COMITÉ CONSULTIVO: Ricardo Chapoñán Miranda. Ana María Vassallo Valenzuela. Sixto Grados Pomarino. Gerardo Véliz de Rada. Jorge Casaverde Hermoza. ASESORÍA: Martín Colán Torres. EDICIÓN Y CORRECCIÓN: Miguel Ángel Oliden Arévalo.
ÍNDICE Presentación Introducción 1. Salud bucal como derecho humano y política de estado. 2. FDI: Visión de la odontología al año 2020. 3. La carta de Sao Paulo de 2006. 4. El proyecto latinoamericano: Sao Paulo 2010. 5. La odontología en el Perú. 6. Política de estado y reforma por una nueva odontología en el Perú.
PRESENTACIÓN En los últimos años se han producido cambios profundos en los paradigmas y se han modificado conceptos en el ámbito laboral. La salud es un producto social y se proponen nuevas estrategias para abordarla. En odontología transitamos, por años, con modelos que requieren ser renovados; situarlos en el contexto del siglo XXI y fortalecer capacidades profesionales bajo la propuesta de salud bucal como derecho humano y política de estado, porque es ese espacio el que permitirá mejorar condiciones para la práctica profesional. Este libro intenta sintetizar la visión de la odontología peruana al 2030; diseñando bajo este escenario futurista, los pasos a seguir como profesión e instaurar una cultura de excelencia. No habrá mejoría sino adecuamos ideas y cultura a los enormes desafíos que ha generado la globalización y la tecnología en los ámbitos económicos, sociales y laborales. Cambios que, como sabemos, marcan la vida cotidiana de personas, familias, comunidades y demandan un nuevo perfil en el odontólogo. El desafío por plasmar políticas en odontología está lanzado. Es urgente asumir los retos de cambios profundos. Urgencia que va camino a la emergencia. No hay camino, lo haremos al andar. Esta publicación es un primer paso en ese sentido: Dar orientación y perspectiva a los cirujanos dentistas. Luego vendrán otros, no menos importantes de seguro, pero que tendrán consistencia y sostenibilidad si sabemos la hoja de ruta al futuro, que es en síntesis, el contenido propuesto en estas líneas. Ricardo Chapoñán Miranda COP 8824
INTRODUCCIÓN El siglo pasado, Alvin Toffler (connotado autor de “La Tercera Ola”); escribió y advirtió sobre la profundidad y velocidad de los cambios que afectan al planeta a partir de 1990. Sostenía que el mundo atravesaba por su tercera ola de desarrollo. Luego de una primera ola signada por la evolución de la economía agrícola y la segunda marcada por la irrupción violenta de la revolución industrial, la tercera ola es la etapa del conocimiento, la información y la creatividad. Pero esta ola plantea, también, un nuevo modo de generar la riqueza. Es la etapa que implica adentrarse en el umbral del nuevo modo de vida; se trata de una nueva civilización. Surge una economía nueva y el esfuerzo físico. Toffler analiza las relaciones entre las guerras y una sociedad impredecible caracterizada por experimentar cambios constantes. Y realiza un paralelismo entre la estructura organizativa de las fuerzas armadas y el mundo empresarial. Claro está que las "'naciones de la tercera ola" necesitan aún energía y alimentos pero lo que también precisan es un saber convertible en riqueza: les hace falta el acceso o el control de los bancos mundiales de datos y redes de telecomunicación; requieren mercados para productos y servicios de información intensiva, servicios financieros, asesoría de gestión y programas informáticos. Y vaya que no le falto visión, tanto que muchos hoy hablan de una cuarta ola, mundo del futuro que se vive hoy en sociedades más desarrolladas y con cierto retraso en naciones como la nuestra. En esa misma dirección, de establecer escenarios futuros, en el año 2008, Ray Hammond presentó su libro: “El mundo al 2030”; en el que sostiene que, hoy en día, hay cerca de 7 mil millones de seres humanos en la tierra. En 2030, habrá más de 8 mil millones y a mediados de siglo la cifra se aproximará a los 9 mil millones. Es la evaluación oficial “media” del departamento de población de las Naciones Unidas, pero muchas otras instituciones y organizaciones piensan que esta es en realidad, demasiado baja. Las propias Naciones Unidas reconocen, en su proyección alternativa de “alta variante”, que la población mundial podría duplicarse de aquí a 2050 –lo que sugiere, ya para 2030 (y no para 2050)- una población de 9 mil millones en la tierra.
Según Hammond, el 2030 es de prever que la producción alimenticia habrá experimentado nuevas revoluciones. La modificación genética de los cultivos y de los ganados producirá, por un lado, semillas que podrán crecer en las más duras condiciones (a pesar de las inquietudes acerca de los derechos de propiedad de comercialización agrícola y, por otro, carne que podrá ser auto-desarrollada industrialmente, sin animal portador). La ‘plasticultura’ –presencia y acción de los plásticos en la agricultura– y los sistemas de riego permiten ya que los agricultores europeos produzcan varias cosechas por estación. Señala, además, que los humanos van a empujar la frontera de la vida hasta los 130 años o más. Es casi cierto que las posibilidades, reales y efectivas de rejuvenecer y las terapias de extensión de vida serán accesibles y difundidas, sin que esto nos lleve a pensar en una extensión indefinida. Lo impactante en el campo de la salud y la odontología es que hacia el 2030, los humanos recibirán una gran parte de su asistencia médica por telemedicina y las redes (con una seguridad de acceso adecuada a la privacidad de los datos) permitirán almacenar su información médica personal y su historial médico para que ellos o un profesional de la salud de su confianza, puedan acceder a los mismos en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo. La medicina privada ofrecerá a las clases altas la oportunidad de regenerarse de modo radical. Esta tendencia ya es visible. La gente con poder adquisitivo paga a cirujanos de estética para que mejoren o rejuvenezcan su aspecto físico y/o sustituyan sus viejos dientes por deslumbrantes sonrisas “hollywoodenses”. Pronto el cabello encanecido podrá recuperar su color natural sin tintes o quizá pueda cambiarse el color del pelo desde el interior de sus folículos. Por ello, en el presente texto, se presentan diversos aspectos como visión al 2030, proponiendo el arquetipo de la salud bucal como derecho humano y política de estado; asumiendo la propuesta de la Federación Dental Internacional (FDI) y su visión al 2020, tomando posición ante los gobiernos de América latina con la carta de Sao Paulo del 2006; y concertando con el Proyecto Latinoamericano para
desarrollar un nuevo perfil del odontólogo; tan necesario en el campo de la salud bucal de nuestro país. Los cirujanos dentistas debemos vislumbrar nuevas perspectivas y asumir liderazgo, con competencia (no sólo en el campo asistencial), para así contribuir a cimentar una mejor cultura empresarial. Ana María Vassallo Valenzuela COP 4848 Jorge Casaverde Hermoza COP 4188
1. SALUD BUCAL COMO DERECHO HUMANO Y POLÍTICA DE ESTADO 1.1. El mundo post moderno y los derechos humanos: La sociedad de hoy, luego de diversos procesos sociales y políticos, reconoce que el ser humano, como ciudadano, tiene derechos inviolables frente al estado y que éste tiene el deber de respetar y garantizar u organizar acciones a fin de alcanzar su plena realización. Los derechos humanos corresponden al pensamiento del ser humano como un ser libre, con dignidad frente al estado y la sociedad. El uso del poder del estado a través del gobierno que se otorga democráticamente, en el caso de la salud pública, debe ejercerse permitiendo el acceso universal de todos los ciudadanos en forma equitativa a los servicios de salud. Los profesionales de salud, como los odontólogos que tienen a su cargo la salud bucodental, deben reconocer a esta como un derecho humano; buscando que los servicios sean de calidad y contribuyan a la conservación integral de la salud, a fin de lograr el bienestar general de las personas. 1.2. Salud bucal como producto de las determinantes sociales: Salud bucal es el equilibrio y estabilidad del sistema estomatognático. Puede definirse como la ausencia de dolor oro facial constante, de cáncer, aftas bucales, enfermedades periodontales, caries dental y/o pérdida de dientes. Esta situación es producto de las determinantes sociales que afectan a la población, por lo que la odontología, como parte de las profesiones de la salud, puede considerarse de carácter social y tener un compromiso ético con la mejora de la calidad de vida de las comunidades.
Hablar de determinantes sociales, calidad de vida y a su vez establecer su relación con la salud bucal, permitirá reconocer que las patologías de la boca no solo se explican por la relación elemento patógeno y lesión, sino también por los
diversos procesos sociales, culturales, políticos y económicos que afectan a individuos, familias y comunidades. Serán las determinantes estructurales y las intermedias (como la educación, cultura o ingresos económicos); quienes definan el nivel de salud bucodental de un pueblo. También es necesario señalar que las patologías bucodentales, en el caso del Perú, ocupan los primeros lugares en los cuadros de morbilidad. Las enfermedades bucodentales más prevalentes son: caries dental, enfermedades periodontales: gingivitis y periodontitis, además de problemas de mal oclusión. Es importante señalar asimismo que comparten factores de riesgo con enfermedades
crónicas
como
enfermedades
cardiovasculares,
cáncer,
enfermedades respiratorias crónicas y diabetes. Otro factor de riesgo es una mala higiene bucal. La mala salud bucal y las otras enfermedades crónicas mencionadas se pueden reducir si se abordan los factores de riesgo comunes como el consumo de tabaco y la dieta no adecuada. Es con políticas de estado que se puede contribuir a controlar el hábito de fumar para disminuir el riesgo de cánceres de la cavidad bucal así como la reducción de la ingesta de azúcares y una alimentación bien equilibrada que prevenga la caries dental y la pérdida prematura de dientes, controlando la alimentación “chatarra” en colegios y/o universidades. 1.3. La salud bucal como derecho humano y la generación de políticas de estado: La salud es un derecho humano fundamental y a pesar que las patologías bucales no representan causa de mortalidad para las personas, estas no pueden excluirse como derecho humano si es el resultado de una mala calidad de vida. Su falta de accesibilidad va a producir no solo estados de mucho dolor sino que también va ser una seria limitación y desventaja en el mercado laboral y las relaciones personales, porque el dolor, la fea sonrisa o la ausencia de dientes afectan la presentación estética y genera alteraciones de carácter psicológico al individuo.
Por ello, atender la salud bucal reviste una responsabilidad política y social, además de ética, técnica y biológica. Abordar las determinantes sociales que afectan a la salud bucal está ligado al derecho a calidad de vida y bienestar de paz con desarrollo para individuos, familias y comunidades. El enfoque de la salud bucal como un derecho humano no solo busca mejores servicios de salud odontológica, participa de los diversos procesos de gestión territorial, desde las municipalidades y mesas multisectoriales, para alcanzar escenarios de salud integral a los ciudadanos. Se asume como derecho inherente a todos los seres humanos sin distinción de ninguna naturaleza. Los derechos humanos universales, dentro de ellos los de salud y de salud bucal, están garantizados por convenios internacionales, la constitución de la república, las leyes y ningún gobierno puede ignorarlos. Por ello en la sociedad peruana es necesario trabajar por la construcción de política de estado en salud bucal. Estas deberán asumir el abordaje de los determinantes sociales que afectan la salud integral y la salud bucal, proponer el acceso universal a los servicios de salud; generar equidad, invertir en mejores servicios, desarrollar las capacidades de los recursos humanos, invertir con presupuesto nacional para mejoras en atención primaria, generar acciones de promoción de la salud en todos los niveles y ordenar el mercado de trabajo de los cirujanos dentistas.
