Skip to main content

45 Foro Internacional de la Cineteca

Page 1


SECRETARIA DE CULTURA

SECRETARIA

Claudia Curiel de Icaza

SUBDIRECCIÓN DE PROGRAMACIÓN

Diana Gutiérrez Porras

Carolina Arellano Rojas

Mauricio Cervantes Silva

Jesús Brito Medina

Emilio Rivas González

Said Eduardo Valencia Maya

Rosalba Alvarado Pérez

Ivana Morales Negrete

Ana Laura Manzanilla García

Ivan Guillermo Cabañas Mata

Nirvana Castillo

SUBDIRECCIÓN DE DISTRIBUCIÓN

Alejandro Grande Bonilla

SUBDIRECCIÓN DE DIFUSIÓN

Alfredo Del Valle Martínez

Ana Rosales Gómez

Gloria Marian Salazar

Daniela Tamara Tapia Luna

Paola Parra Solorio

Karina L. Flores

Tania Fernanda Espinosa Gutierréz

Renata Orozco Rangel

Fernando Torres Belmont

Priscila Portuguez Hernández

Emmanuel Chávez Reyes

SUBDIRECCIÓN DE CIRCUITO CINETECA

Orianna Paz Esmoris

Lorena Cid Reyes

Daniel Pérez Figueroa

ABREVIATURAS

D: Dirección.

G: Guion.

A: Animación

F en C: Fotografía en color.

F en B/N: Fotografía en blanco y negro.

Dist: Distribución.

CP: Compañía productora.

PC: Procedencia de copia.

CINETECA NACIONAL

DIRECTORA GENERAL

Marina Stavenhagen

DIRECTOR DE DIFUSIÓN Y PROGRAMACIÓN

Nelson Carro Rodríguez

DIRECTOR DE ACERVOS

Carlos Edgar Torres Pérez

DIRECTOR DE ADMINISTRACIÓNY FINANZAS

Vicente Fernando Cázares Áviles

PROGRAMA DE MANO

COORDINACIÓN EDITORIAL

Gustavo E. Ramírez Carrasco

DISEÑO DE ARTE 45o FORO INTERNACIONAL DE CINE

Y DISEÑO EDITORAL

Aylin A. Ravelo Delgado

INVESTIGACIÓN Y APOYO EDITORIAL

Bianca Ashanti González

Israel Ruiz Arreola

Nadia Nava González

Lesli Pamela Gutiérrez Mora

Natalia Huerta Martínez

Este ciclo, como cada edición, despliega un mapa cinematográfico que sacude la convencionalidad siendo una ventana hacia las narrativas más arriesgadas del circuito internacional. Las cintas presentadas comparten la urgencia por romper los géneros tradicionales, con creadores que abandonan las fórmulas comerciales para evidenciar las fracturas de la realidad contemporánea, transitando entre el documental y la ficción.

La cotidianidad y la colectividad se observan desde distintas lupas; lo vemos en el misticismo de la cultura quechua con La hija cóndor, así como en Punku, cinta que destaca por mezclar diversos formatos audiovisuales. Por su parte, documentales personales como Fuck the Polis o Punto de fuga, al igual que el testimonio palestino de Con Hassan en Gaza, cuestionan la crueldad de la guerra junto con su deshumanización. En una línea más íntima, Siguiente vida se inspira en el libro tibetano de los

muertos para reflexionar desde la mirada de una familia cómo la muerte no es un fin absoluto. Manuel Embalse, del colectivo Antes Muerto Cine, entrega un ensayo visual sobre la basura electrónica en Las ruinas nuevas, abriendo paso al bucle surrealista que cierra a la perfección con Emergency Exit; no sin antes explorar la memoria fílmica a través del rescate de material de gran relevancia contextual en El inicio de la animación mexicana y el clásico Soy Cuba, obra elogiada por sus planos secuencia y su narrativa poética.

De esta forma, Cineteca Nacional elabora un registro completo y complejo sobre los intereses cinematográficos en diversas latitudes, mostrando también el crisol de posibilidades que se oculta en la experimentación audiovisual. Un recorrido imprescindible para recordar que, en el cine, el fondo y la forma importan por igual.

Cineteca Nacional

El inicio de la animación mexicana 1935 -1938

México, 2026, 75 min.

Paco Perico en premiere, 1935, 9 min

La vida de las abejas, 1937, 9 min. Una noche de posada, 1937, 11 min

Los cinco cabritos y el lobo, 1937, 8 min Chema y Juana en el tesoro de Moctezuma, 1938, 8 min

D: Alfonso Vergara Andrade. The Cockroach, 1937, 11 min

D: Carlos Sandoval. Dist: TQM Films.

El origen de la animación mexicana regresa al cine con la restauración de seis cortometrajes del pionero estudio AVA y un material documental sobre su recuperación. Desde la divertida persecución de Paco Perico en premiere (1935) para defender a su compañera Catita, hasta el encanto invernal y tradicional en Una noche de posada (1937) y las detalladas comunidades de insectos en La vida de las abejas (1937) y The Cockroach (1937), cada pieza destaca por la creatividad, imaginación y paciencia con la que fue creada. Una joya histórica recuperada para la memoria fílmica, resultado de la colaboración de IMCINE con el Laboratorio de Restauración Digital Elena Sánchez Valenzuela de la Cineteca Nacional.

Alfonso Vergara Andrade México

«El rescate de estas obras fue posible gracias al proyecto impulsado por el Programa de Fomento al Cine Mexicano (FOCINE), en colaboración con el Laboratorio de Restauración Digital Elena Sánchez Valenzuela de la Cineteca Nacional, en el que se digitalizaron y restauraron seis cortometrajes realizados por AVA».

ecos de Betty Boop, cuya presencia demuestra cómo AVA tomaba influencias extranjeras para incorporarlas con estilo propio.

La vida de las abejas y The Cockroach revelan otra de las grandes virtudes del estudio: su capacidad para construir mundos completos a partir de lo cotidiano. La primera transforma la organización de una colmena en una reflexión sobre el trabajo colectivo a través de un zángano. La segunda, su único cortometraje a color, tiene como protagonista a una cucarachita trabajadora que quiere divertirse y una ciudad de insectos que buscan abrir un bote de leche.

La historia de la animación mexicana se ha construido entre ausencias. A diferencia de otras industrias que lograron preservar gran parte de su patrimonio, sus primeros años permanecen marcados por obras desaparecidas y escasos registros documentales. Aunque el cortometraje Mi sueño (1915) suele considerarse el punto de partida de la animación nacional, la pérdida de la cinta ha dejado incertidumbre sobre su realización.

El panorama cambiaría con Alfonso Vergara Andrade, un otorrinolaringólogo que invirtió su propio patrimonio para fundar AVA en 1934, el primer estudio formal de animación en México. El médico publicó un anuncio en el periódico convocando a dibujantes y animadores, incluso si no contaban con experiencia previa. En la azotea de su consultorio, reunió cerca de 300 colaboradores que compartían la misma inquietud de descubrir cómo darle vida al dibujo. Sin una escuela de animación que guiara su proceso, los integrantes del estudio aprendieron mediante la observación y la experimentación. Estudiaron cuadro por cuadro las producciones estadounidenses para comprender los secretos detrás del movimiento.

Paco Perico en premiere fue el comienzo. La llegada del personaje en limusina al estreno de su propia película, acompañado por figuras de la época como Agustín Lara y su peculiar perro con forma de piano, imagina un mundo donde los seres animados podían formar parte de la cultura del país. En este cortometraje también presentan a Catita, una periquita con

Una noche de posada es quizá el momento donde el estudio encuentra con mayor claridad una voz mexicana al convertir una tradición nacional en parte de su universo fantástico, donde un árbol y la luna se abrigan del invierno, los pavos toman un baño antes de la fiesta y los personajes se reúnen para cantar la letanía y pegarle a la piñata.

Por último, Chema y Juana en el tesoro de Moctezuma, representa la consolidación de esa búsqueda. Sus protagonistas, un charro y su pareja, quienes también fueron la imagen publicitaria de la marca Sal de Uvas Picot, tienen una aventura en Teotihuacán que se ve interrumpida por espectros.

AVA cerró sus puertas en 1939 debido a la falta de recursos. Con la desaparición del estudio también comenzó un largo periodo de silencio para sus trabajos. Aquellas imágenes que habían representado el primer intento quedaron durante décadas fuera de circulación. El rescate de estas obras fue posible gracias al proyecto impulsado por el Programa de Fomento al Cine Mexicano (FOCINE), en colaboración con el Laboratorio de Restauración Digital Elena Sánchez Valenzuela de la Cineteca Nacional, en el que se digitalizaron y restauraron seis cortometrajes realizados por AVA. Este proyecto representa un acto de memoria cinematográfica, cada fotograma recuperado significa una victoria frente al olvido, las imágenes que vuelven a la pantalla permiten reencontrarse con los artistas que imaginaron la posibilidad de hacer animación en México.

Lesli Pamela Gutiérrez Mora Ciudad de México, 21 de julio de 2026

Soy Cuba

Unión Soviética-Cuba, 1964, 141 min.

D: Mijaíl Kalatózov. G: Enrique Pineda Barnet, Yevgeny Yevtushenko. F en B/N: Serguéi Urusevski. M: Carlos Fariñas. E: Nina Glagoleva. Con: Luz María Collazo, Jean Bouise, Sergio Corrieri, José Gallardo, Raúl García Aparicio, Salvador Wood. Prod: Miguel Mendoza y Simón Mariajin. CP: Mosfilm, Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Dist: ICAIC.

Un hito del cine político y una de las películas visualmente más deslumbrantes de la historia de Cuba, este legendario himno a la revolución resplandece como un sueño febril de rebelión. Fruto de la colaboración entre las industrias cinematográficas cubana y soviética, Soy Cuba, dirigida por Mijaíl Kalatózov, se despliega en cuatro explosivas viñetas que capturan la vida en la isla al borde de la transformación, mientras la aplastante explotación económica y la desigualdad dan paso a un levantamiento armado. Alabada posteriormente por cineastas como Martin Scorsese y Francis Ford Coppola, su vanguardista propuesta formal y sus complejos planos secuencia retratan de cerca la lucha de la Cuba de 1959.

