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MAGAZINE_Abril-Nro_34

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Número 34 - Abril de 2026

ENTREVISTAS

ANDREA ROTELA

Repasa sus comienzos, los desafíos del oficio, el impacto de las nuevas tecnologías.

MANUEL ILLICH

Comparte sus inicios, su equilibrio entre la vida personal y profesional y sus metas.

ROBERT LEMOS

epasa sus comienzos, decisiones personales clave y los desafíos que aún lo motivan.

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RIESGO SILENCIOSO

Emprendedores y pymes enfrentan una decisión frecuente: expandir su oferta o consolidar su propuesta.

ROBO DE IDENTIDAD

El aumento de perfiles falsos en redes sociales en Paraguay genera preocupación entre emprendedores y usuarios digitales.

PRECOMUNICACIÓN

En entornos empresariales cada vez más exigentes, la forma en que se preparan las conversaciones resulta determinante para su éxito.

TALENTO

Las pymes enfrentan un cambio profundo en la gestión del talento impulsado por la inteligencia artificial y el trabajo remoto.

SALUD MENTAL JUVENIL

Hoy, los adolescentes y jóvenes crecen en un contexto más complejo que el de generaciones anteriores. 12 14

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OPINIÓN

Lo que callamos para pertenecer: disciplina invisible y familia.

BURNOUT

Trabajar mucho no necesariamente conduce al agotamiento.

OPINIÓN

Sanar la relación con el dinero para vivir con propósito en serio.

REALSTATE

Agentes inmobiliarios y emprendedores del sector están adoptando YouTube como herramienta para generar clientes potenciales.

20 APRENDIZAJE LABORAL

Las pequeñas empresas enfrentan dificultades para encontrar talento calificado en Paraguay y la región.

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ORATORIA

Hablar claro sin repetir: el uso inteligente de los indicadores.

PACHI

El humor de Pachi en un Flá.

El dinero dejó de ser un problema abstracto y pasó a ser una herramienta concreta. 43 06

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MÚSICA FUNCIONAL

El uso estratégico de música funcional en almacenes minoristas crece en Paraguay y la región.

ANDREA ROTELA

Con más de dos décadas de trayectoria, es sinónimo de trabajo, disciplina y pasión por la comunicación.

ESTRATEGIA PARA CRECER

Emprendedores y profesionales priorizan invertir en sí mismos como estrategia de crecimiento.

INCLUSIÓN LABORAL

Empresas de América Latina revisan sus procesos de contratación para incluir a personas con discapacidad

MANUEL ILLICH

Con una trayectoria que cruza continentes y disciplinas, se ha consolidado como modelo, actor y presentador de televisión.

CONOCER AL CLIENTE

Definir con claridad al cliente ideal es el primer paso.

AÑO DEL CABALLO

El Caballo de Fuego representa impulso, velocidad, decisión.

ROBERT LEMOS

Es mucho más que una voz reconocible: es un testimonio vivo de la evolución de la radio. 40

EL DINERO

VIRTUANEX MAGAZINE es una revista digital distribuida por redes sociales, páginas web, Whatsapp y Telegram.

EDITOR: Cayo Acosta magazine@virtuanex.com Aparición mensual - ABRIL 2026 - Nro. 34

CUANDO CRECER SE VUELVE UN PROBLEMA

Extender sin foco: el riesgo silencioso que debilita marcas

Emprendedores y pymes enfrentan una decisión frecuente: expandir su oferta o consolidar su propuesta. La llamada Ley de la Extensión de Línea advierte sobre un riesgo poco visible. Crecer sin foco puede diluir el posicionamiento y debilitar la marca, afectando su valor en el mercado y su sostenibilidad en el tiempo.

En el ecosistema emprendedor, expandirse suele percibirse como un signo de éxito. Nuevos productos, más servicios, más segmentos. Sin embargo, no todo crecimiento fortalece una marca. En muchos casos, la expansión desordenada genera el efecto contrario: confusión en el cliente y pérdida de identidad.

La llamada “Ley de la Extensión de Línea”, ampliamente difundida en la literatura de marketing estratégico, plantea una advertencia clara: cuando

una marca intenta abarcar demasiado, termina debilitando su significado en la mente del consumidor.

Este fenómeno no es teórico. Se observa con frecuencia en emprendimientos locales que, tras lograr posicionarse en un nicho específico, comienzan a diversificar sin una estrategia clara. El resultado suele ser una oferta amplia, pero poco diferenciada.

LA BATALLA POR UN LUGAR EN LA MENTE

Las marcas no compiten solo en el mercado, sino en la mente de las

personas. Allí, la claridad es un activo clave.

Cuando un cliente piensa en un producto o servicio, busca asociaciones simples. Una panadería reconocida por su masa madre artesanal, un estudio contable especializado en pymes o una radio online enfocada en música funcional. Esa claridad facilita la decisión de compra. El problema surge cuando esa misma marca empieza a sumar propuestas sin un hilo conductor evidente. La panadería incorpora menú gourmet, catering corporativo y ven-

ta de insumos; el estudio contable ofrece marketing digital; la radio suma contenidos que no responden a su esencia. Lo que antes era claro, ahora se vuelve difuso.

Según datos de consultoras como Statista, más del 60% de los consumidores valora la especialización al momento de elegir entre marcas. La percepción de “experto” sigue siendo un diferencial fuerte, especialmente en mercados saturados.

EL ERROR DE LA LÓGICA INTERNA

Desde dentro de la em-

presa, la expansión suele tener sentido. Los clientes piden nuevos servicios, el equipo detecta oportunidades, el mercado parece abierto.

Pero esa lógica interna no siempre coincide con la percepción externa.

Cada nueva línea de producto redefine el campo de competencia. Una empresa que antes competía en un nicho específico pasa a competir con actores más grandes o más especializados en otras áreas.

El caso de Yahoo es ilustrativo. Nació como un directorio web claro y útil. Con el tiempo, sumó correo, noticias, finanzas y múltiples servicios. En ese proceso, perdió su identidad central. Mientras tanto, Google se enfocó en la búsqueda y construyó una marca sólida alrededor de esa función principal.

La diferencia no estuvo en la cantidad de servicios, sino en la claridad del posicionamiento.

El costo invisible de la dispersión

Para emprendedores y pymes, este fenómeno tiene implicancias concretas:

• Dificulta la comunicación: si la propuesta no es clara, el mensaje se vuelve confuso.

• Aumenta el costo de marketing: se necesita más inversión para explicar qué se hace.

• Reduce la recordación de marca: el cliente no asocia la marca con un beneficio específico.

• Debilita la diferenciación: se compite por precio en lugar de valor. En mercados como el paraguayo, donde muchas decisiones se basan en confianza y recomendación, esta pérdida de claridad puede ser determinante.

CRECER SIN PERDER IDENTIDAD

La expansión no es negativa en sí misma. El problema es cómo se ejecuta. Existen al menos tres

criterios que pueden guiar a los emprendedores:

1. Reforzar la idea central

Cada nuevo producto o servicio debe fortalecer aquello por lo que la marca ya es conocida. Si no suma claridad, probablemente reste valor.

2. Mantener coherencia narrativa

La marca debe poder explicarse en una frase simple. Si la expansión impide esa síntesis, es una señal de alerta.

3. Evaluar la separación de marcas

En algunos casos, puede ser más eficiente crear una nueva marca para una línea distinta. Grandes grupos como Unilever operan con múltiples marcas precisamente para evitar la dilución.

Este enfoque también es aplicable a emprendimientos locales. Separar unidades de negocio puede ayudar a mantener el foco y facilitar la comunicación.

DECISIÓN

ESTRATÉGICA

Expandirse no debería ser una reacción automática a la demanda, sino una decisión estratégica.

Antes de lanzar un nuevo servicio, conviene responder una pregunta clave: ¿esto fortalece lo que somos o lo diluye?

Esa reflexión, aunque simple, puede evitar errores costosos.

En un contexto donde la atención del consumidor es cada vez más limitada, la claridad se vuelve un diferencial competitivo. No se trata de hacer más, sino de ser mejor comprendido.

El valor de decir no Uno de los aprendizajes más difíciles para los emprendedores es aprender a decir no. No a oportunidades que parecen atractivas, no a pedidos de clientes que desvían el foco, no a la tentación de abarcar más.

Sin embargo, ese “no” puede ser una herramienta estratégica.

Las marcas que logran sostener una identidad

Cada nuevo producto o servicio debe fortalecer aquello por lo que la marca ya es conocida.

clara en el tiempo suelen ser aquellas que eligen con cuidado sus batallas. No buscan estar en todos lados, sino ocupar un lugar definido.

En un escenario económico donde la competencia se intensifica y los recursos son limitados, la claridad de marca deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una necesidad concreta.

Para los emprendedores paraguayos, el desafío no es solo crecer, sino crecer con sentido.

Porque, en definitiva, una marca que intenta ser todo para todos corre el riesgo de no ser relevante para nadie.

Robo de identidad digital crece y alerta a los emprendedores

El aumento de perfiles falsos en redes sociales en Paraguay genera preocupación entre emprendedores y usuarios digitales. La Policía Nacional advierte sobre estafas y suplantaciones que afectan negocios y reputaciones. Conocer cómo actuar, denunciar y prevenir estos delitos se vuelve clave para proteger la identidad y la confianza en entornos digitales.

El crecimiento del comercio digital y la presencia activa de emprendedores en redes sociales han abierto nuevas oportunidades en Paraguay. Pero también han expuesto a miles de usuarios a un riesgo creciente: el robo de identidad digital. El fenómeno, que ya era conocido en otros mercados, hoy gana terreno en plataformas como Facebook, donde perfiles falsos se utilizan para estafar, extorsionar o engañar a potenciales clientes.

Desde el Departamento Especializado contra el Cibercrimen de la Policía Nacional se advierte que los casos de suplantación de identidad van en aumento. El patrón es claro: delincuentes crean cuentas falsas utilizando nombres, fotos y datos reales de personas o marcas,

con el objetivo de generar confianza y luego cometer fraudes.

Para los emprendedores, este problema no es menor. La reputación digital se ha convertido en uno de los activos más valiosos de cualquier negocio. Una cuenta falsa que suplanta a una marca puede no solo generar pérdidas económicas, sino también afectar la credibilidad construida durante años.

RIESGO SILENCIOSO

En Paraguay, cada vez más pequeños negocios utilizan redes sociales como principal canal de ventas. Desde tiendas de ropa hasta servicios profesionales, la presencia en Facebook o Instagram es muchas veces la única vidriera disponible.

En ese contexto, la suplantación de identidad se convierte en un riesgo estratégico. Un perfil falso puede ofrecer productos inexistentes, cobrar anticipos y desaparecer. El clien-

te afectado, en muchos casos, cree haber interactuado con el negocio real.

Según estimaciones de organismos internacionales como la CEPAL, el comercio electrónico en América Latina ha crecido más del 30% en los últimos años, impulsado por la digitalización acelerada. Sin embargo, este crecimiento no siempre estuvo acompañado por una cultura de seguridad digital.

El resultado es un ecosistema donde la confianza —clave para vender— puede ser vulnerada con relativa facilidad.

PERFILES FALSOS

El mecanismo utilizado por los delincuentes es relativamente simple. Crean una cuenta en redes sociales utilizando fotos públicas de una persona o empresa. Copian información básica y, en algunos casos, incluso replican publicaciones.

A partir de ahí, comienzan a interactuar con potenciales víctimas. Ofre-

cen productos a precios atractivos, solicitan transferencias o generan conversaciones que derivan en pedidos de dinero.

En otros casos, el objetivo no es la venta sino la extorsión. Utilizando la identidad robada, los delincuentes pueden contactar a familiares o clientes de la víctima, generando situaciones de presión o engaño.

También se han detectado esquemas vinculados al “SIM swapping”, una técnica mediante la cual los atacantes duplican la tarjeta SIM de una persona para acceder a sus cuentas digitales. Este tipo de delitos muestra un nivel de sofisticación creciente.

El protocolo: qué hacer ante un perfil falso Frente a este escenario, las autoridades recomiendan actuar con rapidez. La primera acción es reportar el perfil falso dentro de la propia plataforma.

En el caso de Facebook, el procedimiento es sencillo:

• Ingresar al perfil sospechoso.

• Hacer clic en los tres puntos ubicados en la parte superior derecha.

• Seleccionar “Buscar ayuda o reportar perfil”.

• Elegir la opción “Se hace pasar por otra persona”.

• Indicar que la suplantación corresponde a uno mismo.

