Año Académico 2013-2014
Revista Literaria
Un café con la palabra
Año 21 - Número 22
4. MENSAJE/CARTA A LOS LECTORES Omar Torres Cruz 5. DEDICATORIA - POESÍA 6. ENTREVISTA Conversamos con el poeta puertorriqueño José Luis Vega en ocasión de nuestra visita a la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. 8. OCURRIÓ ASÍ EN UN SALÓN Estudiantes de undécimo grado, en su clase de Español AC, escriben poesía como parte del proyecto de investigación: Herencia, cultura e identidad. Tres jóvenes de duodécimo grado, en su clase de Español AP, expresan una versión poética y creativa del Poema Walking Around de Pablo Neruda. 15. OCURRIÓ ASÍ FUERA DEL SALÓN Estudiantes del colegio aportan con su usual creatividad literaria a través del género poético y prosístico. 21. MÁS ALLÁ DE VÍSPERA Exalumnos comparten sus más recientes trabajos poéticos. 24. POR LOS PROFESORES La Profesora Carmen Fortuño nos ofrece un excelente cuento dedicado a su tía María Teresa Arduña Fortuño y la Profesora Wanda Rodríguez comparte una reflexión a partir del libro Sonrisas de Bombay. 28. ARTEPALABRA 2014 - LA CIUDAD Los estudiantes de Víspera participaron del taller Artepalabra, experiencia que les permitió escribir poesía individual (Haikús) y colectiva sobre la Ciudad, a cargo de la Profesora Aura Muñoz, y luego plasmarla en obras de arte bajo la dirección de la artista plástica puertorriqueña, Priscilla Torres. En ocasión de la Semana de la Lengua, participaron de la Lectura Poesía y ciudad, lectura de poesía escrita por los estudiantes de Víspera en la Biblioteca del Colegio. 33. El joven Diego Negrón Reichard, presidente de la Sociedad Nacional de Honor, se dirige a los jóvenes en ocasión de la Ceremonia de Instalación de la Sociedad Nacional Juvenil de Honor.
Revista Víspera, Año académico 2013-2014, Año 21, Número 22 Colegio San Ignacio de Loyola, San Juan, Puerto Rico www.sanignacio.pr Víspera es un proyecto desarrollado por estudiantes del Colegio San Ignacio de Loyola con la moderación de las profesoras del Departamento de Español Moderadora: Aura Muñoz Editores: Pedro Rodríguez Torres y Omar Torres Cruz Portada: Prof. Jean Jiménez Diseño y diagramación: Juan Alberty Colaboradores: Gustavo Acosta, José Álvarez, Juan Bibiloni, Adrián Brito, Diego Díaz, Carmen Fortuño, Juan José Feliciano, Antonio Fernández, Gustavo Garrity, Andrés López Garrido, Kevin Méndez, Andrés Mier, Luis Molinari, Diego Negrón Reichard, Damián Olmo, Sebastián Otero, José Luis Rivera, Nathanael Rivera, Pedro Rodríguez, Ignacio Rodríguez, Wanda Rodríguez, Daniel Rosado, José Toro, Omar Torres.
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SECCIONES:
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MENSAJE Carta a los lectores:
Un café con la palabra Así como un café en la mañana nos levanta el ánimo y nos prepara para poder enfrentar el ajetreado día, la palabra nos provee el impulso para poner en práctica nuestro intelecto y revolucionar nuestros pensamientos. La palabra, a través de las distintas manifestaciones literarias, nos invita a adentrarnos en otros mundos, a comprender otras realidades y a descifrar el significado de nuestras vidas. Para nosotros en Víspera, sin ese café mañanero se nos cierran los ojos, igual que se nos cierra el pensamiento sin la palabra, sin poesía.
Nuestras vidas están llenas de imágenes y momentos que quedan grabados en nuestras mentes para siempre. Pero, ¿cómo darle vida a esos maravillosos instantes que dejan huella en nuestra vida?, ¿cómo hacer que queden grabadas para siempre? Sin duda alguna, la manera más eficaz de recordar nuestras vivencias es plasmándolas en un papel. Todos aquellos pensamientos, sentimientos, deseos y sueños que nos hacen ser quienes somos adquieren vida propia al dirigir nuestros pensamientos hacia una hoja en blanco. En ese proceso donde trasladamos nuestros pensamientos a lo tangible, a lo material, es cuando nos damos cuenta cuan poderosa e importante es la palabra.
En las siguientes páginas te darás cuenta, lector, de cómo las experiencias de los escritores adquieren presencia, vida, y se convierten en un café que despierta tu imaginación. A continuación, verás cómo un ser humano se convierte en incansable creador de vida. Cada una de las aportaciones literarias poseen una razón de ser, un pensamiento, una lección, una idea o tal vez una descripción. Qué transcendencia le des a cada escrito lo determinarás tú al enfrentarte a ellos, al abrir tu mente y poner a su disposición tu propia libertad creadora.
Te invitamos a que tomes asiento, abras tu mente y te tomes un café con la palabra… Omar Torres Cruz (2014)
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Dedicatoria: Le dedicamos esta edición de la revista literaria Víspera a la composición literaria que se concibe como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en especial aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso, POESÍA.
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Gustavo Adolfo Bécquer
El ritmo es un dios que acarrea en su coche los fragores del mundo. En la noche lo escucho recogiendo los ecos aplastados, los ayes de las flores decapitadas en las trastiendas de las floristerías. Cojo, tuerto, renqueante, con cuerno de azucena pegado a las orejas, deambula corcovado preguntando a las cosas qué dijeron, al viento su mensaje, al fuego por su nombre, al agua su asonancia, y a las bolsas echadas a morir en los portales, su voluntad final antes de que los emisarios las recojan y callen para siempre. Escucho su carruaje metálico rondar por las esquinas, detenerse a besarle la boca al zafacón llena de solfa, al radio desvelado consolarlo en su estática, prestarle a las sirenas los primeros auxilios, atenderle al reloj su taquicardia, al timbre su obsesión, al neón su compas hasta escuchar la música, la música, la música que corre por las venas ocultas de las cañerías al oscuro albañal, que es el morir. Con la solicitud domiciliaria propia de las deidades en desuso, el ritmo levanta cada cosa, la mira, la sopesa, le pone al corazón su oreja atenta, y no se oye. José Luis Vega
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ENTREVISTA ENTREVISTA AL DR. JOSÉ LUIS VEGA
la poesía necesita tiempo, práctica, ensayo y maduración. El reto está en no perder nunca el fuego de la juventud. ¿Cree usted que el poeta debe escribir sobre su realidad concreta e inmediata o, por el contrario, debe alejarse de ella? El poeta siempre escribe sobre su realidad concreta, aunque a simple vista no lo parezca. Sucede, sin embargo, que una experiencia concreta, puede tardar años, a veces décadas, en cuajar como forma poética. ¿Qué poeta(s) ha(n) influenciado más en usted?
¿Cuándo supo que dedicaría su vida a la literatura, particularmente a la poesía? Mi vocación poética se despertó cuando cursaba el décimo grado en la Escuela Superior Central. Una tarea impuesta por la maestra de español fue el detonante. Desde entonces, mi dedicación a poesía, de una manera u otra, ha sido diaria. De esto hace ya más de cincuenta años. A los 17 años (1965) publica su primer poemario, Comienzo del canto. ¿Recomendaría hacer eso a los jóvenes que incursionan en la poesía hoy en día?