2. LA FEDERACIÓN DENTAL INTERNACIONAL (FDI) Y LA VISIÓN AL 2020 Federación Dental Internacional (FDI) es la voz, autorizada, independiente, de la profesión dental. Es la asociación de dentistas más importante del mundo y está compuesta por más de 200 miembros provenientes de distintas asociaciones especialistas en salud e higiene dental, representando a más de un millón de dentistas de todo el mundo. La visión de la FDI es “dirigir al mundo hacia una salud bucal óptima”, reconociéndola como parte integral de la salud general y el bienestar de las personas. FDI: La idea inicial de redactar este documento surgió tras la asamblea general de la FDI en la Ciudad de México en el tercer trimestre de 2011, tras constatarse que la profesión odontológica
carece
actualmente
de
una
visión
“omniabarcante” a largo plazo de los principales retos que enfrenta la salud bucodental y de una orientación clara de cómo la profesión puede crecer para aportar una contribución significativa a la mejora de la salud bucodental mundial en la próxima década. 2.1. Propuesta de la Federación Dental Internacional (FDI): “La importancia de la salud bucodental está lejos de menguar, pese a que buena parte de las enfermedades orales son prevenibles. Cada una de las áreas prioritarias identificadas deben contribuir a forjar un nuevo modelo de atención odontológica que aspira a ser inclusivo, participativo, adaptable y eficaz. El acento puesto, propone la FDI, en la promoción de la salud bucodental y la prevención de enfermedades orales refleja las tendencias observadas en otras áreas de la atención
sanitaria
y
las
prioridades
establecidas
por
los
organismos
internacionales. Ahora incumbe a los odontólogos el elaborar soluciones
constructivas para dar respuesta a estas tendencias y necesidades en cada uno de los países, con sus particularidades y procesos en marcha”.1 En consonancia con los principios de la “Declaración de Adelaida” sobre la salud en todas las políticas: (La “Declaración de Adelaida” sobre la salud en todas las políticas 2010 pretende captar a los líderes e instancias normativas de todos los niveles de gobierno: local, regional, nacional e internacional y hace hincapié en que la mejor forma de alcanzar los objetivos de gobierno consiste en que todos los sectores incluyan la salud y el bienestar como componente esencial de la formulación de políticas. Esto es así porque las causas de la salud y el bienestar están fuera del ámbito del sector de la salud y tienen una génesis económica y social. Aunque muchos sectores ya contribuyen a mejorar la salud, todavía hay lagunas importantes. La “Declaración de Adelaida” perfila la necesidad de un nuevo contrato social entre todos los sectores para hacer avanzar el desarrollo humano, la sostenibilidad y la equidad, así como para mejorar los resultados sanitarios. Esto requiere una nueva forma de gobernanza en la que haya un liderazgo conjunto dentro de los gobiernos, entre todos los sectores y niveles de gobierno. La declaración destaca la contribución del sector de la salud a la resolución de problemas complejos en todos los niveles de gobierno). Nota del autor. “Abogamos vigorosamente a favor de la inclusión de la salud bucodental en todas las políticas y en pro de la participación de los profesionales de la odontología a la par de los dirigentes y formuladores de políticas en todos los niveles de gobierno y ONG (local, regional, nacional y mundial), haciendo hincapié en el hecho de que los objetivos gubernamentales se logran cuando todos los sectores incluyen la salud y el bienestar como componentes clave del desarrollo de políticas”.2
“Estamos convencidos de que la incidencia política ayudará a acrecentar la concienciación y la alfabetización informacional de la población en materia de salud bucodental, promoviendo gracias a ello una demanda de la comunidad hacia los gobiernos por un mejor acceso a los servicios de atención odontológica. Tenemos un importante papel que desempeñar como defensores de la salud, que implica educar e influenciar a las autoridades (entre ellas a los representantes gubernamentales de alto nivel), a los organismos nacionales e internacionales, a los líderes comunitarios y al público en general. Si nuestra profesión elude su responsabilidad de liderazgo, aparecerán en los próximos años otros actores sin la experiencia y los conocimientos profesionales necesarios en odontología para ocupar nuestro lugar. En todo el mundo, el crecimiento y envejecimiento poblacional han provocado una creciente necesidad de atención bucodental. Por añadidura, el incremento gradual de la conciencia, así como de la exposición del público a la “sonrisa perfecta” a través de los medios de comunicación masiva han conducido a un aumento de la demanda de atención odontológica de alta calidad. En la actualidad, no están cubiertas ni las necesidades ni la demanda a escala mundial, pese al hecho de que la salud bucodental es un derecho básico y su contribución a una buena calidad de vida y a la salud general es fundamental”.3 “Si bien muchas de las enfermedades orales son prevenibles, representan una de las causas de morbilidad más comunes en todo el mundo. La mala salud bucodental tiene un profundo impacto en la calidad de vida y el bienestar, así como en el plano económico. Las causas primarias de las patologías orales son variadas, pero encuentran su raíz predominantemente en las marcadas desigualdades que persisten en el acceso a la atención odontológica. A pesar de que hay más de un millón de odontólogos en ejercicio en todo el planeta, la disparidad de su distribución geográfica redunda en un exceso de oferta en algunas áreas urbanas ricas, que contrasta brutalmente con la escasez crítica que predomina en muchas de las regiones más pobres y apartadas del mundo. Globalmente, apenas el 60% de la población mundial goza de un acceso a una atención odontológica adecuada y la distribución dentro de un mismo país también fluctúa considerablemente. Reflejo de un fuerte sesgo social, los adultos
adinerados en casi cualquier país disfrutan de una mayor cobertura en comparación con las personas menos acaudaladas”.4 “Por lo demás, aún allí donde la disponibilidad de odontólogos dentro de un área geográfica es suficiente, teniendo en cuenta que más de mil millones de individuos en el mundo viven con un dólar diario o menos, en algunos países la asequibilidad de la atención odontológica para los pobres plantea un serio problema. Por último, es menester fomentar una toma de conciencia acerca de la necesidad de atención bucodental preventiva y de “autocuidado de la salud” en los segmentos de la población mal atendidos y en situación de riesgo, lo cual exige una alfabetización informacional acorde al contexto cultural de cada país”.5 2.2. El camino a seguir: “La actual escasez y dispar distribución geográfica de profesionales odontológicos cualificados, que tiende a afectar a los países pobres más que a los ricos, a las zonas apartadas más que a las urbanas, en conjunción con los retos que se plantean en términos de globalización, migración y envejecimiento, requieren una actuación firme y específica y ofrecen una serie de oportunidades que nuestra profesión debe aprovechar. Ante todo, estamos convencidos de que se presenta una oportunidad nada desdeñable para que nuestra profesión asuma un papel protagónico a la hora de hacer frente a los determinantes sociales de la salud y de generar soluciones constructivas para paliar el problema de la actual falta de cobertura de las necesidades y la demanda de atención odontológica. Asumir un papel
protagónico
significa,
para
nosotros
como
profesión,
trabajar
mancomunadamente para suscitar una concienciación a todos los niveles; identificar soluciones apropiadas para alcanzar la igualdad en salud bucodental; y abogar a favor de su aplicación a nivel local, regional, nacional e internacional. Las persistentes desigualdades en el acceso a la atención odontológica y la falta de cobertura de las necesidades y la demanda de servicios odontológicos tienen distintas causas primarias que será necesario eliminar de cuajo. Nuestros primeros esfuerzos deberán centrarse en promover las actividades de incidencia política destinadas a mejorar el nivel de información o “alfabetización
informacional” de la población en materia de salud bucodental, lo que representa un primer paso fundamental para ayudar a las comunidades a cobrar conciencia de su derecho a la salud bucodental, fomentando su capacidad de adoptar conductas bucodentales sanas y solicitar atención cuando sea necesario”.6 “Seguidamente, pensamos que tenemos un papel que desempeñar abogando a favor de la asignación de mayores recursos a la educación y entrenamiento de los odontólogos y del resto de los miembros del equipo odontológico. Ello deberá acompañarse de un exhorto a las autoridades y administraciones para que optimicen la planificación de los recursos humanos en el campo de la odontología y proporcionen un entorno económico sostenible para formar, entrenar y retener a un número suficiente de profesionales odontológicos en lugares y contextos donde se hayan identificado necesidades. Por último, reconociendo el hecho de que la prevalencia de odontólogos cualificados, la composición del equipo odontológico y los caminos educativos que permiten el acceso al ejercicio de una disciplina odontológica varíen enormemente en función del contexto local, creemos que nuestra profesión tiene un papel crucial que desempeñar para encabezar las iniciativas y participar en los esfuerzos desplegados por los distintos actores con miras a evaluar la eficacia y adecuación de los modelos de población activa en el ámbito de la odontología en las distintas regiones geográficas. Ello representa una oportunidad
única
responsabilidades
para de
los
que
nuestra
trabajadores
profesión
defina
odontológicos,
el sin
papel
y
las
descuidar
las
necesidades y los recursos locales específicos, así como los resultados esperados en función de cada contexto”.7 “Asimismo, constituye una oportunidad para liderar el desarrollo y la puesta en marcha de programas de educación bucodental para todos los trabajadores sanitarios, por medio de una formación adecuada, de carácter estructurado y formal, en el marco de instituciones docentes homologadas. Estamos en condiciones de forjar un nuevo modelo de atención bucodental que repose en un enfoque colaborativo y basado en el trabajo en equipo, en el que odontólogos plenamente capacitados asuman la responsabilidad de supervisar un equipo,
brinden suficiente entrenamiento al personal y deleguen tareas específicas según lo estimen conveniente, al mismo tiempo que conserven total responsabilidad del diagnóstico, los planes de tratamiento y las prescripciones”.8
Satisfacer
la
creciente
necesidad
y
demanda
de
atención
odontológica: “Aspira a reducir sustancialmente las desigualdades en el acceso a la atención odontológica y a cubrir más ampliamente las necesidades y la demanda mundial de atención bucodental, gracias a una mayor alfabetización informacional de la población en esa área, al desarrollo de una planificación racional de los recursos humanos y de estrategias de formación, entrenamiento y retención, así como a una mayor colaboración entre los miembros del equipo sanitario en temas relativos a la promoción de la salud bucodental, la prevención y el tratamiento de enfermedades”.9
Ampliar el papel de los profesionales de la odontología:
“Nuestra visión de aquí a 2020 aspira a que la salud bucodental goce de pleno reconocimiento y aceptación como un componente fundamental de la salud y el bienestar generales. La credibilidad y relevancia de nuestra profesión saldrá fortalecida gracias a nuestra significativa contribución a la resolución de los grandes problemas sanitarios, como las enfermedades no transmisibles; nuestro liderazgo en materia de estrategias de prevención y promoción; y nuestra capacidad de guiar y supervisar equipos de profesionales sanitarios que trabajen juntos en pro de la mejora de la salud bucodental y, con ello, la salud general, de nuestras comunidades. A imagen y semejanza de la cavidad oral, que es la puerta de entrada visible al cuerpo humano, nuestra visión concibe a nuestra profesión como la puerta de entrada universalmente reconocida y valorada hacia una mejor salud gracias a la mejora de la salud bucodental”.10
