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activismo polĂ­tico en chicago letras peruanas en usa

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gramos

chicago, illinois

nĂşmero 9

enero

2004


consejo editorial Ricardo Armijo, Raúl Dorantes, Jochy Herrera, Francisco Piña, Julio Rangel, Febronio Zatarain

jefe de redacción Raúl Dorantes

diseño Francisco Piña

arte: Jesús Macarena Ávila

colaboradores Josefina de Abad, Richard Bueno Hudson, José Díaz, Carmen González, León Leiva Gallardo, Luisiana Meléndez, Juan Mora-Torres, José Ángel Navejas, Leda Schiavo, Luis F. Soto, Omar Torres, om ulloa, Humberto Uribe

Jesús Macarena Ávila: Invisble Flesh

publicidad 773.769.2923 contratiempo 773.769.2923 1434 West Thorndale Avenue Chicago, IL 60660 revista@contratiempo.com

Jesús Macarena Ávila Artista. Ha exhibido y trabajado en Chicago

y Cape Town, Sudáfrica. Peter Badenhorst Fotógrafo de Cape Town. Ha exhibido en Sudáfrica

y es director del espacio cultural alternativo The Ice Room. Carlos Flores Fotógrafo puertorriqueño. Ha documentado la comu-

Editorial

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Studs Terkel La esperanza muere al último

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Kari Lydersen Activismo y política en Pilsen

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Raúl Dorantes y Febronio Zatarain Los day labors y sus leyes a medias

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Julio Rangel Entrevista con Eliud Medina

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Juan Carlos Rivera Esperanza en el Chicago boricua Lorraine Chávez-Mora La Escuelas Públicas de Chicago: “segregadoras” y “desiguales”

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nidad boricua por las últimas tres décadas. José Guzmán Fotógrafo y filósofo chicano. Vive en Joliet, Illinois. Studs Terkel Escritor y periodista de Chicago. Autor de Division

deshoras Miguel Ángel Zapata La ventana; Los muslos sobre la grama; La otra ventana

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Kari Lydersen Periodista independiente. Escribe en Chicago Reader.

Isaac Goldemberg La Última Cena

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Juan Carlos Rivera Sociólogo puertorriqueño. Cursa estudios de

Jorge Frisancho I.M. Juan Ojeda; Primera migración/ las aves

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Margarita Saona Aprendiz de bruja

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José Castro Urioste Hechizo

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Street y Race, entre otros.

doctorado en Loyola University, Chicago. Lorraine Chávez-Mora Escritora y fundadora del Centro de Estudios

Sur a Norte. Miguel Ángel Zapata Poeta peruano, profesor de literatura en Hofstra

University. Autor de El cielo que me escribe, entre otros. Isaac Goldemberg Escritor peruano, professor de Hostos Community

mirada cómplice Delia Negro Jesús Macarena y su exploración de lo infinito

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College, Nueva York. Autor de Peruvian Blues. Jorge Frisancho Poeta peruano. Su poemario Desequilibrios se

publicará en Perú este año. Margarita Saona Profesora de literatura hispanoamericana en la

Univerisdad de Illinois en Chicago. José Castro-Urioste Profesor de literatura hispanoamericana en

Purdue University. Ha publicado Y tú, ¿qué has hecho? Delia Negro Profesora de español del Instituto Cervantes de Chicago. Frances R. Aparicio Directora de la facultad de Estudios

Latinoamericanos de la Universidad de Illinois en Chicago. Carlos Gómez Cineasta colombiano. Vive en Chicago. Lance Selfa Editor de Obrero Socialista, publicado por la

International Socialist Organization. Antonio Zavala Periodista y editor de La voz del inmigrante. Marcelo Ayala Originario de Chile. Es profesor del Insitituto

tiempo extra Frances R. Aparicio La latinidad en los medios

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Carlos Gómez A otro perro con ese hueso

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Raúl Dorantes El peso del alma

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Julio Rangel La fuerza de la actuación

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Lance Selfa Asesinados por la política de vivienda y salud

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Febronio Zatarain Vargas Llosa y las novelas en otras esquinas

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Antonio Zavala Los paisas también invernan

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Marcelo Ayala El fútbol y el poder del aficionado

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Jochy Herrera A cuerpo de mujer, Victoria Bianco expone en Barcelona

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Joel Soto Nuevo disco de Alfonso Maya

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Cervantes de Chicago. Joel Soto Estudiante de inglés. Vive en Chicago. Marco Escalante Escritor peruano. Vive en Chicago. Es autor

de Malabarismos del tedio.

tiempo de sobra Marco Escalante El enigma del hombre bueno

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EDITORIAL or su origen nacional, a los políticos latinos de Chicago podemos dividirlos en puertorriqueños y mexicanos, ya que los latinos de ascendencia centroamericana y sudamericana no tienen hasta hoy un puesto de elección popular. Es comprensible que los políticos puertorriqueños le den cierta prioridad a las demandas relacionadas con el grupo que representan. De ahí que el senador estatal Miguel del Valle se preocupe por detener los intentos por desplazar a la comunidad puertorriqueña de barrios como Humboldt Park mediante apoyos del Estado para cubrir parte del alquiler o del pago de la luz o del gas; de ahí también que el congresista Luis Gutiérrez haya viajado varias veces a Vieques, Puerto Rico, para protestar contra las prácticas de la Marina estadounidense que obviamente han afectado el medio ambiente de la isla. La actitud y el trabajo que desempeñan los políticos puertorriqueños también debería esperarse de los políticos de origen mexicano. Pero no es así. Como sabemos, los inmigrantes mexicanos actualmente tienen demandas muy concretas que requieren del apoyo de los llamados “oficiales electos” tanto en el City Hall como en el condado de Cook o en Springfield. La demanda que últimamente ha permeado la atmósfera de las ciudades de Illinois con alto índice de mexicanos, es la aprobación de las licencias de conducir para los indocumentados. Hasta ahora, casi todos los políticos de origen mexicano no se han pronunciado ante los medios con respecto a este asunto. Quienes más han dado la cara y han promovido la propuesta de manera continuada son los puertorriqueños Miguel del Valle, Frank Aguilar y Roberto Maldonado. Aquí cabría preguntarse, ¿dónde están Tony Muñoz, Susana Mendoza, Joseph Mario Moreno o el resto de los políticos mexicanos electos? ¿Qué los detiene para poner su grano de arena por una demanda que el grueso de los demócratas de la ciudad de Chicago apoya? Esto nos hace suponer que su pasividad no responde a que no estén de acuerdo con el asunto de las licencias de conducir, sino simplemente a la dejadez o, en última instancia, a la abulia. Independientemente del grupo político al que se pertenezca, todo ciudadano que ha sido electo tiene la obligación de pronunciarse y responder de una u otra manera a los asuntos que afectan no solamente a sus electores, sino a los individuos y familias que residen en su respectivo distrito. Podríamos suponer que la falta de sensibilidad de Muñoz, Mendoza o Moreno se deba al hecho de que ellos son méxico-americanos y que la demanda de la licencia para el indocumentado es un asunto meramente de los inmigrantes mexicanos. Esto es, sin embargo, una falsa impresión, ya que en diversas problemáticas que afectan directamente a los niños y jóvenes méxico-americanos también –aunque en menor medida– se hace presente la dejadez. Y aquí nos referimos a problemas vinculados con la educación básica que, como lo demuestra el artículo de Lorraine Chávez-Mora, las Escuelas Públicas de Chicago además de tener resultados muy bajos en términos académicos, más que evitar la segregación pareciera que la promueven. Asimismo, estos políticos se han cruzado de brazos ante el problema que enfrentan muchos jóvenes de Pilsen, La Villita o Cicero al acusárseles de narcotráfico cuando se sabe que ellos están siendo utilizados por un poder que se halla muy por encima de la esquina en la que se juntan. Es importante recordar que los mexicanos y los puertorriqueños que lograron un puesto de elección popular a principios de la década de los ochenta, respondían al movimiento abanderado por Harold Washington y Rudy Lozano. Los jóvenes activistas de ese entonces fueron creando su propia manera de hacer política. Quienes sobresalieron fueron, por el lado mexicano, Jesús García y, por el lado puertorriqueño, Luis Gutiérrez. Con la muerte de Harold Washington y con la llegada de Richard Daley a la alcaldía, se dio una nueva configuración que exigía un repensar del quehacer político en los barrios y de la manera de hacer alianzas. El grupo puertorriqueño supo leer los nuevos tiempos; los políticos mexicanos no. Por eso estos últimos fueron perdiendo posiciones frente a candidatos que surgieron de la noche a la mañana bajo la sombra del alcalde Daley. Llama la atención que varios de ellos hayan sido policías y que una vez electos se mantengan la mayor parte del tiempo fuera del debate político. Pareciera que todos ellos tienen un vocero: Danny Solís, que a su vez se ha caracterizado por seguir incondicionalmente los lineamientos del alcalde. Está claro que en los barrios mexicanos hay un vacío de práctica política. Y esto no es sólo responsabilidad de los políticos electos, sino también de las organizaciones inmigrantistas que hacen trabajo comunitario en los barrios mexicanos, ya que un buen número de activistas sigue dirigiendo sus esfuerzos hacia un tema que poco tiene que ver con el diario vivir de los mexicanos en los Estados Unidos: el derecho al voto en el extranjero. Estos activistas deben aceptar de una vez que la vida del inmigrante y por tanto su quehacer político se dan en las ciudades y en los pueblos de este país. ¿Cómo se van a conseguir las licencias de conducir para los indocumentados, o una real aplicación de los programas de educación bilingües, o bien una amnistía, si no hay una base social organizada que sustente estas demandas? De seguir así, tampoco será posible elegir políticos para el Concilio Municipal, para el Congreso Estatal e incluso Federal que respondan a las necesidades de los inmigrantes y de sus hijos. Por último, consideramos que es responsabilidad de las organizaciones comunitarias, de los políticos, de los medios de comunicación, de los artistas y de los educadores de toda la comunidad latina, el activar la sociedad civil de la que forman parte; fortalecer los puentes entre los diferentes grupos nacionales sería, sin duda, un buen paso.


Studs Terkel

LA

ESPERANZA MUERE AL ÚLTIMO El siguiente texto es el prólogo del libro Hope Dies Last, de Studs Terkel, considerado una autoridad en la vida política y cultural de Chicago desde la publicación de su ya legendario Division Street.

a esperanza jamás ha claudicado. A pesar de todos los inconvenientes, ella siempre ha florecido. Esto es lo que Jessie de la Cruz quiso decir al manifestar lo siguiente: “Siento que habrá un cambio, pero somos nosotros quienes lo llevaremos a cabo; no el gobierno. Entre nosotros hay un dicho: la esperanza muere al último. Por eso uno no puede perder la esperanza. Si pierdes la esperanza, lo has perdido todo”. Jessie, que trabajó en los campos antes de jubilarse, rememoraba los días que precedieron a la creación de la Unión de Trabajadores Agrícolas, fundada por iniciativa de César Chávez y sus colegas. Sus palabras son casi una metáfora de mucho de lo sucedido en el siglo XX. Ahora que ingresamos al nuevo milenio, la esperanza parece ser en los Estados Unidos un atributo que ha desaparecido para muchos, sin importar la clase social de la que provengan ni las condiciones económicas de sus vidas. El discurso oficial se ha impuesto, más que nunca, con una arrogancia sin precedentes. Se puede creer que la pasividad, de cara al desvergonzado despliegue de poder del que hace gala el gobierno, está a la orden del día; pero no necesariamente. Las cartas dirigidas a los editores de muchos periódicos, incluso los más conservadores, indican algo diferente, algo que no reportan los noticieros de la tarde: una muestra del creciente descontento popular, que pone en tela de juicio la palabra oficial. Esta historia no es nueva. Se dio a lo largo de la centuria pasada, aunque no con la fuerza con la que se presenta ahora. Durante la Gran Depresión, después de la caída de la bolsa de valores, los titulares de Variety sentenciaban: “Wall Street por los suelos”, al tiempo que la esperanza entraba también en un período de declive. Hubo desesperación y se multiplicaron las colas de indigentes que pedían el pan. Algo, sin embargo, estaba ocurriendo debajo de la superficie. Es verdad que la política del New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt contaba con la iluminada participación de hombres y mujeres que fueron identificando las necesidades de las mayorías; pero esa sola razón no bastaba para transformar la desesperación en esperanza.

Dr. Jorge Prieto. Foto tomada de Mexican Chicago

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La Gran Huelga de Chicago de 1877

Siempre hubo presión desde abajo. Presión de los granjeros atrapados que provenían del campo; presión de las alianzas barriales, suble-

Activismo cibernético

vadas contra los comisarios encargados de los desalojos; presión de los obreros que marcharon en Washington, D.C. y que lograron después la aprobación del Acta de Prácticas Laborales Justas; e incluso presión de un individuo ya olvidado que, colgado de un candelabro, irrumpió en una cena de potentados en el Waldorf Astoria y gritó a viva voz: “¡Seguridad Social!” Era la primera vez que yo escuchaba semejante frase. Claro está que aquel pobre solitario –que dicho sea de paso estaba bajo tratamiento psiquiátrico– no determinó la creación del sistema de seguridad social, pero puso su grano de arena. Por lo menos entendí lo que aquella frase significaba cuando se hizo realidad durante el New Deal. Los ciudadanos problemáticos arriba mencionados son, por definición, activistas (activar: 1. poner en acción, en movimiento; 2. propiciar un cambio). Ellos sintieron que lo que hacían tenía un poder transformador, que ellos mismos tenían el poder de transformar. Fue así como la esperanza emergió durante la Gran Depresión y comenzó a florecer de nuevo.

Poco tiempo después de la Segunda Guerra Mundial, llegó la era de la prosperidad. Había comida en cada plato y un auto en cada garaje, y más, mucho más. Pero con la bonanza vino también la Guerra Fría y la cacería de brujas. Y también el silencio. Aquellos que levantaron su voz en defensa de los desposeídos, tuvieron que pagar con creces su atrevimiento. La esperanza de lograr una sociedad más igualitaria sufrió un duro revés en esos tiempos críticos. Y sin embargo, como de la nada, llegaron los años sesenta, marcados por la intensa actividad de los estudiantes de un sinnúmero de universidades. Muchos de ellos no sabían nada de los años treinta, sin embargo allí estaban, codo a codo con los afroamericanos, redescubriendo un legado perdido. Ellos contribuyeron para que se pusiera fin a una desastrosa aventura en el sureste asiático, a la par que jugaron un rol decisivo en la consolidación de los derechos civiles. Era un tiempo tumultuoso, propicio para la esperanza. Y así arribamos a la actualidad, tres años después de iniciado el nuevo milenio. “Y el mundo está en un terrible estado de caos”, como balbuceara un personaje de Sean O’Casey, el Capitán Boyle, dirigiéndose a su camarada Joxer. El caos, y los terrores que le acompañan, son en gran medida una consecuencia del desenfreno del caudillo de turno y de su corte de guerreros. Sin embargo, sería notablemente injusto culpar de todos los problemas a un solo gobierno. Lo que hoy se sufre es el funesto dividendo de las aventuras emprendidas desde la Guerra Fría. Pero ahora, cuando los supuestos servidores de nuestra sociedad pisotean la esperanza del mundo y humillan a las Naciones Unidas, comenzamos a ver enemigos por todas partes, incluso entre aquellos que fueron nuestros aliados. La visión que Thomas Paine tenía de los Estados Unidos está siendo profanada. Lo que él escribió en 1791 tiene vigencia en el 2003: “La libertad había sufrido persecución alrededor del mundo; el uso de la razón era considerado una rebelión; y el esclavismo del miedo había hecho del hombre un ser temeroso ante la posibilidad de pensar. Pero tal es la naturaleza irresistible de la verdad, que todo lo que ella necesita, y todo lo que


ella quiere, es la libertad de salir a la luz… Es en estas circunstancias en que el hombre se convierte en lo que debe. Y entonces contempla a los demás no con la idea inhumana que los concibe como enemigos, sino con la certeza de que son sus semejantes”. Y es aquí donde los activistas entran en acción, como siempre lo han hecho. Paine hablaba de una sociedad no solamente compuesta por ciudadanos, sino por ciudadanos que piensan y razonan críticamente. Sus breves libros se vendieron por millares, cantidades que hoy en día equivaldrían a millones. En las páginas que siguen, hallarán los retratos de los herederos de este legado valioso del pasado. Sus edades oscilan entre los noventa y los veinte años. El activismo no necesariamente tiene que ser una profesión en sí misma, como sí lo es en muchos casos registrados aquí. Puede estar presente en una simple carta al editor de un periódico o a quien nos representa en el Congreso; puede estar presente en una iniciativa local, nacional o mundial; puede estar presente en una marcha o en un mitin; puede tomar cualquier forma para expresar libremente nuestra protesta y nuestra esperanza. Muchos no habían participado nunca en eventos de esta naturaleza, o al menos no lo habían hecho públicamente. Al expresar sus quejas y su esperanza, se han convertido en activistas. Nicholas von Hoffman lo explicó de manera sucinta muchos años atrás: “Con frecuencia, mucha gente cumple con la misión de resucitar nuestros derechos públicos al sólo intentar suprimir las injusticias que les afectan. Quien se imaginaba a sí mismo como un simple número, repentinamente vuelve a la vida. Invadido por el sentimiento pletórico de que puede hacer historia y de que su opinión y sus acciones realmente cuentan”. En estas páginas, Roberta Lynch, dirigente obrera en Chicago, manifiesta lo siguiente: “Se trata de entrar en acción. Sientes que las cosas pueden darse, la posibilidad y la esperanza existen. Sientes que la gente común y corriente puede lograr cosas extraordinarias. Entonces algo ocurre inesperadamente, algo que nadie hubiera podido predecir”. Lynch aquí parafrasea al líder obrero Bob Travis, que en 1937 dijo: “El pueblo puede sorprenderte”. ¿Quién hubiera imaginado que los estudiantes universitarios y la clase trabajadora podían hermanarse como lo hicieron en Seattle, o durante la huelga estudiantil en apoyo a los conserjes de Harvard? ¿Sabían estos jóvenes rebeldes que sus acciones estaban dentro de la tradición iniciada por los trabajadores de la industria automotriz, que en 1937 llevaron a cabo una huelga de brazos caídos en la planta de la General Motors, en Flint, Michigan? La única diferencia es que los estudiantes se estaban sacrifi-

cando por otros, no por ellos mismos. Esto no había ocurrido en los años sesenta, aunque aquella década notable trajo consigo avances sin precedentes. Hubo dudas en los inicios de todas las épocas, y también hubo el temor de dar un paso adelante y levantar la voz; pero la causa que movió la voluntad del activista fue la esperanza y la necesidad de acción. Rara vez cedió a la desesperación o a la desesperanza. Muchos de los que se man-

Scene from the March, October 5, 2003. Foto: Chicago Anti-Bashing Network: wwwcabn.org

Wheels of Justice (Justicia sobre ruedas). Foto: www.justicewheels.org

tenían al margen, como espectadores, se contagiaron de la pasión enervante de los otros, llenándose también de esperanza. En nuestros días, desde muy inesperados frentes, llega un creciente desafío al discurso oficial. No solamente entre los defensores de la paz, los ambientalistas o las feministas, sino también entre los pequeños inversionistas engañados por el “enronismo” corporativo, y entre grupos de personas comprometidas con causas tan numerosas, que resulta imposible mencionarlas.