En general, admiro a aquellos poetas cuya propuesta ante la vida y el lenguaje me parece honesta y sincera. En mis años formativos leí mucho a Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Francisco de Quevedo, Pablo Neruda, César Vallejo, Nicanor Parra, Luis Palés Matos, Juan Antonio Corretjer y Evaristo Ribera Chevremont, entre otros. Ya de mayor, he procurado leer algunos poetas en lengua inglesa y a Pessoa en portugués. Todos los poetas que he mencionado, y otros cuyos nombres quedan latentes, tienen un sentido muy desarrollado de la forma y el ritmo poéticos. En una conversación anterior, usted nos compartió la idea de que para ser un buen novelista tienes que pensar como poeta. ¿Podría explicarnos esta idea en detalle?
No. Mi recomendación es todo lo contrario. No apresurarse a publicar los primeros poemas. La novela es un derivado de la poesía narrativa. Aunque la juventud contribuye al arrojo poético, Por lo general, todas las innovaciones de la forma
ENTREVISTA
¿Cómo definiría “la buena poesía”? La mejor poesía es la que, al convertirse en palabra, dice algo inolvidable e irrepetible. Por su puesto,
la “buena poesía” siempre es un bien muy escaso. ¿A qué otra profesión se hubiera dedicado? (que no esté vinculada con la literatura). Nunca me imaginé haciendo algo que no estuviera ligado a la literatura: periodista, impresor, editor, profesor. Pero, fuera de ese campo, me hubiera gustado ser pintor, tal vez mago, pero mago de verdad. ¿Qué recomendación le daría a los jóvenes, en general y a los ignacianos en particular, que usan la palabra poética para comunicar sus experiencias y emociones? Que no claudiquen a la poesía. Quien la descubre y la abandona, jamás será feliz. Si al fin y al cabo no son poetas, que sean buenos lectores de poemas, lo que tal vez es más importante que lo primero. Que aspiren a formar parte de lo que Juan Ramón Jiménez llamaba “la inmensa minoría”, que son los que aman la poesía.
Estudiantes del CSI junto a Maia Sherwood quien los acompañó junto al director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Estañola, el Dr. José Luis Vega.
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llamada novela, se han ensayado previamente en la comunicación poética. Esto ha sido así desde el origen, desde La Ilíada y La odisea, por ejemplo. Muchos grandes novelistas ha sido también poetas, aunque no necesariamente buenos poetas, como son los casos de Cervantes y Saramago, por ejemplo. La mejor prosa novelística siempre está animada por el principio de lo poético, aun en el caso de los narradores más prosaicos, como ocurre en los más logrados momentos de Benito Pérez Galdós. En la novela siempre vive la nostalgia de la poesía. García Márquez lo expresó hermosamente en su discurso de recepción del Premio Nobel: “En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte.”
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OCURRIÓ ASÍ EN UN SALÓN DE CLASES
Soy lo que como Herencia noble se nos ha dejado, a oro o riqueza no me refiero, sino a la rica cocina que hoy disfrutamos, testamento del origen de los que ya han pasado. El taíno, la yuca y la yautía. Los españoles, el rico cerdo y el arroz. El africano, el asopao y los pasteles. Son todos parte de la dieta que disfrutamos. Soy lo que como y como nací aquí soy taíno por comer yuca, español por comer arroz y africano por comer asopao. Soy todos y uno a la misma vez. Gustavo Garrity (2015)
Puerto Rico Isla de extensa belleza donde los palmares no cesan. Madre tierra nuestra que con tan buen fruto nos alimenta. Envidia tienen los demás de tu fértil suelo que vida da. Tan fuerte orgullo nos das que nuestra identidad podemos afirmar. A industrias le has dado origen como la cafetalera, azucarera, del ron y la lechera, tan competentes que admiración dan, gracias al arduo trabajo de tus hijos que a ti buscan desarrollar. ¡Oh, industrias que prosperar nos han permitido y desarrollo económico y social nos han brindado! Junto a estas seguiremos y así, como puertorriqueños, nos definiremos. José Luis Rivera (2015)
OCURRIO ASÍ EN UN SALÓN DE CLASES
Azul, rojo y blanco veo en lo alto. Su familia de sábanas con el aire bailando. Paso Fino El caballo puro, de aquí, es como nuestro coquí. Caballo chiquito, pero potente con su paso corto y elegante. Llegaron aquí, de España,
Un pájaro moviendo sus alas vuela sobre las playas, llenándose de orgullo por su sábana en la casa. Gustavo Acosta (2015)
como simples herramientas para escalar nuestras montañas, pero pronto vieron su verdadera belleza.
Décima
Tal hermosura está en su paso
Décimas, danza y boleros
que al verlo nos lleva al canto. Tal hermosura está en su paso que cualquiera puede apreciarlo. Luis Molinari (2015)
dan voz a la Patria mía y si escucho una porfía cantada entre dos troveros se me forma un avispero en lo profundo del alma. Fácil pierdo hasta la calma al escuchar mis cantores que improvisan sus amores a la sombra de una palma. Damián Olmo (2015)
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Representación olímpica
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OCURRIO ASÍ EN UN SALÓN DE CLASES
El atleta boricua Soy como el viento del Morro, veloz, soy como las olas de Rincón, fuerte. Practico al sonido de tu salsa y su bongó, y tus glorias pasadas son mi motivación. Seré como Culson, sobrepasando obstáculos, seré dedicado como la presidenta Rosario, seré inesperado como la victoria sobre los gringos en el dos mil cuatro. Y tu nombre siempre lo pondré en alto, Puerto Rico, Boriquén, Isla del Encanto. Me estoy preparando para dejar tu marca en la Tierra. Te lo prometo, seré tu futura estrella. Por eso voy a entrenar, para que por el mundo, tu nombre haga resonar. Mi isla, por ti yo voy a ganar. Diego Díaz (2015)
OCURRIO ASÍ EN UN SALÓN DE CLASES Víspera · Pág. 11
El folklore es… Lo que define a un pueblo, describe sus paisajes y describe a su gente. Con el folklore, todo lo puedo.
Bestia de Puerto Rico
Enciclopedia infinita
Al final de los años
que brinda un sentido de pertenencia.
Dios dio al mundo
Demuestra lo que el pueblo pinta,
la bestia de los santos.
demuestra cómo el pueblo crece,
No cabría en lugar alguno
demuestra lo que soy y lo que seré.
que no fuera el paraíso Borinqueño.
¡Porque el folklore somos todos!
Un animal de brío y gentileza,
Antonio Fernández (2015)
símbolo de la gran naturaleza, el más bello que ha existido. Su caminar sonaba como un trueno, pero suave como un riachuelo. Y ahí fue que el boricua vio su acompañante de vida: el Paso Fino. Es un caballo pequeño que camina como Dulce Sueño y tiene el carácter de todo un noble dueño. Es el caballo del reino de los cielos. Juan José Feliciano (2015)
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OCURRIO ASÍ EN UN SALÓN DE CLASES Imitación Creativa del Poema “Walking Around” de Pablo Neruda Desamor Sucede que me canso de estar enamorado.
no quiero continuar de libro y de armario,
Sucede que entro en doquiera y te veo, y
con el dorso hacia el mundo, encerrado en la
tambaleo sin rumbo fijo, como un trompo
cárcel del olvido, muriéndome de amor.
girando sobre papel de arena.
