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ONE Magazine en Español Junio 2026

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Forjando caminos de sanación y esperanza one

Junio 2026 en español

Dios • Mundo • Familia Humana • Iglesia

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PORTADA

Cuando los Niños Pasan Hambre

Proporcionando sustento en Etiopía por Samuel Getachew con fotografías de Petterik Wiggers

ARTÍCULOS

CNEWA Forja un Nuevo Camino

Despliegue de nuevos métodos de ayuda por Michael J. La Civita

Aislados y Asustados

Resistiendo en el sur del Líbano por Laure Delacloche

Rompiendo el Círculo de la Pobreza

Un futuro esperanzador para niños en India por Anubha George con fotografías de Sajeendran V.S.

Tiempos Difíciles en Taybeh

El último pueblo cristiano de Cisjordania por Leila Warah con fotografías de Samar Hazboun

SECCIONES

38 4

Conexiones al mundo de CNEWA

La Última Palabra

Perspectivas del presidente por Mons. Peter I. Vaccari

t Trabajadores descargan cajas de alimentos, proporcionadas por CNEWA-Misión Pontificia, en Qaitouli, sur del Líbano.

Portada: Una madre y un niño encuentran ayuda de la iglesia en Mendida, Etiopía.

Contraportada: Un estudiante aprende a manejar una máquina de coser en la Escuela Técnica Salesiana de Belén, Cisjordania.

Créditos fotográficos

Portada, pág. 3 (arriba dcha.), 14-19, 38-39, Petterik Wiggers; pág. 2, 22-24, Raghida Skaff; pág. 3 (arriba), Maria Grazia Picciarella/SOPA Imágenes/LightRocket vía Getty Images; pág. 3 (arriba izq.), 8, 10-13, contraportada, CNEWA archivos; pág. 3 (abajo izq. y dcha.), 26-31, Sajeendran V.S.; pág. 3 (abajo dcha.), 32, 34-37, Samar Hazboun; pág. 4, Gregory A. Shemitz, Caballeros de Colón; pág. 7, Bettman/Getty Images; pág. 9, Michael J. La Civita; pág. 20-21, Riad El Hajj. ONE se publica trimestralmente. ISSN: 1552-2016

CNEWA

Fundada por el Santo Padre, CNEWA comparte el amor de Cristo con las iglesias y pueblos de Oriente, trabajando para, a través y con las iglesias orientales.

CNEWA te conecta con tus hermanos y hermanas necesitados. Juntos, edificamos la iglesia, afirmamos la dignidad humana, aliviamos la pobreza, fomentamos el diálogo —e inspiramos esperanza.

PARA EL BIENESTAR DEL CERCANO ORIENTE

VOLUMEN 4 NÚMERO 2

Editor

Mons. Peter I. Vaccari

Director Ejecutivo

Michael J. La Civita

Editorial

Laura Ieraci, Directora

David Aquije, Coordinador de Publicación

Barb Fraze, Directora Adjunta

Elías D. Mallon, Director Adjunto

Creativos

Tim McCarthy, Administrador de Recursos Digitales

Paul Grillo, Diseñador Gráfico Senior

Samantha Staddon, Diseñadora Gráfica

Elizabeth Belsky, Redactora

Oficiales

Arzobispo Ronald A. Hicks, Director y Tesorero

Mons. Peter I. Vaccari, Secretario

Tresool Singh-Conway, Directora Financiera

Oficina Editorial

220 East 42nd St, New York, NY 10017

1-212-826-1480; www.cnewa.org/es

©Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente 2026.

Todos los derechos reservados. Miembro de la Asociación de Medios Católicos de los Estados Unidos y Canadá. PUBLICACIÓN OFICIAL

TODOS SON NUESTROS HIJOS

Conexiones Últimos informes sobre el mundo de CNEWA

Ayuda de Emergencia

CNEWA continúa enviando alimentos, agua, pan, ropa de cama y medicinas a desplazados por guerras y desastres naturales. Más de un millón de personas han sido desplazados por la guerra en el Líbano entre Israel y Hezbolá. Muchos están refugiados en instalaciones eclesiásticas.

El arzobispo Paolo Borgia, nuncio apostólico en Líbano, ha liderado al menos 14 convoyes de ayuda a Líbano desde el 2 de marzo, en coordinación con la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano. El equipo de CNEWA-Misión Pontificia en Beirut, ha colaborado en la organización de los convoyes con sus socios, entre ellos L’Oeuvre d’Orient y Caritas Líbano.

CNEWA responde a una crisis alimentaria en Etiopía. Más de 10 millones enfrentan una grave inseguridad alimentaria tras años de conflictos tribales, disturbios civiles y desastres climáticos que han desplazado a millones en una región que aún se recupera de COVID-19. La eliminación de programas financiados por Europa como por USAID ha paralizado los esfuerzos de ayuda, que dependen casi por completo de la ayuda de organizaciones benéficas privadas como CNEWA.

Evento Sobre Ucrania

Tres importantes organizaciones eclesiásticas —CNEWA, los Caballeros de Colón y el Subcomité para la iglesia en Europa Central y Oriental de la Conferencia de obispos católicos de Estados Unidos— se reunieron en la sede de CNEWA en Nueva York el 5 de mayo para un evento transmitido en directo sobre la situación en Ucrania y su labor de ayuda a los necesitados.

El arzobispo Borys Gudziak presenta al evento “Unidos por Ucrania”, celebrado en el centro administrativo de CNEWA en Nueva York el 5 de mayo.

El arzobispo metropolitano Borys A. Gudziak, de la Arquidiócesis greco-católica ucraniana de Filadelfia, describió la ayuda católica a Ucrania como “constante”. Afirmó que el apoyo “ha sido de corazón a corazón, de persona a persona, de comunidad a comunidad” y “de iglesia a iglesia”. El arzobispo, quien ha viajado a Ucrania 55 veces desde el inicio de las hostilidades con Rusia en 2014, comentó que los ucranianos le piden que “agradezca a quienes oran, informan, actúan y ayudan”.

Premio Cardenal Dolan

CNEWA otorgó su primer Premio Internacional de Liderazgo

Cardenal Timothy Michael Dolan al cardenal que da nombre al premio en una reunión en Roma el 15 de abril. El cardenal fue arzobispo de Nueva York por casi 17 años y presidente ex officio de CNEWA. Las fideicomisarias Amanda Caroline Bowman y Marina C. Perna agradecieron al cardenal, cuyo liderazgo abrió el camino

para que los laicos formaran parte de la junta directiva, y elogiaron su larga trayectoria al servicio de CNEWA. El cardenal dijo que conoció CNEWA por primera vez cuando prestaba servicio en la nunciatura apostólica de Washington con el cardenal Pio Laghi, “quien amaba, amaba, amaba a CNEWA, pues conocía bien su labor en Tierra Santa”.

Dos días después, en Nápoles, CNEWA organizó eventos para donantes y amigos que incluyó una presentación sobre “Las Siete Obras de Misericordia” de Caravaggio; una visita guiada privada al Museo del Tesoro de San Genaro, patrón de la ciudad, ubicado en la catedral dedicada a la Asunción de María; y una cena benéfica en el Grand Hotel Vesuvio.

Encuentro de Obispos

Mons. Peter I. Vaccari, presidente de CNEWA, viajó a San Luis del 17 al 19 de marzo para la reunión anual de obispos católicos

orientales en Estados Unidos, donde habló sobre la misión de CNEWA, los desafíos que enfrentan las iglesias orientales en sus países de origen y la labor de CNEWA en Europa del Este, el noreste de África, India y Oriente Medio.

¡Reserva la fecha!

El centenario de CNEWA se celebrará en su Gala Anual de Sanación y Esperanza en el Hotel Plaza de Nueva York el 15 de diciembre. El invitado de honor será Fra John T. Dunlap, príncipe y gran maestre de la Soberana Orden Militar de Malta, quien ha impulsado a la orden a convertirse en una fuerza de compasión, encuentro y diálogo, impactando las vidas de las personas marginadas y vulnerables en todo el mundo.

El Premio Fe y Cultura de CNEWA se otorgará a la hermana Raffaella Petrini, F.S.E., presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. Una destacada académica y administradora, la hermana Raffaella supervisa las operaciones del Estado de la Ciudad del Vaticano, lo que la convierte en la mujer de mayor rango en el Vaticano.

Los Jóvenes Apoyan a CNEWA

Mons. Vaccari celebró la Misa en la escuela secundaria St. Joseph by-the-Sea en Staten Island por la fiesta de la Ascensión, el 14 de mayo. Tras la Comunión, miembros del consejo estudiantil, en nombre de los 1.400 alumnos presentes, le entregaron un cheque por $28.211 para la misión de CNEWA. Esta donación representó el sacrificio de Cuaresma de 2026 de

estudiantes, profesores, personal administrativo, padres y donantes.

Mons. Vaccari felicitó a los estudiantes por su compromiso con la misión de CNEWA de apoyar a las personas vulnerables y marginadas. Esta donación fue la más reciente de una serie de iniciativas del alumnado —que incluyen un Concierto por la Paz y un proyecto de video— para recaudar fondos y crear conciencia sobre CNEWA desde 2022, cuando Mons. Vaccari visitó la escuela por la primera vez. Hasta la fecha, la escuela ha donado cerca $115.000 a CNEWA.

Fondos Recibidos

La Fundación Koch ha otorgado a CNEWA una subvención de $450.000. Más de la mitad, $250.000, se destinarán a financiar la labor humanitaria y pastoral de la iglesia en Gaza. Se destinarán $100.000 a la formación de novicios y seminaristas en Etiopía y Eritrea; y otros $100.000 a escuelas católicas en Etiopía y la formación en la fe de jóvenes en Palestina.

“Con un espíritu de fiel administración y servicio al Evangelio, la Fundación Koch se siente honrada de apoyar la labor de CNEWA en África y Tierra

Santa”, declaró Andrew LoFaro, director ejecutivo de la fundación. “En el corazón de nuestra misión reside un profundo deseo de fortalecer el testimonio evangélico de la iglesia y llevar el mensaje de esperanza y caridad de Cristo a los rincones más remotos del mundo”.

“Es un privilegio continuar nuestra colaboración con CNEWA, cuyo incansable servicio encarna a la perfección esta misión al ofrecer esperanza, sanación y acompañamiento a quienes más lo necesitan”, añadió.

ONE es Honrada

El jurado del concurso anual de la Asociación de noticias religiosas (R.N.A.) calificó el reportaje de ONE como “¡Periodismo en su máxima expresión!” al otorgarle a la revista el segundo lugar en la categoría de reportajes para público religioso y el tercer lugar en fotografía. Los premios se entregaron al concluir la conferencia anual de la R.N.A. en Atlanta, el 25 de abril.