Este desafío, claro está, no halla eco en las cadenas televisivas, pero tiene resonancia en los barrios. Es el desafío emprendido por aquellos que dieron un paso adelante e hicieron de la palabra “activista” un sustantivo común de nuestro vocabulario; de los que hicieron del activismo una nueva vocación. Cuando comencé a escribir este libro, tenía algunas dudas. La esperanza, como tema, parecía demasiado abstracta. Mi trabajo precedente había lidiado con asuntos específicos y viscerales: la Gran Depresión, la guerra, la situación laboral, los problemas raciales y generacionales, e incluso la muerte. Se trataba de asuntos relacionados con experiencias concretas, con hechos que sucedieron o que todavía sucedían, con circunstancias y condiciones que le fueron impuestas a la gente. Los activistas siempre han marchado en contra de la corriente. Pero no a la manera de Sísifo, empujando inútilmente una roca sobre una ladera empinada. Tampoco según el modo de un tambaleante personaje de Beckett, el ciego Pozzo. Más bien como una legión de émulos de David provistos de toda suerte de hondas. Mas una sola honda no puede lograr el cambio. Y ese cambio tampoco ha de lograrse de forma inmediata. Demanda una larga batalla que ha de emprenderse paso a paso. Como bien lo cantara Mahalia Jackson: “Estamos en nuestro camino”, tal vez no hacia la tierra prometida pero sí hacia un mundo mejor que el que tenemos ahora. De eso precisamente trata el proyecto de Kathy Kelly y sus Voices in the Wilderness. Ella es una descendiente directa de Dorothy Day, que cuando le preguntaron por qué causaba tantos problemas a las autoridades, simplemente respondió: “Lucho por un mundo en el que a la gente le resulte más fácil comportarse Ráchale Perrotta en la avenida Michigan se decentemente”. manifiesta ante la firma del CAFTA. Foto: Garth Liebhaber

Traducción: Marco Antonio Escalante

Manifestación del 14 de noviembre de 2003 en Londres. Foto: Neil White Kathy Kelly. Foto: Tiffany Clark

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Kari Lydersen

A CTIVISMO

Y POLÍTICA EN

P ILSEN

El desplazamiento, la contaminación, la inmigración, las agencias de trabajo diario, la violencia entre pandillas y el activismo comunitario son algunos de los temas políticamente cargados en el barrio de Pilsen. tener un lugar caliente en el invierno.” Este movicanales oficiales no ha resultado viable debido a ste barrio ha sido una zona de controversia pomiento está generando una nueva fuerza de trabalas tensas relaciones que hay entre la policía y los lítica y de activismo comunitario desde que los jadores que ayuda a parar la proliferación de agenjóvenes inmigrantes; los jóvenes se quejan de que la inmigrantes de Europa del este arribaron a ficias de trabajo diario en Pilsen y la Villita. Se trata policía los catea sin ninguna razón y de que a veces nes del siglo XIX, pasando por la derrota del de agencias que aparecen y desaparecen de la noles llegan a plantar droga. famoso Plan 21 (intento de desplazamiento che a la mañana, que se quedan con un buen porAnte el abuso policial, la contaminación, urbano en la década de los setenta) hasta el centaje del salario de los el desplazamiento urbano y otras periodo actual en que oleadas de yuppies y obreros, de modo que esplagas que afectan a Pilsen, sirve de estudiantes de la Universidad de Illinois tos no alcanzan a ganar contrapeso el trabajo de sus organi(UIC) están inundándolo y amenazando la imagen que hasta hoy el mínimo cuando se les zadores y de sus activistas comuniha tenido: la de ser el hogar de los inmigrantes, de los artistas y de descuenta la cuota por el tarios. Actualmente, grupos como los organizadores. Parece que todos quieren ser parte de Pilsen, transporte y por el uso de Pilsen Greens y Pilsen Alliance, esya sea por motivos políticos, económicos, artísticos o sociales. equipo. Aunque todavía tán organizando un frente político Un sinnúmero de casatenientes y de planificadores urbanos se la hay muchas de esas agenpara obligar a la carbonera Fisk a pasa salivando por obtener un terrenito en Pilsen. La controversial cias en el barrio, son sin seguir estándares más elevados familia Podmajersky ya es propietaria de cientos de casas-habitacioduda menos de las que para evitar la contaminación. Estos nes en el llamado East Pilsen; y los que por décadas han residido había cinco años atrás, mismos grupos se apuntaron una en el barrio consideran a esta familia como el principal desplazador, quizás como resultado del victoria recientemente al detener pues niega el alquiler a individuos y familias de origen latino. Pero trabajo de estos activistas. la aprobación del plan llamado los Podmajersky no son los únicos que han descubierto la plusvalía La mayoría de los trabajaConcord Homes, que proponía del barrio; con la destrucción del mercado ambulante de Maxwell dores que acuden a las ala construcción de 13 edificios a Street y con la construcción de edificios habitacionales de la UIC, gencias, incluyendo los de lo largo de Peoria Street entre las el valor de los bienes inmuebles se está disparando. Pilsen, son inmigrantes inIrónicamente, estos predios tan atractivos tienen como contraparte calles 16 y 18. De acuerdo a este documentados, y por eso plan, se iban a construir 132 conel hecho de que Pilsen sigue siendo un basurero de la industria pesason altamente vulnerables dominios con un costo de 280 mil da, aspecto que molesta a las familias adineradas. La planta fundidoa ser explotados. Esta sidólares o más por unidad, cantidad ra H. Kramer y la carbonera Fisk son sólo dos de las industrias altaFisk en Cermak. Foto: José Guzmán tuación ha empeorado que escapa a las posibilidades ecomente contaminantes que se hallan en el área. Los residentes han desde el 11 de septiembre nómicas de los residentes típicos de denunciado que a menudo sus carros amanecen cubiertos de ceniza, de 2001; como sabemos, el gobierno ha conducido Pilsen. El plan también contemplaba la creación o que hay periodos en que las emanaciones de la carbonera Fisk proredadas en los lugares de trabajo que considera de inmuebles más costosos, así como un giro en la vocan dificultades para respirar. Fisk, por cierto, vende energía a la categorización del TIF de Pilsen (incentivos fiscales) estratégicas para la seguridad nacional, como el empresa Com-Ed. aeropuerto O’Hare o la Torre Sears. Decenas de perde área industrial a área residencial, lo cual aceleraDe acuerdo al estudio realizado por la Harvard School of Public sonas sin documentos han sido arrestadas y deporría aun más el desplazamiento de los residentes Health en el año 2001, cada año mueren prematuramente un prometadas. La política de inmigración posterior al 11 de actuales. El concejal Solís, quien por cierto no resdio de cuarenta residentes de Pilsen y de La Villita debido a la carseptiembre ha coincidido con la puesta en marcha pondió la llamada telefónica para bonera Fisk o a la Planta Crawford, que de las reformas draconianas a la Ley de Inmigraeste artículo, promovió la puesta se halla en La Villita. “Hay toda una geneción que se aprobó en 1996 y que por sus siglas en en marcha del plan Concord Homes ración que está siendo afectada por estas inglés se conoce como IIRIRA. De acuerdo a estas hasta que se topó con un número emanaciones”, señala Rosario Rabiela, coreformas, ninguna persona que haya sido deportasignificativo de opositores. El plan propietaria del restaurante Décima Musa. da puede volver a entrar al país en un lapso que por ahora está archivado, pero es “Nos metemos a una guerra porque supuesva de 3 a 10 años; también establecen un mayor muy posible que tarde o temprano tamente alguien está construyendo armas número de causales para deportar a los residentes se intente llevarlo a cabo. químicas, cuando aquí el gobierno se la pasa legales, incluyendo delitos menores relacionados El concejal Solís también se vio dándole su apoyo a plantas que contaminan con drogas, pandillas o abuso sexual. Muchos de obligado a tomar posición respecto con sus químicos. Si quieren desarmar algo los residentes de Pilsen están, hoy por hoy, más a las agencias de trabajo diario que que desarmen a estas fábricas.” desprotegidos ante estos cambios a la Ley de abundan en el barrio. No le quedó El concejal Ed Burke, del Distrito 14, proInmigración de 1996 y, lo que es peor, quizás no otra más que reunirse con los reprepuso una ordenanza para descontaminar el lo sepan. Los políticos electos, se han mantenido sentantes de la Unión Latina y apomedio ambiente (Clean Air Ordinance), que en silencio y, de nuevo, es gracias al esfuerzo de yarlos en su plan de crear un centro obligaría a la planta Fisk a reducir drásticalaboral. Actualmente la Unión Latina los activistas que se han estado protegiendo los mente sus emanaciones. Sin embargo, la alderechos de los inmigrantes. El activista comuniofrece clases de inglés y seminarios caldía ha hecho lo posible por darle largas tario Norman Ospina me comentó que “al movisobre los derechos de los trabajadoa la ordenanza en los comités de discusión. miento migratorio se le puede ver como una res; el objetivo del centro es tener su El concejal de Pilsen, Danny Solís, al princimigración forzada o como un acto de resistencia. propia agencia de trabajo así como pio no quiso apoyar públicamente la ordeLas personas se ven cada vez más obligadas a un plantel de educación popular. nanza, pero al sentirse presionado por grucruzar la frontera en busca de una vida mejor. El último fuego de 2003. Foto: José Guzmánn Alix González, nueva directora de pos de activistas se vio obligado a dar su Arriesgan su vida al cruzar la frontera y, una vez la Unión Latina (que sustituyó a José firma apenas el verano pasado. La Agencia aquí, trabajan arduamente día a día. A eso no se le Landaverde), está enfocada primordialmente en la de Protección del Medio Ambiente de Illinois actualmente está en puede llamar sino un acto de resistencia. Pues son apertura de dos centros de trabajo en las cercanías el proceso de renovar los permisos para operar y es muy posible personas que han encontrado la forma de resistir, de las tiendas Home Depot que se hallan en Cícero, que obligue a Fisk y otras plantas carboneras a disminuir las que han encontrado la forma de luchar”. pues es allí donde los residentes de Pilsen esperan emanaciones contaminantes. a que se les contrate por día para hacer trabajo de Los jóvenes son sin duda el blanco más visible de la contaminaconstrucción, plomería o electricidad. “Estos trabación que producen Fisk y las otras plantas, ya que son los más vuljadores le hacen un favor a Home Depot, ya que los nerables de enfermarse de asma o de otros problemas respiratorios. contratistas vienen aquí a comprar material y a conLos jóvenes son también las principales víctimas de la violencia entre seguir trabajadores al mismo tiempo”, señala Lanpandillas; el pasado mes de agosto la niña Ana Mateo, de siete años, daverde. “Por eso nos merecemos un centro laboral, fue asesinada en un fuego cruzado mientras jugaba enfrente de su un centro en el que la gente pueda tomar clases de casa; además un número significativo de jóvenes son heridos de inglés, escuchar sobre sus derechos laborales y bala cada año. Combatir las confrontaciones entre pandillas por los Desde la azotea. Foto: José Guzmán

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Raúl Dorantes y Febronio Zatarain

LOS

DAY LABORS Y SUS LEYES A MEDIAS

En la última década, se han multiplicado las agencias de trabajo diario (day labor) en los Estados Unidos, sobre todo en las ciudades que tienen alta concentración de inmigrantes. La Unión Latina también se ha dado a la tarea de egún José Landaverde, líder fundaYa en julio de 2002, el Congreso Estatal –por medio construir pequeños albergues en las esquinas no sólo dor de la Unión Latina, estas agende la iniciativa de los legisladores Sonia Silva y Miguel de Pilsen sino de diversos barrios de la ciudad donde cias forman parte del proyecto ecodel Valle– votó a favor del Day Labor Act, que prohibía cada mañana se apostan trabajadores, en su mayoría nómico neoliberal, que tiene como cualquier tipo de discriminación y exigía a las agencias finalidad abaratar al máximo la mala indemnización de los jornaleros en caso de accidente. de la construcción, para ofrecer sus servicios a los contratistas. La idea es que los trabajadores no estén a la no de obra sin importar si ese salario En el mundo de los day labors, por desgracia, los acciintemperie, sobre todo en el invierno, y que tengan, de es suficiente para que el trabajador dentes de trabajo son cotidianos y por su forma de ser posible, un servicio y su familia subsistan. Actualmente, operar (no se sabe si la sanitario. en la ciudad de Chicago hay alrededor de 1,800 agencias de responsabilidad recae Uno de los albereste tipo y una de ellas, Man Power, es el principal empleasobre la planta o sobre gues, que daba techo a dor de los Estados Unidos. la agencia) se le hace casi 200 trabajadores por Landaverde es directo: “Los day labors son un retroceso, más difícil al trabajador día, se construyó en la esuna nueva forma de esclavitud”. Y basta acudir cualquier recibir una indemnizaquina de las calles Argyle madrugada a las agencias de los barrios y ver la manera en ción justa. Landaverde y Pulaski en el barrio que seleccionan, a veces desde un banquillo, a las jornaleras nos cuenta el caso de Albany Park. Pero la y a los jornaleros que sí van a tener trabajo ese día. Hay tradon Herminio, quien concejal de dicha área bajadores que por su edad o por su raza tienen que esperar perdió dos dedos en Margaret Laurino arguhasta el último o bien regresar a casa con las manos vacías. una factoría y después mentaba que el albergue La Unión Latina de Chicago nace el 21 de mayo de 2000 de cuatro meses recibió le daba mal aspecto al en el barrio de las empacadoras (Back of the Yards) con el de la agencia Staffing barrio y logró que el gopropósito de servir de apoyo a los jornaleros que estaban One solamente 7 mil bierno municipal lo mansiendo contratados por dichas agencias y que enfrentaban dólares. La Unión Latidara derribar una mañaproblemas de carácter laboral: falta de pagos, deducciones na estaba dispuesta a na. Pero en el trascurso indebidas, accidentes de trabajo, etc. Como la mayoría de seguir apoyando a don de tres días, los trabaestas agencias abusaba cotidianamente de sus trabajadores, Herminio para que rejadores lo volvieron a la Unión Latina, a través del regidor Billy Ocasio, se dio a cibiese la cantidad justa construir. Cuando este la tarea de impulsar una ordenanza en el Concilio Munici(según la ley le corresJosé Landaverde. Foto: cortesía de La Unión Latina de Chicago caso adquirió relevancia pal cuyos puntos sobresalientes demandaban que a los jorpondían 100,000 dólapolítica, la concejal recurrió a la asociacion de vecinos; naleros no se les descontara por el transporte, por el cambio res por cada dedo), pero el señor decidió volver pero finalmente los vecinos de Albany Park se distana efectivo de su cheque y por el uniforme. A pesar de que se a México. ciaron de la posición intransigente de la concejal y han aprobó la ordenanza en el 2001, el ayuntamiento hasta hoy Por su condición de indocumentado –es decir, su estado apoyando la idea de crear un albergue menos no ha asignado ningún presupuesto para garantizar su vulnerabilidad ante la ley–, su ignorancia del inglés y improvisado. observancia. su bajo nivel educativo, el inmigrante se vuelve, ante Como resultado de este conflicto, algunos trabajaCuando por primera vez entrevistamos a José Landaverlos ojos de las agencias y de los patrones, más atractivo de en la oficina de la Unión Latina hace un par de años, nos que un obrero afroamericano. Nos dice Landaverde que dores se fueron a apostar a la esquina de Fullerton y Milwaukee, ubicada en Logan Square. Aquí los vientos comentaba que el soplaron a favor de los trabajadores: el concejal Ray entonces regidor Colón no solamente ha estado apoyando la existencia de Back of the Yards, del albergue, sino que también está promoviendo la Ray Frías, no mostraconstrucción de un centro laboral con las mismas ba mayor interés por características del que se tiene en Pilsen. ayudar a resolver el José Landaverde nos dice que en todas las labores caso de los jornaleros. de la Unión Latina -vinculadas desde luego con el traEs por eso que tuviebajador inmigrante sin documentos- ha recibido más ron que recurrir al apoyo de los políticos puertorriqueños que de los polípuertorriqueño Billy ticos de origen mexicano. Danny Solís, por ejemplo, que Ocasio, regidor del es el político méxico-americano de más visibilidad, los área de Humboldt ha apoyado en algunas de sus luchas porque ya no ha Park. Para Landavertenido otra alternativa. de, Back of the Yards Landaverde, que llegó a los Estados Unidos proes el barrio latino más veniente de El Salvador en 1990, considera que ya ha abandonado de la cumplido con su labor en la Unión Latina: “Hace unos ciudad, con un ínManifestación en The American Meat Packing Corporation. Foto: cortesía de José Landaverde meses llegué a la oficina y vi que algunos jóvenes estadice muy alto de ban haciendo llamadas, otros estaban atendiendo casos criminalidad: “hay tardes en el verano que algunas calles “por una hora de trabajo de un jornalero, a la agencia de jornaleros y otros más estaban bajando información se ven como cementerios por tantas cruces y velas encenle pueden pagar 8 o más dólares; de ahí al jornalero le del Internet para buscar fondos. Me di cuenta que era didas”. marcan en su cheque 5.15 dólares, que es el salario míhora de irme. Creo que para que se revitalice una orUn año después de su fundación, los miembros de nimo, pero por los descuentos a veces le vienen queganización es necesario pasarle el liderazgo a la gente la Unión Latina decidieron mudarse al barrio de Pilsen. dando 4.25 dólares por hora”. Frente a este abuso runueva. Una organización en la que un líder se enquista En Pilsen fue posible crear alianzas tanto con organizaciotinario, pocos son los indocumentados que buscan la no tiene razón de ser”. Por eso, el año 2004 lo inició ya nes como el Concilio Urbano Judío y Pilsen Alliance como forma de levantar una queja; en cambio, un jornalero concentrándose en las labores pastorales de la Iglesia también con estudiantes universitarios interesados en hacer afroamericano, ante un abuso de esta índole, difícilMetodista Unida de las calles Sawyer y 24, iglesia destrabajo político. En estos dos años la Unión Latina ha expanmente se quedaría con los brazos cruzados. En los day de la que seguirá realizando actividades que vengan dido su radio de acción y sus servicios a los jornaleros. labors, al inmigrante se le sobreexplota por su alta vula mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes. A través de los voluntarios, en sus oficinas se ofrecen clases nerabilidad; y al afroamericano, por defender sus dede inglés y pláticas sobre los derechos que adquiere cada rechos, se le discrimina. persona al ser contratada por una agencia de trabajo diario.

