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Telar 50

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Porque Claret tejió telas, y luego las Buenas Noticias Un vínculo afectivo con la familia claretiana - Año 15 - Nº 50 - Santiago de Chile - Marzo 2012 - Colaboración voluntaria.

Tiempo de Resurrección:

desde la fe al compromiso

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Nos saludan por esta edición 50o El Superior General claretiano Estimado Alfredo: Os quiero felicitar por esa red maravillosa de gente que vais tejiendo a través de TELAR. Llegáis al número 50. Esto os da derecho a mirar atrás y contemplar con gozo el camino recorrido, seguramente lleno de gozos y también de dificultades. Pero os obliga, sobre todo, a mirar hacia delante, porque la misión sigue teniendo toda su validez y, además, aumenta cada día su urgencia. Me gusta esa mezcla de sabiduría y audacia -de hecho, si son verdaderas acostumbran a ir juntas- que mostráis en la revista y que os permite llegar al corazón de quienes nos acercamos a las páginas de TELAR, llenarnos la conciencia de preguntas y animarnos a caminar en nuestro mundo como testigos de Jesús y anunciadores del Evangelio.

Cartas

Telar Es una publicación de los Misioneros Claretianos Director: José Agustín Cabré Rufatt, cmf. Editor general: Alfredo Barahona Zuleta Diseño: ECCLA, Ediciones y Comunicaciones Claretianas Zenteno 764 - Casilla 2989 Santiago-21. Santiago - Chile F. (56-2) 695 34 15, Fx. (56-2) 695 34 07 E-mail: eccla@eccla.cl · www.eccla.cl 2

Me gusta también vuestro enraizamiento en la tradición claretiana, recordando nombres y hechos de ayer y de hoy, que nos alegran porque nos ayudan a ver que el carisma misionero de Claret sigue siendo portador de vida. Espero que podáis seguir tejiendo y que en vuestras redes se encuentren muchas personas ilusionadas en seguir trabajando para que nuestro mundo se acerque cada día más al proyecto de Dios para sus hijos e hijas. Con mi agradecimiento por vuestro trabajo, va también la promesa de mi oración para que el Señor lo bendiga abudantemente. Un abrazo fraterno, t Josep M. Abella, cmf. Roma

Nuestro Superior Provincial ¡Un afectuoso saludo, Alfredo! Me uno cordialmente a quienes con esfuerzo y cariño hacen posible la publicación de TELAR, especialmente en esta edición número 50. Siempre me ha parecido sugerente el título de la revista, que nos invita a recrear la vida misionera de Antonio Claret, especialmente en estos tiempos que nos exigen construir redes para proclamar la Buena Noticia de Jesús. Un abrazo. t Mario Gutiérrez M., cmf Buenos Aires, Argentina

Obispo claretiano que nos dio apoyo Estimado Alfredo: Con este breve mensaje te hago llegar mis felicitaciones por la edición N° 50 de la revista TELAR. Que su espíritu y su mensaje sean fiel reflejo del ideal evangelizador de Claret. Y expreso un deseo: que su entusiasmo por poner la Palabra de Dios en la vida de nuestra sociedad se inscriba siempre en la fidelidad a la Iglesia discipular y misionera. Que el Corazón materno de María formadora de misioneros les bendiga siempre. ¡Felicidades! t +Gaspar Quintana Jorquera, cmf Obispo de Copiapó CARTAS


Superior que impulsó nacimiento de TELAR Estimado Alfredo: Al cumplir TELAR su número 50, no puedo menos que felicitarte a ti por tu perseverancia y trabajo en haberla mantenido contra viento y marea, ya que es una llegada claretiana a tantos hogares y personas.Yo creo que TELAR ha sido realmente misionera. Al celebrar el Nº 50 pienso que le di un empujón en 1997 para hacerla partir, y gracias a Dios y especialmente a ti, ha tenido vida hasta estos días. t Mario Calvo G., cmf Andacollo Querido amigo lejos de la patria Hermano y amigo Alfredo: Cuando uno está lejos de la patria añorando lo que ha dejado atrás, al llegar una revista como TELAR se llena de alegría y devora con rapidez sus artículos, tan variados, que siempre nos enseñan algo y son un precioso recuerdo del tesoro claretiano que recibimos en nuestra lejana infancia y juventud. Adelante, querido Alfredo. t Ignacio Rocuant S. Chicago, Il., USA. Abnegado colaborador por años Estimado Alfredo: Al cumplirse una etapa importante con el número 50 de TELAR, quiero expresarte a ti y colaboradores mi más sincera felicitación, a la vez que augurarles un futuro glorioso al servicio de la Iglesia. TELAR ha respondido, sin duda, a la intuición de Claret, que en el telar se inició “en el sutil tejido de las almas”, como decía la canción. Ha tejido lazos de fraternidad entre los misioneros consagrados y laicos, adultos y jóvenes, de Chile y del extranjero; ha sabido entregar con sencillez y valentía reflexiones sobre la marcha del país y sus desafíos, estimulando el compromiso y la conciencia crítica; ha sido un medio eficaz en la comunicación de la ciencia bíblica y la Lectio Divina para nuestras comunidades; ha mantenido el diálogo con las diferentes áreas de la Congregación, y de una manera particular en este último período de la puesta en marcha de la nueva Provincia de San José del Sur. Quiera el Señor acompañarlos e iluminarlos por mucho tiempo en la difusión de su mensaje, con el sabor inconfundible de Claret. Un abrazo. t Eduardo Huerta Pastén, cmf. Andacollo

Misionero siempre cariñoso Querido hermano Alfredo: Bien por la edición 50ª de TELAR en casi 15 años; una publicación misionera que extiende el reinado de Dios, que sin duda es una tarea muy difícil, ya que “el Mundo” siempre nos dirá que textos como estos, de esta índole, “no sirven”. Siempre ha habido críticos destructivos, incluso de nuestra propia familia; sin embargo, con la fuerza y el amor de Dios, más la compañía de quienes somos muchos más, hoy se celebra un hito tan significativo de esta obra que inició un hombre de espíritu intrépido, de corazón loco y amante, un hombre marcado por la Espiritualidad Claretiana, a quien también saludo en este día por su acierto. t David Quilodrán,cmf Temuco 
 Otro misionero que no nos olvida Querido Alfredo: Quiero sumarme a celebrar estas verdaderas “Bodas de Oro” de TELAR. A mí me ha ayudado a conocer mejor la realidad chilena. La he sentido como algo querido, esperado y cordial, pues sintonizaba con sus contenidos y orientaciones estando allá, y en estos años de lejanía de esa bendita tierra ha seguido manteniendo mis lazos afectivos con la misión de mis hermanos claretianos. Ojalá siga publicándose como hasta ahora. Comprendo las dificultades y limitaciones que pueden influir, pero confiemos en que el P. Mariano Avellana hará posible que la revista siga viva, para gozo de todos los que la recibimos. Muchas gracias por todo y a todos, pero especialmente a ti.

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Jesús Ros L., cmf Salvatierra, España Otro amigo muy cercano en la lejanía Querido Alfredo: Te felicito por llegar a la edición Nº 50. No es fácil mantener una revista con las uñas, y menos una con los temas que trata TELAR. Gracias a ti, porque no es ningún secreto que durante muchos años has sido la viga maestra sobre la que se ha mantenido TELAR. Para este chileno de corazón, con 41 años de residir permanentemente en este bello país, TELAR ha sido un “cordón umbilicar” con mi tierra lejana y, especialmente, con mi querida y siempre añorada Congregación Claretiana. t Jaime Labra Rojas S. José. Costa Rica

CARTAS

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Editorial

Tiempo de resurrección: desde la fe al compromiso Resurrección es vencer el poder de la muerte, no para vivir de nuevo, sino para nacer a la nueva situación que nos promete la fe en Cristo Jesús. Quien no tiene el don de la fe no puede entender ni aceptar una vida más allá de la muerte, así como los creyentes no podemos entender ni aceptar que nuestra experiencia humana finalice como terminan los esqueletos de los asnos tirados sobre la aridez del desierto. Siendo un asunto de fe, no podemos agregar más. Pero podemos sacar consecuencias. La gente, los pueblos, la naturaleza misma, claman con dolores de parto buscando una vida más plena. La muerte y todo lo que conduce a ella debe ser superado por el triunfo de la vida y cuanto ella significa. Hay un anhelo profundo, unas veces secreto y otras manifiesto, de que otro mundo, otra vida, otra realidad son posibles. Por lo tanto, otro modelo de sociedad más igualitaria, otro tipo de educación más realista, otra experiencia de iglesia más humana, otra forma más justa de administración de los bienes de este mundo, otro estilo de diálogo menos impositivo, otra actitud más respetuosa para con la madre natura, otra institucionalidad más inteligente, 4

que devuelva la palabra y la decisión a las mayorías y respete los modos de vivir y expresarse de las minorías. Creer en la resurrección es creer en la vida: en su defensa, en su crecimiento, en sus posibilidades, en su fortaleza. Defender la vida es también denunciar las actitudes y compromisos que llevan a la muerte. Señalar, por ejemplo, que en nuestros países está agotado un sistema político institucional que deja en manos de los partidos políticos todas las respuestas para toda la realidad nacional. Agotado y moribundo. Resucitar es abrir caminos para tiempos nuevos. “Es posible que los partidos, considerados hasta ahora como indispensables para la democracia, nos distraigan del dato de la cuna de la democracia, de aquella Grecia que no tenía partidos y mantenía formas de participación y organización directa. Los ciudadanos, en los diferentes países del denominado “mundo globalizado”, expresan la necesidad de tejer una institucionalidad diferente, que responda a sus demandas y a sus preocupaciones. Es posible que trabajadores y ciudadanos en general se proporcionen formas de participación y organización que les sean propias y represenEditorial

ten adecuadamente sus intereses y valores de vida. El modo imperante, con predominio de los sistemas financieros, se ha olvidado de la importancia de los trabajadores y sus organizaciones, y ha impuesto una idea de Estado que excluye a las mayorías sociales. Los partidos, en el caso chileno y de otros muchos países, muestran su fatiga e incapacidad; el pueblo se organiza sobre la base de una conciencia esclarecida sobre el reconocimiento de sus deberes y derechos. Más importantes que el partido y sus dirigentes son los habitantes, sus barrios y organizaciones de trabajadores y empresarios. La comunidad está comprometida con mandatar para que se haga lo que ella soberanamente ha resuelto, y no a seguir indicaciones de formas que han fracasado y comprometido la vida y la seguridad de personas y recursos naturales” (Samuel Jiménez). Si en la fe cristiana “resurrección” es entrar en el plan de Dios que hace nuevas todas las cosas, entonces no hay duda: la misma palabra indica que tiene más parentesco con renovación y revolución que con mantenimiento, aguante, tranquilidad y sosiego. (ACR). t


Porque Claret tejió telas, y luego las Buenas Noticias Un vínculo afectivo con la familia claretiana - Año 13 - Nº 48 - Santiago de Chile - Agosto 2011 - Colaboración voluntaria.

