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Programa CONCIERTO PARA XILÓFONO / Xilófono Víctor Ramírez - Orquesta Filarmónica de Temuco

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CONCIERTO

Concierto para Xilófono y Orquesta Xilófono, Víctor Ramírez Orquesta Filarmónica de Temuco Director, David Ayma

Hungarian Rondo (Zoltán Kodály) Concertino para Xilófono y Orquesta (Toshiro Mayuzumi) Momento Andino (Vicente Bianchi) Symphony N°39, K.543 (Wolfgang Amadeus Mozart)


Concierto para Xilófono y Orquesta Xilófono, Víctor Ramírez Orquesta Filarmónica de Temuco Director, David Ayma

Zoltán Kodály (1882-1967)

Magyar Rondó (Rondó Húngaro) Toshiro Mayuzumi (1929-1997)

Concertino para Xilófono y Orquesta I. Allegro vivace II. Adagietto (attacca) III. Presto

Víctor Ramírez, xilófono Vicente Bianchi (1920-2018)

Momento Andino

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Sinfonía N° 39 en Mi bemol mayor, KV 543 I. Adagio - Allegro II. Andante con moto III. Menuetto e Trío IV. Finale. Allegro


Notas

de Programa Zoltán Kodály

Magyar Rondó (Rondó Húngaro) Zoltán Kodály y su amigo Béla Bartók (1881-1945) fueron líderes del movimiento que registró y analizó la música folclórica de su Hungría natal. En 1906 publicaron los frutos de sus sistemáticas colecciones de canciones populares. Ambos no solo se dedicaron a labores de rescate musicológico, además desarrollaron una importante carrera como compositores. El Rondó Húngaro de Kodály fue escrito en 1917 y se estrenó en Viena al año siguiente, se publicó póstumamente en 1976 con el título Magyar Rondó, que Kodály había usado en un arreglo de la pieza para violoncello y piano. Originalmente la obra era conocida en alemán como “Ungarische Weisen” (Melodías húngaras) y en húngaro como “Régi magyar katanadolok” (Antiguas Canciones de Soldados Húngaros). Estos títulos originales revelan dos cosas importantes sobre el Rondó Húngaro, las que la vinculan a la posterior “Danzas de Galánta”. Se basa en melodías tradicionales reales más que solo al lenguaje folclórico general y la tradición en la que se nutre no es la de las canciones folclóricas descubiertas por Kodály y Bartók, sino la de los “verkunkós”, la danza de reclutamiento del ejército popularizada por las bandas gitanas. Kodály sugiere los colores instrumentales de estas bandas mediante el uso de una orquesta de cuerdas (con violín solo) complementada por un par de clarinetes: un instrumento estándar en Si bemol utilizado principalmente en su registro inferior y el otro el clarinete en Re. Se añaden dos fagotes en las últimas etapas de la pieza. El “verkunkós” tradicionalmente consistía en alternar secciones lentas y rápidas y este formato se sigue a cabalidad en la pieza de Kodály. La misma melodía se repite en variadas orquestaciones en las secciones lentas, mientras que las secciones más rápidas presentan una variedad u otras melodías. La danza rápida forma una coda extendida de creciente emoción, en medio de la cual el retorno final de la melodía lenta proporciona un nostálgico interludio.


Toshiro Mayuzumi

Concertino para Xilófono y Orquesta Toshiro Mayuzumi nació en Yokohama el 20 de febrero de 1929. Además de sus muchas obras de concierto, compuso más de cien bandas sonoras de películas,reconocido sobre todo por su trabajo para las películas dirigidas por John Huston “La Biblia” y “Reflections in a Golden Eye”.Toshiro Mayuzumi murió en Kawasaki, el 10 de abril de 1997. Mayuzumi se hizo conocido por primera vez por sus experimentos con diferentes estilos, que van desde el romanticismo tardío hasta el jazz y la música contemporánea. En 1958, con su Sinfonía Nirvana, hizo un regreso consciente a sus raíces y comenzó a explorar los temas de la tradición japonesa y el budismo en una serie de obras. Su Concertino para xilófono de 1965 es una pieza muy popular para percusión, que ha sido interpretada por numerosos percusionistas y se ha convertido en parte del repertorio tanto para profesionales y estudiantes. La obra presenta velocidad y potencia en su primer y tercer movimiento, y una hermosa melodía japonesa en el segundo movimiento. La pieza es estructuralmente clásica e ilustra la emocionante síntesis de influencias que se encuentran en el variado catálogo de Muyuzumi.