“Estos reporteros de la revista ONE llevan a los lectores al lugar donde ocurren las noticias que todos escuchamos y ofrecen historias conmovedoras que nos hacen ver”, señalaron los jueces. “Historias desgarradoras, escritura poderosa”.

Hay más en la web

Visite cnewa.org/es para obtener actualizaciones

UN SIGLO DE SANACIÓN Y ESPERANZA

CNEWA Forja un Nuevo Camino

De los directores: Esta edición de ONE en español presenta la segunda entrega de una serie que destaca los 100 años de historia de CNEWA. Estos artículos se recopilarán en un libro conmemorativo especial titulado “Un Siglo de Sanación y Esperanza”, que se publicará en 2027.

Una década después de la violenta expulsión de palestinos tras la fundación de Israel en mayo de 1948, más de un millón de sobrevivientes (casi la mitad menores de 15) de la Nakba —o “Catástrofe”, como se conoce en árabe— permanecían en campamentos en Gaza, Jordania, Líbano y Siria. Al no poder trabajar legalmente, dependían de la ayuda internacional para sobrevivir. Sin un acuerdo diplomático a la vista entre Israel y el mundo árabe, ni ninguna solución para un regreso pacífico a sus hogares, la comunidad internacional de ayuda enfrentó la permanente inestabilidad en Tierra Santa, el creciente rechazo hacia la presencia de refugiados por parte de las naciones anfitrionas y el consiguiente impacto social, económico y político.

Estas realidades en Medio Oriente alteraron el rumbo de la Asociación Católica para el Bienestar del Cercano Oriente (CNEWA), a la que el Papa Pío XII había confiado el liderazgo y la administración de la Misión Pontificia para Palestina cuando lanzó este esfuerzo de respuesta de emergencia en 1949. En la década de 1950, los asuntos de ambas organizaciones se entrelazaron, culminando con el nombramiento de Mons. Joseph T. Ryan como secretario nacional de CNEWA en enero 1961, tras haber dirigido la Misión Pontificia en Beirut desde junio de 1958.

Cuando el sacerdote de la Diócesis de Albany, Nueva York, llegó a Beirut, se encontró con Líbano sumida

en conflictos civiles, un preludio al drama de 15 años que comenzó en serio en 1975, cuyos efectos perduran hasta hoy. Mons. Ryan no era ajeno a la violencia: sirvió en el cuerpo de capellanía de la Marina de los EE. UU. durante la Segunda Guerra Mundial y participó en el desembarco de los Marines en Okinawa, Japón. Finalmente, se convirtió en canciller del Ordinariato Militar Católico de EE. UU., entonces bajo liderazgo del arzobispo de Nueva York y presidente de CNEWA, el cardenal Francis Spellman.

En Beirut, Mons. Ryan se puso en manos a la obra, reorganizando las complejas funciones financieras y administrativas de la operación, que había gestionado proyectos para la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente (UNRWA), Catholic Relief Services (CRS) y la Comisión Católica Internacional de Migración. También había administrado la ayuda de CNEWA para escuelas, centros sanitarios, distribución de alimentos y ropa, y la provisión de atención pastoral a refugiados católicos palestinos, la mayoría de los cuales habían huido de sus comunidades greco-católicas melquitas en Galilea.

Su comprensión de la situación en el terreno y su amplia interpretación del tipo de ayuda necesaria pusieron a CNEWA-Misión Pontificia para Palestina en un nuevo camino. En 1959, en una carta a Jean J. Chenard, representante de CRS en Ginebra, Mons. Ryan escribió que el objetivo de CNEWA-Misión Pontificia era “prestar toda ayuda posible a todos los refugiados sin importar raza o credo”.

El Papa Pablo VI visita el lugar del bautismo a orillas del río Jordán durante su peregrinación a Tierra Santa en enero de 1964.

En esta foto de archivo de noviembre de 1965, Mons. Joseph T. Ryan, ex presidente de la Misión Pontificia para Palestina, agradece a John Reddaway, entonces comisionado general interino de la UNRWA, tras la entrega de un cheque de $10.000 en el Centro Pontificio de Misiones para Ciegos en Gaza. Enfrente: Carol Hunnybun, retratada aquí en 1993, trabajó para CNEWA-Misión Pontificia desde 1963 hasta 1982.

A pesar del éxito en la coordinación de la ayuda católica global de CNEWA en apoyo a los refugiados, Mons. Ryan encontró escasos recursos y soluciones para atender las necesidades a largo plazo de los desplazados permanentes.

En la misma carta, continuó: “Miles de niños refugiados reciben educación primaria y secundaria en escuelas gratuitas organizadas específicamente por Misión Pontificia o en escuelas existentes subvencionadas por Misión Pontificia. Pero, es lamentable que algunos de los estudiantes,

especialmente dotados, no puedan continuar su educación más allá del nivel de secundaria”.

Reconoció que las instalaciones médicas existentes subvencionadas por Misión Pontificia proporcionaban atención médica a miles de refugiados anualmente, pero señaló que los fondos eran insuficientes para tratamientos especializados:

“Actualmente tenemos varios jóvenes —paralizados, ciegos— con buenas posibilidades de recuperación si se dispone de fondos [y tratamiento]”.

Encontrar empleo permanente para refugiados, especialmente en países donde los gobiernos les prohibían trabajar legalmente, también preocupaba al sacerdote. Concluyó que, para que los jefes de familia pudieran cuidar de sus familias de forma sostenible, las organizaciones benéficas necesitarían fondos significativos “para proporcionar máquinas y herramientas necesarias (sastrería, zapatería, carpintería, etc.) … a un mayor número de casos merecedores que luego se volverían autosuficientes”.

Una enfermedad acortó el mandato de Mons. Ryan en Beirut. Le sucedió un sacerdote de la Arquidiócesis de Nueva York, Mons. Stephen J. Kelleher, quien, mientras Mons. Ryan se recuperaba en Nueva York, continuó la evaluación de su predecesor sobre la labor de la Misión Pontificia en cartas al cardenal Spellman, todo ello mientras guiaba proyectos y programas.

“Hay muy pocas indicaciones de que la iglesia haya hecho algún esfuerzo por alertar a los musulmanes, la gran mayoría de la población, sobre su presencia caritativa ayudándoles en su desarrollo social, educativo y económico”, escribió en una carta. “Sería de considerable valor si hubiera alguna coordinación ... del dinero gastado en Medio Oriente a través de la Congregación Oriental, el Comisariado Franciscano de Tierra Santa, la Misión Pontificia y numerosas otras organizaciones católicas”.

Cuando el cardenal Spellman consiguió de la Santa Sede el nombramiento de Mons. Ryan como secretario nacional de CNEWA y presidente de la Misión Pontificia para Palestina, los dos monseñores se pusieron rápidamente manos a la obra.

“Durante los últimos cinco años, la operación de la Misión Pontificia ha sido más o menos estática”,

escribió el nuevo presidente al cardenal Spellman a principios de 1961. “Esto no quiere decir que no se haya hecho un buen trabajo, pues ha habido mucha caridad ... Sin embargo, podría hacerse más ampliando nuestros programas de ayuda y asistencia social. Una ampliación de las operaciones en Jordania para incluir a todos los jordanos ... sería algo muy bueno. También me gustaría ver una extensión de nuestro programa en Gaza”.

El secretario nacional de CNEWA concluyó su carta sugiriendo que la Congregación para la Iglesia Oriental aclarara el trabajo de la Misión Pontificia para Palestina, expresando su esperanza de que dicha aclaración “se ocupara directamente del trabajo de ayuda en diversas formas concretas”.

“Con objetivos específicos y un hombre competente en el terreno (y tenemos uno en Mons. Kelleher)”, añadió, “podrían iniciarse programas para proporcionar ayuda material que beneficie a todos los desfavorecidos de los países implicados”.

En una entrevista en 1993, Carol Hunnybun —a quien Mons. Ryan había reclutado en 1963 junto con su colega Helen Breen para servir en CNEWA-Misión Pontificia— señaló que, al principio, “Misión Pontificia se estableció para trabajar por ‘árabes necesitados como resultado de la guerra’”. Originalmente esto significó refugiados palestinos, pero después incluyó a la población local.

“No hace falta credo fue nuestro criterio, y la Misión Pontificia no tuvo nada que ver con vacas y praderas católicas que produjeran leche puramente católica”.

La creación por parte de CNEWA del Centro de la Misión Pontificia para Ciegos en Gaza en septiembre de 1961 se convirtió en su primer proyecto de desarrollo humano en Medio Oriente que reflejó la estrategia de la nueva administración. El centro, que combinaba la educación primaria con la formación profesional, fue un proyecto conjunto de CNEWAMisión Pontificia, UNRWA y el gobierno de Egipto, que había ocupado Gaza hasta que perdió ante Israel durante la Guerra de los Seis Días en 1967.

Tras conseguir el apoyo necesario sobre el terreno, Mons. Ryan lanzó una campaña de recaudación de fondos en Norteamérica, escribiendo como secretario nacional de CNEWA a todas las escuelas católicas para ciegos en Estados Unidos y a miembros de la

Federación Americana de Trabajadores Católicos para Ciegos.

“La ceguera es una maldición en todo el Cercano Oriente”, escribió. “El porcentaje de ciegos en Gaza es extraordinariamente alto. Con pocas excepciones, los ciegos en Gaza no están capacitados para ganarse la vida por sí mismos. La Misión Pontificia para Palestina propone, en consecuencia, erigir una escuela profesional para ciegos. Bajo auspicios católicos, en esta zona casi 100% musulmana, a los ciegos se les enseñará a leer, escribir, hacer carpintería, tejer cestas, etc.”.

Gracias a su columna semanal CNEWA en la prensa católica y a su apelación directa a los apostolados

“No hace falta credo fue nuestro criterio, y la Misión Pontificia no tuvo nada que ver con vacas y praderas católicas que produjeran leche puramente católica”.

católicos para personas con discapacidad visual, las respuestas entusiastas permitieron a CNEWA-Misión Pontificia abrir el centro a los pocos meses de lanzar la campaña.

“Por un tiempo”, comentó Breen, quien, junto con Hunnybun, administró la oficina de CNEWA-Pontificia Misión en Jerusalén de 1966 a 1982, “la única forma en que un ciego podía ganar dinero era sentarse en una esquina y mendigar. Ahora esos adultos ciegos están formados para trabajar en los campamentos de refugiados en ‘centros de servicio’ especiales del Centro de la Misión Pontificia para Ciegos”.

Con el tiempo, el 99% de los graduados que se matricularon en el programa cuando tenían 5 años encontraron empleo. Las niñas aprendieron a tejer y coser, los niños aprendieron a hacer alfombras y a trabajar con caña. Muchos continuaron sus estudios, matriculándose en escuelas secundarias y universidades.

