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Revista Revuelta #5

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Por la educación pública y gratuita los 11 de septiembre

año 2>número especial>octubre 2003>segunda época

Carta de Emilia Contreras a sus hijos

Dos de octubre, ni olvido ni renuncia A dos años del asesinato de Digna Ochoa El crimen de ser pobre

¡libertad a los hermanos Cerezo y Pablo Alvarado!


Directorio Contenido fundador Alejandro Cerezo

editora Gabriela Ruiz comité editorial Deyanira Molina Fecundo Albornoz Alejandro Cerezo Héctor Cerezo Antonio Cerezo Pablo Alvarado colaboradores permanantes Eugenia Castro Uriel Díaz Mariana Contreras Alberto Mújica Pablo Alvarado Alejandro Cerezo Héctor Cerezo Antonio Cerezo colaboradores temporales Jearim Sagrero José Luis López García Sergio Bautista Fausto Antonio Mora Leo Galván Izpapalotl García corrección de estilo Elisa Álvarez diseño Gabriela Ruiz distribución Guadalupe Gámez ventas Tabaré Echeverría Renata Díaz

En la portada: © 021068/03, Gabriela Ruiz, ilustración digital, México 2003.

© D.G. Mushi-ha

Editorial

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Dos de octubre: ni olvido ni renuncia

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Por la educación pública y gratuita

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Héctor Cerezo Contreras

Izpapalotl García

El Che y otras cosas

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Con Digna en nuestros corazones

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Oportunidades

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Alejandro Cerezo Contreras

Antonio Cerezo Contreras

Eugenia Castro

Poesía Qué les queda

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Hay que morir Digna Sueños Trascender

El crimen de ser pobre

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Los 11 de septiembre

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Cuento

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Intercambio epistolar

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1968. Ruptura y continuidad

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Uriel Díaz

Leo Galván

De las fábulas y cuentos del Tío Luis Alejandro Cerezo Contreras Emilia Contreras Rodríguez Antonio Cerezo Contreras Fausto Antonio Mora

Reseña: The Magdalene Sisters

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Mariana Contreras

Revuelta es una publicación trimestral escrita y editada en colaboración entre Alejandro, Héctor y Antonio Cerezo Contreras, Pablo Alvarado Flores [presos de conciencia recluidos injustamente en el Penal de «La Palma»], presos políticos recluidos también en «La Palma», un grupo de personas solidarias y el Comité Cerezo. Toda colaboración, sugerencia, crítica o comentario serán bienvenidas en el correo electrónico: revista_revuelta@hotmail.com. Para más información acerca de este y otros proyectos visita: http://www.nodo50.org/comitecerezo. El contenido de los artículos es responsabilidad exclusiva de su autor. ¡LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA DEL PAÍS!


Editorial Este mes se conmemora un año más de la masacre en Tlatelolco ocurrida en 1968, cuyos responsables continúan impunes. La masacre fue orquestada para reprimir al movimiento estudiantil y popular que, a escala nacional, luchaba por obtener libertades políticas, luchaba contra la represión que el gobierno ejercía a través de grupos policíacos y paramilitares, y contra el presidio político de quienes buscaban mejorar sus condiciones laborales y de vida. Desde 1978 se realizan, año tras año, manifestaciones para demandar el esclarecimiento de estos crímenes y el castigo a los asesinos; pero, además, el 2 de octubre se ha convertido en un día de lucha y manifestación de las denuncias estudiantiles vigentes. Actualmente, el sector estudiantil enfrenta una serie de reformas que se insertan en la implementación de la política neoliberal. A casi cinco años del inicio del movimiento estudiantil que condujo a la huelga general en la UNAM —movimiento que izó las banderas de la defensa de la gratuidad y la democracia universitaria—, la derecha, unida y reforzada con sus grupos de choque, se alista para introducir definitivamente en la Universidad Nacional aquellas reformas que entonces fueron frenadas, e intenta legitimarlas mediante un “Congreso Universitario” que le fue usurpado al movimiento estudiantil. Ante esto, los estudiantes de nivel superior tenemos que defender en conjunto la educación pública para que ésta sea garantizada hasta este nivel; hay que defender el funcionamiento de las normales rurales, defender el proyecto social que dio origen a la Universidad Autónoma Metropolitana, y no permitir que le sean arrebatados al Instituto Politécnico Nacional los recursos que genera. El sistema educativo nacional en su conjunto está en peligro de desaparecer como entidad pública, y su defensa sólo puede lograrse con una fuerza que integre a los trabajadores de la educación, a los estudiantes, a los jóvenes excluidos de la educación y al pueblo que, con su trabajo, sostiene materialmente este sistema. La unión de fuerzas es el asunto más urgente a tratar, tanto en el movimiento estudiantil —movimiento por el que los jóvenes estamos obligados a luchar— como en todas las organizaciones que se plantean seriamente el objetivo de combatir al cada vez más sanguinario sistema de explotación capitalista. Una opinión tan apocalíptica como desafortunada que sentencia que el movimiento estudiantil “ni siquiera existe” y que la unidad “es imposi1


foto: Comité Cerezo

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foto: Comité Cerezo

ble”, se deja escuchar constantemente a últimas fechas. ¡Como si no tuviéramos tanto por qué luchar juntos! Aun sin unificarse, las movilizaciones de los jóvenes, estudiantes o no, existen y constituyen una parte importantísima de la resistencia. No es casual, a este respecto, que el embajador colombiano Luis Ignacio Guzmán haya declarado en julio que “detrás de la autonomía” de la UNAM (reiteradamente violentada) “se esconden los terroristas”. queda —no debería— en la compra del disco o la moneda que se echa al bote, sino que se manifiesta entre los pueblos, como lo demuestra la historia de los latinoamericanos en la búsqueda de cumplir con su destino revolucionario. Un caso paradigmático del ejercicio solidario lo constituyen el trabajo y los esfuerzos de compañeros que resisten, luchan y esperan volver a estar fuera de la prisión, mucho más temprano que tarde, para seguir en la construcción de la libertad y del sistema-mundo otro y justo, por el que ya tanta sangre nuestra se ha derramado. El compromiso mayor es ahora nuestro, para difundir y hacer de lo que sabemos algo más que un privilegio egoísta. El compromiso es pues de los estudiantes y de todos aquellos que tendrían que deberse a su pueblo.

foto: Comité Cerezo

Octubre 2003

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Dos de octubre: ni olvido ni renuncia Héctor Cerezo Contreras Preso de conciencia A 2 años 2 meses de injusta reclusión

El dos de octubre es una fecha que al paso de estos últimos 35 años ha ido adquiriendo diversos significados. Para unos el dos de octubre sólo es un referente de la matanza de estudiantes perpetrada en la Plaza de las Tres Culturas en 1968; para otros, principalmente para aquellos que de una manera u otra participaron en ese gran movimiento político-social, es una fecha para reclamar el esclarecimiento de los trágicos hechos y exigir castigo para los responsables de la represión. Para otros más, participantes de diversos movimientos sociales, el dos de octubre también es una oportunidad para exigir solución a otras demandas, distintas pero igual de justas que las dos anteriormente mencionadas. Aunque es necesario reconocer —triste nuestra desmemoria— que el dos de octubre, así como todo el significado y la importancia de ese movimiento, no significa nada para la mayoría de la gente. Por eso es que marchar se convierte en una forma de evitar el olvido y despertar nuestra memoria. En estos últimos años, principalmente a partir del triunfo electoral de Fox, diversas personas que tuvieron alguna participación en los movimientos sociales de los años 60, 70 y 80, han estado presionando con mayor insistencia a la actual administración para que, de una vez por todas, se esclarezca y se castigue a los autores intelectuales y materiales de los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en contra de miles de luchadores sociales. El gobierno de Fox, en respuesta a este reclamo y en un afán de protagonismo y oportunismo político, creó la Fiscalía Especializada para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado, fiscalía que, hasta la fecha, no ha tenido la voluntad política para condenar penalmente a los responsables de la represión. Para mucha gente cada vez es más clara la intención del gobierno panista de no llevar a juicio a los culpables de la guerra sucia, y es evidente el pacto de impunidad que tiene Fox con los mismísimos represores. Existe el temor de que pase más tiempo y que el actual gobierno pretenda sumir en el olvido los crímenes cometidos en las anteriores administraciones. El grito de justicia que desde hace 35 años resuena en la memoria de las víctimas de la represión todavía no encuentra eco en los que se supone deben impartir justicia. Mucha es la gente que participó en los movimientos so-ciales de esa época y que, a pesar de la si3


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tigo para los genocidas y torturadores actuales? De esos que gozan del suel-do gubernamental, tienen puestos públicos o son políticos de carrera. ¿Incongruencia?, ¿inconsecuencia?, ¿conveniencia?... Como si las víctimas de ayer, los estudiantes, los obreros, los campesi-nos, los indígenas, los maestros, no tuvieran nada que ver con las víctimas de la represión de hoy, como si su lucha no hubiera sido por educación, por trabajo, por democracia, por igualdad, por justicia, como también lo sigue siendo hoy. ¿O es que de plano se han creído la cantaleta del gobier-no panista de que en México se respetan los derechos huma-nos y las garantías individua-les? ¿Y el asesinato, sí, asesinato, de Digna Ochoa? ¿Y la desaparición de Marcelino Santiago Pacheco, líder de la Organiza-ción de Pueblos Indígenas Zapotecos en Oaxaca? ¿Y el asesinato de la también aboga-da y defensora de los derechos humanos Griselda Teresa Tira-do, ocurrido el seis de agosto en Puebla? ¿Y el asesinato de Manuel Salinas

ilustración: Pablo Alvarado Flores

mulación del gobierno panista, continúa exi-giendo justicia y castigo para los culpables. Desgraciadamente, a la par de este grito de justicia algunas personas —no generalizo— han adoptado una actitud políticamente muy cómoda y, hasta cierto punto, conveniente para el gobierno, pues luchan sólo por el castigo para los culpables del terrorismo de Estado de los años 60, 70 y 80, al mismo tiempo que re-nuncian con indiferen-cia a luchar por el casti-go para los culpables del terrorismo de Estado del presente. Me parece que es una actitud políticamen-te cómoda —y antiéti-ca— limitarse a luchar sólo por los asesinados, los desaparecidos, los torturados y los encarce-lados de ayer, por muy justa y nece-saria que es esta lucha, mientras se renuncia de la manera más complaciente y vergonzosa a luchar por los asesinados, los desaparecidos, los torturados y los presos políticos de hoy. ¿No parece una actitud cómoda exigir castigo para los genocidas y tor-turadores del pasado y no exigir cas-

Santiago del Consejo Ciudadano Unihidal-guense en Oaxaca? ¿Y el asesi-nato de Carlos Sánchez López de la COCEI, cometido el 17 de agosto también en Oaxaca? Realmente se puede creer que el gobierno panista y los gobiernos priístas no encarce-lan a la gente por motivos polí-ticos, no reprimen, no utilizan la guerra sucia contra los lu-chadores sociales. ¿Y los más de 500 presos de conciencia y políticos que están recluidos en diversas cárceles por luchar por un mundo mejor? Parece que, efectivamente, es más cómodo luchar sólo por lo que sucedió en el pasado que continuar luchando por lo que sigue pasando hasta nuestros días. Exigir que se juzgue a los represores de ayer no conlleva necesariamente las mismas represalias que exigir que tam-bién se juzgue a los represores de hoy, de esos que ocupan puestos en el actual gobierno. Parece que a la par de este grito de justicia hay personas que, sin querer desprenderse de una imagen de izquierda, han renunciado a la lucha social. Utilizan el pasado, su pasado “revolucionario” o el de luchadores sociales, para mantener esa falsa imagen de personas comprometidas con las causas sociales. Pero, y aquí es donde caen las máscaras, su actitud indiferente ante la actual represión del Estado y ante las víctimas de éste habla mucho más que todos los discursos y sus