Por eso el reloj tiembla como llama en el viento,
Tu presencia en todas partes me tortura.
cuando llega el momento de volvernos a ver,
Sólo quiero un breve descanso de soledad.
y corre con prisa de relámpago
Sólo quiero no ver tus ojos en las estrellas,
hacia el momento de nuestra despedida.
ni escuchar tu risa en el cantar del ruiseñor,
Y me lanza a los rincones más oscuros de mi alma,
ni sentir sus caricias en el viento mañanero.
a mis venas que se desbordan de tu ser,
Sucede que me canso de necesitarte,
a mis pensamientos que sufren tu memoria,
de anhelarte y de vivirte.
a mis huesos que tiritan de enamoramiento.
Sucede que me canso de estar enamorado.
Hay mariposas de mugre y lágrimas de olvido,
Sin embargo, sería deleitable
rodeando la sombra de tu recuerdo,
asustar a mi corazón con una migaja de tu ausencia
hay rosas marchitadas en la sala de tu casa,
o ahogar tu recuerdo con el aceite del olvido.
hay inviernos que se indignan ante el frío de tus emociones,
Sería hermoso
hay poemas de amor descartados por todas partes.
deambular por el mundo quemando rosas,
Yo te amo a distancia, con pensamientos, con poemas,
hasta escapar de las cadenas que me atan a ti.
con renuncia, con apatía.
No quiero seguir siendo libro polvoriento,
Amo, y recuerdo nuestras risas y nuestros llantos,
rígido, olvidado, anhelando roce de piel
y los días clavados en mi memoria:
siempre solo, en el rincón más lejano del armario, el primero, los segundos y el último, esperando que me abran y absorban mis oraciones.
ahora, sólo fechas de calendario.
No quiero para mí esa soledad,
Juan Manuel Ojeda - seudónimo (2014)
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Ignoring the letter A Sucede que me canso de la letra A. Sucede que al final de cada lectura, examen o libro hay una cinta azul decorada con las alucinadas promesas. La fetidez del antagonismo permea el aire. Sólo quiero extraer el secreto de las páginas, sólo quiero soslayar el escritorio, la regla, el bulto y la pizarra. Sucede que me canso de la esterilidad de mi esfuerzo. Sucede que me canso de la letra A. Sin embargo, sería deleitable desempañar las pupilas de un estudiante, o decir que no, cuando sólo puedo decir que sí. Sería hermoso ir por las bibliotecas y arrancar la última página de todos los libros. Diego Negrón (2014)
Las líneas libres, onduladas y rectas se unen, se separan y crean vida. Lágrima, oreja, risa, seno, niño, pétalo, coraje, celo, pereza, placer y melancolía. Saber el por qué no hace falta, adivinar el después … tampoco. Dejar la vista saborear cada palabra, hacer la propia y hacer que no se vaya. A caminar, pues, en mares de ideas, a jugar, entonces, con lo que la letra diga, a vivir, pues, con lo que nos ofrezcan las líneas libres, onduladas y rectas. Sebastián Otero (2014)
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OCURRIO ASÍ EN UN SALÓN DE CLASES
La espera
Y sucede que me canso de esperar,
Sucede que me canso de esperar
¿Y por qué debo esperar?
Que mientras los poderosos dioses del sol
¿Acaso ella esperaría por mí?
se pasean por los cielos estrellados
Realmente no quiero seguir escribiendo,
aquí abajo los simples mortales
quejándome sin ofrecer respuestas.
titiritamos cubiertos de la incesante nieve.
Si nuestros dioses no nos atienden,
No puedo ver más cómo
pues que ellos también perezcan.
el tiburón con sus afiladas hachas
Sucede que me cansé de esperarla,
siempre se acerca a la costa
Ya nunca he de aspirar a ella
acechándonos a nosotros, los inocentes bañistas.
por eso aquí plasmo mi llanto
Sin embargo, no siempre viene a devorarnos
y apunto mis cañones a esos
el rey de los océanos,
Dioses de chatarra, porque con ellos
sino que en ocasiones se esconde
puedo desquitarme.
detrás de un buen traje o de una sonrisa,
Daniel Rosado (2014)
De todos modos, perecemos.
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Hace un tiempo soñé con una mujer. No recuerdo su rostro, pero sí mi sentir. ¿Quieres? Quiero querer mucho, pero sólo a una quiero. Tan solo cuatro versos y sabes bien a quien me refiero. Tan solo quiero que las memorias sean más que sueños. Querer, como las olas al viento, como quisieran todos. despertar y sentirme querido. Tan solo quiero que mi querer sea el primero.
Ser el producto de tu risa y tu optimismo en la melancolía, ser más que la luna ver nacer al día. Quiero recordar lo inolvidable, que seas rescate en momentos deplorables. Ser más que ilusión olvidada. Entrar al nicho de tu vida y no esperar más en la entrada. Tan solo quiero, ser más que verdad de mentiras. En la vida quiero mucho, pero a una quiero primero. Te quiero a ti para que me quieras como yo te quiero. Pedro Rodríguez Nano (2014)
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OCURRIÓ ASÍ FUERA DEL SALÓN DE CLASES
Poema, aún sin título Evoco tu mirada delirante y enloquecedora con la que me enamoraste. Aquel momento, inmune al olvido, permanece eterno, grabado en la tumba de mi memoria. Ahora miro tu retrato (el que te robé, no el que me diste). Recuerdo un pasado remoto, revivo una pasión insaciable y lloro, no por ti, por la soledad. Me voy… Andrés Mier (2014)
Porque no guardo mis poemas… ¿Y si al final no hay nada, sólo mi palabra? Arriésgate, atrévete a recordar. ¿Y si muero? Muere del recuerdo. ¿Y si vivo? Vive de su amor. Igualmente que la luz alumbra, inevitable, así se describe, incontrolable, así se siente. La luz, alumbra, las acciones, trascienden, hay dolor y hay calma, el tiempo y el cambio, constantes. Juan González – seudónimo (2014)
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En esta ciudad se manifiestan las palabras mediante aquel método que quedan cantadas. Estén claros, no es bolero ni balada, sino, más o menos, la ciudad apalabrada. Los edificios, el tránsito, mi ámbito diario es algo que manifiesto escribiendo en mi diario. Me siento como un niño en una tienda de golosinas, en un mundo donde contemplamos y no sólo opinas, donde son bien positivas las declaraciones de aquellas palabras que transformo en grabaciones. Por esto, la ciudad me encamina hacia la poesía escrita, aquella expresión en la cima que mi ser recita. Veo a tantos caminando y esta vida contemplando, pero pocos admirando el paisaje que me está contentando. Kevin Méndez (2014)
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El desplome I Recordaba el llanto de su madre. Me llamas cuando aterrices, ella balbuceaba entre sollozos. Claro, mami, le replicaba él indiferente. Se asomaba por la ventana del avión con esperanzas de ver el suelo, pero solo lograba ver nubes. Estaba inquieto, ya quería llegar a su destino. Anhelaba esa tierra extranjera repleta de oportunidades. La universidad le esperaba, su futuro le llamaba. Pero todavía se encontraba a treinta mil pies de altura, lejos de ese mundo; él todavía volaba alto.
