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Claretianos Año 37 Nº2

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Boletín Abril - Mayo - Junio 2020 | No. 2 | Año 37

EDITORIAL P. ENRIQUE MASCORRO LÓPEZ, CMF

Anuncio

XXVI Capítulo General Queridos hermanos: En esta fiesta de Pentecostés, he­mos comenzado la preparación remota de cara al próximo XXVI Capítulo General que se celebrará el próximo año en los meses de agosto – septiembre. Hemos elegido este día con el deseo de abrirnos al Espíritu Santo que es la fuente del carisma de nuestra Congregación y de nuestra propia vocación misionera. Pág.11


CONTENIDO Nuestro regreso misionero a la “nueva normalidad”

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GOBIERNO GENERAL Carta del Padre General a la Congregación

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Mensaje Pascual 2020

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XXVI Capítulo General / Anuncio

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CLARETIANOS EN EL MUNDO Situación del COVID-19 en la Congregación

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Mons. Abella Battle, cmf, nuevo Obispo de Fukuoka (Japón)

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Nota informativa del ITVCA

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COMUNICACIÓN Y MISIÓN Vigilia Pascual 2020

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Saludos Pascuales en familia Claretiana

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Suspensión de Encuentros de MICLA y Catequesis 2020

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100 Días de encierro mundial

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Hacía el XXVI Capítulo General

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EN SALIDA MISIONERA Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza

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SOLIDARIDAD Y MISIÓN Semana Laudato Si´

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TICs Y MISIÓN

DIRECTOR R.P. René Perez Díaz cmf

Semana Santa Cibermisionera 2020

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Sobre el coronavirus y cosas mejores

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Comunicación en tiempos de pandemia

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¡Hasta siempre Reconexión Claret!

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ANIMACIÓN BÍBLICA EDICIÓN DIGITAL Y ESTILO Lic. Reinel Maya Ojeda DISEÑO Y CORRECCIONES Lic. Lourdes Arredondo COMPILACIÓN E IMPRESIÓN Martha Eugenia Novoa

Pascua en tiempos de cuarentena

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Racismo en tiempos de pandemia

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RELIGIOSIDAD POPULAR San Judas, todos Unidos

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OFICINAS Av. Cuauhtémoc 946 Col. Narvarte 03020 México, Distrito Federal. Tel. 5543.5172

San Judas Tadeo, fe y pandemia

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El amor de San Judas.

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WEB | EMAIL www.claretianos.mx contacto@claretianos.mx Redes Sociales: ClaretianosMX

NOTICIAS

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Felicitaciones 51 Descansen en paz


Editorial

NUESTRO REGRESO MISIONERO A LA

„ “NUEVA NORMALIDAD

SPM 008/2020 Ciudad de México a 9 de junio de 2020. Queridos Misioneros Claretianos de México, cordiales saludos A pocos días de haber celebrado la Fiesta de Pentecostés les escribimos con alegría y esperanza. Nuestro regreso misionero a la “nueva normalidad” Seguro que todos los claretianos de México estamos con la expectación del regreso a nuestras actividades misioneras, después del alto obligado por el COVID-19. Se viene hablando del regreso a “la nueva normalidad”. Falta mucho por precisar sobre este tema, aunque podemos anticiparnos y pensarlo desde cuatro claves importantes. La nueva normalidad nos exigirá vivir la vocación misionera como propuesta y modelo de sociedad más corresponsable, más austera, más ecológica y más incluyente, en conclusión, más humana y cristiana. Más corresponsable (Gobierno y Formación) La Pandemia globalizada en un momento cambió la dinámica comunitaria; lo cambió todo. El COVID-19 obligó a cerrar fábricas de trabajo, centros educativos, lugares de consumo y recreativos, sin olvidar aquellos dedicados a la práctica de oración y de la caridad, nuestras parroquias. Ante el peligro del contagio viral fuimos convocados, también nosotros misioneros, a actuar corresponsablemente siguiendo los protocolos y estrategias propuestos por las autoridades civiles y eclesiales. Ante todo, nos urgieron a disminuir, o por lo menos retrasar, el aumento de contagios quedándonos en casa, guardando la sana distancia y frecuentando el aseo en general. Nuestras comunidades, animadas por los superiores, generosamente aceptaron sumar esfuerzos. Afortunadamente ninguno de los claretianos de México ha enfermado, hasta hoy. El confinamiento, ya cerca de tres meses, ha descubierto a la sociedad en general, y a nuestra comunidad misionera en particular, su alta vulnerabilidad. Aunque, por otro lado, también nos reveló impensables fortalezas. Refiriéndonos a nuestra dinámica provincial, por citar ejemplo, nuestros misioneros en formación, en el IFFIM y en el IFTIM, “sacaron la casta” para continuar y concluir su ciclo académico online, con buenos resultados. Edgar Alejandro Salgado Tapia y Jesús Martínez Lara han concluido la Teología y esperan posible destino. La dinámica comunitaria y el compromiso pastoral, más tarde lo diré, también mostraron sus fortalezas. El regreso a la nueva normalidad, advirtámoslo con fuerza, nos exige mantener la corresponsabilidad. El riesgo y la crisis aún no terminan. La apertura de nuestros templos y espacios pastorales; nuestra participación en posibles grupos diocesanos y civiles deberá ser desde la corresponsabilidad. Es importante mantener nuestra atención a los protocolos oficiales venideros a nivel nacional y local, a nivel de episcopado mexicano y en cada diócesis.

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Editorial Más austera (Economía) La comunicación permanente con los superiores y ecónomos locales nos ha permitido saber y alegrarnos por algunas iniciativas acordadas en comunidad, a la llegada de la crisis. Algunos misioneros renunciaron a la mesada, otros entregaron despensas a familias pobres, la mayoría hizo eco de nuestra invitación a evitar compras innecesarias. Un especial testimonio lo recibimos de quienes cocinaron para la comunidad o tomaron la escoba y el trapeador para suplir a los empleados, permitiéndoles el confinamiento en su casa. Sin embargo, no faltaron los testimonios poco edificantes de algunos misioneros por su actitud exigente y de poco compromiso, por fortuna fueron pocos. El P. Manuel Tamargo, cmf., Ecónomo General, nos viene invitando a actuar en los tiempos de crisis con responsabilidad y serenidad. La economía de la Congregación, incluida la provincial, ha sido fuertemente afectada. Los ingresos ordinarios por el culto, las rentas, las inversiones y la rentabilidad de algunos negocios han disminuido, algunos de ellos casi en su totalidad. Los ecónomos locales, seguro lo habrán comunicado a ustedes, están preocupados por la solvencia de la comunidad. Los remanentes se agotan y se posterga la fecha de regreso a la nueva normalidad, además es incierta la recuperación económica del país y, por lo tanto, la nuestra. Ante esta incertidumbre, actuemos como provincia siguiendo los criterios del P. Manuel Tamargo, con responsabilidad y serenidad. La responsabilidad nos exigirá revisar los gastos ordinarios y reducir o desaparecer algunos de menor necesidad. ¿Por qué no? Podemos ahorrar gastos de gasolina y de vacaciones, podemos evitar desplazamientos innecesarios, renunciar a la mesada, etc. También podemos ser más generosos con la entrega de estipendios y ser creativos para captar otros ingresos en favor de la comunidad. La crisis actual, viéndola desde los criterios del Evangelio, nos reta a vivir con radicalidad el voto de pobreza. No tengamos miedo a ser generosos y solidarios. Tengamos en cuenta, nuestro Ecónomo Provincial, P. José Juan Tapia, estará atento para apoyar cualquier necesidad de las comunidades y de las personas. En diálogo con los consultores del Gobierno Provincial, tenemos claras nuestras prioridades a cubrir, es decir: El cuidado de nuestros mayores, el apoyo incondicional a nuestros estudiantes, la justicia y la caridad con los empleados y el compartir nuestros recursos con los más pobres. Más ecológica (Comunidad) Durante el confinamiento agradecimos a los superiores locales, especialmente a algunos, por su liderazgo comunitario. Con la participación de sus hermanos lograron una convivencia sana, fraterna y creativa. Programaron en comunidad alguna película semanal, juegos de mesa, festejaron algún cumpleaños, extendieron el tiempo durante las comidas para el diálogo fraterno, etc. También modificaron horarios para privilegiar los tiempos de oración comunitaria, especialmente la celebración de la Eucaristía. Varias comunidades recuperaron la devoción a María durante el mes de mayo; con emoción cantaron con espíritu de niños “Hoy he vuelto madre a recordar, tantas cosas que dije ante tu altar…” Nos sorprendieron aquellos por su fidelidad al retiro mensual y a la reunión plenaria. Todo sumado destaca el cuidado de su saludo integral; incluyendo lo físico, psicológico, espiritual y misionero. Cultivar y cuidar nuestro ambiente comunitario, desde una ecología integral, habla bien de nuestra consagración religiosa. En el regreso a la nueva normalidad nuestros espacios misioneros están llamados a convertirse en testimonio y en casa de acogida fraterna, especialmente para los necesitados. Más incluyente (Apostolado y Pastoral juvenil) La crisis del COVID-19 ha subrayado al mundo, a la Iglesia y a nuestra Congregación la urgente llamada a sinodalidad. Con este concepto se nos invita a superar toda forma de auto-referencialidad para aceptar y promover la cultura incluyente y participativa. En este sentido, se nos invita a superar todo ego y etnocentrismo racial, cultural o religioso.

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Editorial Nuestros proyectos misioneros, pensando en los claretianos, deberán ser resultado de la participación y escucha recíproca en comunidad, aunque sea online. La voz de laicos, religiosas y la propia enriquecerán la fe y el compromiso misionero. El regreso a la nueva normalidad, en conclusión, nos coloca en otro escenario con otras exigencias. Con alegría venimos constatando ya, durante estos días pandémicos, algunas experiencias significativas de sinodalidad pastoral, por su puesto online. El campamento juvenil en memoria de los Mártires de Barbastro, la celebración de la Pascua y de Pentecostés nos han reunido, online, a nivel provincial. La Eucaristía, el rezo del santo rosario y algún tema formativo reunió a los feligreses en sus comunidades parroquiales. Otros acontecimientos nos unieron con la Iglesia Universal y diocesana. Es cierto, falta por avanzar en el terreno de la sinodalidad pero ya las circunstancias nos ha puesto en camino. Agradecemos y doy mi reconocimiento al estudiante Edgar Alejandro Salgado y al P. René Pérez con su equipo de “Radio Claret México” y la Comisión de TIC’s por facilitar las técnicas y herramientas para nuestros encuentros online. En este sentido el P. Ernesto Mejía, prefecto de Apostolado, realizó apoyado por ellos la primera reunión del Consejo de Apostolado para diseñar una reingeniería Misionera en tiempos de post-pandemia. El Mismo P. Ernesto desde ahora solicita su grande apoyo para la distribución del Diario Bíblico 2021, ya en camino a nuestra provincia. La precaria economía de las comunidades nos exigirá un esfuerzo extra para hacerlo llegar a nuestros feligreses y cumpla su objetivo evangelizador. Ese año esperamos recuperar los gastos realizados o, por lo menos, un buen porcentaje. Anuncio del XXVI Capítulo General El domingo de Pentecostés, el P. General, Mathew Vattamattam, cmf., envió a la Congregación la carta circular con el anuncio del XXVI Capítulo General. Con este comunicado los Misioneros Claretianos entramos en un tiempo especial de gracia. En la circular el P. General destaca el enfoque de próximo capítulo, este deberá ser sinodal, narrativo y apreciativo. La sinodalidad destaca la importante integración de laicos cercanos a la misión en nuestro discernimiento misionero; también la integración de miembros de la familia claretiana, de otros sujetos posibles y, especialmente la nuestra. La narrativa de cada misionero, el contar las experiencias de fe y de caridad suscitadas por el Espíritu, será clave para entender y fortalecer nuestra presencia en el mundo y en la Iglesia en este cambio epocal. Se nos invita también a subrayar (apreciar) lo positivo de la vida misionera. Partir de nuestras fallas y obscuridades nos hace perder energía y confianza. La sinodalidad pide reunirnos y conversar a nivel local, zonal, provincial y continental. Muchos detalles de la dinámica preparatoria las ofreceremos en su momento oportuno. El Calendario previsto en la fase preparatoria del XXVI Capítulo General integra: • 31 de mayo de 2020: Anuncio del Capítulo General. • Junio - julio de 2020: Formación y capacitación de comisiones de facilitadores en los Organismos Mayores. • Agosto 2020 - abril 2021: Reuniones precapitulares a diferentes niveles en los Organismos Mayores. • Octubre - diciembre 2020: Elección de los delegados al Capítulo. • 2 de febrero de 2021: Convocatoria del Capítulo. • Mayo de 2021: Reflexión precapitular a nivel de Conferencias • Agosto - septiembre 2021: Celebración del Capítulo. Hacemos especial llamado a los Superiores Locales para que acompañen la dinámica precapitular con sus hermanos de comunidad, con laicos y con aquellas personas que pueden aportar a nuestro discernimiento congregacional. Estaremos comunicándonos para precisar los criterios y las estrategias. 5


Editorial Por solicitud del Gobierno General hemos nombrado una comisión provincial para agilizar la etapa de preparación. Los PP. Vicente Cancino, Marcos E. Garnica y Enrique Mascorro integramos dicha comisión. Ejercicios espirituales online Este año nuestra Provincia participará online en los ejercicios espirituales ofrecidos por el P. Gonzalo Fernández, cmf, Prefecto General de Espiritualidad. Los ejercicios iniciarán el domingo 12 de julio y terminarán el sábado 18. Nos ofrecerán dos charlas cada día; P. Gonzalo guiará durante la mañana la primera y P. Carlos Sánchez, cmf, por la tarde la segunda. P. Gonzalo nos pide enviemos el email de cada participante para hacerles llegar el cuadernillo guía. La Prefectura de Espiritualidad Provincial preverá detalles prácticos complementarios como el horario con las actividades y dinámicas oportunas. Pedimos a los superiores locales acompañen a sus hermanos durante la preparación y realización de los ejercicios. Las razones principales para realizar los ejercicios espirituales en la modalidad online, previa consulta a los superiores, son: el alto riesgo de contagio durante los desplazamientos y el necesario ahorro económico para las comunidades en este tiempo crisis. Esperamos su comprensión y apoyo. Queridos hermanos, la Pandemia mundial, toca las fibras más sensibles de nuestra consagración. Ante todo, leamos esta crisis como oportunidad de dar razón de nuestra fe misionera viviendo y cultivando la esperanza del Dios peregrino con nosotros. Les deseo abundante bendición. P. Enrique Mascorro López, cmf Superior Provincial

ANTE EL Por José Cristo Rey García Paredes, cmf

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Coronavirus


Gobierno General

Carta del Padre General

a la Congregación

Queridos hermanos: La mayoría de nuestros herm ­ anos están en si­tua­ción de “cuarentena” en la mayoría de los países, colaborando con las au­to­ridades civiles pa­ra evitar la propagación del CO­ VID-19. La extensión de la infección ha llegado a 200 países y territorios. El número de los recuperados está aumentando y la práctica del distanciamiento físico, el lavado de manos y otros medios propuestos están dando lentamente resultados positivos. Aunque todavía estamos desconcertados por este acontecimiento mundial sin precedentes históricos, lo afrontamos con fortaleza cristiana y nos unimos a todas las personas de buena voluntad que comparten lo mejor de nosotros para luchar contra el virus pandémico. El Señor está con nosotros en medio de la tormenta. La esperanza animada por el amor al prójimo y sostenida por la fe en el Señor de la vida nos impulsa a seguir adelante, a pesar de las provocaciones, las noticias falsas, las profecías de perdición y las teorías de conspiración que abundan en las aguas turbulentas de los medios de comunicación. Nos mantenemos anclados en el Evangelio del amor. Recordemos lo que nos enseñan nuestras Constituciones: “Compartiendo las esperanzas y las alegrías, las tristezas y las angustias de los hombres, principalmente de los pobres, pretendemos ofrecer una estrecha colaboración a todos los que buscan la transformación del mundo según el designio de Dios” (CC 46). Me alegra saber que los misioneros claretianos, en la mayoría de los lugares, nos hemos tomado en serio esta amenaza de virus y estamos respondiendo a ella de forma creativa y responsable. Después de las personas infectadas, las personas más afectadas son las que han estado viviendo en una situación de “precariedad” en la actual cuarentena. Son los pobres los que siempre pagan el precio cuando las cosas se escapan al control. Sería una terrible irresponsabilidad por parte de los seres humanos si el hambre mata a más personas que el virus en muchos países en cuarentena. Debemos ser sensibles a la situación de nuestros hermanos y hermanas que nos rodean, que están afectados de diversas maneras, y participar de cualquier manera posible para aliviar su difícil situación. La cuarentena del COVID-19 no es un tiempo de “vacaciones” para nosotros misioneros. Es un tiempo para cumplir nuestra misión profética discerniendo respuestas “urgentes, oportunas y eficaces” en cada situación. Este año, las estaciones del viacrucis están en los hospitales, en las habitaciones de los enfermos, en los lugares de 7