Forjar un modelo educativo atento a las necesidades:
“Nuestra visión de aquí a 2020 aspira a que nuestros jóvenes estudiantes cursen planes de estudio dinámicos, modulares y pertinentes, cuyo contenido incluya los conocimientos y tecnologías más recientes que se pueden utilizar para brindar una atención bucodental óptima y, además, proporcionarles las herramientas para desarrollar un pensamiento crítico y una capacidad de análisis que serán los pilares de una carrera basada en el aprendizaje a lo largo de toda la vida y el desarrollo profesional continuo. Asimismo, consideramos que el énfasis en la salud pública y la formación “transprofesional” facilitarán notablemente la colaboración con los profesionales médicos y, por ende, fortalecerán el reconocimiento de nuestra profesión, tal como se mencionó en la sección. Del mismo modo, el asumir la responsabilidad de la educación bucodental de los trabajadores sanitarios promoverá nuestra profesión a una posición de liderazgo natural, que resaltará adecuadamente nuestra relevancia”.11
Atenuar los impactos de la dinámica socioeconómica:
“Nuestra visión de aquí a 2020 aspira a que la colaboración y cooperación entre el sector público y el sector privado haya desembocado en la inclusión de la salud bucodental en todas las políticas y que existan nuevos modelos de atención bucodental basados en la evidencia empírica para garantizar una remuneración equitativa y apropiada a cambio de cuidados odontológicos que produzcan resultados sanitarios cuantificables, desplazando así el acento de un modelo de remuneración basado en los procedimientos preliminares a modelos que alienten un enfoque holístico de la atención bucodental y concedan idéntica importancia a la promoción, la prevención y el tratamiento”.12 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,13 Texto de la FDI visión al 2020
Fomentar la tecnología y la investigación básica y translaciones:
“Nuestra visión de aquí a 2020 aspira a lograr grandes avances en salud bucodental y una marcada reducción de las desigualdades por medio de estrategias basadas en la investigación y orientadas hacia una prevención más eficaz de la morbilidad, potenciadas mediante la integración de la salud bucodental en la salud general. La credibilidad de nuestra profesión saldrá fortalecida gracias a una agenda de investigación sólida, equilibrada y con visión de futuro, que abarque amplias prioridades comunes. Creemos que el desplegar esfuerzos sostenidos en materia de educación y comunicación ayudará a mejorar considerablemente la rápida y eficaz traducción de los hallazgos de la investigación a la práctica clínica diaria. El uso de las tecnologías más recientes en el ámbito de la e-salud, más específicamente las tecnologías móviles, fomentará un enfoque más colaborativo de la atención bucodental, así como un mejor acceso a conocimientos especializados por parte de todos, tanto en áreas urbanas como apartadas o en países desarrollados y en desarrollo”.13
3. LA CARTA DE SAO PAULO DE 2006 El “Encuentro latinoamericano de coordinadores nacionales de salud bucal”, se realizó del 28 de enero al 1 de febrero de 2006, en la ciudad de Sao Paulo, Brasil. Tuvo como objetivo principal presentar a los países de la América latina la “Política nacional de salud bucal de Brasil” y permitir que los profesionales brasileños pudiesen conocer las políticas desarrolladas por otros países, en un intercambio desde la experiencia de los gobiernos. La realización de este encuentro proporcionó la posibilidad de estrechar lazos y conformar líneas de trabajo conjuntas que permitirían la mejoría de la salud bucal de la población de las Américas. La comisión del encuentro latinoamericano de coordinadores nacionales de salud bucal en Sao Paulo presento los siguientes acuerdos en un acta final:
Dar seguimiento al intercambio de experiencias y de información entre los países de la América latina, reforzando la implementación de la red latinoamericana por la salud bucal por medio de encuentros presenciales a ser realizados por lo menos anualmente y a través de la utilización de herramientas virtuales para facilitar la comunicación a distancia.
Cada país debe asumir la responsabilidad de presentar a sus autoridades nacionales la necesidad de implementar la red como forma de trabajo conjunto para alcanzar calidad de vida en la población de las Américas. A través de las organizaciones regionales como Organización Panamericana de la Salud (OPS); Organización de Facultades, Escuelas y Departamentos de Odontología (OFEDO)/ Unión de Universidades de América latina (UDUAL); Comité de Solidaridad con América latina (COSAL) y Federación Odontológica Latinoamericana (FOLA) entre otras; involucrar a otros países que aún no se integran o no mantienen una participación activa en este proceso.
Elaborar políticas públicas que puedan ser compartidas a fin de que se tornen legítimas y constituyan lineamientos para alcanzar las metas sanitarias.
La emancipación de los pueblos de la América latina y la mejoría de la calidad de vida de la población presupone una relación de fraternidad, solidaridad y respeto entre los pueblos. Por esto, el bloqueo económico promovido por los Estados Unidos de América al pueblo cubano afecta el desarrollo de los profesionales de la salud de Cuba en el acceso a las tecnologías e insumos, y perjudica al pueblo de este país. Los participantes de este encuentro, expresan su preocupación y rechazo con el mantenimiento del bloqueo, llamando a su fin.
El perfil de salud bucal de las poblaciones de la América latina refleja las condiciones de acceso al empleo, a la tierra, a la educación plena, a la recreación, a la cultura y no sólo a la existencia de servicios de salud. En el contexto económico, político y social en la América latina, estructurado a partir de relaciones de desigualdades sociales, de concentración de la renta y de una débil participación popular en la formulación de políticas públicas, son elementos que impiden el desarrollo de sistemas de salud universal e integral en el continente.
Establecer modelos de atención de acuerdo con las necesidades de la población que puedan garantizar la universalidad, mayor cobertura y equidad en la atención, asegurándose la integralidad, la calidad y con la participación social sobre principios éticos.
El modelo de formación de recursos humanos debe expresar una correspondencia entre las necesidades de las respectivas poblaciones, los modelos de atención establecidos y los currículos, eliminándose el aislamiento entre las universidades y los servicios.
Una formación de recursos humanos, que permita el intercambio de experiencias entre profesionales, académicos y entre los estudiantes (pregrado y especialización); teniendo contacto directo con los servicios de asistencia, pública y/o privada, en la gestión y en la educación, entre los países miembros, a través de ejercicio/práctica profesional supervisado.
Los países con mayor experiencia y desarrollo en las políticas de salud bucal deben asumir compromisos de apoyo a los países que lo necesiten, de forma tal de lograr que todos los modelos sean adecuados. Tal colaboración se debe ampliar a todos los aspectos de la práctica de salud y educación, enfatizándose en el intercambio entre los países.
Trabajar conjuntamente en la construcción de instrumentos e indicadores que reflejen las realidades de cada país y que permitan acompañar y evaluar las acciones propuestas e implementadas, así como en la actualización de la información, bases de datos y del diálogo entre diferentes realidades.
Buscar permanentemente una integración entre ministerios, universidades, servicios, organismos internacionales como OPS y asociaciones regionales como: FOLA, OFEDO/UDUAL, COSAL. Se recomienda que esta “Carta de Sao Paulo sobre salud bucal en las Américas”, que registra los acuerdos del grupo, sea presentada por el jefe de estado brasileño en la “Cumbre iberoamericana”, a acontecer en este año, como un punto de la agenda de prioridades de los países, y también, al consejo ejecutivo de la OPS para que sea encaminada a los ministros de salud de todos los países americanos.
4. ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE EQUIVALENCIA CURRICULAR (ENLEC) Y DEL PROYECTO LATINOAMERICANO DE CONVERGENCIA EN EDUCACIÓN ODONTOLÓGICA (PLACEO); SAO PAULO 2010: Acompañando los cambios y necesidades de adecuación del escenario profesional de odontología en el mundo, una importante iniciativa tomada en el Congreso internacional de odontología, Sao Paulo 2010, propone como proyecto latinoamericano nuevas directrices para la convergencia en educación odontológica entre los países de América latina. Esperamos que el resultado de este proyecto sirva además para dinamizar la comunidad académica odontológica de esta región y a través del necesario debate y análisis de estos documentos desarrollados mediante consenso que aquí presentamos, se produzca un profundo cambio en la universidad y en particular en las facultades de odontología de la
región
latino-americana
que
permita
alcanzar
los
estándares de formación que necesitan los modernos profesionales sanitarios y de este modo contribuir a mejorar la salud bucal de la población. Sustento de una idea: “La salud es un derecho humano fundamental, y como tal, requiere de profesionales altamente capacitados a su servicio. Esto atañe directamente a las profesiones de la salud, siendo una de ellas la odontología. Los profesionales que abrazan esta disciplina, como todos los demás, tienen como imperativo ir tras el logro de la excelencia, la que no depende sólo de los esfuerzos personales, sino también de la existencia de condiciones adecuadas para obtener las herramientas suficientes que posibilitan una buena praxis. Estas herramientas son adquiridas en su gran mayoría a lo largo de los años de estudio y de especialización, por lo que es allí donde debemos, primariamente, poner nuestra atención. Una eficaz formación académica en odontología debe abarcar el manejo de varios aspectos,
de manera de formar un profesional que sirva a la sociedad de forma integral y de acuerdo a sus necesidades reales. Para ello, es indispensable que disponga de los conocimientos, habilidades y competencias necesarias para trabajar responsablemente en la atención efectiva de sus pacientes; que se mantenga permanentemente actualizado en sus conocimientos a lo largo de su carrera, y que sea capaz de utilizar los avances del conocimiento, integrando la tecnología a su desempeño profesional y teniendo siempre presente que debe actuar pensando en el mejor interés del paciente”.1 “El aprendizaje de todo dominio, conocimiento, habilidades y competencias, se logra y se materializa mediante el desarrollo del currículo especialmente diseñado para conformar el perfil de egreso del odontólogo general, el que debe enmarcarse en las necesidades que demanda la sociedad en los ámbitos de prevención, diagnóstico y tratamiento de las patologías más prevalentes. Así, quedará la resolución de las patologías de mayor complejidad a cargo del profesional que, en el marco de la educación continua, ha adquirido las mejores competencias para ello. La formación profesional del odontólogo ha sido siempre un tema de constante preocupación. Se han planteado innumerables currículos que han trascendido y permeado a la sociedad de conductas en el área dental que orientan el quehacer formativo en odontología. Se agrega en el nuevo orden la globalización, que ha generado en el concierto universitario no sólo la integración, sino que también la exigencia de estándares comunes de calidad. Esto último ha permitido la existencia de una estrecha relación entre sistemas universitarios lo que sin duda es un aporte para el logro de la excelencia. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos por brindar cada día una mejor gestión, siempre quedan tareas por resolver”.2 1.1.
