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LIBRO DE NAVIDAD
DIVISION DE EDUCACION DE LA COMUNIDAD
Departamento de Instrucdón Pública, San Juan, P. R.
NUESTRAS COMUNIDADES EN LA CELEBRACION DE LA NAVIDAD En nuestra tarea comunal hacemos un alto en estos días para celebrar una de las fiestas más hermosas de la tradición cristiana
puertorriqueña: la Navidad.
Jimtos hemos laborado durante el año por el mejoramiento de nuestra comunidad. Hemos tenido momentos de angustia, de incertidumbre, de frustración. Hemos tenido también momentos de optimismo, de esperanza, de franca satisfacción en aquellos proyectos que juntos hemos abordado.
Ahora, pronto a finalizar el año juntos, nos dedicamos a prepa rar la celebración de estos días tan tradicionales y tan nuestros. Cada comunidad, claro está, celebrará cada una de las festividades
de esta temporada de diverso modo. Pero todos llevaremos a orgullo el que nuestra comunidad haga honor a la celebración, lo mejor que pueda.
Las trullas, las representaciones teatrales, los bailes, las cenas, 3
son algunas de las cosas que realizamos en la gran familia que es la comunidad, aparte, desde luego, de las celebraciones religiosas que cada templo lleva a cabo en estos días. Unidos en la gran alegría común de la Navidad hemos realizado proyectos de diversión y fiesta en años anteriores, tal como los han realizados otras comunidades. También nos hemos reunido para leer artículos y libros sobre temas de la temporada. El año pasado, para ello, tuvimos el libro "Navidad" y la representación comrmal de "Los Inocentes." Este año tenemos este segundo "Libro de Navi
dad," con material nuevo, diferente: artículos, datos, poemas, agui naldos y cantares que quizás,la mayoría de nosotros,no conocíamos. Este libro nuevo de Navidad sólo desea despertar en nosotros un mayor interés en las fiestas que se avecinan, un mayor entendi miento de su significado y un mayor estímulo para que todos juntos
lo leamos, lo comentemos y de él, quizás, obtengamos ideas que podamos desarroUár nosotros mismos en la celebración comunal de este año.
r
INTRODUCCION AL EVANGELIO DE SAN JUAN Al Principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios.
El estaba al principio en Dios. Todas las cosas fueron hechas por El, y sin El no se hizo nada de cuanto ha sido hecho. En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la abrazaron. Hubo un hombre enviado de Dios, de nombre Juan.
Vino éste a dar testimonio de la luz,
para testificar de ella y que todos creyeran por él. No era él la luz, sino que vino a dar testimonio de la luz. Era la luz verdadera
que, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre.
Estaba en el mundo
y por El fué hecho el mundo, pero el mundo no le conoció. Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron.
Mas a cuantos le recibieron
dióles poder de venir a ser hijos de Dios, a aquellos que creen en su nombre; que no de la sangre, ni de la volxmtad carnal,
ni de la voluntad de varón, sino de Dios son nacidos. Y el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria,
gloria cual de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de El clamando: "Este es de quien os dije: El que viene detrás de mí
ha pasado delante de mí, porque era primero que yo."
Pues de su plenitud recibimos todos, gracia sobre gracia.
Porque la Ley fue dada por Moisés, la gracia y la verdad vino por Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás;
Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, ése nos lo ha dado a conocer.
í
fflSTORIA Y LEYENDA DE LOS REYES MAGOS Los Reyes Magos constituyen una de las más íntimas ilusiones
de la infancia. Pero son también ilusión de los mayores. Porque toda edad del hombre tiene sus Reyes Magos. Algunos hombres tienen corazón para verles, otros no. Pero en la conciencia del mundo cristiano, del hombre cristiano, existen desde hace muchos
siglos esos personí:jes que simbolizan la poesía, la bondad y la generosidad de toda creatura de Dios.
Lo que se sabe de los Reyes Magos se lo debemos principal mente a San Mateo,imo de los discípulos de Jesús. Antes de unirse
al Cristo, Mateo se llamaba Leví y era recaudador de impuestos (algo así como un moderno inspector de"income tax") Pero lapalabra del hijo de Dios le hizo abandonar su profesión para dedicarse a la recaudación o salvación de almas. Desde entonces se cambió
su nombre de Leví por el de Mateo, que significa en hebreo "don o regalo del Señor."