“acciones heróicas del pasado”. Es triste que no les interese la suerte de los que insisten en esa necia causa de continuar luchando al lado del pueblo. Este dos de octubre se volverá a marchar como año tras año se ha venido haciendo, y será una buena oportunidad para exigir justicia para las víctimas de la represión de ayer y de hoy. Junto a los rostros de los desaparecidos y asesinados de ayer, los rostros de los desaparecidos, los asesinados y los presos políticos y de conciencia de hoy se erigirán en las manos de los que continúan luchando como monumentos vivientes ante la indiferencia y la renuncia de los que sólo marchan por pose o por intereses ajenos a los del pueblo. Marchamos para recordar, para exigir justicia, pero también marchamos para seguir luchando. Hoy y siempre. cefereso#1 “La Palma”, Almoloya de Juárez Septiembre 2003

POR LA EDUCACIóN PúBLICA Y GRATUITA: ¡NI UN PASO ATRáS! Izpapalotl García

Al hablar del movimiento estudiantil en México es inevitable e imprescindible referirnos a la huelga estudiantil 1999-2000 en la UNAM. Sin embargo, el presente artículo no tiene como propósito la recapitulación ni la reflexión profunda de dicha experiencia huelguista, más bien buscamos examinar la principal razón de su aparición y su consecuencia más trascendental, que es una y la misma, a saber, la defensa de la UNAM como una institución de educación superior pública autónoma y gratuita. El tema es pues, la gratuidad de la educación superior como un derecho y como un bien público y social. Ante el intento de imponer un nuevo Regla-mento de Pagos en la UNAM, y en particular a raíz del conflicto universitario de 1999 que esta pretensión desencadenó, se discutió ampliamente la necesidad de realizar una reforma que afianzase el carácter democrático, autónomo, social y gratuito de la UNAM. Voces reaccionarias intentaron poner en tela de juicio la validez de esta última demanda. Des-pués del duro golpe propinado al movimiento estudiantil por parte de las fuerzas milico-policiales del gobierno federal —en contuber-nio con las autoridades universitarias aquel 6 de febrero del 2000—, el debate sobre el carácter que debe conservar la UNAM 5


ha venido a menos. La discusión y organización en torno a la defensa de la universidad pública y la impor-tancia de su gratuidad parecen suspendidas, a pesar de que los trabajos que llevan a cabo las autoridades universitarias y las organizaciones financieras internacionales para la “transforma-ción” de la UNAM no se detienen; permanecen ocultos, silenciosos y esperando el momento indicado para asestarle el tiro de gracia a nuestra Universidad Nacional, cosa en la que hasta ahora han fracasado en hacer gracias a la organización estudiantil y a la resistencia social que lo respalda. Desafortunadamente no somos las únicas víctimas de la voracidad de los mercados financieros, toda América Latina vive y soporta los embates del neoliberalismo y las imposicio-nes de sus organismos bancarios multilaterales, como el Banco Mundial (BM), El Fondo Moneta-rio Internacional (FMI) y el Banco Interameri-cano de Desarrollo (BID); todos al servicio del capital y de los intereses de las empresas transnacionales. Buscan nuevos mercados para sus productos y bajas en el costo de su producción, pero hablemos del modo en que las recetas de estos organismos se han utilizado en nuestras universidades con la finalidad de regir su des-tino y desempeño; subrayemos los resultados nefastos que dichas recetas tienen para los pueblos latinoamericanos en general y para sus poblaciones en particular. Deseamos vertir, de manera breve, algunos datos que nos proporcionan tres experiencias concretas: la del sistema educativo argentino, la de la UNAM en México y la de la Universidad de Chile (UC). La finalidad es complementar nuestra información en torno a los planes que los organis-mos internacionales tienen para nuestros siste6

mas educativos y para nuestro desempeño laboral; la forma en que estos planes se han venido instrumentando, y ojalá, vislumbrar cuál es el destino de nuestras universidades si no nos organizamos para dar la batalla que en contra de su integridad se está preparando. Comencemos recordando cuáles son las ideas que rigen las políticas educativas impulsa-das por los organismos multilaterales de crédito, y enumeremos luego los mecanismos que sugieren para instaurarlas. De acuerdo con el BM, la educación superior debe regirse según medidas que impulsen la formación individual; así, los organismos ya mencionados consideran a la educación media y superior como una inversión en capital huma-no, inversión que habrá de recuperarse a corto plazo mediante el aumento de los ingresos labo-rales del educando al insertarse en el mercado de trabajo, hecho que, por otro lado, impulsará el crecimiento de la economía nacional. La edu-cación es concebida como una industria produc-tora de rentabilidad, y no como una institución pública y plural generadora de conocimiento y de pensamiento crítico. En este sentido, los conocimientos proporcionados por las institu-ciones de educación media y superior deben ser bastante superficiales, pues su tarea es, según los hombres del dinero, impulsar el desempeño técnico inmediato, necesariamente funcional para el sector productivo, preferentemente transnacional. De esta manera, el “conocimiento” se convierte en una mercancía más, sujeta a las leyes mercantiles de oferta —en este caso, oferta laboral bajo la forma de mano de obra barata— y de demanda —de ciertos conocimientos y habilidades requeridas por las empresas a favor del crecimiento de sus ganancias y con la menor


inversión posible—. Las instituciones de educación deben entonces transformarse en una industria dedicada únicamente a la producción de estos conocimientos. Bajo esta lógica monetaria, la educación superior debe ser un bien privado que hay que adquirir con recursos personales, pues sus frutos redituarán, supuestamente, un beneficio exclusivamente personal. Vemos pues que el neoliberalismo pretende eliminar por completo el carácter social de las universidades, esto es, eliminar el compromiso y el trabajo universitario dirigido a la resolución de los problemas sociales y económicos de la población. Se intenta también eliminar la posibilidad de desarrollar nuevas formas de pensamiento, de crítica a la organización económica y política vigente. Al orientar a las universidades hacia el servicio del sector productivo, se busca reducir y eliminar paulatinamente todo elemento que pudiese representar una traba para la concreción de las famosas “reformas estructurales” que los mismos organismos bancarios internacionales solicitan a los gobiernos de los países en “vías de desarrollo”, reformas que no buscan más que la privatización y venta a empresas extranjeras de los bienes y recursos naturales cuyos dueños legítimos son los pueblos de cada país. Enumeremos ahora los mecanismos sugeridos por el BM, el FMI y el BID para la consecución de sus fines en cuanto a los sistemas educativos se refiere: I) Cobertura amplia de la educación básica. Las empresas multinacionales requieren mano de obra barata, poco formada e ignorante, pero no tanto, deben por lo menos saber escribir su nombre para llenar las solicitudes de empleo. II) Tecnificación y masificación de las competencias laborales en la educación media. Nada de letras, ciencias ni humanidades, cada adolescente debe de prepararse, sí, pero para ser un obrero mal pagado. III) Transformación progresiva de la educación superior en un bien privado mediante: a)Recortes presupuestarios a las instituciones de educación superior subvencionadas

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por el Estado. b)Impulso al autofinanciamiento de los centros educativos vía la venta de servicios a empresas del sector productivo, cobro de extensión académica y de matrículas a los estudiantes, solicitud de donaciones económicas e infraestructurales a exalumnos y a empresas privadas —¿les suena familiar?—. c)Eliminación de la obligación estatal de proporcionar recursos a las universidades públicas. Además del argumento de que la educación es y debe ser un beneficio exclu-sivamente personal, el BM opina que las personas con interés y acceso a la univer-sidad tienen los suficientes recursos para pagar su educación, por lo que el gobierno no debe hacerse cargo —luego, cuando privaticen el sector salud van a decir que los enfermos, que pueden darse el lujo de enfer-marse y no ir a trabajar, deben tener los recursos para su atención médica y medica-mentos, por lo que deben pagarlos—. d)Sustitución de subsidio federal por “becas-crédito”, proporcionadas, reguladas y cobra-das por la banca nacional —que en México tendría que ser la banca internacional, pues es la única que queda—. e)Desmantelamiento de las instituciones educativas públicas y cesión de su infraes-tructura —y “clientela”— en beneficio de las instituciones privadas, léase, privatización de la educación superior. f)Creación de instituciones de educación superior no universitaria; esto es, escuelas técnicas productoras de mano de obra barata especializada. 8

Las medidas “e” y “f” establecen las condiciones necesarias y la excusa ideal para que los gobier-nos se deslinden de su obligación de invertir en universidades públicas; responden, además, al criterio de rentabilidad solicitado a las institu-ciones educativas debido a la flexibilidad y facilidad con que éstas responden a las solici-tudes del capital privado a muy bajo o nulo costo para el Estado. MÉXICO, CHILE Y ARGENTINA: DIFERENTES HISTORIAS, ¿MISMO DESTINO? Veamos ahora, brevemente, la manera en que estas políticas se han venido implementando en algunos países latinoamericamos, concretamente en Argentina, un país que actualmente sufre la crueldad de los programas sugeridos por la ban-ca multilateral; en México, por razones obvias de incumbencia, y en Chile, un lugar donde estas recetas se han instrumentado casi en su totali-dad —podría ser nuestro futuro si no oponemos resistencia—. Con el fracaso de las políticas neoliberales en Argentina ha sido inevitable para ese pueblo el reconocimiento del mito criollo de que “Argentina es un país educado y culto”. Ahora, diversos sectores reconocen que el sistema educativo viene en picada desde hace 37 años y que su situación es hoy crítica. Desde la década de los ochenta se detuvo la expansión de la educación media y se limitaron severamente sus contenidos científicos y de cultura general; la lectura y el análisis comenzaron a perder campo frente al aprendizaje mecánico. Todo esto, en evidente detrimento del nivel educativo con el que los jóvenes llegan a la universidades. En


El Che y otras COSAS Alejandro Cerezo Contreras Preso de conciencia A 2 años 2 meses de injusto encarcelamiento

El 14 de junio hace 75 años nació en Argentina Ernesto Guevara de la Serna, el Che, revolucionario incansable. Quizá muchos de nosotros no recordemos esa fecha, otros no sepamos qué hizo y qué escribió, quizá algunos más sólo lo conozcamos por su imagen estampada en las playeras. ¿Qué es el Che actualmente, además de un símbolo o icono reprodu-cido en revistas, libros, periódicos, llaveros, playeras, pantalones, etc.? El Che fue, fundamentalmente, un hombre de carne y hueso, con acier-tos y errores, con virtudes y defectos, que participó en la revolución cubana y en la construcción de una sociedad socialista a la cubana; que combatió en las guerras de liberación en África; que escribió acerca de la economía, la política, la sociedad y la guerra; que fue crítico de la Unión Soviética, y que fue asesinado en Bolivia el 8 de octubre de 1967. Entonces, te pregunto, Mundo, ¿por qué si el Che fue un hombre, las personas que usan su foto en playeras o llaveros no intentan ser como él? ¿Qué hace que se mitifique, que se vuelva abstracto un hombre? ¿Será acaso un nuevo dios? Considero, Mundo, que para algunas personas es más fácil tener como icono o símbolo al Che que seguir su ejemplo, de ahí que se le mitifique y se le considere como un ser extraordinario. ¿Qué significa seguir su ejemplo? Significa plantearnos como objetivos de nuestras vidas la transformación y la superación del modo de producción capitalista y, ¿qué significa eso? Significa que todo lo que hagamos en nuestra vida cotidiana será hecho en función de la superación de esta sociedad y en la construcción de una nueva. ¿Y qué significa eso? —ya, Mundo, no me cuestiones tanto—. Significa que en la relación con la hermana, el hermano, el primo, el sobrino, el hijo, el padre, el nieto, la pareja, el vecino, el amigo, tratemos de destruir la relación que se basa en el interés personal, mezquino y egoísta, y tratemos de construir una nueva relación que tenga como fin a los hombres mismos, es decir, la mejoría de las condiciones de vida material 9