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Julio Rangel

D ESPLAZAMIENTO EN

HUMBOLT PARK

ENTREVISTA

CON

ELIUD MEDINA

El activismo comunitario ha sido un importante contrapeso de las decisiones políticas que afectan a los sectores más desprotegidos de la sociedad. l fenómeno del desplazamiento (gentrification) de las comunidades pertenecientes a minorías étnicas y de bajo poder adquisitivo mediante encarecimiento y especulación del suelo urbano, así como el problema de la gente sin techo son dos factores en los que se enfoca el trabajo comunitario de Eliud Medina. Director ejecutivo de la organización Near Northwest Neighborhood, Medina tiene ya una larga trayectoria como organizador de los vecindarios del Noroeste de Chicago. Nacido puertorriqueño, llegó en 1968 al barrio de Humboldt Park, donde creció y ha desarrollado una intensa labor en pro de la vivienda accessible. En torno a estos temas fue la siguiente entrevista. ¿Cómo definiría la política de la Ciudad de Chicago hacia los homeless? Yo sinceramente creo que tiene muchas deficiencias, en el sentido de reconocer la problemática enorme que padecen las personas desamparadas en general. En particular con los latinos resulta obvio que las autoridades no conocen nada de los problemas que tenemos en nuestra comunidad. Se han llevado a cabo algunos intentos de hacerlos reconocer que la situación dentro de la población latina es especial, muy diferente a las otras. En muchos casos nosotros, basándonos en un aspecto cultural muy nuestro tratamos de ayudar, cuando la familia tiene problemas, pues aunque somos personas pobres todavía prestamos nuestras casas. No dejamos que tiren a nuestra familia, hermanos o hermanas a la calle. En ese sentido, lo que hacemos es que aunque a veces tenemos apartamentos pequeños, nos traemos otra familia encima de la que está viviendo en el apartamento. Obviamente la sobrepoblación del departamento crea un problema, pero es una salida. Nosotros somos una comunidad que tenemos un sentido familiar extraordinario. A veces esto nos fuerza a vivir en unas condiciones muy difíciles. ¿Qué tan grave es la falta de techo entre la comunidad latina? La situación económica que estamos viviendo y la situación migratoria así como el aspecto de los recortes federales para apoyar a los inmigrantes, están causando un problema bien grande. Porque hay muchas más familias que están aquí indocumentadas, que antes recibían servicios sociales y ahora no se tiene la disposición de proveerlos. En ese sentido el número de personas desamparadas incluyendo familias es bastante grande. También estamos lidiando con el aspecto del desplazamiento dentro de las comunidades latinas, especialmente en el Sur de Chicago y en el Noroeste, donde sobre todo las comunidades puertorriqueña y mexicana confrontan regularmente dicho desplazamiento, que nos obliga básicamente a no poder quedarnos en una comunidad donde hemos estado mucho tiempo, porque la especulación de bienes raíces es enorme. Obviamente, eso lo que crea es un mercado que no está al alcance de nosotros, sino que es bastante caro e impide a nuestra comunidad el poder mantenernos ahí. Nosotros estamos tratando de crear unos proyectos de desarrollo de viviendas a costos módicos para que nuestras familias puedan mantenerse en esta comunidad y también crear programas de apoyo para las familias que ya tienen sus casas aquí, y que por efectos del desplazamiento las podrían perder. Los impuestos también están muy altos y nos crean otros problemas.

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Ese desplazamiento es una forma de segregación Claro. Es un proyecto que entra dentro del Plan 21 del primer alcalde Daley, que fue desarrollado hacia finales de la década de 1960. Todo el Plan lo que quería era repoblar la ciudad de Chicago y el Plan no tomó en cuenta a las comunidades trabajadoras, el objetivo era traer familias jóvenes profesionales no latinas de regreso a la ciudad de Chicago. Esto porque después de la Segunda Guerra Mundial empezó a darse un éxodo a los suburbios de las familias trabajadoras profesionales. Pero por mencionar un ejemplo actual, nosotros ahora enfrentamos el desplazamiento en la comunidad de la Universidad de Illinois. Los últimos cinco años ellos han llevado a cabo un plan increíble, pues han creado toda una comunidad nueva y han desplazado mayormente a la comunidad afroamericana y la comunidad mexicana de esa área. ¿Le parece que el nuevo gobierno estatal ha sido sensible a los problemas de la comunidad latina? Creo que el gobernador Blagojevich ha mostrado un interés mucho mayor que otros gobiernos estatales en el sentido de apoyar y desarrollar la comunidad latina en el estado. Ahora en el estado existe un déficit enorme a nivel de recursos y eso obviamente limita, porque no sólo se trata de decir en público que usted apoya a una comunidad, sino que hay que poner recursos detrás de esas palabras. Creo que está mejorando poco a poco ese desarrollo. También nuestros legisladores estatales, que se han portado como campeones en el aspecto de defender lo que tenemos hasta ahora y asegurar que nos mantengan contemplados en el presupuesto en el futuro.

Division Street. Foto: Carlos Flores

En la Parada Puertorriqueña. Foto: Carlos Flores

Se dice que la comunidad latina de Chicago es, en términos generales, despolitizada, ¿usted está de acuerdo con eso? Yo no creo que sea un asunto de despolitización, porque hay que tener en cuenta que nosotros estamos luchando diariamente por sobrevivir. Obviamente no existe como prioridad el aspecto político. Pero creo que eso está cambiando, hay evidencia de que hemos podido elegir un sinnúmero de oficiales que antes no teníamos en el estado, en la ciudad o en el condado. Eso expresa que el interés latino en la participación electoral está creciendo muy positivamente.


Juan Carlos Rivera

ESPERANZA

EN EL

CHICAGO

BORICUA

En la guerra simbólica y físico-espacial que se libra en esta ciudad global, el Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer, mejor conocido como “El Centro”, es una fuente de esperanza, no sólo para los boricuas, sino para todos los que buscan alternativas al neoliberalismo y su guerra en contra de los pobres. Su resistencia al desplazamiento urbano y su papel en la creación de espacios comunitarios, son ejemplos concretos de alternativas en la era del gentrification. ontrario a la ética individualista de live and let live de la cultura mainstream estadounidense, El Centro pregona y practica su lema de “vivir y ayudar a vivir”. Sus servicios y proyectos comunitarios incluyen guardería, escuela superior alternativa, programa de clases y apoyo a madres adolescentes, biblioteca comunitaria, centro de educación y asistencia a enfermos de SIDA, café-teatro de jóvenes, una casita de solar donde se ofrecen clases de bomba, plena y artesanías… La lista es larga y tendida. Todos estos proyectos comunitarios están ubicados en la Division Street, que se ha vuelto un muro de contención que resiste los efectos más devastadores de la economía simbólica que se come a la ciudad. La calle Division ha sido ese lugar-espacio que, poco después de los comienzos de la e/migración boricua, se convirtió en el corazón del barrio. El teatro San Juan, las bodegas, los periódicos locales en español, las cafeterías y los restaurantes, las barras, los rumbones de esquina, las botánicas, los talleres de mecánica, las barberías, beauty parlors, en fin, Barrio Obrero, Río Piedras y Santurce con un toque de San Lorenzo y Pepino en el medio de Chicago, se concentraron desde principios de los años sesenta en esta calle. La “Di-vi-sion” fue, y es, reconocida como el lugar histórico de los boricuas. Pero, ¿por qué la Division? ¿Por qué no la North, la California o la Western, también arterias del barrio? Para contestar a esta pregunta no basta con decir que en la Division se concentraron el mercado y la cultura. Además tendríamos que hablar sobre algunos eventos que impactaron, fundamentalmente, la vida en el barrio. También habría que incluir las actividades culturales/políticas y económicas, que se organizan en este espacio urbano transformado en lugar comunitario. Fue en la Division donde se dieron las dos rebeliones urbanas de los boricuas en Chicago, en junio de 1966 y en junio de 1977. Valiéndose por primera vez en la historia de la ciudad de un helicóptero para controlar a la gente, la policía de Chicago trataba de mover a los grupos que se amotinaban en el parque, las aceras, las esquinas, calles y azoteas. Éste fue el primer motín de los boricuas en la historia urbana de los Estados Unidos y coincidió con la primera Parada Puertorriqueña en Chicago (llamada anteriormente Fiestas de San Juan). La policía había matado a dos muchachos que supuestamente eran miembros de gangas rivales. En medio de una pelea, los guardias abrieron fuego. Uno de los jóvenes cayó muerto en el Humboldt Park, nombre con el que se le conoce también al barrio. El otro, gravemente herido, fue cargado por un grupo de personas que denunciaba a grito abierto el abuso policiaco. Ese día, la celebración de la primera Parada Puertorriqueña en el barrio se convirtió en una verdadera rebelión popular. La rebelión duró tres días y tres noches, y le dio visibilidad a los

hombres y niños murieron en los incendios. boricuas. La alcaldía pronto ofreció programas El white flight dejaba su huella de abandono sociales y mantuvo constante comunicación con los líderes comunitarios. Pero las cosas, en vez de y repugnancia en los barrios y guetos. Hoy, parte del barrio boricua ha sido desplamejorar, empeoraron. Entre el verano del sesenta zado hacia el oeste de la ciudad, pero distintos y seis y el del setenta y siete, año de la segunda grupos como El Centro, apoyados por políticos revuelta, las condiciones de vida en Humboldt como Billy Ocasio y Luis Gutiérrez, entre otros, Park eran humillantes y, en gran medida, aún han establecido la Agenda Boricua para detener lo son. Pero la conciencia política y la dignidad el desplazamiento. Un punto importante de este colectiva que trajo consigo la rebelión del sesenta proceso es la creación del Paseo Boricua. y seis tuvo sus efectos. Surgió la ganga-organiEl área entre las avenidas Western y California zación política Young Lords en el vecindario de de la calle Division conforma “El Paseo Boricua”. Lincoln Park, precisamente cuando se estaba lleFue inaugurado el día de los Reyes Magos de vando a cabo uno de los desplazamientos urbanos más desco- 1995 con el monumento más grande del mundo a una bandera: dos estructuras en forma de la banmunales que haya dera puertorriqueña, de 45 toneladas y 59 pies de sufrido la comunihierro y acero cada una. Las mismas simbolizan dad boricua. Hubo el trabajo de los obreros del acero, pioneros de también otros grula diáspora boricua en Chicago durante los años pos que libraron cuarenta. batallas para ganar El Paseo Boricua tiene la concentración físicoespacios en las espacial más cargada de símbolos puertorriqueEscuelas Públicas y en oficinas guber- ños e independentistas no sólo en Chicago, sino en los otros espacios de la diáspora y –me atrenamentales. Pero la brutalidad policiaca vería a decir– de Puerto Rico. Estas expresiones, le zumbó otra bofetá que evocan toda una historia de lucha y resistena la paciencia colec- cia, son parte del arsenal simbólico de El Centro para seguir abonando una memoria colectiva que tiva del barrio, que ya tenía las dos me- ayude a mantenerse de pie. El Paseo Boricua es, cada vez más, un espacio de esperanza. Aquí se jillas llena e’ deos. En 1977, luego celebran el Desfile Del Pueblo, la Fiesta Boricua y los Reyes Magos. También se hacen marchas a de una supuesta pelea entre gangue- favor de los derechos de los inmigrantes indocuHumbolt Park. Foto: Carlos Flores mentados, en solidaridad con el pueblo palestino, ros, la policía disen favor de la erradicación del SIDA y de los deparó matando a rechos de los homosexuales y las lesbianas, en un joven. Sin más, contra de la criminalización de la juventud latina la gente, indignada, respondió quemando patruy afroamericana, en contra del colonialismo estallas y poniendo banderas en los postes de la esdounidense en Puerto Rico y la lista continúa... quina de la California y la Division. La rebelión del setenta y siete cubrió la primera página de los periódicos del siguiente día mostrando a los boricuas como hordas salvajes, aunque también daba a conocer las terribles condiciones del inner city. Entre 1960 y 1969, alrededor de 271,000 personas fueron desplazadas de sus hogares, la mayoría latinos y afroamericanos. En 1976 se demolieron aproximadamente 2,446 casas y edificios de apartamentos. Los mismos medios de comunicación denominaron a estas acciones como “política del suicidio urbano”. Las casas se quemaban por obra y magia de la combustión espontánea pero siempre beneficiando a los slumlords, que cobraban el seguro de propiedad. Mujeres, El alcalde de Loiza, Puerto Rico, Harold Washington y Luis Gutiérrez. Foto: Carlos Flores

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Lorraine Chávez-Mora

DESIGUALDAD

Y SEGREGACIÓN EN LAS

ESCUELAS PÚBLICAS DE

CHICAGO

Ocho años después de que el alcalde Daley tomara control del sistema de Escuelas Públicas de Chicago (en 1995) bajo la promesa de mejorar drásticamente el rendimiento académico, y veintitrés años después de que un decreto federal exigiera el establecimiento de un plan de suprimir la segregación racial en Chicago basado en la estructura de las escuelas magnet, las Escuelas Públicas de Chicago (EPC) continúan profundamente divididas por raza, clase y rendimiento académico.