Mateo no sólo predicó y continuó su tarea de propagador de la fe a la muerte de Jesús, sino que escribió la vida del Maestro.
En esta vida o biografía escrita por él, y que hoy conocemos como
imo de los Evangelios, narró el nacimiento del Mesías y el viaje de los Reyes Mago&.
Lo que San Mateo dice de los Magos en su Evangelio es muy breve. Basándose en la brevedad de las noticias de su Evangelio los historiadores han tenido que hacer deducciones e investigaciones para averiguar el origen de estos misteriosos personajes.
En primer lugar, ¿por qué se les Uamó "Magos"? ¿Es que prac ticaban la magia tal como la entendemos nosotros? No. Todo se
debe a la palabra "Mogh" con la cual se les describió en las lenguas del Mediano Oriente."Mogh" no significada "mago" sino sacerdote. Estos sacerdotes Uamados "mogh" eran oriundos de Persia. Pero luego hubo "moghs" en Babilonia y en la parte de Oriente que incluía a una sección de Africa. Pero además de sacerdotes los
"moghs" poseían conocimientos profundos de las ciencias de aquel
tiempo. Eran, pues, sacerdotes y hqmbres de ciencia. Y una de las ciencias más estudiadas en el Oriente de aquella época era la astro nomía(que no debe confundirse con la superstición de la "astrología" la cual pretende "leer" el destino de los hombres en las estrellas). Por su constante estudio de los cuerpos celestes o astros fue que estos científicos antiguos descubrieron en el firmamento una nueva
estrella, una estrella hermosa y brillante que luego habría de cono cerse como la Estrella de Belén.
¿Cuál de los Tres Reyes era negro? En Puerto Rico ha sido
I
costumbre tomar a Melchor por el Rey Negro. En otros países como
en Cuba, por ejemplo, se cree que fue Gaspar el de origen africano. Pero esto parece no ser cierto. Hay en la Biblioteca Nacional de París, conservado con especial cuidado, un documento que tiene ya trece siglos. Por ve¿ primera aparecen aUi los nombres y la raza de los Magos. Dice el documento: "Melchor era anciano de barba larga y poblada; Gaspar, joven lampiño y rubio; y Baltasar, negro
y de espesa barba." Es decir, según este antiguo testimonio el Rey Negro era Baltasar y no Melchor.
Queda, sin embargo, una última pregunta: ¿A qué nacionali dad pertenecían estos ilustres personajes que adoraron a Jesús y llevaron al pesebre los primeros regalos al Hijo del Hombre? Según una leyenda, que la historia no ha podido contradecir, el anciano Melchor, blanco y de larga barba, era árabe; el rubio y lampiño
Gaspar era persa; y Baltasar, el negro de barba espesa, era etiope. Cuál de los Reyes Magos era blanco, rubio o negro no es, quizás, tan importante como el hecho de que los tres vinieron de tres países lejanos para adorar al Niño Jesús: uno de Arabia, otro de Persia y el último de Etiopia. (Etiopia estaba entonces relacionada con el mundo civilizado oriental. Debemos recordar que la Sulamita, la bella esposa de Salomón en "El Cantar de Los Cantares" era también etiope.)
Incienso, oro y mirra trajeron los Tres Magos de Oriente al Hijo de Dios. Eran los regalos más costosos que podían hacerse en aquella época. Y eUos fueron símbolo del reconocimiento que la humanidad hacia al Hijo que Dios había enviado a la tierra para redención de los hombres.
i
CARTA DE UN NINO RICO AL REY MAGO GASPAR Gaspar de todos los niños, de los negros y los blancos:
Porque vienes desde donde lo azul fabrica regalos, porque, corazón de cielo, sabes que no hay niños malos; con mi voz de cosa triste
desde la sangre gritando, vengo de un llanto de niños que Uena caUes y campos mientras la piedra y el polvo les oyen vivir descalzos. Un niño con piel de arroz y otro con piel de tabaco.
Gaspar del camello grande para andar por tm milagro, por esta fecha te esperan niños de los cuatro lados
que sueñan con la alegría de im juguete, necesario para prenderle sonrisas
a un día de Reyes Magos. Por eso desde esta seda
donde duelen sus harapos, vengo a ti con ima carta de los niños olvidados...