• Enviar el reporte. Cuantos más usuarios realicen la denuncia, mayor será la probabilidad de que la plataforma elimine la cuenta en menos tiempo. Sin embargo, este paso no es suficiente por sí solo.

DOCUMENTAR LA EVIDENCIA

Antes de que el perfil falso sea eliminado, es fundamental guardar prue-

bas. Este es un punto clave que muchas veces se pasa por alto.

Se recomienda conservar:

• El enlace completo del perfil falso.

• Capturas de pantalla de publicaciones, mensajes y datos visibles.

• Cualquier evidencia de interacción con terceros. Estas pruebas pueden ser determinantes en caso de que el delito escale a una denuncia formal. Además, permiten rastrear el impacto del fraude y, eventualmente, identificar a los responsables.

Para los emprendedores, esto también puede servir como respaldo frente a clientes afectados, demostrando que la estafa no fue realizada por el negocio real.

DENUNCIAR

Si el caso involucra amenazas, extorsión o estafas concretas, la recomendación es acudir a las autoridades. El Departamento de Cibercrimen cuenta con canales para recibir denuncias y realizar investigaciones.

Aunque muchas víctimas optan por no denunciar, ya sea por desconocimiento o por considerar que el daño es menor, lo cierto es que la acumulación de casos permite a las autoridades identificar patrones y redes delictivas.

En un entorno digital cada vez más complejo, la colaboración entre ciudadanos y organismos de seguridad resulta clave.

DESAFÍO CULTURAL

Más allá de las acciones inmediatas, el problema del robo de identidad plantea un desafío de fondo: la necesidad de fortalecer la educación digital. Muchos emprendedores operan en redes sociales sin conocer prácticas básicas de seguridad. El uso de contraseñas débiles, la falta de verificación en dos pasos o la exposición excesiva de información personal son factores

que facilitan los ataques.

De acuerdo con datos de Statista, más del 60% de los usuarios en América Latina no utiliza medidas avanzadas de protección en sus cuentas digitales. Esto deja un amplio margen para que los ciberdelincuentes operen. Incorporar hábitos de seguridad no requiere grandes inversiones, pero sí conciencia y disciplina.

CASOS REALES Y APRENDIZAJES

En la región, se han reportado múltiples casos de emprendedores afectados por suplantación de identidad. Tiendas online que ven replicadas sus cuentas, profesionales cuyos nombres son utilizados para solicitar dinero, e incluso marcas consolidadas que

deben salir públicamente a desmentir publicaciones falsas.

Uno de los patrones comunes es la reacción tardía. Muchos detectan el problema cuando ya hay víctimas, lo que complica la gestión de la crisis.

Por eso, la prevención y la vigilancia constante son hoy parte del trabajo cotidiano de cualquier emprendedor digital.

MIRADA A FUTURO

El avance del comercio digital en Paraguay es irreversible. Cada vez más negocios nacen y crecen en plataformas digitales. En ese contexto, la confianza se convierte en un activo central.

Proteger la identidad digital ya no es solo una cuestión técnica, sino una decisión estratégica. Im-

plica cuidar la relación con los clientes, resguardar la reputación y asegurar la continuidad del negocio.

Para los emprendedores, el desafío es claro: no basta con vender bien. También hay que proteger el entorno donde se vende. El aumento de delitos como la suplantación de identidad obliga a repensar la gestión digital con una mirada más integral. Desde la seguridad hasta la comunicación con los clientes, cada detalle cuenta.

En un escenario donde la confianza puede romperse con un solo perfil falso, la prevención deja de ser opcional y pasa a ser parte del modelo de negocio.

La advertencia está hecha. La respuesta, ahora, depende de cada emprendedor.

PREPARAR ANTES DE HABLAR

Precomunicación: la clave para reuniones productivas reales

En entornos empresariales cada vez más exigentes, la forma en que se preparan las conversaciones resulta determinante para su éxito. La precomunicación, entendida como el diseño previo del mensaje, el canal y el contexto, permite mejorar la participación, alinear expectativas y optimizar reuniones clave en organizaciones y proyectos actuales diversos.

En el día a día de las empresas paraguayas, desde una pyme comercial hasta una startup tecnológica, las reuniones siguen siendo uno de los espacios más utilizados —y también más cuestionados— de la gestión. Se las acusa de improductivas, extensas o poco claras. Sin embargo, el problema no siempre está en la conversación en sí, sino en lo que ocurre antes de que esta comience.

La precomunicación, un concepto aún poco difundido en el ámbito empresarial local, propone

una mirada distinta: la conversación no empieza cuando se habla, sino cuando se la prepara. Este enfoque, cada vez más presente en modelos de liderazgo contemporáneo, plantea que el éxito de una reunión depende en gran medida de cómo se diseñan sus condiciones iniciales.

En términos prácticos, la precomunicación implica anticipar información clave a los participantes: el objetivo del encuentro, los temas a tratar y los resultados esperados. Esto no solo ordena la dinámica, sino que genera una predispo-

sición diferente en quienes participan.

Según diversos estudios sobre productividad organizacional —como los difundidos por consultoras internacionales— las reuniones con agenda previa tienen hasta un 40% más de efectividad en la toma de decisiones. La razón es simple: cuando las personas saben a qué van, pueden prepararse, aportar ideas y evitar improvisaciones innecesarias.

En el contexto paraguayo, donde muchas decisiones empresariales se toman de manera directa y con tiempos ajustados, esta práctica puede mar-

car una diferencia concreta. Un emprendedor que lidera un equipo pequeño no puede darse el lujo de perder horas en reuniones poco productivas. Cada instancia de coordinación debe ser clara, breve y orientada a resultados.

EL PESO INVISIBLE DEL CANAL

Otro aspecto central de la precomunicación es la elección del canal. No es lo mismo enviar un mensaje por WhatsApp que convocar a una reunión mediante una invitación de calendario o un correo estructurado. Cada medio transmite, de forma implí-

cita, un nivel de formalidad, urgencia e importancia.

En muchas empresas locales, el uso intensivo de mensajería instantánea ha desdibujado estos límites. Temas estratégicos se discuten en chats informales, lo que puede generar confusión o falta de compromiso. En cambio, un correo bien redactado o una invitación formal anticipan que se trata de un asunto relevante y que requiere atención.

Para emprendedores y líderes de proyectos, entender este “lenguaje invisible” es clave. No se trata de burocratizar la comunicación, sino de utilizar cada herramienta de manera estratégica. Elegir el canal adecuado es, en sí mismo, una forma de liderazgo.

EL ARTE DE LA LÍNEA DE ASUNTO

Dentro de este proceso, un elemento aparentemente menor cobra especial importancia: la línea de asunto del correo electrónico. Lejos de ser un detalle administrativo, funciona como la puerta de entrada a la conversación.

Una buena línea de asunto debe responder a tres preguntas básicas: qué se va a tratar, por qué es importante y cuándo se necesita una respuesta o acción. Por ejemplo: “Definición de precios campaña invierno — decisión antes del viernes”. En pocas palabras, se establece un marco claro que orienta al receptor.

Este tipo de prácticas, habituales en entornos corporativos internacionales, aún no están plenamente incorporadas en muchas pymes locales. Sin embargo, su adopción puede mejorar notablemente la eficiencia interna, especialmente en equipos que crecen y necesitan ordenar su comunicación.

Para muchos emprendedores, la comunicación sigue siendo un proceso

La precomunicación es una herramienta accesible para mejorar la gestión diaria y potenciar resultados.

intuitivo. Se confía en la cercanía del equipo o en la dinámica cotidiana. Pero a medida que el negocio crece, esa informalidad comienza a generar fricciones: malentendidos, tareas duplicadas o decisiones postergadas.

La precomunicación ofrece una alternativa concreta: transformar la comunicación en una herramienta estratégica. No se trata de agregar complejidad, sino de introducir pequeñas prácticas que ordenen el intercambio.

Un caso ilustrativo es el de equipos que implementan agendas simples antes de cada reunión. En lugar de encuentros abiertos, se establecen tres o cuatro puntos claros, con tiempos definidos. El resultado suele ser inmediato: reuniones más cortas, decisiones más rápidas y mayor compromiso de los participantes.

LIDERAR ES DISEÑAR CONVERSACIONES

Desde la perspectiva del liderazgo, este enfoque implica un cambio de rol. El líder ya no es solo quien conduce la conversación, sino quien diseña el escenario para que esa conversación ocurra de manera efectiva.

Esto incluye anticipar posibles dudas, definir el tono adecuado y preparar a los participantes. En otras palabras, crear las condiciones para que

la gente quiera escuchar, pensar y aportar.

De acuerdo con datos de organismos como la CEPAL, uno de los desafíos de productividad en América Latina está vinculado a la gestión del tiempo y la coordinación interna. En ese marco, mejorar la calidad de las reuniones no es un tema menor, sino un factor directamente relacionado con la competitividad.

UN HÁBITO CON IMPACTO REAL

Adoptar la precomunicación no requiere grandes inversiones ni herramientas complejas. Se trata, más bien, de un cambio de hábito. Enviar una agenda breve, cuidar la línea de asunto o elegir el canal

adecuado son acciones simples, pero con impacto acumulativo. Para emprendedores que operan en mercados cada vez más exigentes, estos detalles pueden marcar la diferencia. Una reunión bien preparada no solo ahorra tiempo, sino que mejora la calidad de las decisiones y fortalece la cultura organizacional.

MIRANDO HACIA ADELANTE

En un entorno donde la información circula de manera constante y la atención es un recurso escaso, diseñar la comunicación se vuelve una competencia clave. La precomunicación aparece así como una herramienta accesible para mejorar la gestión diaria y potenciar resultados.

Para las pymes paraguayas, que suelen operar con estructuras ágiles pero con recursos limitados, incorporar estas prácticas puede significar un salto en eficiencia sin necesidad de grandes cambios estructurales.

En definitiva, la calidad de una conversación no depende solo de lo que se dice, sino de cómo se prepara. Y en ese proceso previo, silencioso pero decisivo, se juega buena parte del éxito de cualquier proyecto.

Talento e inteligencia artificial redefinen el empleo actual

Las pymes enfrentan un cambio profundo en la gestión del talento impulsado por la inteligencia artificial y el trabajo remoto. Este fenómeno, que se consolida desde 2020 a nivel global, obliga a rediseñar estructuras, cultura y procesos. La adaptación no es opcional: define la competitividad y sostenibilidad de los negocios actuales.

La dificultad para cubrir puestos clave ya no responde únicamente a la escasez de trabajadores. El fenómeno que atraviesan las pequeñas y medianas empresas es más profundo: se trata de un cambio estructural en el tipo de talento requerido. Las habilidades que antes garantizaban empleabilidad hoy resultan insuficientes frente a un entorno marcado por la digitalización y la inteligencia artificial. En Paraguay, esta situación comienza a sentirse con mayor intensidad en sectores como el comercio, los servicios y el marketing digital. Emprendedores y dueños de negocios enfrentan una realidad concreta: encontrar perfiles adecuados se vuelve más complejo, mientras que los trabajadores más capacitados cuentan con

mayores opciones y poder de negociación.

DE

LA ESCASEZ AL DESAJUSTE

Hablar de “crisis del talento” puede resultar impreciso. Según diversos informes internacionales, el problema no es la falta de personas, sino la falta de correspondencia entre las habilidades disponibles y las que el mercado exige. De acuerdo con datos de la CEPAL, más del 60% de las empresas en América Latina reportan dificultades para cubrir vacantes técnicas o digitales. Esto incluye desde perfiles en

marketing y programación hasta roles vinculados a la gestión de datos o automatización de procesos.

En este contexto, el antiguo modelo de contratación —basado en experiencia acumulada y tareas repetitivas— pierde vigencia. Hoy, las empresas buscan profesionales capaces de adaptarse, aprender rápidamente y trabajar en entornos híbridos, donde la tecnología ocupa un lugar central.

EL NUEVO PODER

Uno de los cambios más notorios es el despla-

zamiento en las dinámicas de poder. Los trabajadores de alto rendimiento, especialmente aquellos con habilidades digitales, tienen hoy mayor capacidad de elegir dónde y cómo trabajar.

El auge del trabajo remoto amplió el mercado laboral. Un programador en Asunción puede trabajar para una empresa en Europa, mientras que una pyme local puede contratar talento en otros países de la región. Esta globalización del empleo redefine las reglas del juego. Para los emprendedores, esto implica competir

no solo a nivel local, sino también internacional. La propuesta de valor ya no se limita al salario. Factores como la cultura organizacional, la flexibilidad y las oportunidades de crecimiento adquieren un peso determinante.

