PUERTOS DEL CARIBE:
liderazgo que mueve a Colombia y proyecta su futuro
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liderazgo que mueve a Colombia y proyecta su futuro
un encuentro clave para el futuro del sector infraestructura

EL PRESENTE Y CONSTRUIR EL FUTURO
cambios en la distribución del ingreso y la certificación en la retención en la fuente.
territorio y la lección de la Línea Negra

06 XXIII ASAMBLEA ORDINARIA DE AFILIADOS, UN ENCUENTRO CLAVE PARA EL FUTURO DEL SECTOR INFRAESTRUCTURA
10 INFRAESTRUCTURA, TERRITORIO Y LA LECCIÓN DE LA LÍNEA NEGRA
13 INFRAESTRUCTURA PARA ATENDER EL PRESENTE Y CONSTRUIR EL FUTURO
15 CONTRATOS DE CUENTAS EN PARTICIPACIÓN, CAMBIOS EN LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y LA CERTIFICACIÓN EN LA RETENCIÓN EN LA FUENTE.
19 INFRAESTRUCTURA INTELIGENTE: CUANDO LOS DATOS SALVAN VIDAS
21 SOSTENIBILIDAD Y RESILIENCIA MARÍTIMA: PROTECCIÓN DE COSTAS E INFRAESTRUCTURA PORTUARIA
23 ULTRACEM Y EL SECTOR CONSTRUCTOR: UNA VISIÓN OPTIMISTA HACIA 2026
25 DOS CORREDORES ESTRATÉGICOS Y UN MISMO RESPALDO DETRÁS DE LA INFRAESTRUCTURA QUE CONECTA COLOMBIA
27 ARGOS SE PONE LA 10 POR BARRANQUILLA: SUMINISTRA CONCRETO PARA LA AMPLIACIÓN DEL METROPOLITANO
29 COMPETITIVIDAD PORTUARIA: DECISIONES QUE TRANSFORMAN
32 PALERMO SOCIEDAD PORTUARIA CONSOLIDA SU ESTRATEGIA ESG Y MARCA NUEVOS HITOS EN SOSTENIBILIDAD DURANTE EL 2024
33 COLECTOR OCCIDENTAL CALLE 9
36 EN RUTA PORTUARIA AVANZAMOS CON LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN BARRANQUILLA
38 EL IZAJE DE CARGAS: EFICIENCIA, SEGURIDAD Y PROYECCIÓN EN UNA INDUSTRIA EN TRANSFORMACIÓN
DIRECTOR EJECUTIVO HÉCTOR CARBONELL
CONSEJO EDITORIAL
ANA BURGOS CORDINADORA DE COMUNICACIONES Y MERCADEO
DISEÑO JACS 3D S.A.S
JUNTA DIRECTIVA
LUIGGI PUGLIESE ECOVIAS S.A.S
RAFAEL ARRIETA SOLUCIONES DE INGENIERÍA NOMADAS
ORLANDO BIANCHI D&S S.A.S
ENRIQUE POSADA PROYECTOS Y GESTIÓN DEL DESARROLLO S.A.S
JORGE TRUJILLO JET INGENIERÍA S.A.S
LUIS FERNANDO CABRERA SOCIEDAD PORTUARIA REGIONAL DE BARRANQUILLA S.A.S
RICARDO ROMÁN PALERMO SOCIEDAD PORTUARIA S.A.S
ZORAIDA MOLINA PORTMAGDALENA S.A
MARÍA MÓNICA HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ UCRÓS & ASOCIADOS S.A.S.
FERNANDO SARABIA ULTRACEM S.A.S
WILLIAM NASSAR CEMENTOS ARGOS S.A.


Hablar de los puertos del Caribe colombiano es hablar de la puerta de entrada y salida de la economía nacional. Son plataformas vivas donde confluyen la historia marítima del país, la vocación exportadora de nuestras regiones y la capacidad de conectarnos con el mundo. Es de esta manera que la región ha construido un liderazgo sólido y reconocible. La ubicación estratégica del Caribe, su tradición portuaria y la inversión sostenida en infraestructura han permitido que se consolide como el corazón del comercio marítimo y fluvial nacional.
Entre enero y diciembre de 2025, las zonas portuarias del país movilizaron 174,2 millones de toneladas de carga, de las cuales 148,9 millones, equivalentes al 85,5 % del tráfico portuario nacional,
fueron operadas en la región Caribe, según el boletín estadístico de tráfico portuario de la Superintendencia de Transporte. Estas cifras ratifican la posición dominante de la región y la proyectan como plataforma de operación, conexión y crecimiento para Colombia. Representan exportaciones que sostienen la balanza comercial, importaciones que garantizan el abastecimiento interno, graneles estratégicos para la industria y carga contenerizada que conecta al país con cadenas globales de valor.
Sin embargo, mantener esta senda de crecimiento exige atender con urgencia factores que condicionan la competitividad. La conectividad integral es uno de ellos: los accesos terrestres y marítimos no pueden ser intermitentes ni fragmentados. La estabilidad del canal de acceso al Puerto de Barranquilla, respaldada por dragados oportunos y sostenidos, es vital para evitar interrupciones que afectan cadenas logísticas completas. De igual forma, la recuperación del Canal del Dique representa una oportunidad para diversificar alternativas logísticas y fortalecer la resiliencia territorial.




En el plano regulatorio, el vencimiento de varias concesiones entre 2032 y 2034 marca un punto de inflexión.
La claridad en la transición, la actualización de instrumentos regulatorios y la consolidación de una gobernanza técnica son condiciones necesarias para preservar la inversión y modernizar el modelo portuario. La digitalización y la interoperabilidad también se perfilan como fronteras críticas de eficiencia: integrar tecnología entre autoridades y operadores, adoptar soluciones 4.0 y fortalecer la trazabilidad de la carga son pasos indispensables para reducir tiempos y ofrecer mayor transparencia.
A ello se suma la seguridad física, pues los puertos son infraestructura crítica que requiere vigilancia, coordinación institucional y capacidad de respuesta para garantizar la continuidad del comercio exterior.


mientras que se han destinado más de 173.423 millones de pesos a inversión social en educación, desarrollo comunitario y acompañamiento a emprendimientos.
En materia ambiental, el 86 % de los puertos afiliados mide su huella de carbono bajo estándares internacionales y desarrolla programas de eficiencia energética, reducción de emisiones y economía circular.
Estos avances demuestran que el crecimiento portuario puede ser compatible con sostenibilidad y responsabilidad climática.

El sistema portuario no solo enfrenta retos técnicos y regulatorios; también está llamado a responder de manera integral a las demandas económicas, sociales y ambientales de los territorios donde opera. En línea con este enfoque, la encuesta de impactos económicos, sociales y ambientales realizada por la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) evidencia que los puertos afiliados han respaldado inversiones superiores a tres billones de pesos, con significativa participación de capital extranjero.
En el ámbito laboral, los puertos a nivel nacional generan más de 2.400 empleos directos y 18.000 indirectos, dinamizando economías locales. A través de programas de formación y emprendimiento, más de 183.000 personas han sido beneficiadas,
La revisión de los puertos del Caribe muestra un sistema robusto, pero con desafíos que no pueden aplazarse. La región moviliza la mayor parte del tráfico marítimo nacional, sostiene la balanza comercial y conecta a Colombia con cadenas globales de valor. Para sostener y ampliar este liderazgo, es indispensable consolidar accesos terrestres, marítimos y fluviales, garantizar la estabilidad del canal de Barranquilla y el avance integral del Canal del Dique, fortalecer el marco regulatorio frente a la transición de concesiones, impulsar la digitalización e interoperabilidad, robustecer la seguridad física como condición de continuidad operativa y profundizar el impacto económico, social y ambiental en los territorios.
Los puertos del Caribe son más que infraestructura logística: son plataformas de desarrollo integral que generan crecimiento económico, cohesión social y compromiso ambiental. La visión compartida para la próxima década debe ser la de un sistema portuario sostenible, competitivo y articulado, capaz de proyectar a Colombia hacia el futuro.





