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ELDIVANDEFREUD – ESCRITOS DE ALFONSO LOBO AMAYA

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SESIÓN 12. Sobre la muerte Llegaron en silencio y se sentaron en silencio. Era una familia compuesta por el padre, la madre, dos adultos y una hija adolescente. Se veían tristes y en sus ojos la melancolía brillaba como gotas de rocío. El Maestro Aruna los miraba también en silencio. Era un diálogo de miradas hasta que el hombre, cabeza de familia que dijo llamarse Antonio, habló: Antonio: Hemos venido porque nos dijeron que nos INTERLUDIO. Ante puede ayudar. Hace unos días perdimos a nuestro hijo un auditorio atiborrado de en un accidente. Nos resulta difícil aceptar su muerte. gente, el sabio preguntó: Hemos buscado alivio en los consejos de la gente, en la “¿Estamos despiertos Biblia, en la oración, pero la verdad que el dolor sigue soñando que estamos ahí, metido en el pecho como una piraña carcomiéndolo dormidos o estamos a uno día y noche. ¿Por qué ¿ ¿Por qué? Nos dormidos soñando que preguntamos a cada momento. estamos Maestro Aruna. Pienso que han venido, no en busca de despiertos?”Nadie compasión porque la han recibido, en abundancia, de los contestó, silencio amigos, familiares y compañeros de trabajo. Yo no doy absoluto. Del fondo del compasión, pero si puedo aclarar las ideas sobre la salón una voz infantil muerte. Lo que en estos casos pesa son los conceptos cercenó el silencio: que se tienen sobre la muerte. Así que propongo una “Todos estamos soñando reflexión este aspecto. Dime como piensas y te diré y despertaremos cuando como sufres. Esa es la cuestión fundamental. Son los estemos muertos” conceptos los que causan el sufrimiento, no la muerte en (Microcuentos de si misma. Lobito) Antonio. ¿Y cómo es eso que uno sufre de acuerdo a como piensa? Maestro Aruna. Un niño no se arma lío con la muerte ni con los muertos ya que no tiene aún la cabeza rellena de conceptos religiosos o filosóficos sobre la muerte. El niño ve la muerte, o mejor al muerto, como algo natural. Ve al muerto con curiosidad y luego se pone a jugar. Pero el adulto, debido a los conceptos, sufre, se siente mal y muchas veces hasta se cree culpable. ¿Qué es exactamente lo que lamentas? Antonio. La muerte de mi muchacho tan joven que hubiera podido vivir más años… Maestro Aruna. (Interrumpiendo) No. Eso no es lo que lamentas. Si observas la cotidianidad verás que el ser humano vive dos tipos de experiencias: dolorosas y placenteras. Si las cuantificamos, la suma da más sufrimiento que placer, más dolor que gozo, Los placeres y las alegrías son pocas y efímeras; el dolor y el sufrimiento es más extenso y permanente


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Antonio: ¿Nos puede explicar mejor eso que está diciendo…? Maestro Aruna. Digo que si analizan sus vidas encontrarán que las experiencias de placer son pocas y cortas. Una alegría, producida por una buena noticia, dura uno o varios días y luego pasa. En cambio, una experiencia de sufrimiento, un gran desengaño, la pérdida de un ser querido o un profundo resentimiento, te duele todos los días y puede acompañarte por años. Por eso digo que las experiencias placenteras son de poca duración, en cambio las experiencias de sufrimiento pueden acompañarnos hasta el final de nuestras vidas. Entonces te preguntaría ¿Qué es exactamente lo que lamentas de la muerte de tu hijo? Si el muchacho, supongamos, hubiera vivido veinte años más: ¿De qué se perdió él? ¿Lamentas acaso las pocas experiencias placenteras y las muchas dolorosas que no pudo experimentar en esos años venideros? ¿O acaso, lo que te aflige son los placeres, alegrías y ventajas que no podrás recibir más de él? Porque al final, eso es lo que te hace sufrir. Lo que tenías planeado recibir de él, las expectativas que tenías de su futuro, lo que querías que fuera él, porque sino esperabas nada de él, no tienes porque sufrir. ¿Qué esperas de una persona desconocida en la calle que pasa por tu lado? ¡Nada! ¿Cierto? Y Si unas cuadras más arriba lo atropella un carro y muere, ¿cuánto sufrirías? Son las expectativas que tenías sobre tu hijo lo que en realidad te hacen sufrir. Si yo no espero nada de nadie, ¿en qué me puede afectar lo que hagan? Yo tengo que precisar que espero de los demás, llámese pareja, hijo, hermano, vecino, etc. ¿Cuales son mis expectativas respecto a ellos? Si no espero nada de nadie y no tengo expectativas ¿En qué me puede afectar lo que pase en este mundo de sueño? Antonio: Bueno, yo no había visto este asunto desde ese punto de vista, uno piensa en el sufrimiento de él. Maestro Aruna: ¿Cuál sufrimiento? Cuando has visto que un muerto sufra o se queje. Los muertos no saben lo que pasa a su alrededor. El estado de muerto es el mejor de todos los estados en que puede estar un ser humano. Ni siquiera tiene conciencia de estar muerto. Igual que el que nace no sabe que ha nacido, el que muere tampoco sabe que ha muerto. Cuando tú estás en sueño profundo ¿cuánto sufrimiento experimentas?.... ¡Ninguno!, porque en el sueño profundo no hay “alguien” experimentando ese estado. Lo mismo pasa con el muerto. Es un estado de paz total, cero placeres, cero sufrimientos, cero expectativas. Entonces, ¿por qué estar tristes cuando alguien está pasándola bien?. Así como el bebé, una vez fuera de la matriz, no sabe que ha nacido, igual pasa con el muerto que no sabe que ha muerto. ¿Sabes tú que estás en sueño profundo cuando estás en sueño profundo? Antonio: No, Maestro, por supuesto que no. Uno cuando está profundamente dormido no hay sufrimiento ni dolor ni placeres, ni mundo, no hay nada. Maestro Aruna. Bueno, entonces, si ese es el estado del muerto, ¿no debe uno alegrarse cuando el otro está bien? ¿Por qué llorar por alguien que se encuentra en el estado de no-sufrimiento? Una vez el cuerpo-mente muere se disuelve lo material, lo corporal, junto con el intelecto. Entonces ¿qué o quién, después de la muerte, tiene la experiencia del estado llamado cielo (cristianos) o nirvana (budistas) o paraíso (mulsumanes) o Vaikuntha (hinduistas)? Una vez disuelto el cuerpo material en sus elementos básicos y el intelecto (cuya base es el cerebro que se destruye en la cremación) ¿cómo podría haber experiencia después de la muerte? ¿Qué es lo que subsiste después de la muerte que podría tener experiencias? María Helena (la madre). Esta bien rezarle a los muertos. Maestro Aruna. ¡Por supuesto!, mi querida señora. Así como al bebé le encanta las canciones de cuna que les produce placer y tranquilidad, igual a los muertos les encantan las oraciones, las cuales los hacen sentir muy bien.


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Eugenia (la hija) Perdone, Maestro, y usted como sabe eso si nunca ha estado muerto. Maestro Aruna. Mira, hay dos formas de saber las cosas: por experiencia propia o escuchando la experiencia del otro. Si tú no conoces el mar, puedes enterarte de su existencia y sus bondades y de sus aguas saladas por la experiencia de quien conoce el mar y se ha bañado en él. Yo he tenido contacto con amigos y familiares muertos y esa información proviene de ellos. Rogelio (uno de los adultos que había permanecido callado todo el tiempo). Luego no dice usted que cuando uno muere todo se disuelve y no queda ni cuerpo, ni mente ni intelecto. ¿Cómo entonces hay alguien que registre experiencias? Maestro Aruna: La conciencia de existencia no se extingue enseguida. Igual que cuando nace el bebé requiere de un tiempo, que pueden ser años, para tomar conciencia de existencia, de la misma forma, el alma o conciencia de existencia subsiste después de la muerte un tiempo bajo la forma de cuerpo sutil o doble energético o cuerpo astral (que algunos ven y lo etiquetan como fantasma). La conciencia permanece hasta la extinción de la última partícula de esencia del cuerpo-alimento. Antuco. (El otro adulto). ¿Qué les sucede a las personas después que mueren? ¿A dónde van? Maestro Aruna. Les sucede de acuerdo a sus creencias. Cada cual se va para sus conceptos. El que tiene un túnel de luz en su mente allá va. El que cree en el Nirvana allá se dirige, y así de acuerdo a los conceptos religiosos de cada cual. Y aquellos que creen en Dios mueren apaciblemente y ven que Dios viene hacia ellos. Es decir, que todos los conceptos mentales que se mantienen, toman forma. Antonio. ¿Por qué teme uno a la experiencia de la muerte? Maestro Aruna. Lo que usted siente es el miedo a la muerte, experimenta el miedo a la

muerte, no a la experiencia de la muerte. Esto debe quedar bien claro. Uno no tiene verdaderamente la experiencia de la muerte. Del mismo modo que usted no ha tenido la experiencia del nacimiento, así no tiene tampoco la de la muerte. Usted tiene únicamente la experiencia del miedo. La muerte es reposo total. Tenemos la experiencia de la agonía no la de la muerte. Tememos a la forma como vamos a morir, de una cruel enfermedad. Así como tampoco tenemos la experiencia del sueño profundo. Cuando estamos en sueño profundo no hay nadie viviendo esa experiencia. De la muerte todo lo que podemos ver es un cadáver tendido ahí y observado desde aquí, pero a eso suceso rutinario no es la experiencia de la muerte. Ver a una pareja hacer el amor no nos da la experiencia del orgasmo. Antuco. ¿Quién o qué muere con la muerte? Maestro Aruna. En la muerte muere sólo el cuerpo, la vida no muere, la conciencia no muere, es como si se fundiera una bombilla y alguien pensara que la electricidad se murió. Muere lo que ha nacido, y lo que nació fue el cuerpo producto de un óvulo y de un espermatozoide y luego mantenido por la comida. Descubra en usted que es lo que nunca duerme y nunca se despierta y eso no muere. El espacio que está en la caja no muere cuando la caja se quema. Cada cual, de acuerdo a su condicionamiento religioso, creen que la muerte es esto o aquello. Los cristianos piensan que van a resucitar el Día del Juicio, los hinduistas que el cuerpo se desintegra y que el alma nace en otro cuerpo y los mulsumanes creen que después de la muerte el alma permanece encerrada en la tumba hasta la disolución del mundo De nuevo quedaron en silencio. Luego se pararon y, uno a uno, abrazó con cariño y gratitud al Maestro Aruna. En sus rostros se reflejaba una especie de alivio. Era el brillo en los ojos de la calma que produce la comprensión.

Alfonso Lobo Amaya

Diván de Freud 12  

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