CARLOS N. CARRERAS
BETANCES EL
ANTILLANO PROSCRITO
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SAN JUAN, Puerto Rico
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A Ernesto Juan Fonfrlasy mi hermano en inquietudes liter arias, quien me animo a concluir este libro, que le dedico con mi mas cordial carino. CARLOS N . CARRERAS
SIblIoteca u. p. r . FEB 2 1 1962
A PUERTAS ABIERTAS La cimera pcrsonalidad. de Betances impone hoy, como ayer, un criterio apasionado de juerte sabor puertorriqueno, aun en aquellos que trasiegan en ajenas tiendos al ideario del Apostol. Asi fue de exult ante, incisiva y fatigosa, sin dejar de ser meollo^^ de conciencia patria desde el alborear de su vida, la Yinea de conducta que le trazara el destino. y que el siguio como un ilurninado contra toda opresion y desacuerdo, frente a la injuria vesanica y la callosa persecucion que ve'ia sujrir a su pueblo, dolidarnente mas sentida que la que llagaba su carne de exilio y de miserius. -\Este libro es sobre ese hombre de hermosos e incumplidos sue- s fios, de vision clamorosa, de esperan7/ido destino, que se dio a todo lo largo de su vida de mdrtir a la tarea de cuajar para sus compatriotas un pueblo libre, limarulo las cadenas que le ataban a la esclavitud y a la barbaric, frente a la incomprension y la ° apatia de aquellos mismos por quienes sacrificaba vida, libertad y bienes. Conocia a los que preferian cortservar la cicatriz del latigo sobre las espaldas por razon de las dddivas gubernativas, o del incienso que se aventaba en los lujosos salones de la mansion ejecutiva donde alternaban altos personajes de la Corte colonialista. Conocia a los sahumados de las claras luces de lu libertad, proscritos por v
los entreguistas, pero integerrimos, patriotas, puertorriquehos, a quiencs el dedicaba la intima floracion de su calor hermano. Este libro es sobre ese hombre. Hombre que fue grande en trayectoria de inmortalidad, indice de un amor exiraordinario para su pueblo, contnbucion esa mas que suficiente para Jiacerlo merecedor del reeuerdo vivo de los suyos. Este libro lo escribio un poeta. Un poeta de fina sensibilidad. Solo asi la figura procer de Betances responde a sus altos valores morales y humanos. Solo asi el cuajo de su dedicada vida trasunta heroicidad. Solo asi el claror de sus ideas se vierte en limpio cristal, la lealtad de sus acciones calibra patriotismo invulnerable y la raiz cristiana de donde arrancan sus principios humanos entrana la grandeza de sus suenos en bien de su patria. Un poeta dulce como Carlos N. Carreras escribio este libro. Vivid a Betances como este vivid a su tierra irredenta y perdida. Este libro se publica porque otro hombre que no es poeta, pero que es hombre de dulce sentir y querer en la personalidad de Betances, ha querido. Es un jibaro que Betances hubiera tenido a bien en su amistad. Se llama Sergio Davila. No le conocen los poetas ni los intelectuales, pero las estrellas se ahuecan en el rielar infinito del cielo para tejerle una guirnalda y saber le de los que admiran y aplauden. Sergio Davila no es poeta ni escribe, pero sueha. Y sono en Betances y le quiso en su gloriosa odisea patriotica. Y le venero en su orfandad infinita. Y le hizo suyo en su sueho incumplido. Uno, inmenso} apenas si cabe en estas lineas: Betances. Otro, sohador, trino de aves Carreras. Un tercero que, sin^ espadas ni verbos, arranca de los tesoros escorulidos de la ruralia y hace que el ave cante y la luz del reeuerdo y del amor trasmonte por sobre la linea lejana del olvido y se haga presente de veneracion puertorriqueha. Este hombre, que es Sergio Davila, primero talla un busto en su heredad de Bayamon, donde el grande exilado hacese mirar, y ahora su mano dadivosa hace vosible la verdad del poeta Carreras en la publicacion de su libro. Tres enamorados de la verdad. VI
El transfigurado de la patria casi siempre ausente, presents siempre en su amor y en su lucha. Carlos, enamorado de la amistad. Sergio, entranado en ella como orifice de ella misma. De la amistad sin fisuras, espigada a conciencia de noblezas, de mano ancha, a ojos abiertos. Se dieron asi entranablernente. con mistica y profunda uncion. Una tarde Carlos y yo juntos dialogdbamos. En un momento se aislo de mi compahia. Se volco introspectivo, intimo. Le deje estar sin interrumpirle. Le segui en su pcnsamiento. Betances se traducia emocionadamente sobre plinto de recuerdos y leyendas. En realidad apotcosica, en exilio doloroso. Era un trance de parto intelectual. Manos ajenas no podian bregar con la sutil urdimbre que prornetia el nacimiento de un fruto ansiosamente aguardado. Su semblante se cubrio de un suave tinte sonrosado, sus ojos se hincharon de esperanzas y una sonrisa madrugo lisonjera en sus labios. Ya tengo a Betances como debe ser. De ahi en adelante el poeta volco su emotion en un sortilegio de pensamientos e ideas, monologando egoist a su amistad con el Apostol, comiendose las palabras, temeroso de que alguna se quedara sin salir de dentro de su imagination. Yo vivi este divino instante cuando el poeta plasmaba en realidad su Betances. Lo vi3 a soltura de inspiration, galopar sobre la historia, repitiendo el vagido estentoreo de litiertad para la tierra y para el hombre esclavo que Betances pronunciara y viviera a pleno esfuerzo de vida. Este hbro es obra de un poeta que fue amigo iimpio, como Carlos Carreras, sobre otro poeta y luchador, como Betances, transfigurado en la patria, para vivir por ella como ninguno otro y morir por ella, sin poderla ver libre, sin saberla feliz, teniendola presente en el sueno eterno de su muerte. Ese grande hombre} esc grande y jocundo puertorriqueno se I lame Ramon Emeterio Betances. ERNKSTO
JUAN
San Juan, Puerto Rico, a 11 de abril de 1961. VII
FONFRIAS.
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CUNA DEL PROCER En un caseron de madera y ladrillo de dos pisos, techo cubierlo de tejas de barro, grandes ventanas por los lados y balcon de balaustres torneados a su alrededor, que se ve no m u y lejos del centro de Cabo Rojo, ocurre algo de particular a altas horas de cierta iloche, casi enlrada la madrugada... Entre las sombras espesas, aparte del farol, que el sereno recorre midiendolas acompasadamente con paso lento y cansado, no hay otra luz en el pueblo que la de la casa en vela... De momento un coche de un solo caballo para en seco frente al balcon. Desde lejos puede precisarse en el claroscuro de la puerta. no mas que el contorno de dos personas, como dos bultos; un hombre alto y una mujer regordeta de achatada estatura, con un manto por la cabeza y un maletin de cuero en la mano, que se apean y entran aprisa... A poco rato desgarra el silencio de la noche el llanto de una voz adelgazada, tierna, infantil: jHa nacido u n nino! Es el 8 de abril de 1827. r el dia 7 -la casa se ve concurrida de vecinos. Alrededor de la cuna del infante, las hermanas que sonrien: Demetria,
Ines, Clara, Teresa y el pequeno Adolfo, que se alegra de tener un hermanito. Con el los hace gracias al nino el benevolo ti'o Francisco, hennano del padre. iComo se llama el recien nacido? El almanaque responde: «Dionisio, Amancio, Alberto Magno.» Pero los padres le han cambiado estos nombres por el de Ramon Emeterio. Los nacidos en esta fecha estan bajo el signo de Tauros. jYa veremos! <;Y los padres? Son sus padres Felipe Betances y Carmen Alacan. Hijo de padres buenos y honrados. En el pueblo se les aprecia. Don Felipe cuida con esmero de su hacienda. JVo es rico, pero la familia goza de comodidad. Es hombre callado Al«o reservado y acaso un poco frio para algunos. Sobrio para las pers o n s de buen tono. Dona Carmen, muy do su casa, muy sonora. Gusta mas de las labores del hogar que do los esparcimienlos so-
Pasan los afios. Crece el nino en aquel pueblecillo y pronto se sigmfica su precoz inteligencia. Gusta de ver pelear a los gallos. Hace gimnasia y alardea de dar saltos mortales; domina el trapecio a pu so y ejecuta la plancha. Los gallos y la esgrima despues ocupan toda su p a g i n a t i o n de chico. Hace sus travesuras y presume^ ya de una independencia de idea que va moldeando su caracter, al ngor del padre que cornge y la suavidad de la madre que pcrdona. SuL Cpjra de adolescente es bella. Tiene arrogancia el mozo. Sus cabellos alborotados siempre, suaves y castanos en precioso desorden Es ardiente. Su rostro apacible atrae por la mirada dulce y profetica, como si en el forido de sus ojos se adivinase algo grande que germma en su alma. Ha le.'do El Quijotc a la temprana edad en que se confunde t Z S Z C°" I T ' i , r ® « Las vidas paralclas, de Plutarco.
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m m . inniorlal:
del d i m , w e C U m p l e C O n " r a r a I " i f l ° d o l a m a n o , n s mananns del domingo a oir misa en la iglesia, pero el la ove de pie y atras. en la primera Cla, sin dorse golpes de pecho. No comulga. Es mason. Esquiva los sermones del cura. La ma re jamas se ha confesado. Esto disgusta al parroco, que los 1 mira de reojo... De la vista del mozo no se escapa el cuadro que impresiona su 2
rnente. Gobierna el pais el capitan general Miguel de la Torre. Es epoca en que se sufre el absolutismo. ^Quien es el general de la Torre? Su historia excita la imagination de estechico. La Torre es aquel que comandaba las tropas espanolas en Venezuela, y a quien Bolivar vencio en Carabobo en 1821. Su Gobiemo tolera el vicio en toda su amplitud. No permite las reuniones mas alia del toque de la oration. Este gobernador prohibe, ademas, andar por las calles despues de las diez de la noche, y hasta el traslado del ganado de un sitio a otro, sin licencia, lo prohibe. T e m e que las doctrinas revolucionarias que aun humean contagien a Puerto Rico, y fomenta diversiones populares. \Pueblo que se divierte no conspira! Pero tras su nombre se hace inevrtable el eco del celebre Decreto de Bolivar, que todavia al correr de los anos zumba en los oidos: «Espanoles, contad con la muerte, aun siendo indiferentes si no obrais activamente en obsequio de la libertad d e Venezuela. Americanos: contad con la vida aun cuando seais culpables.» El eco de la revolution de Mexico, como e l de la de Caracas en 1810, acaudillada nor Miranda v Bolivar, liizo que el Consejo de la Regencia del Gobierno espanol—temeroso de que la Isla de Puerto Rico tomara alientos analogos—dictara una Real orden en la cual se le conferia al gobernador Melendez, por entonces, «autoridad discrecional absoluta en los asuntos d e administration y de seguridad publica». Esta Real orden, que h a l i a de prolongarse en vigor por largos anos, fue conocida por el nombre de «Facultades Omnimodas». Tal Decreto, en realidad, constituia para los puertorriquenos una grave amenaza a sus derechos. Cuando las celebres Cortes de Cadiz aprueban, en 1812, una nueva Constitution, reconociendo igualdad de derechos politicos y civiles en todos los dominios espanoles, por prlrnora vez la voz de Puerto Rico se oye clamar por reformas, en defensa del derecho, en las palabras del primer diputado que el ernia a aquella gran Asamblea. Cabele esta gloria a Ramon Pover, el esclarecido patriota que por sus brillantes meritos ocupa""^ Vicepresidencia del Congreso. Power no titubea un instante, tan pronto se abren las sesiones para pedir la derogacion de las Facujiades Omnimodas. Su voz energica se alza en la Asamblea: cl^ia orden barbara -^dice—ha producido en Puerto Rico el e s p a n ^ o efecto que facjlmente comprendera Su Majestad: cada ciu^dano, tremulo y
consternado, espera en todos los momentos ver asaltado el sagrado asilo de su domicilio; cada uno teme verse arrancado del seno de su Patria, de los brazos de una tierna esposa, o de una aniante familia, para ser confinado a una region de horror en que espera la muerte lejos del dulce suelo en que nacio... Todos veil comprometido el respetable derecho de la propiedad que heredaron o que ban sabido adquirir con su laborioso inanejo. jQue suerte tan lastimosa y tan poco merecida la de mis compatriotasb / / P o w e r , con sus palabras, impresiono al Congreso. Se revocaron laf facultades omnimodas. Pero trece anos mas tarde, en el 1825. se restablecieron al ocupar el trono Fernando VII. Las facultades omnimodas habia de padecerlas el pueblo hasta que surgiera la Republica en Espana y las derogaran de nuevo en 1873. En tanto. el absolutismo quedaba implantado en todo su rigor. El Gobierno de Puerto Rico veiase centralizado en el capitan general que la Corona designara. Los puertorriqueiios no tenian intervention alguna «ni en la confection de sus leyes, reglamentos y ordenanzas propias para hacer su felicidad, ni tampoco en la administrations En este ambiente se desarrolla la conciencia del nino. Trece anos de edad cuenta, cuando otro capitan general, Santiago Mendez Vigo, empobrece el pueblo de Cabo Rojo con la clausura de su puerto. Mendez Vigo trata de dar vida a la ciudad de Mayagiiez. Para ello obliga a los barcos que arriben y se despachen por este puerto, que beneficia a costa del otro. jLas facultades omnimodas de los gobernadores! jEl militarismo predominando en las esferas! jLa tirania! Otro cuadro de terror inexplicable a los ojos de una mente joven tenia lugar en el ambiente. jLa esclavitud! Muchas veces presencia el mozo las escenas alegres de los esclavos, cuando en dia de fiesta celebran sus bailes. E n la hacienda hacen ruoda con sus trajes pintorescos; panolon rojo amarrado a la cabeza y falda de ancho ruedo a cuadro, las mujeres. Los hombres casi todos vestidos de dril de algodon, bianco o azul, trenzandose en una alegria cuasi salvaje al son del bongo. Pero estas escenas cambian al otro dia, cuando se ve a u n esclavo semidesnudo, tumbado boca abajo en el suelo, sufriendo ol castigo de fuertes azotes que rasgan la piel de su espalda; los verdugones revientan en borhotones de sangre... 4
0 S Esto y mas con.emplan ^ uTLchfy a a mas tiernos. Su infancy' s i c i o n e s . iLibertad! es la rgs disp0 dispone su voluniad P ® 1 ^ d e C n i d a explication en sus labios palabra que toda\ia c o s q u illearle en la m a s a de la sangre. frescos. Pero 1 . q u e • s i e m b r a espanto y Es fruto propio en reaccion a
aivilece. . i n sus padres para F r a n c i a . Va a A edad convemente I c Sera medico. E n Ja elecomprender estudios a se ( ] e a c u e r d o e l p a d r e y la m a d r e , ci6n profesional se ban pue ^ ^ ^ dg su proposlto. considerando la vocacion de • e l m o i d e . Asunila A Paris llega cuando es cera blanu p a h u m a n Q Cursa
I i S , cxprosn con L I t a H M « « 1»» f " rrua Sus versos los escribe en frances. Se afili a a la escue a S ) de Vigny, que es la de Musset y V i c t o r H u g o . Su So.r d'Aulomnc y la Matinee du Printcmps, son p O . e m a s d e ^ a c l 6 en este memento en que prevalece el r o m a n ^ s m o m o d e r n o . Oh! viens pres de moi, r e v e ^ g Sur ce vieux tronc d'arbre t ' a ^ e o i r ; Car e'est l'heure ou toute a m ^ prie; Viens recueillir les chants du § 0 Jr. En estos dias traduce las Elegias, de P e t r ^ r C a , y los poemas de Tibulo, a este idioma. Conoce a Victor Hugc^ es decir, contempla e n came y hueso al hombre que es el m a y ^ r poeta del siglo. Se Gja en el demasiado, con admiracion p r o f u n ^ a ? en todo cuanto es (]e admirarse en el gran poeta y gran p a t r i a ^ q u e sostiene el estaiidarte de una escuela y produce obras r ^ r a v i l l o s a s como u n gexiio. En este amplio escenario de civilizacion, e \ joven Betances es
ya docto en letras y ciencias. A su voluntad, que se alza ante los grandes modelos, a los que vuelve el corazon y fija los ojos, corre parejo su sensibilidad exquisita de poeta. Es el aiio de 1848. Betances retoma a su tierra para volver por segunda vez a Paris, donde continuara su carrera de medico. Es lastima que sus ojos no presencien el espectaculo mas trascendental de esta epoca, que toma action cuatro o seis semanas despues de su partida. El 20 de diciembre. Eligen al Principe Luis Napoleon Bonaparte Presidente de la Republica. El Principe, con la Gran Cruz de la Legion de Honor al pecho, presta juramento ante la Asamblea National Francesa. J u r a «permanecer fiel a la Republica democratica, una c indivisible, y llenar todos los deberes que impone la C o n s t i t u t i o n s Asi queda la suerte de la Republica en las manos de u n Principe imperial. Este solemne acto es el prologo, como dice Varona, de u n a farsa que mas tarde culminara en tragedia. El destino le reservara al joven criollo 1111 sitio entre los espectadores, para cuando se desarrollen los acontecimientos... E n tanto le veiuos ahora en Cabo Rojo, cuando su prestigio alborea, consagrado P o r sus primeros anos de estudiante en Paris. En el pueblo, su pueblo, le aguardan hipersensibles dias de carino que retienen con haJagadora amabilidad su inexorable partida. Los amigos de la i n f a n c i a que h a n crecido como el, las hermanas que le rodean en la casa Y las primas que se consideran videntes vaticinadoras del porvojiir risueno que le aguarda. La pequena Carmen hija de su h e r m ^ ^ Clara, tiene doce anos. Preciosa flor en capullo que pronto r o m p e d en sugestivos encantos... Pero observa desde que lleg6, en todas partes, el vacio que ha dejado su madre al morir. A todas sus ojos como que la buscan en el aposento que ahora ocupa e\i y que era el mismo de ella... Su padre, don Felipe, esta fi'sicamente m u y cambiado. Mas viejo. pero aparentemo n t^ se man tiene en su recia estructura, vigoroso como siempre. CiA^ido Hego el hi jo ausente le estrecho en sus brazos y se le s a j ^ ^ n las lagrimas. Ahora, en la m a n a n a brillante de verano, que la epidermis y tuesta la piel, el padre y 0 ] hijo m o n t a n a c ^ ^ j l o para visitar la hacienda. No m u y lejos se divisa ya el r a n c ^ ^ o de los esclavos. El padre, en su hermetisnio se m u e s t r a s a t i s f ^ ^ ^ de c a m i n a r con el mozo, que va hablandole de su vida en R ^ ^ a . Don Felipe sonrie/ Se ablanda su gosto
ratos y florece una sonrisa de bondad en su semblante que ennoblece su rostro curtido. Todo esta igual en el paisaje. Uno que otro arbol tumbado en el camino; una que otra casa mas en la vecindad de la hacienda. Bajo el cielo de u n azul purisimo, aspirando el aire que se aroma de melaza, contempla el panorama que se le viene a los ojos, y sin poderlo contener exclama: «|Esto es la Patria!» A poco mas vese rodeado de negros que paran las carretas con sus bueyes y rien de contento. sombrero en mano y sin despegar los labios al saludarlo. De momento una negra gorda se aproxima y liabla: «jSanto Dios, si es el niiio! jQuc cregido esta el amito!» Y quiere caer de rodillas, abultados los ojos por el llanto, pero el se lo impide estrechandola en sus brazos, junto al padre, que contempla la patetica escena sin decir una palabra. Otro dia de estos, en la habitation que ocupa, se mece apacible en una hamaca y conversa con su h e r m a n a Demetria. Del coloquio recibe el primer golpe de las desdichas domesticas. Demetria, que es la rnenor de sus hermanas, pero m a y o r que el, le reGere asuntos de familia durante su ausencia. Algo que le ha ocurrido de extrema delicadeza, que le han echado en cara y que le duele, aparte del trato que le dieron en su education, al punto que el joven no puede contenerse al oirla y exclama con indignation: «jHas debido pegarle fuego a la casa!» Pero hay algo mas que ignora. De ello se entera en trance de disgusto. Se refiere al origen de su sangre. ^Como? ^Puede ser que a pesar de su flscnomia de tan correctas facciou es > esa n a n z casi helenica, esos labios finos y ese pelo ondulante y suave, por sus venas corra alguna gota de sangre africana? Insospechable era para el como para sus hermanas el caso. Pero u n dia? inesperadamente. el secreto se revela y se entera con toda claridad de su origen. Una "hermana joven dc su padre—su tia A n a — . proxima a contraer matrimonio con un don Jose, de abolengo, pro^' 00 ^ envidia e etJ ara a otras chicas casaderas del pueblo y le s a c a r o u °. ^axnTla eso origenes de raza. ^Que particularidad h^bies^ P a r a 05 1 Betances, de tan resistente estructura irioral? Six euibargo, «parece que fue preciso negarla entonces, o que por est^ r e n r e ^ | a c o n a ley espanola hubo de hacerse informacion J e l ^ a n c u r a de sangre 7
y de probarse a los ojos de todos que los Betances eran tan blancos como cualquier Pelayo, y hasta como cualquier irlandes si era necesario, lo que quedo probado al fin, segun la ley, que pone a media noche las doce del dia». Pero este secreto de familia era un arma en manos del cura, el padre Velez, a quien hubo de recunirse. Si el cura habia accedido al caso, no por eso dejaba de ser enemigo de la familia y aguardaba mejor momento para su venganza. Un dia el clerigo vengativo envio las partidas de bautismo ^ que delataban el secreto del origen y la ilegitimidad del apellido. Es entonces que Ramon Emeterio se entera de la venganza del padre Velez, y le parece tan miserable que ni le excita la menor emotion, ni el desprecio siquiera. Por el contrario, sus labios solo se despegan para pronunciar dos palabras: «jMas h o n r a d o b Mas adelante le oiremos decir al tratarse de su ascendencia, aunque en tono humoristico: «En tiempo de la conquista hubo en Santo Domingo u n fraile que no quiso ser obispo, llamado Betanzos, de talento seguramente. Dios crey6 tal vez que rehusaba la dignidad por soberbia y nos esta castigando. Digo, si el tal fraile es el jefe de la familia. Cuando no fue mas que por desprecio a la riqueza y los honores, que es u n a cualidad eminentemente cristiana. En cambio, el fraile se echo a tener hijos a pares; y los tuvo en Santo Domingo, y los tuvo en Mexico, adonde fue despues, y todavia hay Betanzos. Uno de estos es conocido como bandido, creo, o como general. No me acuerdo bien.» Transcurren los meses y llega la hora de partir otra vez para Francia. Estamos a mediados del siglo X D t justamente. Y le vemos ahora por segunda vez en la capital del mundo. Son los tiempos en que cursa su carrera de Medicina y se da a las letras. Adapta ^ a l teatro espanol la Alularia, de Plauto. Suelta rienda al humorismo en la satira; ese humorismo que siempre le caracteriza y que habra de advertirse en sus cartas. Produce innumerables poemas a la vez que escribe la comedia en verso Un cousin de Louis XIV. y despues Les Courtisanes, tambien obra de teatro que le vale la consagracion del severo critico Jules Janin. Sin embargo, esta pasion por las letras en que tan airosamente se manifiesta, y en la que logra triunfos de madurez en plena juventud, no le ticnta n nesdenar la ciencia.
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Pasa el ario L 850 y esta termmando el 1851... El 2 de diciembrc p r ^ s e n c i a n los o o s del estudiante de Medicina el terrible espectaculo d e ver a Paris (cupado militarmente. Se entera de q u e h a n violado p o x - las armas el Palacio del Congreso y que h a n disuelto la A s a m b l e a N a c o n a l . Ve encerrar en la carcel a prestigiosos g e x i e r a l e s y coiducir a prision a los politicos m a s ilustres. <>Que suxoede? Al amanecer deeste infausto dia, Luis Napoleon Bonaparte, eL Presidente d< la Republica, se olvida de sus jurarnentos y, contra l a Constitucion. incuba en los cuarteles el nacimiento de un Imperio. Republica si desgarra y a los gritos de dolor corre la sangre... Se levantan barricadas en las calles. El pueblo hace resistencia r o s p o n d i e n d o o n el rugido de la metralla. jAlri <va Victor Hugo! E . 1 hombre de a pluma poderosa. El representante del pueblo, que h ^ podido e v a l i r los esbirros que le perseguian. Se funde con el p u e b l o . En m a i g a s de camisa vesele arengar a la xnuchedumbre que i n v a d e las calbs y forCejea contra 30.000 soldados. Herbillon hace a z o t a r a los n r i o s que siguen el ejemplo heroico de sus padres. A m . n a mujer qui carga los cartuchos a los patriotas la atrapan y la f u i s i l a n sin pnceso. Los soldados hacen descargas contra una casa l l e n a de ciuda3anos que se ven caer muertos. L a s aguas del Sena s c b cubren de (adaveres. Toda resistencia es inutil. Los heroes caen v e n c i d o s . Otrcs heroes marchan al presidio. Otros al destierro... r<Tapoleon III r u e c a la f a j a de Presidente por la corona de Empei-^idor. Victor t l u g o es proscrito a la isla de Jersey... Betances \ e partir al destierro al poeta que por largo tiempo lrxabia leido. / I gran retorico que le arrebataba, al patriota martir r ^ n e algun dia inspirara su amor apasionado por s u patria...
En 1853 J\am6n Emeterio Betances termxna brillantementc s u s estudios l e Medicina en la Universidad d ^ Paris. Esa tarde, c^uando entra a la pension, es el portero, el vi^jo portero a quien s i e m p r e g a s t ^ a bromas, el que realmente, descubriendose con la l^oina en la priano, le llama «jDocteur BetancesU, como si estas |-»alabras, qu< por primera vez oye fuera de las aulas, fuesen sacranientales. El joven doctor sonrie con agradabi^idad. Cuenta veintitres anos dw edad. ^iSTo es suyo el porvenir?...
del cementerio, donde no habia un palmo de tierra para cavar una fosa mas. Abrianse zanjas en los campos y en ellas lanzabanse a montones los cadaveres/ Hubo casos, y no pocos, de enterrar personas vivas considerandolas muertas. El doctor Betances se da solicito a enfrentarse con el mal que azota la poblacion de Mayagiiez. Cuando todos huyen despavoridos temblando de panico, la figura del joven medico se levanta dando frente a la epidemia, que combate con el ejercicio de su profesi6ii. Acude a todas partes. Entabla una luclia miproba. Ordena que, ° S r a n d l 0 s l r ™ l ; n d o s d e l o s esclavos. [Arde el fuego que purir fica Dicta ordenes de higiene entre los negros. Separa a la gente sana de los atacados por la peste. Pasa noches en vela estudiando la enfermedad a la vez que la combate en medio de tantas fatigas v penahdadcs. Su ojo chnico sigue el curso de la epidemia Y cuando prescnpciones de sus colegas fallan en el resultado el ensava el
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quiere advertir al Betances unico. No es extrano ver a un anciano por estos dias, con el nietecito de la mano, acercarse a el, para decirle al nino con voz temblorosa: «jConocelo!» Ni mas de una mujer correr al balcon con los ojos dulzonamente nublados por una lagrima, levantar, cuando pasa, en los brazos al hi jo de sus entranas para impresionarle la mente al pequeiiuelo con el ejemplo de aquel hombre sublime... <rTodo Mayagiiez procuraba el retrato de su Salvador, y hasta en la ultima rancheria de los campos aparecia la Cgura del doctor Betances. Su imagen estaba en todas paries y se le veneraba como la de un santo.» (Son palabras de Neumann.) Pero no es posible para un hombre de la sensibilidad de Betances vivir en un medio privado de libertad, y donde no prevalecian los derechos naturales. Las atrocidades del Codigo Negro, que habia dictado Prim, temiendo la rebelion de los esclavos, impresionado por el levantamiento de estos, que hicieron correr la sangre en Martinica, y por indicios de conjeturas descubiertas eh Puerto Rico, presentaba el mas repugnante espectaculo. Cierto que Pezuela despues abolio estas disposiciones, pero no por eso dejeba de ser menos irritante la esclavitud y de seguir practicanflose los horrendos castigos y crimenes que antes se cometian.
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• • En Puerto mco^Jos^s^I^ns^aniQS-jlggaron a sublevarse. Eran dociles bestias de carga. Mansos en las fatlgas del trabajo. Hubo sus conspiradores, como en Toa-Baja, Bayamon, Guayama y Ponce, pero los cabecillas fueron muertos en el acto al dictado dell Codigo Negro, que no solo autorizaba el castigo, sino a la dispo-^ sicion de la vida del siervo por el amo. Casos vieronse, como el de los estancieros Tristini y Almodovar, de Ponce, en que los esclavos Francisco y Pablo erigieronse en caudillos de una tramada rebelion. Pero Santiago, otro esclavo de la hacienda de David Laporte, con quien contaban para el fraguado acto, corrio y soplo a su amo los siniestros propositos de sus companeros. Pablo y Francisco le incitaban a el y a los demas esclavos para levantarse y dar el grito de libertad, incendiar las haciendas, matar a todos los
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blancos y saquear luego la poblacion. Ambos cabecillas fueron pasados por las arroas. y los esclavos a quienes habian comprometido hablandoles sobre los planes, sufrieron la pena de numerosos azotes en presencia de los demas.