CULTURA

ORGANIZACIONAL

En este nuevo escenario, la cultura empresarial deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta concreta de gestión.

Las empresas que logran definir con claridad sus valores, objetivos y formas de trabajo tienen mayores probabilidades de atraer y retener talento. Esto es especialmente relevante en equipos remotos, donde la interacción diaria no ocurre en un espacio físico compartido.

Un caso ilustrativo es el de GitLab, una compañía global que opera completamente de manera remota y ha documentado sus procesos en manuales abiertos. Su modelo demuestra que la claridad en la comunicación y la estructura organizativa pueden sustituir la presencialidad sin perder eficiencia.

Para las pymes paraguayas, esto representa una oportunidad. No se trata de replicar modelos internacionales, sino de adaptar principios básicos: claridad en la misión, coherencia en las decisiones y comunicación constante.

Uno de los errores más frecuentes en equipos distribuidos es asumir que la información circula de manera natural. En realidad, ocurre lo contrario.

La gestión efectiva de equipos remotos requiere sobrecomunicación. Esto implica establecer reuniones periódicas, definir objetivos claros y mantener canales abiertos para el seguimiento de tareas.

Los indicadores clave de desempeño (KPIs) cumplen un rol central en este proceso. No solo permiten

medir resultados, sino que brindan claridad sobre lo que se espera de cada integrante del equipo. Para el trabajador, esto reduce la incertidumbre. Para el empleador, facilita la evaluación del rendimiento y la toma de decisiones. En ambos casos, contribuye a una relación laboral más transparente.

APRENDIZAJE CONTINUO

La velocidad del cambio tecnológico obliga a replantear la formación dentro de las empresas. El concepto de “upskilling” —o reciclaje profesional— deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.

Según datos de Statista, más del 70% de las empresas a nivel global planea invertir en capacitación digital en los próximos tres años. Esto incluye formación en herramientas de inteligencia artificial, análisis de datos y automatización.

En el contexto local, muchas pymes aún no han incorporado este enfoque de manera sistemática. Sin embargo, quienes lo hacen logran mejorar su productividad y reducir la dependencia de perfiles externos.

El aprendizaje continuo no solo beneficia a la empresa. También fortalece la empleabilidad del trabajador, generando un círculo virtuoso que impacta en el conjunto de la economía.

LA IA COMO EJE OPERATIVO

La irrupción de la inteligencia artificial introduce un cambio aún más profundo. No se trata solo de una herramienta, sino de una nueva forma de organizar el trabajo.

Las empresas que adoptan un enfoque “IAfirst” —es decir, que diseñan sus procesos desde la lógica de la automatización— logran ventajas significativas en términos de eficiencia y escalabilidad.

Esto implica pasar de ejecutar tareas manuales a supervisar sistemas automatizados. El rol del trabajador evoluciona hacia la gestión, validación y mejora de los resultados generados por la IA.

Un ejemplo concreto se observa en el uso de plataformas como ChatGPT en áreas como atención al cliente, generación de contenidos y soporte técnico. Estas herramientas permiten reducir tiempos y costos, al tiempo que amplían la capacidad operativa de las empresas.

Para los emprendedores, el desafío no es tecnológico, sino estratégico. Se trata de comprender cómo integrar estas soluciones en sus modelos de negocio y cómo preparar a sus equipos para trabajar con ellas.

TALENTO GLOBAL

La posibilidad de contratar talento a nivel global abre nuevas oportunidades para las pymes. Acceder a profesionales de diferentes países permite cubrir vacantes críticas y diversificar capacidades. América Latina, en particular, se posiciona como una región con alta disponibilidad de talento digital a costos competitivos. Esto genera un doble efecto: por un lado, facilita la contratación; por otro, incrementa la competencia por los mejores perfiles.

Para Paraguay, esto representa tanto un desafío como una oportunidad. La formación de capital humano y la adaptación de las empresas a estas nuevas dinámicas serán claves para aprovechar este contexto.

MIRADA HACIA ADELANTE

El mundo del trabajo atraviesa una transformación que no admite soluciones parciales. La combinación de inteligencia artificial, trabajo remoto y globalización del talento redefine las bases sobre las que operan las empresas.

Para los emprendedores, la clave está en anticiparse. Invertir en cultura organizacional, formación continua y adopción tecnológica no es un gasto, sino una condición para la sostenibilidad.

La transición no será homogénea ni inmediata. Sin embargo, las señales son claras: las empresas que logren adaptarse a este nuevo paradigma tendrán mayores posibilidades de crecer, innovar y competir en un mercado cada vez más exigente.

En este escenario, el talento deja de ser un recurso escaso para convertirse en un factor estratégico. Y la inteligencia artificial, lejos de reemplazar al trabajador, redefine su rol y amplía su potencial.

Salud mental juvenil como base de una sociedad sostenible

Hablar de salud mental juvenil ya no es una opción ni un tema accesorio. Es, en rigor, una de las discusiones centrales de nuestro tiempo. No solo por el bienestar individual de los jóvenes, sino por el impacto directo que tiene en la calidad de nuestras comunidades y en el rumbo de nuestras sociedades.

Hoy, los adolescentes y jóvenes crecen en un contexto más complejo que el de generaciones anteriores. La presión académica, la hiperexposición en redes sociales, la incertidumbre económica y laboral, y el aumento del costo de vida configuran un escenario que, para muchos, resulta abrumador. No se trata de una percepción aislada. Diversos estudios internacionales coinciden en señalar un aumento sostenido de los niveles de ansiedad, depresión y estrés en esta franja etaria.

En este contexto, la intervención temprana deja de ser un ideal para convertirse en una necesidad urgente. La evidencia es clara: muchos trastornos de salud mental comienzan a manifestarse en la adolescencia o en los primeros años de la adultez. Ignorar estas señales no solo agrava los problemas, sino que compromete el desarrollo educativo, social y laboral de los jóvenes en el largo plazo.

Pero el desafío no recae únicamente en los sistemas de salud. La respuesta debe ser integral y cotidiana. El hogar, la escuela, los espacios comunitarios e incluso los lugares de trabajo son escenarios clave donde se puede detectar, acompañar y contener.

Padres, docentes y pares tienen un rol insustituible: el de observar, escuchar sin prejuicios y actuar con empatía.

Sin embargo, no basta con buena voluntad. El acompañamiento requiere formación. La capacitación de profesionales en educación, salud y trabajo social es un pilar fundamental para construir respuestas efectivas. Programas de formación especializados, adaptados a las nuevas realidades juveniles, permiten intervenir con herramientas concretas y basadas en evidencia.

A esto se suma un punto que muchas veces se subestima: no todos los jóvenes viven la misma realidad. Las experiencias varían según el contexto social, cultural y económico. Jóvenes de zonas rurales, comunidades indígenas, colectivos diversos o personas con discapacidad enfrentan desafíos particu-

lares que exigen respuestas específicas. Pretender soluciones universales es, en este campo, una forma de invisibilización.

A pesar de los avances en la visibilización del tema, persisten barreras estructurales importantes. El acceso a servicios de salud mental sigue siendo limitado en muchos territorios, los costos son elevados y los tiempos de espera prolongados. A esto se suma un estigma que, aunque debilitado, todavía desalienta a muchos jóvenes a pedir ayuda.

Frente a este panorama, las acciones concretas adquieren un valor decisivo. Normalizar las conversaciones sobre salud mental, promover espacios seguros de escucha, fortalecer organizaciones comunitarias y exigir políticas públicas sostenidas son pasos indispensables. Pero también lo son los gestos cotidianos: pregun-

tar genuinamente “¿cómo estás?” y estar dispuesto a escuchar puede ser, para un joven, el inicio de un cambio significativo.

Invertir en la salud mental juvenil no es un gasto, es una apuesta estratégica. Jóvenes emocionalmente saludables no solo tienen mejores trayectorias personales, sino que participan más activamente en la vida social, generan vínculos más sanos y contribuyen a entornos más resilientes.

En última instancia, la calidad de nuestro futuro colectivo depende, en buena medida, de cómo decidamos acompañar a quienes hoy están construyendo su identidad en medio de la incertidumbre. No hay desarrollo sostenible sin bienestar emocional. Y no hay bienestar emocional sin una comunidad que asuma, con responsabilidad, su parte en este desafío.

OPINIÓN

Lo que callamos para pertenecer: disciplina invisible y familia

Hayalgo profundamente inquietante en la forma en que aprendemos a encajar. No lo hacemos solo por cortesía o convivencia, sino a veces a costa de nosotros mismos. Durante años pensé que madurar implicaba controlar impulsos, ser prudente, “portarse bien”. Pero con el tiempo empecé a preguntarme: ¿qué parte de mí quedó en el camino de ese proceso?

La idea de “mortificación”, aunque suene antigua o religiosa, sigue viva. Solo cambió de escenario. Antes, el control de los impulsos era visible: reglas claras, castigos, confesiones, rituales. Hoy, ese mismo mecanismo opera en silencio. Ya no necesitamos un monasterio ni un sermón; basta con haber crecido en un entorno donde ciertas emociones o deseos no eran bienvenidos.

En lo personal, reconozco esa experiencia. No fue necesario que alguien me dijera explícitamente “no seas así”. Bastaba con notar qué actitudes generaban tensión, rechazo o conflicto en el entorno familiar. Poco a poco, uno aprende. Aprende a callar, a suavizar, a esconder. Y lo más llamativo: aprende a hacerlo solo.

Ahí está el giro más importante. Lo que antes era control externo hoy es autocontrol, pero no necesariamente saludable. Nos convertimos en nuestros propios censores. Nos invalidamos antes de que alguien más lo haga. Nos anticipamos al rechazo, al conflicto, al juicio. Y entonces evitamos decir, sentir o hacer aquello que, en el fondo, forma parte de nuestro “yo real”.

He visto —y también vivido— cómo este proceso puede volverse sofisticado. No se trata solo de callar. Se trata de construir argumentos internos para convencernos de que no queremos lo que en realidad sí queremos. De crear miedos irracionales que nos

frenan. De desarrollar una autocrítica feroz que nos mantiene en línea. Es una disciplina sin testigos, pero con efectos muy reales. En familias donde el equilibrio depende de roles rígidos, esta dinámica se vuelve aún más intensa. Uno asume un papel: el responsable, el mediador, el fuerte, el que no molesta. Y ese rol, que al principio parece funcional, termina convirtiéndose en una jaula. Salirse de él implica desestabilizar todo el sistema. Y no todos están preparados —ni dispuestos— a soportar ese movimiento.

Por eso muchas veces elegimos quedarnos. No por comodidad, sino por lealtad, por miedo o por costumbre. Y en ese quedarse, seguimos ajustando nuestras emociones, nuestros deseos, nuestra identidad. Es una negociación constante entre lo que somos y lo que “deberíamos ser”. Sin embargo, hay un punto en el que esta lógica empieza a pesar demasiado. Cuando uno se da cuenta de que ha sido coherente con los demás, pero incoherente consigo mismo. Que ha sosteni-

do vínculos, pero debilitado su propia voz. Ese momento, aunque incómodo, también puede ser una oportunidad.

No creo que la solución sea dejar de regular nuestros impulsos. Vivir en sociedad implica ciertos límites, y eso es necesario. Pero sí creo que vale la pena revisar desde dónde lo hacemos. ¿Es una elección consciente o una reacción automática? ¿Estamos cuidando vínculos o simplemente evitando conflictos a cualquier costo?

Recuperar partes de uno mismo no es un acto de rebeldía, sino de honestidad. Implica reconocer que la pertenencia no debería exigirnos desaparecer. Que el equilibrio familiar no puede sostenerse indefinidamente sobre la negación de quienes lo integran.

Tal vez el desafío, en esta etapa, no sea aprender a controlarnos más, sino a escucharnos mejor. Porque lo que callamos para pertenecer, tarde o temprano, encuentra la forma de hacerse oír. Y cuando lo hace, conviene estar dispuestos a entenderlo.

Burnout, propósito y trabajo en entornos de alta presión laboral

En los últimos años, el término burnout se instaló con fuerza en el lenguaje cotidiano de empresas, emprendedores y profesionales independientes. Se lo suele asociar con exceso de trabajo, jornadas extensas o falta de descanso. Sin embargo, esta explicación, aunque intuitiva, resulta incompleta. El problema es más profundo y, en muchos casos, más silencioso.

Trabajar mucho no necesariamente conduce al agotamiento. Existen ejemplos conocidos de personas que sostienen ritmos intensos durante años sin evidenciar señales de desgaste extremo. La diferencia, como sugieren diversas investigaciones recientes, no está en la cantidad de horas, sino en la calidad del vínculo que cada uno tiene con lo que hace.