El pasado jueves 12 de marzo, se llevó a cabo la XXIII Asamblea Ordinaria de Afiliados CCI Seccional Norte, un espacio institucional que reunió a más de 130 líderes empresariales y representantes de entidades públicas y privadas del sector, con el propósito de fortalecer el diálogo gremial y proyectar las prioridades que marcarán el rumbo de la infraestructura en la región y el país.
Este encuentro anual se ha consolidado como uno de los escenarios más importantes para los afiliados de la seccional, al convertirse en una plataforma de conversación y construcción colectiva donde se compartieron visiones, se analizaron los principales retos del sector y se definieron líneas de trabajo que orientarán la gestión institucional durante el año.
La jornada contó con la presencia de la Junta Directiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura Seccional Norte, así como de representantes de las empresas afiliadas, quienes participaron en un espacio de reflexión sobre el papel de la infraestructura en el desarrollo económico, la competitividad y el crecimiento sostenible de la región.
Como parte de la agenda, se desarrolló un conversatorio estratégico con la Dra. María Consuelo Araújo, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, quien abordó los principales desafíos y oportunidades que enfrenta el sector en el país. Este espacio permitió analizar el contexto actual de la infraestructura, así como las perspectivas de desarrollo y las acciones necesarias para seguir impulsando el progreso del territorio.
La Dra. María Consuelo Araújo dio inicio con una presentación detallada del plan estratégico de la CCI, en la que expuso las principales líneas de acción y estrategias orientadas a fortalecer el sector, desde el impulso al desarrollo empresarial hasta la sostenibilidad del gremio. Posteriormente, se abrió un espacio de diálogo con los afiliados de la Seccional Norte, representantes de los distintos segmentos del sector, quienes compartieron sus visiones e identificaron los principales desafíos que enfrenta hoy la infraestructura en nuestra región. Al mismo tiempo, aportaron insumos clave para la construcción de la hoja de ruta que orientará nuestro trabajo hacia 2026 y de una agenda gremial orientada a dar respuesta a los retos que enfrenta el sector y a consolidar nuevas oportunidades de crecimiento.






Asimismo, durante la asamblea se realizó un reconocimiento especial al Dr. Juan Martín Caicedo, expresidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, en honor a sus años de liderazgo y dedicación al gremio, destacando su contribución al fortalecimiento del sector y a la consolidación de proyectos que han marcado el desarrollo de la infraestructura en el país.
De igual forma, se hizo entrega de la medalla “Vida y Obra” como homenaje póstumo al Dr. Pedro Antonio Gutiérrez Visbal, la cual fue recibida por su familia, en reconocimiento a su destacada trayectoria profesional y a su invaluable aporte al fortalecimiento del sector de la infraestructura, así como al desarrollo económico y social de la región y del país, dejando un legado que continúa inspirando a las nuevas generaciones.
La XXIII Asamblea Ordinaria de Afiliados CCI Seccional Norte se ratificó como un espacio clave para el encuentro de los actores del sector, donde se promueve el diálogo, el intercambio de perspectivas y la construcción de visiones compartidas sobre el futuro de la infraestructura.

























La suspensión de las actividades del Puerto Multipropósito Brisa en el 2010 demostró que una licencia ambiental no siempre es suficiente para garantizar la viabilidad de un proyecto, después de más de una década, la nulidad del decreto 1500 vuelve a poner sobre la mesa la misma lección, cuando el marco normativo del territorio es impreciso la infraestructura queda expuesta a la incertidumbre estructural.
Por años, la conversación sobre la denominada “Línea Negra” de la Sierra Nevada de Santa Marta se movió entre lo espiritual, lo ambiental y lo político. Sin embargo, tanto la suspensión ordenada respecto de Puerto Brisa, como la reciente decisión por parte del Consejo de Estado, deja una enseñanza que trasciende el debate étnico y cultural: es una lección profunda sobre cómo se construye o se desmorona el ordenamiento jurídico que sostiene la infraestructura en Colombia.
El Decreto 1500 de 2018, definió ampliamente la delimitación de ese territorio ancestral, otorgándole mayor protección y reconocimiento institucional. La intención fue ambiciosa y para muchos, necesaria. Traducir una cosmovisión ancestral al lenguaje normativo del Estado es un desafío complejo. Pero cuando el alto tribunal declaró su nulidad total, no cuestionó la importancia del territorio ni su valor


cultural; cuestionó la forma en que el Estado decidió diseñar y articular su protección. Y allí está el punto que resulta de especial interés para el sector de la construcción. Pues, no se trata solo de una discusión jurídica. Se trata de entender que toda norma territorial es, en esencia, un plano regulatorio, el cual condiciona licencias, inversiones, estudios ambientales, planes de ordenamiento territorial y decisiones empresariales. Cuando ese plano carece de precisión, cuando no existe una cartografía definitiva que delimite con claridad el alcance territorial, o cuando no se han integrado adecuadamente todas las comunidades potencialmente afectadas el resultado no es protección reforzada, sino incertidumbre estructural. Y la infraestructura no puede edificarse sobre la incertidumbre.
Durante años, proyectos portuarios, energéticos, turísticos y de conectividad en más de veinte municipios quedaron atrapados en un escenario de ambigüedad normativa. Autoridades locales sin claridad sobre el alcance real de la delimitación de la mencionada “Línea Negra”; Licencias ambientales sometidas a interpretaciones variables.
Inversionistas enfrentando un riesgo jurídico difícil de cuantificar. El territorio se convirtió en un rompecabezas sin pieza central.
Es importante resaltar, que la tensión entre infraestructura y territorio ancestral, no comenzó con la expedición del decreto 1500, en realidad, este escenario ya habría sido anticipado por la jurisprudencia constitucional, en un caso muy importante fue del que trata la Sentencia T-547 de 2010, que se refirió al Puerto multipropósito Brisa, a pesar que este proyecto en ejecución contaba con una licencia ambiental vigente y certificaciones oficiales que confirmaban la ausencia de comunidades en el área de la obra. La Corte Constitucional concluyó, que la obra podría afectar el territorio ancestral de los pueblos indígenas, por lo que ordenó suspender las actividades hasta que se realizará un proceso de consulta previa adecuado. El mensaje fue preciso, una licencia no garantiza que un proyectó esté a salvo cuando su desarrollo es bajo un territorio ancestral. El caso de Puerto Brisa introdujo un nuevo elemento a la ecuación de la infraestructura: el riesgo constitucional sobreviniente, puede detener un proyecto incluso si ya está en marcha.
Más tarde, el decreto 1500 de 2018 traslada esta discusión jurisprudencial al plano reglamentario. Se amplió la delimitación del territorio ancestral, pero la falta de precisión cartográfica y la ausencia de una base técnica sólida, llevaron a una incertidumbre en el ámbito regulatorio.
Años después, la Sentencia SU-121 de 2022 reforzó el estándar constitucional. La Corte unificó los criterios sobre la participación efectiva de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada. Subrayó que cualquier decisión administrativa que pueda afectar el territorio ancestral requiere instrumentos claros, delimitaciones precisas y coordinación institucional antes del inicio de la ejecución material de un proyecto. La experiencia histórica, demuestra que el componente territorial no se resuelve únicamente con el cumplimiento formal de los estándares judiciales.
Recientemente, Puerto Brisa enfrenta nuevamente la suspensión de sus operaciones por bloqueos que impiden su funcionamiento. Aunque esta situación se debe a discusiones sociales actuales y no a una orden judicial vigente, la situación actual pone en evidencia, que, en territorios con especial sensibilidad constitucional, el riesgo jurídico y el riesgo social se encuentran profundamente relacionados, incluso en etapas posteriores a la estructuración y operación del proyecto.
A la fecha de 12 febrero de 2026, el Consejo de Estado, decreto la nulidad del decreto, sin embargo, esta decisión, no elimina la necesidad de proteger la Sierra. Tampoco desvirtúa la relevancia de la consulta previa ni el reconocimiento de los derechos culturales. Pero sí deja una advertencia contundente: una norma, por loable que sea su finalidad, no sobrevive si no está cimentada sobre fundamentos técnicos y jurídicos sólidos.
En arquitectura, ningún profesional diseñaría un puente sin estudios de suelo ni planos definitivos. Nadie levantaría una estructura estratégica sobre cálculos provisionales. La normatividad territorial debería operar bajo la misma lógica. La delimitación de un espacio con efectos directos sobre la inversión y el desarrollo regional exige exactitud cartográfica, rigor probatorio y un proceso participativo exhaustivo.
Lo contrario no protege; paraliza.
La sostenibilidad y la infraestructura no son conceptos opuestos. Por el contrario, están llamados a integrarse. Pero esa integración requiere previsibilidad normativa. Los bancos financian sobre certezas. Las aseguradoras calculan riesgos sobre bases definidas. Los inversionistas deciden en función de marcos regulatorios claros.





