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ONE Magazine en Español Marzo 2026

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en español

Marzo 2026

Dios • Mundo • Familia Humana • Iglesia

De las crisis surge una fuerza del bien one

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ARTÍCULO DE PORTADA

Crisis. Formación. Explosión. CNEWA surge de una crisis por Michael J. La Civita

ARTÍCULOS

Una Misión para Hacer Más

Formando líderes laicos durante la guerra en Ucrania por Anna Klochko

Al Borde del Colapso

El sector de salud de Gaza necesita ayuda urgente por Diaa Ostaz

La Iglesia Como Hospital de Campaña

Los pobres de la India encuentran refugio en la iglesia por Anubha George con fotografías de Sajeendran V.S.

El Santo Amado del Líbano

San Chárbel es venerado por su fe y milagros por Laure Delacloche con fotografías de Raghida Skaff

SECCIONES

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Conexiones al mundo de CNEWA

La Última Palabra

Perspectivas del presidente por Mons. Peter I. Vaccari

t El Hospital Árabe Al-Ahli es uno de los pocos centros de salud que funcionan en Gaza tras la guerra de dos años entre Israel y Hamás.

Portada: La mujer palestina transmite la angustia del desplazamiento palestino en 1948.

Contraportada: El Santuario de San Chárbel se encuentra en Annaya, Líbano.

Créditos fotográficos

Portada, archivos CNEWA, cortesía de UNRWA; p. 2, 22-25, Diaa Ostaz; p. 3 (arriba), Maria Grazia Picciarella/SOPA Images/LightRocket vía Getty Images; p. 3 (arriba izq.), 14-16, Anna Klochko; p. 3 (arriba dcha.), 8-12, archivos CNEWA; p. 3 (arriba izq.), 32-33, 35, 37, contraportada, Raghida Skaff; p. 3 (abajo dcha.), 27-31, Sajeendran V.S.; p. 3 (extremo dcha.), Roger Anis; p. 4, 39, Hiroko Masuike/Pool/Getty Images; p. 6, Express/Fotos de archivo/Getty Images; p. 7 (recuadro), Topical Press Agency/Archivo Hulton/Getty Images; p. 7, Photo12/UIG/Getty Images; p. 13, Bettman/Getty Images; p. 17-19, Konstantin Chernichkin; p. 20, Abdallah F.s. Alattar/Anadolu vía Getty Images.

ONE se publica trimestralmente. ISSN: 1552-2016

CNEWA

Fundada por el Santo Padre, CNEWA comparte el amor de Cristo con las iglesias y pueblos de Oriente, trabajando para, a través y con las iglesias orientales.

CNEWA te conecta con tus hermanos y hermanas indigente. Juntos, edificamos la iglesia, afirmamos dignidad humana, aliviar la pobreza, fomentar diálogo e inspirar esperanza.

ASOCIACIÓN CATÓLICA

PARA EL BIENESTAR DEL CERCANO ORIENTE

VOLUMEN 4 NÚMERO 1

Editor

Mons. Peter I. Vaccari

Director Ejecutivo

Michael J. La Civita

Editorial

Laura Ieraci, Directora

David Aquije, Coordinador de Publicación

Barb Fraze, Directora Adjunta

Elias D. Mallon, Director Adjunto

Creativos

Timothy McCarthy, Administrador de Recursos

Digitales

Paul Grillo, Diseñador Gráfico Sénior

Samantha Staddon, Diseñadora Gráfica

Elizabeth Belsky, Redactora

Oficiales

Rvdmo. Ronald A. Hicks, Director y Tesorero

Mons. Peter I. Vaccari, Secretario

Tresool Singh-Conway, Directora Financiera

Oficina Editorial

220 East 42nd Street, New York, NY 10017

1-212-826-1480; www.cnewa.org/es

©2026 Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente.

Todos los derechos reservados. Miembro de la Asociación de Medios Católicos de los Estados Unidos y Canadá PUBLICACIÓN OFICIAL

“¿DÓNDE PERTENEZCO?”

Es una pregunta que muchos de nosotros nos hacemos hoy en día. Crees en la unidad, no en la división. En la paz, no en las bombas. En el amor, no en la violencia. Crees en la dignidad dada por Dios a cada persona, y apoyas a quienes protegen a los vulnerables.

•Sin embargo, en este mundo infinitamente fracturado —y conflictivo—, parece que todos estamos buscando a nuestro rebaño. Nuestra gente. Nuestras communitas.

Su donación mensual a CNEWA le califica para unirse a nuestra: Communitas CNEWA, un programa especial para nuestros más devotos seguidores con ideas afines, deseosos de formar parte de una red mundial de ayuda católica.

• En una era de crueldad y división, conviértase en parte de algo más grande. Únase hoy.

cnewa.org/es/donacion

Conexiones Últimos informes sobre el mundo de CNEWA

Nuevo Director de CNEWA

CNEWA da la bienvenida al arzobispo Ronald A. Hicks como nuevo director y tesorero, ex officio, de su junta directiva internacional, cargo que asumió al convertirse en arzobispo de Nueva York. Tomó posesión de su sede durante su misa de investidura, el 6 de febrero, sucediendo al cardenal Timothy Dolan, quien sirvió como arzobispo por 17 años.

Mons. Peter I. Vaccari, presidente de CNEWA, agradeció al cardenal Dolan y rezó para que la Santísima Virgen “bendiga a ambos hombres mientras continúan siendo testigos del Evangelio como pastores de sus ovejas”.

El arzobispo Hicks nació el 4 de agosto de 1967 en el suburbio de Harvey, Chicago, y creció en South Holland, Illinois. Tras su ordenación sacerdotal, sirvió cinco años en El Salvador como director regional de Nuestros Pequeños Hermanos, una red de hogares que atienden a más de 3.400 niños huérfanos y abandonados en nueve países de América Latina y el Caribe.

El 1 de enero de 2015 fue nombrado vicario general de la arquidiócesis de Chicago y, tres años después, el Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de Chicago, donde sirvió hasta que asumió el papel de pastor propio en la diócesis de Joliet a mediados de 2020.

¡Ad multos annos!

Ruegos por el Medio Oriente

Mons. Vaccari emitió un comunicado tras los ataques israelí-estadounidenses contra Irán el 28 de febrero y la posterior represalia iraní en el mundo árabe,

rezando por el “retorno al diálogo, la diplomacia, la justicia y la paz”.

Habló con cada director regional en las oficinas de CNEWA en el Medio Oriente, es decir en Beirut, Jerusalén y Ammán, para preguntar sobre la situación y compartir su solidaridad, oración y preocupación por ellos, sus familias y las personas a las que sirven.

“La máxima prioridad inmediata es la seguridad de nuestro personal y sus familias”, afirmó.

Mons. Vaccari dijo que el “trabajo heroico y enorme” de los equipos regionales de CNEWA, que están “ahí para todos”, son “testimonios extraordinarios, testigos vivientes” de CNEWA.

“Nuestros equipos trabajan muchas horas en nombre de las iglesias y pueblos a los que estamos comprometidos a servir”, afirmó. “Sus vidas y horarios son la traducción viviente de la pregunta evangélica: ‘¿Quién es mi prójimo?’”

CNEWA Apoya a Palestina

Mientras continúa el apoyo de CNEWA al trabajo humanitario y

pastoral de las iglesias en Palestina e Israel, un informe emitido por el director regional de la oficina de Jerusalén de CNEWA, Joseph Hazboun, indica que CNEWA distribuyó $3 millones en 93 proyectos en Palestina e Israel en 2025, un aumento de $500.000 respecto a 2024.

En 2025, el 7% de los fondos fueron a proyectos en Israel, y el 93% a trabajos en Gaza y Cisjordania; los últimos distribuidos como ayuda alimentaria, verduras frescas, agua potable, productos no alimentarios, apoyo psicosocial y atención de salud en Gaza, así como ayuda para empleo, medicina y matrícula de emergencia en Cisjordania.

La mayoría de los fondos se recaudaron de donantes de CNEWA en América del norte, Europa y Reino Unido, todos comprometidos a apoyar la iglesia en Tierra Santa.

Inseguridad en Etiopía

Se espera que hasta un 15% de etíopes sufran inseguridad alimentaria aguda en niveles de crisis o emergencia entre abril y

El arzobispo Ronald A. Hicks se dirige a los fieles durante su misa de investidura como el undécimo arzobispo de Nueva York en la Catedral de San Patricio, el 6 de febrero.

julio de este año, según informes emitidos por agencias de la ONU. Argaw Fantu, director de operaciones de CNEWA en Etiopía, informa que las tasas de desnutrición son “alarmantemente altas” y que están surgiendo condiciones de emergencia en ciertas zonas, incluidas las que aún sufren la sequía de 2020-2023.

Los conflictos, inseguridad, declive económico y escasez en ayuda internacional también suman a la crisis inminente, añade. No obstante, CNEWA apoya la respuesta de la iglesia, abordando la inseguridad alimentaria, la desnutrición y las necesidades educativas de los niños afectados, llegando a casi 23.000 personas el año pasado — solo una fracción, admite.

Ayude a la iglesia a llegar a más familias en desesperada necesidad en toda Etiopía, visitando cnewa.org/es/que-hacemos/ ayudanos-a-apresurar-laayuda

Aumento del Fascismo

El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo emérito de Viena y ordinario interino de los católicos bizantinos en Austria, habló sobre el auge global del fascismo en una reunión de 90 minutos con representantes de nueve agencias de ayuda, incluida CNEWA, el 29 de enero en Viena.

El cardenal, que procede de una destacada familia centroeuropea comprometida por mucho tiempo en asuntos culturales, políticos y socioeconómicos de la región, señaló cómo la intolerancia afectaba a la iglesia y a sus líderes, señalando que una pintura en su residencia fue vandalizada el 6 de octubre de 1938, por la juventud

nazi que pretendía asesinar al entonces cardenal Theodor Innitzer de Viena, quien escapó. Pero un mes después, líderes nazis coordinaron una noche de terror en Austria, Alemania y los Sudetes —conocida hoy como Kristallnacht— que incendió 1.400 sinagogas y vandalizó innumerables negocios y hogares judíos.

Mons. Vaccari, Tresool SinghConway, directora financiera, y Brian McGinley, director de desarrollo, estuvieron presentes en la recepción durante una conferencia sobre la ayuda católica a las iglesias de Europa Central y del Este.

¡CNEWA Marca

100 Años!

CNEWA inauguró su año del centenario el 1 de diciembre de 2025, con su Gala Anual Sanación y Esperanza, recaudando más de $250.000 en apoyo a la misión de CNEWA.

Michèle Burke Bowe, embajadora de la Orden Soberana de Malta en Palestina y presidenta del Holy Family Hospital of Bethlehem Foundation, que apoya iniciativas de atención materna en Cisjordania, recibió el Premio Fe y Cultura 2025 de CNEWA. El metropolitano Borys Gudziak, arzobispo de la arquieparquía

Hay

greco-católica ucraniana de Filadelfia, fue el invitado de honor.

Este diciembre, el director de CNEWA, arzobispo Hicks, celebrará una misa centenaria en la catedral de San Patricio de Nueva York el domingo 13 de diciembre, a continuación habrá una recepción. Dos días después, CNEWA celebrará su Gala Anual Sanación y Esperanza en el Hotel Plaza. Frey John Dunlap, príncipe y 81º gran maestre de la Soberana y Militar Orden de Malta, será el invitado de honor. La Hermana Raffaella Petrini, F.S.E., presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, recibirá el Premio Fe y Cultura de CNEWA.