Un maestro, él mismo ciego, enseña aritmética en el Centro Pontificio de Misiones para Ciegos en Gaza.

Enfrente: Mons. Joseph T. Ryan y Mons. Stephen J. Kelleher visitan a estudiantes en la Escuela Técnica

Salesiana de Belén, circa 1963.

En 1987, CNEWA-Misión Pontificia transfirió la administración y operación del centro a UNRWA. La agencia de la ONU sigue operando la instalación —ahora conocida como el Centro de Rehabilitación para Personas con Discapacidad Visual— que la Fuerzas de Defensa de Israel destruyó en la guerra entre Israel y Hamás.

En busca de apoyo adicional para los católicos europeos, Mons. Kelleher contactó con la agencia de ayuda y desarrollo de los obispos católicos alemanes, Misereor, sugiriendo que utilizaran a Misión Pontificia como su “agente y enlace” en la región. También estableció vínculos con Caritas Suiza, que inició la construcción de una instalación pediátrica especializada en Belén, el Hospital Caritas Baby, al que CNEWA-Misión Pontificia brindó apoyo financiero para su fundación.

Confiado y subvencionado por Kinderhilfe Bethlehem, una organización cristiana suiza y alemana que ha apoyado durante mucho tiempo los programas para madres y niños de CNEWA-Misión Pontificia, el Hospital Caritas Baby sigue siendo el único centro pediátrico en Cisjordania, proporcionando a más de 50.000 niños servicios médicos de calidad tanto hospitalarios como ambulatorios.

Dando seguimiento a su preocupación por las poblaciones anfitrionas no refugiadas, Mons. Ryan y Mons. Kelleher asociaron a CNEWA-Misión Pontificia con Misereor y la Fundación del Cercano Oriente. Juntos, en 1962, lanzaron un programa de desarrollo rural entre los beduinos procedentes de antiguas familias nómadas cristianas y que se establecieron en la Gobernación de Kerak, en el centro de Jordania, a finales del siglo XIX. Nombrado así por las cuatro comunidades participantes de las aldeas —Judayyda, Ader, Smakieh y Hmoud—, JASH les dio a los beduinos nuevas razas de ganado y variedades de cultivos —como uvas, higos y hortalizas resistentes a la sequía— y proporcionó a las mujeres cursos de alfabetización, costura y bordado.

“Uno de los beneficios importantes de este proyecto ha sido el desarrollo del liderazgo local”, dijo el

director de proyecto James E. Johnson en 1965. “Uno de los principales factores que contribuyeron a la pobreza en esta zona fue la falta de liderazgo”.

CNEWA-Misión Pontificia ha permanecido activa en la región desde entonces. “Muchos sacerdotes católicos han venido de la familia hiyazina, al menos 16, y muchas hermanas en las últimas décadas”, dijo Ra’ed Bahou, director regional de CNEWA-Misión Pontificia con sede en Ammán, en una entrevista en septiembre de 2017. Ader, Hmoud y Smakieh en particular, añadió, han aportado históricamente la mayor parte de sacerdotes y religiosos católicos latinos y melquitas y ortodoxos para Jordania, Israel y los territorios palestinos.

En Jerusalén, Mons. Ryan invitó a miembros de una asociación católica internacional de laicos, comúnmente conocidos como las Teresianas, a administrar una biblioteca de préstamo que comenzó en un cuarto de la oficina de la Misión Pontificia en la

Ciudad Vieja. En 1956, el hermano francocanadiense Eugene Bilodeau, OFM, que dirigía la oficina de Jerusalén de la Misión Pontificia, inició un programa de lectura y música para estudiantes que vivían cerca de la Ciudad Vieja, entonces bajo control jordano.

“Todos leían y estudiaban porque era lo único que [un refugiado palestino] podía hacer en los campamentos”, recordaba en 1994. La noticia del programa, entonces el único de su tipo para la comunidad de refugiados, se difundió y, finalmente, se abrieron bibliotecas de la Misión Pontificia en Amán y Belén. Estas dos últimas instalaciones siguen siendo importantes centros comunitarios administrados por las Teresianas.

A medida que los esfuerzos en programas desarrollo de CNEWA en Medio Oriente —centrados en sus equipos que dirigían oficinas de la Misión Pontificia en Beirut y Jerusalén— cobraban fuerza, su patrocinio de liturgias y conferencias católicas orientales que

Niños palestinos reciben una comida caliente al mediodía en el campo de refugiados de Dbayeh, al noreste de Beirut, circa 1960.

comenzó en los años 40 se redujo a la observancia de una liturgia anual en la catedral de San Patricio en Nueva York. No obstante, los donantes continuaron patrocinando novicios y seminaristas católicos orientales a través de la Congregación para la Iglesia Oriental, que también enviaba “páginas de misión” que enumeraban las necesidades de las distintas iglesias establecidas por los legados de la Santa Sede en cada país.

Utilizando los medios católicos en Norteamérica, CNEWA creo conciencia y recaudó fondos para cubrir estas necesidades, enviando fondos a la congregación para construir y amueblar iglesias y capillas, apoyar orfanatos y proporcionar estipendios para la liturgia. En diciembre de 1964, Mons. Ryan visitó el estado suroccidental indio de Kerala, visitando a

los líderes de las iglesias católicas siro-malabar y siro-malankara y visitando las numerosas iglesias y capillas, escuelas y conventos construidos, amueblados o renovados por los donantes de CNEWA.

Un acontecimiento durante el mandato decisivo de Mons. Ryan afectó de forma dramática a CNEWAMisión Pontificia para Palestina: la elección en junio de 1963 del cardenal Giovanni Battista Montini de Milán como obispo de Roma.

Antes de ser nombrado arzobispo de Milán en 1954, Mons. Montini fue secretario de Estado suplente del Papa Pío XII. En ese papel, ayudó a moldear el trabajo de la iglesia con los más vulnerables y marginados. Organizó esfuerzos de ayuda, así como el rescate de refugiados políticos y miembros de la comunidad judía durante la Segunda Guerra Mundial. También colaboró en la fundación de Caritas Internationalis, la Comisión Católica Internacional para las Migraciones y la Misión Pontificia para Palestina, confiándola a CNEWA para su liderazgo y administración.

Poco después de su elección, el nuevo papa instó en una carta a Mons. Ryan a continuar su labor con la Misión Pontificia, recordándole su propio papel en la creación de esta iniciativa única de la Santa Sede.

“Valoramos mucho los esfuerzos y admirables logros de esa Misión, que ayudamos a establecer y que tú, querido hijo, ahora diriges con la ayuda de colaboradores desinteresados”, escribió.

“Durante los últimos catorce años, la Misión Pontificia para Palestina ha llevado a cabo este noble apostolado, proporcionando ayuda espiritual y material a las víctimas de la guerra en Tierra Santa. Exhortamos a todas las agencias de ayuda a ayudar a su Misión en el cumplimiento de su importante trabajo”, continuó. “Y, en este sentido, nos dirigimos especialmente a aquellos organismos a los que se dirigió este pedido desde el principio: la Asociación Católica del Cercano Oriente [Bienestar], Catholic Relief Services-Conferencia Nacional de Bienestar Católico, la Custodia de Tierra Santa y la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro”.

Más tarde, en diciembre, el papa anunció su intención de comenzar el primer año completo de su pontificado con una “peregrinación de oración y

penitencia” a Tierra Santa, declarando apenas unas horas antes de partir, el 4 de enero de 1964, que “llevaremos al Santo Sepulcro y a la Gruta de la Natividad los deseos de los individuos, de familias, de naciones; sobre todo, las aspiraciones, las ansiedades, los sufrimientos de los enfermos, los pobres, los desheredados, los afligidos, los refugiados, los que sufren, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia”.

Mons. Ryan se unió al pontífice cuando llegó a Amán, capital del Reino Hachemita de Jordania, y le acompañó en sus visitas a los lugares sagrados de Belén, Galilea, Jerusalén y Nazaret, incluyendo su ahora famoso saludo y abrazo con el jefe espiritual de la comunión ortodoxa de iglesias, Atenágoras I, patriarca ecuménico de Constantinopla, en el Monte de los Olivos.

“El ritmo de todo fue tan tremendo que todos nosotros [el personal de CNEWA-Misión Pontificia en Beirut y Jerusalén] regresamos a Beirut completamente exhaustos”, recordó más tarde. “En definitiva, la peregrinación del Santo Padre fue un triunfo”.

El personal trabajó estrechamente con los medios, de los cuales unos 1.800 se registraron para acceder a las numerosas paradas de la peregrinación. “A los que estábamos allí nos cuesta imaginar cómo alguien pudo haber escrito una noticia sobre ello”, dijo más tarde Mons. Ryan.

Breen trabajó con Hunnybun en la oficina de prensa situada en el sótano del Hotel Nacional. Breen recordó más tarde, antes de su muerte en 1993, que los periodistas estaban “absolutamente, desesperadamente cansados. La mayoría acababa de salir de Chipre, donde había problemas [guerra civil]. Y antes de eso, estuvieron en Roma cubriendo el Concilio Vaticano”.

“Un hombre entró en la oficina de prensa, se sentó en una de las mesas y se quedó profundamente dormido. … Me dio tanta pena que también y tecleé la máquina de escribir y escribí un artículo al que le pusimos su firma”, dijo riendo. “No creo que él supiera nunca quién lo había hecho”.

Antes de que el papa abandonara Jerusalén, recibió a Mons. Ryan y su equipo en la residencia de la delegación apostólica en el Monte de los Olivos. “Abrió los brazos”, recordó Mons. Ryan, “y dijo: ‘He estado esperando verte’”.

SALIENDO ADELANTE, JUNTOS

Puedes ayudar a que CNEWA tenga otro siglo de bien.

cnewa.org/es/donacion

“No podemos sino recordar la peregrinación que hicimos a la tierra de Jesús en enero de 1964”, escribió el pontífice en su exhortación apostólica “Nobis in Animo” más de 10 años después. “Tampoco podemos olvidar el encuentro con esos líderes religiosos cristianos, incluidos el patriarca griego y el patriarca armenio de Jerusalén, y con las multitudes de fieles que nos estrecharon, por así decirlo, en un abrazo exuberante de fe y caridad”.

Ese abrazo de fe y caridad pronto sería devuelto por el Santo Padre —a través de su especial Misión Pontificia para Palestina— para el pueblo de la tierra de Jesús.

Lee la siguiente entrega en la edición de septiembre.

Michael J. La Civita es el director de comunicaciones y marketing de CNEWA.

Cuando los

Feven Alem está al borde de quebrarse. La madre soltera de tres hijos vive en una vivienda de alquiler descuidada en los suburbios de Addis Abeba, la capital etíope. Dos de sus hijos sufren autismo y necesitan cuidados las 24 horas.

