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PLATICAS POR RADIO (PRIMERA SERIE)
P1--og·rama DE
Victor Braeg·g·er & Co • •
SAN JUAN, PUERTO RICO, 1934 .
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DOS PALABRAS
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O.
A fines de mayo del aii.o en curso I9J4, el notable escritor y conferencista Don Eugenio Astol, a invitación nuestra y bajo los auspicios de nuestro programa dió comienzo a una serie de pláticas sobre diversos temas, transmitidas por la Estación Radiofusora de San juan,
WKAQ. Todos los lunes, durante nueve semanas, a las 8 y media p. m., en un período de tiempo aproximadamente de un cuarto de hora, el sáior Astol llevaba a cabo esa labor cultural con el aplauso nuestro y también, por las felicitaciones que por la misma hemos recibido, con el general beneplácito de los radioescuchas de esta ciudad y de toda la Isla. Dichas pláticas componen el presente opúsculo, que nuestra firma publica como un obsequio a sus agentes y representantes, .a todos sus clientes y f avorec~dores y por extensión al público, rindiendo un modesto servicio a la difusión de la cultura, que hoy tiene en la fuer za transmisora del radio el vehículo más efectivo y rápido de intercambio social entre todos los pueblos del mundo. f/ICTOR BRAEGGER G' CO.
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San juan, Puerto Rico. -3-
PLATICA PRIMERA (Mayo 22 1934) LA EPOCA ACTUAL Al diri girme por primera vez a mi am able auditori o d e r adioes cuch as, n atural es que les di ga el pl an que m e propongo seguir en es t as pláticas se m an ales, co mo un acto de cortesí a, y t a mbién, porque as i n os entenderemos mejor. Ud s. s ab rá n que y o no h abl aré sin rumbo fij o, y yo a mi vez sab ré que Ud s. agu ard an de mi s p al abras algo que sea de importan cia actual, instructivo, de interés para t odos . Sencill a mente, m e p ropongo aso m arme al mund o ah ora con m ayo r ate nción que antes, p ara brind arl es una síntes is infor m ativ a de las cos as que pasan, p royectá ndoles en algun os min ut os el result ado de mi s mi rajes a l a v id a ext erior. Y de vez en cu and o, algu na not a edu cativa, de enseñ anza, de confort aci ón moral. Y si se aburren escu chá nd ome m e lo dicen fr ancamente, pat:a t rat ar en lo sucesivo de h acerlo un p oco mejor; y si l es agrad a lo qu e digo t a mbién m e l o dicen con franqueza, n o p ara mi sati sfacci ón y h al agos, sino p ara al entarme en mi l abor, con lo cu al ga n are mos t odos: el qu e h abl a y qui enes le escuch an . Primero d ebo d eci rl es que v ivi mos en momentos verd ader am ente excepcion ales, que so mos t estigos y espectadores de un a e ra ext raordin a ria, p ara l a hum anid ad. Y por ~so, p orque es estrao rdin a ri a est a mos v iend o cosas qu e sólo ocurren muy d e t ard e en t ard e; ¿n o lo creen U d s. así ? P or lo co mún, l a histori a es mon ót on a en sus aspect os generales; t anto , como l as h or as d e un h omb re o u n a muj er del promedio , to m·a d as en su curso dia rio; y es, q ue t anto los indiv id uos como la s colect iv id ades se adhie ren sin mud a nza, al modo d e la os t ra a la roca m a rin a, a prejui cios, se nt imient os y h á bi tos h e red ados de generacio nes a nteriores, y un a viej a a utor id ad se enseñorea de t od as l a s m en tes: Se denomin a, t radi ción. V alores de to do orden: religiosos, políti cos económicos, ciéntifico s, a rt í st icos, sociales, son acat ado s y observados, aunq ue y a n o sé aj usten al espÍrit u de los tie mpos, por el re fre n ~o m ajestuoso aL:n q¡_;e un tan to a polill a do de u n a carga d e siglos, y ¡ay de la mi norí a qu e prop onga una nu eva· ver-
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dad! Donde qui era que alza su cabeza es zaherida, escarnecida, perseguida ; y siempre ocurre así, porque las multitudes son rebañegas, por pereza, por ignorancia o por costumbre; se aferran a lo viejo, aunque se caiga a pedazos de puro podrido; cualquier innovación les asusta y en todas partes se expulsa a los innovadores como enemigos del orden social, abarcando con esta frase todo lo que se apoya en un añejo prestigio aun en aquellas cuestiones c;omo la filosofia y el arte que, según critc;rio vulgar, no pertenecen al dominio de lo práctico. Pero las minorí as trabajan, trabajan, y poco a poco se convierten en m ayo rías; influyen en los indi viduos, en las comunidades, en los pueblos; h ast a ser llegado el instante en que la necesidad de un ca mbio se hace sentir con t al fuerza, que las mucli.edumbres, t a n sumisas antes, rompen sus vetustos moldes para buscar horizontes más amplios en que expandirse. Y entonces surge un a edad de crisis, de transformación d.e ad apt ación, a la que aso man nuevas culturas; otras raz as ascienden; otros evangelios asoman; terribles desplomes ocurren, hast a que, p~n· fin, la normalid ad se restablece; ¿para siempre? no, para un mst ante de siglos en la vida univ ersal, porque hay q.ue renovarse constantemente; en períodos d ados que se llaman ciclos; renovarse o morir . . Las. gener~ciones que no viven en lo s períodos normales de la histori a se sienten elevadas y como ennoblecidas por los gran?es cambios que se operan a sus ojos y que, por arrib a de tod a mgr ata apariencia, sie mpre alzan en todo s sentidos el plano del mundo a un superior nivel. Algo de esto debieron experimentar cuantos vieron la aparición del Cristianismo, porque traía consigo un ideal de redención human a de sconocido en la antigueclacl, y algo ele esto debemos se ntir nosotros , los contemporáneos, al ver como el mundo se debate ahora por aproximarse a un a r~a lizac1ón fr atern a so bre firmes cimientos ele reciprocid ad econó~1~a entre los individuos y los pueblos, que garantice equidad y justicia para t odos. Y este momento del presente es mucho más trascendental que aquellos del pasado, pues se trata e n términos absoluto~ de una nueva era, para todos lo s conglomerados políticos y sc:K1ales que pueblan nuestro globo. Así, l a crisis es ·univers al. Fac1lmente nos damos cuenta de esto fijándonos en cada país; sobre todo,
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en los que aparecen como protagonistas en el escenario del mundo. Cada uno de ellos tiene, naturalmente, sus peculiares problemas, pero todos sienten el profundo desasosiego de una situación en la que no hay seguridad para ninguno, tanto interna como externamente; si lo primero, desequilibrio económico, desempleo, lucha de clases, pugnas de regímenes y formas de gobierno; si lo segundo, competencia y antagonismo comerciales; en unos casos, para defender los mercados adquiridos, y en otros, por adquirir los que no se tienen, y con esto, el temor a una agresión arm a d a del vecino mas poderoso, que siempre resulta ser un adversario o un enemigo. Y si miramos a novísímas fórmulas de gobierno que sus partidarios señalan como infalibles medios para resolver en forma radical el pleito secular entre. el individuo y el Estado, ¿quién podría afirmarnos que la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler, la Rusia de Stalin, han encontrado la fórmula que hará por fin a todos más prósperos y felices? Siguiendo el paralelo que someramente hemos establecido, entre. dos momentos culminantes dd aye1 y el hoy, la transform<>ción operada por el Cristianismo sólo afectó a una pc.queñci parte del planeta: Europa; siglos p asaron antes de que,· con América, se extendiera por todo el Occidente, pero en sus comienzos, y después, y aún en b actualidad, millones de seres humanos-los más numerosos-están fuera de su órbita de acc ión . Ahora bien; el cambio que l as circunstancias y el estado dt. los espíritus imponen en lo presente tiene una extensión y una significación mucho más grandes, porque es total y universa 1; lo s medios de expresión .Y de relación, dando alas a la cultura, han hecho que el intercambio de ideas y productos entre unos pueblos y otros sea tan frecuente como intenso, de manera que, no obstante las diferencias históricas, idiomáticas y raciales que los separan, ninguno puede sentirse aislado de los demás , nin guno podría juzgarse absolutamente inmune a los trastornos que ocurrieran en cualquiera de ellos, así como tampoco ninguno dejaría de recibir su parte, por pequeña que fuese, de la bienandanza que gozasen los otros. Si algo demuestr a, en suma, que una ley inexcrutable, antecedente y superior a todos los cálculos human0 i;; 1 rige los destinos del universo; si algo pone en relieve esa ley, para quien no se detiene en l a epidermis de las cosas, es el h echo de que la solidaridad no es una abstracción ni una palabra vaná; esa solidaridad existe, aun-
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que los eres humanos, como individuos o agregados sociales, se empeñen ciegam.ente en evidenciar lo contrario, como podríamos observarlo económicamente, al considerar el múltiple problema de la deudas y de las reparaciones alemanas, después de la úl- . tima gran guerra; la interdependencia es tal, que enlaza estrechamente, como si estuviesen unidos por una misma cadena a vencedores y vencidos. En virtud de esa realidad, profundamente hermosa después de todo, y por lo que a Puerto Rico atañe, nada de lo que ocurre fuera de los límites de nuestra isla podría dejar de interesarnos en alguna forma. Claro es que no aludo a los sucesos corrientes sino a las cuestiones de interés colectivo y, en lo individual, a los inagotables recursos de que dispone la inteligencia humana para superarse a si misma, mejorando sus propias condiciones y las del globo en que vivimos. Cuado yo me dirijo a Uds., por esta estación transmisora, utilizando modestamente la gran fuerz~ de comunicación y expresión con que el radio ha venido a enriquece~ y ensanchar las posibilidades del hombre, no lo hago por mero dd~tantismo y curiosidad intelectual. No, ciertamente la actualidad es tan compleja y tan importante, que no disponemos de tiempo para volverle, como quien dice, las espaldas. Ella nos arrastra y nos absorbe; más, aun: ofrece un positivo interés para esta familia insular, ya que realmente nuestro país, por la ~equeñez de su área es como si fuera el hogar de una gran famih'.1,. Y ese interés no es menos significativo porque la nota de lo v1VIdo, de lo actual, se desarrolle a muchas leguas de nuestra isla, en otros hemisferios, en el seno de comunidades que nos son extrañas, sin ningún signo el(terno de unión con la nuestra. Supongamos que circulan noticias amenazantes para la paz del mundo; ¿no_ sería conveniente que nos enterásemos, del !nodo más amplio posible,. de todo eso, completando los esc asos mformes que nos t1:ansm1te el cable con más extensas y sazonadas lecturas, y tamb1~n que logremos darnos cuenta de que una nuev~ c~nflagraci~n un1versaJ podría de algún modo incluir:nos en su, <?rb1ta? Y s1!1 parar mientes en est"a para nosotros 1rnportant1~11:ria eventualid.ad, d~bemos participar idealmente en el gran concierto ~uma_no sm ale3arnos de él, sin permanecer encerrados, como castizos ~n sulares que somos, en los pequeños confines de nuestro terruno . Ya no se puede afirmar , sm ¡.11 l=u!-"rfr en un vulgar error, que
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el mar, por nuestra condición de isla, nos separa del resto del mundo. Podía decirse és to cu ando aún no se conocían los barcos de vapor, ni el telégrafo; pero ahora, con el aeropl ano, la tel egrafia sin hilos y la voz radiop arlante, es un absurdo decirlo, aun cuando ahí est é el mar, para at es ti guarlo. No, n ada puede el mar contra un constante intercambio de Puerto Rico con los demás pueblos del globo. Solamente nuestra voluntad de aislarnos, de emqueñecernos. Nada más que nuestra voluntad de permanecer como espectadores adormilados ante el gra ndioso drama que hoy nos ofrece la vida en acción, por superarse por ascende r,. Muchas miserias y dolores, si, pero t a mbi én, much os rasgos consol adores y luminosos aquí y all á, y por arrib a de todo, una inmensa esperanza; esperanza legítim ada por el progreso obtenido, de que en último result ado los co nflictos existentes h abrán de resolverse, sea cual fuere su carácter, en bi en de la humanidad. Después de t odo, no se puede vivi r sin inquietud, pero no esa inquietud pequeña y ruin que nos h ace depend er, exclusivamente, de los bienes mat eri al es, co mo si f ·era de ellos no hubi ese en la tierra nada digno de ser conqu istado con nuestro personal esfuerzo, sino de la di vin a inquietu d en pos de lo s go ces del •espíritu, que nos agita y nos mú eve para darnos cuenta del p or qué de las cos as, de aquell as cosas que vale la pena estudiar, comprender y saber, para ser factores útil es del medio en que v ivimos. Puerto Rico v ivió l argo ti emp o en una mediocre ob scurid ad, porque se h all aba al a mparo y bajo la égi da de una n ación , nu estra p atri a hi stó ric a, que, si verd aderamente grande por el esplendor de sus anal es, h abiend o descendido al papel de poten ci a de segundo orden, ri1irab a un t anto de lejos los es collos y tempest ades de la política intern aciona1. Hoy , no pas a as i. Nuestro pueblo, mundialment e, h a sub id o de nivel. N os cobij a l a b andera de una n aci ón que fi gura entre las má s podero sas del mundo, y en cuyo seno se el::tboran gr andes cambios y tr ansform aci ones que repe rcutirán, ¿qui én lo dud a ?, hond amente en nu estra vida insul ar. P or consiguiente, avizo re mo s y consid eremos, no solo aquello que pasa dentro de nosotros colectiv amente sino fuer a de nosotros. H asta el p rox1mo lunes.