Para más detalles, visita: cnewa.org/events

Fondos Recibidos

CNEWA recibió de la Fundación Raskob para Actividades Católicas una subvención de $50.000 para el Hospital Italiano de Jordania. Estamos agradecidos a nuestros donantes, cuya generosidad da vida a la misión de CNEWA. Para más información sobre el programa de subvenciones de CNEWA, contacte a Bradley Kerr en bkerr@cnewa.org.

en la web

100 A Ñ OS DE SANACI Ó N Y ESPERANZA

Crisis. Formación. Explosión.

De los directores: Esta edición lanza una serie de cuatro artículos destacando el centenario de CNEWA. La serie —que comienza con las consecuencias en Europa y el Medio Oriente tras la Primera Guerra Mundial y la creación de la agencia— se incluirá en un libro conmemorativo titulado “Un Siglo de Sanación y Esperanza”, que se publicará en 2027.

La transición del Imperio Otomano a la República de Turquía incluyó la limpieza étnica de sus territorios, comenzando con la expulsión y asesinato de armenios y asirio-caldeos durante la Primera Guerra Mundial, seguida por la deportación de los kurdos en la década de 1920, y concluyendo con la huida de sus griegos durante la guerra greco-turca, 1919-1922, a la derecha.

La Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente (CNEWA) lleva 100 años construyendo una comunidad que abarca continentes, superando las divisiones de edad, casta, clase, color, ingresos, idioma, política, raza y religión; y une a generaciones de personas marcadas por el signo de la fe.

Unida en propósito, la comunidad CNEWA promueve el bien común a través de hombres y mujeres de las iglesias orientales: sacerdotes, religiosos y laicos. Desde su fundación por los apóstoles, estas comunidades de fe han formado la columna vertebral y han proporcionado el sustento vital para personas que buscan sanación y esperanza con los corazones y mentes abiertos en el Medio Oriente, el noreste de África, India y Europa del Este.

CNEWA ha tenido un profundo impacto en las personas a las que sirven las iglesias orientales, acompañándolas en momentos difíciles y tranquilos; orando con ellas cuando eran atacadas; confortándolas cuando sufrían; alimentándolas cuando tenían hambre; vendándolas cuando sangraban; dándoles refugio cuando lo habían perdido todo; regocijándose con ellas en los momentos de alegría y felicidad, tan poco frecuentes en la vida.

Impulsada por la fe, la visión y el propósito, la misión de CNEWA se vivifica gracias a la generosidad devota de generaciones de amigos y benefactores, quienes, sin excepciones, durante 100 años han respondido a la pregunta de Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”.

I. Los primeros años:

Formación y reforma de CNEWA, 1917-1941

La historia de CNEWA comienza con el colapso de los imperios austrohúngaro, ruso zarista y turco otomano, provocado por la Primera Guerra Mundial. Gran parte del suroeste de Asia —el “Cercano Oriente” en el lenguaje de la época— y Europa Central y Oriental se vieron envueltos en la convulsión económica, humanitaria y sociopolítica que siguió.

Más de un millón de griegos étnicos —expulsados de sus hogares en comunidades fundadas en Asia Menor por sus antepasados más de 2.000 años antes— buscaron refugio en Estambul. Los cristianos armenios y asirio-caldeos étnicos, que sobrevivieron a las marchas genocidas que siguieron a la expulsión de sus hogares en 1915, buscaron refugio en lo que hoy es Siria, Líbano y Palestina. La revolución, la guerra civil y la hambruna expulsaron a millones de personas

de las tierras devastadas de los antiguos zares a refugios como Berlín, Estambul, París y Praga.

Considerado en su momento el mayor desplazamiento violento de la historia humana, este conflicto de posguerra impactó a la comunidad católica mundial, cuyos líderes y miembros respondieron apoyando las iniciativas humanitarias y pastorales de los papas Benedicto XV (1914-1922) y Pío XI (1922-1939), como la Misión Papal de Socorro a Rusia. Muchos de quienes apoyaron estas iniciativas papales eran católicos en EE. UU., incluyendo al fundador de los Frailes Franciscanos de la Expiación, el padre Paul Wattson, un ferviente defensor de la unidad de la iglesia.

Conmovido por las peticiones de ayuda del papa, el padre Paul animó a sus seguidores, principalmente a través de su revista mensual, “The Lamp,” a financiar al obispo greco-católico George Calavassy y al capellán militar inglés Mons. Richard Barry-Doyle. Juntos, trabajaron entre las decenas de miles de refugiados armenios, asirio-caldeos, griegos y rusos que inundaban Estambul, situada en el cruce entre Asia y Europa.

En diciembre de 1924, el padre Paul, Mons. BarryDoyle y un grupo de laicos estadounidenses fundaron en Filadelfia la Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente para apoyar la labor del obispo Calavassy con los cristianos desplazados del Cercano Oriente. Mons. Barry-Doyle arrasó en las salas de conciertos del país, incluido el Carnegie Hall de Manhattan, con su “Llamado del Este”, entreteniendo a un público ávido de noticias del Viejo Mundo y creando conciencia y recaudando fondos para ayudar a CNEWA a abordar las necesidades de los desplazados, en particular de los niños huérfanos.

Las actividades del “Cruzado de los Niños”, como se le conocía a Mons. Barry-Doyle, complementaron la

Izq.: Mons. Richard Barry-Doyle recaudó fondos extensamente para CNEWA. Dcha.: Una página del “Anuario Papal”, que CNEWA publicó en 1927, ilustra el apoyo de la agencia a las obras en Atenas del obispo George Calavassy, cuyo ministerio entre los desposeídos motivó la fundación de CNEWA.

labor del benedictino alemán Augustine von Galen. Heredero de una prominente familia noble, el padre von Galen había viajado a Norteamérica en 1924 a instancias de la Sagrada Congregación para las Iglesias Orientales de la Santa Sede para dar a conocer la Unión Católica, que abogaba por la reunificación de las iglesias católica y ortodoxa, promovida con entusiasmo por los papas Benedicto XV y Pío XI.

Brindar ayuda y la reunificación no eran mutuamente excluyentes y, el 11 de marzo de 1926, a instancias de miembros de la jerarquía católica de EE. UU. (preocupada por la cantidad de clérigos extranjeros que solicitaban fondos a sus feligreses), Pío XI consolidó estas dos organizaciones en una sola agencia papal, que conservó el nombre de “Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente”; y nombró como su primer presidente al padre jesuita Edmund Walsh, quien había dirigido la ayuda papal y de EE. UU. contra la hambruna en Rusia.

Los obispos estadounidenses aprobaron formalmente esta nueva organización en septiembre de ese año como “el único organismo autorizado para solicitar fondos para los intereses católicos en esas

regiones y será recomendado así a toda la población católica de Estados Unidos”.

Rápidamente, el jesuita se puso manos a la obra, aprovechando la mayor visibilidad de CNEWA, creada por Mons. Barry-Doyle y el padre Paul. Lanzó el “Fondo del Millón de Dólares”, enfocado en donaciones de un millón de mujeres católicas estadounidenses, y alcanzó la meta en poco más de un año. Los fondos apoyaron la labor del obispo Calavassy con los refugiados, que se mudaron de la inestable Estambul a una Atenas más segura; escuelas, orfanatos y hospitales en el Líbano, Palestina y Siria; programas para refugiados rusos en Bélgica y Polonia; y la labor de la Congregación para las Iglesias Orientales de la Santa Sede, y el Pontificio Instituto Oriental y el Colegio Ruso en Roma.

Entusiasmado con el éxito de la iniciativa, el padre Walsh planeó un ambicioso papel para CNEWA como la principal agencia de ayuda humanitaria de la Santa Sede. Pero, sus ambiciones se desmoronaron con la caída de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929 y el inicio de la Gran Depresión.

Para mayo de 1931, al evaporarse los fondos disponibles en EE. UU., la Santa Sede reorganizó CNEWA, nombrando al arzobispo de Nueva York presidente ex officio, director y tesorero, y encargándole que nombrara a un ejecutivo entre el clero diocesano. Las iniciativas de recaudación de fondos de CNEWA se redujeron, limitándose a la recepción de una fracción de la colecta anual del Domingo Mundial de las Misiones, y su programación se centró en los fines y necesidades espirituales de las comunidades dependientes de la “Sagrada Congregación para las Iglesias Orientales y la Comisión Pontificia para Rusia”.

Con esta reestructuración, el elenco original de CNEWA abandonó el escenario, incluyendo a los padres Walsh y Wattson, y el Cardenal Patrick Hayes de Nueva York nombró a Mons. James B. O’Reilly para dirigir la agencia. Así, el sacerdote neoyorquino guió a CNEWA durante la Depresión y se centró en mantener la visibilidad de la agencia como un recurso sobre las iglesias orientales mediante publicidad en la prensa católica; patrocinando conferencias anuales sobre las iglesias orientales en la Universidad de Fordham; y fortaleciendo la formación sacerdotal en las iglesias orientales con un programa de patrocinio de seminaristas.

El padre jesuita Edmund A. Walsh, primer presidente de CNEWA, revisa el correo en las oficinas de CNEWA en Nueva York.

II. El mundo explota:

CNEWA impulsa la ayuda católica mundial, 1941-1960

En 1941, el arzobispo de Nueva York, Francis Joseph Spellman, nombró a Mons. O’Reilly párroco de la “Capilla del Actor”, la Iglesia de San Malaquías de Manhattan, y como presidente de CNEWA nombró a un sacerdote y trabajador social, Mons. Bryan McEntegart, para dirigir a la agencia como su secretario nacional.

Este destacado defensor de la infancia, sacerdote nacido en Brooklyn (que posteriormente se desempeñó como ordinario de Brooklyn con el título personal de arzobispo de 1957 a 1968), había colaborado con las administraciones de Hoover y Roosevelt como miembro del Comité de la Casa Blanca para el Bienestar Infantil y posteriormente dirigió la Liga para el Bienestar Infantil de América. Sin embargo, su permanencia en CNEWA fue breve, tras su nombramiento como obispo de Ogdensburg, Nueva York, en 1943, donde también asumió el cargo de director ejecutivo fundador de War Relief Services, la agencia de ayuda a refugiados de los obispos católicos estadounidenses, hoy conocida como Catholic Relief Services.

El legado del arzobispo McEntegart en CNEWA consistió en asegurar a Mons. Thomas J. McMahon como su asistente y posteriormente su sucesor.

Con la Segunda Guerra Mundial llegando a su fin en Europa, CNEWA, bajo la dirección de Mons. McMahon, continuó su trayectoria de defensa y educación hasta que el legendario prefecto de la Sagrada Congregación para las Iglesias Orientales, el cardenal Eugene Tisserant, lo envió a Medio Oriente en 1948 en una misión de exploración para la Santa Sede. El mundo árabe rechazó violentamente la partición de Palestina y el establecimiento del Estado de Israel, enfrentando a árabes y judíos en un conflicto de décadas que desde entonces ha destruido generaciones de familias y comunidades, y ha desplazado a millones.

“Cada día de esos cuatro meses entre los refugiados palestinos estuvo lleno de pensamientos dolorosos y visiones aún más tristes”, escribió después de que la guerra sumiera a Palestina en el caos.