stos proyectos de suprimir la segregación y reforma han fracasado totalmente en su intento de crear escuelas con diversidad racial o de producir estudiantes con alto rendimiento académico. La mayoría de los estudiantes de los EPC pertenecen a familias de bajos ingresos de los dos grupos minoritarios más importantes. Estos fracasos se agravan aún más debido a los dramáticos cambios demográficos que se han dado en los últimos veinte años; la actual población estudiantil de las primarias y secundarias de EPC está formada por un 90% de afroamericanos e hispanos y por un 10% de estudiantes blancos. Del total de estudiantes, más de un 80% es considerado oficialmente como de bajos ingresos. Cuando el gobierno de Chicago puso en marcha el decreto federal de 1980, tenía como objetivo primordial integrar a estudiantes negros y blancos en las escuelas magnet. En 1980, los estudiantes hispanos tan sólo representaban un 19% de los matriculados de las EPC. Hoy en día son el grupo de mayor crecimiento en las escuelas de la ciudad y ya representan el 35%. Un crecimiento sin precedentes en los barrios hispanos ha agudizado el problema que estos estudiantes enfrentan, especialmente en lo relacionado con el sobrecupo en las aulas. Los estudiantes negros todavía constituyen el grupo más numeroso, pero su proporción continúa disminuyendo al igual que la de los estudiantes blancos. El porcentaje de jóvenes afroamericanos ha disminuido de un 61% a un 52%. Por su parte, el porcentaje de estudiantes blancos ha pasado de casi un 20% en la década de 1980 a menos de un 10% en la actualidad. Los jóvenes de grupos minoritarios, sin embargo, no sólo constituyen el 90% de la población de las EPC. La segregación racial es tan grave en Chicago que prácticamente no hay estudiantes de grupos minoritarios en las escuelas privadas. En el 2000, sólo un 10% de los estudiantes negros y un 12% de los hispanos asistían a escuelas privadas, comparado con el 48% de los estudiantes blancos (Chicago Tribune, 3 de marzo de 2003, Metro, p. 1). Ahora, veintitrés años después de que Chicago acordara integrar social y racialmente sus escuelas públicas, el único resultado concreto evidente, ratificado por el Sistema Tribunal, es la red de escuelas magnet, sector escolar sumamente privilegiado creado al interior de las EPC. Sin embargo, esta red “segrega” y es “desigual” en la medida en que las escuelas magnet no están al alcance de la mayoría de los alumnos de la ciudad, sino de los estudiantes blancos, que son los que se están matriculando cada vez más (Chicago Tribune, 3 de marzo de 2003, Metro, p. 1). Chicago creó las escuelas magnet para cumplir con el decreto de suprimir la segregación. Se esperaba crear una población estudiantil diversificada que incluyera a estudiantes de todos los sectores de la ciudad y para garantizar la efectividad del plan se garantizaba la transportación escolar de la casa de cada estudiante a la escuela. De acuerdo al diseño original del plan para suprimir la segregación, los blancos tendrían una mayor representación en las escuelas magnet

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en comparación con su presencia en el sistema en conjunto. Sin embargo, los cambios demográficos de los últimos veinte años han exacerbado las diferencias. El total de las 54 escuelas magnet así como las “escuelas de matrícula selectiva”, donde la admisión se determina por los resultados de exámenes, tenían como objetivo contar con un 35% de estudiantes de grupos minoritarios. Pero si se revisan las calificaciones de los estudiantes de las 34 escuelas magnet incluidas en el plan original para suprimir la segregación, éstas muestran que varias de ellas, especialmente las ubicadas en el norte de la ciudad, tienen más de un 40% de estudiantes blancos, mientras que las ubicadas en el sur no tienen casi estudiantes blancos. Las cifras de la composición racial de las escuelas magnet de toda la ciudad son engañosas porque mezclan los porcentajes entre los lados norte y sur de la ciudad. Después de la mezcla de cifras, vemos que en 35 escuelas magnet, el 15% de los estudiantes son blancos,

el 6% asiáticos, el 46% afroamericanos y el 33% hispanos. Dado que estas escuelas magnet sólo sirven a menos del 10% de los estudiantes de Chicago, la admisión tiene mucha demanda; el rendimiento académico de éstas es más alto que el de la escuela local promedio. Además, es muy sabido que estas escuelas contratan a los maestros del sistema con mejores credenciales y más experiencia. Las otras 20 escuelas magnet, que no estaban incluidas en el plan original para suprimir la segregación, tienen como meta formar una población estudiantil diversificada, pero en la realidad le han dado mayor importancia a los resultados de exámenes y a las calificaciones. Entre estas escuelas se encuentran las mejores primarias y secundarias, como Whitney Young, Lane Technical, Grand New Walter Payton y Northside College Prep. Dentro de estas escuelas la disparidad racial es la siguiente: los blancos constituyen un 21%, los asiáticos un 10%, los afroamericanos un 37% y los hispanos un 32%. Si analizamos las escuelas a nivel individual, las desigualdades son mucho peores de lo

Roberto Clemente en la secundaria Roberto Clemente. Foto: Carlos Flores


has opened its department of Spanish editorial services. We offer:

La maestra. Foto: Carlos Flores

que reflejan las cifras de toda la ciudad. En Northside College Prep., por ejemplo, la población estudiantil es 43.5% blanca, 8% negra, 20% hispana y 27% asiática. El sistema escolar de la ciudad no sólo “segrega” y es “desigual” en términos de raza, sino también en términos de clase. Apenas un 40% de los estudiantes que se matriculan en las escuelas magnet con reconocimientos, pertenecen a familias de bajos ingresos. Northside Prep. apenas cuenta con un 26% de estudiantes de bajos ingresos. El resto de las escuelas de la ciudad cuenta con un porcentaje de estudiantes de familias de bajos ingresos que promedian el 80%. En los últimos veinte años el sistema de escuelas magnet ha pasado de ser un programa diseñado para resolver el problema de la segregación a uno que beneficia a la clase media, incluyendo la clase media afroamericana y la clase media hispana. Las personas que pertenecen al equipo del alcalde Daley que se encuentra a cargo de las escuelas, admiten haber fomentado este fenómeno con la intención de atraer a familias de clase media. Phil Hansen, funcionario del sistema de las EPC, dice: “Si estos programas no existieran, una buena cantidad de niños estarían en escuelas privadas o de parroquias. Creemos que es importante ofrecer programas que sean atractivos para todos los estudiantes de Chicago” (Chicago Tribune, 15 de noviembre de 2003, p. 1). Este sistema educativo, parecido al apartheid, en el cual sólo el 10% de los estudiantes asiste a escuelas que están racialmente divididas y privilegiadas económicamente en comparación al resto del sistema, produce resultados académicos que reflejan de modo tajante las desigualdades raciales y económicas. Un análisis de los informes del rendimiento académico de la Junta de Educación del Estado de Illinois (ISBE, por sus siglas en inglés) realizado por el Chicago Tribune en 2001, y el cual fue desglosado por primera vez en categorías de raza, género e ingreso económico, muestra las desigualdades extremas que prevalecen en los resultados del rendimiento académico. El análisis también sugiere que la pobreza generalizada pone en peligro las esperanzas de lograr una reforma educativa. En 2001, la ISBE colocó tres cuartas partes de las escuelas primarias públicas de Chicago en su lista de Academic Early Warning luego de que la mayoría de los estudiantes no aprobaran los exámenes estandarizados del estado. En medio de este fracaso generalizado del sistema de Chicago, se encontraron casos exitosos aislados. Dos de las escuelas secundarias que obtuvieron los resultados más altos se encuentran en Chicago y varias de las escuelas primarias que quedaron en primer lugar también, y todas ellas pertenecen obviamente al grupo de escuelas magnet de “matrícula selectiva”. Aún más desconcertante que el cuadro de fracaso académico son las cifras relacionadas a la raza y la pobreza. El análisis del Chicago Tribune demuestra que los estudiantes afroamericanos e hispanos tenían el doble de probabilidades de fracasar

en los exámenes que los estudiantes blancos y asiáticos, sobre todo en las asignaturas de matemáticas y ciencias. Sin embargo, el factor más importante para predecir los resultados de los exámenes no era de carácter racial sino económico. En las escuelas de Chicago, los resultados de los exámenes mostraban un punto de porcentaje menos por cada dos puntos de porcentaje que aumentara el nivel de pobreza. El 90% de las escuelas que se encuentran en la lista de Academic Early Warning tienen un índice de pobreza promedio, mientras que las dos escuelas que obtuvieron las puntuaciones más altas del estado, Northside Prep. y Whitney Young Magnet, tienen las poblaciones estudiantiles de la ciudad con menos estudiantes de bajo ingreso; asimismo, 22 de las 25 escuelas superiores con las puntuaciones más bajas tienen la población estudiantil con mayor cantidad de estudiantes de bajos ingresos. Cuando la ISBE publicó en 2002 su lista oficial de escuelas que habían fracasado, se pudo tener una mejor idea del sistema escolar de la ciudad. Después de más de veinte años del decreto federal para suprimir la segregación, y ocho años después de la iniciativa del alcalde Daley, no se ha logrado reformar e integrar racial y socialmente el sistema escolar. De las 179 escuelas que fracasaron académicamente en Chicago, 178 tienen una población estudiantil predominantemente negra e hispana y se encuentran en las zonas del oeste y del sur más pobres de la ciudad. Décadas después de que se pusieran varias demandas legales, el fracaso educativo permanece arraigado en las mismas comunidades. Glenn McGee, ex superintendente de educación del estado, dice: “Los políticos y las personas que crean los programas estatales no se han ocupado de los derechos educativos de los niños pobres y de grupos minoritarios. No estamos cumpliendo con los niños que necesitan mayor ayuda”. (Chicago Tribune, 21 de julio de 2003, p.1). Los esfuerzos de reforma del alcalde Daley que tienen como objetivo responder a las necesidades de las clases medias blanca, afroamericana e hispana de la ciudad, en su mayor parte, han tenido éxito, esto a juzgar por el rendimiento de la escuelas magnet. Pero más de 300,000 estudiantes de familias afroamericanas e hispanas de bajos ingresos no logran ver la luz al final del túnel. Con muy pocas excepciones, dos generaciones de estudiantes no han logrado ser educados por un sistema escolar público en una de las ciudades más ricas del mundo. Por el beneficio de futuras generaciones, esto no puede ser tolerado por los estudiantes, los padres, los maestros, los líderes comunitarios, los políticos, ni por nadie que se preocupe por el futuro de todos nosotros. Esta enorme tarea todavía queda por realizarse.

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Traducción: José del Valle

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Cinco escritores peruanos Los autores que presentamos en esta entrega de deshoras comparten dos cosas: son peruanos y radican en los Estados Unidos. Pero este par de detalles biográficos se anulan apenas comenzamos a leer sus respectivas obras. Los textos que ofrecemos revelan concepciones del mundo bastante particulares a cada escritor: mientras que los poemas de Jorge Frisancho nos muestran la desolación, el poema de Isaac Goldemberg se sirve de la musicalidad y el humor para recrear la última cena. La prosa de Miguel Ángel Zapata, por su parte, aparenta también habitar en la soledad, pero es en realidad un ingenioso juego verbal. Por otro lado, debido al tema que tocan, tanto el cuento de José Castro-Urioste como el de Margarita Saona parecieran, al principio, ser similares. Mas una lectura detenida nos revela intenciones distintas en cada cuento. Con todo, basten estas páginas de deshoras como muestra de la obra que autores de origen peruano van compilando en los Estados Unidos.

Miguel Ángel Zapata La ventana Voy a construir una ventana en medio de la calle para no sentirme solo. Plantaré un árbol en medio de la calle, y crecerá ante el asombro de los paseantes: criaré pájaros que nunca volarán a otros árboles, y se quedarán a cantar ahí en medio del ruido y la indiferencia. Crecerá un océano en la ventana. Pero esta vez no me aburriré de sus mares, y las gaviotas volverán a volar en círculos sobre mi cabeza. Habrá una cama y un sofá debajo de los árboles para que descanse la lumbre de sus olas. Voy a construir una ventana en medio de la calle para no sentirme solo. Así podré ver el cielo y la gente que pasa sin hablarme, y aquellos buitres de la muerte que vuelan sin poder sacarme el corazón. Esta ventana alumbrará mi soledad. Podría inclusive abrir otra en medio del mar, y solo vería el horizonte como una luciérnaga con sus alas de cristal. El mundo quedaría lejos al otro lado de la arena, allá donde vive la soledad y la memoria. De cualquier manera es inevitable que construya una ventana, y sobre todo ahora que ya no escribo ni salgo a caminar como antes bajo los pinos del desierto, aun cuando este día parece propicio para descubrir los terrenos insondables. Voy a construir una ventana en medio de la calle. Vaya absurdo, me dirán, una ventana para que la gente pase y te mire como si fueras un demente que quiere ver el cielo y una vela encendida detrás de la cortina. Baudelaire tenía razón: el que mira desde afuera a través de una ventana abierta no ve tanto como el que mira una ventana cerrada. Por eso he cerrado mis ventanas y he salido a la calle corriendo para no verme alumbrado por la sombra.

Los muslos sobre la grama Escribo por la muchacha que vi correr esta mañana por el cementerio, la que trotaba ágilmente sobre los muertos. Ella corría y su cuerpo era una pluma de ave que se mecía contra la muerte. Entonces dije que en este reino el deporte no era bueno sólo para la alegría del corazón sino también para el orgasmo de la vista. Al verla correr con sus pequeños shorts transparentes deduje que los cementerios no tenían por que ser tristes, el galope acompasado de la chica daba otra perspectiva al paisaje: el sol adquiría un tono rojizo, su luz tenue se clavaba dando vida a la piel, los mausoleos brillaban con su cabellera de oro, y volví a pensar que la muerte no era un tema de lágrimas, sino más bien de gozo, cuando la vida continuaba vibrando con los muslos sobre la grama.

La otra ventana Uno se cansa de estar solo delirando con su ventana en medio de la calle, entre la nieve que arrastra su blancor por los callejones olvidados. Uno se cansa de salir a buscar la misma mujer con el cabello largo hasta los pies. Tal vez en eso consista el arte de la soledad: escribir repetidas veces la isla con su cielo lila, y la esbeltez del faro que derrama su luz sobre nuestro cabello alborotado. Tal vez sea sólo eso: una brújula sin memoria para el tiempo que vendrá. Y uno se cansa de estar solo delirando en una isla, abriendo la ventana de los árboles, rebuscando entre las hojas una palabra, una rosa en el jardín sin mar. 12


Isaac Goldemberg

La Última Cena Señor, un plato de sopa para la resurrección de la carne. El mozo parece el hambre, el hambre parece Dios. Quien parece Nadie. Rechina el diente en la punta del tenedor. Hoy probó la boca el hambre de Nadie. Señor, un plato de muerte lo quiere la boca. Debajo de la mesa ya cavan la fosa. Llora el cuchillo en la punta de la carne. Se ahoga la cuchara en la sopa. Señor, un plato de sopa para la resurrección del hombre. Sálvalo, cuchara. Recógelo, tenedor. Hoy la lengua probó el sabor de Nadie. Llueve. Llueve hambre en el plato de sopa. De la mano del cuchillo, hoy llegó el hambre a comer con Dios. Desde las barrigas llegaban los gritos de los guardianes del hambre. Dios pensaba, pensaba en su hambre. Se sintió el exiliado en el mundo de los hombres. Oyó que alguien sembraba semillas en los surcos del hambre. Los esclavos del hambre copulaban en su sopa fecundando más hambre. Los pies descalzos de Dios danzaban para que lloviera más sopa y el hambre y la muerte yacían desnudos sobre la mesa atrapándose las eyaculaciones con las bocas. Dios era la virgen herética de todas las hambres. Llevaba un collar con los dientes de Nadie y su corazón era la ceniza del hombre. Dios entró a la casa del hombre con hambre. Entonces se asomó a su mirada. A sus ojos de tenedor, al color de su sopa.

Dios comía con el hambre. Su cuchillo era la muela del hombre. Su cuchara la espalda, su plato la fosa. Enredada en la cuchara de Dios se acababa la sopa. El hambre entraba a saco en la barriga del hombre. En los vientres encinta. ¡Cuántas lenguas sin boca! ¡Cuántas bocas sin sopa! Dios tiró su plato con los huesos del hombre. Se quemó la lengua con el hambre del hombre. Dios vio diablos en la mesa. Vio diablos devorando al hijo del hombre. Nadie les dé posada. Nadie. Nadie les guarde vino en la copa. Nadie. Ningún buen hombre. Nadie. Ninguna buena esposa. Ninguna buena madre. Dios vio a los sembradores del hambre cayendo en su plato de sopa trozados por la cintura en dos trozos de carne. Vio salir de los huesos del hombre el tenedor del ángel del fuego hurgando en la sopa de los dioses del hambre.

Jesús Macarena Ávila: Invisble Flesh: Graffintity, collage, 2002

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Jesús Macarena Ávila: No soy coloured, instalación, 2003, Cape Town, Sudáfrica. Foto: Peter Badenhorst

Delia Negro

Jesús Macarena y su exploración de lo infinito Por medio de una expresión multifacética y multilingüe, la plástica de Jesús Macarena se abre ante nuestros ojos, como una invitación a transitar y explorar caminos desconocidos del espacio intangible. A lo largo de esta producción artística aparecen diferentes lenguajes plásticos inmersos en una simbiosis globalizante y de narrativas invisibles; simbiosis que enriquece y otorga nuevas formas a su propuesta comunicativa. Es así que el observador se siente capturado por ese lazo sutil que el artista le tiende en su afán por lograr cerrar juntos ese ciclo vital, esa búsqueda constante que persigue el individuo, en el inevitable cumplimiento del “ciclo del eterno retorno”, según decía Mircea Eliade. El verdadero creador busca y explora, y necesita compartir con el observador esta experiencia estética. El acto comunicativo es el fin último de toda obra de arte y como consecuencia, el objeto artístico se concreta en esa dualidad compartida de creador-observador. Ritmos cromáticos y musicales, tejidos de fibras naturales y símbolos religiosos, tierra virgen y papel de amate, se mezclan, buscando unir materiales, recursos y técnicas del arte precolombino con la plástica contemporánea. Pretendiendo entrar en el origen de todas las cosas, Jesús Macarena explora los abusos de la biotecnología, su explotación y control corporativos del DNA, y sus atropellos contra la ley de la vida. Y por este camino científico-metafísico y artístico, el artista estudia desde las creencias de los mayas y su cosmología, hasta el pensamiento e inquietudes del hombre contemporáneo; desde la “piel” del hombre mestizo, resultado de las inmigraciones de siglos pasados, hasta la “piel” del hombre “invisible” e ignorado del mundo actual.