^ Betances se Oja mucho en el dolor de su patria, y esa mirada profunda en la contemplation del cuadro ha de perderle. <>C6mo evitarlo? Sus ideas comienzan a llamearle en la cabeza. Pero sigue beneficiando a su pueblo en tanto, y, tras largos esfuerzos y dificultades, que vence, f u n d a el Hospital San Antonio, en M a y a giiez, en donde realiza sorprendentes operaciones quirurgicas y practica curaciones a enfermos pobres, lisiados por la elefantiasis y otras enfermedades endemicas..., El Hospital San Antonio se Ve lleno de enfermos que acude*i de todas partes de la isla.. Betances, siempre jovial y bondadoso, los atiende 61 mismo. Siempre solicito a los cuidados del doliente. jBetances! J u n t o con este n o m b r e va parejo el titulo con que stfs - protegidos le bautizan: «E1 padre de los pobres...» *
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Corre el ario 1856. Cierto dia el doctor pasea con dos amigos por la ciudad. Al llegar cerca del atrio de la iglesia se vuelven o un grito agudo q^e se ahoga en llanto. ^Que sucede? En un grupo de negros esclav 0 $ observan u n a m u j e r con u n nino en los brasoS. — j C o m o grita!—exclama u n o de sus acompanantes. —Grita p o r q u e sabe que es esclavo—comenta el otro. — j P u e s a libeftarlo!—intercedio Betances. Y volviendos e acto seguido a la negra que tiene la criatura en Jos brazos, dispn e $ta a e n t r a r en el templo, ]a detiene: —^Cuanto v 0 ]e tu hijito?... — M i amo, Veinticinco pesos antes de bautizarlo, y c ^ c u e n t ^ despues. — P u e s corre ^ntes que llegue el cura. Entrega estos veintici^v co pesos a tu a r ^ 0 p a r a que tu hijo sea libre... Y de este a c t a , q u e es el p r i m e r paso 0 n la conquista de la 14
libertad del esclavo que se da en Puerto Rico, nace en su pensamiento la idea de las sociedades abolicionistas. Desde este moment o ^ m i e n z i r r t r ^ ' a j a r por la libertad de los esclavos. Todos los domingos se le ve, en la manana, a las puertas de la iglesia, rescatando en el acto del bautismo numerosas criaturitas nacidas en la esclavitud. El precio por la redencion del nirio que habia Cjado el gobernador Pezuela en su bando, era 25 pesos macuquinos en la pila del bautismo. (E\ ejemplo de Betances iba ganando adeptos, pero cuando comenzaba a tomar auge la propaganda redentorista, cuando muchos de sus amigos contribuian con mensualidades para reunir las sumas necesarias para el rescate de los ninos en la pila bautismal, los esclavistas le atajan soplando al Gobierno_que el doctor Betances tenia planes separatistas. Con esta frase se enguantaba la palabra revolucidn. De que 110 simpatizaba Betances con el regimen colonial de entonces era cierto; pero de que tenia «planes separatistas^ era aventurarse mucho, porque todavia no habia llegado esa hora. Los esclavistas se anticipaban con la calumnia, adivinando lo que por ahora no pensaba realizar Betances, pero que inevitablemente estaba en su cabeza. Claro que un hombre de esta talla, y con la popularidad y prestigio de que ya gozaba, de abrigar tales ideas resultaria pehgroso para el Gobiemo. Estaba perdido. Los esclavistas no cejaron en indisponerlo. e Iban ellos a verse sin esclavos. caso? Porque de seguir Betances redimiendo los ninos llegaria el Z
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UNAS BODAS QUE NO SE LOGRAN Betances se halla de nuevo en Paris. Ocupa ahora una casa en el Boulevard Beaumarchais, 38. Esta proximo a unir su destino con Carmelita Henri. Es su sobrina, a quien aprendio a amar desde que era ella una chicuela, alia en casa de su hermana Clara. Hace dias que ha recibido la dispensa del Papa. No le costo mas que 100 francos, y todavia cedio a la voz de la sangre criolla que impele el gasto. Tiene sus planes para el cambio que ha de operar su vida. Se siente feliz en el destierro, que se dulcifica con este amor sublime que tiene todas las apariencias de u n amor unico. Goza de algun nombre como medico en Paris, sobre todo en el Barrio Latino, donde pas6 los mejores tiempos de estudiante. La idea revolucionaria parece que se apacigua en su mente. Acaso recuerda aquel pasaje de La Odisea: ^Nada hay en la tierra mas apetecible que la union del hombre y la mujer cuando se aman con ternura y saben administrar su hacienda.» Si, esta locamente enamorado. En todo se le nota. Hace dias llego Carmelita, la novia esperada. Estamos ya en marzo, es decir. Bnalizando el mes. y las bodas se han fijado para el 5 de mayo. «jEl 17
llos de regreso a Paris, envolviendose entre los pliegues de la noche clareada de estrellas. El, con los ojos fijos en ella, y ella, con los ojos fijos en el, hasta que la distancia borro la imagen en ambas miradas~. . La silueta de la novia llena su pensamiento a todas horas en Paris. Apenas regresa de u n viaje y ya esta pensando en el proximo. Cierto que Carmen Henri esta hecha para llenar el ideal amoroso de un idealista, como lo es el joven medico, que todavia no ha lle"ado a los treinta anos. Y aparte de esos lazos senlimentales del carino que se extienden desde la infancia, y de la sangre que corre por las venas de ambos, Carmen tiene los seductores encantos de la mujer para apasionar a cualquier hombre. E n este momento de su juventud alcanza la mas alta expresion de belleza. Sus facciones son Cnas. En el fondo de sus ojos el espiritu enciende sus reflejos. Unos rizos castanos, que la luz del dia hace aparecer rubios, modelan su cabeza preciosa. No es n i alta ni pequena, y tiene gracia su cuerpo en cualquiera de sus actitudes; mas con los zapatos de raso altos, tiene elegancia y esbeltez; la blusa azul claro y su amplia falda de encajes, con la pamela de paja, que lleva u n ramo de grosellas, hace pensar en u n a estampa de los mas sublimes pintores. Y une a este delicioso conjunto su inteligencia excepcional. que vela el candor de su espiritu y la bondad de sus sentimientos... En las pocas semanas que lleva en Mennecy, la ternura de la encantadora criolla ha ganado simpatizadores en la vecindad. Tanto en los rusticos campesinos que pasan, sombrero en mano, con sus carretas, cuando la ven, como en la gente de mas refinada education cuando la tratan. Se interesa por u n obrero ya vie jo que habia inventado una inaquina para simpliGcar sus trabajos, «y que, sin embargo, no gozaba en Mennecy del merito que merecia». Visita su taller acompanada de Betances, a quien le muestra su descubrimiento. Y el obrero queda tan sugestionado por la gratitud que no quiere dejarlos salir sin que ella acepte, a vivos ruegos, como quien pide u n a limosna, uno de sus objetos como recuerdo. Mi hija, llevese usted esta obrita de mis manos en recuerdo # mio—le dijo. Y le regalo un silloncito de terciopelo. Otra tarde visita con madame Lamire a u n a anciana que vive 20
en su castillo cerca de Mennecy. Pasaron alii medio dia, y la aristocratica dama quedo tan prendada de la sugestiva chica que queria ya que se quedase con ella y que fuese su hija. Cuando le responde que se iba a casar con un medico, le dice que llevara a su novio, que ella haria todo por conquistarlo a que se quedara alii establecido al lado suyo. «^Que era, que era lo que tenia mi adorada que se hacia querer asi por el rico y por el pobre, que por el niiio y por el anciano?»—preguntabase el apasionado Ramon Emeterio en sus meditaciones amorosas—. Aun musicaliza en sus oidos aquellas frases cuando, aspirando las violetas entre sus manos, ella le pronunciaba, en la tarde del 7 de abril, bajo los arboles de Mennecy: «Nos quedaremos u n ano mas en Paris, despues de casados, ^ y luego regresaremos a Puerto Rico, para vivir alii en el campo...» El lunes 11 (tres dias despues) recibe una carta de Carmen un poco triste. Al siguiente dia va a buscarla para asistir a una fiesta en la casa de su intimo, el doctor Francisco Basora, que se hallaba de temporada en Paris. Basora y su esposa celebraban el primer cumpleanos de su pequena hija. En medio de la alegria propia de la Cesta, Carmelita sonrie por no desanimar aquel momento, pero sus labios estan palidos; cuando le hablan no responde con la viveza acostumbrada y se queda aletargada. Antes de terminar el almuerzo se levanta de la mesa. Ramon Emeterio la sigue impaciente. —(jQue te pasa, hijita? —jOh, tengo un dolor de cabeza horrible! jMe pesan los parpados! Y entra en el cuarto de la senora Basora y se echa en la cama. Se trata de disimular la nota. Una ligera indisposition que pasa. Pero no es asi en realidad. Su semblante palidece como una azux' jcena proxima a mustiarse. Habia sufrido Cebre las dos noches anteriores. Ramon Emeterio se retira con Carmen a Mennecy, sin pensar todavia lo que iba a ser la enfermedad. Pero el martes 12. celoso de brindarle todos los recursos necesarios en caso de un diagnostico desfavorable, determina traersela a Paris. La senora Basora y madame Lamire, que desde este instante le seguiran prestando sus atenciones, la acompanan. Hasta el sabado 16, la enferma no muestra sintomas alarmantes. Se le hacen los remedios convenientes a su estado y hasta se piensa en retornar a Mennecy pronto. Pero por la noche parece 21
miciarse la crisis. Da un g n l o la enferma y llama a la c n a d a para que le fuera a abrir a Carmona. Dehraba. Corre Ramon E m e t e r i o h i r i i ella v la pobrecita le refiere un sueno cme la a t o n n e i i t a b a . Su razon 'comienza a nublarse. La fiebre tifoidea que se v e n i a temiendo, y que habian querido prevenir desde el prmcipio, s e manifestaba con todo su rigor en la delicada cnalura... Consternado, Ramon Emeterio no se dcspega u n m o i n e n t o de la cabecera de la enferma. El mismo le da las medicinas, y a ratos consulta con su colega y amigo Rasora. Las senoras L a m i r e y Rasora. que ban abandonado ambas sus hogares para atender a Carmelita, hacen de enfermeras. La Gebre la consume. Delira. —^Donde esta?... —<;Quien, hijita?—responde el. —Me dice u n a voz que m i madre ha llegado, y yo p r e g u n t o donde esta... Y en otro momento sonrie y abre sus hermosos ojos: TVle parece que todo se m e acaba. Que ya tu no me quieres... Mirame, mirame debajo de la tierra! Pronto seran mis p a s c u a s y las tuyas. ^Y m i anillo? jMi anillo de bodas se me ha perdido!... Y levanta sus manitas como unos petalos, abriendo los dedos v estrujandoselos. Ramon Emeterio no se puede contener. Angustiado, busca el anillo nupcial y se lo pone a la enferma. E l l a vuelve i abrir los ojos y exclama: «jQue sueno!» Y a cada m s t a n t e le parece oir los pasos de su m a m a Clara, que viene, y m a n d a a abrir la puerta... A la m a n a n a siguiente, despierta. A su cabecera, el, q u e no ha dormido. E n t r a la luz fresca. H a c e u n rato la senora L a m i r e ha cambiado l a s flores del florero por u n ramo de rosas q u e acaba de traer. Y ahora la senora Basora entra tambien con flores. N i un solo dia deja J e haber flores en la mesita donde estan l a s medicinas. —^Que dia e s hoy?—pregunta la enferma. —jDomii)gc> de Ramos!—le responden. — j A y , si ttiviera u n ramito de palma!... El delirio y el temblor del cruel padecimiento no la clejaron sino por i n s t a t e s , y asi iba al con*er de los dlas m m a n d o s o aquel pobre cuerpe^ito.fel dia 13 de abril^entro en la enfermedad, y trecc dfas despues, j^stamente en Viernes Santo, recibia los oficios^ de Is 22
religion. A las doce de lu noche del Sabado de Gloria, exclama en s u agonia: «jNo puedo mas!» Busca con la mirada a su amado, y I r a t a <le i n c o r p o r a t e ; Ramon Emeterio se inclina hacia ella, y la eriferrna cierra los ojos para siempre entre sus brazos. ' /Jamas el llanto a una muerta tuvo expresion mas profunda que enVeste hombre, que por primera vez llora y cae de rodillas junto a l cadaver de la m u j e r amadaJ El, que tan serenamcnte se habia m e d i d o con la muerte arrebatandole victimas, cuando la horrible [>laga del colera abatia su tierra natal, venciendo a la misma m u e r t e con el valor y la resistencia de u n heroe, perdia ahora la m a s _ g r a n d e de sus batallas al no poder salvar la vida del ser que mas / rjuerici; mas que su propia vida^
Es el dia 27 de abril de 18:>j^En la casa del Boulevard Beaumarchais, 38, que fue tomada expresamente para habitarla los novios despues del casamiento, que habia de celebrarse trece dias despues J e esta fatal conclusion, s e v e n llegar desde muy ternprano coronas i e flores, que cubren el sarcofago de perla y oro,que y a c e . e n t r e c u a t r o cirios y un crucifijo... En el fondo de la caja. tras u n a tapa l e cristal, se ve la imagen de la amada inmovil, con los azahares y el velo nupcial, tal una virgen que etemaniente soiirie... A las doce (lei dia parte el feretro de Paris a Mennecy, tirado i e seis caballos blancos, y escoltado de varios coches. En M e n n e c y . seis nifias vestidas de bianco se presentan para cargar la caja, y m u c h a s otras rodean el ataud disputandose el honor de r e m p l a z a r a la que se canse. No faltan compatriotas en el cortejo. Alii se ven_a_J$asora, a los doctores Carbon ell y Antonio Ruiz Bel vis, al p i n tor Oiler, a Gamier y a Porrata, y a Prevost, asi como otros amigos de Betances que tambien residen en Paris. El ultimo de los acompafiantes es el obrero de Mennecy, que al enterarse del ;uceso cerro su taller y fue a Paris, para colocarse el ultimo en la comitiva... El feretro llcgo a Mennecy a las cuatro de la tarde. Pobres y ricos, todos reunidos, aguardaban para acompafiarla. El cura de la parroquia hace su elogio. En la iglesia no cesaba la procesion de •os iban a llevar su limosna al altar para el descanso de su 23
a l m a Pero fueia de esta expresion de dolor tan de cerca hubo otros sentimientos mayores. U n a viejecita de su colegio, donde ella cst u d i a b a en Paris, y que apenas le habia hablado tres o cuatro ve ces sin volverla a ver mas, le anuncian la muerte de la hina, y cat e n u n a profunda tristeza, y llora y se desespcra como una madrc. -y e n Mennecy. al saberlo una pobre muchacha que se hallaba indispuesta. desdc ese momento entra en delirio, y queda como ella. seis dias delirando... , . Y es aqui, bajo jos^ sauces del cementeno de este pueblecito. d o n d e llego ella en t a n pocos dias a excitar tanta admiracion, que q u e d a enterraco su cuerpo. Sobre su fosa, y entre montones <le flores que cubrm su t u m b a , se lee no mas que este epitaGo: «Maiia d e l Carmen Hcnn—de Puerto Rico—, muerta a los veintiun aiios.» — Betances de-ocupa la casa del Boulevard Beaumarchais y vuelve p a r a su antigua residencia en el Barrio Latino. Pasan los dias, pero s u pensamiento esta lleno del recuerdo de su amada. En l a iffir n e r a carta que escribe a su hermana Clara, dandole cuenta de s u desgracia, terrrina con esta profunda frase, que conmueve y p i n t a su desesperacion: 7u hija ha sido, yo lo juro, lo que mas he querido en este mundo. Deseame que pueda reunirme pronto con ella. Y a su tio Francisco: Para la dcsgraciada no hay lagrimas bastantes para llorarla. Ella sin duda ha de ser Santa, llorada por loci as las nir'ias, e invocada como el simbolo del amor, c a graia y de la virtud. Mi yida queda atada a su tumba... No hay una carta a sus amigos que no refleje la pena de e s t e amor inmenso. Todavia el 28 de junio sostiene en su e p i s t o l a n o el tema de suduelo, cuando escribe a su amigo Ruiz Bel v i s : Afo cstoy hecho para conjormarme con la injlisticia. No me conformo. Y hoy y siempre proclamo y ho de pwclamar severo, cruel, injusto, al destino de mi PQ^J-Q 24
adorada. Me parece—decia ella, buscando el mundo con sus ojos vagos—, me parece que todo se me esta acabando. /Pobre angel! Eso mismo pienso en mi, al pronunciar sus mismas palabras. Pero yo se que todo no se ha acabado aun. Todavia me queda una gran creencia. Basora aqui, y tu alia, habeis sido para conmigo mas que hermanos. /Que amistad tan grande la vuestra! Pero, {que quieres? Yo creo que ella era mi fuerza, mi vida. Que faltdndome ella he caido; que nadie debe ocuparse de mi, y que ya no soy nada. Todo lo bueno que yo sentia y que podia, estaba en ella, y se lo ha llevado. Mi corazon no late mas que para el dolor, y se gasta vanamente mi cerebro en el pensamiento unico de esa muerte incomprensible. El dia 5 de mayo, precisamente el dia en que habia de efectuarse la boda, la trasladaba del sitio donde estaba enterrada a una boveda donde hizo guardar espacio para el. Y para estar mas cerca de su muerta se fija en Mennecy. Acude todas las tardes con puntualidad a visitar la tumba. H a y veces que su pensamiento se traspasa a sus labios y se oye en el silencio de aquella soledad el eco de sus palabras hablandole a la tumba... Y una ninita de diez anos, que por estos dias ha hecho su primera comunion, se le ve varias veces sola regandole las flores... Estos novelescos amores, que parecen una evocation a la inmortal leyenda de Helena y Paris, propios de la epoca en que se desarrollan, en pleno romanticismo, y sobre todo en la sensitiva Francia, no podian menos que conmover a los sensibles vecinos de Mennecy. Es asi que en aquel ambiente propicio siempre para el amor que tiene algo de novela, suelen verse las escenas conmovedoras que sirven de fondo al drama que se desarrolla. El dia de las Madres van en peregrination a la tumba de Maria del Carmen Henri todas las madres de la vecindad que como ella se llaman a ofrendarle flores. Y de tarde en tarde, grupos de ninitas que juegan, con la mas pura inocencia, dando con los nudos de su mano en la losa y 11amandola con ingenuidad: ^ —^Carmen, estas ahi, Carmen?... Esto hace suspirar al desconsolado amante: «jQue templo podre 25
VO edificarlc dorde acudan las ninas a pedirlc un rayo del puro amor U h i r o (liana de la inmortalidad, y donde sigan las madrcs a q u e la h i o ^ ^ h ; - s e l v e i 0 del pudor y de la virtucl q u e b h i c i e r o n iuerte, digna, grande, bellisima, admirable!..., F ta fmalizmdo el mes de jurno y Betances sigue abandonand o l o todo, todo menos aquello que tiene relacion con el recuerdo d e «su pobre nuerta*. N o busca consuelo algtrno y lo rechaza c u a n d o voces amigas le advierten del pehgro que corre su salucb Hun consuelo hallan sus restos santisimos?»-respondo-. *E1 consuelo seria crimen y no puede existir.» El mas msigmficantc S d e ella. » lo q u e sus manos tocaron, tiene para e sagrada e s L a c i o n La mata de pelo, el dedalito de plata que ella usaba c S o bordab; sus panuelos, o las violetas que ahora contempla entristecido. «jSus violetas, sus pobres violetas, que ella misma ha b l sembrado :on sus m a n o s sagradas y que se estan m u n e , d0
y
rt*~dia otro... y otro... siempre iguales. Pero al comenzar iulio piensa' er. d e s e n t e r r a r el cadaver y llevarselo con el a su Patria^ si puece conseguir la entrada al pais, si no^buscan, b s
S i fil
se S v i n
y 7 in^jor los planes para el viaje, ya h a empezado
N C ^ m u y l " o s d d e i r s i l i o X n d t , 4 ^ ^ ^
pnLbafdTJl/^gel0 Borinc'uZ\uc i e ^ e i i v i a n d e l a impr^nta de Trinot, de<de la calle de Racine, de P a n s . Es u n l i b n t o d pocas paginas, mas q u e novela u n cuento de lrrita a an asi , alusiones a atjuellos desesperados momentos en que ve a a e n f e r m a . Su imagination trueca la realidad en fantasia, in u i por Milton, ci>n el espiritu dantesco en u n horrorizante pasaje } sin perder la >ision de E d g a r Poe. Este ultimo se vislumbra apenas se leen los pensamientos de Le portrait ovale, que inserta al mienzo de las paginas. LQ Virgen de Borinquen—en cuyo titi o y a se deja ve> bien claro quien puede ser la h e r o i n a — l a t e r m i ^ 0 de escribir e n y i e r n e s Santo, el 23 de abril, h a c e alrededor de p a r de meses p a r a e s t a epoca, en los azarosos dias q u e n u n c a se b o r r a r a n d e s4 m e n t e . y q u e por entonces esta sin t r a d u c i r al Cas~ 26
tellano pucsto que la ha escrito en frances, en ese idioma en que tan bien escribia sus versos, y que acaso no va en desdoro de su persona repetir, que a pesar de sus brillantes escritos en su propia lengua alcanzaba un grado mas elevado cuando se expresaba en el idioma de Racine. Termina el librito de este modo: «Le Christ vint s'agenouiller pres de lui en priant et il murmurait: Car ils avaient beaucoup aime!» (jEl Cristo vino a arrodillarse junto a el y en su rezo murmuro: Porque ellos se han amado mucho!) El escultor trabaja y se va compenetrando del espiritu de su obra mientras modela la figura. Ambos sufren continuas inquietudes. Se comprueban las medidas con la mascarilla, se estudia la anatomia del retrato y se entablan discusiones sobre el parecido. Este artista es un hombre comprensivo, y seguro de la perfection del ser que se trata de lograr, le deja borrarle lo que hacia, repetidas veces, hasta que el acepta la semejanza. Cuando el busto esta terminado, Betances exclama: —jLa hemos creado a fuerza de desesperaciones, pero de marmol! Ilemos conseguido un parecido m u y grande. En marmol vivira como puede vivir un marmol. Nunca es ella. jDonde la he de encontrar!... El escultor, que en los dias que ha venido trabajando se ha familiarizado con Betances al punto de identificarse con su dolor, se queda extasiado ante su propia obra. dY ella era tan bonita?—le pregunta. —Un angel—le responde. —Si, ya comprendo ahora. Ella dobio ser mas bonita. Sus oios "uiorc U ! t r f - y o " ° l a *»> « - N o l™!!wh
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igual para yo conservarla...? -R°almonfe° fuerzo de un artista.
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i- • • concedido el penmso Domingo, c o m . se lo dias antes de su partida. puis rentrer avec ou sans a possible d acune ^ J
„ Qaint Thomas y de alii a Santo a V l l l e Clementine Provost, diez T h o m l , s j , „ u r i c i si je - j Puerto Rico. Si ce n'est r Q u t e j u s q u . 4 Saint v r e m Q r t e exaee.»
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° T S ^ o " C e i « <i« Santo Domingo, A l . a r e , P e „ H a , El encargado b d iligenciado la autonzacion para el r r i ™ ' su m u S a alia y les expresaba su reconocique pudiera ^ h a y a n dado u n a Patria / r S p o E ^ r i s r s e ^ n t e ligado j)or gratitud al gesto d e l « e momento, y piensa que algun dia tiene que pisar t u n a dominicana, si no ahora, tan pronto como le de u n d e s c a n s o a (No sabe ya como nombrarla, y apenas Petrarca le ayuda. O dogni reverenza c d'onor dcgnci!) , , „ . Ya todo esta arreglado para el viaje. Partira m a n a n a rnisrno. Basora ha pasado todo el dia ayudandole. (Basora aqui y Ruiz Belvis en Puerto Rico! Betanccs llega al puerto del H a v r e en la noche y toma el barco en que ha de partir rumbo a su Patria. La coleta «Georgina». Se acomoda en su camarote, donde le permiten colocar a «su muerta» cerca de su litera. Son los umcos pasajeros de la nave. No m u y distante de su cabecera fija el busto de ella para irla contemplando. E n u n estuche lleva dos pistolas. Al poco rato, clareando el cielo, el «Georgina» leva anclas c rza majestuosamente sus velas... Era el 10 de septiembre de 1859.
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IV EL RETORNO A LA P A T R I A CoNSPI RACION Y DESTIERRO Estamos en 1860. Betances ha regresado del destierro desde hace unos tres meses y se encuentra en Cabo Rojo. H a hecho los funerales a su novia muerta despues de retenerla junto a el mas dias de los convenientes. Difkultades causadas por las vacilaciones del obispo o del previsor eclesiastico al conceder el permiso, dabanle al acto u n remedo de aquel pasaje historico de Dona Juana tras el cadaver de Felipe el Hermoso, con solo variar los papeles. jDesde • el 29 de octubre al 13 de noviembre, en que salio el feretro de Cabo Rojo para ol cementerio de Mayagiiez! Todavia, dos anos despues de haber enterrado a Maria del Carmen, habla en cartas a sus amigos «que le recuerdan a su pobre muerta...». Ha retornado a su tierra. Pero, <?que Patria encontraba al volver de Francia, donde la nostalgia le habia hecho m a d u r a r aquellos suenos que guiaron sus primeros pasos por la libertad de los esclavos? Nada habia mejorado el regimen de los capitanes generales. EL pais se hallaba en condiciones identicas a como lo habia dejado antes de su partida al destierro. De Cabo Rojo se traslada definitivamente a Mayagiiez. Comienza a ejercer su profesion de nuevo. Escribe a sus amigos de otros 29
IV
E L RETORNO A LA PATRIA CONSPIRACION Y DESTIERRO
Estamos en 1860. Betances ha regresado del destierro desde hace unos tres meses y se encuentra en Cabo Rojo. H a hecho los funeral es a su novia muerta despues de retenerla junto a el mas dias de los convenientes. Dificultades causadas por las vacilaciones del obispo o del previsor eclesiastico al conceder el permiso, dabanle al acto u n remedo de aquel pasaje historico de Dona Juana tras el caddver de Felipe el Hermoso, con solo variar los papeles. jDesde el 29 de octubre al 13 de noviembre, en que salio el feretro de Cabo Rojo para el cementerio de Mayagiiez! Todavia, dos anos despues de haber enterrado a M a r i a del Carmen, habla en cartas a sus amigos «que le recuerdan a su pobre muerta...». Ha retornado a su tierra. Pero, <^que Patria encontraba al volver de Francia, donde la nostalgia le habia hecho madurar aquellos suenos que guiaron sus primeros pasos por la libertad de los esclavos? Nada habia mejorado el regimen de los capitanes genera es. E-l pais se hallaba en condiciones identicas a como lo habia eja o antes de su partida al destierro. De Cabo Rojo se traslada definitivamente a Mayaguez. Comienza a ejercer su profesion de nuevo. Escribe a sus amigos e otros 29
mieblos A Comelio Cintron, de T o a A l t a , le e n c a r g a q u e l e seleccione para comprarlo u n buen caballo g r a n d e , d e resistencia, de paso liviano y largo si es posible; de b u e n t r o t e , q u e es lo principal. Reanuda sus relaciones. Su clientela f l u y e . Y a su padre ha muerto para esta epoca. El caudal d e la f a m i l i a se h a agotado. A su cargo queda el sostenimiento de sus h e r m a n a s . P e r o el Ya ganando una fortuna. A veces tiene m o m e n t o s d e desalientos como fete: «Muchas veces he tenido esta idea: j u n h i j o ! | u n hijo! Si, f ;pero de que mujer? <Y si no e n c u e n t r o l u e g o p a r a el el cariiio con que se puede hallar u n consuelo? N o h a b r i a m a s q u e romperse los cascos contra una piedra. Ya lo veo; y o a c a b e m i destino. Ya estoy cansado de la agitation de m i oficio. Q u i s i e r a entregarme cada dia mas a las doctrinas m a t e r i a l i s t a s p a r a c o n v e n c e r m e mas cada dia de la inutilidad, del vacio de las cosas y poder acabar siquiera como el gran Lucrecio.> Y c o n f e s a b a a sus amigos que no podia vivir largo tiempo en u n m i s m o l u g a r . P e r o su fe a la vida renace cuando se abraza a sus ideales. S e l e v e a c t u a r sigilosamente en su causa. Conspira. A h o r a c o m p a r t e sus ideas con Ruiz Belvis. Segundo Paiiz Belvis es joven y a b o g a d o . N a c i o en Hormigueros. Hijo de un padre hacendado q u e t i e n e esclavos en su hacienda. Els casi de la misma edad de B e t a n c e s . A c a s o u n ano mayor que e . Es el criollo europeizado q u e v i s t e c o n m o d e r a d a elegancia. e i ustracion vasta. Su palabra es p e r s u a s i v a y b r i l l a n t e . Se sigk £ ° r S,U, e l o c u e n c i a . Cuando h a b l a e n el f o r o electriza su •ver o. studio en Madrid. A m b a s Gguras se i d e n t i f i c a n ideologic3" mente. P l e n s a n iguales. U n m i s m o c r e d o d e l i b e r t a d e s les une. recen traer a la vida identicas m i s i o n e s . E s t a n o b l e amistad, q u e mds Dorn^r ? n e l tiemP°' solo ^ r a d i s u e l t a con la muerte el dp In P*t ^ n c u ' o s e n u n a m o r q u e es el m i s m o p a r a am <>$• Sociedm-ln 3 n a " ^ o s e m p r e n d e n a h o r a la l a b o r d e f u n d a r los tres p S e c r e t a s P ^ a la r e d e n c i o n d e los esclavos. Los dos, n < sado de P a S ^ ^ T * f - a q u i F r a n c i s c o B a s o r a , q u e ha r e g r ] menos para Beta ° Betances h a c e u n a n o . Basora nC6S Betances. I ™ ^ U e ^ u ' z Belvis, n i p a r a R u i z menos 'os tres personn - r 0 S - S e ^ a t e n P o r u n o y u n o p o r los tres, c m lnmorta es a r c h a con su ^ de A l e j a n d r o D u m a s . L a pr°P a "® ce e De nadie se s o ? ^ 0 ^ 1 ^ 1 3 ' ' h r a n r e u n i o n e s cautelosam * S ° S p e c h a ^ d a , excepto d e el, d e Betances. U s
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midos le ainaii. Los esclavistas le aborrecen. L l a m a n la atencidn de muchos los colores de las corlinas que h a y en las ventanas de su casa, porque son los mismos colores de la bandera republicana. Se ve entrar, con el pretexto de pacientes, m u c h a gente extrana en su consultorio. ^Reuniones politicas? M u y receloso dejan al Gobierno estas reuniones. Son los dias en que los doininicanos exilados en Mayagiiez se dividen en dos bandos i los que simpatizan con Santana, que ha sacrificado la Republica para reincorporarla a Espana, y los que se conmueven con el eco de la protesta del libertador Francisco del Rosario Sanchez, desterrado en Saint Thomas. Por otro lado, alientan las noticias de la guexra civil, entre los Estados del norte y del sur de los Estados Unidos, al subir a la Presidencia el gran Lincoln. Era inevitable que el r u m o r de esos choques de ideas que trascendian de afuera dejara de i n f l u i r en las principales Cguras del pais, espigadas ya para la lucha en u n a j u v e n t u d que despertaba ansiosa de libertades al grito de «reformas», que se acentuaba mas en la misma Espana, que regia la joven reina Isabel II. Betances y Ruiz Belvis activaban la propaganda abolicionista. Pero tras la idea de libertar al esclavo, Betances concibe la idea de libertar la Patria, y tras la liberacion de la P a t r i a , la liberacion de las Antillas, para hacer la Confederation A n t i l l a n a . Asi las Antillas serian fuertes; todas en u n a p a r a el goce del derecho y la libertad; una e indivisible p a r a i m p o n e r su respeto al m u n d o entero. La propaganda se extiende por todo el pais. Surgen paladines liberales, que se a m p a r a n b a j o la f r a s e de «Todo con Espana y sin Espana nada.» Y surgen cabecillas y jefes de revolution que no se descubren, bajo la i m p u n i d a d de las logias masonicas. Betances no pierde tiempo. E n c u e n t r a sus hombres p a r a cuando llegue el momento. T a n to unos como otros m a r c h a r a n unidos hasta donde deban separarse. Por de pronto estan comprometidos con el para dar el golpe: americanos, venezolanos y dominicanos, asi como muchos p u e r t o m q u e n o s ; gente valiente, jhombres-hombres!, que no cejaran cuando les llegue la oportunidad. De ahora en adelante n o retrocedera u n paso atras^ de estas ideas, que m a n t e n d r a firme, y por las cuales batallara durante loda su existencia. La Egura del procer esta hecha. Es el conspira dor genial en vispera de revolucionario. T i e n e talla majestuosa 31
Sabe persuadir con elocuencia. Su lenguaje es claro. Se expresa a nivel del pueblo para ser comprendido. Asi habla. La blasfemia brota a veces de sus labios, que queman como los de u n profeta que maldice. Tiene el arpa de los profetas y la pluma de los evangelistas. Y tiene Ires grandes virtudes: habilidad, caracter y voluntad. La independencia de Puerto Rico es su pasion. La uni6n de las Antillas es su sueno. Dotado de tan excepcionales condiciones, que le hacen el idolo de sus conciudadanos, es a su vez el portavoz de todos los odios e iras populares contra la tirania que engendra el absolutismo en Puerto Rico y Cuba. Un dia, denunciado por las sospechas de sus ideas, le hace comparecer el gobernador Messina al palacio para prevenirle, ya que no para acusarle formalmente por falta de pruebas. La conversation entre el iracundo gobernante y Betances f u e breve: —Conozco sus opiniones y las respeto, pero como gobernador no puedo tolerar su propaganda. —No hago nada que no este sostenido por los dereclios naturales de todo hombre al emitir libremente mis opiniones. —Si insiste usted le hare colgar de una almena de la fortaleza. —La noche de ese dia dormire yo mas tranquilo que Su Excelencia—respondio finalmente Betances, con resolution de caracter. Conviene precisar los contornos de las figuras contemporaneas que en Espana se alzaban en estos momentos, asi como las corrientes de ideas politicas que en la Metropoli se agitaban como causa del aliento que el liberalismo en Puerto Rico tomaba por estos dias. Prim, quien antes habia desempenado la Capitania General de Puerto Rico, diremos que impuesta por el ministro de Guerra. Cordova, y que goberno la isla durante diez meses escasamente, dejando en vigor el «Codigo Negro» y realizando en tan poco tiempo una labor que le acreditaba ante la Regencia del trono por sus dotes de mando y firmeza de caracter, es ahora el caudillo glorificado del liberalismo en Espana. El campeon de la libertad y la democracia, cuyas palabras hallan eco en el alma popular de la Espana de 1861, cuando publicamente se define: «Yo naci liberal, liberal soy y liberal morire. Pero es necesario tener presente que siendo incompatible el absolutismo con el trono de Isabel II, constitucional, debemos todos agruparnos a su alrededor, porque detras 32
do 61 no veo por de pronto otra cosa que la anarquia y tras la anarquia una de esas funestas reacciones de que la Historia nos presenta tantos ejemplos.» No han transcurrido muchos anos de estas palabras. Prim se levanta ahora por sobre los hombros de Espartero, de O Donnell y de Echaguc. Es el caudillo que trata de arreglar las calamidades de esos anos negros en que la joven reina, entregada al «espadon», suprinn'a y convocaba las Cortes a discrecion, amordazaba la Prensa y firmaba Decretos que despues rectificaba confesando sus errores. Anos en que se dictaban destierros a Filipinas y fusilamientos en iMadrid. En que el reaccionario Narvaez caia y se levantaba misteriosamente; de negociaciones para el casamiento de la reina con Montelin, con Montpensier, con Don Enrique y, por ultimo, con Don Francisco de Asis, a quien todos Hainan «Don Paquito*, con quien se casa y se separa, originando esto escandalosos comentarios que afectan a la dignidad de la soberana; de las influencias de la monja Sor Patrocinio, del levantamiento de los carlistas y de una infinidad de intrigas, conspiraciones y sublevaciones en los cuarteles... No hace mucho que el caudillo ha regresado de Mexico, adonde fue con el caracter de ministro plenipotenciario y comandante en jefe de las tropas expedicionarias cerca del Gobierno de Juarez. Se trataba de hacer una reclamation—si menester fuera apoyada en las armas—ante el Gobierno «de facto* mexicano para obtener el pago de unas reclamaciones pendientes De igual manera y con el mismo proposito se encontraron las expediciones inglesas y francesas en el territorio de Mexico. Prim, que conocia desde Paris el proposito de Napoleon III, de saltar por sobre lo acordado en Londres, para imponerle a los mexicanos la Monarquia a favor del archiduque Maximiliano, recibio un mensaje del Emperador, en el que le proponia hallar «ho.nra y provecho» de obrar como el esperaba, pero tales tentaciones fueron rehusadas por Prim en el acto, al responderle: «Seria facil, Sire, elevar sobre el trono al archiduque Maximiliano, pero ese trono caera hecho pedazos el dia que le falte el sosten de las bayonetas.* Eran palabras profeticas. El gesto de Prim produjo sensation en la Europa entera. Tal el caudillo que en estos momentos entra en action para reformar el regimen isabelino. 33
Prim quiere armonizar la libertad coil la p o l i t i c a d e l a r e i n a . Lucha por una Monarquia constitucionalmente l i b e r a l . P e r o l a libertad y el Gobierno discrecional de Isabel I I s o n i n c o m p a t i b l e s . E1 caudillo se distancia de la reina. Se ve p e r s e g u i d o . S e a b r a z a a la causa republicana alternativamente como m e d i o p a r a e l d e s tronamiento de Isabel, «la de los tristes destinos», coxno a h o r a l a llaman. El liberalismo contra el absolutismo libran e n E s p a n a l a m a s encarnizada lucha. Es la hora de los Olozaga, los C a s t e l a r , l o s R u i z Zorrilla, los Canovas, los Topete y los Serrano... Ed r e i n a d o d e Isabel II se ve amenazado a muerte. La d e s g r a c i a c o m i e n z a a cercar la persona de la augusta soberana. En tanto, estamos en 1865. Ocupa el Poder la U n i o n L i b e r a l en julio de ese ano. Canovas es designado m i n i s t r o d e Ultramar. El Gobierno de Espana pide de Cuba y P u e r t o R i c o q u e e n v i e n comisionados para que informen en que deben b a s a r s e l a s r e f o r m a s para las provincias de Ultramar. Se efectuan las elecciones en el pais para elegir s e i s c a n d i d a t o s Triunfan los «reformistas». Son electos Segundo R u i z B e l v i s , oseJulian Acosta y Francisco Mariano Quifiones. P o r los « c o n s e r v a dores*, Manuel de Jesus Zeno. Los otros dos d i p u t a d o s n o m b r a o oficialmente por el Gobierno se abstienen de c o n c u r r i r , p r e s e n t a n o sus renuncias. Las sesiones se abren el 30 de o c t u b r e . A l l l e g a r el turno a los representantes de Puerto Rico, estos d i e r o n P r ^ rencia a la abolition de la esclavitud. Someten u n l u m i n o s o i n o r me en defensa de la libertad de los esclavos. R u i z B e l v i s l l e v a a voz cantante. Expone la causa valientemente. A c o s t a a r g u m e n t a con energia. Quinones la sostiene. Zeno, que r e p r e s e n t a a l i i a l o s esclavistas y, por consiguiente, al partido « c o n s e r v a d o r » , s e a b s t i e ne de tomar parte en los debates, asumiendo u n a a c t i t u d d i s c r e t a en aquellas violentas discusiones que alarmaron al C o n g r e s o y c j u e tuvieron resonante eco en la opinion publica de t o d a E s p a n a , P e - e a^ los calificativos de «demagogos», que atribuia l a P r e n s a r e a c cionaria de Madrid al combatir a los r e p r e s e n t a n t e s p u e r t o r n quenos. Informaban los abolicionistas: «En cuanto al t r a n s i t o d e l a e s clavitud al estado libre, en otras partes tan t e m i d o p o r l o r a d i c a l en Puerto Rico carece afortunadamente de i m p o r t a n c i a . L a p o 3*
blacion de color libre, tan numerosa en Puerto Rico, y uno de los elementos que mas coadyuvan al porvenir de aquella sociedad, hace alii las veces de una clase intermediaria entre la raza esclava y la poblacion blanca. Dios solo sabe lo que tenemos que agradecer a esa clase honrada y laboriosa, que por u n lado aumenta la riqueza, ayuda a la poblacion blanca, y por el otro se ofrece como un eterno y brillante ideal a los ojos de la raza africana... Constituye un elemento de orden y una segura garantia de que se puede resueltamente proceder a la abolition inmediata de la esclavitud... Por lo que a nosotros toca, la election esta hecha; queremos favorecer y precipitar la desaparicion de la esclavitud, y como la razon y la Historia estan de nuestra parte, aspiramos a probar que la esclavitud, opuesta al desarrollo historico de nuestra epoca: sin fundamento en lo presente, es tambien una perturbation para el orden, una remora para la riqueza, u n peligro para la politica. una ponzona para la moral y para todos u n padron de ignominia y un motivo de sobresaltos y de alarmas... En suma: queremos y pedimos, en nombre de la honra y del porvenir de nuestro pais, la abolition inmediata, radical y definitiva de la esclavitud.» Y concluia el informe con estas terminantes frases: «Aspiran los que suscriben, y desde luego piden, la abolition en su provincia de la funesta institution de la esclavitud; la abolition, con indemnizacion o sin ella, si no fuera otra cosa posible, la abolition, sin reglamentacion del trabajo libre o con ella, si se estima de absoluta necesidad; y en uso del derecho de que se creen asistidos, desarrollaran este voto en las reuniones sucesivas y presentaran en su caso un plan completo de abolition.* Este informe—que Castelar mas tarde hubo de caliEcar de «luminoso*—fue una honrosa y gloriosa pagina que se legaba a la historia de la civilization, en defensa de los derechos del hombre, y fue el grito inicial de la esclavitud que se daba en el mismo corazon de Espana, cuanto mas, que los representantes que clamaban por estos derechos eran duenos de esclavos en su Patria. El sublime ejemplo atrajo de los delegados cubanos, que se mostraban circunspectos, la declaration «de haber oido con satisfaction el voto particular y estar dispuestos a pedir tambien la abolition del regimen de la esclavitud, como lo hicieron despues en un habil y notable documento, pero conforme a un plan gradual y prudente. 35
que evitara violencias y peligrosas conmociones.* (Palabras de Enrique Pineyro.) . . Pero los representantes puertorriquenos no dejaron de pedix otras reformas ademas de la abolition de la esclavitud; antes de regresar a Puerto Rico, y en sucesivas sesiones del Congreso, pidieron la&representacion de los puertorriquenos en las Cortes y la autonomia de los Municipios. Ya en Madrid, habia quedado constituida la Sociedad Abolicionista Espanola, que venia activando su propaganda, debida a la iniciativa del patriota borincano Julio L. Vizcarrondo y de su esposa Harriet Brewster, norteamericana de nacimiento. Se publicaba en aquella capital El Abolicionista Espanol, periodico fundado y dirigido tambien por Vizcarrondo. La senora Brewster de Vizcarrondo llego a interesar en la causa a u n significado grupo de damas matritenses y fundo una Sociedad de senoras para secundar la accion abolicionista. Salustiano Olozoga presidia la Sociedad Abolicionista Espanola, y figuraban en la directiva notables hombres de las letras y la politica de Espana, como el novelista Valera, y los estadistas Sagasta, Moret y Gabriel Rodriguez, Vizcarrondo. aparte de la direction del periodico, servia de secretario. Antes de que se cerraran las Cortes, el 27 de abril de 1867, habian regresado los representantes puertorriquenos a su Patria. ^Triunfantes? No. Habia caido el Gabinete de la Union Liberal en tanto, y el «Espadon» volvia a sus antiguas intrigas junto al trono de Isabel II. Nada habia, pues, de esperarse del funesto Narvaez. Las reformas no llegaron a llevarse a efecto, como era natural, a 0 cambio de Gabinete sufrido. Pero era innegable el trlU ^ t mora que los informantes obtuvieron para el pais. La s e habia sido regada en el surco. Con el tiempo se obtendria el fru£ ances veia precipitarse en accion aquellas ideas de las cua el e 5?. e l ^gitimo precursor... voMnrS 1 ^ 5 l a S C O r r i e n t e s d e l liberalismo agitaban los 4nimos,p£ reacciom!?0011 ^ e n ' a c o n c ' e n c i a regional contra el Gobierno y separatistas°S'pri e ! a n c e s n o Perdia tiempo en organizar A s o c w ^ 3 estallar nara f q U e S e i n c u b a b a la revoluci6n que ha 3mar a Puerto medio de las Rico libre e independien ^ secretas de t C a r ^ D ^ G S t a c o n s i g n a respondian ya las Soci - d e <Ca P'-' Pneto,, en Mayagiiez, que dirigia el n o r t e ^ 36
ricano Mathias Bruckman; la de «E1 Palomar», en Camuy, presidida por el venezolano Manuel Gonzalez; la de «E1 Lanzador del Norte», en Arecibo, dirigida por Mendez; la de «Centro Bravo Num. 2», instalada en el barrio Pezuela, de Lares, cuyo presidente, Manuel Rojas, tambien venezolano, habia sido designado como general en jefe para comandar las fuerzas libertadoras. Betances esta en contacto con todos aquellos extranjeros que juzga gente probada para el caso, y se han comprometido con el varios dominicanos que residen en Mayaguez y en otros pueblos de la isla, como Del Monte, Bauren, Pedro Anglero, Manuel Maria Gonzalez, Beauchamp, Pedro Segundo, Ezequiel Diaz y otros y otros mas... El Gobierno sospecha sobre este movimiento, pero nada puede determinar en concreto sobre lo que se viene preparando; tan es asi, que en 1866, siete meses antes de los sucesos que van a desarrollarse, Marchesi solo podia informar al gobernador general de Cuba «que existia una vasta conspiration m u y proxima a estallar para proclamar la independencia de estas dos Antillas espaiiolas». Es por estos dias, de 1867, cuando inesperadamente surge un motin en los cuarteles de la capital, de caracter militar puramente* originado por la paga de los soldados y en el que se levantan los cabos del regimiento. El motin es sofocado a tiempo. Del proceso que se practica ninguna relaci6n se encuentra del suceso con la «sospechada conspiration*. El coronel Rodriguez Zela conferencia con el general Marchesi. Del proceso no se desprende causa que apareje la pena de fusilamiento. La m a y o r responsabilidad pesa sobre el cabo Benito Montero. Marchesi influye en el coronel Zela que le aplique al cabo Montero pena de muerte, que el acto solo es para imponer respeto impresionando en la disciplina, porque el le da su palabra que indultara al cabo, conforme sus facultades. Zela cae en el lazo. Montero es sentenciado a m u e r t e y lo fusilan sin que Marchesi cumpla lo ofrecido. Tras el fusilamiento de Montero, el coronel Zela se suicida. No obstante, la ventilation del proceso, que n o muestra relation alguna con la sospechada conspiration, los temores de Marchesi se resuelven dictando el destierro inmediato de los mas significados prohombres del pais, y dando palos a ciegas pronuncia el Decreto por el cual salen de Puerto Rico: Segundo Ruiz Belvis, Jose de 37
Celis Aguilera, Vicente Maria Quinones, Carlos E. Lacroix, RuEnr de Goenaga, Julian E. Blanco y los doctores Pedro G. Goyco,' Calixto Romero y Ramon Emeterio Betances. Se ordenaba a estos procere< que partieran por el p r i m e r vapor p a r a E s p a n a y se presentasen a disposici6n del Gobierno de M a d r i d , prohibiendoseles que volvieran a su Patria. Pero Betances y Ruiz Belvis a c u e r d a n entre si desacatar U orden de Marchesi y darse a la f u g a . i A d o n d e irian? En Mayagiiez un hombre de m a r se a v e n t u r a a ponerlos salvos en tierra dominicana en un bote de vela. L a e m b a r c a c i o n es pequena, pero cruzara el Canal de la Mona en veinte h o r a s con b u e n tiempo. El patron ha hecho el viaje en otras ocasiones y tiene experiencia de la rata. Con el tim6n en sus m a n o s n o h a y peligro. Conoce el las estrellas que guian el camino y las corrientes del Canal. Betances y Ruiz no vacilan y se dan a la m a r e n aquella f r a z i l barca. Era el dia 6 de julio. A pocas horas de navegacion u n m a l tiempo les sorprende. Soplan violentamente las r a c h a s del viento. Se nubia el dia. Vira a nave hacia el Sur siguiendo la costa de la isla. Se rompe el palo e a vela y se ven en peligro de zozobra. M u y cerca de Arroyo pu leron arribar con el auxilio de los r e m o s y el favor de la comente. Desembarcan sin ser vistos. Se i n t e r n a n por Guayama } caminan ocultandose, por todo el litoral del Sur, hasta llegar a la arguera^jurisdiction de L a j a s . E n la P a r g u e r a les presta ayu* ° n ^ e r n a n d o Calder. p r o p i e t a r i o d e aquellas tierras; se e c h ^ i 9 e n t u r a Quinones, de G u a n i c a , y se hacen las diligen de so 6 r e P a r a r ^ote y conducirlo al p u e r t o de Guanica, en o*1 noche G n C a r ^ a Q u ^ ° n e s de p r e p a r a r l e s la salida definitiva en tecimiento/ \ ® e t a n c e s r e f e r i r con sus p a l a b r a s p a r t e de los a toir Betanzo^ i ^ g 3 : * D e s d c <l u e se s u p o q u e el facineroso « 13 s a noas po r ] a s ' l i d o de M a y a g i i e z , m a n d a r o n ^ u e n a ! se Vos
me
>'ores c a b a » o s a los p u n t o s ^ gar todas las comodll !f ' P a r a q u e lo t r a j e r a n a la capi f si a no q U e y a ^ que le p u d i e r a n o f r e c e r . Y eso no es 0 re cibian p o r t o r ] n U e r t o ^ c o e s t a p e r d i d o . E r a preeiso ver a PaiteS a los "os reconocieron ! ^ t i v o s . H a s t a por G u f l j j Cron a Pesar de l a v m d e n d a de u n jibaro cb** 0 38
jeno que nos acompariaba. Este se habia hecho cargo de contestarle a los curiosos cuando le preguntaban: —<»De donde son ustedes? —^Quienes, nosotros? —Si. —Nosotros venimos de arriba; hemos ido pa bajo, y ahora volvemos pa' arriba. Y se quedaba muy serio, mirandole la cara al que preguntaba. El que queria comprendia; pero nadie seguia preguntando.» En el mismo bote que habia naufragado, y con el mismo patron, cruzaron el Canal de la Mona en treinta horas, y llegaron a Santo Domingo. Arribaban en la costa de la Montalva, de la provincia del Seybo, el 9 de julio de 1867... Betances mismo refiere las angustias de este aventurado viaje, al escribirle a su hermano Adolfo desde Santo Domingo, en carta del 24 de septiembre del mismo ano: La Montalva—por lo menos el lugar donde arribamos el 9 de julio de 1867—es de lo mas esteril que puede conocerse. Es una tierra arenosa en la orilla y llena mas adentro de penascos cubiertos de arbolitos secos y poblados de mosquitos caribes, /los mismos que botaron los espaholes de Gudnica en tiempos de la Conquista! Ahadele a esto que al desembarcar alii hacia un calor sojocante, el sol estaba furioso; el agua de beber, tibia; las galletas, mohosas, y el queso, rancio. Yo estaba con una calentura que me devoraba, despues de haber pasado toda la noche y parte del dia delirando, «nangotado» en el fondo del bote, / algo mojado. Tuve que tender alii una frisa y acostarme, pero los zancudos me hicieron levantar a comer galletas con queso y a beber cafe. Este cafe fue un nectar para mi. «Esto me recuerda la Patria ausente, le dije a Ruiz, que sonrio. Pisaba Betances por primera vez tierra dominicana. Pero no venia a estas orillas a lamentarse como u n Jeremias que llora las desventuras de su Jerusalen... Venia a activar el plan de la revoluci6n que dejaba preparada en Puerto Rico. jA buscar armas! 39
V LOS P A T R I O T A S E N E L D E S T I E R R O La f r i m e r a p r o c l a m a de l a r e v o l u c i 6 n y l o s diez m a n d a m i e n t o s
Betances y Ruiz Belvis embarcaron en Santo Domingo rumbo a Saint Thomas. La permanencia en ambos sitios es breve; lo preciso para continuar viaje hacia Estados Unidos. Pero no han dejado de relacionarse tanto en una parte como en la otra. En Saint Thomas estan ya esperando barco. para seguir la ruta a Espana, sus compatriotas, tambien desterrados, lacroix, Blanco, De Celis, Goyco y Romero... Un cambio de impresiones suscita entre ellos fervorosas promesas de patriotismo. Y se cruzan frases como estas: «jSeguiremos luchando!* jHay que acabar con ese abominable absolutismo!... Pero no todos se hacen participes del golpe que prepara Betances con Ruiz Belvis contra el Gobierno espanol, aunque el que menos no deja de sentirse en simpatias con la causa. Lacroix y De Celis no vacilan en juramentarse para cuando llegue el momento. Ellos se encontraran ese dia con las armas en las manos batiendose por su Patria. De Celis hace estas manifestaciones, dignas de un patriota: «Amo a mi hogar, a mi mujer y a mis hijos, pero llegado ese momento, Dios sabe que mi amor por la Patria no vacilana ante el sacrificio de mi vida.3> Lacroix esta probado. Es un impa41
ciente que aguarda decidido la liora de lanzarse a la insurr 7, Calixto Romero hace aprobaciones en igual sentido, aunqued modo vago; Goyco y Blanco prometen luchar por la misma ca pero con mas prudencia; agotar todas las esperanzas antes de*1 tuviera que derramarse sangre. La sangre les repugna Ellos volverian a Puerto Rico hasta que el regimen no cambiase* ^ Se despiden los compatriotas. Ruiz Belvis es el Oraculo: <Cre en las palabras de De Celis Aguilera; creo en Lacroix tambien que es vehemente y decidido, pero...» Betances le oye y sonrie, afir mando: «Todos jugaran sus respectivos papeles para salvar al pais...» «Lo que urge es Cjar la fecha para el levantamiento», res ponde Ruiz.
