Porque Claret tejió telas, y luego las Buenas Noticias Un vínculo afectivo con la familia claretiana - Año 13 - Nº 46 - Santiago de Chile - Diciembre 2010 - Colaboración voluntaria.
¡Hola,¿cómo está la familia? 1
De Postulador General Amigo Alfredo: Muchas gracias por el ejemplar de la revista TELAR. Me ha alegrado poder leer la carta que te escribe el P.Jesús Pastor. Le conozco desde hace muchos años. También me ha causado alegría lo que se refiere al P.Mariano Avellana. Y, finalmente, he leído con interés lo que se refiere a los 33 mineros todavía sepultados, pero que concitan la esperanza de mucha gente con la ilusión de poder darles pronto un abrazo. Vicente Pecharromán T., cmf Postulador General Misloneros Claretianos Roma
P. Ros, lector con frución
Cartas Telar http://claretianos.cl/telar Es una publicación de los Misioneros Claretianos. Director interino: José Agustín Cabré Rufatt, cmf. Editada por ECCLA, Ediciones y Comunicaciones Claretianas Zenteno 764 - Casilla 2989 Santiago-21. Santiago - Chile F. (56-2) 695 34 15, Fx. (56-2) 695 34 07. E-mail: eccla@eccla.cl www.eccla.cl
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Recordado y apreciado Alfredo: Recibí TELAR. Me hizo mucha ilusión, porque creí que al cambiar de residencia en mi provincia ya no me llegaría. Pronto lo leí con gozo y hasta con fruición. Veo que a pesar de todos los inconvenientes que se han cernido sobre esa querida nación, la vida sigue vigorosa. El testimonio de la Escuela Especial de Temuco es para admirar y agradecer. Las noticas sobre el P. Avellana me hacen sentirme orgulloso de pertenecer a la misma Familia Claretiana. Todas las noticias en torno a los Mineros, la entrevista al P.Gaspar Quintana con ese motivo, me llenaron de sano orgullo. Veo que el equipo de Cebiclar se renueva y crece. La editorial de este número, como siempre, densa, exigente y retadora. Me alegro de que hayáis podido celebrar con sano orgullo y dignidad este bicentenario de la Patria. Yo sigo trabajando en un contexto muy distinto al que tenía en Pamplona. Lo que allí era niños y juventud, aquí son comunidades pequeñas y de avanzada edad; pero contento, porque a mis 70 años puedo seguir trabajando como misionero claretiano. También la comunidad es bastante distinta a la anterior. La formamos 6 claretianos ya entrados en edad. Además del trabajo en las parroquias rurales atendemos a esta Casa de Acogida: grupos, reuniones de claretianos, encuentros de formación permanente, etc. Supone esfuerzo y talante acogedor. La salud me va respondiendo bien, gracias a Dios. Unidos en el recuerdo y el mismo ideal misionero, saludos a todos los conocidos y amigos de por ahí. Un fuerte abrazo.
CARTAS
Jesús Ros L., cmf
Misionero antillano gusta de TELAR
Un amigo en duelo
Apreciado Alfredo: Me han llegado los números 44 y 45 de vuestra revista TELAR, los de mayo y agosto. Me han gustado sobre todo: tu artículo extenso sobre “San Romero de las Américas” (buena labor de investigación te llevaría; pero tienes la satisfacción de saber que quedó excelente); el sencillo, pero cálido, del polaco P. Adam; el del taiwanés P. Arturo; el artículo retador del P. Cabré sobre liturgia; la ansiedad y la esperanza nacional ante el problema del rescate de los 33 mineros (que seguimos constantemente, solidariamente, a través de los medios...); también el testimonio gráfico de vuestros templos y comunidades como consecuencia del terremoto... Gracias, pues, por tu envío, siempre enriquecedor. Bueno, ánimo con las tareas y las vicisitudes de la vida, siempre con fe arraigada y con esperanza comprometida. Sin olvidar lo más importante, el AMOR.
Querido amigo Alfredo: Sólo unas cuantas letras con las que van mi fuerte y cordial abrazo y un recordatorio de mi esposa, Ana Mari, quien falleció cristianamente el 24 de agosto, confortada con los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica. Acepta también mi cordial aporte adjunto, que espero sirva para compensar los gastos postales de los envíos de TELAR, que sigo recibiendo con el agrado e interés de siempre. Tal vez con ánimo más tranquilo nos reencontremos en Chile, cuando en tu verano espero visitar, si el Señor así lo permite, a los míos que allá me aguardan.
Carmelo Astiz Lizarraga, cmf Misionero Claretiano República Dominicana
Enrique Diest Armillas Barcelona, Catalunya. España *** Te acompañamos de corazón en tu duelo, querido amigo, y agradecemos tu amable aporte. Hemos recordado de modo especial a Ana Mari en su partida a los brazos del Padre. Que él te consuele y fortalezca.
Mensaje navidad Obispo Gaspar Quintana Queridos/as Lectores/as de TELAR, Con gran alegría quiero compartir con todos Uds. la Buena Noticia de que Dios ha cumplido su promesa de enviarnos un Salvador nacido de María, la Virgen Madre. Sin duda alguna esta fecha de Navidad nos conmueve muy adentro al ver que el Dios todopoderoso se ha hecho frágil para caminar con nosotros a través de la historia y llevarnos a una vida plena. En medio de los momentos duros que nos ha tocado vivir en Chile este año –el terremoto y tsunami de febrero, la tragedia de la Mina San José de Copiapó, el incendio de la cárcel de Santiago- el Señor de la historia nos ha dado fuerza y
esperanza para levantarnos y seguir caminando como país. Ojalá que la vida verdadera que nos trae el Niño y la esperanza que su Madre María del Consuelo pone en el corazón de los hombres y mujeres de Chile, sepamos recibirlas y vivirlas cada día. Que sea vigoroso el ánimo con que hagamos de nuestro país una mesa para todos, con pan, respeto y alegría. No hay duda de que la mirada con esperanza hacia el futuro , nos permitirá asumir un proyecto de país con grandes ideales y eficaces propósitos para que Chile sea fraterno, justo y solidario, en medio de cantos de gozo porque Dios ha visitado de verdad a su pueblo. Feliz Navidad y Proóspero Año 2011! t +Gaspar Quintana J., CMF., Obispo de Copiapó.
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Editorial
Y después del Bicentenario, ¿qué? No ha sido demasiado festivo el año bicentenario que se nos va. Pero de que será inolvidable, no cabe la menor duda. El recuento de sus hitos principales que recogen estas mismas páginas lo deja en claro. Como también que el Bicentenario quedará marcado por el megaterremoto que asoló el centrosur del país el 27 de febrero, causando más de 500 muertos y una cincuentena de desaparecidos. La cuantía de los daños materiales, que en un comienzo fue avaluada en unos 30.000 millones de dólares, se incrementó a medida que surgían los detalles de un casi-cataclismo que incluso desplazó el eje terráqueo. Pero hay una paradoja notable: hubo 800.000 damnificados, que en gran mayoría claman aún no haber logrado las prontas soluciones que en un comienzo se les prometieron; a diez meses del terremoto siguen viviendo en las precarias condiciones con que afrontaron un duro invierno. Pero el resto del país parece haberse olvidado de una de las mayores tragedias de nuestra historia. Así, al cumplirse el Bicentenario “echamos la casa por la ventana” como estaba previsto, en una celebración que, pese al cierre obligado del gran comercio, arrojó récores de ventas.
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Récord bate también la venta de autos nuevos, que este año cerrarría en 280.000, para superar en el próximo los 300.000. Y mientras la baja del dólar ya ha atiborrado los aviones al extranjero, se espera una estampida en el verano. Suele comentarse que muchos extranjeros, al pisar Chile creyendo encontrarse con un país en ruinas por el desastre de febrero, se asombran ante la escasez de escombros y la normalidad de nuestra vida diaria. Pero quien nos analice más a fondo descubre que esa aparente normalidad oculta peligrosas tensiones internas; tanto como las que incuban los terremotos, cuya intensidad explosiva es proporcional a la magnitud y tiempo de las presiones acumuladas. Por años hemos ido guardando en el subsuelo problemas cruciales hoy endémicos y, por lo mismo, tanto más peligrosos para la paz social cuanto mayor tiempo sigamos descuidándolos. Ahora, concluidas las celebraciones bicentenarias que ensombreció el terremoto, resulta imperativo abordarlos de una vez. Quizás sea buen método preguntarnos cómo habría de ser el Chile que queremos para nuestros hijos, nietos y bisnietos. ¿Qué tal si hacemos una lista de sus características y exigimos que
EDITORIAL
sean nuestros grandes objetivos como país, en vez de la triquiñuela barata, el abuso de poder, la zancadilla sistemática o la corrupción, que tanto desprestigian la conducción política del Estado? Nuestra reconocida sensatez ciudadana nos llevaría muy posiblemente a poner en lugar primordial de la lista una distribución equitativa de los ingresos. Porque no basta con fomentar el crecimiento económico cuando el 20% más rico del país percibe el 62% del ingreso nacional, ganando en promedio 18 veces más que el 20% más pobre. Se publicita hoy que en 2014 derrotaremos la pobreza “dura”, y en 2018 seremos un país desarrollado. ¿Se derrotará la pobreza manteniendo sueldos misérrimos en la base? Si es que ellos crecerían según la capacitación, ¿cómo puede capacitar a sus hijos un padre que por años gana un sueldo mínimo y vive en permanente zozobra de perder los precarios trabajos por donde va rotando? Se asegura, y con razón, que la gran palanca de movilidad social es la educación, a la que se anuncian grandes cambios. Ojalá sean tales y positivos, y no voladores de luces ante una situación que proyecta a Chile como seriamente deficitario. Pero tratándose de la base social más modesta, ¿cómo educar debidamente a quienes desde antes de nacer sufren agudas carencias, en especial de salud, que suelen marcarles la vida? Si nuestros grandes déficit sociales convergen en la desigualdad de oportunidades, estamos muy lejos de ser las lumbreras del continente que algunos pretenden. Ojalá tengamos el mínimo de buen criterio para iniciar un nuevo siglo poniendo como cimiento del desarrollo verdadero la búsqueda de la justicia social, con la que estamos tan en deuda. t TELAR
Bicentenario: ¿igual o peor que cien años atrás? Cuando Chile se disponía a celebrar el centenario de su independencia había voces que dudaban de la oportunidad de festejar pomposamente, considerando los problemas sociales que vivía la nación. Entre los argumentos se contaban los problemas de los trabajadores de los minerales del norte del país, las precarias condiciones de las cárceles, las desigualdades entre pobres y ricos a pesar de tener un Estado con grandes ingresos, entre otros aspectos. Si usted es un lector riguroso, habrá notado que se señala “centenario” al comienzo del texto, no “bicentenario”. Y claro que hablamos de la celebración de los primeros cien años de nuestra independencia, la que al parecer tiene más coincidencias de las que creíamos con la de este año. Durante 2010 intentamos celebrar docientos años desde la Primera Junta de Gobierno, el primer intento político concreto por independizarnos de la corona española. En 1810 Mateo de Toro y Zambrano encabezaba una rebelde organización política que se oponía al régimen vigente en el país. Y si bien esta junta fracasó y volvimos por medio de las armas a ser provincia española unos años más tarde (y luego tornamos a ser nación soberana), tomamos a 1810 como el año de nuestra independencia.