Jesús Macare


Jesús Macarena Ávila: De la serie Invisble Flesh, collage, 2002

acarena Ávila: Invisble Flesh: Polarity, collage, 2002

Es entonces cuando en la obra de este creador de orígenes mexicanos, aparece el bublewrap, con sus transparencias y volúmenes; material que nos evoca el lenguaje arquitectónico de nuestros tiempos y le otorga a la expresión plástica, esa riqueza, transparencia y voluptuosidad propias del arte contemporáneo. Macarena ve estos productos de la globalización, como una sintética representación de la piel del individuo y por esta vía se vincula con el cosmos y con cada una de esas células siderales que componen esa “piel” más allá de la atmósfera. El duct tape es otro de los materiales usados por él, en su búsqueda por representar ese doble símbolo de terror e incertidumbre de la cultura globalizada y globalizante en la cual estamos viviendo. Por todos estos caminos Macarena continúa su exploración en el infinito de lo más profundo del hombre, en su propio microcosmos, y en el otro infinito, en el del macrocosmos; infinitos que se separan y se unen, en esa dinámica mecánica de la naturaleza. Óleos, tintas, papeles, tejidos y colores actúan como medios de unión con ese sentimiento penetrante y ancestral de las profundidades subterráneas, parafraseando a Carlos Fuentes y a Pablo Neruda y nos conducen hacia collages, esculturas, transparencias difusas y casi invisibles de un mundo sideral cuestionado y cuestionante, en el cual el hombre se mueve diariamente y en el cual también busca cerrar ese ciclo vital de realidad mágica, propio del pensamiento latinoamericano. La imaginería mitológica latinoamericana está siempre presente en la obra de Jesús Macarena, y a través de ella, transitamos desde la tierra, origen de todas las cosas, hasta el cosmos, también origen de todas las cosas. Y así se cierra y se abre esa constante y eterna inquietud del ser humano de responder a sus interrogantes, y el artista insiste como algún día lo hiciera Bécquer, que mientras el hombre no descubra el origen de la vida, siempre “habrá poesía”. Evidentemente hay muchas formas de ser libre y una de ellas es la imaginación. La creatividad nos lleva a traspasar los límites de la realidad y nos conduce a explorar otros mundos desconocidos para el hombre, ¿absurdos?, ¿irreales?, no, simplemente desconocidos, no explorados, tanto los del cosmos, como los del mundo interior.

________________________________________ Jesús Macarena Ávila expone en la galería Polvo Art Studio: 1458 W. 18th St 2F Apertura 9 de enero, 6:00 P.M. 773.677.1914

www.polvo.org

Jesús Macarena Ávila: Invisble Flesh: Merging II, escultura blanda, 2002


Jorge Frisancho I.M. Juan Ojeda hurtas voces para el día que amarás, y cuando lo puro te anuncia no hallas en tu paso sino un camino mondo

No hay para nosotros un tiempo más puro que éste. Este tiempo ruinoso descubierto al final de cada viaje, el anuncio de la tranquilidad con que hemos vivido entre los hombres, los límites del reino: “En un puñado de polvo juzgarás el reino y caminaremos sin pregunta posible que aplaque nuestro desconcierto”. Nuestros ojos no soportan tan hermosa quietud, le temen a lo oscuro, aguardan todavía un encuentro fugaz con su propia verdad. Y su propia verdad es una bella mentira. Al igual que el poema, una bella mentira. Porque es nuestro oficio la supervivencia, y viajar es nuestra sabiduría. El vano estrépito de las voces que huyen, las palabras que amamos habitando estas tierras, las palabras, nuestra inutilidad. El húmedo sueño es siempre menos cierto, aun alzándose por encima del cansancio para encontrar en él el correcto sentido de las cosas. No, no hay para nosotros un tiempo más puro que éste. Y nada hay tampoco aquí que nos consuele.

Primera migración/las aves Conozco la historia de estas aves. Aves que llegaron de muy lejos a poblar una cálida costa y no encontraron sino la arena sucia, el mar que muere y ese largo silencio delineado de sus sombras. Conozco la historia de estas aves vencidas por un tiempo que no puede soportar tanta belleza, es decir, aquel tiempo del ardor y la fatiga, nuestro sueño, el sol que cae sobre la arena sucia y un horizonte que se curva más allá de los ojos: sí, conozco la historia de estas aves tranquilas que me miran, estas aves que miro: esperaron el retorno sin poder olvidar y la vida fue entre ellas el oficio de los desesperados y los mansos, nada notable para quienes aprendieron con dolor que los deseos son un círculo debajo de las olas, que las olas van perdiéndose al caer la tarde. Se alzaron contra un cielo demasiado oscuro, prendieron de él sus suaves sueños y tampoco en su solitaria permanencia encontraron la ciudad. Esa ciudad donde ahora suponen un cuerpo que retenga sus presentimientos, la sabiduría y la paz, una vida finalmente dedicada a olvidar. Pero esperaron el retorno sin poder olvidar. Y nada han visto sino la arena sucia. Y nada han encontrado salvo el mar que muere. Sí, conozco la historia de estas aves. Su primera migración ha sido en vano.

Jesús Macarena Ávila: Invisble Flesh: Empire, collage, 2002

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Margarita Saona

Adeprendiz bruja

He invocado al viento. Me he iniciado en las artes secretas, he invocado al viento y ahora vive en mi casa. Por las noches me arrulla con su canto y por las mañanas me despierta con sus soplidos, enredando y desenredando mi pelo sobre la almohada. Me gusta verlo ensayar distintas voces cuando se pasea entre las cacerolas, entre las páginas de los libros, entre los helechos. Me gusta el ulular de su paso entre mis sábanas. Con su aliento seca la ropa que dejo colgada en el baño, con sus dedos toca sinfonías en los quitasueños que cuelgan de mis ventanas y en sus brazos se acunan mis niños a la hora de dormir. Nunca olvidaré las primeras veces, la fascinación de verlo danzar ante el mínimo movimiento de mis manos. Me sentía tan poderosa entonces. Una ondulación de mis dedos y el viento llegaba a mi casa con su traje de brisa fresca. A veces llenaba mi casa de pájaros o mariposas o me regalaba una alfombra de hojas secas. A veces llegaba con el olor entrañable del mar. A veces hasta traía consigo al sol. Un mínimo gesto de mis manos y mi casa se cargaba de risa, el viento jugando con mis niños. Apenas una mirada y el viento susurrando secretos en mis oídos, acariciándome los brazos, rodeando mi cintura, aferrado a mis caderas. Un sutil juego de palabras y el viento a mi lado, llenándome las velas, y yo nave, nube, ola, molino, azor. He invocado al viento. He invocado al viento y ahora vive en mi casa. Pero una tormenta se esconde en los rincones, una tormenta me acecha en las esquinas. Y yo nunca la veo venir. No sé qué hago para desatarla y siempre, siempre, me agarra desprevenida. A veces es una palabra prohibida, a veces un movimiento inesperado, a veces un tono de voz, y entonces el viento se enfurece y ninguno de mis conjuros consigue calmarlo. Al contrario, mis esfuerzos lo irritan y sopla, se revuelve, se enardece, mis ollas ruedan por los suelos, los quitasueños se hacen trizas contra los cristales. El viento ruge y arranca de cuajo los helechos. No encuentro palabra mágica para aplacar al animoso viento. Su furia me levanta por los aires, me arroja contra las paredes, me golpea, me lastima, de deja marcada, triste,

adolorida. Su furia me sacude, me desgarra, me lacera, me rompe la boca, me apaga los ojos, se convierte en un silbido ensordecedor en mis oídos. Y cuando el dolor casi me hace desear la muerte, la tormenta deja en su lugar a aquella brisa fresca llena de canciones y caricias. Y yo no entiendo nada, de pronto se me curan las heridas y yo no entiendo cómo empezó todo, cómo terminó, de dónde surgió tanta pesadilla. Reviso pócimas, conjuros, encantamientos, y no entiendo. Me he iniciado en las artes secretas. He invocado al viento. Pero la mayor de mis artes consiste en ocultar las huellas de esa tormenta en mi cuerpo, en disimular llagas y moretones con polvos, cremas, lociones bronceadoras. Los que llegan a mi casa alaban la frondosidad de mis helechos, la armonía de los quitasueños en mis ventanas, la ausencia de polvo en mis estantes, el sabor de mis guisos, la longitud de mi cabello, la sonrisa de mis niños. Algunos comentan, “Mira qué feliz, ha domesticado al viento”. Cuando a veces, sólo a veces, se me quiebra la voz, los otros no lo perciben, absortos con el brillo de mi mirada. Y si el ruido de la tormenta llega a los oídos de los vecinos, éstos se convencen de que se trata del televisor. Conozco bien la química de esos hechizos y los otros nunca ven esa tormenta que se oculta en las esquinas. He invocado al viento. He invocado al viento y ahora vive en mi casa. Pero una tormenta espera agazapada en los rincones.

Jesús Macarena Ávila: Autorretrato, técnica mixta, 1999

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José Castro Urioste

Hechizo Tú te acercabas a la baranda del segundo piso del pabellón y te apoyabas allí, cerca de un macetero donde unas gotas resbalaban de las hojas de los mastuerzos y aguardabas el momento (lunes a las nueve, martes a las ocho, los miércoles no iba, jueves también a las nueve, viernes a las diez) para verlo pasar con el cabello todavía húmedo, el bigote recortado, el maletín oscuro e inmediatamente buscabas sus ojos que no tenían otro rumbo que el aire frío de la mañana y esperabas, esperabas y seguías esperando que un día él mirase los rojizos mastuerzos que adornaban la baranda del segundo piso y luego sería fácil, sí, sería fácil que su mirada se desviara unos centímetros y confundiese tu rostro con la única flor que aún sobrevivía en ese invierno. Y fue así porque al sentir su mirada te sonrojaste como los pétalos del mastuerzo que te acompañaba y te sonrojaste más al sonreírle y más aún cuando dejaste caer los párpados para abrirlos después y poder creer que esa mañana sus ojos habían abandonado el aire frío que tenía al frente. Tú pensabas que era profesor y casi se lo dijiste cuando tres días después se encontraron cerca del pabellón de Economía y él te dijo ¡hola! Y tú, buenos días, casi casi buenos profesor y no comprendiste que él estaba ahí, realmente ahí, preguntándote si estabas apurada y de verdad, sí, estabas apuradísima pero lo callaste, lo callaste ese lunes que andabas tan atrasada que habías pensado que sólo ibas a encontrar las hojas de los mastuerzos, las gotas que nadaban en ellos, pero él te dijo que su profesor había cancelado su primera clase de la mañana, entonces pensaste que no, que él también era estudiante y luego te dijo si tenías unos minutos para tomar café. ¿Un café?, repetiste para poder confirmar lo que te parecía imposible estar escuchando. Sí, era estudiante, pero del último semestre de ingeniería civil, sí, trabajaba en una empresa constructora, preparaba la tesis, la tesis ya. Te invitó para ir al cine ese fin de semana y aceptaste, y aceptaste después las pizzas y el vino, el paseo por las calles húmedas, aceptaste también la mano que trenzabas, aceptaste compartir esporádicamente unas sábanas amarillentas en la cuadra tres del jirón Puno. Pero siempre rechazabas las historias de mujeres que existían en su calendario, incluyendo la de una profesora de matemáticas, lo que, según los pasillos de la universidad, explicaba su promedio fuera de serie. Y tú odiabas esos fantasmas, a esos chismes que navegaban en el aire estacionándose en los oídos de estudiantes y profesores. Entonces quisiste demostrar que cuando entrelazabas tus dedos con los de él cogías una mano que sólo aguardaba la tuya y no otra, pero de pronto no lo veías un sábado ni tampoco el siguiente y él desaparecía con el sol de esta ciudad. Fue casi como juego porque lo escuchaste de tu madrina que sin darse cuenta que estabas detrás de ella le dijo a tu tía la divorciada que la mejor manera de agarrar a un hombre y tenerlo seguro, pero bien seguro, era juntar el agua que brotaba de la piel con un café bien cargado. Te pareció la locura más grande que habías escuchado pero ese fin de semana él volvió a desaparecer sin dejar rastro ni aviso y tú te pasaste esos dos días dándoles vueltas a los veinte mil posibles lugares en los que podía andar y a las veinte mil posibles mujeres, incluyendo a la profesora de matemáticas, que podrían estar acompañándolo. Tampoco podías dejarlo, no querías

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dejarlo y volver a quedarte sola con los mastuerzos donde nadaban unas sucias gotas de agua de la mañana. Entonces te acordaste de las locuras que había dicho tu madrina y una tarde lo invitaste a tu casa y le serviste un café bien cargado que él bebió sorbo a sorbo y después hizo a un lado para beber de ti. Esa tarde se repitió hasta el hartazgo y a ti dejaron de importarte las historias que sobre él seguían murmurándose en los pasillos porque los sábados y los domingos sólo a ti pertenecían, porque sabías que era tu mano y sólo la tuya la que se recostaba junto a la de él. Pero nunca imaginaste que una mañana que lo esperabas en la baranda del segundo piso del pabellón él llegara despeinado, la barba sin afeitar, y te dijera que no tenía muchas ganas de entrar a clase y prefería quedarse contigo. Esa mañana se repitió una y tantas veces que dejaste de acercarte a la baranda del segundo piso para que no te viera. Después viste cómo su tesis se quedaba en la página cincuenta y cuatro y en unas columnas de libros olvidados y viste también cómo en el último semestre de su carrera desaprobaba casi todos sus cursos. En algún momento te dijo que ya no tenía trabajo porque había renunciado pero tú encontraste en su dormitorio una carta de despido hecha retazos. Pero él siguió buscándote y buscándote, diciéndote que tú eras lo único que tenía, invitándote a un sitio y a otro, y tú diciéndole que mejor era dejarlo para más tarde porque tenías que estudiar. Y él volvía a insistir, volvía al segundo piso del pabellón, volvía a tu casa pidiéndote un nuevo café y cuando tú no le abrías la puerta golpeaba y golpeaba hasta que tus oídos no soportaban el sonido de la madera y tú le abrías y lo encontrabas allí sin darse cuenta de que tenía los nudillos destrozados. Entonces le dijiste que era preferible separarse un corto tiempo, no mucho, sólo unas semanas, quizás un mes, porque así les podría ir mejor a los dos, pero él no aceptó, no, no aceptó, jamás aceptaría, y te dijo que había perdido todo sólo para estar contigo y que no pensaba alejarse de ti, no, alejarse no, y que tú tampoco lo pensaras porque él no entendía qué carajo pasaba pero se sentía como embrujado y no podía pasar un minuto sin ti, un segundo sin ti y tú le dijiste que así no podían seguir y él pensó que estabas traicionando su entrega y te agitó de los hombros porque lo había perdido todo, todo, y de pronto sentiste un golpe que te quebró los labios porque él seguía pensando que lo habías traicionado pero te pedía perdón, mil veces perdón por haberte golpeado y para ti todo ya se acabó y él continuaba insistiendo, agitando tus hombros, insistiendo, todo ya se acabó le respondías, todo se acabó, insistiendo porque no puede estar sin ti, porque no se puede liberar de ese embrujo y tú estás deseando oír a tu madrina contando cómo se hace para que desaparezca el hechizo pero en ningún rincón se escuchará su voz.