La odontología en Latinoamérica:
“El panorama actual de la odontología en América latina nos muestra escasas posibilidades de movilidad e intercambio, tanto estudiantil como académico, así como también de convalidación de estudios y renovación de títulos. La razón principal la encontramos en las diferencias que todavía existen en los programas
de formación y en los criterios de equivalencia curricular de cada país. La globalización, que ha estimulado estos procesos de colaboración y la movilidad estudiantil, ha hecho ver la necesidad de contar con un sistema de creditaje que posibilite la comparación de estudios, así como también la convalidación y aseguramiento de la calidad de la docencia universitaria.3 Una de las esferas que más ha resentido el proceso de globalización es la educación superior, pues los modos tradicionales de formación de los profesionales en las universidades ya no son suficientes, especialmente debido a que en la actualidad los profesionales egresados de estas instituciones difícilmente pueden adaptarse a un mundo laboral tan cambiante, exigente y desvalorado. Afortunadamente la odontología es una de las profesiones que en la actualidad ha entrado a la cultura y a la ideología de las competencias; obviamente esto puede ser sumamente beneficioso para los odontólogos, pues puede llegar a convertirse en un elemento crucial para sacarle provecho a su gestión. Sin embargo, no basta con pensar o decir que el odontólogo posee las competencias, es necesario idear conjuntamente con esa nueva mentalidad formas de servicios globalizadores, los cuales permitan promover una atención más versátil, más eficaz, con mayor equidad y calidad y con un enfoque primordialmente hacia la prevención, poniendo con ello al alcance de mayor número de personas los servicios que se ofrecen. Por un lado, esto permitirá en parte la apertura de la oferta de los servicios clínicos hacia nuevos grupos sociales más desprotegidos (reivindicando con ello la función social de la profesión) y traerá como consecuencia nuevas solicitudes de servicio”.4 “Una de las cuestiones inherentes a la globalización, es que ésta exige el avance hacia una constante actualización disciplinar para los profesionales de la odontología, con la finalidad de convertirlos en expertos profesionales, tanto en la técnica como en el conocimiento. Este proceso no se lleva a cabo de manera desarticulada, sino de forma integral en lo que se denomina como “praxis profesional”, de tal manera que todos los odontólogos estén preparados para asumir la profesión y con índices de calidad en cualquier latitud. La globalización del odontólogo en el sistema latinoamericano es un fenómeno complejo y, hasta
hoy, aún no ha sido objeto de una adecuada formalización e intenta desarrollarse a través de múltiples vínculos e interconexiones entre las diversas esferas. Sin embargo, hoy sabemos que esta no es la única forma, ya que los fenómenos, acontecimientos y decisiones tomadas en un determinado lugar, repercutirán en cualquier otro punto, independientemente de la cercanía o la lejanía de éste”.5 “El presente “Proyecto de convergencia”, se gesta después de una profunda reflexión sobre estos y otros aspectos, todos atingentes al campo de la odontología, ya sea en la formación de pregrado o posgrado o situaciones que impiden o afectan el ejercicio de la profesión. Algunos ejemplos de estos factores problemáticos son fácilmente identificables:
La compleja situación, muchas veces dramática, que se le presenta a quién que con razones fundadas debe movilizarse cruzando fronteras, que para ejercer su profesión entregada por una universidad, debe revalidar su título con procesos evaluativos casi imposibles de sortear.
Estudiantes que, por razones similares, continúan sus estudios en una universidad diferente o no nacional. Al regresar, pueden apreciar que nada o casi nada se le homologa.
Perfiles de egreso disímiles, los que cuando acceden a programas de pos título se ven en grandes desventajas.
La odontología es una carrera de la salud en la que se observa que, para una misma patología, hay diferencias en las competencias para enfrentarlas.
La emergencias de escuelas de universidades privadas sin un adecuado sistema de regulación, con el agravante que algunas van más tras el mercantilismo que el academismo.
La necesidad clara e imperativa de acreditación de la carrera para ser congruente con la fe pública.
Para hacer efectivas estas oportunidades se deben tener en mente cambios generales para las instituciones universitarias en el siglo XXI, donde su eje fundamental debe ser la innovación, para ir tras objetivos tales como:
Mejorar la calidad y equidad de la docencia mediante la renovación curricular y su implementación y evaluación constantes.
Actualizar los perfiles de egreso de los estudiantes y promover la adquisición de conocimientos y competencias acorde a los perfiles.
Centrar en el estudiante el proceso de aprendizaje fomentando la autoformación.
Favorecer la retención y movilidad del estudiante.
Generar un sistema común de créditos: “Sistema latinoamericano de créditos transferibles”.6
1.2.
Epidemiología de las patologías buco dentales en América latina:
“La salud bucal sigue siendo un aspecto básico en el estado de salud general de la población de América latina, debido a la importancia que tiene como parte de la carga global de patología, los costos relacionados con su tratamiento y la posibilidad de aplicar medidas eficaces de prevención. Distintos estudios socioepidemiológicos demuestran el importante papel que tienen las condiciones de vida y los factores socio-comportamentales y ambientales en la salud bucal. De hecho, los principales factores de riesgo de enfermedades bucales guardan relación con el modo de vida (dieta, nutrición e higiene dental deficientes, el consumo de tabaco y alcohol, etc.) y con una escasa disponibilidad y accesibilidad a los servicios de salud bucal. Aunque no existen datos integrales de la salud bucal en la región, si hay información parcial que permite efectuar una evaluación general del estado de salud bucal, especialmente en caries dental, necesidades de tratamiento periodontal, cáncer bucal, manifestaciones clínicas por infecciones de HIV/SIDA, anomalías dento-máxilofaciales (ADF) y traumatismos dentales”.7 “La caries dental junto con las enfermedades periodontales son las patologías bucales más frecuentes en América latina. Los datos de caries reflejan un índice
CPOD-12 con un promedio de 2.76, siendo el más alto del planeta. Esta alta tendencia se observa sobre todo en los países con condiciones socio económico más desventajoso, con altos índices de analfabetismo, donde su población rural es la más predominante y la más afectada. Al analizar el porcentaje de pacientes edéntulos en personas mayores de 65 años, teniendo en cuenta que la expectativa de vida en América latina es de 71,5 años, la proporción de dientes perdidos es muy alta, probablemente debido a los altos costos de los servicios sanitarios en la región y a las grandes zonas rurales desatendidas que hacen que la extracción dental siga siendo una opción terapéutica para solucionar los problemas de dolor. La prevalencia de enfermedades periodontales varía entre 60% y 100%, presentándose con mayor frecuencia las formas leves que las de mayor severidad. La prevalencia de periodontitis severa varía entre 0 y 45% siendo más afectadas las personas de mayor edad, los hombres más que las mujeres, la población de menor nivel económico y educacional, la que vive en áreas rurales y que no tiene acceso a servicios dentales de atención profesional. Las necesidades de tratamiento periodontal en la población comprendida entre los 34-45 y 65-74 años de edad van de un 45% a un 100% de la población, siendo estos índices más altos que en otros continentes. Sin embargo, existe controversia sobre la fiabilidad de estos estudios, ya que los pocos que existen se han realizado en muestras de sub poblaciones con representatividad a veces discutible y con métodos diversos de evaluación de enfermedad. El cáncer de la cavidad bucal y de la oro faringe presenta igualmente una alta incidencia, sobre todo en relación con el consumo de tabaco, incluido el tabaco sin humo y de alcohol, que se asocian con más del 70% de las lesiones cancerosas, sobre todo cuando existe sinergismo del efecto del tabaco y alcohol. El cáncer bucal representa cerca del 4% de todos los casos de cáncer, ocasionando a una tasa de mortalidad en la región de aproximadamente un 3%. Casi la mitad de los pacientes mueren en los cinco años siguientes al diagnóstico, aunque este dato depende de la procedencia del tumor primario. Las bajas tasas de supervivencia suelen además atribuirse a la detección y el tratamiento tardíos. Comparativamente, Asia es la región del mundo más afectada, probablemente por el gran consumo de tabaco y alcohol que predisponen a esta patología. En América Latina, países como Brasil presentan
unos porcentajes de incidencia muy parecidos a los encontrados en el continente asiático”.8 “Otro de los aspectos importantes de las patologías bucales que afectan a América latina es la alta prevalencia de HIV/SIDA y sus asociadas manifestaciones bucales, como micosis, leucoplasias, ulceras bucales, gingivitis, periodontopatías, sarcoma de Kaposi. A pesar que África y Asía presentan los índices más altos de esta enfermedad, América latina tiene un alto porcentaje que se debe tener en cuenta no por el estudio de prevalencia de esta patología, sino por la importancia de las manifestaciones bucales en el diagnóstico temprano de esta enfermedad y en el manejo interdisciplinario de su control preventivo y terapéutico. Los traumatismos buco-dentales afectan al 5-12% de los niños entre 6 y 12 años en América latina, siendo la principal causa los deportes, los accidentes o la violencia social de la región. Estos porcentajes son muy similares en todos los continentes, aunque en Asía y Europa, sobre todo en sus países más industrializados tienen un incidencia entre el 16% y el 40% debido al gran auge de la práctica de deportes de riesgo en estos países. Entre las anomalías dento-maxilofaciales más importantes, se encuentran los defectos del desarrollo en tejidos duros del diente y los problemas relacionados con el número, forma, tamaño de los mismos. A pesar de su importancia, no se dispone de estudios epidemiológicos de estas patologías en la población de América latina. Igualmente, los defectos cráneo faciales de nacimiento, como el labio y el paladar fisurado, tienen unos porcentajes de incidencia bastante elevados, solamente superados a nivel global, por el continente asiático, donde probablemente factores genéticos y factores de riesgo ambientales como la deficiencia de ácido fólico, madres fumadoras o de alta edad en el periodo de gestación. Capítulo aparte merecen los problemas de mal oclusión y sus derivaciones funcionales y estéticas, los cuales no se consideran una enfermedad pero si pueden ser una causa que influye en la calidad de vida de las personas y deben ser tratadas oportunamente. Hay poca evidencia científica de que los tratamientos ortodónticos aumenten la salud y mejoren la función de las personas, básicamente se asume que estos tratamientos son justificados para aumentar el bienestar social y psicológico al mejorar su apariencia física”. 9
“Asimismo los problemas derivados de las mal oclusiones como apiñamientos dentales, trastornos temporomandibulares, etc., que si bien la literatura académica los agrupa dentro de las anomalías dentomaxilofaciales, deben diferenciarse sobre todo en su influencia en el desarrollo de las patología bucales que afectan a la población de América latina. Este análisis epidemiológico comparativo de la situación respecto al resto del mundo nos permite definir importantes necesidades que deben influir en el perfil profesional del odontólogo necesario para esta región, donde su ejercicio profesional y su liderazgo sobre las profesiones auxiliares deberán encaminarse a prevenir y tratar las enfermedades más prevalentes”.10 1.3.
