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Cuentos de Navidad 2023 - Colegio Peñarredonda

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NAVIDAD

EPO

ESO

DIBUJO: NACHO MOSQUERA MÉNDEZ, 4º EPO

DIBUJO: MIGUEL LAREO VILLAVERDE. 1º ESO

“RAFA Y LA NAVIDAD.”

“POEMA DE NAVIDAD.”

RAFAEL PENDÁS PEREIRA, 3º EPO

ÁLVARO DE CASTRO-ACUÑA ROBLEDA, 2º ESO B

“UNA BONITA HISTORIA DE NAVIDAD EN NUESTROS DÍAS”

“UNA NAVIDAD MÁS EN GALICIA.”

ENRIQUE RAMÍREZ GAVILÁN, 4º

MANUEL PENDÁS PEREIRA, 3º ESO A

“EL MILAGRO DE LAS LUCES.”

“LA GRAN NOCHE.”

XAVI VARELA CASAJÚS, 6º

JAVIER BARRO GIRBAU, 4º ESO A


Nacho Mosquera Mendez. 4º EPO 01


“Rafa y la Navidad.” Rafael Pendás Pereira. 3º EPO. Érase una vez un niño que se llamaba Rafa que quería, por todos los medios, estar en el nacimiento de Jesús. Un año le pidió a los Reyes Magos una máquina del tiempo y se la trajeron. Ese mismo año decidió viajar en el tiempo. En diciembre viajó más de dos mil años atrás a Belén al nacimiento de Jesús, pero se dio cuenta de que no tenía regalo. De todas maneras, rápidamente pensó lo que quería regalarle. En el portal vio pastores, ángeles, a los Reyes Magos… Se le hacía tarde, en su casa se iban a preguntar dónde estaba. Así que, se acercó al Niño Jesús y le dijo que no tenía nada para regalarle nada más que su cariño. El Niño sonrió y la Virgen María le dijo que era el regalo más bonito que le habían hecho. Al llegar a casa la dijo a su madre que había visto al Niño Jesús gracias a la máquina del tiempo. La madre le preguntó que cuál había sido su regalo. “Mi cariño”, dijo Rafa. Y esa fue la mejor Navidad de Rafa.

FIN

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“Una bonita historia de Navidad en nuestros días.” Enrique Ramírez Gavilán. 4º EPO.

Pedro y Ana están preparando el equipaje para celebrar la Nochebuena en la casa de sus padres, que pronto serán abuelos porque Ana está a punto de dar a luz a su hijo. Están muy ilusionados. Además, va a nacer en unas fechas con mucho significado para todos. Hay una gran nevada en la ciudad y las previsiones no son nada buenas. Comienzan el viaje y, de pronto, Pedro se da cuenta de que el chivato del depósito de reserva de combustible está encendido. Pedro le dice a Ana: Ana, estamos con muy poco combustible, tendremos que parar en la primera gasolinera que encontremos por el camino. El viaje es largo. Cada vez nieva más y todas las gasolineras que van encontrando están cerradas. No se sabe si es por la nieve o porque es Nochebuena. Ana empieza a encontrarse mal y no le dice nada a Pedro para no preocuparle. De repente, el coche se queda sin gasolina y se para. Pedro, el niño va a nacer, grita Ana. Y Pedro le dice que aguante, un poquito. “Voy a buscar un sitio en el que puedas estar más cómoda”. Sale del coche y camina hacia el bosque. Está todo oscuro y al final encuentra una pequeña cabaña abandonada. Pedro vuelve al coche corriendo y ayuda a Ana a salir del coche y a caminar hasta la cabaña. Cuando llegan Ana se tumba en una cama hecha de paja y, en ese momento, nace el niño. Pedro, emocionado, le dice a Ana: —Ana, ¡es un niño! ¿Cómo le vamos a llamar? Ana, muy cansada, le responde: —Emmanuel, como tu padre. En ese mismo instante, entra una luz muy potente en la cabaña y Pedro y Ana ven reflejada en esa luz tres siluetas. Cuando se acercan se dan cuenta de que son tres montañeros con sus linternas potentes que vienen a socorrerles. ¿Os suena de algo esta historia? ¡¡¡¡Feliz Navidad a todos!!!! FIN 03


“El milagro de las luces.” Xavi Varela Casajús. 6º EPO.