Jesús Macarena Ávila: Butterfly Flutter: Hello, técnica mixta, 1998


La latinidad en los medios Frances R. Aparicio El aumento de la población latina y de sus diversidades nacionales, sociales, culturales, raciales y de clase, debe motivarnos a reflexionar más profundamente sobre la validez del concepto de latinidad y sobre las limitaciones e implicaciones políticas del mismo. Se tiende a definir la latinidad de un modo parcial; por ejemplo, la industria del entretenimiento y los medios de comunicación muchas veces homogenizan la diversidad de las comunidades latinas para mostrarnos como un grupo sin diferencias. Un caso notable es el del llamado “Latin Music Boom”, que además de ser un producto de la industria del entretenimiento, fue un fenómeno musical intercultural constituido por figuras primordialmente boricuas: Jennifer López, Marc Anthony y Ricky Martin, entre otros. Este fenómeno fue denominado “Latin” para así expandir sus posibilidades en el mercado. El efecto nocivo de esta definición es que nuestras subjetividades y particularidades históricas, nacionales, raciales, de clase y de género se neutralizan y desaparecen bajo el velo de las representaciones dominantes de Hollywood. Dicho fenómeno, por supuesto, ha llevado a una resistencia por parte de grupos de intelectuales latinos estadounidenses o, por lo menos, los ha llevado a tomar una actitud ambivalente hacia esa forma de manejar el concepto latinidad. Pues si se ha luchado por tanto tiempo por reafirmar las contribuciones y la presencia histórica de cada una de nuestras comunidades nacionales –lo cual se refleja en la existencia de departamentos universitarios de estudios chicanos, puertorriqueños o cubanos–, sería contraproducente y retrógrado reproducir los procesos de homogenización planteados por la industria del entretenimiento. Por otro lado, la visión de los latinos en conflicto entre nosotros mismos, como virulentos enemigos nacionales o en “guerra cultural”, se ha utilizado por las instituciones sociales y por el Estado para justificar la subordinación social y política. The New York Times publicó un artículo titulado “Latino Cultural Wars”, escrito por Seth Kugel (Febrero 24, 2002), en el que trata de poner en evidencia esta visión conflictiva con la que tanto se nos define desde afuera. El artículo se refiere a un evento en una escuela predominantemente latina de Nueva York, en el cual una estudiante guatemalteca de nueve años, Gabriela Minueza, cantó la canción boricua “Preciosa” frente al resto de los estudiantes. Según Kugel, este acto artístico y cultural ejemplifica el poder dominante de los puertorriqueños en Nueva York y la forma en que este sector oprime a las otras identidades culturales latinas. Es cierto que la comunidad puertorriqueña fundó y desarrolló muchas de las instituciones latinas de esta ciudad, y ahora la comunidad latina en su conjunto se ha visto obligada a reconceptualizar estos espacios desde una visión que incluya a los grupos nacionales que arribaron en las últimas décadas. Esta latinidad emergente, la cual representa una bofetada histórica a los espacios nacionalistas boricuas, chicanos y cubanos, es una oportunidad para que nos demos cuenta de la complejidad de nuestras comunidades. Propongo, pues, que estudiemos los espacios interlatinos, esos encuentros y desencuentros entre los individuos o grupos de varias nacionalidades latinoamericanas, para reclamar y reapropiarnos de una visión latina que no venga desde fuera, que no nos homogenice ni nos divida, sino que nos motive a explorar nuestras analogías como grupos colonizados (histórica, cultural y económicamente) por el imperio estadounidense sin que obviemos las

diferencias y particularidades entre nosotros. El sistema educativo de los Estados Unidos ha privado a los latinos del conocimiento de su propia historia y cultura. Aun los programas de Estudios Latinos conciben las áreas de estudio a base de la segmentación nacional: por un lado los chicanos; por el otro los boricuas o el discurso del excepcionalismo del exiliado cubano. Se puede interpretar el hecho de que Gabriela Minuenza cantara “Preciosa” frente a sus compañeros de escuela no necesariamente como un instante de guerra cultural, de opresión interlatina, sino como un momento en que se articulan las formas análogas del colonialismo y la hibridez que los grupos latinos comparten como grupos desplazados en los Estados Unidos. Que una guatemalteca de nueve años cantara “Preciosa” es prueba de las maneras en que un texto cultural (una canción patriótica puertorriqueña en este caso) adquiere varios niveles semánticos dentro del contexto de una actuación escolar. Gabriela no deja de ser guatemalteca en ese momento, ni se convierte en una boricua. Este es un ejemplo conmovedor de lo que es la latinidad; de hecho, revela que una canción como “Preciosa” evoque en su público, y posiblemente en su intérprete, una estructura análoga de sentimientos que articulen el dolor del exilio y de los desplazamientos geoculturales. En esta dinámica que ha adquirido la latinidad en Nueva York, el periodista Seth Kugel no pudo reconocer el palimpsesto de desplazamientos y migraciones que han sido resultado de las diferentes historias de colonización en las Américas, es decir, no toma en cuenta las múltiples capas de vivencias que comparten los guatemaltecos y los puertorriqueños. El que Rafael Hernández compusiera muchas de sus canciones en México y Nueva York, y el que Marc Anthony luego cantara “Preciosa” en una versión de salsa que reafirma su identidad nuyorriqueña, y el que ahora una inmigrante guatemalteca la cante en su escuela, son hechos que constituyen tres capas históricas del dolor vivencial bajo el colonialismo. Repensar la latinidad como un espacio en el cual podemos explorar y entender con mayor profundidad las analogías postcoloniales, las vivencias de la desterritorialización y las similaridades entre los grupos nacionales latinoamericanos, no implica que debamos descartar nuestras diferencias y especificidades. Por ejemplo, el debate sobre la selección de Jennifer López como actriz en la película Selena se basó en las políticas de identidad nacional –una boricua no puede representar a una tejana mexicana–; pero nunca se consideraron las experiencias vivenciales compartidas por Jennifer López y Selena como dos latinas de segunda generación que hablan inglés como lengua dominante (en contraste con las otras actrices de México que se consideraron para el papel principal). Pero la misma Jennifer López declaró que le

fue muy difícil aprender a bailar cumbia, género musical predominante en la frontera mexicana/estadounidense pero que tiene sus orígenes africanos en la costa colombiana. A pesar de las notables similaridades físicas entre Jennifer y Selena, las diferencias regionales e históricas se palparon en los detalles del baile, el inglés chicano, la cultura tejana y otros iconos de la identidad cultural. Aun cuando ambas también han sido objeto de la mirada erotizadora masculina, la sexualización de Selena se expresó de modos muy diferentes a la de Jennifer López. Si bien el cuerpo y el trasero de Jennifer López se han vuelto metonimia de la historia del Caribe erotizado, la sensualidad de Selena se estableció a través de la dicotomía sugerida entre Selena, la hija virginal y obediente, y Selena, la cantante sensual y atractiva. Al examinar estas analogías postcoloniales, no podemos evitar reconocer las diferencias y los desencuentros. De hecho, si no nos miramos a nosotros mismos desde un eje horizontal, desde una mirada comparada, no llegaremos nunca a entender nuestras diferencias. Al explorar estos momentos y espacios interlatinos, especialmente aquí en Chicago, esos lugares en los cuales los latinos de varios grupos nacionales se confrontan, se construyen mutuamente y se influyen de modos transculturales, podremos trascender los nacionalismos, los conocimientos segmentados y la educación colonial que tanto ha influido para que se borren nuestras historias y nuestra presencia en la cultura estadounidense.

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La más reciente película de Alejandro González Iñárritu, 21 gramos, ha recibido tanto elogios (estuvo a punto de llevarse el prestigioso León de Oro de Venecia) como vituperios (La reseña de The New Yorker). La aclimatación del director de Amores Perros en Hollywood y su acceso a los grandes presupuestos no ha menguado al parecer su filo. La cinta tiene casi un mes en cartelera, lo que aprovechamos para publicar tres opiniones sobre la misma.

A otro perro con ese hueso Carlos Gómez ¿En que consiste el encanto del cine de González Iñárritu? ¿Será su singular destreza para hacernos sentir incómodos? ¿Será que el mundo está tan mal que sólo este tipo de tratamiento de shock es efectivo? ¿Y cuál es el efecto deseado? ¿Despertarnos ante el sentido trágico de la vida? ¿Despertarnos a putazos? ¿Creerá González que es su misión untarnos en la cara el sufrimiento, la enfermedad y la muerte de sus personajes? ¿Untarnos las caras glamorosamente desfiguradas, ojerosas, glamorosamente hinchadas de su reparto estelar? ¿Con su fotografía granosa, tambaleante, falsa? ¿Habráse quedado González sin fondos para un buen trípode, para filmar en 35? ¿Será que con esos trucos quiere darle un karatazo a Tarantino? ¿Ganará el Bad Boy o el Chico Malo? ¿O los congelará a los dos con su visión británica Chris Nolan? ¿Quién será capaz de trastocar el orden del tiempo de manera más gratuita y llamativa? ¿O será el sublime Soderberg? ¿De qué sirve hacer tanto desorden si no van a quedar huecos, enigmas? ¿De qué sirve ponerse primero una media, luego un guante, después camiseta, camisa, saco y abrigo, y depués un zapato y después los calzoncillos en cámara lenta? ¿No sale al fin, cuando termina, igual de abrigadito el parroquiano? ¿Quién le hará justicia al espejo Tarkovskiano? ¿Quien honrará la memoria de Don Ra(sho)món? Que le den un Oscar a 21 Gramos, o veintiuno si es posible. ¿Qué se pierde, finalmente, y qué se gana?

El peso del alma Raúl Dorantes

Julio Rangel

21 gramos es lo que pesa un colibrí o una barra de chocolate y es lo que pierde el cuerpo en el momento de morir. ¿Pero algo se gana?, es la pregunta que se ha hecho Paul (Sean Penn), como imagino que se preguntan los enfermos del corazón. 21gramos es una película que antes que nada tiene que ver con el dolor: el de Paul, que por su condición cardiaca no puede dejar de estar consciente de su mortalidad, instante tras instante aplazada; el de Christine (Naomi Watts), que acaba de perder trágicamente a su esposo y a sus dos hijas; y el de Jack (Benicio del Toro), que se esfuerza por encontrar a Dios. El de Paul parece ser un dolor lineal, acentuado por el aburrimiento y los insomnios, por las pastillas y la inutilidad, pero en algún momento recibe un transplante y la posibilidad de la vida reverdece, su rostro es obviamente otro, y de ahí que busque la forma de agradecerle a Christine, que es la familiar más cercana del donador. El de Christine es un dolor marcado por el “de repente”, cuando se torna difícil seguir de pie, y acaso por eso regresa a la adicción. Su bello rostro se descompone mientras va procesando la pérdida de los suyos: si luego del accidente no quiere levantar cargos contra ese conductor negligente y criminal, ahora quiere su vida como una forma de compensación, no de descanso, no de contrapeso a su dolor. El conductor es el ex convicto Jack. De los tres dolores, el de Jack es el que de verdad nos saca de nuestras casillas, el que nos remueve en la butaca hasta hacernos pensar: “¿y tengo que escuchar todo esto?” Nos cuesta creer que haya tanta ausencia de paz, tanta bestia encerrada en un hombre que se dispone a ser bueno. Porque Jack aspira a ser humano, y al espectador le consta que insiste en ello, pero la violencia lo rebasa, incluso cuando está callado o rezando de rodillas en el templo, y nos parecen tan huecas sus muchas invocaciones a Jesús. Jack, sin embargo, es sincero; por eso no entiende que Dios le haya puesto una celada: ganó en un sorteo una camioneta para atropellar al poco tiempo a tres personas.

El entrecruzamiento azaroso de los destinos humanos, que los hace cambiar sus derroteros y las repercusiones de este encuentro conforman el dispositivo que dispara los mundos explorados por el escritor Guillermo Arriaga y el director Alejandro González Iñárritu en su nuevo ayuntamiento creativo 21 gramos. He escuchado y leído con frecuencia el comentario de que ésta es una muy buena película, pero que no iguala su anterior Amores Perros. A mí por el contrario me parece más lograda, pues si bien Amores Perros mostraba un hábil (y de alguna manera tramposo) manejo de la edición de imagen y sonido para crear secuencias impactantes, que arrestan al público en su butaca y lo dejan sin habla, además de un cierto tremendismo disfrazado de dureza, 21 gramos descansa más bien en la fuerza dramática de las actuaciones. De hecho, la situación en torno a la cual esta vez se intersectan los destinos de los personajes, el atropellamiento de un hombre y sus dos hijas, sucede fuera de cámara, en una de las mejores escenas de la película, cuando el joven jardinero que aspira las hojas saluda al hombre y las niñas que pasan, después se ve pasar en primer plano a la camioneta y sabemos del impacto por el audio y porque el jardinero corre en esa dirección, dejando caer la aspiradora que hace revolotear las hojas en una imagen de gran fuerza lírica.

Al igual que en Amores Perros, en este segundo largometraje de Alejandro González Iñárritu también hay un accidente automovilístico en el que los personajes de clases y sectores sociales diversos se encuentran: Paul es profesor, Christine una ama de casa de clase media y Jack un residente del barrio que sólo ha tenido como opciones de vida el crimen, la falta de empleo y la prisión. Acaso la dinámica del dolor explique los recurrentes actos compulsivos de los tres personajes, pero es en Jack (como en aquel pepenador de Amores Perros) en quien los vemos con rechazo. El atrevimiento de González Iñárritu se debe sobre todo a la elección del tema: el dolor, y por ende la forma en que lo enfrentan los personajes. ¿En los Estados Unidos qué director se atrevería a rodar una película así? Pero no es una película que se quede en la cerrazón, en el dolor por el dolor mismo: en la última toma vemos por primera vez otra expresión en el rostro de Jack. La referencia al bíblico Job es ineludible. Pero ¿encontró a Dios? Encontró la calma, por lo menos.

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La fuerza de la actuación

El film está permeado por la angustiosa duda del ser ante la muerte, las nociones del perdón y la redención, e incluso la fe religiosa encarnada en el atormentado Jack (Benicio del Toro) que con su camioneta, que exhibe la leyenda “Jesús Salva”, atropella al padre y a sus hijas. Historia de segundas oportunidades, a Paul (Sean Penn) le fue trasplantado el corazón del hombre atropellado y lo que comienza como un impulso de gratitud del recién operado hacia la viuda Cristina (Naomi Watts) termina como un acto de suplantación erótica. González Iñárritu construye una narración fragmentada, con una serie de escenas inconexas que crean en un principio incomodidad en el espectador, pues debe ir armando las piezas conforme transcurre la película, que cobra sentido gradualmente. El director hecha mano también de otros recursos, como suprimir el audio en ciertas escenas y acentuar la sobrexposición de la fotografía para inducir un sentido de desazón. Pese a sus hábiles artificios para manipular las expectativas del público (en un salto temporal vemos a Paul ensangrentado pero no sabemos cómo ocurrió, en qué terminó el encuentro con Jack, por ejemplo) es la fuerza de las actuaciones del mencionado trío lo que le confiere intensidad a 21 gramos.


Las calles aquí siempre están llenas. F oto publicada en Heat Wave: © RonaTalcott

Asesinados por la política de vivienda y salud Lance Selfa ________________________ Eric Klinenberg, Heat Wave. University of Chicago Press, 2002, 320 pages, 27.50.

Klinenberg nos muestra lo contrario: la ola de calor fue mortal en particular para los ancianos y las ancianas que vivían solos, sobre todo los afroamericanos pobres. La “autopsia sociológica” que hace Klinenberg de este desastre revela la dinámica social, económica y política que hizo que los pobres de la ciudad fueran más vulnerables a las temperaturas extremas. El descuido en que ha estado la vivienda pública durante varias décadas y la desaparición de los SRO (hoteles baratos donde muchas personas podían vivir por periodos largos), ambos hechos promovidos por la alcaldía de Chicago para lograr el proceso conocido como gentrification, forzaron a los ancianos de bajos recursos a mudarse a las peores viviendas de la ciudad. Los recortes en el programa federal de asistencia para los pagos de energía eléctrica, obligaron a muchos ancianos a optar entre comer o pagar los costos elevados del aire acondicionado. El Congreso, bajo el liderazgo del ultraderechista Newt Gingrich, votó por la eliminación de dicho programa federal a sabiendas de que la ola de calor estaba causando estragos en diversas zonas de la nación. Sin embargo, Klinenberg dirige sus críticas más fuertes a los funcionarios públicos de Chicago, desde el alcalde Richard M. Daley hasta los que están debajo de él. Los funcionarios de la ciudad sólo reconocieron las dimensiones de la catástrofe cuando las cámaras de televisión

El dramaturgo marxista de origen alemán Berthold Brecht una vez comentó que las inaniciones no ocurren simplemente. “Están organizadas por los monopolios que controlan el grano”, dijo. Un señalamiento similar se podría haber hecho con respecto a la ola de calor de julio de 1995, que en el transcurso de Durmiendo afuera. Foto publicada en Heat Wave con permiso del Sun-Times una semana le quitó la vida a más de 700 chicagoenses. mostraron una cola de patrullas, Como lo demuestra Heat Wave, de Eric Klinenberg, ambulancias y camiones de refrilas personas que iban falleciendo conforme subía el índice geración enfrente del depósito de de calor hasta alcanzar los 120 grados Fahrenheit no fuecadáveres del condado de Cook. ron presa solamente de las fuerzas naturales, sino también Forzada a encarar la crisis, la víctimas de una formación político-social. Esta formación alcaldía lanzó una campaña de consideró que no valía la pena proteger las vidas de estas publicidad con el propósito de personas. Casi todos ellos murieron solos y prácticamente buscar culpables. El alcalde Daley fueron enterrados en fosas comunes en los cementerios no iba a permitir que se le respobres de las afueras de la ciudad. ponsabilizara de dicha catástrofe Tanto la alcaldía de Chicago como la prensa local cuando estaba en camino la con–tan atenta a anécdotas jocosas de “cómo vencer al vención del Partido Demócrata calor”– promovieron la mentira de que este fenómeno de 1996. El colmo de la evasión estaba afectando por igual a todos los sectores sociales. tocó fondo cuando Daniel Álvarez,

director de servicios humanos de la alcaldía, señaló que “estamos hablando de personas que mueren porque no se cuidan a sí mismas”. A lo largo de dos semanas, Daley estuvo cuestionando los números de muertos que los medios de comunicación manejaban como oficiales. Los acusó de alterar la cifra. Pero los funcionarios sabían que los medios decían la verdad; desde la oficina del alcalde se le dieron instrucciones al director de Salud Pública para que “nadie tuviera acceso a los números oficiales. Y no nos permitieron decir nada”, le comentó a Klinenberg una fuente periodística. El libro Heat Wave demuestra que el desastre no fue únicamente resultado de la incompetencia gubernamental. De hecho, los funcionarios públicos de la ciudad tomaron decisiones sabiendo que tales decisiones iban a empeorar la crisis. Por ejemplo, cuando las policías y los paramédicos comenzaron a recoger los cadáveres, el sistema de salud pública de la ciudad simplemente dejó de funcionar. Robert Scates, primer delegado de los paramédicos, exigió a su superior que se pusiera en marcha el plan de

emergencia para movilizar al personal de los alrededores de la región. Su jefe rechazó la exigencia. El primer delegado se dio de topes con la convicción del gobierno “que reinventa” la ciudad, “ahorrando dinero a pesar de que se pone en riesgo la vida de la gente”. Scates renunció a su puesto y denunció a la alcaldía de cometer “homicidios a través de su política pública”. Klinenberg documenta los factores que contribuyeron a la frustración del paramédico Robert Scates: la privatización de los servicios de la ciudad, los recortes de fondos dirigidos a los servicios de salud y bienestar para poder pagar más policías y, finalmente, la creencia de que los residentes de la ciudad son “clientes” del “mercado de servicios” de la ciudad. Heat Wave muestra los costos humanos de las políticas de salud de los “Nuevos Demócratas”, como Richard M. Daley o el ex-presidente Bill Clinton. Debido al calentamiento global del planeta, la probabilidad de olas de calor mortal aumenta; y debido también al crecimiento de la población de personas de la tercera edad, tarde o temprano muchas ciudades encararán la crisis que vivió Chicago en 1995. La publicación de Heat Wave ya puso sobre aviso a los funcionarios públicos de todo el país. Ya no podrán decir que no habían sido advertidos. ______________________________ El original de esta reseña fue publicado en el número del 20 de septiembre de 2002 del periódico Socialist Worker (www.socialistworker.org).