Gobierno General cuarentena y en los refugios de los pobres. He ahí algunas formas en las que podemos ser un Simeón llevando el madero de la cruz al lado de Jesús. 1. Cuando sea necesario, nuestras instituciones deben estar abiertas para responder a la situación de emer­ gencia de la pandemia. En algunos lugares hemos ofrecido las instalaciones de nuestros edificios para res­ponder a las necesidades de emergencia, llegando a un entendimiento adecuado con las autoridades civiles. 2. En muchos lugares nuestros hermanos han empezado a organizar la distribución de alimentos u otras ayudas para las personas afectadas por la cuarentena, uniendo sus manos con las de otros en una misión compartida. 3. Siempre que sea apropiado debemos unir nuestras manos con las de otros para ofrecer el apoyo necesario de cara a aquellos servicios humanitarios, u otras ayudas necesarias, como voluntarios o colaboradores y, por supuesto, tomando las debidas medidas de seguridad de manera responsable. 4. Dedicar un rosario comunitario o 30 minutos de adoración diaria en las comunidades, y como compromiso congregacional de llevar a la humanidad que sufre ante el Señor en la oración. A través de este gesto nos uni­ mos a toda la Iglesia, que camina hacia la luz del Señor Resucitado, para implorar la liberación de la pandemia. Es maravilloso que se estén tomando muchas iniciativas en todos nuestros Organismos Mayores compensando el “distanciamiento físico” con una “conexión espiritual” más profunda haciendo uso de Internet y de los medios sociales. Me siento orgulloso de que nuestros hermanos den pasos innovadores para continuar realizando la pastoral educativa online, los servicios litúrgicos a través de streaming, y los programas catequéticos y bíblicos a través de zoom, go-to-meet, google hangout, u ofreciendo cursos profesionales online. Encontrar algo de tiempo personal para llegar a personas cercanas o lejanas que pueden estar solas o necesitadas de una palabra de consuelo, más allá del círculo de amigos y familiares, es una forma tangible de tejer nuestra fraternidad humana en nuestro globo. Ciertamente, sólo cuando aprendamos el arte de llegar a lo más profundo de nuestro ser, en la fuente del amor perdurable de Dios y en el silencio de nuestros corazones, podremos realmente llegar a los demás con el don del amor en sus diversas manifestaciones. La cuarentena es un momento para profundizar en esta dimensión mística de nuestra vida misionera. Nuestro hermano Mons. Javier Travieso está mejorando día a día. Recibí la noticia de que uno de nuestros misioneros claretianos de Valladolid (España), y algunos familiares de misioneros claretianos están afectados por el COVID-19. Los mantenemos en nuestras oraciones. Doy gracias al Señor por mantener a nuestros hermanos sanos para servir a los demás. En Roma vivimos la cuarta semana de cuarentena con serenidad. La ya cercana Semana Santa nos invita a contemplar el misterio de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor como el misterio de nuestra Salvación que nos permite vivir la actual realidad de la pandemia mundial a la luz de la resurrección. En el silencio de la cuarentena, procuremos no olvidar el susurro del Señor en nuestros corazones: “No temas, yo estoy contigo” (Is 41, 10). Fraternalmente. P. Mathew Vattamattam, cmf Superior General 8


Gobierno General

Mensaje

Pascual 2020

Queridos hermanos y hermanas de la Familia Cla­ retiana: No tengo palabras para expresar lo que ha estado su­ cediendo en mí en esta Pascua de 2020. La Semana Santa de este año nos ha obligado a contemplar los enigmas de la vida humana y el despliegue de su significado más profundo en el Misterio Pascual de nuestro Señor. En medio del desfile incesante de la pandemia del virus Covid-19 que causa pánico en todo el mundo, sabemos que el poder del Señor Resucitado envuelve a toda la

humanidad con sus palabras: “la paz sea con vosotros”. La liturgia de la Semana Santa ha estado marcada por la distancia física en la cercanía espiritual entre las personas. Los misterios divinos, celebrados con las puertas cerradas de las Iglesias, han sido seguidos online por los fieles desde sus casas, uniendo sus corazones en la fe y la esperanza 9


Gobierno General a través del cordón invisible del amor de Dios. En el providente diseño de Dios, el don de la red mundial nos ha preparado para enfrentar juntos la prueba del virus mundial y manejar los días de encierro de la manera en que lo hacemos ahora. La humanidad ha estado viviendo un largo Viernes Santo durante los últimos meses, ya que más y más familias se encontraban de luto por sus seres queridos fallecidos a causa del COVID-19. Había médicos, enfermeras, sacerdotes y otro personal de servicio, incluyendo nuestros hermanos, que arriesgaron sus vidas sirviendo a los enfermos. Mientras tanto, el encierro ha afectado a millones de pobres que viven el día a día subsistiendo. En nuestra “vida de claustro”, ha estado muy presente la conciencia de la lucha del mundo, especialmente en las oraciones y la liturgia. Ahora sé por qué se dice que el mundo entero está presente en el claustro. De hecho, el silencio es la puerta para experimentar la presencia. La separación es una condición para la comunión. Claramente, po­ demos vivir la crucifixión de nuestros días a la luz del Señor Resucitado. Al contemplar a Jesús en la cruz y su misión completa diciendo: “todo está cumplido” (Jn 19, 30), sabemos cómo nuestro Fundador aprendió de Jesús y vivió sus últimos días en Fontfroide. En este 150 aniversario de la muerte de nuestro Fundador, aprendemos de su vida cómo hacer que la vida y la muerte de Jesús sean la medida de nuestro modo de vivir y de morir. El período de cuaresma de 2020 ha coincidido con la reclusión y el encierro de una gran parte de la humanidad, lo que ha provocado una increíble práctica mundial de ejercicios espirituales. Cuando nos hemos retirado a nuestros hogares durante semanas, Dios ha 10

regalado al resto de la creación un período de bonanza con el don de un buen tiempo negado hasta ahora debido a la búsqueda humana de una vida feliz. Es asombroso ver imágenes de elefantes pisando las carreteras y patos caminando por la pista de un aeropuerto sin miedo. La naturaleza está respirando ai­ re fresco. Ahora somos más cons­ cientes de que el planeta es un hogar compartido por toda la creación. Todavía es difícil prever lo que será el mundo post-Covid-19. La pandemia mundial ha cues­ tio­­ na­­­­do muchas de nuestras ac­ti­­­tu­ des y prácticas habituales. Una co­­ sa es cierta. Los seres hu­ ma­ nos no podemos ni debemos se­ guir organizando nuestras vi­ das y compartiendo recursos ig­­­­n­o­­­rando a nuestros semejantes y explotándonos unos a otros. La Pas­­­cua sigue recordando a la hu­ ma­nidad el don de Dios de la paz, la ale­gría y la vida que nunca muere. De hecho, Cristo ha resucitado de entre los muertos. ¡Aleluya! Os deseo a todos una Feliz Pas­ cua. P. Mathew Vattamattam, cmf Superior General Roma, 12 de abril de 2020


Gobierno General

XXVI Capítulo General / Anuncio Queridos hermanos: En esta fiesta de Pentecostés, he­ mos comenzado la preparación remota de cara al próximo XXVI Capítulo General que se celebrará el próximo año en los meses de agosto – septiembre. Hemos elegido este día con el deseo de abrirnos al Espíritu Santo que es la fuente del carisma de nuestra Congregación y de nuestra propia vocación misionera.

Un Capítulo General es un acon­ tecimiento de Pentecostés en la vida de la Congregación. El protagonista de la renovación y la regeneración de la Congregación es el Espíritu de Cristo. Queremos invitar al Espíritu Santo a que habite en nosotros y nos guíe y conduzca hacia nuestro futuro. Pensando en el siguiente Capítulo General, fuimos invitados por el último Capítulo General a explorar

nuevas formas y medios para or­ ga­nizar y celebrar asambleas y Ca­ pítulos en nuestra Congregación. En la reunión con los Superiores Mayores en Talagante, Chile, com­­ partimos entre nosotros y deci­ dimos que necesitamos un enfoque sinodal de nuestro Capí­tulo que os involucre a todos vo­so­tros, a todos los miembros. Porque cada uno de los miembros tiene cosas valiosas en su corazón, experiencias ricas para que la Congregación, que está

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Gobierno General presente en las periferias, comience su reflexión desde las periferias para enriquecer el evento del Capítulo. De este modo pensamos en un enfoque narrativo apreciativo por medio de reuniones sinodales que se celebrarán en diferentes partes de la Congregación. Así que, queridos hermanos, lo primero que os pido es que os abráis al Espíritu y escuchéis aten­ ta­mente la voz del Espíritu que habla de múltiples maneras: en vuestro corazón en el silencio de la oración, en la Palabra de Dios, en la voz de nuestros hermanos de comunidad, de nuestros cola­ boradores, de los pobres, de las per­ sonas a las que servimos e incluso de los que nos critican y nos con­ frontan. Tenemos un hermoso carisma y este carisma está más allá de nosotros. Y si lo reducimos a nuestra medida, domesticaremos nuestro carisma y lo embotellaremos de tal manera que podamos manejarlo. Eso se­ría reducirlo de la altura a la que es­ tamos invitados a través de nuestro carisma para soñar con Jesús y con la Iglesia en favor de lo que Dios tiene reservado para la humanidad. Por lo tanto, con nuestras pequeñas medidas, no cortaremos la fuerza de nuestro carisma, sino que nos abriremos a su altura abriéndonos interiormente a las sorpresas del Espíritu Santo. Recuerdo un pequeño aconte­ ci­­ mien­ to cuando era formador de novicios. Dos de los novicios en­ 12

con­traron dos crías de loro en el campo. Posiblemente el nido se ca­ yó y fueron abandonados. Pi­dieron permiso para cuidarlos. Acepté que los cuidaran para que, cuando crecieran y estuvieran listos, se les dejara volar. Después de dos se­ manas, un novicio me vino a con­ tar que no podía cuidar al loro mientras estaba volando. No podía atrapar y alimentar al pájaro. Le dije: debe estar listo y, por lo tanto, déjalo volar. Pregunté por el otro loro y el no­ vicio me trajo el loro totalmente controlado. Había cortado las alas del loro. Me sorprendió y le pre­ gunté qué había pasado. Me dijo que estaba volando y que no podía controlarlo. Así que lo agarró y le cortó las alas, y entonces sí podía manejarlo. Y el loro solamente saltaba. Así que busquemos un enfoque que aproveche los talentos, las capacidades y los aspectos positivos que están presentes en nosotros. Todo ello es el activo dado por Dios y está ahí porque Dios quiere que creemos algo mejor. Si medimos el carisma con nuestros propios estándares, podríamos es­ tar recortando su posibilidad y no viendo el horizonte al que nuestro carisma nos invita a soñar con Jesús y a participar en un futuro que está esperando nacer. A veces la gente puede preguntar que esto puede ser utópico y fuera de nuestro alcance, diferente de la realidad que vivimos. Pense­ mos en una comunidad donde

hay tensiones y conflictos que ero­­sionan nuestra vitalidad apos­­ tó­ lica. Uno puede sentirse de­ sa­ nimado y pensar que esto es lo que vemos en la vida religiosa. Al igual que algunas personas definen a la iglesia por los escándalos de algunos de los clérigos. Pero esa no es la Iglesia. Tampoco nuestra Congregación puede ser medida por nuestros fallos humanos. Debe ser medida por las posibilidades, los dones y talentos que Dios nos ha dado, y con los cuales es posible crear una mejor comunidad. Así que nuestros dolores y luchas no están fuera de lugar. Son parte de ello precisamente como una posibilidad de ir más allá. Se dice que, para alguien que está encerrado en una prisión, la prisión puede ser un hogar a menos que vea la libertad fuera. En este Capítulo, os invito a ver el potencial que nuestro carisma da y a caminar por la vereda que el Espíritu Santo quiere que caminemos. Cuando el Gobierno General trató de ver cuáles son las nuevas formas de organizar los capítulos, la ten­ tación fue formar una comisión de expertos de nuestros Institutos de Vida Consagrada para estudiar los pros y los contras de las prácticas existentes, y dar un informe con sus sugerencias. Entonces se nos ocurrió que deberíamos ser el cam­bio que queremos que ocurra. Por lo tanto, miramos nuestro propio funcionamiento como Go­ bierno General y asumimos un en­foque sinodal. Exploramos jun­


Gobierno General tos las mejores prácticas en otras congregaciones e invitamos a al­ gún superior general a hablarnos de su experiencia y a probarla en nuestros propios círculos. Algunos de nosotros participamos en ta­ lleres que preparaban a la gente para nuevas formas de manejar las reuniones. Lo intentamos en nuestras asambleas continentales. También habéis visto que com­ pro­ meter a la gente, pedir con­ tribuciones a cada uno y juntos construir algo es mucho mejor que desde el Gobierno General se nos diga lo que debemos hacer. También nos da la sensación de que todos nosotros, junto con el Espíritu Santo, somos el sujeto de nuestro itinerario hacia adelante. Así que pensamos en un nuevo paradigma para nuestro Capítulo. Es nuevo porque no estamos acos­tumbrados, pero es tan viejo como el tiempo de Jesús. Jesús comprometió a sus discípulos y a sus oyentes a través de preguntas generativas. Pensemos en las pre­ guntas que Jesús hizo, “¿Qué es lo que buscáis?” esta pregunta pe­ netra profundamente en nuestros corazones y nos invita a explorar preguntas más profundas que no nos hacemos: “¿Cuál es el pro­ pósito de nuestra vida?”, “¿Por qué estamos aquí?” Todo ello está detrás de muchos de nuestros anhelos y búsquedas. Jesús hizo otra pregunta: “¿quién decís que soy yo?” E invitó a sus discípulos a tomar una posición y

a ir más allá de lo que decían los demás para comprometerse con Él. Otra pregunta: “¿Vosotros también queréis marcharos?” (en el capítulo 6 de Juan). Otras preguntas, “¿por qué dudáis?” Jesús involucra a otros en las conversaciones, ha­ ce preguntas generativas que per­ miten a una persona abierta sacar algo bello de su tesoro interior. A través del método apreciativo y narrativo pensamos en involucrar a nuestros hermanos en reuniones sinodales a diferentes niveles. Co­­­mu­nidades, zonas, nivel pro­ vin­­ cial y nivel de continentes o con­ ferencias. De tal modo que apro­vechemos la sabiduría que hay en cada uno de nosotros y hagamos una búsqueda colectiva de lo que el Señor nos pide en nuestro tiempo. No hay una prescripción exacta. No es una técnica o un método. Es, más bien, un acercamiento, una manera de seguir a Jesús y de ha­ cer el camino al andar. Os invito a ese tipo de camino, de apertura al Espíritu, de apertura a nuestros hermanos, y a atrevernos a ofrecer nuestro tesoro a la Congregación y a escuchar atentamente a nuestros hermanos. Al principio de mi carta de anuncio, hice una pregunta: ¿cuán valiosa es vuestra experiencia para el 26º Capítulo General? Se os pidió tomar una postura ante el Capítulo General, y a definir vuestra propia responsabilidad en el mismo. Po­ demos pensar que el Capítulo Ge­­ne­

ral es responsabilidad del Gobierno General, ya que es un Capítulo General, y de los Provinciales y delegados capi­tu­lares. Uno puede tomar una po­sición de observador mirando lo que sucede. Eso no nos convertirá en una Congregación en la que todo el mundo tiene una responsabilidad en ello. To­ dos participan con sus riquezas y recursos. Necesitamos una par­ ti­ cipación activa porque uno asu­ me la responsabilidad de la Con­ gregación. La irresponsabilidad es abdicar de la propia capacidad de respuesta de los dones y así des­ honrar los dones que Dios ha dado y nuestra propia vocación. Cada misionero claretiano cuenta. Todo lo que Dios le ha dado cuenta. Es el todo junto lo que nos hace una pequeña, hermosa y misionera Congregación en la Iglesia. Así que, queridos hermanos, ha­ gamos de este Capítulo General un itinerario en el que hagamos el camino caminando con el Es­­ pí­ ritu de Cristo junto con nues­ tros hermanos, escuchando, com­ partiendo nuestros dones. La misma preparación del Capítulo General será una forma de renovarnos a nosotros mismos, en lugar de que el Capítulo tome decisiones para estar mejor después. No busquemos que ese tipo de milagro suceda desde arriba. Es la forma en la que preparamos el Capítulo lo que nos renueva. Así que, bienvenidos a este hermoso camino que exploraremos juntos.