Atención primaria en salud bucal (APS) en América latina:
“La atención primaria en salud (APS) ha sido defendida como un medio por el cual los países menos desarrollados pueden mejorar la salud de sus poblaciones a pesar de la pobreza, los bajos niveles educacionales, la nutrición deficiente y otros factores que influyen negativamente en el estado de la salud. Fue concebida como una estrategia para lograr la meta de “salud para todos”, es decir, como un mecanismo para que todos los pueblos de la tierra alcancen el nivel de salud que les permita llevar una buena vida social y económicamente productiva. La atención primaria en salud se definió como la asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticas, científicamente fundamentadas y socialmente aceptadas. Supone el primer contacto del individuo con el sistema nacional de salud y debe ponerse al alcance de todos los individuos y familias de una población con un
espíritu de auto responsabilidad y autodeterminación. Debe
implementarse a un costo que la comunidad y el país puedan soportarlo en todas y cada una de las etapas de su desarrollo. La atención primaria forma parte integral tanto del sistema nacional de salud, del que constituye su núcleo principal y central, como del desarrollo social y económico global de la comunidad, llevando lo más cerca posible la atención de salud al lugar donde residen y trabajan las personas, constituyéndose en el primer elemento de un proceso permanente de asistencia sanitaria”.11
“La atención primaria en salud hace énfasis en los principios epidemiológicos de promoción y educación. La promoción de la salud corresponde a las medidas específicas sobre el individuo, la comunidad o el medio ambiente con el fin de disminuir la probabilidad de ocurrencia de patologías, creando condiciones favorables para la salud y desfavorables para la enfermedad, aumentando la resistencia del individuo. Mientras que la educación para la salud, es el proceso de educación permanente, que se inicia desde la infancia, dirigido hacia el conocimiento de sí mismo en todas sus dimensiones tanto individuales, sociales y ambientales, así como ecológicas, con el propósito de obtener una vida sana y participar en la salud colectiva. En América latina se espera que con la atención primaria en salud se resuelvan entre el 80 al 90 % de los problemas de salud bucal. Las acciones van dirigidas a toda la población, teniendo en cuenta sus necesidades y aplicando el principio de justicia social. Un ejemplo de estas medidas son la fluorización del agua y de la sal, que deben cambiar los perfiles epidemiológicos de los índices CPOD en el continente, pues se estima un porcentaje de reducción de la caries dental cercano al 84%. Igualmente en el control de las enfermedades periodontales, el cáncer bucal y el control del HIV/SIDA se enfatiza el análisis de los factores de riesgo y el control de estas enfermedades
mediante
cambios
comportamentales,
influenciados
por
determinantes socioculturales de la población, de las condiciones de vida, de sus niveles de educación, etc. Estos cambios se pueden llevar a cabo favoreciendo el acceso universal a los sistemas de salud bucal y potenciando la reducción de estos factores de riesgo como por ejemplo, educar la población sobre la dieta, el consumo de alcohol y tabaco, la concientización por medio de campañas educativas de controles periódicos para mantener al paciente sano, los programas de odontología familiar etc”.12 “Estos objetivos de salud se consiguen más fácilmente en sistemas sanitarios integrados, donde se combinan los servicios de salud bucal con los servicios de salud general. Un programa de salud bucal eficaz exige una alianza firme entre los sectores privados y público, donde la promoción y el mejoramiento del estado de salud bucal en América latina sea una labor integrada de la comunidad, las
autoridades políticas, los profesionales de la odontología y el personal auxiliar de salud bucal, todos ellos contribuyendo al logro de estos objetivos”.13 1.4.
Perfil del odontólogo latinoamericano:
“Una vez analizadas las características de la población de América latina a nivel demográfico, los aspectos socio-epidemiológicos de las patologías buco dentales de esta parte del continente, la prestación de servicios de salud oral y las políticas de atención primaria en salud oral, así como el ejercicio de la profesión tanto público como privado y los puntos de convergencias de los diferentes perfiles profesionales de varias facultades de odontología, se propone el siguiente perfil profesional: “El perfil profesional para América latina debe ser un odontólogo general, con conocimiento y comprensión de las ciencias básicas biomédicas y una sólida formación técnico-científica en odontología; con competencias para resolver la mayor parte de los problemas de salud bucal, tanto a nivel individual como comunitario, actuando con ética y profesionalismo. Debe poseer formación humanística; consciente de su responsabilidad social en la promoción, prevención, tratamiento y mantenimiento de la salud bucal de la población, basado en la evidencia científica; con capacidad de comunicación, gestión y liderazgo, capaz de integrar en forma eficiente y responsable un equipo interdisciplinario de salud; con espíritu crítico para investigar y socializar su conocimiento, conocedor de su papel como agente de transformación de la realidad social y responsabilidad con el medio ambiente; consciente de la necesidad de actualización permanente de sus conocimientos, motivado en el proceso de aprendizaje continuo y en el desarrollo de acciones que contribuyan a su crecimiento personal y profesional”.14
Competencias del odontólogo de acuerdo con los dominios profesionales: “Los dominios profesionales están enmarcados por los diferentes campos de acción de la práctica odontológica. Vale la pena hacer énfasis en el carácter interdisciplinario que debe acompañar a cada uno de estos dominios en la actividad profesional”.15 Estos a la vez determinan particularidades del perfil del odontólogo:
Dominio clínico.
Dominio investigativo.
Dominio psicosocial.
Dominio administrativo y de gestión.
Competencias fundamentales: Estas competencias reúnen atributos básicos que debe tener el individuo para desempeñarse
profesionalmente
en
labores
de
cualquier
índole.
Estas
competencias identifican lo que el proyecto *DENTED señala como competencias genéricas, las cuales identifican los elementos compartidos que pueden ser comunes a cualquier titulación. El odontólogo debe contar, entre otros atributos personales, con la capacidad de observación, comprensión, análisis, síntesis y abstracción que desarrollan habilidades para resolver problemas emergentes rápidamente, teniendo en cuenta los factores y las circunstancias que los suscitan; de esta forma estos atributos y habilidades permiten un mejor desarrollo de las competencias particulares de la profesión. El proyecto DENTED realiza un análisis minucioso de estos atributos, categorizando estas competencias fundamentales en instrumentales, interpersonales y sistémicas. Nos parece esta clasificación muy adecuada ya que estas competencias son recomendables para un odontólogo general en cualquier lugar del mundo”.16 Competencias instrumentales: “Se identifican como aquellas competencias que tienen una función instrumental e incluyen
habilidades
cognoscitivas,
tecnológicas y habilidades lingüísticas”:
capacidades
metodológicas,
destrezas
* DENTED, proyecto financiado por la Unión Europea, que viene desarrollándose desde hace 6 años por la Asociación para la Educación Odontológica en Europa (ADEE) que representa a más del 70% de todas las facultades de odontología.
Capacidad de análisis y síntesis.
Capacidad de organizar y planificar.
Conocimientos generales básicos.
Conocimientos básicos de la profesión.
Comunicación oral y escrita en la propia lengua.
Conocimiento de una segunda lengua.
Habilidades básicas de manejo del ordenador.
Habilidades de gestión de la información (habilidad para buscar y analizar información proveniente de fuentes diversas).
Resolución de problemas - toma de decisiones.17
Competencias interpersonales: “Corresponden a las capacidades individuales referidas a las relaciones interpersonales, la capacidad de trabajar en equipo, el compromiso social y ético”:
Capacidad crítica y autocrítica.
Trabajo en equipo.
Habilidades interpersonales:
Capacidad de trabajar en un equipo interdisciplinar
Capacidad para comunicarse con expertos de otras áreas.
Apreciación de la diversidad y la multiculturalidad.
Habilidad para trabajar en un contexto internacional.
Compromiso ético.18
Competencias sistémicas: “Estas competencias son integradoras y requieren como base la adquisición previa de competencias instrumentales e interpersonales. Incluyen la habilidad de planificar los cambios de manera que puedan hacerse mejoras en los sistemas como un todo y diseñar nuevos sistemas”: • Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica. • Habilidades de investigación. • Capacidad de aprender.
• Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones. • Capacidad para generar nuevas ideas (creatividad). • Liderazgo. • Conocimiento de culturas y costumbres de otros países. • Habilidad para trabajar de forma autónoma. • Capacidad de diseño y gestión de proyectos. • Iniciativa y espíritu emprendedor. • Preocupación por la calidad. • Motivación del logro.19 “Todas estas competencias fundamentales se ven concretadas en la constitución del perfil del odontólogo de la siguiente manera”: A. En lo interpersonal: a) Responsabilidad ética con los pacientes y la comunidad. b) Respeto por la diversidad cultural, social y étnica de los pacientes, colegas y personal auxiliar, así como de la comunidad. c) Comportamiento profesional apropiado, asertivo y humanitario con los pacientes. d) Comportamiento profesional apropiado en el trabajo interdisciplinario con colegas y otros profesionales manteniendo siempre buenos canales de comunicación personal. e) Capacidad de trabajo en armonía con personal auxiliar, de apoyo y en general con un equipo de salud. f) Pensamiento crítico consigo mismo y los demás que lo lleve a buscar nuevo conocimiento y nuevas tecnologías de aplicación en su práctica clínica.20 B. En lo instrumental: a) Manejo instrumental de la lengua inglesa, para estar actualizado en literatura científica odontológica y de áreas afines. b) Conocimientos generales y odontológicos básicos que demuestren formación en el nivel de educación superior.
c) Capacidad de analizar la situación clínica de un paciente o la situación de salud bucal de una población, que lo lleve a definir un diagnóstico y a planificar y organizar un tratamiento clínico, un proyecto de intervención en una comunidad o un proyecto de gestión en servicios de salud, dependiendo del dominio particular. d) Habilidades en el manejo de las técnicas de información y comunicación (TIC). Conocimiento del método científico y habilidad en la búsqueda de información técnica y científica.21 C. En lo sistémico: a) Capacidad de tomar decisiones y resolver problemas de índole clínico, social comunitario o administrativo, aplicando los conocimientos a la práctica con autonomía y con sentido de responsabilidad ética y social b) Capacidad de análisis crítico de la literatura científica para ejercer una odontología basada en la evidencia. c) Disposición de aprendizaje permanente, con la suficiente creatividad para adaptarse a diferentes situaciones profesionales, laborales o sociales que le permita la adopción de nuevas tecnologías en odontología, nuevas disposiciones legales en el ejercicio profesional o inclusive el manejo de nuevas posibles patologías que se presenten a nivel individual o comunitario. d) Capacidad de liderazgo con el paciente, con el equipo auxiliar, de apoyo y con el equipo de colegas así como a nivel de gestión de proyectos en el área social y administrativa, que le permita estimular a los demás y a sí mismo la iniciativa y el emprendimiento a través de la motivación por logros de salud oral tanto a nivel individual como comunitario.22 “Una vez definidas las competencias fundamentales para el odontólogo en América latina, se describirán a continuación las competencias específicas que desempeñará el odontólogo general en relación con los dominios que demarcan la actividad profesional, y que se resumirán más adelante en un cuadro de relación con las tareas funcionales.
Competencias propias del odontólogo: A continuación se describe el catálogo de competencias propias para cada dominio profesional. 1. Dominio clínico:
Conoce y aplica las medidas de bioseguridad adecuadas, la esterilización, la asepsia, la desinfección y el control de infecciones cruzadas en el ámbito odontológico.
Aplica conocimientos de ergonomía en el trabajo a 4 y 6 manos.
Aplica conocimientos mínimos de psicología para el manejo de la atención odontológica en los diferentes grupos etarios (niño, adolescente, adulto y anciano).
Reconoce y valora la condición sistémica del paciente.
Registra la documentación clínica y de exámenes complementarios, y maneja la información del paciente en la historia clínica.
Diagnostica el estado de salud/enfermedad bucal de acuerdo con los signos y síntomas evaluados.
Determina los niveles de riesgo del paciente para las enfermedades bucales.
Establece el pronóstico de la condición de salud-enfermedad del complejo dento-buco-facial en niños, adolescentes, adultos y ancianos, acorde al diagnóstico establecido.
Aborda el paciente con un enfoque interdisciplinario que le permite, a través de interconsultas, brindar tratamientos integrales.
Planifica tratamientos de tipo preventivo, curativo y rehabilitador así como programas de mantenimiento de la salud bucal pertinentes a las condiciones detectadas, considerando el grado de complejidad de la enfermedad y las condiciones socio-económicas del paciente.