El joven se indignó y solicitó el combo número cinco, el cual el cocinero produjo como acto de magia de la parte trasera del establecimiento. Se lo entregó envuelto en papel de aluminio con unos sobresitos de salsa picante, acompañado con una “large Coke”. III
Se encaminó al banquillo donde había descansado previamente para encontrar que estaba ocupado. Miró a su alrededor y se percató II de que afuera habían unos asientos también. Sintió Caminaba entre el tumulto de gente. ese anhelo por aquella tierra, para él desconocida. Corrían desesperadamente por el aeropuerto. Él por Quería sentir el viento en la cara, deseaba respirar fin logró zafarse de aquella confusión y sentarse en el aire de sus sueños. un banquillo a descansar. Le habían llamado los Salió del aeropuerto. Percibió un olor de la universidad diciendo que había tráfico y se repugnante; pensó que tal vez se originaba del tardarían un rato más en recogerlo. Luego de un hombre que fumaba cerca suyo, pero notó que no breve reposo, se decidió por comer algo. Con un era así cuando se alejó de él. No había brisa, pero mapa algo complicado pudo localizar la terraza el ambiente estaba frío, helado; lo sentía en los dentro de aquel complejo y hacia esa dirección se huesos aunque estaba abrigado. Trató de ver el sol, condujo. pero lo cubría un enorme edificio gris que raspaba Se encontró en el centro de diversos el cielo. Desenvolvió su cena, la mordió y masticó negocios de comida. Los ojeaba todos, buscando una carne gomosa. Le vibró el bolsillo. Buscó su algún restaurante latino. Cuando lo localizó, allí teléfono celular y vio que tenía un mensaje de su fue y esperó en la fila para ordenar. Cuando llegó su madre. -¿Llegaste?, ella le preguntaba. Él lloró. turno, pidió un plato de arroz, habichuelas y bistec Andrés Mier (2014) encebollado. El empleado frunció su expresión y dijo: “In English, please”. Repitió su orden, ahora en inglés, pero el otro le contestó “We don’t serve that here”, señalando el menú en la pared; éste consistía esencialmente de distintas combinaciones de carnes molida con queso envueltas en tortillas.
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Ese primer año, cada vez que escuchaba “la clase de 2014” parecía que faltaban más de 20 años para graduarme. Todavía pienso en esos primeros días de mi estadía en las aulas del Colegio y aun no encuentro explicación alguna para describir la inalienable cualidad de fugacidad que posee el tiempo. Sin embargo, esa fugacidad es la que provocó en mí la nostalgia y el sentimiento de pertenencia que comencé a experimentar cuando me convertí en “senior.” “Este es tu último año en el Colegio, disfruta lo más que puedas y asegúrate de unirte con tu clase porque esta será tu última oportunidad. El año pasa rápido, no lo olvides” decían muchos amigos de clases pasadas, y los
maestros, que han visto un sinnúmero de clases pasar por sus manos. Ahora es mi turno de prolongar el consejo más tradicional y característico por parte de un “senior” a un “junior” en el Colegio. En séptimo grado me sentía como una hormiga en el gran hormiguero que es el mundo. En duodécimo grado y a punto de convertirme en “exalumno del Colegio San Ignacio de Loyola” siento que ya poseo todo lo necesario para enfrentarme con valentía y determinación al futuro. Muchos cuestionarán la capacidad que tiene una sola persona de cambiar el mundo. Otros argumentarán que un individuo es incapaz de dejar un gran legado en la humanidad. Sin embargo, seis años de aprendizaje en la educación ignaciana me han enseñado que si actuamos desde el MAGIS, en todo momento, se puede lograr ese tan esperado cambio, o al menos comenzar a producir el cambio. Sin embargo, todo llega a su fin. Me voy del Colegio que tanto me enseñó, y ahora me pregunto: ¿Qué le dejo al Colegio? ¿Cómo quiero ser recordado? ¿Qué el Colegio deja en mí? ¿Cómo recordaré al Colegio? ¿He cumplido el objetivo que me propuse en el 2008? Han sido largos años de arduo trabajo. Noches sin esperanza de sueño, días de pruebas cortas y exámenes en cada uno de los periodos de clase, retiros junto a mis hermanos ignacianos, y días libres en la playa o periodos libres en la cancha. Ninguna experiencia en el Colegio es igual. Sin embargo, la realidad es que como ignacianos, todos pasamos por una serie de experiencias con las cuales nos podemos identificar sin importar si somos de la clase del 2014, o del 2018. Son experiencias que para el resto del mundo pueden parecer triviales, pero que para nosotros fortalecen ese lazo que nos une, ignorando las barreras generacionales. Antes de
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Recuerdo ese primer día, en aquel Agosto del 2008, como si hubiese ocurrido ayer. Era apenas un chico de doce años, flaco, y ni siquiera llegaba a los cinco pies de altura. Con esas demarcadas características físicas cualquiera pensaría que no estaba listo para enfrentar un cambio tan significativo como lo fue la transición de una escuela elemental pública al Colegio San Ignacio de Loyola, una de las mejores instituciones educativas del país. Durante los meses previos a mi ingreso en el Colegio San Ignacio, nunca dejaba de preguntarme: ¿Qué debo esperar? ¿Podré manejar este increíble cambio? ¿Seré exitoso? ¿Podré adaptarme a este nuevo ambiente desconocido? Indudablemente, con mi mente de niño de doce años jamás hubiese imaginado que, luego de seis años, las respuestas a estas preguntas serían tan positivas. Analizando retrospectivamente mi experiencia en el Colegio, puedo asegurar que aquel chico de séptimo grado, flaco y que ni siquiera llegaba a los cinco pies de altura, cambió por completo en el ámbito personal, académico y espiritual.
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dejar atrás esta maravillosa experiencia es de gran importancia definir lo que es ser un ignaciano para cada uno de nosotros. Este descubrimiento puede ocurrir en cualquier momento, pero por lo general, es el mismo para la mayoría de nosotros. Para mí, ser un ignaciano no es solo haber pertenecido al Colegio San Ignacio de Loyola y mucho menos haber obtenido la tan esperada sortija. Esos son factores que sirven para identificar a un graduado. En realidad, la verdadera “ignacianidad” yace en lo profundo de nuestros corazones, en la pasión por la justicia, en siempre buscar lo mejor del ser humano, en ser capaces de ponernos en el lugar del otro, en seguir la voluntad de Dios y en la búsqueda constante de desarrollar nuestro compromiso con la sociedad puertorriqueña. Pero más importante aún, la “ignacianidad” es un sentimiento de hermandad en valores que nos transforman en personas capaces de discernir, intelectualmente competentes, abiertas al crecimiento, fuertes en la fe y apasionados por el servicio a los demás. Sin lugar a dudas, seis años después de haber sido expuesto por primera vez a esta filosofía, puedo dar fe de que son estos pilares lo que hace al Colegio San Ignacio de Loyola una institución educativa única. En este punto, se preguntarán ¿Qué ha dejado el Colegio en mí? Debo confesar que más allá de la excelente preparación académica, unas amistades para toda la vida, extraordinarias experiencias dentro y fuera del salón de clases, lo que más profundo ha calado en mi persona ha sido el espacio que el Colegio me ha dado para crecer en mi interior. Mi físico no sufrió grandes cambios, mas en mi interior me siento como un gigante listo para enfrentarme a cualquier reto. Indudablemente, mi escuela le otorga a sus
estudiantes espacios y oportunidades para ser mejores como personas. Está en nuestras manos aprovecharlas. El crecimiento de ahora servirá como base para la persona que seremos en el futuro. Al finalizar mi recorrido, doy gracias una vez más por las experiencias. Voy a extrañar con toda mi alma los pasillos de mi escuela, los consejos de mis maestros y las risas de mis compañeros. Pero me voy tranquilo porque sé que, por más lejos que vaya, el Colegio jamás se irá de mí. Ahora te pregunto ignaciano: ¿Qué deja el Colegio en ti? Omar Torres (2014)
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La curiosidad, la cordura, el contacto, el querer, se esfuman al verte ser; verte ver el amanecer, tu sustancia, locura pura, ¿o pura locura? Algo además, ausente está. Oteando las hileras que rodean, acariciándolas con la mirada, fría como la noche armada, de sentimientos frescos, pasión y fervor, por esperar a poder estar en su presencia, simple opulencia placeres e indulgencia. Te agrada y te enfadas, amargas los sentidos con un afecto de despido. La materia pesa, despegas sin ella, las nubes la ven como presa. La esencia abandona, y grito... no hace más efecto que un suspiro. Y duele ser capaz de reconocer que esta es la última vez que te miro. Parece que te fuiste en un suspiro. Eduardo Paz - seudónimo (2012)
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Los vientos de tu boca, revientan los molinos.