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Claretianos en el Mundo

SITUACIÓN DEL COVID-19 en la Ciudad de México. 12/04/2020. El Superior Ge­neral de los Cla­ re­ tianos, el Pa­ dre Mathew Va­­­­tta­ma­ttam, cmf, informó en una vi­deoconferencia que en la congregación hay un sa­ cer­­­dote fallecido víctima del CO­VID-19 y otro se en­cuentra hos­pitalizado.

En la tarde de este do­mingo 12 de abril, Domingo de Re­su­ rrección, se llevó a cabo una vi­deoconferencia con una vein­­­ tena de miembros de la fa­­mi­ lia claretiana distribuida por todo el mundo que fue trans­ mitida en directo en las páginas de Radio Claret México y de los Misioneros Claretianos de México, a di­ cho encuentro vir­ tual asistió el Superior Ge­ ne­­ ral de la co­ mu­ nidad de los Misioneros Hi­ jos del Inma­ cu­ lado Corazón de María, el Pa­ dre Mathew Vattamattam, cmf, así como el Padre Enrique Mascorro Ló­pez, cmf, superior provincial de México. El motivo de la ci­ta que se extendió por hora y media fue comunicar al mun­do saludos con motivo de 14

Congregación

la Pas­cua y estrechar los lazos co­munitarios que hermanan a la familia en todos los rin­cones del mundo donde se encuentra. Al final de la reunión virtual que se compartió de manera pública en las redes sociales, el P. Mathew dio a conocer la situación del Coronavirus en la Congregación a nivel Global in­formando el lamentable fa­ llecimiento por COVID-19 del Padre Julio Vivas, cmf, capellán en el Hospital Río Hortega de Valladolid donde permanecía hospitalizado desde el día 30 de marzo y que este 14

Por Reinel Maya Ojeda

de abril habría cumplido 84 años. Informó, además, so­bre la hospitalización del Pa­dre An­ thony Costa de la comunidad de Sallent quien hasta el mo­ mento se encuentra estable. El Padre Mathew aprovechó la oportunidad para recalcar el compromiso de la comunidad con la gente, viviendo de ma­­ nera profética el carisma y la misión claretiana; “no hui­mos” -recalcó- “estaremos pre­sentes de corazón… como el Señor que está con los que sufren”.


Claretianos en el Mundo

MONS. ABELLA BATTLE, CMF nuevo Obispo de Fukuoka (Japón)

Fuente: claret.org

Roma, Italia. El 14 de abril de 2020, el Papa Francisco nombró a Su Excelencia, Mons. Josep Maria Abella Batlle, C.M.F., actualmente Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Osaka, como el nuevo Obispo de la Diócesis de Fukuoka (Japón). Deseamos a nuestro hermano y amigo todo lo mejor en su trabajo pastoral como Pastor de la Iglesia Local de Fukuoka. La noticia ha sido publicada en el Boletín de la Santa Sede: http://press.vatican.va/content/ salastampa/es/bollettino/pubblico/ 2020/04/14/rem.html El link de la noticia en la Dió­ cesis de Fukuoka es el siguiente: http://fukuoka.catholic.jp/ infomation/20200414-2/ En su mensaje a la Diócesis de Fukuoka, Mons. Abella dijo: “Cuando, tratando de evitar la proliferación del coronavirus, se detuvieron casi todas las actividades de la iglesia, recibí una llamada telefónica que me sorprendió

pasar unos días juntos en oración. Sin embargo, a partir de ahora caminaremos juntos. Sí, quie­ ro enfatizar la palabra “juntos”. Por favor, dejadme caminar con vo­so­ tros, manteniendo vivo el itinerario de la Diócesis de Fukuoka y atentos a la realidad actual. Tengo muchas cosas que aprender, así que os pido que me acompañéis en este camino.

En el otro extremo de la línea estaba el Nuncio Apostólico, Mons. Joseph Chennoth, anunciándome que el Santo Padre Francisco había decidido enviarme a la Diócesis de Fukuoka. Como podéis adivinar, la noticia me dejó perplejo. En cualquier caso, dado que el des­ ti­no venía del Santo Padre, y se­ guramente era el resultado de un proceso preciso de discernimiento, mi respuesta fue: “sí, acepto”. No tenía mucha conexión con la Diócesis de Fukuoka hasta aho­­ ra. Solamente el año pasado se me pidió que guiara el retiro anual al clero de la Diócesis, y pu­ dimos

¿Por qué se me envía a la dió­ cesis de Fukuoka? Ésta es la pre­ gunta que me hice y lo más pro­ bable es que vosotros también os la preguntéis. Al final, decidí tomar este nombramiento como un llamado del Señor. Mientras caminamos juntos, estoy seguro de que podremos disfrutar de nuestro estar juntos, para discernir cuáles son los puntos principales que debemos priorizar y cómo implementar la misión que se nos ha confiado. Esto es lo que espero desde lo más profundo de mi corazón. Respondiendo a la gracia de la visita del Santo Padre en noviembre pasado, tratemos de llevar la luz del Evangelio en medio de nuestra sociedad”. 15


Claretianos en el Mundo

NOTA

INFORMATIVA ITVCA

El día 12 de junio se realizó el encuentro Virtual de la Junta Directiva y el Consejo de Dirección del Instituto. P. Ismael Montero Togo, cmf, Superior Provincial de Centroamérica, presidente de MICLA y de la junta directiva del ITVCA, da la bienvenida al P. Henry Omonisaye, cmf consultor General y delegado para los Ins­ titutos de Vida Religiosa de la Congregación, y a los miembros de la Junta directiva del ITVCA, PP. Luis Armando Valencia, CMF, Superior Provincial de Colombia-Venezuela, Josué Gon-­ zález Jara­mi­llo, Superior Ma­yor de Colombia-Ecuador, Mar­cos Au­­re­ lio Loro, Superior Mayor de Bra­sil y Mario Gutiérrez Medina, cmff, Superior Mayor de San José del Sur; igualmente a los miembros del equipo coordinador Antonio San­tillán, Carlos Julio Rozo y Al­ fredo Plaza Mora, cmff. El P. Ismael invitó a que nos uniéramos al Es­ píritu Santo, para que ilumine los discernimientos de la reunión, co­ locando está en manos del In­ma­ culado Corazón de María y de San Antonio María Claret. El Padre Ge­ neral, Mathew Vattamattan, cmf: 16

saludó a los participantes de la reunión. Expresó que estamos en un tiempo de cambio, nos espera un futuro que tenemos que crear. La nueva realidad de pandemia y post­ pandemia nos plantea serios desafíos a la Iglesia y, por supuesto, a la Vida Consagrada. Es un tiem­­ po oportuno para una sana con­ versación, reflexión profunda y es­­ píritu creativo… Desea que es­ ta reunión sea muy fructífera pa­ ra el desarrollo del proyecto del ITVCA. De acuerdo a la Agenda propuesta, se hizo la presentación de las actividades del primer se­ mestre del año en curso. Luego se discernió la propuesta académica entorno a una posible maestría de Teología de Vida Consagrada y Biblia con la Uniclaretiana y un

Por ITVCA

proyecto de cursos virtuales, en este contexto de América. Se pre­ sentó también el proyecto del área de las comunicaciones, como la or­ ganización de la oficina múltiple del Instituto. También se informó del Presupuesto del año 2020 con apoyo de los Organismos de Amé­ rica y de MICLA. Este en­ cuen­ tro es la continuación del pri­mero celebrado el 24 de ene­ro del presente año en la casa cla­retiana de Zenteno, Santiago de Chile, dentro del marco del Con­ greso de Espiritualidad Cla­ re­ tia­ na, donde participaron algunos del equipo, en cuya agenda se aprobaron la adecuación de las oficinas del ITVCA en la sede la Curia Provincial de Bogotá, el informe anual de ges­ tión 2019, la programación para el 2020-I, el informe económico 2019 y el presupuesto para el 2020. Este fue un segundo encuentro donde vimos por dónde se va ca­ mi­ nando y acompañando esta pr­o­­­­­pues­ta para América. En no­ viem­­­­bre se llevará acabo el tercer en­cuentro. Alegra el apoyo a esta ini­ciativa y seguimos en el desafío: intercultural, intercongregacional, in­­terinstitucional y misionero.


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Vigilia Pascual

E

sta Semana Santa ha sido un tanto peculiar, sin duda quedará guardada en nues­­tra memoria por mucho tiem­ po, pues recordaremos aque­llos días en que supimos tejer lazos de amor, unidad y humanidad en medio de las distancias físicas, supimos encontrarnos aprendiendo a na­vegar en mares que, al­gu­ nos, poco conocíamos. Este año vimos nuestros templos vacíos, pero nuestros corazones se llenaron del compromiso de que mañana podremos darnos un abrazo que nos humanice y humanice a los demás.

2020 Por Est. Edgar Salgado Tapia, cmf

ñana lleno de vi­­da, invadimos Inter­net cons­tru­yen­do capillas vir­­tua­­­les donde pudiéramos en­contrarnos, y este fue el caso de nuestra celebración de la vigilia pascual. Todos los elementos esta­ban preparados, el fuego ya ar­día, cada quien tenía su vela, y distintos jóvenes nos acom­pa­ñarían leyendo, pero en esta ocasión, cada uno desde su hogar. Llegó la hora de iniciar la celebración, la transmisión a través de Radio Claret México y sus páginas amigas comenzaba, y personas de distintas partes del país se unieron a esta capilla virtual. Celebramos los ritos acostumbrados de la vigilia pascual, bendecimos el fuego, y en signo de unidad, a pesar de la distancia, quienes nos acompañaban encendieron también su cirio. Después de escuchar solemnemente el pregón pascual que nos anuncia la presencia de Dios en la historia, en el mundo, su palabra definitiva de que el amor siempre vencerá, co­menzó

Y así, en la noche en que Cristo nos recuerda que la muerte no tiene la últi­ma pa­ labra, que siempre hay un ma­

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Por fin, después de una larga cuaresma, cantamos con gozo a la Gloria de Dios y poco más tarde el Aleluya, con el corazón aún en la espera de que pasando esta larga cuarentena que vivimos podamos también cantar a la Gloria de Dios reunidos como Iglesia en el mundo valorándonos más unos a otros. El P. Marcos, quien presidía nuestra celebración resaltó en su homilía los signos que acompañaban nuestra celebración, en las sillas vacías presentes, estaba el corazón de todos aquellos que no podían celebrar físicamente esta solemnidad, sobre to­do aquellos que tampoco tienen los medios virtuales para acom­ pañar las celebraciones. Resaltó también la centralidad de la Palabra de Dios que da vida, que sustenta nuestras vi­das venciendo el miedo y el temor, llevándonos al amor, a la so­li­da­ ridad, al encuentro, a la entrega. Continuamos bendiciendo el agua, quienes nos acompañaban también tenían un poco de agua con ellos, renovamos nuestro compromiso de que Dios sea nuestro absoluto, y nos bendijimos con el agua unos a otros. Continuó la celebración, mientras en el altar de la capilla de la Fragua resplandecía el pan y el vino que para nosotros se vuelven cuerpo y sangre de Cristo, las personas también tenían pan y vino frente a ellos; y así, como las primeras comunidades, el pan y el vino se volvió signo de nuestra unidad. la liturgia de la Palabra, y co­ mo es costumbre uno a uno, intercalados con salmos, fui­ mos escuchando la historia de salvación que nos lleva a des­ cubrir a Jesús la Palabra hu­ manizante y humanizadora de Dios.

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Con que gozo y alegría hemos celebrado esta Eucaristía, jubilosos de que el Señor vive y acompaña a nuestro pueblo, al mundo entero. Mañana podremos volver a reunirnos en las Iglesias y podremos darnos un abrazo, pero hoy, hemos de permanecer en casa cuidándonos unos a otros. ¡La alegría del Resucitado sea nuestra fuerza!


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SALUDOS PASCUALES EN FAMILIA CLARETIANA

Por Est. Edgar Salgado Tapia, cmf

«No nos dejemos robar la fraternidad» Definitivamente pienso que algo bueno que esta pandemia ha traído es que nos ha obligado a pensar y repensar dónde está nuestro corazón; y sin duda, he podido constatar que el corazón de muchos, el mío incluido, está deseoso de encontrarnos, de abrazarnos. Mañana podremos hacerlo, pero hoy... hoy toca seguir cuidándonos unos a otros a la distancia. Y por eso, en estas líneas quiero dejar hablar al corazón, el corazón de una familia que arde en caridad y que, en el día de Cristo victorioso que rompe las cadenas de la muerte, decide romper también las barreras de la distancia para encontrarse, para saludarse con gozo, para decirle al mundo que somos tes­ tigos del que da la vida, del que nos hermana y nos ayuda a vivir

en comunión. Que somos testigos del Amor. En el corazón, un poco loco, de un misionero se fraguó la idea de convocar a un encuentro virtual con 19


Comunicación y Misión misioneros y misioneras de la familia claretiana de distintas partes del mundo y así, copió y pegó una invitación y la mandó a todo cuanto se le atravesó por sus redes sociales que comparte el espíritu de Claret. La convocatoria era para el Domingo de Pascua a las 13:00 hrs. de Ciudad de México, y las respuestas animosas no se hicieron esperar, pronto teníamos una lista extensa de quienes confirmaban su participación en el encuentro. Llegó la hora y poco a poco las solicitudes para entrar a la sala virtual fueron apareciendo, uno de los primeros en llegar fue el P. Mathew Vattamattam, Superior General de la Congregación, y después de él fueron uniéndose desde Brasil, Argentina, España, México, Estados Unidos, Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana, Centroamérica… fue maravilloso descubrir tantos rostros. Un aire de familia llenaba nuestra sala virtual, pese a que no podíamos estar físicamente juntos, un sólo corazón ardía en medio de nosotros. Iniciamos nuestro encuentro con la presencia amorosa de nuestra madre María cantando el Regina Coeli, y entonces dimos la palabra al P. Mathew, quien saludó alegremente a todos los presentes y deseó una feliz pascua; después cada uno de los presentes pudo dirigir algunas palabras. La reunión se parecía a una reunión familiar donde los miembros tienen mucho tiempo sin verse, todos querían compartir ampliamente y contar sus experiencias. Sin embargo, el tiempo también apremiaba. En la medida en que avanzaba la reunión se sumaban más personas que al entrar a la sala virtual se alegraban y sorprendían de ver caras conocidas y de tener la oportunidad de saludarse, de reencontrarse, de saberse hermanos y hermanas. Algunos tuvieron dificultades para estar en la reunión, pero se hicieron presentes a través de mensajes grabados.

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Además de la alegría de en­con­ trarnos, cada uno fue compartiendo cómo viven en donde están la difícil situación que nuestro mundo pa­ dece, y el corazón se alegra de ver el testimonio y la creatividad de hermanos y hermanas que aún en el encierro no apagan su espíritu m­i­­ sionero, que deciden salir al en­cuentro de los otros, especialmente de quienes más están sufriendo aho­ra. Al terminar, nuevamente el P. Mathew tomó la palabra, nos com­ partió que un misionero ha fallecido por el coronavirus, y algunos más han sido contagiados. Terminamos invocando juntos al Padre común. Hoy todos hemos sido testigo de que compartimos la vida amo­ ro­samente con muchos hombres y mujeres tan distintos y siempre en comunión, que muchas veces no somos conscientes de que la riqueza de nuestra familia está en cada uno de los que la formamos, que el amor es nuestro lenguaje en común, y de que, en definitiva, nunca nos de­ jaremos robar la fraternidad, porque así lo hemos aprendido del Maestro Resucitado. ¡Feliz Pascua!