Ejecuta el tratamiento establecido en función de lo planificado, haciendo los ajustes que se consideren necesarios para lograr el éxito esperado.
Valora condición bucal en pacientes con algún tipo de discapacidad física o mental en su nivel de atención, y refiere al especialista para tratamiento de mayor nivel de complejidad.23
2. Dominio investigativo:
Identifica y propone problemas de investigación en el área de conocimiento de la odontología que amerite ser estudiada y solucionada, bajo el método científico.
Conoce la metodología de la investigación y la práctica basada en la evidencia científica.
Analiza la literatura científica con base en la odontología basada en la evidencia.
Aplica en la práctica diaria los conocimientos derivados del análisis de las investigaciones
básicas
y
clínicas
realizadas
por
instituciones
reconocidas.24 3. Dominio psicosocial:
Reconoce los diferentes perfiles psicológicos para el manejo de la atención odontológica en los diferentes grupos etarios (niño, adolescente, adulto y anciano).
Identifica y diagnostica la situación de salud - enfermedad bucal de una comunidad determinada, según sus factores de riesgo, de acuerdo a su entorno y condiciones políticas y socioeconómicas.
Categoriza factores de riesgo generales y locales para la incidencia y prevalencia de enfermedades bucodentales en determinada comunidad.
Diseña y ejecuta programas preventivos y curativos de las patologías bucodentales pertinentes a cada comunidad de acuerdo con su entorno socioeconómico.
Participa activamente en equipos interdisciplinarios de orden político y social para la ejecución de proyectos de impacto social.
Promueve acciones para el fomento de la salud individual y colectiva como un concepto de bienestar que trascienda la ausencia de enfermedad.25
4. Dominio administrativo y de gestión:
Administra con liderazgo responsable instituciones privadas, estatales y mixtas de prestación de servicios de salud bucal.
Conoce los esquemas de aseguramiento de salud, gubernamentales y privados tanto a nivel local como regional.
Conoce los campos de desempeño profesional y laboral y la situación del ejercicio de la profesión odontológica en el ámbito local y regional.
Lidera equipos de personal de servicios de salud, para un manejo eficiente delos sistemas de salud bucal.26
1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19,20,21,22,23,24,25,26 documento del Encuentro latinoamericano de equivalencia curricular (ENLEC) y del Proyecto latinoamericano de convergencia en educación odontológica (PLACEO); Sao Paulo 2010.
5. LA ODONTOLOGÍA EN EL PERÚ
5.1. Una historia milenaria: La odontología es tan milenaria como la historia del hombre; apareció en la memoria colectiva de la humanidad en Egipto, Grecia y Roma. El papiro de Ebers, las tablas cuneiformes de los asirios, personajes como Esculapio, Hipócrates, Aristóteles, Timócratas, Celsius, Galeno; asimismo los árabes, quienes llevaron el arte dental a Europa, son los más remotos antecedentes de la práctica dental. En el Perú, con nuestros antepasados pre incas, los Paracas, con la utilización de obturaciones dentarias. En la edad media, son los flebótomos del virreinato, y en la edad moderna son los cirujanos dentistas a quienes desde la república debemos que se haya convertido en parte indesligable de la historia de la salud del país. Al Perú, llegó como tal, con los españoles. Es en el año de 1,500, cuando los reyes católicos, Fernando e Isabel, normaron los exámenes para ejercer el “arte de sacar muelas y dientes”. A partir de ahí, Santa Apolonia, nuestra patrona, y los flebótomos (los antecesores de los cirujanos dentistas) se instalaron en las capitales coloniales de la España feudal del siglo XV y XVI. En 1868 (fines del siglo XIX) se da inicio en la joven república del Perú la enseñanza de la odontología. En 1870 se gradúa el primer peruano en la sección de odontología de la facultad de medicina de San Fernando. Hacia 1892 la primera dama peruana. Ellos son Aurelio Márquez y Felicitas Balbuena.
5.2. La odontología del siglo XX: Como profesión universitaria independiente nace en el gobierno de Augusto Leguía, el 20 de Junio de 1920; cuando se crea el “Instituto de Odontología”, independizándose de la Facultad de Medicina. Su primer director fue Marcelo Obando a quien reemplazaron en 1922, Alberto Protzel y en 1923, Herman De Castro. Corría el año de 1943 cuando el Dr. Leonardo Hidalgo Reyes, autor de la Ley N° 9638 en el congreso de la republica logra que se cree en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; la Facultad de Odontología -independiente de la de
medicina- iniciándose una fructífera y apasionante historia. Importante para el logro de esta ansiada autonomía académica y profesional es sin duda la capacidad organizativa de los cirujanos dentistas que forjan y organizan desde ese año la “Asociación Dental de Lima”, luego la “Asociación Dental del Perú” y posteriormente la “Federación Odontológica”, que funcionaron desde 1929; dando paso desde el 15 de noviembre del mismo año a la “Academia de Estomatología del Perú”, cuyo desarrollo institucional va ser parte primordial de la historia de la odontología peruana. En 1943 se forman “la Sociedad Peruana de Ortodoncia” y la “Mutual Odontológica”. El 5 de noviembre de 1945, como COLEGIO FUNCIONAL, la “ASOCIACIÓN ODONTOLÓGICA DEL PERÚ”, cuya misión era encarar el aspecto gremial y la colegiación de los odontólogos, y que fue reconocida por resolución suprema el 12 de noviembre de 1947. Esta asociación logró el 4 de mayo de 1949; que se reconociera a la “Cooperativa Dental del Perú”, así como en 1958 el derecho del odontólogo al ascenso a coronel (en la sanidad del gobierno y policía).En 1946 se crea la “Sociedad Peruana de Prótesis Dental y Máxilo-Facial”, que del 19 al 22 de septiembre de 1956 organiza su primer congreso nacional. En 1952 se crea la “Sociedad de Endodoncia” y un sinnúmero de círculos odontológicos en Lima, afiliados a la Asociación Odontológica del Perú. Otro hito fundamental se da en la década del 60, como producto de las múltiples gestiones de los cirujanos dentistas. En el Congreso se conquista la ley, N° 15251, de creación del “Colegio Odontológico del Perú”; anhelo de generaciones que demandaban el reconocimiento de la odontología como ciencia y arte para la vida y la salud del ser humano. El 6 de marzo de 1956, siendo presidente de la Academia de Estomatología del Perú, el Dr. Arturo Rojas, el gobierno entregó el uso del terreno del Jr. Chota para la construcción de la Casa del Odontólogo, colocándose la primera piedra el 22 de noviembre de 1959 e inaugurándose el 19 de marzo de 1964.
En las décadas de los 60 y 70, como parte del proceso de masificación de la profesión, se van a desarrollar las nuevas facultades de odontología. “Cayetano Heredia”, “San Luis Gonzaga de Ica”, “Federico Villarreal”, “Universidad Católica Santa María de Arequipa” van a ser las primeras que, luego, formarían Asociación Peruana de Facultades de Odontología (ASPEFO); a fin de normar la formación universitaria en odontología. En la década del 80 y 90 se crearían las facultades de odontología en las universidades privadas de “San Martín”, "Garcilaso de la Vega" y en la “Universidad Nacional de Trujillo”. En los últimos años, a partir del año 2,000, se ha incrementado en forma excesiva la creación de facultades o escuelas de odontología generando sobreoferta de cirujanos dentistas en el país. Un intento por ordenar la profesión es la aprobación de la Ley N° 27878, “Ley del trabajo del cirujano dentista”, del 13 de diciembre de 2002, la que poco a contribuido por el nulo cuidado del colegio profesional. 5.3. La odontología en el siglo XXI: En el Perú los índices epidemiológicos no están lejos de los indicadores latinoamericanos; es más, éstos se agravan frente a la desidia gubernamental y las franjas de población excluida, en extrema pobreza, cuyos índices de caries y otras patologías bucales están por encima del 70% en las ciudades de la costa y más del 80% en la sierra y la selva peruana. En el desarrollo demográfico del país, en el presente milenio, se observa que la población ha crecido y envejecido; por lo que epidemiológicamente al igual que las enfermedades transmisibles hay enfermedades crónicas degenerativas; lo que hace más importante crear políticas de salud integral, donde la odontología debe ser parte esencial del derecho a la salud. Para 30´000,000 de habitantes peruanos existen 37,000 cirujanos dentistas, una relación que excede largamente la norma de la Organización Mundial de la Salud (OMS); generando sobreoferta en el país que tiende a agravarse si contamos con 25,000 alumnos estudiando en universidades sin capacidades o planificación alguna y más de 80,000 técnicos dentales trabajando y ofertando servicios. De otro lado estudios recientes sobre la ubicación de odontólogos en el Perú señalan que existe una mala distribución de
estos. La mayoría está en las principales capitales de la costa donde se encuentra el 75% de la población, oferta que se tuguriza en los mismos espacios, sobre todo en Lima Metropolitana. En el mercado de la salud bucal la oferta de odontólogos se da, aproximadamente, de la siguiente manera: 15% de odontólogos ejerce en los servicios públicos (MINSA, EsSalud, FFAA, FFPP); y el 85% realiza práctica privada, sin mayor protección de seguridad social y fondo de jubilación, a pesar del Fondo de Previsión Social del Colegio Profesional, que incluso está en crisis de financiamiento. Sin embargo, todos, o el 95%, realizan práctica privada en diferentes formas, pero principalmente individual, en el esquema de profesión liberal que el actual mercado globalizado ha puesto en cuestión, al ganar terreno la compra de clínicas por parte de las aseguradoras que han captado a la fecha más de 2 millones de afiliados. La Ley N° 27878, que regula el trabajo del cirujano dentista en el Perú, ordena seis horas de trabajo, sin embargo la mayoría en consultorios privados o contratados con salario, laboran 10 horas y hasta más. La falta de políticas económicas y sociales hace que en los servicios públicos y consultorios privados exista un promedio de ocupación del 50% de la capacidad instalada generando insatisfacción en los ingresos. Una última encuesta realizada en el 2015 pone a la odontología peruana como una profesión mal pagada, no recomendable. La explicación frente a todo esto no radica solo en los empíricos o la existencia desordenada de miles de profesionales instalados en las grandes ciudades. Eso es el resultado; la explicación es más profunda. Y es tarea urgente realizar diversos procesos para superar esta crítica situación. En primer lugar, debemos señalar que la ausencia de salud bucal como política de estado es lo que ha generado el desorden y la insatisfacción, tanto en la población como en los profesionales. No existe en los programas de gobierno la atención a las patologías de la boca, salvo las más simples como caries, o educación preventiva evidenciada por ejemplo en el Plan Esencial de Aseguramiento Universal (PEAS); del aseguramiento universal o la cobertura del
SIS. Se dejan de lado y no se atienden, en forma permanente, la demanda de afecciones crónicas o la ausencia o pérdida de dientes. A eso le sumamos la privatización de la salud en marcha. Las aseguradoras pretenden monopolizar la atención privada y ponen en cuestión la vigencia de los consultorios dentales vía normas que ya aplican con Registro Nacional de Establecimientos de Salud (RENAES). La sociedad civil no ha logrado articular una plataforma que ponga atención e interés nacional en estos problemas. El Colegio Odontológico del Perú no asume un papel activo y orgánico; los líderes de la odontología nacional no han logrado articular representación en el congreso ni menos propuesto política o programa alguno que ponga como reforma estructural la atención de la salud bucal como derecho. Una reforma que proponga presupuesto nacional para atender la salud bucal de la población en establecimientos públicos, ordenar el mercado del trabajo en el sector privado y defender a los cirujanos dentistas de la voracidad de las aseguradoras. En segundo lugar, el desorden del mercado, con excesivos profesionales, mal distribuidos en el ámbito nacional, producto de la incapacidad por entender los procesos económico-sociales del país. El desarrollo de la sociedad del conocimiento, de la revolución tecnológica, su relación directa con el cambio demográfico, epidemiológico y cultural no ha formado parte de la conducción de la odontología peruana. La cultura predominante del profesional liberal, en la práctica mercantilismo individualizado encerrado en su consultorio, era un lastre a fines del siglo XX. Hoy es la incapacidad para entender la sociedad posmoderna, surgida como producto de la globalización y la tecnología. Por ello el Colegio Odontológico del Perú es un espacio en donde existen 37,000 colegiados y solo 8,000 mantienen la membresía al día debido al práctico abandono del mercado del trabajo de la salud bucal. La desprotección es total porque la informalidad corroe todo el sistema de trabajo. La acreditación de servicios odontológicos, protocolos de atención de patologías bucales y tarifario referencial son temas totalmente desconocidos por las dirigencias, que no tienen una propuesta integral de reforma de la salud bucal en el país.