Como refugiada eritrea, carece del estatus legal para trabajar en Etiopía. Con pocas esperanzas de empleo, su preocupación inmediata es quedarse sin hogar.

El bienestar mental de Alem está tenso. El apoyo a niños con autismo es poco común en Etiopía. Con poco acceso a recursos y cuando los vecinos no están disponibles para ayudar, a menudo encadena a sus hijos a la cama para protegerlos cuando sale sola a mendigar ayuda.

“Mi vida está cuesta abajo. La comida está escaseando, mis hijos se van a dormir con hambre, y poco puedo hacer para ayudarles”, dice mientras espera dentro del recinto del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en Addis Abeba el apoyo económico mensual que recibe.

Le preocupa cuánto tiempo podrá mantener a su familia y si se verá obligada a abandonar a sus hijos.

Frágil pero decidida, la mujer de 32 años reza y dice que el destino la ha obligado a dejar de lado su ambición de volver a estudiar y convertirse en profesional de la salud, quizás enfermera, para mejorar su situación familiar. Pero una vida entera de dificultades lo ha hecho difícil.

El ecosistema benéfico en Etiopía que ayudaba a sostener a

Madres e hijos reciben ayuda alimentaria en un centro administrado por la iglesia en Mendida, Etiopía.

Niños Pasan Hambre

Los bebés lloran de hambre y las madres no pueden producir leche. A medida que algunos grupos internacionales de ayuda abandonan Etiopía, los programas administrados por la iglesia permanecen.

texto de Samuel Getachew con fotografías de Petterik Wiggers

“La comida escasea, y mis hijos se van a la cama con hambre, y hay poco que pueda hacer para ayudarles”.

Alem y a sus hijos se ha debilitado desde que la ayuda estadounidense fue congelada abruptamente en enero de 2025. Muchos refugiados de países en guerra, como Sudán, Sudán del Sur y Eritrea, que anteriormente contaron con el apoyo de SRJ, afirman que los recortes han hecho que menos personas reciban la ayuda que necesitan.

Eso ha significado menos: comida en la mesa, apoyo psicológico —especialmente para quienes han sufrido violencia—, apoyo educativo para los niños

y personal para ayudar a los refugiados a encontrar vivienda asequible, lo que ha provocado un sufrimiento considerable.

En Mendida, a unas 96 millas al norte de Addis Abeba, la situación no es diferente. Con las grandes ciudades etíopes abrumadas por la necesidad, miles de personas vulnerables se han ido a aldeas remotas o regresado a sus pueblos de origen, esperando desesperadamente un milagro. Mendida, una aldea rural discreta y con infraestructuras mínimas, se

ha vuelto popular para personas de diferentes partes del país que huyen de conflictos étnicos y armados o que enfrentan inseguridad alimentaria y colapso económico.

En Mendida, los necesitados dependen principalmente del cuidado tierno de las religiosas de la Congregación de la Divina Providencia, que llegaron hace 53 años.

Weinshet Gezaw, 30, una empresaria que fue exitosa en Addis Abeba fue abandonada por su marido, un obrero, después de

Feven Alem entra en su casa, donde su hijo mayor, que tiene autismo y una discapacidad física, duerme la mayor parte del tiempo debido a sus medicaciones. Enfrente: La hermana Dinknesh Getachew habla con los niños que acuden a su clínica en Mendida.

que su casa en un barrio de viviendas ilegales fue demolida para dar paso a carreteras asfaltadas, parques y rascacielos.

Embarazada de tres meses y desesperada, regresó a Mendida, su pueblo ancestral, donde un familiar anciano le ofreció refugio temporal — una habitación sin electricidad ni agua potable. A mediados de mayo, todavía vivía ahí con sus gemelos y dependía diariamente de la clínica local Medhanealem Medium financiada por CNEWA, administrada por la Congregación de la Divina Providencia, para apoyarla a ella y a sus hijos desnutridos.

“Estamos al borde de la inanición, y mi historia no es diferente a la de mis vecinos”, dice Gezaw, que a menudo se va a la cama con hambre. “Estamos desesperados, y lo poco que comemos para sobrevivir viene de la Iglesia católica”.

“Lo que ha complicado aún más la situación es el hecho de que no podemos encontrar trabajo. La economía está en caída libre, y nuestra meta es seguir vivos, mientras el sueño de la autosuficiencia sigue siendo esquivo”, dice.

La hermana Dinknesh Getachew, administradora de la Clínica Medhanealem Medium, reza por más recursos, ya que la demanda de la clínica se ha vuelto abrumadora en medio de la llegada de personas indigentes que buscan ayuda.

La mayoría de las madres y niños que acuden a la clínica están desnutridos. La hermana Getachew

Conexión CNEWA

CNEWA destinó $100.000 adicionales en mayo para abordar la inseguridad alimentaria en Etiopía, continuando su apoyo nutricional con escuelas y parroquias en las regiones de Tigray, Amhara y Etiopía Central. El problema alimentario está impulsado por conflictos e inseguridades continuas, sequías de varios años, disminuciones de la ayuda internacional y la devaluación de la moneda etíope. CNEWA también apoya instalaciones de salud administradas por la iglesia. Además, proporciona fondos para el Servicio Jesuita a Refugiados en la capital, Addis Abeba, que apoya a los refugiados que huyen a la ciudad.

Para ayudar a CNEWA a alimentar a los que padecen hambre en Etiopía, llama al 1-866-322-4441 (Canadá) o al 1-800-4426392 (Estados Unidos) o visita cnewa.org/es/donacion.

explica que su comunidad hace todo lo posible por atender sus necesidades. Sin embargo, los recursos disponibles no responden a la creciente demanda de ayuda humanitaria. Su trabajo, dice, es desgarrador.

“Lo que empezamos a ver es el impacto de la falta de comida”, añade. “Estamos empezando a ver a niños sufrir problemas mentales, como ansiedad, y hambre aguda entre muchos otros”.

“Hay mucha hambre, y a muchos niños no se les dan los recursos necesarios para vivir una vida plena”, afirma. “Estamos haciendo todo lo posible para producir alimentos y ofrecer servicios esenciales, incluso mientras

corremos contra el tiempo antes de que se acabe la comida”.

Feleku Agonafer, 43, dice que el sufrimiento y las penas casi le han quebrado el espíritu; su reto diario es cómo alimentar a su hija. Parcialmente ciega desde su nacimiento y ahora VIH positiva, Agonafer pasea por Mendida buscando ayuda. A menudo va a la clínica, donde su hijo recibe una comida al día. Las hermanas le han enseñado a cuidar de su hija y a no exponerla al virus.

“La comida que se nos ha dado me ha ayudado mucho, y he podido sostenerme y a mi hija en circunstancias muy difíciles”, dice.

Aberash Abebe, 22, vive en una pequeña choza de barro construida

“ Estamos haciendo todo lo posible … mientras corremos contra el tiempo”.

por el gobierno en Mendida con su marido y su recién nacido. La choza se está desmoronando y el tejado gotea, pero ella se siente afortunada de tener un hogar. Su marido está de baja por discapacidad y no puede trabajar. La falta de comida ha dificultado que amamante a su hija, que a menudo llora de hambre, así que Abebe va a la clínica a diario por comida para su bebé. Le preocupa que la falta de ayuda en Mendida signifique que ella y su familia tengan que emigrar a otra parte del país.

Los recortes en ayuda exterior, desastres naturales y conflictos en

varias regiones de Etiopía han desplazado entre 2.5 y 4.5 millones de personas y puesto a casi 7 millones en necesidad de ayuda de emergencia, informan organizaciones internacionales, incluida la Organización Internacional para las Migraciones. Médicos Sin Fronteras (MSF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) también han advertido sobre la posibilidad de una inseguridad alimentaria extrema en el Cuerno de África. En mayo, MSF informó de que las “necesidades están aumentando” en la región somalí de Etiopía, donde la falta de lluvias durante

La hermana Dinknesh Getachew visita a una mujer ciega, que recibe ayuda de la iglesia.

varios años ha “provocado una grave emergencia de sequía ... empujando a millones hacia una inseguridad alimentaria aguda y obligando a millones más a abandonar sus hogares”. La desnutrición ha aumentado, ya que cientos de miles de personas han perdido el acceso al agua potable, según el grupo médico.

La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria estima que más de 10 millones de personas en Etiopía enfrentarán

altos niveles de inseguridad alimentaria aguda este año. Esto se agrava con la congelación de fondos del gobierno estadounidense en 2025 y el desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que fue el mayor proveedor de ayuda humanitaria de Etiopía; en 2024, EE. UU. proporcionó $480.5 millones en financiación humanitaria a Etiopía.

En el último año, la falta de fondos se ha traducido en un fuerte descenso en la entrega de alimentos por parte de muchas organizaciones humanitarias, incluida la PMA que desde entonces ha redirigido sus esfuerzos hacia otras regiones, como Medio Oriente y Ucrania. Los problemas de seguridad en Etiopía, incluido el aumento de secuestros y robos en medio de los conflictos armados en curso, también han dificultado que el personal de la PMA llegue a las poblaciones vulnerables.

En Mekelle, Wukro y Adigrat, ciudades de la región norteña de Tigray, propensa a conflictos, muchas organizaciones humanitarias se han marchado. Durante la guerra civil que terminó en 2022, más del 80% de la población de la región dependía de la ayuda humanitaria. Hoy en día, la Iglesia católica etíope, cuyos servicios sociales desempeñan un papel crucial en la educación y la salud, es una de las pocas instituciones benéficas que permanecen; está trabajando para cubrir tantas necesidades como pueda con recursos limitados. Institutos de investigación no partidistas y Naciones Unidas han advertido sobre un posible conflicto por poder en la región que involucre a Eritrea y una disputa de liderazgo con el gobierno federal, lo que empeoraría la situación. En las

regiones de Amhara, Oromia y Gambela, donde más de un millón de refugiados sursudaneses han encontrado refugio, existe el temor de que la sequía inducida por el cambio climático agrave la inseguridad alimentaria. Además, el conflicto, los secuestros de trabajadores humanitarios y las demandas de rescate están obligando a las organizaciones humanitarias a suspender la prestación de servicios esenciales. Un nuevo informe de Mercy Corps advierte que, con el control iraní del Estrecho de Ormuz en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán en marzo, la interrupción “está elevando los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes”, afectando a los agricultores locales etíopes antes de la temporada agrícola y, en consecuencia, afectando a millones de personas.

A medida que aumentan las víctimas vinculadas al hambre en el país, el gobierno federal ha introducido un nuevo impuesto sobre los servicios —incluidas las telecomunicaciones y las transferencias de dinero en línea— para ayudar a financiar su infraestructura de respuesta ante desastres y promover la autosuficiencia; también ha hecho un pedido a los donantes para obtener fondos.