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SUSPENSIÓN DE ENCUENTROS DE MICLA Y CATEQUESIS 2020

Ciudad de México a 27 de abril de 2020. MISIONEROS CLARETIANOS Y GRUPOS DE PASTORAL IMPLICADOS Esperamos que se encuentren bien en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo. Que nuestra fe se siga fortaleciendo y que sigamos desem­ peñando nuestro servicio misionero desde el lugar donde nos encontramos. En este año se tenían previstos algunos encuentros a nivel MICLA y Provincia, mismos que no se llevaran a cabo. Les informamos lo siguiente: Por la pandemia y sus repercusiones la Directiva de MICLA ha suspendido los encuentros que se tenían en México:

Por Ernesto Mejía Mejía, cmf

• Encuentro de Solidaridad y Misión de MICLA (11 al 18 de oc­ tubre de 2020). Estas mismas situaciones de la pandemia hacen que se suspendan a nivel provincial los siguientes encuentros: • Encuentro Regional de Catequesis Zona Centro (1 al 3 de mayo de 2020). • Encuentro Regional de Catequesis Zona Bajío (3 al 5 de julio de 2020). • Encuentro Regional de Catequesis Zona Norte (13 al 15 de noviembre de 2020). Que estas determinaciones no mermen nuestros trabajos diarios. Que por el contrario nos impulsen a robustecer nuestra fe y a ser misioneros cada vez más creativos, en misión compartida. La Virgen nos siga acompañando.

• Encuentro de Biblia de MICLA (7 al 14 de junio de 2020). P. Ernesto Mejía Mejía, cmf 21


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100 DÍAS

DE ENCIERRO MUNDIAL Por P. Enrique Marroquín Zaleta, cmf

“Surgido hace apenas 100 días en una lejana ciudad des­co­no­cida, un virus ha recorrido ya todo el planeta y ha obligado a encerrarse en sus hogares a miles de millones de personas. Algo sólo imaginable en las ficciones posapocalípticas” (Ig­nacio Ramonet, periodista de Le Mond Diplomatique, 25 de abril 2020). La pandemia del Covid-19 / SARS-COV-2, es un evento histórico, que algunos comparan a la II Guerra Mundial o a la crisis económica de 1929. Se trata de la primera amenaza en la historia, hacia toda la especie humana en su conjunto, con propagación pronta, planetaria y simultánea; pero que, al mismo tiempo, es afrontada con una respuesta global y organizada, por encima de fronteras, razas, credos, ideologías, partidos políticos y -esperamos- clases sociales. Este evento seguramente será recordado por los sobrevivientes, quienes lo relatarán a las siguientes generaciones. Hoy, 25 de abril, según balance general de la Universidad Johns Hopkins, la pandemia deja ya 2,790,086 contagiados y 195,220 defunciones. En México, amanecimos con 12,872 casos confirmados, de los cuales 4,502 son activos y hay 22

1,221 defunciones. Como habitantes del Planeta y como cristianos, merece prestarle toda nuestra atención. Utilizo para presentar este artículo la me­ todología expositiva, ya tradicionalmente utilizada en la Iglesia latinoamericana, en torno a los tres verbos conocidos -VER, JUZGAR- ACTUAR-, y que corresponden a las tres fases que la pandemia ha tenido en la regulación sanitaria en nuestro país. I. VER • Durante la Fase I (desde el 1 de febrero hasta el 23 de marzo), estuvimos bombardeados de so­ bre información (tan lamentable como la falta de información). Lo primero que infectó el virus fue el discurso: nuestra conversación se volvió monotemática. De pronto, todos nos volvimos expertos. Juntamente con la intensidad de


Comunicación y Misión información, por las redes sociales circularon muchos rumores, algunos abundando en in­for­ mación y otros, desinformando. • El juicio vigilante queda en el pasmo. El riguroso escrutador se confunde con la credulidad más ingenua. Algunos, víctimas de los rumores sen­ sacionalistas de la teoría conspirativa, aceptaron sin pruebas la atribución del virus a algún genio malévolo que deliberadamente lo sembrara en China, sea, según unos, de norteamérica para afectar la creciente competitividad comercial del gigante asiático, sea, según otros, como el presidente Trump mismo, de China, para afectar a Estados Unidos. Algunos escépticos, imprudentemente, voceaban que la epidemia era algo benigno que no merecía nuestra preocupación, y se oponían a las medidas “draconianas” de las autoridades sanitarias. Hipercriticidad ante estas autoridades sanitarias y credulidad ante cualquier articulista “chayotero” que adopta al presidente como “chivo expiatorio” de todos los males existentes en México. Obviamente, aún conocemos muy poco acerca de este virus, pese a larga experiencia cumulada en otras epidemias por las vías respiratorias; la realidad es más extensa que los registros estadísticos; pero tampoco hay que esperar a una exactitud de cifras para tomar medidas urgentes. En México, al frente de la lucha contra el virus está un equipo de especialistas de primer nivel (médicos, epidemiólogos, especialistas en el manejo de las encuestas, etc.), que cuentan con el asesoramiento de universidades y centros de investigación, que mantienen contacto per­ manente con la OMS y con otros Gobiernos. En esta contingencia, la politización de la pandemia resulta negativo e irresponsable. • Quien más quien menos, todos tenemos miedo. El miedo puede ser amigo -es la tendencia ins­ tintiva para alejarnos del peligro-; pero también, el miedo suele ser mal consejero (“hay que te­ ner miedo de nuestros miedos”). A veces, del miedo se pasa al pánico, y esto, entre otras cosas, ha llevado a la discriminación: primero se dirigieron hacia las razas orientales o hacia los

viajeros, en especial los migrantes que regresaban al país. Ahora se lamentan numerosos actos de violencia contra el personal de salud, esas personas heroicas que se arriesgan -y hasta muerenpara evitar nuestro contagio. Pero finalmente, las discriminaciones se dirigen hacia los pobres. Se trata de la “aporofobia” (odio, miedo, repugnancia u hostilidad ante el pobre). Las élites mundiales estaban creídas de que las infecciones venían del subdesarrollado Sur; pero las primeras infecciones en nuestro país llegaron de las clases altas, que son las que frecuentan los viajes internacionales, por turismo, negocio o estudios. Pero finalmente, la sospecha se centró en los de siempre: los pobres, los que no pueden “quedarse en casa” porque tienen que salir diariamente a buscar el alimento de cada día para los suyos, y que viajan en camión, cambian de cubreboca cuando pueden y se lavan las manos cuando alcanza el agua que les dota su colonia, teniendo que racionar el gel… pero la verdad es que ahora son de ellos de quienes dependemos para adquirir alimento, retirar la basura, tener vigilancia, contar con el adecuado servicio de agua… y a pesar de eso, los vemos como peligrosos. • Podemos redimensionar mejor nuestras actitudes al comparar esta pandemia con otras acaecidas a lo largo de la historia. El jesuita Andrea Vicini SJ cita las dolorosas víctimas que suceden en nuestros días:[1] • En 2019, el año pasado, había 37,9 millones de personas en todo el mundo portando el virus del VIH, y si consideramos la letalidad general desde el comienzo de esta epidemia, se lamentan 32 millones de muertes debidas al SIDA. • En 2018, 3.200 millones de personas vivían en zonas con riesgo de transmisión de malaria con 219 millones de casos clínicos y 435.000 defunciones. • En 2018, según la Organización Mundial de la Salud, 10 millones de personas en todo el mundo enfermaron de tuberculosis, con más de 1,2 millones de muertes. • Entre 290.000 y 650.000 personas mueren cada año a causa del virus de la influenza. Tan sólo en Estados Unidos, en la pasada temporada (registrada el 18 de enero 2020), hubo 15 millones de casos de influenza, 140.000 hospitalizaciones y 8.200 muertes. • Apenas hace un siglo acaeció la epidemia más grave de influenza. con la gripe española de 1918-19, propagada por todo el mundo. Se estima que alrededor de 500 millones de personas -un tercio de la población mundial- fueron infectadas por el virus, con al menos 50 millones de muertes. [1] “La vida en tiempos del Coronavirus”, en COVID 19, Editorial MA Editores, 1 abril 2020. Selección de artículos de Marcelo Alarcón Álvarez, marzo 31, pp 49 – 65.

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Comunicación y Misión Si no prestamos, a estas pandemias, la misma atención que al coronavirus, tal vez sea porque se trata de personas fuera del campo visual occidental o tengan características de alguna “otredad” dis­ criminatoria (homosexualidad). II. REFLEXIONAR: La segunda fase (23 marzo al 21 de abril) es cuando las medidas ante la contingencia nos obligaron a recluirnos. Teníamos tiem­po, teníamos miedo, teníamos necesidad de interpretar… y esto nos llevó a modificar el ansia de información (de la que ya estábamos saturados) para pasar al momento de la reflexión, buscando el significado que representa esta pandemia y el obligado confinamiento al que ésta nos obligó. Las redes so­ciales, junto con “memes” banales y chuscas, también difunden sugerentes reflexiones. • Una característica del estilo de vida en que estamos metidos es el ritmo frenético de nuestras actividades diarias: lo que el Papa Francisco llama “rapidización”, es decir, “intensificación de ritmos de vida y de trabajo, que contrastan con la natural lentitud de la evolución biológica [o cultural] (EG #17-19). Vivimos en el ajetreo cotidiano, trabajando demasiado y apenas nos alcanza para nuestro sustento o nuestra dosis de consumismo. Ahora se nos obliga a recluirnos. Pareciera como si se nos privara de algo necesario: satisfacer otros tipos de necesidades, como son las relaciones interpersonales, los contactos afectivos y la comunicación. Estamos colocados ante una situación que nos brinda (supuestamente) más tiempo disponible, y ahora, sin excusa ni pretexto, podemos ponernos a pensar. • La reclusión nos ayuda a relativizar nuestros valores y cosas que teníamos por intocables. Entre ellas, el pretensioso modelo tecnocientífico y su concreción de globalización económica. Nos parecía que este modelo era el único posible para sostener el tremendo ritmo de crecimiento demográfico. Detrás de esto, escondidita, estaba la verdadera motivación: estrujar ciegamente el Planeta, hasta sus límites extremos, que al llegar a su agotamiento, podría destruir el propio hábitat de la especie humana, y todo, finalmente, para posibilitar la maximización de la ganancia para un grupúsculo elitista que, además, compite entre ellos para disminuir más y más el número de comensales y devorar impune e indisputadamente, porciones cada vez mayores del pastel terráqueo (el 99% de recursos para el 1% de ganones). Se nos hizo creer a todos que este era un modelo blindado contra cualquier eventualidad, y que habría que defenderlo a toda costa, y se publicitaba la alegoría aquellas fuentes italianas de tres bandejas superpuestas, 24

del tamaño mayor al menor arriba y que, por un efecto de “escurrimiento”, finalmente todo el mundo resultaría beneficiado. Para posibilitarlo, fue necesaria la “globalización” económica, y con­siderar al Planeta como una sola unidad, con procesos modulares que permitirían numerosos ahorros, según las condiciones más favorables a cada paso (p. ej., donde hay abundancia de recursos naturales, facilidades legales, mano de obra barata y cualificada, clientes potenciales, etc.). Lo peor es que este modelo suicida se nos vende como inevitable; como “el me­jor de los mundos posibles”. La pandemia destruyó nuestra soberbia y tuvimos que reconocer, con la humildad del creyente, la extrema vul­ nerabilidad de instrumentos e instituciones que considerábamos omni­potentes, y fue así que, repentinamente, el orgullo tecnócrata fue puesto en jaque por una criaturita invisible, sumamente frágil y vulnerable; pero con gran capacidad de apoderarse de la potencia reproductiva de ciertas células, y desde ellas, propagar su enorme capacidad de contagio y letalidad. • Además de la humildad, otra virtud religiosa y ahora secularizada sería la templanza (no digo “austeridad”), pues del encierro aprendemos a adquirir sólo lo que realmente necesitamos y reciclar lo que podíamos. Aprendimos revisar nuestros hábitos de consumo, pues nuestro insensato estilo de vida nos lleva a adquirir bienes supuestamente “necesarios”; pero que en realidad su satisfacción era inducida artificialmente. Los productos que adquirimos se obtienen destruyendo recursos naturales de un Planeta imaginado como inagotable. La insensatez de este consumo se evidencia al ver que tales productos son diseñados para ser efímeros y de rápida obsolescencia planificada, los cuales, una vez desechados, se convierten en toneladas de basura acumuladas cada día. • Revisemos, por ejemplo, nuestra dieta ali­men­ ticia con exceso de grasa animal, provocando la obesidad, en la que México ocupa el se­gundo lugar mundial. Las agroindustrias no tienen suficiente cuidado en la cría in­dustrial de animales


Comunicación y Misión en confinamiento. La investigadora Silvia Ribeiro abunda cómo esto redunda contra nuestra salud: “Estas grandes concentraciones de animales, ha­ ci­nados, genéticamente uniformes, con sis­te­mas inmunológicos debilitados, a los que se administran continuamente antibióticos, son la principal causa de generar resistencia a antibióticos a escala global, y ahora sabemos, un perfecto caldo de cultivo para producir mutaciones de virus más letales y bacterias multirresistentes a los antibióticos, que con los tratados de libre comercio se distribuyen por todo el globo”. [2] Es en base a esto que el filósofo Enrique Dussel, tomando con ocasión del rumor complotista, afirma que, en cierto modo, es verdad que este virus sea un producto de laboratorio, pues ante el afán de su rápida engorda y la obtención de prontas ganancias, los atiborramos de antibióticos, haciendo que los virus trans­muten. [3] Es perfectamente posible que se ha­yan dado procesos similares en las recientes epidemias provocadas por virus de origen animal (las gripes aviar y porcina, ébola, zika, VIH y otros). Se ha dicho que el coronavirus que proviene de murciélagos; pero no directamente trans­mitido a los humanos, sino por inter­me­diarios, y siguiendo su secuenciamiento genómico, indica a los “pangolines”, pequeños mamíferos asiáticos. Pero, opina Silvia Ribeiro, también podrían haber provenido de los megacriaderos de cerdos que existen en Hubei, provincia de la que Wuhan es capital. REFLEXIÓN TEOLÓGICA:

tiempo litúrgico, muerte y sufrimiento / vida y alegría se imbrican, se condicionan recíprocamente. La muerte nos angustia, pues, primeramente, nos coloca ante la incertidumbre. La muerte es privilegio exclusivo de la especie humana (los demás seres vivos sim­ plemente “perecen”). Podemos preverla, saber que es inevitable y que nos acecha, independientemente de nuestra edad o condición. Tendemos a ocultarla y así nos enajenamos -como dice Heidegger-, sumergiéndonos en la gran cantidad de “entretenimientos” o escapes que hemos fraguados para distraernos de lo único realmente importante: la certeza de que vamos a morir. Muchas veces -entre los jóvenes esto es más explicable- vemos esta posibilidad como remota; pero cuando ya vamos llegando a la ancianidad, cuando el “más allá” está para nosotros “más acá”, sentimos la necesidad de dar un digno cierre a nuestra vida. La pandemia de coronavirus se ceba en la “tercera edad” (especialmente si se padece de hipertensión, diabetes u obesidad, que son las más graves epidemias que tenemos en México, debido a la mala alimentación a que se nos induce). Sabemos que una vez comprobada nuestra infección y su requerimiento de internación, difícilmente saldremos, y que sólo nueve días bastan para irnos. Esto nos hace sentir vulnerables, especialmente los ancianos y conduce a la depresión, irritación, soledad e incluso, desesperación. Pero el hecho que la cincuentena haya coincidido con la Pascua, la angustia del morir puede mantenernos alegres y esperanzados. Jesús mismo sintió la angustia ante la muerte inminente, en Getsemaní y en la soledad de la cruz, victimizado, fracasado, torturado, abandonado -de sus apóstoles -incluso, de su mismo Abbá/Dios-, se reconfortó poniendo en Él su confianza, y ter­minó por reconocer que su vida, más breve de lo que hubiese querido y necesitado para su proyecto mesiánico, finalmente, había dejado sólidos fundamentos: “Todo está consumado”. Por la esperanza sabemos que esta pandemia -termine cómo y cuándo termine- redundará en bien de los hijos del Dios amoroso y providente.