y espiritual de la sociedad, que lo que estudiemos lo hagamos pensando en contribuir a solventar las necesidades de la sociedad; que nos organicemos con otros hombres para conseguir el objetivo de superar esta sociedad y que resistamos los embates de la clase en el poder que nos está reprimiendo para evitar el bienestar social. El Che no fue un hombre pusilánime: sus actos, la actitud ante otras personas, su decisión para emprender cualquier tarea, lo hicieron distinto a los hombres egoístas y oportunistas que carecían de valor para realizar una actividad que tuviera como fin la superación de la sociedad, cualquiera que ésta fuera. Un hombre comprometido con el bienestar social y la superación del capitalismo no es obligadamente aquél que toma un fusil y se va a la sierra, es también aquel luchador social que antepone el bienestar de la sociedad a sus intereses personales, es un estudiante, un maestro, un obrero,

un médico, un campesino, un artista, un indígena… Así pues, quien considera que los hombres como el Che o con pasamontañas o paliacates son los únicos revolucionarios o rebeldes está equivocado. También en los movimientos sociales hay hombres comprometidos con la superación del capitalismo, además la historia nos irá enseñando cuál es la forma adecuada para lograr dicha superación o nos enseñará que una sola forma no basta y que son todas las formas subordinadas a un objetivo común lo que nos permitirá construir una sociedad más justa. CEFERESO #1 “La Palma”, Almoloya de Juárez Julio 2003

con Digna en nuestro corazón resistiremos el presidio

Antonio Cerezo Contreras . Preso de conciencia. A 2 años 2 meses de injusto encarcelamiento. Quiero y añoro una vida digna, justa, pacífica, que no existe. Conseguirla requiere del esfuerzo y del trabajo decidido de mucha gente; para contribuir en esa construcción aquí estoy, quiero poner mi grano de arena que implica muchas alegrías y dolores, ciertamente más

dolores que alegrías, pero tengo la esperanza de que algún día tendremos un mundo diferente, tal vez no me toque disfrutarlo; como en todo: la construcción de lo que vale la pena cuesta trabajo y tiempo, pero los que vienen después de mí lo vivirán y pensar en ellos me da alegría y esperanza, porque no soy yo, somos muchos en esto, juntos y siendo cada vez más y más lograremos el cambio. Palabras de Digna Ochoa y Plácido al recibir la medalla Roque Dalton en mayo de 2000 10


Creo que octubre sigue empeñado en ser un mes trágico: 8 de octubre de 1967, asesinan a Ernesto “Che” Guevara; 2 de octubre de 1968, masacran estudiantes en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco; 14 de octubre de 2001, asesinan a Digna Ochoa y Plácido. ¿O será que los que se empeñan en proteger su poder económico y político no tienen día, mes ni año específico para la masacre, el asesinato, la tortura? Octubre. 19 de octubre de 2001. Digna Ochoa y Plácido es ASESINADA. ¿Esperaremos 30 o 20 años para que se forme otra fiscalía especial que “investigue” su asesinato y cite a los ya más viejos gobernantes de hoy —si es que viven— y éstos aseguren que no recuerdan nada? Lo original en este caso es que la víctima no es Digan Ochoa, quien fue asesinada de un balazo en la cabeza, no. Las víctimas son Vicente Fox, Santiago Creel, Rafael Macedo de la Concha, el Ejército Federal, la PGR. Sí, aunque usted no lo crea, estimado lector, estas personas e instituciones son “víctimas” de un plan maquia-vélico de Digna Ochoa para desacreditarlos y mostrarlos como oscuros asesinos. Por fortuna, ellos encontraron a una aguda y brillante magistrada que, omitiendo pruebas, tergiversándolas y avalando la siembra de las mismas, “descubrió” el malvado plan de Digna Ochoa: pretender que su suicidio fuese visto como asesinato político para “manchar” así la inmaculada reputación del presente gobierno, el cual respeta los derechos humanos por sobre todas las cosas. Los 54 casos de tortura aplicada a detenidos por agentes de la AFI, y que están documentados por ACAT; la muerte de Guillermo Vélez a causa de la tortura; la demora burocrática que solapa y mantiene impunes a los asesinos de más de 300 mujeres en Ciudad Juárez, seguramente son también invenciones de gente malvada. La magistrada Margarita Guerra inventó un personaje oscuro, desequilibrado, no sólo capaz de suicidarse sino de organizar todo para que su suicidio pareciera un asesinato. Le fueron necesarios nueve meses para construir un personaje que justificara su conclusión y poder así encubrir a los asesinos, por lo que ella se convierte, de esta manera, en cómplice. Me pregunto, ¿quiénes son los oscuros personajes, tétricos y maquiavélicos, capaces de inventar, ocultar, manipular o resaltar hechos para construir una mentira que se ofrece como verdad? Digna Ochoa no se puede defender, ha muerto. Margarita Guerra puede presumir su ética, defenderse y defender su mentira porque aun vive, ¡que lucha tan pareja! ¿O no? Sin embargo, hay antecedentes que ponen en duda las ya de por sí frágiles mentiras. Digna Ochoa, desde 1995, defendió o dio seguimiento jurídico a los siguientes casos:1 1995 1997 1998 1999 2000 2001

- Detención de presuntos zapatistas. - Matanza en Aguas Blancas, Guerrero. - Matanza de 45 indígenas en Acteal, Chiapas. - Ofensiva contra municipios autónomos zapatistas. Detenciones ilegales. - Ejecuciones extrajudiciales en El Bosque, Chiapas. - Matanza en El Charco, Guerrero. - Detención ilegal y tortura de Teodoro Cabrera y Rodolfo Montiel, campesinos ecologistas de Guerrero. - Violación de dos mujeres indígenas en Barrio Nuevo San José, Guerrero. - Detención de mil estudiantes de la UNAM. - Defensa de los tres hermanos Cerezo y Pablo Alvarado Flores. 11


En todos los casos mencionados, los responsables de las matanzas, detenciones, ejecuciones o violaciones fueron o miembros del Ejército Federal, de la Policía Judicial Federal (hoy AFI), la policía Federal Preventiva, paramilitares, las respectivas policías estatales, o algunas de estas corporaciones o grupos en coordinación. Es notorio que, en todos los casos en que se vio involucrado el Ejército federal como ejecutor de matanzas, detenciones o violaciones, Rafael Macedo de la Concha era o Procurador Militar o Procurador General de la República. Evidentemente, los principales interesados en encubrir los crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos por las instituciones del Estado, son las corporaciones o grupos directamente involucrados, así como sus representantes en los gobiernos estatales y el gobierno federal. Digna Ochoa cometió el grave “delito” de evidenciar, a través del ejercicio de su profesión, que el Ejército Federal y la Policía Judicial Federal asesinan, torturan, ejecutan, violan y detienen ilegal e impunemente al pueblo. ¡Ah!, pero esto, al menos para la magistrada Margarita Guerra, no es motivo de una investigación. Como resultado de su labor Digna comienza a recibir amenazas de muerte a partir de agosto de 1999, mes en el que, además, es víctima de un secuestro express. En septiembre continúan las amenazas y, el 29 de octubre de ese mismo año, es secuestrada en su domicilio, interrogada por más de nueve horas acerca de su relación con grupos armados, y atada a una silla para que no pudiera moverse mientras la habitación en la que estaba se iba llenando con gas. Esa vez escapó de la muerte. Digna denunció los hechos a la PGJDF, y ésta concluyó que:“…considerando que las amenazas y secuestro pudieron haber surgido de servidores públicos federales que laboran para la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Defensa Nacional y la Policía Federal preventiva, el agente del Ministerio Público de la PGJDF, Clemente Humberto Aranza Ortiz, declaraba su incompetencia en dicha averiguación previa.”.2 Estos antecedentes son los que las autoridades y los tres fiscales del caso han pasado por alto y el actual gobierno ha ignorado. Los ataques que sufrió Digna Ochoa y Plácido por su actitud noble, valiente y desinteresada en la defensa de los derechos humanos, en defensa de la verdad, fueron realizados por personas que, desde las instituciones del Estado, científico que evidenció al gobierno inglés como protegen sus cotos de poder económico y político. creador de mentiras para justificar la invasión a Irak En lugar de que se explorara con mayor em- era, seguramente, un ser desequilibrado, oscuro y peño esta evidente línea de investigación se optó tenebroso, que se suicidó para que se viera mal a por victimizar a los verdugos y convertir así a la ese “paladín” de la libertad que es Tony—. verdadera víctima en verdugo. Ahora resulta que Sin embargo, en el caso de Digna Ochoa hay si un luchador social es asesinado, lo primero que cosas que ningún fiscal explicó de manera convinse va a investigar no es qué intereses afectaba con cente: ¿Quién la amenazó y secuestró en 1999?, su actividad, sino su estado psicológico para ver si ¿también eso lo inventó ella? ¿Digna se amarró sola a era capaz de suicidarse. la silla? ¿A quién le interesaba saber si tenía relación En esta lógica, los crímenes políticos de Estado con grupos armados? ¿A quién, que no siguiera deya no existen, sólo hay “suicidios” de sujetos con fendiendo a presos políticos y de conciencia? ¿Quién algún desequilibrio emocional. Ya no hay víctimas, estaba interesado en que no siguiera llamando a perseguidos políticos, sino seres maquiavélicos declarar a militares torturadores y asesinos? —pásenle la receta a Tony Blair, díganle que el Cuando Digna tomó nuestro caso mandó un mensaje por Internet a su hermana Estela. He aquí 12


un fragmento: Te comento que acabo de entrar a la defensa de los estudiantes de la UNAM que acusan de pertenecer al EPR y de haber puesto los explosivos en las sucursales de Banamex. Voy a trabajar junto con mi amiga Pilar en este caso. Es un caso delicado, por eso es mejor tomar precau-ciones […] Si me llegara a pasar algo, te pido que tú, junto con Juan José, se encarguen de mis cosas, que él tome lo que necesite y lo demás tú verás a quién se lo das. Con esto no quiero decir que pienso morirme (hier-ba mala nunca muere, pero prefiero hablarlo por si las dudas).3

Digna amaba la vida —por lo que se lee— pero, también, era consciente de los riesgos que corría por defender a personas como nosotros, acusados de pertenecer a grupos armados y presos por razones de Estado. ¿Qué dijo la fiscalía acerca de ese texto de Digna? Claro, la fiscal dirá que era parte de su plan para erigirse como víctima, pues otra

interpretación equivaldría a aceptar que sobre Digna había un permanente y sistemático acoso, producto, seguramente, de mentes sanas. ¿Qué pasó con la carta de quienes se adjudicaban el asesinato de Digna Ochoa y en la cual se amenazaba de muerte a otros cinco defensores de derechos humanos? Digna ya había sido asesinada. ¿Quién mando esa carta? Ya nadie se “acuerda”, ni Margarita Guerra. La carta era incómoda porque evidencia que los maquiavélicos son quienes con ella pretendieron exonerarse, es decir, quienes pretendieron librar de toda culpa al gobierno de Vicente Fox. Una de las características de los luchadores sociales es que amamos la vida tanto como la lucha por la justicia; nuestra vida está comprometida con esa lucha, no podemos renunciar a la vida porque tenemos un compromiso que nos exige vivir: construir un mundo mejor. En todo caso, a quienes deberían hacerles estudios sobre su perfil psicológico son a los funcionarios que, escudados tras el poder, mandan a asesinar, torturar y desaparecer a gente de nuestro pueblo; son ellos quienes utilizan las leyes y todos los recursos que tienen a su alcance —que no son pocos— para ocultar sus crímenes. Toda la maquinaria del Estado se ha volcado para ocultar el crimen que se cometió contra Digna Ochoa; han omitido, mentido, magnificado, tergiversado lo que les conviene para justificar una conclusión que los exonera de su responsabilidad criminal… Tal vez habían pasado diez días desde nuestra detención. Fue un alivio verla, saber que ella nos defendería jurídicamente. Se presentó y me dijo que nos defendería junto con otros abogados, que no nos preocupáramos por el dinero, ellos verían cómo conseguirlo. Nos dio aliento y nos pidió que nos pusiéramos listos en las audiencias. Siempre la recuerdo sentada frente a mí, en uno de los locutorios del penal, al otro lado de la gruesa mica que nos separaba; ella sonreía y ponía una de sus manos 13


sobre la mica en señal de saludo y solidaridad. Ahora, cosas de la vida, sin ser abogados, nos toca defenderla de quienes, cómplices de sus asesinos, intentan que la gente la recuerde como una mujer desequilibrada, con tendencias al suicidio; y nos toca, además, otra tarea, quizá más difícil: resistir al encierro para que más adelante podamos construir un mundo diferente al actual, un mundo como el que ella y muchos otros luchadores sociales que han sido asesinados, torturados, desaparecidos, encarcelados o perseguidos han soñado, o sueñan, construir.