Vicente Bianchi

Momento Andino Vicente Bianchi es uno de los nombres más importantes de la música chilena.Junto a su extensa labor radial,fue autor de más de 150 obras para piano, canto y orquestales. También incursionó en la musicalización de documentales, películas y cortos para televisión. Sus obras han sido interpretadas por grupos orquestales de Perú, Paraguay, Argentina y Estados Unidos; en el ámbito más vinculado a lo popular, sus creaciones han sido grabadas e interpretadas por artistas como Pedro Vargas, Olga Guillot y Lucho Gatica. Bianchi compuso en los géneros docto, folclórico, popular y religioso. ‘‘Tonadas de Manuel Rodríguez’’ (1955) es una de las más célebres canciones dedicadas al guerrillero chileno, y en su catálogo hay además tonadas típicas como ‘‘Chile compañero’’, los arreglos para el himno deportivo de Universidad Católica (1943), su trilogía nerudiana completada por ‘‘Romance de los Carrera’’ y ‘‘Canto a Bernardo O'Higgins’’ y sus obras religiosas: ‘‘Misa a la chilena’’ (1965), ‘‘Te deum’’ (1970) y ‘‘Misa de la Cruz del Sur’’ (1970). Dentro de su extensa producción se destacan sus arreglos sinfónicos de aires folclóricos chilenos entre los que se encuentra “Momento Andino”, que explora el contraste entre la serenidad del paisaje nortino y la vivacidad de sus danzas.


Wolfgang Amadeus Mozart

Sinfonía N° 39 en Mi bemol mayor, KV 543 Irónicamente, son las últimas tres sinfonías de Mozart en lugar de su famoso Réquiem las que siguen siendo el misterio de sus últimos años. Casi tan pronto como Mozart murió, el mito romántico se unió a las páginas inacabadas del Réquiem dejadas esparcidas en su cama; generando una serie de preguntas: ¿quién encargó el trabajo?; ¿quién lo terminó?; ¿Fue envenenado Mozart?, estas dudas inspiraron a pintores, novelistas, biógrafos, libretistas, dramaturgos y guionistas. Ahora conocemos esas respuestas: el Réquiem está inconcluso, pero no es inexplicable. Las sinfonías finales, por otro lado, la N° 39 en Mi bemol, la "gran" sinfonía en Sol menor (N° 40) y la Júpiter (N° 41), siguen planteando más preguntas de las que se pueden responder. Incluso lo que una vez fue el hecho más provocativo sobre estas obras, que Mozart nunca las escuchó, ahora es dudoso. Ya no se cree que Mozart escribió estas tres grandes sinfonías solo para guardarlas, eso va en contra de todo lo que se conoce de sus métodos de trabajo, pero no se conoce a qué orquesta u ocasión tenía en mente. Aparentemente se planeó una serie de conciertos para el verano de 1788, cuando Mozart ingresó las tres sinfonías en su catálogo, pero no hay evidencia de que las presentaciones tuvieran lugar. Es probable que las obras fueran concebidas como una trilogía, con su publicación en mente (las sinfonías a menudo se imprimían en grupos de tres), pero no se publicaron durante la vida de Mozart. La Sinfonía N° 39 es la menos estudiada e interpretada de las tres sinfonías, y eso en sí mismo es algo así como un rompecabezas, ya que no es nada menos una obra maestra. No tiene el romanticismo trágico de la sinfonía en Sol menor o la magnífica heroicidad que le valió a la sinfonía en Do mayor su apodo, “Júpiter”. En el siglo XIX, cuando solo la más dramática de las obras de Mozart permaneció en el repertorio, la sinfonía en Mi bemol no tenía historia que contar; sus señas de identidad son puramente musicales, difíciles de precisar o explicar. No hay nada en el primer movimiento que no se ajuste al modelo de la forma sonata clásica. Incluso la gran introducción lenta, que Mozart rara vez usa en sus sinfonías, es una característica estándar de la producción de su contemporáneo Haydn. Pero la forma en que la introducción de Mozart, exaltada y grandiosa, con majestuosos ritmos y rico cromatismo, se extiende casi imperceptiblemente en el encantador Allegro principal, Charles Rosen (1927-2012) señala que la melodía del Allegro literalmente extiende la cadencia inacabada de la introducción. El efecto es sutil y muy moderno, casi cinematográfico en la fusión perfecta de una escena a otra. El Allegro de Mozart, comienza con un hilo de sonido y construyendo hasta un punto de alta intensidad, está hecho de materiales fuertes y audaces, utilizados sin pretensiones. El Andante es una maravilla de elocuencia contenida, coronada por momentos de gran poder y pasión que son aún más notables. El tercer movimiento es uno de los minuetos más célebres de Mozart, con un particular Trío introducido por clarinetes y basado, por una vez, en un ländler (danza folclórica austríaca) real en lugar una imaginaria. El Finale no es en absoluto típico de Mozart. Los finales de Mozart son a menudo notables por su gran cantidad de ideas melódicas, pero el final de esta Sinfonía se basa esencialmente en un solo tema, explorado y elaborado. Tal construcción monotemática fue una fórmula favorita de Franz Joseph Haydn (1732-1809), cuyo espíritu también se escucha en el carácter travieso del movimiento, nunca más evidente que al final, cuando el tema se enuncia por última vez, negándose a dejar que la Sinfonía termine con acordes finales convencionales. id Ayma

