Skip to main content

Plan de Intervención en asentamientos ante la pandemia del COVID-19

Page 1

Montevideo, 14 de abril de 2020

PLAN DE INTERVENCIÓN EN ASENTAMIENTOS ANTE LA PANDEMIA COVID-19 El presente documento expone un​ ​breve diagnóstico y propuestas​ para mitigar los efectos del COVID 19 en poblaciones excluidas habitacionalmente de las ciudades de Uruguay.

EL DIAGNÓSTICO Los 16 años de trabajo en los asentamientos más excluidos de nuestro país, en conjunto con el Relevamiento Nacional de Asentamientos (RNA) realizado durante el 2018 nos responsabilizan de presentarles lo que entendemos medidas necesarias y urgentes en el actual contexto. La emergencia sanitaria y el enlentecimiento económico ya están teniendo un efecto dramático en las poblaciones de los asentamientos del país. Según la investigación que realizamos de los 656 asentamientos detectados en Uruguay -donde contabilizamos 59.922 viviendas y estimamos viven de 192.000 personas-, el 85% no cuenta con acceso a la trama de saneamiento formal, el 33% presenta conexión irregular al agua potable y el 41% no cuenta con conexión regular a la energía eléctrica. ​A su vez la emergencia habitacional atraviesa a 18.145 familias ​cuyas viviendas son de materiales precarios: chapas, costanero y materiales reciclados. Puntualmente, en un levantamiento de información realizado en los asentamientos que TECHO trabaja detectamos que el ​53% de los hogares presenta hacinamiento medio o crítico​, alcanzando en asentamientos como Antares o 23 de Diciembre más del 30% de los hogares en situación de hacinamiento crítico (​por lo menos 5 personas comparten la misma habitación). El promedio de hogares con hacinamiento a nivel nacional es del 9,5%, lo que sirve para comprender que los asentamientos son focos extremadamente vulnerables a la propagación de virus. Los asentamientos son territorios de extrema vulneración de múltiples derechos y las medidas de precaución planteadas para el cuidado ante el contagio del COVID 19 no sólo son insuficientes para estas poblaciones, sino que en muchos casos imposibles de cumplir por la precariedad habitacional y situación de pobreza económica en la que viven las personas​. La​ combinación de factores antes mencionados también nos alertan del alto impacto y rápida propagación que la llegada del COVID 19 posiblemente tendrá en los asentamientos de nuestro país. Relacionando la realidad de los asentamientos con las repercusiones de la pandemia COVID-19, ​la población altamente vulnerable en las ciudades sufre o sufrirá impactos


en 3 dimensiones prioritarias de monitorear y atender: dimensión sanitaria, dimensión económica y dimensión habitacional. Dimensión sanitaria:​ uno de los principales problemas esperados está referido al colapso del sistema de salud. Dicho colapso se concentrará en las zonas más vulnerables, quienes tienen una mayor probabilidad de contagiarse y una menor probabilidad de atención -muchas policlínicas barriales han cerrado o limitado su atención-. Como es sabido, esto no solo conlleva consecuencias relacionadas con la enfermedad del COVID 19, sino que también impactará en la capacidad de tratamiento que el sistema de salud tendrá para otras enfermedades de carácter más común. Dimensión económica:​ La parcial o total paralización del país producto de las medidas de aislamiento social para evitar el contagio masivo tienen consecuencias económicas dramáticas para la población vulnerable. Uruguay cuenta con un alto porcentaje de la población en condiciones de vulnerabilidad, que actualmente ya viven en situación de pobreza o con alto riesgo de caer en la pobreza ante eventos inesperados como este. Las familias que viven en los barrios donde trabajamos ya están sufriendo la merma en sus principales fuentes de ingreso, presentando en muchos casos emergencia alimentaria. Dimensión habitacional: ​Las principales medidas protectoras para el contagio que se han propuesto han sido el aislamiento social y la higiene recurrente. Para una gran cantidad de la población la opción de seguir estas pautas es prácticamente imposible debido a la precariedad habitacional y condiciones de hacinamiento. Este triple impacto genera un círculo vicioso que agrava la problemática. Dicha “trampa social del COVID 19” se explica con el siguiente esquema en que cual se expone que las soluciones de atención de salud correspondiente y medidas preventivas pueden derivar en contexto de la población con condiciones socio-habitacionales precarias en la problemática de colapso del sistema de salud e ineficacia de medidas preventivas.