¡Castigo a los autores intelectuales y materiales del asesinato de Digna Ochoa y Plácido!

cefereso #1 “La Palma”, Almoloya de Juárez Septiembre 2003

1

Cronología hecha, hasta el año 2000, por periodistas

del suplemento dominical “Masiosare”, editado por el diario La Jornada, el 4 de noviembre de 2001. 2

Tomado del diario La Jornada del día 26 de octubre de 2001. 3

Tomado de la revista Proceso, México, núm. 1394, julio de 2003.

No se trata de creer o no en las conclusiones de la fiscalía que investigó el caso de Digna, se trata de luchar para que esa investigación sea efectiva, se trata de denunciar que los resultados de la actual “investigación” están hechos para solapar a los asesinos y exonerar al gobierno de Vicente Fox del asesinato de Digna Ochoa y Plácido —gobierno supuestamente democrático durante el cual el fantasma de los grupos paramilitares como mano ejecutora del trabajo sucio apareció con más fuerza—. Hay que participar en marchas, mítines, conferencias de prensa y homenajes para Digna y otros luchadores sociales asesinados, y además, hay que decir: “aquí estoy, quiero poner mi grano de arena.”, y actuar en consecuencia, porque “la construcción de lo que vale la pena cuesta trabajo y tiempo…” y, lamentablemente, vidas valiosas. Con Digna en nuestro corazón construiremos un mundo digno, justo y pacífico. 14


Oportunidades Eugenia Castro

Son las 6:30 de la mañana cuando suena el despertador. Esta vez no es para ir a la facultad, terminé por fin la carrera. Sigo presentándome como estudiante no porque vaya algunas veces todavía a la Universidad y entre de vez en cuando a una clase, sino porque no podría decir que tengo otra ocupación. Después de los estudios sigue el desempeño laboral, eso lo sabemos todos, pero en mi caso no ha sido así. Me levanto en la mañana par ir a buscar trabajo, igual que la semana pasada y probablemente mañana. Tengo unos paquetes ya armados: currículum, solicitud, fotocopias de los comprobantes de estudios. Tomo diez, no creo que el día me dé para más. Empieza el recorrido: Me dijeron que en una empresa estaban contratando gente, pero ahí la única respuesta que obtengo es «ya no hay vacantes, de todas maneras vuelva usted mañana y sin mezclilla». Haber estudiado una carrera de humanidades reduce mis posibilidades, donde se ve mayor oportunidad es en la docencia. Poco a poco he ido descartando la posibilidad de trabajar en el servicio público, si se están congelando plazas para reducir el número de trabajadores no resulta lógico esperar a que se abran

otras. Ni siquiera en las escuelas de reciente creación, en concreto en las preparatorias de la Universidad de la Ciudad de México, que demandan un personal con amplia experiencia, precisamente lo que no tenemos los recién egresados. Me he resistido a buscar en instituciones privadas porque sencillamente no estoy de acuerdo con la educación privada. La escuela particular mata esa creación y transformación colectiva que significa la educación. Además de que rechazo hacer de mi profesión una mercancía, no hay muchas garantías laborales ni espacios para luchar por ellas. Al trabajar en esas escuelas no participas en la formación integral de seres humanos, sino en la reproducción de individuos de una clase que luchará por perpetuarse. Después de unos meses la desesperación me gana, no estoy en una situación de poder elegir. Toco la primera puerta de una de esas instituciones pero «no está la persona encargada», para la otra: «Ya se ocupó la plaza»; en las siguientes tres, la respuesta es «estamos completos pero deje su currículum», en la cuarta ya no aceptan el currículum. Mi suerte no es mejor. Son ya las tres de la tarde y mi carpeta tiene todavía la mitad de los paquetes, no quiero regresarme así. Por eso, antes de entrar nuevamente al metro, compro uno de esos periódicos que contienen fundamentalmente ofertas de trabajo. Inmediatamente se me acerca un muchacho que quiere ver si encuentra algo para él. Ya no me siento tan sola. En seguida aparecen no sé de dónde dos señoras, también buscan los anuncios. Toman nota de los que demandan 15


costureras. «¿Y tú?» me dice una «¿Tú tienes estudios, no? Para ti es más fácil». Es verdad, mi perfil abarca más categorías, pero no he aprendido a utilizar mis manos. Mi actividad manual se reduce a las tareas domésticas que realizo para sentirme menos inútil y para ver si consigo sentir menos vergüenza por la comida que consumo y la cama en que duermo. Mi familia me mantuvo una carrera universitaria para que pudiera valerme por mí misma. Definitivamente formo parte de la población económicamente activa, pues el INEGI considera parte de este sector a quienes en el lapso de un año buscaron activamente desempeñar una actividad económica, además esporádicamente realicé actividades remuneradas. Entonces no debería sentirme ociosa, pero resulta que en mi casa falta mi salario. Por cada cuatro egresados de universidades hay una plaza disponible en el sistema productivo. La misma proporción de ingreso con respecto al total de aspirantes de cuando concursé por un lugar en la UNAM. Luchar por la vida bajo el sistema capitalista se impone como una competencia. Aquella vez corrí con suerte. En todo esto voy pensando ya en el vagón cuando entran cantando unos niños, después un vendedor de chocolates, luego un muchacho de mi edad vestido de payaso, una señora que vende plumas, … Todos ellos forman parte del desempleo que no se ve. Según cifras oficiales 19 millones de personas

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en México se desempeñan en el empleo informal y el número va en aumento, es la única rama de la economía en crecimiento de generación de empleos. Los asalariados tampoco la tienen fácil. Muchos de ellos viven contando los días para que se les termine el contrato, condenados a la sumisión porque existe un ejército de desempleados en posibilidad de reemplazarlos. Otros trabajan sin contrato y no tienen mayor garantía en el futuro que el día corriente, sin seguridad social, sin prestaciones, sin nada más allá que el pago por hora. Los trabajadores no son nuestros enemigos. Definitivamente mi desgracia no es personal. Yo sólo soy una entre los 400 mil nuevos desempleados de este año. Es triste que los jóvenes compitamos por un salario miserable, pero es más triste que no procuremos otras salidas. El desempleo no va a resolverse de manera individual, es un problema de alcance social y como tal debe abordarse. Somos mis 399 999 compañeros y yo, más los desempleados del año pasado y los del antepasado, los subempleados aquí en México y los que tuvieron que emigrar a Estados Unidos, y los trabajadores del sector formal. Y los estudiantes, que pronto se verán en este trance. ¿Qué opciones tenemos?: Los que vivimos en la capital, esperar a ver si somos uno de los 90 mil beneficiarios de los microcréditos para el autoempleo del programa emergente de generación de empleos del gobierno del D.F.; los que tenemos estudios, las prácticas profesionales, para ver si demostrando nuestras capacidades conseguimos, después de un tiempo, ser contratados; los que tienen un oficio, ser aprendices, y todos, ocuparnos por horas con ingresos inferiores al salario mínimo, la emigración, la violencia sin orientación, la delincuencia común, la delincuencia organizada para combatir la inteligencia, el suicidio. Pero también podemos, todos juntos, exigirle al gobierno que garantice nuestro derecho a un trabajo digno y si esto no es posible, cambiar el gobierno.


LIBERTAD PO[LÍ]ÉTICA ¿Qué les queda a los jóvenes?

Hay que morir

Mario Benedetti

Antonio Cerezo Contreras

¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? También les queda no decir amén no dejar que les maten el amor recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros. ¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina? ¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas? Les queda respirar, abrir los ojos descubrir las raíces del horror inventar paz así sea a ponchazos entenderse con la naturaleza y con la lluvia y los relámpagos y con el sentimiento y con la muerte esa loca de atar y desatar. ¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de consumo y humo? ¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas? También les queda discutir con dios tanto si existe como si no existe, tender manos que ayudan, abrir puertas entre el corazón propio y el ajeno sobre todo les queda hacer futuro a pesar de los ruines del pasado y los sabios granujas del presente.

Hay que morir cuando el azar nos abandone cuando el espacio andado se reduzca a las palmas de las manos Hay que morir cuando el pueblo nos sepulte en su memoria cuando los rezos y flores se marchiten cuando al recordarnos no tiemblen los labios no se tense el cuerpo y del fuego que nos habita sólo queden cenizas Hay que morir cuando no exista el mandato cuando la muerte sea nuestra jubilosamente nuestra.

Digna Mal Regalo* Digna: escribo desde el fondo de la indignación que me provocó, el saber de tu artero asesinato. ¡Qué nombre tan afortunado te pusieron como si con él se anticiparan al futuro 17


tu futuro, en un mundo que parece no tener futuro! Porque cuando a la dignidad se le paga con barbarie: ¿Qué futuro se puede esperar? Si bien en tu caso se repitió la misma historia, realmente fue otra historia. Porque cuando al interés se le antepone la dignidad éstos se vengan, pretendiendo acallarla. Sin embargo, parecen ignorar que la dignidad no se calla, se silencia… Pero sólo como una breve pausa para que su voz tome nuevos bríos y vuelva a hablar con una voz más recia. Porque a esa voz que se pretendía acallar se la sumarán más voces —más dignidades—, hasta que su fuerza aplaque la indignidad y a todas las fuerzas que se cobijan tras una actitud indigna poniéndose por encima de los demás. Quienes si bien por el momento dominan el mundo nunca va a poder dominar la dignidad. Porque mientras en el mundo exista una persona digna el mundo no va a perder su dignidad. Por eso, DIGNA, aunque muerta no has muerto porque vives y vivirás en la dignidad de cada uno de nosotros. Nota: el título tiene que ver con el 21 de 18

Octubre, es día de mi cumpleaños. Sergio Bautista Martínez, Preso político a 7 años de injusta reclusión. 21 de octubre de 2001 Sueños Pablo Alvarado Flores Muslos morenos que guardan la tibieza de la noche. Enjambre que flota en la sencilla unión de tu cuerpo. cual maravilla umbral del universo y frescura lunar que penetra en tus labios virginales convirtiendo tu habitación en noches de constelación. Gemidos que penetran en la fisura del muro como espuma. que posa en la arena de tus noches encendidas.

Trascender Alejandro Cerezo Trascender el tiempo en un solo cuerpo; esperar invadirnos por las noches y sentir sobre piel nuestro cálido aliento; traspasar la calma dejar atrás nuestra pedestre respiración cotidiana y llegar exhaustos al final impuesto; aprender en tiempos, en pasos a amarnos intensamente y a cerrar la puerta de los recuerdos un


Trascender el tiempo en un instante;

esperar agazapado los segundos, los minutos y soterrarlos con ahínco;

traspasar el muro erigido ante los cuerpos perseguidos a parangón de las sombras y tocarnos con el viento;

aprehender el tiempo por el finito y desplazarnos por el espacio infinito.

Desde el siglo XVIII inicia un proceso de estigmatización, contra las clases «peligrosas» surgidas a causa del proceso de industrialización. Éste se afina y se concentra en sectores o grupos en los cuales hay que aplicar toda la fuerza del estado. En otras palabras, la pobreza, que al quedar claramente circunscrita desde su «posible» peligrosidad, será el marco que llevará a sus principales protagonistas hasta el encierro en cárceles y centros especializados. Para aquel entonces se consideraba que el encierro era un buen tratamiento político-social de la pobreza, sobre todo del «pobre malo», aquel que no está apto para la vida en sociedad y al que hay que intentar «curar» con políticas sociales que aseguren el orden público y preserven el equilibrio económico de la sociedad. Con el paso del tiempo, el tratamiento de la pobreza varía, entre la asistencia al «pobre bueno» (aquel sumiso y respetuoso del orden establecido desde el poder) y la represión al pobre malo que transgrede el orden. La Francia de 1810 institucionalizará el encierro penal, ordenándolo y codificándolo. Así transformará el mal en bien, gracias a una cobertura jurídica «más justa», pero eso sí, siem-pre tratándose la medicina igual de mala que la enfermedad, por aquello del castigo.

nunca huelen bien...1

...Va como propaganda como muestra quizá le guste y le coloque cien pobreza sin los pobres por supuesto ya que los pobres

Señor que no me mira Mire un poco Yo tengo una pobreza para usté...