am os u u ^ patriotas llegan a N u e v a York, a las pocas boras 3 61 ; J " P'sa^° suelo de la Libertad, el periodico The New Yori era publica una nota de su corresponsal relacionada con la uga e Betances y Ruiz Belvis, a la cual responden ellos con vaentia El 6 de agosto de 1867, en la edition del siguiente dia,® co umnas del Herald se lee la siguiente carta:
N
Senor editor del H e r a l d : Leimos en su edicion deb rnahana lo siguiente: «Las noticias de Puerto Bi<x>' ccmzan al 17 (mcs de julio). Un abogado y un m^ <7ue se hallan escondidos estdn citados por el 0 ie Para que respondan a los cargos que se les os que suscriben, llegados hace pocos dias e jco, creen ser las personas aludidas. Sin Id ni ion e sincerarse ante el Gobierno espanol, a dcclaramos que es enteramente falso 05 na( la que ver con la conspiracion a <Jue sC su corresponsal. . °:blCrn° *s^a> procediendo ar^tr^ r0Ce$decretn T $U costllrnbre—, sin forma alguna de p ^ e Uhi6n var os sicion ' ciudadanos de b l0 s* ? " qui^ e n t r e ellQs h s infrascritos .,
pidio su palabra de honor de presentarse en Madrid al ministro de Ultramar. Hemos rehusado de dar nuestra palabra de honor por varias razones que a su debido tiempo seran conocidas, y porque seria perder tiempo, trabajo y dinero, confiar en la buena fe de tal Gobierno. Somos de usted, muy atentamente, Segundo Ruiz Belvis (abogado), Ramon Rmeterio Betances (medico). Negaban los patriotas tener nada que ver con la conspiraci6n a que se refiere el corresponsal del Herald, como era m u y natural, pues Marchesi habia decretado la expulsion de los hombres mas senalados por sus ideas liberales, tomando para ello de pretexto el motin de los cabos, de caracter puramente militar, que habia ocurrido en los cuarteles de la capital por aquellos dias. Pero, sin duda, que tales declaraciones, lanzadas desde la Prensa de los Estados Unidos, tenian que indignar mas al Gobierno de Espana en Puerto Rico. A los fugitivos no se les molesto siquiera en Nueva York y se dieron a activar sus planes en aquella atmosfera tan vivificante para las ideas de la libertad, alii donde el mismo Bolivar se habia inspirado en sus suenos de libertar el Continente del Sur, anhelando ser el Washington de la America Espanola... La revolution que se venia preparando en Puerto Rico no iba a ser un acto de imprudencia sin gloria ni resultados. No u n grito desesperado de rebeldia en que se derramara la sangre inutilmente. Betances, el creador de ese movimiento armado, el jefe maximo que habia tornado la iniciativa, gestionaba ahora para ella armas y hombres que requeria para sacarla victoriosa y rapida; para que el sacrificio de la sangre fuera lo menos posible. «La revolution —decia el—ha de ser rapida y la conmoci6n pasajera no dejara rastros de escombros.* Hombre doctrinario tenia su programa, en el cual habria de inspirar sus proclamas. Era la obra de u n estadista convencido de que habia llegado la hora de actuar y actuaba. No seria la obra de un revolucionario acefalo. Para llegar a ese gran dia ya Cjaba la fecha y el punto de partida. Dentro de trece meses a mas tardar todo estaria listo para el pronunciamiento. Seria el 29 de septiembre del ano proximo... 43
Entre tanto parte Ruiz Belvis para Chile en busca d e a y u d a d e aquel Gobierno que presidia Vicuna Mackenna—su g r a n a m i g o , que habia sido su condiscipulo en Madrid. Y B e t a n c e s s i g u e a c tuando en Nueva York con Basora y se relaciona c o n los j e f e s d e l separatismo cubano. No pierde su contacto con las S o c i e d a d e s s e cretas de Puerto Rico que venian funcionando i m p u n e m e n t e , s o b r e todo con el «Comite del Norte de Borinquen> y con el « C o m i t e d e l Oeste*. De Nueva York pasa Betances a Saint T h o m a s y d e a q u i a Santo Domingo, donde se halla por el mes de s e p t i e m b r e . ELs e l regrino impaciente tras la realization de una causa q u e e n v u e l v e su ideal. No descansa. Su labor es infatigable. S a n t o D o m i n g o y Saint Thomas son los puntos de partida en que c e n t r a l i z a l o s p r e parativos de la revolution. Se propone reunir f u e r z a s e n F ^ u e r t o Plata para invadir a su tierra en la fecha acordada. e n q u e l o s p a triotas borincanos habran de dar el grito de libertad. Y c o n e s e £Ln usa de su gran habilidad para poder reunir a su g e n t e e n S a n t o Domingo. He aqui la carta, que es un llamado a su p r o p o s i t o , y q u e dirige al director de La Voz del Cibao, en 27 de s e p t i e m b r e d e 1 8 6 / Muy senor mio y de mi mayor consideracioru Permitame listed valerme de la publicidad de su estimable periodico para dar a conocer a los dominicanos un hecho que se repetird cada dia con mas frecuencia, y que no deja de presentar algun inter es para est a islsz: hablo de la salida de los puertorriquenos de su pais. Cansados ya del regimen tirdnico del Gobierno espczhol; irnpacientes bajo el yugo y perseguidos por las ezutoridades, muchos de ellos tienen que abandonar por ahora aquellas play as queridas y venir buscando en est a is Ia hcrmana la hospitalidad y la vida libre que no pod ran nunca comprender ni los Messina, ni los JWarchessi, ru los Narvdez, ni ninguno de los partidos que se disputczn hoy en Espana los restos de un Poder vacilante. ReclarnOy pues, senor director, su influencing asi como todos los grandes corozones, con la esperanza de qvte en cualquier parte de las costas dominicanas donde i>cr>gan a abordar mis desgraciados compatriot as los haJr>i-
tanles se dignardn claries una acogida digna de la proverbial hospitalidad dc nuestros poises en la jirme conviction de que los que vengan a sentarse en el hogar dominicano son y serdn siempre verdaderos hermanos, como lo es de corazon su seguro servidor, Ramon E. Betanccs. Su arrojo no tiene limites, y en su campana emprendida se ve en la necesidad de volver a Puerto Rico en cierta ocasion, y entra en el pais de incognito. Se alarma el Gobierno, que tiene noticias de que Betances anda conspirando por los Morrillos de Cabo Rojo. y se le llega a fijar precio a su cabeza. El revolucionario, a pesar de todas las medidas que torna el Gobierno para capturarlo, burla la vigilancia y sale del pais tan misteriosamente como bubo entrado, al punto de poner en ridiculo a las autoridades y a los conserved ores, a quienes achacaba la Prensa el aspaviento producido, calificandolos de «fantasticos que exageran movidos por el panico que produce el nombre de Betances al solo pronunciamiento, como si fuera «el cuco» o un fantasma que promueve espanto.» Betances logra escaparse esta vez por el mismo puerto de Guanica, en un buque ingles que cargaba mieles para Halifax, gracias al amparo que le brinda el capitan de la nave, que es mason como el, le oculta a bordo cuando esta proximo a levar anclas rumbo a Estados Unidos... Es la tercera vez que sale de su Patria perseguido. De Norteamerica regresa a Santo Domingo. Y es curiosa la anecdota que reGere del viaje, cuando habia de un tal Rivera, a quien perseguian en Puerto Rico y el salva para ganarselo, y que ahora se halla con el en tierra dominicana: «un tal Rivera—dice—que se encontr6 conmigo en el mismo buque que me saco de alii y que salio huyendo sin saber por que. Como estaba sin un cuarto, bastaba que uera de Puerto Rico para protegerlo, y he tenido que pagarle todo e viaje por los Estados Unidos y al Cn traerlo aqui, donde vive conmigo. Es de Sabana Grande. Debe haber asesinado alii, por lo jnenos, a su padre, a su madre y a sus hermanos.» \Siempre su buen umor ablandaba las asperezas de su vida! 's por estos dias que intensifica su labor en Santo Domingo. le ne a su alrededor gente de su intimidad, que emplea en los pre45
'os del plan que viene activando. Y todo a su alreded or toiua :cto de un campamento de filibusteros en accion UClf> Oigamosle describir los rasgos de su vida por entoncesTeriemos una casa poco menos que la Casa C rial por una onza (32 camcllas), y io rncjor es ZTen dia no hay ni carcel m corregidor, ni comandante ni nmguno de aquellos demomos. El patio es doble del l fue mi casa en Mayaguez durante algunos dias c l T comodidades ya se ha formado una colonia puertorriZ dido77PZta' r SUpUCSt0' de ladrones> ^inos, 12 5 BCnte d 0 d a 01 diabl Tc pada Eul^ ' ° ' t 0 d a d e "I* y y 7 6St0y se uro El S e U n 2 ' f . °> 8 Cra m Wr que le he M lite su b T ' que estov ™pr a' y tal vez El Avisador anadiria v i r s e Z ™ « — * m a n o d , M a r i a n o Morales, el herrnano de Dlego, Pedro Garcia, Mr. Juan, Rivera y SimbU n humor que idea, d o n d e f e ^ y e 0 ^ ^ 3 " ' 'a ^e s t SU ° > al o s te ireverencia A* 1 ' rribles «orejones» hablar a carcajadas ^ ° ^ e r a n a (que Dios guarde) y luego Y concluye: «SIK * OR *SPAN°L e n * as guerrillas de estos paian sino a lo<; ^ ^ehetes son demasiado largos. Ellos no trante este 1 ' r e S C ° m ° e l l o s '» igo a Saint Thrf° e t a n c e ^ h a c e frecuentes viajes de Santo quena isla din**138 ^ Pr^ncipios de noviembre se t r a s l a d a «***. en s Z V a r a rC€d°Z er 5 0 0 f u s i l e s 7 d o s c a f i o n f •^1 vis. Semindn p °nde se entera de la muerte & ba s habia • Propaganda"™ ? Hegado a Valparaiso. Cosos arrebataban P f e m a n c *P a c ion de Puerto Rico. £>u S pocos dias *H°tel Aubrv> a ? ^ sorprende la muerte r a Un S : a palabra 'a/t^ ° ? ^ospedaba, sin poder pronuncia1* ,n Peri6dico de VaI^ 6 ^ ^ d e n o y iembre de 1867... 0re d 1 0 al resefiar > esconocido hovT*e ? ' el suceso decia: la mayor parte de nuestros lector#-
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sera, sin embargo, conocido y bendecido por la posteridad, que le encontrara inscrito en el calendario glorioso de los martires de la libertad, de los apostoles del derecho de los pueblos...* Caia el primer martir de la causa. Betances habia lanzado la primera proclama de la revoluci6n por estos dias, cuyo decalogo consideraba el como los DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LIBERTAD. Decia a su pueblo: El Gobierno de Isabel II lanza sobre nosotros una terrible acusacion: dice que somos malos espanoles. El Gobierno nos calumnia. Nosotros no queremos la separacion; nosotros queremos la paz, la union con Espana; mas es justo que pongamos tambien condiciones en el contrato. Son muy sencillas; helas aqui: I.—Abolicion de la esclavitud. II.—Derecho de votar los presupuestos. III.—Libertad de cultos. IV.—Libertad de palabra. y.—Libertad de imprenta. VI.—Libertad de comercio. VII.—Derecho de reunion. VIII.—Derecho de poseer armas. IX.—Inviolabilidad del ciudadano. X.—Derecho a elegir nuestras autoridades. Estos son los diez mandamientos de los hombres libres. Si Espana se siente capaz de darnos} y nos da estos derechos y estas libertades, podrd entonces mandarnos un capitan general o un gobernador... de paja, que ahorcaremos y haremos quemar en los dias de Carnestolendas en conmemoracion de todos los Judas que hasta hoy nos han vendido. Asi seremos espanoles. Si no, NO. Si no, puertorriquehos, /paciencia!, jos juro que sereis lib res! DR. BETANCES.
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VI
LOS COMPAQ EROS DE BETANCES En noviembre de 1867 se halla Betances todavia en Saint Thomas trabajando activamente en sus gestiones revolucionarias... «Saint Thomas es tan alegre—escribe—que se me Cgura que aqui no nace nadie, y hasta los murcielagos me parecen pajaros. En resumen, tres cosas hay que hacer: comprar fusiles, sembrar batata y hacer parir a todas las vacas del pais.* Y es por entonces que le vemos unido matrimonialmente con Simplicia Jimenez. ^Quien es esta mujer que, de manera tan velada, asoma en la vida del heroe? Su casamiento no revistio pompa alguna, por el contrario, tuvo im origen muy sencillo. A Simplicia Jimenez, que venia sirviendo desde Mayagiiez a Betances, el destino le reserva el puesto que corresponde a la esposa que falta. Un dia se llenan los expedientes para el caso, y la maritornes pasa a ser la esposa amada del revolucionario; humilde, pero querida y atendida por el. Le sigue ella en el destierro a lo largo de su existencia; amable, bondadosa, y recoleta en el hogar; pero mas adelante, y al correr de los anos, preferible sera silenciar su nombre antes de enjuiciar el cambio de su conducta para con el esposo... Un dia de estos, y cuando mas activo se halla en su intensa la49 4
conquistar los laureles que nos ha de cefiir la victoria. jGuerra al ibero! /Viva la IndcpendenciaJ El 26 de diciembre, finalizando el ano, recibe carta de Blanco, que le escribe desde Madrid. Dicele, de entre otros parrafos: Despues de este paseo, que no ha dejado de serine util y rne ha hecho meditar, yo creo que los medios violentos no producirdn ningun resultado javorable. Y del no menos apreciado companero Calixto Romero, otra, en estos terminos: Embarco para Puerto Rico, y no vacilante, sino decidido a no mezclarme en conspiraciones de ningun genero; yo hare como ha hecho otro tanto, como padre de numerosa familia, y no haria la calaverada de meterme a conspirador sino cuando me obligara a ello. Y no vaya nadie a interpretar mal mis sentimientos ni a creer que mis ideas hayan variado en el fondo. Soy siempre el mismo; ansioso de que luzca en nuestro pais la libertad y todos los bienes que de ella se derivan... Es de pensar el efecto que causarian estas cartas y otras de analogo sentido en el animo de Betances. «jSi Segundo Ruiz resucitara no se volveria a morir—exclama—, porque el, como yo, esperaba eso y mucho mas...!» Por el 2 de enero de 1868 regresa a Santo Domingo, y ocho dias despues redacta la Constitucion Provisoria de la Revolucion Puertorriqueha, cuyo articulo primero del primer capitulo dispone que: «E1 Gobierno de la Revolucion puertorriquena se ha constituido con el nombre de «Comite Revolucionario de Puerto Rico». Y este Comite tiene por objeto la independencia de la isla, bajo la forma democratica republicana—segun se expresa en el subsiguiente articulo, prescribiendo, ademas, el juramento acordado para ser exigido a sus miembros, que dice: «Juro por mi honors: llenar bien y Celmente las obligaciones que me impone el cargo que me confiere el Comite Revolucionario de Puerto Rico; someterme a la Consti 52
tucion y d e f e n d e r l a contra todo ataque; trabajar en la independencia de Puerto R i c o m i e n t r a s m e quede un atomo de vida. Merezca la r e p r o b a c i o n de todos los hombres honrados si falto
a mi palabra.* Al pie de la Constitution Provisoria aparecen las firmas de Betances, Lacroix, del dominicano Mella y de Mariano Ruiz Quifiones este ultimo como secretario del Comite. Y para encabezar sus documentos se consign6 el acuerdo de adoptar estas frases de Bolivar: «jUnion! jUnion!, o la anarquia os devorara.* Las palabras simbolicas para el levantamiento tambien fueron consignadas: «Patria, Justicia, Libertad.* El Comite lo componen: Jose de Celis, Carlos Lacroix, padre Merino, doctor Basora. doctor Betances y Mariano Ruiz. De Celis y Lacroix se encuentran en su sitio. Y ambos se suscriben con una importante suma de dinero para comprar armas. De Celis «entrara en Puerto Rico dentro de pocos dias, y dara por la isla un paseo para unir deGnitivamente a todos los pueblos, ligados ya en gran parte unos con otros*. Lacroix volvera tambien a Ponce, si puede lograrlo. Su vuelta a Ponce le parece a Betances necesaria «para acabar de decidir a Pujals, que seria para la causa una magnifica adquisicion». # n Y a mediados de enero, el dia 14, para ser mas exacto, sabe betances que ya estan en Puerto Rico sus Blanco, Ooena ga, Romero y Acosta, y que han coincidido con la llega a e Q uevo gobernador, el general Pavia. ^r^# ^e aqui como juzga Betances a sus caractenza os con e aeos - Raro sera el que no ofrezca un desdibujado contorno: c o m p a f i e r o s
Puesto que me lleva la pluma a ] a c e ^ P ^ t de algunos hombres, hablare ahorae con!ata que no crito pidiendole su cooperacion. nrpficr0 su franacepta. Sean cuales fueran sus mo i *P^re$ £n genequeza a las tergiversaciones de otros ^ perder el r al, no hay que dudarlo, hay muc ° ^ ^ atraer sobre bienestar de que goza, entre unos, rn o/ro^; familia los sufrimientos de a garrote. miedo al foete, al fusil, al Mono, al destier entre casi todos... 53
Todo es desgracia, pero estoy que con todos esos elementos debe hacerse la revolution. Castro, pues, no quiere ni que le escriban ni que lo mienten rnientras no hayamos reunido no se yo cudntos millones. cEntonces, para que? Castro tiene la excusa de su familia. y en su tolerancia exagerada, excusas para los demds. No se por que, cada vez que hablo de algunos de aquellos en quienes junddbamos espcranzas se me aparece la imagen de Segurulo. Es que a pesar de todos sus defectos. que yo mismo he reconocido muchas veces, que me han hecho sufrir y que no tendria ninguna dijicultad en decir al mejor de sus amigos, creo que, por ahora, Segundo era incontestablemente el mejor, el mas resuelto y el mas dispuesto a sacrijicar sus bienes, su vida y hasta su familia. Esto es algo. Pero sigarnos. Despues del indulto de Romero y Blanco, nos ha pared do conveniente que los demds desterrados vuelvan a la isla, no como Blanco y Romero... Solo para organizar mejor la revolution. Blanco dice en una carta a Goenaga «que aunque no este libre al volver a Puerto Rico de atropellos y persecuciones podrd al menos trabajar para el bien de su familia... » He dieho que Goenaga estaba de buena fe, y lo creo. Es, ante todo, un hombre de bien; pero ya tiene muchos ahos para poder trabajar como nosotros. Tiene hijas, a quienes idolatra; pero no dudo que sea capaz. en un momento dado, de sacrificar su vida por la Patria. El puede, al lado de su familia, hacer mucho m'is que lejos de ella, y nos ayudard activarnente en la propaganda que debe hacerse. El amor de sus hijos le hard comprender sus deseos de ver llegar el indulto, sin que por eso renuncie a servir nuestra causa. Jose de Celis ha hecho por dos veces esta declaration delante de mi: «Hace quince ahos que todo mi anhelo ha sido com placer a mi mujer y a mis hijos; pero si para arrnar la revolution he de pasar por end ma de mis hijos y de mi mujer..., /pasar eh {Por que despues de est as palabras, me habia repetido otras que ha pronunciado? Ce54
lis es micmbro del Comite A1 A\„ , • • lances y Lacroix viven de ilmio^Yo ^ los que van a hacerse malar sin ver iJ "° ^ guras.» Sin embargo, no me atrevo a duZZcTrl vera que hay en nuestros cdlculos algo mas auc !' ncs, y estoy dispuesto a creer que marchard con not otros, y en primera linea. Son parrafos estos extractados de una carta dirigida a Basora que se encuentra para esta fecha en Nueva Y o r k . Resumen que refleja la certern vision de este gran hombre al hacer el analisis sereno do sus companeros. Palabras que tienen extraordinario valor protetico, y que. al correr de los anos, mantienen su oportunidad
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vn UNA RED QUE SE ROMPE El tiempo apremia y es el ario tumultuoso de 1868. Mientras llega septiembre—mes de la balanza—, en el que ban de resolverse las cuestiones que se vienen preparando, se Cja la estampa de los conjurados en Santo Domingo, los que se ven alrededor del cabecilla en permanente action para el dia senalado... Todo parece conjurarse tambien contra el heroe, pero los obstaculos que le salen al paso y la adversidad que de otro lado sopla no le desaniman en Jo mas minimo. jLe sobra valor y fe en la causa para vencerlos! De noche se reGeren anecdotas en el grupo; se agudiza el ingenio en la satira punzante contra el enemigo, y resuena la carcajada estridente, como una burla a la Muerte que envuelve el claro de luna, de esa luna blanca de enero... Y es en el ocio de estas noches claras de Santo Domingo, que los conspiradores, en alegre camaraderia, dulcifican los momentos tristes del dia con canciones c Ue l ^companan el acordeon y la guitarra. Una voz melanco ica se °ye invocando unos amores: «y la ame; preciosa nina de encantos llena, joye mi queja, ve mi pasion!^. 57
Es la letra suspirante de la cancion que compuso el venezolano Roman Isaza en recuerdo a los amores juveniles de Betances, quo se hizo famosa por aquellos dias... Cuando llega la manana, el heroe, con la musica todavia en los oidos. recuerda al compositor, que se halla ahora en Puerto Cabello. y le escribe: Mi pasion, mi pasion es hoy la revolution borinquena. jMdndamc un himno que haga salir fusiles, fusiles nada mas de la tierra! No pido hombres. Un himno que arrasire las piedras y sople llamas y fuego sobre los despotas... Se habla por entonces de la venta de Cuba y Puerto Rico, y so entera el por un periodico de La Habana que le llega «desmintiendo la noticia quijotesca que caracteriza a nuestra madrastra v lu,,vco lo que Patriae. cierto nay hay en ei el asuriio, asunto peiu — . ,,No sabe Betances 4UK de uerco hace rmnlim en i ace publica su protesta contra esos planes peligrosos. Y comenta con bus amigos: «Me parece que antes de anexionarle por venta S> P u e r t flip a i ° Rico independizarse por la SarmaS no me c e a lo ofrecido>> * ^ ^ S la ilusion y cada cual cumplc a c a ^ ^ d ~ ^ a n c e s s o b r c l a muerle de Ruiz Belvis; que corre nor CVn P araiso > e n Q116 se le informa que el rumor del trabaio quo / ° ^ ^ S c ^ u n ( ^° f u e envenenado. Y a pesar trala d 'iay de cierto e ^ l a ^ o f • P ° r ^ ° i n v e s t i « a r . lo con los hermanos dpi P a r a e l l ° se pone en comumcacion posito para in q u i r i r ^ , L ^ , 8 u i e » 1 Wa <"> Chile-segun su prj>persona misma q u o so f W;„ '• y a l r m s m o U c m P ° q l f 116 s u s t l t u causa. -En quion i y a al propagandista de podria pensar Betanco° ° n P ac ^ re Fernando Arturo de Merino *otana, era el hombi*»S P - J a l o m P r e s a ? Merino, a pesar de su Se de Betances como so n l f \ abrazaba 61 al ideal antilla«° virtud de l a elocuencii n i * ? l a C r u z d e l Redentor. Poseia 1* Utudes del lado del com*' m a S a * t o g r a d o y hablaba a las mull g u a ( ue i l la fe en el n j " ' "? filtr andoles el amor a la Patria al Rsta a Crist figura, que <>. una las mas p u r J $ ' g " ^ c a la historia de las Antillas con*> uien alguien llego a comparar con a 58
de Morisenor Bienvenido, de «Los Miserables», se entrelaza con la de Betances por una misma causa. Ambos se conocieron en lejanos di'as en que Merino, recien ordenado en su carrera eclesiastica. llego a Puerto Rico y recorrio la isla con el obispo Carrion en las visitas pastorales. Y la amistad entre ambos partia de un hecho singularisimo: cuando Merino, en Mayagiiez, dio a conocer sus grandes dotes de orador desde el pulpito de la iglesia, destacandose por sus ideas republicanas. Esa misma tarde—dia de difuntos—. despues del vibratorio sermon de la manana, se dirigio al cementerio de la ciudad seguido de mas de 5.000 personas que portaban velas encendidas, y al comenzar su oration en el sagrado recinto invoco las sombras de los curas Hidalgo y Morelos, los ensotanados libertadores de Mexico, que fueron fusilados por «la mas noble causa». Espectaculo sublime que levantaba el corazon de aquel pueblo alii congregado, y del cual habia de expresarse Betances con estas palabras: «Jamais pareil spectacle ne s'etait offert et ne s'est offert depuis a cette population enthousiaste.» (Jamas se ofrecio antes ni despues espectaculo semejante ante este pueblo entusiasta.) Tal el hecho que habia de bastarle a Merino para ganarse la ad miration de Betances y el comienzo de una amistad perdurable e ininterrumpible a lo largo de ambas existencias. «Disponga us led de mi—deciale Merino a Betances—en todo cuanto pueda serle util a la emancipation de su bella Borinquen.» Y estaba dispuesto el ilustre sacerdote siempre, no solo a brindarle sus esfuerzos intelectuales, sino a ir al campo de la revolution, altemando la Cruz con la espada... Betances veia en Merino dos hombres: «le pretre et le patriote». (El sacerdote y el patriota.) Era la voz mas legitima de la causa para continuar la labor de Ruiz Belvis. Pero el proyectado viaje de Merino a Chile no llego nunca a realizarse. Los familiares de Ruiz Belvis no respondieron al objeto, y debido a este silencio por su parte o acaso por lo comprometido que Betances se hallaba por entonces atendiendo a las legiones de hombres que se sumaban a la causa de la revolution en Puerto Rico y a la falta de dinero que ya se dejaba entrever en tales preparativos, viose Betances obligado a avisarle al padre Merino sobre la suspension del proyecto. Transcurren los dias. Para el 8 de febrero el Comite revolutionary esta en activa y permanente sesion. Se aprueban y confirman 59
n o m b r a m i e n t o s que envian del barrio Bucaraboncs, de Mayalos miez en los ciudadanos Matlnas Bruckman, Baldomoro Bauren, Francisco Arroyo Salazar, Pedro Beauchamp y se le extiende titulo de benemerita a Eduviges Beauchamp. Y del acta de la reunion celebrada en Lares, en la misma fecha (24 de febrero), que de igual modo se recibe, se confirman tambien los nombramientos enviados para la Junta revolucionaria que ha de funcionar en aquel pueblo y que recaen en los ciudadanos M a n u e l Rojas, Francisco Ramirez, Miguel Rojas, Clemente Millan, Miguel Pol y como suplente la benemerita ciudadana Mariana Bracetti. Designa tambien por unanimidad el Comite a Jose de Celis Aguilera delegado con poderes generales, ordenandose a las Juntas. Legaciones y agentes especiales, asi como a todos los buenos patriotas, le reconozcan como tal, extendiendole el titulo correspondiente con las atribuciones y deberes que impone el articulo 6.9 de la Constitucion; y se nombre tambien a Carlos E. Lacroix delegado, autorizandole a fundar en la isla Juntas y Legaciones revolucionarias y a reconocer las que espontaneamente se constituyan, asi como a recaudar de las Juntas, Legaciones y agentes especiales los fondos que estos hayan reunido, respondiendo de ellos y distribuyen olos segun lo disponga el Comite, cuyo recibo le servira de resguardo.
En la misma fecha, 24 de febrero, hallandose en sesion permanente el Comite, «y teniendo en cuenta los grandes servicios presbnl°ll P 0 J v 1 p a t r i o t a J u a n Chavarri (de Mayagiiez), qllieD CUn bramipnt° P . ^ a m e n t e los requisitos indispensables para el n01*1 y en virtud de los poderes que le da J 1 UC1 n n o m r a lucionario* ° ' ^ a dicho serior agente especial re^ de Buenaventur^p 1 ' 73 a A V e r ? e b a i l e e s perturbado por el primos suyos L u i s ^ e t M a m f e s t a c i o n e s indiscretas que h a c e n J an a y el s o b r i n o d e 6 s l e los secuaces de ' Luisit°' 2 Z se le avisa v Gn ni determination de poner manos en e lera de mano a h m ° m e n t 0 c l u e tratan de escapar por una ey son conducidos -m ? Consulado americano, se les d e a Car £j presy ^ , cel. T simpatiza, que d i e a r n l ^ o s P o n s a m i e n t o s de Betances. gam S con ° ' sus ideas, pero mientras no se F ^0
sentan al Gobierno las quejas diplomaticas por el ministro de Espana en Santo Domingo, se hace de la vista larga. A los pocos dias de este suceso enferma un miembro del Gabinete de Baez: don Manuel Maria Gautier, que es el ministro de lo Interior. Gautier se agrava en su enfermedad, y despues de verle los mejores medicos dominicanos se piensa en que el doctor Betances puede salvar al enfermo. Con ese objeto le visita, a nombre del Presidente de la Republica, el general Jose Hungria, que es el ministro de Guerra y Marina, y el doctor Betances se excusa muy dignamente de asistir al enfermo en tanto permanezcan en la carcel sus parientes. La gravedad del enfermo progresa. La excusa de Betances toma caracter de condition. Baez busca la manera de solucionar el conflicto. Se le celebra juicio rapido a los Betances y salen absueltos. El medico se hace cargo del enfermo y a los pocos dias del tratamiento recobra este la salud. Pasan los dias de marzo, y el primero de abril Betances escribe a Basora estas lineas, por las que bien puede juzgarse lo agobiado que se encuentra en sus compromisos, pero en lo alto que fija sus esperanzas: Fait a lo esencial, /dinero/, aunque no creo que se necesite muchisimo como tu dices. Mi presupuesto llega a 50.000 pesos, ya lo sabes. Con esto me atrevo a lanzarme si me ayudais con fe, actividad y energia, y lo que es mas, no dudo del buen exito. Para el 18 ya estan en Puerto Rico Lacroix y de Celis. Y el 21 recibe carta de un agente en Saint Thomas, en la cual le comunica cque le han llegado 500 fusiles mas...». Pide' entonces a Chavarri que le recaude fondos, pues cuestan 1.800 duros sin incluir el flete. «<>Sera posible—le dice—que no se reunan ni 2.000 duros para pagar esto? El pago debe hacerse el primero de mayo, y deseo saber la verdad para dar el golpe a lo Narciso Lopez. Usted ve que no hay en la isla mas que Mayagiiez y de Mayagiiez la minoria tal vez...» Como puede verse por estos parrafos, Betances conocia bien el terreno que pisaba. Conocia de antemano a los hombres con quienes contaba para la revolucion; conocia a su pais y sabia por demas 61
largos intervalos, un par de pesos y de dar algunos p a s o s e n o b sequio de nuestra Borinquen:>, preguntandole al m i s m o t i e m p o s i se editan periodicos en aquella lejana ciudad de V e n e z u e l a , p a r a que resuene alia la protesta contra el Gobierno q u e c o m b a t e . . . Y despues de dejar todo arreglado con su g e n t e s e d i s p o n i a a embarcar tranquilamente para Curazao, «a ocuparse d e s a c a x l o s 500 fusiles de Goicuria...*.