Decimos “intentamos celebrar”, ya que este ha sido un año con muchos hechos lamentables y con más ánimos de lágrimas que de alegrías. Lo mismo sucedía en el primer centenario, donde los hechos cotidianos hacían dudar de la oportunidad de celebración. Donde la fiesta y las luces eran sólo para una parte de la sociedad, mientras el resto del país miraba desde la ventana la algarabía sin muchos ánimos de festejar.
2010, un año que comienza movido Madrugada del 27 de febrero, el país vive el último fin de semana del verano. Un remezón nos despierta y nos pone alerta. El movimiento se hace más intenso, los objetos comienzan a tambalear, y los chilenos expertos sísmicos acusan la llegada de “uno grande”. El ruido subterráneo se hace oír con fuerza, las mamás buscan a sus hijos para protegerlos, los padres abrirán las puertas y llamarán a la familia a ponerse a resguardo, intentando parecer calmados mientras objetos comienzan a quebrarse en el suelo. A oscuras la tierra sacude el centrosur del país con fuerza, intentando botar a este Chile testarudo que se empeña Continúa >>
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ñamos el plan DEYSE que tantas veces nos hicieron repetir en el colegio. Chile añade una nueva cicatriz a su rostro, suma nuevas heridas a su larga historia telúrica, y recordará a quienes la naturaleza reclamó como víctimas de este ataque.
Temblorosa inauguración presidencial
en desafiar a las fuerzas tectónicas. El temblor sigue en los cuerpos tras los minutos del sacudón. Chile vive el miedo, y entre llantos y preocupaciones sabe que ha vivido un nuevo Terremoto. Muchas casas se han venido abajo, algunos coterráneos han quedado bajo los escombros, otros han perdido todos sus enseres…, el país despierto palpa los daños de este sismo. El extenso territorio costero vive una segunda embestida de la naturaleza tras el terremoto: una serie de olas gigantes ataca a quienes vivían a orillas de mar, a quienes les relajaba mirar el extenso océano por sus ventanas cada mañana, a aquellos que tenían su sustento en los frutos del mar; a ellos, que habían hecho carne la frase “ese mar que tranquilo te baña” de nuestro himno nacional. Un violento maremoto que no fue advertido por las autoridades nacionales se lleva consigo madres, padres, hijos, hermanos, amigos, conocidos, chilenos y foráneos, junto con casas, negocios, escuelas, comisarías, hospitales. Nada detiene la fuerza del agua. Una tragedia que deja aun más lágrimas y miedos que el terremoto, aun más desaparecidos y familias rotas, y que azota con fuerza puertos, caletas, villorios, grupos de campistas. Nada le impide el paso destructivo. Chile ha pasado un nuevo terremoto, uno que se añade a nuestro ADN y que dará luces a los niños de hoy sobre cómo actuar cuando ellos sean grandes y les toque vivir un sismo como adultos. En la práctica aplicamos y ense6
En medio de un país aún atemorizado, pero que intenta recomponer la cotidianidad, se realiza el cambio de presidente. El 11 de marzo asume Sebastián Piñera Echeñique como nuevo primer mandatario de nuestra nación. Será el Presidente del Bicentenario, y ese día debía ser una jornada de fiesta. El Congreso Nacional está pleno de mandatarios extranjeros, políticos y personalidades, mientras partidarios celebran en las afueras con banderas y lienzos al nuevo presidente. Tres fuertes temblores interrumpen el protocolo del cambio de mando y preocupan a la audiencia del Congreso. Presidentes de países no sísmicos observan asustados los movimientos de las lámparas y ventanales, esperando que algún chileno con experiencia lance la orden para dar rienda suelta al pánico. La señal televisiva ha dejado de trasmitir en directo la ceremonia, para mostrar lo que pasa en distintos puntos del país, donde la población atemorizada trata de buscar refugio. En las zonas costeras se da la alerta que no emanó el 27 de febrero: alarma de maremoto, con la consiguiente obligación de buscar resguardo en las alturas de las zonas costeras. Banderas y lienzos quedaron como únicos testigos del paso del flamante presidente; los adeptos han arrancado junto a los detractores hacia los cerros de Valparaíso, ciudad puerto donde se encuentra el Congreso Nacional. La ceremonia oficial continuó su marcha, pero sin televidentes, sin gente en las afueras y con un público al interior del Congreso más preocupado de que el traspaso terminara luego que del momento histórico en sí. El Presidente del Bicentenario asumía así en medio de la anécdota un período presidencial de cuatro años a cargo de un país con grandes zonas devastadas por el terremoto y posterior maremoto. Para algunos resurgía la “maldición del Presidente del Centenario”, que había hecho estragos cien años atrás.
Los presidentes del Centenario El Presidente Pedro Montt debía ser el mandatario del Centenario, pero su salud le impidió cumplir con este lla-
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manos de las corporaciones internacionales mado histórico. El jerarca viaja muy enferdueñas de las “oficinas salitreras”, y poco o mo a Alemania, donde finalmente fallece. nada quedaba para el trabajador. Las oficiAsume en su reemplazo Elías Fernández nas pagaban a sus empleados en fichas, las Albano, a quien perseguiría también esta que sólo podían ser cobradas en aquéllas, suerte de maldición. A los pocos días de asupor lo que el trabajador no recibía un sueldo mir el cargo enferma de pulmonía, y muere real, sino que se le “amarraba” a seguir trabarápidamente. jando en ese lugar a pesar de las condicioAnte esta doble muerte no había claridad nes infrahumanas. en quién debía asumir el cargo. Finalmente, Ante esta situación los trabajadores decitras debates políticos se designa al ministro Ex-presidente Pedro Montt. den iniciar una huelga general que buscaba de Justicia e Instrucción Pública, Emiliano Figueroa Larraín, como el sucesor de Montt y Fernández. La se les cancelara dinero real. El movimiento se llamó de “los explicación oficial fue que él era el ministro más antiguo en 18 peniques”, ya que el salitre era transado en libras esterejercicio, aunque las malas lenguas decían que era porque linas. El movimiento se extiende por varias centrales salitenía las mismas iniciales de su inmediato antecesor (E.F), treras, y mientras algunos marchan hasta las oficinas de y muchos recuerdos oficiales de la fiesta del Centenario se las empresas internacionales, en San Antonio, o realizan actividades de presión en sus ciudades, un grupo de huelhabían confeccionado con estas letras. El país vivía un complejo escenario político por esos guistas aloja en dependencias de la Escuela Santa María en años, con una clase oligárquica muy adinerada y dueña del Iquique, junto a sus familias que les prestan apoyo solidario. Entre los trabajadores había ciudadanos bolivianos y peruapoder político, y una clase trabajadora muy empobrecida. Tancredo Pinochet Le Brun habla en su ensayo nos, quienes no abandonan la lucha a pesar de los llamados “Inquilinos en la hacienda de Su Excelencia” sobre dos hechos de sus gobiernos; “con los chilenos vinimos, con los chilenos que serían explicativos de la crisis nacional que se vivía morimos” fue la respuesta al cónsul boliviano de sus comen el Centenario: la actitud económica patrocinada por el patriotas movilizados. El Presidente Pedro Montt ordena a su ministro del gobierno a favor de empresas extranjeras, y la conducta de la clase alta chilena al entrar en posesión de gran cantidad Interior Rafael Sotomayor Gaete dar término a las protestas. de recursos económicos que no eran frutos de un desarro- La orden es cumplida el 21 de diciembre de 1907 por fuerllo económico real, sino el producto de una suerte de encla- zas militares, que realizan un indiscriminado uso de la fuerza asesinando al menos a 2.500 personas. Estimaciones posve salitrero administrado por extranjeros. Esa diferencia de clases se vive en los festejos cente- teriores sostienen que el número llegaría incluso a las 3.600. narios con impactantes obras públicas -Palacio de Bellas Artes, Estación Mapocho, Ferrocarril Trasandino, remodelación del entorno del cerro Santa Lucía, término del alcantarillado y estreno del nuevo alumbrado público en Santiagoy participación de la clase acomodada, pero con una clase baja que sólo podía observar las festividades.
La rica e injusta minería chilena Otro aspecto que algunos actores sociales manifestaban para reforzar la inconveniencia de celebrar el Centenario, era el impacto nacional aún vivo por la matanza de la Escuela Santa María de Iquique. El contexto de esta horrible tragedia es el auge que gozaba la producción salitrera nacional, pero que mantenía en situaciones paupérrimas a los trabajadores. El salitre era un mineral muy cotizado y bien pagado, así como lo es hoy el cobre. Pero estas ganancias quedaban en
Grupo de obreros dirigiéndose a la Escuela Santa María, 1907.
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El Congreso Nacional de la época organizó una comisión investigadora de los hechos, pero sin integrantes y sin funciones.
El cobre sangriento del Bicentenario Ciento tres años después, en Chile se ha cambiado el salitre por el cobre y el oro. Existe una gran minería que tiene un precio del cobre a nivel históricamente alto, una producción controlada por inversionistas extranjeros, pero una situación de trabajo del minero casi, casi, en las mismas condiciones que reclamaban entonces los huelguistas de Tarapacá. La minería sufre accidentes frecuentes, con heridas graves o muerte de los trabajadores, pero ninguna de ellas ocupa mucho espacio en los medios de comunicación o en las preocupaciones de gobierno. Tendría que ocurrir un accidente en la mina San Esteban con 33 trabajadores bajo tierra por 70 días, para que el país tomara conciencia. Ya se acercaba la hora de almuerzo del turno de mineros que se esforzaba por robarle minerales preciosos a la roca, bajo 700 metros de profundidad en Copiapó, cuando un fuerte ruido hizo correr a los trabajadores hacia la zona de seguridad. Quedaron atrapados, asustados y a oscuras. Abajo, se suponía, había un refugio acondicionado, pero era un espacio muy insuficiente para los 33 mineros del turno y con comida que tampoco alcanzaba para todos. No contaban con salida alternativa a la que recién se les había cerrado producto de una caída de rocas y materiales, y a los pocos días se fueron clausurando los ductos de ventilación por causa de nuevas fracturas y desprendimientos del cerro. Desde afuera, el panorama era desolador. Todo indicaba que los 33 habían muerto en el accidente, o que fallecerían en los próximos días. Los intentos de rescate fracasaban, y la voz oficial hablaba de “pocas posibilidades de encontrarlos con vida”. La acción decisiva en esta situación vino de parte de las familias de los mineros, quienes se instalaron con carpas en las afueras de la mina, haciendo con su presencia presión a las autoridades. Las familias establecieron el “Campamento Esperanza”, dejando en claro que no se moverían del lugar hasta irse a casa con sus familiares atrapados. Esta situación tuvo resultados positivos cuando se encontró una prueba de vida en una de las máquinas de sondaje que regresaba de buscar contacto con los mineros. Hasta entonces la situación era descrita como buscar vida en un cerro insertando agujas a ciegas, ya que los planos y datos de la empresa minera tenían errores y estaban desactualizados. El haber encontrado a todos con vida a pesar de las condiciones en las que estaban bajo tierra -con casi 40
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grados centígrados, a oscuras, sin comida, sin agua, sin claridad de dónde estaban-, fue considerado milagroso. El país celebró el Bicentenario con los 33 trabajadores vivos, pero bajo tierra. Las celebraciones oficiales en superficie abundaron en referencias a ellos, y se hizo del rescate minero un acto nacional y oficial de propaganda de los éxitos del gobierno. Pero las condiciones laborales mineras siguen igual. De hecho, a los pocos días del exitoso rescate murieron dos trabajadores de la pequeña minería en la Cuarta Región. Y seguirán muriendo, claro que sin tanta repercusión en los medios de comunicación.