“Desde el día que aterrizamos en Haifa y comenzamos nuestras caminatas a través del barro y la nieve en Israel, la Palestina árabe, Transjordania, Siria, Líbano y Egipto, nuestro peregrinar estuvo plagado de lágrimas…”

“Muchos miles de niños refugiados se encuentran a salvo en nuestras escuelas y orfanatos. Un día nos encontramos entre cuatrocientos de ellos. Todos habían huido millas a pie. Los ojos de un niño de cinco años aún reflejaban terror…”

“Sabíamos que una lluvia intensa significaría la muerte de los pequeños o el comienzo de una epidemia para todos. Algunos bebés serían llevados a la puerta de un convento o de un orfanato, y la Iglesia Madre repetiría su milenaria historia de tierno y amoroso cuidado… La iglesia estaba presente por doquier…”

“Es una lección para el mundo que Palestina es un microcosmos, la encrucijada del mundo, la capital de tres religiones, cuyos derechos hacen imperativo que esa tierra nunca pueda ser excluyente y que ninguna

Niños refugiados en Gaza rodean a Mons. Thomas J. McMahon, primer jefe de la Misión Pontificia para Palestina, en enero de 1951.

En sus primeros años de funcionamiento, la Misión Pontificia para Palestina abrió, administró y gestionó instalaciones para refugiados, como esta escuela para refugiados en Dbayeh, Líbano.

solución puede ser duradera si oscurece estos derechos indígenas”.

“Durante esos meses de finales de 1948 y principios de 1949”, concluyó más tarde Mons. McMahon, “mientras ayudaba a los obispos y a mil sacerdotes y religiosas a ayudar al Medio Oriente, pude ver la absoluta necesidad de una misión papal especial para Palestina, que coordinara los esfuerzos de todo el mundo católico. …Esta había sido la idea del Santo Padre y de todos los que lo rodeaban”.

Uno de ellos fue Mons. Giovanni Battista Montini, el futuro Papa Pablo VI, quien había organizado y dirigido las labores de ayuda a los refugiados del Papa Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial. En una reunión de noviembre de 1948, donde se debatió la idea de una misión papal a Palestina, Mons. Montini propuso a Mons. McMahon como candidato para dirigir dicha agencia.

Cuando Mons. McMahon regresó a Tierra Santa en la primavera de 1949, lo hizo no solo como secretario nacional de CNEWA, sino también como presidente, designado por el papa, de la Misión Pontificia para

Palestina, cuya administración y dirección la Santa Sede le había confiado.

“Se ha decidido”, escribió el cardenal Tisserant en una directiva fechada el 18 de junio de 1948, “agrupar bajo la Misión Pontificia, que opera en Tierra Santa, a todas las organizaciones y asociaciones que realizan actividades relacionadas con Oriente y que se encuentran dispersas por numerosos países de Europa y otros continentes”.

Sin demora, Mons. McMahon formó siete comités en las zonas donde más de 700.000 árabes palestinos habían encontrado refugio: Cisjordania, Egipto, Líbano, Siria, Jordania, Israel y Gaza, que incluían delegados papales, obispos, clérigos, laicos y líderes de organizaciones católicas de servicios sociales. En Beirut, entonces accesible para Occidente y para los refugiados afectados por la violencia, estableció el centro de operaciones para la nueva Misión Pontificia para Palestina. Junto con voluntarios locales y colegas de CNEWA en Nueva York, Mons. McMahon cooordinó las actividades de organizaciones globales y nacionales que atendían las necesidades de tres cuartos de millón de refugiados, más de la mitad de los cuales eran menores de 15 años.

Entre los colaboradores en estas labores de ayuda se encontraban el fondo de ayuda de emergencia de los obispos católicos de EE. UU., la Conferencia Nacional

Católica de Bienestar de EE. UU., el Consejo Nacional de Mujeres Católicas de EE. UU., la Junta de Misiones Médicas Católicas, la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén y la Sociedad de San Vicente de Paúl. Comunidades religiosas masculinas, en particular los frailes de la Custodia Franciscana de Tierra Santa, y comunidades religiosas femeninas que trabajaban en la región, se unieron a la Misión Pontificia para Palestina en su servicio a los refugiados. CNEWA/ Misión Pontificia para Palestina también desarrolló una sólida relación de trabajo con el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), fundado en diciembre de 1949.

“En el terreno, Mons. McMahon se encargó de distribuir bienes y servicios a una población de refugiados agotada”, escribió Peg Maron, del equipo editorial de esta revista, en la edición de julio-agosto de 2001. “Se destacó en la organización de recursos para construir viviendas, escuelas, clínicas e iglesias para los refugiados. Mantuvo una extensa correspondencia con el Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina y dos secretarios generales de las Naciones Unidas: Trygve Lie y Dag Hammarskjöld”.

Manuel Abu Issa, quien dirigió las operaciones de la Misión Pontificia para Palestina en Jerusalén, recordaba ir a diario a “visitar a los refugiados en los campamentos establecidos por las Naciones Unidas. Distribuíamos trigo, arroz, cebada y, a veces, azúcar. Siempre estábamos en el campo”, dijo, “y siempre nos pedían hacer más”.

Diez años después del inicio del conflicto árabe-israelí, el sucesor de Mons. McMahon, Mons. Peter P. Tuohy, informó que, en un período de nueve años, la Misión Pontificia para Palestina había entregado más de $34 millones en alimentos, ropa, medicamentos y servicios; distribuido más de 8.000 toneladas de alimentos, 6.000 toneladas de ropa y 55 toneladas de suministros médicos desde 273 centros a cerca de 425.000 refugiados, casi la mitad de la población refugiada; albergado a unas 20.000 personas y educado a más de 34.000 niños en 343 escuelas.

“Su nombre”, le escribió el Cardenal Tisserant a Mons. McMahon tras su jubilación en marzo de 1955, “es recordado con gratitud por miles de refugiados de Palestina, quienes sin su oportuna y eficaz intervención habrían desaparecido”. El exhausto sacerdote murió el 6 de diciembre de 1956, a los 47 años.

100 AÑOS, Y SEGUIMOS CONTANDO

Llevamos más de un siglo aquí. En la guerra, en la hambruna, en los desastres naturales.

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Sin embargo, la labor continuó con Mons. Tuohy, quien declaró en noviembre de 1955: “Hasta que se implementen las resoluciones de las Naciones Unidas, la iglesia continuará su ayuda mundial a los refugiados… Continuaremos esta asistencia humanitaria hasta que se haya brindado justicia y caridad a cada refugiado palestino”.

Una década después, y sin una solución a la vista en Tierra Santa, el liderazgo de CNEWA transformó las actividades de la Misión Pontificia para Palestina en Medio Oriente, de la ayuda de emergencia a iniciativas más sostenibles y a largo plazo:

“Si quieres ayudar a alguien”, escribió Carol Hunnybun, veterana con 20 años de experiencia en la Misión Pontificia para Palestina en Beirut y Jerusalén, “no le compras manzanas; le ayudas a sembrar un manzano”.

El director ejecutivo Michael J. La Civita es director de comunicaciones y marketing.

Una Misión para Hacer Más

Las iglesias ucranianas forman líderes laicos para defender y promover la dignidad de toda vida humana en medio de la guerra y lo que pueda venir

En la Catedral de San Jorge en Lviv —corazón espiritual de la Iglesia greco-católica ucraniana— más de 500 personas permanecieron tras la Divina Liturgia del 17 de enero para la rara oportunidad de sentir el consuelo del sagrado silencio bajo el peso diario de la guerra.

La mayoría eran profesores de toda Ucrania, que fueron a Lviv a una conferencia sobre educación inclusiva. La liturgia del día siguiente destacó a docentes destacados.

En la cripta, están sepultados el metropolitano Andrey Sheptytsky y el arzobispo mayor Josyf Slipyj, quienes promovieron como estrategia a largo plazo una visión de la iglesia como una escuela de responsabilidad y educación para una sociedad con principios.

Con pocas escuelas católicas en Ucrania, esa visión ha inspirado a miembros de la iglesia local, como el padre Yuriy Karvatskyi, a lanzar iniciativas educativas que involucren a la sociedad en general.

El padre Karvatskyi, 31, cofundó el Centro Educativo Padre Yulian Dzerovych de la arquieparquía de Lviv en 2017. En colaboración con las escuelas públicas, el centro cultiva espacios educativos donde la formación espiritual y el crecimiento profesional convergen con el objetivo de un desarrollo humano integrado.

“Vimos la oportunidad de ofrecer algo más que formación profesional, de acompañar a la persona en su conjunto, no en sus funciones, sino como ser humano”, dice.

“La educación no es solo lecciones. Es un triángulo de

Un voluntario de Caritas-Spes en Kiev distribuye alimentos y bebidas a personas que se quedaron sin electricidad en sus hogares debido a los ataques con misiles rusos.

padres, profesores e hijos”, continúa.

El padre Karvatskyi habla de la necesidad de líderes en Ucrania que puedan guiar a otros hacia la solidaridad, la resiliencia y la recuperación. El pasado noviembre, su centro organizó la Escuela de Conciencia Nacional en la Universidad Nacional Ivan Franko de Lviv para promover la identidad y la responsabilidad cívica entre los jóvenes adultos. El programa de un día incluía una mesa redonda, conferencias y talleres prácticos.

“Podemos tener buenas escuelas y universidades, pero si un adolescente no entiende por qué están allí, ni siquiera la mejor educación dará frutos”, dice.

“Tienes que enseñarles: puedes ser líder, cambiar tu país, formar parte de un proceso mayor”.

El centro organizó un día similar bajo el tema “Inclusión Sin Ilusiones”, en colaboración con la Universidad Católica Ucraniana (UCU), para educadores, psicólogos y especialistas en recursos en la Catedral de San Jorge de Lviv el 16 de enero. El objetivo era capacitar a los responsables de la educación inclusiva a que apoyen y respondan a las necesidades de los más vulnerables.

Dmytro Sherengovskyi, 38, vicerrector de alcance y compromiso social en UCU, afirma que la educación basada en la fe debe ser tangible más allá de la clase de teología en disciplinas que parecen puramente seculares.

En la universidad, con sede en Lviv, los valores basados en la fe también impregnan la vida universitaria a través del voluntariado, la vida comunitaria, los programas de formación y la presencia constante de la oración y la liturgia, añade.

“Lo que importa aquí no es solo lo que estudias, sino cómo luego vives y actúas”, dice Sherengovskyi.

ACOMPA Ñ ANDO A LA IGLESIA

Conexión CNEWA

CNEWA ha estado en Ucrania desde su independencia de la Unión Soviética, estableciendo relaciones profundas y duraderas con sus iglesias y apoyando sus numerosas obras. Desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, CNEWA ha proporcionado más de $10 millones en ayuda a Ucrania para apoyar iniciativas lideradas por la iglesia, suministrando alimentos, refugio, atención médica y generadores a los desplazados por el conflicto. CNEWA también apoya seminarios y casas de formación religiosa, la Universidad Católica Ucraniana y los ministerios sociales parroquiales de Caritas Ucrania a nivel nacional.

Apoye el trabajo de CNEWA en Ucrania, llamando al 1-866-322-4441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos) o visite cnewa.org/es/donacion.

“Eso es lo que forma a una persona”.

UCU tiene más de 2.500 estudiantes en 12 programas de grado y 18 maestrías. La universidad privada no recibe financiación estatal y se mantiene mediante donaciones y matrículas.

Ivanna Mohyliak, 46, que dirige la oficina de vida estudiantil, dice que la formación está entretejida en el ritmo diario de la universidad y se refleja en su lema, “Una Universidad que Sirve”. Los 480 estudiantes de primer año deben

cursar un curso llamado “Servicio”, en el que “trabajan en grupo y desarrollan ideas para proyectos sociales”, afirma.