Había una vez, un pueblo pequeñito situado al norte del Everest llamado Villafría, el cual llevaba meses y meses sin ver la luz del sol, solo llovía, nevaba y hacía mucho frío. Los ciudadanos estaban tristes a causa del tiempo, sobre todo un grupo de niños al que les encantaba salir del colegio e irse a jugar a la calle. Una tarde, Rita, la cabecilla del grupo, quedó con Carlota, Dani e Iñaki en el parque que había delante del colegio para hablar sobre la navidad. Cuando los cuatro amigos estaban juntos, Rita les contó que la navidad estaba cerca y que todos los habitantes del pueblo habían decidido deshacerse de uno de sus regalos para pedir el buen tiempo, a ellos les pareció una muy buena idea y decidieron hacer lo mismo. Esa misma noche, todos los habitantes del pueblo se fueron a su casa a escribir las cartas para poder enviarlas todas juntas. A la mañana siguiente todo el pueblo llevó sus cartas al buzón real para enviarlas todas juntas. Carlota, la patinadora, ofreció regalar sus patines a Melchor, Iñaki, que amaba el universo, decidió ofrecer su telescopio, Dani, que era un ciclista super tímido, estaba dispuesto a donar una de sus bicis y Rita, a la que siempre le gustaba saber todo, entregaría su colección de diccionarios. A miles de kilómetros de allí, los reyes magos de oriente, después de haber recibido y leído todas las cartas procedentes de Villafría y tras haber mandado a los pajes a comprobar lo que allí ocurría, estaban muy preocupados porque no encontraban la manera de llegar a este pueblo. La mañana anterior al día de reyes, Iñaki les comentó a sus amigos que había estado toda la noche mirando al cielo con su telescopio y que estaba muy preocupado porque estaba tan oscuro que no se veía ni una sola estrella, por lo tanto los reyes no iban a poder llegar al pueblo guiados por la estrella de oriente. Rita, que llevaba toda la tarde pensando en lo que Iñaki le había contado, llamó a sus amigos para decirles que tenía una idea: - ¡Chicos!, a las 12 de la noche quedamos en la puerta de la iglesia. Los cuatro amigos se escaparon de casa para acudir al encuentro y una vez allí, Rita, les explicó el plan: - Tenemos que coger todas las luces que hay en el pueblo y subirlas a lo más alto del campanario para que éste brille más fuerte que una estrella. Los amigos, un poco sorprendidos por la maravillosa idea de Rita, la abrazaron de alegría y decidieron ayudarla sin perder ni un solo minuto de tiempo. Después de estar toda la noche recogiendo luces y colocándolas alrededor del campanario, los niños estaban tan cansados 04