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MÁS ALLÁ DE VÍSPERA 11 minutos Ves la voz de mi mirada a través de los ecos vacíos que flotan en el negocio. La luna está tibia, los vientos salados, la noche susurra a las mañanas prontas. ¿Qué vez en las promesas de mis mentiras? Si aún eres víctima de una serena oscuridad de unos brazos firmes, de unos golpes dulces, de una sonrisa sin dueña. Soy sangre que corre por las venas del azar, licor derramado en las entrañas de una venganza sin causa, soy espejo sin reflejo frente a una dama con ganas de amar. Cuéntame mujer, ¿Qué sigues viendo en las promesas de mis mentiras? Si me quieres acompañar y mi presencia solo brinda lejanía... Solo estoy aquí porque solo estaré. El reloj marcando la hora de la cena, la barrendera queriendo ser el postre., el trago dorado con mares de rosa en mi mano marcada, mis pasos trazando las huellas de un encuentro con fruto. Tu sonrisa demostrando el miedo de un animal acorralado y la mía escondiendo saliva con sabor a tamarindo seco. Tus dedos rezando por un príncipe escondido. Mi desesperación rogándole al destino por un corazón esperanzado. Y lo noto... Tu aun soñando con un beso con pulso... Una noche perfecta. Luna llena. Y pensar que no corriste por ver primero mis colmillos... Ignacio Rodríguez (2007)
MÁS ALLÁ DE VÍSPERA
¿Solidaridad? Utilizamos esta palabra con mucha frecuencia, sobre todo en tiempos de estrechez, para hacer un llamado a una cualidad humana que nada tiene que ver con políticas o ideologías. ¿Pero la utilizamos bien? Es decir, ¿proclamamos la solidaridad por la boca nada más o la traducimos en práctica? Decía Martin Luther King, Jr. que hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero aún no aprendemos el arte de vivir juntos, como hermanos. Y de esto precisamente se trata.
salir de cacería porque estaba enfermo, hasta el vecino suyo que está pasando un mal momento por la razón que sea.
Para ser solidarios con el prójimo no hay que conocer a Cristo, ni ser popular, penepé o socialista. Basta con escuchar esa vocecita interior y hacerle caso. Un acto, por pequeño que sea, puede significar mucho para otro, que a su vez, también le da por ayudar. Y ese otro ayuda a otro. Y de la epidemia de la austeridad y los discursos mesiánicos pasamos a la epidemia de la La solidaridad puede venir de todas partes: del solidaridad; solidaridad contagiosa que nos enseña compa de izquierda, del guaynabito que trabaja en a vivir juntos, como hermanos. Hato Rey y hasta del político de carrera. Porque la Adrián Brito (2007) solidaridad no le pertenece a nadie, como tampoco es patrimonio exclusivo de azules, rojos, violetas, verdes o naranjas. Hay tantos partidos políticos como colores, pero ninguno parece darse cuenta que la solidaridad es un asunto sencillo. Se trata de ayudar al prójimo, sin distinción alguna, cuando lo ves pasando un mal rato. Nos concentramos mucho teorizando sobre ese “discurso capitalista destructor” que nos nubla la vista, pasando por alto que el sistema lo hacen seres de carne y hueso. Se trata también, entonces, de balancear el buche y la pluma con meter mano. Toca hacer algo. Lo que sea, en serio. Muchos se organizan y luchan, otros prefieren donar dinero y otros muchos se ahogan en un vaso de agua, pensando que sus tragedias son las más grandes del mundo; cuando la realidad es que para para convivir en sociedad basta con ayudar al otro a levantarse cuando se cae. No es ninguna ciencia. La solidaridad es un elemento fundamental de nuestra existencia. Desde el primer cavernícola que compartió su comida con el otro que no pudo
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La solidaridad es contagiosa
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El muro blanco de la India a Puerto Rico ver que el mundo es de todos y que, si no hacemos (Reflexión en torno al libro Sonrisas de Bombay) algo, quedará irremediablemente dañado antes de que nos percatemos del asunto. Hace tres años, en Segovia- por recomendación de unas amigas - comencé a leer un libro titulado En uno de los capítulos Jaume compara el mundo Sonrisas de Bombay. Este libro, cuya única con un muro negro y nos exhorta a ir pintando de pretensión es la de llevar el testimonio de un joven blanco este mundo-muro lleno de marginación, catalán llamado Jaume Sanllorente, llamó mucho mi explotación, hambre, trata de blancas, desastres atención. Este joven tenía todas las oportunidades ecológicos, niñas que los sistemas les prohíben a su alcance para convertirse eventualmente en educarse, violencia contra la mujer y los débiles y un hombre exitoso y poder disfrutar de todas las miles de problemas que todos conocemos. alternativas que puede ofrecer la educación. Me Un estudiante me decía este semestre que esta cautivó desde el principio pues siendo profesora lectura nos llama a trabajar por Sonrisas de San de ética en un colegio de varones vi reflejados Juan, o mejor aún, Sonrisas de Puerto Rico. En un los casi 2 mil estudiantes que han pasado por mis país donde los problemas sociales van en aumento, manos. donde los gobiernos, tanto azules como rojos, han Jaume decide ir de vacaciones. El destino, la demostrado una y otra vez su buena fortuna, Dios- o a quien queramos adjudicar incapacidad para gobernar, ¿no es hora ya que esa decisión- lo llevó a India. Sus vacaciones se todos salgamos a renovar y repintar este nuestro convirtieron en un serio compromiso con los mundo-muro negro? Es nuestra obligación moral pobres y necesitados de esa nación, hasta el cubrir de blanco este gran muro negro, dejar de punto de que lo abandonó todo y se quedó allí a quejarnos o hacer chistes a través de las redes trabajar con diferentes proyectos de interés social. sociales y pensar cada uno en la posibilidad de Desde el primer momento quedé cautivada con las imágenes, las sensaciones y los sentimientos que colaborar por nuestra Isla. Al fin y al cabo, es provocó ese país en Jaume y en los niños que lo decidirnos a actuar para con nosotros mismos rodearon durante esas experiencias. Lloré cada y nuestras familias. No basta con poner en página como si hubiese sido yo la protagonista. estadísticas la cantidad de jóvenes que se ven Decidí, entonces, incorporar este libro a mi curso para, no solo ampliar conceptos, sino para que mis estudiantes se identificaran con las experiencias de Jaume y lograran entender que todos estamos llamados a actuar en bien de los demás. Quería que aprendieran que todos debemos, en algún momento de nuestras vidas, salir de nuestra área de comodidad a la que estamos acostumbrados y
obligados a emigrar, el miedo de saber que uno de nuestros hijos, familiares o conocidos mueren a mano de otro ser humano destruido por la droga o la necesidad económica. Tampoco poner en cifras las mujeres que sufren de violencia doméstica, los niños víctimas de un sistema fallido de educación, del ahogo que sentimos los de la clase media porque el dólar no nos alcanza para nada. Este problema de todos es de carácter ético y resulta imperativo