Textos Dav


Director y compositor, realizó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y en el Western Music Institute (Estados Unidos). Se ha perfeccionado con importantes maestros como Samuel Adler, James Williams y Manuel Préstamo.

DAVID AYMA Director

Ha dirigido la Orquesta de Cámara de Maipú, Orquesta Interválica, Ensamble de Bronces del Conservatorio Nacional de Música, Orquesta del Conservatorio de la Universidad Austral, Sinfónica de Antofagasta, Clásica de la Universidad de Santiago (USACH), Filarmónica de los Ríos y Sinfónica de Chile. Su carrera incluye presentaciones en Chicago y Denver, además de la publicación e interpretación de sus obras en Inglaterra, Canadá, Estados Unidos y Australia. En 2000, su obra Joy Dance fue estrenada en la Internacional Trumpet Guild Conference (Estados Unidos), con solistas de la Filarmónica de New York, mientras en Inglaterra debutó su obra Rhapsody for Tuba and Piano en la interpretación de Stephen Sykes, virtuoso a quien está dedicada la obra. En 2001, se transmitió su trabajo Praising Heart en Inglaterra por la BBC Radio 2 y se interpretó su composición Kings of Orient en el Royal Festival Hall (Londres). Su trascripción de la Fantaisie Brillante sur Carmen fue interpretada en 2002 en el Teatro Colón, por el flautista Claudio Barile y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Al año siguiente, estrenó su Sinfonía junto a la Filarmónica de Temuco. En 2007, la Sinfónica de Chile presentó su orquestación del Concertino para Trombón de Ferdinand David, con Sergio Bravo como solista y bajo la dirección de Lanfranco Marcelletti, esta obra que fue interpretada por David Guerrier y la Orchestre Symphonique et Lyrique de París (2008). Desde 2004 lidera la creación de la ópera en Temuco, dirigiendo Norma, El Retablo de Maese Pedro, La Fille du Régiment, La Traviata, Madama Butterfly, Don Giovanni, L’Elisir D’Amore, La Cenerentola, Don Pasquale, El Barbero de Sevilla, Il Signor Bruschino, Carmen, Così Fan Tutte y La Flauta Mágica. A lo que se suma La Pérgola de las Flores y las zarzuelas La del Soto del Parral, La Revoltosa, La Verbena de la Paloma y Luisa Fernanda. Director titular de la Filarmónica de Temuco desde 1998, su labor ha sido fundamental en la profesionalización del elenco y la renovación de su repertorio. En 2009 recibió el reconocimiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y La Mesa Regional de Música, por su trayectoria y aporte al desarrollo de la música.


Músico percusionista y timbal solista de la Orquesta Filarmónica de Temuco. Realizó sus estudios en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile con la maestra Elena Corvalán, formación que complementó con Miguel Zárate, actual catedrático de la facultad y timbalista principal de la Orquesta de Cámara de Chile.