PREMIOS Y FESTIVALES

Mijaíl Kalatózov Tifilis, Georgia

2003 Selección Oficial en la sección de clásicos de Cannes. Festival de Cannes. Francia. 1995 Premio de Archivo. Sociedad Nacional de Críticos de Cine. Estados Unidos. 1993 Selección Oficial en la sección de Presentación Especial de Archivo. Festival Internacional de Cine de San Francisco. Estados Unidos.

«Estrenada en 1964 y dirigida por Mijaíl Kalatózov, Soy Cuba corroboró la alianza entre Moscú y La Habana en plena Guerra Fría. A través de cuatro episodios, la película retrata a distintos sectores bajo el régimen de Fulgencio Batista, y presenta la Revolución como una respuesta histórica inevitable».

Una revolución para narrar una Revolución

Al adentrarnos en el análisis de una imagen, diferentes fuerzas entran en tensión, especialmente dos: la objetividad y la representación. La primera suele aceptarse sin trámite; asumimos la realidad y, en su caso, la veracidad de lo que aparece en pantalla. La segunda admite poesía, significados; habla de ideas y de cómo se construyen visualmente. Sin embargo, estas esferas no siempre están separadas; hay momentos en que se confunden: la objetividad refleja la poesía y la representación revela las condiciones materiales de un pueblo. Estrenada en 1964 y dirigida por Mijaíl Kalatózov, Soy Cuba corroboró la alianza entre Moscú y La Habana en plena Guerra Fría. A través de cuatro episodios, la película retrata a distintos sectores bajo el régimen de Fulgencio Batista, y presenta la Revolución como una respuesta histórica inevitable. Sin embargo, más que registrar un hecho, construyó la imagen que el bloque socialista buscaba para la Revolución cubana, aunque sin considerar que el peso de la mirada extranjera iba a causar el desagrado del público local. Algo parecido ocurre en ¡Que viva México! (1931), de Eisenstein, o en Diez días que estremecieron al mundo de John Reed. En este caso, la isla es descrita, al mismo tiempo, como real y mítica: un territorio de contrastes donde conviven miseria y belleza, sensualidad y sufrimiento. No resulta extraño leer la película como una exposición de motivos, donde debía denunciarse la pobreza, la explotación y la influencia estadounidense, con los marines, la Coca-Cola y la United Fruit Company.

Sin embargo, reducir Soy Cuba a propaganda sería empobrecerla. Su importancia histórica se debe, sobre todo, a la audacia de su lenguaje cinematográfico. La elección de Kalatózov no fue casual: llegaba con el prestigio internacional de Cuando pasan las cigüeñas (1957), realizada junto al fotógrafo Serguéi Urusevski, y antes había dirigido Sal para Svanetia (1930), con su gran potencia visual. En Soy Cuba, una realidad social se transforma en una experiencia visual inclasificable: el territorio se convierte en personaje y parece contemplarse a sí mismo desde una altura imposible para cualquier humano. Urusevski convirtió el encargo político en una aventura formal. Los planos secuencia, el gran angular y los desplazamientos de cámara convierten cada escena en una hazaña técnica. La inmersión es tal que la propia imagen termina por convertirse en protagonista.

Pero si la forma reside en la fotografía, el fondo fue construido con poesía. Su arquitecto fue Yevgueni Yevtushenko. El poeta soviético, coautor del guion, aportó una sensibilidad perceptible en la estructura, la voz narrativa y la tendencia a transformar elementos concretos —la piel, las multitudes, la altura, o la caña de azúcar— en metáforas visuales. Gracias a esa influencia, la película logró superar parcialmente su condición propagandística para convertirse en fundamento del cine realmente cubano y en una expresión auténtica de la poesía cinematográfica. Según diversos testimonios, Yevtushenko y el coguionista Enrique Pineda Barnet recorrieron Cuba para reunir material. De ahí surgieron la estructura episódica y la voz poética que habla en nombre de la isla. Su influencia se percibe menos en la trama que en la atmósfera. Sobre este experimento feroz y la epopeya de su realización existe Soy Cuba: El mamut siberiano (2005), documental de Vicente Ferraz que funciona como un elogio de aquella revolución visual.

Jorge Betanzos Cineteca Nacional Ciudad de México, 21 de julio de 2026

Convivir

Cohabiter, Quebec, 2024, 75 min.

D y G: Halima Elkhatabi. F en C: Josué Bertolino. M: Timo Vossenkaul y Stephanie Hamelin Tomala. E: Yousra Benziane. Prod: Nathalie Cloutier. CP: Office national du film du Canada. Dist: Quebecine MX.

Convivir sigue a un grupo de habitantes en Montreal durante el proceso de selección de un compañero de apartamento (roomie). Mediante distintas entrevistas, este documental explora cómo una elección aparentemente simple podría transformar por completo la cotidianidad, convirtiendo las interacciones en un ejercicio de negociación, compatibilidad y autoconocimiento. Con humor y sensibilidad, la directora

Halima Elkhatabi muestra las expectativas de estos encuentros y las distintas formas de imaginar un hogar bajo la presión de un mercado inmobiliario complejo. Éste es un vistazo cercano a la convivencia colectiva que explora la vulnerabilidad, los límites personales y el deseo de conectar con otros.

PREMIOS Y FESTIVALES

Halima Elkhatabi Montreal, Canadá

2025 Selección Oficial en la sección (Co)existing. Tempo Documentary Festival. Suecia. 2024 Selección Oficial en Competencia TIFF Docs. Festival Internacional de Cine de Toronto. Canadá. | Selección Oficial de Largometraje Documental. Festival Internacional de Cine de Vancouver. Canadá.

«Convivir evita construir un discurso moralizante [...] En cambio, permite que sean los propios involucrados quienes expresen sus inquietudes, expectativas y temores. Esta decisión otorga autenticidad [...] y expone que coexistir no consiste exclusivamente en dividir gastos, sino también en negociar [...] formas de entender la vida cotidiana».

Convivir, de la directora Halima Elkhatabi, nos invita a reflexionar acerca de una experiencia común en las grandes ciudades: cohabitar con una persona desconocida. Mediante un enfoque visualmente amable y un sutil sentido del humor, vemos a diferentes habitantes de Montreal sincerándose en diversas entrevistas para encontrar un lugar de residencia que, con suerte, vendrá acompañado de un roomie con buenos valores y gustos afines. El tratamiento visual que la cineasta da a los espacios domésticos resulta valioso. Los planos medios de habitaciones, cocinas y salas no son únicamente recursos estéticos, sino una representación de la identidad de quienes los habitan. Las pinturas en la pared, los discos regados en las habitaciones, los imanes del refrigerador y cada objeto que se muestra en pantalla reflejan la historia de los participantes y sus distintas formas de vivir. La casa deja de ser un inmueble y se convierte en un lugar simbólico donde se tejen redes de seguridad y pertenencia. Desde esta perspectiva, resulta comprensible que elegir con quién compartir entorno sea una decisión profundamente significativa. Convivir evita construir un discurso moralizante o presentar respuestas definitivas. En cambio, permite que sean los propies involucrades quienes expresen sus inquietudes, expectativas y temores. Esta decisión otorga autenticidad al documental y expone que coexistir no consiste exclusivamente en dividir gastos, sino también en negociar valo -

res, límites y formas de entender la vida cotidiana. Así, Elkhatabi muestra que las relaciones interpersonales son un ejercicio permanente de comunicación y adaptación, algo que frecuentemente subestimamos. El filme desarrolla ideas que permiten cuestionarnos hasta qué punto alguien tiene la disposición de mostrarse sin filtro. Durante las entrevistas, el elenco revela aspectos de su personalidad, hábitos e incluso experiencias personales con el propósito de resaltar alguna compatibilidad con un posible compañere. Sin embargo, surge una inevitable pregunta: ¿qué parte de nosotres decidimos ocultar? El deseo de ser aceptades podría provocar que se administre cuidadosamente la información que brindamos, construyendo una versión que consideramos más atractiva para quien la evalúa.

Con lo anterior, resulta oportuno reflexionar acerca del papel que juegan las redes sociales. Aunque el documental sólo menciona a TikTok, el problema trasciende. En la película vemos a una mujer joven, blanca, de cabello rubio, con requerimientos más severos y quien busca que alguien se adapte por completo a sus rutinas y hábitos. Esto es un claro ejemplo de cómo la constante exposición a modelos de vida “perfectos” genera en nosotres expectativas poco realistas, lo que a su vez reduce la tolerancia y dificulta construir una relación honesta. Resulta imposible encontrar coinquilinos sin defectos ni conflictos, y coexistir implica buscar acuerdos que beneficien a todas las partes.

Halima Elkhatabi logra que este documental convierta una experiencia ordinaria en una reflexión universal sobre la condición humana, cuestionando cómo construimos confianza, cómo enfrentamos la vulnerabilidad y qué implica realmente cohabitar con alguien más. En una época marcada por el individualismo y la precarización de la vivienda, esta obra recuerda que relacionarse exige empatía, honestidad y disposición para reconocer la humanidad del otro.

Natalia Huerta Martínez Ciudad de México, 22 de julio de 2026

La hija cóndor

Bolivia-Perú-Uruguay, 2025, 109 min.

D y G: Álvaro Olmos Torrico. F en C: Nicolás Wong Díaz. M: Cergio Prudencio, Marcelo Guerrero. E: Álvaro Olmos Torrico, Irene Cajías. Con: María Magdalena Sanizo, Marisol Vallejos Montaño, Nelly Huayta. Prod: Álvaro Olmos Torrico, Cecilia Sueiro Mosquera, Diego Sarmiento Pagán, Federico Moreira. CP: Empatía Cinema, Ayara Producciones, La Mayor Cine. Dist: Alfhaville Cinema.

Clara, una adolescente quechua, sueña con convertirse en una estrella de música folclórica en la gran ciudad. Ana, su madre adoptiva, le ha enseñado los antiguos cantos para guiar a las mujeres en el parto, los cuales son transmitidos por tradición. Influenciada por una amiga, Clara decide marcharse a la ciudad. Para reestablecer el equilibrio del pueblo, Ana emprende una búsqueda para traer a su hija de regreso. Con un ritmo contemplativo y honestidad narrativa acerca de la cultura quechua, La hija cóndor permite sumergirse en la vida cotidiana al pie de los Andes, explorando los dilemas de la identidad y el constante choque entre la tradición comunitaria y la modernidad urbana.