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ofrecer soluciones, a ser realmente protagonistas de nuestra historia, a pintar de blanco nuestra Isla. Debemos sentarnos: maestros, economistas, estudiantes, planificadores, pensionados, obreros, …en fin todos, y decir ¡Basta ya! ¡Este país es nuestro!!NO nos vamos!¡Será posible uno mejor! ¡Vamos a pintar de blanco nuestro muro! Yo estoy ¡Por Dios, es nuestro país! Si fuera así, lo único dispuesta, ¿lo estás tú? que estamos enseñando a nuestros hijos es a correr y abandonarlo todo. La reflexión para Profesora Wanda Rodríguez tomar decisiones transformadoras implica que no podemos enseñar eso a nuestros hijos. Seguir moviéndonos de lugar en lugar pues cuando ya no haya más espacio, ¿a dónde podríamos ir, a la Luna? Tampoco podemos decirles a los jóvenes que solo a ellos les corresponde este reto. Es de todos los que estamos aquí en este momento: niños, jóvenes, adultos y ancianos. ¡Todos podemos hacer algo! Es necesario dejar de responsabilizar a los otros o reírnos del asunto. Demasiados chistes se hicieron ya sobre los bonos chatarras. Podemos comenzar con un diálogo serio, tal y como ocurrió en Finlandia en la década de los 50. Este diálogo permitió analizar que el problema más grande que tenían era la educación y como resultado diseñaron un sistema educativo de excelencia. Los grandes problemas necesitan la reflexión de todos, un plan de trabajo, un compromiso de cada uno de nosotros, para la construcción de un Puerto Rico mejor… Es importante que nos empoderemos de Puerto Rico con soluciones. ¿Dónde están mis exalumnos que laboran en el mundo de la economía? ¿Dónde están aquellos que pensaban mejorar el mundo? ¿Dónde están los de mi generación que pensábamos que todo lo podíamos lograr? Es hora de reunirnos para
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la reflexión para la acción y contestarnos en dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Esto no se trata de solucionar el problema de igual forma que lo haría una multinacional que, por no pagar salarios más bajos a los empleados, decide cerrar e irse a otro país.
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Titi Teté A la memoria de mi querida tía, María Teresa Arduña Fortuño
amígdalas y los demás estábamos en casa bajo la vigilancia de titi Teté, a ella se le ocurrió hacer polvorones. Si ella se metía a la cocina, los demás teníamos que mantenernos en la sala o en los cuartos en alguna actividad tranquila, porque no admitía que la acompañáramos (aunque yo a veces me colaba), ya que la ponía nerviosa que nos fuéramos a quemar con las hornillas o el horno. Era meticulosa en el seguimiento de las recetas y había colocado todos los ingredientes en sus respectivos recipientes; estaban todos sobre el mostrador, listos para ser mezclados, y ella tomó tres o cuatro cerezas de pote y las cortó en ocho pedacitos para colocar uno encima de cada polvorón. Las puso en un platito encima de la nevera y, cuando terminó de hacer la masa, puso el grito en el cielo al ver que habían desaparecido tres de los pedacitos de “cherry”. No había más que tres sospechosos, porque estando Carlos, que hubiera sido el culpable seguro, en el hospital, Lupe, José y yo éramos acusados y convictos. Todavía hoy, cincuenta años después , es un misterio “quién se comió la “cherry”, porque los tres juramos y perjuramos nuestra inocencia .La teoría de que haya entrado un pajarito y se haya comido los pedacitos aún tiene vigencia. Para titi Teté, el delito fue materia grave, ya que tres de los polvorones hubieron de quedarse sin su cantito de cereza.
Para titi Teté, llegar a casa no presentaba mayores dificultades. Bastaba con desempacar en el cuarto de Lupita y mío su bulto de tela y colocar en la cocina la fiambrera en la que traía desde buñuelos de viento hasta carne guisada que había hecho en casa de Cuchi, y la garrafa con la que hacía mantecado, destrenzar su moño y ponerse una bata para que estuviera allí entre cuatro días y una semana, que era lo más que se quedaba. A veces a solicitud de mi mamá, que iba a alguna cita médica o a alguna de las escasas actividades a las que salía con mi papá y titi Teté era la única persona con la que mi mamá nos dejaba. No teníamos mucha familia aquí y no era cosa de dejarnos con cualquiera, además, no todo el mundo tenía la paciencia. El caso es que titi Teté pasaba esos días haciéndonos cuentos, bregando con matas (siempre traía algunos ganchitos de rosa, de los cuales yo sembré algunos y las plantas duraron décadas) escribiendo cartas, oyendo programas de radio, tejiendo trajecitos y botines para el próximo bebé que fuera a nacer en la familia y zanjando los conflictos en que incurríamos constantemente los cuatro hermanos por cualquier bobería. Titi Teté lavaba su escasa ropa en la pileta con detergente especial, porque los detergentes comunes le irritaban la piel. Las chinelas eran de tela o de ¡Las cosas que le pasaban a titi Teté en la guagua! cuero, porque le daba asco la goma y no la podía Una vez, pasando por el Escambrón, se montó toda esa titerería que venía de la playa y lo que tocar. llevaban era un vacilón y un alboroto en la guagua, Se sabía canciones de tiempos de España y se que el chofer tuvo que regañarlos varias veces. las pedíamos; cantaba hasta cansarse “Dónde Ya más adelante, en Santurce, se subió un viejito vas, Alfonso Doce” y también: “Hilo, hilo, hilo con su bastón, y empezó a contar: “Yo tengo verde…” Y se sabía la Misa en latín completita. ocho hijos, dieciséis nietos y siete bisnietos. No El Rosario lo rezaba todas las noches y a veces la son nietos, que son bisnietos.” Los muchachos le acompañábamos, pero nos despedía enfurecida dieron conversación maliciosamente, y cuando él cuando se impacientaba porque cogíamos a broma repitió lo mismo varias veces, empezaron a voz en las letanías. cuello un coro de “NO SON NIETOS, QUE SON Un día que a Carlos lo estaban operando de las BISNIETOS” y hasta lo acompañaron con bongó.
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pero ella se negó, alegando que a ella la ponía demasiado nerviosa que se le pusiera la barriga transparente, aunque, según aseguraba, no sufría ningún otro síntoma al comer bacalao.
En otra ocasión, delante de titi Teté en la guagua venían una señora rubia y una trigueña, y ella estaba escuchando la conversación de las dos. La trigueña le dijo a la rubia:”¿Usted no sabe que a este chofer le dan unos ataques y se vuelve loco, abre la boca a gritar, suelta el guía y a Dios que reparta suerte?”
Una vez contó que se sentó a coser en el balcón, colocó sus espejuelos en la baranda y ¿cuál no sería su sorpresa al ver que dos lagartijos, de los que tienen una rayita amarilla a lo largo, con la boca, uno por una patita de los espejuelos y otro por otra, se los llevaban, y los arrastraron como medio pie, antes de que ella los recuperara? La risa le duró a Papito como cuatro días al oír eso, por lo que el mismo día, titi Teté recogió sus cosas y se fue enchismada para casa de Cuchi dos días antes de lo que planeaba.