Por ti sus vidas pudieran creer que no hay hombres malos y olvidar en una fecha lo pobre de sus zapatos. Allí, donde la miseria 10
lo mira llorar el año:
¡He visto un niño con hambre! ¿Qué tiene un niño de malo? ¡He visto un niño con hambre! ¿Qué niño nace malvado? Los niños no saben nada.
¿Por qué hay niños desdichados? Los niños no han hecho nada.
¿Por qué hay niños olvidados?
He visto a un niño con hambre, una súplica en las manos y un litro de leche roto sobre la puerta de un banco. ¡Yo he visto un niño con hambre! ¿Qué tiene un niño de malo?
Gaspar de todos los niños, de los negros y los blancos; a tí te duelen también
los ángeles con parásitos. Porque vienes desde donde lo azul fabrica regalos, porque, corazón de cielo,
sabes que no hay niños malos; tú, que sientes hasta donde mi carta es dolor gritado, es necesario que vengas trayendo risa en las manos para sembrarla en el alma
I
de los niños olvidados.
Tienes que hacer con juguetes un olvido para el llanto, para estrenar una Cuba con risa en todos los labios.
Gaspar del camello grande para andar por im milagro: Tienes que oirme los ojos. 111
tienes que verme rezando; en esta carta te llegan niños de los cuatro lados.
Un niño con piel de arroz
y otro con piel de tabaco. Te suplico que camines por las calles y los campos endulzando piedra y polvo a los que viven descalzos. Tú,que vienes desde donde lo azul fabrica regalos,
no permitas que se queden corazones olvidados, para que enero no quiera saber de los hombres malos
y todos los niños puedan creer en los Reyes Magos. Francisco Riverón Hernández
(cubano)
12
LA CURIOSA HISTORIA DE LAS TARJETAS DE NAVIDAD Las primeras tarjetas de Navidad salieron de los conventos de la Europa medieval.
Fue desde los conventos que las monjas empezaron a enviar sus votos de Año Nuevo a sus familiares que vivían en el mundo exterior, al que ellas habían renunciado, de acuerdo con las investi gaciones del escritor Francisco Christiaen, autor de un artículo publicado en "El Correo de la Unesco." En aquella época, la Iglesia celebraba el aniversario del Naci miento de Jesús y el Año Nuevo al mismo tiempo y el mismo día: el 25 de diciembre.
Por ese motivo, las tarjetas ofrecían a menudo la imagen del Niño Jesús que acababa de nacer para llevar alegría a los hogares en el año venidero.
En ciertas ocasiones, ese niño estaba representado como un
mendigo que llamaba al corazón de los hombres, y en otras, se
presentaba como el portador de pequeños regalos que las monjas acompañaban con sus tarjetas religiosas.
Una monja escribe en su mensaje de Año Nuevo: "Envío a mi
querido padre un pequeño panal, unas ramas de lavándula, una venda con una sustancia para hacer cesar la hemorragia y un Jesús pintado con un feliz Año Nuevo." 13
Los regalos consistían también, a veces, en pan de jengibre o en pequeñas cajas o cofrecillos que se suponían contener algún imgiiento.
Una monja dibujaba una rosa de Navidad y añadía el texto: "Quien desee esta rosa, debe sufrir también sus espinas."
Otra hacía el esbozo de un reloj de Año Nuevo y lo incluía con sus votos: "Que todas las horas de desaliento en el año venidero terminen en un mediodía de alborozo."
Las tarjetas de Año Nuevo no permanecieron por largo tiempo detrás de las tapias de los conventos. Fueron copiadas en todos los países del mimdo medieval.
Durante la Reforma protestante, las tarjetas de Año Nuevo
perdieron algún prestigio, pero volvieron a gozar del favor popular en el siglo XVIII, ya con carácter más laico que en sus orígenes. Un siglo más tarde, una tarjeta vienesa muestra un modesto y azorado burgués de la ciudad, circundado por ima multitud de importunas que le dan sus votos de fehcidad.