De vuelta en Addis Abeba, Alem dice que su mayor preocupación es que sus hijos, que llevan años asistiendo a la escuela, puedan morir de hambre o ser víctimas de las diversas formas en que la gente busca explotar a los más vulnerables.

“Esa preocupación ha hecho mi vida insoportable”, dice. “Una especie de sentencia de muerte”.

Samuel Getachew es un periodista freelance afincado en Addis Abeba, Etiopía.

DUELE, PUEDES AYUDAR

Sé un salvavidas para los etíopes al borde de la inanición.

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Vea con más detalle a la situación en Etiopía a través del contenido exclusivo en este video

Aislados y Asustados

Civiles en el sur del Líbano conservan lo poco que tienen en medio de un alto el fuego fallido

El pueblo de Snaya, a 20 millas de la frontera del Líbano con Israel, estaba “rodeada por posiciones de Hezbolá”, según la alcaldesa Rima Habib. Eso puso nerviosa a la comunidad, que es cristiana.

“Nos da miedo que Hezbolá lance misiles desde aquí y que, en respuesta, los israelíes ataquen Snaya”, afirmó. Los pobladores tenían motivos de preocupación, ya que algunos han reportado que eso ya había ocurrido al menos una vez antes.

A fines de abril, seis semanas de guerra entre Hezbolá e Israel habían puesto en riesgo la vida y el sustento de los pobladores, dijo Habib, añadiendo: “La mayoría son agricultores y no pueden cuidar sus tierras”.

La última escalada de violencia en Líbano comenzó el 2 de marzo,

dos días después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques conjuntos contra Irán. Los militantes de Hezbolá, respaldados por Irán, lanzaron cohetes contra Israel, que respondió con una serie de ataques sobre el sur del Líbano, el valle de Bekaa y los suburbios del sur de Beirut.

El 16 de abril, un alto el fuego aéreo de 10 días puso fin oficial a la segunda escalada en un conflicto iniciado entre Israel y Hezbolá, tras el inicio de la guerra israelí-Hamás en octubre de 2023. En todo Líbano, pocas personas confiaban en que el alto el fuego —luego extendido hasta mediados de mayo y luego de nuevo durante 45 días— les permitiría reconstruir sus hogares y sus vidas. El gobierno israelí confirmó que el sur del Líbano seguiría siendo una zona de guerra activa y, el 19 de

abril, estableció una zona de exclusión que abarcaba a 62 pueblos al sur del Río Litani a principios de mayo. A fines de mayo, Israel había avanzado más allá de la zona de amortiguamiento, extendiendo así las órdenes de evacuación unas seis millas al norte hasta el río Zahrani, ampliando su incursión a cerca una quinta parte del país.

Aunque más de un millón de personas del sur del Líbano, el valle de Bekaa y los suburbios del sur de la capital han huido a Beirut y otras zonas consideradas más seguras, unas 4.000 familias cristianas, como las de Snaya, han permanecido en sus aldeas, esperando salvarse.

Hasta 20 viviendas en Snaya resultaron dañadas cuando el conflicto se intensificó entre el 2 de marzo y mediados de abril,

La iglesia greco-católica melquita de San Jorge en Yaroun, al sur del Líbano, está en ruinas desde que fue alcanzada por fuego israelí a finales de 2024. El 1 de mayo, el salón parroquial, que servía como capilla improvisada, el centro juvenil, un convento y una escuela también fueron destruidos.

AYUDA DE EMERGENCIA URGENTE

“La presencia cristiana, aunque muy pequeña, es el único signo de vida”.

dijo Habib. Las ventanas y baldosas de su casa se rompieron por metralla dos años antes. En todo el Líbano, 62.000 viviendas resultaron dañadas o destruidas en el mismo periodo, según el Consejo Nacional para la Investigación Científicas.

El reverendo Georges Awad de la parroquia católica maronita de Snaya dijo que los feligreses estaban preocupados. “Preguntan si seguiremos viviendo así o si recuperaremos nuestras vidas. Nadie sabe la respuesta, pero necesitamos seguir viviendo”, dijo.

El primer día del alto el fuego de abril, el rugido de los aviones de guerra y el zumbido de los drones se silenciaron. Sin embargo, los residentes de Snaya apenas sintieron alivio.

“Tras la guerra de 2024, no volvimos a nuestra vida normal”, dijo la residente Mirna Boutros, refiriéndose al alto el fuego negociado en noviembre de 2024, tras 66 días de guerra total, destinado a poner fin al conflicto entre Israel y Hezbolá.

“Tenía mis maletas listas” en todo momento “por si volvía a ocurrir una guerra”, dijo. Boutros relató cómo los “ataques, aviones de combate, drones y misiles” han afectado su salud mental y roto las ventanas de su casa. Dijo que vive en un estado de miedo.

“Cuando dejo a mi hija en el colegio, tengo miedo”, dijo. Ella cuida de familiares ancianos y, el 2 de marzo, se abasteció de alimentos y “medicinas suficientes

para tres o cuatro meses”, ya que Snaya solo tiene una pequeña tienda de conveniencia. Dijo que la inseguridad también le ha impedido buscar atención médica para su hija, Angy, 14.

“No me he atrevido a llevarla a Beirut”, dijo la señora Boutros, que teme ataques militares tanto en las carreteras como en la capital.

A principios de mayo, el ministerio de salud libanés informó que, desde el 2 de marzo, el ejército israelí mató a más de 2.800, hirió a más de 8.700 y desplazó a más de un millón de personas. Más de 1.2 millones enfrentan distintos grados de inseguridad alimentaria. Israel ha informado de que Hezbolá mató a 18 soldados y dos civiles en el mismo periodo.

Familias desplazadas por la guerra regresan al sur del Líbano el 17 de abril, el primer día del último alto el fuego entre Israel y Hezbolá. A la dcha.: Trabajadores humanitarios clasifican el contenido de cajas de alimentos entregadas al sur del Líbano por CNEWA-Misión Pontificia.

“Nací durante la Guerra Civil. Hoy, Hezbolá está alrededor del pueblo [y] hay bombardeos israelíes”, dijo Boutros. “Esperaba que mi hija no viviera lo que yo viví”.

Cuando se anunció el alto el fuego el 16 de abril, los grupos religiosos actuaron rápidamente. Al día siguiente, un convoy humanitario, encabezado por el arzobispo Paolo Borgia, nuncio apostólico en el Líbano, y el cardenal Bechara Rai, patriarca de Antioquía de los maronitas, se dirigió al distrito de Jezzine, en el sur del Líbano.

El arzobispo Borgia ha liderado al menos 14 convoyes hacia el sur del país desde el 2 de marzo, en coordinación con la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL). La ayuda alimentaria ha sido proporcionada por CNEWA-Misión Pontificia y sus socios Caritas Líbano y L’Oeuvre d’Orient.

Esta ayuda “es un signo de solidaridad universal de la iglesia”, dijo el arzobispo Borgia mientras saludaba a la gente en Qattine, un pueblo que acogía a desplazados. “Debemos seguir” proporcionando ayuda y “ser generosos, porque quienes poseen mucho deben compartir con otros”.

En Benwati, a siete millas al norte de Snaya, CNEWA-Misión Pontificia se asoció con una organización local, Fertile Desert, para distribuir paquetes de alimentos.

“Esta guerra ha tenido un impacto psicológico mayor en mí

Conexión CNEWA

Desde el 2 de marzo, CNEWA-Misión Pontificia se ha unido a la nunciatura apostólica y a otras organizaciones de ayuda afiliadas a la iglesia para entregar paquetes de alimentos a civiles atrapados por los combates entre Israel y Hezbolá. Los convoyes de ayuda también transportaron suministros esenciales como medicinas y agua.

Con cerca un 20% de los libaneses desplazados por la guerra, CNEWA también ha distribuido cupones de alimentos a desplazados en Beirut, el Monte Líbano y el campo de refugiados de Dbayeh, así como a familias del sur que buscan refugio en el valle de la Bekaa.

Para apoyar el trabajo de CNEWA en Líbano, llame al 1-866322-4441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos) o visite cnewa.org/es/donacion

que la anterior”, dijo Luna Daher, 26, residente de Benwati.

“Escuchaba muchos estruendos sónicos, la guerra estaba realmente alrededor del pueblo. Tuve un ataque de pánico y lloré de formas anormales”.

Su hermana de 8 años, Tia, dijo que ahora está “acostumbrada a los bombardeos”.

Daher, que estudió ciencias sociales y educación y busca trabajo, se alegró del alto el fuego, pero estaba “muy molesta porque tuvimos muchos mártires” en la guerra. También sentía temor por el futuro del país.

“Me gustaría que todo el Líbano y toda su gente, independientemente de su fe, vivieran en seguridad”, dijo. Miembro de la comunidad

musulmana suní, ella habló de la división entre suníes, chiíes y cristianos causada por la guerra en curso, así como la necesidad de reconciliación.

Durante esta guerra, el ejército israelí avivó las tensiones atacando regiones que normalmente se evitan, supuestamente atacando a miembros de Hezbolá o Hamás. El 6 de abril, por ejemplo, el ejército israelí atacó un complejo de viviendas sociales maronitas en Ain Saadeh, un pueblo al este de Beirut, matando al líder local del partido Fuerzas Libanesas —un opositor político de Hezbolá— y a otros dos civiles durante el fin de semana de Pascua.

“Dios ve todo lo que está ocurriendo”, dijo la señora Daher.

“Dios ve todo lo que está ocurriendo”.

En Ain Ebel, un pueblo cristiano dentro de la “línea amarilla”, los del lado norte han sido desplazados al lado sur, dijo Maha Farah, profesora de francés en la escuela local. El desplazamiento ocurrió el 9 de abril, cuando el ejército israelí lanzó su ofensiva para tomar el control de Bint Jbeil, a menos de una milla de distancia. “Pensábamos que el ejército israelí probablemente entraría en Ain Ebel”, dijo Farah. Mientras hablaba, las paredes de su casa temblaban por las actividades militares israelíes en Bint Jbeil. Los pueblos fronterizos estaban siendo arrasados sistemáticamente, como se refirió el ministro de defensa israelí sobre las estrategias utilizadas en Gaza. Hasta el 7 de mayo, al menos 11 pueblos habían sido completamente destruidos.

Cuando se anunció el alto el fuego, los residentes del lado norte regresaron a sus casas y encontraron que unas 20 fueron ocupadas por el ejército israelí y vandalizadas, con muebles arrojados a la calle, informó Farah.

A cinco millas de distancia, en Dibl, un soldado israelí destruyó una estatua de Jesús crucificado, provocando indignación internacional. Fue reemplazada por el ejército italiano días después. También se profanó una estatua de la Virgen María. En Yaroun, un convento y una escuela de la congregación greco-católica melquita de las Hermanas del Divino Salvador fueron supuestamente arrasados por el ejército israelí.