Muchos se unen a iniciativas que apoyan a soldados y niños. Otros organizan actividades de alcance que buscan restaurar la comunidad y un sentido de estabilidad para quienes han sido desplazados por la guerra con Rusia.

Andriy Hlushko, en segundo año de teología, vive en el Collegium, la residencia del campus universitario, donde la vida

En Kiev, la gente hace fila para recibir una comida caliente ofrecida por Caritas-Spes, después de que los ataques rusos dejaran sin electricidad sus hogares. Opuesto: el padre Yuriy Karvatskyi, de pie, escucha a un orador en una conferencia de educadores que él mismo organizó en Lviv.

cotidiana se moldea con intencionalidad.

Hlushko dice que ha aprendido mucho de Casa Emaús, un hogar para adultos con necesidades especiales, que está integrado en el Collegium. En esos encuentros intencionados diarios, dice, uno aprende a aceptar a las personas incondicionalmente —una práctica que importa para cualquiera que más adelante moldee instituciones, políticas y comunidades.

Este pasado invierno, el trabajo voluntario de Hlushko incluyó viajar al frente en la región de Zaporiyia con el coro estudiantil de UCU para cantar villancicos y pasar tiempo con comunidades bajo la constante presión de la guerra.

La hermana Mariia Radist Hrynyk, I.V.E., subdirectora del Collegium, coordina una vía de formación que acompaña el estudio académico. Su propósito, dice, es ayudar a los jóvenes adultos a crecer espiritualmente y a dar testimonio de fe en sus acciones y comportamientos.

Anzhelika Stakhovska, 37, recién graduada de la UCU, se incorporó a la oficina nacional de Caritas-Spes Ucrania —el brazo benéfico de la comunidad católica romana en Ucrania— en 2022.

“Tenía un gran trabajo”, dice. “Pero, para mí, sin misión. Quería hacer algo que tuviera sentido y poner mis talentos al servicio de mi país”.

Formada como lingüista, comenzó como traductora y luego pasó a la salvaguardia —un campo

“En una crisis humanitaria, la iglesia debe saber cómo ayudar profesionalmente”.

que en aquel momento apenas disponía de recursos en ucraniano. Con sólidos conocimientos de inglés y acceso a formación internacional, comenzó a traducir las mejores prácticas globales en políticas. Ayudar a construir el sistema de salvaguardia desde cero se convirtió en su logro central y en el tema de su tesis de maestría en el Instituto de Liderazgo y Gestión de UCU.

“Este es el único programa en Ucrania para organizaciones sin ánimo de lucro”, afirma. “Los

programas en el extranjero no proporcionan nuestro contexto [ucraniano]”.

“Durante más de un año y medio de estudio, mi comprensión del sector —y de mí misma dentro de él— cambió por completo”, dice. “Tenemos una obligación moral, espiritual y humana de prestar ayuda de manera que no perjudique la dignidad de una persona”.

El sistema de salvaguardia actual funciona como un mecanismo coherente que incluye formación y

pruebas para el personal y los voluntarios, políticas actualizadas, procedimientos internos y una red regional de coordinadores, afirma. Stakhovska también desarrolló vías de comunicación verificadas con contactos y servicios actualizados diseñados para informes que funcionan en tiempo real. Caritas-Spes ha crecido rápidamente bajo las demandas humanitarias de una guerra que está en su cuarto año. Según la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania,

En iglesias y confesiones, la compasión se combina con competencia.

al menos 15.000 civiles han muerto y más de 40.000 han resultado heridos; afirma que, dado que la verificación es difícil en zonas de acceso limitado, el número real probablemente sea mayor.

“Al comienzo de la invasión a gran escala [en 2022], había 15 personas en la oficina nacional”, dice Stakhovska. “Ahora tenemos más de 100”.

Caritas-Spes opera cerca de las líneas del frente en el este de Ucrania, dentro de las diócesis de Járkov–Zaporiyia y de Odesa–Simferópol, donde las comunidades católicas han sido históricamente pequeñas. La organización tuvo que esforzarse mucho para superar la percepción de que su misión era solo “ayudar a los suyos”.

La confianza, ha aprendido Stakhovska, se construye de manera pequeña y constante, y no todas las prioridades y valores clave, como la base espiritual del trabajo, pueden plasmarse en un lenguaje político.

“La doctrina social de la Iglesia católica me dio una base interior”, dice. “No paraba de recordarme que en el centro de todo debe estar la dignidad de la persona humana”.

Las instituciones eclesiásticas en Ucrania —católicas y ortodoxas— están pensando cada vez más a largo plazo, no solo en responder a crisis, sino también en invertir en equipos y formación que sostengan a las comunidades durante la guerra y la reconstrucción.

Estos programas apuntan a un cambio mayor: en iglesias y confesiones, la compasión se combina con competencia.

“La competencia sin valores es peligrosa, y los valores sin competencia no siempre funcionan”, dice Myroslava Chekh, 41, que dirige el programa de posgrado en gestión y administración pública de la UCU.

Kateryna Lutsyk asiste a clases en la Universidad Católica Ucraniana de Lviv.

Describe el liderazgo como una forma de servicio y como poder reimaginado como responsabilidad y rendición de cuentas hacia las personas.

El padre Serhiy Dmytriyev, que trabaja en el departamento de servicios sociales de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, describe el liderazgo como una práctica disciplinada de servicio que convierte a la iglesia en una parte activa de la sociedad civil.

También es presidente del consejo de Eleos Ukraine, que une a 15 organizaciones regionales en una red vinculada a la iglesia que coordina y ofrece asistencia estructurada a personas vulnerables.

Un enfoque distinto es la atención al trauma. En tiempos de guerra, los sacerdotes suelen ser el primer punto de estabilidad,

y Eleos ha puesto en marcha formación interconfesional a largo plazo en acompañamiento, apoyo en crisis y vías de derivación a profesionales cualificados de la salud mental.

“Estamos preparando a las personas tanto para la iglesia como para el entorno social más amplio”, afirma. “En una crisis humanitaria, la iglesia debe saber cómo ayudar profesionalmente”.

Algunos miembros del equipo de Eleos estudian en el Instituto de Liderazgo y Gestión de UCU, y la organización ha recurrido a la experiencia de la universidad para la planificación estratégica —una cooperación práctica que, según él, es una de las formas más honestas de diálogo ecuménico.

Solomia Maksymovych, directora del instituto UCU, afirma que el programa de posgrado en gestión de organizaciones sin ánimo de lucro “ofrece una visión completa de cómo construir una organización de la sociedad civil, desde la estrategia hasta la gestión de proyectos” y atrae tanto a jóvenes profesionales como a líderes experimentados con maestrías y experiencia en gestión.

La graduada Kateryna Lutsyk, 29, dirige ahora un espacio de apoyo para veteranos en Jmelnytskyi, en el oeste de Ucrania, donde ayuda a soldados y sus familias a volver a la vida civil.

Al graduarse en la facultad de medicina, Lutsyk se alistó como médica voluntaria de combate en una unidad de asalto aéreo. Sirvió desde 2015 hasta 2021. Durante la incursión militar rusa en el este de Ucrania, se desplazó con el batallón a través de múltiples sectores, salvando más de 200 vidas, hasta que el vehículo sin blindaje en el que viajaba fue atacado por francotiradores. Quedó con daños irreversibles: una hemorragia cerebral, sordera en un oído y atrofia parcial de sus

nervios ópticos. Ahora recibe tratamiento y monitorización cada seis meses para reducir el riesgo de ictus.

Adaptarse a la vida civil llevó tiempo, dice sobre sus desafíos, pero pronto se dedicó a la defensa, promoviendo internacionalmente —incluyendo en las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Senado de EE. UU.— el reconocimiento de las mujeres en el ejército ucraniano. Las mujeres que habían servido en combate eran registradas como cocineras o costureras, un borrado burocrático que también significaba la pérdida de protecciones, salarios y beneficios. En 2019, Ucrania aprobó una ley que otorgaba a las mujeres acceso a 63 roles de combate y 450 puestos no combatientes que antes estaban cerrados a ellas.

Lutsyk estaba en Jmelnytski tres años después, cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala. Ella dice que ella y otros veteranos habían estado advirtiendo sobre una invasión a gran escala, preparando, planificando entrenamientos y esbozando protocolos de emergencia.

En pocas horas tras la invasión, el centro de la ciudad se llenó de cientos de personas. “Se podía ver miedo en los ojos de todos, y querían que alguien les dijera qué hacer”, recuerda.

Su nueva misión se cristalizó en este momento de crisis, y decidió que el programa de posgrado en UCU le proporcionaría el marco —valores, herramientas y comunidad— y las habilidades para liderar un equipo, construir un sistema e impulsar cambios que hagan realidad su nueva misión.

“Esto no es solo educación formal”, dice. “Se trata de la dignidad de cada persona”.

Anna Klochko es una periodista multimedia con base en Kiev.

ELLOS CAMINAN CON LOS UCRANIANOS EN LOS MÁRGENES

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Al Borde del Colapso

Con la escasez de suministros y personal médico, el sector de salud de Gaza lucha por ofrecer la atención tan necesaria por Diaa Ostaz

En Gaza de la posguerra, la supervivencia es una negociación diaria, no un derecho garantizado.

Los ataques aéreos han cesado, pero las consecuencias de dos años de bombardeos —que han matado al menos a 71.000 personas— siguen visibles en hospitales, clínicas y refugios abarrotados.

El sistema de salud de Gaza ya era frágil antes de comenzar la guerra en octubre 2023, después de que Israel invadiera Gaza en represalia por el ataque de Hamás contra civiles en Israel, que incluyó la muerte de 1.200 personas y la toma de 254 rehenes.

Entonces, Gaza contaba 38 hospitales con 3.680 camas. En enero 2026, 18 hospitales operaban parcialmente, con unas 1.700 camas, una reducción del 54% en su capacidad. Durante la guerra, desaparecieron especialidades médicas enteras; la cirugía cardíaca, los trasplantes de órganos y tratamientos oncológicos avanzados se detuvieron por completo o funcionaron de forma simbólica.

Los hospitales sobrevivientes trabajan con una escasez constante de electricidad, combustible, personal médico y suministros. Más de 1.700 trabajadores médicos, incluidos 150 médicos especializados, murieron durante la guerra, y al menos 700 profesionales de la salud se marcharon, lo que creó una fuga de cerebros duradera, según la Unidad de Información de Salud de Gaza.

Tras el alto al fuego de octubre pasado, miles de pacientes regresaron al Hospital Árabe

Las ambulancias trasladan pacientes desde Khan Younis, en la Franja de Gaza, hasta el cruce fronterizo de Rafah para que reciban tratamiento médico en Egipto.

Al-Ahli con afecciones de salud desatendidas durante los bombardeos, desplazamientos y la atención enfocada en la supervivencia.

En una entrevista tres meses después del alto el fuego, el Dr. Maher Ayad, director del hospital, declaró: “Los problemas médicos siguen empeorando debido a la escasez de medicamentos y suministros. Hasta ahora, los hospitales de Gaza no han recibido medicamentos, equipos ni suministros necesarios para los pacientes”.

Durante la guerra, Al-Ahli, como otros hospitales de Gaza, priorizó los casos de traumatología de emergencia. Las lesiones por ataques aéreos, heridas por derrumbes de edificios, quemaduras y amputaciones por metralla consumieron los quirófanos y agotaron al personal médico. Las cirugías electivas y el tratamiento de enfermedades crónicas se pospusieron indefinidamente.