PREMIOS Y FESTIVALES

Álvaro Olmos Torrico Bolivia

2026 Premio Kinolatino a la Mejor Película. Festival Kinolatino. Bélgica. | Premio a Mejor Música (Cergio Prudencio y Marcelo Guerrero), Premio a Mejor Actuación Femenina de Reparto (María Magdalena Sanizo). Festival de Málaga. España.

«La hija cóndor, dirigida por Álvaro Olmos Torrico, retrata la fractura que existe en las comunidades indígenas por la migración a la ciudad. Los jóvenes están llenos de curiosidad por lo moderno, mientras los adultos luchan por seguir manteniendo vivas sus costumbres y tradiciones, rechazando por completo todo lo que pueda venir de afuera».

El machismo que rodea a la comunidad de algún modo también dictamina sus normas. Los ancianos son los líderes y ejecutan las reglas con mano dura. Esto también separa a los jóvenes de sus raíces, pues ellos creen que hay formas no tan drásticas de liderar a su pueblo. La dinámica de castigos y penitencias ocasiona que las nuevas generaciones busquen nuevos caminos.

En los lejanos A ndes bolivianos se encuentra una pequeña comunidad quechua donde la herencia pesa y la modernidad atrae a los jóvenes como una luz incandescente. Es en este paisaje y en este contexto, lleno de contrastes y dicotomías, donde se encuentra Clara, una joven quechua que está aprendiendo el arte sagrado de la partería, al tiempo que busca su lugar en el mundo e intenta hallar su propio destino.

Clara apoya a Ana, su madre adoptiva, con los chequeos y los partos, pues entona cantos tradicionales que ayudan a llenar el ambiente de paz y armonía. La joven, a pesar de respetar y asistir durante las ceremonias con gusto, sueña con ser una cantante de música cochabambina. Un anhelo que se ve frenado tanto por Ana, como por la comunidad en general.

La hija cóndor, dirigida por Álvaro Olmos Torrico, retrata la fractura que existe en las comunidades indígenas por la migración a la ciudad. Los jóvenes están llenos de curiosidad por lo moderno, mientras los adultos luchan por seguir manteniendo vivas sus costumbres y tradiciones, rechazando por completo todo lo que pueda venir de afuera. Dentro de la comunidad la colectividad se antepone sobre la individualidad y todos creen tener derecho sobre la vida del otro. Además, los roles de género están muy marcados por un machismo latente que en ocaciones orilla a las madres a tener preferencia sobre un hijo en lugar de una hija.

Nicolás Wong Díaz, director de fotografía, logra capturar y contrastar tanto la belleza del campo como la de la ciudad. En las tomas del campo, retrata la magia de la naturaleza con planos abiertos, aprovechando al máximo la luz natural y los delicados claroscuros que brinda. Mientras que en las tomas de la ciudad, se enfoca en el movimiento, en el ajetreo y en los colores de las luces neón que decoran la vida nocturna.

La magia que habita en los paisajes y las montañas de los Andes determina el rumbo de la comunidad, es por eso que cuando hay un desequilibrio en ella, se ve reflejado en daños hacia el ganado y la siembra. La historia es lenta, tranquila y contemplativa, lo que permite al espectador apreciar cada detalle, desde la parte narrativa hasta la parte técnica.

Este filme propone una reflexión sobre la pertenencia, la memoria colectiva y la tensión entre tradición y modernidad en el mundo andino. Los jóvenes quechuas desean tener libertad y poder experimentar la vida de manera individual, los adultos quieren imponer las formas antiguas porque eso es lo que han conocido durante toda su vida.

La tradición se muestra no sólo como un conjunto de reglas y normas, sino también como una manera de mantener viva la cosmovisión de la comunidad. La partería, un saber ancestral transmitido de generación en generación, guarda una estrecha relación con esta parte de la tradición, pues es una extensión de la naturaleza y una forma de estar conectados con la Pachamama, como los quechuas la llaman.

La hija cóndor se alza como un largometraje que logra retratar las problemáticas de la comunidad andina sin dejar de lado las tradiciones que rodean la historia, dando foco tanto a las viejas voces como a las nuevas.

Fernanda Espinosa Gutiérrez Cineteca Nacional Ciudad de México, 23 de julio de 2026

Un techo sin cielo

México, 2025, 90 min.

D, G, F en C, E y Prod: Diego Hernández. Con: Diego Hernández, Lizbeth Félix, Graciela Rodríguez, Sandra Muñoz, Luna. CP: Días Libres. Dist: Latinoamericana.

Después de abrir una caja de zapatos, Diego comienza a sentir un severo cansancio que lo lleva a quedarse dormido en todo momento. Al mismo tiempo, su amiga Liz padece de un insomnio misterioso mientras desarrolla una puesta en escena. Diego buscará diversas soluciones a su problema, desde un médico hasta un coach motivacional, para terminar con una reveladora lectura de tarot. El director tijuanense Diego Hernández dirige, escribe, fotografía, edita, produce y actúa una obra de autoficción que se nutre de su propia cotidianidad y entorno doméstico. Un techo sin cielo es una obra sencilla pero profundamente íntima sobre los espacios que habitamos y el duelo frente a la pérdida de un ser querido.

PREMIOS Y FESTIVALES

Diego Hernández Tijuana, México

2025 Puma de Plata Ahora México a la Mejor Película y Mención Especial Jurado Fósforo. ficunam, Festival Internacional de Cine unam. México. | Premio al Enfoque Original. Festival Internacional de Cine Documental Jihlava. Chequia. | Selección Oficial Largometraje. Festival Internacional de Cine de Valdivia. Chile.

«Al retratar

y reinterpretar el espacio que habita dentro de este sencillo, pero profundísimo dispositivo cinematográfico, el director consigue afrontar un duelo pendiente y terminar de construir simbólicamente un hogar que quedó a medias».

Liz sufre de un insomnio misterioso mientras debe trabajar en una puesta en escena para la escuela. Las formas en que Diego busca remediar su situación van desde doctores y coaches motivacionales, hasta sesiones de lectura de tarot.

“Hacer cine con lo que se tiene”. Así tituló el realizador tijuanense Diego Hernández un taller que impartió durante un festival de cine. Me robo su frase (después de haberla encontrado stalkeando su Instagram) porque verdaderamente resume la filosofía detrás de cada uno de sus proyectos emprendidos hasta el momento. Cuatro largometrajes en los que se nota el impulso por hacer cine con lo más cercano que tenga a la mano y que, por lo general, son una cámara, su casa, su familia, sus amigos y algún suceso de la vida cotidiana en Tijuana. Todos ellos elementos suficientes para imaginar ficciones asentadas en un naturalismo documental que se nutre de la vida personal y entorno del director. Su cine enaltece la etiqueta “independiente” porque desde su sencillez y austeridad demuestra una capacidad creativa muy ingeniosa y, especialmente, identificable con los espectadores mexicanos. Después de Los fundadores, Agua caliente y El mirador, su más reciente película, Un techo sin cielo, sigue su línea creativa convirtiéndose en su trabajo más personal hasta el momento.

Diego Hernández es un todólogo. Una vez más dirige, escribe, fotografía, edita, produce y actúa su nueva película. En Un techo sin cielo vemos una versión ficticia de sí mismo, pero arraigada en un suceso canónico de su pasado familiar. Después de abrir una caja de zapatos llena de recuerdos, Diego comienza a sentir mucho sueño quedándose dormido en todo momento. Por su parte, su amiga

La película está conformada por viñetas cotidianas que se desarrollan casi siempre dentro del espacio doméstico con un ritmo sosegado, salpicadas con toques de humor absurdo. Las escenas son acompañadas de viejas fotos familiares, tomas recurrentes de cielos e insertos de objetos y rincones de la casa. Fragmentos del día a día hilvanados sutilmente con disolvencias, siestas y nubes. Mientras tanto, se despliega un juego sonoro en el que se escuchan conversaciones en off separadas de lo que vemos en pantalla. El efecto final es el de una película que se va formando poco a poco, como los ladrillos de una pared. Y es que precisamente, la arquitectura es uno de los ejes centrales de la película. Se encuentra en esas imágenes de tabiques y varillas que hablan de una construcción inacabada; está en esas caóticas postales urbanas de la frontera; se escucha en los ecos oníricos de una maquinaria de construcción y, más específicamente, se manifiesta en el plano arquitectónico de la casa de Diego escondido en una vieja cartera.

La película está dedicada a Cornelio Hernández, el padre fallecido del director. Su ausencia deambula apareciendo de forma abstracta en los sueños de Diego, de forma mística en la carta del Rey de Oros y de forma física en cada muro de la casa. Al retratar y reinterpretar el espacio que habita dentro de este sencillo, pero profundísimo dispositivo cinematográfico, el director consigue afrontar un duelo pendiente y terminar de construir simbólicamente un hogar que quedó a medias. Tanto la obra escénica que Liz monta dentro de la ficción como la película en sí misma, le permiten a Diego convertir esas paredes grisáceas en un lienzo donde puede reconciliarse con su presente. Un techo sin cielo nos enseña cómo los espacios que habitamos nos hablan para contarnos nuestra propia historia.

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 14 de julio de 2026

Emergency Exit

España, 2025, 96 min.

D: Lluís Miñarro. G: Angels Oliva, Lluís Miñarro. F en C: Jimmy Gimferrer. M: Anahit Simonian. E: Diana Toucedo. Con: Francesc Orella, Oriol Pla Solina, Emma Suárez, Marisa Paredes, Albert Pla, Gonzalo Cunill, Aida Folch, Arielle Dombasle, Myriam Meziérès, Naomi Kawase, Jhonattan Burjack. Prod: Luis Miñarro, José Alayón. CP: El Viaje Films. Dist: Piano.

Esta road movie narra la historia de una actriz que examina su carrera, una antropóloga confundida y dos divas legendarias que viajan con otros extraños abordo del autobús número 8, del cual no parece que puedan bajar fácilmente. Así, a través de paisajes irreales, iniciarán un viaje fronterizo entre la vida y la muerte, el sueño y la realidad mágica, en el que lo fenomenológico no es una realidad cerrada. Con ecos del surrealismo de Luis Buñuel, Emergency Exit, la última película de Marisa Paredes, marca el regreso como director de Lluís Miñarro, quien desarrolla un universo personal que nos invita a adentrarnos en los pliegues más profundos de la memoria, los sueños y los secretos que nos habitan.