La fe cristiana es connaturalmente “profética”, es decir, va ad­quiriendo claridad y concreción ante las eventuales situaciones históricas, algunas de las cuales se vuelven “signos” de la presencia del Espíritu de Cristo resucitado. Para un creyente, los avatares de la vida, cuando se los mira con los ojos de Dios, no son vistos como contratiempos, sino como oportunidades. Esto obliga a la reflexión, y es así como esta actividad se convierte en teología.

Es normal que en casos de contingencias sociales tipo ca­tas­trófico nos acordemos, más de Dios, pues es cuando somos sacudidos en la profundidad de nuestro ser. Sin embargo, viene bien preguntarnos sobre las imágenes de Dios más frecuentes que, en estos momentos, podemos encontrar entre la gente. Una imagen muy extendida, pero claramente inadecuada, es la que podría llamar la “imagen antropomorfizada de Dios”, es decir, imaginar a Dios al modo humano, con sentimientos y hasta con actitudes moralizantes. Pero Dios no tiene sentimientos, ya que estos, por definición, son temporales y volátiles;

Fue significativo que la “cuarentena/cincuentena” haya coin­cidido con la Cuaresma/Pascua. En este

[2] Investigadora del grupo ETC.: “Gestando la próxima pandemia”, en La Jornada, 25 de abril 2020 [3] Aristegui Noticias, 2 de abril 2020

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Comunicación y Misión mientras que lo propio de Dios es la eternidad -un eterno e inmediato presente-, y que por tanto, si cambiara de actitud emotiva, ya no sería Dios. Así, solemos decir que “Dios está enojado con nosotros” (las causas, sobran: sea porque nos olvidamos de Él, por jugar a ser dioses a pesar de nuestra impotencia, por castigo de pecados colectivos, etc.). Entonces, lo que procedería sería la “expiación”, para obtener su clemencia, lo que muchas veces se traduce en infligirnos algún sufrimiento suplementario. También podemos tratar de moverlo a compasión, mediante nuestros ruegos, o incluso, prometiéndole una especie de soborno, alguna “manda”, por ejemplo (oraciones continuadas durante cierto tiempo, peregrinación a algún santuario o usar el vestido de algún santo, etc.) o pensar que el remedio estaría en la “consagración del país” -o del mundo- al Sagrado Corazón de Jesús o de la Virgen. Sería incongruente imaginar que a Dios se le conmueve presentándole el sufrimiento voluntario de sus hijos. Pero Dios de ninguna manera quiere nuestro dolor, siendo Él infinitamente bueno y misericordioso. Sería degradarlo tratar de convencerlo para que quite este mal social, pues en el caso imposible que Él estuviera dispuesto a hacerlo, movido por nuestros ruegos, cabría preguntarse si podría haber evitado este virus, y si así fuera, ¿entonces por qué lo permitió? Pero Dios actúa a través de las “causas segundas”, es decir, a través de su Creación, que es su milagro más maravilloso. Dios no suple nuestras irresponsabilidades y nuestras indolencias, y ha encomendado a los seres humanos “dominar” (custodiar) la naturaleza, su creación. La imagen anterior podría ser modificada por otra mejor, aquella que el capuchino Michael P. Moore califica como “Dios en la pandemia”, [4] y la basa en el pasaje de Mt 25, del Juicio Final, donde Jesús se hace presente en el necesitado y el sufriente; mientras que no­so­tros seremos juzgados según nuestra indiferencia o nuestro in­vo­lucramiento (“tuve hambre y me diste de comer, tuve ser y me diste de beber, etc.”). Dios no estaría fuera de la pandemia, distante, indiferente, permisivo o peor aún, como cau­sante directo. Con ojos de la fe, Dios se en­cuentra sufriendo en los infectados y en sus familias (“estuve enfermo y me visitaste, te preocupaste por mí”). Pero también, Dios está presente en todos los que están actuando en contra de la pandemia. En primerísimo lugar, en los médicos, enfermeros y personal de salud (incluyendo los intendentes que lavan la ropa en los hospitales), en quienes atienden directamente a los enfermos a riesgo de ser contagiados ellos mismos, y que, en algunos lamentables casos, son discriminados por personas inconcientes. También está a los científicos que están descubriendo los puntos vulnerables del virus, para exterminarlo o para encontrar medicamentos o vacunas; está en los epidemiólogos que elaboran estadísticas útiles para la administración de la pandemia y en las autoridades sanitarias o ci­vi­les que buscan influir en el comportamiento 26

general de la población para evitar los contagios. La salud -como sucede con cualquier otro sistema cultural- se relaciona con todo: con la educación, la violencia, los servicios públicos (alcantarillado, recolección de basura). Dios está en todos los miles de “samaritanos” que prestan atención a los campesinos, en los periodistas que objetiva y responsablemente difunden -aunque moleste- la verdad de los hechos, en el voluntariado que se organiza en entreayuda para hacer compras en común, etc. Cristo se está encarnando, no solamente en quien da físicamente el pan o el vaso de agua, y ni siquiera, sólo en quien atiende al enfermo, sino que se hace presente en todos aquellos que están colaborando, según sus posibilidades, en esta pandemia. En cambio, tendrá juicio severo contra quienes irresponsablemente, pretendan lucrar con el sufrimiento de las mayorías, encareciendo o acumulando medicamentos, aprovechando sa­ queos, no por hambre, sino por ambiciones, o quienes siembran rumores irresponsables para fomentar el pánico en aras de inconfesables mo­ tivaciones. III. ACTUAR Estamos iniciando la tercera fase de la pan­de­mia en México, que según parece será la más difícil. Nuestro ACTUAR, en lo inmediato, se centra más en la reclusión. Es probable que las medidas se hagan más rigurosas y, por otra parte, ya vamos sintiendo nuestra fatiga, tedio, impaciencia o urgencia de continuar nuestras actividades normales, y nos inquieta la situa­ción económica que no tardará en hacerse sentir. Así como en la fase I se privilegió el VER (la demanda de información), y en la fase II se sintió la necesidad de REFLEXIÓN. En la fase III es ya importante plantearnos el qué hacer una vez terminada la pandemia. El ACTUAR se proyecta en tres momentos: en el actual de reclusión, en el inmediatamente posterior al levantamiento del encierro, y finalmente, en el nivel social y este, a corto, mediano y largo plazo. [4] “¿Un Dios ‘anti-pandemia’, un Dios ‘post-pandemia’ o un Dios ‘enpandemia’?”, en Covid19, o.c., pp 38 - 28


Comunicación y Misión Espiritualidad de la reclusión • Las medidas disciplinarias ante la pandemia han sido con­ tun­ dentes: “quedarnos en casa”. Para algunos esta medida fue exagerada; mientras que otros exigen mayor endurecimiento, incluso llegar al “toque de queda”. El caso es que un gran número de la población aceptamos la reclusión, como medida prudente, si bien, muchos pobres -que merecen nuestro respeto y reconocimientono tienen más remedio que exponerse en la calle. Los padecimientos más gravosos para la mayoría de nosotros pueden provenir de la estrechez espacial, de la amenaza de la enfermedad y de la muerte, del sufrimiento por nuestro de­sam­ paro… y tales sufrimientos son difíciles de so­ brellevar, en situaciones que nosotros mismos no buscamos. Como quiera, aquí estamos, y lo mejor es tratarle de sacar el mayor provecho posible a nuestro confinamiento. • Los reclusorios prolongados pueden ser ocasión de profundos aprendizajes; pero también, pue­ den dejarnos afectados negativamente. Tenemos testimonios de grandes tensiones y depresiones en reclusiones forzadas: un capitán de marina relata que, como parte de su entrenamiento, se les obliga a los reclutas a pasar un mes en altamar sin tocar tierra. El capitán testifica có­ mo, después de dos semanas, aumentan las tensiones al punto que, a veces, se llega a los golpes, a depresiones y a trastornos de cierta gravedad. La “claustrofobia” es una sensación que se expresa como agresividad, susceptibilidad, irritabilidad, insatisfacción y falta de metas. El encarcelamiento obliga a los reclusos a moverse en espacios muy reducidos y a convivir con delincuentes, quizás proclives a la violencia. El hacinamiento en algunas prisiones mexicanas, es tal, que varios presos tienen que atarse a las rejas de la puerta de la celda para dormir de pie, pues no hay sitio en el suelo. Sin embargo, otras condiciones de difícil encarcelamiento no fueron obstáculo para desarrollar grados de fecundidad espiritual o de desarrollo intelectual. Parece

que fue Newton quien aprovechó un confinamiento como este para elaborar algunos de sus estudios científicos más importantes. La jovencita Ana Frank narra en su Diario, cómo pasó su familia, con crecimiento de conciencia, durante gran parte de la Guerra Mundial, en el estrecho escondite proporcionado en casa de unos amigos. Conocemos relatos de solidaridad heroica en los campos de concentración nazi (como el de Auchwitz, por ejemplo). Es conocida la experiencia del cardenal vietnamita Francois-Xavier Nguyên Van Thuân, quien pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento riguroso, por el régimen comunista de su país: incomunicado, sin ventanas ni horarios para calcular siquiera los días y las horas, logró profundizar maravillosamente la virtud de la esperanza, legándonos escritos que han enriquecido a muchos. • Estos días de reclusión me recuerdan mi año de noviciado o los años de seminarista de mediados del siglo pasado -¡Cuán­tas cosas han cambiado ya en los seminarios!-. Una de las principales características de la vida religiosa es la comunidad. Profesamos caminar hacia Dios, siguiendo a Jesús en la construcción de su Reino, que ya desde ahora puede iniciarse; pero profesamos lograrlo en comunidad. Este estilo de vida se vuelve estilo contracultural ante el ambiente de individualismo consumista que nos envuelve –“cada quien sus cosas”, se decía hace poco (ahora, cada cual su celular, prolongación narcisista de su ego)-, y la vida familiar no se da ya ni siquiera a la hora de comer (el horno de microondas). Muchas familias se desintegran en hogares monoparentales o en vidas solitarias. También entre religiosos, incluso con quienes convivimos, a veces rehuimos un encuentro real y nos refugiamos en conversaciones intrascendentes. Tal vez la causa sea que de lo que realmente estamos intentando huir, sea de nosotros mismos. Curiosamente, parece que, ante esta pandemia, muchas sociedades están intuyendo que la forma más eficaz de afrontarla sea “en comunalidad” (se le pide al familiar que se encarga de hacer las compras: “cuídate, para que nos cuides”). Entonces, quizás los religiosos y las religiosas podamos aportar nuestro estilo comunitario de vida; aunque éste sea a veces más un ideal a construir que realizaciones ejemplares. • El confinamiento ha puesto a prueba nuestra pastoral. Ya que el cierre de los templos y la ausencia del culto nos privó de limosnas, nos ingeniamos para vivir nuestro voto de pobreza, para ir satisfaciendo nuestros apremios por otros medios. Pero si algo nos queda claro, es que no basta con remediar nuestras necesidades corporales básicas; ni siquiera nuestras necesidades mentales derivadas del encerramiento. Los religiosos buscamos el “retiro espiritual” y los “ejercicios espirituales”, teniéndolos como un don 27


Comunicación y Misión precioso en medio de las fatigas del apostolado. Tenemos, gracias a su Carisma, el ejemplo del enclaustramiento monacal. Los monjes y las monjas son personas que hacen profesión de permanecer en el mismo monasterio hasta la muerte, conviviendo con los mismos hermanos, a quienes les tocará enterrar o ser enterrados por ellos. El benedictino Anselm Grün, reconocido autor en materia de espiritualidad, nos ob­sequia con la experiencia de estos monjes, probada y enriquecida a lo largo de sus 1,500 años de existencia. Grün extrae, de entre las normas de la antigua Regla de San Benito, la advertencia siguiente: “Se ob­servará cuidadosamente si de veras (el novicio) busca a Dios, si (muestra que) po­ne todo su celo en la obra de Dios, en la obediencia y en las humillaciones”. Buscando una descripción secularizada de aquel “celo en la obra de Dios” podría ejemplarizarse en “el hombre espiritual que disfruta de todas las dimensiones de la existencia humana, que se dirige hacia algo otro, que sigue los pasos de sus anhelos, y que por cierto, lo hace de manera constante y continua, no solo en momentos de entusiasmo y arrebato religiosos, sino con celo”. • Este “algo otro” es, sin duda, Dios; pero no se reduce a la búsqueda narcisista de Dios, sino incorporando a los hermanos, tanto con quienes compartimos la reclusión, como con nuestros feligreses, ante quienes tenemos la misión de servicio. El celo misionero puede ser ejercido de otras maneras creativas, por ejemplo, aprovechando las tecnologías de la informática. Veo con admiración, cómo mis compañeros jóvenes y los seminaristas con quienes convivo, se las ingenian para comunicarse con otras personas, haciéndolas cercanas en el encierro y en la lejanía. • Varias familias religiosas misioneras, entre ellas los claretianos, somos impelidos a ser “oidores de la Palabra”, y por lo tanto, estamos en disponibilidad de escuchar la Palabra Sagrada; pero esto también se aplica en escuchar al hermano. La contingencia nos está sirviendo para revalorizar reen­cuen­tros entre hermanos o familiares al­ go alejados o con quienes llevamos rela­ cio­ nes meramente formales. Ahora que nos encontramos más cercanos y con más tiempo, es buena ocasión para interesarnos en los demás: en interesarnos cómo están viviendo el encierro, cuáles son sus metas, sus sueños, sus inquietudes para una vez superada la pandemia. La “obediencia” y las “humillaciones”, de las que habla el ci­tado texto de la Regla de San Benito, son concomitantes en toda convivencia ínti­ma y cerrada, como en la que estamos. Im­plica evitar que nadie se sienta aislado, programar diálogos en grupo, tratando de consensuar acuerdos, y luego, obedecerlos. Es recomendable para ello una buena dosis de humildad y de paciencia; pero, sobre 28

todo, disponibilidad de servicio, pues ahora, cuando nos encontramos sin los empleados que nos ayudan habitualmente en las llamadas “labores domésticas”, sería recomendable saber “meter el hombro”. Disculpando una confesión propia, esta reclusión me está sirviendo para “deseducarme” de mis hábitos burgueses y machistas y redescubrir que mis dedos sirven para otras muchas cosas más que para el teclado de la computadora, y lo que más me sorprende, que en estos prosaicos menesteres se facilita la proximidad fraterna. Grün continúa exponiendo con humildad su estilo monacal de vida, y por su experiencia recomienda, para esta situación de confinamiento forzado, momentos en común que combinen esparcimiento y tra­ bajo; ejercicio físico y lectura; servicio y ora­ción. Insiste en la implementación de rutinas, hábitos y costumbres, pues nos ayudan a estructurar nuestro día y hacer más llevadero el encierro. B) LA POSTPANDEMIA • En nuestro aislamiento es aconsejable no perder de vista que la pandemia tendrá un término. De lo contrario, dejamos pasar el tiempo, dejando que se gaste sin sentido, simplemente dejándolo correr. Es bueno pensar en lo que vayamos a hacer al salir de la pandemia (por supuesto, en caso de sobrevivir, a ella, algo que ahora no está asegurado). Se escuchan muchas voces que auguran que las cosas no seguirán igual que cómo eran antes de la pandemia… y esto comienza por nosotros mismos y por nuestra familia o comunidad. En esta reclusión habremos valorado muchas cosas y aprendido otras. Ahora caemos en cuenta de tantas cosas que teníamos que comprar, y que ahora, cuando no salimos, vemos que no eran tan necesarias. Igual sucede con nuestras salidas: ¡cuántas de ellas evidencian un simple escape! Nos damos cuenta de formas de pastoral que creíamos muy arraigadas entre la gente, y que nos damos cuenta que para ellos no eran tan imprescindibles. Al mismo tiempo, sentimos la demanda de otras necesidades