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PLATICA
SEGUNDA
(Mayo 28, 1934
LA
GUERRA
Entr e las cuestiones de h oy dí a, nin gun a está más universalmente extendid a que l a que trata d e l a guerra , de una próxima guerra-; nin gun a, que sea más traída y llevad a por l a prensa periódica, ni atraiga y fij e más l a ate nci ón d e -cuantos diri gen los asuntos públicos y se preocupan en algun a forma por el m ejoramiento d el h om bre y el mundo. El caso se explic a . A un fl o t a en l as mente s de todos el recuerdo de l a últim a contienda inte rn acio n al, t an punz a nte y vívido co mo si fu era d e un inm edi ato ayer . Empleo l a p al a bra última e n un st.n tid o cronológico, ¡:orqL1e, ¿quién podrí a afirm a r cuando ocurrirá la últim a gu e rr a? Nadie, en l a presente generación, ni aun en much as de l as po r venir. Para que es to sucediese, inici án dose como consecuencia el advenimiento de un a verd ader a ed ad d e oro, no el metálico, signo de competencia y de lucha sino el oro esp iritual, serían necesarias tres cosas: que cad a sér hum ano es t ;:i bleciese l a paz d entro d e sí mi s mo; que el promedio de mentes equilibr adas y cultivad as super ase inmens amente el porcentaj e de l as que no l o están y distan mucho tod avía d e esta rl o; y por último, qu e l a hum a nid ad gozase l as ventaj as y beneficios ·de una civilización altrui sta, fr a tern al, amparadora de los d éb iles, con o portunid ades d e adecuada labor p ara todos; una civilización sin t aras ni. m orbosis mos así para el individuo como para la espe cie, y en cuyo crisol, los viejos p a rticularismos de lo t uyo y lo mío se h ayan fundido o se vayan fundi endo en l a pura concepción d e lo n uestro . Claro que todo ello implicaría una radical transformación, en el m ás avanzado sentido, de las realidades inte rn as y obj etivas corrientes h oy, dánd ose con esto orígen a un a nueva psicología, a una nueva e duc a ción y también a nuevos rumbos en los siste m as económicos y políticos. De modo q ue, por las arraigad as resis t e nci as que es necesari o vencer, esos cambios está1~ muy lejos. Pero gradualmente podrían ser elimin ad as en no so tros las regresiones al hombre paleolítico, nuestro remoto predeceso r ancestral, siendo sustituidas
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p or ati sbos y av an ces h aci a el h o mbre o muj e r in teg r al, es d ec ir plen a ment e just o, sa bi o y bu en o, co n un a simp atí a inn at a p or l a di vin a bell eza, de a cue rd o co n l as n or m as su m inist r adas d es de mu y anti guo po r la fil oso fí a id ealista. Pa r a ll ega r a ese result ado, aunqu e fu era m uy len tame n te, bastarí a co n qu e existi ese un grupo d e selección , b asta n te nu m eroso, de intel igenci as es cogidas , qu e fu ese en to d as p a rtes obe d eci do sin p rotesta p or el reb a ño . Qui zás entonces n o h a brí a posib il id ad es para u n a m a ta n za ge n er al como l a qu e se inici ó en 19 14; sino p eq ue ñ as co n tie n das a quí y allá , brotes esporádi cos q ue fác ilm en te p od rían ser repri mid os. T odo es t o pertenece a lo fu t u ro; J. u n fut u ro to d avía lej a n o, pues bas t a fij a rn os un poco en lo presen t e pa ra adquiri r el co nvencimiento de qu e aun n o h em os aprendid o n uestra lecc ión. L os horrores del d esast re eu ro peo n o n os h an abierto aun los ojos . Qu eremos más t od av í a.... E n mi p r im er a !át ica m e referí, m u y ligera me nt e, a la paz ar m ad a que en la actualid ad grav ita co n peso enorme so bre to dos los pueblos el e Europa y algu nos el e As ia y Am éric a; ahor a, a un cu:i.ndo sea su scin ta m e nte, voy a es p ec ificar algu nos porm enores, porque, plan teá n do .,e cu est iones de tal mont a, se requ ieren datos posit ivo s pa ra p oder ap reciarlas en tod a su imp o nente a rid ez . Co mo una dem ost rac ión signi fic::i. tiv a junto a la rea lid ad desalentadora de los fracasos a cerca del D esarme : apl aza mien to s tras aplaza miento s sin que se ll egue n u nca a un definid o fin , co ntrastá n dolos en l a teo ría y com ple m ent á nd olos en la práct ica, está el h ech o evidente, fuera d e to d a el ud a, de qu e los a rm a mentos aumenta n . ¿Y cómo podrí a ll egarse a un a solución p acifista, si c::i. cl a n ac ión recarga su p resup u esto con as ignaciones des tin ad as a fi nes bélicos ? Si h ubiera since ridad en toci as, nin guna se a rm arÍJ. o rearm arí a, p er m aneciend o en un a a ctitud de es pera con sus fu erzas actu ales, h asta verse en qu é pa ra rí an , de acue rd o co n l a~ circu::i. nstancias, las co n fere n cias intern acion ales y los cabildeos diplomá t icos . Pero no suced e así , según ex presan las sigui en te s cifr as :
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Duran te los t res a ños ú ltimo s, F ra ncia h a reforz ado el efectivo de sus fu erzas co n 125,000 hombres, por h aber exten d ido el p eríodo de serv icio milita r, y, además , 65,000 personas civ iles est á n desemp eñ and o trabajos ant eriorment e h echos po r sol dados. Alem a nia h a elevad o sus gastos para el ejérci to y la m a rin a de $268,000,000 a $358,000,000 y el pres upu es to p a ra l a av ia ción ,
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d e $28, 000,000 a 884,000,000. 000 pa ra la ca b all ería _N azi .
T a mbi én h a
as ig n a d o Sl00,000,-
Ru sia h a aum ent ad o su ejérc ito en los d os últim os año s d e 562,000 hombres a cer ca de 678,000. J apón, e n en ro de este a ñ o, y a co mpl etad o S lJS fu e rzas t e rrest res, n av ales y aéreas en u n total d e 456,000 h o mbres e n t res años . It alia en t res a ño s h a agregad o a sus con t in gent es 43 ,000hom bres pr incipalmente en el aire y en el m a r.
000.
Polonia h a au me nt ado su ejército d e 280,000 sold ad os a 34 1,-
. . L as dos ú ni cas nacion es q e Europ a que h a n m ostra d o u n a 1sm muci ón en su ejército so n Suiz a y Gr a n B ret a ñ a, p ero, según la Prensa Asoci ad a, Gran Breta ñ a h a aume nt a d o sus fu erz as afaeas y n.avales . Las a nter iores cifr as, re cog id as de b uen a fu en te p o r l a Pres sa Asoci ad a, en Gin ebr a, d an su fici ente d em os tr a ci ón d el espíritu rein a nte e n el m und o , pa rticul a r m ent e e n E uro p a, so b re los arm a mentos; se tien d e a re a rm a r, no a d esarm ar. Co mo un contraste a es t a s itu ación, de b e señ alarse el h ech o, o los h ech ~s, de que es as mi sm as n acion es y o tr as co m o Esta dos Umd os n o me neion a d as en est a est adí st ica , h an h ech o ext ensísim as gest iones pa ra preven ir la guerr a y ga ra ntiz a r l a p az , p uesto q ue, des d e m ayo 1899 h as t a j ulio d e 1933, se h a·n celeb rado nueve con ferenc ias intern acion ales con ese propós ito, h a biendo resulta do d e l as m ism as , co m o acuerd os. d e u n a impo rt anci a culm in an t e, la Co r t e Per m a ne nt e el e Arb it ra j e e n 190C, el p acto d e Lo carn o en 1025 y el P a ct o K ell ogg-Briand e n 102\J . A hond a nd o e n es te elocu ente p a ralelis mo: aju s t es beli cosos en un a líne a y arreglos p acifist as e n la otra , y pro cedie nd o a ese x ~ me n con a bsolut a abs tr a cción d e tod a cl ase d e pr e j u icios y op m_1ones cerrad as, p odría in t en t a rse u n cur ios o es tudio d e p~ 1colo1ía co lect iva, señ alan d o en los go b iern os n a cionales los mi s ~
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mo s rasgos qu e ca rac t eri zan en m omentos ·d ados la psiquis .de las muchedumbres, o se:il la sub ordin ación de éstas a un solo m otivo id ea o sentimi ento qu e a nul a en cad ;;i individuo la fa cultad d ~ p e n s~,r, y sie m¡?re po r influ enci as ext ern as . E n es te caso de prec au ~ 1o n ala r1111 s t a . el móvil subyugan te en t odos es el t emor. 9 d1ch <;:> d e man e ra :il go m ás exp resivas: el miedo. Y bajo esa 11npres 1ó n perm a n ente se agit a t odo un cúmulo de recelos y desconfi an zas, qu e so n com o h erid as a biertas por ex periencias an t e riores. ¿Tien e ell o algún aviso d e legitimid a d ? Sí, lo t iene. ¿Cómo p odría n F r a n cia y J apón no ya desarm a rse, sino li mit ar sus a rm a m entos, a nte el a nt agon ismo contra ell as , respecti va mente, de A le m a ni a y Rus ia ? E l mi sm o ejem plo se d a e11° las segun das, res pecto d e las prim eras . Y esto n o se soluciona ni at enú a C?n d ecl a m acion es se n t imentales. Pero ocurre que nin guna n ación d e las d eno min ad as pot enci as de p rimer orden se decide a d a r el prim er p aso h :icia un a verd adera actit ud de paz, ya que las d esco nfi an zas so n mútu :is y n o h ay fo rm a de extinguirl as pues son avivad as con tinu a m en te por fo bi as d e ancestrales rencores, por el m ales t a r d e minorías ajust ad as arti ficialmente a n ac i on~s que les son ex tra 11 as en idiom a y orígen, por el orgullo y s_o ~ er b ia d e pu e blos qu e se juzga n sup eriores a los demás y ac<_tn c1an li;ico s ensueños d e do min a ción imperialist a . Ta mbién la d1 plomac1 a cl ás ic a, con s us prá cti cas a m a ñ adas y secretas, en reda la mad_ej a d e vez en cua nd o . Y j unto a todo esto, juega asimismo un import a ntísim o p a pel el m a nejo fra nco o escondi do de las grand es mdu stri as qu e elabora n m ate ri al de dest ru cción, y a las que conv ien e qu e los a rm a m en tos con t inú en cad a vez en mayor escala, po rque su n ego ci o es la gu err a. Las c in c~ causas fu1_1d a1:nent ales de t an la ment a ble est ad o de cosas son : mi edo; susp1cac1a; mercantilismo ; m egalo m anía; xenofo bi a; t od as, enemi gas de la enseñ a nz a b ás ic a d e C rist o :-"Am aos los unos a los ot ros ." Estam os, pu es, as isti end o al fr acaso del C risti anismo. Just o es det ermi n a r a quí que muchos ele mentos de la opinión e n t odos los pu e bl os cu ltos se esfuerzan en re accionar contra esa crisis. Los pacifist as son legión. Cuent anse entre ellos, ~s t adist as, políti cos, minist ros religiosos, cienti stas, filósofos, artist as, educadores, esc ri to res, capitanes de in dustri a, lo más selecto Y m ej or d e la cul t ur a y la bor con te mporá nea; y cad a cual en su lín ~a d e pensa mi ento y acción, proc uran do abrir honda brech a en la irresolución d e los go bier110s.
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Entre los recursos adoptados, está blicidad , y' bajo este aspecto, merece una estadística publicada y repartida en s'.ls por un comité pacifista en Londres. siguen:
el de una incansable. purecordarse, y reretirse, millones de hoja? 1mpreMedítense las cifras que
Alemania, al estallar la guerra, tenía una población de 65,000,000 de habitantes; movilizó 13,200,000 hombres; murieron 1,887,000, y resultaron heridos, inválidos en gran parte, 4,248,000. Austria-Hungría, con 51,000,000 de habitantes y 9,000,000 de soldados, registró 1,200,000 muertos y 3,200,000 heridos. Turquía, con 23,000,000 de habitantes, tuvo 437,000 muertos y 308,000 heridos . Bulgaria, con 5,000,000 de h abitantes y un ejército de 857,000 hombres, tuvo 111, 000 muertos y 152,000 heridos. Francia fué la nación más castigada en su territorio. Supoblación era de 40;000,000 de habitantes y la cifra de sus muertos fué de 1,359,000, más 67,000 muertos de sus tropas coloniales. Inglaterra, con 45,_000,000 de habitantes, registró 744,000 muertos y 1,693,000 hendas, más 202,000 muertos de sus tropas coloniales. Italia, con 35,000 000 de habitantes y 5,615,000 soldados, tuvo 507,600 muertos y 960,000 heridos. Bélgica, con 7,500,000 habit antes, sufrió 267,000 muertos y 140,000 heridos. Rumanía con 7,500,000 habitantes y 1,000,000 de soldados, tuvo 390,000 muertos. Serbia, con 3,000,000 de habitantes, tuvo 797,000 muertos. Estados Unidos tuvieron 107,000 muertos y 264,000 heridos.
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Rusia registró 2,758,000 muertos y 4,750,000 h erid os. El t ot al d e mue rtos e n la gran gu err a as ciend e; p or t a nto, a
10,716,000, casi t od os sacrific ados en la fl or ele l a ed ad, a rrancados brut almente a l a v id a .
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A g régu ese a est o los t erritori os devast ados, l as pobl aci ones d es truid as, las o bras de a rte perdidas, las industri as pa raliza d as, los prision eros in a cti vos, las fa mili as sum ergid as en la desesperación y la mis eria, los 1~i~ os rn h orfand ad y la invalid ez o l a locura d e much os so brev1v1entes, y se t endrá un a p álid a id ea de los ho rrores d esat ad os por esa catás t rofe uni versal. H ay, pu es, qu e co mb a tir la gu err a por t odos los m edi os v iables: con el pensami ento, la pal a br a y la acción, indi v idu al y colectiva ment e. H as t a que ll egu e el anh el ado momento-s i es que llega - e n qu e, d e ac ~1 e rd o con las ~ n s; ñ a n zas de Tolst oi, nin gun a guerra pued a se r p os •bl e, ~ o rqu e nmgun h ombre querrá se r carn e de ca ñ ón , tom a ndo el fu sil para derr a m a r la san gre de sus h erm anos.