Inglaterra reclama la paternidad de la primera moderna tarjeta de Nochebuena. Fue dibujada en 1843 por John C. Horsley, con el
texto: "Una alegre Navidad y un Fehz Año Nuevo."
14
—.1...
AGUINALDO Habernos llegado a su amado hogar
habemos llegado a su amado hogar, con conchas, con perlas, con brisas del mar, con conchas, con perlas, con brisas del mar. Yo quisiera ser como el ruiseñor, yo quisiera ser como el ruiseñor, que pasa la vida picando la flor, que pasa la vida picando la flor. Oigame señora,le vengo a cantar,
que es una promesa que quiero pagar
m
f
15
COMO PUERTO RICO CELEBRABA SUS TRULLAS DE REYES HACE UN SIGLO (El escritor puertorriqueño Manuel Alonso escribió en el siglo pa sado, hacia 1849, un libro sobre costumbres típicas de Puerto Rico.
En uno de sus capítulos habla del Aguinaldo y de las trullas de Reyes. A continuación reproducimos fragmentos de ese trabajo. Por él vemos que el espíritu de noble alegría existente en el siglo pasado para la época navideña,sigue aún vivo entre nosotros. También hoy celebramos las trullas de Reyes en muchos campos y pueblos de Puerto Rico. Ni el tiempo ni el progreso han podido matar las cos tumbres buenas que más ama nuestro pueblo.) Trullas a caballo
"Cojo mi caballo, lo aparejo, monto en él,¡y a buscar una trulla de gente conocida!"
Así dije yo hace algunos años la víspera de Reyes, y no bien hube andado una media hora, encontré lo que buscaba, esto es: treinta o cuarenta caballos reunidos marchando en la misma direc
ción que el mío, y montados por personas que yo conocía. 16
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Eran las ocho de la noche, la luna muy clara y las masas de nebhna parecían a lo lejos grandes lienzos que cubrían la falda de las montañas.
La trulla a que me reuní estaba formada por jóvenes de ambos sexos, con la adición indispensable de papás, mamás y tías. Había entre las chicas algunas muy bonitas, pero éstas llevaban ya su caballero cada una.
Agregúeme a la masa común, y empecé a hablar con el buen humor que nunca falta al que tiene delante seis o siete parejas ator teladas, y otras tantas dispuestas a la broma. En un momento me dijeron a las casas que pensaban ir, y a medias palabras y con signos sumamente disimulados, me enteraron de mil curiosos pormenores
que no convenia que comprendiese la parte reposada de la truUa.
Caminamos un poco sin que nada nuevo sucediese, hasta que llegamos a una casa de madera, construida sobre gruesos estantes, como son todas las de las personas acomodadas, donde se entabló la conversación siguiente:
—Muchacha, ¿todavía estás ahí? ¿Cómo es que no estás a punto de montar? 17
—^Tía Pepa, yo no puedo ir con usted como quedamos, porque no hay más que una bestia y es para mis hermanas, que ya van a
bajar; la otra se encojó esta tarde, y yo tengo que quedarme por ese motivo.
—Pero, muchacha,¿y las otras dos? —Se han ido en ellas mis hermanos.
—Vaya, vaya, eso sí que es buen chasco; cree que lo siento ... si la yegua que llevo no estuviera preñada, te ofrecería el anca. La joven que hablaba desde una ventana, era una morena que
remmcio a pintar por lo graciosa; conocíala yo, y mucho más a su respetable tía, que no mencionó a humo de pajas el estado intere18
sante de la yegua; así es que dirigiéndome a esta última dije: —Señora doña Pepa, mi caballo hace ancas y muy firme, si Rosita ha de quedarse, no será por lo que ha dicho, pues si gusta puede venir conmigo. Aquí hubo algunos cumplidos entre la tía y la sobrina, que deseaban mucho aceptar, y yo, que de todo corazón ansiaba tener a la segunda a las ancas de mi caballo. —No,no, mil gracias, decía la una.
—No podemos consentir que lleve usted esa molestia, añadía la otra.