Uriel Díaz

El crimen de ser pobre

momento.

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El sufrimiento del prisionero durante la detención, encierro y tortura fue transformado en un proceso cuasi-terapéutico, inspirado en la redención cristiana de sufrir para pagar las culpas. A pesar de muchas pruebas de la ineficacia del sistema carcelario, éste obtiene un gran éxito gracias a una vieja práctica que se convierte en la más usada por las sociedades occidentales. Éste permanece en el tiempo, circunscribiendo la delincuencia en los pobres y sobre todo encarnando en ellos toda la delincuencia. El encierro penal responde a los objetivos que necesita el orden público, frente a la amenaza social en que la pobreza es percibida como criminógena. Esta opinión se fabrica teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los prisioneros pertenecen a los sectores más excluidos de la sociedad. Hoy en día nos parece normal que personas que pertenecen a sectores de la alta sociedad y cometen un delito similares al de un pobre, sean tratados de forma distinta, o nos parece normal que estos señores cometan delitos que van de acuerdo con su nivel, por ejemplo: vaciamiento de bancos, fraudes al fisco, tráfico de influencias, etc. Nos parece normal que no sean mal vistos por sus delitos, luego nos parece normal que en su fugaz paso por las cárceles éstos reciban un trato privilegiado por los funcionaros y carceleros, también nos parece normal que no permanezcan en prisión, he incluso nos hemos acostumbrado a que estas personas violen derechos laborales, derechos humanos, normas ecológicas, roben a todo un país frente a nuestros ojos y ni siquiera sean considerados delincuentes. En estos días, una parte del mundo incluida México, se prepara para construir más cárceles y por qué no, implementar la pena de muerte. Después de todo, se trata de disminuir el tiempo y el sufrimiento de los condenados. Es la «humanización» de la muerte. México no se podía quedar atrás y no formar parte del concierto internacional por la «seguridad pública» bajo la dirección de Estados Unidos. 20

Nuestro resplandeciente jefe de gobierno del Distrito Federal, el señor Andrés Manuel López Obrador, representante de la «izquierda» electo-ral mexicana y apoyado por la gran mayoría de la clase política, decide contratar al exalcalde de Nueva Cork Rudolph Giuliani para que lo asesore sobre la aplicación del neofascista Plan Tolerancia Cero. Claro, todo esto por la módica suma de alrededor de 4 millones de dólares, por supuesto, mismo que no sale de su bolsillo, sino del nuestro: al pagar impuestos, pagamos el garrote con el cual nos golpearán. El Plan Tolerancia Cero se basa en un artículo de 1982 de los criminólogos G. I. Kelling y J.Q. Willson, titulado «Cristales rotos»: Hay un terreno abandonado, crece la mala hierba, alguien rompe los cristales, los adultos ya no riñen a los niños que hacen ruido y éstos, así animados en sus andanzas, se vuelven rebeldes, se van las familias, se va acumulan-do la basura, la gente empieza a beber frente a las tiendas, un borracho se cae en la acera y puede quedarse ahí hasta que se recupere, los mendigos se dirigen molestando a los transeúntes, y si hay mendigos, mañana llegarán los ladrones y pasado los asesinos.2

¿Siguió la lógica? La exitosa receta de Giuliani, nacida para limpiar de delincuentes a las ciudades no se equivoca. Aplica siempre hacia abajo, jamás hacia arriba, la mano dura del castigo preventivo, convirtiendo la pobreza en delito y atribuyéndole una conducta proto-criminal a aquellos secto-res excluidos. Muchos de estos sectores son el resultado del proyecto neoliberal llevado a cabo por los últimos gobiernos, en los cuales se ha aplicado políticas de adelgazamiento del Estado, junto con reformas económi-cas, políticas de ajuste, aplica-ción del libre mercado, entre otras. Esto ha provocado la competencia de pequeños y medianos productores


y comer-ciante nacionales contra las grandes empresas trasnacionales, dando como resultado un gran porcentaje de desaparición de los primeros, traduciéndose en desempleo, disminución del salarios y condiciones laborales deplorables. Gran parte de esta pobla-ción ha emprendido el camino hacia la economía informal, es decir, hacia la «ilegalidad» como única forma de subsis-tencia. El comercio ambulante, la piratería de toda serie de productos, el contrabando, se han venido desarrollando en nuestro país desde hace varias décadas. Para nadie es nove-doso que su reproducción ha ido en aumento en los últimos años. Este fenómeno nos habla, al menos de dos situaciones. La primera, delata un sistema eco-nómico en decadencia, incapaz de satisfacer las más mínimas necesidades de todos los com-ponentes de la sociedad, que ha venido generando desigual-dades cada vez más rotundas. La segunda, recrea estas desi-gualdades en el campo del consumo, descubriendo, una pequeña minoría capaz de acceder a productos «origina-les» y legales, (a precios muchas veces hiperinflados, cuya brecha de ganancia neta, queda al des-cubierto si la comparamos con su costo real) al lado de la mayoría, cuyos ingresos no les permiten acceder a estos pro-ductos, generando una deman-da de los mismos dentro de la economía informal.

Por lo tanto, la misma, no solo es el resultado de un sector que se dedica a su distribución y comercio, sino que además, es el resultado de varios sectores que la requieren. En este sentido, y por lo menos en el caso mexicano, la econo-mía informal ha venido a acer-car cierta tecnología, cultura, y productos básicos a las clases menos privilegiadas, a la par que redistribuye de mejor ma-nera las riquezas, mismas que quedarían en muy pocas manos dentro de la economía formal. Combatir lo anterior constituye uno de los principales objetivos del Plan Tolerancia Cero. Sin olvidar el combate a otros sec-tores «incómodos» de la socie-dad, tales como jóvenes, estu-diantes, campesinos, obreros, pueblos indígenas, empleados y todos aquellos que se organicen y rebelen contra el orden estable-cido; además de todos aquellos grupos o individuos que no quepan dentro de los esquemas de la «sociedad perfecta», como vagabundos,

niños de la calle, drogadictos e indigentes y que, desde su punto de vista no son el efecto de todo este sistema, sino las causas de la inseguridad dentro del mismo. ¿Y cómo funciona, a grandes rasgos, el Plan Tolerancia Cero? Se trata de satanizar la pobreza, generalizando el miedo a la misma: Los medios de comunicación masiva se encargan de difundirlo cotidianamente, desde imágenes y hechos que fundamentan y legitiman los discursos «sobre y contra la violencia», llenando las principales páginas de periódicos y de tiempo televisivo. Hábiles especialistas de las más variadas disciplinas confluyen para unirse a esta serie de cruzada, exponiendo incidentes cotidianos —que siempre han sucedido— que ahora se vuelven más sentidos para el común de la sociedad.3 Desplazando así el centro de interés de la población de temas tales como empleo, educación, vivienda, salud, a otros como la criminali-zación de la piratería, el

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ambulantaje, la inseguridad en las calles, creando una psicosis colectiva y una histeria pública que se convierte en la búsqueda de la seguridad como el último y principal fin de la sociedad. En vista de lo cual se crea todo un nuevo mercado para la venta de «protección». Compañías de seguridad privada —cuyos efectivos en muchos países, incluyendo México, sobrepasan a los de la seguridad pública, terminando con el monopolio de la violencia legal sólo por parte del Estado– la utilización de aparatos tecnológicos al servicio del poder como formas de control, vigilancia, e incluso, de inteligencia —o espionaje—, colocados en zonas públicas y estratégicas, como el caso de las cientos de cámaras colocadas en el centro histórico, el metro, el aeropuerto, etc., pero también en zonas residenciales y de interés para las clases altas; generan gigantescas sumas a los oportunistas empresarios que buscan una nueva fuente de riquezas en la inseguridad mediatizada. Nuevamente vemos incluirse los intereses económicos con los políticos, al generarse toda una estrategia de represión «preventiva», que convierte al pobre, al excluido, en el único y principal delincuente, responsable de todos los males que aquejan a la sociedad. Para él está destinado el sometimiento, la frustración, la humillación pública, la penalización exagerada a la menor infracción, el encarcelamiento destructivo de la integridad humana, y si todo continúa como hasta ahora, hasta la pena de muerte. La anterior estrategia de la negación y el olvido, ha sido suplantada por la de culpar y extirparlos de la sociedad. Para los más pobres el no futuro parece ser la propuesta de Giuliani y sus seguidores. La pobres malos, es decir, aquellos que no ocupan un lugar dentro del sistema, ya sea como servidores o consumidores, ya no tiene cabida en un mundo que cada vez es más para los detentores del poder. ¿Nos quedaremos cru-zados de brazos ante una propuesta que nació con-denando a los que menos tienen por las culpas de los que más tienen?

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1

Fragmento de la poesía

«Pregón» de Mario Benedetti, tomado del libro A dos voces, Mario Benedetti-Daniel Viglietti, Madrid, Editorial Visor, cuarta edición, 1999. 2

Tomado del comunicado «Di-

ciembre II: Distrito Federal, la duodécima estela» del subcomandante Marcos, 24 de febrero del 2003. 3

María Emilia Tijoux, «Cárceles

de la pobreza: único lugar para los desclasificados», tomado de la Conferencia en la Universidad Bolivariana de Santiago, octubre 2001.


Los 11 de septiembre Leo Galván De mi anecdotario personal recuerdo que alguien me comentó que durante la década de los setenta, México rompió relaciones diplomáticas con Chile debido a que en la última reunión que tuvieron los representantes de estos países, el chileno dijo al final: “México para Chile y Chile para México”. Es ingenuo pensar que por este solo hecho se hayan roto las relaciones entre ambos países. Lo cierto es que en política exterior —hasta que llegó Castañeda— México había jugado muy bien sus cartas. Lo que sucedió por ese entonces fue que el gobierno mexicano dijo no comulgar con el régimen golpista de Augusto Pinochet, a pesar de las ideas del entonces presidente Luis Echeverría, que sí comulgaba con las ideas de Nixon. A treinta años de un golpe y dos de un atentado, la historia habla por sí misma: Hace dos años G. W. Bush se encontraba en una primaria en Florida al enterarse de los atentados contra el WTC; interrumpió su visita y fue a esconderse durante horas en un bunker. Ese mismo día, veintiocho años atrás, Allende daba la cara por su pueblo; hasta que encontró la muerte en el palacio de la Moneda. Tuvieron que pasar diecisiete años para que el mundo conociera de las violaciones de aquella dictadura pero, a dos años de los atentados, el gobierno estadounidense se ha cobrado con creces, valiéndose de mentiras, cada uno de los muertos de las torres del WTC. Hoy se sabe que al gobierno nunca le interesaron aquellas personas, sino que ha hecho la guerra —ya a dos países— por cuestiones meramente político económicas. Hoy se sabe que aquel golpe de Estado fue auspiciado por ese mismo gobierno, utilizando técnicas que él mismo ha condenado, veintiocho años después. Si Pinochet siguiera en el poder, encajaría perfectamente con las figuras de Osama y Hussein, pero no sería “removido” de su puesto por ese hecho, sino porque afectase los intereses de las empresas transnacionales. Eso fue lo que le costó a Salvador Allende la vida. A él y a muchos otros que, aunque no pensaban como él, compartían la idea de ser un pueblo libre. A treinta años de distancia de un golpe y a dos de un atentado, la historia es implacable a la hora de juzgar a sus actores: Bush será recordado como el hombre que desafío al mundo —como en su tiempo lo hizo Hitler— con la lógica de “el que no está conmigo está en mi contra”, y Allende es recordado, no sólo por su propio pueblo, sino por el mundo entero, como un hombre que amaba la vida y amaba sus ideas, pero fue capaz de dar lo primero por lo segundo. Hoy se saben muchas cosas que debieron saberse años atrás. Indudablemente debemos saber lo que pasa hoy, aunque algunos se esfuercen porque eso no suceda. Y con ello me atrevo a decir que algún día se sabrá que en aquel atentado hubo complacencia del gobierno mismo de Estados Unidos, tanta como la que hubo durante aquel golpe.