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VIII
UNA CILJDAD DE CARTON... jA LAS ARMAS! En Curazao. Tierra caliente. Miniatura de Holanda: casas pintadas de vivos colores y calles estrechas, como una ciudad de juguete hecha de carton; veleros y barcas que cabecean en el puerto de un mar azogado y un cielo plomizo... Luz que chilla e irrita los ojos en un alboroto sin matices; y mas que esto, puiio cerrado que surge de las aguas del Caribe y aprieta y mortiflca a los que el azar llevo a esas playas... Vese aqui a Betances acorralado. Llego hace poco de Santo Domingo, antes que le atrapara Baez. Escapo a tiempo de una conjura tremenda. Y aqui se da cuenta de la ruina. Se da cuenta de lo que significa para el el robo que le hicieron en Saint Thomas. Pero conforma su vida a su riqueza actual, y a ciertas horas jes de ver! como el doctor, en mangas de camisa, saca agua del aljibe, porque el caseron que habita «tiene el gran privilegio de tener aljibe». Y asi, con el balde lleno de agua en las manos, le sorprende algun paciente que llega; algun macamba que viene a buscarlo con la idea de obtener la visita gratis. Otras veces es el venezolano expulsado «y pasado de balas», pobre, pero que ilumina su pobreza con los suenos de un patriota cuando habla de su tierra, que es la mas 65
grande y la mas generosa que haya existido. De cuando en cuando acude un dominicano, que 110 encuentra en su pais mas que una cosa fea: Baez; una cosa mala: Baez; una cosa odiosa: Baez, y que le habia de Puerto Rico con el mismo entusiasmo que de su pais. «Ya vera usted, doctor, como las cosas cambian...» El doctor sonrie. ;Que duro es el destierro! Adentro su senora hace de cocinera. La buena Simplicia prepara la comida. «Esto es, naturalmente, o6cio de mujer», comenta el, halagandola en sus quehaceres, y guiria im ojo a su amigo Mariano, que es su secretario, pero q u e ahora limpia las tazas y prepara la mesa. El pequeno Frangois, que es su agregado familiar, y que hace sus delicias cuando tira el machete como un diablo, tiene tambien asignado su trabajo: tuesta y muele el cafe aromoso en el patio, canturreando u n aire de la tieira distante, pero nunca olvidada... Esto distrae, pero al mismo tiempo entristece al doctor, que de pronto exclama, dominando sus nervios: «jCurazao, pais que es solo bueno para los holandeses y los nisperos!» Aqui tiene 500 fusiles que habia comprado, pero necesita mas. jQuiere armas, armas, armas! Y esta escaso de recursos, como le confiesa en carta a su intimo Basora. Pero su voluntad es de acero. No se desalienta. Ni siquiera llegan a abatirle las desilusiones hasta el punto de desistir de sus ideas; de su unica idea: independizar por las armas a su tierra... En uno de esos dias recibe una carta de su amigo Jose de Castro, que le llega de Puerto Rico. No es una misiva alentadora que pueda endulzar las amarguras del destierro; es el eco de la rencilla que brota a sus espaldas y que en aquella desolation del paisaje arenoso viene tambien a aumentar el desconsuelo de su a l m a atormentada. El doctor se pasea impaciente por el patio lleno de sol, con la carta en la mano. Se queda pensativo junto a u n arbol seco que lagrimea susurrantes hojas, y en esa actitud en que la preocupacion ata al espiritu y dibuja en el semblante el pensamiento le observa a distancia su amigo Mariano y se acerca junto a el: ^ Ma las noticias?—le inquiere con amabilidad. jLo de siempre! Castro me escribe y entre otras cosas m e comunica lo que no quisiera haber sabido nunca... Y se dirige a sus habitaciones sin otro comentario para el amigo que le sigue. Se sienta a su mesa de estudio improvisada y escribe. Es la contesta*5
ci6n a la misiva de Castro, en la que se muestra su elevado caracter, incapacitado para todo rencor: Gracias tambien—le dice—sobre el aviso de los que se decian mis amigos; yo se lo que se debe pensar en general sobre amistades y supongo que si alguno me quiere robar empezard como sucede: por acusarme de ladron. Afortunadamente tengo y he tenido desde nino. por principio, conducirme de tal modo que no hay a una sola action en mi vida, privada o publica, que no pueda contar yo mismo, fielmente y en alta voz, en medio de la plaza. No puedo, a pesar de eso, impedir que hay a quien me calumnie; pero la calumnia es como el sarampion: desde que brota deja de ser peligrosa. Si por casualidad alguno se aparta de mi porque sepa que no estoy como antes, ten la bondad de hacer saber que estoy pobre, si se entiende por ser pobre no tener dinero en caja; pero que no quiero, ni necesito, ni aceptare los centavos o las onzas de nadie. Si hay quien me quiera mal, yo no estoy tan lejos de Puerto Rico para que no pueda el que lo desee verse conmigo, y si me queda algun amigo, que la suerte arroje por donde yo este; la casa es siempre bast ante grande y la mesa bast ante decente para podersela brindar cordialrnenteunpuertorriqueno. Corren los dias. El tiempo marcha. Y ante el paisaje chillon, de un colorido subido que atormenta por falta de matices, Betances se impacienta: «jVeremos como salimos de aqui y vamos a algun lugar donde haya rios y hojas verdes en los arboles...!» <>A donde ir? Tal vez a Venezuela. Pero no; es de admirarse como Betances juega el todo por el todo y pasa de Curazao a Saint Thomas. No puede alejarse de su radio de action. ^Acaso el Gobierno danes daria escasa importancia al asunto de la denuncia de la Capitania General de Puerto Rico? ^Hubo, quiza, exageracion en el aviso que le pasaron a Santo Domingo con antelacion a la celada que le tendiera el presidente Baez...? Dificil saberlo, pero es lo cierto que para el mes de junio le alcanzamos continuando sus trabajos de zapa en la pequena isla, al igual que muchos re67
volucionarios de profesion do su epoca, urdiendo los hilos de su ininterrumpible trampa y a salvo de frecuentes peligros y de continuas amenazas. E n estos dias llenos de zozobra y de azarosos riesgos, <>que importa u n golpe mas de la suerte para quien en su ardiente proselitismo aspira lleno de esperanzas a forjar una Patria libre...? Sepamos de lo mas cruel que le ocurre por los primeros dias de junio. U n a carta de su apoderado en Puerto Rico, Julio Olivieri, le da cuenta de haber perdido todo cuanto le quedaba de su capital y se ve «reducido a la mas deplorable s i t u a t i o n s <>C6mo? jOh, lo mas propio cuando uno vuelve la espalda! Olivieri le habia invertido lo ultimo que le restaba en la casa de comercio de P. J. Raldiris y Cia., de Mayagliez. que al poco tiempo se presenta en quiebra. y Betances escribe al senor Raldiris el 15 de junio: De todo cuanto he ganado en la isla de Puerto Rico me quedan 6.200 duros. Para mi mismo no le temo ni al dolor ni a la miseria, ni a la muerte; pero a mi lado tengo a una persona que es para mi a la vez lo que para usted es su sefiora y sus hijos. No puedo conformarme con la idea de verla sufrir, y solo asi me hubiera decidido a escribir esta carta, que me cubre de humiliation y de vergiienza. Cuando despues de tantos sufrimientos yo esperaba sacar esa suma de Puerto Rico, para asegurarle a Simplicia un porvenir modesto, de repente me veo sin el menor recur so. LJsted me dira lo que puede hacer un hombre en esta situacion, y espcro en Saint Thomas una contestation que ha de decidir de mi suerte. jPero que! Esto no es nada. Las fatales coincidencias en que se confronta su vida son las llamas de Oreb, por donde cruza a largos pasos; esto es tan pasajero en su pasion, que no llega a quebrantar su espiritu en lo mas minimo ahora que se encuentra organizando la expedition para la gran empresa libertadora... La respuesta a su carta se dilata mas de lo que debiera, pero en ese silencio tambien se olvida del asunto que tanto representaba para su vida. jSu vida! Su vida esta en la revolution; en lo alto de su ideal 68
supremo. Otro hubiera flaqueado, pero el no. Lo desprecia todo, y energico y sereno levanta y fija sus ojos en el cielo, como si buscara al astro de la Victoria. jCuantos dias faltan, cuantos, Dios mioL. Termina junio..., pasa julio..., expira agosto. Y sus palabras, alia, en su tierra, zumban inflamando el pecho de sus proselitos; quema la sangre entre las venas de los patriotas al estimular el espiritu de su pueblo: Cuatro siglos de opresion y servidumbre no han abolido para nosotros el derecho de ser libres. Ese derecho, al nacer lo trae consigo el hombre. Dios se lo ha dado; pues el hombre nace con la aspiration a los goces de la existencia, y sin libertad no hay felicidad posible. No desrnayemos, querer ser libre es conmenzar a serlo. /El triunjo es nuestro! Lo alcanzaremos porque nuestros principios son superior es a los del Gobierno que nos tiraniza. Todo nos separa de Espana; mas que la inmensidad del oceano..., los horrores en que se ha banado y sigue hasta hoy gozdndose, desde el dia en que ocupo y desangro en sus feroces garras la tierra borinqueha. La raza primitiva destruida; tras ella, la raza africana sacrificada; y a esta, el criollo esclavizado, abatido y despreciado, le piden justicia a los cielos piadosos... Si nuestros derechos son los de los libres, si sus titulos son los de la Conquista, hoy somos bastante fuertes para no dejarnos conquistar. La separation esta hecha: a nosotros, nuestra Borinquen bella; /para el los, los desfiladeros y las cumbres de Sierra Moreno! Con estas frases iban circulando sus proclamas, y en el papel que pasaba de mano a mano resonaba el eco de su grito: «jPuertorriquerios, a las armas!...» Y hemos llegado a septiembre de 1868. |Los meses le parecian antes eternos..., y ahora, unos dias mas y entrara en la action de sus palabras! La lengua de fuego que ardia en sus proclamas, prometiendo la suspirada Libertad, toma el acento de una profecia... I Lares! jOh, Lares! De lo alto de tus montes ha de bajar el bosque en marcha para sacar del seno de la noche el dia de la Libertad. 69
zado la vigilancia moviendo la artilleria rodante, y esperan que se acerque la nave insurrecta... <jQue ha sucedido?... El secreto del levantamiento, q u e se mantuvo por mas de un ano a la sombra, se ha descubierto. La revolution aborta. Siete dias antes del senalado para el p r o n u n c i a miento ocurren estos sucesos: el club que funcionaba b a j o la presidencia del venezolano Manuel Maria Gonzalez, en su hacienda de «E1 Palomar», de Camuy, es sorprendido en plena sesion de jacobinos. En la madrugada del 21, el coronel I t u r r i a g a , comandante de la plaza militar de Arecibo, rodea la casa con u n piquete de soldados a punta de bayoneta; penetra en ella, practica u n minucioso registro en todas sus habitaciones y da con papeles comprometedores y el acta de la sesion. jEstan perdidos los conspiradores! Iturriaga ordena el arresto de todos. jEstan indefensos! Toda resistencia seria inutil. Se les conduce a prision con el jefe M a n u e l Maria Gonzalez. Por el camino de C a m u y a ALrecibo m a r c h a n escoltados por las bayonetas... Pero desaparece el alcalde de Camuy, don Pablo Rivera, q u e se encuentra comprometido con su hijo en el movimiento. Es el u n i c o que escapa entre las sombras sin ser visto. A donde va, caballo al trote, estrechando caminos? Es el mensajero que lleva la n u e v a a Lares. Jadeante llega, despues de tres horas de frenetica c a r r e r a . E n los flancos del potro, sudoroso, espejean las estrellas. D e s m o n t a con el cuerpo recio, rompiendosele el pecho por las palpitaciones de la fatiga, y con la lengua pesada, ahogandose las frases en cortas respiraciones, se entrevista con Rojas, en la casa del caudillo. «jEstamos perdidos!... jLa revolucion ha sido traicionada!», son sus primeras palabras. Manuel Rojas se impacienta. No h a y tiempo para p e n s a r , solo para actuar. Rapidamente se vuelve. Baja la escalera de m a d e r a y , en un momento, respirando el aire de la m a d r u g a d a q u e v i e n e saturado de las montanas, determina la defensa. «No vamos a entregarnos como mansos carneros.» Pronuncia, como si se respondiera a si mismo. Levanta a su gente en la hacienda. « j A r r i b a ! . jarriba!», grita, despertando a los peones. Es la p r i m e r a voz de mando que dirige. ^Que vas a hacer?—le interpone Rivera. jLa revolucion!—contesta seco y energico. 72
—Pero... eso es la muerte. —<>Con quien si no con la muerte ibamos a vernos? |Hay que veneer al enemigo! Rivera escucha ya estas palabras con respeto. No contradice. Ni siquiera insinua nada. Recibe ordenes. El tiempo parece correr frenetico. jQue incertidumbre! Nada debilita mas que este estado de impaciente espera. La inmovilidad de un pueblo le hace esclavo, y en la esclavitud se pierde el amor a la Patria. En la action se improvisaran los planes. «Los grandes generales—detia Eugenio de Saboya—son por lo regular aquellos que han llegado repentinamente al mando supremo y aprendido en las grandes operaciones de la guerra, sin pasar antes por las evoluciones pequenas que preocupan a los oficiales de rango inferior.* Aun no ha clareado el alba. Los caminos estan encharcados por las frecuentes lluvias de septiembre. A escape vuela un mensajero a caballo con destino a Mayagiiez; lleva una carta para Mathias Bruckman. Rojas invita al americano a presentarse con sus hombres a Lares para dar el golpe. General: Hemos sido traicionados. Urge tomar action y levantarnos antes que ir resignadamente al patibulo. Confio en nuestro valor y en que la suerte nos favorecera en la victoria. Todavia hay tiempo para adelantarnos. Os aguardo a la orilla del rio de Lares, cerca de mi hacienda, para organizar la tropa y dar el grito. He enviado ya igual aviso a Arecibo, al Pepino y a Aguadilla. Reunid a la gente y a todos los jefes pronto. Dios nos ayuda. Patria, Justicia y Libertad. La revolution habia sido traicionada. <<C6mo? Desventuradamente no podria faltar el traidor del drama en escena, y en el reparto el destino le habia reservado este papel al tenebroso puertorriqueno Juan Castefion, quien puso a Iturriaga sobre la pista, delatandole todos los pormenores de la conspiration. ^Quien era este Juan Castefion? U n miembro del club de Camuy, capitan de las militias en activo servicio, al mismo tiempo. Esto en nada le habia obstaculizado su ingreso en las Clas del separatismo, porque buenas pruebas habia dado antes, y porque la labor del proselitismo tendia 73
a persuadir militares y gente de gobierno por medio de influencias amistosas, contandose ya con determinados miembros de ambas esferas para la revolucion, tales como el teniente Manuel Cebollero y el sargento Ibarra, que pertenecian al club «Centro Bravo Numero 2», de Lares, y otros en distintas partes de la isla; y del otro lado abundaban jueces, secretarios de Juzgados, inspectores de Policia, comisarios de barrios y alcaldes, como el de Camuy. No de otro modo podria explicarse la impunidad de los clubs revolutionaries celebrando reuniones frecuentemente, durante mas de un ano, sin levantar la mas leve sospecha... Otra escena parecida a la de Rivera, cuando llega de Camuy a Lares, tiene lugar ahora, cuando Gerardo Mendez llega a galope, bridas sueltas del caballo y picandole las espuelas, desde Lares a Arecibo. Gerardo Mendez y su hermano Aurelio pertenecian a la Junta del club «Lanzador del Norte», que funcionaba en la azotea de u n hotel, frente a la plaza principal, propiedad de Antonio Guerrero, qui en era tambien miembro de este centro de filibusters. Frente al club de conspiradores se levantaba, en medio de la plaza, la estatua de Isabel II, con dos enormes leones de marmol bianco a sus pies. La impunidad de que gozaban los revolucionarios les conducia al arrojo de fijar al pie de la estatua cartelones y pasquines, que aparecian tambien, a la manana siguiente, pegados en las columnas del monumento que contemplaban impavidos los leones de piedra. De este modo agitaban la propaganda. Estos papeles ofen sivos al Gobierno los recogia siempre el coronel Manuel Iturriaga. que, pacientemente, los iba coleccionando. Sin embargo, nunca se sorprendi6 a ninguno de los conspiradores, no obstante de las reuniones que celebraban con frecuencia. Eran miembros significados del club Santiago Huley, Juan Quero, Juan Gonzalez, Juan Ramon Colon, Felipe J. Toste, Santiago Seijo, Mariano Martorell, Antonio Guerrero, Gerardo Mendez, el venezolano Maximiliano Rivera v sus dos hijos, y Aurelio Mendez, que lo presidia. Cuando Gerardo Mendez llega a Arecibo y para frente al hotel donde se reunian los conspiradores, sale a recibirlo Guerrero. Mendez llega aturdido, la ropa empapada por u n fuerte aguacero que le ha sorprendido a la entrada del pueblo; y, casi sin poder sostenerse en pie, le comunica a Guerrero la orden: —Vengo empapado hasta los huesos. |No me toques!—le dice 74
antes, y concluye—: Comunicale a la gente que vengo por ellos. Mariana damos el grito, en Lares, de jViva Puerto Rico libreL. Guerrero sale a cumplir su mision. Mendez ordena a las criadas que le sequen la ropa a fuerza de planchas calientes, y se echa a descansar entre tanto. Llevaba sin dormir desde la noche anterior. Una hora despues regresa Guerrero, y lo despierta: —IY la gente?—le inquiere Mendez. —Todos me han diclio—respondele Guerrero—que estaran listos, con sus armas, para incorporarse aqui a la revolution cuando la tropa entre en la ciudad... Mendez no responde. Su silencio es interpretativo de su indignation. Se viste rapidamente con la ropa que ya esta preparada. Sale. Se cala el panama hasta los ojos para no ser reconocido; pica espuelas al caballo, y se dirige de regreso a Lares... Pero no asi responden todos los conjurados. Cuando Mendez llega a Lares es la manana del 23 de septiembre. El alba florea de luz los bosques. Ya los revolutionaries se destacan en distintos puntos a las inmediaciones de la ciudad. Las fuerzas se aumentan en proporciones. Las legiones van llegando. En la casa del comisario del barrio, Bruno Sabriller, hay 100 insurrectos de infanteria y 80 de caballeria, armados de machetes los de a pie, y los de a caballo, con sables colgantes y revolver. Esta legion, que se aproxima a 200 hombres, incluyendo los oficiales, la comandan el dominicano Baldomero Bauren, a quien llaman «Guayubin», Elias Bosan, Rafael Arroyo, Francisco Arroyo, Eugenio Bernal, Lorenzo Lovera, el venezolano Pedro Garcia Garzon, y Bautista Ramirez. En el barrio Bartolo, donde habita Manuel Rojas, y a la orilla del rio, acampan 200 hombres de a caballo mas, tambien armados con machetes, y en su oficialidad figuran Joaquin Parrilla, Manuel Rosado («E1 Lenero»), Clodomiro Plumey, Fermin Ostalaza, Clemente Millan, y como ayudantes de Rojas, Juan Vicenty y Juan de Mata Torreforte. La tropa que comanda Mathias Bruckman llega a su destino como al mediodia. Es la mas numerosa de todas. Cuando salio de la hacienda de cafe de Bruckman, en Mayagiiez, se componia de unos 400 hombres de infanteria y 80 de a caballo, pero en su marcha a Lares los revolutionaries obligaban a todo el que hallaban por el camino a ingresar en la Cla; de Mayagiiez a Las Marias el 75
batallon habia aumentado unos 60 mas, entre campesinos y esclavos, y de Las Marias a Lares, otro tanto, pasando en su total de 600 hombres a su llegada. Al frente de la tropa de insurrectos viene el «yanquee» M a t h i a s B r u c k m a n , y a su derecha su hijo, Henry B r u c k m a n ; a la i z q u i e r da, Carlos A. Lacroix; y figuran entre los oficiales N . R o c a f o r t , Francisco Santana, Manuel Parrilla, Abdon Pagan, Leoncio Rivera, Euclides Abril, Juan Ramon Rivera, Celedonio Abril, B e r n a b e Poll y Doval Beauchamp... Cuando el ejercito se divide cruzando la quebrada M a r a t o n , se promueve el consiguiente jubilo en las fuerzas de Rojas q u e se encuentran en la otra orilla. Rojas sale al encuentro de B r u c k m a n , y ambos caudillos, a caballo, se abrazan. La revolucion se p r o p a g a en medio de aclamaciones y entusiasmo. Se p r o r r u m p e e n v i v a s a la independencia y mueras a la reina Isabel. Los colores rojo, oro, bianco y negro lucen en la escarapela a la izquierda del p a n a m a ; de dril bianco y polainas negras, con espuelas, visten los jefes del Ejercito Libertador... Antes de caer el sol se unifican las fuerzas. Va a e n t o n a r s e la epopeya. La antorcha del patriotismo ilumina. jRojas va a h a b l a r ! Su tribuna es el caballo que monta. En la solapa de la c h a q u e t a le brilla la insignia de generalisimo. Habia. Su a r e n g a c o n m u e v e a los soldados. Inflama el valor con sus palabras. M i l voces g n t a n en la selva: «jViva la Republican Y habia B r u c k m a n despues. Su discurso no es tan elocuente, pero sus palabras a n i m a n a la p e l e a . El americano habia como un puertorriqueno que siente. S u o r a t o ria en espanol es comprendida por los jibaros insurrectos. L a soldadesca ruge de valor; esta ansiosa de sangre por las p a l a b r a s d e ambos caudillos... Rojas extiende el brazo despues de arengar a las t r o p a s ; l a h o j a de su acero tiene el brillo de una estrella. Oscurece. D e l b o s q u e salen los escuadrones en desordenada marcha. La voz de m a n d o resuena y se hace eco en las filas. La mayor parte de la i n f a n t e r i a v a descalza. Los calzones en el ruedo amarrados con m a j a g u a al tobillo. Se uniforman por el sombrero de paja que todos llevan con el ala levantada a la frente. Y asi marchan los insurrectos. C r u z a n u n a quebrada con el agua a las rodillas. El viento sopla e n t r e los a r b o l e s arrancando alaridos a las ramas como u n cuerno q u e toca a g u e r r a . 76
A la entrada de Lares hacen la primera descarga. La revolution esta a las puertas. Se cruzan disparos. La plaza hace ligera resistencia. Llueve, y los relampagos iluminan la terrible escena que se desarrolla entre las sombras de la noche. Los truenos se confunden con la detonation de los fusiles. Entran las tropas en la ciudad. Los revolucionarios prorrumpen en vivas, y, a tropel, trotan los caballos por las calles. AJguien se adelanta portando una bandera, y da el grito simbolico de la revolution: «jViva Puerto Rico libre!», exclama con voz que le degarra el pecho. Pero sus labios quedan sellados para siempre. Del potro cae llevandose la mano al lado izquierdo. Es Manuel Rosado, a quien todos conocen por el mote de «E1 Lenero». Una bala contraria le ha roto el corazon. Lo recogen y levantan la bandera. No es la bandera de la cruz latina blanca en campo azul y rojo de la estrella magnifica, como la bandera de Narciso Lopez, que bordara para este grito Mariana Bracetti, la llamada «Brazo de oro». No. Esta bandera no luce en la revolution porque no ha dado el tiempo para traerla de Aguadilla. Es otra de las dos que improvisara Rojas. La blanca; la que tiene en letras rojas esta inscription: «jVIVA PUERTO RICO LIBRE! LIBERTAD O MUERTE. AJRO 1868»; la otra bandera que llevan es encarnada... Otros heroes desconocidos caen..., siguen cayendo. Zumban las balas. La plaza flaquea en su resistencia. La revolution se aduena de Lares. A tropel se dirige a la Casa del Ayuntamiento, la Casa del Rey como se le llama. Con revolver al pecho conducen prisionero al alcalde Pablo Mediavilla, y de igual modo baja las escaleras el secretario, Lorenzo Camunas. Un registro minucioso se hace en toda la casa. Se descuelgan de las paredes de la sala todos los retratos e insignias de la monarquia espanola y se arrojan por el balcon a la calle. Del asta bajan la bandera espanola, y en su lugar izan la bandera de la revolution. Es la misma con la que, momentos antes, habia caido Manolo «E1 Lenero*, tifiendola de sangre... La muchedumbre grita emocionada ante este acto unico, y aplaude frenetica. El balcon del Ayuntamiento esta cuajado de gente. «jUn momento! jSilencio! j Silencio!*, gritan. El silencio se impone al instante, y en el balcon asoma el caudillo Rojas extendiendo los brazos como abriendo paso a la Republica. La multitud le aclama delirante. Sereno y sonriente suplica silencio. El jefe su77
premo de la revolucion va a dirigir la palabra al pueblo y a lo* soldados de la Republica alii congregados. Su pieza oratoria sera breve, como breve es el tiempo de que disponen. Habia: Ciudadanos: Este es el primer paso que da el Ejercito Libertador en la conquista de una patria libre. Lo que se nos habia negado por el espacio de cuatro siglos, el derecho a la libertad, lo comenzamos a alcanzar con el valor de estos patriotas que forrnan el Ejercito y con la ayuda de los buenos ciudadanos que anhelan la soberania de su pais. El Ejercito sabrd en adelante ganar los laureles de la victoria con las armas, a riesgo de su propia sangre, cubriendose de gloria. El triunfo ya nos acompafia desde aqui en nuestra marcha emancipadora, y no desrnayaremos en nuestra mision. Comenzamos a romper la cadena que ataba a nuestra Borinquen a una ignominiosa esclavitud que se hacia eterna. jLa Republica nace en esta gloriosa noche que iluminan los relampagos del cielo, como si Dios mismo bendijera su nacimiento!... Vamos a constituir ahora el Gobierno provisorio: a elegir a sus hombres para su funcionamiento. Y en tanto, el Ejercito proseguird su marcha en persecution de completar su obra, y con fe en la victoria definitiva que conserve perpetuamente la Republica que se inicia en esta noche memorable del 25 de septiembre para bene]icio de la Patria y la felicidad de todos. En la sala del Ayuntamiento va a abrirse la sesion jacobina. Son las diez de la noche. La luz amarilla del gas hace palidecer los semblantes. En las puertas se ve a la guardia, descalza, a r m a d a con machete y fusil. El acto impone. El silencio pesa. Es, en realidad, una verdadera asamblea democratica, en la que el mismo pueblo se halla por si mismo representado. Todos tienen voz y voto. Va a miciarse el acto, pero se promueve cierta curiosidad en este instante. Los pasos del teniente Manuel Cebollero y del sargento Ibarra, que son de los conjurados. Ambos han desertado de las filas contrarias para incorporarse al Ejercito Libertador. Dos golpes se78
cos de mallete en la mesa restaura el orden. Preside la asamblea don Francisco Ramirez Medina. Comienzan las discusiones. Se habia sobre la organization del Ejercito. Sobre los escasos recursos de municiones. El plan que ha de seguirse se deja a la discretion del generalisimo. Y cuando se va a proceder a la denomination de candidates, una voz fuerte, desde un angulo de la sala, propone que por aclamacion sea nombrado presidente provisional del Gobierno revolutionary a don Francisco Ramirez Medina, El nombre del procer es acogido por unanimidad. El presidente de la asamblea, que desde este momenio es el presidente de la Republica, se levanta. En un corto discurso da las gracias por la confianza de que ha sido objeto. Acto seguido se nombran los miembros del Gobierno, que queda constituido de esta forma: ministro de Gobernacion, don Aurelio Mendez; ministro de Estado, don Manuel Ramirez; ministro de Hacienda, don Celedonio Abril; ministro de Guerra y Marina, don Federico Valencia; ministro de Gracia y Justicia, don Clemente Millan; y para secretario de la Presidencia, don Bernabe Poll. La asamblea confirma el nombramiento de Manuel Rojas como jefe supremo del Ejercito Libertador, y el de Mathias Bruckman como general de Division. Y a propuesta del generalisimo Rojas se hacen los siguientes nombramientos para el Ejercito: Joaquin Parrilla, general de Division; Gabino Plumey, general de Division; Andres Poll, general de Division; N. Rocafort, general de Division; Doval Beau champ, general de Division; Rafael Arroyo, general de Division; Francisco Arroyo, general de Division, y Pablo Rivera (alcalde de Camuy), coronel; Baldomero Bauren, coronel; Manuel Parrilla, coronel; Juan Jose Rivera, coronel, jefe de Artilleria; Leopoldo Plumey, coronel; Carlos A. Lacroix, coronel, y Pablo Rivera, liijo, comandante de Caballeria; Henry Bruckman, comandante de Caballeria; Francisco Santana, comandante de Caballeria, y otros nombramientos mas que se hicieron de rangos y grados inferiores... El presidente, en sus funciones, decreta sobre algunos asuntos, y sus Decretos, con su firma y la del secretario del Gobierno, se fijan en las esquinas de las calles y otros sitios visibles del pueblo. La asamblea termina a altas horas de la noche, dando vivas a la naciente Republica y al presidente electo... La ciudad queda sitiada. En determinados puntos se ve montada la centinela y las 79
patrullas recorren el pueblo y sus alrededores. Iritermitentemente se oye la voz de «jAlto! ^Quien vive?», por todas partes, y hay que responder «jPuertorriqueno libre!» o «jDe la Guardia!», si la persona es de los insurrectos, antes de quedarse helada... Amanece el dia 24... Primer dia del ano primero de la Republica. La tropa y su oficialidad, el presidente y todos los miembros del Gabinete, asisten a la iglesia a oir misa. El cura, presbitero Jose G. Vega, se niega al principio, su excusa no convence y lo que fue suplica cristiana en su comienzo toma el caracter de «orden superiors Las campanas suenan mas alegres que nunca. El padre Vega—humilde siervo de Dios—canta el Tedeum y bendice la tropa, cumpliendo asi su sagrada mision. Se da orden de formation. Un numero de soldados y oficiales queda de retaguardia en Lares, al mando del coronel Cebollero. comandante de la plaza. La columna sale hacia el Pepino. Marcha al frente la caballeria, compuesta de unos 300 jinetes, al mando del general Bruckman, Pablo Rivera, hi jo, y Francisco Santana. La infanteria llega a unos 400 soldados escasamente... Pero ya las fuerzas espariolas que saben del levantamiento han tornado la ventaja. Dos rebeldes que desertaron de las filas de la revolucion. Eusebio Ortiz y Bernardino Rosario, habian informado al regente de la Audiencia en Ponce, don Andres Avelino de Mena, sobre lo ocurrido en Lares. Cuando la columna de Rojas llega al Pepino encuentra la plaza armada en numero superior de fuerzas a las que la revolucion dispone. De Arecibo, Aguadilla, Mayagiiez y Ponce se han concentrado las milicias. La estrategia se resuelve favorable a las tropas del Gobierno. Por tres puntos estan bloqueados los revolutionaries: en Bajo Mamey, en Las Pozas y cerca del rio Culebrinas. Van a verselas los insurrectos no solo con la superioridad numerica de las fuerzas y la ventaja de la estrategia que tienen los contrarios, sino con la superioridad de armas y municiones de que disponen los batallones del Gobierno, compuestos de soldados veteranos en el oGcio y disciplinados al mando de una oficialidad orgarxizada. No seria una proeza veneer a los rebeldes que inesperadamente han tenido que lanzarse a la lucha, sin plan, sin municiones, sm organization alguna y solo con el valor y la fe del patriotismo. Sin embargo, se entabla la lucha. En el Pepino se desarrolla 80
la batalla. Se dividen en escuadrones los insurrectos y comienza el fuego de parte a parte. Hay mutilados y bajas de ambos lados. Heridos y muertos caen. Pero las fuerzas del Gobierno ya llevan ventaja. Cae muerto el coronel Leopoldo Plumey; cae el comandante de Caballeria Pablo Rivera; el coronel Bauren se bate con bravura; se abre paso a mandobles de machete, arengando a un grupo y muere en el avance; Bruckman se parapeta en un rancho con unos cuantos valientes; esta quemando sus ultimos cartuchos; le acorralan, junto a el cae herido su hijo el comandante Henry... Y he aqui un glorioso cuadro: disparando las ultimas balas que carga su revolver con una mano y con la otra tratando de levantar a su hijo, muere de un tiro en el pecho... Cae Ezequiel Diaz avanzando... Otros heroes caen... El generalisimo Rojas se mueve a caballo de un punto a otro combatiendo y dandole animo a los pocos soldados que le quedan, pero en este instante se ve cercado y lo hacen prisionero. La revolution se debilita. Escuadrones que se baten en retirada y sin balas son capturados. Cogen al general Andres Poll y a Pedro Garcia; muere el general Beauchamp. Siguen las tropas espanolas haciendo prisioneros; a Ostalaza, Leoncio Rivera, Euclides Abril y Rodolfo Echevarrla los traen entre bayonetas... Los revolucionarios estan casi dominados. No resta mas que este ultimo cuadro de supremo heroismo: el general Parrilla se sostiene en inutil resistencia con unos cuantos insurrectos, que no pasan de 10; le hace frente a un escuadron al mando del teniente espanol Prats; Parrilla ataca hasta agotar sus pertrechos. Los milicianos le hacen fuego; acribillan a balazos a todos los suyos, y cuando solo le resta una bala a su revolver oye la voz del teniente, que le grita: «jParrilla, rindase!*, y el heroe contesta: cjParrilla no se rindeb, y dispara el ultimo tiro contra sus enemigos; hacen fuego contra el y cae el ultimo combatiente de la Republica... El teniente Prats, soldado, al fin, que admira el valor, se acerca al heroe moribundo y se descubre; le quita el panuelo de seda que lleva envuelto al cuello y lo guarda de recuerdo... En ese saludo de respeto que rinde el vencedor al vencido inerte esta el reconocimiento de toda Espana al valor de sus hijos... La Republica desaparetia al crepusculo de aquella tarde... 81 c
He aqui el acto unico que Puerto Rico realiza durante cuatro siglos de domination espanola; y he aqui que lo llamado a ser gesto de orgullo y epopeya gloriosa para la Historia de America pasa a calificarse de algarada, de motin de ilusos y de otras no menos deprimentes frases de escarnio para aquellos hombres de acrisolado patriotismo, que vertieron su sangre por libertar a su tierra. Todavia el eco de la Historia escrita por los vencedores de ayer se prolonga en comentarios por los incondicionales de hoy. con no menos respeto en la diatriba de la pluma al recordar, al umbral casi de un siglo, estos hechos, vanagloriandose de ultrajar la memoria de los heroes que sacrificaron su hogar, su hacienda y su vida en un supremo instante de dignidad, sin que al morir pasara por la mente de ninguno de ellos la ironia que la Posteridad reservaba a sus venerables cenizas...
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EL JUICIO DE LOS INSURRECTOS La insurrection de Lares, indudablemente que estaba condenada al fracaso. La imposibilidad de lograr el acuerdo tornado para el levantamiento que se presento a sus jefes una vez traicionada la conspiration en Camuy, forzo a aquellos patriotas al arrojo de un acto suicida, pero que no dejaria de tener, aunque indirectamente, el provecho que contrae todo sacrilicio. El separatismo tenia ya sus martires. Sofocada la revolution se abre el proceso de la causa, en la que interviene el alcalde mayor de Ponce, juez de Primera Instancia, don Nicasio de Navascues y Aisa. Pero la jurisdiction militar reclama el derecho de juzgar a los prisioneros. Se entabla la consiguiente discusion entre el poder civil y el poder militar y se dividen las causas entre ambas jurisdiction es... Entre tanto las carceles de Arecibo y Aguadilla se llenan y no tienen ya capacidad para tantos presos. El Gobierno se ve precisado a habilitar nuevos cuarteles para ese fin; se declara la fiebre asiatica por estos dias, y son tales las condiciones antihigienicas en esos locales, que mueren victimas del vomito negro 36 de los presos politicos. En la capital el gobemador Pavia ordena el arresto de los doctores Calixto Romero y Jeronimo Goico y de Julian 83
E. Blanco y Jose Acosta; se les detiene y son acto seguido, sin previo juicio, conducidos a la carcel de Arecibo. Dias despues de praclicarse un registro en sus respectivas casas, sin dar con documento alguno que pudiera comprometerles, el capitan general de creta la libertad de estos proceres. Del proceso militar cinco de los insurrectos son sentenciados a cumplir largos anos de prision en Ceuta por una Corte Martial condenando el mismo Consejo de Guerra a la pena de muerte, en garrote vil, a los generales Manuel Rojas y Andres Poll y a sns subalternos Ignacio Ostalaza, Rodolfo Echevarria, Pedro S. Garcia, Leoncio Rivera y Clodomiro E. Abril. Los siete revolucionarios oyen la espeluznante sentencia sin inmutarse, firmes en su predestination, como si se animaran en ese trance al recuerdo de la frase dulce et decorum est pro Patria mori... El juez Navascues continua instruyendo el proceso de los revolucionarios. Y no es que se arreste a los que han tornado parte en el movimiento, sino tambien a los sospechosos y a inocentes que vejan y atormentan cuando los hacen prisioneros. A Adolfo Betances, hermano del doctor Ram6n Emeterio Betances, que no ha tornado nunca parte en la politica, bastale el apellido que Ileva para que lo secuestren despues de allanarle la casa en Yauco, por estos ultimos dias de septiembre; se lo llevan amarrado de codos y cargado de grillos a caballo hasta Ponce; lo lanzan alii en un calabozo oscuro y humedo sin tener donde sentarse, y despues de tenerle en esas condiciones durante cinco dias lo trasladan a Arecibo y de aqui a Aguadilla, donde queda incomunicado. Al doctor Ruiz, hermano del patriota Segundo Ruiz Belvis, le sucede otro tanta La Administraci6n establece la censura en las cartas, y aquellas que dicen algo de Cuba las queman. tQue ha sucedido entre tanto en Esparia? Cuatro dias antes del grito de Lares se han levantado en la bahia de Cadiz, dando el grito de la libertad, Prim y el almirante Topete, en medio de aclamaciones y de popular entusiasmo, la causa mondrquica habia llegado al limite de su fatal desprestigio y el exito de la revolucion se liacia inevitable. Prim, Topete y Serrano son los caudillos de este movimiento, que alcanza com pleto triunfo en la batalla de Alcolea el 28 de septiembre, poniendo Un al poder de Isabel II, la de los tristes destinos, como la denominaban Donoso y 016zaga. 84
La Reina, en San Sebastian, se da cuenta do sus circunstancia« y se decide a pasar la frontera en compania de unas cuantos Gele? carnino de Biarritz; jSu Majestad huye!, y en el instante en que se cruza su tren con el que viene de Francia, parecia reservarle el destino el momento para oir muy de cerca el grito de cjAbajo Isabel II!», que lanzan desde las ventanillas del coche los refugiados esparioles que regresan del destierro para pisar el suelo de su Patria... La reaccion y el despotismo se desvanecian en las sombras . Y mientras tales acontecimientos se dcsarollan en la Peninsula, todavia el juez Navascucs, en Puerto Rico, prosigue sus investigaciones sobre el levantamiento sofocado de Lares; cita y emplaza al doctor Ramon Emetcrio Betances, que no se encuentra en el pais; lo que es mas, cita y emplaza a Segundo Ruiz Belvis, fallecido desde el 4 de noviembre del ano anterior en Chile... Cuando el cable trae las noticias de la revoluci6n triunfante en Espana, las muchedumbres, plcnas de entusiasmo, invaden las calles de Mayagiiez y sacan el retrato de Bctances y el de Belvis. gritando: «|Viva Prim!, |Viva Espana!*; y el centuri6n Balboa comienza a cogcr gente presa, para ampliar la lista de los comprometidos en la insurrecci6n de Lares. Otro dia el esbirro arma a la guardia de ldtigos e inesperadamente caen sobre los paseantes a «foetazos». Otra noticia no menos fatal prendia la ira en el 6nimo del Gobierno. A la revo!uci6n fracasada de Lares, que habiasele anticipado en cuatro dias la triunfante de Prim en Espana, sigue ahora la de Cespedes, en Cuba, que se inicia en La Demajagua con 37 hombres, y da el grito en Yara el 10 de octubre, bien aumentando el numero de la tropa. jQue coincidencia tan sorprendente! Las tres revoluciones se pronuncian casi simultaneas, y sin obrar de acuerdo parecen obedecer a una misma consigna, toda vez que inspiradas en analoga causa, el grito con el que se inician de cjAbajo los Borbones!* tiene igual resonancia en las tres partes, como si se confundieran en un mismo eco. A tal punto llega esta coincidencia, que un histonador cubano de ahora, Portell Vila, dice en uno de sus libros al tratar del asunto: <La precipitaci6n de los acontecimientos al calor de los dcsig nios personalistas de Cespedes vuelve a dejar establecida una rela-
cion entre los esfuerzos del caudillo libertador y la revolution de septiembre en Espana. La insurrection de Lares, en Puerto Rico habla Portell Vila—, preparada por la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico unas semanas antes, se habia iniciado al grito de «jViva Prim y abajo los Borbones!»; y el teniente gobernador de Bayamo, don Julian Udaeta, que lo sabia cuando vio aproximarse la columna revolucionaria cubana a la ciudad de su mando, no se decidio de momento a atacarle, porque, como dice Marti, la creyo sublevada en apoyo de Prim, de quien era amigo y admirador aquel oficial, despues objeto de los odios y de las persecuciones de los mas intransigentes voluntarios espanoles en La Habana.» Seria aventurarse demasiado por la ruta de las suposiciones para s o s t e n e r de una manera tan aflrmativa que la revolucion acaudillada por Prim, Topete y Serrano estuviera relacionada para su action con la de Cuba o Puerto Rico; y en cuanto a que la insurrection de Lares «fuera preparada por la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico», es el eco de un proyecto que por entonces no llego a cristalizarse, y esta fue la mayor desgracia. por cierto, para las caudillos del levantamiento de Lares, a pesar de las diligencias de Betances y Ruiz Belvis con Basora, quien mas tarde pertenecio a la Junta Revolucionaria Cubana, en Nueva York, tratando con empeno de relacionar ambos movimientos a mediados del ano 1867. Toda duda que pudiera presentarse en ese caso la desvaneceria de manera terminante la respuesta que da Betances mas tarde, en carta del 14 de agosto de 1891, y desde Paris, al procer cubano Manuel Sanguilli, cuando este recurre a Betances en puridad de los hechos para escribir la historia de la revolucion de Cuba, en carta del 29 de junio, que no recibe Betances hasta el 11 de agosto, en la cual dice: Celebro ante todo la idea suya de escribir la historia de la revolucion de Cuba. Durante los afios de la lucha escribia yo dia por dia correspondencias muy leidas entonces en Francia, en el periodico de mi malogrado amigo Edmond About Le XIX Siecle. Siento no tener esa coleccion que se ha llevado el viento con otras tantas cosas, como se lleva el humo de 86
un tiroteo de guerrillas. No hubiera podido jamas emplearla mejor que poniendola en sus manos de usted. Es cierto que en 1867 se conspiraba en Cuba como en Puerto Rico. Ese jue el aho de mi expulsion, que dura hasta hoy. Conmigo fueron desterrados otros amigos. entre los cuales era el principal Segundo Ruiz Belvis, el misrno que nombrado por los mios para la Junta de Injormacion habia ido (a Espana) encargado de proponer—como lo hizo—la abolicion inmediata de la esclavitud con indemnizacion o sin ella. Lo que no es cierto es que las dos islas conspiraran de acuerdo; y esa fue una gran desgracia, pues entre las dos si hubiera querido comprenderlo asi la Junta de Nueva York—arrastrdbarnos a la Republica Dominicans y teniamos bander a en el mar. Ruiz Belvis y yo llegamos a Nueva York expulsos, antes del levantamiento de Lares. Alii nos reunimos con el doctor Francisco Basora, puertorriqueno que formo luego parte de la Junta Revolucionaria de Cuba y Puerto Rico, / formamos los tres el Comite que lanzo la proclama de que usted me habla. En Nueva York encontramos a Macias y a Goicuria; pero los antiguos revolucionarios cubanos estaban lejos de sospechar que se conspiraba en Cuba. Goicuria se preparaba para retirarse al Brasil, de donde fui yo qui en por mis cartas tuve la desgracia de sacarlo; Macias nos proponia ir a furular una colonia en Samand, para poder, despues de algunos ahos, despertar en Cuba y en Puerto Rico el espiritu revolucionario y hacer triunfar de una vez, con fuerzas suficientes, la revolucion separatista. A los impacientes este pensamiento, que no carecia de cierta sensatez, nos parecio de lo mas descabellado. Macias, si no recuerdo bien, fue quien por avergonzar a los cubanos, a quienes el creia dormidos en el sueho de la esclavitud, envio a Cuba algunas de nuestras proclamas. El general Manuel Quesada andaba tambien por Nueva York; pero no tuvimos la fortuna de encontrarnos con el, que era quien llevaba tal vez el secreto de Cespedes. 87
Para responder a la observation de Perez Moris (q. e. p. d.)—que pago con la vida su estupida intransigencia—y Cueto, «Enmendado por D. J. M. Marias*, puedo afir marie a usted que Macias no vio la proclama sino despucs de impresa. En Nueva York nos separamos. Basora quedo en su puesto; Ruiz salio para Chile, donde esperaba encontrar ayuda, y murio al llegar a Valparaiso. Puerto Rico perdid un gran patriota. Y yo volvi a las Antillas, donde segui tan pronto en Santo Domingo como en Saint Thomas, en Curazao o en Haiti, hast a que me vi echado de todas partes, organizando los Comites de Puerto Rico, que lograron lev ant ar al pueblo y reunir en menos de tres dias mas de 10.000 hombres dispuestos a luchar y salvar siquiera el honor del pais. Desgraciadamente, una indiscretion habia forzado a los conspiradores de Lares a precipitar el movimiento antes de mi llegada con las armas que tenia preparadas, y pudieron los espaholes sofocar facilmente las aspiraciones de todo un pueblo. Son estas palabras de Betances, que no dejan lugar a dudas. Entre tanto, sepamos del heroe en relation con lo ocurrido en Lares por aquellos dias. <>En que actitud quedaba Betances cuando supo en Saint Thomas del desastre de la revolucion, despues de la traicionada conspiration de Camuy...? No considera perdida su causa. Mas bien piensa que el primer paso se ha dado con decision. «E1 arbol de la libertad—exclama—esta sembrado; regandolo con sangre florecera y dara sus frutos.» No es una frase de consuelo esta en sus labios. Sus ansiosas esperanzas no mueren. Es natural que le duela el fracaso sufrido y sienta m u y hondo la muerte de los que cayeron peleando en una lucha desigual, la prision de los otros y la sentencia de los generales revolucionarios a morir en la ultraj a n t e pena de garrote vil. Y como si se encarara con el destino. exclama movido por la ira: «jMas de 1.000 presos, cinco condenados a presidio, 36 muertos en las carceles...! jCon solo la sangre de esos martires, con la perdida y gastos que hacen en las prisiones nuestros amigos, hubieramos podido arrebatarles el pais!» Frase descar88
nada ante la derrota, q u e no es precisamente un responso, sino la mas propia expresion de cualquier jefe en circunstancias parecidas, a quien ha de importarle mas la victoria que la derrota; a quien no le asusta la sangre n i la muerte, porque esta por sobre la vida el sentido de la P a t r i a . P o r eso, al comentar en carta los sucesos de Balboa en Mayagiiez, a Justo Barros, que le participa la noticia, le responde condenando los hechos de este modo: «Se dejan prender como ovejas. Cometen imprudencias, siempre innecesarias. No saben hacer los sacrificios como se debe y son victimas de sus nobles sentimientos. jOh, como no he de estar triste!» Pero sus pertrechos de guerra, que tenia para dar el golpe, no se han perdido. La lucha para el no ha terminado, ni es que vaya a comenzar de nuevo, sino a continuar adelante... Hombre inquebrantable en su predestinacion, habria de luchar desde la cuna a la t u m b a , sin retroceder jamas un paso en su recta...
