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CURSO: APLICACIONES EN INTERNET
DOCENTE: QUINTANILLA REBECA
ALUMNO: NAVARRO ANGULO CRISTOPHER
SEMESTRE: I
PISCO – PERU 2026




Componentes básicos:

El IoT es la interconexión digital de objetos físicos con internet. A diferencia del internet tradicional que conecta personas, el IoT conecta “cosas”. Cada dispositivo lleva sensores que recopilan datos del entorno y los envían a la nube para ser procesados.

1. 1. Sensores: Captan datos como temperatura, humedad o movimiento
2. 2. Conectividad: Wi-Fi, Bluetooth, redes LPWAN para enviar datos
3. 3. Analítica: Software que interpreta los datos
4. 4. Acción automática: El dispositivo ejecuta una orden sin intervención humana



El funcionamiento del IoT sigue un patrón de 4 etapas:
1. Captura de datos: Los sensores detectan cambios. Ejemplo: un sensor de humedad en el suelo mide si una planta necesita agua.


2. Conectividad: Los datos se envían a través de internet a una plataforma en la nube.
3. Analítica: El software analiza la información. Si la humedad es baja, decide que se debe regar.
4. Acción: Se envía una orden al sistema de riego para que se active automáticamente.
Este ciclo ocurre en segundos y sin intervención humana.








Los hogares están cada vez más automatizados con electrodomésticos habilitados para Internet. El IoT facilita el control a distancia de elementos del hogar, trayendo beneficios en seguridad y eficiencia energética.
Aplicaciones principales:
Climatización: Controlar la temperatura para ahorrar energía.
Iluminación: Luces inteligentes con control remoto.
Seguridad: Alarmas y cámaras que se controlan a distancia.
Electrodomésticos: Refrigeradores que hacen pedidos automáticos.


Las ciudades inteligentes utilizan sistemas conectados a Internet para mejorar la seguridad pública, reducir el consumo de energía y optimizar el tráfico. El concepto de “Ciudad Inteligente” es cada vez más palpable gracias al IoT.

Principales aplicaciones:
Sensores de tráfico: Se instalan en semáforos y avenidas para medir la cantidad de autos en tiempo real. Con esos datos se ajustan los tiempos de luz verde y se reduce la congestión vehicular.
Gestión de residuos: Los contenedores de basura llevan sensores que detectan el nivel de llenado. Así los camiones recolectores solo van cuando están llenos, ahorrando combustible y reduciendo emisiones.
Alumbrado público inteligente: Las farolas se encienden, apagan o bajan su intensidad según si hay personas cerca. Esto genera un gran ahorro energético para la ciudad.
Ejemplo: En varias ciudades del mundo ya existen semáforos inteligentes que analizan el tránsito y cambian automáticamente para evitar embotellamientos.








La salud usa dispositivos portátiles que recopilan datos de pacientes en tiempo real, permitiendo la detección temprana de enfermedades. Los wearables permiten a profesionales y pacientes hacer seguimiento de constantes fuera del hospital.

Dispositivos más comunes:
Smartwatch o reloj inteligente: Monitorea el ritmo cardíaco, el nivel de oxígeno en sangre y la calidad del sueño. Si detecta algo anormal, puede enviar una alerta al médico.
Wearables médicos: Son parches o pulseras especiales que usan los pacientes con enfermedades crónicas. Miden presión arterial, glucosa o temperatura y envían los datos directamente al hospital.
Ropa inteligente: Camisetas o calcetines con sensores que detectan caídas en adultos mayores o miden la temperatura corporal en bebés. Todo se controla desde una app en el celular.




Gracias al IoT, los doctores pueden atender a distancia y prevenir emergencias antes de que ocurran.









En logística, los sistemas de seguimiento de inventario ayudan a planificar reabastecimiento.
El etiquetaje de contenedores con RFID permite analizar envíos en tiempo real.
Ejemplos reales:
Zity: Monitoriza flotas con telemetría, reduce accidentes.
Balizas en autopistas: Analizan tránsito para entender comportamiento de usuarios.
Amazon usa IoT para mejorar seguimiento de activos en almacenes.




Eficiencia: Automatiza tareas y ahorra tiempo.
Ahorro: Reduce consumo de energía y recursos.
Seguridad: Monitoriza en tiempo real y previene riesgos.
Toma de decisiones: Datos precisos para decidir mejor.
Calidad de vida: Facilita tareas cotidiana











1. Privacidad: Los dispositivos recopilan datos personales constantemente.
2. Seguridad: Riesgo de hackeos si la red no está protegida.
3. Dependencia tecnológica: Fallas de internet afectan todo el sistema.
4. Costo inicial: Implementar IoT requiere inversión en sensores y redes.
5. Complejidad: Integrar muchos dispositivos puede ser difícil.





Las tendencias son:

Se estima que para 2030 habrá más de 29 mil millones de dispositivos IoT conectados.

5G: Redes más rápidas permitirán más dispositivos conectados.
IA + IoT: La inteligencia artificial hará los análisis más predictivos.
Edge Computing: Procesar datos cerca del sensor, sin ir a la nube, para respuestas más rápidas.
Sostenibilidad: IoT para gestionar energía y reducir emisiones