Encerrados de por vida Cuando habíamos superado las lágrimas y emociones del rescate minero, nos despertamos con una nueva tragedia, esta vez en el sistema carcelario. Luis Emilio Recabarren Serrano –el mítico sindicalista y dirigente político obrero- hablaba hace 100 años de los problemas del sistema carcelario chileno. “El régimen carcelario es de lo peor que puede haber en este país. Yo creo no exagerar si afirmo que cada prisión es la ‘escuela práctica y profesional’ más perfecta para el aprendizaje y progreso del estudio del crimen y del vicio. ¡Oh mostruosidad humana! ¡Todos los crímenes y todos los vicios se perfeccionan en las prisiones, sin que haya quien pretenda evitar este desarrollo!”, manifestaba el 3 de septiembre de 1910.
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¿Habrá alguna diferencia con la situación actual? En diciembre de 2010 una riña –según la versión oficial desmentida por varios reclusos- entre presos de la cárcel de San Miguel termina con un incendio sin control que acaba con la vida de 81 hombres que cumplían condena. En una situación de extremo hacinamiento donde pueden llegar a convivir hasta 3 personas por metro cuadrado, se producen lógicas dificultades de convivencia y luchas de poder por centímetros de oxígeno. Nuestra sociedad parece mirar a la cárcel como la única forma de castigo a los delitos, pero en vez de enviar a una persona a reflexionar y rehacer su caminar, se manda a quien ha cometido una falta a convertirse generalmente en un delincuente o asesino. Según datos del Poder Judicial chileno, sólo una de 100 personas logra rehabilitarse en el sistema penitenciario actual. Entre los detenidos en una misma celda, según se comprobó en el trágico incendio, hay desde un conductor que
circulaba ebrio por las calles y no tenía dinero para pagar la fianza, un comerciante que falta a la ley de propiedad intelectual, hasta un violador y un delincuente que mata por mantener su territorio de venta de drogas. ¿Por qué como sociedad no somos capaces de castigar las faltas como faltas y los delitos como delitos? ¿Por qué nos apuramos tanto en sacar la fruta que huele mal del cajón, aun sin estar convencidos de que está podrida? Enviar a la cárcel es casi siempre una sentencia de muerte. Una persona que ingresa a un centro penitenciario por el delito que sea, saldrá con mayor conocimiento sobre la delincuencia y el dinero fácil; y al reintegrarse a la sociedad y ver cómo las puertas se le cierran por haber estado en la cárcel, ¿qué camino le queda? Utilizar los conocimientos adquiridos, y con suerte subsistir. De tener mala fortuna caerá en la cárcel nuevamente, para otro período de perfeccionamiento delictual del que saldrá aun mejor preparado. Es un círculo vicioso y una sentencia a quedarse en ese único camino; una sentencia de condena al delito, pero, en muchos casos, por una pelea o un incendio puede ser una condena literal de muerte. Recabarren escribe unas frases que bien podrían aplicarse a la actualidad nacional: “Hoy que se habla de tantos progresos y que se celebra como un gran acontecimiento el haber llegado a los cien años de vida libre, yo me pregunto, ¿ha progresado en la República el sistema penal? ¿Ha disminuido el número de delincuentes? ¿Cuántas cárceles se han cerrado a impulsos de la educación? ¿Ha mejorado o progresado siquiera la condición moral del personal carcelario o judicial que podría influir en la regeneración de los reos? Ninguna respuesta satisfactoria podría obtener.”
100 años no son nada, que febril la mirada… A los cien, a los docientos años, seguimos en Chile con una estructura social que se alegra de las cifras macroeconómicas, mientras en las cifras cotidianas y pequeñas, en los datos que no salen en los informes, continúa una dinámica muy similar. La distribución de la riqueza es muy desigual y fomenta los roces sociales, y los quintiles más bajos de la sociedad -según las divisiones socioeconómicas- son los que siguen recibiendo los mayores golpes de las tragedias que han marcado este año del Bicentenario.
Por tratarse del Bicentenario nos obligamos a hacer un análisis, y al remitirnos cien años atrás nos vemos como sociedad con las mismas deudas pendientes que entonces. Los problemas son muy similares, e incluso hay algunas áreas donde no hemos avanzado en absoluto. Nos gustaría un balance más positivo, pero el contraste entre los datos oficiales y los problemas reales es muy grande. Mientras estos últimos sigan latentes, las cifras y acuerdos de la política de altas esferas sólo serán datos, no una realidad que beneficie a todos por igual. t Cristian Herrera V.
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Padre Mariano Avellana:
Cuando Dios mismo promueve a un gran hijo El año que termina ha sido trascendente para la promoción de nuestro futuro santo claretiano el padre Mariano Avellana. En la edición anterior de TELAR resaltábamos dos hechos cuyo potencial multiplicador ha quedado en manos del Padre Dios, quien hace fructificar la semilla que el sembrador lanza al voleo sin saber dónde caerá. Uno de esos hechos fue la exposición “Custodios del alma de Chile” realizada por la Pontificia Universidad Católica en adhesión al bicentenario de la república. En ella se exhibieron datos, cartas, fotos y objetos personales de nuestros dos santos chilenos, tres beatos y catorce siervos de Dios o venerables, entre ellos del Padre Mariano. Se buscaba destacarlos como ramillete de lo mejor que ha producido el alma chilena en nuestra historia. La muestra logró una gran afluencia de público, que se congregó durante un mes para conocer algo más de 10
ese grupo selecto de hombres y mujeres que entregaron lo mejor de sus vidas al servicio de Dios y del prójimo. Así llegó tal vez a muchos visitantes que no lo conocían, el testimonio de Mariano Avellana, el misionero admirable que, venciendo en forma heroica sus debilidades humanas, recorrió Chile por más de 30 años llevando la buena noticia del amor de Dios a ciudades, campos y el desierto minero; y se dedicó sobre todo a los enfermos, los presos y los más abandonados. Varios mensajes de admiración, agradecimiento o peticiones de más datos llegaron con tal motivo a la Vicepostulación de la causa del Venerable después de la muestra.
Florece el lugar de su muerte Otro valioso regalo del Señor este año ha sido el florecimiento vigoroso de la figura del Padre Mariano en Freirina, región de Atacama, en cuya jurisdicción rindiera su vida terrena PADRE MARIANO
un claretiano chileno por adopción, camino a los altares. El papa Juan Pablo II lo declaró Venerable en 1987. Sus restos se veneran en la Basílica santiaguina del Corazón de María, a la espera de su glorificación terrena.
nuestro Venerable el 14 de mayo de 1904. El eje de esta hermosa novedad ha sido la creación del Cekam, Centro de Estimulación Kinésica del Adulto Mayor Padre Mariano Avellana. Esta realización surgió por iniciativa de doña Ana Puga Contreras, una esforzada pequeña empresaria de la zona, quien se sintió profundamente impactada al conocer al Padre Mariano por un folleto de su Causa que, sin saber cómo y por qué, apareció en el socavón de su mina. Convertida desde entonces en ferviente difusora del Venerable, quiso como él entregar amor a los enfermos más necesitados. Financió la habilitación en Freirina de un centro dedicado al cuidado gratuito y sistemático de la tercera edad, con un enfoque comunitario y de salud familiar. Inaugurado en junio de este año, el Cekam es único en su especie a nivel nacional. En su realización y desarrollo ha sido fundamental el joven director de Salud Familiar de Freirina, Juan
Pablo Rojas Bugueño, otro entusiasta devoto del Venerable. Con doña Ana Puga proyecta constituir la Fundación Padre Mariano Avellana y extender la acción social en su nombre a otros sectores necesitados de Atacama.
Mariano en la epopeya de Los 33 Como Dios guía de modo inescrutable las vidas de sus hijos, la propia doña Ana Puga vino a colocar también al Padre Mariano en el centro de uno de los sucesos más noticiosos en la historia del país: el de los 33 mineros que, atrapados por un derrumbe, permanecieron 70 días confinados a 700 metros bajo tierra, en esa misma región atacameña, tan profundamente marcada por la vida y muerte del Padre Mariano.
Entre tanto las faenas de rescate y la afluencia masiva de familiares, autoridades de todo rango y medios de comunicación masiva habían hecho del lugar un hervidero humano donde no escasearon la ayuda solidaria y el apoyo de la fe, a cargo de diversas iglesias, instituciones y grupos; entre ellos varios del Obispado de Copiapó, encabezado por el pastor claretiano don Gaspar Quintana, y la comunidad misionera local. Doña Ana Puga, quien se relacionaba con la mina San José por su actividad profesional, llevó a las familias ayuda solidaria, les infundió confianza en la mediación del Padre Mariano, y repartió estampas y folletos suyos. Algunos quedaron a los pies de la imagen de María Candelaria, patrona de los mineros atacameños. Entre
Infierno carcelario: ¿qué diría Mariano? Imposible no comentar a la luz del Venerable la muerte de 81 reos que el 8 de diciembre perecieron horrorosamente calcinados o asfixiados en el incendio de la cárcel santiaguina de San Miguel. Bien sabemos que la evangelización de los presos, como la de los enfermos y los más abandonados, fue pasión apostólica máxima del Padre Mariano. Los mal llamados “escoria de la sociedad” hallaron en él comprensión y afecto, y muchos se reencontraron con el amor del Señor gracias al calor de su corazón compasivo. Si las condiciones carcelarias que él conoció más de un siglo atrás eran precarias, ¿cómo podría entender que
Para peticiones y agradecimientos Para publicar peticiones o acciones de gracias por favores obtenidos por intercesión del Padre Mariano Avellana, se puede contactar: Por internet, su página: http://www.claretianos.cl/padremariano/peticiones/ Por carta, a: Vicepostulador Causa Padre Mariano: Casilla 2989, Santiago-21. Chile. Al mismo Vicepostulador, por correo electrónico: abarahona@eccla.cl La que pudo ser una de las mayores tragedias mineras del país se inició el 5 de agosto, cuando los 33 trabajadores quedaron aislados por un enorme desprendimiento de rocas al interior del socavón de la mina San José, en la cordillera andina. Por la imposibilidad de todo contacto, con el paso de los días creció el temor generalizado de que todos estuvieran muertos. Hasta que el 22 de agosto una estrecha sonda que se logró hacer llegar al fondo del pique volvió con un pequeño papel cuyo texto recorrió el mundo en minutos: “estamos bien en el refugio los 33”.
el enjambre de medios de comunicación, las cámaras de CNN captaron la figura del Venerable, que dio así la vuelta al mundo. Era el 21 de agosto. Al día siguiente, celebración de María Reina y antigua festividad del Corazón de María, Madre y Patrona de los claretianos, los mineros dieron aquella primera señal de vida, que condujo a su liberación el 13 de octubre. El notable suceso, difundido con fervor por la señora Ana y otros devotos entusiastas del Venerable como el P. Fernando Vega, ha calado hondo entre el pueblo minero atacameño.