—Señora, si Rosita es una molestia, ojalá que caigan sobre mí como gotas de agua en un día de tormenta. Por último, hicieron como que se determinaban, y, previos algu nos cumplidos de'la mamá, que salió a la ventana a saludarnos y darme gracias por un favor que yo recibía, nos despedimos,llevando yo por compañera para toda la noche a la más hermosa de la trulla. No tardamos en Uegar a la primera casa; echamos pie a tierra,
y nos colocamos reunidos al principio de la escalera; una música campestre acompañó a los que entonaban el aguinaldo nuevo, cuyos versos eran de uno de los cantores, y que se reducían al saludo de
costumbre a los amos de la casa y a desearles toda clase de prosperi
dades,si nos daban dulces, manjar blanco,buñuelos y otras mü cosas. Concluido el canto,apareció la famiha en lo más alto de la escalera,
bajóla el dueño de la casa y nos invitó a subir para tomar algún refresco, lo cual hicimos de muy buen grado. La mesa estabá colocada a un lado de la gran sala para dejar sitio bastante para la danza, y servida con toda profusión: en eUa no faltaban el manjar blanco, almojábanas, buñuelos de muchas clases,
hojaldres, cazuelas, una variedad infinita de dulces secos y
almí19
bar y varias clases de licores; parecía que sólo para nosotros se habían hecho todos los preparativos, y que aquel aparato no había de desplegarse cuatro o seis veces por lo menos durante la noche. Después de tomar con toda franqueza cada uno lo qiie quiso,
nos pusimos a danzar junto con los jóvenes de la casa; y no lo hubi mos hecho media hora, cuando fue preciso que nos despidiéramos
para que subiera a ocupar nuéstro lugar otra trulla, que esperaba ya nuestra sahda. Así pasamos toda la noche de una a otra parte, y en todas, a
poca diferencia, se repitió la misma escena; cogiéndonos el día sin que la venida del sol nos alegrase, porque terminaba Una noche de placer.
Tal es una trulla a caballo. Son muchas las que recorren los cam
pos, y fuera de algún raro incidente, como el que le dejen a uno el caballo desaparejado, o el aparejo sin caballo, principian todas y concluyen del mismo modo que empezó y acabó la de que he hablado. Crúzanse en ellas y de sus resultas amores, celos, pullas, chistes, riñas, amistades y cuanto se cruza en el mundo siempre que, con cualquier pretexto, se reúnen muchas personas. Con todo,es forzoso consignar aquí que, en general, los efectos de esta costumbre son buenos y muy buenos. Sin ella y otras semejantes, nuestros campe sinos no serían como son tan humana y generosamente hospitalarios. Las trullas a pie
Las truUas de a pie se componen de gente pobre, que no por eso se divierten menos; maraca en mano y tiple y carracho bajo del brazo, caminan, leguas enteras saltando barrancos, vadeando ríos
y trepando cerros, hasta que el sol les halla muchas veces a gran distancia de sus casas. Pero esto no les importa: continúan su camino
durante todo el día y la noche de Reyes, sin regresar de su peregri nación hasta el que sigue a este último, esto es, a los tres de haber abandonado sus casas.
Los versos que cantan en aquéllas con música variada y que son 20
a veces buenos,en estas últimas guardan el mismo aire siempre, y se
trasmiten de padres a hijos sin alteración en las palabras. Tal es el antiguo y muy sabido estribillo: Limas y limones Naranjas y limas Más vale la Virgen que todas las flores.
Trullas en San Juan
Los aguinaldos en la Capital están muy lejos de tener el carácter original que los del campo. Hay también trullas que van a algunas casas; pero son, como es fácil concebir, un remedo muy incompleto de aquellas agradables caravanas.
Un determinado número de personas sale por las calles pidiendo
aguinaldo; mas ¿acaso puede el eco de muchas voces remudas pro ducir el mismo efecto en una calle o dentro de una habitación, que en el campo?
Manuel Alonso(1849)
21
i LA PARABOLA DE ALGUN DIA por Esther M.Allison (mejicana)
Se reunieron ima vez, bajo los ojos de Dios, vm granito de polvo, casi imperceptible, ima gotita de agua, rninúscida, y ima semiUita oscura y pequeñísima. Hablaron entre sí:
—Algún día—dijo el polvo—, yo seré la montaña. Creceré hasta la cumbre,empinándome en la espera. Tocaré el cielo con mis manos
y entre mis dedos deshilaré las nubes y ovillaré las estrellas. Algún día, yo,tan gris, he de ser el vellón de la nieve,..