Comunicación y Misión religiosas (por ejemplo, la ventaja de ofrecer formación cristiana entre adultos, mediante cursos online, en horas favorables; pero que la gente no sale a causa de la inseguridad actual). También podemos ver la necesidad de fomentar más el sentido comunitario en torno a nuestros templos, para alentar más el sentido solidario de ayuda mutua ante situaciones similares, y así evitar que nuestros templos se conviertan en simples lugares para el mercadeo religioso, en los que cada cual busca y encuentra lo que le parece más a su medida; pero olvidando el compromiso por la transformación y la justicia sociales. Caemos en cuenta de que vivimos cada vez más en un mundo con fronteras “líquidas”, y que no podemos auto-encerrarnos en el gueto parroquial. Creo que a eso se refiere el Papa cuando habla de “Iglesia en salida”. Los jóvenes nos están enseñando que, gracias a las nuevas tecnologías, podemos “salir” sin dejar nuestro estudio u oficina. Por eso nos sorprendemos cuando alguna videoconferencia registra cientos de reproducciones…, y no es que nuestra charla haya sido cosa del otro mundo, sino que muchas veces damos por supuesto que la gente ya sabe lo mismo que quienes tuvimos la fortuna de hacer una carrera eclesiástica. • Apenas empezamos la fase III de la pandemia y ya avizoramos, con temor, la crisis económica que se nos viene encima, o mejor, en la que ya estamos metidos, y que podría ser, incluso, más dolorosa que la enfermedad misma. Pensando en un ACTUAR a un plazo no demasiado largo, puede inspirarnos la autorizada opinión de Enrique Dussel, filósofo argentino domiciliado en México. Para él, esta pandemia es nada menos que un ataque y una interpelación a la naturaleza humana como tal. “Nunca la humanidad desde hace 200 mil años que existe el homo sapiens, nunca había vivido un acontecimiento de este tipo”; pero más concretamente, se remite al acontecimiento que hace 500 años dio origen a la modernidad: el Descubrimiento de América. A partir de entonces, el ser humano se sitúa como

centro, y la naturaleza, como objeto cuantificable y explotable. El “progreso” de ahí derivado, se presenta como incuestionable, prestigiado por la ciencia y la tecnología. Hay que reconocer que estos grandes instrumentos han dado aportes innegables; pero junto a ellos, han engendrado problemas gravísimos de los que no se habla. Su diagnóstico, radical e incontrovertible, es que la Tierra no tiene capacidad de reciclar los efectos negativos de la irracionalidad de la modernidad. Ante esto, plantea dos escenarios para la humanidad: o bien “seguimos con un individualismo competitivo, donde el triunfo significa la riqueza de unos y la inmensa pobreza de los otros, y entonces, la humanidad se suicida. O bien, la otra alternativa opuesta: que empecemos a tomar la vida como criterio de desarrollo, economía y humanismo, y entonces tenemos que cambiar todos los instrumentos de la civilización”. Con lo que concluye “o la humanidad cambia de objetivos o se va a suicidar”. [5] • Nos encontramos, pues, en una coyuntura favorable a plan­tearnos la alternativa. Lo primero en que se piensa es que después de que pase nuestro confinamiento, simplemente regresemos a lo que nos era habitual, y que la superemos mediante las mismas recomendaciones ofrecidas por los organismos mundiales (el FMI, el BM, la OCDE, etc.). Sus “recetas”, presentadas como inevitables por sus sesudos asesores, se resumen en el ofrecimiento de créditos, tipo “fondos buitres”; de préstamos cuasi forzosos con onerosos intereses a plazos, calculados para que no se paguen nunca, y que sus élites económicas afines y mundialmente hegemónicas, descargarán, finalmente, sobre las mayorías de la población; mientras que los privilegiados de siempre saldrán con mayor riqueza acumulada. Con tales medidas, la economía del país en cuestión, aparentemente se fortifique y parezca más saludable, y has­ta es posible que lleguen inversiones ex­tranjeras con empresas robotizadas según el modelo de la “revolución 4.0”; pero lo que pueblo sencillo nota es que su economía doméstica empeoró y que las desigualdades se acentuaron. Pero puede haber otras alter­ nativas. Históricamente, algunas contin­gen­cias similares a la actual han dado lugar a cambios radicales de paradigmas. Ojalá que aprovechemos la ocasión para optar por soluciones “heterodoxas” que blinden la economía popular y que los sectores más vulnerables sufran lo menos posible; aunque los sectores más pudientes tengan que moderar eventuales ganancias. Proporcionar trabajos, créditos y posibilidades de estudio a la parte menos favorecida de la población; mientras, al mismo tiempo, que se creen condiciones [5] Aristegui Noticias, 2 de abril 2020

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Comunicación y Misión para inversiones nacionales que tengan viabilidad, de preferencia en los lugares más descuidados del país. Quizás la economía no registre indicadores de crecimiento (que muchas veces éste se concentra sólo en las grandes fortunas de siempre y el pueblo, finalmente, es quien tendrá luego que pagarlo). Cualquier cambio “heterodoxo” implica riesgos; pero lo más riesgoso es continuar con los modelos conocidos y reconocidos como inoperantes. • La pandemia nos enseñó de que somos una sola y misma raza humana, que habita en un solo y mismo Planeta. Que el secreto de la fuerza que está permitiendo vencer esta amenaza global es actuar como un solo sujeto, por encima de países, razas, credos, ideologías y condiciones sociales. Pensar que si los más vulnerables son los más protegidos (empezando con los ancianos), todos saldremos ganando. La solidaridad, la unión, la economía, la política y la sociedad en conjunto… todo está en cuestión, y ne­cesitamos plantearlo de nuevo, para pre­ venirnos de otra contingencia similar, que seguramente será peor. El coronavirus mos­tró que la “globalización neoliberal” ac­tualmente hegemónica (posibilidad de que las élites económico políticas obtengan mayores ahorros en vista de maximalizar sus ganancias), está demostrando sus límites. La alternativa estará en la “Globalización de la Solidaridad”, en expresión del Papa San Juan Pablo II, que será la única posibilidad de tener un mundo con mayor seguridad, en base a mayor justicia, paz, democracia, derechos humanos y conciencia ecológica. NIVEL ECLESIAL • Los cristianos sabemos que el Espíritu de Cristo resucitado sigue actuando en la historia. No en una forma “providente”, mal entendida, como una milagrosa y sobrenatural conducción de los acontecimientos hacia el ideal de Jesús, y que va a llegar indefectiblemente, desde las nubes. El Espíritu actúa, ciertamente; pero a través de las motivaciones que algunos “visionarios” alcanzan a percibir y que tienen capacidad de señalamiento, guiando a las mejores voluntades a actuar en ese sentido. Se trata de series de acontecimientos que muestran por dónde el Espíritu va con­si­guiendo la voluntad de Dios. Son los “Signos de los Tiempos”, que a partir del Concilio Vaticano II constituyen un “lugar” teológico. Se abusa a veces del término, y se los confunde con las tendencias que en determinado momento “están de moda”. El criterio de que alguna serie de eventos y acontecimientos puedan gozar de significado teológico es que vayan en la misma línea de

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la utopía de Jesús; lo que Él entendía por Reino de Dios; pero también, de acuerdo a los “dones” del Espíritu: sabiduría y clarividencia; consejo y prudencia; fortaleza y tesón; templanza (sacrificio de algunos satisfactores) y ciencia y entendimiento para investigar, estudiar, debatir y clarificar. • El discernimiento de los signos se da ecle­ sialmente, es decir, en comunidad social. Por cierto, la “Iglesia” podría extenderse más allá de las fronteras institucionales (como en los ma­ nicomios, en que “ni están todos los que son, ni son todos los que están”). Me parece que ahora que circulan por las redes sociales tantos mensajes que se neutralizan unos a otros, se requiere del discernimiento comunitario. No irse con la finta de la bonita imagen o una escena chusca, para darle nuestro “like”. Más bien apoyar aquellas ideas o propuestas se indiquen rutas a seguir en los tiempos posteriores a la pandemia. • Sueño con una Iglesia llena de “profetas” (“ojalá que todos profetizaran”). El profetismo es para la Iglesia un don gratuito, y al mismo tiempo, una necesidad. Tendencialmente, todos los bau­ tizados recibimos esta unción, pero como todo lo humano, lo que no se ejercita, se atrofia. El profeta no mira el porvenir en una especie de bola de cristal, sino que, contemplando la realidad con los ojos de Dios -es decir, desde el pobre-, alza su voz, aunque no sea políticamente correcta. Con ella denuncia rumores malintencionados, “fake news”, espejismos que encandilan el mercado, justificaciones prefabricadas, etc. Al mismo tiempo, anuncia un futuro esperanzador, que no excluye catástrofes; pero que finalmente, “todo concurrirá el bien de los elegidos”. El profeta sabe dar razón a su esperanza en tiempos de oscuridad y desconcierto. Y todo esto lo hace -no podía ser de otra forma- con amor, especialmente a los más vulnerables. Guadalajara, a 25 de abril 2020


Comunicación y Misión

HACIA EL XXVI

Capítulo General

Fuente: claret.org

Roma, Italia. El 28 de mayo de 2020 tuvo lugar el encuentro online, a tra­ vés de Zoom, del Gobierno General con los Superiores Mayores de nuestra Congregación. Yves Loussou, Vicario de la De­le­ gación Padre Xifré, participó en lugar del Superior Mayor. El encuentro co­ menzó a las 14:00 horas (hora local de Roma). A las 14:00 Artur Teixeira ofreció algunas instrucciones prácticas pa­ ra facilitar el encuentro online: tra­­­ duc­ ción, micrófono, símbolos pa­ ra ma­ nifestar las reacciones, de­sig­nación de los participantes (nombres / ape­llidos), grabación del encuentro.

A las 14:05 se comenzó con la plegaria inicial, presentada con la ayuda del power point y dirigida por el Padre General, ofreciendo la bienvenida a los participantes, recordando el encuentro en Talagante (Chile) en enero de 2020, tratando de situar el presente encuentro en el itinerario hacia Nemi (XXVI Capítulo General – agosto / septiembre de 2021), y ofreciendo la solidaridad creyente con todo el mundo que actualmente sufre las circunstancias de la pandemia viral. El texto de Isaías 42, 5 ayudó a los participantes a recordar y a hacer suyo el mensaje de Dios al Profeta: no tengas miedo, yo estoy contigo (con vosotros). La oración concluyó con una mirada creyente a la Madre de Dios. A las 14:20 Henry Omonisaye agradeció y dio la bienvenida a todos los participantes, e informó de los dos objetivos del encuentro: 1.- Recordar y retomar el proceso de discernimiento comenzado a Talagante (Chile) en enero de 2020; 2.- Compartir y contrastar los pasos diseñados por el Gobierno General de cara a la preparación y realización del itinerario precapitular tratando de involucrar a todos en esta dinámica y metodología sinodal. Henry Omonisaye detalló que el encuentro tenía los siguientes momentos: 1.- Compartir las experiencias que se están viviendo en las Conferencias / Organismos Mayores a propósito de la pan­ demia viral actual. 31


Comunicación y Misión 2.- Escuchar de la reflexión del Padre General al inicio de la andadura precapitular. 3.- Finalizar con un rato prolongado de oración compartida. Henry señaló que, de cara a ganar en efectividad y fecundidad de la dinámica pensada por el Gobierno General, al encuentro del día 28 le seguirían dos en­ cuentros a la misma hora que el encuentro del día 28: • el día 29 de mayo en idioma español; • el día 30 de mayo en idioma inglés. A las 14:20 se dio inicio a la presentación de las ex­ periencias de los Conferencias / Organismos Ma­yo­res sobre estas dos preguntas: 1.- ¿Cómo está afectando la pandemia en los Organismos Mayores de la Conferencia? 2.- ¿Cómo están viviendo los Organismos Mayores de las Conferencias la situación creada por la pandemia? Cada uno de los Presidentes de las Conferencias tuvo un espacio de algo más de cinco minutos para realizar la presentación solicitada con el siguiente orden de intervenciones: ACLA. En lugar de Simeon Nwobi (ausente al co­ mien­­zo de la reunión), Jude Thaddeus Langeh. ASCLA East. Francisco Carín. ASCLA West. Jeyaseelan Joseph. ECLA. Callistus Joseph. MICLA. Ismael Montero. Las intervenciones habían sido enviadas con an­te­ rioridad al Secretario General y puestas a dis­posición, en español e inglés, de todos los Superiores Mayores. A las 14:50, tras las intervenciones señaladas, Henry Omonisaye agradeció las presentaciones elaboradas, y se abrió un tiempo para recordar (volviendo a pasar por el corazón) lo escuchado y, después, para compartir algunas reacciones después del ejercicio de escucha. Lawrence V. mencionó, entre otras cosas, que la nueva experiencia que afecta a toda la humanidad ayuda a tener 32

una mirada hacia el interior, atenta, contemplativa que sea capaz de poder entrar en comunión. Tras las intervenciones, Henry Omonisaye aludió a que la situación actual: • afecta a toda la humanidad y a nuestra Congregación, • repercute en todos y cada uno de los diferentes ámbitos de vida y misión, • el crecimiento de la colaboración y la solidaridad, • el crecimiento y la consistencia de la oración y de la experiencia comunitaria, • el descubrimiento de otro espacio que no es el físico sino el digital y virtual. Finalizó su intervención, y el momento de compartir las experiencias a propósito de la pandemia viral, de­ seando que todo ello fuera ayuda y estímulo en la preparación del itinerario precapitular que se iba a iniciar nuestra Congregación. A las 15:00 se hizo un momento de descanso antes de dar paso a la reflexión del Padre General. A las 15:15 se retomó la sesión. Manuel Tamargo, el Ecónomo General, aludió en su intervención a la repercusión de la actual situación de la pandemia viral en la economía: • invitando a la providencia de Dios, • llamando a la responsabilidad en la comunicación de bienes en nuestra Congregación, en la gestión de inversiones y gastos, etc., • llamando también a vivir la presente y futura si­ tua­ ción con tranquilidad, aún en medio de la incertidumbre, a partir de la gestión económica que se ha realizado hasta ahora y se está llevando a cabo en estos momentos, • adelantando que se tratará de, con la colaboración de todos, ir saliendo al paso según los acontecimientos. A las 15:20 el Padre General hizo la propuesta de su reflexión a los Superiores Mayores. La misma se envió a los participantes en español e inglés. Esta intervención se encuentra en la página web de nuestra Congregación.


Comunicación y Misión Entre otros elementos, se señalaban, por ejemplo, los siguientes:

Capítulo General anterior y el itinerario hacia el XXVI Capítulo General, la oración se ha inspirado:

• el papel de los Superiores Mayores, de los mi­sio­ neros claretianos y de las comunidades claretianas locales en un camino que pretende ser sinodal y de abajo hacia arriba, • la designación y formación en cada Organismo Ma­yor de 3 animadores que se responsabilicen de acompañar los encuentros y diálogos sinodales, • la fidelidad al Espíritu Santo y la apertura, en esa perspectiva, a explorar otras metodologías de pre­ parar y diseñar un Capítulo General, • la necesidad de crear conversaciones, diálogos y escuchas que generen vida y creatividad, • la necesidad de tener en cuenta la cultura del encuentro, de la presencia, de la sinodalidad, • la necesidad de tener en cuenta el proceso de trans­ formación al que invitó el anterior Capítulo General de cara a ser testigos y mensajeros de la alegría del Evangelio, • la llamada a acoger el proceso de preparación como un tiempo de gracia (el camino o el itinerario son tan decisivos como el destino final).

• en la última parte del XXV Capítulo General, Missionarii Sumus, en torno al Inmaculado Co­razón de María, • en el mural del Inmaculado Corazón de María que se encuentra en la Capilla de la Curia General (pintado por el misionero claretiano Maximino Cerezo Barredo), • y, a partir de los mismos, ha tratado de recoger los rasgos carismáticos de nuestra Congregación.