La señora rubia quedó altamente alarmada y tras unas cuantas exclamaciones de horror, sacó un rosario y comenzó a rezarlo en voz alta. A todo esto, la señora trigueña iba chupándose una china y, al terminar, más o menos frente a González Padín, la guagua paró en una parada, la doña tiró el chupón de la china por la ventana y le dio a un perro realengo. El perro salió chillando y, ¿qué se imaginó la otra doña? ¡que al chofer le había dado el patatús! Y empezó a gritar:”” ¡¡¡¡Ay, por Dios, quítenle el guía, quítenle el guía, que nos mata a todos!!!” La gente se asustó y en menos de un minuto se había bajado todo el mundo; nadie comprendía lo que había pasado, excepto la señora rubia, la trigueña (que estaba muerta de la risa) y, por supuesto, titi Teté. En la casa surgieron dos o tres controversias por las historias que nos hacía titi Teté. Ella decía que comer piña y tomar leche a la misma vez era muerte segura. Mi papá decía que eran patrañas. Yo estuve muchos años sin atreverme a comprobarlo, hasta que , ya a los veinte años, una tarde, en la playa , Sandra, Piru y yo nos “jartamos” de piña , la bajamos con un litro de leche y no nos pasó nada. También ella decía que si comía bacalao, se le ponía la barriga transparente y se le veían las tripas. Todos al unísono le solicitamos encarecidamente que comiera bacalao para nosotros comprobarlo,
Pero lo que más nos intrigaba era lo del bacalao y estábamos decididos a cerciorarnos. Nos costó trabajo, pero entre una visita y otra de titi Teté, mi hermana y yo guardamos en el fondo del congelador como media taza del bacalao guisado que había hecho mi mamá ese día y la cubrimos con una gaveta de hielo de las de metal que había antes, de las de palanquita. El próximo fin de semana, después de instalada titi Teté y con todo dispuesto para almorzar, mezclamos secretamente este guiso en el fricasé de pollo. Después de almuerzo, titi Teté se sentó en el sillón a tejer un rato y luego anunció que iba a dormir la siesta. No otra cosa estábamos esperando. Lupe y yo nos acercamos cautelosamente a ella y con sigilo desabrochamos dos botones de su bata. Carlos y José habían llegado del patio, donde se habían estado entreteniendo en desenterrar un peñón enorme y todos, extáticos, embelesados, deslumbrados, contemplamos por largo rato el fenómeno. La barriga translúcida, luminosa de titi Teté subía y bajaba acompasadamente, dejando ver sus vísceras en maravillosa gama de colores: rojo, amarillo, azul y un verde bilis, mientras en su rostro se pintaba una plácida expresión de quietud. Profesora Carmen D. Fortuño Candelas
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El anciano montó en cólera como un energúmeno y empezó a repartir bastonazos, ocasionando que el chofer tuviera que detener la guagua, bajar a todos los pasajeros y llamar a la policía.
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ARTEPALABRA 2014 - LA CIUDAD
LA CIUDAD La ciudad, lo urbano, es el resultado de un proceso por el cual una población humana se agrupa en un espacio común con historias de gente común. Coexisten clases sociales, diversidad de personas con experiencias, valores y visiones de la realidad que incluso se contraponen. Lo urbano se construye, se destruye y se reconstruye… la ciudad se transforma, está viva, hay movilidad, intercambios… Hay poesía. En el colegio San Ignacio también hay POESÍA.
Cada persona tiene una ciudad que es el paisaje urbanizado de sus sentimientos. (Luis García Montero) Algo me han dicho la tarde y la montaña. Yo lo he perdido. (Jorge Luis Borges) En el principio, antes del Big Bang, era la palabra. (Ernesto Cardenal)
Haikús Bocinas y bullicio, único que escucho, neblina mental. Un día normal, tapones y ruidos, un paraíso. Juan Bibiloni (2016)
Ciudad no eres tumba ni mausoleo, sino corriente. Ruido, descuido, tumulto de perdidos, hechos de hueso. Diego Negrón (2014) Un árbol triste en jungla de cemento, fuera de lugar. El tren huye por laberintos negros sin poder parar. José Toro (2014) La prisa acaricia la brisa de tus manos en la mañana. Nube caída, apesta a basura. Estás en la Kennedy. Omar Torres (2014)
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Exposición de ARTEPALABRA - Semana de la lengua - Con nuestra colaboradora, la artísta plástica puertorriqueña, Priscila Torres.
Gente distinta, nativos de aquí son, puertorros al fin.
Los árboles de concreto y cristales van comiendo el suelo.
Falta conciencia, guagua claustrofóbica, sudando peste. Nathanael Rivera (2016)
La gente mira, la gente camina, otros admiran. Juan José Feliciano (2015)
Ciudad que mueve ruidos y corazones, rápida vía.
Sala del piano donde las melodías al aire salen.
Difícil vida la que vivo en San Juan, poeta urbano. Daniel Rosado (2014)
Brisa nocturna acaricia tu pelo mientras te beso. José Álvarez (2014)
Llenas de gente las grandes guaguas rojas rondan las calles. (Londres)
Brilloso faro, alúmbrame el camino que Dios ya vino.
Codo con codo, a distancia de amante, ni se conocen. (NYC) Andrés López Garrido (2014)
Tránsito largo, ámbito contundente, ciudad de frente. Kevin Méndez (2014)
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ARTEPALABRA 2014 - LA CIUDAD
Poesía colectiva: Los ojos del ciudadano Parpadeo, ¿qué veo? Relámpagos de metal colorido navegando las anchas avenidas. Parpadeo, ¿qué veo? Mugres nubes de tóxico negro congestionando las fosas nasales del azul cielo. Parpadeo, ¿qué veo? Rotundas estructuras cuadradas de concreto y cristal reluciente adornado de trabajadoras almas Parpadeo, ¿qué veo? Indomables gigantes de acero que devoran a los hombres y asustan los rayos del sol. Parpadeo, ¿qué veo? Iluminadas vitrinas exponiendo oro, perlas, regalos, inigualables fuentes de felicidad. Parpadeo, ¿qué veo? Promesas vanas de satisfacción promulgadas por el amor a las cosas y el odio al amor. Parpadeo, ¿qué veo? Un coro de abogados, doctores, maestros y estudiantes cantando en armonía al ritmo de la vida urbana. Parpadeo, ¿qué veo? Un disco rayado de desilusión, sueños abandonados y corazones rotos en el rio infinito del olvido. Parpadeo, ¿qué veo? Una ciudad. Andrés López (2014) y Omar Torres (2014)
ARTEPALABRA 2014 - LA CIUDAD
La vida nocturna es cosa digna de observar. A los artesanos ya no los ves todos salieron a tomar. Yo me quedé en el hotel aquello sí fue gran gesta. Desde lejos escuché ¡Daniel! ven, sube para la fiesta. Sin embargo me quedé en el balcón. He de contarles lo que ví aquello sí fue un fiestón. ¡Qué pena que no bajé allí! Desde lejos observaba Al joven pidiendo un cigarrillo, otro más joven se lo daba, sin complejo, el chiquillo. De pronto miré la hora, eran las 2 de la mañana, pero el corillo no se demoraba en degustar la vida urbana. Qué bonito la pasaron aquellos jóvenes del colegio, por las cunetas se arrastraron. Eso sí fue un sacrilegio. La noche terminó tarde, vómito por todos lados. El niño dice ¡me arde! y sus ojos están drogados. No, no busquen culpable, no lo encontrarán, Ya que ocurren cosas inefables en las fiestas de la calle San Sebastián.