PADRE MARIANO
el Chile de hoy, engreído con frecuencia por sus logros macroeconómicos, mantenga hacinados y en calidad de bestias a la mayor parte de 55.000 reclusos? ¿Cómo juzgaría la preocupación por sólo atiborrar y trancar “la puerta giratoria” de las cárceles, sin atender de preferencia a la rehabilitación del caído y a nuestras graves injusticias y carencias sociales, que son gran caldo de cultivo de la delincuencia? Quiera Dios que la peor tragedia de la historia carcelaria chilena logre encaminar soluciones eficaces a uno de los problemas que remecieron más a fondo el alma de Mariano Avellana. t 11
¿Qué hay de “Las Orientaciones Pastorales”? Estamos a la mitad del tiempo que se dieron los obispos en sus Orientaciones Pastorales 2008-2012. Titularon el escrito como “Discípulos misioneros de Jesucristo para que en él nuestro pueblo tenga vida”. Un texto importante que pretende dar un vigoroso impulso a la evangelización de cara al siglo XXI. Han pasado ya dos años, y parece que el asunto se estancó en alguna parte. Fuera de las declaraciones de amor, como en los buenos boleros, da la impresión de que están quedando “sombras, nada más” entre la vida eclesial y la del mundo. ¿Se nota realmente en alguna parte que hay una acción misionera decidida y potente para que nuestros pueblos tengan vida? Me temo que aparte de las reuniones en alguna sala parroquial o diocesana de los que deberían mejor estar estar en la “calle” (los medios, el espacio virtual, las universidades y los sindicatos, las organizaciones de base...) haciendo misión, poco más se ha hecho.
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El pasado
No hay espacio aquí para un repaso de la historia cristiana en Chile desde los comienzos. Habrá que decir en forma muy escueta que la partida ya fue deficiente: cuando llegó la cruz acompañando a la espada, a los tiros de arcabuz y a las dentelladas de los perros, los pueblos “conquistados” debieron bautizarse a la rápida para no pasar directamente al infierno. Las comunidades originarias de América se cristianizaron mediante la invocación a la Trinidad y la recepción del agua y el óleo. Un óleo muy parecido al barniz que cubre las maderas pero no las penetra. La pertenencia a la cristiandad occidental hizo todo lo demás y disimuló las falencias. De todo modos, ha habido quienes se han comprometido con una fe adulta, otros que han asimilado la doctrina y se sienten participantes, otros que son bautizados y miran un poco de lejos, otros que no se han interesado por el tema.
ORIENTACIONES
El presente Siguiendo la línea marcada hace tres años en Aparecida, Brasil, los obispos llaman a recomenzar desde Cristo para anunciar el Evangelio en los comienzos del tercer milenio. Para ello pretenden seguir el método de Jesús: no imponer, sino preguntar y ofrecer; provocar un encuentro personal con su persona, ya que eso transforma en discípulos misioneros. En este desafío sorprende un tanto que se haya admitido como icono oficial el tríptico ideado en el Vaticano según algún modelo de la escuela cuzqueña: al parecer se quiso hacer un diseño al estilo de las primeras catequesis visuales que los misioneros emplearon en las nuevas tierras. En esa época, ante el problema de la comunicación mediante el lenguaje hablado, se optó por el dibujado (buen elemento a tener en cuenta a la hora de evangelizar el siglo XXI). Así, en una pintura metían todos los misterios de la fe que deseaban enseñar. En esta ocasión se optó por una figura central de Jesús dentro de una nube luminosa, vestido con una túnica blanca cruzada por una banda roja, sobre un fondo de cielo azul. En lontananza se divisa el Calvario, y en la parte de abajo de la pintura, como espectadores frente a un escenario, hay cinco o seis personajes que se supone representan culturas diversas de nuestro continente: rostros de mulatos, indígenas, blancos y mestizos. De hecho no son representativos de ellas, pues todos
son muy parecidos; todos mirando hacia arriba (cuando la consigna del Evangelio es mirar hacia abajo según Hechos 1, 10), todos con una expresión diluida, sin fuerza, sin gracia y sin intención. Acompañan al cuadro principal otras 8 pinturas laterales, todas del mismo estilo: algo abigarrado, oscuro, muy lejano de lo que debiera ser un mensaje luminoso, motivante, actualizado y atrayente para el ciudadano de hoy. Con ese tríptico, que estuvo bien hace quinientos años, no se va a llegar muy lejos ahora.
Si se quiere una evangelización nueva habrá que crear una simbología nueva que hable al ser humano de hoy y, por lo tanto, que sea entendible para él. Esto no quiere decir que se deje atrás la riqueza de una tradición cinco veces centenaria, pero habrá que saber incorporar lo fundamental expresándolo con el lenguaje actual. Las breves citas bíblicas que acompañan a los ocho dibujos laterales (“Hagan lo que mi hijo les diga”, “En tu nombre echaré las redes”, “Denles ustedes de comer”, “¡Cómo ardía nuestro corazón”, “Quedaron llenos del Espíritu de Dios” y “Ustedes serán mis testigos”) son un potencial enorme para propuestas visuales y verbales más aterrizadas que los personajes allí expuestos, sacados del armario más olvidado de una sacristía.
Nuestras raíces cristianas Ciertamente nuestra sociedad latinoamericana tiene serias y viejas raíces cristianas. Además, los pueblos originarios vivían y viven un tipo de religiosidad propia, y sus culturas habían asumido muchos valores auténticos, entre los que resaltaban y resaltan aún la hospitalidad, el amor a la tierra y a la obra creada por el Ser Supremo, el respeto a la ancianidad, el sentido de trascendencia, la capacidad de sacrificio, y muchos más. El aporte cristiano debió añadirle la cercanía de Dios, la persona liberadora de Cristo, el evangelio del Reino… Sin embargo, ese mismo evangelio es el que un grupo originario le devolvió a Juan Pablo II en una de sus visitas a suelo latinoamericano, porque el librito no les había traído a ellos más que dolores y muertes. Continúa >>
ORIENTACIONES
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Señalar entonces sólo las raíces cristianas de nuestros pueblos es decir algo muy discutible si no se le añade más. Nuestros pueblos son obra de corrientes en las que el caudal cristiano ha sido importante, pero no es el único ni quizá el principal. El sincretismo es un hecho colosal en nuestra cultura popular. Somos cristianos, pero somos también animistas, sincretistas, tarotistas, fundamentalistas y pietistas. Los obispos reconocen la “importancia gravitante” de los medios de comunicación con sus nuevas tecnologías. El mundo que siguió siendo casi idéntico cuando nuestros abuelos vieron el primer cine mudo y después sonoro, al comienzo en blanco y negro y luego a color, ya no sigue siendo el mismo por la penetración de las nuevas tecnologías; cambió de hecho con la televisión, y se ha vuelto absolutamente loco en esta época del mundo satelital, celular y digital. Los grandes promotores de la nueva conciencia ciu-
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dadana ya no son la familia ni la escuela; están en los bolsillos y en las manos de las nuevas generaciones a partir de los cinco años de vida. Desde ahí se construye el nuevo pensamiento, se adormece el sentido crítico, se abre el universo en el que triunfan los que tienen más, los que pueden más y los que manipulan más. Pero este reconocimiento episcopal a la importancia de los mass media no produce una conversión en la mentalidad de los pastores. La Iglesia Católica en Chile tampoco ha descubierto esta plataforma de anuncio de los valores del Reino. La gente nutre su cultura, la alimenta, la transforma, la desarrolla, según los parámetros que le da la triple fuente del saber en la actualidad: los medios, la calle y las modas. Quien piense que las fuentes provienen de la familia, la escuela o la catequesis, se ha quedado perdido en la historia de este mundo.
ORIENTACIONES
Respecto a las modas y la calle hay muy poco que hacer. Sus dictados no son manejables por las autoridades eclesiales. Tanto es así que después que los curas dejaron de vestirse con hábitos talares de color negro y abandonaron la “tonsura” creyendo que conseguían un avance, la moda empieza a imponer el estilo “gótico” y la juventud busca raparse hasta las cejas.
Las nuevas tecnologías Pero en los medios de comunicación sí que la evangelización podría tener un lugar destacado. No para hacer rezar el rosario a los que ya lo rezan habitualmente, como es el caso de Radio María, sino para entregar un anuncio positivo, sano, elocuente, alegre y esperanzado de los valores del Reino y del mensaje y persona de Jesucristo. Y esto es lo que no hay. Las endebles y escasas radios pertene-
cientes a la Iglesia Católica mantienen una programación devocional que no evangeliza a quien debería, porque se dirige a los ya evangelizados. El único canal de TV que tenía una fachada de “católico”, aunque era un desesperado buscador de marketing, fue vendido a una empresa comercial porque no se sabía qué hacer con él. En la prensa escrita no existe presencia alguna a nivel nacional ni local, algo que llegue al gran público ajeno a las sacristías, aparte de la prestigiosa revista jesuita Mensaje, dirigida al mundo intelectual. Todo lo demás es parroquiano, intimista, devocional y de cortísimo alcance. Un esfuerzo realizado últimamente por el arzobispado de Santiago para llegar al público repartiendo gratuitamente a la salida de las estaciones del Metro el periódico “Encuentro”, ha terminado apiñado en muchas parroquias sin despertar el interés ni siquiera de los devotos. Mucho más despierto en este sentido estuvo el cardenal José María Caro, hace ya setenta años, cuando publicaba un diario. Otro esfuerzo loable que terminó abruptamente con el golpe militar de septiembre de 1973 fue la revista Mundo, que publicaron los misioneros claretianos y los del Verbo Divino; un quincenario que peleaba títulos en los kioscos de las esquinas y hablaba un lenguaje popular. Ahora los católicos miran con envidia los notables y buenos avances de las iglesias evangélicas que sí han descubierto de verdad la importancia de los mass media y los han asumido, aunque con una intención demasiado proselitista y autorreferente: a sus volantes añadieron revistas, después emisoras, y ahora canales de TV. Está por delante todo el nuevo universo por conquistar, el siglo XXI en el
que hay que anunciar el Reino; están los medios tecnológicos a disposición del que quiera ocuparlos; está la necesidad apremiante de mejorar la calidad de vida integral de personas y sociedades… Pero están también la inercia, la ignorancia, la desconfianza y el egoísmo. ¡La cacareada Unión Social de Empresarios Cristianos de Chile, que se reúne anualmente para el almuerzo de rigor invitando sotanas moradas y rojas, ha sido incapaz de apoyar alguna iniciativa comunicacional para su propia iglesia! Hoy día está internet como medio magnífico para hablarle a la sociedad. No conozco que en algún seminario diocesano o religioso haya personas preparándose para asumir esa
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plataforma evangelizadora. Llegará el momento en que la labor pastoral será más eficaz entrando en esas redes sociales y en la comunicación virtual, que en la prédica del domingo, donde la gente escucha lo que le diga el señor cura sin poder interactuar para hacer oír su opinión. Con una audacia y una claridad mayor, allá por 1948, san Alberto Hurtado había formulado la pregunta cuestionante: “¿Es Chile un país católico?”. Las orientaciones pastorales, más de medio siglo después, creen todavía que sí. t Agustín Cabré Rufatt agustin@claretianos.cl
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La comunidad de Andacollo, conformada por los padres Eduardo Huerta, Mario Calvo, Julio González y Joseph Soren, anima el trabajo evangelizador andacollino haciendo de este histórico santuario mariano un centro de espiritualidad para toda la arquidiócesis, y atendiendo la religiosidad popular de la zona para que sea de veras un camino de acercamiento a Jesucristo. Ellos comparten para TELAR algunos de los frutos del servicio pastoral de este año 2010:
La pastoral juvenil sigue siendo un desafío. Una de las respuestas pastorales es la preparación para la Confirmación como sacramento ordinario. Este año se han confirmado 112 jóvenes y adultos, después de un catecumenado adecuado a sus condiciones de edad y trabajo. La catequesis eucarística es la que congrega el mayor número de agentes pastorales y niños. La Biblia es primordial como fuente de inspiración y formación en el Colegio Parroquial.