¡Bienvenidos a la nueva provincia de San José del Sur!

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TELAR: Cincuenta tejidos familiares en quince años TELAR llega a su edición Nº 50, un hito tradicional en que el acervo popular exige hacer un alto en el camino, mirar hacia atrás, respirar hondo, girar la cabeza en 180 grados y, ¿por qué no?, elevar un brindis celebratorio. Son 50 ediciones acumuladas en 15 años de paciente y cariñosa labor comunicadora en favor de la familia claretiana. Agustín Cabré, misionero y comunicador por exigencia visceral como Claret, insiste en endosarme la paternidad de esta bella muchacha quinceañera, lo que, tratándose de sus largos trotes en estas andanzas –periodísticas, por cierto- es a lo menos difícil. La familia claretiana internacional bien conoce su trayectoria. Si en algunas andaduras he sido su escudero, fue por otras tantas humoradas del Padre Dios. El nos ha mantenido por décadas tratando de impulsar los medios de comunicación social claretianos. Y entre ellos, TELAR.

Este preámbulo trata simplemente de ubicar a los lectores en los orígenes, el devenir y las perspectivas de estas páginas quinceañeras, respecto de cuya paternidad Cabré se resiste a las pruebas de ADN.

Cómo, cuándo, dónde y por qué Corría el año 1997, y, a tumbos entre las olas, un novel equipo de comunicadores claretianos religiosos y seglares buscaba materializar una iniciativa largamente acariciada: la creación de Ediciones y Comunicaciones Claretianas, ECCLA, una fundación que dos años después daría estructura orgánica y profesional al manejo de las comunicaciones sociales, en apoyo a la misión evangelizadora de la congregación claretiana en Chile. Y entre múltiples actividades, sería la editora de TELAR. Gran impulsor de ambas iniciativas fue el entonces superior mayor P. Mario Calvo. Continúa >> 50 años de telar 5


Ese bisoño equipo “probaba el movimiento andando” desde hacía tres años, en un pequeño rincón de la parroquia San Antonio Mª Claret, en el sector sur de Santiago. Imbuido del espíritu misionero claretiano, había editado varias publicaciones exitosas, y desde mediados del ’94 publicaba la revista Puelche, empeñada en llevar información y elementos de sana reflexión a los vecinos de la comuna santiaguina de San Miguel, sede de la parroquia. Pero, después de tres años, Puelche seguía la suerte del Titanic tras chocar una y otra vez con promesas incumplidas de ayuda municipal y de aportes publicitarios que “el viento se llevó”. Puelche se convertiría así en el sitio virtual puelche.org, que hasta hoy sigue entregando artículos de orientación frente a los problemas del mundo y sus perspectivas desde la esperanza cristiana. Pero la familia claretiana sanmiguelina resintió el cierre de su revista de papel, mientras a la vez surgía la idea de fraguar otra aventura similar dedicada a todo el ámbito claretiano chileno; un lazo cariñoso de información, orientación y unidad, fundado en el vínculo genético entre las comunidades claretianas locales y los respectivos grupos seglares imbuidos de su espíritu. Tras dar vueltas al tema del nombre, se consensuó ampliamente el de “TELAR”. “Porque Claret tejió telas y

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luego las buenas noticias”, y porque –lo subrayaba el primer editorial-, mediante las páginas de este “vínculo afectivo de la familia claretiana” sería posible “unir las hebras de diversas experiencias misioneras de religiosos y laicos, para tejer la gran arpillera evangelizadora” con diferentes colores. “Un largo caminar… …por el desierto, bajo el sol”, confiesa una canción religiosa tradicional. En el caso de TELAR, ha sido largo y con frecuencia fatigoso este caminar. Y en él sus impulsores hemos sentido no pocas veces la soledad del desierto y la falta de unas gotas retroalimentadoras” bajo el sol abrasador. El interés por reflejar en estas páginas el devenir evangelizador de nuestras parroquias, colegios, santuarios, grupos pastorales y organizaciones, ha contado en algunos períodos con el aporte inapreciable de corresponsales locales que las han alimentado con noticias y fotos. Pero muchos de estos “colaboradores-hormigas” se fueron alejando con el tiempo, y encontrar otros ha sido muchas veces tarea ardua. Entre tanto desfilaron por TELAR innumerables artículos y reportajes especiales que bien podrían configurar un libro orientador destinado a integrar la vida cristiana con el compromiso social. Entre ellos podríamos destacar: Exigencias cristianas de la justicia; requisitos de una paz verdadera; derechos conculcados a mujeres y niños; testimonio

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profético del obispo Casaldáliga; Claret y su obra misionera; por qué veneramos al Corazón de María; el sucio negocio de las guerras; testimonios de acción laical; misioneros lejos de la patria; la píldora del “día después”; el testimonio martirial de Oscar Romero; genocidios abominables, desde Iroshima a Irak y Afaganistán; injusticias estructurales, bombas de tiempo en Chile; preocupante rémora de nuestra educación; el hambre mundial y sus causas criminales; asombrosos testimonios de los Mártires Claretianos de Barbastro y del padre Andrés Solá; el drama vergonzoso de nuestras cárceles; graves consecuencias de las agresiones ecológicas; secuelas de los abusos del alcohol y el tabaco; conflicto histórico de nuestros pueblos aborígenes; drama mundial de los migrantes… Ello sin olvidar el valioso aporte que nuestro biblista Eduardo Huerta entregó por años a los lectores, mediante una serie de separatas destinadas a la lectura orante de la Palabra divina. Ya lo dice el Evangelio: salió el sembrador a trabajar, y su semilla fue cayendo en terrenos diferentes que entregaron otros tantos frutos. Y asegura que, mientras el sembrador duerme, es el Señor quien hace fructificar la semilla, sin que importen los afanes del empecinado labrador. Reconocimientos como las numerosas cartas llegadas con motivo de esta edición Nº 50, nos alientan a confiar en que a lo menos hemos tratado de ser fieles y porfiados sembradores.

Un futuro promisorio La reciente constitución de la provincia claretiana de San José del Sur, que ya aúna como territorio de misión a los campos misioneros de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, y como un solo equipo a los 130 claretianos de los cuatro países, abre perspectivas promisiorias a TELAR. El objetivo de enlace familiar que dio origen a la revista hace 15 años sigue siendo el mismo. También los destinatarios, si bien crecerán progresivamente en la medida que podamos llegar a todas las 23 comunidades, 22 parroquias, 10 colegios, 5 santuarios y otros numerosos centros de acción misionera que conforman la nueva provincia. Por cierto, estamos desde hace 15 años en las respectivas sedes herederas de la primera cabeza de playa que los claretianos pusieron en América hace 142 años, cuando llegaron a Chile. Ojalá seamos ahora un poncho multicolor que se depliegue sobre el cono sur de América con los hilos que en sus tiempos enhebró el ilusionado tejedor de Sallent. t

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Alfredo Barahona Zuleta Editor general de TELAR

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Obispo de Copiapó, y rescate de los 33 mineros:

“Ojalá Chile haya sacado lecciones de lo vivido” “Dejar atrás la ambición de ganar más dinero a cualquier precio, debería ser la principal lección aprendida. Tengo mis dudas de que esto haya ocurrido”. Así reflexiona el obispo claretiano de Copiapó, Gaspar Quintana, en torno a lo que pudo ser una gran tragedia: el derrumbe de la mina San José, al interior de su diócesis, en el norte de Chile, y el posterior rescate con vida de 33 mineros que permanecieron bajo tierra por 70 días, en agosto del año antepasado. “Quisiera pensar que este ha sido un tiempo de purificación y de una mayor conciencia para el país, los empresarios, los legisladores y los trabajadores”, confiesa el obispo, tras rememorar aquellos días cuando Chile entero oraba por encontrar y rescatar con vida a los mineros. Pero tiene sus dudas, porque

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no ve señales claras de que se abandone la codicia y el afán de lucro en favor de la vida y las necesidades de los trabajadores. En tanto el precio del cobre –base de la economía chilena- se ha elevado fuertemente en los mercados internacionales. Para el obispo de Copiapó la mayor lección del célebre caso debería ser que la dignidad humana no siga transándose como mercancía. “La vida humana no puede intercambiarse por dinero. La dignidad del trabajo no es mercancía. El ser humano, al trabajar, cumple un sueño donde pone su inteligencia, su voluntad, valores esenciales como persona ”, precisa. obispo de copiapó