Cuando el mapa es difuso, el capital se retrae. Cuando el capital se retrae, el desarrollo regional se congela. El verdadero aprendizaje que deja este episodio no es si debe prevalecer la protección ambiental o el desarrollo económico. Esa es una dicotomía simplista. La pregunta más sofisticada es otra: ¿Cómo diseñar marcos regulatorios que armonicen derechos culturales, protección ambiental y viabilidad técnica de la infraestructura sin sacrificar seguridad jurídica?
El reto es interdisciplinario desde su origen. Abogados, ingenieros, arquitectos, planificadores, comunidades y autoridades deben participar en la construcción de la norma, no después de su expedición, sino antes. Porque cuando la planeación jurídica se concibe como un proceso aislado de la realidad técnica y territorial, el resultado puede ser una estructura normativa frágil.
La Línea Negra vuelve hoy a un punto de partida jurídico. Pero el sector de infraestructura no debería ver este episodio únicamente como un capítulo contencioso. Debería leerlo como un recordatorio: la arquitectura del desarrollo comienza en la arquitectura de la norma.
Sin mapa claro, no hay proyecto viable. Sin fundamentos sólidos, no hay seguridad jurídica. Y sin seguridad jurídica, ningún territorio puede sostener su propio crecimiento. Ahí radica la verdadera lección para quienes, diseñan, financian y ejecutan la infraestructura del país.




La infraestructura es mucho más que una simple suma de obras físicas; constituye la base estructural que permite la integración económica, la movilidad eficiente y la atracción de inversión extranjera. Carreteras, puertos y aeropuertos no solo conectan puntos geográficos, conectan oportunidades reales de progreso. Cuando una región cuenta con infraestructura moderna y funcional, se reducen los costos logísticos, se dinamizan los mercados y se fortalecen las cadenas productivas. En un mundo globalizado y altamente competitivo, la calidad de la infraestructura física se convierte en el indicador más fiable del potencial de crecimiento de un territorio a largo plazo.
Cartagena representa un ejemplo claro de cómo la infraestructura puede potenciar el desarrollo regional. Reconocida mundialmente por su invaluable patrimonio histórico y su papel estratégico en el Caribe, la ciudad ha consolidado sectores determinantes como el turismo, la industria petroquímica, el comercio exterior y los servicios



logísticos. En 2025 se movilizaron por el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, principal puerta de entrada a la capital de Bolívar, 7,7 millones de pasajeros (3,3% más que en 2024). Un hito que ha traído consigo desafíos en materia de movilidad, servicios y logística urbana que obligan a las autoridades y gremios a repensar la infraestructura como un eje estratégico para sostener el crecimiento sin sacrificar la calidad de vida de los cartageneros.
La infraestructura del aeropuerto, originalmente concebida para atender una demanda menor a la actual, enfrenta hoy importantes retos. Por ello, la modernización y ampliación integral de sus instalaciones se convierte en una necesidad estratégica de carácter urgente. Optimizar las áreas de embarque, aumentar las plataformas de estacionamiento de aeronaves, la construcción de una calle de rodaje paralela permitirá no solo mejorar la experiencia del usuario final, sino también incrementar la eficiencia operativa y los estándares de seguridad aeroportuaria. Una terminal robusta y


moderna es determinante para atender lo que la ciudad necesita hoy, así como para continuar atrayendo oportunidades que traigan mayores beneficios para los cartageneros en el futuro.
La modernización del Rafael Núñez estimula la llegada de nuevas aerolíneas, potencia el turismo de alto valor adquisitivo y dinamiza sectores transversales como la construcción, el comercio y la industria de materiales de obra. No obstante, este desarrollo debe responder a criterios estrictos de sostenibilidad ambiental y articulación urbana, contemplando la resiliencia climática y la integración con otros sistemas de transporte multimodal para garantizar una operatividad armónica con el entorno.
Para llegar al futuro se deben dar pasos desde el presente, por eso seguimos no solo pensando en la modernización del aeropuerto, sino atendiendo con los más altos estándares de seguridad operacional y servicios a los miles de pasajeros que llegan día a día, desde distintas partes del planeta, al aeropuerto. Por pequeños que parezcan, cada obra que se avance, cada estructura que se arme, cada peldaño que se construya, es una contribución, desde la infraestructura, para continuar conectado hoy a Cartagena, Bolívar y Colombia con el mundo y sus infinitas posibilidades.






Participación, cambios en la distribución del ingreso y la certificación en la retención en la fuente

En el sector de la construcción cada vez es más frecuente el uso de fideicomisos de parqueo y fideicomisos inmobiliarios, al punto que hoy resulta habitual que la estructuración de un proyecto inmobiliario se realice a través de un patrimonio autónomo administrado por una entidad fiduciaria.
A su vez, en la práctica reciente se observa la participación de entidades pertenecientes al régimen simple de tributación (RST) dentro de estas estructuras, lo que introduce particularidades relevantes desde la perspectiva impositiva. Estos esquemas responden, en buena medida, a las necesidades propias de la actividad constructora, en la que confluyen múltiples especialidades (diseño, promoción, provisión de bienes y prestación de servicios; donde no todos los partícipes asumen el mismo riesgo) que requieren mecanismos jurídicos que se ajusten a la estructura técnica y organizativa del sector para su adecuada articulación.