Andacollo
La “Fiesta Chica”, el primer domingo de octubre, reunió unas 250.000 personas en torno a la imagen milagrosa de María de Andacollo. Los bailes religiosos acudieron como hace más de cuatro siglos para ofrecer a la Virgen su testimonio de cariño y gratitud; y el pueblo en general tuvo una experiencia fuerte de Iglesia unido a sus pastores. La semana claretiana fue ocasión para una rica formación en torno a la figura de san Antonio Mª Claret, y para una cena de camaradería de agentes pastorales y colaboradores. t
Evangelio y fe popular anima la “Chinita”
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Vida claretiana desde las bases: Andacollo
Santiago-Zenteno:
Emotiva visita de María del Carmen Peregrina Una emotiva, alegre y sigmificativa celebración constituyó para la comunidad parroquial del Corazón de María la visita de la imagen de María del Carmen Peregrina, el miércoles 1 de diciembre. Ermarcada en un programa que abarca al país entero en el año bicentenario, la visita motivó una nutrida concurrencia que los organizadores parroquiales no habían considerado muy posible. Porque el horario asignado fue de 2 a 5 de la tarde de un día pleno de sol y a temperatura veraniega. Sin embargo, la nutrida asistencia de feligreses –tanto en forma rotativa como a horario completo- fue una verdadera sorpresa. Una ágil programación El programa, organizado bajo la batuta del coordinador del equipo parroquial , P. Pompeyo Corada, y con el valioso aporte del historiador P. Fernando Ruz, contribuyó a configurar un acto de amor mariano emotivo, alegre y memorable para la comunidad.
Porque no faltó reflexionar sobre la profunda relación de María del Carmen con la historia patria; el fervor que a lo largo de las generaciones sigue manteniendo a “la Carmelita” en el centro de la religiosidad popular; el histórico enlace entre la Virgen del Carmelo, la congregación claretiana y su larga labor en Chile. Un espacio especial tuvo la reflexión personal sobre problemas que como país debían presentarse ante el corazón de la Madre, de los que algunos de los participantes ofrecieron luego diversos ejemplos: la situación laboral, sufrimientos de los más pobres, crisis de la educación, problemas familiares… El Evangelio de Chile fue también objeto de veneración especial. Se recordó que fue escrito por partes en todas las parroquias de Chile y enviado al Vaticano, donde fue bendecido por el Papa y enviado de vuelta a Chile junto con la preciosa imagen carmelitana, que el Sumo Pontífice regaló como homenaje a nuestro Bicentenario. Ella luce numerosos símbolos de nuestra chilenidad y lleVida claretiana desde las bases: SANTIAGO: ZENTENO
va en sus brazos a un Niño de rasgos traviesos, como otra característica nuestra. Con alegría folclórica
La celebración con música nuestra tuvo un rasgo emotivo en la voz de Marcelo Cárdenas, director del coro parroquial, y luego en la festiva presentación de la Academia Sócrates Aníbal, dirigida por el maestro Sócrates Salgado; un notable conjunto cuyos integrantes, todos en sus “años dorados”, ofrecieron a la “Carmelita” algunos pies de cueca y un par de tangos hermosamente bailados. Por su parte Francisco Astorga, conocido cantautor “a lo humano y lo divino”, y su alumna María Jesús emocionaron a los concurrentes con su ofrenda musical “a lo poeta”, símbolo de la cultura tradicional de nuestros campos. En suma, pareciera que al despedirse de sus cariñosos anfitriones, María del Carmen partió a continuar su visita por la zona centro de la capital con el corazón agradecido y una maternal sonrisa en los labios. t 17
Con una lluvia anunciada pero en la que pocos creyeron, culminó esta vez la celebración de la fiesta anual de san Judas Tadeo. Como muestra de una primavera veleidosa que en Santiago se ha resistido a entrar de lleno hasta el final, el 28 de octubre prodigó nubes y frescura intensa durante todo el día. Pero ello fue más bien grato para los centenares de devotos que esta vez circularon por el jardín de la casa central claretiana para venerar la imagen del apóstol, que allí recibió las plegarias y agradecimientos de sus fieles. Ello porque el histórico templo basilical donde “el glorioso apóstol tiene su altar” elevado a santuario nacional, está cerrado desde el terremoto del 27 de febrero y sometido a lentas y delicadas reparaciones. Sin embargo, sólo por ese día se habilitó un sistema de circulación rápida que los devotos siguieron para ingresar al templo, saludar a la imagen oficial del santo y salir. Ello permitió que los visitantes pudieran apreciar
también los daños que el sismo marcó al interior del santuario, y los trabajos en marcha que habrán de prolongarse aún por meses.
Entusiasta culminación lluviosa Al final de la tarde, cuando el conocido cantautor “a lo divino” Francisco Astorga ofrendaba al apóstol sus sentidas “saetas” populares, comenzó la lluvia, que se fue intensificando durante la eucaristía culminatoria de la fiesta. Pero ello no aguó el entusiasmo de los feligreses que a cielo abierto circundaban el altar presidido por el padre Pepe Abarza. Este había sido invitado a animar el cierre de la tradicional celebración como rector del santuario del Carmen de Curicó, que colapsó por el megasismo. Y él lo hizo con su característico entusiasmo, el que a buena parte de los presentes hizo olvidar que habían desdeñado los paraguas. A ello contribuyó la excelente participación del grupo folclórico
Aires de Chile, del centro general de padres y apoderados del colegio María Auxiliadora, que brindó una hermosa misa a la chilena. Por su parte Teresita Hueche, activa agente pastoral mapuche de Temuco, recitó en su momento el Padrenuestro en mapudungún. Broche de oro fue, como siempre, la tradicional procesión por las calles del barrio. Para animarla se hizo presente, por primera vez, el Orfeón de Carabineros de Chile. Aunque la lluvia –nada afín a los instrumentos sonorosimpidió que la afamada banda policial hiciera el recorrido, al comienzo y final ofreció escogidas piezas que incluyeron el tradicional “Glorioso apóstol Judas Tadeo…” y el Himno patrio. Culminó así una celebración tadeana un tanto atípica pero gratificante para los indeclinables devotos del “abogado de los imposibles”, quienes, lejos de amilanarse por las gotas del cielo, parecieron incorporarlas como presagio de nuevas bendiciones de su milagroso patrono. t
La lluvia no le aguó la fiesta a san Judas
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Vida claretiana desde las bases: SANTIAGO: ZENTENO
Curicó: ¡de vuelta en casa! Fueron meses difíciles. Después del terremoto de febrero, que arrasó con el Santuario y sus dependencias, la comunidad de El Carmen peregrinó por diversos lugares tal como Israel en el desierto, para mantener vivo el quehacer pastoral y cultual cotidiano. Siempre se mantuvo viva la esperanza de llegar nuevamente algún día a la casa que durante largos años les cobijó. Y ese sentimiento se hizo por fin realidad en octubre, cuando, después de largos esfuerzos y trabajos, las dependencias nuevas del Santuario estuvieron en pie y preparadas para
albergar a la comunidad eclesial. La fiesta de la Virgen del Carmen, en el marco de los 150 años del Santuario, fue el momento en que la nueva capilla, construida gracias al esfuerzo de la comunidad y al aporte de misioneros claretianos repartidos por el mundo, comenzó su funcionamiento recibiendo a centenares de peregrinos. Estos se reunieron día a día para la tradicional celebración de la novena del Carmen, la que culminó con la gran procesión tradicional, que este año congregó a más de 80.000 personas. Finalizada la fiesta de la Virgen, los
grupos pastorales retomaron sus actividades que habían quedado en la planificación. Así lo hicieron el grupo bíblico, los talleres de ladultos mayores, los grupos de Catequesis y Confirmación Por su parte la casa pastoral María de Fusimaña ofreció un taller de liturgia que duró un par de meses, con participación de más de treinta personas. La vida pastoral del Santuario por el año 2010 concluyó el 11 de diciembre con un retiro espiritual en el monasterio de Quilvo, en medio de lluvias y fríos que no mellaron la participación de más de 40 agentes pastorales. t
Niebla: aniversario comunitario El 4 de diciembre la capilla Nuestra Señora de la Consolación, sector Miramar, celebró por primera vez su aniversario comunitario. Han transcurrido siete años desde que se construyó la nueva capilla, y han
sido otros tantos desde que la comunidad comenzó a testimoniar la fe en medio de la realidad del sector. Marco temporal en el cual hubo espacio para ejercer la memoria agradecida por tantos animadores/as, catequistas, religioVida claretiana desde las bases: CURICÓ - NIEBLA
sas y sacerdotes que un día acompañaron el caminar de la comunidad, hoy gloriosa en su Infancia Misionera, en el taller de mujeres artesanas y en la fidelidad de quienes sostienen la fe en medio de los avatares diarios. t 19
Infancia Misionera se destaca Destacada participación en el encuentro diocesano tuvo nuestra comunidad de Infancia Misionera, capillas Miramar y Los Molinos, el 23 de octubre. La asistencia reflejó el proceso de fortalecimiento que llevan los “pequeñitos” de nuestras unidades pastorales. A la vez, el compromiso de los padres que, poco a poco, confían en esta instancia de formación y alegre fe en el Señor Jesús. Y qué decir de las animadoras.
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Fieles al carisma de Claret, sacaron fuerzas del alma para preparar la presentación en torno a Francisco Javier, patrono de las misiones. Allí el talento del Espíritu Santo quedó plasmado en recortes, dibujos, material de apoyo, afiches, montaje y, de pasadita, harta propaganda de nuestro Venerable Mariano Avellana, cmf. Excelente todo. En especial hay que reconocer la fiel ayuda de Janito, quien dispuso movilización personal
MISION SOLIDARIA JUPIC
para trasladar a los pequeños. En fin, fueron tantos los sentimientos experimentados durante el encuentro, que difícilmente pueden sintetizarse en esta nota. Valga quizá reconocer que la oración final fue fuente de inspiración y motivación para seguir fortaleciendo los cimientos de esta comunidad de Infancia Misionera Claretiana en Miramar y Los Molinos ¡Felicitaciones, pequeños misioneros! t
Las encuestas señalan la alta valoración que tenemos de la familia . El Estado establece normativas para protegerla, y la Iglesia pregona su idealización. Sin embargo es un hecho que la familia clásica y tradicional sufre demasiados embates, y su vivencia en la realidad toma diversas formas que buscan expresar experiencias nuevas. Más allá de lazos de sangre, de estereotipos –que varían dependiendo del lugar geográfico y herencias socioculturales- la familia es un sentimiento, un vínculo donde se conjugan el amor, el respeto, la aceptación y la entrega incondicional. Como sociedad hemos ido aprendiendo a reconocer que esa familia formada por padre, madre y su descendencia, es hoy una más de la gran diversidad de modelos de familia existentes en Chile y el mundo. TELAR buscó para este número de fin de año conocer historias de familias que no responden al estereotipo tradicional. Si hurgamos a fondo el modelo de familia que propone nuestra iglesia concluiremos con honestidad que la “Sagrada Familia” es completamente atípica: José, un papá simulado que más parece abuelo; María, una joven hecha madre por un misterio de fe, y su hijo Jesús, que es de procedencia divina. ¿Alguien podría imitar este modelo?
La familia: el sagrado tesoro. La familia ideal y las familias reales:
¡Hola, ¿cómo está la familia?