Juntos en el fin: Sepultureros entierran los cuerpos en una tumba masiva en las afueras de la ciudad, dichos cuerpos no fueron reclamados durante la onda de calor. Foto publicada en Heat Wave con permiso de Reuters: Scott Olson, fotógrafo

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Vargas Llosa y las novelas en otras esquinas Febronio Zatarain Toda buena novela dice la verdad y toda mala novela miente. Mario Vargas Llosa

El resultado de una acción cargada de pasión puede permanecer por siglos. Esa pasión es lo que distancia a las novelas La ciudad y los perros y La tía Julia y el escribidor de las novelas La fiesta del chivo y El Paraíso en la otra esquina. A las dos primeras, la pasión las llenó de vida; en cambio a las dos segundas, la fama, la presión editorial y, paradójicamente, la maestría en el manejo del lenguaje y de las técnicas narrativas, las hizo nacer muertas. Al leerse los primeros capítulos de La fiesta del chivo, uno siente que tiene en sus manos un manual de la novelística de Mario Vargas Llosa para principiantes; es decir, las pautas narrativas que encontramos en La casa verde, en Pantaleón y las visitadoras y que alcanzan la cúspide en Los cachorros, las encontramos también en La fiesta del chivo pero con una gran diferencia: en Los cachorros, por ejemplo, cuando Judas se aparece en los camerines, guau, y todos los jovencitos saltaron por las ventanas, guau guau, pero Cuéllar se estaba bañando y Judas logra morderlo en la pichulita, guau guau, y después de gritos y de llantos vemos cómo los Hermanos Agustín y Lucio meten el cuerpo ensangrentado del Pichulas en la camioneta,Vargas Llosa ya no tenía control sobre la pluma, él estaba al servicio de ese mundo que había salido de él como mentira, pero que ahora se le revelaba como verdad. En cambio, En la fiesta del chivo, sus pautas narrativas se ven simplificadas porque el escritor no se permite perderse; Vargas Llosa más que en el mundo de su novela, está pensando en el lector; es por eso que Urania Cabral (la protagonista) nunca adquiere vida al interior de la novela porque Urania Cabral nunca se revela; más que un personaje de Vargas Llosa, parece un personaje de Isabel Allende, escribidora que, por cierto, nunca ha pensado en sus personajes, sino en sus lectoras. Al parecer, en nuestros días, los peores enemigos de la pasión de escribir son las grandes editoriales, ya que éstas han determinado que las novelas que más se leen son aquellas donde la protagonista es mujer, también aquellas que se basan en la vida de una personalidad política o artística (biografías noveladas) y, por supuesto, las eróticas. Respondiendo a estos criterios, las grandes editoriales seducen a los escritores con cierta fama y les imponen temas que, gracias al mucho o poco renombre que tengan y con la ayuda de la publicidad, encontrarán millones de lectores; baste como ejemplo Laura Esquivel a quien la Editorial Aguilar le ha ofrecido una cuantiosa cantidad para que se dedique a escribir la biografía novelada de la Malinche (tema muy hermoso por cierto pero que desgraciadamente no vino de la escritora). Enterado de los criterios antes señalados, es fácil imaginar a Vargas Llosa diciéndose “yo puedo escribir no una, sino dos biografías noveladas a la vez”, y en un lapso de dos años nos entrega El Paraíso en la otra esquina; y nos vuelve a demostrar que es un gran escritor, pero ya no un gran novelista porque Pantaleón y sus visitadoras, y el escribidor Pedro Camacho tienen más vida que la Flora Tristán y el Paul Gauguin que aparecen en su más reciente libro. Tanto Tristán como Gauguin son una mentira. Y son una mentira porque a Vargas Llosa se le ha olvidado que “no se escriben novelas para contar la vida sino para transformarla”, se le ha olvidado también que la gran novela no depende del tema, sino del novelista para el que cualquier tema es digno de novelarse. Si en La fiesta del chivo Vargas Llosa había puesto cierta atención a la estructura narrativa, en El Paraíso en la otra esquina fue algo que estuvo resuelto desde antes de que la historia se plasmara: capítulos intercalados entre los dos protagonistas y, de vez en cuando, el narrador hablará en segunda persona para así involucrar más al lector. No se permite ningún tipo de complejidad en la estructura narrativa para que así el lector pueda leer el libro ya sea en el transporte público, mientras almuerza o mientras está tomando el sol frente al mar. Vargas Llosa se olvidó de aquella máxima de Octavio Paz sobre el escritor moderno: éste es muy celoso y exige el cien por ciento de atención y de participación del lector. Ese monstruo de las editoriales está haciendo realidad un tema que le llamó la atención a Mario Vargas Llosa hará una década: La muerte de la novela. Y pensando en ese tema, hace tres años me puse a leer

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a los novelistas mexicanos jóvenes que más sonaban: Jorge Volpi, Ignacio Padilla y Pedro Angel Palou. Descubrí que los dos primeros son grandes eruditos: la novela que leí de cada uno tomaba lugar básicamente en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, y lo más notable son las investigaciones que tuvieron que realizar para que se plasmaran estas dos novelas policiales. Pero a pesar de la gran erudición, no encontré en ellas literatura. De Palou, no sé a que se deba su mínima fama porque sus dos libros que leí, no llegan ni a borradores. También intenté leer algunas novelas premiadas por la Editorial Alfaguara: la de Sergio Ramírez, la de Elena Poniatowska, la de Tomás Eloy Martínez y, la última, la de Xavier Velasco y no pude pasar en ninguna de ellas del tercer capítulo. Todos ellos son libros por encargo aunque no hayan sido encargados, y al igual que las películas de Hollywood, hacen de la vida una mentira. ¿No hubiese sido mejor que en vez de La piel del cielo de Poniatowska, premiaran Hasta no verte Jesús Mío que es una buena novela testimonial que ha puesto en alto el nombre de su autora? Aunque nos cueste trabajo creerlo, hubo un tiempo en que un escritor novato de apenas 26 años al que casi nadie conocía ganó el premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral con su primera novela La ciudad y los perros, novela que ahora es un clásico no sólo de la literatura hispana, sino de la literatura universal. Creo que tuve suerte de que cuando empecé a leer estaban saliendo a la luz libros de cuentos como el de La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada o el de Agua quemada, o novelas como Conversación en la catedral o El Beso de la mujer araña; libros que me remitieron a otros publicados anteriormente: a Bestiario, a El Aleph, a Pedro Páramo, a El túnel, a Confabulario... Pobres de los jóvenes latinoamericanos de hoy: van de Laura Esquivel a Isabel Allende o a un tal Luis Sepúlveda; o de Ángeles Mastreta a Aguilar Camín; o, en el peor de los casos, de Carlos Cuauhtémoc Sánchez a un tal Paulo Coelho. Pero en todo libro hay algo que aprender, y con la lectura de El Paraíso en la otra esquina –donde uno de los propósitos es narrar el retiro de Gauguin en Tahití, una esquina del mundo francés de la época donde, gracias a su pasión, Gauguin es capaz de dar al mundo obras primordiales de la pintura de fines del siglo XIX– me di cuenta de que la novela hispanoamericana no está muerta, pero que no debo buscarla en las premiadas por Alfaguara o Planeta, o en aquellas que ocupan los primeros lugares de ventas; que la novela que transforma no se hace desde el centro, que esta novela se ha gestado y se está gestando en este momento en diversas esquinas del mundo hispano.


Los paisas también invernan Antonio Zavala Como las mariposas monarcas que emprenden su vuelo hacia México, cada invierno, miles y miles de mexicanos en esta temporada siguen la misma ruta para escapar del frío y estar en su patria. Este masivo éxodo anual es un fenómeno digno de ser estudiado por sociólogos, antropólogos y demás cerebros. Es curioso que no sea cubierto por los medios de comunicación. ¿Cómo está eso de que si un árbol se cae en el bosque y no hay nadie que lo escuche no hace realmente ruido? Aunque los medios no lo cubran, no quiere decir que el hecho no exista. Existe y forma parte de la vida de miles y miles de mexicanos que viven en los Estados Unidos. Al igual que el viaje de las mariposas, este ritual obedece más a las leyes de la naturaleza que a cualquier otro aspecto. Piénsenlo: llega el frío, se acaba la chamba, los niños están de vacaciones, vienen las fiestas decembrinas y de Año Nuevo; ¿qué hacer? Escapar del frío yéndose a invernar a México. Sí, se trata del verano mexicano. El Mexican Summer. Así comienza todo: hay que visitar los malls para comprar primero unas maletas, luego ropa de civil; después hay que ir a los discount malls para comprar ropa vaquera, quizá hasta un celular. Y, claro, hay que pensar en los demás: los tíos, las tías, los primos. Hay que llevarles algo de los Unaites Estates, una playera, un reloj de moda y, por qué no, hasta unos Nikes. Ah sí, y para la casa un DVD, un microondas y varias películas de vaqueros para verlas allá en los lapsos entre fiestas, bodas, bautizos, posadas y jaripeos. Algo que las mariposas monarcas no tienen que hacer es encargar el carro a un pariente o a un vecino si es que nos vamos a ir en avión. “Sí, lo prendes cada cinco días para que no se nos vaya a frizar”. Pero si vamos en carro, pues hay que hacerle el tuneup y sacarle el permiso en el consulado, y de paso hay que comprar unos traveller’s cheques por si las moscas; uno nunca sabe. Llega el 6, el 7 y el 8 de diciembre y en las grandes ciudades como Los Ángeles y Chicago luego luego se va viendo la transformación. Hay muchos apartamentos con el anuncio de que se rentan debido a los cuates que ya se fueron a invernar. Los cuates que “pistean” juntos en la barra de la esquina ya no están; “andan allá”, dicen los que se quedan a pasar el invierno aquí. Allá en la Sierra Chincua, en el noreste de Michoacán, en lo alto de los pinos oyamel, hay enjambres de mariposas monarcas.

Son millones de mariposas anaranjadas con vivos negros que han venido a México a vacacionar. Un guía de Morelia me explica todo el fenómeno: cómo el oyamel les da calor a las mariposas para que sobrevivan la altitud de la sierra. También me explica las distinciones y signos de la hembra y del macho. “Hmmm”, pienso yo, “también se traen a toda la familia”. Pues así es, cuando llegan todos los “norteños” a México se aglomeran en los pueblitos y ranchitos buscando calor, amistad, una canelita, un tequilita, una vuelta al mercado. Y los pueblos, que hasta noviembre se hallaban totalmente olvidados, florecen otra vez como por encanto. Se escucha otra vez el ruido y la música de las pick-ups y de las vans; pasa la gente a comprar guayabas y tejocotes para las posadas, y las tiendas de Zacapu están llenas de turistas nativos comprando botas, chamarras y botellas de tequila 100 Años. Felices como nunca están los taxistas en las provincias. Asimismo los restaurantes, las peluquerías unisex, las tiendas de ropa, las iglesias, las cantinas, las llanteras y las tiendas de artesanías. “Cuando llegan ustedes”, me dice un taxista de Huaniqueo, “vuelve a vivir otra vez este lugar”. Sí, los “norteños” llegan cansados del largo viaje, como las mariposas monarcas, pero con un gran apetito por consumir lo que México tiene. Allá en la Sierra Chincua, en el santuario monarca, las mariposas siguen pegadas a los pinos durante la mañana fría, pero nomás llega el sol del mediodía, abren sus alas y se ponen a volar sobre el cielo de México. En el viento se escucha un zumbido, como si fueran millones de voces susurrando. “Son los aleteos de millones de mariposas”, me dice el guía. De la misma manera, nomás pasan dos o tres días, los “norteños” se aclimatan a la vida que dejaron años atrás y reverdece su espíritu, y acuden en tumulto a los bailes que amenizan las bandas o los Bukis o bien a los jaripeos, a las fiestas de los santos. Y qué importa que estas fiestas estén tan pegadas una tras otra, el verano mexicano es corto y hay que vivir la vida porque allá en el horizonte vislumbranos nuestro vuelo de regreso a El Norte. Las monarcas saben esto, que no lo sepan los mexicanos.

Es bien sabido que en los Estados Unidos el Es por eso que un buen número de intelecfútbol, nuestro fútbol, el de toda la vida, tuales han ridiculizado, censurado, desel que jugamos con los pies y al preciado y vituperado el fútbol. que los americanos insisten Pero éste ha resistido las en llamar soccer no desmodas, los cambios pierta grandes pasiopolíticos y el retiro nes. Imposible comde los jugadores espararlo con el fervor trellas. Ha resistido y la fidelidad con incluso la televisión que los aficionados obligándola a ir a siguen los deportes los estadios en lutradicionales de esgar de que el fútbol te país: el béisbol, vaya a los estudios. el baloncesto, el fútHa pasado más bol americano o el de una vez en Inglahockey. Variados han terra, Chile, México o sido los intentos por España, en donde equipos Marcelo Ayala promover y masificar este de pequeñas ciudades le han deporte, que más que un juego es disputado el protagonismo a los un espectáculo multitudinario y, por lo equipos grandes del país, dejando atrás el tanto, un negocio formidable, fuente de anonimato y provocando la euforia no sólo inmensas ganancias. Para promocionarlo de los aficionados sino de toda su gente. ¿Por se ha intentado todo, desde la formación qué los aficionados se lanzan a la calle a dede equipos de ensueño, cuyos contratos mifender a su equipo de fútbol y no se lanzan llonarios incluían estrellas como el propio de igual forma a defender sus derechos, sus rey Pelé y el mismísimo mariscal Franz creencias, su religión o a su partido polítiBeckenbauer, hasta la organización de co? Porque el fútbol además de ser un gran mundiales y de ligas profesionales a nivel deporte, que la mayoría de nosotros hemos nacional. Pero la respuesta del público anjugado, es algo que pertenece a los aficionagloamericano ha sido siempre la misma: dos. Es un juego que posee un lenguaje coapatía, indiferencia y cierto menosprecio. mún y no requiere de mayores artificios ¿Por qué el público estadounidense no sigue para entenderlo. Nos encontramos así con este deporte con la pasión con la que vive el un elemento propio de un deporte y no nada fútbol americano o el béisbol a pesar de que más de un juego. Sabemos, por ejemplo, que su selección femenina ha sido un par de vepara disfrutar y reconocer un buen texto hay ces campeona del mundo? ¿Será que, a dique saber escribir, no basta sólo con leer. ferencia del fútbol americano, es un juego Y para apreciar mejor la música, ayuda mubasado en un conjunto de reglas elementales cho saber tocar un instrumento. De igual y no se requiere de un reglamento del tama- modo, hablamos un lenguaje en el que no ño de un directorio telefónico para entender- es suficiente ser sólo receptor. Sin embargo, lo? ¿O se deberá a que las grandes corporatodos sabemos de fútbol, todos somos deciones no encuentran en la transmisión inin- lanteros, todos somos porteros, todos somos terrumpida (durante más de 45 minutos) la directores técnicos y todos hacemos teorías alternancia suficiente para promocionarse sobre el fútbol. Además, ese hombre de la como quisieran? calle, impotente ante lo que ocurre encima, Es evidente que en este país el fútbol abajo o al lado de él, siente que tiene cierto sigue siendo un deporte menor. Muy distinta control sobre su equipo. Con esta sensación es la percepción que se tiene del deporte rey de poder lo aplaude o lo abuchea, elige a la en Hispanoamérica y en Europa en donde el directiva y enjuicia a los jugadores. Siente fútbol, junto con ser juego y espectáculo, es incluso que tiene poder para echar al entretambién una hoguera, un torrente de pasionador si las cosas van mal. Algo que no nes desbordadas y emociones incontroladas. puede hacer en el trabajo, en la política Estos sentimientos se observan incluso dene incluso, muchas veces, ni en su propia tro de los propios hispanos de los Estados casa donde los hijos no le hacen ni el menor Unidos, quienes viven el fútbol con algo caso. Es así como sólo en el fútbol el hommás que pasión deportiva. Y es que para las bre común, ese que camina por las calles, grandes masas el fútbol es casi una religión, siente que por fin es alguien. es motivación y muchas veces una forma de escapar del tedio y la rutina. Es cierto que en ambientes más o menos intelectuales queda bien hablar mal del fútbol, pero muchas veces estas opiniones esconden una verdadera pasión por este deporte. De algún modo, se intenta ocultar una fuerte atracción que está motivada por razones de índole social (grado de identificación, sentido de pertenencia, asociación a un grupo de referencia), cultural (por tradición, por historia, por antepasados), o incluso psicológica (sentimientos de liberación, catarsis, placer).