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PL.I\.TICA TERCERA (Junio 4, 1934) SOCIEDAD DE LA HISTORIA NUEVA El 4 de abril de 1929 fué fundada en Nueva York una asociación de amplísimas t en denci as universales, denominad a, Sociedad de la Historia Nueva. No se trata, como pudi era entend erse en el primer momento por título, d e una revisión d e los viejos valores históricos ni de una novísim a interpretación de la historia, t anto en lo que se refiere a lo s tipos como a los hechos. No es cuestión de mera ideología sino de acción práctica. El fin que se propone la Sociedad es la unión de todos los pueblos por ideales comunes a la hum anidad, y que, en virtud de su mi ~ ma, generosa expansión, se elevan muy por a rriba de los p a rticularismos de sectas, idiom as y n acionalidades. Así, pues, la Sociedad de la Histori a N ueva es, como lo expresa su declaración ción de principios, un grupo interfederal, internacional e interr ac:i~l , y figuran entre sus miem bros representantes de tod as l a s rel1 g.1~n es , de to~as las razas, de todos los. p aises, unidos por el se~v1 c1 0 voluntano de la Humanidad y por el establecimiento del remo de la Paz y la Fraternid ad en el corazón de todos los hombres. _ D es dich adamente, de estas cos as se h a bla inucho en teoría Y se h ace mu y poco o nad a pa ra cristalizarlas en la realid ad; pero basta esta sim pl e en unci ación, pa ra mirar ese núcleo fraterno ~ori:10 a uno ~ e los facto res más import a ntes y sinceros de mov11:n1ent~ pacifista de nuestros días, que at a ca el m al en su prop ia ra1z, esforzándose en .elimin a r de los séres humanos los sent imi e~t o s d ~ m alquerenci a y antagonismo que los dividen en mútu as ~1 s co r d1 as , lo mismo individu ales que colectivas. Esta evangélica labor de la Sociedad de la Hi storia Nueva , sigue un a lín e.a paralela. a la qu ~ .realizan por · su lado los n~cleos oficiales que mtentan impos1b1lita r la guerra por medio de pactos amistosos y convenios económicos entre las n aciones, y cort es de arbitraje y tribunales de justici a intern acion al, procurando al propio tiempo dar reglas y normas, ~ara la. adecuada solución de aquellos. problemas de un ord en, b as1co, social, qi.;e en el fondo afectan de igual i:iod~ tod?s los pueblos y qu e podn an ser regulados por un a leg1slac10n umforme, la cual, respetando las mod a-
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lid ades de cad a conglomerado nacional, estableciese firmes vínculos de solid arid ad entre ellos. Debe entenderse que la tendencia principal de t odos esos movimientos es la enseñanza educaÜ":"a; mucho m ás lent a, sin duda, que las demás normas y procedimientos, pero más segura, al fin, porque las regl as se imponen allí dond e no existe suficiente fortaleza para actuar rectamente, sin necesid ad de ning una regulación . El hombre justo y de buena voluntad no necesita mandamientos de conducta y códigos de justici a, pues su n1oral, por' lo arraigada y firme, es superior a todo concep t o escrito. Y las fórmul as se borrarán el día-por desgracia muy lej ano aún- que aliente en nuestro globo una humanid a d alt amen t e evolucionada, que sepa regirse sin vacilaciones ni tro1~ i ezos por el. recto mandato de la propia conciencia. Los prinicpios de la Sociedad de la Historia Nueva están basados en el id eal univers al y constructivo de Baba-U-Llah Y de Abdul-Nah a, dos grandes instructores de Oriente que vivieron en el siglo último y que anunciaron una nueva era donde la paz, la dich a y la prosperidad serían patrimonio. común de todos (hombres, mujeres y niños), en t odos los paises del mt~ndo. Se tr at a, pu es, de un gran conjunto de voluntades independiente y libre, siempre dispuesto a ú abajar y acooperar con todas aquellas fuerzas de las cu ales el progreso humano es el principio director. Aunque el ll ª mamiento de la So_cied ad de la Historia Nueva es unive)-sal, se dirige principalmente a la juventud, p ~rque sus postulados son educativos y fructificarán plenamente en lo, futuro . Cuando esto ocurra, en el correr de los siglos, ya la presente generación y algun as más h abrán desempeñ ado su papel, ocupando d es pu es las otras qu e sigan tras sus pasos los puestos de respons a bilidad y de combate. A nueva era, hombres nue~os. Los de hoy, hond amente preocupados como están po.r las .agitaciones y cuidados del presente, a penas si tienen oportumdades para encararse en una forma práctica, libres de ataderas, con el porvenir, y aunque muchos de ellos, so.bre todo los escri!ores y educadores, realizan t an meritoria labor, sus empenos son enteramente de a bnegación y de sacrificio; sie~bran, a sabiend as de que no han de recoj er materialmente nmgún fruto, pero cultivan el terreno para las gene.raciones que vendrán. No es, otro en síntesis, el trab ajo de la Sociedad de la Histo-
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ria Nueva. Lo demuestra específica mente los concur11os qu e h a organizado en Estados Unidos y Europ-a. .En l?s comien zos c;l el año 1932, abrió entre los estudiantes de u111vers1d ad es y colegios de Estados Unidos un certa men sobre es te t e m a:- " ¿Cómo pueden las universidades y col e~ios trab aj ar por la paz d el mundo?" No hace mucho la Socied ad clausu ró un segundo con curso entre los estudiantes de universid ades y col egios de Europa, so bre la cuestión siguiente:- "¿Cómo puede l a .juventud de las universidades y escuelas contribuir a la re alización de los Estados Unid os del Mundo?" Tres prem ios, de 300, 200 y 100 ·dólares, fu ero n ofrecidos para cada uno de estos t orneos. En Europ a, el certamen fué abierto el 1 de n oviembre de 1932 y terminó el 1 d e fébrero de 1933, recibiéndose 391 memorias, es critas en in gl és, francé s, o alemán, proce?entes de ve intiseis pa is es de Europa. La entrega de los premios tuvo efecto en P arís, el 3 d e julio de 1933. Los miembros jóvenes de la Socied ad de la Histori a Nueva reunidos bajo el sugestivo nombre de Caravana, ti enen su s a cti~ vidades propi as y organizan represent aciones artísticas, musicales y culturales. ¿Cuál es .~l plan de l_a So~iedad de la Hi.s tori.a Nueva, p a ra la reconstrucc1on del patrimonio hum ano ? Sintéticamente a b a rca los siguientes extremos: ' D esarme. t~~al y sim ultáneo y a bolición .d e los eJercito s, escu adras y av1ac1on de guerra en t odos los paises; su stituci ón d e un Ministerio de la Seguridad interio r a los Ministerios d e l a Gu erra y la Marina y establecimiento de un Ministerio d e la Paz N acion al en cad a pais; crea ción de una Universidad Intern ac ion al para la formación de Ciudadanos d el Mundo y hombres d e Estado de espíritu universalista; elimin a ci ón de las barreras económicas y prepa ra ci ón d e un Codigo de Ju stici a Internacional. con las mismas leyes civiles y crimin ales para t od os los p a i ses~ salvo las reservas que pudiesen se r indi spensables en el comienzo ; abolición de la pen a de muerte en todas las n acion es; sal ar ios iguales para un m:smo trabajo, si n di stinción de sexo; gen eración consci ente en t odos los paises; creación d e un a b and era universal que cada n ación asocia1 á siemp1 e a su prooia b and era y composición de un himno univers al que será enseñado en tod as l a s
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escuelas y cant ado por todos los pueblos; selección de una de las lenguas existentes o propagación de una nueva, que será adoptada por cad a n ación con su propio idioma, siendo así esta Lengua Mundi al la lengua de la diplomacia y el com ercio internacional· in auguración de un Calendario Univers al y de un sistema únic~ de pesas y medid as, de monedas y de timbres post ales; sistemas de organizaciones coop erat ivas de producción y de distribución de todos los recursos de nuest ro globo; obtención de una libertad tot al e inali en a ble para t odas l as colonias· y todos los paises m andat a rios ; aceptación sin reserva, llevada a l a práctica, del principio de la iguald ad política para todas las naciones; libre cambio y libre circul ác ión en el mundo, con la supresión completa de pas aportes y de adu an as; sistema de circulción internacional para todos los vehículo s sobre la tierra, sobre el mar y en el aire; todo s lo s bancos , considerados como sucursales de un Banco Supremo, colocado bajo . la autoridad so beran a de los pueblos del mundo; in auguración por este Banco Supremo y sus ramas, de un sist ema de seguro s garantizando a todo ser hum ano el tra bajo, el aloj a miento y la nutrición; adopción en todas las escuelas de libros enseñando las lecciones de la Paz, la Cooperación Universal y la R espons abilidad Internacional; siendo preparados estos libros por personas expertas b ajo la dirección de una Oficin a General de la Educación, l a cu al dispondrá del tiempo y los recursos necesarios para expandir la educación univers al entre tod as las raz as; cre ación de una Oficina Mundial d e Bellas Artes pa ra estimular en el mundo las artes que se inspiren en los principios éticos má s elev ados; prep aración de un a Biblia Universal sacada de los escritos de lo s profetas y los Maestros, a fin de enseñarla en todas las escuelas; abolición de la carid ad y de todas las causas que h a n contribuido o contribuyen a la existencia de l a caridad; supresión de lo s sistemas de castas y de clases en todos los paises; tratamiento hum anit ario de todos \os a nimales; establecimiento de un " Parl a mento de l a Hum anid ad" compuesto de representantes de los Es t ados Unido s del Mundo., que se cons agrará enteramente y de una m anera desinteresa da al servicio y al m ejoramiento de la hum an id ad; voluntad firme de todas las democraci as de concluir con las diplomaci as secretas, presentando todo s los problem as ab ierta mente en el P arl amento Mundiaf creación de un sistem a universal de Educación Científic a y Espiritual para que el alm a y el cerebro del hombre-t al Un pájaro de firmes alas- pued an volar haci a el zenit ae la per-
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frcción ; agrupami ento de las cienci as, l as r el~ gi o r~ es? l as a r te~ Y las filosofias del mundo entero en un a fu erza 1rres1st1ble t endid a h acia la Paz; pem:.tr a ción de esta d octrina ese n cial d i: l a Fr a t ernid ad Hum an a, porque no sola m en t e d eb e.m os e i: s~ n ar l a Frat e rnid ad Hum a na, si n ó que deb em os sentirl a y ~ 1 v 1 ~- ~a, pues t o que es la síntesis de t odas .las ense ñ anz as y l a reah zac1o n d e es t e ideal será el pr esagio de un a Er a N u eva en el M und o ent e r o. T ambién se tr ab aj a por 1a reunión de un C on greso Int e rn acion al de los Pueblos, pa ra buscar los m edi os p or los cu a les pu eda ser puesto en p rá ctica, gra dualm ente, este pl a n , p a r a el p erfecci onamiento de la Socied ad H ~tm an a. Como se v é por ese p ro pósito, los gen erosos y sabi os aut o~·es del pl an comprenden que el mi sm o no es realiz a bl e, co m o qui en dice, en un día, d ados los obst áculos d e tod o gé n ero que h a br á que remover y destruir. Y las razon es so n o b v ias : preci sa e ~h a r ab ajo una obr a antiq uísim a, d e s iglos, p o rqu e l a civ ili zación, nu es tra ci viliz ación, h a sid o gene rad a en sus lín eas fund a~ en t ales por la riv alid ad y el egoismo . D e es t a ca11 sa r aíz provtenen las luch as de t odo gé nero que ret a rd a n el ad ve nimi e nto de vn a verd adera paz so br{. la ti err a. P or lo t a nto , el prime r p aso es enseña r ':{ educar al hombre p a ra la com p rensió n d e la P az, pa ra la posesión y aplicación de la P az. _El ~l a1~ es v as tísim o, como que a b a rca t odos los as p ectos d e l_a vid a social, en sus probl em as ge nerales, y a ca d a un o d e es tos ap.o rt a un a solución. T od as las aspi ra ciones id eali st as y al pa r realiza bles del alm a hum a n a es t á n reunid as en esas n o rm as · v em os en ell as sintetiz ado cu anto h an pensad o y escrit o l as m en~ t es m ás el ev ad as de tod as las épocas so bre el ad venimi e nto d e un a era mej or. Consid erado ese progra m a escépti ca m ente o leid o con pi:eve nci ón por los es píritus críticos, quizás sea mir a d o como un ensu eño ut ópico, de imp os ibl e reali zación , pero mu ch o de lo que el pl a n ex presa es t á siend o es tudiado h oy p o r la o pini ón y los go biern os, espec ialmente las solu ci on es d e ca rá ct e r e co nómico:, y , por otra p art e, en t odos los pue blos ci v iliz a d o s p alpit a n a hora d efinido s anhelos de reconstru cci ón soci al, que tie nden a con~ret a rs e e-n diversas form as baj o lin eami entos -prácticos Y prects.os. Un ejemplo elocuentísim o d e esas a n sias d e re n ov~ ción es l a política del Nu evo Pla n o el Nuevo Trato que el Pres1-
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dente Roosevelt está implantando en Estados Unidos. Y la empresa colosal de ese grande hom ]:>re en cu adra perfectamente dentro de los · moldes amplísimos que preconiza la Sociedad de la Historia Nueva. No sé si en Puerto Rico se ha dicho o escrito algo respecto a tan hermoso programa de reconstrucción universal. Sería conveniente divulgarlo entre nosotros. Y yo me complazco en intentar ese esfuerzo creyendo así prestar un servicio a nuestro país, por esta transmisión radioparlante .
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PLATICA CUARTA
(Junio 11, 1934) EDUQUEl\:'lOS Como nos hallamos en el mes clásico de l as gradu aciones escolares y sin duda habrá entre mis amables radioescuchas muchos padres de familia, muchos maestros y otras personas también interesadas en los niños y la educación de la niñez, mi plática esta noche girará en torno a cuestiones t an atr ayentes y fund amentaldes como éstas: el niño ; el hogar, la escuela; l as que podrían compendiarse bajo este título: Educación. Educar es civilizar. Sin educación, no h ay . cultura posible. Un pueblo de hombres ineduc ados es un pueblo propenso a la barbarie, sean cu ales fueren las ventajas materiales existentes e n él. Pero es que la educación lo a b a rca todo: el cuerpo y el alm a, la inteligencia y el espíritu . Como ciencia, brind a normas y reglas para la conducta; como arte, infund e sus principios y enseñanzas en realidades vividas. Su la bor es de todos los días, de todos los momentos; perenne, sin tregua siempre en acción, e n vigilancia c?nstante sobre todo, para di sciplin ar las pal a br as y l'?s pens amientos: -tan leves y suti les, y tan hond as consecuenc1.as como entrañan. Eduquemos. Esta es -y s i no lo fuese d ebiera serlo- la más alta divisa de la cultura, porque, ¿de qué sirve la cultura si no sirve para educarnos? Definiciones, fórmulas doctrinas, erudición, no valen ni significan nad a, si no nos ense~ ñan a ser constructores activos, benévolos, mi sericordiosos, tolerantes y humanos. Eduquemos ___ _ Educar es crear. El maestro es casi un cre ador, porque trae a luz y educa las facultades exis t entes en el niño para qtJe en su día den flor y fruto. Y la finalidad del m aestro es h a ce r un creador de su discípulo, a unque en v igor, el hombre no crea nad a lo que ha ce es re-crear, es decir, revel ado que está oculto; pero su obra, cuando es original y genuina, no de copia, de calco, nos parece siempre -y en lo relativo así ocurre- una verdadera creación . El m aes tro es un creador cuando infLmde su mente en la mente de su alumn o. El padre es un creador cuando infunde su alm a en
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el alma i:Je su. hijo . Po1:que , por dictados de. una ley tan profunda como mi sterios a, en virtud de la cual la vida da la vida almas y men tes juveniles se enci en den en su propia ll a m a al cont~ cto de m entes y alm as opimas y en plena sazón, como los frutos m aduros. Uno de los progresos característicos de la escuela en el sentido mod erno -acaso, el más import ante- es la mutu alid a d de relacion es esta bl eci ad as entre p adres y m aestros. Todo a delanto implica una ex pansión. Cuando el hombre enriquece su conciencia aut omática mente la ensancha, d ando cabid a en ella a un m ayor y complejo número de percep ciones. Los organismos socia les reciben el beneficio de ese impulso y se ensanchan a su vez, a cercándose y relacion á ndose con penetracion es recíprocas. D e este mod o, fu erzas qu e dorm.í an o se h all aban en estado de latencia , dil at an , al most rarse, la órbita de acción que las contiene. En concord anci a con esa ley, el h ogar y la es cu ela gira n en órbitas m enos ex clu siv as hoy que ayer, y se complementan, co ncurri endo a un a fin alid ad común: la educación del niño. El hogar e.s como una escuela pequeñ a. La es cuel a es como un hoga r gra nd e. Ya no es el hogar ar ca cerrada del santuario d oméstico, ni la escuela , recinto dond e exte rnar un mero conjunto de reglas para un a instrucción elemental. Ambos son mucho m ás que eso. Un nuevo concepto de la cultura en tales aspect os, los present a con un reli eve más nuevo, signific ativo y hum ano, como punto de pa rtid a p a ra sucesivas ini ciaciones d e orden interno y com o campos de prep a ración para la vi d a so ci al. Los dos fact ores-hogar y escuela- cooperan, dentro de su o rganización espe cífic a, a rea liza r esa labo r, pero n o pue den hacerlo aisla da mente; para qu e ell a resulte d e m a nera cumplida y se concrete en el h echo de un modo pleno, integral, es preciso que ll eve n a cabo una acción solid aria a fin de que la esc1 ela constituya esp iritu alm ente algo así como una prolonga ci ón del h ogar, y vi ceversa . L as hor as d e la niñez se de sli zan o d eben deslizarse bajo la dobl e influencia de la escuela y el hogar ; el a mbi ente d emésti co · y el de las aul as, el trato de los padres y la enseñ anza de los m aestros m<? ld ea.n el carácter del niñ o, regula n sus accion es y todo ello 1mpr1me en su alm a un sell o qu e n o se borra jam·ás. Y
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cuando llegue a la edad madura, a menos que posea lo _que dista mucho de ser común- una poderosa person.al1dad autonoma e~ su actitud ante los varios problemas de la vida Y el mundo, seguirá fundamentalmente las mismas pautas mentales que le trazaron en la niñez. El propósito de la enseñanza no es, simplemente, suministrar al niño nociones de cosas, sino sugerírselas de modo que aprenda a formar un juicio propio sobré. la_s mi s n~as, ~n s eñarle a observar, a ver, ayudar a un desenvolv1m1ento armonioso d e sus facultades internas, ¡:ar? abrir franco paso a. lo que d eb t. ser, en su día: un individuo equilibrado, normal, provisto de los necesarios elementos morales para hacerse útil a sí mismo, a sus prójimos y a todo cuanto vive; Putrido de <J ltos principios y aleccionado p0r nobles ejemplos; educar, en s11ma, su personalidad, para que aporte con sus propios medios la colaboración que le corresponde en las luchas y tra bajos del mundo. El pad;e y el maestro han de llevar al niño como por la mano. El padre no puede emprender esa obra educativa y de protección por sí solo porque le falta -y no es justo qu e se le exija preparación pedagógica para ello. Tampoco puede acometerla el maestro por su exclusivo esfuerzo, porque carece de atribuciones para imponer las normas disciplinari as inherentes a la autoridad paterna. En el hogar debe prepararse al niño, moral y materialmente, para que_obtenga todo el provecho posible de sus estudios escolares, manifestándose así en él, de modo irreproch able, el alumno y eJ · camarada. En la escuela se debe educar al niño para qu e sea, en debido tiempo, un factor de positiva responsabilidad dentro del rn edio en ·que vive; enseñarle a obedecer, como requisito indispensable para sa~er mandar; mostrarle, por la diaria exp eriencia del intercambw en las aulas, que ésta es la primera etapa de su vida social y también un primer paso hacia los deberes y derechos consustanciales con la ciud adanía. Pero no basta que
padres y
maestros trabajen conjunta-
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mente en ese sentid o; tienen que mirar un poco dentro de su y o. Si n o sabe n eleva rse interiorment e al ni vel de su misión, ¿de qué sir ven en ton ces métod os e id eas ?Ante t od o se pr edic a con el ej emplo. E sa es la lección obj eti va d e reli eve m ás pr áctico. Uno y otro, el mentor y el j efe de famili a, de ben ser en ci erto modo como niños, p ar a s a ber a dent a rse en el alm a del niñ o . ¿Qu é cu alid ades neces it an desar roll a r, p a ra eso? Simp atía, alegrí a, entu sias mo , sencillez y pureza en el p ensa mi en to, en la int ención , en l a conducta. Tod o esto no result a mu y a rdu o, si en el co razón del p adre -y esta pal abra señ ala ta mbi én a la m adr e- ali ent a un rea l ca riño por el hij o o los hij os, y si en el alm a d el m aest ro a rd e como un a ll a m a in extingui ble la evangéli ca vocac ión qu e le impulsó a enseñ ar. Así, en el curso de los ú íos, iría d esa pareci endo o at enu ándose un gra n d olor uni versa l : que el niñ o crezca tri st e p orque sólo cuidaron de él m a nos tri st es . Y el perenn e dra m a universal, en lo psicolój ico, en lo hum a no, enr aíza pro fund a ment e en esa origin a ri a tri s t eza . Un escritor -Víct or Hugo, si n o recu erdo m al- h a dicho qu e l a escuela es un a luz qu e se enci end e. /
A nt es se pensa ba qu e era sólo el m aestro qu ien encendía esa lu z, p or el es fu erzo d e su a bn ega d a l a b or ; pero, en realid ad, ot ro le ayud an en ese mini st er io: el p adre, el ciud ad ano , el alumno mism o . E n l a v iej a es cu ela qu e con ocí en mi niñez, el m aestro lo era t od o; n o se tr at a b a de form a r la person alid ad d el niñ o, y los p adres a pen as t enían qu e v er con l a enseñ anz a, salvo los días de exá men es y r ep a rti eión de premios, a los que concurrían en son de fi es t a, de m as iado solemn e en ve rd ad, y siempre a modo d e ap arat osas fi guras, en unión d e las autorid ad es locales, constituy endo el fond o del cu ad ro .