El burnout aparece, sobre todo, cuando existe una desconexión entre el trabajo y el sentido personal. Cuando las tareas diarias no dialogan con los valores, intereses o motivaciones internas, el esfuerzo deja de ser un desafío y pasa a sentirse como una carga. Es ahí donde la energía se erosiona, incluso si las condiciones externas no han cambiado demasiado.

Este punto es especialmente relevante para emprendedores y trabajadores independientes. En teoría, elegir un camino propio debería garantizar mayor satisfacción. Pero en la práctica, muchos terminan atrapados en dinámicas operativas, urgencias financieras o exigencias del mercado que los alejan del propósito inicial. El resultado es pa-

radójico: se trabaja para sostener un proyecto que ya no genera sentido.

A esto se suma otro factor clave: la percepción de falta de recursos. No se trata solo de dinero. También incluye tiempo, apoyo, herramientas o claridad estratégica. Cuando una persona siente que no cuenta con lo necesario para cumplir con sus responsabilidades, el estrés se intensifica y se vuelve crónico. Esa sensación de estar siempre “corriendo desde atrás” es un caldo de cultivo para el agotamiento.

Los datos acompañan esta preocupación. Según estudios difundidos por consultoras internacionales, una proporción significativa de trabajadores declara experimentar burnout en algún momento del año. Las consecuencias no son menores: aumento del ausentismo, deterioro de la salud y una creciente intención de abandonar el empleo, incluso a costa de ingresos.

Frente a este escenario, las soluciones simplistas

—vacaciones, pausas ocasionales o cambios superficiales— suelen resultar insuficientes. El desafío es más estructural. Implica revisar la forma en que organizamos el trabajo y, sobre todo, cómo nos posicionamos frente a él.

En términos individuales, una de las claves está en recuperar espacios de pausa intencional. No como evasión, sino como oportunidad para reconectar con uno mismo. También es fundamental identificar qué actividades generan energía y cuáles la consumen. Esta “auditoría personal” permite tomar decisiones más conscientes sobre el uso del tiempo.

Otro aspecto central es la autocompasión. En entornos de alta exigencia, la crítica interna suele ser constante. Aprender a moderarla no implica bajar estándares, sino sostener el rendimiento sin deteriorar el bienestar.

Para las organizaciones y líderes de equipos, el desafío es distinto pero complementario. No basta

con exigir resultados. Es necesario construir entornos donde las personas encuentren sentido en lo que hacen y cuenten con recursos adecuados para hacerlo. El acompañamiento, ya sea a través de mentorías, coaching o espacios de escucha, deja de ser un lujo para convertirse en una herramienta estratégica. En última instancia, el burnout no es solo un problema individual. Es también un síntoma de cómo estamos organizando el trabajo en esta etapa. Para quienes emprenden, puede ser una señal temprana de que el proyecto necesita ajustes, no solo financieros o comerciales, sino también humanos.

Volver a alinear lo que hacemos con lo que somos no es un proceso inmediato. Requiere tiempo, honestidad y, en muchos casos, decisiones difíciles. Pero es, probablemente, la única vía sostenible para construir trayectorias laborales que no solo sean productivas, sino también habitables.

OPINIÓN

Sanar la relación con el dinero para vivir con propósito en serio

Sanar la relación con el dinero no es solo ordenar cuentas o aumentar ingresos. Es un proceso personal que implica revisar creencias, hábitos y emociones. En Paraguay, donde muchos emprenden por necesidad, entender este vínculo resulta clave para construir estabilidad, proyectar crecimiento y evitar que las crisis económicas definan el destino de los proyectos.

Sanar la relación con el dinero no es solo una cuestión de números, balances o ingresos. Durante años creí que ordenar mis finanzas era suficiente para vivir tranquilo, pero entendí que el verdadero cambio ocurre cuando uno se atreve a revisar lo que siente frente al dinero. En mi camino como emprendedor, atravesé momentos de incertidumbre profunda, donde cada decisión económica parecía una amenaza. No era falta de información, sino una relación desordenada con el valor, el esfuerzo y la seguridad. Fue allí donde comprendí que la educación financiera por sí sola no alcanza si no se transforma la mentalidad.

Muchas personas saben lo que deben hacer: ahorrar, invertir, evitar deudas innecesarias. Sin embargo, pocas logran sostener esos hábitos. La diferencia no está en el conocimiento, sino en la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. Cuando esa coherencia falla, aparecen el estrés, la culpa y la frustración.

requiere tiempo, disciplina y decisión, pero sus resultados son profundos y duraderos.

Con el tiempo, aprendí que la integridad también es un activo financiero. Cumplir con la palabra, respetar acuerdos y actuar con transparencia construye confianza, y la confianza abre oportunidades. No hay estrategia que compense una reputación debilitada. En mercados pequeños como el nuestro, eso se vuelve aún más evidente.

También comprendí que el dinero no es el fin, sino una herramienta. Sirve para proteger, para sostener proyectos, para cuidar a la familia. Pero cuando se convierte en el centro de nuestras decisiones, termina generando ansiedad en lugar de libertad. Por eso, sanar la relación con el dinero implica volver a ubicarlo en su lugar correcto.

Hoy veo con claridad que cada emprendedor necesita algo más que herramientas técnicas. Necesita un proceso personal, una revisión honesta de sus creencias y hábitos. Solo así se puede construir una base sólida para crecer sin perder el equilibrio. No se trata de ganar más, sino de administrar mejor lo que se tiene y proyectar con sentido.

Creo firmemente que nadie está condenado a repetir errores financieros. Así como aprendemos a emprender, también podemos aprender a relacionarnos mejor con el dinero. Es un proceso que

Al final, la verdadera libertad financiera no es solo acumular riqueza, sino vivir con tranquilidad, tomar decisiones con criterio y sostener proyectos con propósito. Cuando logramos eso, el dinero deja de ser un problema y se convierte en un aliado para construir una vida más consciente y coherente.

En ese camino, entendí también la importancia de la protección financiera. No hablamos solo de seguros o productos, sino de la capacidad de anticiparnos a escenarios adversos. Una enfermedad, un accidente o una crisis económica pueden desordenar años de esfuerzo si no existe previsión. Prepararse no es pesimismo, es responsabilidad.

Muchas veces, evitamos estos temas porque incomodan. Preferimos postergar decisiones clave, confiando en que todo saldrá bien. Sin embargo, la experiencia enseña que el orden financiero se construye antes de que lleguen los problemas, no después. Esa diferencia marca el rumbo de una familia o un negocio.

Por eso, hoy invito a mirar las finanzas desde otro lugar. No como una carga, sino como una oportunidad de crecimiento personal. Cuando cambiamos la forma en que nos vinculamos con el dinero, cambia también la forma en que vivimos, trabajamos y proyectamos el futuro.

Ese es el punto de partida para cualquier emprendedor.

EL CONTENIDO QUE RESPONDE PREGUNTAS REALES GANA TERRENO

YouTube como canal ideal para captar clientes en bienes raíces

Agentes inmobiliarios y emprendedores del sector están adoptando YouTube como herramienta para generar clientes potenciales de alta calidad. La estrategia, basada en contenido útil y búsquedas reales, permite atraer interesados con intención de compra, construir confianza a largo plazo y reducir la dependencia de métodos tradicionales como llamadas en frío.

En el negocio inmobiliario, donde la confianza y el tiempo son factores decisivos, una estrategia silenciosa pero efectiva empieza a consolidarse entre agentes y emprendedores del sector: utilizar YouTube como motor de atracción de clientes potenciales.

A diferencia de las prácticas tradicionales — como llamadas en frío o campañas publicitarias

masivas—, esta metodología se basa en responder preguntas concretas de los compradores. Es un cambio de enfoque: dejar de perseguir clientes para empezar a atraerlos.

La propuesta, impulsada por referentes del marketing inmobiliario digital, plantea que los videos no deben centrarse en la autopromoción, sino en brindar información útil. Por ejemplo: cómo es vivir en un barrio determinado, cuánto cuesta mantener

una vivienda en esa zona o cuáles son sus ventajas y limitaciones.

Este tipo de contenido responde directamente a búsquedas reales, lo que posiciona a YouTube más como un buscador que como una red social.

LA INTENCIÓN DE COMPRA

Uno de los errores más comunes en marketing digital es medir el éxito en función del volumen de visualizaciones. Sin em-

bargo, en el sector inmobiliario, la calidad de la audiencia pesa más que la cantidad.

Un video con mil reproducciones puede ser más valioso que uno con cien mil si esas mil personas están evaluando una mudanza o una compra. Se trata de usuarios con alta intención, que ya están en una etapa avanzada del proceso de decisión. De acuerdo con datos de plataformas como Statista, más del 70% de los

usuarios recurre a YouTube para resolver dudas antes de tomar decisiones importantes, incluyendo compras de alto valor como inmuebles. Esto convierte al contenido informativo en una herramienta estratégica.

En Paraguay, donde el mercado inmobiliario viene creciendo de forma sostenida en zonas urbanas como Asunción, Luque o San Lorenzo, este enfoque abre una oportunidad concreta para agentes independientes y pequeñas inmobiliarias.

CONSTRUIR CONFIANZA

Uno de los principales aportes de esta estrategia es que transforma la relación con el cliente. Cuando una persona consume varios videos de un agente, no llega desde cero al primer contacto.

Ya conoce su forma de comunicar, su criterio, su conocimiento del mercado. En términos prácticos, la conversación deja de ser fría para convertirse en una interacción más fluida y confiable.

Esto reduce la fricción en el proceso de venta y mejora las tasas de conversión. El cliente no solo busca una propiedad, también busca a quién confiarle una decisión importante.

En ese sentido, el contenido actúa como una especie de “pre-reunión” que ocurre de manera asincrónica, sin costo adicional y a escala.

ACTIVO DIGITAL

A diferencia de la publicidad paga, cuyo efecto desaparece cuando se detiene la inversión, los videos en YouTube tienen una vida útil prolongada. Un contenido bien optimizado puede seguir generando visitas durante meses o incluso años.

Este carácter acumulativo convierte al canal en un activo digital. Cada nuevo video se suma a una biblioteca que continúa

atrayendo tráfico y potenciales clientes.

Para emprendedores con recursos limitados, como muchos agentes independientes en Paraguay, esta característica resulta clave. Permite construir presencia sin depender exclusivamente de inversión constante en anuncios.

CONTENIDO LOCAL

Un ejemplo concreto es el de agentes inmobiliarios en mercados como Estados Unidos y Canadá que han desarrollado canales enfocados en compradores que buscan mudarse desde otras ciudades o países.

Estos profesionales generan contenido específico sobre barrios, costos de vida, servicios disponibles y estilo de vida. Con el tiempo, se convierten en referentes para personas que aún no conocen físicamente la zona.

Este modelo es perfectamente adaptable al contexto paraguayo,

de las decisiones son de alto impacto económico, la transparencia se traduce en confianza.

DESAFÍOS Y TIEMPOS DE MADURACIÓN

No obstante, este enfoque requiere paciencia. A diferencia de otras tácticas, los resultados no son inmediatos. Pueden pasar varios meses antes de ver los primeros contactos relevantes.

Sin embargo, una vez que el canal empieza a posicionarse, el flujo de consultas tiende a estabilizarse. Se vuelve más predecible y menos dependiente de esfuerzos intensivos.

Este cambio de lógica —de la urgencia a la construcción sostenida— es uno de los principales desafíos para los emprendedores acostumbrados a resultados rápidos.

OPORTUNIDAD

donde el crecimiento urbano y la llegada de inversores extranjeros generan nuevas dinámicas de reubicación.

Un canal que explique, por ejemplo, cómo es vivir en Asunción o cuáles son los costos reales en ciudades intermedias podría captar tanto a compradores locales como a interesados del exterior.

FUENTE CONFIABLE DE INFORMACIÓN

El objetivo de esta estrategia no es convertir al agente en influencer, sino en una fuente confiable. La diferencia es clave.

Mientras el influencer busca alcance masivo, el agente necesita credibilidad en un nicho específico. Esto implica priorizar la claridad, la honestidad y la consistencia en el contenido.

Hablar de aspectos positivos, pero también de limitaciones, refuerza la percepción de transparencia. Y en un mercado don-

En un contexto donde la digitalización avanza y los hábitos de consumo de información cambian, el uso estratégico de plataformas como YouTube abre nuevas posibilidades para el sector inmobiliario paraguayo.

Para quienes lideran proyectos propios, esta herramienta no solo permite captar clientes, sino también diferenciarse en un mercado competitivo.

La clave está en entender que el contenido no es un complemento, sino un canal de negocio en sí mismo.

A futuro, los agentes que logren posicionarse como referentes digitales tendrán una ventaja significativa. No solo venderán propiedades: construirán audiencias, relaciones y oportunidades sostenibles en el tiempo.

En definitiva, se trata de cambiar la lógica del negocio: menos interrupción, más atracción. Menos volumen, más intención. Y sobre todo, más valor para un cliente que hoy busca información antes de tomar decisiones.

Nuestros servicios:

Programa de empoderamiento individual. Iniciativas de educación inclusiva. Recursos para la inclusión y la diversidad.

Jardín de letras.

Clases de inglés para personas con discapacidad.

Talleres de liderazgo.

Publicidad Digital para negocios.

Encontrar servicios de salud (Psicólogos, dentista, Médicos y Coaching).

Clases de zumba. Clases de baile. Iniciativas de educación inclusiva. Clases de ejercicio inclusivas. Terapias emocionales.

Cursos de tecnología. Cursos de IA.

Encontrar servicios de abogados de asilo y migración.

Notaría pública.

Encuentre clientes o proveedores de Diferentes servicios.

Aprendizaje laboral impulsa talento en pymes paraguayas

Las pequeñas empresas enfrentan dificultades para encontrar talento calificado en Paraguay y la región. El aprendizaje basado en el trabajo surge como alternativa concreta, al integrar formación y empleo desde etapas tempranas. Este modelo permite desarrollar habilidades reales, mejorar la retención y responder a la transformación productiva impulsada por la automatización y la inteligencia artificial.

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) atraviesan una situación que ya no puede explicarse como simple escasez de talento. Lo que existe, en realidad, es un desajuste entre lo que el sistema educativo produce y lo que el mercado laboral necesita. Mientras miles de jóvenes buscan empleo o trabajan en condiciones precarias, las empresas no logran cubrir puestos clave.

En este contexto, el aprendizaje basado en el trabajo (ABT) comienza a posicionarse como una alternativa concreta. Se trata de un modelo que

combina formación y experiencia real en entornos laborales, a través de pasantías, aprendizajes técnicos, tutorías y programas estructurados dentro de las empresas.

A diferencia de la capacitación tradicional, el ABT no separa teoría y práctica. El aprendizaje ocurre directamente en el proceso productivo, con objetivos claros y acompañamiento. Para las pymes, esto implica dejar de esperar “talento listo” y empezar a formarlo desde dentro.

LA RAÍZ DEL

DESAJUSTE LABORAL

El problema no es nuevo, pero se ha intensificado en los últimos años. Según datos de la CEPAL, América Latina mantiene niveles elevados de informalidad juvenil, mientras las empresas reportan dificultades para cubrir vacantes técnicas y operativas.

Una de las causas principales es la presión cultural hacia los títulos universitarios tradicionales. Durante décadas, se instaló la idea de que el éxito profesional pasaba exclusivamente por carreras de cuatro o cinco años. Esto generó una sobreoferta de

perfiles orientados a trabajos administrativos o de oficina, mientras sectores como la industria, los servicios técnicos y la producción quedaron relegados.

A esto se suma un factor reciente: la automatización impulsada por la inteligencia artificial. Muchos puestos de nivel inicial, especialmente en áreas administrativas, están siendo reemplazados o transformados. En contraste, los trabajos que requieren habilidades prácticas, interacción humana y adaptabilidad mantienen una alta demanda. En Paraguay, esta rea-

lidad se observa en sectores como la construcción, la logística, la industria alimentaria y los servicios técnicos, donde las empresas buscan personal capacitado sin lograr cubrir sus necesidades.

OPORTUNIDAD ESTRATÉGICA

Frente a este escenario, el aprendizaje basado en el trabajo no solo es una solución educativa, sino una estrategia empresarial. Para las pymes, implementar este modelo permite construir su propia “cantera” de talento. En lugar de competir por profesionales ya formados —con costos crecientes—, pueden desarrollar trabajadores alineados a sus procesos, cultura y necesidades específicas. Esto genera varios beneficios concretos:

• Mayor adaptación al puesto: el trabajador aprende haciendo, en el contexto real de la empresa.

• Reducción de la rotación: quienes se forman dentro de la organización tienden a permanecer más tiempo.

• Fortalecimiento de la cultura interna: los equipos existentes asumen roles de mentoría, lo que mejora el clima laboral.

• Posicionamiento reputacional: la empresa es percibida como un actor que invierte en su comunidad. Un caso ilustrativo es el modelo de formación dual implementado en países como Alemania, donde empresas y centros educativos trabajan en conjunto. En América Latina, algunas iniciativas comienzan a replicar este esquema. Empresas industriales en Brasil y Chile ya desarrollan programas propios de formación técnica con resultados positivos en productividad y retención.

CÓMO INICIAR

Uno de los principales temores de las pymes es

la complejidad de implementar estos programas. Sin embargo, el ABT no requiere grandes inversiones iniciales, sino claridad estratégica.

El primer paso es definir qué tipo de habilidades se necesitan a mediano plazo. No se trata de cubrir una vacante inmediata, sino de proyectar el crecimiento del negocio.

Luego, es clave establecer vínculos con instituciones educativas. En Paraguay, existen colegios técnicos, institutos de formación profesional y universidades que pueden convertirse en aliados. También comienzan a surgir intermediarios que facilitan la articulación entre empresas y estudiantes.

Un error frecuente es limitarse a acciones aisladas, como charlas o visitas. El aprendizaje basado en el trabajo requiere estructura: objetivos claros, cronogramas definidos y evaluación de resultados. Por ejemplo, una pasantía de 10 semanas con tareas progresivas y acompañamiento puede ser más efectiva que múltiples actividades dispersas.

Otro aspecto relevante es el uso de certificaciones. Contar con estándares reconocidos permite medir el avance de los participantes y dar valor formal a las competencias adquiridas.

DESAFÍOS Y CONDICIONES

Implementar ABT también implica enfrentar ciertos desafíos. Entre los más mencionados están las cuestiones legales, especialmente cuando se trata de menores de edad, así como aspectos logísticos como transporte, horarios y seguros.

La recomendación, en estos casos, es no improvisar. Trabajar con instituciones educativas o intermediarios especializados permite cumplir con la normativa vigente y evitar riesgos.

También es necesario

un cambio cultural dentro de las empresas. Formar talento requiere tiempo, paciencia y compromiso. No es un proceso inmediato, pero sus resultados son sostenibles en el largo plazo.

MEDIR PARA SOSTENER

Como toda estrategia empresarial, el aprendizaje basado en el trabajo debe ser medido. No basta con “hacerlo”, es necesario evaluar su impacto. Entre los indicadores más relevantes se encuentran:

• Cantidad de habilidades adquiridas y certificaciones obtenidas.

• Nivel de retención de los participantes.

• Porcentaje de incorporación a puestos permanentes.

• Grado de compromiso de los mentores internos.

Estas métricas permiten ajustar el programa y demostrar su valor dentro de la organización.

EL ROL DE LA IA

Lejos de competir con el ABT, la inteligencia artificial puede potenciarlo. La clave está en integrarla desde el inicio del proceso formativo.

Los jóvenes que aprenden a utilizar herramientas digitales, automatización y sistemas inteligentes en contextos reales desa-

rrollan una ventaja competitiva significativa. No se trata solo de adquirir habilidades técnicas, sino de comprender cómo la tecnología transforma los procesos productivos.

Al mismo tiempo, el ABT pone en valor habilidades que la IA no puede reemplazar fácilmente: el criterio, la adaptación, la interacción humana y la resolución de problemas en situaciones concretas.

El desafío del talento no se resolverá únicamente con reformas educativas ni con políticas públicas aisladas. Las empresas, especialmente las pymes, tienen un rol central en esta transformación.

El aprendizaje basado en el trabajo plantea un cambio de enfoque: dejar de ver la formación como una etapa previa al empleo y asumirla como parte del propio proceso productivo.

Para el ecosistema emprendedor paraguayo, esto abre una oportunidad concreta. No solo para mejorar la competitividad, sino también para generar impacto social, integrando a jóvenes al mercado laboral con herramientas reales.

En un contexto donde la tecnología redefine las reglas del juego, formar talento desde la práctica puede ser una de las decisiones más estratégicas para el futuro de cualquier emprendimiento.

Hablar claro sin repetir: el uso inteligente de los indicadores

En la práctica cotidiana de la oratoria, hay un recurso que muchos utilizan casi sin darse cuenta: los llamados “indicadores” o signposts. Son esas frases que ordenan el discurso y ayudan a la audiencia a seguir el hilo de lo que se está diciendo. Expresiones como “primero”, “por otro lado” o “para terminar” forman parte de este repertorio tan extendido como, a veces, mal utilizado.

Desde una perspectiva profesional, los indicadores cumplen una función valiosa. En especial cuando se trata de explicar temas complejos o cuando el público no está familiarizado con el contenido. En esos casos, una buena señalización verbal permite estructurar el mensaje, anticipar lo que viene y reforzar las ideas principales. Es, en cierto modo, una guía que acompaña al oyente. Sin embargo, como ocurre con muchas herramientas de comunicación, su efectividad depende del uso. Cuando los indicadores se repiten de manera automática o excesiva, dejan de cumplir su función y pasan a convertirse en ruido. El problema no está en la herramienta en sí, sino en la falta de criterio para aplicarla.

Uno de los errores más comunes es la repetición mecánica. Hay oradores que, sin notarlo, introducen cada idea con la misma fórmula: “lo importante es”, “en realidad”, “básicamente”. Estas muletillas no solo empobrecen el discurso, sino que también distraen. El público deja de escuchar el contenido y comienza a notar la forma. Y cuando eso ocurre, se pierde atención.

Otro aspecto a considerar es el uso de frases gastadas. Expresiones como “al final del día” o “esto es lo esencial” han sido tan utilizadas que han perdido fuerza. En lugar de aportar claridad, generan una sensación de discurso prefabricado. Para una audiencia cada vez más exigente, esto puede resultar poco creíble.

También existe un riesgo más sutil: el tono. Algunos indicadores pueden sonar condescendientes si no

ser clave, pero se pierde impacto por una señal mal ubicada.

Frente a estos riesgos, la pregunta es clara: ¿cómo mantener la claridad sin caer en la repetición? La respuesta está en ampliar el repertorio de recursos comunicacionales.

Uno de los más efectivos es el uso de pausas. Una pausa bien colocada puede marcar una transición, generar expectativa o resaltar una idea con más

se manejan con cuidado. Frases como “déjenme explicarles” o “lo que ustedes tienen que entender es…” pueden interpretarse como una posición de superioridad. En contextos profesionales, donde la comunicación debe ser horizontal y respetuosa, este detalle no es menor.

Hay, además, un efecto poco mencionado pero relevante: anunciar el cierre demasiado pronto. Cuando un orador dice “en conclusión” o “para terminar”, activa automáticamente en la audiencia una desconexión anticipada. Muchos dejan de prestar atención porque sienten que ya escucharon lo esencial. Paradójicamente, ese último tramo suele

fuerza que cualquier frase. El silencio, en este sentido, no es vacío: es una herramienta de énfasis.

El tono de voz también cumple un rol central. Cambiar la entonación, variar el ritmo o ajustar la intensidad permite señalar que algo importante está ocurriendo en el discurso. Un mensaje monótono, aunque esté bien estructurado, pierde capacidad de conexión.

A esto se suma el lenguaje corporal. Un gesto, una mirada o un leve movimiento pueden acompañar una transición de idea de forma natural. En presentaciones presenciales, este aspecto es fundamental. Incluso en entornos virtua-

les, donde la cámara limita la expresión, pequeños cambios en la postura o la expresión facial ayudan a sostener la atención.

Otro camino es trabajar mejor la construcción del discurso. Cuando el contenido está bien organizado desde el inicio, la necesidad de “avisar” cada paso disminuye. Un relato fluido, con una lógica clara, permite que la audiencia siga el mensaje sin necesidad de tantas señales explícitas.

Esto no significa eliminar por completo los indicadores. Sería un error ir al extremo contrario. En determinadas situaciones —por ejemplo, en una exposición técnica o en una capacitación— siguen siendo útiles. La clave está en usarlos con intención, no por hábito. Para quienes trabajan en comunicación, liderazgo o formación, este punto es especialmente relevante. Hablar bien no es solo decir cosas correctas, sino también elegir cómo decirlas. Y en ese “cómo”, los detalles hacen la diferencia.

En el contexto actual, donde abundan los discursos rápidos y la atención es limitada, la claridad se vuelve un valor estratégico. Pero esa claridad no debe confundirse con repetición. Un buen orador no es el que más explica, sino el que mejor conecta.

En definitiva, los indicadores son una herramienta válida, pero no imprescindible en todos los casos. Su uso inteligente implica saber cuándo ayudan y cuándo estorban. Ajustar ese equilibrio es parte del oficio.

Porque comunicar no es llenar espacios con palabras. Es construir sentido, generar interés y sostener la atención. Y para lograrlo, a veces, menos es más.

VI RTUANE X

Música funcional en retail mejora ventas y experiencia del cliente

El uso estratégico de música funcional en almacenes minoristas crece en Paraguay y la región, impulsando ventas, permanencia y percepción de marca. Negocios pequeños adoptan soluciones accesibles basadas en streaming y automatización. La tendencia combina datos, psicología del consumidor y tecnología para optimizar ambientes comerciales sin grandes inversiones iniciales ni equipos especializados.

La música dejó de ser un simple acompañamiento en los comercios. En los almacenes minoristas, desde despensas de barrio hasta supermercados de escala media, se está consolidando como una herramienta concreta de gestión comercial. No se trata de poner “cualquier radio”, sino de diseñar un entorno sonoro alineado al tipo de cliente, al momento del día y al objetivo de venta.

En Paraguay, este fenómeno empieza a tomar forma de manera silenciosa, pero sostenida. Comerciantes que antes dependían de playlists improvisadas o emisoras

tradicionales ahora buscan soluciones más controladas, adaptadas a sus horarios y a su público. El concepto clave es la “música funcional”: un sistema sonoro pensado para influir en el comportamiento del cliente sin que este lo perciba de forma consciente.

Diversos estudios internacionales coinciden en que la música influye en variables críticas del negocio. Según datos de Statista, el

ambiente musical adecuado puede aumentar el tiempo de permanencia en tienda hasta en un 20%. A mayor permanencia, mayor probabilidad de compra.

Por su parte, investigaciones citadas por la CEPAL señalan que la experiencia del cliente en el punto de venta es hoy uno de los principales diferenciadores para los pequeños comercios frente a las grandes cadenas.

En términos prácticos, un ritmo musical más lento puede inducir a una compra más pausada y reflexiva, mientras que un ritmo más dinámico favorece la rotación rápida en horarios de alta demanda. No es casualidad: el cerebro humano responde a estímulos auditivos de forma automática, modulando el estado de ánimo y el comportamiento.

DEL CD AL STREAMING

Hasta hace algunos años, la solución más común era un reproductor con CDs o una radio FM encendida durante toda la jornada. Hoy, la tecnología permite un salto cualitativo. Plataformas de streaming especializadas y sistemas automatizados permiten programar la música según franjas horarias, días de la semana e incluso temporadas comerciales.

Un ejemplo cercano es el desarrollo de sistemas de audio funcional basados en plataformas como Azuracast, que permiten gestionar múltiples canales de audio desde un solo panel. Este tipo de soluciones facilita crear ambientes sonoros distintos para cada local o incluso para diferentes sectores dentro de un mismo comercio.

La ventaja es clara: el comerciante deja de depender del azar. Puede definir, por ejemplo, una programación más tranquila por la mañana, un ritmo intermedio al mediodía y una música más activa al cierre, cuando busca acelerar la rotación.

SUPERMERCADOS Y ALMACENES

En América Latina, las grandes cadenas de supermercados llevan años aplicando estos principios. Sin embargo, lo novedoso es que el modelo empieza a bajar a escala de los pequeños comercios.

Un almacén de barrio puede hoy acceder a soluciones de bajo costo que incluyen música curada, mensajes institucionales y promociones grabadas. Esto permite, por ejemplo, anunciar ofertas internas sin necesidad de perifoneo manual o intervención del personal.

En Paraguay, algunos emprendimientos digitales vinculados al audio están explorando este nicho con propuestas accesibles. El enfoque no está en competir con la radio tradicio-

"l ambiente musical adecuado puede aumentar el tiempo de permanencia en la tienda hasta en un 20%.

nal, sino en ofrecer una herramienta de gestión comercial.

El resultado es un cambio sutil pero relevante: el local deja de ser un espacio neutro y pasa a tener identidad sonora. Esa identidad, aunque muchas veces imperceptible, contribuye a la fidelización del cliente.

PSICOLOGÍA DEL CONSUMIDOR

El concepto de música funcional se apoya en principios de la psicología del consumidor. No se trata solo de gustos musicales, sino de cómo determinados estímulos afectan la conducta.

Además, el género musical también influye. Música instrumental o sin letra suele reducir la distracción, mientras que canciones muy conocidas pueden desviar la atención del cliente hacia el contenido musical.

La clave está en el equilibrio. Un exceso de volumen o una selección inadecuada puede generar el efecto contrario: incomodidad y salida anticipada del local.

AUTOMATIZACIÓN Y EFICIENCIA

Otro aspecto relevante es la eficiencia. La música funcional permite automatizar una parte del negocio que antes requería intervención constante. Con sistemas programados, el comerciante

no necesita cambiar manualmente la música ni preocuparse por la continuidad. Incluso puede integrar mensajes comerciales en momentos específicos, como recordatorios de promociones o información de servicios.

Esto libera tiempo y reduce errores. En términos de gestión, se trata de un pequeño ajuste con impacto acumulativo.

COSTOS Y BARRERAS DE ENTRADA

Uno de los factores que impulsa esta tendencia es la reducción de costos tecnológicos. Lo que antes requería equipamiento especializado hoy puede implementarse con una conexión a internet, un dispositivo básico y un sistema de streaming.

Para un almacén minorista, la inversión inicial es baja en comparación con otras estrategias de marketing. No requiere infraestructura compleja ni capacitación avanzada. Sin embargo, el desafío no es técnico, sino conceptual. Muchos comerciantes aún no perciben la música como una herramienta estratégica. La adopción depende más de la comprensión del valor que de la disponibilidad de tecnología.

OPORTUNIDAD PARA EMPRENDEDORES

Este escenario abre un campo interesante para

emprendedores vinculados al sonido, la comunicación y la tecnología. La música funcional no es solo un servicio técnico, sino una propuesta de valor basada en experiencia de cliente.

En Paraguay, donde el comercio minorista sigue teniendo un peso importante en la economía, existe un amplio margen para desarrollar soluciones adaptadas al contexto local. Desde servicios de programación musical hasta plataformas de gestión centralizada, el abanico es amplio.

El diferencial estará en la capacidad de traducir conceptos globales a necesidades concretas del mercado local, con propuestas claras y accesibles.

PROYECCIÓN: DEL SONIDO AMBIENTE

La evolución natural de la música funcional apunta a convertirse en un canal de comunicación propio del comercio. No solo música, sino contenido: promociones, mensajes institucionales y experiencias sonoras diseñadas. En un entorno donde la competencia es cada vez más intensa, especialmente frente a grandes superficies y plataformas digitales, los pequeños comercios necesitan herramientas que fortalezcan su vínculo con el cliente.

LA MÚSICA, BIEN UTILIZADA

No se trata de reemplazar estrategias tradicionales, sino de complementarlas. En un almacén, donde cada detalle cuenta, el ambiente sonoro puede marcar la diferencia entre una visita ocasional y un cliente recurrente.

Para los emprendedores, el aprendizaje es claro: incluso los elementos más cotidianos pueden convertirse en ventajas competitivas cuando se gestionan con intención. La música funcional, en ese sentido, deja de ser un fondo invisible para convertirse en una pieza activa del negocio.

ANDREA ROTELA

Entrevista de Nataly

Con más de dos décadas de trayectoria, Andrea Rotela es sinónimo de trabajo, disciplina y pasión por la comunicación. Desde sus inicios como cronista móvil hasta su consolidación en radios y coberturas empresariales, su camino estuvo marcado por la perseverancia y la evolución constante. En esta entrevista, repasa sus comienzos, los desafíos del oficio, el impacto de las nuevas tecnologías y su mirada sobre el presente y futuro de los medios.

La cronista que hizo de la calle su escenario

"Yo adapto todo mi contenido: lo que hago en radio lo llevo a redes, con fotos, textos".

Hay quienes pasan por los medios… y quienes los viven. Andrea Rotela pertenece a esa generación que hizo de la calle su escuela, del micrófono su herramienta y de la constancia su sello. En tiempos donde todo parece inmediato, su historia recuerda algo esencial: el oficio se construye con años, con insistencia y con presencia. Desde coberturas nocturnas hasta entrevistas con estrellas internacionales, su voz sigue ahí, firme, adaptándose a los cambios sin perder identidad.

¿Cómo comenzó tu historia con la radio y cómo ves hoy tu camino?

Arranqué en el año 1999, mientras estaba en segundo año de Ciencias de la Comunicación en la Uninorte. Me enteré que buscaban cronista móvil y entré por un contacto. Quedé y ahí empezó todo.

Mi primera experiencia fue fuerte: me mandaron a cubrir eliminatorias en el Defensores sin saber bien cómo usar los equipos, sin retorno… hablaba prácticamente al aire sin saber quién me escuchaba. Pero aprendí, y mucho.

Siempre digo que soy una esponja. Todo lo que escucho, todo lo que veo, lo absorbo. Eso me ayudó muchísimo en mi carrera, sobre todo en entrevistas empresariales, donde es clave tener contenido y generar confianza con el entrevistado.

Hoy me siento realizada. Me encanta estar informada de todo: deporte, música, tecnología… porque eso te da herramientas para comunicar mejor.

¿Cómo lográs equilibrar lo profesional con lo personal? Es cuestión de etapas.

Al principio tenía tiempo para todo. Hoy, con tres hijos, es diferente.

Sigo siendo igual de comprometida, pero ahora me organizo mucho más. Soy muy estructurada: planifico mis días, salgo siempre con tiempo, nunca llego tarde. Me siento equilibrada porque logro cumplir con todo. Me encanta lo que hago y siento que puedo con todo, pero con organización.

¿Por qué medios pasaste y dónde estás actualmente?

Empecé en Rock & Pop, después pasé por Radio 40, Urbana, hice fotos para revista Level. Volví varias veces a la Rock & Pop. También trabajé en el grupo JBB con Radio Disney, Pop y otras emisoras. Luché muchísimo para crecer, incluso ofreciendo hacer notas cuando veía oportunidades.

Después llegué a Canal 13, que fue como la cereza de la torta. Lastimosamente vino la pandemia y frenó todo.

Hoy sigo vinculada a radios del grupo, muy feliz, con la camiseta puesta y orgullosa de lo que construí.

¿Qué metas y proyectos tenés para este 2026? Quiero empezar a hacer piso en radio. Siempre estuve en la calle, con notas cortas, dinámicas. El

Con ex integrantes del Show de Tinelli.

piso es otra dinámica, más extensa, y quiero prepararme bien. También quiero incursionar en streaming y podcast. Es el futuro y quiero adaptarme.

¿Recordás tu primera cobertura?

Sí, fue en una fiesta

de música electrónica en el Complejo Barrail, zona Artigas. Tenía que hacer notas en vivo y no sabía bien cómo encarar.

Ahí aprendí algo clave: investigar siempre al entrevistado. Me tocó improvisar mucho, pero fue una gran escuela.

"Me encanta estar informada de todo: deporte, música, tecnología… porque eso te da herramientas para comunicar mejor."

¿La radio sigue vigente hoy?

Sí, totalmente. Las nuevas tecnologías no la reemplazan, la potencian. Hoy podés escuchar radio desde cualquier parte del mundo. Eso la hace más fuerte todavía.

¿Tu mayor desafío profesional?

Nunca sentí algo imposible. Siempre fui de ir para adelante.

Tal vez lo más desafiante era salir en vivo con Humberto. Me ponía muy nerviosa, me intimidaba muchísimo.

¿Qué papel juegan hoy las redes sociales?

Tienen lo bueno y lo malo. Por un lado, reducen espacios laborales tradicionales. Pero por otro, te permiten ser tu propio medio.

Yo adapto todo mi contenido: lo que hago en radio lo llevo a redes, con fotos, textos. Hoy el periodista tiene que generar su propio contenido también.

Una anécdota que recuerdes con cariño

Tengo muchas, pero la mejor fue con Robbie Williams. Es mi artista favorito.

En una conferencia de prensa le dije “hola Robertito” y todos se rieron. Él no entendía nada, hasta que le explicaron. Después se rió y hasta me saludó al final.

Fue un momento único. Me derritió.

Pero fuera de eso, disfruto tanto lo que hago que no lo veo como desafío, sino como parte del camino.

¿Qué mensaje le darías a quienes quieren empezar?

Que sigan su corazón. Esta profesión te vuelve más humano.

Sean educados, humildes, curiosos. No sean envidiosos. Compartan lo que saben.

Y sobre todo: no se queden quietos. Siempre hay algo que hacer.

Andrea Rotela no construyó su carrera desde la comodidad, sino desde el movimiento constante. En un mundo donde los formatos cambian, su esencia permanece: trabajo, disciplina y pasión. Porque más allá de las plataformas, hay algo que no cambia: la vocación de estar ahí, donde la noticia sucede.

Invertir en uno mismo: estrategia clave para crecer

En un contexto económico cambiante, emprendedores y profesionales priorizan invertir en sí mismos como estrategia de crecimiento. Capacitación, redes y acompañamiento profesional surgen como pilares para mejorar ingresos, adaptarse al mercado y sostener proyectos en Paraguay y la región. Esta tendencia gana terreno ante la incertidumbre laboral actual.

En un escenario marcado por la volatilidad económica, la transformación digital y nuevas formas de trabajo, la inversión en el desarrollo personal dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en una necesidad concreta. Para emprendedores paraguayos, profesionales independientes y pequeños empresarios, esta práctica se traduce en una herramienta estratégica para sostener y escalar sus proyectos. El principio es sencillo: el principal activo de cualquier iniciativa no es solo el capital financiero, sino la capacidad de quien la lidera. Habilidades, conocimiento, redes de contacto y visión estra-

tégica son factores que inciden directamente en los resultados. En ese sentido, invertir en uno mismo implica fortalecer esas capacidades de manera deliberada.

CAPACITACIÓN

CONTINUA

Uno de los ejes centrales de esta inversión es la formación constante. Ya no alcanza con un título o experiencia acumulada. El mercado exige actualización permanente, especialmente en áreas como tecnología, marketing digital, gestión financiera y comunicación.

Según datos de la CEPAL, más del 60% de los empleos en América Latina requerirán nuevas competencias en la próxima década. Esto obliga a emprendedores y trabajadores a replantear su perfil profesional.

En Paraguay, esta realidad se observa en el crecimiento de cursos online, talleres especializados y comunidades de aprendizaje. Plataformas digitales, universidades y organizaciones como la Asociación de Emprendedores del Paraguay (ASEPY) vienen promoviendo espacios de formación accesibles.

La lógica es clara: quien no actualiza sus habilidades, pierde competitividad. Por el contrario, quienes invierten en aprender nuevas herramientas logran adaptarse con mayor rapidez y aprovechar oportunidades emergentes. El desarrollo de habilidades puede seguir distintos caminos. Algunos optan por adquirir conocimientos en diversas áreas —una estrategia que permite comprender mejor el funcionamiento integral de un negocio—. Otros prefieren especializarse profundamente en un campo específico.

Ambos enfoques tienen valor, pero su combinación suele generar perfiles más sólidos. Un emprendedor que entiende de marketing, finanzas y tecnología, y además domina un área clave, tiene mayores posibilidades de diferenciarse.

Este tipo de perfil híbrido, cada vez más buscado, permite tomar decisiones con mayor autonomía y reducir la dependencia de terceros, un aspecto clave en etapas iniciales de cualquier emprendimiento.

REDES DE CONTACTO

Otro componente fundamental de la inversión personal es la construcción de relaciones. En el ecosistema emprendedor, las oportunidades rara vez surgen de manera aislada. Contactos, alianzas y recomendaciones suelen abrir puertas que de otra manera permanecerían cerradas.

Construir una red no implica únicamente acumular contactos, sino generar vínculos genuinos. Compartir conocimiento, colaborar en proyectos y mantener una actitud de reciprocidad son prácticas que fortalecen estas relaciones.

En Paraguay, eventos de networking, ferias y encuentros sectoriales han ganado protagonismo en los últimos años. También las plataformas digitales, especialmente LinkedIn, se consolidan como espacios clave para visibilizar proyectos y conectar con otros actores del mercado.

Para emprendedores, una red sólida puede significar acceso a nuevos clientes, proveedores confiables o incluso socios estratégicos.

ACOMPAÑAMIENTO PROFESIONAL

El crecimiento individual también puede acelerarse mediante el acompañamiento de mentores o coaches. Aunque en el contexto local aún existe cierta resistencia a este tipo de

Quienes invierten en aprender nuevas herramientas logran adaptarse con mayor rapidez y aprovechar oportunidades emergentes.

inversión, su adopción va en aumento.

El coaching ofrece una mirada externa que permite identificar errores, detectar oportunidades y mejorar la toma de decisiones. No se trata solo de motivación, sino de estrategia aplicada.

Ejemplos en el ámbito deportivo y empresarial muestran que incluso los perfiles más exitosos recurren a este tipo de apoyo. LeBron James, citado frecuentemente como referencia, ha sostenido a lo largo de su carrera equipos de entrenadores y asesores para optimizar su rendimiento.

En el mundo de los negocios, esta lógica se replica: contar con una guía experimentada puede acortar procesos de aprendizaje y evitar errores costosos.

UN CASO CONCRETO

Un ejemplo cercano es el de pequeños emprendedores digitales en Paraguay que, sin grandes inversiones iniciales, logran desarrollar proyectos sostenibles a partir del aprendizaje autodidacta.

El crecimiento de iniciativas vinculadas a radios online, marketing digital o comercio electrónico muestra cómo la capacitación constante

permite generar ingresos en nichos específicos. En estos casos, el conocimiento técnico y la capacidad de adaptación son más determinantes que el capital inicial.

De acuerdo con estimaciones de Statista, el mercado de educación online continúa expandiéndose a nivel global, lo que facilita el acceso a contenidos de calidad desde cualquier lugar.

Para emprendedores paraguayos, esta tendencia representa una oportunidad concreta de formación sin necesidad de grandes desplazamientos o costos elevados.

BIENESTAR Y SOSTENIBILIDAD

Invertir en uno mismo no solo impacta en los resultados económicos. También influye en la calidad de vida, la toma de decisiones y la capacidad de sostener proyectos en el tiempo.

El desarrollo personal fortalece la confianza, mejora la gestión del estrés y permite enfrentar mejor los cambios del entorno. En contextos de incertidumbre, estas habilidades resultan especialmente valiosas.

Además, una base sólida de conocimientos y relaciones reduce la vul-

nerabilidad frente a crisis económicas o cambios en el mercado laboral.

UNA INVERSIÓN QUE

NO PIERDE VALOR

A diferencia de otros activos, la inversión en uno mismo no se deprecia con el tiempo. Por el contrario, tiende a acumular valor y generar retornos sostenidos.

Para emprendedores, esta perspectiva implica repensar prioridades. No se trata solo de invertir en herramientas, infraestructura o publicidad, sino de destinar tiempo y recursos al propio desarrollo.

En un país como Paraguay, donde el ecosistema emprendedor sigue en crecimiento, este enfoque puede marcar la diferencia entre proyectos que sobreviven y aquellos que logran consolidarse.

El desafío está en asumir esta inversión con la misma seriedad que cualquier otra decisión empresarial. Capacitarse, construir redes y buscar acompañamiento no son gastos, sino apuestas estratégicas.

En definitiva, en un entorno cambiante, la mejor herramienta para sostener el crecimiento sigue siendo la misma: una persona preparada, conectada y en constante evolución.

INCLUSIÓN LABORAL COMO ESTRATEGIA EMPRESARIAL

Inclusión laboral: estrategias clave para atraer talento diverso

Empresas de América Latina revisan sus procesos de contratación para incluir a personas con discapacidad, en un contexto donde la diversidad se vuelve ventaja competitiva. Especialistas coinciden en que aplicar medidas accesibles, formar equipos y adaptar entornos laborales no solo responde a derechos, sino que mejora productividad y clima organizacional.

La inclusión de personas con discapacidad dejó de ser un tema exclusivamente social para convertirse en una decisión estratégica dentro de las organizaciones. En Paraguay y la región, cada vez más empresas comienzan a comprender que ampliar su base de talento no solo responde a una cuestión de derechos, sino también a una necesidad productiva concreta.

Según datos de la CEPAL, las personas con discapacidad siguen en-

frentando mayores tasas de desempleo en comparación con la población general, lo que evidencia una brecha estructural en los sistemas de contratación. Sin embargo, esa misma brecha representa una oportunidad para empresas dispuestas a innovar en su gestión del capital humano.

En ese contexto, especialistas en recursos humanos coinciden en que la inclusión no debe abordarse como una política aislada, sino como un proceso integral que atraviesa toda la organización.

ELIMINAR BARRERAS DE ACCESO

Uno de los principales obstáculos se encuentra en el propio proceso de postulación. Formularios digitales inaccesibles, requisitos innecesarios o descripciones ambiguas pueden excluir a candidatos valiosos antes de siquiera ser considerados.

Adaptar estos procesos es, en muchos casos, más simple de lo que parece. Implica, por ejemplo, garantizar que los sistemas en línea sean compatibles con lectores de pantalla o que las ofertas laborales

estén redactadas en un lenguaje claro, sin tecnicismos ni exigencias físicas que no sean esenciales. Para los emprendedores y pequeñas empresas, este paso es clave: no requiere grandes inversiones, pero sí una revisión consciente de cómo se comunica una oportunidad laboral.

REDEFINIR EL PERFIL DEL PUESTO

Otro aspecto crítico es la forma en que se definen los perfiles laborales. Muchas descripciones de puestos siguen incluyendo requisitos que no guardan

relación directa con la función, lo que reduce innecesariamente el universo de postulantes.

En lugar de centrarse en condiciones físicas o trayectorias rígidas, la tendencia apunta a identificar habilidades concretas: capacidad de análisis, resolución de problemas, trabajo en equipo o manejo de herramientas digitales.

Esta mirada permite detectar talento donde antes no se lo veía. Y, al mismo tiempo, contribuye a construir equipos más diversos, con distintas perspectivas para abordar los desafíos del negocio.

CAPACITACIÓN E INVERSIÓN

La inclusión no termina en la contratación. Requiere también una inversión sostenida en el desarrollo de las personas. Programas de formación continua, acceso a cursos en línea y esquemas de capacitación interna permiten que los trabajadores con discapacidad puedan crecer dentro de la organización. Este enfoque no solo mejora el desempeño individual, sino que fortalece el compromiso con la empresa. De acuerdo con informes de Statista, las organizaciones que invierten en capacitación inclusiva presentan mayores niveles de retención de talento y satisfacción laboral.

Para emprendimientos en crecimiento, esto representa una ventaja competitiva: formar talento propio suele ser más eficiente que salir constantemente a buscar perfiles externos.

ADAPTACIONES QUE

GENERAN VALOR

Uno de los mitos más extendidos es que adaptar un entorno laboral implica costos elevados. En la práctica, muchas de las soluciones son simples y de bajo costo: ajustes en los horarios, herramientas tecnológicas accesibles o modificaciones en el espacio de trabajo.

Además, estas adaptaciones suelen beneficiar a todo el equipo. Un entorno más flexible y accesible mejora la productividad general y reduce el ausentismo.

El concepto de “diseño universal”, cada vez más adoptado en empresas innovadoras, propone justamente eso: crear espacios pensados para la diversidad desde el inicio, en lugar de corregirlos después.

ACTUAR

CON CRITERIO

El avance de normativas internacionales también está impulsando cambios en el ámbito empresarial. Legislaciones como la Americans with Disabilities Act han servido de referencia para otros países, promoviendo estándares mínimos de accesibilidad y no discriminación.

En Paraguay, si bien existen marcos normativos que promueven la inclusión, el desafío sigue siendo su implementación efectiva en el sector privado.

Para las empresas, conocer estas normativas no solo evita conflictos legales, sino que brinda herramientas para diseñar políticas internas más sólidas y sostenibles.

AMPLIAR LA BÚSQUEDA

Otra práctica clave es diversificar los canales de reclutamiento. Limitarse a portales tradicionales puede dejar fuera a candidatos con alto potencial.

Hoy existen ferias laborales especializadas, organizaciones de apoyo y redes de inclusión que conectan a empresas con personas con discapacidad capacitadas y dispuestas a insertarse en el mercado laboral.

Un caso relevante en la región es el trabajo de la Fundación ONCE, que ha desarrollado programas de intermediación laboral y formación, facilitando la inserción de miles de trabajadores en distintos sectores.