Vidas truncadas El padre Gaspar cuenta que en los 33 mineros –varios de ellos aún residentes en la zona- se provocaron cambios. Muchos no han vuelto a trabajar en las minas; sus familias les pidieron no hacerlo jamás. Otros han regresado, quizás por angustia, necesidad, o por no tener alternativa. En su mayoría se mantienen unidos por un pacto de solidaridad que se propusieron; algunos, con un gran trauma sicológico a cuestas; otros, preocupados por una película que se rueda sobre el tema. Entretanto, “en esta zona hay más de mil minas, algunas pequeñas, que no


ofrecen garantías de seguridad para el trabajador, y sin embargo siguen abiertas; no sé si por la ambición de ganancias, por necesidad, por desidia…” Desde la óptica del pastor, la mayor preocupación debería partir de las autoridades y mediante la vigencia de leyes que garanticen una mayor seguridad en esas faenas; un tema crucial que se “destapó” con motivo del accidente. Otro aspecto que se pone en evidencia es la falta de conocimiento de algunos legisladores a la hora de dictar leyes. “Sería muy importante que ciertos parlamentarios de aquí, del norte, conozcan bien las característi-

cas del trabajo minero, para no caer en lugares comunes o en la demagogia”. Para que no se olvide El obispo no ha perdido contacto con los mineros. Suele encontrarse con ellos en actos oficiales, y con algunos de sus líderes se reúne con frecuencia, ya que próximamente se inaugurará un memorial, con ayuda del gobierno regional y el obispado, en el mismo sitio donde el drama de los 33 logró un final feliz. “Es necesario levantar un memorial, porque un país sabio guarda memoria eficaz de los hechos que lo marcan. Hablamos con las autoridades, y lleobispo de copiapó

gamos a la conclusión de que hay que dejar memoria de aquel drama, para que no se repita”. El diseño del memorial contempla la colocación de una gran cruz y una hermosa imagen de la Virgen de Fátima, regalada a los mineros cuando visitaron Portugal, dentro de una gira farandulera tras el rescate. Incluirá además un salmo alusivo y el texto que dio la vuelta al mundo anunciando que los 33 mineros estaban con vida. “Fue una experiencia muy dolorosa, que golpeó por largo tiempo a todo el mundo. Sólo espero que Chile, humildemente, haya sacado lecciones de lo vivido”, concluye el obispo Quintana. t 9


Una chilena y un argentino:

Voluntarios en una frontera de verdad Un llamado de los misioneros claretianos invitando a ofrecer un año de voluntariado en las Antillas, de hecho en la espinuda frontera entre República Dominicana y Haití, fue escuchado hace unos meses en el sur del mundo. Yoselyn Andrea Cárcamo desde Temuco, Chile, y Aldo Sebastián Vergara desde Córdoba, Argentina, dijeron ¡presente! Y con sus mochilas cargadas de generosidad partieron hacia lo desconocido hasta entonces para ellos. Sólo sabían que en esas benditas tierras la gente tenía más padecimientos que recreaciones; había un pueblo empobrecido pero noble y esperanzado. Ellos se comprometieron a acompañarlo.

De la oscuridad a la esperanza Los dos jóvenes mantienen las utopías que los llevaron hasta esa tierra de frontera, y con el paso de los meses han ido convirtiendo sueños en realidades. Algo va naciendo, y ellos están 10

acompañando esos procesos de parto. Es difícil. Hay llanto, como en todo alumbramiento. -Hay momentos de noche oscura, por sentirse impotente ante realidades que son duras; ante injusticias y desigualdades que transgreden la dignidad humana -dice Yoselin-. Pero por otro lado están esas certezas de que Dios está presente cuando se ve que dentro de la pobreza hay hermandad, solidaridad, generosidad… Eso mantiene mi esperanza. -Si no tuviéramos esperanza no estaríamos aquí –apunta Sebastián-. Acá la pobreza es quizás tan cruda como en cualquier otro país de Latinoamérica. No hay nada especialmente raro. La explotación, el trabajo esclavo, el tráfico de personas, la prostitución infantil, la droga, la corrupción…, ¿no son males también de otros países ? En Chile o Argentina, por ejemplo, ¿no existen esas realidades? voluntariado claretiano

Pareciera que Sebastián pone el dedo sobre llagas como la corrupción, generalizada en gran parte de nuestros países. O situaciones degradantes como las que viven en Chile, por ejemplo, las comunidades mapuche, los trabajadores rurales “sin tierra”, los “temporeros”, los pirquineros o los campamentos marginales de “mediaguas”. O en Argentina, igualmente los mapuche del sur, las comunidades aborígenes del Chaco, Formosa, Salta, Jujuy…, o los “trabajadores golondrina”, que como los “temporeros” chilenos se trasladan de un lugar a otro según las cosechas.

Dos países en una isla Desde el comienzo nuestros jóvenes misioneros debieron abrir sus mentes y sus vidas a otra realidad: dominicanos y haitianos comparten una misma isla: La Española, descubierta por Colón en su primer viaje.


Viene de la pág. anterior >>

La población haitiana es mayoritariamente de raza negra; la dominicana, mestiza de europeos, africanos e indígenas. Los haitianos hablan francés y una acomodación popular llamada creol, porque el país fue colonia francesa. Buena parte de ellos practica ritos y cultos de raíz africana, como el vudú. Los dominicanos hablan castellano y son en su mayoría católicos. República Dominicana tiene una organización estatal según los cánones republicanos, y Haití...no tanto, por decirlo con alguna bondad. O sea: dos países, dos culturas, dos tradiciones, que tratan de convivir en una sola casa. Haití se ha debatido por décadas entre dictaduras sumamente sangrientas, una inestabilidad política muy profunda y uno de los niveles mundiales más altos de pobreza dura. Frente al colapso político y la ausencia casi total de una estructura de Estado, desde 2004 se mantiene en el país una

misión de estabilización de las Naciones Unidas, la Minustah, que a los ojos de muchos haitianos es una cabal intervención militar extranjera.

Cómo impacta la realidad Los jóvenes misioneros trabajan en misión compartida con la comunidad claretiana de Jimaní y otros laicos de diferentes países, en el lado dominicano de la frontera. Por ésta cruzan a diario enjambres de haitianos paupérrimos que trabajan al otro lado y vuelven por la tarde al suyo, más otros muchos que pretenden quedarse “a la mala”. -Es una realidad un tanto extraña. Esta situación conlleva muchas consecuencias, pero la primera que uno nota con claridad es la dificultad en las relaciones entre unos y otros habitantes. La población haitiana es la fuerza de trabajo de casi toda la agricultura dominicana, al menos en la fronte-

Llamado al aporte generoso de quienes quieran ser misioneros laicos voluntarios en las Antillas, hecho desde Puerto Rico por los misioneros claretianos.

ra. La vida campesina es dura como en cualquier otra parte del mundo, pero más aun cuando eres inmigrante, sin papeles, sin tierra, sin nada, y con familia- señala Sebastián-. En Santo Domingo hay al menos un millón docientos mil haitianos ilegales, sometidos a una pobreza lacerante. El problema se amplificó tras una hambruna feroz que durante una guerra civil de cuatro años obligó a muchos haitianos a tostar al sol arcilla revuelta con algo de harina para sobrevivir. En 2008, dos huracanes y una tormenta tropical barrieron la isla, provocando casi 1.000 muertos y un millón de desplazados. Pero faltaba lo peor: el 12 de enero de 2010 un terremoto de 7.4 grados Richter dejó 290.000 muertos. ¿Es muy exigente la labor pastoral en esa realidad? Ambos jóvenes coinciden en que es distinta. No se trata de “hacer cosas”, sino de compartir la vida. Es una visión y una práctica pastoral

Continúa >> voluntariado claretiano

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que a los acelerados, pragmáticos y ansiosos buscadores de resultados les parecerá muy extraña.

Cómo misionar en esa frontera Cuenta Sebastián: - Nuestro trabajo ha consistido en el simple estar. Esa es nuestra principal tarea o trabajo; nuestro principal aporte. Desde la lógica del mundo, nuestro trabajo es perfectamente inútil, sin efectividad, imposible de medir en resultados concretos. Nuestras visitas casa por casa, el encuentro personal e íntimo con la gente, nuestros diálogos acerca de su vida, sus desafíos y dificultades, sus sueños, sus logros, esas son las cosas que ellos nos agradecen. Que no los olvidemos, nos piden siempre. Que regresemos, que nos esperan, que nos recuerdan…, y nosotros a ellos. Esa es nuestra misión, eso nos hace sentirnos claretianos: el salir una y otra vez de nosotros mismos, generando el encuentro y dándole forma a aquello de sentirnos hermanos unos de otros, hijos todos de un mismo Padre. Yoselin, agrega: -Nuestro trabajo es estar con la gente, contemplando en la acción, cosechando café con ellos, visitando a los enfermos, jugando con los niños,

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apoyando a las escuelas de las comunidades con algo de reforzamiento escolar, intentando acompañar el andar de la gente. Hemos ido también anunciando el Evangelio, con algunos encuentros en casas, formando pequeñas comunidades como se hacía en los primeros tiempos. Es un trabajo lento, y quizás para algunos poco productivo, pero estamos sembrando la semilla que otros cosecharán.Esto sólo se comprende desde el amor de Dios. Si uno piensa que vendrá a salvar a las personas de aquí, se equivoca. Si uno cree que dará soluciones a los conflictos o que lo que trae consigo es lo máximo y se debe aplicar aquí, se equivoca rotundamente. Es Dios quien hace las cosas. Cualquiera que quiera estar aquí al servicio, debe entender que es Dios quien muestra a través nuestro su compañía.

Su vida no será la misma ¿Cómo ha marcado la vida de ambos jóvenes esa experiencia de frontera? -Mi vida ya cambió -dice Yoselyn-. Es probable que siga cambiando según las circunstancias, pero puedo decir que, más que cambiar, mi vida ha crecido; en emociones, en fe; ha crecido en autoconocimiento, reconociendo mis defectos; pero también ha crecido en

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amor fraterno, en desprendimiento... Esta es y será una experiencia fundante en mi vida, desde la perspectiva que me da el vivir entre y con los pobres, con los que comparto afectos, y con las vidas de quienes se cruzan en mi camino. Por su parte, Sebastián señala: -Mi vida se ha transformado tan radicalmente por esta experiencia, que hoy no sé si regresaré a mi país. Siento que no deseo volver a la vida burguesa y acomodada que llevaba; siento que he encontrado mi lugar en el mundo, o más bien mi forma de “ser y estar” en el mundo. Dejaremos que el Espíritu vaya susurrando; mientras, seguimos caminando y soñando, trabajando y compartiendo. La experiencia de voluntariado en la áspera frontera haitiano-dominicana dura un año, hasta julio próximo. Yoselin y Sebastián están evaluando su vocación misionera. Y en este tiempo se abre nuevamente el llamado que los claretianos de las Antillas hacen a todo aquel o aquella que quiera ser semilla; humilde, escondida, hasta olvidada mientras está bajo tierra, pero llena de vida y de fecundidad. t (Sobre un texto de entrevista de Silvia Yermani)


El Tambo: una casa de jóvenes al servicio misionero y social Desde 1970 los misioneros claretianos mantienen en Córdoba, en el centro de Argentina, una original sede dedicada a la pastoral con jóvenes universitarios, llamada El Tambo. La denominación le viene del lugar donde estuvo emplazada la casa en sus inicios, la calle Tambo Nuevo, en el barrio Bajo Galán de la ciudad. La comunidad se ubica actualmente en las inmediaciones de la Ciudad Universitaria cordobesa, una zona densamente poblada por jóvenes procedentes de distintos lugares del país, que acuden a estudiar y formarse profesionalmente en las distintas facultades y universidades de la ciudad, tradicionalmente apodada por ello “Córdoba la Docta”.