PREMIOS Y FESTIVALES

Lluís Miñarro

Barcelona

2025 Selección Oficial sección Albar. Festival Internacional de Cine de Gijón. España. | Selección Oficial sección Rebeldes con Causa. Tallin Black Nights Film Festival. Estonia. | Selección Oficial. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Argentina.

«Como una canción compuesta por líricas aparentemente inconexas y tonalidades cuyas frecuencias encuentran armonía precisamente en su disparidad, Emergency Exit propone un ritmo narrativo que renuncia a la progresión lineal». *

espacio suspendido en el tiempo, donde tienen cabida toda clase de fabulaciones y expresiones oníricas sobre la vida y la muerte.

Emergency Exit examina el vaivén entre Eros y Tánatos como representaciones de dos impulsos fundamentales del ser humano, interesándose por la complejidad de ambos. Miñarro observa y asume riesgos para retratarlos, optando por reducir la densidad conceptual de estas fuerzas mediante la construcción de secuencias caracterizadas por una radical ligereza que se acerca al juego. Un juego que, además, recurre con frecuencia al humor y a la improvisación.

Pensar la vida en relación con la muerte es trazar una línea imaginaria entre dos acontecimientos inevitables en la existencia humana. Una línea continua, sin cortes, pero atravesada por las curvaturas de las experiencias que dan forma al ego y a la conciencia. Una línea que se convierte en un camino recorrido de manera individual, pero nutrido por la riqueza que dejan los encuentros con el Otro.

Todas las vidas son caminos transitables hacia un mismo destino: la muerte. Esta certeza-sentencia interpela a Lluís Miñarro e inspira la posibilidad de crear, en Emergency Exit, una road movie ilusoria que reúne, en un autobús de rumbo incierto, a un heterogéneo grupo de pasajeros, entre ellos una madre infantilizada y su hija, más madura que ella, un cineasta, una actriz famosa, una ginecóloga, una antropóloga, un joven seductor y un sacerdote intrusivo empeñado en adoctrinar al resto.

Como ocurre en El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel, los personajes de esta ficción son sustraídos de sus vidas cotidianas para experimentar un encierro simbólico que les permite reconocerse a sí mismos y confrontarse con el entorno que los rodea. Provocados constantemente por el pulso del deseo y la sensualidad de lo incierto, los protagonistas de Miñarro se dejan arrastrar por un extraño frenesí que se expresa a través de conversaciones, elucubraciones y divagaciones poco convencionales. La incertidumbre de no saber hacia dónde se dirigen se difumina, dando paso a un

Esta observación de lo humano se presenta en pantalla a través de una puesta en escena hiperexpresiva desarrollada en el interior de un autobús en movimiento, un espacio donde los cuerpos permanecen inmóviles durante largos periodos o son desplazados de un lado a otro como si fueran pensamientos que atraviesan la mente. Este lugar acaba por transformarse en un espacio liminal, suspendido entre lo físico y lo existencial, donde coexisten la introspección y confrontación.

Como una canción compuesta por líricas aparentemente inconexas y tonalidades cuyas frecuencias encuentran armonía precisamente en su disparidad, Emergency Exit propone un ritmo narrativo que renuncia a la progresión lineal. El director presenta un experimento en el cual se permite intervenir su propio guion y expandir los límites de la representación cinematográfica apelando la asociación libre y convirtiendo la conversación activa entre los personajes en el principal motor del relato. Este flujo verbal es capaz de moverse con celeridad de lo erótico y lo sensual a lo solemne y lo existencial, sin establecer jerarquías entre ambos registros y sin perder la naturalidad de sus enunciaciones. La película presenta múltiples posibilidades para pensar y sentir la realidad y convierte la conversación en un espacio de reflexión donde cada diálogo, silencio e imagen adquiere un valor metafórico sobre la libertad y existencia humanas.

Paola Parra Cineteca Nacional Ciudad de México, 30 de julio de 2026

Fuck the Polis

Portugal, 2025, 74 min.

D y Prod: Rita Azevedo Gomes. G: Rita Azevedo Gomes y Regina Guimarães. F en C: Bingham Bryant, Maria Novo, Rita Azevedo Gomes. M: João Sarantopoulos, Branko Neskov. E: Laura Gama Martins, Rita Azevedo Gomes. Con: Bingham Bryant, Mauro Soares, João Sarantopoulos, Maria Novo, Rita Azevedo Gomes, Loukianos Moshonas, María Farantoúri. CP: Basilisco Filmes.

Acompañada de un pequeño grupo de jóvenes como equipo técnico, Rita Azevedo Gomes llega a Grecia para filmar su nueva película. Sin un guion tradicional — apenas armada con un dossier de textos, cartas, divagaciones literarias y poemas como brújula— vuelve a las islas que visitó por última vez casi veinte años atrás, cuando recibió un diagnóstico médico terminal. El resultado es el filme más personal de la filmografía de la autora, capaz de saltar de la Historia antigua al presente, del material fílmico al formato digital, o de la ciudad al campo, con una libertad radical. Este es un viaje donde la poesía y la búsqueda del sentido último de la belleza y la verdad son el único vehículo.

PREMIOS Y FESTIVALES

Rita Azevedo Gomes Portugal, Lisboa

2025 Selección Oficial en la sección Perspectiva Internacional. Muestra Internacional de Cine de São Paulo. Brasil | Selección Oficial en la Competencia Portuguesa. Doclisboa - Festival Internacional de Cinema. Portugal.

«En la frustración de no recibir nunca lo que deseamos de la pantalla, de la imagen, de las palabras, hay mucha belleza porque hay mucha verdad. El mundo no nos debe nada, el cine, nos debe aún menos[...] En ese paisaje agreste es donde la cineasta reposa, piensa en su muerte, y libera la imagen».

Para comenzar, debemos entender — pero, sobre todo, confiar en— que la propuesta de Acevedo no cae, pese a las apariencias, en el intelectualismo. Para acercarnos a su filme, no necesitamos conocer la historia literaria de la antigua Grecia. Los héroes que tejieron las grandes tragedias han muerto ya, ahora sólo quedan las ruinas que Acevedo nos muestra desde un naturalismo brutal. Y lo hace así, justo para no romantizar el proceso del filme, que no por ser íntimo, es cursi.

Existe en el cine de Rita Acevedo un profundo interés por encontrar las formas en las que la imagen puede liberarse del peso del discurso. Una de sus aproximaciones más asiduas ha sido, paradójicamente, a través de la palabra. Acevedo ha encontrado en el lirismo una forma de trascender la composición del cuadro.

En esas derivas sobrevive su cine, un cine que no resulta fácil de sostener y mucho menos de entender. Y es justamente en esto último que se forja el encanto de la realizadora. En la búsqueda explícita del abandono del sentido de la imagen — cinematográfica— por la experiencia sensorial que atraviesa y degüella el caos de lo cotidiano, para insertar en las grietas un eco de poesía que genera desconcierto. Ver el cine de Acevedo es, ante todo, desconcierto.

Por todo lo anterior, no debería sorprendernos Fuck the Polis, un encuentro de imágenes que existen sin un entrelazamiento lógico. Caprichosas en su presentación e irracionales en su devenir. Imágenes cuya única característica compartida se basa en su función de registro, el itinerario de viajeros que buscan sin encontrar mientras atraviesan una Grecia casi olvidada y recuperan versos de su historia como un tierno acto de resistencia.

Sin embargo, detrás de esta propuesta, profundamente noble en su intención voraz y casi violenta de liberar a la imagen, existe un innegable alejamiento del lenguaje. Los códigos, las reglas y las fórmulas no funcionan aquí para el espectador que se topa de frente con lo incomprensible. Y es por ello que resulta tan urgente establecer una guía para el filme.

Las palabras aquí, entonces, se vuelven guía desde lo rítmico. Estamos en un barco, mirando, desde la perspectiva ficcionada de una mujer que creyó que moriría y abrazó la incertidumbre; y justo por ello, no sabemos a dónde vamos a llegar. ¿Por qué pediríamos racionalidad ante la espera de la muerte? Si existe una búsqueda aquí es la del abandono.

Rita abandona lo narrativo, prioriza su placer y a partir de él nos presenta el mundo. Miramos lo que a ella le gusta mirar, escuchamos lo que a ella le gusta leer, sabemos lo que ella quiere contar. Ésta es una película que se articula profundamente desde el yo. Y aunque eso pudiera llegar a parecer el capricho de una cineasta que ya ha atravesado los caminos de las convenciones, es en realidad un regalo.

En la frustración de no recibir nunca lo que deseamos de la pantalla, de la imagen, de las palabras, hay mucha belleza porque hay mucha verdad. El mundo no nos debe nada, el cine, nos debe aún menos. Lo interesante entonces reside en nuestra capacidad de tomar lo dado, lo no buscado, lo no deseado y encontrar en ello un camino de sentido propio.

Las imágenes como lenguaje universal han claudicado y colapsado este mundo en ruinas que vemos a través de la pantalla. En ese paisaje agreste es donde la cineasta reposa, piensa en su muerte, y libera la imagen, para liberar así la palabra. Somos entonces, también nosotres, libres de tomar de su cine todo lo que podamos. Ante ello la pregunta final sería: ¿por qué eso nos incomoda tanto?

Bianca Ashanti Cineteca Nacional Ciudad de México, 24 de julio de 2026

Punku

Perú-España, 2025, 132 min.

D, G y E: J.D. Fernández Molero. F en C: Johan Carrasco Monzón. M: Carlos Gutiérrez Quiroga. Con: Marcelo Quino, Maritza Kategari, Ricardo Delgado, Hugo Sueldo, Juan Carlos Molero, Yorguen Carreño. Prod: J.D. Fernández Molero, Verónica Ccarhuarupay. CP: Tiempo Libre. Dist: Salón de Belleza.

En la Amazonía peruana, Meshia descubre a Iván, un niño desaparecido durante dos años, y lo lleva a la ciudad de Quillabamba para una cirugía ocular urgente. A medida que su vínculo se profundiza, Iván enfrenta su trauma y sueños inquietantes, mientras que Meshia persigue sus ambiciones y se inscribe a un concurso de belleza. Pero cuando aparece un desconocido con intenciones siniestras, sus mundos internos y su frágil conexión se ven en peligro. Rodada en una combinación de formatos de 16mm, súper 8 y digital, Punku (“puerta” en quechua) es una ficción híbrida que difumina los límites entre lo visible y lo invisible, ofreciendo un portal hacia realidades y dimensiones que se superponen.