Desde el alto al fuego, el Dr. Ayad ha visto el retorno de pacientes con cáncer y con enfermedades abdominales, como hernias y afecciones de la vesícula biliar.

El hospital fue bombardeado varias veces durante la guerra y, en enero, funcionaba en edificios con infraestructura dañada.

Departamentos enteros requirieron reconstrucción, mientras otros funcionaban con equipo limitado y soluciones improvisadas.

“Necesitamos reparaciones importantes, nuevos equipos y suministros, especialmente para pacientes que requieren vendajes diarios para sus heridas”, declaró el Dr. Ayad.

Al momento de la publicación, en Gaza, el 73% de los medicamentos esenciales estaban agotados, incluyendo anestésicos y medicamentos de cuidados

intensivos. Tan solo en el Hospital Al-Ahli, más de 150 pacientes requerían atención diaria de heridas relacionadas con la guerra que habían permanecido sin tratamiento durante meses.

“Necesitamos antibióticos urgentemente, en particular antibióticos especializados basados en cultivos y pruebas de sensibilidad”, declaró el Dr. Ayad.

“Pero las pruebas de laboratorio avanzadas son prácticamente inexistentes en Gaza”.

Este colapso de los diagnósticos se ha extendido por Gaza. De las siete máquinas de resonancia magnética que había en Gaza antes de la guerra, ninguna funcionaba en enero. Solo seis de los 17 tomógrafos funcionaban; y la mayoría funcionaba intermitentemente debido a cortes de electricidad, falta de repuestos y personal con capacitación insuficiente.

“Nuestro tomógrafo funciona una vez cada dos o tres días, mientras los pacientes con cáncer esperan sus condiciones se agrava”, dijo la Dra. Ayad.

Boshra Awad, 75, residente de Gaza, es una de muchos pacientes cuya salud se deterioró durante la guerra.

Su enfermedad comenzó repentinamente. “Me desperté con un dolor intenso en la pierna”, recordó. “Mis hijos me llevaron en silla de ruedas. El médico me drenó líquidos de la rodilla, pero luego se me hinchó la pierna y no podía caminar”.

Tras el alto el fuego, ingresó en el Hospital Al-Ahli y fue operada, a pesar de su debilitado corazón, un riesgo agravado por la escasez de herramientas de diagnóstico y medicamentos.

“Gracias a Dios estamos en el hospital y nuestra condición es estable”, dijo Awad desde su cama de hospital, con su hija a su lado.

“Antes de la guerra, la vida era

RESPONDIENDO A LAS NECESIDADES HUMANAS

mucho mejor. Ahora todo es más difícil”.

“Las calles están destruidas, el transporte es muy difícil y el frío lo empeora todo”, continuó. “Los enfermos no lo pueden soportar, pero ¿qué podemos hacer? Es lo que Dios escribió para nosotros”.

Su experiencia refleja una crisis de salud pública más amplia. Con el 85% del servicio de agua y alcantarillado fuera de servicio, las infecciones, enfermedades crónicas y de la piel se han propagado con rapidez, especialmente entre los desplazados que viven en tiendas de campaña y refugios improvisados donde la higiene es casi imposible.

“Sin una paz verdadera, estos problemas continuarán”, dijo el Dr. Ayad. “La paz es la única manera de que la vida vuelva a la normalidad”.

Para muchas familias, el alto el fuego no acabó con su miedo, lo transformó: del miedo a una muerte súbita al miedo a un deterioro lento con una muerte dolorosa.

“Esperamos a que cesaran los bombardeos para poder operarlo”, dijo Mazen Sakani, cuyo hermano, herido durante la guerra, fue operado en Al-Ahli.

“Salió de la cirugía y no hay medicamentos para él”, dijo Sakani.

“La ayuda humanitaria no es un favor. Es una obligación legal”.

“¿Adónde vamos? ¿Dónde conseguimos los medicamentos?”

En toda Gaza, el 71% de los suministros médicos, incluyendo gasas, suturas, desinfectantes y yeso, no estaban disponibles a mediados de enero. Hasta los suministros básicos para curar heridas estaban racionados, lo que obligó a los médicos a reusarlos.

“Mi sobrino murió en la guerra”, dijo Sakani. “Ahora ni siquiera podemos encontrar medicamentos para los vivos”.

El invierno ha empeorado las condiciones. “No hay mantas ni ropa de cama adecuada”, añadió. “Dicen que está llegando la ayuda,

Un médico atiende a un niño en una clínica móvil del Consejo de Iglesias del Cercano Oriente en Gaza.

Derecha: Shaimaa Abu Reida y su hija, Jumana Al-Najjar, de 3 años, esperan en Khan Younis a ser trasladadas a Egipto para recibir atención médica.

pero no vemos nada y nos estamos asfixiando”.

Las organizaciones humanitarias, que siguen siendo un recurso vital en estas condiciones, enfrentan restricciones operativas que amenazan su capacidad operativa.

El 1 de enero, Israel anunció que revocaría las licencias de 37 grupos humanitarios que trabajan en los Territorios Palestinos de Gaza y Cisjordania, desde el 1 de marzo, incluyendo a los que apoyan iniciativas de atención médica en Gaza. Sin embargo, el Tribunal Supremo israelí emitió una orden judicial temporal el 27 de febrero bloqueando la prohibición, después de que 17 de estos grupos presentaran una petición ante el tribunal el 22 de febrero.

El Consejo de Iglesias del Cercano Oriente (NECC), que presta servicios médicos y humanitarios en toda la región y colabora con CNEWA en Gaza, es uno de los afectados por esta política.

“Representamos a las iglesias ortodoxa, católica, anglicana y protestante, y siempre hemos operado de forma transparente y legal”, declaró Moussa Ayad, miembro de la junta directiva.

A pesar de la destrucción de sus instalaciones, NECC ha seguido brindando atención médica en sus tres clínicas móviles, reubicadas repetidamente durante la guerra. En enero, dieron más de 1.000 servicios médicos diarios, en especial a los desplazados que sufren

Conexión CNEWA

undia nulluptatem ut entem qui as vollia arcilit et volent que cusandam CNEWA trabaja con sus socios en la Franja de Gaza a través de su agencia operativa en el Medio Oriente, la Misión Pontificia para Palestina. Durante años ha apoyado al único hospital cristiano de Gaza, Hospital Árabe Al-Ahli, que continúa atendiendo a pacientes a pesar de haber sido atacado múltiples veces durante la guerra entre Israel y Hamás; y de la escasez de suministros y equipos médicos. CNEWA/PMP ha subvencionado durante mucho tiempo la labor del Consejo de Iglesias del Cercano Oriente, incluyendo sus clínicas de maternidad, sus servicios móviles de asistencia comunitaria y sus puestos de control médico, ahora destruidos.

Apoye la labor de CNEWA en Gaza, llamando al 1-866-3224441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos), o visite cnewa.org/es/donacion.

desnutrición, infecciones cutáneas y enfermedades respiratorias y relacionadas con el frío y el hacinamiento.

La organización benéfica internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) también se vio afectada por la decisión de Israel. En ese momento, la organización sostenía una de cada cinco camas de hospital en Gaza y asistía a uno de cada tres partos.

“Solo en 2025, MSF trató más de 100.000 casos de trauma y realizó casi 23.000 cirugías”, declaró Claire Nicolet, coordinadora de emergencias de MSF.

MSF también proporcionó cientos de miles de consultas externas, sesiones de salud mental

y millones de litros de agua potable: servicios esenciales en medio de la destrucción y el colapso de la precaria infraestructura pública de Gaza.

Restringir las organizaciones humanitarias, afirmó Nicolet, llevaría a un sistema ya colapsado a un fracaso irreversible.

“La ayuda humanitaria no es un favor”, afirmó. “Es una obligación legal”.

Las clínicas de NECC y MSF operan como sistemas de salud paralelos, llegando a comunidades a las que las instituciones formales no pueden atender.

“Cuando oigo la palabra ‘cierre’, me da escalofríos”, declaró Moussa Ayad de NECC.

“No es nada fácil después de años de brindar servicios continuos al público. El sistema de salud está al borde del colapso, y retirar las licencias a esas instituciones provocará un colapso mayor”.

Mientras los principales hospitales luchan por sobrevivir, Caritas Jerusalén, miembro de Caritas Internationalis, organización benéfica global de la Iglesia católica, optó adaptarse en lugar de retirarse.

“Caritas ha estado presente en Gaza mucho antes de la guerra”, afirmó el Dr. Jihad al-Hessi, su consultor médico.

Durante la guerra, las clínicas de Caritas fueron desplazadas repetidamente, junto con la población local, de Gaza a Rafah, Deir al-Balah y Nuseirat, y luego de regreso a Rafah y Khan Younis.

A mediados de enero, Caritas gestionaba nueve puntos médicos en Gaza (tres de ellos brindaban atención avanzada) y trabajaba en coordinación con el Ministerio de Salud palestino para abrir un décimo centro en la ciudad de Gaza.

Caritas Jerusalén atiende a más de 1.000 personas diariamente para enfermedades infecciosas, crónicas, desnutrición y salud materna, afirmó el Dr. Hessi.

Pero esta flexibilidad no puede compensar el colapso de la atención secundaria y especializada, añadió.

“Más de dos tercios de los hospitales de Gaza fueron destruidos o quedaron inoperativos. La atención primaria ayuda a reducir la presión, pero no puede reemplazar un sistema hospitalario funcional”, afirmó.

“Esperamos que las guerras terminen y que la paz prevalezca, no solo en Gaza, sino en todo el mundo”.

Amediados de enero, más de 19.500 pacientes requirieron evacuación médica urgente,

“Ahora ni siquiera podemos encontrar medicamentos para los vivos”.

y se informó que al menos 1.200 murieron desde el comienzo de la guerra mientras esperaban permiso para salir.

El cruce de Rafah entre Gaza y Egipto —entonces el único cruce terrestre hacia la Franja de Gaza— cerró en mayo 2024 tras una invasión militar israelí, aumentando la crisis humanitaria.

Pero con el inicio de la segunda fase del alto el fuego, el cruce reabrió el 2 de febrero de forma limitada y bajo estricta supervisión. El paso por el cruce para tratamiento médico quedó estrictamente restringido; las autoridades israelíes otorgaban permisos solo a los casos más críticos y bajo condiciones complejas, incluyendo que los pacientes demostraran que sus enfermedades no podían ser tratadas en Gaza. Sin embargo, incluso las aprobaciones eran limitadas e impredecibles.

Durante los primeros tres días de la reapertura, se suponía que 150 pacientes saldrían con 300 acompañantes, pero las restricciones israelíes limitaron ese número a 96 personas (pacientes y acompañantes). El cruce se cerró el 6 y el 7 de febrero, al parecer debido a una confusión sobre el procedimiento, antes de reabrirse.

Shaimaa Abu Reida, cuya hija de 3 años resultó herida por fragmentos de cohetes israelíes el pasado agosto, había solicitado permiso para cruzar a Egipto. Su hija sufrió graves lesiones internas en el hígado, el estómago y los intestinos.

“El tratamiento en Gaza es casi imposible”, informó Abu Reida el 3 de febrero mientras esperaba en el Hospital Al-Amal de Khan Younis, al sur de Gaza, donde la Organización Mundial de la Salud

Un palestino herido pasa junto al hospital Al-Shifa, prácticamente destruido, en la ciudad de Gaza.

preparaba a los pacientes para el cruce. Quienes recibieron autorización fueron trasladados en autobús a Rafah, acompañados por vehículos militares israelíes.