Abogado en Aroca Vives Abogados. Es abogado de la Universidad del Norte, especialista y magíster en Tributación de la Universidad de los Andes.
En este contexto, los contratos de cuentas en participación se han consolidado como una figura que canaliza la interacción entre los distintos participantes del proyecto, permitiendo distribuir funciones, responsabilidades y riesgos conforme a la naturaleza de cada intervención, a saber, contratos que incluyen entidades del RST, patrimonios autónomos e incluso fondos de inversión como participes en algunos proyectos.
Bajo este contexto, la doctrina expedida por la Administración de Impuestos adquiere especial relevancia para definir la forma de distribución de los ingresos derivados de estos contratos y, en particular, al momento de analizar la posibilidad de trasladar o certificar retenciones cuando una de las partes es una entidad en principio que no es declarante (Patrimonios Autónomos), también cuando se trata de una entidad que en principio no


podría aprovechar la retención en la fuente como aquellas pertenecientes al RST y que constituyen el eje del presente análisis.
La DIAN sostuvo por varios años que la totalidad de las retención practicada en el marco de los contratos de cuentas en participación podía ser imputada por el socio gestor, con fundamento en el artículo 18 del Estatuto Tributario, por lo cual, el socio oculto no tenía titularidad fiscal sobre las retenciones practicadas.
Esta línea interpretativa experimentó un giro relevante a partir de la sentencia del 30 de agosto de 2024 proferida por la Sección Cuarta del Consejo de Estado, en la que se reconoció que los partícipes ocultos deben declarar los efectos fiscales del contrato de manera proporcional, lo que abrió la posibilidad de distribuir en esa misma proporción las retenciones en la fuente.
A partir de este pronunciamiento, la doctrina de la Autoridad Tributaria se ha venido ajustando hacia un enfoque de mayor transparencia fiscal y de justicia en los contratos de cuentas en participación, reconociendo la necesidad de atender la calidad tributaria de cada partícipe para determinar el tratamiento de las retenciones.
No obstante, del alcance del fallo se desprende que la distribución proporcional de los efectos fiscales constituye un derecho que solo resulta procedente cuando el partícipe tiene la capacidad de aprovechar la retención. En efecto, la retención en la fuente cumple la función de recaudo anticipado de un impuesto a cargo del contribuyente, de modo que su traslado a quien no tiene obligación tributaria carecería de justificación económica y jurídica y desnaturaliza su finalidad.
En ese sentido, surge una nueva regla que consideramos importante tener presente al momento de establecer el tratamiento de la retención en la fuente en los contratos de cuentas en participación que cuentan con un patrimonio autónomo o con vehículos de inversión como participes del contrato colaborativo, toda vez que,la retención deberá trasladarse de conformidad con las calidades tributarias de cada uno de los beneficiarios finales de ese participe, obligación sobre el gestor que podría ser difícil de operativizar en los casos en donde haya un interés de confidencialidad por parte de los beneficiarios finales.
Esta regla resulta más fácil de aplicar cuando el partícipe oculto es un contribuyente declarante (aún en régimen distinto al ordinario de renta) — por ejemplo, contribuyentes del RST o del régimen tributario especial, supuestos en los cuales la retención no podría concentrarse exclusivamente en el gestor y tendría que ser certificada de manera proporcional. En definitiva, la doctrina vigente fija un marco claro: la imputación proporcional de las retenciones constituye la regla cuando los partícipes son contribuyentes y pueden reconocer sus efectos fiscales.
En concordancia con lo anterior, la doctrina reciente contempla un escenario adicional, cuando el partícipe oculto no es contribuyente del impuesto sobre la renta, las retenciones practicadas en desarrollo del contrato de cuentas en participación si pueden ser imputadas en su totalidad por el socio gestor. Sin embargo, resultará en la obligación del gestor del contrato de declarar la totalidad del ingreso en el negocio sobre el cual se practicó la retención como propio.




¿Modificándose la base sobre la que se practicará la autorretención especial de renta?
lo cual podría resumirse en el siguiente cuadro:
CONTRATO DE CUENTAS EN PARTICIPACIÓN
CALIDAD DE PARTICIPE OCULTO
Patrimonios autónomos y/o vehículos de inversión RST, Régimen Ordinario, Régimen Tributario Especial
Certificación y traslado de la retención en la fuente de acuerdo con las calidades tributarias de los beneficiarios finales y la proporción de los ingresos con los que participa.
Certificación y traslado de la retención en la fuente de acuerdo con la proporción de los ingresos con los que participa.
No Contribuyente de renta
1. Posibilidad de no certificar la retención, por lo cual, se perdería.
2. Certificación y traslado de la retención a No Contribuyente, por lo cual, se perdería.
3. Gestor podrá imputar la retención, siempre que reconozca como ingreso propio la base sobre la que se generó la retención del No Contribuyente.
La parte que le corresponda al partícipe oculto será tratada como costo o deducción del gestor.






Gerente de Programa – Movilidad, Grupo Indra Colombia
Durante años hemos confundido modernización con acumulación. Más cámaras, más sensores, más radares. Más pantallas en los centros de control. Más tecnología visible. Sin embargo, la experiencia demuestra que una infraestructura verdaderamente moderna no es la que más equipos tiene, sino la que sabe interpretar lo que ocurre y actuar a tiempo.
En este sentido, Colombia no parte de cero. Hoy contamos con carreteras, túneles, aeropuertos y puertos dotados de sistemas tecnológicos avanzados. El país ha invertido de manera consistente en infraestructura física y digital, especialmente en los corredores estratégicos que sostienen la competitividad regional.
Y es que una vía no es solo asfalto. Es un organismo vivo que produce información de manera constante para el usuario de la vía: flujos de tráfico, condiciones ambientales, comportamiento de las
personas usuarias, eventos recurrentes, riesgos previsibles. Cada sensor instalado genera datos que describen la personalidad de esa infraestructura. Cuando esos datos se quedan almacenados sin análisis, la tecnología se vuelve pasiva. Cuando se interpretan correctamente, la infraestructura comienza a aportar en la toma de decisiones.
Imaginemos un túnel en la vía al Llano o en las vías de Antioquia. Allí, donde la operación se apoya en sistemas integrados de última generación que permiten centralizar información y anticipar escenarios críticos, la tecnología deja de ser un lujo y pasa a ser una herramienta esencial. Ante la amenaza de un incendio, no dependemos del ojo humano, sino de algoritmos capaces de detectar en segundos cambios de temperatura, visibilidad y presencia de gases tóxicos, activando ventiladores y barreras de forma automática para proteger la vida.





Aquí es donde la transformación digital deja de ser un concepto abstracto. No se trata de automatizar por automatizar, sino de integrar sistemas, centralizar la información y utilizar analítica avanzada e inteligencia artificial para apoyar la toma de decisiones. Una infraestructura inteligente no reemplaza a las personas operadoras, las respalda. Les ofrece contexto, alertas oportunas y escenarios claros para actuar con rapidez y criterio.
Esta lógica no aplica solo a las carreteras. El país necesita avanzar hacia un ecosistema multimodal verdaderamente integrado, donde puertos, aeropuertos, transporte urbano, ferrocarriles y vías terrestres conversen entre sí.
La buena noticia es que Colombia cuenta con talento técnico, empresas líderes con capacidades tecnológicas demostradas como Indra y casos de referencia que demuestran que es posible avanzar hacia una movilidad más segura, eficiente y sostenible. Lo que se requiere ahora es una decisión clara: pasar de la promesa tecnológica al hábito operativo, del dato almacenado al dato utilizado y de la reacción tardía a la prevención inteligente.
Modernizar la infraestructura no es hacerla más vistosa, es hacerla más confiable: que funcione cuando no la vemos y que responda cuando más la necesitamos, poniendo siempre en el centro al usuario de la vía, razón de ser de cualquier sistema de movilidad.