que se fueron a sus casas a dormir. Cuando el pueblo despertó, los vecinos vieron asombrados como el campanario de la iglesia brillaba tanto que al acercarse necesitaban gafas de sol. Llegó el momento más esperado del año, en Oriente estaban preparando todo para salir con los regalos que tenían que repartir en solo una noche a todas las ciudades del mundo, pero Baltasar continuaba muy preocupado por no poder encontrar ese pueblito donde habían pedido un regalo tan especial. Desde Villafría, todos los habitantes del pueblo junto con los cuatro amigos, no paraban de mirar al cielo con la esperanza de que los reyes lograran ver la potente luz y así traerles su regalo más esperado, pero después de estar esperando casi toda la noche, los vecinos se fueron a dormir bastante desilusionados porque el milagro no se iba a producir. Cuando los reyes magos ya habían repartido todos los regalos y volvían dirección a oriente, un gran destello brillante les hizo pararse e ir a mirar de qué se trataba. Al llegar al pueblo y ver de dónde venía esa intensa luz, entendieron que era el pueblito que tanto estaban buscando. Sorprendidos por la idea que habían tenido los vecinos, los tres reyes magos les dejaron una nota a todos los habitantes del pueblo. Queridos habitantes de Villafría, después de ver todo lo que habéis hecho para conseguir que encontráramos vuestro pueblo y ver ese gran espíritu navideño que tenéis, nosotros, los tres reyes magos decidimos haceros un regalo cada uno. - Yo, Melchor, a cambio de llevarme todas las luces que encienden el campanario os dejo un sol radiante para que os ilumine los días. - Yo Gaspar, me llevo las nubes, la lluvia y la nieve, pero a cambio os regalo un gran río y un cielo lleno de estrellas. - Yo Baltasar, por lo buenas personas que sois y por todo el esfuerzo que habéis puesto en esta navidad, os doy un regalo a cada uno de vosotros, vuestro regalo más preciado. Feliz Navidad. A la mañana siguiente, los cuatro amigos se despertaron por primera vez en su vida a causa de los intensos rayos de sol que entraban por sus ventanas. Sin creerse lo que estaban viendo, salieron corriendo a la calle despertando a gritos a todos los vecinos hasta llegar a la puerta de la iglesia y leer la carta que los reyes magos les habían dejado. A partir de ese día, todos los habitantes del pueblo estaban felices y todo gracias a esos cuatro amigos que en una locura consiguieron iluminar un pueblo que estaba en las sombras. FIN 05


Miguel Lareo Villaverde. 1º ESO 06


“Poema de Navidad.” Álvaro de Castro-Acuña Robleda. 2º ESO

¡Qué tal estás amigo mío! ¿Quieres alguna curiosidad? No te contaré nada sombrío, Sino la historia de la Navidad.

“Así es como Dios quiere que sea. Caminaremos los dos juntos a Belén. No es para nada una ciudad fea Y viviremos allí bastante bien”.

Todo comenzó hace muchos años. ¿Cuántos? Pues la verdad no lo sé. Estaba María subiendo unos peldaños, A la que se le había declarado San José.

Entonces José, al escuchar a María, Lo asimiló, porque de Dios él se fía.

Al terminar de subir la esclera, Algo brillante de pronto vio. Ella no sabía lo que aquello era, Y la cosa hacia ella se volvió. “No temas”, le dijo la extraña criatura a María. “Soy un ángel enviado por el mismísimo Dios, Y tendrás un hijo, a quién cuidaréis vosotros dos”. Las palabras que dijo el ángel María no se las creía. Y como tan buena y fiel era aquella hermosa dama, Dijo inmediatamente: “Hágase en mí según tu palabra”. Después el ángel exclamó: “¡Qué el cielo se abra!”, Y se creó una gran estrella visible desde su cama. Unos seis meses después de la aparición del Ángel Gabriel, Se celebró la tan esperada boda entre San José y María. María pensaba como contarle a su marido esta situación, Mientras todo el mundo zampaba, hablaba, cantaba y reía. Después de que se vayan sus tías, María le contó a José la noticia: “Vamos a tener de hijo al mesías”. Pero José no se esperaba esta primicia. “¿Cómo voy a tener al mesías si solo soy un simple carpintero?” San José estaba alterado después de lo que María dijo. “Necesitaría un palacio para el Dios del mundo entero”. Pero María con la misma calma de siempre, Abrió la boca y le dijo a José lo siguiente:

Emprendieron un largo viaje hacia Belén. Fue difícil, sí, pero lo hacían sin quejarse, Porque que viniera el salvador era importante; Y su vida de repente ahora iba a cambiarse. Después de tres días de intensa caminata, José y María llegaron a Belén por fin. Pero en las posadas no entraba ni un serrín, Y aparte no tenían casi nada de plata. Así que un amable posadero al verles dijo: “Si queréis os podéis utilizar mi establo”. Y por la amabilidad del hombre José le bendijo. Se dirigieron corriendo a aquel establo, Que era bastante agradable y caliente Aunque no estaba muy limpio que digamos, Y José le dijo a María que mejor se siente. En ese sucio lugar nació el salvador, Para enseñarnos toda su humildad. María y José estaban muy contentos, Y todo el mundo está lleno de felicidad. Un rato después vinieron pastores con su rebaño. Algunos, casi dormidos, aún llevaban la bata. También vinieron unos reyes muy lejanos, Que uno trajo oro, otro mirra y otro plata. Y esta es la increíble historia de la Navidad. ¿Ya te la sabías? ¿Te ha sorprendido? Ya sabes lo que la primera Navidad había sido, Y por esto todos estamos llenos de felicidad.

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FIN


“Una Navidad más en Galicia.” Manuel Pendás Pereira. 3º ESO A

Había una vez, hace mucho tiempo, en un pueblo gallego, cuyo nombre para nosotros desconocido és, un pastorcillo llamado Anxo Valdepino Muriñucos, al que le sucedió lo que ahora contaros pretendo. Anxo, el pastorcillo, vivía en este pueblo del que tan poco sabemos. Era gallego, de cara alegre y mejillas sonrosadas, con un gorro de lana de pastor, y un bastón de madera de roble. Tenía 3 ovejas con las que se ganaba la vida, porque ya con 11 años vivía solo, y se las tuvo que valer por sí solo con sus ovejas de aquí y allá por las montañas y praderas del pueblo. El chico vivía solo porque sus padres habían decidido ir a la guerra de la Isla del Grove, que luchaba por su independencia y el cierre del paso del ismo que la juntaba a la tierra. Le habían dicho que se quedara en el pueblo y que se portara bien, pero el chaval estaba rebelde, y aunque se lo hubiese prometido, las armó buenardas en el pueblo. He aquí lo que le pasó al chaval. Uno de esos días, cerca de navidad, en los que Anxo pastoreaba sus tres ovejas (Paquiña, Fermida y Manola) se le escapó la carreta de paja para las ovejas. Como estaba en la ladera de una colina, la carreta de paja tiró para abajo, y Anxo, seguido de Paquiña y Manola (Fermida no era una oveja muy deportista que digamos) bajó corriendo trás ella. Lo primero que se le ocurrió fue avisar a gritos al pueblo, que se veía muy pequeño desde la colina, pero luego pensó que, si no hacía público al pueblo que se le había escapado la carreta, y conseguía que nadie se enterase del momento en el que se estrellase la carreta, nadie tendría que saber la que había vuelto a armar. Como se acercaba la navidad, aparte de los pequeños restos de nieve, la gente del pueblo había talado algunos árboles pequeños para llevarse a su casa, y ahora estos estaban en un carro, aún más grande que la carreta de paja, en la carretera de la ciudad, tirados por unos asnos más viejos que Carracuca. Cuando los asnos vieron la carreta de paja, salieron trás ella, que ahora se dirigía por el camino de la colina que va directo al pueblo, pero al dirigirse hacia la carreta, se les escapó el carro con los pequeños árboles, que salieron en dirección de la casa del panadero del pueblo. 08