“Solo acepté viajar porque mi hija necesita atención”, dijo. “Confiamos en Dios y esperamos que se recupere y regrese a casa. Una vez que mejore, regresaremos a Gaza de inmediato”.

Para Sabah al-Raqab, 56, regresar a Gaza en febrero fue más arduo que cruzar a Egipto para recibir tratamiento por una grave afección cardíaca en marzo 2025. Cuando la Embajada de Palestina en Egipto le informó que tenía permiso para regresar a Gaza con su hija de 17 años, pensó que su calvario había terminado.

“Nuestra alegría fue indescriptible”, dijo el 5 de febrero desde Al-Mawasi, donde vivía en un refugio temporal con su esposo e hijos, entre otros desplazados. “Estaba lista para vivir en una tienda de campaña, con tal de regresar”.

Pero su regreso a casa se convirtió en una serie de humillaciones: horas de espera en el puesto de control israelí cerca al cruce fronterizo y repetidos registros y confiscación de pertenencias, incluyendo medicamentos esenciales y juguetes infantiles. Desde allí, ella y otras personas fueron trasladadas a Khan Younis en un autobús rodeado de jeeps militares antes de ser interrogadas.

“Gaza es mi país”, dijo. “¿Por qué necesito permiso para entrar?”.

A pesar de haber perdido su hogar en Khan Younis y todas sus posesiones en la guerra, Raqab insistió en que se quedaría en Gaza.

“Prefiero sentarme en los escombros o bajo un árbol antes que ser una refugiada fuera de Gaza”.

El periodista Diaa Ostaz informa desde Gaza.

GAZA ESTÁ AL BORDE DEL ABISMO

No podemos evitar que los sistemas de salud colapsen.

Pero con su apoyo, CNEWA puede garantizar que los profesionales de la salud de la iglesia puedan seguir sanando, tratando y cuidando a los más vulnerables.

cnewa.org/es/donacion

Vea más de cerca lo que está sucediendo en Gaza en este video

La Iglesia como Hospital de Campaña

Las iglesias orientales de la India llegan a los márgenes de la sociedad, brindando dignidad en la vida y en la muerte a todos

Texto de Anubha George con fotografías de Sajeendran V.S.

Nacido con discapacidades intelectuales y del desarrollo, Vipin

Valiyannukaran ha necesitado cuidados las 24 horas del día durante toda su vida. Su abuela fue su principal cuidadora, mientras que su madre, Mary, trabajaba como cocinera en un convento. Cuando su abuela falleció hace cuatro años, Mary se convirtió en la única cuidadora de Vipin. Mary perseveró ante las dificultades, hasta que le diagnosticaron párkinson y depresión hace dos años.

La hija de Mary los invitó a vivir con ella, su esposo, sus cuatro hijos y sus suegros, pero la situación empeoró rápidamente con discusiones casi diarias. Un familiar sugirió entonces que Vipin, 37, y Mary, 64, vivieran en el Instituto Damien.

El Instituto Damien está situado en las colinas de Mulayam, en el distrito de Thrissur, Kerala, al sur

de la India. Sus 74 hectáreas están plantadas con piñas, plátanos y cocoteros, y en las zonas bajas se cultiva arroz.

El instituto, fundado en 1953, es un apostolado de la arquieparquía católica sirio-malabar de Trichur y lleva el nombre de San Damián de Veuster, un sacerdote belga que atendió a personas con la enfermedad de Hansen (comúnmente conocida como lepra) desterradas a la isla hawaiana de Molokai. Contrajo la enfermedad y falleció a los 49 años en 1889.

La hermana Lissy Valloppally dirige el Instituto Damián. Antes de llegar hace tres años, trabajó en un hospital para leprosos en Hyderabad, India.

“Tenemos 42 pacientes aquí en total”, dice. “La mayoría padece problemas de salud mental, como esquizofrenia, manía, etc. También hay cuatro pacientes de lepra que llevan años sin síntomas, pero no

tienen adónde ir, así que se quedan aquí. Hay algunos pacientes que acuden a consulta externa”.

Pathu Muthu, 92, tiene deformidad en las manos y los pies debido a la lepra. “Lleva aquí 38 años”, dice la Hermana Lissy. “Le han dado el alta, pero todavía necesita que le curen las manos y los pies dos veces por semana o le huelen mal”.

Un médico visita el instituto dos veces al mes y un psiquiatra lo hace mensualmente. Los residentes pueden recibir fisioterapia semanalmente y análisis de sangre mensualmente. El personal, compuesto por 10 personas, incluye enfermeras, cuidadores y administradores.

Las mejoras en la salud pública a nivel mundial han prácticamente

El padre Shaju Chirayath visita a Joy Thaliyan, paciente del Programa de Cuidados Paliativos Hrudaya.

RESPONDIENDO A LAS NECESIDADES HUMANAS

erradicado la enfermedad — alrededor del 95% de la población mundial no es susceptible— y no es una enfermedad contagiosa que se transmita por vía sexual o embarazo.

India declaró la erradicación de la lepra en 2005, en el marco de su Programa Nacional de Erradicación de la Lepra. Las cifras gubernamentales muestran que la tasa de prevalencia de la lepra en India se redujo de 57,2 por cada 10.000 personas en 1981 a tan solo 0,57 en 2025. Sin embargo, cada año se reportan entre 120.000 y 130.000 nuevos casos de lepra en India, lo que representa casi el 60% de los nuevos casos a nivel mundial.

El Instituto Damien tenía 350 pacientes con lepra. Alcanzó su

máximo auge en 1962. Cuando el gobierno declaró la erradicación de la lepra, el instituto cambió su misión para atender principalmente a personas con problemas de salud mental.

“Después de la COVID-19 en 2020, también acogimos a algunos pacientes que no tenían adónde ir”, comenta el padre Simson Chiramel, director del instituto. En 2020, justo antes de la llegada de la COVID-19, Jaison Johnson, de 29 años, se graduó en economía y trabajaba en una farmacia mientras controlaba su esquizofrenia.

Durante la pandemia, Johnson, su madre y su hermano, quienes también padecen problemas de salud mental, deambulaban por las calles día y noche. Un familiar los

llevó al Hospital Jubilee Mission, también parte de la red médica de la arquieparquía de Trichur, pero se negaron a tomar la medicación recetada. Cuando la salud mental de Johnson se deterioró aún más, ingresó en el hospital durante dos meses. Su médico lo remitió al Instituto Damien, donde reside desde hace dos años. “Trabajamos con los residentes para que sean más independientes”, dice el padre Chiramel. “Cuando se combina el amor con el cuidado, se les da un sentido de pertenencia”.

Ayyappan Kutty, 80, está en buena forma, una ventaja de haber pasado la vida trepando cocoteros y recogiendo la fruta. Vive en Karalam, donde cuida de su hermana Shantha,

“Cuando se combina el amor con el cuidado, se les da un sentido de pertenencia”.

54, a quien le diagnosticaron cáncer de mama metastásico. Sus otras hermanas, Kochumol y Valleyamma, tienen necesidades de salud mental.

Los cuatro hermanos reciben el apoyo del Programa de Cuidados Paliativos Hrudaya, una iniciativa de acción social de la eparquía católica sirio-malabar de Irinjalakuda. La eparquía cuenta con 260.000 católicos siriomalabares y unas 140 parroquias. El personal del programa, compuesto por 30 personas, atiende a 1.500 familias.

“Ofrecemos atención integral gratuita a personas postradas en cama por afecciones como cáncer, accidentes cerebrovasculares, lesiones de médula espinal y otras enfermedades complejas de difícil recuperación”, afirma el director, el padre Shaju Chirayath.

“Proporcionamos medicamentos gratis a las personas que reciben cuidados paliativos”, afirma. “Nos aseguramos de que quienes más lo necesitan tengan acceso a medicamentos esenciales que pueden ayudar a mejorar su calidad de vida”.

En la aldea de Vellani, Jewel Mary Jijoy, 6, padece una enfermedad poco común que puede causar convulsiones y defectos en las extremidades.

La madre de Jewel Mary, Dhanya Jijoy, es su principal cuidadora. “Es difícil cuidarla porque necesita atención las 24 horas”, explica la señora Jijoy. Su hermano, 14, y su hermana, 9, ayudan en todo lo que pueden.

El padre de Jewel Mary conduce un taxi en otra ciudad y regresa a casa cada fin de semana. Sus ingresos no son suficientes para

La hermana Lissy Valloppally visita a Juvan en el Instituto Damien. Opuesto: Una enfermera recibe a un paciente con cáncer del Programa de Cuidados Paliativos Hrudaya.

Conexión CNEWA

CNEWA acompaña a las iglesias católicas sirio-malabar y sirio-malankar de la India en sus ministerios sociales, sirviendo a las poblaciones vulnerables y marginadas. El apoyo de CNEWA al Instituto Damien incluye fondos para sus operaciones, y alimentos y medicinas para sus pacientes. Una subvención de CNEWA al programa de Cuidados Paliativos Hrudaya proporciona camas de aire para la prevención de llagas; cilindros de oxígeno para asistencia respiratoria; sillas de ruedas para movilidad y accesibilidad; congeladores móviles para almacenar medicamentos sensibles a la temperatura y ambulancias. CNEWA también financia el programa de becas de la Sociedad de Servicios Sociales Malankara para niños dalit.

Apoye la labor de CNEWA en India, llamando al 1-866-322-4441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos) o visite cnewa.org/es/donacion.

mantener a la familia ni para cubrir las necesidades de salud específicas de Jewel Mary.

“Un coordinador de Hrudaya nos contó sobre la condición de esta familia”, dice el padre Chirayath. “Vinimos y vimos cómo podíamos ayudarlos. Hrudaya paga los medicamentos de Jewel Mary, que cuestan casi $250 al mes”.

“Si no fuera por Hrudaya, no sé cómo nos habríamos arreglado”, dice la señora Jijoy, quien asiste a la iglesia a diario. “Jesús obra de maneras misteriosas”.

Joy Thaliyan, 56, de Thumbakode, se ganaba la vida para su familia como leñador hasta que una caída de un árbol de

caucho hace siete años lo dejó paralizado.

“La situación es difícil”, dice su esposa, Annie Joy. “Pero Hrudaya es muy servicial. El padre Shaju nos visita con regularidad, y eso nos da mucho apoyo y consuelo”. El padre Chirayath dice que Hrudaya también ofrece visitas médicas y de enfermería, y ayuda a las personas con necesidades relacionadas con la salud, como la entrega de pañales. “Es importante que nos mantengamos conectados con las personas y no las dejemos socialmente aisladas”, dice. “El apoyo emocional, espiritual y religioso es muy importante para los seres humanos”. El Centro de

“La educación es, sin duda, el mejor regalo que se le puede dar a alguien”.

Hospicio Hrudaya ayuda a quienes requieren cuidados paliativos avanzados.

“Queremos que las personas tengan dignidad tanto en la vida como en la muerte. Por eso son necesarios programas como Hrudaya”, afirma el padre Chirayath.

Desde la década de 1970, Kerala se ha convertido en uno de los estados más ricos y desarrollados de la India. La esperanza de vida es de 73 años para hombres y de 79 para mujeres, impulsada en gran medida por centros de salud profesionales, un alto nivel de alfabetización y un saneamiento mejorado.