“Somos civiles. ¿Por qué harían esto?” preguntó Farah.

Michel Constantin, director regional de CNEWA-Misión Pontificia en Beirut, que se unió a algunos de los convoyes humanitarios, afirmó

Familias en Snaya reciben paquetes de alimentos, proporcionados por CNEWA-Misión Pontificia.

que pueblos como Ain Ebel y Dibl están “completamente aislados” del resto del país.

“La presencia cristiana, aunque muy pequeña, es el único signo de vida” en estas zonas gravemente destruidas, dijo. Añadió que le preocupaba que, si la guerra continuaba, permanecer en sus tierras se volviera insostenible para los residentes de estas comunidades, ya que la mayoría no podría trabajar y las escuelas no reabrirían.

Representantes de la iglesia y residentes de los pueblos fronterizos se reunieron con el patriarca maronita en su residencia de Bkerke el 19 de abril y publicaron una lista de demandas. Estas incluyeron la apertura de “corredores humanitarios seguros entre pueblos”, la creación de hospitales de campaña, el apoyo financiero a las familias que han permanecido y la prevención de la destrucción de pueblos fronterizos.

“Nos quedamos aquí para que otras personas puedan quedarse” en sus tierras, dijo Farah.

En 2024, fue desplazada a Ain Saadeh, seis millas al este de Beirut, en el mismo complejo que fue objetivo de un ataque israelí el 6 de abril. Pasó semanas enseñando online, viviendo con familiares.

“Estoy contenta de haberme quedado [en Ain Ebel] esta vez”, dijo. “Cuando pasamos por momentos muy difíciles, siempre mantengo la fe de que la guerra terminará. He aprendido a aceptar y dejar que Dios intervenga”.

Farah dijo que ella y su marido jubilado se sienten apoyados en su decisión de quedarse, gracias a las visitas regulares del arzobispo Borgia.

“Nos sentimos escuchados”, dijo. “El nuncio nos animó a vivir un día a la vez”.

Laure Delacloche es periodista en Líbano.

AL BORDE DEL DESASTRE

Envía ayuda urgente al Líbano— para evitar más inocentes civiles sin hogar.

cnewa.org/es/donacion

Conoce a las familias atrapadas en una guerra que no quieren en este vídeo

Rompiendo el circulo de la pobreza

Programas de la iglesia en India ofrecen esperanza para el futuro a niños pobres y abandonados texto de Anubha George con fotografías de Sajeendran V.S.

El camino a Njarakkode, un pequeño pueblo en el estado de Kerala, suroeste de India, está bordeado de anacardos en plena floración, cargados de frutos. Cientos de manzanas de anacardo han caído al suelo, y su aroma fermentado se percibe a la distancia. Los transeúntes recogen algunos, los lavan y disfrutan de su dulce y jugosa pulpa. Al manejar por estos bosques de árboles frutales, también se pueden encontrar mangos caídos, cuya pulpa tierna invita a morderlos. El verano es época de abundancia en Kerala. A lo lejos está la casa de un hombre que murió por la embestida de un elefante salvaje que bajó de la colina por la noche. Los encuentros mortales con la

fauna silvestre —tigres, elefantes y jabalíes— son un temor real entre los lugareños, incluyendo a Anu K. Saju y su familia. Saju está en tercer año de su carrera en el Colegio de Enfermería y Ciencias Afines Sanjo, en la ciudad de Vellappara. La escuela, administrada por la Eparquía católica siro-malabar de Palghat, se fundó hace cuatro años y admite a 60 estudiantes anualmente. Ocupa un terreno de 45 acres, junto con una facultad de farmacia, una escuela primaria y una secundaria. “Elegí enfermería porque el párroco me aconsejó que sería una buena opción profesional”, dice Saju. “Mi padre es jornalero”, dice sobre su padre, Saju K. Abraham, que trabaja turnos de 24 horas en la estación de tren de Coimbatore,

en el estado vecino de Tamil Nadu. “Si no trabaja, no gana dinero”, explica. Su hermano mayor trabaja en un taller mecánico cercano.

“Mi plan es terminar la carrera y conseguir un trabajo en el extranjero. Es la única manera de pagar nuestros préstamos”, dice. Hay cocos esparcidos por el terreno de la familia. “Los monos trepan a los cocoteros, tiran los cocos y se beben toda el agua”, cuenta Smitha Saju, la madre de Saju. Como tal, la cáscara del coco, y su pulpa, no pueden desarrollarse, y de la pulpa es de donde la familia obtiene el aceite de coco para obtener ingresos adicionales.

Kerala es considerado el estado más desarrollado de la India, con una alfabetización casi

“Nuestro objetivo principal es empoderar a las mujeres y a las personas económicamente desfavorecidas, sin importar su religión ni casta”.

universal, igualdad entre hombres y mujeres en la educación y la mayor esperanza de vida del país. Antaño una sociedad mayormente agraria, este estado de 36 millones de habitantes ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. Las reformas sociales y sus sólidos sistemas educativos, tanto públicos como privados, han impulsado el éxito económico de Kerala, conocido como el “fenómeno Kerala”. Sin embargo, la pobreza sigue afectando a millones de familias.

El reverendo Jeejo Chalakkal, director de la escuela de enfermería, afirma que las necesidades de la población de la eparquía han cambiado con los años.

“El sustento de la gente era principalmente la agricultura”, dice. “Pero los jóvenes quieren alejarse de eso y tener carreras más profesionales”.

Los préstamos perpetúan la pobreza, y el nivel educativo es bajo en comparación con distritos vecinos, añade.

“Nuestro objetivo principal es empoderar a las mujeres y a las personas económicamente desfavorecidas, sin importar su religión ni casta”, afirma. Los cristianos representan solo el 4% de la población del distrito, que asciende a 2 millones de habitantes, según el último censo nacional realizado en 2011; los musulmanes cerca el 30% de la población, mientras que los hindúes son mayoría.

Pág. anterior: La hermana Jisa Paul, I.J., lee con niños huérfanos en el Hogar de Niños Snehajyothy en Pulluvazhy. A la izq.: La estudiante Ance Jiboy ayuda a su padre, un recolector de caucho, a procesar láminas de caucho en Njarakkode. Arriba a la dcha.: Reeby Sabu alimenta a niños pequeños en el Hogar de Niñas Snehajyothy en Pulluvazhy.

Conexión CNEWA

CNEWA tiene una larga trayectoria en el cuidado de niños necesitados en India. Generaciones de donantes han apoyado los numerosos programas de atención infantil ahí, impulsando el desarrollo y el crecimiento del estado. Los donantes de CNEWA siguen otorgando becas que ayudan a cubrir la matrícula y el alojamiento de 77 estudiantes de familias desfavorecidas en el Colegio de Enfermería y Ciencias Afines Sanjo en Kerala. Estas becas facilitan un poco la vida de estas familias, afirma el reverendo Jeejo Chalakkal, director de la escuela de enfermería.

Los recursos de los donantes de CNEWA también permiten a la hermana Jisa Paul, I.J., adquirir leche de fórmula y pañales para los recién nacidos en Snehajyothi Sisubhavan, el orfanato que fundó en el sur de la India. “Cuidar a los recién nacidos es costoso, y el dinero de CNEWA es de gran ayuda”, afirma.

Para contribuir a la financiación del trabajo de CNEWA en la India, llame al 1-866-322-4441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos) o visite cnewa.org/es/donacion

Ance Jiboy también estudia enfermería y espera irse al extranjero, Europa o los países del Golfo, para poder mantener a sus padres. Su hermano mayor, Alfie, estudia para el sacerdocio en el seminario.

Su padre, Jiboy Joseph, es un jornalero que extrae caucho de los árboles del bosque cercano. El año pasado, uno de sus amigos murió atacado por un elefante. Había salido muy temprano para extraer la savia del caucho —ya que en esta parte de Kerala los días se vuelven calurosos y

húmedos y la temperatura sube hasta los 113 grados Fahrenheit— y el elefante se acercó silenciosamente, sin anunciar su llegada.

“Tenemos algunos préstamos que pagar”, dice Joseph. Hay una grieta en la entrada de la casa, donde cayó un rayo.

“No hemos tenido el dinero repararla”, añade.

Donia Poulose, estudiante de segundo año de enfermería, sigue los pasos de su padre. Trabajó como enfermero en la Fuerza de Seguridad Fronteriza del gobierno

de la India. Pero cuando sus padres enfermaron, se jubiló voluntariamente y regresó a Kerala, donde ahora se dedica a la agricultura.

“Quise estudiar enfermería por mi padre y porque me gusta servir a la gente. Me gusta hablar con los pacientes y comprender sus necesidades”, dice Poulose, quien tiene tres hermanos.

“Somos cuatro, así que mantenernos a todos es difícil para mis padres”.

“Quiero hacer estudios de posgrado y dar clases en una escuela de enfermería”, agrega. Y “quiero poder ayudar a la gente aquí en Palakkad”.

Aunas 80 millas al norte de la costa de Kerala, en el pueblo de Pulluvazhy, la hermana Jisa Paul, I.J., dirige Sociedad Benéfica Snehajyothi, que fundó hace 18 años para alojar a niños necesitados.

“Aquí todos los niños son huérfanos”, afirma. “Nunca han conocido a sus padres o, si los tienen, han optado no verlos”.

El hogar cuenta con tres instalaciones: una para niños

menores de 5, otra para niñas de 5 a 18 y otra, a pocas millas, para niños de 5 a 18. Un equipo de 32 personas cuida las 24 horas del día a los 102 niños que viven en estos hogares.

“Antes era maestra”, cuenta la hermana Jisa. “Renuncié y decidí fundar Snehajyothi en 2008. Desde entonces, no ha dejado de crecer”.

La hermana Jisa es miembro de las Hermanas del Niño Jesús — fundadas en Rouen, Francia, por el beato Nicolás Barre— dedicadas a la educación de niños pobres y al servicio de comunidades locales.

“Nosotras, las hermanas, tenemos más de 350 años de historia en trabajo social y pastoral en más de 18 países”, afirma la hermana Jisa.

Se estima que en la India hay 30 millones de huérfanos y niños abandonados, y solo una pequeña parte recibe atención en un programa organizado. La mayoría no tienen hogar o viven en situaciones adoptivas informales. El número de instituciones de cuidado infantil u orfanatos registrados en el país oscila entre 9.500 y 10.000, que atienden hasta a 470.000 niños.

Una profesora adjunta del Colegio de Enfermería Sanjo en Vellappara observa las habilidades de Ance Jiboy al microscopio mientras las estudiantes Donia Poulose, a la derecha, y Anu K. Saju miran.