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DE LAS FáBULAS Y CUENTOS DEL TíO LUIS

puros cuentos

José Luis López García Preso político A 7 años de reclusión

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Gustak y Gusik son hermanos. Gustak es el mayor y muchas cosas le enseña al pequeño Gusik quien, claro está, lo admira y lo quiere mucho. Pero Gusik es muy travieso y siempre anda riendo y jugueteando. Curioso, va descubriendo el mundo, probando sus fuerzas y posibilidades; todo lo maravilla, el mundo le parece un lugar magnífico. Gustak también quiere a su pequeño hermano pero, a veces, se impacienta, pues él quisiera que fuera un poco más serio —se le olvida que él fue diez veces más travieso que Gusik a esa edad—. Cuando ambos juegan, la tierra ríe y se estremece como si le hicieran cosquillas, pues los dos gusanitos tienen como juego favorito el hacer túneles y túneles para luego esconderse en ellos y buscarse o perseguirse, oxigenando a su paso la tierra. Un día, Gustak estaba pensando en el porqué de las cosas y en lo que haría cuando fuera grande. Le atraía la idea de hacer un agujero hondo, profundísimo, tanto, que llegara hasta el centro de la Tierra. Abstraído como estaba, no se dio cuenta de la presencia del pequeño Gusik hasta que lo tuvo encima, haciéndole cosquillas. En otras ocasiones así iniciaban sus juegos pero, esta vez, Gustak se enojó por ser tan abruptamente interrumpido en su meditación; en respuesta, con un fuerte empujón se quitó de encima al pequeño y, además, le gritó: —¡Eres un latoso insoportable! Gusik, sorprendido, no entendía por qué su hermano lo maltrataba así, y aunque era juguetón y pequeño no permitía que le faltaran al respeto, por lo que, profundamente ofendido, dióse media vuelta y se alejó, resuelto a no volver a dirigirle la palabra, en toda su vida, a aquel gruñón incomprensible y voluble. Gustak quedó satisfecho por haber alejado al desconsiderado e incorregible latoso que dio fin a sus profundas y serias reflexiones. Le pareció que había estado a punto de descubrir el sentido de la vida o algún misterio o verdad universal cuando fue interrumpido. Lo malo es que ahora ya no podía concen-


hacer. Él también había oído hablar acerca de la infalibilidad del terrible depredador. Cerró entonces los ojos y sintió de pronto un fuerte jalón. Luego… todo fue silencio y oscuridad. Por un momento, desolado, creyó estar en la panza de Iyaki, y comenzó a reflexionar acerca de lo breve que había sido su vida. El alma le volvió al cuerpo al oír a Gustak. —¿Estás bien, Gusik?, abre los ojos —Gustak, inquieto, lo tocaba y lo tocaba para comprobar que estuviera comple-tito. —Sí —contestó finalmente Gusik. ¿Qué había pasado? Pues el buen Gustak, al ver que ante el ataque del pajarraco su hermano se había paralizado, se tiró sobre él y, zambulléndose en la tierra, con tremendo jalón, lo salvó y se salvó a sí mismo de ser comidos por el insaciable Iyaki, el cual se vio burlado por lo pequeños. Ahora que todo había pasado, Gusik abrazaba feliz y agradecido a su hermano. El cariño y admiración hacía él crecieron y se sintió seguro a su lado. Se imaginaba que Gustak era increíble, fuerte, invencible y capaz de cualquier hazaña. Éste, también abrazaba a su hermanito con ternura; sólo de imaginar que algo le hubiese podido pasar se le hacía un nudo por dentro. Nunca se había preguntado qué tanto quería a su hermanito, pero ahora lo sabía. Ambos eran orgullosos y no lo expresaron pero, en su interior, cada uno se juró que nunca más pelearían entre ellos… Aunque claro, eran pequeños, así que siguieron peleando una y otra vez, pero siempre con mesura, sin ofenderse realmente y sabiendo que, por encima de las pequeñas desaveniencias, se querían de verdad y siempre se ayudarían. ilustración: Jearim Sagrero

trarse ni se le ocurría nada. —¡Qué coraje! Y mira, el pequeñajo todavía se hizo el digno, ¡ja! —se decía Gustak, irritado, mientras contemplaba cómo el enojado Gusik se alejaba dando pisadas fuertes. Pero entonces vio una sombra proyectándose sobre su hermanito, y al levantar la mirada pudo darse cuenta, aterrado, de que era el mismísimo Iyaki, el pájaro más veloz y temible, del cual se decía que ninguna oruga ni gusano habían logrado escapar, jamás, de su voraz pico. Y era evidente que ahora había puesto su atención en el pequeño y distraído Gusik, al que ya le había dado una vuelta en sobrevuelo; ahora se disponía a salir disparado como flecha sobre él. Gustak no lo pensó ni un segundo y echó a correr para defender a su hermanito, pero no era muy rápido corriendo, así que mejor se tiró un “clavado” y se sumergió en la tierra: bajo ella no había nadie más veloz que él. Calculando con exactitud, salió a la superficie y derribó a su hermanito justo en el momento en que el temible Iyaki cerraba el pico, aprisionando tan solo aire. —¿Y ahora por qué me empujas? —protestó indignado el pequeño, todo revolcado, mientras el sorprendido pájaro se elevaba y hacía un giro para volver a situarse en posición de ataque. El depredador estaba enardecido, nunca había fallado. —¿Qué diablos! —se dijo. Fue entonces que se dio cuenta del causante de su falla, y resolvió que se daría el lujo de cazar a los dos gusanitos con un solo picotazo para que su prestigio no sufriera merma alguna y su buche tampoco. Por su parte, Gustak se revolvió, aprestándose para la defensa, y sin tiempo para dar mayores explicaciones sólo alcanzó a gritar: —¡Iyaki! —se-ñalando al cielo, con lo que bastó para que Gusik se diera cuenta de lo que pasaba, pero ya el veloz cazador venía nuevamente en picada, y el pequeño se quedó paralizado sin saber qué

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Intercambio epistolar A mis padres, al mundo: Otra vez desde aquí, estoy tratando de escribirles un poco. Estaba leyendo en el periódico La Jornada un suplemento donde algunos articulistas explicaban los antecedentes de la lucha de las mujeres argentinas en contra de la discriminación de género, de las injusticias gubernamentales y narraban el reciente desalojo de la fábrica Brukman que habían tomado las mujeres obreras. Entonces me acordé de ti madrecita querida, y me pregunté: qué estarás haciendo en estos momentos (hace un año y nueve meses que no te veo). Te imaginé dando clases a las mujeres de porqué sólo con la liberación proletaria de la mujer es posible alcanzar la igualdad; de cómo prohibir el alcohol en alguna comunidad; de métodos anticonceptivos, sobre qué es una relación de pareja y cómo deben darse a respetar ante los hombres; de cómo organizarse contra la opresión del gobierno, de cómo crear y coadyuvar con los hombres a desarrollar la resistencia del pueblo. Cuántas cosas no imagino estás haciendo porque este mundo cambie y puedan vivir las generaciones que aún no han nacido en un país más justo y humano. ¿Sabes?, como nunca los vi haciendo lo que uno se imagina que hace un revolucionario (es decir, a veces nos imaginamos que el revolucionario es únicamente aquel que toma las armas y se va a un cerro y si hemos leído un poco de historia asociamos que sólo Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, el Che, son revolucionarios? sólo puedo asociar tu actividad a lo que he leído y visto en películas o documentales. Quizá andes caminando por los cerros o en alguna ciudad, escribiendo y enseñando. Es interesante como tú y mi padre nos educaron, hoy que puedo analizar todo ese proceso ¿Cómo se imaginará la gente, el mundo, que una pareja que desde su juventud ha decidido transformar esta parte de la sociedad, México, nos educó? Quizá se imaginen que como soldados marchando nos tenían todo el día, o quizá, crean que como se dedicaban a hacer otras cosas relacionadas con la lucha nos descuidaban. En nuestra educación había dos aspectos fundamentales: el ejemplo de nuestros padres y las palabras con las que nos explicaban algunas cosas. Nosotros no crecimos odiando a los políticos o escupiéndole a los soldados. Crecimos entendiendo que los políticos y los soldados son en su mayoría gente que está en las corporaciones ante la falta de la posibilidad de tener otro empleo y se ve forzada a estar ahí para poder comer. Cuando éramos niños nunca temimos al policía porque nos fuera a torturar o asesinar a nuestros padres. Al contrario, nos aprendíamos bien nuestros nombres, donde vivíamos y quiénes eran nuestros padres para que si nos perdíamos en la calle, al policía le dijéramos que estábamos perdidos. Siempre vimos que nuestros padres respetaban a toda la gente y que la ayudaban. Cuando fuimos creciendo encontramos respuestas en los libros y fuimos entendiendo que algunos policías se dedican a torturar personas; que algunos soldados matan y violan en los pueblos; que los soldados y policías que alguna vez entraron a las corporaciones con la idea de servir a la nación ya no sirven a la nación, al pueblo, sino a los intereses de unos cuantos y que desaparecen gente con tal de no perder su poder y proteger a los explotadores del pueblo. Aún aquí se puede distinguir qué custodio sólo hace su trabajo y cuál hace todo lo posible por acosarte, 26


hostigarte y no le importa que eres humano. Lo que quiero decir mundo y madre es que hoy sé que el hombre que aspira cambiar el mundo no es un hombre extraordinario, sino que también tiene problemas, incapacidades y errores, y que puede estar en cualquier lugar y no necesariamente en un cerro con un fusil en la mano. Los que creímos o creemos que el Che es un hombre inalcanzable es porque no lo consideramos humano, lo hemos hecho dios y como tal, lo dejamos que él haga todo mientras nosotros no hacemos nada. Bueno, madre y padre cuídense mucho y adelante. ¡Ni capitalismo, ni patriarcado!