Por este motivo, percibimos que una estrategia correspondiente debe apuntar a enfrentar estas tres dimensiones al mismo tiempo. Lo que permitirá priorizar la atención de salud en la población más grave y favorecer que la población adopte medidas preventivas, especialmente de aislamiento social. Si adoptamos una estrategia por separada para cada dimensión, arriesgamos la eficacia de cada política.

LA PROPUESTA La estrategia propuesta para enfrentar esta Trampa Social del COVID 19 está basada en apuntar hacia cuatro objetivos que se explican a continuación. 1. CONTRIBUIR A DESCONGESTIONAR EL SISTEMA DE SALUD:​ ​Todo lo que contribuya a evitar que la población acceda a los servicios de salud para dar prioridad a quienes efectivamente la necesitan, será bienvenido en esta pandemia. Sin embargo, esto implica que necesidades sanitarias que históricamente el sistema ha cubierto, tendrán que ser satisfechas por nuevos medios. 2. MITIGAR LOS IMPACTOS NEGATIVOS DE LA CUARENTENA EN LA POBLACIÓN:​ ​La cuarentena para la población más vulnerable tiene impactos profundos: pérdida del ingreso, acceder a malas condiciones de vida por 24hrs, estrés familiar, etc. Cualquier acción que apunte a mitigar estos impactos negativos, aumenta la probabilidad que la cuarentena sea efectiva. 3. CONCIENTIZAR E INCENTIVAR LAS MEDIDAS PREVENTIVAS:​ ​La falta de información y la mala información en comunidades que sus espacios laborales y educacionales han sido o serán cancelados puede ser alta. Esto sumado a la ansiedad comunitaria que se vive con el COVID 19 y a que en contextos de precariedad habitacional se hace relevante


pensar en “cuarentenas locales”, el enfoque comunitario para la prevención es crítico. 4. AMPLIAR LA COBERTURA DE ASISTENCIA SOCIAL A POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD:​ ​Al ser el COVID 19 un desafío de toda la sociedad cuidándose mutuamente, toda iniciativa que no se proyecte a ser escalada y tener un impacto nacional puede terminar siendo un esfuerzo solidario pero poco útil. Por lo tanto, cada proyecto debe ir orientado a facilitar la toma de decisiones y escalar a nivel público el programa de fácil manera.

LA PUESTA EN MARCHA El ejercicio de investigación mencionado anteriormente nos indicó que en 1 de cada 3 asentamientos se reconoce algún tipo de organización barrial, formalizada o no, que realiza actividades de mejora en la calidad de vida de la población. Desde merenderos que funcionan como centro de referencia de las familias del barrio hasta Comisiones formalizadas que articulan con actores públicos y organizaciones de la sociedad civil. Las organizaciones barriales son en los hechos centros neurálgicos de atención a población en situación de vulnerabilidad. Esto se vuelve evidente, cuando transcurridos algunos días desde la detección del primer caso de COVID 19 y la exhortación a mantener el aislamiento social, las organizaciones barriales comienzan a atender la emergencia alimentaria a través de recepción de alimentos para la distribución o realizando ollas populares.

Esta propuesta pretende apoyar a dichas organizaciones barriales para que continúen su asistencia a pobladores en situación de riesgo en sus propios barrios, mejorando las actuales condiciones de extrema precariedad y garantizando los cuidados necesarios ante la pandemia COVID 19. Incorporando las organizaciones barriales dentro de la cadena de actores de las políticas de prevención y asistencia, estaremos abarcando miles de familias para quienes sus propios vecinos son la primera línea de asistencia en situaciones límite. Clave será la articulación entre los diversos ministerios, organizaciones de la sociedad civil, intendencias, municipios, iglesias, haciendo dialogar a los actores que coinciden en el territorio teniendo como ​vórtice de los esfuerzos el apoyo a las organizaciones barriales y con ella a las poblaciones de los asentamientos.