En Kerala, existen alrededor de 239 orfanatos registrados, según una investigación realizada por una empresa privada, pero organizaciones sin fines de lucro estiman que hay más de 1.000 centros, que atienden hasta a 75.000 niños menores de 18 años. Muchos de estos niños tienen familiares vivos, pero reciben atención en estas instituciones debido a la pobreza y dificultades familiares.

El gobierno brinda cierta ayuda alimentaria, pero el apoyo proviene principalmente de familias locales y algunas donaciones extranjeras. Sin embargo, debido a las leyes del gobierno indio que limitan la entrada de fondos extranjeros al país, los orfanatos y las instituciones de cuidado infantil están pasando dificultades.

La iglesia desempeña un papel importante en el cuidado infantil

en el estado, y la hermana Jisa afirma que los orfanatos administrados por la iglesia son considerados confiables. No obstante, no se dispone del número exacto de instituciones de cuidado infantil administradas por la iglesia. El programa de la hermana Jisa está reconocido bajo la Ley de Justicia Juvenil (Cuidado y Protección de los Niños) de la India de 2015. Por lo tanto, cada hogar cumple con un estándar básico de cuidado estipulado por el gobierno indio en cuanto a espacio, dormitorios, revisiones médicas periódicas y separación de los niños por edad. Los orfanatos no registrados en la India pueden ser clausurados en cualquier momento y ser multados.

“Tenemos niños de todas las religiones en nuestros orfanatos”, dice. “[Los] administramos de acuerdo con las normas y regulaciones gubernamentales, aunque eso signifique dificultades [financieras]”.

“Los niños de aquí han pasado por mucho a tan corta edad”, dice la hermana Jisa, y, cambiando sus nombres para proteger su privacidad, comparte algunas de sus historias.

Mona fue abandonada por su madre adolescente en un tren cuando era recién nacida. Un transeúnte la oyó llorar y la encontró. La llevó a la policía, quienes la trajeron con la hermana Jisa.

Lisa sufrió abusos sexuales de su padre hasta los 7 años. Su madre tenía problemas de salud mental. Lisa le contó a una vecina sobre los abusos y su padre fue denunciado a la policía y encarcelado. Lisa ahora tiene 19 y estudia trabajo social.

El padre de John murió cuando él tenía 9 meses. Su madre comenzó una relación con otro hombre y no quería que John estuviera con ella. Lo dio en

adopción. Hoy, tiene 18 años y quiere estudiar derecho.

El padre de Nibin se volvió a casar después que falleció su madre. Su madrastra lo golpeó tan brutalmente que le fracturó brazos y piernas. Se llamó a la policía y los servicios sociales lo llevaron a Snehajyothi. Él ha optado no tener ningún contacto con su familia.

La madre de Jiya, que nació ciega, fue violada por su vecino. Al dar a luz, su familia la envió a un hogar para mujeres con discapacidad y a Jiya a Snehajyothi. Jiya tiene ahora 10 y desconoce la identidad de sus padres biológicos.

La hermana Jisa explica que su programa no recibe apoyo gubernamental y depende de las donaciones de CNEWA y la parroquia local.

“Los feligreses donan una comida en ocasiones especiales, como cumpleaños y aniversarios. Algunos también donan dinero”, dice la hermana Jisa.

Los niños de Snehajyothi están inscritos en el registro de adopción. “Hasta el momento, 66 niños han sido adoptados”, afirma la hermana Jisa.

India cuenta con un riguroso proceso de adopción, regulado por la Autoridad Central de Recursos para la Adopción. Este proceso incluye el registro en línea, un informe de estudio del hogar y un período de espera que oscila entre seis meses y más de cuatro años. No existen atajos en este sistema. Cualquier adopción directa de hospitales o particulares es ilegal y conlleva pena de prisión.

“Jesús cuida de todos los que trae a este mundo”, dice la hermana Jisa. “Dejo todo en sus manos. Él siempre cuida de los niños de Snehajyothi”.

Anubha George, exeditora de la BBC, reside en Kerala, India.

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La iglesia en la India cuida de jóvenes de todas las edades. Descubra más en este video de ONE.

La fe, el trabajo y la supervivencia perduran en el último pueblo

cristiano de Cisjordania

texto de Leila Warah con fotografías de Samar Hazboun

El periodista palestino Jirias Azar consideraba que Taybeh, en Cisjordania, era un refugio —“una zona rural tranquila con poca gente y más naturaleza; un lugar donde vivir una vida tranquila y agradable”, dijo.

En 2022, tras tres años renovando una casa en el antigua pueblo cristiano palestino, él y su esposa, Celina, se establecieron con la esperanza de formar una familia y una vida pacífica juntos. Su hijo, Sharbel, nació al año siguiente.

Pero su sensación de calma comenzó a disiparse el 7 de octubre de 2023, cuando Israel lanzó un ataque sobre Gaza en

La imagen del teléfono móvil de Roland Bassir muestra a colonizadores israelíes colocando una bandera israelí en la casa de guardia de su fábrica de piedra en Taybeh, Cisjordania.

respuesta a los ataques de Hamás contra comunidades fronterizas israelíes. La guerra de Israel contra Gaza se intensificó, y también la violencia militar israelí y los ataques de colonizadores en Cisjordania.

Según Naciones Unidas, se registraron más de 1.800 ataques de colonizadores en Cisjordania palestina el año pasado. De enero a septiembre de 2025, alrededor del 60% estuvo en las gobernaciones de Nablus, Hebrón y Ramala, donde se encuentra Taybeh.

“Empecé a sentir miedo”, dijo Azar, 36. “Me hizo pensar que quizá la vida en Taybeh podría ser como esos otros lugares”.

El verano pasado, la sensación de seguridad de la pareja se vino abajo. El 28 de julio, poco después de las 2 a.m., una serie de estruendos los despertó. Azar vio llamas fuera de la ventana de la cocina. Su coche estaba en llamas.

Agarraron a Sharbel y salieron corriendo a la oscuridad, su vecino gritaba: “¡Hay colonizadores!” Huyeron a la familia de Azar en Ramala.

Su coche y todo lo que había dentro —equipo de trabajo, documentos y pertenencias personales— habían sido destruidos. Grafitis en hebreo en la pared de un vecino declaraban venganza por la aldea vecina, Al-Mughayyir, que ha sido escenario de violencia continua entre colonizadores israelíes y terratenientes palestinos durante muchos años.

Tras el incendio del coche de su hermano en otro ataque a su propiedad en Taybeh tres meses después, la pareja puso a la venta su casa.

“Trabajé 13 años para comprar un coche, construir una casa y conseguir equipo para mi trabajo, y luego lo perdí todo en menos de un minuto”, dijo.

PROMOCIÓN DE LA PAZ Y LA JUSTICIA

Su esposa dijo que nunca imaginó que les ocurriría algo así. “Seguimos reviviendo esa noche. Sigo soñando con ello”, dijo. “No puedo volver a casa. No imagino vivir allí otra vez”.

Los Azar forman parte de un éxodo silencioso que está remodelando la antigua aldea de Taybeh. Con cerca 1.200 habitantes, es el último pueblo completamente cristiano de Cisjordania y una de las comunidades más antiguas habitadas de forma continua de Tierra Santa. En el Evangelio de Juan, Jesús busca refugio en Taybeh tras la resurrección de Lázaro.

El reverendo Bashar Fawadleh, de la iglesia católica Cristo Redentor en Taybeh, dijo que 15 familias —cerca del 4% de la población— se fueron en los últimos dos años. Se están yendo debido a la ocupación israelí, dijo

el sacerdote, que a menudo es el primero en acudir en ayuda de los miembros de la comunidad que han sufrido violencia de colonizadores.

“La gente está cansada”, explicó. “La gente carece de derechos —derecho a vivir, derecho a moverse, derecho a rezar, derecho a aprender, derecho a viajar”.

Además, desde 2023, la violencia de los colonizadores y las restricciones militares israelíes desplazaron a casi 3.000 palestinos en Cisjordania, incluidos 636 solo en los primeros seis meses de 2025, informa OCHA.

Roland Bassir ha dirigido una cantera en las afueras de Taybeh durante 20 años; llegó a emplear a 37 personas. Tras el inicio de la guerra en Gaza, colonizadores conocidos como la Juventud de la Colina bloquearon su camino de la cantera y pasaban ganado por el lugar a diario, hasta que sus

empleados se asustaron demasiado para acudir a trabajar.

A mediados de marzo, entre 30 y 40 colonizadores asaltaron el lugar, izaron banderas israelíes y “rezaron oraciones y rituales talmúdicos”, dijo el padre Fawadleh. “Eso significa que quieren ocupar la zona. Es su objetivo”.

“Llamé a la policía israelí. No respondieron”, dijo Bassir. “Llamamos a la Oficina de Coordinación y Enlace. Tras tres días, llegó el ejército, permaneció 15 minutos y se marchó. Luego regresaron los colonizadores”.

La experiencia de Bassir refleja un patrón documentado. Según la organización israelí de derechos humanos Yesh Din, desde 2005 solo el 3% de las investigaciones policiales sobre la violencia de colonizadores contra palestinos han resultado en condenas, y el 94% de los casos se cierran sin acusación.

“ La gente esta cansada . La gente carece de derechos

A mediados de mayo, Bassir solo tenía 15 empleados, y a menudo ninguno podía trabajar.

“He pasado 20 años construyendo este lugar e invirtiendo en él”, dijo. “Ahora no puedo trabajar allí”.

Aunque los grupos religiosos no pueden detener los ataques de colonizadores, continúan ofreciendo servicios y apoyo. El Patriarcado Latino de Jerusalén y otras organizaciones católicas gestionan una escuela, un centro médico, una residencia para ancianos, casas de huéspedes y programas culturales en Taybeh. El 80% de los empleados son cristianos y el 20% musulmanes. Trabajar localmente en Taybeh también ahorra a la gente los impredecibles y largos trayectos de horas causados por los controles militares israelíes y las barreras en Cisjordania.

El colegio católico ha servido a la región oriental de Ramalah desde 1860 y actualmente recibe estudiantes de las aldeas cercanas; el 70% de estudiantes son musulmanes. Ha graduado generaciones de médicos, ingenieros y abogados, con una tasa de aprobación de casi 100% en el examen nacional de graduación de secundaria durante siete años consecutivos, dijo una administradora escolar, que pidió ser identificada solo como Mary por razones de seguridad.

La red del patriarcado, compuesta por 44 escuelas católicas en Israel, Palestina y Jordania, cuenta con una matrícula de 19.500 estudiantes, según Sami El-Yousef, director ejecutivo del Patriarcado Latino de

El padre Bashar Fawadleh, extrema dcha., habla con los feligreses tras la misa en el salón parroquial del 19 de abril. Arriba a la dcha.: Sami El-Yousef, de pie, habla con una colega de la oficina del Patriarcado Latino de Jerusalén.