...
La casa del maes t ro era el siti o de la escuela, lo qu e imprimía, por r azon es de a mbi ente, m ayo r autorid ad a l as funcion es d el pre ceptor, y com o la di sciplin a, a rm ad a por lo común d e correa y p almet a, se inspira b a en el bá rb aro. precepto , " la letr a con san gre ent ra," los discípulos mir a b an aquel recinto como un a cá rcel y sólo contribuían en forma mu y mínim a o no coope-
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raban en ninguna forma a encender es a luz d e qi: e h a blo, pue~to que -con excepción de casos muy contado s- es tudi a b a 1; a r egan adientes, pensando en salir a la calle cu a nt o a ntes . i ~ o rn o se regocijaban, parleros, a la hora de l a salid a! ¡Y qu é tn st eza, l a de volver! Digo estas cosas por personal experienci a. Pero la instrucción pública , como todo , h a id o evolucion a ndo en el curso de los tiempos . Su si gnifi.ca ción es mu ch o m ayor que antes, en el intercambio soci al. Su á re a espiritual se h a expandido enormemente. Hoy la escuel a es en realid a d co mo un minúsculo estado dentro del Est ado, prol on gaci ón d el h og;ar, antes ala del municipio, semillero de la p a tri a, punto d e p a rtid a Y.,campo experimental pa ra una pos itiva y ci e ntífi.ca co mprens10n de la democraci a. La es cuela modern a, con sus gr andes edificio s bi en ventil ados, _cl aros, llenos de luz, atrae al alumn o e n luga r d e re p elerle. Abolidos los castigos corporales, ya no se adue ñ a el t e m o r d el al~ a del pequeño educando entorp eciendo o dificult a nd o. su cap ~ c~dad para aprender. No se le som et e a tortur as y a ctit ud es ngidas. Los ma e~tros -en su may oría, j óv enes- no m enos ca b a n su t are a con la vecmd ad de lo s cuid ados dom és ticos . E l alumn o col abor~ más activamente. que a ntes en el p rogra m a d e es tu~ios, no se_ aJusta en forrn a pas1ya a lo que le enseñ a n , es un a e ntid ad con s ci en~e, que con ~ecept1v a es pont a neid ad ay ud a al m _aes tro ~n su trabajo Y en oca s~ones h asta se anticip a a su pe nsa mi ent o . En un a palabra : contnbuy e a encend er la luz.
Y. si la ciud adanía concede import a ncia vit al a los. problemas e mter es ~s de la es cuela y los p adres se reun e n col e ~t1 v'.1_m e n t e con ese obj eto, ay udando dent ro de su ór b it a a l a d1fu s10n de 1-a enseñ anza primaria, d ado qu e t odo esto se ha h echo ya un a costumbre. -u_na buena, y por lo t an to, loabl e cos tumbre-, c ~ ~e a firm '.1 r as1m1sm o qu e p adres y ciud ad an os en gen e r al t a mb1 en contnbu yen a encender esa luz. Con esa claridad nos alumbram os todo s. Inm e nsa lumbre qu e ilumin a lo presente y qu e, intensificánd ose m ás y m ás, a nunci a un a nu eva era de extrao rdin a ri os resplandores p a r a lo p o rver¡1 r.
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PLATICA QUINTA (Junio 18, 193)
ACERCA DEL DESARME Li tvin off, el represent ante de la R epúblic a Soviétic a en l a Co n ferenc iá de Gi neb ra so bre el D esarme, de a·cu erdo con sus p oderes, se h a exp resado rotu nd amente en es t as simpl es p al abras : " El D esarm e no es sin o un a la do d e l a cuestión . Lo que imp ort a es m ant en er la P az" . E xa ct a ment e. E l deleg a do ru so no solo h a d ado voz en esa fr ase a la m ente d e su go bi erno sob re m ateria t an ap asion ante y d e interés ta n v ita!; ta mb ién interpreta - y d e ell o p odem os est a r segu ros - el íntimo deseo de ·casi to dos los matices de opini ón en el mund o y de modo p repondera nte, en esa opini ón, a la t ot alid a d de indi vid uos y agru paciones q ue n ad a t end1í an que ganar y sí mu cho q ue p erder, en el caso de un a nu eva confl agración int ern a cion al. Ahora bien ; cabría pregunt ar entonces : -"¿ En t an terribl e em ergencia qu iénes serían los m ás p erdidosos?" Y la res pu es t a lógica se1ía:- "Prim ero y ante t odo, l as m adres, por razo_n es esp irit u ales y mor ales q~t e huelga explicar ; después, la Ju ventu d m ascu li na de los paises env ueltos en la luch a, l a que, como en la vez anterior, como sie mp re h a sucedid o des de los co mi enzos de la hi sto ri a, se sacri fica y derra m a su san gre en los ca mp os de b atall a para enm end ar errores y en derezar ent u ertos q u e no cometió; luego, miles de hogares privados de su esp er an za o su s_os~én : y por último los hombres y m ujeres qu e gan an el p an d1 ~ n o. con su_ honr ad a labor, por lo co m ún , m ezq uin a m en te retn b u 1d ~~ S1 se ab riera un pleb iscito uni_ve rs~l respect o d e esa cu est1o n, so bre u n a base absolut a m ente igu alit aria, el voto co ntr a la gue rra se contaría por enorm es, abrum adoras m ay orías. Para q ue nos d iése mos plen a cuenta de esto sólo b astarían do s cosas : saber ve r y saber oir. Por desgra;!a, h ay mu chos element os int eresa dos en que no se vea n i se 01ga.
y es extr año a la verd ad q u e l a op inión ju st a so bre el D esa r-
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me, entre tantas como han resonado, h aya sido puesta de .manifiesto, por el emisario de una nación armada hast~ los dientes, según el dicho vulgar, como Ru sia, que es hoy la primera potencia militar del mundo por la magnitud de sus armamentos Y el número de sus fuerzas, y que, por su actitud revolucionaria fr~n te a las viejas normas económicas y políticas necesita, como. ningún otro poder nacional, refrend ada y afirmarla por el emp~lJ<: de sus armas. A esto podría argüirse que nada cuesta extenonzar actitudes generosas cuando de antemano se sabe que no hemos de vernos compelidos a traducirlas en hechos. Ademá s, una noble o bella frase siempre suena bien. Demasiado sabe el zorro de Moscou que ninguna de las grandes naciones, principi a ndo ~or la suya, se haya fr anc a mente decidida a dar los p asos neces a nos para mantener esa paz. Ciertamente, el comunismo, por su ideología, es enemigo de la guerra, pero es éste el medio que empleara para solidificar su revolución; lo que provoca, civilmente, en los pueblos a dónde lleva sus propagandas extremistas; lo que encontrará indefectiblemente en su ca mino hacia el Asia, a sabiendas de que un momento u otro chocará con el Japón. ¿Y no habr.á tras ese propósito pacifista una política oculta, la .de ganar tiempo en armarse más y más hasta ser invencible? Smei:nbar~o, Rusia ha rer~ov ado recien~emente, por un períod? de d~ez anos, con sus vecma s del Báltico, Estonia, Latvia y L1t~a111a, P.actos que ir;iposibilitan toda agresión entre los poderes s1gnatanos de l~s mismos. Y tambi~n fué Litvinoff quien, a nombre de su gob1e~no, actuó en esa gestión, dirigiéndose a los representantes de dichos Estados en los siguientes términos: -"Chauvinismo, nacionalismo y prejuicios raciales son ex-
~raños al Nacionalismo Soviético, y prejuicios raciales son ext1:a-
nos al Estado Soviético, el cual no cifra su a mbición en conquistas ni en ampliaciones territoriales . Su ambición única es la rea!ización de ;se designi~ por ~¡,que fu~ cre ado y en el que i_nir3; Ja rntegra razon de su existencia· sencillamente: la reconst1tuc1on de un a sociedad Socialista". Obsérvese que en esta ocasión Litvinoff no ha hablado de Comunismo sino de Socialismo, lo que es una cosa muy dif~rente. Ypor la implantación del régi'!1en comunista Rusi~ es s1<:mpre m1rada con recelo por los gobiernos de los otros pa1sc:;s, 9menes, por instinto de conservación temen a un posible contagio, sean
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cu ales fu eren las a pariencias de co rdi alid a d de que ahora es obj et o . Su reconocimiento es un a imposici ón de l a du ra realid ad, • pu es n o se pu ede p resc indir sin grave riesgo de la colaboración del p oder ru so en la so lu ción de los pro bl emas de todo or den qu e h oy a quej an la humanid a d, co mo se po dría pres cindir sin peligro d el con cu rso de un p equ eño país cualqui er a. Esto es diplom aci a , po r un a y otras p a rt es, y al h abl a r Litv in off a los rep resent antes de las n a ci ones bá ltic as en la fo rma qu e h emos tr anscrito, p roce día cu erd a mente en cu ant o a la elec ci ón de los t érmin os, n o empl eand o el qu e p recisa ment e ca r acte riz a la situ a ci ón a ct u al de su p at ria, pero qu e es ant agó ni co, po r razón de su mi smo cara cter, a los u sos y t ra di cio nes de las otras patri as. Co n es t as reservas, n o p uede n ega rse q ue el espí ritu de su alocu ción es atr ayent e y di o- no de loa, p ero eso mi smo di ce n Hitl er en Ale m ania y M usso lii1 i en It ali a, p repará ndose p ara la gu err a; aquí del ant irruo re fr á n :-" A Di os rogando y con d m azo d and o". L o tr ist eº es qu e eso ru ego , po r lo in sin cero, nunca ll ega a Di os, y q ue el · m azo se d es carga siempre sob t e t odo cua nto const it uye la dich o y la p ros perid ad de los sufr id os pu ebl os . D espués de_ t_o do, e.sta frase :-"Lo qu e imp ort a es m antener la p az," n o es o n g111 al, 111 n ueva. Esto es un con vencimi ento que p;i lpit a en to d as pa rt~s y quien más lo sient e es el hombre. d el pro medio, qui en temen do qu e aj ustat fa ti gosamente su v id a a las necesid ades di ari as con la mente limpi a de su tilezas, excl a ma, di rio-ién dose a los qu e m and an:- "Necesit amos qu e co ntinú e la p az"' p a r a p oder vivir". Lo q ue im p rime u n sell o de verd ader a imp'o rt an cia a esa m ani fes~~c i ó n en. Gi n e b r~, es el a mbiente en qu e se hi zo y la represent ac ion de qu ien la hizo. P ero, con a rreglo a ex ij en cias fund a m_entales, _de. u r~ o rd en inmedi at o, qu ~ no admit en po r t a nto lenti tud es n1 di bc1ones, t odos los es t adist as actu a les es t á n fr acasados, po rque no h an ace rt ado co n m edio algun o a fi n de m ant ener, de garaqt iza r esa paz; ni siqui era logran · po nerse d e a cu erd o p a ra inicia r, en t al sent id o, un a acción común. E l esc ritor fr anc és
Jul ien
\Va v rinek, edi torialista del " Cour-
rier des E tats-Unis," escribe lo sigu iente, en t orno a la frase en l a Confere nci a, del represent an t e soviético: - " ¿Se supon e qu e úni ca mente d is minuyend o los arm am en-
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tos se obtendrá ese result ado t an desea ble? L a falta de buena fé es tal, a la hora presente, que se trata, no d e sab e r cómo se.desarmará sino de cómo se re-arma rá, b a jo mano, lo m ás hip ocntamente p~sible, y .la nación que se d esarm ase, queri endo a sí d a r pruebas de honradez, qued aría en pel igro de encontrarse como un pobre cordero sin defensa entre una jauría de lobos. "Para que el desarme fu ese eficaz, se necesitaría qu e todos los interesados resolviesen desar marse a la vez, completa mente y honradamente, pero en tanto que ello se limit e a qu erer obligar a una nación a que reduzca sus m edi os d e defen sa mi entras su vecina sea autorizada al au mento de los suyos, se seguir á corriendo tras una utopía. No se podrá j amá s, en tanto que nuest ra humanidad sea lo qu e ella es, imped ir a un a naci ón de ponerse _e n condiciones para la defensa, si es at acad a, y por esto n ecesita estar en armas. Ese es el punto de vista que Francia siempre ha defendido."