PREMIOS Y FESTIVALES

J.D. Fernández Molero Lima, Perú

2025 Selección Oficial de la sección Forum. Festival Internacional de Cine de Berlín. Alemania. | Grand Prix a Mejor Película. Festival Internacional de Cine Nuevos Horizontes. Breslavia, Polonia. | Selección Oficial de la competencia Vanguardia y Género. BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Argentina.

«Fernández Molero es una suerte de alquimista al que le interesa la transmutación de los soportes cinematográficos y la deformación de narrativas convencionales. Recurre a diversos formatos como el 16mm y el digital y los mezcla con secuencias en stop-motion y videos de TikTok para generar un flujo caótico». *

Resulta algo complicado explicar una película como Punku porque, básicamente, la mayor parte del tiempo no sabemos qué es lo que estamos viendo. Hay personajes, claro, (una joven indígena matsigenka y un niño tuerto de catorce años), hay un escenario (Quillabamba, la ciudad peruana del eterno verano) y hay varios eventos que más o menos vamos siguiendo (un concurso de belleza, por ejemplo), pero el conjunto no es del todo claro. La confusión impera a lo largo de la película y la única constate es una sensación desconocida e inquietante, casi de terror, impregnada en una mescolanza audiovisual donde la belleza natural de la Amazonía peruana se siente fuera de lugar. Y bueno, evidentemente esa era la idea del director J.D. Fernández Molero, quien ya nos había mostrado su interés por experimentar con la imagen y explorar dimensiones alternas como en Videofilia (y otros síndromes virales)(2015), donde la internet trascendía su realidad digital para irrumpir en el plano material. Ahora, en su tercer largometraje, el realizador peruano confecciona una obra igual de escurridiza que se desliza entre lo social y lo místico, lo mitológico y lo terrenal.

Punku —“puerta” o “portal” en quechua— está compuesta por 21 accesos (divisiones en forma de intertítulos) que van formando un desfile de sincretismo donde se enlazan la mitología amazónica y figuras del bestiario peruano con la cotidianidad urbana en esta parte del Cusco. En la película, por

poner un ejemplo, los tunches, aquellos espíritus malignos de la selva, pueden tener forma tanto de duendes con ojos grandes y saltones como de conductores de mototaxis enmascarados. Ambas, son presencias malignas y acechantes. Curanderos, sueños dobles, íncubos, niños fantasmales, limpias de ánimo, etc., van emergiendo en una narración fraccionada con paradas en bares nocturnos, ruinas arqueológicas y certámenes de belleza regional. Lo que comienza con un encuentro entre Iván, un niño desparecido con una misteriosa herida en el ojo, y Meshia, una adolescente con sueños de Miss Universo, se va desmoronando en episodios de temporalidades inconexas y cruces entre distintos planos de realidad.

Fernández Molero es una suerte de alquimista al que le interesa la transmutación de los soportes cinematográficos y la deformación de narrativas convencionales. Recurre a diversos formatos como el 16mm y el digital y los mezcla con secuencias en stop-motion y videos de TikTok para generar un flujo caótico de texturas y atmósferas que buscan generar un estado alterado de percepción. Son notorias las influencias de David Lynch y Apichatpong Weerasethakul vibrando por debajo de las imágenes. Del primero toma su impronta surrealista y a través de fuerzas desconocidas corrompe un espacio familiar y lo hace ajeno hasta el punto de volverlo una amenaza. Aparecen también reminiscencias en forma de homenaje a la trágica figura de Laura Palmer de Twin Peaks (1990) y a aquellos seres enigmáticos y aterradores que pueblan las películas del cineasta estadounidense como el Hombre misterioso de Carretera perdida (1997). Del director tailandés toma esa forma de retratar la naturaleza como un ente vivo, donde los límites entre lo humano y espiritual se desvanecen. Puede ser que al final no comprendamos nada, pero al transitar por sus campechanos y crípticos recovecos (no sólo peruanos, sino muy latinoamericanos, en realidad), Punku se siente como un indescifrable presagio de muerte, una pesada fiebre selvática de insondables y mortíferos misterios

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 17 de julio de 2026

El bosque intermitente

Cuba-Noruega, 2024, 76 min.

D y G: Lázaro Lemus. F en C: Manuel Ojeda. E: Lisa María Velázquez Serrano. Con: Hilario Carmenate Rodríguez, Yusnaviel García.

Prod: Rosa María Rodríguez Pupo.

CP: GatoRosa Films. Dist: Abismal Cine.

Hilario, un anciano de 76 años, vive en el interior de un bosque al occidente de Cuba. En un diario de viaje va anotando sus hallazgos: cuevas laberínticas, pictografías rupestres, animales y visiones que lo despiertan en la noche. Impulsado por su curiosidad y el insomnio, Hilario se adentra en una cueva, donde tendrá que enfrentarse a lo que más le teme: la muerte. En un juego entre lo real y lo imaginado, El bosque intermitente es un retrato contemplativo y silencioso de Hilario Carmenate Rodríguez, un espeleólogo con más de medio siglo de experiencia. El director Lázaro Lemus entrelaza antropología, geología y biología con la historia cubana escondida en la profundidad de sus cuevas.

PREMIOS Y FESTIVALES

Lázaro Lemus

Pinar del Río, Cuba

2024 Selección Oficial en el concurso de Largometraje Documental. Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Cuba

«Con imágenes impregnadas de plantas, rocas, animales y minerales, la película es un retrato contemplativo y silencioso. Silencio humano, claro, porque la naturaleza sabe murmurar entre las hojas y lanzar gritos estremecedores desde la oscuridad».

*

No lo sabemos nunca, pero ese hombre sereno y viejo, de cuerpo delgado, aunque bastante ágil para su edad, y de barba larga y canosa que observamos a lo largo de El bosque intermitente, es en realidad un espeleólogo cubano con más de 50 años de experiencia. No lo sabemos porque no hay explicaciones, ni diálogos, ni línea argumental que nos den una idea de a quién estamos acompañando con la mirada. Apenas un par de anotaciones en un diario de viaje nos dan destellos de lo que hace y cómo piensa este hombre. Somos arrojados a la experiencia directa, casi en bruto, de un explorador que recorre los bosques y se adentra en la profundidad de cuevas equipado solamente con una bolsa, un casco, una navaja y una linterna. Un personaje que podría salir de algún documental televisivo sobre hombres dominando la naturaleza, pero que aquí es despojado de toda espectacularidad artificial para acercarse más a la figura de un ermitaño. Entonces ¿qué estamos viendo? ¿una ficción minimalista o un documental fuera de la norma? Ambas respuestas son afirmativas.

Su nombre es Hilario Carmenate Rodríguez y es un espeleólogo veterano que ha dedicado su vida a explorar los bosques y cavernas de Cuba, especialmente en el sistema montañoso de la provincia de Pinar del Río. Su trabajo lo ha llevado a descubrir centenares de sitios donde se refugiaron los negros cimarrones, aquellos esclavos africanos que escapaban y se escondían en los montes y zonas

boscosas en América. Interesado por su trabajo, el cineasta Lázaro Lemus lo invitó a colaborar con él para su primer largometraje. El bosque intermitente es un registro meticuloso del trabajo de campo de Hilario, que lo captura en cámara recorriendo senderos llenos de árboles, adentrándose en cavidades laberínticas, juntando leña para prender fogatas, descubriendo pictografías rupestres y, especialmente, haciendo apuntes en su diario de viajes. También tiene una pequeña aparición Yusnaviel García, biólogo apasionado de los anfibios a quien Lemus había dedicado ya un pequeño videoreportaje. Así, la película entrelaza ciencias como la antropología, la geología y la biología con la historia cubana escondida al interior de sus cuevas.

El bosque intermitente resulta toda una experiencia inmersiva que recrea la curiosidad científica y pasión por la naturaleza de Hilario. Con imágenes impregnadas de plantas, rocas, animales y minerales, la película es un retrato contemplativo y silencioso. Silencio humano, claro, porque la naturaleza sabe murmurar entre las hojas y lanzar gritos estremecedores desde la oscuridad.

El eco del cine de Michelangelo Frammartino, especialmente el de sus películas Cuatro estaciones (2010) y La cueva (2021), resuenan en esta obra que, como la del italiano, busca sondear los entresijos cósmicos de la naturaleza con una narración sensorial. Al seguir en todo momento a Hilario, la película es un estudio sobre la soledad; soledad entre comillas, porque el espeleólogo está rodeado de vida y comparte el espacio con hormigas, murciélagos y estalactitas. Lemus se aventura dentro de una oscuridad aún más absoluta que la que cualquier grieta rocosa de la Cordillera de Guaniguanico pueda albergar. El director hace de las cuevas y sus secretos una metáfora sobre la muerte, una amenaza que comparten humanidad y naturaleza por igual, aunque en condiciones diferentes. El bosque intermitente es también un recordatorio de la red simbiótica a la que pertenecen ambas y una advertencia del impacto que tiene una sobre la otra.

Israel Ruiz Arreola, Wachito Cineteca Nacional Ciudad de México, 07 de julio de 2026

Con Hassan en Gaza

With Hassan in Gaza, Palestina-Alemania-Líbano, 2025, 106 min.

D, G, F en C, E y Prod: Kamal Aljafari. M: Simon Fisher Turner, Attila Faravelli. CP: Kamal Aljafari Productions. Dist: La Ola.

En 2001 Kamal Aljafari regresó a Gaza para buscar a un joven con el que compartió celda cuando fue encarcelado por el ejército israelí con tan sólo 17 años. En esta búsqueda, fue acompañado por el guía Hassan, quien no sólo le ayudó a recorrer una Palestina sitiada, también le mostró las condiciones bajo las cuales surgió la Segunda Intifada. Después de grabar durante dos días seguidos, Aljafari abandonó el país y las cintas quedaron guardadas hasta el 2024, cuando un reencuentro fortuito hizo que el cineasta volviera a mirar su material. Ahora, con Gaza arrasada por el genocidio, las imágenes recuperadas cobran una fuerza rebosante y nos muestran la digna resistencia del pueblo palestino.

PREMIOS Y FESTIVALES

Kamal Aljafari Ramla, Palestina

2025 Premio del Alcalde en la Competencia Internacional. Festival Internacional de Cine Documental de Yamagata. Japón. | Selección Oficial en la sección Corrientes. Festival de Cine de Nueva York. Estados Unidos. | Selección Oficial en la sección The 11th Continent. Festival Internacional de Cine de Marrakech. Marruecos.