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Gobierno revolucionario de Madrid no iba a traicionar los principios por los cuales se habian levantado en Espana. jComo no iba el a dejarse oir y por que medios! ^Implorar el perdon para los conspiradores...? Podrian hacerlo los debiles que no tuvieran fe en su causa. El no. Betances asume la actitud propia de un hombre valiente que considera los hechos justificados desde el mismo punto de partida en que se habia determinado la action revolucionaria, como el unico medio de hacer a su Patria libre y feliz, al emanciparla de los atropellos del coloniaje. Implorar era confesar un error. Asi, cuando en Puerto Rico, y a pocas semanas de haber ocurrido los sucesos de Lares y el Pepino, convocaba el gobernador Pavia a las elecciones para diputados a las Cortes de Espana, Betances levanta su voz de protesta desde Saint Thomas. «Hoy por hoy—decia—las elecciones de diputados son imposibles y nulas de si. Donde no h a y sufragio libre, ni discusion libre, ni reuniones libres, no puede haber elecciones, sino en favor de un Gobierno despota y de ley marcial. que puertorriqueno tendra el descaro de ir a pavonearse en nombre de la libertad en las salas de la Asamblea de Madrid, mientras uno de sus hermanos este expiando condena por esa misma libertad en las mazmorras de Ceuta...? El primer acto de igualdad politica que la provincia debe exigir del Gobierno es el indulto de los insurrectos de Lares, que se levantaron aclamando en Puerto Rico las mismas libertades por las cuales han combatido en Espana los generales Prim, Serrano y Topete; por las cuales han luchado durante anos, v han triunfado al fin, los Olozaga, los Castelar y los Orense, con la unica diferencia que los puertorriquenos tenian para ello mil veces mas motivos que no los jefes de la revolucion espanola.» Asi toma la defensa de los insurrectos presos y hace publica su protesta energica, extendiendose su eco hasta Madrid, Paris y Nueva York. Se vale de la pluma para ser oido alii donde mas conviene que se oiga su acento en descredito a los opresores, en propaganda de sus ideas y en defensa de los presos politicos. Y en cuanto a la action revolucionaria, no deja decaer el espiritu de rebeldia encendido en su pueblo y llega a tomar tal resolution en el caso, que hace m e t e r a dos hombres en Mayagiiez para que alienten en ese mom e n t a la propaganda revolucionaria y les tengan preparados nada m a s que 50 hombres para cuando el desembarque con su gente... 92
El 8 de noviembre escribe a su intimo Basora, que se encuentra en Estados Unidos: «Es necesario que ayuden todos los que estan en Nueva York.* Y agrega: «Escribe algo en los periodicos: una proclama a los cubanos, para que se pongan de acuerdo con nosotros y obremos de concierto. Escribe dos, tres, cuatro y mil veces, hasta que consigamos unir nuestros esfuerzos para llegar al mismo Gn. Los presos de Puerto Rico—le dice—deben defenderse en la Prensa mientras lleguemos a sacarlos. Aun suponiendo que la insurrection no tuviera el mismo objeto que la revolution espariola, <>no f u e acaso producida por las mismas causas? <>No fue dirigida por los mismos sentimientos? ^No fue impulsada por la desesperacion en que viviamos de obtener mejoras del Gobierno de Espana? jAh, 210 nos dejemos tampoco arrebatar el honor de la abolition de la esclavitud! Recuerda las reclamaciones de los comisionados a Madrid el ano pasado.* Y en igual tono de protesta y razonamiento agita sus influencias amistosas escribiendo a amigos influyentes en la polltica de Espana, entre ellos al marques de Santa Marta, gran Ggura de la democracia espafiola, residente en Paris y «personalidad bien conocida en la epoca, aristocrata de estirpe selecta, poseedor de una gran fortuna territorial y m u y avanzado de ideas*, como de el se expresaba anos mas tarde, al invocar su nombre, el conde de Romanones. El dia 20 de noviembre se dirige a Julio Vizcarrondo, en Madrid: «1 Sera posible que entre vosotros ninguno haya levantado la voz a u n para salvar a los prisioneros de Puerto Rico? jSon mas de 1.000! ^Es que los aires de la Peninsula hacen olvidarse de estos paises hasta a sus propios hijos? Todos esperaban una ammstia general y la proclamation de la libertad y no se ha proclamado mas que la ley marcial y las prisiones se han llenado de gente. IY como es, amigo, que nadie ha dicho una palabra en favor de los de Lares...? No se si reciben ustedes noticias verdaderas o falsas de Cuba. La insurreccion hasta aqui triunfa y ha llevado sus banderas hasta los barrios de Santiago. No dude que pronto tengan un ejercito considerable en tierra. jYa se habla de mas de 10.000 hombres y monitores en las costasb Al tanto del movimiento revolucionario en Cuba, Betances, y 93
en contacto y a con el caudillo cubano Carlos Manuel de Cespedes, con quien inicia u n a f r a t e r n a amistad, reanimase en sus luchas emancipadoras por la Patria con mas impetu, forcejeando contra todos los imposibles, y al mismo tiempo de emprendida su campana en favor de los presos de Lares, en la que despliega titanica actividad, lanza u n a proclama al Ejercito espanol en Puerto Rico, para tentar a los jefes, documento fechado en Saint Thomas el dia 18 de noviembre de 1868, y en el cual hubieron de inspirarse, dieciocho anos mas tarde, Marti y Maximo Gomez al lanzar el celebre maniflesto de Monte Christi. Dice asi la proclama de Betances: «Ciudadanos y soldados: La impaciencia y la mala fe de los gobernantes pueden f o m e n t a r entre nosotros conflictos lamentables. La revolucion espanola proclama la fraternidad del pueblo y del Ejercito; pero los mandatarios de ayer no quieren mas que emplear al Ejercito en destruir al pueblo y al pueblo en destruir al Ejercito. Estemos prevenidos y marchemos todos unidos contra el enemigo comun: los despotas, que no quieren ni derechos para unos ni felicidad para los otros. Soldados y ciudadanos: En nombre de la ley de la disciplina hagamos todos, pueblo y Ejercito, ejecutar la primera, que es hoy la ley de la libertad, y obliguemos a los jefes insubordinados a someterse a la segunda, que les manda obedecer a las decisiones del nuevo Gobierno, al que estan traicionando abiertamente. No confiemos, no, en fementidas promesas, hechas por los sostenedores envilecidos por u n a reina corrompida. Pueblo y Ejercito son hermanos, porque del primero sale el segundo, para volver mas tarde a confundirse en el, dandole y pidiendole todas sus afecciones. Entre nosotros, soldados, podeis encontrar vuestra felicidad, pues estamos dispuestos a reconocer lo que es justo: 1) N o deben seguir formando parte del Ejercito sino aquellos jefes y oGciales de todas graduaciones, y los de las clases de tropa, sin exception, que voluntariamente quieran prestarle sus sezncios al pais. 2) Podran volver a la Peninsula, a expensas de la provincia, todos los que deseen ya descansar en el seno de la familia. 3) Podran quedarse en el pais ocupando un empleo, o cultivando terrenos hoy abandonados, y que se le entregaran en propieaad, a los que esten dispuestos a quedarse entre nosotros, no debiendole su bienestar, sino a su honradez y a su trabajo. 94
El general Serrano os lo ha dicho: «Verter por la Patria hasta la ultima gota de sangre combatiendo contra el extranjero es la gloria mas bella que puede alcanzar el soldado; pero derramarla para comprimir al pueblo y sofocar la voluntad nacional es, mas que desgracia, deshonra que jamas puede borrarse.* Ciudadanos y soldados: En nuestras manos esta la felicidad de todos. Ella estriba en la proclamaci6n de las libertades, en el ejercicio de los derechos del hombre, y en la practica de las virtudes republicanas. P a r a los hombres de poca fe que nos digan: «E1 pueblo espanol esta m u y atrasado para ser republicano; la Republica no es posible en Espana», la contestation es patente. ^Que es lo que hoy existe en Espana, sino la Republica? {Y cuando ha habido mas prestigio en el Gobierno, mas dignidad en el pueblo y mas decision en el Ejercito? El pueblo espanol no es incapaz sino a una sola cosa: al despotismo. Mas despues de haber palpado los perjuicios de la Monarquia, ya esta vista la inutilidad de los reyes, siempre hermanos de los tiranos. jPueblo y Ejercito! Arriba para siempre el pabellon de los libres!, y, estrechandonos fraternalmente, aclamemos: [Viva la Republica Espanola! jViva la soberania nacional! jVivan los dos hermanos, el Pueblo y el Ejercito! jViva la libertad en Espana, en Cuba y en Puerto Rico!...» Es de suponer el efecto que causaria esta proclama en las filas de los regimientos. Y es de admirarse en ella la habilidad politica de este hombre que posee la elocuencia de la diplomacia en su grado maximo. ^Que diferencia puede haber entre los principios del republico criollo y los principios democraticos de un Pi y Margall o de u n Salmeron de su tiempo? Hasta ahora no habiamos visto con tanta claridad el fondo de sus ideas ni su sentimiento magnifico, que se clariCca en toda la pureza de su pensamiento, como en esta proclama, que se ajusta a las circunstancias del momento. Desde los distintos angulos a que recurre en defensa de los prisioneros de Lares, deja entrever, de manera m u y habil, sus esperanzas, fijas en el Gobierno provisional de Prim, en cuyo gabinete forman parte las mas signicadas Cguras representativas de la democracia espanola, como Ruiz Zorrilla, Topete, Sagasta, Lorenzana, Romero Ortiz. Lopez de Ayala, Figueroa y Francisco Serra95
no. Pero no se dirige a ninguna de ellas directamente, sino que promueve con la pluma, empinandose en el eco de su protesta en Paris, el escandalo de los desaciertos del Gobierno colonial, senalando errores y consecuencias, desde las columnas de los principales diarios de aquella capital, entre ellos el Courier d'Europe y El Federalista. De esta manera preocupa al nuevo Gobierno de Espana, que habia de ver en un asunto provincial algo de mayor trascendencia, que tomaba importancia continental... Entre tanto la agitation politica en Puerto Rico era latente. Betances no dejaba extinguir la llama. En las postrimerias del ano 1868, por estos dias los atropellos del Gobierno se manifiestan de nuevo en el pais, y los motines se suceden en distintas partes de la isla El gobernador Pavia se tropieza con un grave problema. En Cabo Rojo y Mayagiiez se levantan protestas, y otras poblaciones le reclaman a grito, paseando su retrato, sin que las aijtoridades se atrevan a oponerse a los agitadores; el pueblo responde al golpe con el golpe. Se habla de que el nuevo Gobierno revolucionario de Espana relevara del mando al capitan general Pavia. que fue nombrado por la extinta Monarquia, y que sera remplazado por otro de los partidarios de Prim, hoy en el pinaculo de su gloria y arbitro de los destinos de Espana. En San German bajan la bandera espanola del Ayuntamiento. Circulan por las calles hojas sueltas contra Pavia. El Ejercito y sus jefes se hallan desorientados. La revolucion de Prim influye en el animo militar de los regimientos, y no dejan de existir ciertas vacilaciones y divergencias de criterio en cuanto a las simpatias de un lado y otro... Betances lanza su manifiesto por estos dias, que circula con fecha de 7 de diciembre, y en el cual expone al pais: Dieciocho meses hace que, por tercera vez—y espero que, de un modo u otro, sera la ultima—, salt de mi pais, prefiriendo mil veces los horror es del destierro a In infamia de la servidumbre. La revolucion de Espana. condenando la revolucion de Puerto Rico, me impone hoy el deber de darles a conocer a mis amigos mi pensamiento, protestando, como siempre, contra las injusticias y la tirania. La insurrection de Lares, cuyo crimen fue unicamen96
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te la precipitation, pero cuyas causas santas han triunfado en la Peninsula, arroja a las prisiones de Ceuta, o a las play as mortijeras de Fernando Poo, a siele de nuestros hermanos. \lnconcebible e imperdonable anomalia! •Los sirvientes vencidos y juzgados de Isabel II han sido, por orden del nuevo Gobierno, los jueces de los revolutionaries de Puerto Rico! /Nuestros hermanos estdn condenados! La jiisticia espanola, al pasar el Atlaniico, nos dijo: jParias!, y a los que aqui pretendemos ser libres, los vencedores de Alcolea nos gritan: jAl presidic< Los Tribunales de Exception y los Consejos de Guerra se disputan las vktirnas; la ley rrnraal esta en vigor; los hombres mas independxentes gimen y suspiran cn las cdrceles; las amenazas sofocan la voz que que alzarse... El silencio reina. Y concluye:
Amigos, ya es tiempo. Concertemos "nffncapv do salvar la Patria. Yo creo en la indep< ' tura, proxima de mi pais. Ella sola, por demas Antillas, es capaz de salvarnos d americano. Pero si no ha llegado aun el y entendamonos con Espana, i R {bUca; creo en dia, yo creo en la libertad y en l a R e p U " \ o m b r e s de ellas para mi Patria.donde a un^ ^ bien; creo en la igualdad de ^ ^ sQn gran. de todos los pueblos cwdizad*Levantemonos. des, sino porque estamos de r como lo he reserVo, Creo en nuestro porvenir y, e e inalterable eterno practicado en el pasado, mi amor-fa para las virtupara la libertad de todos; rni para las reSpei0 des republicanas; mi admiraci internal para los grandes inteligencias; mi comp ^ ^ closes; mi cosier vos de todas las razas y hermanos!, y cuarazon, mi vida Para..n0S°^lii0 inflexible para los Ulesquiera que sean ellos, rartos. 97
Y resumia en el maniflesto sus ataques, combatiendo las elecciones para diputados y aconsejando el retraimiento con estas razones: «^Que nos hace a nosotros u n a representation en Madrid? Y aun suponiendo las elecciones hechas bajo el sistema mas liberal. <^Que bien sacariamos de ese costoso homenaje a la Madre Patria? ^Que f u e la representation de las Antillas en 1811? Nula. <iQue la de 1820? N u l a . <:Que la Comision de Cuba y Puerto Rico en 1867, t a n brillante por los ilustrados patriotas que la representaban? <iQue las representaciones a las Asambleas de Paris? jNada!...» H e aqui u n precioso docuniento de indispensable reproduction en aquellas partes fundamentales, porque senala como indice el resumen del p r i m e r ciclo de las luchas de Betances, que parece cerrarse. Es de verse, en el curso de estos acontecimientos, como el heroe, que creemos a veces perdido como la vela de una nave entre titanicas olas y tras horrendos nubarrones de la tempestad en que se agita, no se pierde, ni zozobra inutilmente, sino que gana el puerto con lentitud, Cjo siempre en la orientation de su ruta... Proclamas, manifestos, articulos en los periodicos de Europa y Estados Unidos; cartas a amigos influyentes, como el gran republico el marques de Santa Marta, llegan a crear la atmosfera propicia a su objeto, alrededor de los hombres que conducen el Gobierno de Espana por esta epoca. El ambiente esta hecho, y cuando se discute en las Cortes el asunto de la sentencia a muerte que pesa sobre la cabeza de los caudillos revolucionarios de Lares, firmada por el gobernador Pavia, ya estan los animos impresionados favorablemente en contra del proceso de Navascues y Aisa, y del informe del gobernador, en cuyo expediente—jbueno es decirlo!— hacia constar que «las personas que figuran como jefes subalternos entre los insurrectos de los barrios de Mayagiiez, y que se unieron con las fuerzas que comandaba Rojas y los cabecillas de barrios, son de alguna importancia, puesto que entre ellos se cuent a n propietarios de m a y o r y menor escala, perteneciendo otros a familias conocidas en esta isla». J u s t a m e n t e a los tres meses de emprendida esta campana de Betances en pro de la absolution de los insurrectos larenos, en que t a n denodadamente lucho durante unos cien dias, con la grandeza 98
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de su alto espiritu, el cable ponia a sus ojos u n horizonte azul que deslumbraba. El Gobierno provisional de Espana dictaba, el 20 de enero de 1869, el Decreto de amnistia: «Se concede amnistia completa y sin exception a todos los espanoles insulares o peninsulares que hubieren tornado parte directa o indirectamente en la sublevacion ocurrida en la isla de Puerto Rico, e iniciada en la noche del 2 3 de septiembre ultimo en el pueblo de Lares.» Y firm a b a n el Decreto el presidente del Gobierno Provisional y del Consejo de Ministros, Francisco Serrano; el ministro de la Guerra, J u a n P r i m ; el ministro de Gracia y Justicia, Antonio Romero Ortiz; el ministro de Marina, Juan Bautista Topete; el ministro de Hacienda, Laureano Figuerola; el ministro de la Gobernaci6n, Praxedes M a t e o Sagasta; el ministro de Fomento, Manuel Ruiz Zorrilla, y el ministro de Ultramar, Adelardo Lopez de Ayala... Aquel augurio de Betances, en cuanto a que el Gobierno de la revolucion espanola no podria sancionar la pena impuesta a los que por la misma causa ideologica, al igual que ellos en Espana, se h a b i a n batido en Puerto Rico, aunque sin la fortuna de salir triunfantes, tenia ahora toda la precision de u n alarde profetico que se cumplia. <jNo se vio antes el mismo Prim, marques de los Castillejos, conde de Reus, vizconde de Brash, Grande de Espana de p r i m e r a clase y caballero Gran Cruz de San Fernando dos veces, perseguido por u n Decreto firmado por la reina Isabel IL> despues de su sublevacion en Villarejo, para que fuese arrestado y pasado por las armas?... ^Acaso no se hallaron en analogas circunstancias Olozaga y Serrano al h u i r al destierro? <>No decret6 el funesto N a r v a e z la ejecucion de Castelar, Martos y Praxedes Sagasta, en garrote vil, que no se realizo por lograr estos escapar a tiempo del «Espadon»?... Los atropellos del Gobierno isabelino no podian t e n e r otros resultados que vigorizar la action revolucionaria en su propia contra... H a b i a t e r m i n a d o el ano 1868, afio de desenganos incontables y amargos sinsabores para Betances... Pero la libertad de los presos de Lares, q u e resumia su obra, le alentaba. La semilla habia caido en el surco... ^Que nuevos horizontes se abrian ahora a su paso y se ofrecian a sus ojos como u n a nueva esperanza de alcanzable realidad?... Concluia la primera etapa de su vida.
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XII
LA CONFEDERACION ANTILLANA Desde 1866, en que se oye por primera vez en las Cortes de Madrid la voz de los comisionados puertorriquenos exponiendo el programa de las reformas para las Antillas, trazado por Betances, en el cual se pedia la abolition de la esclavitud en primer termino, hasta el 1869, en que concurren a los comicios los partidos organizados Liberal y Conservador, para elegir 11 diputados a las Cortes Espanolas, la evolution politica de los partidos en Puerto Rico seguia lentamente su curso, tras la conquista de mayores libertades... En las elecciones de 1869—ano en que comienza la segunda etapa de la vida de Betances—los liberales sacan triunfantes las candidaturas de Roman Baldorioty de Castro—nueva figura que se hornea—, Jose Euripides de Escorioza y Luis Padial. El partido Conservador—integrista a su modo, presionante siempre, y por demas llamado asimismo «incondicional»—no podia dejar de sacar la mayoria, ganando ocho escanos en estas elecciones... Para este triunfo contaba con dos grandes fuerzas: la Guardia Civil, por u n lado, y por otro con los voluntarios. Ambas fuerzas armadas del Gobierno intervenian en la politica del pais; y en tal forma la 101
a el para interpreter el personaje principal del drama. Digase si no, al saber de este hecho poco conocido, al dar comienzo el calendario, y al i n a u g u r a r la action de sus nuevos planes revolutionaries. En febrero arriba a cierto lugar de la costa de Haiti una goleta, que es sorprendida por el Gobierno. Las autoridades aprehenden al general negro Boom, que llegaba de incognito a cumplir una mision secreta, y al ser sometido a u n registro le encuentran los papeles de u n a conspiration, que le pierden. Boom es conducido a Puerto Principe en la noche, y al amanecer del siguiente dia es pasado por las armas, de orden de Silvain Salnave, presidente de la Republica. Es la primera sangre que se derrama en el primer paso que da Betances al poner en practica los planes para la Confederaci6n de las Antillas. ^Que relation existe entre el fusilamiento de Boom y los planes de Betances? Las cartas que portaba Boom para el caudillo revolucionario haitiano Nissage, y que el Gobierno hace publicas en el periodico de aquella capital, Le Moniteur Officiel delataban ahora el entendido que habia entre Betances y algunos generates haitianos y dominicanos para derrocar simultaneamente a los Gobiernos de Haiti y Santo Domingo, cuyos presidentes se habia negado a apoyar este proyecto, considerandose amigos de Espana, y presentandoles los mayores obstaculos en su tenaz oposicion. H e aqui a Betances colocado en la encrucijada mas peligrosa de su vida. La idea que habia concebido antes, en su Patria, por que se formara algun dia la union de las Antillas, cuando Puerto Rico fuera independiente, la llevaba ahora al piano de las luchas afrontando los mas grandes problemas. Convencido de las causas que motivaron el fracaso de la insurrection de Lares, trazaba un nuevo camino para la emancipation de Puerto Rico, en el cual se resolveria al mismo tiempo la cuestion de las Antillas. Fundamentaba sus nuevos planes en el entendido que habia concertado en Saint Thomas con los generales dominicanos Gregorio Luperon, Pedro A. Pimentel y Jose Maria Cabral. De igual modo se habia puesto de acuerdo con el general Geffrad, ex presidente de Haiti, en el exilio; con el general Jean Pierre Hector, jefe de las fuerzas revolutionaries que operaban en Jacmel contra el Gobierno de Salnave, y con el general Nissage Saget, candidato a la presidencia por el partido revolucionario haitiano. 104
T r i u n f a n t e s ambas revoluciones, los respectivos p r e s i d e n t s dc estas Republicas, convencidos partidarios de la Confederaci6n Antillana, abogarian para la realization de este plan. Salnave tenia y a la revoluci6n ardiendo en Haiti. Buenaventura Baez se encontraba amenazado por tres caudillos de prestigio: Luperon, P i m e n t e l y Cabral, aunque distanciado el uno del otro por viejos disgustos y desavenencias. Se hacia preciso la uni6n de estos tres hombres para emprender la action revolucionaria contra Baez. Betances los persuade. Hace borrar los resquemores entre P i m e n t e l y Luperon, que se avienen a la causa, y acerca a Luperon y Cabral, para lo cual le es preciso redactar un pacto de honor q u e ambos generales firman en Saint Thomas, el 4 de enero/ a n t e los testigos Miguel Ventura, general Pedro A. Pina y el m i s m o doctor Ramon Emeterio Betances. El convenio en cuestion dice: Ansiosos de socorrer a su Patria en peligro, y convencidos de que solo en la union de sus hijos esta la salvation, los generales Gregorio Luperon y Jose Maria Cabral, aba jo firmados, unidos en la revolution contra el actual Gobierno dominicano, representado por Buenaventura Baez, convienen: 1) Declararle y hacerle la guerra por todos los medios posibles, cada uno en las provincias donde mas le hagan sentir su influencia y su prestigio. 2) En lo sucesivo, firmar ambos o hacer firmar por sus apoderados toda clase de compromisos hechos en nombre de la revolution. Queda exceptuado el caso en que cada cual pueda, durante la campana, sacar separadamente auxilios de Haiti. 3) Nombrar a un ciudadano que se encargue de agenciar y de administrar los fondos de la revolution, y que este mas tarde en actitud de dar cuenta de ellos ante el Gobierno que se constituya en la Republica. 4) Usar de todo su poder, de todos sus esfuerzos, de toda su voluntad, para hacer reconocer por dicho Gobierno las deudas hechas hasta hoy por uno u otro de los dos jirmantes, / en lo venidero por^ los dos a la vez, o por los dos apoderados respectivos, asx como las contraidas con Haiti por cualquiera de los dos 105
generates, Luperon y Cabral, micntras dure la guerra. 5) Prestarse franca y decididamente, durante la campaha en todas ocasiones, el auxilio que se deben dos verdaderos patriotas, y en caso de divergencias de opinion, apelar, de acuerdo, a una o mas personas nombradas por ellos, que daran su voto y formulardn la decision conveniente. La revolucion se propone restablecer en la Republica, por la union de los dominicanos, la dignidad hollada de la Patria, y la libertad, siempre postergada y desconocida. Pero este acuerdo entre los patriotas dominicanos no se cumple; las rivalidades y las ambiciones entre ellos e n g e n d r a n la discordia, que imposibilita la action concertada en el momento. Esto no quita para que, poco despues, se pronuncie la revolucion en Santo Domingo, y, asi y todo, los tres caudillos e n t r e n en action contra Baez. Pimentel abre brecha en la linea del Norte, y Cabral en el Sur... Entre tanto, Betances y Luperon acuerdan la mas audaz aventura, con los mismos fines de precipitar la caida de Baez. He aqui e azo e vinculacion que ha de u n i r a ambos proceres en una unperecedera amistad por toda la vida. ^ Betances y Luper6n se habian conocido a mediados de 1868, suinenao ambos la amargura del destierro por combatir las tiranias. KncrL \ P f m e r s o ^ d a d o de la independencia dominicana y el m u t u i S r n o n n c ? ? 0 s e ^ a ^ i a establecido u n a f r a n c a amistad de Restaursti!T^ reriS10n r) ^ general Gregorio L u p e r o n , heroe de la ria como u m ^ *1 i-*™' * q u i e n m a s t a r d e l a Historia consagracano- altisimn 6 ^ u r a s m a s elevadas del patriotismo dominiobras, ofrecia ' s u ° p * ? U 1 ? z a , . d e s u s * d e a s , de su b r a v u r a y de sus redimir su tierra. « N o n l ' h b e r t a d o r a l patriota borincano, para hermanos de Borinnupn ^ ^ 1 " d l f e r e n t e a l a esclavitud de sus Sl a m s t a d c natural y legitime * , v ' \ * ° n el doctor Betances era dado de de simpatizar con el h ^ a Restauracion puede dejar puertorri junto con Luperon q u e n o ? El doctor Betances. S randes nio pabellon debe cobiii l ° ^ figures de America. «Un niisEn Luperon, experto e s * \ C 0 1 n e n t a k a el general Rodriguez Objiocombate, reposa ahora lo ? e ^ t r a t e g i a y de r a p i d a vision en e e e Betances para la emancipation de 106
Puerto Rico. E r a cosa ya convenida entre ambos caudillos, que triunfante la revolution dirigida por el primero contra Baez, se dispondria inmediatamente a libertar a Puerto Rico, y constituida esta en Republica, y establecidos los nuevos Gobiernos de Haiti y Santo Domingo, se contaria con Cuba para formar la Confederation Antillana. Betances entrega todo el armamento de guerra que tiene para la revolution de Puerto Rico a Luperon. Se establece el primer Comite revolucionario contra Baez, en Saint Thomas, compuesto por Miguel Ventura, Casimiro de Moya, Carlos Tampler, Pedro Perdomo y Felix Tampler. Y acuerdan nombrar jefe superior al general Gregorio Luperon y comprar el vapor «Telegrafo>, para la expedition. Betances contribuye con la mayor suma, 50.000 pesos, y el resto de 110.000 pesos mas, con el que se cubre el total de 160.000 pesos que cuesta el vapor, lo aportan entre los senores Casimiro Moya, Jacobo Pereyra, Hurtzig, Joaquin del Monte, Alfredo Deeljen, Domingo Acevedo, Pedro Perdomo, George A. Phillips y Luperon. Cuenta, pues, Luper6n «con los recursos que ninguna revolution ha tenido hasta hoy», segun sus propias palabras. Baez, en tanto, no les pierde el rastro de sus pasos. Se halla enterado de todos los pormenores de la gran conspiraci6n contra su Gobierno, por medio de su consul Victoria... El nombre de Betances le preocupa demasiado. «|Ese hombre!, exclama en su ira, como si en el vocativo despreciante pudiera condensar todo lo malo que de el piensa; como si en los esfuerzos que el caudillo borincano brinda para derrocarlo solo viera la venganza por haberle el perseguido cuando tramaba ponerlo en manos del capitan general que gobernaba a Puerto Rico... Y se vale Baez de todos los medios de cancillerias para impedir la temible expedition que le amenaza. Extiende su garra hasta Saint Thomas. Y de tal modo opera, que el vapor «Telegrafo» se ve detenido por las autoridades danesas y todo el a r m a m e n t o de guerra confiscado pasa a aquella fortaleza. Los revolutionaries se mueven como linces, y con la ayuda del consul americano hacen aparecer el vapor matriculado por los Estados Unidos; y tras innumerables contratiempos, zarpa la nave con Luperon y alguna de su gente a bordo rumbo a Haiti... El «Telegrafo» emprendia la mas arriesgada odisea, digna de ser cantada por Homero. 107
En la noche del 24 de febrero arriba en la rada de Saint Marc, donde dominan las fuerzas insurrectas de Nissage Saget. Enviados del Gobierno provisorio, que preside Saget, pasan a felicitar a Luperon y a ofrecerle sus servicios. Pero careciendo de armas que necesita para proseguir su trayectoria hacia el norte de la Republica Dominicana, e imposibilitado de obtenerlas en esta plaza, por la escasez de rifles y demas pertrechos con que se baten las tropaj tie Saget contra las fuerzas de Salnave, comisiona al general Imbert para que pase a Saint Thomas a entrevistarse con Betances, para que por todos los medios logren el armamento depositado en aque11a fortaleza y con instrucciones de seguir hasta Venezuela, con el objeto de que el Gobierno legitimo de aquella Republica estableciera la reclamation de las armas. En tanto, Luperon se ve forzado a detener su marcha en Saint Marc por largo tiempo. Y mientras se encuentra en esa inquietante actitud, el 14 de marzo recibe un mensaje del general Jose Cabrera, en el que le infornian: «La revolucion inaugurada en esta linea ha sido en su nombre y contra Baez; por consiguiente, espero que nos veremos en pocos dias, para que acordemos en la obra de derribar al Gobierno de ese mal ciudadano.» Luperon le habia escrito por estos dias a Betances, informdndole de su exasperada situation en Saint Marc y reiterandole su promesa sobre la emancipation de Puerto Rico. La respuesta de Betances le anima: «Conservo su carta como un documento precioso»—le dice—. «E1 cielo logre que se cumplan sus beneficos deseos y secunde sus nobles entusiasmos. Yo he esperado en todo tiempo que los dos nos encontremos a menudo en nuestra guerra de Independencia, al lado uno del otro, y siempre frente a los tiranos.> Y he aqui estos otros parrafos alentadores de Betances a Luper6n, cuando las circunstancias detienen la marcha del bravo caudillo: «Hc venido tranquilo, porque tengo fe en el porvenir. Usted la tiene tnmbien y no puede desesperarse ni exasperarse. Sus cualidades de usted son grandes y bellas, y no puedo menos que contar entre ellas una esencial: la serenidad. Recuerde usted como queria Napoleon el Grande verse retratado: impasible en un caballo indomable. En ese caballo se encuentra uno a cada instante; llamelo usted intriga, felonia, ingratitud, pasion, es necesario domarlo. Us108
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ted tiene bastante fuerza de voluntad para hacer lo que deseaba el grande hombre. Por estos dias de marzo la garra de Baez le sigue los talones a Betances. La Policia danesa le busca en Saint Thomas, y el se presenta al Consulado americano demandando protecci6n. Al consul de los Estados Unidos, Mr. John F. Robinson, entrega, con fecha de ese dia, 15 de marzo de 1869, este documents. En violation de todos los derechos de ciudadanos, y contravention, con todas las leyes de neutralidad, me veo hoy arrebatado de mi domicilio y embarcado contra mi voluntad para Venezuela, sin formation alguna de causa y sin mils procedimiento que el de la juerza. Mi familia queda aislada en Saint Croix, mis intereses, abarulonados en Puerto Rico. Por tanto, protesto con todas las fuerzas de mi voluntad contra la violencia y la injustitia que se me hacen y declarando a este Gobierno responsable de los males, danos y perjuicios que me resultaren, y para hacer respetar mis derechos, que son los de todos los ciudadanos americanos, me pongo bajo la proteccidn del Gobierno de los Estados Unidos de America, que reclamo, por haber renunciado desde el dia 21 de agosto de 1867 a toda fidelidad y obediencia a cualquier principe extranjero, protestando Estado o soberarua, cualquiera que sea, y particularmente a la de Reina de Espana, segun consta en el documento que he tenido el honor de presentar en este Consulado. En tanto ocurren a Betances estas dificultades, el general lmbert llega a Saint Thomas, con una carta de Luper6n para el. Ambos conferencian sobre el objeto de la misiva y detenmnan de acuerdo un plan de acci6n. Betances responde a Luperon sobre el asunto con estas lineas: He recibido su aprcciable ultima, que me ha entregado su buen amigo lmbert. Le agradezco su recuerdo, apenas tengo tiempo de escribir cuatro lineas. Salgo 109