VÍCTOR RAMÍREZ Xilófono

Su preparación académica incorpora clases magistrales con reconocidos músicos y grandes maestros, entre quee destacan, Gerardo Salazar (Timbalista Orquesta Sinfónica de Chile), Patricio Hernández (Timbalista Orquesta Filarmónica de Minas Gerais -Brasil) Rubén Zúñiga (Principal percusionista Orquesta Sinfónica de Sao Paulo-Brasil), Leonardo Soto (Timbalista Orquesta Sinfónica de Houston-EEUU), Kai Stensgaard (Músico marimbísta freelance y compositor – Dinamarca), Mario Baeza Ciccione (Maestro de percusión Facultad de Artes Universidad de Chile) y Eduardo Browne (Director de Orquesta y catedrático Facultad de Artes Orquesta de Chile). Además de su desempeño como intérprete, es instructor de percusión de la Fundación de Orquestas Infantiles y Juveniles de Chile, prestando colaboración a las orquestas regionales de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. También ejerce como profesor de cátedra en la Casona Cultural y Escuela Claudio Arrau (Panguipulli) y como músico invitado de la Orquesta Clásica del Maule.


Orquesta Filarmónica de Temuco Los orígenes de la Filarmónica se remontan a la década de 1930, cuando un grupo de ciudadanos, principalmente inmigrantes, crean la Orquesta de Profesores donde jóvenes intérpretes ejercían el oficio, bajo la dirección del músico francés Federico Claudet. Desde sus primeros años este elenco acogió a los instrumentistas más destacados de la zona, quienes dieron origen a una interesante propuesta artística que ha dejado su huella en la historia musical de La Araucanía, primero como una agrupación de profesores, luego Orquesta Palestrina y hoy como Orquesta Filarmónica de Temuco. Durante su extensa y permanente historia en la región, este elenco ha contado con la dirección de consagrados músicos como el violinista italiano Alfredo Resta y el húngaro Antonio Eiber, Hernán Barría, George Mehling, Wilfried Mohrmann, Gerd Seidl, Iván Pizarro, Carlos Weil y Thomas Germain. Pilar fundamental para la programación artística del Teatro Municipal Camilo Salvo, en la última década el elenco ha consolidado una interesante estructura musical, bajo la batuta de David Ayma, director residente y compositor de este centro cultural. En este espacio el elenco destaca en la interpretación de una variedad de obras sinfónicas para conciertos, zarzuelas, óperas y ballets. Este intenso trabajo colectivo hoy explora nuevas líneas de proyección artística, especialmente a través de programas que mezclan la tradición académica y la música popular, creando nuevas audiencias para el repertorio orquestal. Propuesta artística que se proyecta en el escenario del Teatro Municipal, pero también en las distintas localidades de La Araucanía y el sur país. La activa participación del elenco en la vida musical de nuestro país, es patrocinada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Programa de Apoyo a las orquestas regionales, además del apoyo permanente que recibe de la Municipalidad y la Corporación Cultural de Temuco.


Orquesta Filarmónica de Temuco

Violín I

Javier Figueroa (Concertino) Alejandro Reinao (Asistente) Patricio Muñoz Jorge Luis Espinoza Claudia González Óscar Varas Ernesto Niño

Violín II

Adams Hurtado (Jefe de fila) Carolina Alanís Renato Gacitúa Miguel Cerpa Óscar Saavedra

Viola

Rafael Garrido (Jefe de fila) Yelitza Girot Daniela Fernández Valentina Aedo (*)

Violoncello

Francisco Herrera (Jefe de fila) Rafael Jiménez Marcelo Jara Cecilia Márquez

Contrabajo

Patricio Ríos (Jefe de fila) Joel Novoa

Flauta

Cristóbal Alarcón (Solista)

Clarinete

Javier Leone (Solista) Fabián Quilodrán

Corno

Matías Otárola (Solista) Raúl Arce

Trompetas

Cristián Muñoz (solista) Erick Henríquez

Percusión

Víctor Ramírez (solista)

Bibliotecario Cristofer Flández

Coordinación Natalia Lebrecht

Fagot

Jorge Giraldo (Solista) Rodrigo Cuevas (*) Músico

Invitado


teatromunicipalcamilosalvo TRANSMISIÓN ONLINE Y

TEATRO MUNICIPAL CAMILO SALVO / AV. PABLO NERUDA 01380 / FONO : (45) 2973470 / TEMUCO

TEATROMUNICIPALTEMUCO.CL


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