Cuatro diferentes familias Ciertamente familia no es sólo el vínculo de parentesco y consanguinidad, sino los valores de convivencia, solidaridad, respeto, apoyo, sacrificio entre quienes viven juntos en el mismo espacio por un tiempo considerable. En este supuesto los invitamos a leer los siguientes cuatro diferentes tipos de familias, cuyos integrantes nos abrieron sus puertas y sus corazones para hablarnos con sinceridad de lo que representa formar familia y la manera en que el amor a Dios está presente en todas ellas. Quisiéramos
que cada historia sea un llamado a la reflexión, una invitación a abrir nuestras mentes y corazones y aprender del ejemplo de amor y fraternidad que las caracterizan. La primera historia, de María Leonor Cabré, tiene el valor de ser un símbolo de superación, pese a las limitaciones físicas que ha enfrentado desde su niñez. Ella “armó” su familia. La segunda es el conmovedor relato de la periodista Myriam Verdugo, quien accedió a contarnos en primera persona el significado de su familia tras la partida de su pareja, el destacado líder sindical Manuel Bustos, y la de su hijo Manolito, fallecido cuando
Silvia Yermani V.
apenas contaba 20 años. Ella tuvo que asumir la tragedia de la familia. La tercera familia está conformada por ocho personas adultas, hombres y mujeres, que pertenecen hace diez años a un Hogar Protegido y a quienes los une su condición de discapacidad por causa síquica, la mayoría con diagnóstico de esquizofrenia. Ellos están logrando vivir en familia. Finalmente, la cuarta historia es el proyecto de formar una familia que tienen Patricio Jünemann y Pablo Salvador Sepúlveda, un pareja homosexual que accedió a responder todas nuestras inquietudes sin eludir ninguna. Ellos formarán una familia distinta. Continúa >>
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
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Historia N° 1
Familia significa todo para mí María Leonor es quien podría darnos cátedra de cómo sobrellevar un dolor de por vida y lo que su familia le ha significado en sus más de setenta años. La agresividad de una enfermedad de nacimiento la obligó a permanecer atada a una silla de ruedas desde su infancia, cargando intensos dolores físicos y de espíritu. Recuerda, que siendo niña, las amigas la apartaban porque no era igual a ellas. Sin embargo, la fortaleza fue forjándose en su espíritu gracias a su familia, donde aprendió que podía sobrellevar una existencia feliz, aun con sus limitaciones, si lo hacía alegre, en paz y agradeciendo a Dios los dones que aprendió a reconocer en ella. Cuenta que solo tenía dos años cuando murió su mamá. Una tía religiosa suplió esa carencia. Era ella la que la alentaba diciéndole:“ tu no eres enferma, los enfermos están en la cama”. Y sor Leonor la conducía a la cocina para que aprendiera a preparar arroz graneado y merengue; también el arte del tejido y las tocatas de piano. De todos modos una difícil infancia que vino a alegrar la llegada de su hermano José Agustín. Con él jugaba horas, y ese lazo sanguíneo y fraternal ha sido tan intenso entre ambos que es otra fuente de seguridad y protección con la que ha contado en todos sus años de vida.
“María Leonor, cambia ese genio” Los demás integrantes de su actual familia los construyó ella sola, pacientemente, durante años, derramando amor por los demás. Adoptó a su hija Rosita, quien en su adolescencia mostró un temperamento tímido. Pacientemente le enseñó a educar su carácter, tal como lo hiciera años atrás con ella misma su tía religiosa, que le repetía: “María Leonor, cambia ese genio, porque así nadie te va a querer”.Y lo cambió, tan deliciosamente que siempre está sonriendo. Leonor ha sido inteligente para sortear la adversidad. Nunca falta una broma en sus conversaciones, y su humor es tan abundante y sano que sabe incluso reírse de sí misma. Relata con exultante simpatía que un día fue a una 22
fiesta que daba un establecimiento educacional en forma gratuita para los profesores: “Llegué en mi silla de ruedas y les dije que era profesora. ¿De que asignatura?, me preguntaron, y les respondí: “¡soy profesora de gimnasia! Por supuesto, no me creyeron, así que tuve que pagar mi entrada”.
Mi familia es todo Con sus 73 años, reflexiona: “Familia significa todo para mí. Sin ella no podría vivir. Ellos son mi hija Rosita, mi hermano Pepe, la tía de Rosita, Maria Teresa, y sus hijos Antonio, Cristina y Elizabeth. Además los hijos de ellos, entre los cuales está Ariel , quien se convirtió en mi papá”. Se apura a explicar que ella inició el juego un día que Ariel, siendo pequeño, se afligió por no tener a su progenitor cerca para saludarlo en el día del Padre. Leonor encontró la solución: “Yo tampoco tengo papá -le dijo. Y le propuso: Sé tú mi papá, y cuando sea el Día del Padre, yo te hago muchos regalos”. El niño tenía cuatro años de edad. Hoy alcanza los 18, pero desde entonces ambos se nombran “hija y papá”. Así, lúdicamente, fue creando los vínculos familiares en los cuales descansa su tranquilidad y que están sujetos “de amor, de mucho amor”, comenta. Una familia fuera de los moldes clásicos, y que permanece mucho mejor que otras unidas por la misma sangre pero escasas de ternura. Para Leonor el cariño familiar es la mayor bendición que recibe a diario. Su hija Rosita es su mayor orgullo y adoración. También habla de otro intenso lazo de amor que la tiene unida por años a su entrañable amiga Anita María y a su familia entera “que me adoptó. Ella y los suyos son mi familia también, dice con voz dulce y cristalina. El dolor de su cuerpo está punzando siempre en sus piernas, pero eso no logra borrarle la alegría de vivir. “Esos dolores son mi oración constante, y los ofrezco al Señor lo mismo que todas la alegría que la vida me ha ofrecido”, termina su relato.
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
Historia N° 2
La Sagrada Familia
Esa llamada a las cinco de la mañana del 7 de marzo de 2004, esa voz ominosa que jamás quiero volver a escuchar y que me avisó del accidente de mi hijo, marcó un antes y un después en mi vida, en nuestra vidas. Hacía seis años había muerto Manuel, padre de mis hijos, hombre al que además de amar, admiraba. Como ser humano, al igual que yo y que todos y todas, tuvo luces y sombras en su vida, pero como líder sindical y político Manuel Bustos fue de los mejores. Se fue, y quedamos mi amado hijo Manuel Francisco, mi princesa Andrea y mi mamá. Sentimos soledad, miedo y la precariedad en que se debaten las familias en las que el sostén se va sin dejar patrimonio ni herencia más que el recuerdo amoroso y el orgullo por un ejemplo de vida que pasó a formar
parte de la historia del país, una parte de la historia de Chile, oscura, pero a la vez épica, por los hombres y mujeres que con sus sueños e ideales de justicia lograron superar la noche de la dictadura militar. Sentimos la inseguridad económica, pero la cercanía y el cariño de mis hermanos se levantaron como un manto protector para mí, mis hijos y mi madre. Seguimos caminando, cuidándonos, protegiéndonos y amándonos. Manuelito acabó la secundaria, entró a la universidad y se esforzó por ayudar. Su primer sueldo lo gastó en puros regalos para mí, su hermana y la “güeli”. A mí me regaló un par de botas, que aún tengo y con las que me quiero ir cuando cierre mi paso por esta vida. Pero esa maldita llamada rompió ese círculo de amor lindo entre los
cuatro que seguíamos habitando en la casa que Manuel con tanto cariño buscó para nosotros, su familia. Esa llamada me hizo levantar, correr al hospital junto a Andreíta, con el credo en la boca: ¡”que esté bien Señor, que esté bien, que no sea nada; por favor, Señor, te lo suplico, que no sea nada”. Llegamos al hospital cuando recién lo estaban ingresando. Les había costado a los bomberos sacarlo del vehículo. Esperamos ¿cinco, diez, quince minutos? Sale un médico joven y pregunta: -¿Quiénes son los familiares de Manuel Francisco Bustos? –Yo -digo con angustia, junto a Andrea y Charito, su hermana mayor. -“Lamento tener que informarle que Manuel falleció”. -¡No! Mis piernas flaquearon, pero no caí. -¡Quiero verlo! Continúa >>
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
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-Señora no lo puedo impedir, pero no se lo recomiendo. Hasta el día de hoy me debato en la duda: ¿debí verlo (sólo divisé sus piernas en la camilla, fuertes, gruesas, firmes) con su amado rostro destrozado, o mejor sólo recordar su carita linda, su sonrisa, su dentadura perfecta? Jamás lo sabré. No grité, no me desmayé, no me tiré los cabellos, pero jamás he superado el dolor de no volver a verlo, de no sentirlo, de no poder acariciarlo. Era bello mi hijo, bello de físico y de alma. En ese frío y sucio hospital nuestras vidas volvieron a cambiar. Lloré, lloré, lloré, me abracé a mi hija de tan sólo 11 años en ese momento, y le dije: -¡Nos quedamos solas Andreíta, nos quedamos solas. -No,mamá -me contestó ese puntito frágil-. No estamos solas; están la abuelita, la tía Malva, el tío Gigi, el tío Darío. Y me abrazaba con fuerza, tomaba mi mano. Cuando regresé de dejar su cuerpo junto al de su padre, subí a mi pieza
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y veo el crucifijo que junto a Manuel compramos. Quise romperlo, quise gritar “¡te odio, maldito, me quitaste a mi hijo!”. Viví mucho tiempo renegando, odiando, con rabia, pero hubo un momento en que sentí que no podía seguir así. Antes oraba, iba a misa, no muy seguido, pero iba. Mas sentí que ya no podía más, y que necesitaba ayuda. Y la encontré en alguien de la familia, de mi familia. Al menos así siento al padre Alfonso Baeza. Sin sus palabras, sin su apoyo, sin su cariño, no habría podido salir de ese marasmo en el que me encontraba y con el cual afectaba a quienes me amaban. Han pasado casi siete años, y sí, no estamos solas. Estamos con la abuelita, con la tía Malva, el tío Gigi, el tío Darío y la tía Eva. Hemos vivido en una verdadera rueda de la fortuna: un día más o menos, otros bien, otros mal, pero siempre hemos sabido que “nos tenemos”, que si uno cae el otro lo levanta, y así sucesivamente. Pero mi familia no es sólo la de sangre, es también la de aquellos y aquellas que siempre
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
van a estar cuando el dolor, el miedo, la angustia nos acompañan. Tras la partida de mi ángel me diagnosticaron cáncer. Esperable cuando cada noche me dormía llorando y pensando “quiero morirme”. Junto a mi entrañable amiga Sonia recorrí el camino de saber que estaba enferma y preparar todo para mi operación sin que lo supieran mi mamá y Andrea antes de tiempo. Cuando me diagnosticaron volví a llorar, desesperadamente. Le dije a mi hijo: Perdóname porque no me puedo ir, no puedo dejar a la Andreita; perdóname, hijo, pero no me puedo morir; no todavía. ¿Por qué estoy aquí? Siento que tengo tareas. La primera, mi hija, por quien sigo luchando; porque siento que aún tengo algo que decir y hacer respecto a mi país, y porque todavía tenga ganas de levantarme cada mañana para compartir con quienes siempre han estado en los muchos momentos difíciles que la vida nos ha deparado. A mi manera yo también tengo una sagrada familia, mi familia.