expulsado de Saint Thomas y voy a Caracas. Alii procurare obtener una orden para sacar las armas que tiene usted dcpositadas aqui. No hay mal que por bien no venga. Tengo el gusto de comunicarle que el canon y balasjjue le vinicron de Nueva York le fueron mandados por la Juntacub ana. En Cuba todo va bien y espero que pronto nos encon traremos en los carnpos puertorriquenos, fiaciendo guerra a muerte a la tirania. Betances dejaba establecida su protesta contra el Gobierno danes en el Consulado americano de Saint Thomas y se dirigia al vapor aquella tarde, escoltado por la Policia danesa, y acompanado del general Imberl>__cpn_auien embarcaba para Venezuela, en l a delicada mision que Luperon le encomen^ a ^ a -
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xm LA L U C H A CONTRA EL ANEXIONISMO Cuando Betances llega a Caracas, acompanado del general Imbert, Venezuela se halla sumida en la mas dura anarquia. Acaba la Republica de pasar la revoluci6n de Jose T. Mona^as y el Gobierno convoca a elecciones, designandose para la presidencia al general Jose Ruperto Monagas, aun librandose una guerra civil en algunas provincias, y frente a la amenaza del faudillo Guzman ^Blanco, en vias de otro levantamiento. E n tales circunstancias el Gobierno, se hicieron inutiles todas las gestiones practicadas por Betances e Imbert, a pesar de las buenas relaciones de Betances con las principales figuras de aquel momenta. Ambos comisionados decidieron el regreso; Betances, para Nueva York, e Imbert, rumbo a Haiti, donde esperaba, en Saint M a r c , Luperon el resultado de estas gestiones... Poco tiempo habia transcurrido de haber llegado Betances en esta otra ocasion a los Estados Unidos, y recibia desde Saint Marc, con fecha 10 de mayo de 1869, este mensaje de Luperon: El general Imbert, que acaba de regresar, me ha informado del viaje que juntos hicieron a Venezuela y de los buenos servicios que usted le presto en las gestiones hechas por dicho amigo cerca del Gobierno venezolano, y 111
cstoy pcrsuadido que el rnal rcsultado (le esos pasos no dependio en nada de ustedes. J T a m b i c n fui informado de los obstdculos que se le preseniaron a usted en Saint Thomas, como de su definitiva salida para los Est ados Unidos. No habicndo, pues, recibido el armarnento que quedo en Saint Thomas no me ha sido dable hasta hoy armar el vapor; y ya puedc usted calcular cudnto intranquiliza mi alma ese contratiempo. Con esta fecha escribo a los amigos^ Del Monte y JBasojy, para que con usted se empenen con la Junta cubana de csa para hacerme conseguir los proyectiles haciendo poner todo en InaguP, en donde lo recibire y embarcare en el vapor sin tropiezo. Dejo a los tres la facultad de otorgar a la predicha Junta las seguridades necesarias. Estoy pcrsuadido que tanto usted como Dasora y Del Monte procuraran por medio de la Prensa evitar que Bdez concluya ninm'm negocio de importancia en los Estados Unidos. Era evidente que los ojos de Silvain Salnave, como los de se tendian hacia los Estados Unidos, ahora que Ulises S. G r a n t ' e \encedor de Richmond, era prosidente de £ r a n Republican T?j am lente les parecia propicio, porque con el prestigio de la e s c H vi u abolida. y de la expulsion de los franceses invasores de rvfc » c o , la nacion perfeccionaba su hegemonia moral. Y, en e f Q c t o s proposiciones de anexionismo de \o$ presidentes de H a i t i ' i a n t o Domingo no dilataban en S u m a r c J i n hacia Washington Z trabajaba y a en l o s protocolos. La S ; e s p e c t i v a s Cancillerias saban los e x p e d i t e s . Se c r u z a b a n C o n i n e s enviadas de ou-a p a r t e reciprocamente, y y a n 0 e r a U J J secreto las n e g o d a c i j i n(1 Ho 1 S P V 6 n i a n ° ' P o r s e r motivos d e diversos comont^j-j de la P r e n s a neoyorquina. Salnav e y B d ^ , ambos, buscando a n ™ p a r a sus prop.as ambiciones, t e n t a ^ a G r a n t sin escrupulo °J,° guno. Y estas proposiciones no d<ijaban 6° halagar al hcroe d 0 1 g u e r r a c.vzl norteamcricana, a le p r o p o n ^ e ^ T ^ quistador pacifico de las bases n a v a ] e s d e Santo Domingo y I l a ; . ; Betances e m p r e n d e una lucha tremend'' 1 para impedir que ^ t o s
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hechos se consumaran. En el anexionismo que proponian los presidentes de Haiti y Santo Domingo a la gran nation del Norte, de realizarse, sucumbiria el proyecto de la Federacion de las Antillas, por el cual venia luchando. Frente al plan de la Federacion Antillana se levantaba ahora el plan de los anexionistas. Betances no desmaya en combatir la idea. Levanta su pluma en las columnas de los periodicos de Nueva York; llama la atencion al Congreso de Estados Unidos, argumentando sobre los errores de ese atentado imperial en el Caribe. Visita a senadores y representantes en Washington, publica folletos sobre la causa y se dirige al mismo presidente Grant, tratando de persuadirle en contra de sus intenciones. Es en esta campana en que mas se dice el seudonimo con que aparecen sus articulos en la Pre^sa.-extranjerai_£/ Antillano. La firma es un reflejo siquico de sus„grandes sentimientos por estos pueblos del Caribe. Su campana arrecia con este seudonimo en el primero de los periodicos de Paris, en Le XlX*me Siecle, que dirige su amigo y ex condiscipulo, el gran Edmond About, y el eco de su pluma retumba en los Estados Unidos. Esta campana de Betances nublaba las razones tecnicas de la extension de la nacion americana so re las islas del Caribe, m u y poco advertidas por el sentido pov pu ar, tocando solo el sentimiento del humanitarismo que sustenaron os partidarios de Lincoln en la causa triunfante de la guerra sus e ?°. S ^ n ' ^ e s c ^ e otro punto, el humorista M a r k Twain lanzaba rid' S ^ ^ r a s ' P o r e s t o s ^ias, combatiendo la expansion territorial, feud U 1Z.anc*° ^ a s a c t u a c i o n e s del Gobierno por pretender «adquirir ya n° S l m i ? r 0 ( * u c t * v o s > agitados por los terremotos*. El ambiente se aei^'h f t0< ^ 0 ^ a . v o r a ^ e a ^ a idea, puesto que la opinion publica con el ° 3 P ° r m e ( ** 0 * a P r e n s a ? manifestandose en desagrado ero ultim a ^ en tanto el Congreso toma parte y da su 1111 11 G U asunto ^etances^ ?* ^ ' v e a m o s por otro lado al infatigable n COmo s em re asunto d** p ^ ° * P P o r s u causa, como no descuida su uerto co pueblo ° ^ * y trato de despertar los oidos sordos de SU a c e n Ramos p ^ ° de redencion. El 28 de. abril escribe_a Jose » n ivlayaguez: Con vosotros o sin vosotros la revolution se hard en jUerto Rico; con vosotros, sera grande, majestuosa, poerosisima 7, por tanto, evitara horror es y salvara nucs113
tra tierra sin dejarla extenuada; sin vosotros sera violenta y sin freno, y si no menos gloriosa, traera, por lo rnenosy incendios y derraniard sangre hasta poner a la mas dura prueba las ultimas fuerzas de la Patria. c-Que preferis? Escoged, y entenddmonos al fin. Se necesitan cuanto antes todos los fon/los que poddis reunir; en dinero, en letras, en azucar, en cafe, en algodon, de cualquier modo.Si es necesario despachar un enviado de vuestra confianza, decidios; ya es tiempo, pues todo esta prcparado. Con vosotros o y sin vosotros. B •^ T , C e S C f a t i G n la,S V i s p e r a s d e l o s ^ a n c l e s acontecinuentos que hab.an de desarrollarse en su Patria, como consecuen-
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«• c iS liv *La m iie l r tier sCespedes, * Agramonte v oh™ con Ignacio Cu anos? ( ue campo de las operations ^ l cscriben desde el 0S ve no las avenidas maneiin 1 . s e n clue s e recorrer a diapor un magnifico caballo hi G m i S ™ ° l a s ^ridas de u n lando tirado tima, p a r a T p T a S l ****?*"• P ° r t e r c e r a vez, entonces, y ulGn l a C a s a n ii 12 Oeste. Es la Oltimn m e r o 28 de la calle S1 U Vive aqui, ahora el -*r!! } 1 J ° * l a c e a e s a opulenta residencia. patriota esquivo. El oup * i ( ^ c t o r Calixto Romero, su compel destierro. Cuantas v o r ^ i T , e . ""ciado en las amarguras S sible verlo. «E1 doctor no r 3 s o ^ c * t a do se le ha hecho impono . P a s a usted y se s i e n n ^ ?'* * Vol vera mas tarde.» cc^Por que raientos la amable dona Ni °i r e s P o n d c siempre con mil cumpliHsuena paciencia. .Tiene' nri<;C0 ^ * >0r ° B e t a n c e s se excusa con arte mente Romero sabe para muf P a sus menesteres. Probableb SCa £ visita de Betances. O u i e l I " * c o i n e i ^ su ausencia con stances le hielan el animo r U1Tlr bulto. Las conferencias con f,s' l o sos Pecha y determine • 1®°," ^ P r o m e t o d o r a s . Betances " e g a l a «quela a dia, el 28 do julio, 1a n o hay que esperar mas tiempo 114
- l e dice—. Todos, en Puerto Rico, deben tomar una decision Deseo, pues hablar con usted para saber definitivamente a que atenerme, y le suplico que sin-a decinne a que hora del dia podre ver a usted, y si le parece a su senora. Los ricos, y entre ellos los hombres de inteligencia, pueden aim salvar la isla si quieren- v si no quieren, mi parecer es que estan ciegos; porque si los revo'lu cionanos nos perdemos. ellos, incontestablemente. quedaran nerdidos con nosotros.» «jQue demonio de hombre! jEsta empenado en hundirnos a todos! jParece saltar de los mismos infiernos! jEs un fanatico! jUn loco! jEsta pasado de que lo fusilen...!» Frases propias de Romero i r a s g a r y l c e r e l contenido de la misiva, que hacen intervenir a la esposa candorosamente para tranquilizarlo. «No te alteres tranquilizate—le dice dona Nicolasa—. Despues, cuando estes sereno, le contestas Si esta loco, s u J o c u r a es sublime..,, Quiere la libertad de - n u c ^ r a P a t n a por sobre todas las cosas.„> -icorlni! i d ! a S d c ^ u & ' . a c o n s e j a d o por Nicolasa, como obraba Pilatos (Jecha fechrsT d / j u h ' r
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He recibido su carta del 28, y en contestation dcbo dearie que creo inutil toda conferencia acerca del paricular sobre que usted la propone. Ademds de que nunca he sido dado a mezclarmc en cuestiones politicas y le que he resuclto abstenerme de alias por completo la conjcsion de usted de estar determinado a perderse con sus partidanos y a hacer perder a los que teniendo una posicion que guardar en Puerto Rico no acepten su ideal. una razon mas para negarme a saber de un proyecto ' cuy° desarrollo no se entreven sino desgratias. Yo una vez usted SCr Periu^lcad° mas en mis intereses si mnlr* rC° lZ° Un Pensam*ento; pero estare muy trcinr m( cmicn resPecio d (]ue a la isla y a sus vecinos sc nrrc ' J 0 ' n? haber contribuido a el. Sent ire que usted l C rca zar un no rc ° €\i ^ ° ^ proyecto ante el cual errnanccer Run j.P indijerente y ante el cual, seUStC > es necesario tomar una decision; pues es rj ar ° debe impugnarle todo el que no le patro115
cina; la indiferencia es irnposible. Si para este asunto rehuso toda cntrevista, me despido de usted, asegurdndole que tendre siempre rnucho gusto en verle en mi casa., como a un amigo a quien estimo. Calixto Romero daba a Betances la prueba de su propia consistencia que el buscaba. Su carta le deOnia claramente su situation. Con el no habia ya de contar Betances para nada, pcro quedaba satisfecho de descubrirlo_de_esejmo_dp ante sus contemporaneos. El incidente habia de terminar con la conclusion tambien de la amistad entre ambos compatriotas. Al dia siguiente la replica de Betances le llegaba, con fecha de 1 dejagpsto, en el tono que le caracterizaba: He leido atentarnente su carta del 31 de este ultimo mes; y si de algun modo me ha sorprendido, ha sido por verle a usted irse mds alia de lo que se podia esperar. Las conversaciones, asi como las de su apreciable senora; la conduct a que hast a aqui observaba usted, el ofrecimiento hecho por la sefiora Nicolasa en presencia de usted y a varios amigos, las pocas palabras que entre usted y yo mediaron la penultima vez que tuve el honor visitor su casa, y que jueron casi una promesa; todo, sta ciertos hechos de su vida, me autorizaban a pensar que no estuviese usted tan resuelto, como lo dice, a stenerse por completo de cuestiones politicas*, y me ncieron desear una conferencia que usted ha hecho im^°SI ,c' Puedo figurarme que no hay a entendido us e ien mi carta; no me atrevo tampoco a sospechar que aya querido usted darle una interpretation torcida T ^ £° puedo por persuadirme que me mm f lCa- 0 ,mo^ Pero es para mi un deber observar contr C" mr]gUn modo Pueda contrariarse en el Ia tuna a nprrh*1 6 CStar ^ctenn^nado partido a que pertenezco 7 mUCk tenZtl ? m c n o s «« W perder a los que ace Dtpn r7U^aJ)oslCl6n guardar en Puerto Rico no esta sufricLL*™/ ?^0s ^os m^les que ha sufrido, que mSMlaendajy ha de sujrir nuestro pens, se los debe 11G
y se los deberd a los Gobiernos espanoles y a los que con ellos sacrifiquen su propia dignidad a su codicia y a la dignidad de todo a su egoismo. Le deseo mucho la tranquilidad de alma que manijiesta; pero temo que algun dia no sea tan completa como lo es hoy, y me felicilo de haberle hecho salir a usted de la indiferencia en que tenia resuelto encerrarse por completo, aunque sea, como usted lo declara, para combatirnos; pues es claro, usted lo dice, «que debe impugnar nuestro pensamiento todo el que no lo patrocina, y la indiferencia es imposiblef>. Injinito agradezco a usted sus ojrecimientos de amistad. Hoy por hoy nos encontramos en lineas opuestas y no podemos ser amigos. Pero no me despido de usted sin la esperanza de verle acudir algun dia a nuestras jilas. No sera usted el primero. Para csto cuento con el poderoso auxilio de la brutalidad del Gobierno espahol. En tanto estamos en agosto, dque era de Luperon y del vapor «Telegrafo»? Habia conseguido las armas que necesitaba, mediante Nissage, con cierta casa de los Estados Unidos. El 29 de mayo, y a las diez de la noche, se daba Luperon a la mar. a bordo del <Telegrafo», que zarpaba de la rada de Saint Marc bajo el pabell6n haitiano y con el historico nombre la nave de «Restauracion». Emprendia el buque armado en guerra su odisea, digna de ser descrita por Homero. Se dirigia rumbo al norte de la Republica Dominicana, con 35 hombres arrojados, «en donde esperaba L.uperoixj|es-_ pertar el espiritu publico y clavar el pendon de libertador^..^ El 1 de junio arriba a las playas de Puerto Plata j lanza su manifiesto, en el que advierte, entre otras razones: La poblacion debe estar pcrsuadido de que abnendome las puertas el desconocimiento del genera ^ez efectuard sin quebranto alguno; el orden pu 100 sera alterado, / el comer do, tanto naciona como tranjero, que la enriquece, haUcird„cn ' l0*f tra aycr, un constante y decidido protector, cro mis esperanzas y deseos mas vehement es se 117
El 14 de julio notificaba Luperon al general Nissage Saget: Pcnetrado al fin, de que mi presencia es un motivo de embarazo para la revolucion dominicana, he concluido por resolver alejarme de ella. Mientras tanto, es mi deber poner a Vuestra Excelencia al corriente de estas cosas} deber que cumplo con la mas grande satisfaccion. En terminos parecidos escribe Luperon tambien a Betances, y he aqui c6mo responde el procer borincano al heroe decepcionado <lesde Nueva York: Puesto que usted me habla de su retirada, me permitire dccirle que me han contado el asunto desde el punto de vista mas honroso para usted, y comprendo que en circunstancias ordinarias no hubiera habido otra cosa que nacer; pero ya que usted me habla de Bolivar, r me cita i f S Pa^ras> dejeme decide que a usted se our n('° °' m o s o ^ 0 s°l° s°y quien manda aquh, lo r S0Stl W0 6l doming . . > no delante de un hombre dcbil a nte m smo Baez oup . ^ general Jose Antonio inform** 7 vuucza y ooedecer. 1 odos Los usted hubiecp w ^°S ami80s me hacen creer que si ' " Tm a dr " ' el vapor v Lunn ' ' PUCS i s c a l tenia dos temores: nado en inutili™?' usted devolvio el uno y esta empe-
vez dcciZtZfnT-
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& rpara dondel?*. °~ar[ • «Nojne u.iu uonae ir-» • -nr — —deserto, porque no Por donde venianltw ° n}lentras tanto cogia el camino los batia. No hay Qi csPano^es> se encontraba con ellos y un hombre como ustl,t?aIlera,» a mi entender, de desertar sufre con su aleiamientn u Cau.Sa dc Cuba y Puerto Rico del general Marmot i V l S t ? e s t a mauana una carta U an *iNingun arrcalo cnn l ° ° loven como usted, y dice: 4 ' con l0s cspanolrs, sin0 a b a h J h
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xrv LA CONFERENCIA DE BETANCES CON LUPERON e a con se * "° * os n " s m o s contratiempos con que 3 13 1 i c a 0 ero a ten' " ^ ^ ' P ^ . resistencia de Betances tambien se manen Ol C T 1 ? u a l e s e n e r g i a s . Titan incansable. cuando todos flaquean circun ) a t l . m i e n t 0 d e l a derrota, su voz no se adelgaza ante las h i m S a " c i a s a v asalladoras, sino que toma acenlo dirigente que ^ ecobrar el animo, y prosigue adelante... bana ° U a n c l 0 . r e c u r r e por los dias de noviembre a la Junta cuH e p u h l i r : r a n a c t i . v a r l a r e v °lucion contra Baez, en el norte de la desalienta Y ° m i n * C a n a ' X ^a ^ a ^ a m u y escasa de recursos, no se cua de observ-i " d o recibe carta de Luperon por estos dias, pue0 SU general^ P os * c *° n P o r e s t a replica del 22, en la que dice
o piense usted ahora en Cuba, sino en Santo Domingo, camino por el cual tenemos que pasar para llegar a uerto Rico... Estamos trabajando aqui en favor de la revo ucion dominicana, y es probable que obtenga lo necesario. Es preciso que comprendamos, ante todo, que aez no sostenido en el poder, sine por la desunion 121
de sus enemigos; fiaga, pues, un esjuerzo y procure atnierse al^genemLJllnmnteL A este escribo ouatro tineas diciendole lo mismo. Asi terminard todo cuanto antes para bien de todos; y ya es tiempo de si quieren salvar a Samand de que caiga en poder de los arnericanos Las negociaciones se siguen activamente. Encargo a Crime quele mande los periodicos, que le pond ran al cornc "te de la situacion. Cuba acaba de tencr dos grandes perdidas en dos grandcs vapores: una, deter,ido por los 02£icanos,y otro, por los ingleses. /Medio millon de aTe enifali-
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rcas pcrmanente que absorbi'a la inn * S ^ ' e r a u n fantasma ^ el aislamiento, p r e o c u p a b a " ^ a c i o n de sus emulos. Temido n COn ret se escaseaban, y s u s o j a e s n i r a d a ; los elementos 10 2 SG c i f r a a e n u n interior que pudiera anovir" ** ^ sacudimienIof a Mientras tanto la mo ' , V l ^ o r o s a m e n t e . » ba todas Jas apariencTas'de^estir^ ~ , R e p ^ C a Dominicana tomadicieiubre arriba a Santo D o m L ^ P } C n a r e a l i z a c i 6 n . El dia 10 de V " ^ - ^ l k § n y > . DesemEarca u ^ ^ ^ 0 . c , r u c e r o d e gyerra american S Se Celebra 1 51011 tre S Gnr> ° i una conferon? ™ . & e n e r a l e s amea r r re . </! -s- . e n d a m i e n t o H P sidente Baez, y se / c r n ^ e n t ^ ^ ^ ^ ^ - J a ba>' a de_ S a m a n ^ p o r el esde mifi ' 0 m i s i ° n americana hacp i *^0.000 pesos anual orado en 0ntre a »vo com3 80.000 peso<? S de cierto material 7 Se Srige V lue e o d e l COn * a *> °'°00 d61arCS e n efeC'
Un'dn0Csai'a- y l u e e ° de™ta r ° c e a r e ^ a m a n i i ' donde se iza la banders Presented™ 1 " f o r m a r sobre este r e H P , r ° S l g U e 1-111111)0 a Estados se
de G r a r h ? f a i r encontraba Hii* ?* y a ad( luisicion ^ n s i a u Pr°yecto d e - — 3 nuentras sucpriia b a . <;En que actitud uc edian estos hechos? La reVolu,
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cion habia triunfado alii completamente. F.1 dia 22, las fuerzas que comandaba cl general, Boisrun .invadian Puerto Principe El dictador Silvain Salnave caia. Y como Neron, al emprender su fuga, mcendiS TFcIudad^ vuela el palacio, en el que habia almacenado gran canlidad de pertrechos de guerra, y liace saltar el fuerte nacional, precipitandose en su huida hacia la frontera de la Republica Dominicana. Pero las patrullas del general Cabral. que opera en esa linea, lo capturan, y este hace entrega de~ii al' nuevo Gobierno de Haiti..Salnave y sus companeros son conducidos a Puerto Principe, y sobre las cenizas, humeantes todavia, del palacio que el mismo habia incendiado se ordena su fusilajruento. Comienza el afio 1870. Ante el desfile de estos acontecimientos, Luperon resuelve trasladarse a Saint Thomas y reanudar su accion en oposicion a las negociaciones de Baez con Estados Uni(os, pero no lo hace sin antes formular su protesta contra el arrenbah!a do T—1° , Samana ante el Congreso de los Estados c , " °mumcarle su decision a Betances. Con fecha 21 de nero, Betances le responde a este respecto: Ya estan los americanos en Sarnand—me dice usted , X_£s cierto. No puedc figurarse cl dolor que me causa este hcclio tan fatal para la realization del gran proyecto He Confederation, que harian de todas nucstras islas una gran naadn respctada entre todas. y que las salvalacle la anarquia en que se consumcn. Pero, amigo mio, odo no esta aim perdido... Aqui se ha trabajado mucho, BaeZ pUedc m u y bicn I j a S T 0 ' 0 fracasar-. Del r 0s d;,ln " 7 r°' Publicado cuanto se ha poe nes aue'JlT T j a r J a ociaddn, Y hoy se dice 0 de ser , Washington rcchazara el proyecto, por pueblo ?Ur" cspecu!"ci6n de algunos con perjuicio del C m0 d d Z o muTmCa™' ° Se han publiCOSaS qUC util r>p Perl'udican " Bdez, y todo ha sido mi c nce t0 la ^ ° P > no se hace mas que retardar n> vam m, ° T tiempo a la revolucion dominicana a cabo ur ' ^ P°dra impedirse que se lleue i proyecto cuya realizacion seria la condenacidn
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dc nucstra razci y su completa destruction,. Haiti debe ~socorrer activa y juertemente a los dominicanos, o conderiarsc a perecer en el mismo abismo. No se duerma, pucs es preciso sacar lo que se pueda, de donde se pueda. Y agregaba: Aqui esta todo planeado. Hay^quenitilizrir los momenJos. Si el pueblo se mucve, es seguro que los tyankeesrt sc retirardn, porque aqui fuzy un gran partido que no quiere anexiones por las fuerzas. Del Monte le envia una carabina de ocho tiros. Son las mejores que hay aqui, aunque yo prejiero las de un solo tiro; de estas tengo una que pondre a su disposition. No es jdcil que nos encontremos pronto. Dentro de pocos dias salgo para Puerto Principe. Ya sabre de usted y le escribire desde que llegue. periodicos de Nueva York, y entre ellos el acian 11 a de este asuntq^fBetances no cesaba en su era" 7 ° ^ las negociaciones del anexionismo... Proximo a celphrar ^ S C S 1 0 n e s . e l C o n greso, rea pared a en Washington para co " el secretario de Estado, Mr. Fish, en cuesl sus.armimpntn **l * r * ° n d e ^ as Antillas, jJeinostrandole en arcics aba ricano aHjar el pat^ d T ^ g el Gobierno arneqUC pr i a e n el C a r i b e en cuanto a la perdida do ^ ?P^ ' nias paises DP li A ' • R ^ ANZA Y s i mpatias por parte de los dedespertaria en las nacio^ l n d o ^ a ^ n a ' y d e l° s recelos propios que Bretana, donde l o s ^ e r i f i d L ^yEa u rc °o mp ae 'n t Soh ™ t o d o F r a n c i a ^ G r a n blemente para U mU a b a n el asunto desfavorad d N rte Gabinete de Grant ° ' P c r o F i * h , miembro del le a que el asunto era cosa P°y a ba, y se limito a decirle T d E ecutivo cion dependi'a ahora del Con^!c n° i > y ^ s u solu" GStaba c o m l e t a m e n t e cs peranzado en este ensueiio a mil1°' P ' acogida que el Senado de h n ? - Sta e s P e r a b a e n l a b u e . n a d i e r a a Su °ando el contrato sometido ° P r ° y e c t o ratiC~ Un docmnento precioso'en defend a i 124
• • • antianexiomsmo domi-
nicano era el que el general Luperon enviaba, desde Saint T h o r n s , en pro testa contra esas negociaciones, dirigido a\_Congreso^^§§n a d o de Estados Unidos. el 28 de epero. Claro exponente del $e*itimiento dominicano que habla de su alta estructura moral por a voz m a s autorizada de uno de sus legitimos representatives, rado en u n ardiente p a t n o t i s m o j r j e n el espiritu mas eleyado de la e^uidad y la justiciar La Republica Dominicana—dice el pliego—esabiertamente hostil a la idea de abismarse en una extraha nacionalidad, lo que evidencia su hostilidad, y la reciente expulsion del dominador espahol. Y dado caso que la Republica Dominicana deseara, no obstante las causas contra/lictorias que preceden, hacer parte de la union amencarta, debiera rnanifestarlo por medio del sufragio popular directo, y estando el pais en completa paz; lo que no existe por ahora, puesto que todo el Sur obedece a la revolution^ que alii dirige el general Maria Cpbral, y mienlras que en otros puntos no ccsanJLas MgtiQCiones revolucionarias; y ademas, que la accion tiranica en demasla del Gobicrno de Bdez tuice impracticable esa manifestation libre y colectiva de toda la nacion. El Gobicrno dominicano carece de poder legal para resolver, como lo ha hecho, la cesion de Samand por ahora,, y la de todo pais mas adelan>tey pues esos actos solo son atn.~ butivos a la nacion en mas a, unica que puede decidir la incorporation de una parte o el todo de ella, sin que dicha potcstad nada pueda ser transmitida a cuerpo ninguno del Estado. El haber llamado arrendamiento a la cesion de Samand no prucba la legalidad del hecho, sino una astucia indigna, que merece reprobacidn. En casos de legal arrendamiento territorial de una nacion a otra, la soberania y la jurisdiction quedan incolumes, / no declinan en favor del arrendador, como en el caso presente. La ocupacion, pues, de Samand constituye un acto de violencia consumado por la fuerza, que hiere la sober ania del pueblo dominicano, y que la gran nacion que VV. SS. representan debe rechazar como contrario 125
a su civilization, al respeto debido al derecho y autonornia dc los. pueblos. En fuerza dc lo que acaba de ex presar, Gregorio Luperon protesta ante ese Honorable y Alto Cuerpo contra las negociaciones efectuadas o por efectuarse entre los Gobiernos dorninicano y americano, y eleva a VV. SS. la expresion de sus sentimientos, en la esperanza de que prestareis oidos a la voz de la justiciaryjle la cquidad, anulando como ilegal e irnprocedente la ocupacion de Samand, y tambien cualesquiera combinations de indole anexionista, si no llevan el ^ sella de la voluntad national dominicana, libremente expTcsada porvolo popular. c J L V w - e b W le aVi$aba B e t a n c e s a L u P ° r 6 n el e n ™ una S L a - i S * T ' <<lUe CS 01 a r m a m a S C e r t e r a » > y 2 -000 capS X ° 0,E a que saldria de Nueva York para S o S I - d ' a / ,de e * 7 exploraba su animo en vo Gobierno de H " " ? * ° S t e C °" '? S n u e v o s mandatarios del nuerec ue r para ali^erar la rv'l ' ! " estos una ayuda decisiva sitos. «Grant enculm ° ™P o s i , 3 ilitandolo asi de sus propola hemos aumentado f a q u i m u c h a oposicion, y creo que mucho —deciale B e t ^ c « a i " n d T " ° ^ y a sus partidarios : arece fparezca va-en 1^ P importante que usted U > d i g o t a m W e s Z " a e 1<\gUOrra a c t i v a ' A 1 amigoLbert.se . go, smo lardeHas Antilles S a ndo no ya la causa de Santo DominThomas; de Saint Thorn*-?^3 P a . s a d o ya de Cabo Haitiano a Saint a c a > _ g a i t i a n o , donde lo L n T n l ^ _ d e T r i n , i d ad, nueva men te. ances Puerto Principe, e T j ^ ^ f \ 3 ' cuando oste se dirigia a don llanos sostienen una larcn ° 7^°' d e ambos caudillos antiacne promoviendose. del c C0, r ® n c i a acerca del movimiento que tran vivamente interesados113 a o s s o n inspiradores y se encuen^
por entonces que 1
en el cual interviene B e t a n ^ 1 " ^ U n ^aYe incidente a Luperon, se uido 'los Unidos habia dado S - ELGobierno dcEsta- < 6 sc uir S 8 a Luperon y cantur , | T c r u c e r o guerra «Seniinole» "<>• y ^1 abnirante hace d e s e ' f °' U n a v e Arriba a Cabo Haitia arcar en tierra haitiana dos pique126
tes de marinos armados para aprehender al general Luperon y conducirlo a bordo El .almirante americano, acompaiiado de Mr. Abraham Croswell, consul de los Estados Unidos eij Cabo Hai tiano, visita al gobernador Nord Alexis,-para participarlc su proposito, pero el gobernador hai tiano se niega rotundamente acceder a csas intenciones, informandole que «a ningun militar extraniero permitia desembarcar armado en el territorio de su mando y que easbgarfa el primer desorden que se provocara en esa cirwnstancia>>. Alexis manda en el acto a prevenir a Luperon sobre lo ocurrido. Cuando la noticia le llega a Luperon, este se encuentra toav, a con Betances, y ambos acuerdan dirigirse al Consulado americano en busca del almirante para retarlo a un duelo, pero Mr. Croswell les explica que el almirante se ha ido a su barco pero . Departamento de Guerra y Marina de Washington habia Que capturar-iri '"l 7 ? ° ™ ^ S " 0 ™ d e Esta<1°S U l l i d o s P a r a cualaufer h ? ? n T L u P e r o n > e n cualquier territorio y bajo 3 nes v T e t J n c ^ • I"'" 0 5 6 Pje«uciL ~~ - ' T Betances siguio su viaje para la capitaHTe HaTti.' Bela C S infatigaWeT^ " ° ° P u ° r t ° P r i n d p e ' e m P r e n d e su labor le d i s p e n s e ^ " ' ° f r a c l o n e s <le smipatias y los honores que aqui d^Toussaint/ , " q U ° ? f a m a l o h a b i a Precedido. El autor a quel i f e r o ^ r ? ' ^ f " ™ * 6 S t i m a d o >' a d n i i r a d ° P»r .Saget. le d ' l n El Pres.dente de la Republic^ ahora Nissage. c °n el largo ratr r e C , 0 p C i l ^ n e x t r a ° C c i a l en su palacio. y conferencia d dominicant se ont ^ ° I a S A n t i l l a s X l a revolucion n enviad Cespedes, sobre el m °° ° d e C a r l o s M n n l l e l de Sm a s u n t 0 ; Vlsita las y de la Gran I W - ° ^gaciones dc Francia u n propaganda de 1A r l " ? ' de conferencias en pronunciando uno do" ° ° r a < ; 1 0 n , n t i l l a n a e n ! a s l°gias masonicas, P a Soberana d e P , s u s D m a s , e l ™ t e s discursos en la Gran Loer h mandad de ckp * °i n n c i P e > donde estuvo hablando sobre la e tances su discursn 1 C ? ^P. a ^° ^os boras; terminaba Beel r csumen de ' r a n c e s ( d l cho sea, m u y poco conocido) con parrafos, que traducimos: at mds^h^lntl!lOS ™viesan hoy por un morriento que jaravcs la C2. / - ? ado en la Historia; se lei planted ahora Z n „ ° ^ ° ser. Rechacemos esc dilema: Es
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este el instante preciso de obrar en una defensa unida. \ Undmonos los unos con los otros para nuestra propia y conservation; unidos, venceremos contra esas tentativas; / separados, seremos destruidos. Unidos, formaremos un v frente resistente, de fuerza capaz de imposibilitar a nuestros enemigos de su action, y nos sal vara de esa amenaza. Sera asi en vano que un mandatorio impio intente trajicar con el pais, como en Santo Domingo, sacrijicando a sus conciudadanos; sera inutil para Espafia que trate de acabar la insurrection en Cuba vendiendo la isla a Estados Unidos, y dar coruLCTizxt-asi^a -la-absnrr.inn dejodasJ^Antillas por~la^raza_angloamericana. jUndmosnosTjAmcmosnos! Formemos todos un solo pueblo; un pueblo de verdaderos masones, y entonces podremos elevar un ternplo sobre bases tan solidas, que todas las fuerzas de la raza sajona y de la espafiola, reunidas, no podran sacudirlo; ternplo qua. dedicaremos a la Indepen cncia., y en cuyo frontispicio grabaremos esta inscnpcion imperecedera como la Patria, que nos dictan a a vez nuestra ambition y nuestro corazon; la mas gemcis i,nr'S,a ljtC l^ncta y egoista instinto de conservacioru La^Antillas p a r a l o s nntil1nnn S
sion. De^sif entrov'6 ^ e * a n c e ^ e n Haiti llenan cabalmente su mimover a este en diV* P r c s i d e n t e de la Republica, llega a b r m d a r su revoluci6n dominicana^v decidida ayuda a la lssa la integridad de la k l l S°' S1*311 patriota y m u y celoso de y Baez que pelirrmhi 1 ' c ^ l r v e n c i d o a " t e los propositos de Grant 7 la inte blicas, 'por su vecindad S " d a d de ambas Repua intereses, hace el llama] ^ . * d e n t * d a d de aspiraciones y de nos los dominicanos en °t P a t r * o t i s m o de sus vecinos y hermaS llos Luperon, Cabral v P'** ° "J 01 * 16 "* 05 ' y aconseja a los cauditendiendose c o r d i a l m e n t e ^ ^ * ^ a r a ^ u e o b r e n de acuerdo, eny juntos c o n c i b a n ^ 3 ? U ° s a * v e n * a mdependencia de la ^ a n o de la Republica Tlnl- • n d e C a m P a n a para derrocar al mimcana . Entre tanto, el 10 d diciendole, entre otras c o ^ cs * 10 ? ' * ! e t a n c e s recibia carta de Luperon. ' siguiente: 128
cPor que usted no me escribe? {Que piens a el Gobier no y los hombres influyentes de esa capital de nuCHra revolucion? {Como le han rccibido los vencedores del tirano Salnave? ^Cree usted que ellos comprendefl la amenaza que pcsa sobre estas tres Antillas? iQpetntfted que podremos contar con un ayoyo para rcchazar Ufnto cL^ugO- esjpafi ol como el americano? <Se aprestan o no d combatir las infarnes combinaciones de nuestros tiranos?...