Para Ultracem, el 2025 fue un año de consolidación y preparación estratégica. En un entorno desafiante para el sector vivienda y la construcción, la compañía fortaleció su operación, maduró procesos internos y reafirmó su apuesta por la sostenibilidad y la innovación como pilares de crecimiento de largo plazo.
Hoy, el horizonte hacia 2026 se observa con optimismo y responsabilidad.
"Él balance es positivo. Avanzamos en nuestros objetivos estratégicos, fortalecimos capacidades y obtuvimos reconocimientos que validan el rumbo que hemos venido trazando. Eso nos permite mirar el 2026 con confianza”, afirma Julián Vásquez, gerente general de Ultracem.
El sector constructor enfrentó en el último año ajustes en la demanda y condiciones macroeconómicas retadoras. Sin embargo, también demostró resiliencia y capacidad de adaptación. Para Ultracem, esta etapa dejó una lección clara: en contextos cambiantes, la eficiencia operativa, la toma de decisiones basada en datos y la cercanía con los clientes se convierten en ventajas competitivas determinantes.
Como proveedor de un insumo esencial para la infraestructura y la vivienda, la compañía entiende que su rol va más allá de producir cemento y concreto. Su responsabilidad es acompañar la reactivación del sector con soluciones que respondan a las nuevas exigencias del mercado: mayor eficiencia, menor impacto ambiental y procesos cada vez más digitalizados.
En esa línea, Ultracem ha consolidado su estrategia de sostenibilidad bajo un enfoque integral que abarca reducción de emisiones, economía circular, transición energética e innovación en producto. La compañía se convirtió en la primera cementera en Latinoamérica en recibir el Sello de Sostenibilidad en categoría Platino de ICONTEC y obtuvo la certificación Basura Cero, categoría Oro, reconocimientos que reflejan estándares de clase mundial en gestión ambiental y gobernanza.
Para 2026, la empresa proyecta un entorno con mayores señales de reactivación, especialmente en infraestructura y vivienda, sectores que históricamente han sido motores de empleo y crecimiento económico en Colombia. En ese escenario, Ultracem se prepara para acompañar el crecimiento con una operación sólida, inversiones estratégicas y un portafolio alineado con las tendencias globales.




Entre las principales dinámicas que marcarán el próximo año se destacan la construcción sostenible, la eficiencia energética y la creciente demanda por materiales con menor huella de carbono. Asimismo, la digitalización de los procesos comerciales y logísticos seguirá transformando la relación entre proveedores y constructores, generando mayor trazabilidad, rapidez y eficiencia.
“El aprendizaje más importante fue entender que la sostenibilidad y la innovación no son iniciativas aisladas, sino ejes estratégicos que fortalecen la competitividad. Estamos listos para acompañar una nueva etapa de crecimiento del sector”, señala Vásquez.
En un contexto preelectoral, la compañía considera clave que el país avance hacia condiciones de estabilidad y confianza que impulsen la inversión en vivienda e infraestructura. La construcción no solo dinamiza la economía; también impacta directamente la generación de empleo, el desarrollo regional y la calidad de vida.
Con una estrategia clara, una operación fortalecida y una visión de largo plazo, Ultracem proyecta el 2026 como un año de oportunidades. La compañía reafirma así su compromiso de seguir siendo un aliado estratégico del sector constructor, aportando soluciones sostenibles que permitan edificar un futuro más competitivo y responsable para el país


Vicepresidente de Negocios Equinorte
Equinorte consolida su presencia en obras de gran impacto a nivel nacional a través de sus Proyectos Especiales, participando activamente en iniciativas que demandan soluciones integrales en escenarios de alta exigencia, de ingeniería, logística con acompañamiento especializada, para contribuir con eficiencia al desarrollo de proyectos que transforman y aportan al progreso de Colombia.

Cada kilómetro de vía estratégica que se construye en Colombia representa una decisión de futuro: más competitividad, más integración y mayor capacidad logística. Hoy, dos corredores estratégicos están transformando la conexión entre el interior del país con la costa Atlántica y con el puerto de Buenaventura, impactando directamente la movilidad, el comercio y el desarrollo nacional. Detrás de estos proyectos de gran escala existe un respaldo estructural y operativo que hace posible su ejecución.
Con presencia en distintas regiones del país y una trayectoria consolidada en el sector, Equinorte respalda de manera directa el desarrollo de ambos corredores. Nuestra capacidad instalada nos permite operar simultáneamente en proyectos estratégicos, integrándonos a su ejecución con experiencia, estructura y presencia en campo.

La Troncal Magdalena 1 y 2, que conectará Puerto Salgar – Barrancabermeja y Sabana de Torres –Curumaní, permitirá finalizar la Ruta del Sol Sector 2 y consolidar un eje clave entre el centro del país y la región Caribe. El proyecto contempla la intervención de 500 kilómetros entre vías nuevas y mejoramientos, además de la construcción de puentes vehiculares, peatonales y 18 variantes.
En este corredor, Equinorte respalda el desarrollo de estructuras fundamentales para los puentes mediante el suministro de sistemas de formaleta utilizados en elementos de gran exigencia estructural. Nuestra participación hace parte del engranaje


técnico que permite ejecutar este tipo de infraestructura lineal, donde la coordinación, la logística y la capacidad operativa deben estar alineadas con el ritmo del proyecto.
Buenaventura – Loboguerrero - Buga
En el suroccidente del país, el corredor 5G
Buenaventura – Loboguerrero – Buga representa una intervención estratégica para el Valle del Cauca y para el comercio exterior colombiano. Esta vía mejorará la conectividad con el principal puerto sobre el Pacífico y beneficiará a más de tres millones de habitantes en siete municipios. El alcance incluye la puesta a punto de 155 km de vía existente, rehabilitación de 15 km, mejoramiento de 33,7 km y la construcción de 35 km de segunda calzada, además de la operación y mantenimiento de 244 kilómetros de corredor. Equinorte participa en este proyecto con más de 15 máquinas en operación dentro del corredor.
Ambos proyectos, aunque diferentes en geografía y alcance, comparten una característica: redefinen la conectividad nacional, integran regiones estratégicas y fortalecen la red logística del país.