Historia N° 3
Protegidos por el amor Las Navidades, el Año Nuevo, las vacaciones y los cumpleaños, se celebran en familia. Los quehaceres del hogar se comparten diariamente. Unos van de compras, otros cocinan, los demás limpian las habitaciones o riegan el jardín. Han aprendido a ser autónomos y desarrollar una vida en familia. ¿Qué la hace diferente a las demás? La diferencia la marcan sus ocho integrantes con una discapacidad por causa síquica, la mayoría con diagnóstico de esquizofrenia. Contrariamente a lo que estos pacientes enfrentaban en oscuros tiempos pretéritos, no están encerrados en un hospital siquiátrico, ni amarrados a una cama, o tras las rejas, como tuvieron a las personas con enfermedades mentales hasta hace medio siglo atrás. Viven en una amplia residencia en la comuna de Maipú, y forman parte de una completa red de Hogares Protegidos que existen en todo Chile - cien aproximadamente- dentro de una nueva dinámica de siquiatría comunitaria que comenzó a aplicarse en el país a comienzos de los ‘90. Carlos, Eduardo, Sandra, Matilde, Luis, Francisco, Carlos G., y Ricardo han conocido finalmente una manera de vivir dignamente, sintiéndose útiles, capaces de desarrollar alguna actividad manual y vivir en familia, creando lazos de afecto entre ellos y entre sus familiares y cercanos que se han organizado en la agrupación “Amigos de la Esperanza”.
Los recursos económicos para su subsistencia provienen del ministerio de Salud, y gracias a este vuelco en el enfoque del tratamiento comunitario han pasado de ser pacientes a personas, con sentido de pertenencia a una familia. “Vivo feliz aquí con mi familia” dicen Matilde y Francisco. Y cómo no, si en la navidad anterior fueron ellos quienes organizaron la cena, eligieron el menú, el postre, los regalos, armaron su árbol de pascua y cenaron en una amplia y colorida mesa junto a sus hermanos, familiares y amigos que son brazos del numeroso núcleo familiar. Sus actividades son supervisadas durante las 24 horas del día por monitoras, que han asumido el rol de “mamás” del grupo. Ellas suministran los medicamentos, los llevan a control médico al hospital, organizan la vida hogareña, entregan reglas de conducta, y los preparan para socializar: ven en grupo la TV, se ríen, comentan una noticia y son libres para dar rienda a sus más misteriosos diálogos. La protección allí dentro está basada en el amor, en el apoyo que entre todos se prodigan. Su integración social se ve cuando caminan por el vecindario como cualquiera de sus habitantes. Una alegría y dignidad que han alcanzado gracias al trabajo de los profesionales de la salud, técnicos y grupos solidarios que les han aportado a mejorar su calidad de vida y recuperar la confianza en sí mismos y en los demás. Continúa >>
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
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Historia N° 4
“Somos un proyecto de familia, y no renunciaremos a Dios”
Pablo (31) y Patricio (42) sienten que su punto de vista debe estar presente cuando el tema son los valores y el sentido de construir familia. Por ello y aunque les sorprende que TELAR, publicación de una congregación perteneciente a la Iglesia Católica, busque su historia, llegan puntuales a la entrevista y no eluden ninguna pregunta. Pablo es profesor de historia en un liceo técnico de Pudahuel, y tiene un postítulo en comunicación. Patricio es comunicador social con mención en diseño gráfico, y dirige su propia empresa de paisajismo. Hace un año siete meses que son pareja, y en enero próximo comenzarán a vivir juntos, en lo que definen como la consolidación de su proyecto de familia. Patricio viene de un matrimonio previo de ocho años, que buscó rescatar recurriendo incluso a terapia de pareja. Finalmente aceptó que “soy un hombre que se enamora de otros hombres –nos mira directo a los ojos-. Eso no me hace mejor o peor ser humano. Es un hecho de mi vida que hice saber a mis hermanos y amigos. Después de 32 años peleando conmigo mismo, elegí decirme y decir y
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vivir la verdad”. Hijo de un hogar tradicional y cristiano, Patricio cuenta que de niño fue monaguillo, y de joven, muy comprometido con su religión. “Ahora estoy desencantado. Desde que me separé, y más aun cuando asumí mi condición sexual, lo que siento y hago con mi vida se juzga como sucio, impuro, pecaminoso. Y yo no lo vivo así”. No descartan que una vez consolidados como pareja intenten adoptar un hijo: -Si tenemos esa oportunidad, podemos ofrecer hogar, seguridad y amor a niños que carecen de toda posibilidad de ejercer sus derechos –dice Pablo- No quiero renunciar a la paternidad ni me siento inhabilitado para ejercerla por ser homosexual. Mis padres tienen más de 30 años de matrimonio, vivieron el exilio y otras experiencias duras. Pero en mi hogar no faltó nunca cariño, protección, comprensión. De mi padre aprendí a jugarme por lo que creo, dar la cara y ser responsable de mis actos. Dice que esos valores lo han llevado a afrontar su condición homosexual públicamente y sumarse a las luchas de
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la causa gay en Chile: -Gané el respeto de mis alumnos, colegas y los padres y apoderados eligiendo no mentir, ocultar o disfrazar quién soy. Me esfuerzo por ser un profesor riguroso, trabajador y comprometido con mis alumnos. Hago mi trabajo con excelencia, y me relaciono desde la trasparencia y la dignidad. Y creo que al hacerlo ayudo a otros a reconocerse y respetarse en lo que son. Pablo siente que su fe en Dios le otorga “esperanza, armonía, contención, un soporte que ayuda a continuar cuando te sientes más débil”. Desde esa perspectiva se define católico. -No soy de los que van a misa –señalapara evitar el rechazo de que habla Pato. Pero rezo y voy a la iglesia, porque allí encuentro paz y me contacto con valores en los que fui formado y a los que no quiero renunciar”. Ambos saben que será difícil en Chile aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero la unión que quieren formar –dicen- la haremos con los valores de cualquier familia cristiana: “apoyo, cariño, alegría, lealtad mutua, sacrificio; en definitiva, amor”. t
Claretianos por el mundo Jorge Mella Urtubia, cmf. Presentamos una síntesis de algunas actividades de los misioneros esparcidos por el ancho mundo. Se termina un año, y es bueno conocer, recordar y celebrar.
Los superiores se reúnen En septiembre, en el pueblo de Colmenar Viejo, a unos cuantos kilómetros de Madrid, se reunieron superiores claretianos venidos de los más recónditos lugares del planeta, representantes de los países en donde está presente la congregación. Este encuentro pretendió “articular la acción de gobierno en la congregación para llevar a la práctica las prioridades marcadas por el Capítulo General y recogidas en el Plan de acción del Gobierno General”. Eso es lo que decía el superior mundial. Además, la reunión pretendía resaltar: la espiritualidad, la vida fraterna en comunidad y el sentido de pertenencia congregacional, los acen-
tos puestos por el Capítulo –nuestra máxima asamblea mundial- para nuestra actividad apostólica, la pastoral juvenil, la formación, los procesos en marcha para la reorganización congregacional, la economía y la fidelidad a nuestros compromisos personales y comunitarios en materia de pobreza, y la optimización de nuestros recursos. Ahora el desafío es articular esas reuniones, documentos y papeles en la vida cotidiana y en la realidad de cada país. Los claretianos estamos en más de 70 naciones, y en cada una deberíamos ser signo claro de la Buena Nueva de Jesús, además de saber priorizar y vivir lo “más urgente, oportuno y eficaz”, como decía el Padre Claret.
Africa, crecimiento y don del Espíritu Otra noticia, que nos llega desde Nigeria, África, es la reunión de los claretianos que viven en ese continente y se esfuerzan por ser coherentes con el Evangelio desde una mirada africana. Hace años, Europa era la potencia colonizadora del continente con varios beneficios para los pueblos, pero también con una sombra de muerte y destrucción…. La congregación llegó de la mano de los distintos imperios o en el momento clave del nacimiento de las jóvenes repúblicas. Ha sabido de guerras, revoluciones, hambre y corrupción, pero también de crecimiento numérico, vitalidad misionera y solidaridad internacional. Continúa >>
CLARETIANOS DEL MUNDO
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En esta Africa que aún no cuenta para los poderosos, que está olvidada por muchos, sin embargo el Espíritu sopla y sopla fuerte con numerosas vocaciones, con una Iglesia viva y alegre, con entusiasmo y agilidad, remarcando lo que se olvida a la iglesia instalada y poderosa: que el Espíritu sopla donde quiere y como quiere, y que el Reino de Dios surge desde abajo, desde los pobres y marginados. La choza convertida en capilla vibra con los cantos y la música de la Eucaristía, con los niños que corren junto al altar y con más de una cabra que se arrancó del corral cercano; “ruido de Dios” que dista mucho del helado mármol de las catedrales convertidas en museos en otras latitudes. Hasta hace pocos años el rostro de los CMF (sigla de los claretianos) era fundamentalmente el blanco de la península ibérica, y su acento, el español; hoy es moreno al sur de Río Grande, aceitunado en la India o negro en el África. Y no es sólo cuestión de color de piel o forma de hablar; es otra teología que se implanta, otra manera de ver el mundo y de ser iglesia. Bienvenido el cambio, bienvenido
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el crecimiento de la congregación en los países de la periferia.
Encuentro de responsables de la Pastoral Juvenil En Frankfurt, Alemania, se han reunido representantes de los diferentes países de Europa central donde se encuentran presentes los claretianos, para buscar puntos de encuentro en la pastoral juvenil y vocacional. La representación estuvo formada por Italia, Polonia, Francia, Alemania y Reino Unido. La idea ha sido conversar cómo hacer más significativa nuestra presencia entre los jóvenes. Es que el mundo juvenil es una de nuestras prioridades; estar en medio de ellos no sólo con la labor educativa, sino invitar a que surja el deseo de seguir a Cristo y de comprometerse con el Reino de Dios, ya sea como consagrado o laico. Los jóvenes, tarea apasionante y desafío constante, nos interpelan y cuestionan nuestra vida misionera, a veces acomodada y superflua, que con los años ha ido apagando el fuego
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de los tiempos mozos. Es tarea imperiosa reentusiasmarse cada claretiano en la dimensión misionera, no tener miedo de presentar la vida del misionero como un camino válido y tremendamente libre de vivir la vida por una causa radical. El desafío no es sólo para Europa, sino para cada una de nuestras comunidades. Dar lugar y espacio a los jóvenes, responsabilidades y comprender sus ritmos, es la tarea. Parroquias y colegios tienen trabajo por hacer, y no es poner gente de menor edad que copia la metodología añeja pero que da seguridad; es convertirse al Espíritu, siempre joven, que en medio de la inseguridad permite oxigenar la vida. Apostar por los jóvenes no sólo debería ser prioridad, sino que se transforma en un tema de supervivencia y de fidelidad a Jesucristo.
Voluntario para amar y servir La delegación claretiana de Antillas ha comenzado en Puerto Rico la etapa inicial del Proyecto “Voluntariado ”, con talleres de formación a los laicos que
han decidido ofrecer un año de sus vidas como misioneros desde Jimaní, República Dominicana, zona fronteriza con Haití. En el mes de julio se tuvieron estos talleres con la participación de tres jóvenes adultos, todos ellos profesionales, y una madre-abuela. Otros tres jóvenes adultos hondureños han confirmado también su participación con el grupo de Puerto Rico. Durante el resto del año se añadirían, para un mes de servicio, otros seglares claretianos de España. La comunidad claretiana de Jimaní, a través del P. Demuel Tavarez y del Hno. Isaac Espinal, han preparado la casa donde vivirán los voluntarios y desde donde podrán proyectar su servicio misionero, en favor de miles de damnificados del terremoto haitiano. PROMICLA (Procura Misionera Claretiana de Antillas), ha decidido apoyar económicamente el proyecto, gracias a generosos donativos recibidos para este fin. El 20 de agosto partió el primer grupo de voluntarios hacia Jimaní. Así nos llega la noticia desde el Caribe. Y acá ¿por qué no? ¿Acaso no
hay jóvenes que quieran entregar un tiempo para dar lo mejor de sí a otros, para ayudar a crecer y que eso mismo redunde en el desarrollo de sus propias vidas? ¿No existirán jóvenes con corazón generoso y CMF que realmente se “crean el cuento”? La solidaridad es más que el aporte para la Teletón o el Chile ayuda a Chile; o incluso que el levantar una mediagua…. Podríamos ir más allá. ¿Por qué no imitar esto bueno de Antillas y de otros lugares también en Chile? ¿Copiapó no sería lindo lugar, o Niebla? Sólo falta alguien que diga: ”¡si, yo quiero ir!”.