Alejandro Cerezo Contreras Preso de conciencia A 2 años de injusto encarcelamiento CEFERESO #1 “La Palma”, Almoloya de Juárez Junio de 2003

Carta para mis hijos 12 de Agosto de 2003 Para mis hijos que continúan en la prisión de alta seguridad de «La Palma» en Almoloya de Juárez, Estado de México. Para Emiliana y Francisco: Mis amores: he conocido sus escritos desde la prisión, tus cartas al mundo, Toño; tus ensayos sobre la praxis, Héctor, tus escritos y la carta que nos escribes en diciembre del 2002, Ale; (gracias a la internet) y su lectura alivia mi nostalgia de ustedes, pero también acrecienta mi indignación ante la injusticia que el gobierno del Sr. Fox está cometiendo no sólo con ustedes, sino con todos los luchadores sociales. Qué bueno que cada uno ha logrado romper con la cotidianidad carcelaria, rompan también su propia rutina, innóvenla cada día, ya que cada día podemos hacerlo diferente con sólo un gesto, una mirada, un trazo, un rasgueo de más o de menos, un guiño a la cámara que indiferente los fiscaliza, rómpanle a los muros y barrotes la estructura con su aplastante humanismo; echen a volar su imaginación porque a ésta jamás podrán aprisionarla, ni jamás enajenarán su conciencia si ustedes no lo permiten. Que no los estrese esa lucha diaria y constante, hagan a la soledad, amiga; al silencio, confidente; al frío, compañero; a la tristeza, musa y de la nostalgia alimento. Y si el reglamento interno regula sus actividades, ustedes autorregulen su existencia. Luchemos juntos, ustedes en su encierro, Emi y Pancho en sus actividades para lograr su libertad y nosotros en nuestra trinchera, por transformar esta derrota en una victoria y salir fortalecidos. Ale, en efecto, los años no importan, pues no son más que una medida convencional que el hombre 27


creó para medir el tiempo, lo importante es que a pesar de las adversas circunstancias en las que se encuentran en la prisión, no dejen de cultivar su espíritu y su intelecto, lo importante es continuar luchando por justicia y por la libertad, no sólo para ustedes sino para todos los injustamente presos. Que no te preocupe nuestra edad ya que el corazón no envejece (el cuero es el que se arruga), y como consecuencia jamás deja de amar, de aprender, de tener confianza y de luchar por continuar superándonos y como nosotros decimos construyendo la posibilidad de la existencia de una sociedad más justa para todos. Y claro que no estamos solos, ni nos sentimos solos, pues fíjate que me ha sucedido lo mismo que a un árbol que ha sido podado, que al poco tiempo nuevas ramas tiernas pero fuertes nacen y forman un nuevo follaje que lo arropa, quiero decirles con esto, que comparten mi cariño con muchos jóvenes más, que como ustedes se afanan por estudiar y ser solidarios con quienes más lo necesitan. Y tienes razón, entiendo tu exigencia aunque la tarea es ardua, pues cada día el individualismo, la defensa de la propiedad privada de los medios de producción y la lucha contra el «terrorismo» es más exacerbada, pero al mismo tiempo se ha reactivado la solidaridad, la comunalidad y la autodefensa de los pueblos y en eso, estamos. Por cierto, ¿cuántos toritos de economía tienes para papá y para mí? Toño, qué bien que escribes al mundo, no dejes de hacerlo, qué importa si tus cartas son catárticas, tarde o temprano el mundo te contestará, lo importante es conversar con él. Sé, que 5 días de segregación dentro de la misma prisión, como castigo por prestarle el periódico La Jornada a tu hermano Ale, no arredrará tu espíritu y que de ser necesario por solidarizarte con tus hermanos, saldrás avante ante cualquier otro castigo que te fuera nuevamente y doblemente injusto impuesto, ya que no les basta con mantenerte en prisión. Her, me gustan tus ensayos, no esperaba menos de ti, te aseguro que no dejaré de leer lo que escribas, confío en que nos sobrará el tiempo para hablar sobre ellos, también me enteré de tu nombramiento como integrante del Comité Académico del Colegio de Filosofía en laUNAM y sé que aun desde la prisión, no dejarás de contribuir para que la lucha que tratan de impulsar los estudiantes rompa con el esquema neoliberal de la educación que de facto se ha venido imponiendo en la UNAM. Francisco, gracias por tu tiempo, tu dedicación y tu entereza por lograr la libertad de tus hermanos; Emi, gracias por tu colaboración ya que sin ésta, Francisco no podría hacer lo que está haciendo. No esperaba menos de ustedes, y aunque reunir 80 000 pesos para que la abogada meta los amparos para sus hermanos es tarea difícil, tengo la confianza de que con su trabajo y la ayuda de la solidaridad del pueblo que hasta ahora han tenido, lo lograrán. Mis hijos, tan lejos de donde estoy pero tan cerca de mi corazón, los quiero mucho ya saben, del tamaño del cielo, no me despido, les seguiremos escribiendo aunque sea de vez en cuando. Y por favor no olviden que una de las cualidades y capacidad que el hombre tiene es la de poder transformar lo que le rodea, aunque le cueste trabajo, falta que empiece con proponérselo. Los quiere, mamá. Emilia Contreras Rodríguez 28


Queridos papá y mamá: Apenas hoy, 29 de agosto, pudimos leer la carta que escribió mamá el día 12. Héctor nos había comentado algo al respecto, al igual que Emi y Panchito. Estaba dudando si escribirles o no, pues Héctor dice que si ya nos dio papitis y mamitis a Ale y a mí por las cartas escritas con anterioridad, sin embargo, he decidido escribirles. Es bueno saber que están vivos, fortificante leer una gran lista de consejos amorosos de madre distante, entender, gracias a la lectura de sus palabras, que la soledad es un sentimiento que no habita en ustedes. Creo que hemos puesto en práctica casi todos los consejos que nos manda mamá, excepto ése de hacer guiños a la cámara. Sucede que, en lo personal, sólo se me ocurre hacer señas obscenas, y como deseo evitar una nueva segregación, me aguanto y no le presto atención. Hemos construido un caparazón muy grueso, éste nos ha protegido contra el hostigamiento, las amenazas, los problemas cotidianos de la cárcel y de allá afuera pero, a veces, nos estresamos, entonces hemos creado formas de despojarnos del estrés: jugamos, hacemos ejercicio, leemos, pintamos, dibujamos, escribimos e imaginamos. Nos esforzamos a diario por no perder objetividad, por no dejar que la preocupación anule nuestra dinámica creativa y creadora, aunque, a veces, lo confieso, enciendo la tv y me fugo un rato de la cárcel viendo una película, pues la preocupación en ocasiones es grande. Si nuestro encierro es una derrota, es una derrota que se ha constituido en victoria desde el momento en que no han podido quebrar nuestro humanismo, nuestra conciencia, nuestras convicciones y principios. Salir de la cárcel sólo sería un logro más de esta victoria permanente que ha sido nuestro encierro. Y por supuesto, queridos padre y madre, lucharemos por nosotros, por nuestra libertad y por la de todos los presos políticos y de conciencia, hermanados con Emi, Pancho, ustedes y todas las personas y organizaciones que, desde su trinchera, lo hacen. En la solidaridad hemos encontrado la fortaleza necesaria para enfrentar nuestra situación con entereza; nos han escrito muchas personas que no nos conocen personalmente, han colaborado con recursos materiales o tiempo para engrandecer y robustecer esta lucha por vernos libres. Incluso nos han comprado ropa y tenis. Es la solidaridad que se nos manifiesta en hechos y actitudes concretas la que nos ha protegido, la que redujo la condena de 13 años, la que logrará sacarnos de prisión. En esa solidaridad vemos la voluntad de parte de nuestro pueblo para contribuir a terminar con la injusticia. A esa solidaridad nos debemos y por ella resistiremos también. Una aclaración: yo no le presté La Jornada a Ale, él me la prestó a mí, y a los dos nos castigaron cinco días, a él por dármela y a mí por recibirla, pero queridos padres, por cuidarnos y ayudarnos entre nosotros podremos soportar más de cinco días de segregación, de eso estamos seguros. Como Ale no se puede aguantar los “toritos” reservados para ustedes me los echa a mí, ¡ah!, y no 29


sólo de Economía, también de Filosofía, así que me he puesto a estudiar, pues tengo un hermano muy exigente, aunque también comprensivo, ya que, dice, después de dos años de estudio en la cárcel ya no estoy tan”“atrasado” (es broma). Ya son dos años de encierro, y no hay día que no pensemos en ustedes, en Emi, Pancho, en las personas que amamos profundamente y gracias a las cuales somos como somos; todos los días su recuerdo nos fortalece, nos anima e inspira confianza inquebrantable en el ser humano que busca desenajenarse y construir un mundo mejor. Un día ni ustedes ni nosotros estaremos aquí físicamente, pero quedará la solidaridad y voluntad del pueblo por transformar este sistema socioeconómico y ahí estaremos presentes.

Los ama, Toño.

29 de agosto de 2003 cefereso #1 “La Palma”

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 p. 31  viene de p. 8 las universidades, según informan los algunos estudiosos,1 los académicos tienen años sin ser asistidos por programas de actualización y se han visto obligados a duplicar e incluso triplicar sus jornadas de trabajo debido a que su salario fue sometido a la política de “ajuste variable”. En 1993 el gobierno federal de ese país se comprometió legalmente a un aumento anual del 20% en el presupuesto para la educación, aumento que nunca se materializó, por el contrario; en 1999, vísperas de la gran crisis, el gobierno intentó imponer un drástico recorte presupuestal a la educación. Para su suerte, miles de estudiantes, profesores y trabajadores se organizaron y protestaron impidiendo la actualización de dicho recorte. Finalmente, se puede decir que en la actuales negociaciones con el BM, seria un logro para los argentinos mantener su presupuesto en este rubro; habría que estar pendientes al desenlace de esta drama. México no está en mejores condiciones aunque definitivamente nos queda mucho más por defender. Desde la década de los ochenta, el presupuesto universitario se vio estancado, hacia inicios de los noventa comenzó a decrecer y a registrar déficit. Es en esta época donde comenzamos a reconocer la injerencia directa de las políticas neoliberales en nuestra univer-sidades. En 1987 el rector Jorge Carpizo intentó imponer cuotas a la educación en la UNAM, este sería el primer intento de los tres que van. Al no lograrse el objetivo, y tomando como argumento la severa crisis económica nacional, se dio apertura y gran impulso a las dependencias universitarias para que

buscasen la forma de allegarse sus propios recursos mediante la venta de servicios a otras instituciones de educación y al sector productivo, principalmente privado. En los años noventa esta tendencia fue reforzada y tiene vigencia en pos dela”“educación de calidad” que en lenguaje neoliberal quiere decir” “educación al servicio y utilidad de las empre-sas privadas” y para nosotros, detrimento de la atención y trabajo que se presta a las necesida-des de la sociedad y sus sectores desposeídos. En la misma tónica, durante las dos gestiones del rector José Sarukhán (1989-1996), se impulsó el desarrollo académico del personal docente mediante programas de estímulos económicos como el “Programa de liderazgo académico y Programa de estímulos a la productividad y el rendimiento del personal académico. Los nom-bres de estos programas hablan ya de su natura-leza, fueron un adiestramiento dirigido a los profesores e investigadores para que comen-zasen a responder individualmente a estímulos económicos que pocas veces tenían que ver con su actualización académica y menos aún con su cooperación al desarrollo y bienestar social del país. Actualmente estos programas se han desgastado y se argumentan las limitaciones presupuestales para hacerlos desaparecer, sin embargo la semilla egoísta del individualismo ya ha sido sembrada en la plata académica de la Universidad. Tampoco resultan ajenos a nuestra oídos las constantes y diversas invitacio-nes a cooperar en las campañas de recaudación de fondos para la UNAM, una vez más tras el velo de la “educación de mejor calidad” se esconde la intención de liberar” paulatinamente al go-bierno federal de su obligación de distribuir los recursos necesarios para educar a la ciuda31


danía, recursos que esta misma genera y que le pertenecen., al igual que la UNAM y todas las universidades públicas del país. El pueblo chileno ya no goza del derecho a una educación superior pública y gratuita y ahora nosotros tenemos mucho que aprender de su experiencia. El pasado 11 de septiembre se conmemoraron los 30 años del golpe de estado que derrocó el gobierno de la Unidad Popular encabezada por Salvador Allende e instauró el neoliberalismo en América Latina y una dictadura de 17 años en ese país andino. Las primeras políticas económicas dictadas por los grandes capitales internacionales fueron instauradas en Nuestra América a punta de bayoneta, y aunque supuestamente la nación chilena vive ahora bajo un régimen democrático, las políticas neoliberales que la violaron hace treinta años no fueron revertidas, por el contrario, siguen su curso. A partir de la toma de poder del general Augusto Pinochet las universidades públicas sufrieron abusos y represión al ser considerados focos de disidencia y alboroto. Se inició un proceso de centralización de la educación y pronto un gran número de sedes de la Universidad de Chile en provincia fueron vendidas o eliminadas; se salvaron solamente las seden localizadas en Santiago, la capital. Al mismo tiempo se estimulaba la creación de instituciones de educación superior técnica y se daba el nombre de universidades a institutos de muy bajo nivel académico pero atentos a las solicitudes del mercado laboral privado. Hacia el fin de la dictadura, en 1987, el rector José Luis Federicci intentó desmantelar y privatizar la Universidad de Chile lo cual no fue posible gracias a la resistencia del profesorado y estudiantado, quienes jugaron también una papel clave en el derrocamiento de la dictadura. Pero la llegada de la “democracia” no a beneficiado a las universidades públicas, desde hace 19 años el presupuesto se reduce vertiginosamente; al día de hoy, el gobierno chileno invierte un ínfimo 0,7% del PIB en educación superior, ciencia, tecnología, arte y cultura. Aunque a la letra la Universidad de Chile es una institución pública, en tanto que recibe unos cuantos pesos del presupuesto nacional; esta universidad está muy lejos de ser gratuita. Estudiar en Chile cuesta, y cuata mucho, citemos algunos ejemplos de carreras imprescindi-bles para el desarrollo que cualquier país, presenta-mos el nombre de la carrera a nivel licenciatura, su duración, costo anual y total: Medicina u odontología —siete años— $36,500.00-$245, 000.00.2 Todas las ingenierías científicas —seis años— $35,000.00 - $210, 000. Derecho, sociología o psicología —cinco años— $30, 000.00 - $148, 000.00. Las carreras de historia,filosofía, letras y teatro —cuatro años— $19, 000.00 - $76, 000.00. A estos costos hay que sumar el derecho de matrícula que en Chile tiene un costo equivalente a $1,100.00. Pensemos que un esquema similar en México sería aún más costoso, puesto que la vida es más cara en México que en Chile. ¿Les salen las cuentas? El ejemplo chileno nos atañe porque en el más reciente intento de modificación al Reglamento General de Pagos para sustituir el cobro de $0.20 por $600 (obviamente sin garantía de estabilidad), se hizo explícita la intención de generar un sistema de becascrédito en “apoyo a aquellos que no pudiesen pagar” la nueva colegiatura. En Chile estas becas-crédito tienen más de diez años funcionando, las llaman “Crédito Solidario” y ya se ha cobrado hasta las casas de muchas familias, pues se exigen las escrituras de bienes 32