En este contexto, el papel de Equinorte no se limita al suministro de equipos. Su presencia en estos proyectos demuestra capacidad de operación simultánea en distintas regiones, respaldo técnico especializado y experiencia en obras de alta complejidad. La ejecución de infraestructura estratégica exige aliados que comprendan la magnitud del reto y tengan la capacidad instalada para responder en campo
Conectar regiones no depende únicamente del diseño y la financiación; también requiere soporte técnico sólido, experiencia acumulada y capacidad operativa comprobada. Ese es el rol que asume y que hoy marcan un hito en el desarrollo vial del país.
Para Equinorte, participar en este tipo de proyectos va más allá que suministrar equipos, implica comprender la magnitud de cada reto. Esta participación refleja la pasión y capacidad en brindar soluciones con enfoque estratégico, y compromiso permanente con el cumplimiento.
Jennifer Peña | Vicepresidente de Negocios Equinorte




Argos suministró más de 256m³ de concreto para la ampliación del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez.
El vaciado masivo se ejecutó con 15 camiones mezcladores y una bomba estacionaria, garantizando continuidad, seguridad y cumplimiento del cronograma.
Las obras permitirán fortalecer la infraestructura deportiva de la ciudad y aumentar la capacidad del escenario para recibir hasta 60.000 asistentes.
Mientras la ciudad disfrutaba de la edición número 90 de su emblemático Carnaval de Barranquilla, Argos, empresa de cemento de Grupo Argos, se puso la 10 entregando concreto para la ampliación del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez. La compañía vació más de 256 m³ de concreto, utilizados en las zapatas, muros y pantallas de las tribunas oriental y occidental, los túneles de la oriental y otros elementos.
Durante cuatro días, 15 camiones mezcladores, una bomba estacionaria y un equipo de 25 colaboradores, distribuidos en turnos, hicieron posible este vaciado masivo. La operación incluyó el uso de nueve toneladas de hielo para controlar la temperatura del concreto y garantizar su calidad.





William Nassar
Gerente de la Zona Norte de Cementos Argos
Sabíamos que esta obra era clave para la ciudad. Por eso coordinamos la logística y el suministro de concreto para cumplir con los tiempos del proyecto y garantizar un vaciado eficiente y seguro. Nos enorgullece aportar al crecimiento del Estadio

Este hito aporta a la ampliación del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, que podrá recibir a 60.000 asistentes en eventos deportivos, y reafirma el compromiso de la compañía con el crecimiento y desarrollo de La Arenosa.



Presidente y CEO – Puerto de Barranquilla Grupo Empresarial
La competitividad se construye con compromiso y mejora continua. Se requiere una cultura de disciplina orientada hacia la optimización de procesos, eliminando las congestiones y garantizando que se maximice el uso de equipos y del personal para solucionar las necesidades de clientes y navieras.
En un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, presión sobre costos logísticos, mayores exigencias ambientales y cadenas de suministro cada vez más sensibles al tiempo y la confiabilidad, los puertos estamos llamados a asumir un rol estratégico para apoyar el crecimiento de la economía del país, la región, la ciudad y las comunidades de nuestra área de operación.
Transformarse y adaptarse a las necesidades con colaboradores de alto desempeño, tecnología y equipos es indispensable.


Durante 2025, el Puerto de Barranquilla, junto con sus accionistas, ejecutó un ciclo de inversiones orientado a fortalecer cuatro variables críticas para la competitividad regional: productividad operativa, seguridad logística, seguridad en el trabajo y sostenibilidad ambiental. Estas decisiones responden a una visión clara: consolidar a Barranquilla y al Caribe Colombiano como una plataforma multipropósito portuaria y logística eficiente y preparada para los desafíos del comercio internacional.
Productividad como eje estratégico
La ampliación de nuestra flota multipropósito con 3 nuevas grúas móviles LHM 500 elevó nuestra capacidad instalada a 7 grúas y fortaleció nuestra versatilidad operativa para contenedores, carga general, granel alimenticio y no alimenticio, coque y proyectos especiales. Esta inversión no solo


incrementa nuestra capacidad operativa; mejora la programación de ventanas, reduce tiempos de atención y ofrece mayor previsibilidad a navieras y exportadores, disminuyendo tiempos que a su vez generan eficiencias y ahorros a nuestros clientes.
A ello se suma la entrada en operación del escáner Eagle P60 de segunda generación con inteligencia artificial, que optimiza la inspección no intrusiva, mejora la trazabilidad y agiliza los procesos de exportación bajo estándares regulatorios internacionales, debidamente certificado por las autoridades.
También cabe destacar las mejoras al sistema mecanizado de graneles para mejorar tiempos y trasladar esos beneficios importadores.

En logística, cada minuto cuenta. Cada mejora tecnológica impacta directamente la estructura de costos y la competitividad de toda la cadena.
Competitividad sostenible, social y segura: un nuevo estándar
La transformación portuaria actual exige integrar el desempeño ambiental como variable estratégica. Las decisiones de inversión global están cada vez más vinculadas a criterios ESG y a la huella de carbono de las cadenas logísticas, al igual que al desarrollo social comunitario y el cuidado de las personas.
Nuestra Ruta Verde avanza con resultados verificables: Obtuvimos la certificación EcoPorts, integrándonos a una red internacional de terminales con gestión ambiental alineada a estándares europeos. Verificamos nuestra huella de carbono bajo la norma ISO 14064 con Bureau Veritas, incluyendo alcances 1, 2 y 3, paso fundamental hacia la carbono neutralidad.
Paralelamente, pusimos en marcha un sistema de autogeneración solar con capacidad instalada de 2,047 MWp, que cubre cerca del 30 % del consumo energético del puerto y reduce de manera
significativa nuestras emisiones y libera fuentes de energía para nuestras comunidades aledañas. La sostenibilidad dejó de ser una narrativa reputacional para convertirse en un factor estructural de competitividad y acceso a mercados.
Como parte del desarrollo de nuestras comunidades, FundaPort ha beneficiado a más de 6 mil personas en líneas de emprendimiento, educación y desarrollo social y se continúan esfuerzos cada día para generar oportunidades para nuestras comunidades de Rebolo, Chinita, Villanueva, Terminal y las Luces.
El 2025 ha sido uno de los años más seguros históricamente de nuestros colaboradores, gracias a la estrategia Puerto Seguro y Saludable, con capacitación, enfoque cultural hacia el cuidado y mejores prácticas, reduciendo en un 77% la accidentalidad al compararse con el año anterior y logrando indicadores de talla mundial.
El 2025 fue un año de ejecución e implementación en equipos y tecnología. El 2026 será el año de consolidación y posicionamiento.Estamos preparados para ofrecer al mercado una operación más productiva, más segura y ambientalmente más robusta. Esto fortalece no solo al Puerto de Barranquilla, sino la posición logística de Barranquilla y del Caribe y la competitividad del país en un entorno internacional cada vez más exigente.
La infraestructura portuaria es una plataforma estratégica para el desarrollo y el Puerto de Barranquilla está siempre abierto para conectar mercados y crear soluciones.
Nuestro compromiso es mantener un enfoque anticipativo, elevar permanentemente los estándares y posicionar a Barranquilla como un nodo logístico confiable, eficiente y sostenible dentro del mapa portuario internacional. Todos Somos Eficiencia, Todos Somos Puerto de Barranquilla.