«Bajo esos parámetros, Aljafari abre una especie de ventana que nos permite mirar cómo la rabia sobrevive al silenciamiento de la modernidad narrativa. Con Hassan en Gaza es, ante ello, un viaje en el tiempo donde la historia de resistencia continúa y nos permite proyectar —dentro del desdoblamiento de la imagen— una Palestina libre».

mergirá en la cotidianidad del pueblo palestino durante la Segunda Intifada, mientras intentan, como pueden, conservar con dignidad sus hogares y sus tradiciones. En cada testimonio frente a la cámara reside la furia ante la avanzada israelí. Entrelazada con el retrato de las infancias que buscan, con urgencia y determinación, salir a cuadro, ser grabados, fotografiados, recordados.

En el cine de Aljafari, las imágenes siempre son tratadas como objetos de resistencia, refugios de la memoria que posibilitan esconderse del propagandismo israelí que bombardea, también desde lo visual, cada territorio del mundo. Estas imágenes refugio, funcionan desde las particularidades de una lectura semiótica que excede por completo la sistematización del lenguaje cinematográfico del cine industrial. Y al hacerlo generan no sólo una propuesta estética, también una promesa humana, la del no olvido.

Con Hassan en Gaza, que no es la excepción a las búsquedas ya mencionadas, es uno de los filmes más convencionales que el cineasta palestino ha presentado hasta ahora. Sin embargo, la apuesta por el naturalismo ayuda a Aljafari a verter su sello crítico a la imagen fílmica como reproducción de “lo real”. Para ello, el cineasta decide no cortar el material que posee. El registro, con cámara en mano, no esconde el temblor, el miedo, la indignación y la clandestinidad de su producción.

El realizador palestino tira los dados con este filme que, como el resto de su trabajo con las imágenes, se estructura a partir de la recuperación de material de archivo, con la única diferencia de que aquí, quien realizó el registro base fue el propio Kamal. Un Kamal mucho más joven que en 2001 emprendió un viaje a Gaza con la intención de encontrar a su compañero de celda, a quien jamás logramos ver, pero durante su búsqueda, nos su-

El crisol de imágenes entra en un limbo de ternura y rabia; y ahí habita la obvia imposibilidad de que Aljafari encuentre a su colega, una obviedad que reconocemos conforme nos vamos adentrando en el día a día de los palestinos sitiados en la cárcel sin paredes más grande del mundo. Una cárcel donde la desaparición y la muerte se van volviendo rutina, y van llenando las calles y las casas de fantasmas y ecos que quedan en el aire, sin materializar jamás el rostro que se añora.

Dichos ecos son los que pueblan, en su gran mayoría, a este filme compuesto de fragmentos y de miedos; fragmentos de metralla, miedos de aquellos que sobreviven al genocidio y se preguntan a diario ¿cómo es posible vivir en estas condiciones?

Esto no significa, bajo ningún sentido, que en el cine de Aljafari exista un dejo de pesimismo. Por el contrario, el director articula, desde las capacidades propias de la imagen una crítica voraz al sionismo. Su cine es una construcción compleja, completa y congruente con la resistencia simbólica que ha constituido, a través de los años, al elegir la descomposición de la imagen narrativa como trinchera. Encontrando grietas que le permiten filtrar la experiencia palestina más allá de la mirada pornomiserista que bombardea las pantallas, generando un panorama desolador que juega a ser testimonio de la derrota.

Bajo esos parámetros, Aljafari abre una especie de ventana que nos permite mirar cómo la rabia sobrevive al silenciamiento de la modernidad narrativa. Con Hassan en Gaza es, ante ello, un viaje en el tiempo donde la historia de resistencia continúa y nos permite proyectar —dentro del desdoblamiento de la imagen— una Palestina libre.

Bianca Ashanti Cineteca Nacional Ciudad de México, 22 de julio de 2026

Punto de fuga

Noghteh-e-Goriz, Irán-Francia-Estados Unidos, 2025, 104 min.

D, G, F en C, Con: Bani Khoshnoudi. E: Claire Atherton. Prod: Bani Khoshnoudi, Janja Kralj. CP: Pensée Sauvage Films, KinoElektron.

La cinta sigue a la directora Bani Khoshnoudi, desterrada de Irán tras la prohibición de su película sobre el Movimiento Verde en 2009. En este documental, sumamente personal y político, la cineasta rompe el silencio familiar sobre la desaparición y ejecución de su prima, hecho que ocurrió durante las purgas de prisiones políticas en 1988. Khoshnoudi entrelaza, mediante fragmentos de su vida en Teherán, recuerdos privados con relatos públicos de resistencia y desapariciones forzadas. Punto de fuga desborda los límites de una narración convencional; combina imágenes de archivo y diarios de filmación, explorando las huellas del exilio, la memoria y la violencia del régimen iraní.

PREMIOS Y FESTIVALES

Bani Khoshnoudi Teherán, Irán

2025 Premio del Jurado de la competencia Burning Lights. Visions du Réel, Festival Internacional de Cine de Nyon. Suiza. | Premio Puma de Plata a la Mejor Dirección. Festival Internacional de Cine UNAM. México. | Selección Oficial. Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam. Países Bajos.

«Cada dolor histórico en este filme es aterrizado dentro de la historia personal y familiar de nuestra narradora. Eso ocasiona que las imágenes cobren un peso mucho más asfixiante. Khoshnoudi nos muestra un rostro claro de dolor y ese rostro encapuchado se torna universal por el reconocimiento de una furia compartida».

Khoshnoudi escucha con solemnidad, y nos permite escuchar también a nosotres las historias de juventud de esta mujer que hojea fotos y recortes de periódicos, todos preservados en álbumes, como tesoros de la memoria, que construyen a partir de la imagen el sueño de volver a vivir en libertad. Tesoros que se volverán la herencia de la cineasta, extensiones del deseo de otra generación atravesando kilómetros, dentro de un sobre, para llegar a mejor puerto.

La decisión estética de Bani Khoshnoudi de iniciar su más reciente filme con las imágenes de una videollamada familiar donde se comparten, entre las distintas interlocutoras, una serie de recomendaciones, regaños tiernos y palabras de afecto no es para nada gratuita. En el contexto político y social que presenciaremos en los próximos minutos, las mujeres sobrevivirán a partir de la politización de los cuidados y el reconocimiento de las necesidades de la otra.

La búsqueda de reconocimiento entre ellas será, a su vez, la brújula de sentido que guiará a las imágenes de esta historia, articulándola como un ensayo audiovisual en primera persona donde la experiencia de vida de la cineasta, su exilio y el inevitable distanciamiento geográfico —pero nunca emocional— de su país, generará una íntima cartografía sobre la resistencia de las mujeres a un Estado que busca borrarlas en todo sentido.

Iniciamos este recorrido con la familia de la realizadora, a partir de una carismática mujer que se presenta ante la cámara con una coquetería sutil mientras rememora los tiempos en los que podía elegir cómo vestirse, cómo peinarse y qué estudiar. Algo que en la actualidad se articula como una utopía. La sensibilidad en el registro de Khoshnoudi resulta en una desoladora cercanía que nos hace partícipes de la dinámica familiar que se establece entre ellas, una de profunda ternura, donde las palabras forjan un lazo que logra entretejer lo anecdótico con lo político.

A partir de este punto, el viaje de remembranza al pasado nos guiará, con calma, pero con certeza, a través de un profundo y oscuro puente de conflictos políticos sosegados, un miedo colectivo desbordado y una reconfiguración de la espacialidad a partir de la muerte. La montaña que conforma el paisaje del hogar ya no es la que se miraba en la infancia con inocencia y curiosidad, es la montaña que oculta la cárcel donde —aún hoy en día— son torturados, asesinados y desaparecidos los militantes que se posicionan abiertamente contra el régimen. Tal como en su momento lo hizo Nasanine, la prima de Bani.

Cada dolor histórico en este filme es aterrizado dentro de la historia personal y familiar de nuestra narradora. Eso ocasiona que las imágenes cobren un peso mucho más asfixiante. Khoshnoudi nos muestra un rostro claro de dolor y ese rostro encapuchado se torna universal por el reconocimiento de una furia compartida. Su prima, su tía, su abuela, todas ellas mujeres silenciadas, de alguna forma, por el orden del Estado, cobran una relevancia como sujetos y agentes políticos. Una pesadilla para el régimen iraní.

A través de este esfuerzo de reconstrucción histórica desde lo emocional, el filme fija vectores claros sobre dónde situar nuestra atención. El llanto se vuelve testimonio y las consignas contra el dictador se vuelven epopeyas que resisten al tiempo, porque su eco persiste y se regenera en cada uno de los levantamientos que han ocurrido desde 1979. Ahí reside el punto de fuga, en las grietas que perforan la sombra del silencio impuesto y permiten volver a mirar el cielo, aunque sea por un momento.

Bianca Ashanti Cineteca Nacional Ciudad de México, 27 de julio de 2026

Las ruinas nuevas

Argentina, 2024, 89 min.

D, G, F en C y E: Manuel Embalse. M: Grupo Perdido (Alan Serué, Gustavo Obligado, Franco Calluso, Julián Galay, Pablo Reche, Manuel Embalse). Prod: Joaquín Maito. Dist: Latinoamericana.

Manuel Embalse presenta en su segundo largometraje un ensayo audiovisual que se aproxima, al igual que otras producciones del colectivo Antes muerto cine, a lo experimental. Un diario digital donde los géneros hibridan, transitando por el documental y adoptando cuestionamientos y líneas de pensamiento de la ciencia ficción. Embalse desarrolla una divagación ensayística en torno a la basura electrónica. ¿A dónde va?, ¿quién la ensambla?, ¿quién la desarma? y ¿qué historia contaría sobre nuestra existencia humana? son algunas de las preguntas que se pondrán sobre la mesa. En el camino por intentar responderlas iremos descubriendo las ruinas de un mundo que cohabita con nosotres en total sigilo.

PREMIOS Y FESTIVALES

Manuel Embalse Buenos Aires, Argentina

2024 Selección Oficial en la categoría Mejor largometraje documental. Festival Cinélatino – Rencontres de Toulouse. Francia. | Selección Oficial en la sección Frontier Competition. DMZ Festival Internacional de Cine Documental. Corea del Sur. | Selección Oficial. Doc Buenos Aires. Argentina.