Betances comunica a Luperon sus gestiones en la capital de Haiti, excusandose de no haberlo hecho antes por haberse visto forzado a guardar cama. Tal fue la intensidad de su labor por esos dias. Y el 18 de marzo volvia Luperon a escribirle: El 16 llego a esta una goleta de Islas Tureas con pliegos que me jueron dirigidos a alii, y en los cuales se me inj or ma de un movimiento revolucionario operado en Puerto Plata, movimiento que creo injalible. Pienso pasar a Islas Tureas y de alii al teatro de los sveesos. en que mi presencia se hace necesaria^ Ttimbien por estos dias le llegan las primeras noticias de Nueva York, sobre el Tratado de anexion que el Coinite de Relaciones Exteriores del Senado rechazaba por cinco votos contra dos. Faltaba tratarse el asunto en pleno Senado. jRenacia para el la esperanza! Y el 7 de abril, en compania del senor Fernandez, representante de Cespedes, recurre al encargado de Negocios de Su Majestad Britanica, para interesarle en la causa de la revolucion cubana. Pero el diplomatico ingles, flematico e ironico, le deja entrever desde las primeras palabras sus recelos de cierto modo desconcertante. <^Por que? Piensa Betances que la causa esta en la propaganda anexionista que se venia propulsando por los conservadores cubanos. jThe Cuban question before the United States!... Y pone de relieve sus facultades diplomaticas al discutir con el diplomatico ingles, para persuadirle por sobre la oposicion que este le brinda: —Creo que ustedes no sacaran nada de aqui... 129
ta el paso El primcro piensa mal del segundo. El segundo desconf j a del primero. Contra la impasibilidad del uno, la frialdad del otro Pero este^ugibtojio llega a sazonarse con el odio. No llegan nunca a aborrecerse. [MI siquiera el rencor podra ser lo suflcientemente fuerte para quelle ese modo les prive, cuando el tiempo les brinde la ocasion, de confesarse mutuamente el error del uno respecto al otro, en nobles rectiCcaciones. Esto no quita para que el paralelo que entre ellos se establece, en vida, sea de logico fundamento. La lucha es, pues, sorda, con visos de cordialidad. Hostos teoriza. Betances actua. Hostos es el hombre de la tribuna, de la "pluma. Sy_papel no esta en las armas. Como el padre Varela, su mision emajicipadora esta en redimir al*pue6lo por medio de la preparation civica, de ilustracion] No por la espada. La habilidad politica de Betances es superiorTj*Su dialectica es m a s comprendi! da. El lenguaje de Hostos es mas elevado. Cuando Hostos habia no facilita a la idea sencillez de comprension. El mismo se lainenta a ratos de no ser comprendido. Esta cualidad se halla descrita por su propia pluma, y con extension de detalles en su Diario y su corrospondencia. Hostos es demasiado olimpico para emprender el camino en el cual quiere medirse temporalmente con Betances. Poco tiempo despues, el mismo habra de confesar: <r,Ah! jCuanto dano m e hizo mi ^ padre al hacerme desistir de la idea profetica que tuve en m i infancia cuando quise hacerme oficial de artilleria! Yo s e n a ahora el ombre de la revolution. Mientras que ahora es probable que yo • ^ p r i m e r triunfo, sino al ultimo sacjificio. Seria lastima. o a\ia tengo en el ceretro todo^im ^ u n d o ^ k T i d e a s por construir;/ /en a conciencia, un mundo por organizar; en la voluntad, muchas / nobles acciones por realizar. Mas puesto que no h e sabido o podido v r c a c e r a V1 a • h * 3 ^ * l ' » sigamos al menos por donde l l e g a r e j ^ la accion tan deseada.>^/ ^ "— Cuando Hostos quiore actuar, se inmoviliza. E n ese sentido solo C n ° F T " q U e t i e n e q u e h a « r tal cosa, pero no la mpre Z T d U d 0 S 0 d e s i m i s m o - Su accion se retrasa al lieP'n S o 1 ^ sorprende vacilante. Siempre pensando. Su caSln ™"a c o ° * embargo, en ello se empena, y para ello fo>" S
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P e r a n i e n t o . Betances no Se mueve con ; apenas resuelve que debe Cnalizar tal 132
accion, cuando ya esta en ella. Es el hombre iniciado en la vida de los campamentos revolucionarios. Sobre sus hombros pes** la responsabilidad del triunfo o la muerte: perseguido al ruido de la polvora, deportado a punta de bayoneta. Ha oido, y te ha presto a salvo de ello, Djarscle precio a su cabeza. Si el momento le llegara, podria versele subir de buen humor las gradas del patibulo, mas frio que un Danton. Su. voluntad es heroica. No tiene preocupaciones dogmaticas. Su formulismo es exterior. Es el pensador espontaneo. Es un anticipador. Es el tipo de los tiempos de JuveOal; habil, valeroso y hasta cinico en ocasiones,'.fapaUco-paiLla ijbcttad de su pueblo, de nobles ambiciones y siempre ammado de un es' Hostos''pos'ce tambien hasta cierto grado semejantes cualidades. Pero su tipo es mas de la epoca de Pericles. Mas que el casco de Marte, le cuadra mejor la tunica.de Minerva, En el se vislum ra 'al orientador de u n pueblo que quiere miciarle en las avanzadas r de la justicia y la libertad. Ambas figures podnan completarse mutuamente, a no ser por el antagonismo en que de por si se colocan y de las circunstancias que median. Ambos son prc-destinados para su pueblo y para America. Betances, por ser mayor, y mas fuerte, es el llamado a destruir el viejo ediGcio del regimen con hacha demoledora; Hostos, a preparar los cimientos para una nueva sociedad. Pero no so conjuntan del todo en el momento preciso de la accion. Asi, cuando el uno se reconcentra en las An alias, , teniendo como objetivo a Puerto Rico, en plena campana^ e 1 racion el otro gira sus pasos hqcia el contineute, en mision de su apostolado... ., A Hostos se le ve mejor rodeado de gran numero de jovenes que le'cscuclian, difundiendo sus lecciones de civica, o su Moral Social en America, como Socrates en Atenas, que preparando usi » les y maniobrando en planes de guerra. Es iyj rgvoju^ioiiaiio, pero j e ideas; _muy distante de lo que 61 se empena en ser. u / figura, ahora, a traves de la distancia del tiempo, se muestra clara, en cuanto a su integral representacion en la vida. Brilla con luz c ariflcante en todo su interior para todas las generaciones futuras. Ser siempre un representative de la cultura europea empenada en la noble mision: de ensenar a pensar y a ser justo a un continente. ^ No es producto de America para America, proplamente dicho, como 133
hacen, por la apariencia que da a sus designios. Betances n o tiene la candorosa, la santa expansion de los creyentes. Al menos con'migo. Y si conmigo no la tiene, o sera por desconfianza o sera por intention oculta. Por ambas cosas, juicio en contra de el. U n re)\ yolucionario no debe desconfiar de sus auxiliares; pero abroquelarse en la reserva, en el silencio, en la duda, en el monopolio de la idea y de sus accidentes, con un hombre que, desconfiado, puede A poner a prueba con distintos medios y exito seguro, que puede utilizar tanto mejor sea la avidez de ese hombre por dejarse utilizer, eso no es habil. ^Buen deseo? No se lo niego. ^Sacrificios? Los proclama su aspecto.» Y luego remata Hostos el juicio que de BebreTa di De
?,
3Sl: < i C
° n q u 6 d e r e c h o monopoliza u n hom-
donan, demuestran oue ! r .1 J . i a ! i d ™ ,
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° n ? mP ya r a c o nd los que le aban°" °bs »
da, P e M a n l e e n ' G ] a 0 u ^ a d L C j e S t ! 0 n e i ; P e r s o n ° l e s la benevolende ] „ o p « , « £ " « 1 1 °mh'" » conGrmadas en cllas el caracter L ™ T * ^ eSt ® P a r e c e r ' a l v e r al rcsuimr este Porque para Betances es mejor dudnr . concepto; mejor acabar p a r a ~ m a r Z d U d a r \ e s m c J o r manifestar la duda; Adores, los egoistas o ? o s t T J ^ '° S d * b i l e S ' cobardes, los « falto de vista. Critica H o c / q U e n s ° l e - n i 0 6 a n - Hostos lo ca3 Betanccs e rnente revolucionario que este , n el sentido puratruccion, olvida q u e \ T r e ? l c ^ \ C U a n d ° C a m i n a h a c i a ! a desqi e d e s t r u e l o ? y malo n a n ^ s t r u y e para reconstruir desme or no de se^H °' i ' lo quiere rern ^ 1 0 ^ u e n o y s e olvida de f ^ P a p i r d e B e t a " l l a m a d ° a Ser "
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- S S ' L t u e n o ' 1 0 Cs o^ recp a £ | a £ d E l I d e r H 0 n t ^ 3 C d 6 n ' ° Q U C se emnofn ? ^ los esrnmi , Hostos es reconstruir Io c Betances y Tlol , °",rario» '° ^ a l ° ' P ° r 0 H o s t o s pensar en In r r mUG
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dice refiriendose a
asequiblp d e h ' ( ! °nstrucci? " CS m a s n e c e s a r i o en la * wedida qq e un i aps m ' * °tra, a todos Profundiza e n P s ° P J a c ? n f e i 6 n confirma su error. ona mas distante se pojie de 136
e
su propio crnpeno; su eqiuvocaddn sc abulia mas, y mas se prolon ga en paralelo con Betances, cuanto mas quiere iguala^e a °l Escud.cn.os de sus prop.os labios esta otra o b s e ™ d 6 n b.cioso, sabna hoy que puedo, si quiero suplantar, s u p l a n t W idolo Betances; pensador desmteresado, obrero mas smcero que ot™ alguno, debo saber conscientemente hasta que extreme puedo u s ^ beneilcamente de esa mfluencia que conquisto. Ponenne e n l e l a X nes directas con los que en Puerto Rico podrian y querrian secumi,? me, mover aqui los i n s t r u m e n t s que se me ponen en la mano seria una usurpation perdonable a los ojos de la ambicion y a u n a t e los ! l T ; C U a " ' C 0 m 0 s u c e d e ' s e m e "iegan temerariamente os med.os de accion que tuve y se me cierran todas las puertas v se me bloquea por la desconGanza y la mala fe; pero ,seria M bien para el pais? Sigo creyendo que todos somos neces'arios y yo i u z t L T a P r i 0 n ° S 1 " e l e v a c i 6 n d e sentimiento ni de idea^ si uzgando a los otros por los juicios de pasion que de mi forman aptltud dificTv^r? . f y l a s virtudes que me niegan. El quid CS rcsolud6n de utilizar p o ^ m f m ta'lPUf' T este problema: l daS fuCrZaS de d ofrezcan sin l ° ^Ponga y se me voluntad la asocia'cion ttrah a ™ pais. Constituyase nosntr^c • r a b a ' e m o s i vengan Betances, Basora y los suvos con e " S " a b s u r d a c o n d u c , a y t o d o p odrd hacerse! 'a tristeza d ^ r s e 0 ^ ' ^ 0 T ™ h a " e m P e z a d o > < * & wbre ellos mento monopolizaron ° S P i° r f l d e a q u o d u r a n t e u n ®°de Hostos. pensaba el apostolico Eugenio Maria
res. «Despuds d T u n i T d e t e r m i n a c i 6 n - No tiene auxiliaabnCgaCloncs el—, soy tan desconn , ' <l ue "adie conoce-dice a c C m onocer ahora lo ^ 7 ° ° e n B e o c i a - » P a ^ darse 0 UZga T ndr!a I " lo conocienn nr> i ' ® que * a Puerto Rico a r mente °ncias que tiene en ' s u n a d e las sucesivas confeactivar l a p r o p e r ! ? " C e S ' e n l a <l ue se habia del modo de r o l u c i o n a n a ^ t r e ellos una inc f en Puerto Rico, se entabla lnUaC - E s nere< ' ° n c l u e P r e ° c u p a a Hostos. ^ ' ' - n de nosotros° ' A ? ° p r ° p a g a n d a en Puerto Rico la agite al—eY usted?!!:;- A l g u , 0 n d c b e le dice Hostos. CQ ncienci a . ws.nua Betances, con ojos que sondeaban su
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—(fYo, que? —,-Por que no va usted a Puerto Rico? —Porque no puedo—respondele Hostos, agregando: —Ademas de que soy tenido por un enemigo, yo tengo cl comproiniso de tratar mal a los representantes de Espafia en Puerto Rico, porque yo he sido el que mas energicamente ha censurado el miedo que, como hombres. han demostrado a los despotillas de la isla todos los que se han visto forzados a acercarseles... Betances insiste en la conveniencia de que Hostos vaya a Puerto Rico y Hostos se mantiene contrario a la proposition de Betances. Esto le hace pensar: «Si le atribuyera los vicios de la ambition, creeria que pensaba en sacrificarme, y probablemente me equivocaria, porque Betances no tiene otros vicios que los de cuantos revolucionanos, obligados por su popularidad a tomar la iniciaQva, se conocen superiors a ella y no quieren sacrificar su 1populandad.» c ontradicciones
. en que recae Hostos tan de continue en 8 rnismas nni P e n s a ^ c o n respecto a Betances, son las Hostos En fnm^ C6n P ? n s a !. a Betances de igual modo respecto a tamo l a ^ ™ 7 ^ r a S C ° n 18 P r ° y e c c i 6 n de la distancia, cen la an^stia l l P°r el mismo ideal, padecircunstai cias recelos por la causi } °l u e motiva tan frecuentes companeros tantn m ° S ° S 1 v e fenomeno que se opera en sus que suele reprochir ^ ° S c u ^ a n o s ' P e r o 110 se libra del mal S mismo eso piensa: «No habia * & padece. Por 0 ver que, dadas las diF i f S j H^guna experiencia para pre! a s Antillas, L t l f S S " P r 0 b l e ™ de la revolucion de lc >s suyos, con tanta razonTio | 1 C 1 ? n a r i 0 S ; i l o d i c h o de Betances y gracion cubana; toda la d'f ^ C l r s e # d e * a Junta y de la emierencia accion que aquellos y bie ' ^ u e ^ s t o s tienen mas medio de 1 en ambas emigraciones mas ° I* **' u° S e m P * e a n - La envidia reina na, pero no menos imnario«» n 3 °> a n a Hue entre la puertorriquela envi * a reina la ambition penuefl?? ^ °n aclu611a' " anto mas cuanto mas pequeno v m-i? pequena y mas ridicula i menos basada en altos sentim^** 0 ° ^ e t o ambicionado, cuanto b.aon., senhmientos y e n i d e a s g e n e r o s a s ' ] a a m . QUC B e l a n c e s
fataba de despistar , H Hostos, en cuanto a lo pro138
yectado con los jefes revolucionarios de Haiti y Santo Dominco ya Hostos parec.a advertirlo cuando dice: «Betanees, encerrado en' si niismo, solo a sus comensales comunica los secretos de la revo lucion, y toda su correspondencia con los agentcs de ella la conocen Vidal y Hernia antes que yo, que jamas le pregunto y que pocas veces soy consultado. Todo su patriotismo consiste en odiar a los espanoles, todo su deseo en gozar de la gloria de ser el primero en dar el grito. Por eso, porque teme mi actividad y mi sinceridad quiere mutilizarme, empleando Unas veces el ridiculo en que tan' tacilmento cae un hombre culto y generoso, otras veces callando tenazmente y empleando contra mi el arma de las reservas 1premeditadas.» Hostos se acerca a la Junta revolucionaria cubana y por inlluencias de Basora y encargo de Morales Lemus asume la direccnhJ P°™chco Evolution, portavoz de los revolucionarios anos en Nueva York, cuya direction le cede a gusto el cubano noyro que venia desempenando el puesto. Es el primer paso que dc f rlSa d e l a c a u s a c u La 7 b a n a . Desde las columnas de T ? a Ls A m n t ° " ' , O S t O S l a n Z a . U " d i a 01 a r t i c u l ° « L a situacion de «Teniendn T i° n <IU°- E n a l i t l a t , ? C o n 1;i de exponer esta teoria: lo prime™ I - 1 1 > r ? P l a q U 0 , n t r h l S p c a m e n t e tienen las Antillas, SC1 1 l n d c p o n d o n c i a nid a d v nr, ,1'! ' Anexionarlas es una indigr p z a ; SI s c t e m e l a la F e d e r a r i n n ° , ^ fuerza de la anexion, preparese Domingo' y Haiti V * I > r e S ° n , a C " o l m o v i m i e n t o actual de Santo DigAmosVo^ho S ° n ' r , e n d e a ] o s conservadores cubanos. ,;Por que? en Cuba J „ , I M l e n t r a s l a evolution que acaudilla Cespedes man,guas Estados tientt ! , ' e l c s P ! r i t u del anexionismo con los damente h n r L ' ° S c o n s ®y v a dores cubanos que se pronuncian timi'uchas anti-in^v , r e a c c i o n - JJostos compartia con Betances en las t0 0Illstas f uc Dominco ° \ l fquol venia librando por salvar a Sancntre Bfiez v C ^ D e S o c l a c i o n e s cmprendidas hacia ese proposito nnt ciones de ] 0 s ' B e t a n c e s s e manifiesta contra esas insinua50 t e trasplantirK j ™ 3 r e s cubanos: «<<Estainos seguros—dice— c limas y aplicad ° o n s ^ 1 ^ u c ^ n de los Estados Unidos en nuestros frutos? .-Ah' Mn'1 1 u U G S t r a r a z a P r o d u c i r a los mismos envidiables m a n z a n o en ° n Washington!» S 0 l n ^ La Habana ni la palma
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A Hostos se le llama la atenci6n «con dociles advertencias». Pero Hostos prefiere abandonar la direction del peri6dico antes de sacrificar sus ideas. Se le ruega que no renuncie del peritSdico y accede, pero sin descontinuar su campana antianexionista. Al poco tiempo Hostos comienza a propulsar la Confederation Antillana. Pero obra por su propia cuenta, sin ponerse de acuerdo con Betances, y de igual modo publica un maniGesto para que circule en Puerto Rico. Betances, en Haiti, recibe carta de Hostos y reprocha la actitud de este. <»Sabia Hostos de cierto la accion que Betances venia alentando con los lideres revolutionaries de Haiti y Santo Domingo y de su entrevista con el enviado de Cespedes en Puerto Principe, para la realization de la Confederaci6n de las Antillas, o sencillamente Hostos atinaba a dar en el punto...? De Cjo que Betances se lo habia ocultado. Hostos habia acompanado a Betances el 4 de febrero (1870) hasta dejarlo en la misma cubierta del buque en que este embarc6 ese dia en Nueva York rumbo a Haiti. De cuanto alii hablaron nada le dijo Betances respecto al proyecto en vias de realizaci6n de la Confederacion de las Antillas. Hostos penso sobre la despe° e B e t a nces: «Fui, y no me arrepiento, a verle a bordo. Asi, cosa astante inutil, constara que mi resolution es tan flrme, que aun ante las pequefieces de los otros se detiene. Es dificil saber e que sentimientos iba animado nuestro apostol; pero es facil conjeturar que siendo su viaje la determination de su impotencia y el proposito e vivir para si, solo en el caso de favorabilisimos trances para a re\ouci6n dominicana, y de incondicional disposici6n de en algo™ ^ ^ a v o r nuestro, se dedicara Betances a hacer Hostos se equivocaba una vez mas con Betances. Caia en el ? u e e s t e *e habia preparado. XT Hostos cree de buena fe que Betances habia abandonado AmT.c n C O n 0 t r a s , 1 I n i r a s q u e no fuesen las del asunto de las nor ^Q u \ e n S l n ° el me ha confesado que esta desesperado, que V a a Hait! Hni.f n ? . > crce nada puede e'perarse de Y1V r 8 s u traba curso^V?^ 'i j ° > porque el no tiene rerecursos 'nnp I V,"^ a i I m s ™ ° hostos, olvidandose tambien de los ,a 3 BctanCCS s u Tn Nuevn Y \ ™ Profcsion de medico, tanto en Nueva York como en todas partes. Sin embargo, tan pronto 140
conferencia Betances en Cabo Haitiano con Luper6n, todos sus pasos se encaminaron a su unica idea: la Confederation de las Antillas. Por eso, cuando recibe carta de Hostos, en Puerto Principe, no puede disimular su disgusto sobre el contenido de lo escrito, y previene a Lecroix en Puerto Rico, en L d e mayo, sobre el asunto, despues de tratarle lo siguiente: Falian varias cosas: 1) Que se establezca el vapor. 2) Que quieran recibir en Puerto Rico. Esta es la cuestion mas embarazosa. Y en cuanto a Hostos, oigamos este parrafo: No veo inconveniente en que se mande a Puerto Rico el manifesto dc Hostos. Usted ha visto bier, el defecto de este seizor; pero como el solo tiene la responsabilidad de sus ados, soy de pensar que debemos solamente ayudar al pueblo a conocer a los hombres y sus doctnnas, no taparlos para que los conozca. Usted sabe 1ues°y partidario de las libertades de todas closes, y si "JiosM le da la gana de proclamarse <el mas smcero de todos nosotrosx, como lo ha dicho en La Revoluaor re nombrarse unico y bueno, y Papa menor cuidado me tiene. A m, me escnb,o una a a Uenadc pretensiones y agendas. Lea mi contestation >\ /Vc que le envio a usted. No. creo q u e — e „uhes r 1 nuestros secreto^jorguejiempre esj^po _ > \ ei£una]Le sus divagaciones puede perdemosdehmayor J buena fe. En ese mismo d i a - 1 de mayo de 1870-escribia tambien Betances al general Cabral, diciendole entre otras cosa Sin recordarle el principio que es mi de todo verdadero patriota: a os fa s'iempre:_Si, la doctrina de Monroe debemos con A ^ntHlas para la America para los amencanos, p • los antillanos. Esa es nuestra salvacion. 141
„c,
Esta frase, en replica a la de la doctrina de Monroe, de America para los americanos, pero las Antillas para los antillanos jvamos a aclarar!—, que tanto se le ha venido atribuyerido a Hostos es de Betances. De igual manera se le atribuye a Hostos la idea originaria de la Federation de las Antillas. El desconocimiento casi absoluto en que se ha tenido a Betances en P u e r t o Rico, poco m a s q u o r e z a r a do al olvido, ha sido la v e r d a d e r a causa p a r a q u e p l u m a s p r e s t i e i o s a s de nuestra America, al t r a t a r de Hostos, h a y a n i n c u r r i d o e n este lamentable error. Hostos es g r a n de, sin q u e se le a t r i b u y a n otros mentos fuera de sus legUimos m e r i t o s . C u a n d o B e t a n c e s l a n z a e n la
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La idea de la Confederacion dp lac An**n es original de Betances, en c u a n t o i 1 ^ 1 ' P r o P l a ™ e * i t e ^icho, p C I O n C UG h a c e a l a h carla a las Antillas. pero t u v o m u c h J P " nuestra America. Prov-ieno—V, ,° n n t C S s u s P r ° c u r s o r e s e n como la denomino el a r g e n t i n f ^ ^ l l ? ^ 0 - 1 sayo sobre la necesidad de u n a
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n,adro SU
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bispanoamericanos* onrV T — g e n e r a T e n t r e los Estapara constituir en Pannm^ < T V ° ^ ° r ^ ° ^ a r delredactar las bases sentadas todas las nacionec ^ l ° n & r e . s o e n c l u e estuvieron repreformar
vTntI"ente'
la Federation A m e r i c i n i
osco Javier Espejo en flm'
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danc primer grito de independent ^ ° s i m u l t a n e a m e n t e el a s las ca ita natos, uniendose para el ^ P l e s de los virrei"nas con otras, para anovire 0 ° *1° / S * aS c o ^ o r " a s estrechamente MoWpoIi. » d p r i o r do I , eciho Valle, al lanzar la m i c h r ^ C |° n , J v a r c * hondurefio Jose propulsaba la idea de unir tnrl i** !a Americana, cuando n n a Re S PaiSes d e Ia A m ° " Publica Confederir?^ e r i c a Central p
° r Ja C o n f e d e r a t i o n I
Iuchar fenazmente y con i u b i l n ^ 1 ^ ^ 5 ^ a ^ e m o s ^ s t o a B e t a n c e s r!
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Haiti y de Santo
^ r e p r e s e n t a n t e de Cespedes y ha142
ciendo propaganda incesante, de sentimiento y razon entre los haitianos, hasta introducirse en las logias masonicas en Puerto Principe, con el fin de ver realizado este sueno. Pero esta consolidation politica, de tan delicada trascendencia, no era cosa para resolver en u n dia ni para realizarla determinado hombre, como pensaba Betances. No la realizaria ninguno de sus seguidores en ninguna parte de nuestra America donde germino la idea, a pesar de su logica conveniencia. Requeria, como era natural, de la lenta madurez del tiempo y de sucesivas aportaciones para su realization... Desde a mediados de febrero hasta fines de septiembre de 1870 Betances se halla en Haiti, empenado en esta campana antillana. No pierde el contacto con los jefes revolucionarios de Santo Domingo n i deja de explorar, para sus tentativas, el ambiente en Puerto Rico. Por estos dias ultimos de septiembre escribe a Hostos:
^
Ya llcga octubre y nada se hace. Esperaba anunciar una resolution definitiva: un SI o un NO, a manera de plebiscito; pero en este vapor no he recibido ni una carta de Puerto Rico. Me han hecho el favor en Saint Thomas de detenerme la correspondentia hasta el proximo vapor Espero que en ella vendrdi la contestacion a mi ultima pregunta, que tiende a saber terminantemente si estdn decididos a sublevarse o si quieren esperar que vengan los 4.000 hombres que reclaman, cada uno con tres fusiles, Ires machetes y tres revolveres. En este caso los pediremos de los sobrantes prusianos. Creo., ami go, que el pueblo de Puerto Rico esta preparado para la revolucion; pero la j gente de dinero, en general, no la quiere y prefiere mi veces la opresion de Espaha a una guerra en a cua se hall an expuestos a perder sus negros y sus pa1 las. o puedo decide hoy si los del pueblo a quienes me ie gido se atreverdn a lanzarse, cornpromctien o asl recalcitrantes y dejando a Espana el tra ajo c co cerlos. Muchos de estos, a pesar de su ma a vo un , SU tendrdn mas remedio que seguir, como f g Cuba, y asi solamente se cumplirdn nuestros toy pcrfectamente de acuerdo con usted c n q / renunciar por ahora a toda tentatwa que exponerse 143
jracaso de una expedition o al mal exito de otro Lares. De Santo Domingo dan algunas noticias buenas, pero tantas veces se han anunciado conspirations proximas a estallar que es mas prudent e no creer, sino despucs que hayan estallado. No sabemos por ahora nada de lo que pasa en Cuba. Tal vez, al fin, sea mejor ir a combatir alii a los espanoles... Carta desoladora, que refleja la mayor sinceridad sobre Puerto Rico, pero en la que esquiva Betances hablar a Hostos sobre el asunto de las Antillas... Y oigamos tambion, quo a los pocos dias de recibir Hostos esta amarga misiva, el 4 de octubre, partia de Nueva York en el vapor «Arizona», hacia Sudamerica... n K ^ t r a r I ?° S t 0 S -w- ? n f g a n a d i s t a n c i a r i a t " a s e n sus relaciomulUple •>lTn 1 1 1 ^ divergencies que entre ellos median; el
pronunciar.en Puerto P l a T - T n ° h i 0 b r e m o s
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d!a
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Hostoi:
y Puerto Rico el siemnrp rloct a j primer ciudadano de Betanc •inceridad y e s S d & i ^ e s ! » . Y con no menos al escribirle en un mem-no ? t r a o c a s i 6 n Betances a Hostos, C r esta doliente confesion-'' \ r ° "J 10 Paris, en donde le hard imp Sible p a r a n0S0tr06 iYa ve usted cuales son ° '
l VI
XVI LA INTENSA LUCHA DE BETANCES Y HOSTOS POR INVADIR PUERTO RICO c n n ^ l a f i 0 S . y S e i S m e s e s h a b i a n tr anscurrido desde el grito de Lares S S X A - E
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ta ces> Cierto- Bntnnr " ' ? a u n e s t a b a cl r o n d a n d o la isla a m a d a . relaciones a i r i s ! ^ * ™ ^ ' m a d u r a n d o Planes> «trechando Basora q u e T n m h • tres persona,es haitianos y con el doctor Por cre'er a m h n ? • S° domiciliado en la m i s m a Republica, d e la P a t r i a v P a t n o t a s V l e h a l l a n d o s e e n H a i t i estaban m a s cerca C S p e r a b a n el la redencion'» ' m o m e n t o , s o n a n d o con la chora de
p ^ ^ l n i r s f h n S d e C T - a f l ° 1 8 7 1 le escribia a Hostos-
eibida de a q u e l :
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JJf"S;emb™d0 P?T alli ««« semilla que puede ser entr intern !"< ° de pocos dias cucnto dejar este pais Pn,r; j1 6- ^°r SJ m i s m < > Y Vor s u * inmcdiaciones a la * ori"cluer~lf2- Basora esta aqui conmigo y permam smo de Cub™ aCm ^ le escribe y le da noticias
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145
Puerto Rico esta en una borrachera completa. Alii estan borrachos con las reformas que no les han dado. Se han cmbriagado por el oljato. Es el espectdculo mas raro y \ triste de todo un pueblo—chicos y grandes—celebrando S j las libertades que cree tener y no tiene. Asi es que ahora ~ podemos darnos gustos. Ellos se han cansado de llamarnos locos y nosotros sornos ahora quienes podemos contemplarlos con compasion. Parece aquello una reunion de dementes, bailando sin musica. Tal vez el baile no dure mucho tiempo. Es lo unico que puede consolar. Desde que vuelvan la vista hacia la orquesta, todos ellos tienen que ver que no hay violines. Ojald que esa pesadilla dure tan poco que tenga usted que volverse al instante a ima. Esto es de esperarse con el movimiento politico que se observa entre los reformistas, que marchan sin querer. <ntre ellos, algunos de los nuestros los aguijonean.^ eria una gran cosa en los momentos en que escrie cspe es./«La revolucion sigue su cur so. Si no vienen armas e fuera, nosotros encontraremos la manera de armarnos.> Esas son, si no sus palabras, sus ideas>, el G o W e m i f f o n ! r $ i e n la , f c ° g i d a ( l u e , e b r i n d a H a i t i , p a r a e l t a n t o en cuanto pueden la revolucirT la dominicana P n m -
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Los publicanos sp Jm* • • han apoderado de Inc PreciPltado *as puertas. 146
en el Templo
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Y con nosotros nadie ha contado. El los han penetrado solos en el Santuario, para r(isgar las Tablas de la Ley y cubrir de luto impunemente el altar santo de la Libertad. IHijos del pueblo, preparaos! ffNo los veis lanzarse unos a otros la injuria y cubrirse unos a otros la ignominia? No los ois a los unos exclamar: «Nosotros somos los ricos»; y a otros, gritar: «Hagdmosnos justos, porque esta anunciado que llegard sobre la tierra el ruido de la Justicia, que es la Libertad. > iHijos del pueblo, preparaos! He aqui los sacerdotes de una iglesia, dijerorv cSomos y queremos ser ricos hasta por encima de esa injusticia que es la esclavitud», y sacrificaron a Juan, llamado <El Moreno» (1), y rnurio Juan en la horca, y la noche de su martirio los astros se cubrieron de oscuridad, y se oyo, dc Norte a Sur y de Oriente a Occidcnte, un ruido cspantoso, que estremecio toda la tierra, y era el ruido dc las cadcnas de la esclavitud, que se rompian; y entonccs fue para los fariseos esclavistas la rabia y el crujir de dientes. Y de los discipulos de Juan hubo tres que nacieron en J j las tierras afortunadas de Borinquen; y el primero se y/ llamaba Ruiz, y el segundo se llamaba Acosta, y el tercero se llamaba Quinones. Y de los tres, el mejor, que era Ruiz. ha muerto confcsado y predicando sus doctrinas, y de los otros dos, no se sabe si las han de negar tres veces antes de cumplirlas. Y el que tenga oidos, que oiga; y el que tenga entendimiento, que entienda. Y hubo tambien un pueblo que dijo: «Somos ricos, con* servemos nuestras riquezas», y todos pospusieron al biencstar la Patria. Y de las regiones del Norte vino otro pueblo inexoraJohn Brown. 147
ble que los pisoteo y los hallo, con desprecio, bajo sus plantas, y despojo de sus bienes; y entonces fue para los codiciosos y los egoistas el llanto y el crujir de dientes. Escrito esta que mas fdcil sera hacer pasar un camello por el ojo de una aguja que no un rico por la puerta del cielo; y yo os digo que el que ama el oro, en el oro encontrard su recompensa, y ese es, para siempre, indigno de entrar en el reino de la Justicia, que es la Libertad. /Hijos del pueblo, preparaos antes que se cumplan los tiempos! Y no pongdis vuestra fe ni en las promesas de los reyes, que venden los pueblos; ni en la voluntad de los capitanes, que van brindando libertades y ultrajan y amenazan; ni en las reformas, que hace esperar la opresion; ni en «.la paciencia» de enviados infieles, que cargan su indignidad de honores y ernpleos, y su timidez, de promesas de honores y de ernpleos; ni en los escritos de los publicanos que os dicen: <Somos libres», mientras su servilismo lleva las sehales del collar que los sujeta; ni en la habilidad o la astucia de or adores, que rodean vuestra fehcidad de restricciones sin fin; ni en la virihdad de supuestos hermanos, falsos apostoles que pretenden entregaros a vuestros enemigos ligdndoos por vuestra^ palabra; ni en los dichos de mandatarios, que enganan; ni en adulaciones de escribas, que falsifican la ley; ni en los ofrecimientos de ministros, que mienten; ni en los grandes ni en los pequenos, que han prevaricado o estan proximos a prevaricar, porque esta escrito: « cudan todas las aves que vayo.n por los aires a devorar la came de los reyes, y la carne de capitanes, y l& carne de ministros, y de mandatarios, y dc publicanos, y de todos, grandes y pequenos, que luchan contra el reino de la Justicia, que es la Libertad (1). no confies sino en el que, «sin reservas», confiese Af- € * .7yg-'a de los Libres de Borinquenque, en toda su v sencdlez, es el siguiente: ~ Apocalipsis.
<Mi deber es clamar a la faz del cielo, a la faz de Dios y de los hombres, ahora, antes de ahora y siempre: Libcrtad o Igualdad para todos los hombres que son mis her memos.> «Mi derecho es marchar ahora, antes de ahora y siempre dejendido y amado contra la tirania y contra la opresion.» Y yo os digo que si alguno os niega el derecho de poseer armas; y si alguno se aparta del deber de proclamqr siempre y a la faz del pueblo Libertad, e Igualdad para todos los esclavos, nuestros hermanos, por esas senates reconocereis a vuestro enemigo y al enemigo del reino de la Justicia, que es la Libertad. Y por eso es que yo os llamo, repitiendo: hfJijos del pueblo, preparaos, porque los tiempos se acercan y han de curnplirse.h\ Del efecto de esta proclama pudiera decirse que fue «predicar en desierto», como tantas otras. El pueblo, en su mayoria, seguia el camino de la politica de partidos que para entonces se organizaba, haciendose cada vez mas dificil el ambiente para sembrar las ideas «separatistas».
Betances, fatigado en el forcejeo de sus luchas, determina su viaje a Europa, y en 1872 le hallamos en Paris. Se puso a trabajar duramente en su profesion, dandose a investigaciones cientiGcas. De esta epoca son muchos de sus trabajos que fueron engrandeciendo su reputation como medico en su roce personal con las figuras mas prominentes de Paris en esta rama del saber. Sus articulos cientificos, que traia El Pais, de Madrid, eran reproducidos por un gran niimero de periodicos de Espana y de America Latina. Pero no gozaba todavia de esa notoriedad que abre todas las puertas, como habria de gozar de ella dentro de muy poco tiempo. Dado Betances a estos menesteres personales, no se distrae e la causa de Cuba y Puerto Rico, y le zumba como una mosca al oido lo convenido con Hostos para cuando fuera el momento mas 149
preciso Irasladarse arabos a Santo Domingo para tomar el pulso de Puerto Rico en cuanto a dar el golpe revolucionario. Ya le habia adelantado a Hostos que lo que le parecia a el m u y importante es organizar la revolucion. ^Como? «La propaganda por los periodicos y por los hombres de alguna influencia nos seria en estos momentos, como siempre, de la mayor utilidad. Es verdad que algunos que han comprado su fusil, que con gran trabajo y gran peligro lo han introducido en la isla y lo tienen hoy en la mano, buscando donde ponerlo fuera del alcance de los guardias civiles, esos son capaces de dejar caer su arma de la sorpresa, al oir hablar de propaganda, creyendo que tendran que volver a empezar u n camino ya andado por ellos. Pero no sera dificil convencerlos que otros muchos vienen detras, y que para estos es necesario la agitation revolucionaria de la propaganda y de la Prensa organizada en nuestro favor. Hasta hoy yo no he podido poner en practica sino la propaganda personal y por medio de hojas sueltas. Si de aqui en adelante tenemos, ademas, mas periodicos, sera esto u n auxilio poderosisimo.* Y aclara que «si hoy mismo tuviera el poder de llevar la revolucion a Puerto Rico, no vacilaria un solo instante». Cree el qu<i ni Inglaterra, ni Estados Unidos, ni Espana, separados o reunidosy" son los que nos han de dar nuestra independencia, sino nosotros mis m os. Y le preocupa por entonces lo pactado con Hostos, que ya esta en Nueva York, de donde le escribe tentandole a la aventura. A Betances no le atan los bienes materiales, para el antes que todo en la vida estan los deberes que el patriotismo le impone a su mision de crear una Patria libre. Cuando Hostos arriba a P u e r t o Plata y, por primera vez, pisa tierra dominicana, cl 3Q_de m a y o de 1875, aqui le recibe Betances, que, de acuerdo con lo acordado. se le habia adelantado en su viaje desde Paris. Y apenas llega Hostos, Betances le relaciona con dominicanos y emigrados cubanos y puertorriquenos que alii conspiran contra el Gobierno de Espana (1). Esa misma tarde de su llegada lo presenta Betances al general Gregorio Luperon, caudillo de la Restauracion dominicana, y a don FecTerico Henriquez yjCarvaial, y parten para San(I)
Hostos, aposlol de la Libertad, de Carlos N. Carreras, pag. 142. 150
y
to Domingo. Ambos proceres no paran por esos dias en sus <*ctividades. A ambos les anima la esperanza, ahora que, por pri^iera vez, aunan sus esfuerzos con el fin de crear una Patria, y han emprendido, de acuerdo, el plan de invasion para la redencion de su amada isla. El ambiente les parece favorable a la causa. En Puerto Plata, entre los emigrados puertorriquenos se encuentran algunos veteranos de la revolution de Lares; entre ellos el ex presidente de la malograda Republica de Puerto Rico, don / Francisco Ramirez, el doctor JBasora, Luis Venegas, Zambrana y Julian Ayiles, y cuentan para el golpe con los generales cubanos Rafael y Manuel Quesada, y tal vez, si se logra, con el mismo Luperon, en cuya casa se celebran las reuniones. La revolution que se viene preparando ahora, en 1875, sera una continuation de la que se pronuncio el 23 de septiembre de 1868 en los campos de Lares y se deshizo en el Pepino por falta del armamento que confisco Baez en Santo Domingo, despues de haberse inaugurado la Republica en aquella memorable fecha. Pero estos preparativos no pasan inadvertidos para el Gobierno de Puerto Rico. Ya antes, y a la llegada de Hostos a Puerto i Plata, el Doletin Mercantil detia: «<iQue iran a hacer en Santo Domingo cierFos pajarracos de mal aguero que alii se han trasladado ultimamente? El famoso laborante Eugenio Maria de Hostos llego a Puerto Plata el primero del corriente (abril 1875, a bordo del «Tybee»). Alii le esperaba su paisano, el simpatico doctor Betances, que despues de conferenciar largamente con el primero sali6 por la tarde del mismo dia para la capital dominicana. El objeto que traen entre manos estos «patriotas» lo indica clarp Las Dos Anti-__ lias, organo, como hemos visto, de los «filibusteros» de entre ambas islas, en las siguientes frases que de el copiamos: "Los puertorriquenos hemos tenido la gratisima satisfaction de ver unidas nuestras dos esperanzas bajo un mismo cielo, y tan cerca de la Patria. que en ellos confia y espera su redencion. Quiera_Pios_que del—. \ choque de esos dos privilegiados cerebros «se desprenda el proyecto / ultimo d e j i u e s t r a J n d e p e n d e n c i a > / K / B u e n o es, por si a c a s o — c o n c l u y e El Doletin—, que se n u t r a n las filas de v o l u n t a r i o s y q u e se t e n g a n bien preparados los «reiningtons», p a r a q u e si v i e n e n aqui es'as dos esperanzas las recibamos con salvas.» 151
La idea de la Federation de las Antillas, en tanto, envuelve en un fraterno amor a la libertad a puertorriqueiios, cubanos y dominicanos, que conspiran al calor de Luperon y a la sombra del presidente Ignacio Maria Gonzalez, quien hasta ahora se ha venido haciendo el que ignora estos movimientos. *
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Un hecho jnusitado ocurre mientras tanto en la capital de la vecina Republica de Haiti, el 24 de junio, quiza vinculado con la revolution que se prepara para Puerto Rico o para la que se esta haciendo en Cuba. Una goleta americana, que llega a Port au Prince en ese dia, pero que no entra hasta el 27, trae un cargamento de contrabando de 748 cajas de armas y municiones, que es denunciado por el consul espanol Lopez Chacon, acreditado ante el Gobierno de Haiti. En el asunto intervienen el general Lorquet y el presidente de Haiti, confiscandose el cargamento por las autoridades haitianas. De Puerto Rico habia salido el canonero «Churruca», que se encuentra fondeado en la bahia de Port au Prince, cuando estos hechos ocurren. Estos hechos, que El Boletin Mercantile con fecha del 6 de julio delST^jiumcro-Jd, comenta: «Los insurrectos han perdido, pues, este valioso cargamento, que no sabemos, a punto fijo, si estaba destinado a Cuba o a Puerto Rico. Seguimos creyendo que la Providentia protege a Espana.» Y refiere: «Tambien ha llegado a nuestra noticia que el general dominicano Luperon trata de traer la expedition «filibustera» a Puerto Rico, segun ha convenido con Hostos y Betances. Hace tiempo que corren rumores en este sentido y conGamos en que el excelentisimo senor capitan general, que estara mejor enterado que nosotros de este asunto y de los viajes y entrevistas que hacen y tienen algunos conocidos viajeros en Puerto Plata, sabra recibir a los «virginius» que tengan la audacia de visitarnos.i Dos dias despues de haber confiscado el Gobierno de Haiti el armamento que traia la goleta americana, se trasladaba el doctor Betances a Saint Thomas en un vapor aleman. jViaje inutil! El gobernador dr* aquella isla le impidi6 saltar a tierra. En el puerto 152
de Saint Thomas se hallaba el canonero de la armada espanola ^cLince*, echando su ojo a vizor sobre el «doctor Moreno*, segun informaba El Boletin. De regreso Betances de Saint Thomas a Puerto Plata, acuerda con Hostos pulsar el pais. Es necesario que en Puerto Rico esten preparados para secundar la invasion. <>En que disposition de animo se encuentran los puertorriquenos? Hay que obrar de acuerdo en tal caso. Ya antes, desde hace meses, Blanco proponia en Saint Thomas que alguien debiera ir a Puerto Rico con esa mision. <jHay alguno de los compatriotas que se arriesgue a esa empresa? De inmediato responde Juan Aviles, quien sin vacilar un momento parte. Pasan varios dias sin que los jefes de este movimiento sepan nada de Aviles. Betances se impacienta. Hostos en igual forma se * manifiesta. Pero de pronto les llega el mensaje desgraciado. Las autoridades espanolas en Puerto Rico han descubierto al espia r e volucionario. Pero ha dado pruebas de valor y sangre friaTLa~no-~ ticfa, aunque desconcierta un poco y se comenta con dolor entre los jefes revolucionarios, no los desanima en sus planes de invasion. Hay que obrar con mas prudencia. Adoptar otras medidas. ^Como? El proximo emisario no desembarcara y cumplira su mision en el mismo barco que lo conduzca. Para ello ya se han escrito cartas a determinados agentes en los puertos de la isla donde el barco ha de tocar, para que visiten la nave y se pongan en contacto con el emisario que lleva las instrucciones. ^Quien responde ahora a esta ^ mision?/ No faltan hombres arrojados cuando la hora del sacrificio suena al tratarse de la Patria.J 11 ? < El 11 de julio se dispone Luis Venegas, que parte en el vapor ingles «Eide». Al siguiente dia el barco anclaba en Aguadilla. El contraespionaje en la isla funciona rapidamente. Antes que acudieran al barco los agentes de la revolution llegan los agentes del Gobierno. Luis Venegas esta perdido. Tratan de conducirlo a tierra preso, pero el capitan de la nave se niega a entregarlo. <»Se ha salvado? De momento. El buque prosigue su rumbo costeando. En Mayaguez^sube a bordo Carmelo.Marin. Habla con Venegas. El mensaje ha llegado. En el puerto de Naguabo logran burlar la vigilancia tres conspiradores: Berlanga» Cintron y Esparoli ganan la escala del barco. Conferencian con Venegas. El mensaje ha llegado 153
a Oriente. Pero la Policia acccha en tierra. Los anteojos no se despegan de la cubierta del barco. Los gendarmes son pacientes. Esperan. Y cuando bajan los tres hombres y ponen pies en tierra se arrojan los gendarmes sobre ellos como chacales sobre su presa. ^ Pero Valentin Berlanga es liebre. Escapa y pone tierra por medio. Ell mensajS no"se"pTerde] Dias despues de cumplir su mision. entre sombras, llega a Saint Thomas y de all! pasa a Puerto Plata. Eiutanto Venegas sigue a bordo del «Eide», y ya en San Juan concluye su misiorf patriotica, al desembarcar escoltado de bayo^n^tas hasta el Castillo de San Felipe, menos brillan las armas re^ lucientes que le amenazan que sus ojos de martir en ese instanto. Ell patriotismo lo ilumina^/El capitan del barco no pudo hacer resistencia ante la requisitoria del consul de Gran Bretana. De lo pulsado en la isla. las conGdencias no son muy buenas para Betances y Hostos. Pero ello no desconcierta a estos hombres de temple acerado, que estan determinados a crear la Patria de la que estan desposeidos con su propia sangre. Este hecho es el segundo golpe que se asesta a los revolucionarios puertorriqueiios. Nada respondia al exito sonado de los jefes, Betances y Hostos, que por primera vez unian su action concentrando su valor y energia para que el pais le respondiera. Sus titanicos esfuerzos no es que fueran solo inferiores a las fuerzas militares del Gobierno en Puerto Rico,j/sino a la frialdad de sus compatriotas, almas subalternas a la tirania, que acostumbradas a ella se resignaban a series Celes antes que decidirse a conquistar la independencia. Betances no se desconsuela facilmente. Para el \ / c e l arbol de la libertad esta sembrado; para que crezca hay que Aregarlo con sangre». Son estas sus propias palabras de siempre. Juzga ahora pasada la ocasion. ante estos acontecimientos. y dispone su retorno a Paris...