A las 15:35 finalizó su intervención, y Henry Omo­ nisaye ofreció un tiempo de silencio para, después, abrir la posibilidad de compartir con libertad algunas reacciones. Henry Omonisaye recuerda el tono y algunos elementos de la perspectiva a los que aludió el Padre General en su reflexión (proceso de sinodalidad, me­todología generativa, exploración de nuevos caminos / dinámicas, equipos o grupos de animadores en cada Organismo Mayor, escucha generativa, procesos de transformación, tiempo de gracia, tiempo de abrir nuestros corazones al Espíritu del Señor). A las 15:40 se realizó, con la ayuda del power point y de la mano del Vicario General (Prefecto General de Espiritualidad), una oración dirigida a María tratando de recoger el fruto de la conversación durante el encuentro realizado y de abrirse a la situación que esté viviendo nuestro mundo. Tratando de resaltar la conexión entre el

Tras finalizar la oración a las 16:10, Henry Omonisaye recordó los siguientes encuentros, a la misma hora que el encuentro del día 28 de mayo, los días 29 de mayo (para los hablantes en español) y 30 de mayo (para los hablantes en inglés) para trabajar tanto el itinerario precapitular como la metodología precapitular que ha diseñado el Gobierno General, y agradeció a todos la presencia y participación. A las 16:10 el Padre General expresó sus con­do­lencias a la Provincia de East Nigeria por el reciente fallecimiento de Christian Mary Ihedoro, y a Rosendo Urrabazo por el fallecimiento, también reciente, de su hermana. Y agradeció a Mario Kevin Armijo por el servicio realizado de traducción durante el encuentro online. • Rosendo Urrabazo agradeció las muestras de pé­same por la muerte reciente de su hermana y recordó también en su intervención el fallecimiento de Christian Mary Ihedoro. • Simeon Nwobi agradeció al Padre General por su apoyo e informó de la celebración del funeral que se ha celebrado el mismo 28 de mayo por el eterno descanso de Christian Mary Ihedoro. En sus palabras agradeció el apoyo y la oración de todos. A las 16:15 el encuentro finalizó con la bendición del Padre General. Joseba Kamiruaga Mieza, cmf Secretario General

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En Salida Misionera

POR: ÁNGEL GÓMEZ ROCHA

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Fiesta patronal Ntra. Sra. de Fátima A pesar del confinamiento por la contingencia sanitaria, la comunidad de Fátima, vive con fervor el aniversario de su Santa Patrona, LA VIRGEN DE FÁTIMA. Una fiesta patronal como nunca se esperaba llevar a cabo. Los fieles adornaron la entrada de templo y colocaron a la patrona en un sencillo altar, donde los fieles colocaron un ramo de flores en agradecimiento y para pedir por la salud de algún familiar y el mundo por la situación actual, inclusive algunos mas llevaron una veladora. También se efectuó un Rosario de Aurora en el atrio a las 6:00 a.m. de este 13 de mayo, el cual se llevó acabo con medidas de sana distancia. También la comunidad, le canto las tradicionales mañanitas. En punto de las 7 de la tarde, como año tras año, llegó la tradicional cabalgata que en esta ocasión inicio en el poblado de San Agustín hasta el Sauzal.

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En Salida Misionera

Fiesta Patronal de San Isidro Con modesto altar a SAN ISIDRO LABRADOR, fue como la comunidad de san Isidro, celebró un aniversario más de su santo patrono. La co­ munidad realizó un rosario. También recor­d aron los aniversarios anteriores que realizaron a su Santo patrono.

Capacitación a Sacerdotes para reapertura de templos El domingo 21 de Junio, nuestros sacerdotes, tomaron el curso de Capacitación de equipos para la reapertura de los templos, impartido por nuestro Obispo Mons. José Gua­ dalupe Torres Campos. El curso de impartió a las parroquia que componen el decanato de nuestra Señora del Pilar, a la cual pertenece nuestra parroquia.

May 15

Jun 21

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Solidaridad y Misión

Semana

Laudato Si´

Por Procura Misionera

La Provincia Claretiana de México se une a la Semana Laudato Si´ a través de este video para seguir impulsando una ecología integral en los laicos católicos y en los hombres y mujeres de buena voluntad. Cuidemos la Tierra y cuidemos al ser humano. Promovamos una conversión ecológica en misión compartida.

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TIC´s y Misión

Transmitir con otros lo que solos no queremos Acortando distancias y propiciando experiencias…

S

eguramente tenemos presente el pensamiento de hacer de un problema una oportunidad, pues así sucedió en el caso que bus­ caré reseñar.

Aunque para el proyecto de la Comisión Provincial de TIC’s, Ra­ dio Claret México la articulación de pla­ taformas claretianas de la Pro­ vin­ cia y el compartir contenidos di­ gi­ ta­les es uno de los objetivos en los que está trabajando, logrando ya algunas metas como es el compartir transmisiones con la fanpage de la Parroquia de Cd. Juárez desde hace ya más de un año, y el haber estado presente por dos años consecutivos en la fiesta de San Judas Tadeo, trans­mitiendo las celebraciones y un coloquio con este tema devocional y en una ocasión en la cobertura de las peregrinaciones guadalupanas en la Parroquia de Nuestra Sra. De

Por P. René Pérez Díaz, cmf

Guadalupe, fue precisamente la si­tua­­ción a la que nos llevó el con­fin ­ amiento de la fase 2 de esta pan­demia, aunado a la suspensión de las celebraciones litúrgicas en público lo que nos hizo plantearnos con cierta premura la iniciativa que ocupa esta narración. El jueves 2 de abril, hacia media mañana nos dimos cita virtual los re­ presentantes de las comunidades de San Hipólito, CDMX, Nuestra Sra de Guadalupe, Torréon, las comunidades formativas de la Fragua y de San Antonio Ma. Claret de CDMX y Guadalajara respectivamente y de la Procura Misionera, la reunión virtual dio como resultado el proyecto Semana Cibermisionera,

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TIC´s y Misión que tuvo la intención de integrar celebraciones de Semana Santa en un programa común, que concretara el principio pastoral de Misión Compartida, manteniendo además, cada instancia su programación virtual local. La semana Cibermisionera tuvo además de los oficios principales de Se­mana Santa, que verán reflejados en la imagen del programa que ilustrará esta reseña, tres conferencias que tocaron los aspectos históricos y liturgicos de estos días santos y tres celebraciones con una modalidad virtual interactiva, como fueron los momentos de Adoración y Concierto del Jueves Santo, que unió en la transmisión a dos lugares, la vigilia pascual que en una modalidad interactiva logró que cada espacio desde donde se conectaron y participaron se convirtiera en una capilla personal, y el momento final, el encuentro virtual de la Familia Claretiana para manifestarse un saludo Pascual. Estos momentos han sido ya reseñados amplia y detalladamente, por lo que no me detengo en especificaciones. Ante la circunstancia en la que nos confinó esta situación de pandemia, no se pudo contar con todas las ventajas tecnológicas en todo momento, en buena parte esto se dio, al reubicarse la cabina de transmisión de Radio Claret México, por lo que, ciertas fallas en la velocidad de la conexión, se hicieron presentes, además de ciertos detalles técnicos en las tomas, etc., sin embargo, todo es perfectible y la experiencia vivida en esta articulación nos hace resaltar más los frutos que las fallas, aunque de estas últimas tomamos nota. Uno de los principales frutos es el ánimo y la intención despertada en la mayoría de los participantes de seguir buscando enlazar proyectos de “plataformas compartidas”, además de haber logrado llegar a más personas a través de las transmisiones simultáneas en más de 10 plataformas, esto ha redundado en que además que la página anfitriona de RCM se haya visto beneficiada con más interacciones, también las demás fanpages aliadas, gozaron de este logro. Cierro mi narración, convencido del principio pastoral que animó la vida de Claret, comunicador y pastor por excelencia: “Hacer con otros lo que solos no podemos”, y que en esta experiencia compartida se comprobó con creces. P. René Pérez Díaz, cmf Coordinador de la Comisión de TIC’s Director de Radio Claret México.

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TIC´s y Misión

Sobre el

Coronavirus

y cosas

mejores

Por P. René Pérez Díaz, cmf

E

ntrevista al Superior Ge­ne­ral P. Mathew Vatt­ama­ttam, cmf. En el marco de la pandemia que estamos viviendo, y en el contexto del cierre de un proyecto radial, justo en el programa penúltimo, el 99, Re­conexión Claret con­si­guió una entrevista con el P. Ma­tthew Vattamattan, cmf, Su­pe­rior General de los Mi­sio­neros Claretianos. Sostuvimos esta interesante plá­­ tica dos de los locutores del pro­ grama: Begoña Ferraéz, Seglar Cla­ retiana y el P. René Pérez, misionero claretiano. A las 6:00 pm hora de Ro­ma, 11:00 am hora del Cen­tro de México, iniciamos nues­tro encuentro a tra­ vés de pla­ ta­ formas digitales; con un es­ti­lo sencillo y cordial; el P. Ma­ tthew fue respondiendo a nuestras preguntas y asintiendo a nuestros comentarios y puntualizaciones, ex­­playando, así un poco lo que ha dejado en sus últimos cuatro es­ critos dirigidos a la Congregación de abril a la fecha. La cálida charla tocó temas como: sus impresiones sobre lo que está significando esta pandemia y de qué manera está reacomodando nuestra vida; cómo se está de­ sa­ rrollando la vida comunitaria y la espiritualidad claretiana en tiempos

del Coronavirus; de qué manera se está expresando el espíritu misionero en este tiempo de apremiante necesidad; las acciones solidarias que se han venido gestionando: cómo se han desplegado iniciativas apostólicas digitales, y reconoció el uso positivo que se ha hecho de las plataformas “online” para unir en la distancia, etc. En otro orden de cosas, pero siempre en el mismo contexto de lo que vive el mundo, hizo referencia a la adaptación que se están haciendo de las celebraciones del Año Claretiano, resaltando el alcance que está teniendo el Libro “Año Claretiano”, en formato impreso y digital y la decisión de fundar en Misión Compartida un frente misionero en Madagascar. Nos compartió también el proceso que correrá paralelamente al tiempo del Coronavirus, y que es el proceso de preparación para el XXVI Capítulo General a celebrarse en Roma en septiembre del 2021; resaltó el aspecto de sinodalidad y de alcance a las periferias en que buscará desarrollarse. Ante una pregunta directa de la importancia de las TIC’s en este tiempo, respondió que la cuestión ya no es si sí o no, sino cómo utilizarlas para evangelizar, tal y como lo hubiera hecho Claret. Finalmente dirigió unas palabras de reconocimiento, ánimo y esperanza a la Provincia de México para que explote el potencial humano y carismático que tiene, particularmente en este tiempo providencial. 39


TIC´s y Misión

COMUNICACIÓN EN TIEMPOS

DE PANDEMIA Por Begoña Ferráez

En estos tiempos tan difíciles de pandemia y distanciamiento social los medios electrónicos y las redes sociales se han vuelto un instrumento indispensable para comunicarnos a distancia; por eso quiero compartir mi experiencia como colaboradora en Radio Claret México. Hace ya casi dos años el P René Pérez, cmf, Secretario Provincial y en­cargado de la Comisión de TIC’s (Tecnologías de la Información y la Comunicación), me invitó a colaborar en un proyecto cla­re­­tiano de radio por Internet, “Re­conexión Claret”, y aunque yo no era, ni soy experta en lo­ cución, me pareció un gran reto y una excelente oportunidad para evangelizar masivamente, na­tu­ral­ men­ te con mi propio carisma de se­glar claretiana, lo cual aceptó de buen grado el P. René. Iniciamos sencillamente el pro­ grama con pocos recursos, pero con mucho entusiasmo, el P René en la dirección y conducción, Reinel Maya en los controles, otra chica y yo en la locución, con un tema y un invitado diferente cada jueves; en sus inicios se transmitía en vivo por el streaming de Cristo en Línea y con repetición en la plataforma de Radio Claret Amé­ rica. Para nuestra sorpresa el pro­ grama tuvo una gran aceptación y se tuvo que reformular el objetivo inicial, rediseñar el formato, crecer en la producción y convertir el proyecto 40

en una radio que “se ve y se oye”. Justo al año siguiente en 2019 se formó Radio Claret México, y surgieron otros programas (Enlazados, Noti Claret, La Alegría de la Palabra…) Con la creatividad y el entusiasmo de Reinel los programas empezaron a tener una excelente imagen y pro­ yección. Quién nos iba a decir que gracias a Radio Claret México en este tiempo de confinamiento hemos po­ dido mantenernos comunicados, y por la pandemia han surgido nuevos programas: “Día a Día” conducido por Reinel Maya, “Rosario de Esperanza”,

idea de Rosario Ruíz, de Filiación Cor­ dimariana; además estar en varias pla­taformas y colaborar en diferentes proyectos de la Familia Claretiana. Radio Claret México ha sido una herramienta muy valiosa para acer­ carnos como comunidad y Familia Claretiana. Ha sido una aventura ma­ ravillosa y me siento apoyada más que nunca por el espíritu y las enseñanzas de San Antonio María Claret. Begoña Ferráez Seglar Claretiana del grupo Guadalupe CDMX


TIC´s y Misión

¡HASTA SIEMPRE

Reconexión Claret !

Por: Francisco Sánchez Caballero R.

¡100 programas al aire! ¡Gran final! ¿Alguna vez les ha pasado que están disfrutando una taza de café, al darle un trago se dan cuenta que se acabó y se que­dan con ganas de más? Una sensación similar tengo en estos momentos, al saber que Reconexión Claret ya no va a transmitirse al concluir el programa 100, después de 2 años y cachito. Si me preguntan que me engancho para oírlo, no sabría decirlo a ciencia cierta, pero la propuesta de incursionar en las redes sociales con una propuesta, al principio, para jóvenes, me pareció novedosa y atrevida, sobre todo, audaz para mis admirados Misioneros Claretianos. Además, que coincidió con la llegada a mi casa un poco antes de la hora de inicio del pro­ grama, lo cual ayudo a que mi interés en escucharlo creciera. No había, en ese momento, un programa que tuviera esa temática o por lo menos, no estaba en mi radar.

En sus comienzos, transmitían sólo audio mis queridos Padre René, Begoña y Maru con otros participantes que estuvieron un corto periodo, de buenas a primeras se convirtieron en un pro­ grama de radio con video, que, al verlo a lo lejos, era bastante rústico el tomar con una cámara la primera cabina, en la que se turnaban Maru y Bego el escritorio de frente mientras a la otra sólo se veía por detrás, no es que el Padre René tuviera privilegios sino que era el que manejaba la consola para la transmisión del programa. Con la acertada decisión de incorporar desde un principio a Reinel para la producción del pro­ grama, dándole un toque profesional como dise­ ñando animaciones, entre otras muchas cosas, así

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TIC´ como la elección de la música de entrada, la cual voy a extrañar escucharla los jueves a partir de las 8 de la noche. Los invitados, la gran mayoría muy buenos y con temas muy interesantes, una gran idea que tuvieron fue hacer la Voz Misionera que era la introducción al mundo de la comunicación con niños y jóvenes de la comunidad de San Antonio Ma. Claret, lo cual fue un éxito y lo constate en persona porque dos de mis hijos asistieron y quedaron muy a gusto con el resultado del curso.

s y Misión

como iban sorteando el cambio de temas y de conductores, así como nuevas secciones como el fugaz pero inolvidable “Profe Rofe”. Al tiempo, cambio Enlazados de día y regresé a escucharlos desde mi casa, si dije escucharlos porque esa fue la forma en que me atraparon como programa.

Y ya como para los 6 meses, estrenaron una cabina de mayor tamaño y con apoyo tecnológico, que hizo dar un brinco para la creación de Radio Claret México como el instrumento de la pastoral de la comunicación social que les dio un hándicap a los Misioneros en ese campo, al mismo tiempo, se decidió dar un giro a la temática del programa, ya no tanto para los jóvenes como objetivo sino con temas más enfocados al público en general, siempre en la línea de la evangelización a través de las redes sociales.

En cuanto anunciaron que en el programa 100 iba a ser el último, paso por mi mente que era un alto en el camino y que iban a realizar algunas mo­ dificaciones, pero ¡oh sorpresa! ¡La idea era finalizar el programa! De primera instancia, les pedí que no lo hicieran, que tuvieran un descanso para hacer los cambios, eso se los pedí como ciber escucha, ¿qué iba Yo hacer sin ellos? La decisión estaba tomada y cuando llego el fatídico día, el programa 100 ¡fue el último de Reconexión Claret! 11 de junio de 2020.

Uno de los detalles que más me gustaba de RC era la in­ teracción con su público a través del chat, en todas sus etapas, me hacía sentir escuchado en cuanto a las opiniones que escribía.

Mi profundo agradecimiento al Padre René Pérez, Begoña Farráez, Reinel Maya, Araceli Iz­ quier­do, Maru Nieto, y a todos y todas las que par­ ticiparon activamente en el programa.

Por cierto, Yo solo asistí una sola vez al programa como invitado junto con Ingrid mi esposa, que, por esas fechas, nos invitaron a participar en un programa de matrimonios, del cual aceptamos y ha sido una maravillosa experiencia en cuanto a ser locutores.

Y como dije al principio, ¡me dejaron “picado”! Siento desde punto de vista de seguidor que todavía había mucha “tela de donde cortar”, al final, fue una buena decisión y un maravilloso cierre al programa pionero de Radio Claret México, que abrió brecha para crear un camino dentro de las redes sociales en esta nueva forma de comunicación social, ¡Hasta siempre Reconexión Claret!

Y a partir de empezar a transmitir en el mismo estudio, luego luego, de terminar ellos, me involucre más en el aspecto de ver a los invitados, de cómo se manejaban dentro de la cabina y

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Animación Bíblica

PASCUA EN TIEMPOS

DE CUARENTENA

Por Hno. Juan Carlos Bugarín Lara, cmf

“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y es­tando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se en­contraban por miedo a los ju­díos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: La paz esté con ustedes” (Jn 20, 19). Desde hace unas semanas he­ mos entrado a una cuarentena, asemejándonos a los discípulos, estamos encerrados con miedo a ser contagiados y morir a causa del virus COVID-19. Nos duele romper con nuestra rutina diaria, extrañamos a nuestros seres que­ ridos y nos desconcierta saber que

se avecina una crisis económica a nivel mundial. Sin duda vivimos un tiempo de desolación. Sin embargo, no podemos per­ der de vista que estamos en el tiem­ po de Pascua, Jesús Resucitado se presenta en medio de nuestra fa­ milia o comunidad anunciando la Paz. Por lo tanto, debemos tomar un respiro, poner mayor atención a nuestra salud, repensar nuestras re­laciones con nuestros prójimos y, sobre todo, volver a Dios, no po­ demos perder la Fe. Estamos en el mes de mayo, mes dedicado a María. Traigamos

a nuestra memoria a la comunidad que se mantiene orante, junto a la madre de Jesús, de quien a veces experimentamos su ausencia ante las malas noticias que invaden los noticieros y redes sociales, no podemos perder la Esperanza. También acabamos de celebrar el Día de la Madre, muchos su­ frieron al no poder festejar junto a la mujer que les dio la vida, o, en su caso, asistir al panteón a visitar su tumba y recordar con cariño los momentos que pasaron juntos. Fue un momento más bien de valorar y agradecer, no con una visita o un regalo, sino con unas palabras o una oración salidas del corazón, no podemos perder la Caridad. Por último, se avecina Pen­ te­ costés, celebración que desde sus orígenes marca el fin de un ciclo, en nuestro caso la conclusión del tiempo pascual. Es necesario pedir la fuerza del Espíritu Santo, para que descienda sobre nosotros, co­ mo lo hizo con los Apóstoles y nos llenemos de fuerza y sabiduría para hablar un lenguaje que resignifique nuestra humanidad. 43


Animación Bíblica

RACISMO EN TIEMPOS

DE PANDEMIA

Los pasados hechos y reac­ciones ante la muerte violenta de un hom­ bre afroamericano George Floyd sucedidos el 25 de mayo en Minneapolis, en­marcados en un contexto de pandemia y de tiempo pre-electoral en EUA, nos hacen llevar nuestras reflexiones

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a un marco temático más amplio: el racismo en tiempos pandemia. Empezaremos fundamentando nu­es­­tra profundización, citando un tex­to del Nuevo Testamento, justo del libro que marca los comienzos de la primitiva Iglesia:

Por René Pérez Díaz, cmf

“Ahora comprendo que para Dios todos somos iguales. Dios ama a todos los que lo obedecen, y también a los que tratan bien a los demás y se dedican a hacer lo bueno, sin importar de qué país sean” (Hch 10, 34-35).


Animación Bíblica Este texto que expresa el deseo de Dios sellado en su diseño de creación, haciendo al hombre a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26), por lo tanto, estableciendo la igualdad entre todos, y que así lo concluye el apóstol Pedro, precisamente en un momento don­ de la Iglesia buscaba con­ ci­­­liar las “diferencias” entre ju­­­ díos y gentiles, es un texto que fundamenta un pro­ yecto di­ vi­ no original y expresa la com­ prensión de ese deseo de Dios. Sin embargo, esa com­ pren­ sión y aceptación humana de la implícita igual­dad entre todos los seres humanos, parece re­plan­tearse en cada época y cir­cuns­tancia: el caso de la afir­ma­ción del jefe de la Iglesia en sus comienzos nos sirve de eje. Todo el devenir de la his­ toria nos marca el “vaivén” en la misma y opuesta dirección, como lo muestra la revolución francesa en el alto siglo XVIII, que ponía en su estandarte de lucha el logro de la igualdad, que en su momento se veía en­sombrecida por el poder de una alta burguesía opresora. Hasta el momento presente, siglo XXI, a 72 años de la de­ claración uni­versal de los De­

rechos Humanos, que declara la igualdad entre todos los se­ res humanos, es decir, con un suficiente tiempo para asi­ mi­ ­ lar lo que esa magna carta sig­ nifica e implica, en medio de la crisis creada por la pandemia, contrario a lo racionalmente es­ perado, se parecen exacerbar los motivos pa­ ra manifestaciones de xenofobia y racismo. Primero fue la reacción ante la iden­tificación del origen geo­ gráfico de este virus que azota al mundo, con actitudes de agresión irracional an­ te quien tuviera rasgos faciales de procedencia asiática, y ahora en un contexto muy específico como el que vive EUA, el país con más contagios y en un periodo previo a las elecciones, factores que parecen formar el “caldo de cultivo” para lo que ha ocasionado el hecho violento en contra de un hombre afroamericano, George Floyd. Sin el espacio para adentrarnos más, podemos comenzar a con­ cluir que en algunos casos de presión y de crisis (pérdida de poder, sentimiento de ame­ na­ za, etc.), el ser humano reac­ cio­­na por instinto animal y no

adop­ ta actitudes que muestren la grandeza de la naturaleza que Dios le dio, lo cual es muy la­ mentable y nos interpela a hacer algo no sólo por reacción, sino en miras a una solución. Este mo­ mento histórico de pan­de­mia y de aún muestras xeno­fó­bicas y raciales, debe hacernos pensar que a esta humanidad aún le falta mucho por aprender y cambiar; ojalá que ocurra igual que con la acción en mo­vi­mien­to de alguien que cho­ca con al­go que lo daña y sim­ple­­mente corrige dirección, así tam­bién la humanidad lo ha­ ga y aprenda lo que esta pan­ de­ mia nos está gritando, entre otras cosas que todos somos iguales y vulnerables ante cier­tas amenazas, y que sólo or­ga­nizados y unidos podemos salir adelante. Cierro mi reflexión con la parte final del texto elegido de Hechos de los Apóstoles: “Dios ama… a los que tratan bien a los demás y se dedican a hacer lo bueno, sin importar de qué país sean” (Hch 10, 34-35); que ins­ pire nuestra esen­cia religiosa y nos lleve a trabajar por el bien que preserva la igualdad entre todos.

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Religiosidad Popular

SAN JUDAS, TODOS UNIDOS San Judas escuchó de Jesús: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno...” Con estas palabras no sólo se sintió cerca de Jesús, sino también animado a entregar su palabra a quienes la aceptaran, llevándolos a la unidad con Cristo, a la unidad con los discípulos de Cristo.

con Cristo, uno con San Judas, uno con aquellos con quienes convivimos. Sentirse uno con otra persona, es buscar realizar la difícil tarea de respetar al otro como otro y por lo mismo aceptar sus diferencias, pero comprometiéndose en ayudarle, en compartir la vida con interés y esfuerzo semejante que tenemos por nosotros. San Judas ayuda, nosotros ayudamos, porque en Cristo somos uno.

Por eso San Judas se siente unido a Cristo, se siente unido a Dios, se siente unido a todos. Y en esa unidad está pronto para ayudar a quien lo necesite. comunica las enseñanzas de Cristo en sus corazones; ilu­ mi­ na, acompaña y fortalece en sus problemas. Que seamos uno P. Héctor Núñez Gutiérrez, cmf

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Religiosidad Popular

SAN JUDAS TADEO,

FE Y PANDEMIA

Hay cosas que se pueden detener y otras que no se pueden detener y que son muy sanas como la fe y el fervor de la gente. Y muestra de ello es el día 28 de cada mes en el que la religiosidad popular recuerda a su intercesor San Judas Tadeo. Sabemos que los devotos de San Judas

Tadeo lo denominan: “El abogado de las causas difíciles y desesperadas”. Como cada día 28 sin ser convocados, muchos devotos y devotas sabían que tenían que ir a ver y a platicar con su intercesor San Judas Tadeo; y este 28 de mayo no podía ser la excepción y menos por las situaciones tan difíciles por las que se está pasando. Así, la comunidad claretiana implementó la estrategia de abrir las puertas del templo, pe­ r­o, manteniendo cerrada la reja que da a la Avenida Hidalgo, para cumplir con las in­ dicaciones preventivas de la sana distancia. Evitando que la gente entrara al templo, pero, brindando la oportunidad de que el creyente mirara desde lejos la imagen de su santo protector, San Judas Tadeo. La comunidad claretiana que atiende el Templo de San Hipólito y San Casiano mejor conocido como San Juditas, siguiendo las indicaciones de la autoridad civil ha mantenido cerrado el templo. Sin embargo, viendo la fe de la gente realizó la eucaristía a las 12 del día, la cual fue concelebrada y transmitida a través de las redes sociales, para dar respuesta y sobre todo ser un signo misionero de fe y esperanza en estos tiempos de pandemia. Todos sabemos que se están viviendo

P. Ernesto Mejía M., cmf

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Religiosidad Popular

tiempos sumamente difíciles, pero también sabemos que es tiempo de mantenernos firmes en la fe. Los mensajes en las redes sociales no podían faltar, entresacamos al­guno: “Dios no nos ha dejado y menos ahora. San Juditas, ayúdanos”. Una vez terminada la misa el P. Jerome salió y se dirigió cerca de la reja externa del templo y exhortando a la sana distancia bendecía con agua bendita a los feligreses y sus objetos religiosos. Cabe destacar que el rector P. Mario González S. a través del micrófono invitaba una y otra vez a los feligreses a que debían guardar la sana distancia y les recordaba los cuidados preventivos de sanidad que se han de tener en estos días. La mayoría de los devotos iban cubiertos con cubrebocas. Por otra parte, es importante remarcar que la comunidad claretiana de San Hipólito: Hno. Fito. PP. Mario González. Fernando Pinto. Jerome Lourdu, Os­ car Rodríguez. Francisco Hernández (visitante) este día 28 tuvo una reunión que se puede considerar muy relevante y motivadora. Dadas las realidades vigentes que hablan de “nueva normalidad”, el prin­cipal ob­ je­tivo de su reunión era la necesidad de replantear y reactualizar su plan pastoral. ¡Qué importante ini­ ciativa! Podemos ver este hecho como una invitación a un replanteamiento personal y comunitario de nuestro ser y quehacer misionero. Compartimos algunos aspectos que se platicaron en dicha reunión y que pueden iluminarnos: • Como Misioneros con Espíritu tenemos hoy más que nunca seguir el ejemplo de San An­ tonio María Claret, hombre creativo y que 48

supo aprovechar todos los medios posibles. • Reactualizar nuestros planes co­mu­ nitarios y pastorales para atender la “nueva normalidad”. • Potenciar la misión compartida. Que nuestras pastorales realmente em­poderen al laico(a). • Ver la religiosidad popular como un tesoro que debemos de seguir aten­ diendo. • Darle prioridad a la pastoral de los medios de comunicación que nos exige tener una preparación ade­ cuada y contar con los equipos ne­ cesarios y actualizados. • Desde una perspectiva misionera dar­ le un nuevo rostro a las eco­ nomías y buscar otras alternativas económicas. Todos sabemos que hablar de misión y proyectos pastorales es una tarea muy difícil, pero con esfuerzo se puede lograr. Que este ejercicio que hoy realizó la comunidad de San Hipólito y San Casiano sea una motivación para seguir implementando una reingeniería misionera en el hoy de nuestra historia provincial. Cerramos estas líneas con una expresión del Hermano Adolfo Villaseñor en las afueras del Templo de San Hipólito y San Casiano vien­do a varios devotos frente a la imagen de San Judas Tadeo: “Estamos viviendo tiempos muy difíciles, pero si nos decimos hombres de fe debemos de ser los primeros en tener esperanza y compartirla”.


Religiosidad Popular

EL AMOR DE

SAN JUDAS La misa de este día nos presenta una serie de exigencias de Jesús que San Judas acepta y cumple. Escucha que debe preferir a Jesús sobre todas las cosas, quererlo aún más sobre papá y mamá. Tú quieres mucho a papá y a mamá, pero a Dios quiérelo más.

anhela acontecimientos grandiosos, pero sobre todo anhela a Cristo, aunque por tenerlo a él tengas que perder lo demás. Cuando te sientas cansado, frustrado, desa­ lentado, recuerda la cruz de cada día que Cristo nos ofreció, entonces descubrirás el valioso trueque de las grandezas de Cristo a cambio de nuestras pequeñeces.

Jesucristo nos dice: “Toma tu cruz de cada día y sígueme.” Cuando San Judas sentía el cansancio de sus correrías apostólicas y cuando tenía que aguantar el rechazo y malos tratos de los que rechazaban sus enseñanzas, seguramente recordaba le sentencia de Jesús: “Toma tu cruz de cada día y sígueme”. Si alguna vez sintió la tentación de entregarse a una vida más cómoda recordó que Jesús dijo la conveniencia de perder su vida en él. ¿Y tú qué anhelas en la vida, cuáles son tus aspiraciones?, anhela cosas valiosas,

P. Héctor Núñez Gutiérrez, cmf 49


Noticias

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Descansen en paz Nuestros hermanos de Provincia, quienes nos han precedido y duermen ya en el sueño eterno: JULIO 01 06 09 09 16 21 21 21 23 28

1987 1987 1893 1927 2006 1929 1945 1996 1978 1954

R.P. Alfredo Tamarit Pinyol R.P. Mario Guevara Jarero R.P. Juan Parés Betriu Hno. Juan Parada Romero R.P. Eraclio Pérez García R.P. Anastasio Alonso Talegón R.P. León Aguado Martínez R.P. Bernardo Orayen González R.P. Raúl Cruz Gutiérrez R.P. Juan Serrabassa Puigdomenech

Torreón, Coah Tepic, Nay. México, D.F. México, D.F. León, Gto. Santiago de Cuba México, D.F. Morelia, Mich. México, D.F. Celaya, Gto.

¡Felicidades!

AGOSTO 01 05 09 09 13 22 25 27 29 29 31 31

1938 1944 1965 1974 1889 1914 1898 1911 1962 2009 1942 1999

R.P. Canuto Oroquieta Churio Est. Juan Llamosa García R.P. José Alvarez Lazo R.P. José Rivera Rodríguez R.P. Valentín Solá Tragant Hno. Mariano González Bermúdez R.P. Manuel Torras Tomás Hno. Julián Fernández Martín R.P. Enrique Pi Carbonell Hno. Guillermo Pérez Pérez R.P. Luis M. Galarza Vergara R.P. Pedro Aldana Liscano

Toluca, Méx. Compton, Cal. USA México, D.F. México, D.F. Toluca, Méx. Toluca, Méx. Puebla, Puebla México, D.F. León, Gto. Nuevo Laredo, Tamps. México, D. F. Morelia, Mich.

1964 1992 1958 1986 2018 2018 2012

Hno. Domiciano Jiménez Martínez Hno. Agapito Covarrubias González R.P. Eulogio Arana Donamaría R.P. Marcelo Merino Prieto R.P. Román Ángel Moreno Herrera R.P. Luis Guzmán Gaona R.P. Armando Uribe López

JULIO 03 08 10 11 12

P. Adolfo Villaseñor Meza H. José Trinidad García Mejía P. Alejandro Cerón Rossainz P. Juan Manuel Buzo Sánchez P. Enrique Mascorro López

AGOSTO

SEPTIEMBRE 05 06 17 23 26 27 30

A todos nuestros hermanos de Provincia, quienes en estos meses cumplen un año más de vida:

Morelia, Mich. Guadalajara, Jal. Morelia, Mich. Colmenar Viejo, España Toluca, Edomex Morelia, Mich. Morelia, Mich.

10 P. Héctor Núñez Gutiérrez 30 P. José Arturo Cisneros Vera

SEPTIEMBRE 01 05 06 07

E. Jesús Martínez Lara P. René Pérez Díaz P. Eugenio Lázaro Fuentes P. Juan José Pérez Garcidueñas

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Al Servicio de la evangelizaciรณn en todo el mundo


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