—Yo—dijo la gotita de agua—,seré algún día el mar. Juntán dome con la Uuvia y el rocío, rizaré las olas y bajaré a forjar nácares y corales. Visitaré las islas con mi pie de espuma y las abrazaré con mi cántico inmenso. A través de mi vigilia, yo, tan menuda, seré algún día el horizonte Las oía en süencio la simiente. Dios la miró con ternura:
-Han tenido voz el camino y la marea,la altura y la profundi22
dad.¿ Cuál es, ahora,tu palabra?
—Sólo puedo hablar de mi muerte—respondió el germen—.Des cenderé a mi tumba escondida y moriré aUí, calladamente, renun
ciando a la luz y a la brisa, a la paloma y a la abeja. Pero romperé mi sudario algún día para resucitar en la sangre de la manzana o en
el corazón del óleo. Algún dia seré la sombra del árbol, el fuego del hogar o el pan de la mesa.Volaré con el perfinne de mis flores y seré música en el pico de mis nidos. Así, tan suelta, seré algún día oro
palpable en la cosecha o en la miel. Yo, tan débil, seré algún día la fuerza de la vida.
Y Dios sonrió. Con el amor con que viste a los linos del valle y
aHmenta a los pájaros del campo. Con el amor con que levanta la mínima chispilla hasta el sitio celeste del lucero. Con el amor con que sonrió ima vez El mismo,entre vagidos,en su pesebre de Belén: —Que aprendan de ti los hombres—le dijo—a sembrar en sus almas la esperanza... 23
AGUINALDO Si estás acostado
no dejes tu cama
que es una patrulla que va de pasada. A la media noche
ya el gallo cantó en su voz decía
ya Cristo nació. Esta casa tiene esquina y esquina se siembran las rosas
y nacen clavelines. De abajo venimos
repartiendo bojitas pero a tí te traigo de las más bonitas. Esta casa tiene
sala y comedor y en el medio tiene a Nuestro Señor.
24
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EL VILLANCICO (Fragmento de un trabajo de la Dra. María Cadilla de Martínez, escritora puertorriqueña.) En Puerto Rico la costumbre de cantar villancicos nació con
el establecimiento de la religión católica, precisamente en los albores de la colonización y la conquista. Don Juan Ponce de León en 1509 pidió insistentemente que se
le enviaran clérigos para salvación de las almas.
El rey Fernando el Católico, en 25 de julio de 1511, dio orden, a Juan Cerón y Miguel Díaz,encargados por don Diego, del Gobier
no de la Isla, para que hicieran "una capilla con la advocación de San Juan Bautista, y un monasterio, aunque pequeño, para frailes franciscanos, cuya doctrina es muy saludable, nombrando para regir la diócesis—recién creada—a don Alonso Manso.
Este obispo, el 12 de mayo de 1512, nombró en Sevilla a un Chantre y doce capellanes de coro para los rituales entre los cuales era imprescindible entonces, en la Natividad, el cantar villancicos.
Es lógico que acá se perpetuara con ello la tradición española que con el tiempo adquirió arraigo y tintes regionales. Todos los nacidos en el país somos testigos conscientes del hecho
que tiene en nuestras almas perfumes candorosos de la niñez. El doc tor CoU y Tosté, en reconocimiento de eUo, dijo de esta suerte:
"Nuestros aguinaldos son inolvidables. Ya en 1843los recordaba
el poeta Vasallo como cosa vieja y dificü de echar abajo de una plumada. Tenían sabor místico. Entonces aromaban los lirios de la fe a los creyentes. Era lo que nuestros trovadores llaniaban cantar a lo divino y lo humano."
Entre los ejemplos de a principio del siglo XIX o anteriores, 25
que nos da el citado historiador, están éstos: Alabar a Dios
por ser primero; después de alabarle me siento en el suelo.
Aquí está la trulla
i
del año pasado, que viene a pediros le den aguinaldo. A la media noche
y al rigor del yelo, entre humildes pajas nació el Rey del Cielo.
Naranjas y Hmas, Hmas y limones, más vale la Virgen que todas las flores...