Anxo intentó detener la carretilla de paja tirándose sobre ella, que iba en dirección a la fuente del pueblo, pero solo consiguió caer encima de ella. Como os podéis imaginar, la casa del panadero acabó con una marea de árboles en el tejado, y Anxo acabó rodeado de agua y paja en la fuente del pueblo, con 2 de sus ovejas armando jaleo por el pueblo. También os podéis imaginar, con el frío que se quedó Anxo mientras volvía con sus ovejas a buscar a Fermida a la pradera, ya que le habían echado del pueblo, por que, claro, se había cargado la decoración navideña de todo el pueblo, que más quieres. Encontró a su otra oveja, Fermida, en la pradera, que se estaba comiendo la zanahoria del muñeco de nieve de Anxo. Este, agotado, reparó la carretilla, puso a secar sus calcetines, se tumbó entre la paja, y se puso a contemplar a sus ovejas mientras pensaba. No le gustaba la idea de tener que pasar las navidades así, con sus padres en una guerra en Pontevedra y él con sus tres ovejas en ese pueblo en el que se había ganado la reputación de un mocoso. Encontró consuelo acabando de decorar su propio árbol, a base de guirnaldas de lana y piña enormes, y deseó que el día de navidad no se metiera en ningún lío. Llegó dicho día, y para su suerte, sus padres habían vuelto, y juntos se retiraron a su casa al lado de Miño, a pasar sus propias navidades, ya que el estar en el pueblo, no se les hacía muy agradable. Pasaron una navidad juntos y en familia, en la que disfrutaron del paisaje gallego. Después de nochebuena y fin de año, fueron al pueblo, donde al final sí fueron bien recibidos gracias al espíritu navideño que tenían las ancianitas gallegas. Anxo aprendió a no meterse en líos en esas navidades, y para él, fueron las más importantes. La familia Valdepino Muriñucos volvía a ser la misma” FIN

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“La gran noche.” Javier Barro Girbau. 4º ESO A

Nuestra vida es una vida complicada. Tenemos que trabajar todos los días de la semana, sin excepciones, sin descanso. Es más, diría que es el trabajo más duro en los tiempos que corren. La vida de un pastor es muy intensa, y aún más si eres un pastor de los alrededores de Belén. Pues ese es mi caso. Soy Pedro, pastor de ovejas desde hace más de veinte años, nacido y criado en Belén, uno de los muchos pueblos que se encuentran a este lado de la cordillera. Pero hoy, más que contaros las penurias y complicaciones de un pastor, os voy a contar cómo cambiaron tanto mi vida como mi propia profesión. Es una gran historia que contaré a todo aquel que me encuentre, ya que es una historia de salvación, y que también contaré a toda mi descendencia. Todo empezó en un día de invierno en Belén, en el que yo había madrugado bastante para dar el primer paseo con mi rebaño. Ese día me había encontrado con otro grupo de pastores que venían de Nazaret, que acudían al censo que se estaba llevando a cabo en el pueblo. Estuvimos paseando hasta bien entrado el mediodía, cuando nos paramos a comer. En la comida hablé con muchos de los pastores que venían de lejos, y me contaron lo mucho que sufrían ellos en su tierra, ya que tenían más dificultades para mantener a sus ovejas, y también se quejaron de la fuerte represión que sufrían por parte de los romanos. Debido a esta conversación, empezaron a hablar del Salvador, que debería de venir a salvarles de los romanos y a liberar al pueblo de Israel. Muchos de ellos ya no creían en esa venida, aunque algunos sí, entre los que me incluía. Finalmente, dejamos de hablar, y seguimos paseando a nuestros rebaños durante todo el día. Llegó la noche, y tras un día agotador, nos tiramos a descansar en el suelo. Tras un rato intentando dormirme, lo estaba consiguiendo, cuando, de repente, empezó a oírse un ruido parecido a un trueno. Entonces me desperté, asustado, y miré a mi alrededor, y ví a todos mis compañeros con caras de pánico. Se empezó a distinguir una luz, blanca y potente, que nos cegó a todos. Yo creía que era el fin, o algo parecido, pero de repente se oyó una potente voz, la voz de un ángel. Lo que nos dijo fue una gran noticia, la noticia 10


que estábamos esperando desde hace mucho tiempo: había nacido el Mesías. Inmediatamente nos levantamos y fuimos al lugar que nos había indicado el ángel, el lugar en el que había nacido el Salvador, y fuimos cargados de regalos. Esta es la historia, la gran historia, que me cambió la vida y me cambió la forma de ejercer mi oficio.

FIN

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