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El articulista interpreta el sentir de su pueblo. No plantea o exhibe una generalización; lo que expresa es un a concreta realidad: moralmente, en cuanto a las reservas m ent ales d e los interesados en ese conflicto; política y materialmente, por l as e n señanzas de la historia y el det er minismo geográfico del pueblo fr ancés; pero, ¿a qué ese sistema de regateos, que prolonga indefinid amente las discusiones y no lleva a ningún fin ? Mejor y más. equitativo sería qu e los armamentos se tuviesen en conso n an cia con los recurso s de cad a cual. Y si el Tratado de Versalles se opone a eso, en. el caso especial de Alemania, que es el nudo gordi ano de la cuestión, lo cuerdo se ría dej ar que todos se armasen como quisiesen, pues así el equilibrio aun qu e forzado, quedaría establecido, al modo de dos m atónes que, reconociéndose con fu erza igual,. no s~ deciden al mútuo acometimiento, por temor a las consecuencias. Cl aro que, a la larga -un tiempo no muy la rgolas cosas no podrían continuar indefinid amente siguiendo ese rumbo, pues ll egaría un momento en que los di spen dio s d e la paz armada serían tan enormes que ningún pueblo podría soportarlos y surgiría a la postre una terrible convulsión eco nómica con su inevit able secuel a : la revolución social. El es critor Wavrinek pres cinde de esa consideración pavorosa, pues no contento con justificar, razonablemente, las alega-
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ciones de Fr anci a, t ambi én se aplic a ;¡_ t eorizar sobre la guerra, com o no lo h arí a m ejor un Nazi o un imperi alist a estilo H ohenzoll ern y d ice; : -"Los pueblos qu e h an desdeñ ado la fu erza milit ar, q u e no es necesa ri a me nt e agres iva, est án des tin ados a perder ráp id a m ente su catego rí a d e gran des n a ci ones". Y co ntinú a m ás a dela nte: -"Los ar m a m ent os, las gu err as, el es píritu de conquist a so n las m ani fes t a ci ones ext eriores del es píritu beli coso y agresivo q ue du erm e en el corazó n del hombre" . P ero en seguid a, al influj o de su tra dici ón democrá tica, se alz a el es crit or sobre l a ar idez de s u argum ento, y agrega : -" Es a ese es píritu que se h ace necesa r io at aca r, qu e es preciso tr ansfo r m ar, suprimir poco a poco por un a lent a educ ación si queremos imp edir las guerr as." Luego ap lau de el " desa rme moral", juzgánd olo el solo rem edi o efi caz, por lenta q ue sea su acci ón, m as ese remedio no pod rí a apl icarse e n mu cho t iem po ya que, según su criterio, el espíritu beli coso d uer m e en el co razón del hombre. P ero el argumento es erróneo; la t end en cia beli cosa no duerm e, po r lo contr ario, est á bi en desp iert a, com o lo pru eba la t ensión del mundo por l a p az armad a en qu e v iv im os; lo q ue duerme es su oponente, la incli1iaci ón a la fr at ernid_;id, a la simp atía, a la mútu a ayud a, única fu erza m o ral q ue h a h ech o pos ible so bre la t ierr a , entre an gust ias y vacil acio n es, el conjun to de artes p acíficas que denomin am os civili zación . Tam bién , cont ra lo que afirm a el es critor, tod a fue rza milit a r n o es, sin o que es, necesar iam ent e agres iva, com o lo de mu estr a la hi st ori a. L a id ea de h erir o m at ar asedi a siem pre de m a nera automá ti ca, a quien lleva un arm a enci ma , po r m ás q ue delib eradament e no piense en ello, y al m enor asom o de o po rt u nid a d acud irá a su empleo por in stintivo arreb at o, a un en pe nd encias corri entes q ue podrían ven til arse con el puño. No existe pu eblo gu errero en el mund o qu e no h aya sido algun as veces agresor com o otras veces agredido. Y poco o n a da se logr ar á con la edu cación mientr as se vea perm anentemente. a las n aciones cas i · conver ti d as en camp a mentos, com o ocurre hoy. Y ésta es una m ala enseñ anza o bjetiva, que anul a o desvirtú a cu alq u ier lección d e hum ani d ad. Po r de p ro nto, un a m edid a conveni ente sería la de ll eva r a efecto convenios económi cos, com o adu ce el profeso r Murray Bu tl er, y ya qu e n o por la co ncordi a, un os y ot ros perm a n ecerí a n unid os por el incenti vo de un a p rosperid ad co mú n en la p az y e l t em or de un a m iseri a común en la gu err a . ~31-
PLATICA SEXTA (Junio 25, 1934)
LA CIENCIA Y EL FUTURO Muchos intelectuales de nuestro tiempo, y entre ell os no pocos de gran nombradía, reconocen y proclaman que si algo libertará a la humanidad de las perturbaciones que l a agitan , ese al-. go es la ciencia. Ella descubre la verdad y la aplica, aunque sea por parciales aspectos. Sus continuos. a vanees en todos lo s campos tienden a mejorar las· condiciones material es d e nuestro pl aneta y abren nuevos horizontes a las percepcion es de 1a m e nt ~, confirmando bajo este aspecto antigu as enseñanzas d e la religión y la filosofia, sin apriorimos ni imposiciones dog1náticas. La ciencia.está ya toc ando a las puertas de las inexplorad as y mi steriosas regiones que se extienden más allá de nues tro plano fi.sico y sus concepciones materialistas sobre el origen del hombre y d e la vida, tan en boga en la última centuria, van dej ando el camino, poco a poco, a otras enseñanzas más de acuerdo con la espera nz a innata en todo sér humano de encontrar nuevos modos de existencia después de la muerte. Pero, no obstante los adelantos hechos, todavía le falta mucho por descubrir, por conquistar, por relizar dentro de los límites visibles de nuestro globo, antes de aventurarse en forma d ecidida por las zonas que se extienden más allá, apenas exp lorad as en Occidente por algunos pioneers del ocultismo práctico , d es de el tiempo de Pitágoras hasta nuestros días. Y bien mir a do , mejor es así. El promedio de la humanidad no está todavía pre parado para ese ultra y sería p a ra ella insigne locur a o anticip a ción a destiempo enderezar el rumbo hacia los niveles superiores , cuando aun no ha sabido adaptarse a su propio, natural ni vel. Bendigamos, pues, a la ciencia, que se esfuerza en direcciones mú ltiples por el logro de una humanidad mejor dentro de un mundo mejor. Las predicciones que ahora hace son es tup endas. ?e habla, no ya de posibilidades, sino de realizaciones por ve111r, todavía no tratadas por la exuberante fantasía de los noveladores científicos, un Julio Veme, un Flammarion, un \Yells, ___ _ Girando en torno a este asunto, al parecer, inagotable, dice una
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revis t a de Estados Unid os qu e, vitupe rada por algunos con motivo de la confusión económica existente en todas partes y alabada por ot ros d adas las altas nor mas-stan dard-de vida, pocos niega n que la cienc ia y con ell a la indust ri a, h an rehecho el mundo en el último siglo, y agregan que lo ya efectuado en esta direcci ón, es un a fr:i cció n de lo que pu ede ser y será llevado a cabal cumplimi ento en los sigui ent es cien años. Esta es la opini ón de 500 líd eres científico s y j efes de industria avizorando el futuro, respo ndiend o a una invitación de Alfred P. Sloan, presid ente de la Genera l Moto r Co rp oratio n, la noche antes de la rea pertu ra de 1a Expos ición de C hicago. Mr. Sloan h a rec ibid o numero3Ísimas respuestas de hombres promin entes e n to d as las ra mas del conoci miento científico, meclicos, in ge ni eros y edu cadores, h:ici endo extraord in aria s prediccion es so bre el progreso futuro ele la hum anidad, en relación con los adelantos obten id os por la ciencia . Entre las maravillas -pues cabe darl es ese nombre- que se predicen, figuran motores eléctricos mo v id os directament e por la luz del sol; aeroplanos con fue rza motriz su mini str:id a por las estacio nes, en tierr a firm e ; ext inci ón el e las enfer medades infecciosas y prolongación de la ex istencia humana; con st rucción el e casas mucho más finas y m eno s costosas q ue las q ue se fa brican hoy ; dominio y control de los átomo s y los ra yos cósmicos, para utiliz ar la energía de los mi smos; nu evos y má s grand es descubrimientos en química, producción a rt ificial de célu las v ivientes de un modo útil para la hum a nid a d , y l a so luci ón del mi st erio referente a la extensión, n a tur aleza y oríge n del universo. Como podrá observarse, cada una de esas conquistas o realiz acion es e n el in rn enso horizonte ele las posibilidades científicas, rep rese nt a un a adqui sición pos itiv a en el dominio de las fuerza s natura les y el mejor:i miento físico, no ya de la vi da hum an a, si no el e todos los seres qu e en 1a tierra viven: mayor velocid a d, m ayo r hi giene, mayo r belleza, comodidad y economía en los hoga res, y una concepci ón má s definida y práctica respecto a los ete rnos porqués so bre el ori ge n y significación de la vida y las leyes fund a m ent ales qu e la ri gen. A lg un as d e es as opin iones han sicl o publicadas , sin duda, porqu e son má s interesa ntes o atrayentes que las demás, intu-
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yendo con más exa ctitúd el porvenir o apunt ando a l as cosas más import antes que aun est á n por h a c~ r. B aj o e_s t e as p ect_o, n os h abla el D r. Robert E. W ilson , director de 111 vest1ga c10n d e la Stand ard Oil Co mp any , de Indi ana, qµ ien dice : -"Los líderes en el ca m po d e ind agacio n es y d es cu brimi entos científicos frecuente ment e h an sid o co m pa r a dos a los gra ndes explorado res d e p asados t iem p os, q u ien es se aven tura b an e!1 lo des conocid o, aport ando l a infor mación y los t esoros a dquiridos. Puesto que nu est ros explor adores cien t í fi cos se v ien en aplicando a su labor des de hace t an t os a ños, p odí a sup on erse que ellos, como nuestros explo r ado res geográ ficos, h ayan e~ t e n did o sus fro nteras a las re mot as y á rid as p a rtes d e l as reg10n es polares, h abiend o muy poco de p ro b abl e imp ort anci a a ún p() r des cubr ir. E n este respecto la a n alog¡a es falsa. Si co m o in vestigadores ci entíficos . hemos ·av anzado mu y lej os e n nu e;~r a bú ~ q ue d a por n uevo conocimient o, los d es cubrimientos m:is import antes des de el punto de vi st a del bienes t a r hum an o esta n tod avía por realizar." Fuerza es reconoce r que la afi r m ación del Dr. W il so n es t á basada, so bre hechos indubit a bl es. M u y po co se h a h echo P? r garantiz ar el derecho de homb res , mujeres y niños a l bi en m as g rand e qu e pod ría pro porcion arnos la v id a : l a felicid a d. P ero no p uede h a berl a dond e existen h a mbre mise ri a enfermed a d es sin cue~to,_ explot aci ón, se r vidumbre eco;1 ómic a. 'B ajo la co mplic a ~ a m_a q u 1~ a de nues tra ci vilización gim ei1 y mu ere n millo n es de m felices sm esperan za de ser redimidos. Y nunc a h a sid o t a n intenso Y. agud o co ~o hoy el con t r as t e entre un os p o cos qu ~ tod o lo t ienen, y las mnumerables much edumbres qu e a p en as s1 cuentan como seguro un pu es t o b ajo el sol. J_>a ra el D r. _Arth_ur N. Co mpton, premio No bel y profesor de fi s 1~ a de la Urn ver~ 1d_a d de Chicago , los avan ces r ealizad os ; n m at eri a de descu brimientos y exp lor aciones ci entífic as, es t a n mu y lejos de agot ar las posibil id a des qu e l a Naturalez a n os o frece. Di gamos a quí com o el poet a de "La v id a es su eñ o" : - " Lisardo , en el mundo h ay m ás" . Com o comp ro b aci ón d e su dicho , el D r . Compton se ex presa en estos t érmin os; -"En la actu alid ad se construye un espt.JO telescópico que
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aum enta cuatro veces el p oder d e nues tro mejor tel escopio p ara recoj e r la luz, ca p ac itand o así al h ombre p a ra ver en el espacio mu cho m ás lej os q ue nun ca antes . C asi se h a complet ado un equip o el e alto vo lt aje, el cu al proporci on ará un nuevo instrument o para in vestigar la ciud adela interior del nuevo átomo, donde se ocul ta su preci osa p rovisión el e en ergí a. Se está fabric ando poderosos instrum entos en di versas p a rtes del mundo p a ra estudi ar esos mi steriosos v isita ntes del es p acio exterior que denomin am os r ayos cós mi cos . Los métodos empleados en física y en químic a, h a n p ro b ad o de t al modo su efecti vid ad en sus respectivas zo n as de o bse rvac ión, q ue ya van es tendiénd ose el estudio de las cé lul as en crecimiento co n so rp rend ente s resultados. P arece mu y p ro ba bl e qu e se ll eva n a un d efinid o desarrollo, los mét odos físicos y quím icos pa ra la fo rm aci ón de célul as vivient es a1tifici ales ." Toc a nte a la medic in a, com o un a media docen a de méclicos expert os conc uerd ::i en que ll ega rán m ejores tiemp os p a ra la dimin ación de l a en ferm ed ad y la ext ensión de la existencia hum 2n a. E l D r. M oni s Fishbein, editor del " Journ al of the America n M edic a! Asso ci ation", ~firm a que un niño n acido hoy podría aspirar a sesen ta años el e v id a, en vez de treint a y cinco, según cálculo co rres pondien tes a la pas.ad a centu ri a. Tambi én d ice qu e no sólo por los mé todos en boga de investi gaci ón m edica! p ero tambi én por la física, la químic a y la in genie1ía, la ci enci ~ en es t a r am a h a avanzado m ás en los últimos cincuent a a ños qu e en los cin cuent a siglos an ter iores, y avanzará mucho más aún e n los a ños qu e inmedi at ám ente seguirán. Según opin a el Dr. Fishbein, las futur as realizaciones de la Medicina no sólo incluir á n la conquist a de las dolenci as físic as, sino también la compr ensión y el p os ible control de las gl ándul as que regul an el t am año el e los se res hum anos, el bosquejo del cuerpo y otras mu ch as funci ones v ita les . Tambi én predice que se realizarán gr.a ndes adela ntos en el estu di o de las relacion es entr e la mente y el cuerp o. F in alm ent e, el arqui tect o H arvey W iley Corb ett predice por su p art e que la m ás antig u a de las activid ades hum an as, o sea la construcción de · alb ergu es hum a nos, será hech a de un modo insupera bl e, y en lo venidero, por los es fu erzos de la cienci a, se proveerá n morad as dentro d e los m edios de todos los hom-
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bres tan maravillosamente dispuestas, que el ho gar del inmedia' , lo to futuro será, comparado con el ho ga r d e l a presente el??ca, que el último modelo del motor de este a ño en compar~c1on con el caballo y el calesín de cincuenta a ños há. La indust~· 1 a- agregü dicho arquitecto-suprimirá las engorrosas operaciones inh e rentes a la fabricación de casas, coo r din an do todos lo s factor es d e 1a misma desde el planea miento en el solar h a sta los pormenores administrativos y entregando una casa más b ell a, má s dur a dera, más variada en su diseño y di st ribu ción, levantada y preparada para recibir a .los ocupantes a l a sem ana del día e n que se ~ aya encargado su emplazamiento, sin co nfusión en el terre no , I1l escombros en los alrededores, ni ruidos en la con st rucci ón, ni acarreo de desperdicios y todo por la mit a d de lo qu e cues ta h oy" · . Indudablemente, los hombres de ci encia so n optimistas. Y tiene que ser así, porque un a ci encia pesimista no se concibe. Un a cienci'.1 sii: entusiasmo ni fé _en sus propósito s y s us obras,. sería una C1enc1a estancada, paralizada, muert a, y por se r así , n1 aun sería verdadera ciencia, porque,_ lo que caracteriza los métodos científicos,. sea cualesquiera su campo de investigación , e n el o~· d_en de las i_deas morales, es su incesante esfuerzo para d escu ~nr siempre, as1 en lo grande como en lo pequeño, un nu evo m ás al\a . Pero tod~s esas_ conquistas m ate riales, por g1andes que sean , en nada hab.rai:i mejor ado la especie hum ana, si a s u vez ésta !1 º procura re?1mirse a sí misma de sus debilidad es e imp erfecc10n_es:. ~~die p_one en duda l as grandezas materiales d e nu es~ r a c1_v1hzac1on, per~ en esas grandezas el hombre interno,- y quien dice el hombre dice ~a 1'.lujer-se_agita _falto de paz y alegría verdaderas, lleno de vac1\ac1ones e 111cert1dumbres sobre un presente i~cier_t? y un más incierto porvenir , y con sus n erv io s en rrep1dac1on cons_ta~t~, y su mente enferma, y s us costumbres reb eldes a toda d1sc1plma, continuará siendo fácil pr esa de todos los gérmenes morbosos, porque la medicin a cura los cuerpos p_e ro n o así las almas, a no se r que cada doliente esté resuelto a m ejor a r se en forma integr al Y. cada médico sea un s util p sicólogo Y. haga un augusto sacerdocio de su noble profesión. ¡Qué m arav1ll a, l a de coordinar y reg ular científicamente la fuerza del átomo! i P ero qu~ maravil~a. más ~rande ~ún, ~ a ele coordinar y regul'.lr l~ ener¡pa ~el espm_tu, as1 en el 111d1v1cluo como e!1 la_ hum~n.icl at La c1enc1a material avanza, avanza .... , pero la c1enc1a esp1ntua '
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menos compr endid a por el hombre, sigue lent amente su camino. Ambas son aspectos el e una mi sma, Ăşnic a vida, y deben a rmoni zarse las dos, para qu e el progreso, la prosperidad y la felicidad no sea n concepcion es ilu so ri as en este mundo en qu e vivimos.