El fútbol y el poder del aficionado

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A cuerpo de mujer, Victoria Bianco expone en Barcelona Jochy Herrera

Somos la herida. La llaga que no cesa, el gotear rojizo, rijoso, por la grieta abierta en la piel rajada. Y la convulsión que nos pasma es lo que guardamos del ángel perdido al caer en el cuerpo. Fernando Savater

Victoria Bianco: Anónima 1

Victoria Bianco: Anónima 2

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El arte conceptual y el arte corporal posteriores al dadaísmo utilizaron la figura del artista mismo o la de un extraño, como instrumento creativo y objeto comunicante. Ambas corrientes separaron y examinaron mitos que prevalecen en la sociedad occidental a través de una deconstrucción que desde temprano incluyó la imagen física y social de la mujer. Casi simultáneamente, tanto Roy Lichtenstein (con sus conocidos trabajos en tiras cómicas) así como Richard Hamilton (en obras salidas de las mismas entrañas de la Norteamérica blanca de la post-guerra), cuestionaron los iconos corporales masculinos y femeninos en pleno apogeo del arte pop. Abundan las mujeres artistas del siglo recién terminado que también utilizaron diversos medios para enfrentar concepciones tradicionales de lo femenino, tanto en el sujeto-identidad como en el objeto-consumo: Ana Mendieta, Hannah Hoch, Leonora Carrington, Remedios Varo y Emma Amos, por sólo mencionar algunas. En la fotografía contemporánea, es Cindy Sherman quien representa este frente feminista que, en gran medida, rescata la imagen de la mujer atrapada en un mundo hecho por hombres y en donde ella quiere ser protagonista. Por siglos, la menstruación ha estado ligada a la definición social y a la diferenciación de lo femenino respecto a lo masculino. El concepto menstruación y no la menstruación misma, es el símbolo usado en la obra mas reciente de Victoria Bianco Pastorino Anónimas, actualmente expuesta en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Barcelona (BAC IV). De origen argentino y con residencia en Chicago y Madrid, esta artista también ha enfocado su trabajo en los conceptos del ser, el otro, y la objetivización del género femenino. Bianco completó estudios en el Art Institute of Chicago y en La Universidad Complutense de Madrid y arrastra consigo una fértil trayectoria de más de treinta exhibiciones, la más reciente en el Instituto Cervantes de esta ciudad. En Anónimas, Bianco utiliza la menstruación como un instrumento de aproximación a lo que ella llama “la condición de mujer”. Siguiendo la tradición fotográfica de Sherman, y con ironía postmodernista, desafía las percepciones de la realidad femenina con una plástica enfocada a la idea artística más que al objeto mismo. En Mujer Anónima 1 y 2, hay una figura de rasgos que insinúan una vaga identidad; sin embargo, la mirada del personaje transmite una idea cierta: ella conoce su destino y es el porqué de su intensa mirada. Si bien Sherman se autorretrata como objeto de varias proyecciones en múltiples y cambiantes roles sosteniendo así una anonimidad, Bianco le da a su personaje un instrumento de despojo y comunicación: su sexualidad. Tal vez por ello el tampón se desliza entre los labios queriendo decir palabras, una catarsis de los estereotipos que han intentado conformar la identidad histórica de la mujer a una condicionada por su cuerpo. Las artes visuales contemporáneas debaten la distinción entre sexo o lo sexual, y lo que es el género, aquello que la sociedad construye muchas veces a expensas de la alienación. Lucha interior-exterior es una pieza que dirige la atención del observador hacia esa dicotomía sexogénero, un tema ya explorado por la fotógrafa Zoe Leonard: el cuerpo desnudo de una mujer de faz parcialmente oculta, está geométricamente cubierto por una ristra de tampones. Arma o defensa, sexualidad o sacudida, ésta es una mujer que parte del rol con que la sociedad la crea para rechazarlo a través del objeto. La estética y el discurso que acompañan las imágenes de Victoria Bianco, invitan a una reflexión del pasado y del presente del cuerpo (exterior e interior) de la mujer. En palabras de la autora, ellas se abocan “a una reflexión de la mujer con su propia historia y la creada por el hombre desde antes de las brujas”.

Victoria Bianco: Lucha interior-exterior


Nuevo disco de Alfonso Maya Joel Soto Después de un titánico esfuerzo, acaba de aparecer el disco Giros y giros de Alfonso Maya. Tres años le tomó cubrir todos los gastos, aun tomando en cuenta que la mayoría de los músicos invitados, dieciocho en total, son amigos suyos que simplemente le echaron la mano, y que él mismo fue el productor. “Yo creo mucho en ser tu propio productor, porque así tú te puedes mover a donde sea. Si quieres lo rebajas, lo vendes más caro o lo regalas, pero claro que no lo regalo por que de ahí estoy sacando para mi próximo disco. Cuando alguien más es el productor, el disco no te pertenece, es de alguien más.” La música de Maya es una mixtura de trova, balada, pop, rock y cuanto género le parece interesante; trata de hacer de cada canción algo diferente, de no sonar igual. Éste es un disco en el que la mayor parte de las canciones son baladas o trovas con una letra romántica, sí, pero inteligente. “El romanticismo es muy importante para mí, y creo que también para el público en general, porque a fin de cuentas todos nos enamoramos y nos desenamoramos y volvemos a ilusionarnos.” Sube la marea cada noche en mí, la marea de pensamientos que van hacia ti. Y pinto notas de guitarra para mi mujer amada, y pinto un nudo en mi garganta, porque su boca me hace falta. Pero Alfonso Maya también es consciente de los problemas sociales y los escribe y los canta. “Trato de hacer temas que tengan un mensaje social, temas que preocupan a la gente hoy en día, como la privatización, el fanatismo, la globalización, el capitalismo, y claro, música que promueva la cultura.” La niña de las flores se volvió parte de la plaza, en donde cada niño pasa a ser olvido. Compre una rosa señor, llévese una sonrisa para su dolor. En otro de sus temas, “El Sonzonete”, Maya se burla de la música que domina la radio y la televisión en nuestros días, canciones huecas en cuanto a temática, que “no dicen nada” y tan sólo repiten el mismo estribillo sin sentido.

Nos habla de esas canciones que se meten en la mente de la gente gracias a los medios, que no hacen más que repetirla todo el día, hora tras hora, para así poderlo llamar después el éxito musical del momento. ¡Vaya manera de hacer negocio caray! Cuantas veces van a tocar la misma canción en la radio y en la televisión, vaya manera de manipulación, si por lo menos fuera buena canción, caray, caray, que decepción, mala información. Eso es lo que ahora, siendo un músico más maduro, Alfonso Maya trata de evitar, convertirse en un producto comercial. Él sabe que el camino es difícil, pero siempre habrá, dice, alguien dispuesto a ayudarte. “Siempre he tratado de luchar, pero afortunadamente siempre hay personas en las que encuentro eco, la música es muy alcahueta en ese sentido, tú te subes al escenario, cantas tus rolas y siempre va a ver gente a la que le gusta tu onda, entonces ellos organizan eventos, giras o saben de otras personas que lo hacen y te conectan.” Y sí, efectivamente, Alfonso Maya es parte de ese numeroso grupo de músicos subterráneos, de toda la república mexicana, que siempre están dispuestos a ayudar a sus demás compañeros, ya sea al momento de grabar, echarse un palomazo o contactarlos en lugares nuevos en donde puedan tocar, donde estén abiertos a su propuesta. “Vine a Chicago el año pasado cuando pude contactar al Chopito y traje discos de otros cantantes que van a venir o que ya han venido. Es como una red y cuando hay un foro tratamos de hacer que todo mundo se entere para llegar a tocar ahí.” Esta es la segunda gira de este músico por este país, y ha abarcado varios estados y ciudades que van desde San Francisco, Los Ángeles, Sacramento, Wisconsin entre otras. Los espacios han sido diversos, high schools, cafés, restaurantes y universidades y por consecuencia también el público ha sido diverso. “Ha sido algo bien interesante, el publico de cafés y universidades esperan escuchar o me piden mis trovas, mis baladas o lo más cultural posible, mientras que los chavos de high school y lugares como éste, de Los Cazos, siempre esperan escuchar o me piden lo mas locochón de mi repertorio.” Alfonso Maya seguirá, seguramente, con su propuesta musical por aquí, por allá y donde se lo permitan, sólo con su guitarra o con músicos si es posible, escribiendo y cantando lo que le gusta y lo que siente ya que asegura que vive de la música y para la música.

Alfonso Maya. Foto: Luis F. Soto


El enigma del hombre bueno Marco Escalante Uno de los aciertos de la Antología del cuento triste, preparada por el excelente escritor guatemalteco Augusto Monterroso, es el haber incluido un relato de Chejov, titulado “La cigarra”. El personaje central de este cuento, de esta historia de amor si se quiere, es un médico llamado Dimov; casado con una muchacha sumamente hermosa que tiene por afición la pintura. Sucede que en uno de esos paseos campestres en que la esposa va a la caza de paisajes para plasmarlos en el lienzo, su maestro la seduce a la luz de la luna. El asunto no es tan sencillo como aparenta; en realidad la muchacha no pretende engañar al marido, sino que simplemente posee esa rara cualidad que hace adorables a las mujeres y que consiste en sucumbir a la farsa del amor precisamente cuando es de noche y hay luna. El maestro, que no tiene nada de extraordinario, es sin embargo un hábil farsante; y cuando la pobre muchacha le recuerda que es casada y que tiene la responsabilidad de serle fiel a su marido, le responde que esa noche de luna, hermosa e irrepetible, participa de lo eterno, a diferencia de las convenciones sociales, del matrimonio y otras cosas pedestres de este mundo; ¿cómo pues se atrevía ella a renunciar a este don divino, sólo porque la educaron en el respeto de tradiciones que poco o nada tienen que ver con el amor? La muchacha cede de inmediato y se entrega. El pintor la suma entonces a su considerable colección de amantes y le hace sufrir lo indecible. Humillada por el ingrato amante, la muchacha descubre que no hay camino de regreso y muestra su desesperación descarada al mismísimo Dimov, que se desvive por ella a sabiendas de lo que aparentemente ocurre a sus espaldas. El lector sabe de sobra que los triángulos amorosos suelen ser fatales, sobre todo cuando quienes participan están enterados de lo que pasa; es francamente admirable que Dimov actúe sin desesperarse, mostrando a cada instante esa ternura noble que despierta en él su mujer, como si en el fondo de su corazón deseara que el amante la amara como ella se lo merece. Y es francamente admirable también que con el corazón socavado por esta grave decepción amorosa, se dé tiempo para ofrecerse como conejillo de indias en la experimentación de una vacuna que puede salvar la vida de muchos niños del pueblo. El lector tiene aquí suficiente material para llegar a la conclusión de que la vida no es solamente absurda, sino también ridícula; puesto que no cabe en la más primitiva noción de justicia que en el combate amoroso se lleve las palmas de la victoria un mentecato que tuvo la suerte de decir las palabras precisas en el momento sublime en que una mujer quería que le mientan; mientras que el merecedor de la derrota sea un hombre de ética integral, amante fiel de su esposa, médico responsable y honesto, y hasta mártir. Dímov es pues un enigma, un caso dificilísimo de comprender para el común de los mortales, que se halla acostumbrado a cierta ley newtoniana aplicada a la conducta: la ley de la acción y de la reacción, la de la ofensa y su respectiva venganza. La historia del samaritano estúpido que ofrece la otra mejilla, comparada con la de Dímov, es casi trivial, puesto que la bondad adoctrinada no es bondad en estado puro, sino bondad contaminada por la fe, o mejor dicho por el dogma. Ofrecer la otra mejilla es postular la superioridad de la religión cristiana, poniendo en primer plano su capacidad para el perdón y su asimilación resignada del sufrimiento; se trata pues de una reacción solapada, de una venganza convertida en discurso teológico y consagrada a la manera de la falsa modestia. Dímov no ofrece nunca la otra mejilla, su bondad es espon-

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tánea, natural, no responde a ninguna teoría. En esta independencia de su alma radica su superioridad. Volvamos por un momento al viejo Kant, para explicar un poco mejor eso que podríamos llamar “bondad con teoría”. En un librito notable, Kant establece la diferencia entre el hombre compasivo y el virtuoso. Compasivos son aquellos a quienes les conmueve lo inmediato, lo que está cerca, lo que puede verse; como por ejemplo la mano extendida de un mendigo o el maullido desamparado de un gato callejero que se muere de hambre. Virtuosos son aquellos que trascienden sus propias circunstancias particulares y le dan a su ética una dimensión universal, es decir, son en apariencia fríos con respecto a lo que les rodea, pero son sensibles a todo aquello que compete a la humanidad toda. El compasivo puede hallar alivio a su pesar poniendo una moneda en la mano del mendigo que causó su pena; el virtuoso es capaz de marchar a otro continente para socorrer a los heridos de guerra. El gran poeta Fernando Pessoa, que se creía capaz de elaborar un sistema filosófico tan riguroso como el de Kant cada día, exclama en una de sus más notables prosas: “Dicen los diarios que han muerto tres mil gentes en la China. ¡Qué me importa lo que pasa en la China!”; dejando en claro que la condena del hombre sensible, o mejor del poeta, es el ensimismamiento, el amor a que le arrastra la contemplación obsesionada de su alma. Cabe entonces la pregunta: ¿dónde está la sensibilidad real? ¿Difiere la sensibilidad del poeta de la sensibilidad ética? ¿Tienen los poetas el derecho de sustraerse a ciertos principios morales de valor universal, como la solidaridad con los desgraciados? ¿Es superior el virtuoso kantiano, que acudiría presuroso a ayudar a los chinos que han sobrevivido a la catástrofe referida por Pessoa, al poeta trágico que rechaza los avatares históricos del mundo externo? La sensibilidad tiene diferentes rostros, y creo yo que la de Pessoa es superior porque revela la incapacidad de los hombres para comprometerse con un sistema ético idealista, a la par que contempla desolada el triunfo de la desesperación en el corazón humano. El problema de Kant, y de casi todos los pensadores que deliberan en torno a la moral, está en su inevitable tendencia a sermonear. No hay sermón que pueda ser considerado honesto, porque su misma naturaleza es proselitista. Es por ello el género favorito de los curas, de los políticos y de los filósofos que se traen algo entre manos. Estoy casi seguro que muchos seguidores de Karl Marx aprobarían la clasificación moral de Kant, ya que contemplan la revolución social como obra de seres virtuosos, que no solamente actúan impulsados por la necesidad económica y la conciencia de clase, sino también por ese amor abstracto que sienten por esa humanidad que en su argot recibe el nombre de “pueblo”. Y claro, ese pueblo, esa humanidad, no tiene rostro, prácticamente no existe sino como un concepto, como una noción remota y vaga Jesús Macarena Ávila: De la serie Invisble Flesh, collage, 2002 que a menudo se esfuma; y cuando lo hace, el virtuoso siente un vacío, pero se niega a reconocer que esa masa volátil y esquiva es sólo un pretexto, una excusa que le sirve para dar cierto sentido a su vida. Y ese sentido, como es obvio, reposa necesariamente en una ilusión. Dímov obviamente califica como virtuoso, según la clasificación de Kant, puesto que sacrifica su vida en la búsqueda de una vacuna para la difteria. Pero también califica como compasivo, puesto que al intuir la infidelidad de su mujer no actúa vengativamente, sino todo lo contrario, conmovido por el sufrimiento de Ana trata de consolarla con una ternura incondicional. En esta tierra repleta de falsos predicadores, de políticos farsantes, de hombres y mujeres mentirosos; en esta tierra, digo, que ofrece una fauna prodigiosa a los misántropos de oficio; el caso de Dímov no es solamente un milagro, sino también una irrealidad, una imposibilidad, un sueño que la realidad destruye. Por eso el cuento de Chejov es triste. No por Dímov, sino por nosotros, que no podemos ser como él. Condenados estamos a jugar el rol del pintor farsante, de la mujer ciega e ingrata, de los médicos incapaces de sacrificarse a pesar de que la medicina debiera ser la más noble de las profesiones. Kant pecó de optimismo. Chejov nos devuelve a la realidad. Con frecuencia la literatura es más penetrante que la filosofía.


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