COMPETENCIAS LINGÜÍSTICAS ÁREA DE RELIGIÓN LOS CUENTOS 1
INTRODUCCIÓN
Me sorprendió desde los primeros años de docente el bajo nivel de la mayor parte de los alumnos a los que empecé a dar clase. Tanto en escritura como en comprensión y lectura veía que arrastraban unas lagunas tremendas, y que, aunque mi asignatura fuese de Religión, no iba a permitir que me pusiesen en los trabajos árbol sin acento, o que no supiesen leer una frase haciendo uso de las comas, la entonación o los signos de interrogación. Sobre todo me interesé en la capacidad de comprensión para poder desarrollar la capacidad de expresión. Comprender lo que se lee, lo que se me dice, para poder relacionarme con los demás a un nivel más profundo que el que me da el “que pasa tío”. He de decir que mis alumnos normalmente han sido de 1º a 4º de la ESO y quisiera centrarme en uno de las técnicas que vengo usando con éxito, no solo para transmitir conocimientos de la materia que me ocupa y valores generales, también para favorecer la adquisición de competencias lingüísticas básicas. Es el uso de las historias y cuentos leídos o explicados, todos ellos con rico contenido y profundo mensaje. Si nos remontamos al siglo pasado, vemos que las nuevas ideas sobre la infancia que aportaron personajes como Rousseau y más recientemente Piaget o Montessori, impulsaron la valoración del cuento frente a la literatura tradicional para adultos. Se ha visto como algo necesario por lo mucho que favorece el proceso formativo de los niños, la socialización, el aprendizaje lector, y la afición a la lectura. Este tema se justifica por el amplio abordaje que de la literatura hace el currículo de estas edades como medio de ayuda al aprendizaje en general, y porque esta literatura debería constituir un fin en si misma. Pero al decir niños quizás pensemos en las etapas de primaria e infantil pero ¿no es cierto que cada vez más se esta extendiendo una literatura de autoayuda para adultos mediante los cuentos y las historias? Cuanto bien hace, y que atención presta cualquiera sea grande o pequeño, ante una narración en la que se pone empeño, interés, dramatismo, entusiasmo, viveza, sentidos y sobre todo cariño. Por otra parte que aburrido resulta el discurso o la clase magistral que no tienen un ejemplo, una experiencia personal, un pequeño cuento o anécdota, algo vivo para ilustrar lo que se esta diciendo, y donde el escuchante se recrea aprendiendo y abriéndose más para captar los contenidos que se le están transmitiendo. Contar historias o cuentos es algo tan antiguo como el ser humano y no pasará de moda jamás, en ninguna de las edades de la persona. 2
SU VALOR EDUCATIVO
Todos conocemos la asombrosa fascinación que se experimenta ante la palabra narrada, el placer y la emoción, y el poder de ésta cuando el narrador se mete en el papel de los personajes a fondo, sin pereza… El cuento, la historia contada sirve de acercamiento entre jóvenes y adultos, entre alumnos y profesor, en ese momento álgido de emoción en el que se está visualizando la acción, sintiendo la emoción, o experimentado el dolor la pena o la congoja, escuchante y narrador son