familiares como garantía de pago. El crédito, se aprueba (para los que alcanzan a obtenerlo), des-pués de un estudio socioeconómico que determina la capacidad de pago del alumno, luego se le fija un monto a pagar mensualmente y el resto se acumula en pagarés cuya deuda debe de ser saldada por el alumno a partir de sus dos primeros años de egresado. Esta deuda es también distribuida en pagos men-suales o anuales, pero no está libre de intereses moratorios; incluso si el alumno,por razones econó-micas, no está en la posibilidad de terminar sus estudios debe liquidar el total de la cuenta. La única forma de eliminar la deuda es muriéndose. Las demandas de los estudiantes chilenos es por la ampliación y flexibilización de estos créditos, también exigen la gratuidad, pero parece que sus posibilidades de alcanzarla son bastante pequeñas; el FMI y el BM se encargan de ello La responsabilidad de las estudiantes mexicanos en sus universidades públicas no es solamente la de estudiar y comprometerse a poner en práctica sus conocimientos en favor del pueblo que les ha permitido cursar una carrera universitaria de manera gratuita y que le posibilitará seguramente acceder a una mejor calidad de vida. Estamos también obligados a defender, a toda costa, el carácter social y gratuito de las instituciones de educativas, hay que luchar por que cada vez sea mayor el número de personas que tengan acceso a los estudios superiores sin costo alguno, pues la universidades públicas ya están pagadas por todo el pueblo mexicano. No podemos ignorar la experiencia de nuestro hermanos chilenos , ni pensar que los mencionados organismos de crédito internacional serán benevolentes con México. Hay que tener bien claro que si no nos aferramos a la gratuidad y autonomía en nuestra educación superior , éstas nos serán arrebatadas y será aún más difícil recuperarlas que defenderlas ahora. El acceso al conocimiento científico, humanístico, social y artístico no son ni deben de ser privilegio de unos cuantos; son el derecho de todos.

P.D. A los compañeritos que no se consideren merecedores del derecho a la educación y estén dispuestos a pagar de $0.0 para arriba, les recomendamos que se vayan... buscando una escuelita privada donde los recibirán gustosamente con todo y su dinero. Dejen en la UNAM y en el Poli a los que vamos a defender la gratuidad , o pa’ que nos entendamos mejor, ¡SI NO AYUDAN, NO ESTORBEN!

Gabetta, Carlos. “Educación, presente y futuro”, Le Monde Diplomatique, p.3, edición argentina, julio 2003. 2 Cifras en pesos mexicanos. Para ver cifras en pesos chilenos consultar la página de la Universidad de Chile en internet. 1

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1968. Ruptura y continuidad Fausto Antonio Mora

La primera forma de protesta es el grito. Palabra que trastoca su expresión original para acentuar su contenido, para abrir un espacio de disconformidad. En nuestro país, en numerosas ocasiones, la palabra NO ha precedido momentos de reacomodo, de reconstitución. Numerosos autores sostienen que mudar de ideas es más difícil que cambiar la realidad. No obstante, esta misma realidad es pensada y se articula en órdenes de conceptos, de ideas, de nociones y manifestaciones culturales tan diversas como el número mismo de voces, de vidas que conforman una comunidad, un grupo, una nación. Es decir, una colectividad por definición misma es heterogénea, multiforme y variopinta. ¿Cómo encontrar entonces la unidad en esta diversidad, y de qué modo puede ser válida, compartida por los integrantes de la misma? De acuerdo a algunos filósofos, sociólogos, economistas, historiadores y escritores en general, vivimos en la época del individuo, de la atomización, de la particularidad. Dicho de otra manera, parece que en estas circunstancias es más importante lo que nos hace diferentes que lo que nos alcanza. De frente a esta cuestión surgen numerosas interrogantes que se constituyen en verdaderas contradicciones cuando pensamos en términos de continuidad y la ruptura de los modos que regulan la vida de los individuos, de la gente que constituye una comunidad. En México estas fisuras siempre han es34

tado vivas, pero en ciertos momentos se han hecho mucho más evidentes, como resultado de esta tensión y no como causantes de la misma. Uno de ellos se hizo presente en 1968. Lo que quiero decir con esto es que los movimientos sociales surgen y se afirman como negación de una estructura y la ponen en jaque como resultado de una tensión entre las fuerzas que operan en su interior. La visión contraria afirma que estos momentos de negación producen una crisis social, pero sucede justamente lo contrario: son expresiones de ella. Sin pretender agregar una interpretación más a las numerosas existentes sobre aquel momento, me parece que podemos pensar en esa ruptura a partir de dos elementos y mirar sus consecuencias con un enfoque histórico; es decir, como parte de un proceso que sigue en marcha y no como un evento aislado e inconexo en la historia de nuestro país. La primera de ellas es la ubicación del contexto en que se produce. El movimiento estudiantil fue la expresión de un conflicto generacional, de órdenes imaginarios y simbólicos, de profundo cuestionamiento de la realidad. Las marchas y protestas en México al igual que las que se produjeron en Francia, Italia, Alemania, y aun Estados Unidos son parte de una serie de pro-


cesos en marcha en los que grupos más numerosos de gente, de sujetos de carne y hueso, exigen participar en las decisiones, demandan reconocimiento a sus necesidades y respeto a sus planteamientos. Si bien existen diferencias entre ellos, no podemos olvidar que estos movimientos están insertos en un movimiento mucho más amplio de reacomodo de fuerzas. En aquellos años también se dio la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, las luchas anticolonialistas en Centroamérica, África y Asia, la insurrección de las mujeres en contra de otro orden, no por menos visible o menos importante: la lucha contra la opresión doméstica, laboral, social de los hombres. El movimiento estudiantil en México es parte de este entramado de rebeliones. Como resulta evidente y la historia lo demuestra, los poderes establecidos reaccionaron con extrema violencia en cada uno de estos casos. Si una cosa quiere el marginado es participación y reconocimiento, lo que busca conservar quien tiene

el poder; es la soberanía de las decisiones y por supuesto, mantener el control de la fuerza. En segundo lugar, es importante ubicar las consecuencias que este hecho produjo. Si bien la experiencia del movimiento estudiantil se presenta en la historia de México como un movimiento aparentemente destruido de manera salvaje por la fuerza del estado, si produjo –no obstante- una serie de rupturas, que aun hoy se hacen evidentes y que demuestran que la disensión, que la negación a aceptar la imposición, y la necesidad de participación sigue viva. Por tanto no debemos, no podemos olvidar que las víctimas de aquellos días siguen en espera de justicia, y que el desacuerdo en la actualidad sigue siendo castigado, objeto de persecución, de muerte, de sojuzgamiento. La diversidad está presente, y hoy en día ningún grupo cuenta con la legitimidad absoluta para imponer condiciones de vida, (económicas, sociales, culturales) al resto. Las formas de la disensión cambian permanentemente, pero no desaparecen. Actualmente esta contradicción entre los pocos –muy pocos- que detentan el poder de decidir nuestra vida y el resto (la inmensa mayoría) tiene otros escenarios, para un mismo afán: el derecho a vivir de otra manera elegida por nosotros mismos. De manera individual y colectiva. La fuerza es la amenaza perpetua del Poder, pero la imaginación, la palabra y la iniciativa sigue del otro lado: de éste.

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THE MAGDALENE SISTERS Mariana Contreras Basada en hechos reales esta cinta cinemato-gráfica es el reflejo del poder de la Iglesia Católica en Irlanda. Aproximadamente 30 mil mujeres fueron víctimas de la violación a sus derechos humanos en los conventos de las monjas pertenecientes a la orden de Santa Magdalena. Una mujer violada (Margarett), una huérfana (Bernardette) y una madre soltera (Rose) son las protagonistas principales, mujeres recluidas con el permiso de los padres y las instituciones en función de la “autoridad moral” de la Iglesia. El poder ejercido y ostentado por la Iglesia y cada una de las monjas que habitaban el convento, la presión social y los cánones morales en los que se encuentran inmersos los padres y demás instituciones, dan como resultado la soledad, la angustia, la despersonalización y hasta la locura de las mujeres recluidas, pero no sólo eso, la Iglesia, abusando de la situación social irlandesa justifica basándose en el “ ejercicio de una estricta disciplina” la explo-tación, la humillación, la violencia física y psicológica a la que son sometidas las “pecado-ras”, quienes sólo con el trabajo físico, hasta más allá de los límites, la oración, el ayuno y otras atrocidades podrán ser perdonadas por Dios. Es la Madre Superiora, ejemplo del poder ilimitado que le da el hábito, quien por medio de la coerción espiritual y física se erige en juez condenando a las protagonistas en cierta medida a la resignación; una mujer convencida de su poder y los métodos puramente inquisito-riales para ejercerlo, pero también una mujer que cumple celosamente con su deber no importan-do el precio que pueda pagar ella misma ni mucho menos el precio que puedan pagar las “pecadoras”. El “pecado” justifica todo castigo, al mismo tiempo que la búsqueda del “perdón” del todopoderoso justifica el trabajo esclavo, las vejaciones, la 36

represión de la sexualidad y hasta el abuso sexual por parte de los sacerdotes para con estas mujeres. Fabricia, la del cabello rizado, refleja la ma-nera en que la complicidad en el convento se manifiesta para llevarla a un hospital psiquiá-trico sin estar loca, sin justificación alguna, el único criterio es proteger la “sacrosanta” reputación de convento, es decir, de la Iglesia. La violación sistemática sostenida de los derechos humanos de estas mujeres era no solamente solapada por las autoridades ecle-siásticas, sino también alimentada por la socie-dad católica irlandesa: el padre que mata meta-fóricamente a su hija negándole todo derecho a tener familia y hogar, y la contraparte, el hermano que salva a su hermana (otra de las recluidas) cuatro años después, integrándola nuevamente a su familia de origen. Sólo había dos alternativas: seguir siendo esclavas en el nombre de Dios, ya sea por convencimiento, coerción, o incapacidad para rebelarse, lo que implica impotencia y resigna-ción. O bien: la huída. En algunos casos median-te el suicidio o como Rose y Bernardette, quienes haciendo acopio de valor deciden desafiar a la Institución y logran finalmente reconstruir sus vidas. Esta cinta cinematográfica es sólo una pequeña muestra de la cloaca que la Iglesia ha protegido desde su consolidación como tal. Algún día, la Iglesia tendrá que rendir cuentas y pagar sus crímenes contra la humanidad, apenas es el principio. Magdalene sisters Director: Peter Mullan Reino Unido, 2002


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