Miro desde el balcón II La luz del día llega y en las calles tan estrechas las familias y conocidos entran. Las cunetas asquerosas están. Limpiando con manguera llegan los dueños de los locales. Pero ahora llegan a comprar y en ambiente de paz conversan sobre la talla de los reyes, mientras las alcapurrias deleitan. Veo todo desde mi balcón en las fiestas de la calle San Sebastián. Daniel Rosado (2014) y Nathanael Rivera (2016)
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Miro desde el balcón I
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ARTEPALABRA 2014 - LA CIUDAD Sueña la urbe Bajo el manto negro de la noche vuelo sobre la ciudad que duerme.
Música del día
Extintas están las estrellas;
Las notas de la trompeta reverberan desde la esquina,
semáforos rojos, amarillos y verdes. Sale luz del balcón, me acerco a la ventana. Dirigido a la habitación, a ver si el sueño sana. Abro la puerta y caigo al vacío. La cama ya no está, me encuentro en un caserío.
eran de batalla, los inocentes se herían cada vez más fuertes, cada vez más fatales. Yo corría, escapando del día a día. Juan José Feliciano (2015) y José Toro (2014)
El tecato se derrite en el banco. Agujas arrojadas al suelo. Noto su temblar, ya la sustancia lo puso en vuelo. No muy lejos, el cantar del Tren Urbano. Melodía armoniosa, contaminante del ser humano. De la estación salen dos amantes, intercambiando miradas flamantes. Creo haberlos visto antes: estereotipo común del amor farsante. Procedo y me adentro en la noche, oscura. Donde la ciudad dormida, no duerme. Pues insomnio va vestida, aullando pasión, locura y tortura. José Álvarez (2014) y Pedro Rodríguez (2014)
La urbe, mi cárcel Vivía tras rejas que no veía pálidos borrachos me servían de compañía, sus rostros ocultos tampoco veía maquillaje barato los cubría. Irradiando grandes mentiras que siempre creía la realidad no me sacó hasta los otros días cuando descubrí el mundo inmenso al que pertenecía. Diego Negrón (2014) y Juan Bibiloni (2016)
Buenas tardes, Sra. Ritmo Aponte, Principal, Sra. Eileen Quiñones, Sra. Mildred Calvesbert, Sr. Humberto Ramírez, Vice principales, Consejo de Facultad, Miembros de la Facultad y la Administración, moderadores, padres, madres, familiares y miembros de la Sociedad Nacional Juvenil de Honor. Gracias por la introducción - aprecio mucho lo que escribieron de mí y estoy más agradecido aun por la invitación a lo que considero fue una ceremonia muy importante en mi formación como líder en el colegio, la Sociedad Nacional Juvenil de Honor. Felicidades a los nuevos integrantes de la Sociedad Nacional Juvenil de Honor. Su admisión a dicha organización no sólo demuestra su capacidad intelectual, sino que es un reflejo de su desempeño como líderes y miembros activos en la comunidad ignaciana. En vez de darles el discurso típico y hasta aburrido, a veces, sobre los valores que los definen como miembros de las Sociedad Juvenil, prefiero contarles un poco de mí y sobre cómo fue ese camino hasta llegar a estar parado delante de ustedes hoy. Entré al Colegio San Ignacio en el 2008 y aunque venía de la Academia San Ignacio, entré con muy pocos amigos – era tímido, callado, anti-social. Además, es importante el hecho de que no empecé a crecer físicamente hasta el año pasado. Así que tenía muchas desventajas y pocas ventajas. También sabía que no quería seguir siendo así, sabía que quería tomar un rol protagónico en mi comunidad, igual que ustedes quienes hoy se unen a la Sociedad Juvenil.
Por lo tanto, la primera pregunta que me hice fue: ¿Quién es Diego Negrón? Una pregunta que no es fácil de contestar, pero que cada vez estamos más cerca de descubrir. Entonces, al intentar contestarla me di cuenta que mucha de las desventajas no eran externas, sino eran producto de mi propio carácter. Me victimizaba para justificar mi timidez e incomodidad durante mi primer año en el Colegio. Fue en ese momento, en el que tomé conciencia de mí mismo, acepté el reto y decidí ser más activo. Este reto no sólo conllevaba salir bien académicamente, sino implicaba una llamada a tomar los pasos necesarios para involucrarme en mi comunidad y tumbar esas murallas defensivas que tenía. El primer paso fue unirme a las Sociedad Juvenil de Honor; cosa por la cual los vuelvo a felicitar. Luego, procedí a unirme a distintos clubes: en el Club de Naciones Unidas aprendí que tenía un talento para el debate y la argumentación, en el Club de Periodismo y Víspera aprendí que me encantaba la literatura y en el Club de Anuario aprendí que tenía la capacidad para organizar grandes proyectos y personas. Fue así, poco a poco, que fui descubriéndome y atreviéndome a empujar cada vez más mis límites. Fue en este proceso que también aprendí la importancia de fracasar. Sí, fracasar. No le tengan miedo a fallar, porque va a pasar, varias veces, y no solamente en el ambiente académico. Por ejemplo: en 9no grado perdí la presidencia para la Sociedad Juvenil, en 10mo grado perdí el puesto para secretario en el Club de Naciones Unidas, y el 11mo grado perdí para el puesto de tesorero de la Sociedad Nacional de Honor. Sin embargo, hoy me puedo parar delante de ustedes y compartir
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Discurso en la Ceremonia de Instalación de la Sociedad Nacional Juvenil de Honor
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esas historias porque fueron esos “fracasos” que me impulsaron a correr para otros puestos y no rendirme nunca. Puedo decir que a través de mis acciones en la escuela superior, he estado en más de ocho directivas, incluyendo la actual como Presidente de la Sociedad Nacional de Honor y presidente del Club de Ciencias. No lo digo para elevarme, al contrario, sino para demostrarles que si yo pude lograr lo que he logrado, estoy seguro que ustedes sobrepasarán todas sus metas y expectativas. Aunque se supone que tradicionalmente comparta mis logros con ustedes, prefiero contarle estas anécdotas porque son más humanas. Además, enfatizan mi punto de que el éxito conlleva en sí mismo una combinación entre el fracaso y la reflexión. Para recapitular, les reitero los puntos más importantes: -Pregúntense quiénes son y hacia dónde quieren ir? -Atrévanse a descubrirse, ya sea a través de clubes, los deportes, o la música. -No le tengan miedo al fracaso porque ¿qué es sino solo un paso hacia el éxito? -Y finalmente quisiera añadir un cuarto principio o guía… sean humildes. Muchas veces, y me incluyo, dejamos que nuestros logros nos cieguen y nos conviertan en personas arrogantes. Permitan que los demás descubran tus logros. Porque, sí… es cierto, todo líder tiene su momento para ser cargado por otros en sus hombros. Sin embargo, un verdadero líder sabe cuándo le toca cargar al otro en sus hombros y permitir que alcance su estrella. Muchas gracias y felicidades. Que Dios les bendiga. Diego Negrón Reichard Presidente SNH – CSI Jueves, 6 de febrero de 2014.