Palermo Sociedad Portuaria (PSP) reafirma su liderazgo en el sector con la presentación de su Informe de Sostenibilidad 2024, desarrollado bajo los estándares GRI (Global Reporting Initiative). Este documento no solo es un ejercicio de transparencia, sino la consolidación de un modelo de negocio donde los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) son el eje estratégico. Tras un riguroso análisis de doble materialidad, la organización ha priorizado 12 asuntos claves que integran la excelencia operativa con el bienestar del entorno, demostrando que la eficiencia portuaria y la responsabilidad corporativa son motores inseparables de progreso regional.
En el frente operativo y de infraestructura, 2024 fue un año de hitos históricos. Con la puesta en marcha del Muelle #5, PSP completó un kilómetro de línea de muelle, fortaleciendo su posición como la terminal #1 en movilización de acero. Este crecimiento físico se complementó con una visión global de sostenibilidad al adherirse y presentar proyectos en la World Ports Sustainability Program (WPSP) y participar activamente en la COP16 de Biodiversidad. Estos logros, sumados a reconocimientos como el Premio AVA en Ecoeficiencia Hídrica, validan una operación que utiliza la innovación y la analítica de datos para optimizar recursos y garantizar un trabajo seguro.
La gestión ambiental de PSP se destaca por su enfoque en la economía circular y la eficiencia hídrica. Durante el periodo de reporte, se logró gestionar más de 1.300 toneladas de residuos, aprovechando el 92% de estos, potenciando el Centro de Acopio Ecopalermo, una iniciativa que conecta a recicladores locales con la industria bajo un modelo de aceleración y capital semilla. Asimismo, el uso responsable del recurso hídrico, con estrategias de reusó y recirculaciones respaldadas por la certificación ISO 14001, asegura que la operación no genera vertimientos a cuerpos de agua superficiales, alineándose directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de agua limpia y producción y consumo responsable.
Finalmente, el impacto social se materializa a través del plan “Viva la Vida, Viva Palermo”, una hoja de ruta que busca trabajar en la transformación social del territorio. En 2024, los habitantes del corregimiento se beneficiaron de programas de formación en la Sede SENA, mientras que la Fundación Buenamar impactó a niños y jóvenes con arte y deporte.





UBICACIÓN
Guadalajara de Buga, Valle del Cauca
AÑO
2024
PRODUCTOS
Rib Steel
CANTIDADES
1930 metros desde 24” hasta 89”
ASPECTOS DESTACADOS
Desarrollador: Aguas de Buga E.S.P
Contratista: Consorcio Colector Buga 2024
Diseñador: Ing. Ismael Ocampo
La estructuración y ejecución de este proyecto representan una inversión de $21.582 millones de pesos, financiados por el Ministerio de Vivienda a través del Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico. Su objetivo es optimizar el sistema de alcantarillado combinado de la ciudad, contribuyendo a mejorar la infraestructura y la calidad de vida de sus habitantes.
Resumen:
El proyecto Colector Occidental Calle 9 comprende un conjunto de estructuras hidráulicas construidas en el sistema Rib Steel, con diámetros que van desde 24” hasta 89”. Esta obra se destaca por ser la de mayor cuantía gestionada en el municipio y por la empresa Aguas de Buga S.A. Hace parte del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado Buga y del Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV), dentro del cual también se incluyen otros colectores como: Zona Sur, Calle 19 (lado norte y lado sur), Calle 24 Sur, Calle 26 Sur, Colector Variante, Colector Carrera 19, los emisarios finales, así como los colectores combinados de Calle 9 y Calle 4, y el interceptor sanitario Zona Sur.

Durante la estructuración del proyecto se presentaron diversos desafíos. En la fase de diseño, el principal reto consistió en definir un sistema capaz de manejar el gran caudal proveniente de las aguas residuales y pluviales del sector, garantizando su conducción combinada hasta la entrega en el marginal occidental, que finalmente descarga en la PTAR.
Para la selección del sistema se consideraron factores determinantes: la hermeticidad, tanto del flujo como de los olores, con el fin de proteger a las urbanizaciones cercanas; la versatilidad en la instalación frente a los diferentes escenarios constructivos; la capacidad de transportar grandes caudales en sistemas combinados, con un arrastre mínimo de materiales que pudieran ocasionar desgaste en las paredes de la conducción; la competitividad económica, teniendo en cuenta la magnitud del proyecto y los recursos asignados por el Ministerio al municipio; y el respaldo técnico durante la etapa de instalación.
En la ejecución, los retos no fueron menores. En varios tramos se identificaron niveles freáticos elevados, lo que limitaba la viabilidad de sistemas con bajo rendimiento de instalación o manipulación
compleja. Ante esta condición, el sistema debía garantizar una manipulación sencilla, un montaje ágil y eficiente, y la posibilidad de trabajar en plazos cortos, pues era necesario controlar las aguas subterráneas y realizar la instalación de manera oportuna. Estos criterios fueron decisivos para asegurar la correcta puesta en servicio del sistema y la satisfacción de los requerimientos técnicos, ambientales y operativos establecidos por el proyecto.
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El acompañamiento técnico desde la etapa de diseño se constituye como el factor más importante para el desarrollo del proyecto.
La relación costo - beneficio del sistema Rib Steel frente a las alternativas existentes en el mercado.
La guía y acompañamiento en la etapa de instalación permitió realizar los procesos y maniobras adecuadas para el manejo de nivel freático.

Identificar los proyectos desde la etapa de diseño y comprender a fondo las necesidades reales permite definir soluciones precisas para cada desafío. En este caso, el sistema Rib Steel, gracias a sus especificaciones, ofreció la posibilidad de responder adecuadamente a todos los requerimientos técnicos planteados.
Al ser un sistema unido químicamente, se ajustó a la necesidad de garantizar hermeticidad tanto en el flujo como en el control de los olores en la zona intervenida. De igual manera, su versatilidad para fabricarse en las longitudes requeridas por el cliente y su capacidad de instalación en zanja o mediante tunnel liner facilitaron dar continuidad al trazado definido en el diseño, incluso en áreas de difícil acceso o en vías de alta relevancia que no podían ser deshabilitadas.
La disponibilidad de diámetros pulgada a pulgada, junto con la excelente resistencia a la abrasión del PVC frente a otros materiales disponibles en el mercado, permitió manejar grandes caudales combinados. Esto aseguró que el desgaste de las paredes por arrastre de material fuera mínimo, garantizando la vida útil del sistema y optimizando los recursos asignados por el Ministerio.
La instalación satisfactoria de 1930 metros lineales del sistema Rib Steel como una red funcional y 100% operativa permitió el transporte adecuado de aguas combinadas desde los puntos críticos hasta la PTAR, minimizando riesgo de inundaciones por las grandes escorrentías presentadas en la zona.
Esta disposición correcta también realiza un aporte ambiental evitando la contaminación de cuerpos de agua y disminuyendo el contacto directo con desechos que pueden causar enfermedades, mejorando el entorno con la eliminación de olores desagradables y acumulación de aguas residuales en la superficie, creando un ambiente más saludable y limpio para las empresas y zonas de cultivos aledaños al sector.




“Autogeneración de energía a través de un sistema fotovoltaico de 180 kWp que garantiza sostenibilidad, operación continua, menor huella ambiental y beneficios regulatorios.”
En 2025 dimos un paso decisivo en nuestra estrategia de sostenibilidad al poner en operación un sistema fotovoltaico de 180 kWp que hoy nos permite autogenerar el 100 % de la energía requerida en las instalaciones operativas de los peajes Barranquillita y Zona Franca. Con esta iniciativa consolidamos nuestra apuesta por una infraestructura vial más eficiente, resiliente y alineada con la transición energética del país.
El sistema cuenta con 226 módulos solares instalados en un área aproximada de 850 m² sobre las cubiertas metálicas de las casetas de recaudo, optimizando espacios existentes y evitando nuevas intervenciones en el corredor vial. Su producción estimada es de 249 MWh al año (86 MWh en Barranquillita y 163 MWh en Zona Franca), capacidad que cubre hasta el 130 % de la demanda diaria de consumo, abriendo la posibilidad futura de inyectar excedentes a la red local


Gracias a esta implementación reducimos aproximadamente 86 toneladas de CO₂ al año (45 en el peaje Barranquillita y 41 en peaje Zona Franca), evitamos el consumo de 55 toneladas de carbón y generamos un impacto ambiental equivalente a la siembra de 85 árboles anuales. Estos resultados reflejan nuestro compromiso concreto con la mitigación del cambio climático y la reducción de la huella de carbono en la operación vial.
La operación de nuestros peajes es intensiva en energía y exige continuidad, seguridad y control de costos. Al migrar hacia la autogeneración garantizamos suministro en tiempo real, reducimos la exposición a variaciones tarifarias y fortalecemos nuestra resiliencia operativa, un atributo cada vez más relevante en la gestión de infraestructura estratégica.