XVII
EL HEROE 1LUMINADO No habia transcurrido el otofio del 1875, cuando reaparecia el doctor Ramon Emeterio Betances en el escenario de Paris. Vol via a continuar sus trabajos cientificos que habia interrumpido al emprender el viaje a Santo Domingo, del cual retornaba. Su consultorio medico vol via a verse concurrido por gente de distinta position social. U n dia, cuando ya su fama se nivelaba a los mas esclarecidos cerebros en el campo de la Medicina y la Cirugia de Paris—y por entonces Paris era el cerebro del mundo—, acude u n carruaje que se detiene frente a su casa. Baja del vehiculo u n emisario de Fontainebleau y le solicita. jSu Majestad, la reina destronada de Espana, Isabel II, la que 61 mismo habia combatido organizando la revolution de Lares, contra su Gobierno, esta de gravedad enferma y necesita de sus servicios medicos! Betances, que sabe de la dureza 1 del exilio, no vacila al mandato de su profesion. Asiste en repetidas ocasiones a la ex reina de Espana hasta dejarla completamente restablecida. Otro dia—refiere el gran cronista Luis Bonafoux (1)—, que su primera conversation que tuvo en Paris con Betances «fue interrumpida por un pobre hombre, medio paralitico, que provisto de (1)
Libro Betances, pag. 18. 155
i una recomendaci6n del doctor Esquerdo vino a rastras desde un rincon de Espaiia, tardando cuarenta y tantos dias en hacer el viaje». El doctor, al leer la carta, correspondio de inmediato. —Aqui tiene usted—le dijo—unas lineas para que lo admitan en una casa de salud. Animo, amigo mio, y a curarse. —Lo deseo tanto mas—contesto el enfermo, que ignoraba las ideas politicas del doctor—cuanto que quiero ir a Cuba a pelear contra IosL«mambi$es»... Una sonrisa triste contrajo la boca de Betances—afiade Bonafoux—, pero reponiendose en seguida dijo al enfermo: —Tome usted veinte francos para los primeros dias. Despues, veremos. No por ser enemigo declarado del Gobierno espafiol en las Antillas dejo de ser amigo de los espanoles que en Paris residian—dice el insigne cronista—hasta el momento en que se declar6 la guerra. Todos le conocian y trataban. La bondad de su corazon era por todos reconocida. La vida del doctor Betances ahora cubre multiples aspectos de actividades. Su persona, de por si, es un simpatico cartel de propaganda, al verse senalado en las calles de Paris por los transeuntes, quienes al reparar la Cgura elegante y la dignidad de sus pasos, parecen inquirir: «^Quien es este personaje?» Asi, en ocasiones se le veia cambiar ligeras impresiones con Emilio Zola, el por entonces aclamado novelista de los Rougon Macquart, en la puerta de Le XlXeme Siecle, que dirigia el antiguo condiscipulo de Betances Edmond About, periodico al cual concurrian ambos con alguna frecuencia y en el que colaboraba Betances con el seudonimo de «E1 Antillano* sobre asuntos politicos de las Antillas. Y a proposito, uno de estos articulos publicados por entonces, el 2 de diciembre de 1876, en Le XlXeme Siecle, respecto a Puerto ^Rico, decia: «L'ile compte pres de cent mille habitants. La terre y est d'une fertilite extraordinaire. Les enfants y pullulent et leurs parents ne desirent rien tant que de les envoyer a Tecole. De la maison Luchetti sur la colline fran^aise, de Saint-Thomas, j'ai con temple bien sou vent, a 1 ouest, les cotes de cette chere Borinquen; on aper^oit egalement Saint-Hiomas. 156
Les Portoricains peuvent done voir etablir sur le rocher danois des choses inconnues meme en Espagne, et ils comparent. On compare encore en lisant dans les journaux de la colonic espagnole des nouvelles comme celleci: Reclamation: Candida Vidal, domiciliee a la capitale, rue de San Francisco, n. c 75, reclame sa fille RuQna Rebella, agee a peu pres de neuf ans, presque noire, cette enfant naquit esclave de don G. Rabella, a Aguadilla, et vers l'annee 1870, fut vendue a Muiioz Rivera de la ville de Pepino.» Sugestionado por el amor que sentia a la democracia y a la libertad, no se limitaba a trabajar en su logro por ellas para Cuba y Puerto Rico. Su hogar en Paris veiase invadido por los perseguidos del mundo.fSe sentia revolucionario de todas aquellas partes ^ ' donde imperaba la tirania o existia la Dictaduraj Es asi que su profunda humanidad nos lo aproxima y nos parece que nos acercamos boy a el como a un contemporaneo. En cuanto a su labor diaria, es realmente extraordinaria. Trabaja en todo sin levantar mano. Hombre multiple. Sus trabajos periodisticos que aparecian en las columnas de Le XlXeme Siecle llegaronse a considerar tan importantes, que «mereci6 llamar la atencion del Journal des Debats y del Temps*. En la coleccion de ese diario, Le XlXeme Siecle, esta todo lo que se contrae a la revolution de las Antillas, bajo el titulo de -L c C ° u r r i e r des Antilles*, firmado con el seudonimo de «E1 Antillano>T (jComo es posible que este hombre pueda derramar su talento y dar manos a tan diversas actividades politicas, sotiales y cientificas, sobresaliendo en ellas de tan notable manera...? Es, en realidad, Betances un atleta del trabajo intelectual. Esta dotado de una resistencia natural, en la que se mellan los hachazos del infortunio.^/Tiene trazado su orden de trabajo, en el que incluye sus visitas a los periodicos del dia, aparte del horario de su consultorio y sus horas de investigaciones y estudic^) Su Ggura eminente se ha hecho ya indispensable en aquellos actos de gran importancia que se celebran en la tiudad del Sena. Y en esos actos se descubre a uno de los grandes oradores de la America Latina en la lengua de Racine. Betances orador, cautiva en su epoca en los actos culturales a que se le invita. Su palabra 15 7
era tenida como la capital del mundo entero. Un resumen detallado de sus trabajos hablan claro del relieve adquirido por su persona como hombre de ciencia, pues tras de su primera obra, que consisti6 en una importante Memoria acerca de la Osqueotomia, y que le valio una acogida sumamente lisonjera por parte de la Academia de Cirugia, cuando comenzaba su vida de escritor, y aparte de sus demas creaciones puramente literarias y de politica, siguieron otros trabajos de orden cientifico, como Las medidas profildcticas, los sintornas y el tratamiento del colera, publicado en un folleto que El Pais, de Madrid, califico de «trabajo de conciencia y de humanidad»; la Euphorbia mystifolia y la Viscorea bultijera, estudiada con Dujardin; el Ramie y la Coca, con el sabio naturalista Geoffroy Saint Hilaire, quien le felicito publicamente por sus interesantes comunicaciones a la Societe d'Acclimatation, y el Tetano, con Verneuil; y estudiaba en otro folleto «L'Urethromie interne a l'aide de l'urethrotone a bout coupe*, alcanzando con estas obras senalado triunfo, que resenaba El Progreso, de Madrid, con estas pal a bras: cEl doctor Betances, uno de los medicos que mds honran el nombre espanol en el extranjero, ha obtenido recienteixente en Paris un merecido triunfo. En la sesion celebrada el 8 de marzo por la Academia de Medicina, monsieur Leon Labbee presento una luminosa Memoria del doctor Betances, titulada Osqueotomia y tratamiento medico de la elejantiasis de los drabes. Este trabajo de nuestro eminente compatriota pas6 a examen de una Comision especial, compuesta de messieurs Polaillon, Maro, See y Leon Labbee, y ha sido objeto de calurosos elogios por parte de cuantos profesores la conocen, por la competencia de su autor y por la nueva luz que arroja acerca del conocimiento y curaci6n de tan terrible dolencia, que viene estudiando hace mas de veinte anos. Felicitamos por su exito al laborioso y perseverante medico, que lo es de nuestro querido jefe don Manuel Ruiz Zorrilla, y que ha prestado siempre y gratuitamente los servicios de su ciencia a todos los emigrantes de Paris, y rogamos a nuestros colegas la reproduction de estas lineas.» Su vida afanosa en la politica la compartia en desvelado empcho por servir a las Antillas, en lo que se contrae a Cuba, Santo ICO
Doiningo y Puerto Rico, en las que cifraba su sueno de la Confederation Antillana. Asi le vemos luchar por el progreso de Santo Domingo, contribuyendo a fomentar las ideas expansivas en aque11a Republica; y son interesantes, en esta epoca de antisemitismo, cuando el fanatismo de la religion catolica pretende conseguir que la Francia retroceda his toricamente, las cartas que escribio a los barones Gustavo y Edmundo de Rothschild, invitando a los judios a establecerse en la Republica Dominicana, donde ellos podran encontrar en los dominicanos verdaderos hermanos, y en la Republica una Patria, como anota el cronista Luis Bonafoux en la compilation de cartas que integran el libro Balances, publicado en Barcelona en 1901. Los arios transcurren y Betances ha ascendido al mas alto peldano de popularidad y de prestigio en Paris. El 1 de iulio de 1887 le participa oficialmente el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Flurens, que el senor presidente de la Republica, mediante un Deere to del 30 de junio del ario en curso, ha tenido el placer, en testimonio a sus altos meritos, de conferirle la Cruz y-de Cabnllero_de la Orden de la Legion de Honor. Me felicito al tramitar hacia usted tan alta distincion, al mismo tiempo que las insignias de la Orden. Con el testimonio de mi consideration mas distinguida. El ministro de Relaciones Exteriores, Flurens. Concediale Francia al doctor Betances una distinci6n que raras veces^ otorga a los extranjeros y que no concedio hasta entonces a flingun puertorriqueno: \la Legion de Honor! onyosa distincion, no menos merecida por quien trabajo en aras lc ea ^ l exclusivamente (1).» 0
Betances, por Luis Bonafoux, pag. 34.
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XVIII
CREPUSCULO h a l l S a d r d o 1 t n B e t a t r r P r e ' R U 6 C h a , e a d u ™ . 6 bis, P a r i s , se 5 f recuentement sonajes d e d i s t i n t a , , e m u y s o l i c i t a d o p o r per* a > casi C s S t a r t ' 0 " S 0 C , a 1 ' d U r a D t e t 0 d a s l a s Menez, de las i n t i m i d a d e s d e l " ^ 3 ^ ? ° " S U 6 S p 0 S a ' S L m P , i c i a Jilas voces: fcjLastima c u e el v ° g < l r ' a p u n t 0 d e e x c l a m a r las m a s Y ^ esas c o n d i t i o n es d l v^rl" 0 t e n f . a c u a r e n , a y c u a t r o h o r a s ! > ^ 7 <-ontran 0 , p r e s e n t e e n a l - n i m ? T ^ a " S s e l e i u z £ a b a > P ° r e) a U C r t o Rico S c a l e s , q u e le h a S . r > Por las au,°rinza t r a s f r m a d o " ' o . Inquietaba su nomh " ° on u n f a n . a s m a a . e m o m u y Pocas las veces " n ° ° l r S e . s o l ° P">mmciar, y no eran ^ Persona, i n t e r v i n i e n d o L ? , V \ ° m ° I i a U n a b l i s ( l u c d a 'ntonsa de ; n o t , v " d e u n v i a j e T u o in, • i ° S , C a n c i J l e ™ s e x t r a n j e r a s . Con orning 0 ,^ c u a n d o se e n c o n t r n f i ' 5 / general Luperdn para Santo ns e 1Tllnistr ' olla p o r cl 1884 v r • ' o p l e n i p o t c n c i a r i o en m i s m o b a r c o Ia *. B a B e t a n c e s , q U e sefiorita 80 K w d e f i v e r s , , la n o , r K a ° ^ u n viaje a Europa, El qU<? , a l c a l d e d e l u m i TV ™ P T O m u e v e u n a falsa a l n r m a . C O n f u n d i d o del I ^ r n n d o r u n tclc«m> ™ le pasa al G o U C cc la 1 <= dice t e x t u a l m c n t e -!? ° ' ° " ^ ^ -4,3~dg n o v i c m b r e d e 1SS4.
* r < U l g° »>'°rmc que l.ovirone Vn^fnTn.163
rrio de esta jurisdiction el doctor Betances una comida, escogiendo un lugar aislado.» Entre otros mensajes alusivos al caso, el gobemador transmite al alcalde el telegrama siguiente, tambien cifrado: «Necesito saber con seguridad completa si el doctor Betances es el subdito doniinicano don Ramon Enieterio, enemigo de Espana y complicado en los sucesos de Lares. Diga donde esta.» Contestation del alcalde: «E1 Betances que me i n f o r m a r o n s e esperaba en este pueblo es el mismo don Ramon Emeterio, complicado en los sucesos de Lares. Aun ignoro donde esta, n l S1 e s cierta noticia me dieron, aunque se me asegura.» ,;C6mo se produjo la noticia? JEI Pnk, pcri6dic0 ( . u e se publica por entonces en Mayagiiez, en su edition de ^iciembre dc.1884, explica el caso humoristicamente al publicar el simiiente a r t * c u ^ ° con el titulo de «Los Baules de Pacita*: «Nuestra querida y muy virtuosa amiga la Sen or ita ^>az Betances, regreso hace poco de Europa. En el mi$^ ' oJ - <lue e ^ a venia, venia tambien* el general dominicano L u p ^ , o amigo del doctor que lleva el mismo apellido de nuest^ ' ca por si es logicamente atroz. Es una casualidad ejq. " Gn a sual que los integristas no pueden tragar. ^Son olj ? , q 5 flcaso?... Por otra casualidad, tambien subversiva, extr q b o e& Saint: Thomas los baules de Pacita. Se los llevo el vapo^ f ar0I1 , S eV ella desembarco en aquclla isla y, lo que es peor, r a n c e S j0$ volvio a txaer. ^Podria ya dudar el patriotismo que Bet^ V a P o J ^ e s e ®s~ condido en la Moca, armado de dinamita, t r o m p ^ C e s f s - proclamas y teas inccndiarias? No: Pacita en el mismo puperon y el vapor llevandose los baules de Pacita... logj^P01" jjetances coni por la Moca o en los Morrillos de Cabo Rojo. ^ ° c la luz del dia, «incondicional» a mas no pode^ cs .jamento para recibir al nuevo gobernador. ^ de & Ahora bien, Betances en la Moca requeria ^jercicios de trapecio y gimnasia- Planchas de barra Gja, ^otico$ jjorizontales, diagonales, etc. Y se han hecho. La Polici^^latilc5^ fro a ^ e " tances: se han revuelto yaguas viejas, gallineros^ bu$c^y jnada. El doctor no ha aparecido. ^alez^ 5 ma En las Aduanas revolvieron los baules de Pac^ ~ e n a terias inflamables. Un vista dicen que creyo desc\*j para ^ ^ V la ^ 164
Betances y al echarle mano se encontro con una pollina de las de nuevo sistema. Otro se abalanzo a atrapar un paquete de proclamas incendiarias y se puso Colorado como una amapola al darse de manos a boca con u n polizon. Mientras tanto Betances no se halla y la integridad sigue expuestisima, exigiendo mcaney para Ubarri. Pero hay quien diga que el general Daban no comulga con ruedas de molino, ni traga pamplinas y hasta que viene prevenido contra los golpes de efecto bufosconservadores.» Betances reia de buen humor con sus amigos al comentar tales hechos y referia en ocasionesJo que Paez, el celebre general venezolano, compaiiero de Bolivar, de sobremesa en una comida con el en Nueva York, le decia, al hablar sobre la fracasada revolution de Lares. —<jCual era el numero de las tropas del Gobierno?—le inquiri6 Paez. —Unos ocho mil voluntarios, que con el ejercito regular no pasaban de doce mil las fuerzas en total. Y Paez, sonriendose, exclam6: Poca tropa. jUn almuerzo! •
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Durante estos ultimos diez anos, del 1878 al 1888, si se resumiera su labor on pro de la Humanidad ascenderia en su total a una altisima cifra. perdurando en sus obras el establecimiento de la Sociedad de la Union Latinoamericana, que habian fundado, con el general Luperon, Torres Caicedo y el doctor Albertini, acompanados de los hombres mas eminentes y notables de America y de Europa, y que segun testimonio de Luper6n, anos mas tarde, «fue acogida y apoyada por las Republicas de America, por muchos franceses, espanoles e italianos ilustres». De igual modo con Bartolome Mitre, el general poeta argentino, traductor al castellano de La Divina Comedia, de Dante, y secundados por los senores Ladeveze, Carrillo Navas, Mariani y los doctores Cheron, Lautaud Bartlie de Sandford y con el mismo general Luperon, funda el ^Hospital LaX'no_Americano, en Paris, cuya idea se origina en el banquete que ofrece Betances al general Mitre. 165
Poco tiempo despues se celebran elecciones en la Republica Dominicana, y Luperon partia para su pais, asumiendo el doctor Betances el cargo de ministro plenipotenciario de Santo Domingo, en Paris. Por entonces casi todos los periodicos de la Ciudad-Luz se aventuran a dar por hecho la candidatura de Betances para presidente de la Republica Dominicana. Pero Betances no pierde el tiempo en hacer rectificar a los periodicos. jEse es un error completo! Je ne suis pas Dominicain de naissance, et la constitution, tres sage, n'ad met pas des etrangers a la presidence. De plus, les candidats connus jusqu'ici sont tous mes amis. Done il faut me connaitre bien peu pour me croire capable d'clever mes pretentions jusqu'a voulvoir violer a la fois les droits constitutionnels et les droits de Vamitie et por me jaire aspirer a un poste que je n'ai pas le devoir d'occupcr. Je proteste de toute la force de ma valonte contre Vinsinuation de I'ami ou de Vennemi qui a envoye cette nouvelle e votre journal, et confiant en votre parfaite loyaute, je vous prie d'inserer cette lettre dans le prochain numero du Moniteur des Consulats. AgreeZs monsieur, Vassurance de ma consideration tres distinguee.—DR.
BETANCES.
Es evidente que el doctor Betances pudo haber llegado al mas alto puesto de la magistratura en la Republica Dominicana, si el mismo no se hubiese opuesto negando que se presentase candidato, como claramente se muestra en su carta al director del Moniteur des Consulats, que se lee arriba, tal como fue redactada de su puno y letra. Sus amigos en_-Santo_Pgmii)go1_no obstante, le ofrecieron_j^m ar la Constitution, para poderlo^pdsnnar~a~la Presidencia, pero 61 se nego energicamente a aceptar tal ofrecimiento. De que Betances era el verdadero tipo de fanatico no cabe la 166
menor duda. Esta fiebre constante ardia en sus venas, latente de patriotismo, al punto de ser el mismo un continuo sacrificio en aras de la libertad de su Patria y de las Antillas. Betances ya es la representation de un largo periodo historico de su Pairia y de la Confederation Antillana. Cuando en el 1887 ei general Palacio emprende la epoca terrible de los compontes, la primera protesta que se levanta en Europa, desde las columnas del periodico Voltaire, de Paris, es la suya, que combinada con los J ^-4ibuios de Oiler, por entonces residente este en la capital de Francia, emprenden ambos la camparia denunciando los atropellos del despota gobernante en la isla de Puerto Rico. Tambien ya en ese mismo periodico, Voltaire, habia levantado otra campafia por los revolutionaries cubanos Maceo^_CashlIo y Bonchea, que, escapados de una prision de Espafia, llegan a Gibraltar, donde el gobernador se dispone entregarlos al Gobierno espanol. Las cartas por entonces de Betances a sir.Q Kelly, presidente de la Camara de los Comunes, denunciando el hecho que tiende a violar el derecho de asilo de esos refugiados politicos, y sus articulos en Voltaire, hacen que el embajador de Inglaterra en Madrid trate diplomaticamente este asunto, ante la indignation del pueblo ingles de Gibraltar, que se ha sumado a la protesta de la Prensa liberal de Europa, iniciada por los articulos de Betances, y los refugiados son puestos en .tierra libre de Francia, en Argeha, de donde los rescatados refugiados habian de proseguir via}e_aIEs^ tados Unidos... E n t r a m o s e n el a n o 1890. Betances, p a r a el 7 de abril de este ano, h a c u m p l i d o sesenta y tres anos. A ratos h a c e u n c o m e n t a n o q u e le d u e l e ; n o f a l t a q u i e n se q u e j e del doctor al pasarle este la c u e n t a por sus honorarios, y lo t a c h e de «poco patriotismo*. Parece q u e por esta epoca le v a n y a r o n d a n d o las decepciones de la vida. Sin e m b a r g o , n o se siente gastado todavia p a r a seguir impulsando la r u e d a de su f o r t u n a . Y esto, despues de h a b e r agotado a manos Uenas, contra sus enemigos, todo lo q u e h a b i a g a n a d o ; como 540,000 duros, t r a b a j a n d o con sus unicos recursos, solo y constanteinente, por su dignidad, por su bienestar, por su libertad. Sus manos estan vaclas, y s u s li^1*05 c o m p r u e b a n la verdad de esa cifra. 167
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din por dia lo que se puede gastar, y, segun su propia confesion, / «sin poder desprenderse del coste de un telegrama*. Y para en toupees le escribe al general Gregorio Luperon: «amigo mio, este no es ya el hombre que pedia cuarenta y ocho horas de trabajo». Pero, asi y todo, este titan del trabajo posee todavia calurosos alientcs para la causa a la cual se ha abrazado, y no ceja en su propaganda por la independencia de Cuba _y Puerto Rico. Despliega una gran actividacTorganizando actos con un gran patriota cubano que llega el a descubrir entre los muchos que le o^sacaban el cuerpo; Filibgrto Fons, quien no solo se desprende de grandes sumas de dinero para los fondos de la revolution, sino que le presta a Betances su cooperation en diversos actos donde se promueve la colecta publica mediante rifas y tombolas. Consigue por entonces revolver la Prensa parisiense que al prmcipio les era toda contraria, y ponerla ahora de su parte. No hay, pues, periodico de importancia en Paris que no haya dado algun articulo favorable a los cubanos, como Le Figaro, Le Temps, Les Debats, la Gazette de France y Voltaire, que dirigia el tribuno Gambetta, gran amigo de Betances. Y habia conseguido que la Sociedad de la Paz franco-italiana hiciera una solicitud de la Reina ) Regente_de Espafla, en favor de medidas humanas en la guerra y de la independencia de Cuba. Por estos dias se pone de acuerdo con Javier Cisneros, que esta en Londres, y su remesa de fondos que envia a Nueva York se va creciendo de mas en mas, a pesar de las dificultades que los mismos cubanos le presentan. Le respaldan en esta vigorosa camparia Vlntransigeant de Rochejort y La Revue Diplomatique. Comunicabanle por entonces de Nueva York que se volvian a animar los planes para llevar la revolution a Puerto Rico, y a este respecto escribia al doctor Julio Henna: ^
<7*^ crcar fondos, y tener inteligencias en la Isla. Con lo primero, se compran armas; con los segundos, se introducen en la Isla. Entonces podrd ir la expedicioru
Y recoraendaba para jefe de la revolution de Puerto Rico al general A^ustmJLJVlorales. 170
Entraba el 1 de enero de 1896. Desde Biarritz, Betances prorrumpia con esta frase: «jFeliz ano, y Puerto Rico libreU Y recibia el siguiente nombramiento: Tomds Estrada Palma, delegado plenipotenciario de la Republica de Cuba, hace saber: Que en virtud de la facultad que le ha conferido el Poder Ejecutivo de su Nation, por acuer^Q-de-8-de^septiernbre de 1895, en consideration a los meritos y aptitudes del ciudadano doctor Ramon E. Betances, ha tenido a bien nombrarle representante diplomatico cerca del Gobierno de Francia, con los poderes y privilegios de costumbre en tales casos. En testimonio de lo cual, firma y sella el presente documento en Nueva York, a 2 de abril de 1896. Por estos dias recibe tambien el nombramiento de (telegqdo. general del Partido Revolutionary Puertorriqueno, acompanandoKK del acta de la Asamblea de Patriotas celebrada en Nueva York, en la casa del eminente doctor Julio J. Henna, el 8 de diciembre de 1895, y cuyo documento le transmitia ahora Gerardo Forrest, secretario de Correspondencia del Partido Reyolucionario^ Cubano y Puertorriqueno. El Partido habia quedado constituido en la magna Asamblea de Chimmey CoingcJEjall, pn Nueva York, el 22 de diciembre de 18§D! r ^ Y el 22 de marzo de 1896 se reune el Directorio Revolucionario de Puerto Rico en Nueva York, con asistencia del delegado cubano, don Tomas Estrada JPalma, y el general Juan Rius Rivera. La reunion acuerc!a~7iombrar general en jefe del Ejercito Libertador, que invadirla la isla de Puerto Rico. Y segun el doctor Ma' nuel Guzman Rodriguez, autor del Epistolario de Betances, Estrada PaEaa~prometi6 resolver, tres dias despues, la situaci6n de Rius Rivera, en el servicio de Cuba, a Cn de que este estudiara, en el termino de dos meses, su plan de campana, mientras reunia el 100.000 6 150.000 pesos para la invasi6n, suma que prestaria Cuba ^a "Puerto Rico. Rius Rivera acato la resolution; pero manifest6 que necesitaria estudiar la actitud del pais desde Santo Domingo. 171
El 20 de marzo (1896) comunicaba Estrada Palma su resoluci6n favorable al proyecto, y que habia ordenado al seiior E. Hatton, agente del Partido Revolutionary Cubano, en Santo Domingo, para que pusiera a disposition del Directorio 300 carabinas j 600.000 cartuchos. El acuerdo de que pasase el general Rius Rivera a Santo Domingo, acompanado del veterano de la insurrection de Lares, don juaq_de_Mata Torreforte, y del patriota del Pepino, don Gerardo Forrest, secretario de actas del Directorio, fue reiterado el 23 de abril (1896). Con anticipation a esos hechos, el 30 de marzo, el gran repuyico espariol Nicolas Salmeron aprovechaba la ocasion al contestar una carta~He Betances, para exponerle: Aun a riesgo de aparecer importuno, no quiero dejar de aprovcchar esta ocasion para indicar a usted lo que considcro obligado, cuando del problema de Cuba se trata entre espanoles y cubanos que sicnten de verdad el amor de la madre comun, y tienen bast ante elevation de alma para concebir y desear soluciones de justicia que satisfagan las legitimas aspiraciones de la colonia, sin romper con precipitation y violencia vinculos con la metropolis que todavia pueden ser bienhechores. {No cree usted, como yo, que evitando injerencias extrahas para una y otra parte depresivas y, a la post re, quizd mas funestas para los que aparentan proteger, se deberia poner termino a la guerra gestionando el reconocimiento de la autonomia? Yo ten go por scguro que se veneeria aqui rdpidamente la torpe resistencia de estos Gobiernos mondrquicos. /Y no habrian alii de escoger una paz bendecida por la radical transformation^ del odioso regimen que ha engcn( rado la guerral^Hay una obra humanitaria y p°-~ triotica que realizar, o que intentar cuando menos, para cvitar que Cuba y Espana se desangren y arruinen] er oneme usted si esa indication le parecierc impertinente. Si la acogiera con amor y fe, creo que pona lacer mucho para poner en vias de ejecucion ese noble proposito. Y como tratdndose de buenas obras. 172
quien pucde, dcbe, yo he cogido la ocasion para cornunicar a us ted ese propositi) y solicitor esa ejicaz cooperation. Pero Betances, como embajador de la Republica de Cuba constituida en la manigua a pleno fuego ardiente, no aceptaba otras bases para concertar una paz que no fuese a base de la independencia absoluta de Cuba. Y en estas gestiones no perdia tiempo de tratar mediante visitas primero al embajador de Espana en Paris, don Adolfo Leon y Castillo, y por cartas despues, mientras este se hallaba en Lerida. Y al mismo tiempo que respondia a esas diplomaticas negociaciones de la paz no descuidaba de atender a las necesidades mismas de la guerra. Asi, el 31 de octubre de 1-897, le pasaba este mensaje a uno de sus colaboradores mas eficaces: Amigo Fons: Calixto Garcia pide ocho canones de dinamita para darle fin a la guerra. <>Cuando damos ese gran golpe? ^Es tamos bien preparados? Suyo, Betances. •
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De que Betances era el verdadero tipo del fanatico no cabe la menor duda. Esta Cebre constante ardia en sus venas, latente de patnotismo, al punto de ser el mismo un continuo sacrificio en aras de la independencia de su Patria y de las Antillas. Sin embargo, su alma generosa habia de vacilar ante este hecho que se presenta, en el que habria de aparecer exento de culpabilidad alguna. Cierta tarde, a la caida del crepusculo, toc6 a su puerta un personaje extrano. El doctor lo hizo pasar a su consultorio. Tom6 asiento frente al retrato de Lincoln que, con el de Garihnldj'y 0 tros *9j^proceres de la libcrtad, jlccorab.inlas paredes. Pero no se trataba de paciente alguno. bu nombre era ^ngiolilb. Un anarquista probado. Su visita no bene otro objeto que solicitar de Betances un socorro, mediante la revelaci6n del plan siniestro que se propone reahzar. ^Cual? Del dialogo que entre ellos se inicia se divuVan los hechos. 173
Doctor, vengo a comunicarle mi decision de dar muerte a la Reina Regente y a don Antonio Canovas del Castillo. Para salir para Espana necesito un socorro de usted, para el viaje y dejar algo a mi mujer y mis liijos. jYo necesito mil francos! Serenamente, Betances, que le ha oido, le expone razones contrarias a ese pensamiento, y le reprocha en terminos generales el asesinato, considerando esos crimenes inutiles. Y Angiolillo le responde: —Doctor, soy anarquista convencido. Tengo que vengar a mis hermanos torturados en el Castillo de Montjuich. No lo hago por los cubanos, que no me importan, sino por mi propia causa. —<jY que relation puedo tener yo con ese asunto?... —Pues la causa de las Antillas saldria beneficiada con esa execution. Betances se nego a acceder a los propositos del anarquista, pero este, al despedirse, le extendio un papel, diciendole: —Por si usted volviera sobre su acuerdo y quiere socorrer a los mios, ahi le dejo mis senas para enviarme los mil francos. Se asegura que a los pocos dias la Politia encontro en la casa de Angiolillo un sobre timbrado con el nombre del doctor Betances, como evidencia de que este le habia hecho el envio de los mil francos. Y en efecto, Angiolillo, el 8 de agosto de 1897, baleaba a don Antonio Canovas del Castillo, liquidandole la vida de cuatro a lazos, en elTJalneano" de Santa Agueda. «En la Prensa—apunta el marques de Lema en su libro Canovas, el Hombre de Estado—vinieron relaciones del doctor Betances, agente de los Glibusteros en Paris, que reconocio las visitas que le hizo Angiolillo cuando se dirigia a Espana a realizar el crimen, visitas que serian inexplicables en otro caso, no perteneciendo el referido doctor al anarquismo. Tampoco faltaron otros datos e indicios, aparte de la alegria que en el laborantismo cubano produjo la desaparicion de Canovas. Sabian bien que aquel hombre era el obstaculo poderoso de sus designios, y los acontecimientos dieronles la razon.» Pese al fanatismo de Betances, sobre este hombre de probados sentimientos humanos, no ha podido caer sombra alguna. Bien sabido es lo que el solo representaba para Espana en estos dias, y 174
de lo que es la intriga capaz de tejer para danar una reputation. Afortunadamente, el respeto y la admiration por el genio de Betances que se tenia, en nada pudo afectarle, a pesar de las nubladas frases en su contra del marques de Lema. +
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Betances proseguia imperturbable sus trabajos, pese a la carga de anos, que no doblegaba sus espaldas, y a las dolencias fisicas que iban minando su salud. jVencer es morir! Y el todavia lucha por llegar a esa meta que ha de sepultarse su mision. Y sigue uchando sin victoria ./JU) huiari por no comprometerse aquellos mismos por quien el l u c h a b a j - Rofiere a este respeclo el cronista Bonafoux que una tarde en Con v a r i o s hLiS° Puertorriquenos a la puerta del Gran S que h - , b L " ; ""I 0 , q U ° t 0 '!° S l o s d c m d s s n l i e r o n escapados. Era lamic'v " j ° d o c t o r Betances venir hacia ellos. Y 61 que araliSta diendole'la t a n o . ' " t e r l U U a n ° d d d°Ct°r> S e l e a c e r c a ^ n —Tengo cl honor de saludar a usted, doctor to
g r a C i
f r l e d i j ° — ^ ) S d e ™ s s e marcharon en cuan-
g znxTis:
SU infortunada Patria. Predilecta e Usted, que ha sido la ericarnacion rl nl i • alrr a do apostol del partido scparatistn n ' } > el mspiraque es sin duda ol.unaZ Z i ^ ^ T ^ Pe nuard batallando hasta lograr cr, "na, contitescos ver coronado por cl mas • °* ,0 l r Santa causa, a la cunl ha consaernd " ' W a B 0S0 apUtudes y energias, sacrifice*i '"' 'odas siaon, intereses, juventud v ia/ '• gencrosamente, po/ propia vida.
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Seria convcnientc que viniera usted. cuanto antes a fin de imprimir mayor caracter de seriedad a los trabajos, inspirundo seguridad y confianza a los espiritus pusildnimes y timoratos que se dejan batir fdcilmente por el primer obstdculo que encuentren en el camino. Etcetera, etc. Y pocos dias despues. con fecha de 18 de marzo (1897), recibe otra misiva de la manigua cubana que arde triunfalmente. El gene ral/Lacret Mortot le comunica; Vengo ahora de Matanzas, de cuya Division soy primer jefe, hasta este lugar de Oriente, solo a tomar parte en la proxima Asamblea, para marchar nuevamente a ocupar mi pucsto, pero un proyecto germina hace tiempo en mi cerebro referente a Puerto Rico, que amo lo mismo que a Cuba; ese proyecto pense comunicarselo a Uiius Rivera, pero su prision trastorna mi plan en cuanto a el se refieri. Mi plan es llegar a Puerto Rico con 500 cubanos armados, Rius Rivera prinier^jefe^ y yo segundo;_imposibilitado 61, yo ocupo el primer pucsto. Le escribo a usted antes de hablar con el general Calixto Garcia; dentro dc dos lo vere, pues solo esta a 30 leguas de aqui, y volverc a dirigirme a usted. /-El gasto para la expedition es insignificante con relaJ* cion a la magnitud del proyecto, / yo me comprometo a reintegrarlo a la semana de mi llegada a csa islcu Sera, desde luego, dura la guerra alii, pero no podrd nunca igualarse a la que hago en Matanzas, con 29 lineas ferreas y un territorio sumamente pequeno; en todas ypartes los he batido y todas sus gruesas columnas com~~Tnnadas no me han hecho abandonar jamas el territorio de mi mando. 1 Tengo los detalles de mi plan, pero solo con permiso de mis superiores podre comunicarlo a usted. Lo hare pronto. Etcetera, etc. 176
Y e n o t r a c a r t a dgl 2 9 d e agosto, m a s o menos sobre el optimism o q u e c r e a la a n t e r i o r , le i n c l u y e la siguiente nota de Carlos M a n u e l de Cespedes:
Mi queridisimo doctor: Quiero ser de los primeros en anunciarle lo que bien puede resultar para su idolatrada Dorinquen el albor de su Gran Dia. Nuestro. Lacret sera el invasor intrevido. Mi corawn le acompaha como el de usted. Recuerdos del generaLMaso^ que aqui mismo se los manda. Es siempre suyo, Carlos Manuel. D e cierto q u e todos estos preparativos tomaban action para la invasion d e la isla, y h a s t a don Javier Cisneros habia regalado un barco p a r a la p r o y e c t a d a invasion; pero tanto estos preparativos como el t a n t e o q u e llega a r e a l i z a r anteriormente Rius Rivera desde P u e r t o P l a t a , e n la R e p u b l i c a Dominicana, a la cual se habia hecho antes r e f e r e n c i a , por o t r a causa se desvanecen. Rius Rivera, despues • de a d v e r t i r la i n e r c i a de los_ puertorriquenos en la isla, sin animarse c a l e v a n t a r el e s p i r i t u d e la causa, renuncio a j s u cometido. D e igual m o d o h a b i a de suceder con los esfuerzos que se lev a n t a b a n e n N u e v a Y o r k con el general Agustin Morales. Y tras este n u e v o e m p e n o , q u e el acuerda en la misma manigua. La promesa de E s t r a d a P a l m a en igual forma se disipaba. «E1 delegado c u b a n o n o p u d o o n o quiso cumplirla cuando el Gobierno e a r e v o l u t i o n acordo q u e el general Lacret Morlot viniera a uerto Rico.»
Betances, en tanto, n o se ausenta de su causa, n s se seca la e s p e r a n z a de v e r libre a Puerto Rico, ta com d e n t r o de sus venas. N o ania la soledad ni_ej si encio.
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> , s u p r o p a g a n d a . Es el eje principal de dcspierta e ( n P a r i s . Es a l m a y cuerpo de su angusUosa ~ » n t r e las multi* U s e n c e n d i d a s palabras. P o r estos d i a ? . C J ^ j m a c r a d o . Tiene ^ u d e s casi sin poder. Su rostro se v e j > a h d o y_demacra 177 l-i
aliora por primera vez la Ggura pasional de un persona je biblico. Sus barbas crecidas le arropan el pecho. Su voz va perdiendo aquel acento brillante y tiene ahora un dejo lastimero. Parece que van a secarse sus palabras. Y lo que es mas: hoy se ve perseguido, amenazado a salir de Francia. ^Sera posible? Desde que Espana envio un nuevo embajador a Paris, el duque de Mandas, este comienza su obra por destruirlo y pide al Gobierno de Francia la expulsion del «impenitente revolucionario». Le cerca y trata de apagar la propaganda que Betances viene sosteniendo en la Prensa de Paris en favor de la independencia de Cuba. Betances es visitado por un agente del Gobierno de Francia, que le previene sobre la acusacion del embajador de Espana. Pero Betances acude a un companero de estudio de cuando sus anos mozos, Adnen Hebrard, de gran influencia en el Gobierno. Ese dia era el 10 de diciembre de 1897. jCaia la nieve bajo el cielo de Paris! L_Muy proximo^ ya al principio del fin/lLr Gobierno no interviene mas con Betances. No le molestan. Pero el siente ya los clavos del martirio en su propia carne. Y pasan asi estos dias grises y frios que le van imposibilitando de salir a la calle, como de costumbre o \enia haciendo. Se va transfigurando su Cgura con los dias y ^ parece °ir una voz quo nadie oye, la voz de su Destino, a la que siempre a estado el obediente en el curso de su vida. La voz que siguen to os aquellos hombres que se senalan en la vida por el cump lmiento de su mision que ellos mismos se imponen. La mision de los grandes hombres.f Llega encro y resplandece el ano 1898... Por esos dias en que nnl^to ^ a ^ ° ^ n 0 s u ex istencia, viene preparando un gran acto, illomJ 1 f n a , ^ U e e^aJ*se a cabo en el Gran Hotel, con el objeto de Fons estl n f S P 3 " ' \ C a U S a d e Cuba. Y | 0 pnUba a Heriberto tons esta nota, con fecha 19 de febrero. aur^rtnf0, ^0TY'' Adjunta va la lista de los adhercntes n( uete bido TJnnJ1^ l y cuyas adliesioncs he rcciUm a a( todo 15 rut P £ ^° y otr°s no dcben pagar. En l con 14 convidados. "esos T Se']°raS; vendrdn hs dhcs ones ue he rccl bido, incluyendo la dc h, ." ' <1 * scnor s usted. Los sehores Calll f recibidas por - —denas y _A.ran go no vend ran. El 178
senor Del Calvo se excusa. Hoy volvere a ver este amigo. Seria bueno que nos vieramos hoy o mariana. Suyo, Betances. Este acto habria de tener lugar el 24 de febrero de 1898 en el Gran Hotel de Pans. Le estaba reservado que fuera su ultima gestion en provecho de los fondos de Cuba. Pero he aqui que al siguiente dia de haberle escrito a Fons la anterior misiva sobre los preparativos de ese acto, los peri6dicos de Paris traen la sensacional noticia en grandes titulares: _VE1 Maine" fue volado anoche en la bahia de La Habana.> Era, pues, terminante la declaracion de guerra de Estados Unidos a Espana, el 21 de abril de 1898, y, por consiguiente. las invasiones de las tropas americanas en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Y al saber que era inniinente la invasion de Puerto Rico por las tropas del general Myles, conforme se efectuaba el 25 de julio de 1898, de sus labios brotaba a menudo la frase que tambien consignaba en carta a sus amigos: ^ Q u e hacen los puertorriquenos ib que no se rebelan?^ Porque estaba seguro que si al igual que en Cuba los Estados Unidos hallaban a los puertorriquenos en guerra i por su independencia, la suerte del pais hubiera sido la misma de Cuba con respecto a su reconocimiento. v; Ya para estos dias Betances languidecia. Se habia mudado do Chateaudun. 6. a una casita de Neuilly, aislada del bullicio dc Paris, cercada de frondosos arboles. como si se ocultara «bajo verdes hojas de parra y con retorcidos bejucos de enredaderas que enroscabase como sierpe al agrietado muro». Y en esa aislada residencia, ya casi inmovil, ultimaba su existencia el hombre para quien el porvenir de estas islas del Mar Caribe estaba en la Confederaci6n de las Grandes Antillas, que podian formar una naci6n de 25 millones de habitantes. Como en una de sus ultimas entrevistas para La Campana, aclamaba al periodista Luis Bonafoux: \«Yo he dicho que lord Gladstone aprobaba la idea y que Inglaterra consentiria en hacer entrar en ella la isla de J a m a i c a . ^ P a r a Gabriel Millet, el dia en que se Crm6 el armisticio en W a s h i n g t o n «Fue "para Betances el mas amargo y triste de su agiK tada existencia>. 179
Un mes tres dias despues, ya se halla enfermo de gravedad. Le asisten los doctores Maurice Levy y Mazary, y junto a su cama su esposa Simplicia y su inseparable y Gel amigo Ventura, que obraba las mas de las veces como su secretario ad honorem. Casi sin poder pronunciar palabra quiso incorpararse en su lecho para hablar de Puerto Rico, mas se corto el hilo de su existencia y se cerraron sus ojos para siempre. Moria el que a si mismo llam6se «E1 Antillano», en sus desvelos de toda una vida por crear una Patria grande de las Antillas, proscrito de su tierra, al sonar el reloj la decima campanada, la noche del 16 de septiembre de 1898.
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I N D I C E Capitulos
XVII XVIII
Paginas Cuna del Procer El H<5roe Humanitario Unas bodas quo no so logran El retorilo a la Patria.—Conspiraci6n y dcstierro. Los patriotas en el destierro.—La primera proclama de la revolucion y los diez mandamientos Los companeros de Betance* Una red quo se rompe' . Una ciudad de carton... |A las arnias! . La Revoluci<5n de Lares El juicio de lo* insurrectos EJ Decreto de Amnistia La Confederaci<Sn Antillona . . La lucha contra cl anexionismo . . . . La Con/ercncia de Betances con Luperon Rivalidad entre Prfoercs La interna lucha de Betances y Hostos para invadir Puerto Rico EJ Heroe Iluminado Crepusculo . . 181
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M.' 83^" 91 y% 101
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