Más de 5 millones de keralanos trabajan en el extranjero, principalmente en los estados del Golfo Pérsico, lo que contribuye significativamente a la riqueza del estado. La economía se basa principalmente en el sector servicios, y depende en gran medida del turismo, la atención médica, la tecnología de la información y el comercio, más que de la industria manufacturera. El ingreso per cápita promedio en Kerala es de $1.950, según las estadísticas gubernamentales de 2024-2025. A pesar del crecimiento socioeconómico y tecnológico, el estado continúa dependiendo de sus iglesias para aliviar la pobreza: más de una cuarta parte de la población de Kerala es cristiana, y las redes de escuelas, atención médica y programas de servicios sociales de las iglesias

impactan tanto a cristianos como a no cristianos.

Además de atender a las personas marginadas, las organizaciones dirigidas por la iglesia brindan capacitación laboral y una financiación significativa para el desarrollo comunitario. También gestionan una extensa red de instituciones educativas y hospitales, especialmente en zonas remotas o desatendidas, comedores sociales y programas de asistencia social para familias que enfrentan dificultades o pérdidas económicas.

Además, la iglesia es un apoyo importante para el gobierno, interviniendo en situaciones de crisis, como desastres naturales, inundaciones y deslizamientos de tierra, cubriendo las carencias de la ayuda gubernamental con apoyo inmediato, que incluye alimentos,

La profesora Brinda Ajith se reúne con niños con necesidades especiales en la Sociedad de Servicios Sociales de Malankara.

medicamentos, agua potable y campamentos improvisados.

Dhiya R.V. juega con sus amigos en el centro comunitario de la Sociedad de Servicios Sociales Malankara (MSSS) en Thiruvananthapuram, capital de Kerala. MSSS es la rama de ministerio social de la arquieparquía católica siriomalankara de Trivandrum.

Dhiya, 9, nació con el síndrome del Triple X, una afección genética aleatoria que se presenta en aproximadamente 1 de cada 1.000 mujeres que nacen con tres cromosomas X en lugar de dos. El síndrome suele ser leve y muchos casos no se diagnostican. Sin embargo, puede causar retrasos en el desarrollo, dificultades de aprendizaje y problemas del habla, la audición y el lenguaje.

La madre de Dhiya se fue con otro hombre tras el diagnóstico, por lo que su abuela paterna la ha criado.

Dhiya tiene una discapacidad auditiva grave, una discapacidad de aprendizaje y presenta hiperactividad.

“Pero venir aquí la ha ayudado”, dice el padre Varghese Kizahakkekara, director de MSSS. “Puede jugar y relacionarse con otros niños como ella”.

Estos niños forman parte del programa Sparsh de MSSS. “Los apoyamos mediante educación, asesoramiento, terapia y clases de comunicación”, dice el padre Kizahakkekara.

Los 15 empleados de Sparsh atienden a 76 niños. Sus maestros también trabajan en escuelas públicas que se han asociado con MSSS para brindar apoyo educativo a niños con necesidades especiales. Sparsh ha implementado un programa de almuerzos, de lunes a sábado, en el complejo de MSSS para más de 100 personas desde 2020. Entre los beneficiarios se

encuentran personas de todas las edades, estudiantes y trabajadores.

“Cualquiera puede venir a comer aquí”, dice el padre Kizahakkekara. “La comida es saludable y, al considerar el menú, tenemos en cuenta que aporta todo: proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales”.

MSSS recibió estatus consultivo especial de las Naciones Unidas en 2016, lo que identifica a la organización eclesiástica como una entidad reconocida por su recepción de subvenciones extranjeras.

“Hemos estado sirviendo a los sectores pobres, necesitados, marginados y no organizados de la población, independientemente de su casta, religión o género”, dice el padre Kizahakkekara, señalando que el ministerio sirve a todo el subcontinente indio.

Entre otros grupos marginados de Kerala, MSSS ayuda a viudas, a través del programa Sneha Suraksha, así como a niños dalit. Sneha Suraksha, que depende principalmente de donaciones de feligreses y benefactores, apoya a 130 madres solteras con un estipendio mensual de $11.

“Intentamos, con nuestra modesta contribución, mejorar las estructuras socioeconómicas de las viudas que también son madres solteras”, dice el padre Kizahakkekara.

MSSS ofrece becas a niños de la comunidad dalit marginada. Las becas se utilizan para libros, cuotas escolares y matrícula, y para el pago de préstamos estudiantiles.

“Hay muchas familias pobres en nuestras parroquias”, dice el padre Kizahakkekara.

“La educación es, sin duda, el mejor regalo que se le puede dar a alguien”.

Anubha George es columnista y escritora para diversas publicaciones en Kerala, India.

CUIDADO PARA TODOS, INCLUSO PARA LOS QUE MENOS TIENEN.

En todo el mundo, la iglesia trabaja cuidando de los pobres, los enfermos y los olvidados.

Su donación apoya los programas de la iglesia para los más vulnerables.

cnewa.org/es/donacion

Vea la labor de la iglesia entre los más vulnerables de India en este video u

Con sombreros y abrigos de invierno, un pequeño grupo de peregrinos reza en voz baja el Ave María en una iglesia en la cima de una montaña en Annaya, Líbano. Está dentro de la Ermita de los Santos Pedro y Pablo, un complejo monástico donde por casi tres décadas vivió el célebre monje maronita, San Chárbel Makhlouf.

Los gruesos muros de piedra bloquean los fuertes vientos invernales. El único sonido sobre las antiguas baldosas son los pasos de los peregrinos que caminan de la iglesia a la celda del santo y luego a la capilla. El silencio se inunda de consuelo y contemplación.

Poco antes de las nueve, tras terminar sus oraciones, los peregrinos salen y encuentran una vista espectacular del Líbano, desde sus montañas nevadas hasta el mar Mediterráneo —el lugar está estituado a 4.300 pies sobre el nivel del mar y a 42 millas al norte de Beirut.

Es el día 22 de enero, cuando miles de peregrinos, libaneses y no libaneses, se reúnen en Annaya para la peregrinación mensual en honor a San Chárbel, yendo por un camino sinuoso hacia el Monasterio de San Maroun. Construido en 1828 tras la fundación de la ermita, el monasterio alberga la tumba y las reliquias del ermitaño maronita. En la entrada del monasterio, algunos peregrinos recogen y consumen la tierra del lugar de la tumba donde fue enterrado por primera vez. Luego, los peregrinos rezan en la iglesia de San Maroun, encienden velas en el patio y rezan ante su tumba actual.

Peregrinos se dirigen al Monasterio de San Maroun en Annaya, Líbano, en honor a San Chárbel el 22 de enero.

El Santo del Líbano

San Chárbel, un ermitaño desconocido en vida, es venerado en todo el mundo por su fe y milagros

por Laure Delacloche con fotografías de Raghida Skaff

Alemnesh Tafara y Asrati

Beletamengstu, dos mujeres etíopes que trabajan en Líbano, se unieron a la peregrinación.

“Le pido a San Chárbel que me cure. Él es el único que puede”, dice Tafara, 46, que tiene cáncer de mama y no puede pagar la atención médica. Ella y su amiga, ambas trabajadoras domésticas, asisten a la peregrinación mensualmente y llevan aceites sagrados, agua y hojas de roble de vuelta a Beirut. San Chárbel solía rezar a la sombra de un roble, que más tarde se convirtió en reliquia y de la que los peregrinos tomaron hojas y corteza.

Elie Bilem, 34, ha ido mensualmente a la peregrinación por 10 años en acción de gracias por sus oraciones respondidas.

“Le pedí que me buscara trabajo, y lo hizo”, dice el instructor de esquí y dueño del bar. “Aquí me siento tranquilo, reflexiono sobre lo que ha pasado en mi vida y sobre lo que haré después”.

San Chárbel nació como Joseph Makhlouf en 1828 en Bqaa Kafra, un pueblo del Monte Líbano. Ingresó en el Monasterio de San Maroun, comunidad monástica de la Iglesia maronita, iglesia oriental de tradición siríaca en plena comunión con el obispo de Roma. A los 23 años, adoptó el nombre de Chárbel en honor a un asceta cristiano temprano. Fue ordenado sacerdote a los 31 años y, tras pasar 16 años en el monasterio, se retiró a la ermita en 1875. Allí, el padre Chárbel llevó una vida aislada, dedicando sus días a la oración y al trabajo en los campos cercanos, sin verse perturbado por los enormes cambios sociales que se producían en el Líbano, incluida la transición del dominio otomano al francés y británico. Murió la nochebuena de 1898 y fue enterrado en el monasterio,

donde una sustancia aceitosa brotó de su cuerpo incorrupto durante más de 60 años. Fue canonizado en 1977.

Desde su muerte, se han atribuido más de 29.600 milagros a su intercesión, dice el padre

Louis Matar, O.L.M., contable del monasterio y miembro de la Orden Maronita Libanesa, cuya principal tarea es evaluar y registrar estos milagros.

“Alrededor del 10 por ciento de ellos ocurrieron con no cristianos”, dice el padre Matar.

casa, rodeado de fotos y cuadros de su madre.

El 22 de enero de 1993, la señora Shami tuvo un sueño en el que San Chárbel, acompañado por otro monje, le realizó una cirugía y le dijo: “Realicé la cirugía para ayudar a las personas a recuperar su fe. Te pido que visites mi ermita en Annaya el día 22 de cada mes y que asistas a misa regularmente el resto de tu vida”.

Cuando la señora Shami despertó, tenía dos cicatrices en

“Hay 10 millones de maronitas fuera del Líbano, lo que ayuda a difundir la historia de San Chárbel”.

En enero, el monasterio registró dos sanaciones adicionales, una en Estados Unidos y otra en el Líbano.

Pero el milagro que impulsó la devoción al santo fue reportado por Nohad al-Shami, madre de 12 hijos, que sufrió un infarto el 9 de enero de 1993, y quedó parcialmente paralizada. Su hijo mayor, Saad, fue a la ermita la semana siguiente, el 18 de enero, apeló al santo y llevó aceite y tierra benditos a su madre.

“Le dije: ‘Por favor, sana a mi madre, todavía la necesitamos, y si la curas, haremos que se conozca tu nombre en todo el mundo’”, dijo Shami, 72, en una entrevista en su

el cuello, que se abrían y sangraban el 22 de cada mes. Hizo lo que San Chárbel le indicó hasta su muerte el pasado mayo.

Otras personas que han tenido milagros han compartido historias similares de “cirugías” realizadas en un sueño.

Antonio Ishaac, 28, suspendió su tratamiento para la enfermedad de Crohn en diciembre de 2024. En mayo de 2025, fue al monasterio,

Saad al-Shami está parado al lado de una pintura que representa a San Chárbel y a su madre, Nohad al-Shami, quien tuvo una sanación atribuida a la intercesión de San Chárbel.

consumió tierra de la primera tumba del santo y rezó a Jesús y al santo, diciendo: “O me sanas o moriré de esta enfermedad. Lo acepto”.

“Después de dos días, toda una noche, sentí el equivalente a dos años de dolor”, relata. “Cuando desperté, el dolor había desaparecido. Me hice pruebas varios meses después y la enfermedad había desaparecido”.

Su milagro fue registrado en el monasterio el pasado octubre, junto con un milagro relatado por Nancy Nehme, una profesora

universitaria de inglés, que sufría una hernia discal que le causaba un dolor debilitante en la espalda y la pierna.