Conexión CNEWA

CNEWA-Misión Pontificia ha trabajado con residentes de Taybeh y otras comunidades palestinas en toda la Cisjordania ocupada para construir un marco de supervivencia en medio del aumento de los ataques de colonizadores israelíes y el endurecimiento de las restricciones militares. Ha ayudado a sostener instituciones, medios de vida y vida pastoral, manteniendo a las familias arraigadas.

“Desde la escalada de violencia por parte de los colonizadores y los ataques continuos, se ha convertido en un punto caliente”, dice Rodolf Saadeh, director de proyectos de la oficina de CNEWA en Jerusalén.

Para apoyar la misión de CNEWA-PMP en Cisjordania, llame al 1-866-322-4441 (Canadá) o al 1-800-442-6392 (Estados Unidos) o visite cnewa.org/es/donacion

Jerusalén, quien anteriormente fue director regional de CNEWA-Misión Pontificia en Jerusalén. De estas escuelas, cinco están en Israel y 12 en territorios palestinos. La matrícula no cubre todos los costos, por lo que el patriarcado absorbe la diferencia, ofreciendo apoyo adicional a las familias de los profesores y a los estudiantes más necesitados. El año pasado, en el espíritu del Jubileo, el patriarcado condonó $11 millones en deudas de matrícula, a pesar de las fuertes exigencias pastorales y humanitarias impuestas al patriarcado.

“Pero fue muy apreciado porque la gente estaba sufriendo”, dijo El-Yousef.

A pesar de las escuelas sólidas, el colapso económico de la región se traduce en malas perspectivas de empleo para los graduados. Más del 25% de palestinos están desempleados; la tasa sube al 37,5% entre los graduados universitarios de entre 19 y 29 años, según la Oficina Central de Estadística de Palestina. Desde octubre de 2023, unos 120.000 palestinos perdieron sus permisos de trabajo israelíes, y solo entre 10.000 y 20.000 han sido restaurados, dijo El-Yousef. El turismo, las pequeñas empresas y la inversión privada han tocado fondo desde la pandemia,

“Nuestra simple presencia aquí es una forma de resistencia”.

dejando sectores enteros sin ingresos fiables durante años.

El sector público, incluidos los funcionarios públicos, constituye alrededor del 28% de la fuerza laboral de Cisjordania. Sin embargo, muchos no han recibido su salario completo durante varios años, debido a la retención de los ingresos fiscales que Israel debe a la Autoridad Palestina, una crisis que se ha agravado desde octubre de 2023.

“Reciben el 20% de su salario, el 50% en un buen mes”, dijo El-Yousef.

Para animar a las familias a quedarse, el Patriarcado Latino ha creado 100 empleos permanentes en Taybeh. También reabrió un taller de cerámica como proyecto de empleo para mujeres y proporcionó a las familias viviendas por debajo del mercado. Además, el proyecto insignia de CNEWA, valorado en $94.000, apoya hasta 35 familias agrícolas con invernaderos y 700 plántulas de olivo y frutales, además de trabajo temporal para desempleados.

Rodolf Saadeh, director de proyectos de CNEWA-Misión Pontificia en Jerusalén, explicó que el enfoque es menos sobre el alivio y más sobre la colaboración.

“Es proteger la tierra, pero también intentamos apoyar a las familias”, dijo. “No estamos allí solo como donantes. Pensamos con el padre Fawadleh, con la comunidad”. Actualmente, los cristianos palestinos representan solo alrededor del 1% de la población de Cisjordania, pero gestionan 297 instituciones cristianas en toda Cisjordania, incluyendo escuelas, hospitales y servicios sociales. Estas instituciones

Roland Bassir invirtió 20 años en su negocio en Cisjordania y teme perderlo todo por la violencia de los colonizadores.

atienden a un 45% de la sociedad palestina, que es mayormente musulmana, dijo El-Yousef.

“No se está hablando de la estadística de una presencia cristiana en disminución”, dijo. “Se trata del riesgo potencial para las instituciones que prestan servicios a toda la comunidad”.

Estas instituciones continúan gracias a quienes están comprometidos con la tierra. Ramez Al Khoury, 38, regresó a Taybeh desde Emiratos Árabes Unidos en 2019 para que sus hijos pudieran crecer en la iglesia y sigan las tradiciones locales.

En febrero, el ejército israelí lo retuvo por una semana hasta que se determinó que una acusación de que había atacado a colonizadores israelíes era infundada. Pensó en dejar Taybeh otra vez, pero decidió no hacerlo.

“Me encanta que mi hijo esté creciendo aquí”, dijo. “Aquí en Taybeh, todos somos parientes. Incluso durante las fiestas, la celebración a veces se siente más fuerte que en la Iglesia del Santo Sepulcro”.

Pero le preocupa la situación y que “mucha gente se irá si las cosas siguen así”.

Los cristianos en el extranjero deben entender que “estamos protegiendo tierras santas”, dijo, y deben corresponder “a través de los medios de comunicación, [y] apoyo humanitario, moral, psicológico y financiero, crear proyectos que ayuden a la gente aquí a mantenerse firme”.

“Nuestra simple presencia aquí es una forma de resistencia”, dijo. “La paz es el mensaje de Cristo. Así que nuestra estancia aquí es en sí misma un mensaje cristiano, porque estamos arraigados en esta tierra”.

Leila Warah es una periodista multimedia independiente en Palestina.

CREZCA Y FLOREZCA

Ayuda a proteger y preservar el cristianismo en Tierra Santa.

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Vea más de cerca lo que está ocurriendo en Cisjordania a través de este video.

La Última Palabra

“Nos amó”. (Rom 8,37)

Con estas palabras de la Carta de San Pablo a los Romanos, el difunto Papa Francisco empezó su encíclica de octubre de 2024, “Dilexit nos” (Nos amó), que constituye una profunda reflexión sobre el amor humano y divino del corazón de Jesús.

Desde los siglos XVII y XVIII, la iglesia reconoce junio como el mes del Sagrado Corazón de Jesús. El Papa Pío XI, fundador de CNEWA en 1926, reconoció el inmenso valor de la consagración de las naciones al Sagrado Corazón de Jesús.

En “Dilexit nos”, el Papa Francisco enseña que “Cómo nos ama Cristo es algo que él no quiso explicarnos demasiado. Lo mostró en sus gestos”. A lo largo de su vida y ministerio terrenal, Jesús buscó el encuentro con las personas. Cuando iba a sanar a alguien, escribe el Papa Francisco, “prefería acercarse… y estándonos cerca nos da su amor con toda la ternura posible”.

“Las palabras que Jesús decía indicaban que su santidad no eliminaba los sentimientos”, señala el pontífice. “En algunas ocasiones mostraban un amor apasionado, que sufre por nosotros, se conmueve, se lamenta, y llega hasta las lágrimas”.

La verdadera devoción al corazón de Cristo sigue la inspiración de la gracia del Espíritu Santo. Cuando estamos atentos a la inspiración del Espíritu Santo, nos sensibilizamos a las maneras en que nuestros

Perspectivas del presidente por Mons. Peter I. Vaccari

corazones han sido traspasados por el corazón de Cristo. Buscamos la guía del Espíritu para acercarnos a Aquel para quien seremos instrumentos de la pasión del corazón de Cristo.

Los santos y los papas han visto en la devoción al corazón de Cristo tanto una fuente de íntima unión espiritual con él, como el cultivo de un auténtico entusiasmo misionero, que busca promover una sociedad más justa y una apertura a participar en una cultura de diálogo en la búsqueda de la unidad y la verdadera paz.

El papa León XIV señala la necesidad de que oremos juntos al Sagrado Corazón, para que “cada uno de nosotros encuentre consolación en la relación personal con Jesús, y aprenda de su corazón la compasión por el mundo”.

El 11 de junio, en el marco del 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia, los obispos católicos de Estados Unidos consagraron los Estados Unidos de América al Sagrado Corazón de Jesús. El arzobispo Alexander Sample de Portland, Oregón, miembro del consejo directivo internacional de CNEWA, escribió una reflexión disponible en el sitio web de la conferencia de obispos católicos de los Estados Unidos, en la que vincula la importancia de esta consagración con un mayor énfasis en la acción de Dios en favor de los pobres, tal como se articula en la exhortación apostólica de León XIV, “Dilexi te” (Te he amado).

“Queriendo inaugurar un Reino de justicia, fraternidad y solidaridad, se preocupa particularmente de aquellos que son discriminados y oprimidos, pidiéndonos también a nosotros, su iglesia, una opción firme y radical en favor de los más débiles”.

Un recordatorio para todos: ¡La consagración y la auténtica devoción al Sagrado Corazón de Jesús deben estar orientadas a la acción!

Este número de ONE en español está repleto de historias sobre la orientación práctica de la misión de CNEWA durante nuestros primeros cien años.

Al leer la segunda parte de la historia de CNEWA, escrita por el director ejecutivo Michael J. La Civita, apreciarán con mayor profundidad la activa orientación misionera de CNEWA en las regiones donde hemos servido y seguimos sirviendo.

Los artículos sobre Etiopía, Líbano, India y Cisjordania presentan los desafíos que enfrentan las personas en las regiones donde trabajamos actualmente, desafíos que se han intensificado desde la guerra entre Israel y Estados Unidos con Irán y la invasión israelí del sur del Líbano.

Lo que buscamos destacar durante este año de aniversario es la dedicada y activa orientación misionera de CNEWA en estas regiones conflictivas. Tomen nota de las siguientes fechas especiales para el centenario de CNEWA:

La hermana Weinitu Woldesenbet y su congregación, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, proporcionan educación y alimentación a los estudiantes de la Escuela Católica Beato Gebremichael en Bahir Dar, Etiopía.

21 de septiembre

Torneo de Golf del Centenario Club de Golf Sebonack, Southampton, Nueva York

13 de diciembre

Misa del Centenario, 10:15 a.m. Catedral de San Patricio, Nueva York

15 de diciembre

Cena de Gala del Centenario Hotel Plaza, Nueva York

Invitado de Honor: Fra John Dunlap 81 Gran Maestre de la Soberana Orden Militar de Malta

Galardonada del Premio Fe y Cultura de CNEWA: Su Excelencia, Hermana Raffaella Petrini, F.S.E. Presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano

Con mi gratitud y oraciones, Peter I. Vaccari, Presidente

CNEWA una agencia papal para apoyo humanitario y pastoral

220 East 42nd Street, New York, NY 10017 • 1-212-826-1480 • cnewa@cnewa.org

223 Main Street, Ottawa, Ontario K1S 1C4 • 1-866-322-4441 • www.cnewa.ca

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