LÍNEAS DE ACCIÓN Como planteado anteriormente, la adopción de medidas debe ser sinérgica para lograr los objetivos de la estrategia. Para abordar las 3 dimensiones explicitadas anteriormente, planteamos 6 líneas de acción de abordaje comunitario y familiar. 1. ATENCIÓN PRIMARIA EN ASENTAMIENTOS:​ ​Desarrollar un dispositivo de salud territorial que funcione como filtro y derivación del centro de salud central, descongestionando al sistema de salud de tareas simples tales como tratamientos de enfermedades leves, consultas de rutina, vacunaciones. Esto se plantea ya que hemos detectado el cierre de policlínicas barriales y consideramos que tiene repercusiones graves para estas poblaciones que a veces no cuenta ni con el dinero para tomarse un ómnibus para atenderse en otro centro. Este operativo además de cubrir la necesidad de atención permitiría fortalecer campañas de prevención y control del COVID 19 mismo en las comunidades vulnerables. 2. ALIMENTACIÓN E INSUMOS BÁSICOS: ​Existen iniciativas a nivel público y privado en esta línea. TECHO, en conjunto con CanastasUy se encuentra asistiendo 1000 familias que viven en asentamientos de forma semanal acercandoles canastas básicas de alimentos a nivel familiar y para abastecer ollas barriales. En esta línea planteamos un apoyo en especies y económico a las organizaciones barriales para que puedan atender población en situación de emergencia alimentaria. Para hacerle frente al COVID 19 en asentamientos es fundamental comprender la dimensión comunitaria en la asistencia. 2.1 Asistir con canastas alimentarias a las organizaciones barriales que atienden la emergencia alimentaria. 2.2 Proveer de una partida económica que complemente los esfuerzos de asistencia alimentaria en especies. Dicha partida se plantea sea destinada directamente a las organizaciones barriales como complemento de las asistencias que realizan y les permitirá mejorar las condiciones de precariedad del servicio que desempeñan. La misma podrá ser empleada para comprar alimentos, elementos de limpieza y para cocinar, gas, entre otros. En términos prácticos se pensaría en una TUS Comunitaria, que a su vez permitirá el flujo de consumo en los barrios que son fuertemente golpeados en sus economías ya frágiles. 3. INFRAESTRUCTURA BARRIAL​: Las condiciones de acceso a servicios básicos e infraestructura pública en los asentamientos es muy precaria, en contexto de pandemia esto limita las posibilidades de cuidado y agrava los niveles de contagio. Las organizaciones barriales operan en espacios de alto riesgo por falta de higiene dada la precariedad de los espacios (ranchos de chapa y costanero). En esta línea planteamos invertir en infraestructura comunitaria (comunales con baños) que sirvan de centros de distribución de canastas alimenticias y kits sanitarios de