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PLATICA SEPTIMA (Julio 2, 1934) "SIETE MINUTOS EN LA ETERNIDAD" Mi plática de esta noche se denomin a, "Siete minutos en la eternidad". Como pudiera des prenderse de estas pal a br as, un tanto solemnes, no abrigo el menor deseo de abrumar a mi a m~ ble aud itorio invisible con una disquisición filo sófic a o m e ta~1sica. N ada de eso. Se trat a, simplemente, de u n a expe riencia vivida- por alguien que en siete min utos-tiempo brevísimo, ¿verdad ?-gozó la inolvidable ·sensación d e lo eterno, fu era de lo que ordinariamente llam amos mundo re al. Antes de relatar el hecho, permítanme un a di gres ión , para recordarles que la historia, des de los tiempo s m ás a nti guos hast_a hoy, registra innumerables casos d e ese mi smo carácter, en diversos paises, con una inmensa variedad el e ci rcu nst a nci as y p or ii:idividuos de todo lin aje y condición , m uchos ele los cuales con stituyen testimonios de autoridad y veracid ad muy p or a r r ib a _de t_o da dud a. Sobre esos casos y en torno de ellos se h a n escrito lib ros y fund amentado t eorías, sist emas, doctrin as, para co mprobar Y. afirmar la existencia del alma así como de pl ano s d e vida supenores' al pl ano físico en el cual v ivi mos, la inmort alidad d el alm a Y lo.s medios de que ésta di spon e p ara ascender a esos pl an.os superiores por completo emancipada de tod a li ga dur a m aterial en horas de vigilia o durante el sue ño, a ntes o después de la muerte. Al expresarme en esto s t érminos aún cu a ndo soy un espiritualista convencido, no me impulsa ~l prop ós ito d e hacer P.ropagan?a en favor de mis id eas. No es cu es tión de proselitismo, smo de divulgar un hecho a títul o de inform ación , el que, por lo extraordinario, bien merece ser div ul ga do, siquiera p a ra solaz d e nuestra mente o recreo de nuestra imaginación, a p artá nd o n o~ por un momento de la prosa diaria; y si este se ncillo relat o d esp iert a en a l~uno s de mi s oyentes el deseo de aventur arse, con fin es d e estudio, por t an sugestivo campo de estudio, entonces es t as P.alabras mías, que sólo aspiran a ser oidas con simpática a t ención, habrán logrado mucho más , sus citando un a actitud refl exiva y promoviendo un esfu erzo ú t il.
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El actor en esta exp erienci a y algunas otras que siguieron es William Dudl ey P ell ey, nort ea meric ano, editor, autor y viaje-. ro ; gran trot a mundos; espíritu inqui eto y d ado a la aventura. Es generalm ent e conocid o, sob re t odo por h aber aco1~pañado a las fuerz as j ap on esas en Sib eri a, ac tu ando como Correo Consular y Corres ponsal de Guerr a d ura nt e la camp añ a Bolchevique. Dudley ha relat ado su interesantísim a experi encia en el Ameri-· can Magazine, d eno minánd ola , "S iet e min u to s en la Eternidad". Hombre pos itivo aunq ue el e un a m ente in ves ti gadora y libe ra l, dispu est o siempre a la acción, sin el menor res quicio morboso p or donde pudiera n p enetr a r alu cin aci on es o extravíos ment ales, su rel ación, por estas mi sm as circu nsta nci as, es di gn a d e ser atendid a. Breve mente, h é a quí el caso . Se h all a b a D u dl ey P ell ey so lo en un bun ga low en las montañ as de la Sierra Madre, ce rc a de P asaden a, California, y de tres a cuatro de la m adruga d a-t ie mpo qu e des pués comprob ó-hubo de sentir "un espa ntoso ge mid o intern o que p areció cortar su existencia so ñolienta". Describe lo que sinti ó como la combinación d e un ataque al corazón y una apopl egía,. Estaba del todo despierto y sin embargo no lo esta b a . Podía razon a r sob re lo que le ocurría , y observó que ib a d eó:ce ndiend o en u na místic a profundid ad de es p ac io frío y azu l, experim ent and o la sensación de hundirse, como s i hubi ese aspi ra do ét e r o un anestésico cualquiera. Luego empezó a gir ar en el aire con rapidez vert iginosa, y h allánd ose así escuchó una voz a mistosa di ciéndol e que no se alarmase, pues estaban prestándole ayt•d a. Alguien- presume q ~ e fu ero n dos person as-le agarró, sost eni én dole, y tuvo conciencia de h a ber sido llev ad o h asta u n a bell a plancha de mármol Y pues to en ella des nudo , por d os j óvenes robustos, de cara bond adosa, vestidos con ü niform es bl ancos. Uno de ellos le pregunt ó :--"¿ Te sientes mejor?" Y dice el n arr ador, describiendo aquel in st a nt e : - "Yo sa bía lo que que p asa ba. Había dejado mi cu~rp o terrestre en la cama, en u n bungalow en las montañ as de C ali forni a. H abía pa sado por todas las sensaciones de la muerte, y ya fuera éste el estado futuro o una estac ión in term edi a, segura ment e qu e h a bía ll egado a un lu gar de l cual yo no t ení a conocimiento en ningun a d e las épocas de mi accidentada vida.-Di go esto, debido al éxtasis inexpresabl e de m i nuevo es tado, tanto mental ·
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como físico . - Porque yo había llevado una espec;1e d e c~ e i:po a mi nuevo estado ____ Me hallab a en un a espec ie d e port1co marmóreo, ilumi_na?o por aquella luz suave, ?pali!1 a, impalpable, con una p1scm a romana que se extend1 a d1 ag;onalm ente al banco donde yo permanecí algún tiempo , lu ch a nd? p o r ,con vencerme de que todo aquello era rea l. Fuera, m as all a d el pórtico, todo parecía existir como entre un a ni e bl a azul osa." Y agrega nuestro héroe que lu ego le ord en aro n qL_i e_ se b añase, y así lo hizo, experimentado un a sensac ión del!c1os_a, Y continuó:-"Cuando salí del bai'ío, ya no tuve conc1 e nc1 a_ de que me hallaba desnudo. P or otra p a rte, tampoco tení a conciencia de que usase rop a. El b año me sirvió de algo, e n lo que- respecta a vestirme. Lo que fué, lo ignoro".
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Mirando aquellos jóvenes, le p a reció qu e esta b a n ll e nos de alegría y felicidad; pensó que los h abía cono cido en otro tiempo, personal e intim amente, pero h abía a ho ra e n ell os algo d e sub!1me; par~c-Ían glorificados. Y v ió nuevas fi g ur as : h o mbres , mu1eres, vestidos de un modo convenci on al. Estas u saban so mbreros. Pudo reconocer, con su vist a mental las flores d el so mb_rero qu~ usab?- una anciana dama, a cuya' m uert e h a ~í_a as !st!do en S1oux City, Iowa, en 1923. Luego se vió e n un s1t10 distinto del anterior, donde las person as a qu ienes h ub iera ll a m a do "muertas", 1:º lo estaban en absoluto. Por último, se v ió e nvu elto en un 1:emolmo de "'.ªP.ºr azuloso , qu e no parecía salir d e un lu gar determm ?-do. Se sintió alz ado, suspendid o, su bi endo mu y ~lto con los pies delante, en un viaje rápido en form a d e re mo lmo . .f\l~o traqueteó en su cu erpo , produciéndole una se nsac ió n m ~ tahca, hasta que se vió se nt ado en su lecho nueva m en t e, mirando la lun a por la abertura de la vent a n a sintiendo un agota~iento físico en el pecho, diafr agma y ~bdom e n , que le duro J?<;>cos mom ento s; no un di sturb io d iges tivo, s in o un a gran debilidad en_ el torso, como si hubi era p asa do por u n a _tremenda prueba fi s1ca y el corazón tuv iera que acelerar sus 1at1d_:is para recuperar la en ergía perdid a . M edi ta nd o sóbre el extr a n o suceso, dice Dudl ey Pelley qu e durante el sueñ o p asad o d esentra~ó algo del ext!·año me_canismo que fo1man c.1 espíritu y l a ~na ten a y d~r~nt e sic.te o di ez minutos su propia ent idad co n s ~1,e n te se deslizo so br e el Otro Lado, el má s allá, y afirm a :La entidad hu mana sobrevive al cuerpo después de su muerte, porque
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yo he h ab lado li bremente co n ami gos a quienes h abía visto como cer a fr ía, e n ataud es" . Lu ego n arr a su ex perienci a número dos . Un a noch e, imb u id o con el sentim iento ele su aventura cuatri- climension al, t orn ó un volu men el e E merson, ab riendol o co mo por casLalicl acl e n su ensa yo sob re la Super-Alm a, y tuvo un ext ra11o insta nt e de co nfu sión, como un vértigo ,cerebral; después, un a ra ra sensa ción física en lo alto el e la cabeza, como si un r ayo el e pura luz blanca filtrará des de lo alto y t aladrará com o u n da rdo su crán eo . Y en ese momento se le sali ó un gran peso de su cons t it uci ón fi. sica , se le desco rri ó u n velo. Y agrega: -"No ví ninguna v isión, pero alo-o h a bía suce did o y continu aba sucedi endo, un a cas cada d e paz p ur;¡, fría, m aravillosa, descendía de algun;¡ pa rte sobre mí, limpi án dome el e impurezas . Se me cay ó el li bro de los dedos a la alfombra. Me senté allí mir ando al espac io . ¡ No era el mi smo hombre de un momento antes! Lo qu e realm en t e suce di ó .es qu e h a bí a desarraigado poderes ocultos dentro de iní, pocl ere qu e sé que todo se r posee, aumentand o mis ci nco sent idos fi. sicos co n otros sentidos n aturales y legítimos como el t acto, el gusto , el olfato, la vista y el oido." E l camb io o perado en él se m :rni fes t ó en form as concretas. Un día en su ofi cina, tornó un paqu ete ele cigarri ll os del escritorio y ya iba a en cend er uno el e ell os cuando es cuchó un a voz bond adosa, d iciénd ole :- ¡"Oh, Bill , deja los cigarros!" Y sin que se le ocurr iese qu e algu ien estuviese h ablándole en v id a, respondió: - "Está bien", y t iró la cajetil b ;i la cesta cercan a. Todo el día lo pasó sin fum ar. A la mañan a sigu ient e, t omó el saquito de picadur a para ll en a r la pipa, y se lo arrebataron de las manos con un golpe qu.e le lanzó al aire y lo hizo caer boca bajo a sus pies, con el tabaco regado. No le dijero n nada, ¡pero él ya sabía! D esde enton ces nuestro hombre no h a fum ado más , sin h aber expe rim ent ado ni ngun a se nsación des agra d a ble por el abandono de ese háb ito, después el e h a ber fumado durante veinte año s una doce n a de tabaco s di a rios, encen di end o uno del cabo del otro. La mi s ma rara pro hi bic ión le ll eisó so bre el café, el té, el alcohol y la carn~, s in que le causese dificultad algu n a dejarlos. Como un a cont111uació n el e es t o, un a extraña sensación nu eva comenzó a m anifes t a rse en sus sent id os y órganos; siente como un desligam iento fi sico d e los sentid os co rp orales; siempre fu é li geramente caido de hombros, y sin n ingún ejercicio extrao rdin ario, su
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espina dorsal se enderezó, por así decirlo; pa?ecía .d e inso mnios, y ahora duerme como un niño, y tiene un a res1stenc1a poco comun para el trabajo; tanto interna, como externamente, desde su primera experiencia, William Dudley Pelley es un h ombre nu evo. Recapacitando sobre esta transformación , él cree que l a potencia subconsciente, en relación con lo que la Biblia ll a m a " las cosas del espíritu", el deseo sincero de inquirir qué miste~i? yace tras el Gólgota de la Existencia, le atrajeron fuerzas. ~spmtua le s de una muy elevada y altruista natural eza, que le aux1h aro n , permitiéndole un viaje hiperdimensional, y estima que tal d~seo atrae siempre dichas fuerzas. Y afirma, como una conclusión: -"Estas existencias me revelaron enseguida que h ay un mundo de existencia subliminal o espiritual, que int erpen etra el mundo ordinario, en el que la mayor pa.rte de nosotros exi ~ ti1:nos llenos de dolores y preocupaciones, y que este m un d o subltmm.al es el mundo real, el mundo de la "realidad inmutable", s i queréis, que espera. que la raza lo conozca y ext ra iga de él sus beneficios recursos, sm esperar por lo que llama mo s la mu erte fí sica; que nuestros "muertos queridos" existen en él v ivos felice s, conscie?tes, esperando que nos les unamos, ya al' morin~os o en cualquier momento en que llegue mos a esa etapa de esp iritu alid a d en que podamos ponernos en contacto con ellos. He vi sto a los mío s a!lí Y los he visitado. todos modos, ya esté o no equivocado , se que. por. un corto tiempo, un a noch e durante el año pasado, en <;::alifornia, una entidad espiritual ab~ndonó mi cuerpo y fué a c1.erto lugar; un lugar real en que podía caminar, h abl ar, s~ntir Y ver, en que respondían a mis preguntas personas físicamente muertas, que recordadas en este mundo, m e aclararon el enigma de la existencia terrena. Yo sé que n o h ay muerte, y aunque en cierto sentido sufrí el proceso de la muerte, pude regresar a mi cuerpo y echar de nuevo , sobre mí, la carga de la vida terrena. Me const a que la experiencia m etamorfoseó al pendenciero Yankee de Vermont, que una vez fué Bill Pelley, y lo lanzó a un universo totalmente diferente, que parece pleno de amor, armonía, vigor, bu en hum or, y prosperidad."