La ejecución del proyecto – iniciado el 25 de agosto de 2025 y puesto en operación el 9 de diciembre del mismo año – representó importantes desafíos técnicos. Para su desarrollo, se contó con apoyo técnico especializado, trabajando en alturas sobre infraestructura en operación, bajo estrictos protocolos de seguridad y una planificación orientada a no afectar el tránsito vehicular.
En la consolidación de nuestro proyecto, definimos la ubicación de los paneles garantizando el cumplimiento de la normativa vigente y las condiciones óptimas de mantenimiento. La coordinación permanente con el equipo operativo fue clave para asegurar la continuidad del servicio durante toda la fase constructiva.
Más allá del componente técnico, este proyecto se consolida como un paso relevante en nuestra apuesta por la autonomía energética y la
sostenibilidad operativa, fortaleciendo nuestras capacidades y promoviendo una gestión eficiente y responsable. De cara a 2026, proyectamos la autorización para la inyección de excedentes ante el operador de red local, en línea con la evolución del proyecto.
Con este sistema fotovoltaico reafirmamos nuestra visión de largo plazo: integrar sostenibilidad ambiental, eficiencia operativa y solidez en cada decisión. Así avanzamos hacia un modelo de infraestructura vial que no solo conecta territorios, sino que también contribuye activamente a un futuro energético más limpio y responsable para Barranquilla. Como parte de este compromiso y en línea con nuestras buenas prácticas, la compañía ha definido como estrategia la transición progresiva hacia una flota de vehículos 100% eléctricos, fortaleciendo así nuestra apuesta por la movilidad sostenible y la reducción de la huella ambiental en la operación.



Luis Esteban Duran Arroyave Supervisor en operaciones de Izaje



En los proyectos de infraestructura e industria, el izaje de cargas es una operación crítica que impacta directamente la seguridad, la continuidad y la rentabilidad de las obras. Su correcta planificación y ejecución han sido determinantes en la reducción de accidentes graves, incidentes operativos y retrasos constructivos en los últimos años.
Lejos de concebirse como una maniobra aislada, el izaje exige hoy un enfoque estructurado que integra análisis de riesgos, selección adecuada de equipos, planes técnicos de levantamiento y personal capacitado. Esta visión integral ha fortalecido la cultura preventiva en sectores como la construcción, la industria metalmecánica, la energía y la infraestructura pesada.


La estandarización de prácticas alineadas con normas internacionales como ASME e ISO ha elevado los niveles de confiabilidad operacional. Cada cálculo, cada componente y cada decisión en una maniobra de izaje deben responder a criterios técnicos rigurosos, donde la seguridad y la precisión son condiciones innegociables. En paralelo, la incorporación de nuevas tecnologías —sensores de carga, monitoreo en tiempo real, simulaciones digitales y software especializado— está transformando la manera en que se diseñan y ejecutan las operaciones. Bajo los principios de la industria 4.0, el análisis de datos y la trazabilidad permiten anticipar riesgos y optimizar recursos, consolidando el izaje como una disciplina cada vez más especializada.
Un elemento clave dentro de esta evolución es la calidad de los componentes utilizados. En particular, los cables de acero y elementos de izaje deben cumplir exigentes estándares de fabricación, diseño y verificación técnica. La certificación del fabricante y los ensayos realizados por entidades acreditadas con alcance ONAC son determinantes para garantizar confiabilidad estructural y desempeño seguro en condiciones de alta exigencia.
En este contexto, CODIMA S.A.S. participa activamente como proveedor especializado para la industria, integrando tres ejes fundamentales: solidez técnica, respaldo comercial y formación en izaje. Su propuesta de valor no se limita a la fabricación de elementos de izaje y soluciones complementarias, sino que incluye asesoría técnica en la selección adecuada de equipos, acompañamiento en la planificación de maniobras y programas de capacitación orientados a fortalecer la cultura de seguridad en las organizaciones. Este enfoque integral permite a las empresas del sector contar con un aliado que comprende las exigencias normativas, operativas y productivas de los proyectos de infraestructura, aportando soluciones adaptadas a cada necesidad y respaldadas por criterios técnicos rigurosos. En definitiva, el izaje de cargas no solo constituye una actividad esencial dentro de los proyectos industriales, sino un factor estratégico de competitividad. Su correcta gestión impacta la seguridad de las personas, la protección de los activos y la eficiencia de las operaciones, proyectándose como un componente clave en el desarrollo sostenible de una industria que continúa evolucionando.


Rehabteces un referente en la rehabilitación y refuerzo de estructuras en Colombia.
Nuestro objetivo es mejorar las condiciones de las estructuras y prolongar su vida útil en condiciones óptimas de explotación y seguridad. Hemos participado en todos los proyectos de grandes infraestructuras ejecutados en el País en la última década. Autopistas, centrales térmicas e hidroeléctricas, puertos y líneas férreas han sido intervenidas con éxito por Rehabtec en las distintas fases de cada proyecto.
Acompañamos a nuestros clientes, desde el estudio de patologías y diagnóstico estructural hasta el diseño de soluciones y ejecución de las obras. Ofrecemos un servicio integral adaptado a las necesidades de cada cliente.
Las intervenciones se realizan manteniendo la infraestructura operativa durante las obras de rehabilitación. De esta forma ejecutamos los proyectos limitando el impacto en la explotación de la infraestructura. Todo esto supone un importante beneficio para nuestros clientes.




El GRC es un Concreto Reforzado con Fibra de Vidrio resistente


a los álcalis, diseñado para fabricar elementos arquitectónicos livianos, durables y de alta calidad estética. Permite piezas de gran formato y espesores mínimos (10mm), con óptimo desempeño mecánico frente a ambientes exigentes. Su versatilidad formal facilita texturas y geometrías complejas para fachadas con alto valor expresivo como la del Gimnasio La Montaña en Bogotá, con diferentes tamaños de paneles, juntas simuladas, piezas de esquina de gran precisión, logos en bajo y alto relieve. EL GRC permite producir elementos con color en masa o con recubrimientos que dan versatilidad a los diseños.





Urrutia fue reconocida por séptimo año consecutivo

como la mejor firma de abogados de Colombia en los Chambers Latin America Awards 2026, uno de los galardones más prestigiosos de la industria legal a nivel internacional. La ceremonia, realizada en Ciudad de México, destacó el liderazgo de la firma en el mercado colombiano, la solidez de sus áreas de práctica y su participación en algunas de las transacciones y asuntos más relevantes de la región. Este reconocimiento de Chambers and Partners refleja la excelencia jurídica de la firma, su crecimiento estratégico y la confianza de sus clientes, consolidando su posición como referente legal en América Latina.