Camino a los altares El 1 de julio los servicios informativos del Vaticano publicaron la noticia: el Sumo Pontífice autorizaba a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el “Decreto sobre el martirio” concerniente a los mártires claretianos de Sigüenza y Fernán Caballero. Al mismo tiempo se publicó el “Decreto sobre las virtudes heroicas” de la claretiana Sierva de Dios María Teresa Albarracín.
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El Servicio de Información Vatcano señalaba que el Papa autorizó a promulgar los decretos concernientes a: “Martirio: -Siervos de Dios José María Ruiz Cano, Jesús Aníbal Gómez Gómez, Tomás Cordero Cordero y 13 compañeros de la Congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María; asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa en España en 1936…” Tener nuevos santos o beatos es mucho más que engrosar una estadística de gente en el cielo, o mandar a hacer imágenes para colocar en los templos. Significa decir con voz fuerte que hay un estilo de ser cristiano que vale la pena vivir hasta las últimas consecuencias; que nuestra familia produce gente de talante heroico, y que estamos invitados a dejar atrás la mediocridad para vivir en serio. Hoy vale la pena jugársela por la justicia y la paz, por la fe y la verdad, por la honestidad. Vale la pena ser signo de vida en medio de una cultura de muerte. Los santos son modelos, no gente espectacular, sino común y corriente que tomó en serio la vida. t
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Un nuevo Arzobispo para Santiago. Otro religioso como arzobispo de Santiago. Algo está afectando a la confianza que el Vaticano debiera tener con el clero propio de las diócesis. ¿Asunto de formación, de capacidad, de creatividad pastoral, de fidelidad? Es difícil saberlo. El clero secular tiene, sin duda alguna, presbíteros de formación seria, de capacidad normal, de creatividad interesante, y de más obsecuencia ante Roma que los religiosos. Sin embargo, si vemos solamente el mapa de América del Sur, la sede más importante de sus países las preside un religioso: un jesuita en Argentina, un franciscano en Ecuador, un salesiano en Uruguay, dos redentoristas uno en Paraguay y otro en Bolivia, un Opus Dei en Perú. Ahora otro salesiano en Santiago de Chile. A pesar de las congratulaciones, se trata de algo difícil de aceptar para el clero secular. Ciertamente que Ricardo Ezzati llega a la capital con méritos propios. Lo precede su fama de hombre amable, dialogante, de criterio más abierto que la mayoría de sus colegas en el episcopado, con experiencia de conducción respecto a las personas y de animación de estructuras pastorales. 30
Itinerario de un salesiano. El nuevo arzobispo de Santiago nació en Campiglia dei Berici (Vicenza, Italia), el 7 de Enero de 1942. A los diez y siete años llegó a Chile e ingresó al noviciado de los salesianos, ubicado entonces en Quilpué. Sus estudios los hizo en Chile, en Italia y en Francia, donde obtuvo el master en Pedagogía Religiosa, siendo además profesor de Estado titulado en la U. Católica de Valparaíso. Consagrado sacerdote en 1970, desarrolló actividades formativas y asumió responsabilidades al frente de colegios y de comunidades salesianas en Valdivia, Concepción y Santiago. Tras un período de seis años (1984-1990) como superior mayor de los salesianos en Chile, fue enviado al Vaticano como colaborador del arzobispo Francisco Javier Errázuriz quien estaba a cargo del “Ministerio” dedicado a la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. De entonces data su amistad leal con Errázuriz. En 1996 fue elegido obispo de Valdivia. Cinco años más tarde, el 2001, en una medida poco frecuente, Ezzati pasó de ser obispo residencial (Valdivia) a un simple colaborador del cardenal
NUEVO ARZOBISPO PARA SANTIAGO
Errázuriz, llegando a Santiago como obispo auxiliar. Pero como en la estantería eclesiástica no puede existir un obispo sin pueblo a quien guiar y santificar, Ezzatti pasó de ser pastor de la comunidad católica de Valdivia a ser pastor de Imperial, un obispado desaparecido hace cuatrocientos años antes, pero ejerciendo de hecho como colaborador de Errázuriz en Santiago. ¡Cosas del fundamentalismo católico! El año 2006 volvió a ser pastor en propiedad al ser elegido por el Papa como arzobispo de Concepción; para los que ven debajo del agua, esta nominación fue estratégica para colocarlo en la línea de sucesión de su gran amigo el arzobispo de Santiago que ahora ha terminado su servicio. Ese mismo año, Michelle Bachelet le concedió la nacionalidad chilena y lo invitó a ser parte del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación.
Los “pero” que nunca faltan.
Como todo aquel que tiene figuración en la cosa pública como la eclesial, Ezzati tambien tiene algunos detractores. El historiador Nelson Gallardo, en la página radioeme. cl lo identifica con el estilo más clásico de la política vaticana: “Ezzati es un hombre que no muestra nunca una posición clara frente a nada donde se interpele o exija una definición. Siempre actúa al amparo de las circunstancias, entrega la responsabilidad a otros y nunca se la juega por una opinión personal”- señala. Pero como el mismo historiador defiende en el mismo artículo que el nuncio apostólico Angelo Sodano se jugó por la defensa de los derechos humanos en Chile, su opinión no tiene consistencia alguna y queda a una altura muy enana. Casi nadie podría creerle. Es muy mayoritaria la opinión que Ezzati es un conciliador que sabe también tomar determinaciones. Si no fuera así no lo habrían buscado como mediador en los líos de los obreros forestales con las empresas que estrujan a la tierra y a los obreros, el papa Benedicto no lo hubiera designado interventor de los Legionarios de Cristo tras el escándalo de su equívoco fundador Marcial Maciel, ni los comuneros
mapuche lo hubieran aceptado como facilitador en sus entreveros con el gobierno chileno. Quizá su posición, cuando era obispo auxiliar de Santiago, ante las primeras denuncias contra el cura Karadima, pudieron ser más claras y comprometidas, pero al parecer no ha afectado a su prestigio de pastor.
En los años de la dictadura. Un buen parámetro para conocer la estatura ética de cualquier ciudadano es echar una mirada para saber dónde estuvieron en los años amargos de la dictadura. A Ricardo Ezzati el golpe militar lo encontró como director del colegio salesiano de Concepción y superior de los salesianos en esa ciudad. Tenía 31 años. El colegio salesiano estaba ubicado entre el regimiento Chacabuco y un pensionado de la combativa Universidad penquista: o sea, en el ojo del huracán. En una entrevista que le hizo el periodista y sacerdote Enrique Moreno Laval el año 2006, Ezzati recuerda: “Durante el primer semestre del 73 tratamos de no inmiscuirnos en toda la protesta que había y de mantener a los chiquillos en una cierta serenidad, aunque ellos habían creado una federación de estudiantes de colegios particulares, cuyo presidente estuvo después detenido varias semanas en la Isla Quiriquina. Varios salesianos fueron también molestados, como JeanBaptiste Béraud, un francés que trabajaba en Coronel, y Tadeo Pavicic, que estuvo detenido en el Estadio Municipal de Collao. Un día los militares retiraron un test valórico de nuestro Colegio, porque parecía peligroso”. En 1979 quien estuvo a punto de ser detenido, acusado de traición a la patria, era el mismo Ezzati, quien había patrocinado una serie de textos escolares de religión titulados “Ven y Verás”. Los textos, para la Ministra de Educación, Mónica Madariaga, estaban cargados de marxismo. La presentación del libro la había hecho el presidente de la Conferencia Episcopal, obispo José Manuel Santos. En perfecta lógica de guerra, según recordaría riendo años después el mismo Santos, tanto él como Ezzati deberían haber Continúa >>
NUEVO ARZOBISPO PARA SANTIAGO
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Un nuevo Arzobispo para Santiago
Viene de la pág. anterior>>
sido fusilados por alta traición. El asunto terminó solamente con las ediciones censuradas del libro considerado peligroso y dañino.
La experiencia de Concepción. La primera “esposa” y por lo tanto el amor primero de Ezzati fue la diócesis de Valdivia (El obispo lleva un anillo. Es el anillo del desposorio con la iglesia particular. El símbolo implica que ame de verdad a su diócesis. Que le sea fiel y no la abandone, ni desee otra. Que le haga profesión de fidelidad hasta el fin, según dice el teólogo José García Paredes). Sin embargo, su traslado a Concepción, un obispado mayor, representó para32Ezzati un desafío también mayor. En Valdivia había sucedido al obis-
po Alejandro Jiménez, un buen pastor que pese a sus debilidades dejó un obispado en franca recuperación. Allí había que continuar la misma línea y ampliarla a mejores horizontes. En Concepción era distinto. Se trataba de cambiar la línea pastoral ya que el anterior arzobispo, Antonio Moreno, había sido hombre de una tremenda integridad personal pero de una rigidez cerebral extraordinaria. En Concepción había que acercar nuevamente al presbiterio con su pastor, a confiar en los laicos, en recrear las comunidades de base, a quitar el miedo a la autoridad episcopal, a revertir el fondo y el estilo de la formación seminarística, a liberar de los corsés estrechos que encerraban la teología y la pastoral bajo la lupa del derecho canónico.
En la entrevista con Enrique Moreno ya citada, Ezzati esbozó los grandes principios de su servicio pastoral: “ Creo en el ejercicio circular de la autoridad del obispo. Es decir, creo que el Espíritu Santo está presente en todos los miembros de la Iglesia. En hombres y mujeres, en jóvenes y adultos, en presbíteros, en diáconos y en religiosos y religiosas. El obispo debe reconocer en todos ellos los dones del Espíritu y poner estos dones al servicio de la comunión. La Iglesia es una vocación de muchas vocaciones, en la que cada una de estas vocaciones expresa una dimensión del Evangelio. El obispo las acoge, las hace participar, las anima a la comunicación. Hay que fomentar la comunión sacerdotal. También la pastoral de conjunto, impulsar un tipo de pastoral de mucha integración. La formación de los laicos, algo fundamental en la Iglesia de hoy.”
Confianza y fe. Este es el hombre que llega ahora a Santiago como pastor. Los que tenemos fe veremos la mano de Dios detrás de todas las planificaciones, los aciertos e incluso las bofetedas al sentido común que se da en una comunidad como la iglesia que pretende ser una familia de hermanos: tanto secretismo, tanto misterio, tanto temor al Nuncio papal (ya que aún se tiene que tolerar este anacrónico y antievangélico servicio) para tratar de espaldas de todos, los asuntos que afectan a todos. El clericalismo en todo su esplendor y en toda su fealdad queda de manifiesto en estos nombramientos episcopales que el pueblo católico debe agradecer, tolerar y/o sufrir, según sea el caso. Confiamos que esta vez sea para agradecer. t
Agustín Cabré Rufatt. agustin@claretianos.cl