«Así, lo que comienza con basura en plena vereda, logra encallar en una isla mucho más compleja, donde la crítica al capitalismo se sitúa desde todas sus aristas y nos lleva a cuestionarnos sobre qué es lo que trasciende a eso que conocemos como vida útil». *

La historia comienza más o menos así: Embalse va caminando un día por la calle. De pronto tropieza con una pantalla de celular rota y sobre ella una hormiga. Reconoce el enigma. Ahí hay un mapa. Un conjunto de líneas guía que ofrecen un destino. ¿Hacia dónde? No lo sabemos. Pero en el acto de ensayar la posible respuesta, encontraremos un mar de chatarra. Y si logramos no ahogarnos en ella, este viaje nos ayudará a entender —o, por lo menos, recordar — nuestro pasado.

Las ruinas nuevas, el segundo largometraje de Manuel Embalse, puede definirse en su forma más inmediata como un ensayo audiovisual. Un ir y venir de ideas que coexisten como en un enjambre, generando un posicionamiento crítico en torno a la forma en la que nos relacionamos con nuestros dispositivos tecnológicos.

El abandono, el deterioro, el desperdicio se hacen latentes y a partir de su protagonismo se configuran preguntas estratégicas. Ante la ruina, el humano piensa ¿quién habitó aquí? ¿por qué dejó de hacerlo? ¿cómo fue en su esplendor? Para el cineasta argentino, la ruina puede leerse como documento histórico. Al igual que pueden hacerlo los restos de este mundo enfermo.

En el terreno simbólico del deshecho, se sitúa la estética de la obra que, a partir de un desarrollo divagante, configura un recorrido físico y emocional donde sus imágenes responden a intereses coherentes con la línea temática del filme: una consecución de imágenes-basura, intentando explorar el devenir mecánico de objetos-basura.

Embalse comienza hablando de deshechos electrónicos, pero en este encuentro fortuito que dispara la duda, se topa con una serie de pistas de un mundo que parece buscar urgentemente quien lo mire en su encumbramiento tecnológico. Así, lo que comienza con basura en plena vereda, logra encallar en una isla mucho más compleja, donde la crítica al capitalismo se sitúa desde todas sus aristas y nos lleva a cuestionarnos sobre qué es lo que trasciende a eso que conocemos como vida útil.

Aquí se inserta la memoria de Xu Lizhi, un joven de apenas 24 años que, tras trabajar en Foxconn (empresa de ensamblaje de productos de Apple) decidió suicidarse, dejando como testimonio un aproximado de 200 poemas, traducidos y publicados en internet por sus amigos. Esporas que resisten en el mundo virtual y que cuentan la historia de su usuario principal, encapsulando la experiencia de vida de un obrero rebasado por su función productivista.

¿Qué recordarán los objetos que ensambló Xu Lizhi? ¿Existirá dentro de ellos poesía? ¿Dónde reside el alma de un celular que fue ensamblado por un poeta? Para intentar responder a estas preguntas, la cinta apuesta por mutar su género y comienza a explorar un entorno distópico donde un montón de letras "E" invaden las calles.

Estas placas de metal, encargadas de recubrir el cobre de los dispositivos, son desechadas cuando la vida útil del producto termina. Liberadas de su exclusiva tarea y dispuestas ante la mirada de todes, se vuelven los rastros de una promesa: la de la posibilidad de existir, incluso cuando su eje productivo ha terminado.

Para poder llegar a este horizonte promesa, Embalse les encuentra cuerpo a cada una de ellas. Y al darles cuerpo, les da sentido.

Enjaular / E xtranjero / Epidemia / Envejecer / Equilibrio / Erupción / Error

De esas pistas nacen las ganas de seguir buscando dónde está la memoria de los objetos y qué contarán ellos de nuestra endeble y temporal existencia humana. ¿Podremos encontrar el camino que nos marcan?

Bianca Ashanti Cineteca Nacional Ciudad de México, 23 de julio de 2026

Siguiente vida

Next Life, Estados Unidos-México, 2025, 73 min.

D, G, F en C y E: Tenzin Phuntsog. M: Arturo "Frosty" Salazar, María Alejandra Rojas, Maluz Orozco. Con: Tsewang Migyur Khangsar, Tsekyi Dolma Phuntsog, Tenzin Phurpatsang, Sonam Gagya, Konchok Tenzin, Lobsang Tashi, Yanbin Zhao. Prod: Tenzin Phuntsog, Jonathan Witz. CP: Plateaux Films, Splendor Omnia Studios. Dist: Salón de Belleza.

Una familia tibetana que vive su exilio en el norte de California se prepara para la inevitable muerte de su padre, quien espera reencarnar en un ave; sin embargo, su preparación representa un problema pues es necesaria una visa china para lograr regresar a su lugar de origen. Inspirado en el Libro tibetano de los muertos —un texto que funciona como guía para navegar la experiencia de la muerte—, Tenzin Phuntsog entrega su primer largometraje con una visión única: una yuxtaposición entre los rituales budistas y el ambiente estadounidense. Lleno de serenidad, Siguiente vida es un viaje documental capturado en 35mm. que explora de manera profunda aspectos como la pérdida y la espiritualidad.

PREMIOS Y FESTIVALES

Tenzin Phuntsog Nueva Delhi, India

2026 Selección Oficial. New Directors/New Films. Nueva York, Estados Unidos. 2025 Selección Oficial. Festival Internacional de Cine de Marsella. Francia. | Selección Oficial. BlackStar Film Festival. Filadelfia, Estados Unidos. | Selección Oficial. Festival de Cine de Maryland. Estados Unidos.

«Aparecen las praderas, el silencio y la contemplación. Sin recurrir a grandes artificios, Siguiente vida consigue un gesto profundamente conmovedor: traer el Tíbet a los suburbios norteamericanos y demostrar que, a veces, pertenecer no depende de un territorio, sino de la capacidad de reconstruirlo». *

Cuando hablamos de la muerte, no sólo hablamos de mortalidad. Es un panorama complejo, una línea delgada, un equilibrio entre nacer, crecer, envejecer (si es posible) y la última parte, morir. En su ópera prima, el director Tenzin Phuntsog plantea algo mucho más bello alrededor de ese último tránsito: el cuestionamiento sobre pertenecer.

Inspirada en el Libro tibetano de los muertos, Siguiente vida, una interesante combinación entre ficción y documental, retrata a una familia de la diáspora tibetana asentada en el norte de California. A partir de la muerte de su patriarca, inician un viaje espiritual donde la muerte no es el fin absoluto, sino una parte importante de transición o un puente en el ciclo continuo de la existencia. Esta etapa llamada bardo, un estado intermedio que dura un máximo de 49 días entre una vida y el siguiente renacimiento, se plantea como una oportunidad clave para que la conciencia se libere, alcance la iluminación y finalmente, llegue a la reencarnación. A lo largo del filme, vemos a esta familia enfrentarse a una última voluntad: que el padre pueda morir y renacer como un pájaro en su tierra de origen. Para cumplir ese deseo, solicitan una visa china que les es negada, convirtiendo el duelo anticipado en un conflicto aún más profundo. Asumir la inminente muerte de un padre ya es, por sí mismo, una verdad difícil de soportar, y aceptar que sus últimos días transcurran lejos del lugar que da sentido a su identidad añade una capa de desesperanza que la

película retrata con una sensibilidad sigilosa. Porque morir lejos del territorio que sostiene la memoria y el sentido de pertenencia puede ser una forma silenciosa de despojo.

«¿Qué sueños tuviste hoy?», pregunta su hijo. A partir de ese gesto cotidiano, la película revela el esfuerzo constante por acercarle un pedazo de su tierra en los últimos días de su vida. Lo hace mediante oraciones, lentes de realidad virtual con paisajes tibetanos y largas caminatas que, más que intentar reemplazar el hogar perdido, buscan mantenerlo vivo en la memoria. Con secuencias atravesadas por la naturaleza y los cantos tradicionales, la cámara acompaña esos pequeños rituales con una insólita ternura. Poco a poco, los suburbios del norte de California dejan de sentirse como un territorio ajeno. Por un instante, un país marcado por el capitalismo y las tensiones políticas se transforma en un espacio donde la tradición tibetana vuelve a respirar: aparecen las praderas, el silencio y la contemplación. Sin recurrir a grandes artificios, Siguiente vida consigue un gesto profundamente conmovedor: traer el Tíbet a los suburbios norteamericanos y demostrar que, a veces, pertenecer no depende de un territorio, sino de la capacidad de reconstruirlo.

Lejos de películas como Enter the Void (Gáspar Noé, 2009), que destaca por sus tintes psicodélicos alrededor de la reencarnación y el Libro tibetano de los muertos, esta travesía está inscrita bajo una dirección sostenida por la resistencia y permanencia de aquello por lo que se tiene convicciones. Filmada en casa de los padres del director, Siguiente vida declara de formas hermosas lo que puede representar morir en una era digital. La película, que cuenta con la colaboración y dirección ejecutiva del mexicano Carlos Reygadas, ofrece una visión distinta: una ficción-documental tranquila y serena capturada en 35mm que acoge las creencias que rodean nuestros árboles genealógicos y nuestra Fe. La certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve.

Aylin A. Ravelo Delgado Cineteca Nacional Ciudad de México, 28 de julio de 2026

Hojas secas

Khmeli potoli, Georgia-Alemania, 2025, 186 min.

D, G, F en C y E: Alexandre Koberidze. M: Giorgi Koberidze. Con: David Koberidze, Otar Nijaradze, Irina Chelidze, Giorgi Bochorishvili, Vakhtang Fanchulidze. Prod: Mariam Shatberashvili, Luise Hauschild, Alexandre Koberidze. CP: New Matter Films, Heretic, Kligger Films. Dist: La Ola.

Lisa, una joven fotógrafa, desaparece sin dejar rastro. La última información de ella es que estuvo fotografiando estadios de futbol en siete aldeas de Georgia. Su padre decide ir a buscarla por estos lugares, acompañado por Levani, el mejor amigo invisible de Lisa. Conforme avanzan por los pueblos las historias de los habitantes cambian y la esperanza de encontrarla disminuye, conformando una reflexión sobre el tiempo, la memoria y el paisaje. Hojas secas, road movie experimental del cineasta Alexandre Koberidze, destaca por oponerse al formato digital tradicional, al usar intencionalmente cámaras de baja resolución para cuestionar la obsesión contemporánea por la alta definición en el cine.