asepsia. En los casos que existan ollas barriales, estos espacios ayudarán a garantizar la baja del contagio. TECHO ha construidos 30 comunales en distintos asentamientos del país. 4. ABORDAJE EN SITUACIONES DE VIOLENCIA: ​Ya ha sido ampliamente reconocido que las medidas de aislamiento ponen en mayor riesgo las víctimas de violencia. En contextos de violencia, las redes familiares y comunitarias se vuelve cruciales para salvaguardar la integridad de la personas expuestas a maltratos. En este sentido las y los vecinos de barrios con amplia convivencia también funcionan como mecanismos de detección de dichas situaciones de violencia. 4.1 Implementar un protocolo de comunicación directa entre dichas organizaciones barriales y los organismos responsables de atención a las víctimas cuando detectada una situación de violencia; teniendo en cuenta que la condición de pobreza económica también representa una limitante para que las mujeres -generalmente- activen las denuncien correspondientes. 5. PREVENCIÓN E HIGIENE: ​Repartir más insumos para la prevención y el higiene junto con la debida capacitación e información al respecto. TECHO lleva distribuidos 1800 kits de emergencia sanitaria para asegurar las condiciones de asepsia en los asentamientos y extender manuales para la prevención. Es necesario escalar esta medida. Las organizaciones barriales y sus referentes barriales funcionan como catalizadores de información dentro de los barrios, valiéndonos de esta característica al servicio de la no propagación del COVID 19 proponemos: 5.1 Proveer de Kits Comunitarios de Emergencia Sanitaria para que los comunales y merenderos sean espacios que presenten la asepsia necesaria teniendo en cuenta la circulación de personas que tiene diariamente. A su vez, a través de materiales y comunicación directa se realice un trabajo de concientización entre los pobladores sobre la preponderancia de los cuidados necesarios ante la pandemia. 5.2 Proveer de Kits Familiares de Emergencia Sanitaria para quienes no tengan la capacidad económica de acceder a ellos. 6. VIVIENDAS DE EMERGENCIA:​ L ​ a emergencia habitacional en Uruguay estimamos afecta al día de hoy a 20.000 familias que viven en casas de materiales extremadamente precarios: chapa, costanero y materiales reciclados. Ante esta pandemia y inminente la llegada del invierno es necesario desplegar un Plan Nacional de Atención a la Emergencia Habitacional para asegurar un módulo mínimo de emergencia habitacional y sanitario. Unos pocos metros cuadrados pueden evitar una catástrofe al interior del hogar y a nivel social con la propagación escalada del contagio por razones de hacinamiento. TECHO lleva 16 años atendiendo esta emergencia y 3577 viviendas de emergencia construidas. 6.1 Construir Módulos de Emergencia Habitacional-Sanitaria para las familias en peores condiciones.


COMENTARIOS FINALES Todas estas acciones deben contener una estrategia de incidencia y escalabilidad. El desafío al que nos enfrentamos es nacional y pequeños proyectos sin ánimo de escalar convocando a las autoridades privadas y públicas no tendrán el impacto buscado. TECHO se encuentra actualmente realizando un levantamiento de información para detectar emergencia alimentaria y sanitaria y actualizar la emergencia habitacional detectada en 2018-2019, con el objetivo de cuantificar y monetizar este plan de acción. También en este levantamiento buscamos reconocer las capacidades comunitarias instaladas en los 656 asentamientos del país para garantizar la sostenibilidad de la propuesta que aquí planteamos. Esperamos tener la información preliminar para fines de abril. Se han mencionado 6 medidas de las cuales 4 están en desarrollo o han sido desarrolladas anteriormente por TECHO y todas pueden ser escalables en articulación público-privada. Sin embargo, lo más importante es entender la estrategia de 4 objetivos para desarticular la “trampa social del COVID 19”, y en función de ello pueden ir surgiendo nuevos proyectos que convoquen nuevas voluntades (relacionadas con acceso a agua de forma regular, educación por otros medios, etc). Muchos de estos proyectos se están gestionando con miras a la emergencia del COVID 19 en Uruguay, sin embargo, estos proyectos generarán capacidades y modelos de gestión que bien podrán servir para el período post emergencia. Estos distintos proyectos y esta estrategia general deberá realizarse con una restricción importante: no promover el encuentro presencial entre las personas, y cuando sea inevitable, tomar todas las medidas necesarias para evitar el contagio. Considerando que en el trabajo con comunidades en situación de vulnerabilidad puede que el aislamiento se practique en los hechos a nivel comunitario, para lo que es necesario redoblar los esfuerzos de asepsia e higiene. Lo expuesto en este documento tiene el objetivo de poner a disposición el conocimiento y esfuerzos de TECHO para crean un Plan de Intervención en Asentamientos ante la pandemia del COVID 19 y será extendido a autoridades públicas y organismos de cooperación internacional.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook