajes marítimos y las andanzas del corazón. ¿Sería posible asociar, por ejemplo, las coordenadas de una isla mediterránea como Cerdeña, con Vespucio y la vectocardiografía? El mapamundi incluido en el diccionario Gran Espasa-Calpe, sitúa esta isla entre la latitud y longitud de 40-45 grados en el paralelo norte-sur. Coincidencialmente, Einthoven demostró hace un siglo, que la posición eléctrica del corazón sano está justamente localizada en el eje de 45 grados con respecto al plano horizontal de nuestro cuerpo. Parecería entonces que los mapas compartiesen las inquietudes del corazón. De ser así, durante una travesía marítima responderíamos al instinto de nuestro pecho, y no a la geografía, cuando consumidos por unos ojos color mar, la memoria nos toque las puertas del alma. ¿Se transformaría entonces nuestro entorno en microcosmos de océanos y señales eléctricas en pos de navíos, faros y goletas perdidas? Según recientes estudios en el campo de la electrofisiología, el origen de las más letales y frecuentes arritmias cardíacas yace muy próximo al ventrículo izquierdo, justamente en aquellos tejidos afectados por viejas cicatrices. Por consiguiente, y gracias a mapeos electrofisiológicos, la medicina moderna ha logrado aplacar la furia con que en ocasiones el corazón es capaz de matar. A pesar de ello, los hombres seguimos incapaces de aceptar cuán fútil es a veces intentar controlar las caóticas descargas eléctricas de un corazón enamorado. Cuán inútiles son los mapas, la navegación celestial o la cardiología, cuando fijamos la mirada en esa muchacha anfibia que hace un tiempo nos arrebató la madrugada.


MÚSICA CAFÉ

La Oreja de Van Gogh 20 de octubre House of Blues 329 N. Dearborn (312) 923-2000

cafe jumping bean Arte: Guillermo Delgado hasta el 21 de octubre 1439 W. 18th St. (312) 455-0019

Ana Cervantes Recital de piano domingo 31 de octubre Chicago Cultural Center 78 E. Washington (312) 738-1503

Sobredosis, Aire Mystico Miércoles: Open Mic Domingos: Jazz 2123 S. Ashland (312) 942-0095

y Children of the Past viernes 22 de octubre Justicia Restaurant 3901 W. 26th St.

Fulcrum Point

Décima Musa

“Concierto Suite de Frida” 22 y 23 de octubre MFACM 1852 W. 19th St. (312) 738-1503

Jueves de trova con Ramón Marino 1901 S. Loomis (312) 243-1556

Kristoffer’s Cafe Micrófono abierto con poetas locales 8 y 29 de octubre 1733 S. Halsted (312) 829-4150

Escuche Diálogo abierto con la cultura y las artes Domingos de 12 a 4 de la tarde

en el 950

AM

Pie de página Una revista cultural que da cuenta crítica de la producción intelectual en Latinoamérica y en las comunidades latinas de los Estados Unidos Búsquela en: Europa Books Tres Américas cafe jumping bean piedepagina2002@yahoo.com

La Parka, Malafacha y Lizard Kings viernes 29 de octubre Justicia Restaurant 3901 W. 26th St.

Entre el pasado y el futuro fotografía y video de China del 2 de octubre hasta el 16 de enero

DANZA Café Mestizo

ARTE

Luna Negra Dance Theater en colaboración con Chicago Sinfonietta 17 de octubre Dominican University 7900 W. Division (312) 236-3681 x 12

MCA 220 E. Chicago Ave. (312) 280-2660

TEATRO Las Calaveras Una obra teatral para celebrar a los muertos 29, 30, 31 de octubre Meztli 556 W. 18th St. (312) 226-0754

Aire, Tierra, Agua: Pintura abstracta española Yolanda Martín, Amalia Martínez y Guadalupe Masa Recepción: 29 de octubre Instituto Cervantes 875 N. Michigan, Suite 2940 (312) 335-1996


liza@abfloan.com


contratiempo 18  

deshoras tiempo extra 773.769.2923 1434 West Thorndale Avenue Chicago, IL 60660 director editorial director fotógrafo ciclonazo 29 om ulloa...

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