PREMIOS Y FESTIVALES

Alexandre Koberidze

Georgia

2025 Premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI). Festival de Cine de Locarno. Suiza. | Selección Oficial en la sección de cine internacional. Festival Internacional de Cine de Toronto. Canadá. | Selección Oficial. Festival Internacional de Cine de São Paulo. Brasil.

«Hojas secas convierte ese paisaje en un reflejo del estado emocional de sus personajes. Los campos parecen repetirse una y otra vez, como si dieran vueltas en círculos sin llegar nunca a un destino. La vida continúa avanzando mientras la incertidumbre permanece inmóvil».

poco a poco en el paisaje: el viento agita las hojas, la luz proyecta sombras sobre las paredes y el horizonte parece extenderse hasta el infinito. A medida que avanza la búsqueda, las hojas adquieren ese tono rojizo característico que anuncia la llegada del invierno y con él la posibilidad de que el misterio alrededor de Lisa permanezca sin resolverse.

¿Cómo buscar a alguien que no quiere ser encontrado?

Hojas secas parte de esa incertidumbre para narrar la historia de Lisa y la exhaustiva búsqueda emprendida por su padre, Irakli. Todo comienza cuando recibe una carta después de un mes sin saber nada de ella. Lo último que supo de su hija es que viajaría a zonas rurales de Georgia para fotografiar campos de futbol. A partir de ese momento, inicia un recorrido tan físico como emocional por un territorio desconocido.

El principal conflicto alrededor de Lisa es su condición de alma libre. Sus padres saben que, a sus 28 años, tiene una tendencia natural a desaparecer y alejarse de quienes la rodean. Sin embargo, esta vez la desconexión parece distinta. La película retrata precisamente esa tensión: la necesidad de encontrar a alguien que quizá no desea ser encontrado. El filme realiza una reconstrucción de su camino, de encuentros fugaces y testimonios dispersos. Buscar a Lisa implica recorrer la inmensidad del paisaje y seguir las huellas que dejan las personas después de partir.

Durante este viaje, Irakli es acompañado por Levan, amigo de Lisa, cuya presencia nunca vemos directamente en pantalla, pero cuya voz se convierte en un apoyo constante. Hay una profunda intuición guiando cada paso, pero sobre todo hay amor de un padre que se niega a abandonar la búsqueda. Mientras tanto, el mundo continúa su curso con una calma exasperante. El otoño se instala

La película convierte ese paisaje en un reflejo del estado emocional de sus personajes. Los campos parecen repetirse una y otra vez, como si dieran vueltas en círculos sin llegar nunca a un destino. La vida continúa avanzando mientras la incertidumbre permanece inmóvil. Entre el verde de los prados y la inmensidad de los espacios abiertos, observamos cómo el tiempo transforma lentamente cada rincón, del mismo modo que transforma a quienes buscan.

Las conversaciones que sostiene Irakli, ya sea con personas visibles o con voces que aparecen fuera de campo, funcionan como intentos desesperados por llenar el vacío. Entre tomas fijas y observaciones minuciosas del entorno, nosotros también comenzamos a buscar. Esperamos encontrar una señal, una pista o una respuesta. Sin embargo, lo que aparece con mayor fuerza es la ausencia misma. La música acompaña estos momentos y llena parcialmente los espacios vacíos que deja la incertidumbre.

Caminatas lentas, atardeceres interminables y la luz dorada del sol construyen una sensación de nostalgia anticipada. A medida que el tiempo avanza y las esperanzas comienzan a desvanecerse, observamos en el rostro del padre una urgencia que el mundo que lo rodea parece no compartir. El mismo campo vacío, la misma quietud y neblina generan una atmósfera que oscila entre lo real y lo onírico. Y entonces surge la pregunta más inquietante de la película: ¿Qué tanto de lo que vieron Irakli y Levan durante este viaje fue también lo que vio Lisa antes de desaparecer? Quizá recorrer los mismos caminos, contemplar los mismos paisajes y detenerse frente a los mismos horizontes sea otra forma de permanecer juntos, incluso en la ausencia.

Marian Salazar Cineteca Nacional Ciudad de México, 29 de julio de 2026

Directorxs

Alfonso Vergara Andrade

México

De origen vasco, estudió medicina en la Ciudad de México y se especializó en otorrinolaringología. En su consultorio ubicado en la calle Isabe la Católica, fundó el primer estudio de animación formal en México nombrado AVA Producciones y creó al primer personaje animado, Paco Perico. El director y animador obtuvo sus conocimientos cinematográficos de manera autodidacta.

Mijaíl Kalatózov Tifilis, Georgia

Estudió economía en la escuela técnica y posteriormente cine en el Instituto de Artes Escénicas de Leningrado. Tuvo un doctorado por la Academia de Ciencias de la URSS. Reconocido por su realismo socialista y por su vanguardia estética y política, su cine fue elogiado en festivales como Cannes y Venecia, etc.

Halima Elkhatabi Montreal, Canadá

Graduada del Instituto de la Imagen y el Sonido de Montreal, Elkhatabi tiene una joven trayectoria en cine documental y de ficción. Tras el recorrido internacional de su cortometraje Nina (2015), se ha presentado en repetidas ocasiones en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Convivir marcó su debut en los largometrajes.

Álvaro Olmos Torrico

Bolivia

Tiene una licenciatura en Comunicación Social. En 2007 creó la productora Empatía Cine, dedicada a la producción de películas independientes. Ha realizado diversos documentales para televisión

nacional e internacional. Fundó BoliviaCine.com, la primera plataforma SVOD de cine boliviano. Actualmente es profesor de la Universidad Privada Boliviana.

Diego Hernández Tijuana, México

Estudió Ciencias de la Comunicación en la UABC. Su ópera prima, Los fundadores (2021), recibió el Puma de Plata a Mejor Película en la competencia Ahora México de ficunam. Participó en Talents Guadalajara 2022 como guionista y fue ganador del Premio Cine Qua Non Lab por su proyecto El fin de la infancia Después de Agua caliente (2022) y El mirador (2023).

Lluís Miñarro Barcelona

Director y productor de cine, responsable de Eddie Saeta, una compañía de producción audiovisual que desde su inicio en 1989 ha producido diversos títulos que siempre obtienen presencia y reconocimiento en festivales internacionales. Ha dirigido varias películas, entre las que se encuentran Familystrip y Blow Horn (ambas en 2009), Stella cadende (2014) y Escudella (2015).

Rita Azevedo Gomes Portugal, Lisboa

Directora, programadora y editora, comenzó su producción en los años 70, desempeñándose en teatro, ópera y cine. Su filmografía comienza en 1990 con O Som da Eerra e Tremer. Su fama internacional llegaría con obras como Frágil Como o Mundo (2002), A Portuguesa (2018) y O Trio en Mi Bemol (2022), filme con el que llegaría a la Berlinale y a diversos festivales nacionales e internacionales.

J.D. Fernández Molero

Lima, Perú

Estudió cine en Buenos Aires y Nueva York, formó parte de Berlinale Talents y como crítico colaboró para los blogs Cinencuentro y La Fuga. Sus películas incluyen el documental Reminiscencias (2010) y Videofilia (2015), por la que obtuvo el Tiger Award en el Festival de Róterdam. En 2008 fundó Tiempo Libre, productora con la que también distribuye películas y organiza talleres de cine.

Lázaro Lemus

Pinar del Río, Cuba

Documentalista y fotógrafo. Graduado en la especialidad de Artes Visuales en la Academia de Pinar del Río. Sus cortos documentales como Cierra los ojos (2012) y Las muertes de Arístides (2012) han participado en festivales de Cuba y Europa. Desde 2022, asesora el taller “Filmar en Cuba”, de la Maestría Online de Cine Documental, INTERZONA, de la EICTV. El bosque intermitente es su ópera prima.

Kamal Aljafari

Ramla, Palestina

Director de cine y artista con más de 20 años de experiencia, durante los que ha desarrollado una filmografía enfocada en explicitar la resistencia del pueblo palestino. Sus intereses artísticos incluyen distintos formatos cinematográficos que dialogan con las artes visuales, el ensayo y el universo audiovisual experimental.

Bani Khoshnoudi

Cineasta y artista visual iraní. Realiza ensayos documentales, ficción, películas e instalaciones experimentales. Su

trabajo explora temas de exilio, guerra, modernidad, imagen, archivo y memoria. Su obra se ha mostrado internacionalmente en festivales, museos y galerías. En 2022, recibió el prestigioso Premio Herb Alpert de las Artes en Cine/Video.

Manuel Embalse

Buenos Aires, Argentina

Tenzin Phuntsog Nueva Delhi, India

Cineasta, artista y arqueólogo amateur. Dirige, escribe, asiste, produce, edita, y también es músico y diseñador de sonido. Se graduó como licenciado en Artes Audiovisuales de la UNA (Universidad Nacional del Arte) y forma parte del colectivo argentino Antes muerto cine, enfocado en la producción de cine documental y experimental. Radicado en Estados Unidos, sus instalaciones de imagen y película en 35mm han sido expuestas en diversos museos al rededor del mundo. En 2025 presentó su primer largometraje, Siguiente vida, y actualmente prepara Sentient Beings con el apoyo de la SFFILM FilmHouse Residency en San Francisco.

Circuito sedes Circuito sedes

Cineteca Nacional de las Artes

Av. Río Churubusco #79, Country Club Churubusco, Coyoacán, CDMX

cinetecanacional.net

Del 21 de agosto al 10 de septiembre

Cineteca Nacional Chapultepec

Avenida Vasco de Quiroga #1401, Colonia Santa Fe, Álvaro Obregón, CDMX

cinetecanacional.net

Del 21 de agosto al 10 de septiembre

Universidad Nacional Autónoma de México

CCU UNAM

Insurgentes Sur. #3000 Ciudad Universitaria, Ciudad de México filmoteca.unam.mx

Del 21 al 23, 27 al 30 de agosto. Del 3 al 6 y del 10 al 12 de septiembre

CINEMATÓGRAFO

DEL CHOPO UNAM

Dr. Enrique González Martínez 10-P.

B, Sta María la Ribera, Cuauhtémoc, Ciudad de México filmoteca.unam.mx

Del 24 al 31 de agosto y del 1 al 6 de septiembre

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
45 Foro Internacional de la Cineteca by Cineteca Nacional de México - Issuu