“Una noche [en 2017], estaba rezando a San Chárbel ante una foto suya, pero no podía dormir y sentía dolor. Así que le dije que estaba decepcionada con él y que no iba a rezarle más, y luego me sentí culpable por decir algo así”, dice.

“De repente sentí a alguien detrás de mí en mi dormitorio y estaba segura de que era San Chárbel”, continúa. “Sentí dos

manos presionándome con fuerza y dándome la vuelta en la cama, cuando oí una voz decir: ‘Tu cuerpo va a ver el cielo’”. Una resonancia magnética en 2024 indicó que el disco estaba “de vuelta a la normalidad”, añadió. “Ahora, a menudo visitamos a San Chárbel; se ha convertido en parte de la familia”.

Roula Talhouk, director del Instituto de Estudios MusulmanesCristianos de la Universidad San José de Beirut, afirma que San Chárbel “es el santo más querido por los libaneses”.

En todo el Líbano, San Chárbel, representado con los párpados entrecerrados, una larga barba blanca y una capucha monástica negra, es un rostro familiar. Su imagen está en innumerables hogares, colgando de los retrovisores y contenido en santuarios exteriores en las esquinas de las calles.

Él “era maronita, hablaba nuestra lengua —el árabe libanés— y permaneció presente [espiritualmente] durante todas las guerras y dificultades que enfrentamos”, dice Talhouk.

“Estos milagros son extraordinarios, y la gente los disfruta”, añade. El monasterio está abierto las 24 horas, lo que fomenta una sensación de proximidad con el santo, dice.

“Todo esto lo convierte en un lugar de peregrinación y oración para teólogos, creyentes y quienquiera que busque respuestas rápidas. Es donde uno tiene la

“Le pido a San Chárbel que me cure. Él es el único que puede”.

mejor oportunidad de experimentar un milagro”, dice.

“Es muy humano, y muy hermoso: los libaneses se permiten hablar con San Chárbel de manera filial”.

La peregrinación mensual a San Maroun puede atraer hasta 30.000 personas — cristianos, drusos, hindúes y musulmanes— y a veces incluso 75.000, dice el padre Matar. Antes del COVID-19, unos 4,5 millones de peregrinos visitaban el monasterio cada año.

“Ahora, con la guerra en Europa y Medio Oriente, recibimos menos visitas”, añade el padre Matar. Aun así, el santuario pasará por 13 toneladas de incienso al año y hasta cinco toneladas de velas al mes.

En diciembre, el papa León XIV se convirtió en el primer papa en visitar el monasterio y rezar en la tumba de San Chárbel.

Antonio Ishaac, que dice que San Chárbel respondió a su oración de sanación, contempla una imagen del santo en el santuario de Annaya, Líbano. Opuesto, ante una multitud de peregrinos en el Santuario de San Chárbel, un sacerdote maronita sostiene una custodia para la adoración eucarística.

“Que no escribió nada, que vivió oculto y silente, pero cuya fama se extendió por todo el mundo”, dijo el papa sobre el legado de San Chárbel.

“El Espíritu Santo lo moldeó para que enseñara la oración a quienes viven sin Dios, el silencio a quienes habitan en medio del bullicio, la modestia a quienes viven para aparentar y la pobreza a quienes buscan las riquezas. Son todos comportamientos a contracorriente, pero precisamente por eso nos atraen”, dijo.

El abad Tannous Nehme recuerda la visita del Papa León

con gran emoción, diciendo que “fue una confirmación de que el camino de la iglesia comienza con la oración, y la vida de San Chárbel demuestra que la búsqueda de Dios es nuestro deber primordial”.

Sin embargo, la fama del santo no ha evitado su malversación para agendas culturales y políticas partidistas.

“En Líbano, la religión es explotada por la política”, dice Talhouk. Se han erigido estatuas de hasta 88 pies de altura y se han organizado grandes procesiones “para señalar la fuerza de la presencia cristiana en ciertas zonas”.

Pero, fuera de Líbano y su política partidista, San Chárbel sigue ganando popularidad. El pasado noviembre, se inauguró en Francia un monasterio dedicado a San Chárbel, mientras que en Nueva York el santuario dedicado al santo en la catedral de San Patricio atrae a miles de personas cada día.

“Hay 10 millones de maronitas fuera del Líbano, lo que ayuda a difundir la historia de San Chárbel. Y las redes sociales también juegan un papel”, porque nuevos milagros se anuncian en estas plataformas, dice Talhouk.

“San Chárbel Makhlouf se ha convertido en un santo universal”, dice el padre Paul Matar, sacerdote de la arquieparquía maronita de Beirut, que forma parte del equipo de formación del seminario patriarcal.

La popularidad del santo “no se debe solo a sus milagros, sino a la profundidad de su vida centrada en Dios”, dice. Él ha observado cómo el santo “es celebrado de una manera popular, litúrgica y profundamente existencial”.

San Chárbel “vivió todo lo contenido en las Escrituras”. Su fe, “radicalmente centrada en Dios”, se caracterizó por el silencio, la oración y el “sacrificio total de sí mismo”, y su espiritualidad fue “interior, fiel y perseverante”, explica.

“En un país marcado por profundas crisis económicas, políticas y sociales, San Chárbel se convierte así en un compañero en el viaje”.

Laure Delacloche es periodista en el Líbano. Su trabajo ha sido publicado por la BBC y Al Jazeera.

Vive la peregrinación mensual a la tumba de San Chárbel en este vídeo de ONE. u

La Última Palabra Perspectivas del presidente por Mons. Peter I. Vaccari

“Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más... Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó”.

(Apocalipsis 21:1,3-4)

En los documentos fundacionales de CNEWA, la carta de la Congregación para la Iglesia Oriental del 10 de marzo de 1926, y la carta del secretario de Estado del 11 de marzo de 1926, el Papa Pío XI estableció la Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente bajo la dirección del arzobispo de Nueva York.

Este año, CNEWA celebra su centenario. Aprovechamos esta oportunidad para conmemorar un momento histórico en el gobierno de CNEWA. Expresamos nuestra profunda gratitud a Su Eminencia, el Cardenal Timothy Dolan, por sus casi 17 años de servicio como director de la junta directiva internacional de CNEWA. Su liderazgo se ha caracterizado por el celo apostólico y el amor por las primeras y las más antiguas iglesias católicas en sus lugares de origen.

A lo largo de los años, motivado por su celo pastoral, ha visitado muchos de los lugares donde CNEWA presta servicios, incluyendo India, Irak, Líbano, Ucrania, Jerusalén, Belén y Palestina. A menudo, estas visitas se realizaron en circunstancias muy difíciles. ¡Cardenal Dolan, gracias!

El 6 de febrero, el arzobispo Ronald Hicks, anteriormente obispo de Joliet, Illinois, fue instalado como el undécimo arzobispo de Nueva York, convirtiéndose en director de la junta directiva internacional de CNEWA. Le ofrecemos nuestras oraciones, nuestra lealtad y nuestro apoyo. Esperamos con interés su liderazgo, su sabio y prudente consejo y sus oraciones. ¡Arzobispo Hicks, bienvenido!

Mientras esta edición de ONE iba a imprenta —y la esperanza de un alto el fuego duradero en Gaza

empezaba a arraigar— la situación en el Medio Oriente, donde trabaja CNEWA, se sumió en otra crisis más con los ataques israelí-estadounidenses contra Irán el 28 de febrero, y la represalia iraní en todo el mundo árabe, poniendo en peligro la vida de decenas de millones de personas.

Mis pensamientos fueron inmediatamente a nuestro personal en nuestras oficinas en Beirut, Jerusalén y Ammán, a sus familias y a las personas a las que sirven. Su labor heroica entre los necesitados es un testimonio extraordinario y vivo del Evangelio y de la misión de CNEWA. Les pido que se unan a mí para orar por ellos y por el regreso inmediato al diálogo, la diplomacia, la justicia y la paz.

CNEWA fue fundada como una respuesta evangélica a las crisis geopolíticas de principios del siglo XX. Hoy, 100 años después, la misión de CNEWA sigue siendo necesaria, quizás ahora más que nunca.

En esta edición de ONE en español sabrá sobre la fundación de CNEWA con el primer artículo de una serie de un año por Michael J. La Civita, director ejecutivo de ONE y director de comunicaciones y marketing, que evocará el centenario de CNEWA. La Civita, que lleva más de tres décadas sirviendo a CNEWA, rastreará los principales hitos de CNEWA y las formas en que CNEWA ha respondido a las necesidades cambiantes de las iglesias orientales, afectadas por los cambios significativos en las regiones donde CNEWA opera.

Esta edición también incluye un informe sobre el casi colapso de la red del cuidado de la salud en Gaza; el compromiso de la iglesia en Ucrania para formar

líderes laicos y profesionales a la sombra del cuarto aniversario de la guerra de Rusia contra Ucrania; el trabajo de las iglesias católicas siro-malabar y siro-malankara en la salud y los servicios sociales en el sur de la India, a pesar de la creciente prosperidad en la región; y un reportaje sobre el enormemente popular Santuario de San Chárbel en el Líbano y su patrón, un monje de renombre internacional.

Como en ediciones anteriores, ONE también ha planeado artículos adicionales, concretamente sobre los crecientes desafíos diarios de los ucranianos bajo ataques rusos continuos, y la creciente devoción al padre Miklos Soja, sacerdote greco-católico húngaro, cuya vida fue dedicada al cuidado pastoral de la comunidad gitana en el este de Hungría, por Laura Ieraci, directora de ONE

El cardenal Timothy M. Dolan, a la derecha, saluda al entonces obispo Ronald A. Hicks de Joliet, Illinois, en una conferencia de prensa el 18 de diciembre, en la que se anunció al obispo Hicks como el próximo arzobispo de Nueva York.

Mi columna de diciembre de 2025 ofreció reflexiones sobre cómo podríamos afrontar el centenario. Mi esperanza es que sigamos abiertos al movimiento del Espíritu, la intercesión de la Virgen María y la misericordia diaria de Dios para guiar nuestro camino, nuestras alianzas y nuestras estrategias. Mi esperanza en este centenario es que sigamos abiertos y nos esforcemos por ampliar las oportunidades para construir una cultura de encuentro y diálogo a nivel ecuménico e interreligioso.

Mi oración más sincera es que el pasaje bíblico del Apocalipsis citado arriba provoque en nosotros una profunda pasión por ser agentes de sanación y esperanza al darnos cuenta de que de Dios vive entre nosotros. ¡Dios vive con nosotros, aquí y ahora, hoy!

¿No estamos llamados a ser los siervos misioneros de Dios para secar las lágrimas de quienes sufren y viven con miedo: las víctimas de la guerra, la persecución religiosa o los desastres naturales; migrantes, refugiados y desplazados internos; de quienes necesitan atención de salud, asesoramiento psicosocial o educación, y de las víctimas de la trata de personas en cualquiera de sus formas perniciosas?

Permítanme compartir con ustedes algunos eventos que hemos planeado para conmemorar nuestro centenario:

13 de diciembre: Misa en la Catedral de San Patricio, Nueva York, 10:15 a.m.

15 de diciembre: Gala del Centenario de CNEWA

El invitado de honor será Frey John Dunlap, 81º gran maestre de la Soberana y Militar Orden de Malta.

La galardonada con el Premio Fe y Cultura de CNEWA será Su Excelencia la hermana Raffaella Petrini, F.S.E., presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. La gala se celebrará en el Hotel Plaza de Nueva York.

¡Con mi gratitud y oraciones por su apoyo a la misión de CNEWA/PMP!

Peter I. Vaccari Presidente

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