Opción preferencial por los jóvenes El Tambo es una casa de puertas abiertas; un lugar donde los jóvenes, en su mayoría universitarios, encuen-

tran acogida y apoyo al inicio de esa nueva etapa en sus vidas, la de los estudios universitarios. La misión compartida enriquece la singular propuesta pastoral: favorecer el encuentro de los jóvenes con Cristo, brindarles la posibilidad de conocerse mejor a sí mismos, abrirles horizontes de un compromiso eclesial fraterno, profético y misionero, a partir del cual puedan armar su propio proyecto de vida cristiana y profesional. Un grupo conformado por los misioneros, religiosas y laicos acompaña la experiencia de chicas y muchachos, que conforman pequeñas comunidades donde comparten la fe, la vida y un servicio pastoral concreto: unos se dedican a dar catequesis de primera comunión y confirmación en zonas marginales de la ciudad; otros realizan actividades recreativas con niños carenciados o judicializados; hay quienes visitan a personas en situación de el tambo

calle; otros acompañan a inmigrantes que ocupan terrenos fiscales y se organizan en cooperativas para adquirir la propiedad de la tierra; un grupo realiza trabajos sanitarios de prevención y cuidado en favor de chicas adolescentes y madres jóvenes; otros enseñan oficios a adolescentes en riesgo por adicciones; otros hacen tareas de promoción o formación con mujeres. Dos comunidades animan la liturgia dominical con el ministerio de la música. La experiencia comunitaria conlleva una apertura a los que son diferentes o provienen de culturas o prácticas eclesiales diversas.

Jóvenes que evangelizan a otros jóvenes La puerta de entrada a las comunidades del Tambo suelen ser los mismos jóvenes, que se pasan el dato unos a otros, o grupos especialmente convocantes que ofrecen en la Casa un espaContinúa >> 13 Silvia Yermani V.


cio recreativo gratuito para el aprendizaje de danzas folclóricas, tango o salsa. Otros se acercan con el interés de recibir alguno de los sacramentos de iniciación, o motivados por otros espacios que se ofrecen en la Casa: lectura orante de la Biblia, encuentros de formación, oraciones comunitarias, reuniones de reflexión y debates, retiros espirituales en clave bíblica, encuentros vocacionales, días de desierto, caminatas y paseos, encuentros para novios, acompañamiento y diálogo personal con quienes lo requieran, eucaristías de los domingo o con grupos misioneros de la arquidiócesis de Córdoba. Los jóvenes son verdaderos protagonistas de la pastoral, tanto en la planificación anual como en las actividades que la concretan, los momentos de evaluación y las celebraciones de la comunidad. En Semana Santa los universitarios comparten las celebraciones propias del tiempo litúrgico y organizan actividades diversificadas para los vecinos, particularmente para los niños, jóve14

nes y mujeres del barrio. En enero las actividades misioneras de verano se llevan a cabo en lugares geográficamente alejados, como las provincias de Río Negro (sur del país), Jujuy (noroeste) y Chaco (noreste). Estas misiones tienen por destinatarios a los pobladores de pequeños parajes o pueblos de mayoría indígena, de las etnias mapuche, kolla o wichí. En el diálogo con los jóvenes descubrimos una sensibilidad admirable que los hace solidarios con las víctimas de las distintas formas de violencia que amenazan la vida; creativos en la búsqueda de un futuro mejor, de un compromiso social y político donde todos, especialmente los pobres y excluidos, tengan cabida.

Mirando hacia el futuro Al comenzar 2012 pareció conveniente, luego de 42 años de vida, revisar El Tambo como estructura de pastoral juvenil claretiana, y discernir lo que Dios pide hoy a la luz de su evangelio. Hubo una reunión/asamblea de 3 días en Ascochinga, Sierras de Córdoel tambo

ba, en la que los miembros de la comunidad se convocaron a reflexionar. La dinámica del encuentro confrontó las propuestas pastorales comunitarias. Una a una fueron pasando por el matiz del discernimiento comunitario las diversas actividades, la planificación y evaluación de la Casa. Luego de un intenso debate, la propuesta fue de cuatro actividades prioritarias para la vida pastoral de El Tambo: (1) Las celebraciones litúrgicas y las eucaristías dominicales. (2) La formación de comunidades. (3) Los encuentros de formación. (4) Las actividades misioneras. Luego se formularon cuatro desafíos prioritarios para la pastoral, después de haber discernido las llamadas de Dios y confrontarlas con las actividades prioritarias: (1) Presentar la persona de Jesús a los jóvenes universitarios, e iniciarlos en un camino de discipulado. (2) Acompañar al joven en su itinerario de formación profesional. (3) Vivir un estilo de iglesia-comunidad que contagie a otros. (4) Resignificar y reorganizar las actividades misioneras de la Casa. t


Para una Lectura Orante de la Palabra:

El Resucitado, en el camino de los excluidos

“Jesús les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense!” (Mt 28,9)

II.- Qué dice del texto: Mt. 28,1-10 I.- Ambientación

28 1Pasado el sábado, al despuntar el alba del primer día

El texto que compartiremos en este tiempo de Pascua 2012 es el de Mateo 28,1-10. En él encontramos la experiencia de la comunidad del Resucitado, que vive la inclusión de aquellos que la ley y la religión oficial han excluido, partiendo por las mujeres. Al iniciar este momento de lectura y oración comunitaria, pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestros corazones con la experiencia del Resucitado: En el nombre del Padre, que nos envió a su Hijo para que tuviéramos Vida en abundancia, estamos aquí; En el nombre del Hijo, que vivió entre nosotros, se entregó a la muerte por nosotros, y resucitó glorioso antes que nosotros, estamos aquí; En el nombre del Espíritu Santo, que iluminó los corazones de la primera comunidad cristiana, y de igual forma iluminará los nuestros con la experiencia del Resucitado, estamos aquí.

de la semana, fue María Magdalena con la otra María a examinar el sepulcro. 2De repente se produjo un fuerte temblor: Un ángel del Señor bajó del cielo, llegó e hizo rodar la piedra y se sentó encima. 3Su aspecto era como el de un relámpago y su vestido blanco como la nieve. 4Los de la guardia se pusieron a temblar de miedo y quedaron como muertos. 5El ángel dijo a las mujeres: –Ustedes no teman. Sé que buscan a Jesús, el crucificado. 6No está aquí; ha resucitado como había dicho. Acérquense a ver el lugar donde yacía. 7Después vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado y que irá por delante a Galilea; allí lo verán. Éste es mi mensaje. 8Se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. 9Jesús les salió al encuentro y les dijo: –¡Alégrense! Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él. 10Jesús les dijo: –No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán.

Releamos el texto, destacando aquello que nos ha llamado la atención, ya sea una frase, una acción, etc. Continúa >> PASTORAL BÍBLICA 15

A ellos sea el honor y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.


III.- Meditaciones sobre el texto a) Meditación personal: Es el tiempo del Espíritu del Resucitado (Puede hacerla cada uno en silencio, profundizando, entre los siguientes puntos, los que más lo motiven). No es la hora del miedo y la soledad. No es el tiempo de la dispersión. No es el momento de hacer los caminos en solitario. No es la época de la uniformidad. No son los días de desesperar. Es la hora del espíritu. Es la hora de la comunión. Es el tiempo de la verdad. Es la llegada de la libertad.

b) Meditación conjunta: ¿Qué dice el texto hoy a nuestra vida? 1) Compartamos algunas preguntas que nos ayuden a comprender el texto: *¿Cómo mostraban las mujeres la realidad que vivían en la sociedad de entonces? *¿Qué otros excluidos del pueblo fueron acogidos por Jesús en el Evangelio? ¿Cuál será la misión de la comunidad ahora, al vivir la experiencia del Resucitado? *¿Cómo nos ha ayudado el texto a entender mejor la fe en la resurrección? 2) Aplicaciones a nuestra realidad: La experiencia de la Pascua no es para los miembros de la primera comunidad sólo un momento de gozo, sino un momento fuerte para reafirmar la respuesta al llamado a la Vida Plena que les hizo Jesús mientras estaba con ellos. Este llamado es a vivir el modelo de vida comunitaria (Hch 2,42-47). Es la experiencia profunda de vivir sin dejar a nadie afuera; de vivir unidos todos en un mismo espíritu.

Es la hora de quienes tienen oídos para oír. Es la hora de quienes tienen corazón de carne y no de piedra. Es el tiempo de los que adoran en Espíritu y Verdad. Es el tiempo de los que creen y esperan.

¿Nos sentimos viviendo está realidad en nuestras comunidades? ¿Hemos salido al encuentro, como Jesús, de aquellos que la sociedad ha dejado afuera? ¿Quienes son los que están fuera de nuestra comunidad?

Es ahora cuando todo es posible. Es ahora cuando el reino está en marcha. Es ahora cuando merece la pena no volverse atrás. Es ahora cuando podemos darnos la mano. Es ahora cuando su voz grita. Es ahora cuando los miedosos no tienen nada que hacer. Es ahora cuando nuestra fuerza es el Señor. Es ahora cuando el Espíritu del Señor está sobre nosotros. Es ahora el tiempo del Espíritu del Resucitado. Es ahora cuando los creyentes pueden exclamar: «¡Me ha enviado a proclamar la paz, la justicia y la alegría!».

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IV.- Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto, y comprometernos con la transformación de la realidad. Mirando el texto que hemos compartido, como si fuera un espejo, ¿cómo sentimos que se refleja en él nuestra vida? ¿Qué compromisos concretos nos lleva a asumir?

V.- Celebremos la Palabra En silencio démonos cuenta de la presencia de Jesús Resucitado entre nosotros. Luego expresemos, con una frase de la Biblia, aquello que hemos vivido. (Cada uno expresa con una breve oración aquello que desee pedir a Dios para sus compañeros de comunidad).

Elementos para ayudar a profundizar Volver con la fuerza del Resucitado En la religión judía, la liturgia prohibía a las mujeres hablar; y en la sociedad, su testimonio no valía en los juicios públicos. Pero ahora, por obra del Resucitado, son ellas las primeras protagonistas de la Nueva y Buena Noticia. En medio del temor y el miedo generalizados, un grupo de seguidoras de Jesús se aventura a ir al sepulcro; frente al sentimiento del más profundo fracaso, ellas se enfrentan a la nada y a todo. No saben con qué se van a encontrar. Pero encuentran que Dios se las ha arreglado para mover la gran piedra, y es el ángel quien les anuncia la gran noticia: “Ustedes no teman. Sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado como había dicho” (5-6). Para comprender al mensajero de Dios hay que creerle; estar abiertos y disponibles. Por eso los soldados no ven ni entienden en absoluto, al contrario de las mujeres. El crucificado era en verdad el Resucitado. Ahora les corresponde a ellas volver para creer, creer para volver. El camino de retorno empieza en Jerusalén, pero ahora va hacia Galilea. Pero este retorno no es en la oscuridad ni con la frente baja; por el contrario, ahora los de la periferia, y ellas en particular, son Testigos. Jesús va adelante, a la Galilea de los gentiles, que es ahora lugar del Resucitado. Es región de Vida y Encuentro; un signo que evidencia el rechazo de Israel y la apertura a los alejados. t

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En la senda de Mariano, ¿otros santos misioneros? Mariano Avellana Lasierra es “patrimonio” de la familia claretiana mundial. Su figura ya tradicional luce enmarcada junto a las del Corazón materno y Antonio Claret en las casas misioneras de las más diferentes latitudes. Es que el “santo padre Mariano”, como lo apodaron desde obispos hasta el humilde pueblo cristiano que lo conocieron, se inscribe en el ámbito superior de quienes, como el santo Fundador, dieron testimonio heroico de entrega a Dios, ofrendando su vida en el martirio o consumiéndola al servicio del Señor y del prójimo. Sólo Claret ha llegado así al honor máximo de ser inscrito en el “canon” de los santos de la iglesia universal. Pero la entrega de sus vidas en el martirio ha sido reconocida como uno de los testimonios más asombrosos de nuestro tiempo en el caso de los 51 de Barbastro, el seminario completo –superior, profesores y más de 40 muchachos veinteañeros- que en los inicios de la Guerra Civil española de 1936-39 enfrentaron sin desfallecer los fusiles de sus asesinos, en vez de renegar de su fe y su consagración religiosa. Fueron beatificados por Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992. Ejemplo similar había ofrecido en 1927 el padre Andrés Solá, quien durante el capítulo final de la Revolución Mexicana conocido como la “ revolución de los cristeros”, se negó a abandonar al pueblo cristiano privado de sus pastores por la persecución religiosa, y terminó asesinado. Fue beatificado en el propio México por el cardenal claretiano José Saraiva Martins el 20 de noviembre de 2005. Con igual reconocimiento serán honrados este año otros 16 mártires claretianos de la Guerra Civil Española, que ofrendaron sus vidas en las localidades de Sigüenza y Fernán Caballero como sus hermanos de Barbastro. Entre tanto la congregación claretiana cuenta con dos Venerables, a quienes el Sumo Pontífice ha declarado tales junto con reconocer la heroicidad de sus virtudes. Están así en condiciones de ser beatificados cuando se reconozca algún milagro cabal que el Señor realice por su intercesión. El P. Mariano Avellana fue declarado Venerable el 23 de octubre de 1987 por Juan Pablo II, quien el 13 de mayo de 1989 hizo lo propio en honor del P. Jaime Clotet, cofundador de la congregación claretiana. 18

El “santo padre Mariano” En las 50 ediciones de TELAR ha estado presente la figura de este misionero por excelencia en la historia claretiana de Chile, adonde llegó en 1873, sólo tres años después de ingresar a la congregación como sacerdote diocesano. Tenía 29 años. A lo largo de unos 2.000 kilómetros de la faja territorial chilena y por más de 30 años, casi no hubo pueblo o villorrio donde no misionara, sobre todo a los enfermos, los presos y los más postergados. Por 20 años y hasta su muerte sufrió un herpe muy doloroso que le desolló el vientre. A él se le sumó en los últimos 10 años una herida en una pierna que creció hasta el tamaño de una mano abierta. Sin embargo, siguió misionando y desplazándose a caballo, sin que nada hiciera mermar su actividad misionera. Sufrió además un accidente cerebral con parálisis facial, que sólo pudo superar con gran fe y fuerza de voluntad. Durante una misión en el norte del país falleció el 14 de mayo de 1904, en el hoy desaparecido pueblo minero de Carrizal Alto, región de Atacama. Sus restos mortales se veneran desde 1981 en la Basílica del Corazón de María, en Santiago. La ampliación del campo misionero en el cono sur americano con la constitución reciente de la provincia claretiana de San José del Sur, ha extendido también a Argentina, Uruguay y Paraguay las posibilidades de que se logre talvez más pronto del Señor el milagro que permita su beatificación. Entre tanto, hay también en este rincón de América testimonios de vida admirables de otros misioneros claretianos que talvez justifiquen abrir sus causas de beatificación y canonización. Presentamos en esta oportunidad a dos de ellos. t

padre mariano


En las barriadas pobres del gran Buenos Aires perdura, a veinte años de su muerte, la veneración al misionero Daniel de la Sierra Escudero, por su entrega generosa a los más pobres. Nacido en 1938 en tierras castellanas de Valladolid, España, se había incorporado muy joven a la congregación claretiana. Tras cursar la carrera sacerdotal, fue enviado a Roma para licenciarse en Teología. A sus 26 años llegó a la Argentina en 1964 como profesor del teologado internacional claretiano de Córdoba. Tres años después iría a la capital para cursar Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires. Allí se contacta con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y se incorpora a los “curas villeros”, dedicados a redimir de su miseria a los pobladores de las llamadas en Argentina “villas miseria” o “de emergencia”, en Chile, “poblaciones callampa” o “campamentos marginales”, y en Brasil, “favelas”. Eran tiempos en que junto con el Concilio Vaticano II surgía con fuerza el ideal de una iglesia comprometida de modo preferente con los pobres y la reivindicación de la justicia social en Latinoamérica. Ideales que cobrarían mayor vigor con las orientaciones de las asambleas celebradas por los obispos del subcontinente en Medellín, Colombia (1968), y más tarde en Puebla de los Angeles, México (1979).

Fue también la época en que dictaduras militares salvajes adoctrinadas por los Estados Unidos de Norteamérica, se abatieron sobre el continente y reprimieron con saña tales manifestaciones eclesiales, tildándolas de brazos o marionetas del comunismo internacional. En 1970 el P. Daniel se ofrecía a sus superiores para trabajar en villas de emergencia, y poco después se iba a vivir con otro sacerdote en la “Nueve de Julio”, surgida en el sector marginal de Bajo Flores con unos 30.000 pobladores, en su mayoría inmigrantes bolivianos, peruanos y paraguayos. Ayudados por algunas religiosas, los dos curas dan énfasis allí a la catequesis, la promoción social y la creación de conciencia para luchar ante las autoridades por sus derechos.

Montado sobre las dos ruedas que lo inmortalizaron como “el ángel de la bicicleta”, se dedicó a golpear puertas, concientizar a comerciantes y gente de buena voluntad, en busca de recursos para sus pobres. Luego se enfrentó y demandó a los Ferrocarriles, ante el intento de erradicar a los humildes pobladores según recetas de las dictaduras militares de turno, cortadas por la misma tijera de las que sus similares aplicaban en otros países del continente. Buscaban sacar a los grupos humildes lo más lejos posible de los barrios pudientes, no dispuestos a tolerar su cercanía. Continúa >>

Enfrentando a las “topadoras” En 1976 encontramos a Daniel trabajando en Barracas, otra villa de emergencia, surgida en terrenos de Ferrocarriles y ocupada principalmente por paraguayos y otros indocumentados, más grupos emigrantes del interior del país. Allí nacerían las Villas 21 y 24, que harían inolvidable el nombre de Daniel de la Sierra.

Daniel de la Sierra, “el ángel de la bicicleta” padre daniel de la sierra

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Viene de la pág. anterior >> Así llegaron “bulldozers” o máquinas “topadoras” para demoler las pobres viviendas y erradicar a los pobladores de las Villas 21-24.Y el P. Daniel se convirtió en leyenda cuando se plantó, con los brazos en cruz, frente a las topadoras para impedirles el paso. A la vez buscaba soluciones de fondo. Movilizó a los pobladores para conseguir terrenos donde levantar el que sería el barrio de Caacupé, en honor a la virgen patrona de los paraguayos. Con ahorros reunidos en cooperativa y un plan de trabajos comunitarios a los que Daniel se sumó con picota y pala, 61 familias iniciaron la construcción de las primeras casas decentes que les cambiarían la vida. Tres años después se inauguraba la villa y surgía la capilla, actual parroquia, de Caacupé.

La muerte de la semilla De este ejemplo surgiría más tarde el trabajo de los misioneros en el barrio San Jorge del partido de Florencio Varela, donde el testimonio de Daniel

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sigue vivo en otros claretianos empeñados en redimir a pobladores marginales, como TELAR lo dio a conocer en su edición anterior. Entretanto, “el ángel de la bicicleta” vivió su pascua sobre las mismas dos ruedas que lo hicieron famoso. El 25 de octubre de 1992, cuando junto a los demás claretianos celebrara con gozo la beatificación de los Mártires de Barbastro, era atropellado por un ómnibus del transporte público y rendía la vida tirado sobre el asfalto. Sus funerales fueron una de las mayores manifestaciones de pesar vistas por muchos años en la capital argentina. Hoy día su nombre cubre todos los rincones de las villas de Caacupé, animando una labor enorme que incluye asistencia social, educación, redención de las drogas, talleres de capacitación juvenil, atención de salud, deportes y muchas otras. Cumpliendo con la máxima del Evangelio, era necesario que la semilla muriera para que diera un enorme fruto. t

padre daniel de la sierra

Alegrando a los más pobres, convocándolos en momentos críticos y acompañándolos en tristezas y alegrías, el P. Daniel evangelizó a los marginados en el Gran Buenos Aires.


El padre Tobías, misionero “santo”

Y “con los pies en la tierra” El nombre del padre Tobías Martín Martín no puede pronunciarse entre el pueblo humilde de Humahuaca, en el norte de Argentina, sin que alguien corrija: “¡el santo padre Tobías!”. Llama la atención esta semejanza con el venerable P. Mariano Avellana. Pero a poco de leer sus rasgos biográficos la similitud simplemente asombra. Es que ambas parecieran dos vidas paralelas, tanto por el fervor de sus motivaciones, la firmeza y sacrificios con que ambos las llevaron a la práctica, como también los respectivos lapsos en que las hicieron efectivas y hasta los numerosos testimonios de santidad de quienes los conocieron. Español como Mariano y Daniel, el P. Tobías había nacido en tierras castellanas de Salamanca en 1919, e, ingresó al seminario menor claretiano de Sigüenza a los 10 años, como se estilaba entonces. A los 15 vivía el noviciado, y un año después se incorporaba a la congregación con los primeros votos o profesión religiosa. Sólo meses después estallaba la Guerra Civil, que bañaría en sangre a España, desataría una feroz persecución religiosa y segaría las vidas de 270 mártires claretianos. Escapando por la geografía española y mal alimentado, Tobías incubaría desde entonces una salud débil que, pese a acompañarlo el resto de su vida, haría brillar sobre ella la fuerza del poder divino. Acallada la guerra, fue consagrado sacerdote en 1943. Sus mayores anhelos eran misionar entre los pobres del llamado Tercer Mundo. Pero los superiores desecharon por largos años sus peticiones, debido a su precaria salud. A los 48 años, cuando ya pensaba que no cumpliría sus ilusiones, un antiguo compañero pidió y obtuvo que viniera a la Argentina. Era el P. José Mª Márquez, administrador apostólico y después obispo de la Prelatura que en 1968 los claretianos de Bética, España, habían aceptado echar a andar en Humahuaca, en el norte argentino. De esta forma el P. Tobías llegó al que sería el territorio misionero de su vida, donde con fama de santidad entregaría 30 años de trabajo incansable y finalmente su vida. Tal como lo hiciera en Chile Mariano Avellana.

En tierra de los omaguacas Antiguo territorio de los aborígenes omaguacas, arrebatado por los colonizadores españoles desde que en 1536

pasó por allí el calamitoso viaje de Diego de Almagro desde el Perú a Chile, Humahuaca luce una indómita pero hermosa geografía. En ella destaca la famosa Quebrada de Humahuaca, declarada patrimonio de la humanidad. El departamento y ciudad cabecera homónima se entroncan en la norteña provincia argentina de Jujuy. Precarios caminos, alturas enormes, fríos, vientos y lluvias torrenciales, hacen muy difícil la atención pastoral de la gran cantidad de comunidades muy pobres diseminadas entre sus valles. Allí se integró el P. Tobías el 3 de julio de 1968, con un entusiasmo que al poco tiempo le había conquistado el corazón de esos humildes campesinos. Numerosos testimonios lo describen como un misionero fervoroso, muy abnegado, sencillo, cordial y bondadoso, que jamás se negaba a atender a quien lo pidiera, cerca o lejos, a cualquier hora. De preferencia a los enfermos, como Mariano Avellana. Pero la salud lo pondría a dura prueba; él mismo enferma seriamente y debe hospitalizarse. De regreso en Humahuaca no mejora, y los médicos aconsejan su traslado a Tucumán, un lugar más bajo y cálido. Allí comienza a profundizar en la dura realidad de los campesinos, y a organizarlos para enfrentar las raíces de su pobreza y la liberación de las injusticias. Con la doctrina social de la Iglesia en mano, más las orientaciones del Concilio y los documentos de Medellín; sin fomentar odios, enfrentamientos ni violencias. Continúa >>

PADRE TOBÍAS MARTÍN

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Viene de la pág. anterior >> El panorma se le abre más cuando va como párroco a alturas de entre 4.000 y 5.000 metros, en la Mina Aguilar: una gran veta de venenoso plomo y zinc, propiedad norteamericana, donde los obreros trabajaban en condiciones horribles de explotación y abusos. Su vida laboral terminaba a los 40 años, con los pulmones petrificados por la silicosis, el verdugo de los mineros. Se cuenta que éstos –a quienes el P. Tobías visitaba casa por casa-, sintieron profundamente su presencia evangelizadora y valiente. Fue muy claro en denunciar las injusticias ante sindicalistas y empresarios y al mediar entre ellos, defendiendo siempre a los más débiles. Se logró así un acuerdo para mejorar las condiciones salariales y de vida de los trabajadores, el que, sin embargo, fue desconocido por la compañía foránea. La frustración llevaría años más tarde a una gran explosión social; pero el P.Tobías ya no estaba entonces en Mina Aguilar. Porque, enfermo de nuevo, debió bajar de esas inhóspitas alturas a su querida Humahuaca. Hasta rendir la vida Cuando en 1973 el P. Márquez fue nombrado primer obispo de la Prelatura humahuaqueña, designó como su vicario general al P. Tobías, quien convirtió el cargo en motivo de más trabajo y dedicación a sus feligreses. Como “auténtico pobre de Yavé”, llegó a compartir con los más pobres hasta su propia ropa y alimentos. Andaría en esos trotes hasta 1984, cuando fue destinado al servicio misionero en los valles de Salta, con asiento en las

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Los humildes y sencillos no le escatimaron su cariño.

cabeceras de Santa Victoria Oeste y Nazareno. Se trataba de 40 comunidades, unos 10.000 habitantes, aislados entre los cerros. Como Mariano Avellana, el P. Tobías –inconfundible en su gorrito, su manta y una linterna para sus correrías nocturnas- visitaba a caballo o a pie primordialmente a los enfermos. E igual que de Mariano, se pudo decir de él que “jamás ningún paciente quedó sin recibir la santa unción y el viático”. En una zona que arrastraba problemas endémicos de tierras usurpadas a los campesinos nativos, el misionero, “con los pies en la tierra”, apoyó siempre las reivindicaciones de “los verdaderos dueños”, y alentó a los líderes a luchar por su dignidad y a recuperar las propiedades de sus ancestros. Durante 14 años sería ésta la última misión de sus amores. Trabajó con abnegación y grandes sacrificios. Sin hacerse notar y, sin embargo, siendo masivamente amado y tenido como “santo” por los más humildes. Pero su débil salud doblegaría finalmente su reciedumbre de roble. En el último año fue sucesivamente hospitalizado y dado de alta. Hasta que el 16 de mayo de 1998 sufrió una lesión cerebral gravísima. Trasladado con enorme cariño por sus hermanos de comunidad a San Salvador de Jujuy, fallecía allí la noche del 20 de mayo, víspera de la Ascensión del Señor, llevando hacia los brazos del Padre el bagaje de sus 30 años de incansable labor evangelizadora, nimbada por una fama general de santidad. Todo ello en forma notablemente similar a la del venerable Mariano Avellana. Sus restos mortales descansan desde entonces bajo el baptisterio de la modesta catedral prelaticia de Humahuaca, corazón de la tierra a la que entregó lo mejor de su vida. t

En las afueras de Santa Victoria Oeste, el P. Tobías, junto a su entonces superior provincial el P. Manuel Carrasco.

PADRE TOBÍAS MARTÍN


Cocinando para los “viejitos”.

Posando en familia.

Los Sánchez- Acuña:

Una familia misionera laica que eligió servir al Jesús que sufre

Gustavo Sánchez Cruz vive desde largo tiempo un testimonio misionero laical centrado en “el Jesús que sufre”. Junto a su familia pone pasión y energía en diversos proyectos de su fundación “Misioneros Cristo Ayuda”, los que ha ido poniendo en marcha en favor de ancianos y otras personas de escasos recursos. En su oficina de contabilidad en el centro de Santiago recibe a TELAR este hombre de estatura alta, robusta anatomía y unas manos fuertes e inquietas que revolotean hurgando en la computadora cientos de fotografías de sus jornadas con “viejitos” de clubes de la tercera edad. Cuenta que junto a su esposa y sus cuatro hijos los alegra con primor: cocinándoles ricas paellas; con una victrola para que escuchen sus canciones de antaño; preparando helados americanos o deliciosas “cabritas” (palomitas de maíz), en máquinas especiales que ha adquirido con tal fin. Este amor por los ancianos nació hace años, cuando visitó en el hospital a una amiga rodeada de gente y de cariño. Al frente de ella había una cama con un cuerpo totalmente cubierto, que parecía un muerto. “Con mi estilo puntado e intruso le destapé el rostro, y vi a una viejita llorando. Era ignorada por todos; porque así funciona el mundo. Allí mismo entendí que Jesús nos pide a gritos que le miremos en los más abandonados”. Le prometió visita al domingo siguiente. “¡Ella estaba esperándome, sentada, peinada y con los labios pintados! Aprendí que en la medida que arranques una sonrisa o elimines una pena, es Jesús el agradecido”.

Servir a Jesús en el que sufre

Desde entonces Gustavo Sánchez dedica buena parte de su tiempo a asistir a indigentes, visitar enfermos en hospitales, atender a moribundos, ejerciendo el ministerio de la fe y sirviendo en la eucaristía, en la catequesis bautismal o matrimonial. En su adolescencia ingresó al seminario claretiano, y aunque luego optó por el camino laical, nunca olvidó aquellos tiempos. “Soy ministro de liturgia y comunión hace más de 30 años, y trato de atender a quienes sufren”. Se casó hace 25 años con Ximena Acuña, y la incorporó a su remolino de proyectos y realizaciones caritativas. Al torrente entraron también sus cuatro hijos: Gustavo (24), Rocío (21), Magdalena (15) y Amalia (5). Cada año organiza una fiesta en honor de una decena de clubes de la tercera edad, en un club de campo de su propiedad en la comuna campestre de Pirque, al suroriente de la capital. Esta obra, llamada “Dedicados a usted”, permite que más de 500 ancianos disfruten de una celebración preparada en familia. Los esposos preparan los platos, los hijos alistan las mesas sobre impecables manteles confeccionados por Gustavo y su esposa, disponen el fuego para las carnes, los globos multicolores, los diplomas de honor para quienes serán la reina y el rey feo… Con una energía que sorprende, se puede ver a Gustavo tanto en delantal horneando empanadas, como sentado a la máquina de coser, regando los jardines o dando la comunión revestido de alba en la misa dominical. Continúa >> 23 Familia sánchez-acuña


Proporcionando equipos clínicos a discapacitados.

Llevando la Comunión.

Viene de la pág. anterior >>

“La Chinduja” Con orgullo muestra Gustavo algunas fotos del centro de eventos o celebraciones que ha formado en familia y que bautizó como “La Chinduja”. “Significa ‘pequeña linda’, pero no sé en qué idioma”, asegura sin inmutarse. Oriundo de Pirque, construyó allí con su familia una bella casa en un terreno amplio ubicado a los pies de la cordillera andina. “Me demoré 15 años, desde la primera a la última piedra hasta culminar con la capilla”, remarca. El paraje cuenta con piscina, “quinchos” para asados, pérgolas, juegos infantiles y áreas verdes. Ideal para recreación en familia, celebraciones institucionales o quien busque aire puro, paz y recreación, “cualquiera puede visitarlo, pagando por su ingreso”, precisa Gustavo.

Dar amor sobre ruedas Como origen de otro de sus proyectos, cuenta cómo un día notó que varios viejitos de sus clubes beneficiarios habían dejado de ir a las fiestas porque ya no caminaban. Habían perdido la movilidad. Decidió entonces dotarlos de sillas de ruedas y aparatos ortopédicos. Con recursos generados por “La Chinduja” viajó a los Estados Unidos. Allí se vinculó con la Fundación FRIDLA (“Amigos de los discapacitados de Latinoamérica”) y con la empresa “Wheels of Hope” (“Ruedas de Esperanza”), una entidad que presiden Patrick Rimke y su esposa Linda, quienes junto a un grupo de voluntarios recaudan sillas de ruedas para distribuirlas entre personas necesitadas de Latinoamérica. De ellos está profundamente agradecido. Siente que han apoyado su labor social de modo tan generoso que ha permitido traer al país más de 600 sillas de ruedas, además de andadores, camas clínicas, colchones antiescaras, bastones, etc. 24

Mirando las fotos de los contenedores captados al llegar a Chile, Gustavo se emociona.“En la vida, quienes tenemos fe debemos poner los cinco panes y dos peces en manos del Señor. El los multiplica, porque humanamente esto no es posible. Lo que hemos logrado es incontable, porque el Señor no tiene medidas”.

Familias que ardan en caridad El testimonio misionero de Gustavo y su familia lleva a preguntarle sobre la clave de sus realizaciones. “Tal vez, dejarse llevar por una libertad económica, no esclavizarse en nada, hacer un proyecto y ponerse a trabajar. Decirle al Señor: ‘aquí pongo mis cinco panes y mis dos peces’, o como Pedro: ‘en tu nombre, Señor, echaremos nuestras redes”. Lamentablemente, agrega, la gente echa las redes en nombre de Ripley, Falabella u otra multitienda. “Así no habrá jamás pesca milagrosa”. A su juicio, un misionero siempre ha de tener buenos ojos para ver al Señor desde lejos, y buenos oídos para escuchar dónde está el que sufre. En este tiempo de Pascua de Resurrección, precisa Sánchez, estamos llamados a hacer resucitar en nuestros corazones al misionero en potencia que todos llevamos dentro. Quizás la clave mayor sea aprender todos a amar y a dar: yo y mi familia, tú y la tuya, cientos de otras más…, y así talvez llegar a realizar grandes cosas en favor de los hermanos más nececitados. “Creo que como familia misionera claretiana hemos dejado una huella. No somos de andar hablando de Dios con la Biblia en la mano. Evangelizar con hechos y arder en caridad, como pidió nuestro Padre Claret, quizás sea el gran secreto de tantos dones recibidos”. t Silvia Yermani

Familia sánchez-acuña


Los medios de comunicación se han encargado de esparcir por el mundo la gran y temible noticia: según la cultura maya, por diciembre de 2012 todo nuestro mundo se irá a la epoti, o a la me, o a la gówno o a la jaraa’, según se hable en guaraní, mapuche, polaco o árabe. Y medio planeta anda con el credo en la boca. Así los medios informativos han prestado oreja, tribuna y micrófono a las predicciones que un día formuló el escritor Frank Waters, quien, a mediados de los ’70, explicaba caprichosamente cómo los antiguos mayas habrían anunciado un fenómeno sin precedentes al finalizar el ciclo solar del calendario que los regía. Fenómeno que ocurriría el 21 de diciembre de 2012 del calendario gregoriano que rige en nuestra cultura.

Un viaje espacial, no especial Aunque más apta para ser catalogada como relato de cienciaficción que crónica histórica, la explicación dada por Waters pretende dar cuenta de una suerte de teoría de la evolución. Hace más de 5.000 años, y gracias a la participación de un rayo que fue lanzado por una asamblea de ancianos mayas reunidos en un punto profundo y oscuro del universo, la creación entera habría caído en un proceso de evolución violenta y acelerada. El propósito de semejante acción colectiva sería encender las alertas y activar una acción de evacuación: huyan del planeta antes que desaparezca en una masiva destrucción. La naturaleza colapsada a más no dar; el sol dispersando estragos a temperaturas que derriten los polos. Y un anónimo cometa (presentado como

una suerte de vendedor de seguros de vida), sería el agente que provocaría cambios salvadores en la humanidad (en realidad no el cometa, sino la estructura de su cola). Ciertamente los mayas, hace más de XVIII siglos, predijeron el fin de un ciclo solar y el comienzo de otro. Ellos, lejos de toda concepción destructora, apocalíptica o sepultural, jamás anunciaron el fin del mundo. Más bien predijeron la aparición de una de sus deidades de paz, equilibrio y armonía. Vociferaban, además, una Buena Noticia de salvación, de novedad, de renovación. De hecho, no había (ni hay) en ellos el menor atisbo simétrico entre salvación o condenación, como en el cristianismo, que en ciertos sectores carga todavía con el pesado mamut de la predestinación. Continúa >>

Los mayas no dijeron lo que dicen

LOS MAYAS

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Viene de la pág. anterior >>

Soñar no cuesta nada Sin embargo, es comprensible que este tipo de profecías nos conduzca desde su exceso particular a una exageración colectiva. Recordemos que en nuestra sociedad hay espacio para todo; y aquello que no lo tiene, de uno u otro modo se las arregla para crearse uno. Luego, es prudente que los cristianos realicemos el ejercicio diario de resucitar ese viejo, pero siempre nuevo, hábito de soñar este mundo sin desgracias, y esperar un futuro de absoluta paz y armonía. Convengamos que si falta esperanza se marchita la vida, y sin el por qué y el para qué de la vida languidece su razón de ser. En definitiva, si no sueño, me muero. Se ha dicho que si soñamos solos es señal de ilusión, pero si soñamos juntos es señal de solución.

Masiva devoción mariana en santuario de El Challao

No sabemos ni el día ni la hora ¿Qué hacer con estos mensajes apocalípticos –o de revelaciones secretas-, escatológicos –anunciadores del final que viene- y hasta cosmológicos, o intérpretes del universo de los astros? ¿De dónde sacamos las pinzas para dar vuelta y escudriñar el misterio apostado en sus intersticios? No lo sabemos. La certeza con la que hoy contamos es que toda forma de vida tiene un fin y también un sentido. Y al fin temporal le llamamos muerte. Pero la muerte no es la palabra final, sino el último episodio de un proceso temporal que pasa a otra etapa que creemos es total y definitiva. El zigzagueo peligroso entre dudas y fe, a nada conduce. El diminuto dios de las dudas jamás saldrá al encuentro de alguien en el momento de la muerte. Un día Jesús, en su evangelio, nos dijo que la hora de pasar de una etapa transitoria a la definitiva, nadie la conocía. ¿Y si se detiene el reloj de la vida antes de lo esperado? Jamás lo sabremos; acaso Jesús dio señales (Mt 24,1-28). En consecuencia, se impone la vigilancia para no ser sorprendidos por profecías que, tal como llegan, se van. Vigilar es sencillamente actuar de tal manera que posibilite, sin riesgo alguno, la llegada del Señor Jesús. Lo demás, como sucede tantas veces, es eco amplificado de una interpretación antojadiza y tal vez malintencionada sobre una de las culturas, a nuestro entender, más exquisitas de nuestro suelo americano: la de los mayas. t Pedro Rojas Aguirre

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Los 11 de cada mes, una afluencia masiva de peregrinos acude a venerar a María de Lourdes en la imagen que preside su santuario de El Challao, en las afueras de Mendoza. Los devotos llegan a agradecer favores, formular promesas y, sobre todo, clamar por la salud de sus enfermos, en una de las mayores expresiones de piedad popular del pueblo argentino. La festividad anual se celebra el 11 de febrero, cuando de la mañana a la noche se ve colmado el santuario, construido en forma de anfiteatro con capacidad para 5.000 personas sentadas. No obstante, cada día 11 del resto de año concurren en gran número delegaciones del país y de las naciones vecinas, entre ellas Chile y Bolivia. TELAR estuvo recientemente en Mendoza para presenciar una de estas jornadas de fe popular. En su próxima edición incluirá un reportaje al respecto, y en las siguientes espera hacer lo propio con otros santuarios confiados a la atención de los misioneros claretianos en el ámbito de la nueva provincia de San José del Sur. t

Patrocinadores de TELAR año 2012: - ABS Abogados - Acont - La Chinduja - Fundación Cristo Ayuda - Sociedad San Judas Tadeo - Colegio Corazón de María de Antofagasta.


Su historial recuerda que nació en 1962, por iniciativa de una comisión de laicos de la parroquia claretiana Inmaculado Corazón de María, y que obtuvo de la congregación la autorización para funcionar en una casa antigua a la parroquia. Sus inicios son así los de una escuela parroquial. Pero junto con los esfuerzos por el crecimiento y el logro de un buen nivel académico, se necesitó en poco tiempo ampliar la estructura según un proyecto de construcción que, holgadamente superado por el crecimiento de la matrícula, derivó en otro mayor y con proyección al futuro. Hasta que en 1985 se inauguró un edificio de tres plantas donde funcionan el nivel primario y secundario, teniendo el nivel inicial el suyo propio. Estos esfuerzos fueron asumidos por la comunidad educativa y la congregación, aunque en aquel tiempo el vínculo entre ambas era sólo administrativo-legal. No había un plan-

teamiento congregacional sobre los colegios como centros de evangelización, que se daría años más tarde. Las familias, por su parte, se motivaban a matricular a sus hijos más bien por el prestigio pedagógico del colegio y el nivel de educación de los alumnos. Un cambio histórico En la década del ‘80 la congregación inició un proceso de revitalización de las escuelas como ámbitos privilegiados de evangelización, cuyo principal detonante fue una reunión realizada en 1987 por CICLA, la organización de los claretianos de Latinoamérica, en Lima, Perú. La fundamentación de esos cambios estaba en documentos conciliares, cartas pontificias y orientaciones tanto de la iglesia universal, latinoamericana y argentina, como también de la propia congregación. Continúa >>

Cincuenta años celebra en este ciclo escolar el Colegio Claret de Bahía Blanca, la ciudad portuaria marítima más importante de la Argentina, situada al sur de la provincia de Buenos Aires.

Colegio Claret de Bahía Blanca:

50 años educando al servicio del Evangelio COLEGIO CLARET BAHÍA BLANCA

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Viene de la pág. anterior >> En 1992 se inició el proceso de transición congregacional hacia la misión compartida con los laicos. Se delegó en un representante legal y un consejo de conducción laical la gestión y animación de la comunidad educativa. Fueron tiempos de concientización y de paulatino cambio para asumir la evangelización y la catequesis como lo fundamental que justifica al Proyecto Educativo Católico. Se inició así una reflexión comunitaria sobre el proceso educativo, se comenzó a vivir el carisma claretiano como compromiso y servicio, se valoró a la familia como destinatario preferencial de evangelización, se fue redescubriendo el valor de la comunidad y su corresponsabilidad en la propìa transformación. Se fue pasando así a un colegio en clave pastoral, donde hoy existe una comunidad educativa que tiende a que cada agente educativo y toda actividad sean evangelizadores en orden a la construcción del Reino. Además de la catequesis escolar, surgieron como experiencias evangelizadoras dentro de la pastoral educativa el

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grupo misionero con jóvenes, el de los padres en apoyo a las misiones, la infancia misionera, grupo de delegados de cursos y animadores. Fueron organizándose encuentros, semanas vocacionales, proyectos de vida, convivencias, misa mensual comunitaria, campamentos, celebraciones con padres por grupos de aulas. Un colegio en sintonía social Todos los esfuerzos siguen estando hoy al servicio de la construcción de una comunidad solidaria y fraterna, que propone el diálogo con el Evangelio desde una postura convergente e integradora en la misión trascendente de la historia; una comunidad comprometida con la dignidad del hombre, desde el diálogo, la tolerancia, el respeto y la colaboración. Así asumimos con responsabilidad, conciencia crítica y mirada amplia el acontecer social, cultural y eclesial, situación desafiante que pone a prueba nuestra capacidad de iniciativa, de coordinación y de compromiso misionero. t

De la original primera piedra, a los días actuales.

COLEGIO CLARET BAHÍA BLANCA


Vida claretiana Primer Capítulo Provincial de San José del Sur 50 misioneros se reunieron entre el 3 y el 11 de enero en la localidad de San Miguel, Buenos Aires, representando a las 23 comunidades que conforman la nueva provincia de San José del Sur, que agrupa a las comunidades claretianas de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. El Capítulo Provincial es la reunión máxima que representa a todos los misioneros de un área o “provincia” de la congregación. En él se discute y proyecta el trabajo misionero para los próximos años. Esto se refleja en el Documento Capitular emanado del encuentro, que en este caso lleva el nombre “Tejedores de Esperanza” como lema que orientará el actuar misionero en estas tierras del sur del mundo. Pero el Capítulo es, además, la instancia en donde se elige por votacion directa al superior provincial y sus consejeros. Ellos tienen como función principal llevar a cabo durante los próximos 6 años el proyecto consensuado en el Capítulo. Para tal misión fueron escogidos, como superior provincial el P. Mario Gutiérrez Medina, y como consejeros los PP. Francisco San Martín de Angelis (encargado de Apostolado), Joaquín Medina Romero (Formación), Alonso Sánchez Matamoros (Economía), y Agustín Cabré Rufatt (Secretario). El Capítulo se vivió en un clima de fraternidad y alegría, que permitió aunar criterios en vistas al desarrollo del actuar de la congregación en estas tierras, y reafirmar el compromiso del anuncio del Evangelio con una marcada opción por los pobres y excluidos. t

En el encuentro eucarístico.

Nuevo equipo de gobierno: misioneros Joaquín Medina, Alonso Sánchez, Agustín Cabré, Francisco San Martín y el superior, Mario Gutiérrez.

Un instante en el debate serio y fraterno.

INFORMACIONES

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Concurrida Escuela Bíblica de Verano Entre el 27 y el 29 de enero se reunieron en Talagante, Chile, para la ya tradicional Escuela Bíblica de Verano, animadores y miembros de los equipos bíblicos de Andacollo, Temuco, Zenteno, Copiapó, Curicó, Cordillerilla, Renca, parroquia San Francisco, Valparaíso, El Llano y el equipo central de coordinación de Cebiclar, el Centro Bíblico Claretiano de Chile. También

participaron integrantes de Sabiclar, el equipo bíblico claretiano de Argentina-Uruguay, y del equipo pastoral de Comunicaciones. El lema “Oyentes y servidores de la Palabra, testigos del Reino en nuestro pueblo” animó la escuela. Acompañó el aporte teórico el P. José Enrique Aponte, miembro del equipo de Rebiclar, la red bíblica claretiana de

Con votos religiosos se incorporan nuevos jóvenes misioneros El 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, emitieron su primera profesión religiosa, o promesa de consagración como misioneros, los jóvenes José Javier Olguín Herrera, Jorge Ortigoza Garcete y Arnaldo Noceda Pesoa, pertenecientes a la provincia San José del Sur, a la cual en ese acto quedaron formalmente integrados. Junto con ellos profesaron también dos jóvenes de la provincia de Brasil y uno de la provincia Perú – Bolivia. Todos ellos continúan ahora su formación misionera. La celebración, presidida por el P. Marcos Aurélio Loro, superior provincial de Brasil, se realizó en el Santuario del Corazón de María de Cochabamba, Bolivia, donde se emplaza el noviciado claretiano del Cono Sur. t 30

Latinoamérica. La celebración de los diez años de Cebiclar enmarcó todo el encuentro y fue motivo de celebración y fiesta. El domingo 29 se cerró la escuela de verano con una eucaristía presidida por el P. Mario Gutiérrez, superior provincial. En ella se agradeció a Dios por tanta gratuidad recibida de sus manos en el caminar bíblico de la familia claretiana. t

Fotos: Diego Haristoy P.

Inician su camino en la vida religiosa

El 2 de febrero, con la celebración del rito de iniciación en la vida religiosa propio de la congregación, dieron comienzo a su año de noviciado los jóvenes Carlos Soria, Mauro Candias, Víctor Adrián Fernández, Oscar Agüero y Ovidio Javier Ortigoza, de la provincia claretiana de San José del Sur, junto a otros seis jóvenes de las provincias de Brasil y Perú-Bolivia. El acto fue presidido por el P. Juan Carlos Bartra, superior provincial de esta última área. t

Nuevo diácono, ordenado en España El domingo 18 de marzo, el seminarista claretiano Petronillo Chávez Ferreira recibió la ordenación diaconal en la parroquia El Salvador de la ciudad española de Segovia, donde se encuentra terminando sus estudios de Teología. Petronillo, de nacionalidad paraguaya, regresará a su provincia de San José del Sur a mediados de este año, tras haber culminado su preparación al sacerdocio misionero. t

INFORMACIONES


Reabierta en Santiago Basílica del Corazón de María En emotiva ceremonia presidida por el arzobispo de Santiago, D. Ricardo Ezzati, y el superior de los misioneros claretianos de San José del Sur, P. Mario Gutiérrez , el domingo 18 de marzo fue reabierta la Basílica del Corazón de María, que por dos años permaneció cerrada debido a los daños que le causó el terremoto del 27 de febrero de 2010. Al mediodía se congregó la comunidad parroquial en el jardín de la casa madre claretiana contiguo al templo – como lo hizo durante dos años-, para celebrar la eucaristía, que junto al pas-

Los feligreses colmaron por última vez el jardín comunitario donde se celebró la eucaristía durante dos años.

tor y el superior claretiano concelebraron un vicario arquidiocesano y misioneros de diversas comunidades. En su homilía el arzobispo agradeció la labor evangelizadora de los claretianos en Chile por 142 años, y el que hayan levantado aquí la primera basílica del mundo en honor de su patrona. Luego puso bajo la protección del Corazón de María a la arquidiócesis santiaguina y a todo el país. Antes de finalizar la eucaristía, los asistentes si dirigieron en procesión al templo basilical, a cuya entrada el arzobispo bendijo la nueva cruz que coro-

El arzobispo Ezzati bendice la nueva cruz superior de la fachada.

na su fachada sustituyendo a la original, que se desplomó con el último sismo. Luego se abrieron las puertas del templo, que con sus luces encendidas y a los acordes de un himno coral sinfónico recibió a los centenares de asistentes congregados a la entrada. Se vivieron entonces momentos de gran emotividad, entre aplausos, aclamaciones y lágrimas. Con la bendición del celebrante y el tradicional Himno al Corazón de María culminó la reapertura del histórico templo, tercera basílica más antigua de Chile y monumento nacional desde 1987. t Continúa >>

Con un himno coral sinfónico fueron recibidos los participantes a su reingreso al templo basilical.

Ya en el altar mayor de la basílica, el Pastor, entre el superior mayor claretiano y el párroco, Fernando Vega.

Da la bienvenida al Arzobispo el superior mayor, P. Mario Gutiérrez Medina.

INFORMACIONES

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La restauración interior de la basílica ha concitado elogios.

Reabierta en Santiago Basílica del Corazón de María

Momento solemne de la bendición de la nueva cruz basilical.

Viene de la pág. anterior >>

Una feligresía emocionada y entusiasta elevó su acción de gracias al Señor por la reapertura de la basílica.

Al inicio de la eucaristía, concelebrada en el jardín de la casa madre claretiana.


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