Añade Coll y Tosté que villancicos por el estilo se cantaban en
las temporadas de Reyes, al alegre son de la música campestre, de puerta en puerta, en las casas de campo, por familias conocidas, siempre con el coro de "Naranjas y limones" u otro adecuado. Como en Puerto Rico,en Castilla todavía se usan los villancicos
para alegrar las fiestas de los Reyes y con la particularidad de que las letras de los cantares de allá en los que se piden aguinaldos,tienen
gran similitud con las de Puerto Rico. Nuestro pueblo ha preferido la forma del villancico. Como diji mos, era la que abundaba en España en nuestros albores colonizadores.
Es segmro—^lo hemos comprobado—que muchos de nuestros
26
JJ
villancicos pasaron de España a nuestra tierra, sufriendo sólo leves alteraciones para acomodarse al gusto popular. EUo, no obstante, no implica que nuestros villanciqueros regionales no tu viesen originalidad.
Muchos de nuestros villancicos son auténticamente regionales
como puede verse por algunos de los siguientes que hemos recogido de la tradición oral:
De tierra lejana venimos a verte; nos trajo por guía la estrella de Oriente.
El buey,como humilde, las pajas le echaba, la maldita muía
lo descobijaba. Al recién nacido, que es Rey de los Reyes, oro le regalan para ornar sus sienes.
Venid, pastorcillos, venid a adorar
al Rey de los Cielos
que ha nacido ya. Llegaron los Reyes que no habían venido; vienen refrescando
los campos floridos. Denme mi aguinaldo con aquel cariño con que se lo dieron los Reyes al Niño. 27
Desde el seboruco
jasta el empeirao venimos cantando
el aguinaldo. A la Virgen limas le doy con limones; Al Niño Jazmines de todos colores.
La jalda de casa está enflorecía, que nació esta noche el Niño Mesías.
La estrellita luce detrás de los cerros
pues de madrugada hoy nació el lucero.
Jasta aquí llegamos y viene el estógamo pisando el rocío,
bastante aflegío. Cantemos toítos
con tiple y güiro al Sol que ha nació que alumbra los Cielos.
Fragantes y encantadores por el subjetivismo poético que pal
pita en ellos, maravillosos por su lírica exuberancia y como testi monio de una tradición que perdura, que no muere y que es precioso resto de sacros entusiasmos, nuestros villancicos van desde la tradi ción deliciosa al templo de la solemnidad y de éste a las almas para
darles la historia del suceso más grande que recuerda la Humanidad: el nacimiento de Jesús. 28
CANTAEES DE NAVIDAD I
Atabales tocan
en Belén, pastor;
trompeticas suenan; alégrame el son. En la santa iglesia tocan a maitines, y los "seis" del cielo los laúdes dicen.
II
Los ojos del Niño son graciosos,lindos y beUos, y tienen un no sé qué en eUos que me roba el corazón. III
¡Vamos pastorcitos, vamos a Belén
A ver a la Virgen y al Niño también! Al pequeño Niño
que ha nacido ya con alegres cantos vamos a arruUar.
¡Vamos pastorcitos, vamos a adorar
al Rey de los cielos que está en el portal! 29
.*VÍÍ -
30
INDICE
Nuestras comunidades en la celebración de la Navidad
Pag. 3
Introducción al Evangelio de San Juan
5
Historia y leyenda de los Reyes Magos
7
Carta de un niño rico al Rey Mago Gaspar (poema)
10
La curiosa historia de las tarjetas de Navidad
13
Aguinaldo
15
Cómo Puerto Rico celebraba sus trullas de reyes hace un siglo
16
La Parábola de algún día
22
Aguinaldo
24
El villancico
25
Cantares de Navidad
29
31
EDITOR Y REDACTOR:
René Marqués INVESTIGADORES DE MATERIAL:
René Marqués Pedro Juan Soto
DISEÑADOR GRAFICO: Rafael Tufiño
ILUSTRADORES: Isabel Bemal
José Manuel Figueroa Tony Maldonado José Meléndez Contreras Carlos Osorio
Carlos Raquel Rivera Rafael Tufiño Eduardo Vera Cortés
NOTA DE CREDITO: Deseamos manifestar nuestro
agradecimiento a "Semana" por habernos permitido utilizar algún material originalmente publicado en dicho semanario.
Impresión: Talleres de la División de Educación de la Comunidad
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