En tercer lugar, si en la sociedad peruana falta liderazgo en salud bucal, y no se tienen herramientas de gestión, es desde la universidad donde se replica hasta la saciedad un modelo de atención en salud bucal que no responde a las necesidades del país. Urge una profunda reforma curricular en las facultades de odontología. Urge formar profesionales con capacidades técnicas y políticas, capaces de contribuir con la salud y el desarrollo social. Odontología no es solo una profesión técnica ajena a los programas de salud integral. Abordar determinantes sociales en salud bucal es asumir las ciencias sociales y las ciencias administrativas como parte fundamental en la formación de los profesionales. Asumir que las especialidades son el componente del desarrollo técnico para atender con calidad las patologías de la boca, pero al mismo tiempo, es necesario tener capacidades políticas para asumir la cultura empresarial tan necesaria en estos tiempos de sociedad del conocimiento. Ha crecido el Perú y se han profundizado los problemas de la salud, en particular de la salud bucal. Hay insatisfacción en la población, más cuando la oferta en salud bucal no es política de estado, generando un mercado desordenado, lleno de inequidad. Por ello debemos proponer cómo resolver los graves problemas estructurales de la salud bucal y el quehacer de los odontólogos en una sociedad posmoderna que le viene cambiando el perfil al profesional y le demanda más competencias técnicas y de gerencia en salud.
6. POLITICA DE ESTADO Y REFORMA POR UNA NUEVA ODONTOLOGÍA EN EL PERÚ Con la visión al 2030 se hace urgente señalar qué políticas son necesarias para la reforma de la salud y la odontología peruana. Aquellas que permitan asumir la propuesta de la Federación Dental Internacional (FDI); organizar el acuerdo de los gobiernos en Sao Paulo 2006; y marchar hacia la reforma de la enseñanza de la odontología en el país. A nivel global: 1. Identificar soluciones apropiadas para alcanzar la inclusión social total en salud bucodental hacia el 2030; abogar por políticas y estrategias a favor de su
aplicación
a
nivel
local,
regional,
nacional.
Las
persistentes
desigualdades en el acceso a la atención odontológica de calidad y con especialidades, la falta de cobertura de las necesidades y la demanda de servicios odontológicos tienen distintas causas pero un solo origen: el abandono de la salud bucal como derecho humano y política de estado a todo nivel. Esto hace que no se cuente con presupuesto público para atender a las mayorías necesitadas y que el mercado laboral este desordenado, dejando al Cirujano Dentista a la deriva. 2. Incorporar y desarrollar en el Modelo de atención integral en salud basado en familia y comunidad (MAIS ByC); un nuevo modelo de atención bucodental que repose en un enfoque basado en el trabajo en equipo. Que odontólogos plenamente capacitados asuman la responsabilidad “en equipo” de salud integral y gestión territorial para abordar las determinantes sociales. El presupuesto nacional en el quinquenio 2016 al 2021 debe ser de no menos de 6,500 millones de soles. 3. De aquí al 2030 se debe formar a jóvenes estudiantes cuyos planes de estudio sean dinámicos, modulares y pertinentes, con contenidos que incluyan conocimientos sanitarios y de ciencias sociales para el
pensamiento crítico y capacidad de analizar y organizar la salud bucodental al igual que un adecuado uso de tecnologías para brindar una atención bucodental óptima. A nivel de gobierno: 1. En el Perú, dentro del mundo globalizado que vivimos, es de primer orden la realización de asumir la salud como parte de los derechos humanos fundamentales, objetivo prioritario del desarrollo de la sociedad. La salud por todos y para todos es el derecho a sistemas y servicios sanitarios efectivos en donde la salud bucal es parte integral de la salud y bienestar general y donde las profesiones sanitarias, entre ellos los profesionales odontólogos, tiene formación de calidad y calidez que permita satisfacer las necesidades de atención de todo nivel y asumir intervención sobre las determinantes sociales que afectan la salud, educación y el desarrollo social. 2. Los procesos de reforma de la salud deben significar la legitimidad de modelos de atención en donde el acceso universal esté garantizado. Por lo tanto los esquemas de tratamiento simple y de especialidades deben ser incorporados en el modelo de atención del PEAS del SIS, de ESSALUD, FFAA y FFPP. 3. Camino al 2030, presupuesto nacional para salud bucal debe asumir gastos en favor de las poblaciones excluidas y vulnerables asumiendo que se deben contratar en el quinquenio 2016-2021 un mayor número de odontólogos, hasta alcanzar la cantidad de 6 mil profesionales al servicio de todas las regiones (en especial de las comunidades más alejadas de los centros urbanos y de las poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y discapacitados). 4. El Ministerio de Salud (MINSA); debe aprobar procesos de acreditación de los consultorios y centros odontológicos respetando el carácter de la
atención estomatológica como acto sanitario y de las especialidades de la ley del trabajo del cirujano dentista. Asimismo concertar con el Colegio Odontológico del Perú el tarifario profesional referencial en odontología. 5. El Ministerio de Salud debe garantizar la práctica profesional libre, justa y equitativa, poniendo freno a la monopolización de la salud por las aseguradoras privadas. El MINSA deberá concertar con el Colegio Odontológico del Perú toda la normatividad que permita concretar este anhelo. 6. Implementar el “Observatorio de la salud bucal” como seguimiento al intercambio de experiencias y de información entre los países de la América latina, fortaleciendo la implementación de la red latinoamericana por la salud bucal. 7. Elaboración de políticas públicas en salud bucal a todo nivel que puedan ser compartidas a fin de que se tornen legítimas y constituyan lineamientos para alcanzar las metas sanitarias a favor de los pueblos, en una propuesta de reforma de la salud en la que los odontólogos vean resolver la precariedad en la salud pública y el ordenamiento de la práctica privada que está amenazada por el avance desmedido de las aseguradoras. Trabajar y concertar una propuesta de atención en salud bucal para las poblaciones vulnerables que habitan en el país (que refleja las condiciones de exclusión: sin acceso al empleo, a la tierra, a la educación plena, a la recreación, a la cultura). A nivel de las universidades: El modelo de formación de recursos humanos en las universidades debe expresar correspondencia entre las necesidades de las respectivas poblaciones, los modelos de atención establecidos y los currículos sin divorcio entre estas y los servicios de salud bucal.
Deben estar acreditadas en función al nuevo perfil profesional de los cirujanos dentistas y sus competencias para atender las patologías bucales, formar parte activa de los equipos de salud en todas las redes públicas y asumir la gestión territorial desde las redes públicas o consultorios privados, asumiendo liderazgo social y empresarial. Desarrollo de políticas y estrategias que permitan la comunicación entre pares y el establecimiento de modelos de buenas prácticas que ayude a concientizar a la comunidad universitaria y educativa para el cambio, adoptando el proceso educativo a las necesidades de profesionales que requiere la sociedad. La docencia en las universidades debe estar en permanente proceso de actualización de acuerdo a la propuesta que propone competencias para el nuevo perfil del cirujano dentista acorde a la posmodernidad. En el Colegio Odontológico del Perú: El Colegio Odontológico del Perú deberá ser reformado teniendo en cuenta que debe transformarse en el interlocutor legítimo para el proceso de reforma sanitaria y de cambio curricular a nivel universitario. Ser eficaz como garante para que los gobiernos asuman la reforma de salud en odontología con presupuesto además de ordenar en forma transparente el mercado de trabajo privado. Ser una corporación que atienda y resuelva las demandas de la odontología nacional en una perspectiva diferente, en un mundo globalizado de avance tecnológico que reta y desafía todos los días 6.1.
Políticas de estado en salud bucal. Principios rectores:
1. Acceso Universal: Garantizar el acceso de toda la población a los servicios de salud bucal; permanentes, oportunos y eficaces. 2. Gratuidad: Eliminación de las barreras económicas para que toda la población reciba atenciones de salud bucal a través del acceso universal de salud.
3. Integralidad: Prestación de los servicios de salud que se realiza de forma tal que las personas reciban servicios de protección suficiente y completa de las necesidades individuales, de interés familiar y colectivo en salud bucal. 4. Igualdad: Derecho de todos los ciudadanos de recibir igual respeto, trato y protección sin distinción de etnia, religión, género, edad, ideología política, condición socioeconómica, discapacidad, identidad y género. 5. Humanización: Los profesionales odontólogos deben estar encaminados hacia una relación humana de calidad y calidez, considerando las necesidades de los usuarios y las usuarias. 6. Calidad: Cumplimiento de todas las normas en la prestación de los servidos de salud bucal establecidos para las personas, la familia y la comunidad. Acceso oportuno, continuo, con eficiencia, eficacia, efectividad, seguridad, integralidad y calidez. Satisfacción y seguridad del usuario por las atenciones odontológicas recibidas, la certificación de los recursos, habilitación y acreditación de los servicios. 7. Calidez: Adecuada elación entre el personal de salud bucal y los usuarios(as). Con empatía y autenticidad, contribuyendo al éxito de la atención odontológica. Requiere de la aceptación incondicional hacia el usuario(a), acompañado de sentimientos de respeto y apoyo independientemente de las actitudes, sentimientos o acciones de aquel. 8. Solidaridad: Ayuda mutua entre el personal de salud y usuarios de salud bucal, desde las poblaciones con mayor capacidad de pago y más sanas hasta aquellas más pobres y vulnerables, para alcanzar satisfacción en salud bucal como bien común. 9. Equidad: Que la provisión de los servicios de salud bucal sean definidos de acuerdo a las necesidades sociales, económicas, demográficas y geográficas de la población, inclusión social para quien más lo necesita. 10. Confidencialidad: Se relaciona con el derecho de las personas a exigir de los/as proveedores/as de salud (personal médico, odontológico, de
enfermería, promoción y equipos de trabajo) la no revelación y el resguardo de la información provista en cualquier atención de salud/enfermedad. 11. Participación Social: Intervención activa de los ciudadanos, grupos, organizaciones sociales y comunitarias, instituciones privadas, solidarias y otros sectores sociales en la tarea de mantener, mejorar, recuperar y fomentar la salud bucal. Ejes transversales: 1. Derechos humanos: La salud bucodental es un derecho humano básico e inseparable de la salud integral y del bienestar general. 2. Género: Constructo social donde hombre y mujeres son iguales. Permite enfocar, analizar y comprender características que definen a mujeres y hombres de manera específica así como sus semejanzas y sus diferencias. Propone analizar la problemática del país y asumir las diversas y complejas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros. 3. Determinantes de la salud: Permite tomar en cuenta el entorno y las condiciones sociales en que las personas viven y trabajan así como las situaciones que las obligan a vivir en determinadas circunstancias y que impactan sobre la salud. 4. Ciclo de vida: la atención en salud bucal se realizará a través de la oferta de servicios diferenciada según etapa del ciclo de vida garantizando calidad y continuidad en los diferentes niveles de los servicios de salud. 5. Integral e integrado: Derecho a recibir servicios de educación sanitaria, promoción, prevención, diagnóstico, curación y rehabilitación de la salud bucal en un proceso continuo y de acuerdo a sus necesidades en todos los ciclos de vida y a través de los diferentes niveles de atención de los servicios de salud. 6. Preventivo: Son las acciones de promoción de la salud (educación); así como atenciones preventivas especificas odontológicas con mínima intervención y de alto impacto en la población. 7. Odontología basada en evidencia: Estrategia para abordar los problemas clínicos utilizando concienzuda, juiciosa y explícitamente la mejor evidencia
disponible resultante de la investigación científica en la toma de decisiones de cuidados de la salud del individuo. 8. Bioética: Aspectos éticos y sociales en la odontología relacionadas a la salud de los profesionales, los procedimientos de alto riesgo, el consentimiento informado para tratamientos, la revisión de procedimientos nuevos, la calidad de los servicios, la mala praxis y el secreto profesional, todo ello dentro de un marco legal y deontológico posmoderno. Objetivo general: Garantizar el derecho permanente a la salud integral a través del acceso a la atención en salud bucal a fin de disminuir los altos índices de prevalencia de patologías bucodentales por medio de acciones de promoción y educación para la salud, prevención, protección específica, diagnóstico precoz, tratamiento oportuno, limitación del daño y rehabilitación, en el marco de la atención primaria en los servicios de salud. Objetivos específicos: 1. Posicionar la salud bucal como componente fundamental de la salud integral de la persona a lo largo de todos los ciclos de vida. 2. Fortalecer la atención integral e integrar a la salud bucal dentro del MAIS ByC y la red de servicios públicos o privados 3. Fortalecer la acción intersectorial y multisectorial de los actores relacionados con la salud bucal (desde lo individual, colectivo con énfasis en el abordaje integral de los riesgos y condicionantes de las patologías bucales); así como la gestión territorial para mejorar la salud bucal 4. Invertir para el mejoramiento de la calidad en la prestación de los servicios de salud bucal, basados en el fortalecimiento de la gestión, seguimiento y control de los servicios de salud bucal. 5. Promover el desarrollo de investigaciones del proceso salud-enfermedad del sistema estomatognático. 6. Ordenar la práctica privada de los profesionales odontólogos.
Políticas de estado, estrategias y líneas de acción: Política 1. Salud bucal componente fundamental de la salud integral de la persona a lo largo del ciclo de vida. Estrategia 1.1: Inclusión de la salud bucal como prioridad en los programas de gobierno y la agenda gubernamental. Líneas de acción: 1. Gestión con los diferentes niveles de gobierno para la inclusión de la salud bucal en los planes estratégicos, programas de gobierno y agendas en beneficio de la población. 2. Organización e incorporación en los planes de acceso universal de la oferta de atención de salud bucal en los diferentes niveles de atención de la salud. 3. Alianzas estratégicas en todos los niveles de gobierno para el cumplimiento de la “Política Nacional de Salud Bucal”. 4. Presupuesto público nacional anual para salud bucal de 1,500 millones de soles. 5. Sueldo digno a los profesionales odontólogos al servicio del estado, en no menos de 2 UIT. Estrategia1.2: Información, educación y comunicación en salud bucal a toda la población. Líneas de acción: 1. Formulación del plan para la implementación de la estrategia de información, educación y comunicación en salud bucal con la participación intersectorial y multisectorial. 2. Establecimiento de alianzas estratégicas en los niveles gubernamentales y empresariales para incorporar educación y comunicación, utilizando los
medios masivos de comunicación y la tecnología de información y comunicación (TIC). Política 2. Fortalecer la atención integral e integrada a la salud bucal, dentro de la red de servicios públicos y privados. Estrategia 2.1: Fortalecimiento del marco regulatorio con una participación social activa de los entes de la odontología para la promoción y educación de la salud bucal que incluye la prevención y atención de las patologías bucodentales más prevalentes. Líneas de acción: 1. Definición de listado de enfermedades o eventos de declaración obligatoria para ser incorporados en la ficha o documentos para el registro de la información en salud bucal a nivel intra e interinstitucional. 2. Actualización y oficialización del marco regulatorio de acuerdo al modelo de atención integral en salud con enfoque familiar y comunitario que permita que los instrumentos técnicos sanitarios de dimensión técnica y dimensión política respondan a las necesidades de la salud bucal. 3. Armonización
y aplicación del marco regulatorio en los procesos de
atención de la salud bucal en el marco del acceso universal de salud. 4. Incorporación del odontograma oficial en los procesos de historia clínica electrónicas. Estrategia 2.2: Accesibilidad e inclusión social para los servicios de salud bucal. Líneas de acción: 1. Acceso a servicios de salud bucal integrales, con énfasis en el fomento de buenas prácticas de higiene bucodental, promoción de hábitos saludables y
educación en salud, prevención y protección específica, tratamiento y rehabilitación del daño 2. Gestión para mayor contratos de cirujanos dentistas en la red pública, así como personal auxiliar del área de odontología; acorde a la población y sus necesidades en salud bucal. Hacia el 2030 debe haber no menos de 6 mil al servicio del Ministerio de Salud. 3. Inversión en equipo, materiales e insumos suficientes y necesarios para la detección, atención, tratamiento y rehabilitación oportuna de la salud bucal para cada etapa del ciclo de vida. 4. Acceso a la atención odontológica integral, en todas las atenciones de control prenatal, de acuerdo a las normas y estándares de calidad definidos para los servicios en los establecimientos de salud. 5. Acceso a la atención odontológica integral, desde los controles y programas de atención infantil, para todos los niños y niñas menores de cinco años de acuerdo a las normas y estándares de calidad definidos para los servicios de salud. 6. Acceso a la atención odontológica integral de la población con habilidades diferentes de acuerdo a normas establecidas en el país. 7. Acceso a la atención odontológica integral de la población adulto mayor. 8. Acceso de la población en general a la información sobre la prestación de servicios odontológicos. Estrategia 2.3: Fortalecimiento de las competencias del recurso humano de odontología, priorizando el enfoque de atención primaria en salud. Líneas de acción: 1. Coordinación para favorecer la implementación de programas de educación continua con participación de las universidades; basados en el diagnóstico de las necesidades de capacitación de los recursos humanos, según epidemiologia de las regiones y la demanda insatisfecha.
2. Creación de institutos de salud oral en hospitales nacionales como espacios para la formación especializada de los recursos humanos de odontología. 3. Desarrollo de programas de capacitación continua para el recurso humano de odontología del sistema de salud con énfasis en la detección, prevención, atención y rehabilitación de la salud bucodental. 4. Residentado odontológico financiado con presupuesto público nacional. 5. Incorporar la ejecución de programas de educación continua en servicio, coordinado con las universidades y el colegio profesional para la dirección y gestión de servicios de salud bucal. Política 3. Fortalecer la acción intersectorial y multisectorial de los actores relacionados con la salud bucal, desde lo individual, colectivo, institucional e interinstitucional con énfasis en el abordaje integral de los determinantes sociales condicionantes de las patologías de la salud bucal. Estrategia 3.1: Generar la participación ciudadana activa para el análisis local
y el abordaje
integral de la salud bucodental de la población. Líneas de acción: 1. Coordinación
interinstitucional
y
multisectorial
con
otros
actores
gubernamentales o no gubernamentales para la formación de alianzas estratégicas que contribuyan al diseño y ejecución de acciones conjuntas para el abordaje integral de la salud bucal. 2. Concertación de esfuerzos entre ministerio de salud, ministerio de educación, gobiernos regionales y gobiernos locales con las organizaciones de la sociedad civil para incrementar el acceso al derecho a la salud bucal de toda la población 3. Desarrollo de las prácticas saludables y auto cuidado por parte de la ciudadanía en todas las regiones y localidades.
4. Implementación de la vigilancia epidemiológica de la salud bucal en coordinación con las empresas, la sociedad civil, las organizaciones sociales e instituciones gubernamentales de todo nivel,
organizaciones no
gubernamentales y establecimientos privados. 5. Monitoreo y evaluación de la implementación de la vigilancia epidemiológica en salud bucal en las instituciones gubernamentales, no gubernamentales, escuelas formadoras y establecimientos privados. Estrategia 3.2: Inclusión de la temática de salud bucal en los proyectos de investigación del Instituto Nacional de Salud. Líneas de acción: 1. Desarrollo de investigaciones que permitan contar con evidencia científica sobre la situación de salud bucal a nivel nacional. 2. Desarrollo de la capacidad institucional para la ejecución de investigaciones en apoyo a la salud del sistema estomatognático por regiones. 3. Colaboración con las universidades, con fondos públicos para el desarrollo de investigaciones en el pre y posgrado. Gestión interinstitucional de asignación presupuestaria para el desarrollo de las investigaciones en salud bucal. Política 4. Contribuir al mejoramiento de la calidad en el trabajo profesional de práctica privada para la prestación de los servicios de salud bucal, basados en el fortalecimiento de la gestión de las Instituciones prestadores de servicios de salud (IPRESS); odontológicas. Estrategia 4.1: Complementariedad de los servicios públicos y consultorios dentales a través de proyectos de Alianza Público Privada (APP); para salud bucal.
Líneas de acción: 1. Base legal y normativa que permita el desarrollo de APP con IPRESS odontológicas en el primer nivel de atención. 2. Concertación para el marco regulatorio de la acreditación de las IPRESS odontológicas. 3. Concertación para la regulación del tarifario profesional en odontología. Política 5. Desarrollar con las universidades y el colegio profesional; cambio curricular y actualización permanente del cirujano dentista. Estrategia 5.1: Modernización constante del currículo para la enseñanza del pre y posgrado en odontología. Líneas de acción: 1. Seminario anual obligatorio de carácter nacional e internacional para mejorar el perfil profesional. 2. Desarrollo obligatorio de la investigación y las publicaciones para la docencia. Estrategia 5.2: Fortalecimiento de las competencias técnicas de los docentes universitarios en odontología. Líneas de acción: 1. Becas para la capacitación nacional e internacional para desarrollar la docencia universitaria en odontología. 2. Incentivo para desarrollar la investigación científica y su publicación. 3. Incorporar la obligatoriedad del desarrollo curricular del área de dirección y gestión de los servicios odontológicos.