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¿No creen los sim páticos radioescuchas que el caso es realmente maravi lloso? A todos, como a mí mi smo, deseo sinceramente una experiencia así.
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PLATICA OCTAVA (Julio 8, 1934) ORATORIA POPULAR Como h a brá n, sin duda , o bserva do mis amables oyentes, en estas brev es p látic1 s procuro ser lo m ás vario posible, sin ceñirm e, dentro d e mi s humi ld es limit ac ion es, a un solo aspecto de la vida o a una so la r:1111a d e co noci mi ent o. La m onotonía siempre ca nsa . Ya se ría algo pod e r co nseguir que , si no todas, muchas de las p ersonas qu e me hon ra n co n su atenci ón, al disponerse a oir mis p alabras , se preguntasen, complacidas: - " De qué nos h a blará est a noc he ese seí'i or ?" En estos inst antes, mi tema es éste: Oratoria popular. Trataré de d efi nirl a en algun a forma, no por m ed io de un a gene rali zac ión cu alqui era, sino al través de sus represe nt a ntes e n acción . El asunto es interesante ; sobre t odo, en un país co mo el nu es tro, dond e la función discursiva , en-~ con stante ejercici o, es casi tan n at u ral como la luz que nos alumbra o el ai re que respiramos. Puerto Rico es un pueblo donde los oradores n atos abu nd a n . Quizás por esto se hable .entre nosotros más d e la c ue nt a y fuera m e nes t er algo más de sobnedad en el pensar y el d ec ir. Pero h emos contado, contamos aún, con hombres de pos iti va elocuenci a, algun os de los cu ales, idos con los t ie mp os idos, clificilmente será n olvidados en este pueblo t an d aci o a olv id ar. Acaso surj an sus nombres en las mentes de qui enes m e escuch an . En un a tribuna política, donde por lo común no h ay selecc10n , es dec ir, catego rías m ent ales, son muchos los oradores que se diri ge n a su au dito ri o si n tener realm ente en el fondo algo que valga la pen a escuch ar, au n cua nd o de biera n aport ar en esa form a su parte alícu ota a un a labor sustantiva y constructiv a, bien saca nd o de la propia cantera el m a t erial que n ecesitan, o desenvolvie nd o d e modo co rrecto y lógico l as id eas que flot an en el ambiente comu nes a todos, y q u~, coord in adas en trab azón coh erente, sue len d ar vida a lo qu e se ll a ma un id eal. Esas tribun as se levant a n e n momentos de acc1on y entusias mo cívicos . Se habl a genera lmen te al aire libre. Entonces
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entran en juego much as cosas: princ1p10s, intereses, pos1c1on.es, personalidades, curiosidad, afectos, ant ip atías ; y tod~ es o a gita y remueve la psiquis popular, la que, a .s u ve~ , r ea cc1on~ sobre quienes le h ablan con el. misn~o grado de .mten s ~d a d qu e vibr a en los discursos. Aunque bien mlíado, no es 1gu;:i ] smo m ayor en todos los puntos de la escala, · por la diferencia proporcio nal que existe entre un individuo y una multitud. Veamos un ejemplo. El orador que abu rre a sus oyentes produce ese efecto t a n in g r ato porque carece de magnetismo oerson al y su pal a bra es soporífera-sin darse cuenta de ambas cos as-, ni h a blan de él l a m e nte y el corazón, separados o reunidos en la expresión de un mismo sentim iento. . Pues .. . , figuráos cómo será d a burr imiento de cientos, de miles de personas, teniendo que soportar un discurso menesteroso de alas, de luz o de pasión. En ese medio de propaganda el asp.ecto pintoresco es mucho más interesante, y aun de mayor importancia, si ca b e, qu e el aspecto reflexivo. Por lo común, se con gregan en torno d e una tribuna elementos que vibran al uníso no con un acorde sentiment al, el mismo para todos, en el que se funden o desa parece n, e n ese momento, matices psicológicos y di ferenciacion es subjetivas . Ento:ices, el individuo que escucha, corno que se abi sma en l a , multitud y ésta es una ent id ad d e múltiples cabezas pero an im ada por un solo espíritu. ¿A qué convencer, en tal caso, a qui e nes Ya.están convencidos? Lo que import a es intensific a r, imprimir relieve ~! lazo que les une, y e·so puede h acerse de muc h as maneras di versas, según los temperamentos, las orient aciones y l as cultura~. Del marco tribunicio surge y se destaca la diversid ad de los tipos, y ello constituye la not a má s atr ayente para l a muchedum.br~, _por ser vari? como ell a y responder de modo pleno a la mult1pl1c1dad de la vida misma. En términos generales se podría, no obstante, h ace r un a cl asificación de los est il os oratorios que se des envu elven en l a t ribuna popular, haciendo caso omiso de característic as person ales. Por mi propia experienci a he podido observar las siguientes categorías : E l orador po lítico propi a men te dicho ; El orador combatiente ;
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El orado r ep igramát ico; El ora dor lírico; E l orad or filóso fo. E l p r im ero es el 111 ás ú t il , en la p ro pagand a, porqu e exp on e co nce ptu os a m en te y d e m:rn era metódic a las doctrin as y ejecu t o ri as d el pa rt id o cuya representa ción oste nt a. Es frío, pero cl aro. No a ~ pira a d es lumbra r s in o a conven cer. Se le escuch a con atenc ión au n que obte n g a pocos aplausos . Es el ora dor prefe rid o por la gent e p ráct ica , q t.e p resu m e de es t ar bien ori enta d a en lo q ue at:u1 e a la s ct1 est iones y prob lem as d el país. Los culti. v ado res de l género su elen ser a bog ados , qu e ext eri orizan en la t ribun a las normas di aléct icas adq u irida s e n la ex perien cia del foro . Y a veces, como q ue hace n en la tribu n a alegatos j u1ídicos . · E l ora dor co m bat ie n t e a nsía aco rr alar, des rt ruir, p u lve riz ar al ad ve rs ario . Su v erbo es ard o ro so, pletór ico d e apóstro fes y adj et ivac ion es rot u n d as. Ruge , bra m a, se enfurece . No a duce id eas s ino hec hos. Si está do tado d e elocue ncia verd adera, ent onces aparece el tri b uno en t ocio su ca ráct er y en la pleni t ud d e sus fa culta d e:;, moldeando a su a n tojo , co m o si fuese bland a cera, a la m asa q ue le e ~ cuc h a . Esto s or ado res so n los m ás ap lau didos p orq ue se id e nti fic:1 n hond a mente c n el alm a d e la m ultitud , d esperta nd o sus atav is mos a n cest rales d e cóler a y d e lu ch a. E n las crisis revo luc io n arias so n los q ue do min an , · a rr as t rand o tr as sí al p u eb lo, por el encendido in fl uj o el e su palabr a, al tri un fo o la der ro t a . No se neces it a co mp rende rl es; b as t a, simple mente, se ntirl es. En esta cla sificación caben t odos los tip os : des de el h o mb re corr ie n te, s in h á bi tos me n ta les, h as t a el que se eleva so- · bre el p ro medi o y es posee dor d e una esm era da cult ur a. Y cl aro es qu e el ora d or revo luc ion :rnte y revolucion a rio, d entro d e su órbit a, im p li ca e n sí mi s m o un a culmi naci ón. E l oradoi· ep igra m át ico o sat m co se exp resa fa mili arm e n~e, h as t a el p un to d e co n v ersar con su púb lico . Le agrad a h acer chist es . Su fo rm a h ab itua l es la anécdota, la hi stor iet a, el cuen to, y s i e il1p 1~e a cos t a ?e a lg? o d e a lgu ien. E l ar~n a que. e mplea es el n d1cu lo, la m a s terri bl e, e n las m a nos, o m as p ro pi a m ente, en la leng u a, d e q u ie n sa be m a nej a.ri a. Sa be h acer r~ ir y a veci;s h ace r pensar. Y la muc hedum bre ríe al oirl e co n n sas est entoreas, co n ca rc aj a d as co mo t ru en os, que repercuten p or t odo el
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contorno. Como esos charlistas no esfuerzan la voz, son oídos, tan solo, en las primeras. filas del público,_ pero. de éstas s_e transmite la sátira, o el epigrama a los que mmed1atamente siguen, y así de unas filas a otras, de unos a ?tr~s gn~pos, de manera que todos hablan: el orador . y su aud1tono, da~1do~e soltura al comentario y al cuchicheo. He .hecho la exper_1enc_1 a, personalmente colocado entre lo s que oí-an. Pero los 1ro111stas finos no sirven' para el caso. No serían compr~~didos. Porque t_odo debe ser grande y voluminoso en ese- hem1c1clo popular: hendas y ternuras, las risas como las lágrimas. El orador lírico es, o suele ser, un poeta. Enriquece su verbo con pecfrería de imágenes. Su función es de gracia y belleza. Tiende un manto de multicolores galas sobre las a rid eces de la política. Su oratoria aquieta los ánimos, los suaviz a ; los inclina a solazarse en horizontes de armonía y serenidad. Si posee una rica imaginación y es dueño de su lenguaje y sabe envolver en un símil . apropiado un concepto substancial, el efecto que produce es realmente extraordinario . La multitud que le escucha prorrumpe entonces en un aplauso indescriptible, que se expande y se extiende y se prolonga en vibraciones largas, intensas y profundas. Estos cantores de la tribuna son admirados, sobre todo, por las mujeres, que oyen sus discursos con verdade,ro ~~robo, y !11.uchas veces-lo que es un sutil recurso para el proselitismo pohtico-rememoran en el hogar el ritmo noble y fatuoso que aca~ició sus oídos, pero no faltan algunos que hablan a manera de simples fonógrafos porque sus discos son ajenos y, d ado el caso de que produzcan algo, lo que sirv:en a sus oyentes es falsa poesía sin sustancia. El orador filósofo es, ante todo, un idealista, y lo que hace el lírico por medio de la emoción poética lo realiza él con su pensamie_nto, agitán dose de un modo apacible y puro en el campo de las ideas, y se remonta a las causas generales, presentando sintéticamente sus concepciones políticas. Su palabra es como un evangelio. ~ v~ces divaga? o se sutiliza en abstracciones, alejándose del aud1tono, del ambiente, del momento actual, pero siempre retorna, como quien dice, de las nubes, con algún hondo concepto que embarga el ánimo de todos. Esos oradores son muy raros. Se les escucha con admiración, hasta con simpatía, en
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ocasi ones, p ero n o se les ju zga co mo merecen. Su labor, después de t odo, es la m ás im po r ta nte, po rque depur an y educan el alm a de su pue bl o . Y a hora, para co ncluir esta pl á tica, un a not a recogid a en el escen ario d e lo real. En Pu e rto R ico, los té rmin os co mp a rativos que el pueblo e mplea para ex p res;n sus adm iracion es es t á n condicion ados por la pe q ue11ez a m b iental. Lo m ismo sucede en otras p a rtes, pues el m edi o sie m p re infl uye en t ales casos . En las cumbres andin as, el ho m bre de mayor e m puj e es comp a rado al ca ndor, el águ il a real el e A m érica. E n la Indi a, al elefant e y al ti gre se les adorn a con los at ribu t os hu m anos que evid encia n la agilid ad , l a fu erz a o el valor ind ó mi to. E n es t a isla dulce como p ast a de gu aya b a la s co mparaciones so n .... , p ero es m ejor qu e lo di ga cont a ndo _algo que ocurr ió h a ce t ie m po, en un a ca mp añ a polít ica, a un a mi go 11110 . O fic iaba éste co mo or ad or en un b arrio ca mp es in o, y aunque era b astante med ioc re en la tribun a, sup o impres ion a r de t al m a nera a su ingen uo au ditorio, que con frecu enci a lo s a pl ausos a h oga b a n su voz. E l d ice que en aquel mitin estu vo realmente in spirado . No b ien t er min ara, le o bsequ ia ron con fl ores . De p ron to sin t ió que un a br azo le ceñí a, que un empuj ón v igoroso le im pelí a d e n uevo a l a tri bu n a, y q ue un a voz v ibr ante resonó a sus oid os, d ej and o cae r es t as p ala br as co mo si fu era n piezas de oro : -" ¡Qué bi en h a bla este h ombre! ¡Qué bu ey!____" Ot ro a pl au so", t a n es trepitoso como los anteriores. Quien así h a bl a ba er a un jíb aro a m a rillo como un guin eo, alto, fl aco, oli endo a ca mp o rec ien moj ado p or la lluv ia, y repiti ó, est a v ez en t ono con fid en cial : -"Asi n a es, comp ay. U sté es un mesmo buey ____ " D es p ués co mprendi ó mi a migo lo gráfico y s ince ~·o de esa fr ase. P a ra el c a m pes in o pu ertorriqu eño n o h ay amm al !11ás fu erte que el bu ey; es t e a bn eo-a d o cua drúp edo es su comp an ero d e la bo1: y de in for tuni o, la b ~s ti a que sufre y tr ab a j a sin lanz ar un mu g id o d e pro tes t a, h as t a des plom arse sobre el surco.
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PLATICA NOVENA
(Julio 15, 1934) EL CINE Y LA MORAL Se ha organizado en Est ado s Uni dos un a activa ca mpan a contra la inmoralid ad en el cin e, co n pe rspectivas d e brillante éxito para sus promotores.· ~~r ~t a s e d e una v_er~a d era cruzad a por su espíritu y su proceden cia, p ues son, pnn c1palmente, elementós reli giosos quienes la ll ev a n a ca bo. Pero, a dife rencia de las cruzad as ant iguas, qu e m arch a b an a res catar el Sepulcro d e Cristo, ésta busca algo m ás abst ract0 y por lo t a nto m enos t a ngible: el rescate de la Moral, qu e duer me en cerrada e n h o nda tumb a por los ·autores y exposito res de las películ a s j uz gadas peca minosas. Y t a mbién existe otra diferenci a nada d es d eñ a ble, porque rep resenta un caso nuevo en las páginas d e l a hi storia, y es, que en ese mov imi ento d e prot_esta toman p a rte, con perfecta unanimidad, gru pos de fieles adscntos a di ve rso s credos, pues la numerosísim a falange es t á form ada por C atólico s, Protest antes .y J udíos. No sa bemos qu e h aya una li ga concertad a entre ellos; pero todos dan l a mi sm a not a y emp lean l a mi s m a argumentación, lo que prueba qu e la m oral es un concepto con;ún a tod as las igl es ias y religiones, p ara el m ejor a miento d e l a vida soci al. Respecto a la mor al como procedimi ento, t o d as, d.esde antiguos tiempos, h an mos tr ado in equívoca avers ión h aci a la des nud ez sin velos ni so mbr as, des d e el m al ejemp lo d a do por l ~ primer a pareja hum an a en los j ardin es d el Edén. E ll o h a contnb~tido, sin dud a alguna_, al desenvolv imi ent o de la ind_ument,a~ ia desde un punto de vista austero y casto, pero no es mi ~r_op os 1to ocuparme, por ahora al menos, en es t a sugest iva cuest10n. La inici at iva de esa mod ern a cru zad a h a p a rt id o, n ad a m eno s que de la más alt a cumbre de la I gles ia C atólica. Seo- ún una inform a,ci ón publicada por The Daily Express, el e Londres, el P a p a _P10 X I h a dado comienzo a un a cruzad a p a ra co mbatir los film s inmorales. Se dice que el Pontífice h a d ad o instruccio n es para una organizaci ón ampliamente espa rcid a en todas l as zonas culturales del mundo, la que con stituirá junt as con ese obj e t o
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de nominadas " Li gas d e D ecencia", la utili z a ción d el boy cot con_tra la producción cineg ráfica puesta en en tred ich o y la publicación de una lista negra d e las pelícu las prohibidas en l a prensa Católica. Aún cuando n a d a se h a dicho so bre la fulminaci ór\ de ad vers as cnt1cas en los t e mpl os b a j o forma d e ser mone s enca min ados a ese fin , sin se r suger id o por l a admoniciór\ papal , ya ha comenzado a e mpl ea rse ese recu rso; un a rma pod erosa que la I glesia s ie mpre h a utiliz ado, cada vez qu e lo juzga ra preciso, para imp edir el ex tra vío d e lo s creyent es o bus:. car el medi o el e d evolverlos al bue n camino cu a nd o, al modo d e ovej as descarriadas, se la nzase n por tort uosos sen d eros dond e peligrasen su mo ral y su fé. A lgunas revist as estadunidenses afirm an q ue esa labo r d epur adora está rec ibi e ndo un g ran apoyo el e la opin ión n ac ion al, y ya, indi v idu alm ente, p asto res, sace~do~ t es y rabinos h a n eleva d o s us voces desd e sus resp ectiv as tribt1n as sagra d as en igles ias y sin agogas, contra los productores .d e H oll ywoo d. La I a-les ia Católica en los Estados Unidos h a organizadb un a "Legión d e D ecenc ia", prom ov iendo e impul san do la mora.:. liz adora campaña"; y en un mitin d e Obispos Católicos reimid'o e n Cincinati se han adop t ado m ed idas condi tcentes a que cada ciudad y ca d a p ueb lo el e todo el p aís aparezcan incl u idos en l,á Legión . A l propio t ie mp o, u.na Conferencia Central d e Rabinos Americanos ha expresa do rotu ndam e nte su ase ntim iento. Por sú p arte, el Consejo Federal el e las I gles ias d e Cristo e n América., juntando much as denomin ac ion es protestantes, t a mbi én se ha unid o s in rese rvas al expresa do mov imi ent o . Y es probable qu e simp atice n con el mi s mo much os elementos de opinión extrañi, ap arente ment e, a t oda de mo st raci ón confesional, indiferentes o d e id eas contrarias a los cultos reli giosos, por es tim a rlo oportuno, conveniente y digno d e ayu d a dad o su carácter constructivo y sus tendencias enc a min ad as al mejoramiento d el individuo d el cuerpo social. La am enaza qu e se cierne sob re los productores de H oll ywood es ve rd adera mente formidable y d e r u inosas con secuencias pa ra dich a indu st ria si se ti en en en cu e nta lo s millon es de afiliados a lo s diversos credos ex istu1tes en lo s Estados Unidos . Solamente los Católicos ascienden a un os veinte millones en la gran R epública del Norte. Sin limitarse a esta cifr a, observa
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una revista que la Igles ia Católica, como los films a m enc:;inos , es universal, y, como l~s cámaras holl y ·woode1~ses, los obispos católicos pueden h ace r mmumerables reproducciones d e su propaganda con una circulación también universal. Así pu es, el boycot contra las películas disolventes alcanzaría vastas proporciones geográficas, lo que significaría para los productores un positivo fracaso en todos los p aises, en el caso d e que no se decidiesen a cambiar sus métodos de exposición, eligiendo mejores asuntos para la mor al y las costumbres. Agréguese a esto , para apreciar la circulación que puede alc anzar l a protesta entre los elementos adscritos a la religión católica, qu e los p eriódicos católicos son allí en número de 310 y que la combinación e n el tiraje de todos excede d e siete millones de ejmplares. Otr a prueba de la importanci a del movimiento estrib;_i en que la Igl es ia Católica cuenta allí con 18,250 templos en funcionamiento activo, con una compacta y numerosa asistencia de fieles a la m ayo ría de los mismos; la cual representa una tercera parte, por lo menos, de los 18,000 teatros para películas abiertos en los Estados Unidos. Por _lo que se refiere a las escuelas c;_itólicas, _también h ay que considerar el asunto. Documentadas mformac1ones han mostrado-y en la estadística concuerdan los productores peliculeros y sus más adustos críticos-que el promedio de muchachas y jóvenes asiste una vez por semana a la exhibición de films. Cerca de 2.250,000 niños asisten a las escuelas parroquiales católicas y más de 200,000 adolescentes y adultos concurren a escuelas superiores y colegios católicos, y la Liga de Decencia ha logrado que muchas autoridades en el ramo de instrucción pública se haya sumado a la protesta, siguiendo de este modo el ejemplo de Harold C. C a mpbell, Superintendente de Escuelas d e Nueva York. , Comentando esta campaña de moralización, un importante organo de publicidad escribe, de manera breve, pero intensa: -"El tiempo es llegado de que los directores de organizaciones que han fijado sus ojos en materias morales por un par d e mil años, demanden ahora en forma militante que los productores ~e ma!"ltengan en conformidad con el código que ellos mismos se unpus1eron en franca concordancia con las buenas costumbres." Como era de esperarse, todo eso ha repercutido con profundos y alarmantes ecos en los círculos cinegráficos he Holly-
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wood , y y a los inte resa d os, po r la mala p a rte qu e les t o ca , es t á n ad optando m edid as p or d esv ia r el to rre nt e qu e a m en aza sum e rgirles. Tod o par ece indic a r qu e se miti ga rá n , si es qu e n o d esapa recen, los argum entos so br ado esca brosos, l as e scé n as fec und as en di vo rcios, d elit os d e v iolenci a, a ut o m óv iles m o rtíferos, poligami a p rog res iv a y b a nd as coed u caci o n ales d e cockta ·i ls. Es t a enum erac ión no es nu es tr a, sin o d e un p opul a rís im o vehícul o de in fo rm aci ón, el cu al pa rece se r qu e h a t o m ad o co nci enzud as n otas so bre los as untos q ue el cin e n os mu es tr a, o fen siv os o supuesta ment e o fen sivos a la m o ral. E l se ñ or W ill H. H ays pres id ente d e la M oti on P icture P rodu ce rs a nd Dist ribut ors of Am eric a, Inc., ya h a a nun cia do qu e dich a ind us tria es t á tra baj and o, ba jo e:oe aspecto, po r m ás es tri ct as regula cion es . Sa mu el Gold wy n h a m a nifes t ad o qu e no p ro du cir á un a p elícul ci qu e se a nunci a ba, el e pic ante sabo r, sob re los b aj os fond os d e San Fra ncisco de C ali fo rni a, y la casa Par a m ou nt h a ces ado d e exhibir un a películ a d e la actri z Mae vVes t , mu y co n ocid a d e nu es tro público. Un a de las pe rso n as m ás influ ye n tes, cas i un di cta dor en lo referent e a cin em as mo rales, es un ca t ólico , J os éph I. Breen, padré el e se is niños y po i vari os a ñ os re prese nt ante perso n al d e M r. H ays, en la expreasa da I\1ec a cin egr5 fic a' y h a p1 omét ido al Comité el e Obispos Ca t óli cos " q ue limpi arí a" a Hollyvvoo el. El por q u é n o lo ha h ech o a ntes, lo d ej o a la co n sideraci ón de qui enes m e escu ch a n . P e ro es péra nd o qu e cu mpla lo pr ométid o el Comit é seguir á alin ea ndo a los seglar es b aj o su jurisdicci ón, a modo de un ejé rcito p a ra l a cruza d a e mpre ndid a . El coment a rio a t odo é.S t o, d en tro d e un es píritu d e est rict a imp arci alid ad , no pu ede m en os de se r favo ra ble a los inici adores y m a ntenedores del mov imi ento . En lín eas ge ner ales, se tr at a d e un a obra de bi en, q ~1e interesa por igu al a t o d o el mundo y muy princip alment e a Jos p ad res d e famili a, celosos n a tur alment e de la edu caci ón de sus hij os, aunq ue en ese sentid o, como en tod as las cosas, existen ex cepciones. Pero h ay qu e consid e ra r v aria s difi cult ades, por lo que at añe no sólo a cues ti ones d e p rocedimiento, sin o t ambi én de interpre t aci ón. Partiendo del h echo univ errnl, repetid ad as veces obse rv ad o, d e qu e t oda prohibición av iva y aguza el gust o por lo pro hibid o, pod ría ocurrir qu e much as pe rson as indi fe rent es al cin e se sinti ese n d eseosas d e ver 2quell o que s ~ impid e ve r, y se rí a mu y difícil opo ne r vall a d a res a l as ex pos ic10n es de es t e · gé nero, pu es to qu e nunca falt a ría n esp ect a d ores
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ávidos de ell as, ni e mpres as sin eccr ú pu lo qt:e ir tent asen exp lo t arlas, y en los Est ados Unid cs r. ay s o b :a ~o nl.~11 e 10 d ~ ge nt e para t odo. H a bríamos de determm.ar desp_u,e ~ qL·e e.s .I,o mmor al y qué lo moral, ~ o que sería m a ~ e na de d1_f1c1l defin1c1on ,. pu es to que .se tr.at a de mt ~rpretar la, v~ d a y la v1 d <1 , por lo var~ a, cont radictoria y cambiante y mult1ple, rebaf a tod z. s las formu la s en que se pretende encerrarl a. Pero sin d t:·d a ~ e r-rc ced e rá con discreción: ni la licencia quE: foment a lo e ~ candaloso, ni Ls rese rvas gaz moñ as qu e eluden el vi¡;or y el re<.lismo en el ar t e- un realismo sa no, u n constr ctivo v igor. D espcés de tod o, co ~ a s que desenton an en el cine, t ales como las provoc a tiva s d esn ud eces de in.numer ables Evas de hoy, so n ex hi bid as y t olerad as en la vida social y el cine no h ace más q ue copiarlas. T a mbién ex isten prejuicios d e div erso orden que pr etenden reformarlo to d o a su gusto, invocando como pretex to la mora l en cosas qu e n a d a tienen que ver con ell a. A hora bien; en las películas abunda lo feo, cursi y absurdo, y eso es inm oral, porqu e atenta co ntr a la razón y la belleza; por lo t anto debe proscribirse d e l as proyeccio nes cinegráficas, como también deben ser desterrados de ell as los gangters glori fic ados como h éroes ro m á nticos , porqu e eso incita a los nifios a ser bandid os y ladron es v dificult a en el mund o la acción de la ju sti cia; t ambién, los besos qu e n o se ac~ban nunc a, porgu e no son de buen gusto, aunqu e gu ste a quienes s~ be~~n, n1 la detallada ob jet ivi d ad d e recursos y m edios en la realizac1on de hechos criminosos, que enseñan los m ejores m??os de .robar, de matar y de esquiva r \;:¡ acción dE. 1a ley . Elipnse siempre argumentos y tipos nob les, para que el espectador- sobre t odo, si es nifio-, sienta e n su alm a el d eseo de elevarse a la altura de ellos. N i h ay que sobrecargar el cuadro d e lo grosero, lo bajo, lo t orpe o lo sensual ; basta un li gero t o qu e, para ello, puesto que sabemos que existe y a ca d a paso nos tropezamos con eso, en la v id a. Qui.enes la afean y en sombrecen más de lo ju sto no h acen labor racional, e i ~ u alm ente los que l a encubren bajo los dorados velos de un optimismo falso. Y el verdadero arte se encuentra entre ambos extremos . Gran cosa sería poder conseguir en el cine, sin exageracion es de m al gus to , sin repulsivas escenas, si n deliberado sensu alismo, un a d emostración expresiva y grá fi ca de lo que es realmente l a v id a. Ningún vehículo mejor que éste, para la educación r-opular.
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ÍNDICE Págin a D os palab ras . __________ _ ----- -·------- ---- - -·· - -- --- -- ------ ----- -------- ------ -------
Pl át ica primera, ( Mayo 22, 1934) L a é p oc a actu al ·-- ---------- ___________ .. __________ ------ ------- -.. -- -- -- --- --
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Pl áti ca segund a, (M ayo 28, 1934) La guerr a __ ______ _________ ______ __ ___ __ __ _____ _____ __ ____ ______ ______ ___ __ ___ __ __ ____ 10 Pl átic a t erce ra, (Jun io 4, 1934) Sociedad de la Historia Nueva .... --------·- -·-- -- -- ---- --- ------- --
16
Pl átic a cu a rt a, (Junio 11 , 1934) Eduqu emos __ __ _ ___ ____ _______ ____ --- -------- --- ----- -- ---- ----- __ ________ 22 Pl ática quinta, (Junio 18, 1934) A cerc a del des arme ___ __ __ _________ __ ______ _____ ______ ___________ __ ____ _____ __ 27 Pl áti ca sext a, (Junio 25, 1934) L a cienci a y el futuro __________ ______ ____ ___ ___ _________ _----- -- -------- ----
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Pl átic a sé ptim a, (Julio 2, 1934) Siet e minutos en la et ernid ad __ ____ __ ______ ____ _________ __________ ____ ·3S Pl átic a oct av a, (Julio 8, 1934) Orat oria popula r ------ -- -- --------- -- ----·--- -·-- ---- -- -·- ·-------------------
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Plática novena, (Jul io 15, 1934) El cine y la mor al___ _________ __ __ ______ ____ __ __ _____ ___ _______ __ _____ ___ ___ __ __ 48