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TECHTALKS
Carme Artigas Copresidenta del Consejo Asesor de la IA en Naciones Unidas
La hiperdisrupción de la IA Dice Carme Artigas que pensábamos que la tecnología nos iba a evitar hacer las tareas más ingratas y así dedicarnos a pensar y crear, y resulta que no es así. La copresidenta del consejo asesor de IA en las Naciones Unidas añade que estamos gestionando empresas del siglo XXI con indicadores del siglo XIX y que esto tiene que cambiar. En el marco de la Asamblea General de AECOC, Artigas analizó el impacto que esta tecnología disruptiva tendrá en los negocios, la sociedad y la geopolítica global.
Momento de hiperdisrupción Tenemos a nuestra disposición muchas tecnologías disruptivas que están coincidiendo en el espacio y en el tiempo y que generan oportunidades y sinergias: big data, realidad aumentada, realidad virtual, metaverso, experiencias inmersivas, robótica, blockchain, impresión 3D... Estamos ante un cambio de paradigma que se intensificará con la computación cuántica, la inteligencia artificial y la biología sintética. Si alguien quiere adivinar dónde van a estar las oportunidades de negocio de las próximas dos décadas, que cruce dos de esas tecnologías.
Y… llega la IA generativa Pensábamos que las máquinas iban a evitar que laváramos los platos y la ropa para que nos pudiéramos dedicar a pensar y a crear, y no; resulta que ellas están creando y los platos los seguimos lavando nosotros. Nos hemos equivocado con el objetivo de la tecnología, que era hacernos la vida más fácil. Pensábamos que la IA iba a eliminar la capa de abajo, las tareas que nosotros no queremos hacer, y resulta que está eliminando la capa de arriba. La IA generativa aún no es capaz de sustituir al camarero o la persona
que nos atiende en una tienda. De hecho, vamos hacia una sociedad en la que quien pueda pagar será atendido por una persona y quien no lo pueda pagar será atendido por una máquina. El gran reto de la industria en este momento es cómo proteger y controlar esta tecnología que es exponencial y que tiene un impacto enorme, y a la que habrá que poner límites. Este el gran debate a nivel internacional. La imperiosa necesidad de gobernar la IA Estamos gestionando empresas del siglo XXI con indicadores del siglo XIX, y por eso tenemos esta volatilidad en los mercados. El valor económico del ecosistema digital y del dato no lo capturan los indicadores tradicionales. El PIB de un país ya no significa nada, porque solo mide las transacciones hechas con dinero y no las hechas con datos, ni la economía de plataformas, que es una economía gratuita. Por tanto, la economía que estamos midiendo no se corresponde con la realidad.
LA DISRUPCIÓN. ESTÁ PONIENDO FIN DEL STATU Redacción C84
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QUO Y NOS SITÚA EN UN ÁMBITO DE ABSOLUTA DESORIENTACIÓN; NOS ESTÁN MOVIENDO EL SUELO COMO SUCEDE EN UN TERREMOTO.