Este tipo de experiencias demuestra que, cuando hay articulación cuando hay articulación entre el sector privado y organizaciones sociales, los resultados son concretos.

CULTURA INCLUSIVA

Más allá de las políticas y procesos, la inclusión se sostiene en la cultura interna de la empresa.

Fomentar espacios de diálogo, promover el respeto por la diversidad y generar instancias de integración son aspectos fundamentales para evitar que la inclusión quede en lo formal.

Las redes internas de apoyo, programas de mentoría y alianzas con organizaciones especializadas pueden contribuir a consolidar este proceso.

Para los líderes de proyectos y emprendedores, el desafío es claro: construir equipos donde cada persona pueda aportar desde sus capacidades, sin barreras innecesarias.

Abrir las puertas a la diversidad no solo es una decisión ética, sino una apuesta inteligente.

UNA OPORTUNIDAD PARA INNOVAR

La evidencia muestra que los equipos diversos tienden a ser más creativos y eficaces. La inclusión, en este sentido, no es solo una política de responsabilidad social, sino una herramienta para innovar. En mercados cada vez más competitivos, las empresas que logren integrar distintas miradas tendrán mejores condiciones para adaptarse a los cambios.

En Paraguay, donde el ecosistema emprendedor sigue en expansión, esta perspectiva cobra especial relevancia. Incorporar prácticas inclusivas desde las etapas iniciales puede marcar una diferencia en el crecimiento de los proyectos.

La inclusión laboral de personas con discapacidad plantea un cambio de paradigma. Ya no se trata de integrar a alguien en un sistema preexistente, sino de rediseñar ese sistema para que sea más amplio, flexible y eficiente.

Para emprendedores, pymes y profesionales independientes, el mensaje es concreto: abrir las puertas a la diversidad no solo es una decisión ética, sino una apuesta inteligente. En un contexto económico donde cada talento cuenta, dejar afuera a un segmento de la población por barreras evitables es, simplemente, un costo que las organizaciones ya no pueden permitirse.

Del casting casual a las pasarelas del mundo y la TV

Con una trayectoria que cruza continentes y disciplinas, Manuel Illich se ha consolidado como modelo, actor y presentador de televisión, llevando su talento desde Perú hacia escenarios internacionales como Nueva York, Italia y Corea. Su historia, marcada por la perseverancia y la pasión, refleja los desafíos y aprendizajes de una industria exigente. En esta entrevista realizada por Nataly Pastoriza, comparte sus inicios, su equilibrio entre la vida personal y profesional y sus metas.

La historia de Manuel Illich es una de esas que comienzan de manera inesperada, pero que con el tiempo se transforman en una carrera sólida, versátil y con proyección internacional. Su ingreso al mundo del espectáculo no fue el resultado de una planificación estricta, sino más bien de una oportunidad que decidió tomar y convertir en un punto de partida.

“Tenía 18 años cuando me invitaron a un casting. Fui, me salió, y así empezó todo”, recuerda. Aque-

lla experiencia inicial fue determinante. Lo que comenzó con un comercial terminó abriendo un abanico de posibilidades en el modelaje, la actuación y la conducción televisiva.

Desde el inicio, Illich comprendió que el talento debía ir acompañado de preparación. Por ello, decidió formarse en actuación

mediante cursos de teatro. “Entendí que interpretar un personaje en un comercial no es muy distinto a actuar. Todo suma”, explica. Esa formación le permitió desenvolverse con mayor naturalidad frente a cámaras y ampliar su campo de acción dentro de la industria. Su facilidad para la co-

municación lo llevó también a incursionar en la televisión como presentador. A lo largo de los años, ha conducido programas vinculados a la arquitectura y opciones inmobiliarias, además de trabajar con múltiples marcas. Este rol le permitió conectar con el público desde un lugar más cercano, consolidan-

do su perfil como comunicador.

Sin embargo, fue el modelaje el que lo llevó a cruzar fronteras. Su carrera adquirió una dimensión internacional al trabajar en ciudades clave como Miami, México, Corea, Nueva York e Italia. Cada destino representó un nuevo aprendizaje y una oportunidad de crecimiento.

Uno de los momentos más importantes de su trayectoria fue representar a su país en el certamen internacional Mr World Korea 2010. Aquella experiencia no solo significó un reconocimiento, sino también una plataforma para proyectarse globalmente.

A esto se suma su participación como modelo en Pitti Uomo, considerada una de las ferias de moda masculina más relevantes del mundo. Estar presente en este evento consolidó su posicionamiento dentro del circuito internacional de la moda.

Durante cinco años, Illich vivió en Nueva York, una ciudad que define como clave en su desarrollo profesional. Allí trabajó en comerciales, sesiones fotográficas y también incursionó en la actuación audiovisual, con participaciones en películas y series distribuidas en plataformas como Netflix. “Nueva York fue una escuela. Aprendí muchísimo en todos los aspectos”, señala.

Pero más allá del brillo de las pasarelas y las cámaras, su vida también incluye una faceta empresarial. Lejos de limitarse a un solo ámbito, ha sabido diversificar sus actividades y encontrar un equilibrio entre sus distintas pasiones.

“Siempre hay espacio para todo. El modelaje, la conducción y mi negocio propio son cosas que me apasionan”, afirma. Para Illich, la clave está en la organización y en disfrutar cada actividad. Lejos de verlas como obligaciones, las entiende como oportunidades de crecimiento

personal y profesional.

Este equilibrio también se refleja en su vida personal. A pesar de una agenda exigente, destaca la importancia de la familia y los amigos como pilares fundamentales. “Valoro mucho los momentos importantes de la vida. Disfrutar con la gente que quiero me da paz”, comenta.

En una industria que muchas veces prioriza la inmediatez y la exposición, Illich apuesta por una visión más consciente. Para él, el éxito no se mide únicamente en logros profesionales, sino también en la calidad de vida y en el bienestar emocional.

De cara al futuro, sus metas están claras. Para 2026, busca consolidarse aún más en la televisión, participar en nuevos proyectos audiovisuales y continuar trabajando con marcas reconocidas. Pero sus objetivos no se limitan al ámbito laboral.

“Quiero seguir viajando, disfrutando y estando tranquilo. La felicidad y la

paz son fundamentales”, asegura. Esta visión integral refleja una madurez que ha ido construyendo a lo largo de su carrera.

Sin embargo, el camino no ha estado exento de desafíos. Como en toda profesión artística, ha tenido que enfrentarse a momentos de incertidumbre y rechazo. “Tenés que aprender a convivir con el ‘no’. Esta profesión te hace fuerte”, reflexiona.

Los altibajos son parte del proceso, y saber sobrellevarlos ha sido clave en su desarrollo. “Hay momentos increíbles, como trabajar con grandes marcas o viajar, pero también hay etapas en las que las cosas bajan. Lo importante es mantener la esperanza”, añade. Esta resiliencia es uno de los valores que intenta transmitir a quienes recién comienzan. Illich es cons-

ciente de que su experiencia puede servir de guía para nuevas generaciones que sueñan con ingresar al mundo del espectáculo.

Su mensaje es claro: la confianza en uno mismo es esencial. “Cuando estás seguro, eso se proyecta. Los demás lo perciben”, afirma. A esto suma la importancia de la perseverancia.

“Nada se construye de la noche a la mañana. Todo es paso a paso”, sostiene.

También destaca el valor de la intuición. En un entorno competitivo, donde las decisiones son constantes, aprender a escucharse a uno mismo puede marcar la diferencia. “Muchas respuestas están en el corazón. La cabeza a veces

se llena de complicaciones”, reflexiona.

Finalmente, invita a vivir con autenticidad. “La vida es una sola. No se vive dos veces. Hay que disfrutar, valorarse y ser genuino”, concluye.

La entrevista, realizada por Nataly Pastoriza, deja en evidencia que detrás de la imagen hay una historia de esfuerzo, constancia y aprendizaje continuo. Manuel Illich no solo ha construido una carrera

internacional, sino también una filosofía de vida basada en el equilibrio, la pasión y la autenticidad. Desde aquel primer casting a los 18 años hasta las pasarelas más importantes del mundo y la televisión, su recorrido demuestra que las oportunidades, cuando se combinan con disciplina y convicción, pueden transformarse en un camino sólido y lleno de significado.

Ser específico para crecer: el valor de conocer a tu cliente

En el ecosistema actual de los emprendimientos, uno de los errores más frecuentes no es la falta de ideas ni de recursos, sino la falta de foco. Muchos proyectos intentan hablarle a “todo el mundo” y terminan sin conectar realmente con nadie. En ese contexto, la especificidad en el marketing deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad estratégica. Definir con claridad al cliente ideal es el primer paso. No se trata solo de datos demográficos como edad, ubicación o nivel de ingresos, sino de comprender profundamente a quién se quiere ayudar. ¿Qué problemas concretos enfrenta esa persona o empresa? ¿Qué necesidades no están siendo bien atendidas en el mercado? ¿Qué expectativas tiene cuando busca una solución?

Un emprendedor que responde estas preguntas

con precisión gana una ventaja inmediata: puede construir un mensaje claro, directo y relevante. En lugar de discursos genéricos, logra hablar en el mismo lenguaje de su público. Esto no solo mejora la comunicación, sino que también incrementa la confianza, un factor clave en cualquier decisión de compra.

Otro aspecto central es identificar los canales adecuados. No todos los clientes están en los mismos espacios. Algunos se informan principalmente a través de redes sociales, otros prefieren el correo electrónico, mientras que ciertos segmentos siguen confiando en medios más tradicionales o en recomendaciones personales. Estar presente donde está el cliente ideal permite optimizar recursos y evitar esfuerzos dispersos.

La adaptación del mensaje es el siguiente nivel. No basta con estar en el canal correcto; es necesario

comunicar de manera pertinente. Esto implica ajustar el tono, el formato y el contenido según el perfil del público. Un mensaje dirigido a emprendedores jóvenes, por ejemplo, no será igual que uno orientado a empresarios con trayectoria. La claridad, la empatía y la relevancia son elementos que marcan la diferencia.

Desde el punto de vista operativo, esta estrategia también mejora la eficiencia. Al enfocarse en un segmento definido, el emprendedor reduce costos en publicidad y aumenta la tasa de conversión. Es decir, invierte menos para obtener mejores resultados. En mercados como el paraguayo, donde los recursos suelen ser limitados, este enfoque resulta especialmente valioso.

Además, la especificidad permite construir una propuesta de valor sólida. Cuando un negocio se posiciona como especialista en resolver un problema

concreto, se vuelve más fácil de recordar y recomendar. En lugar de competir por precio o volumen, compite por relevancia y confianza.

No se trata de excluir clientes, sino de priorizar. En una etapa inicial, concentrarse en un público bien definido ayuda a validar el modelo de negocio y a generar los primeros casos de éxito. Con el tiempo, y con una base más sólida, el emprendimiento puede ampliar su alcance de manera estratégica. En síntesis, ser específico en el marketing no limita el crecimiento, lo potencia. Permite conectar mejor, comunicar con mayor claridad y utilizar los recursos de forma más inteligente. Para el emprendedor, el desafío no es llegar a todos, sino llegar de manera efectiva a quienes realmente necesitan lo que ofrece. Allí radica la diferencia entre un mensaje que se pierde y uno que genera resultados.

OPINIÓN

Caballo de fuego y pausas necesarias en el camino

Cadatanto, el calendario nos regala algo más que una fecha: nos propone una pausa con sentido. Para quienes llevamos en la sangre alguna raíz china, el Año Nuevo Lunar no es solo un cambio simbólico; es una invitación a detenernos, mirar atrás y decidir con más conciencia cómo queremos avanzar.

2026

Este 2026 marca el inicio del Año del Caballo de Fuego, una combinación que, según la tradición, aparece una vez cada seis décadas. No es un dato menor. En mi familia, estos ciclos se comentan con respeto, casi como si se tratara de un viejo consejo que atraviesa generaciones. Y, aunque uno viva lejos de China —como es mi caso, en esta Asunción que ya siento profundamente mía—, hay enseñanzas que siguen vigentes.

El Caballo de Fuego representa impulso, velocidad, decisión. Es energía pura. Para un emprendedor, suena tentador: avanzar rápido, tomar la delantera, animarse. Pero también hay una advertencia implícita: el fuego puede iluminar o puede consumir. Y ahí aparece el primer aprendizaje. Durante años, confundí movimiento con progreso. Creía que estar ocupado era sinónimo de estar avanzando. Hoy, con algunos golpes encima y otros aprendizajes más silenciosos, entiendo que no todo impulso es dirección. El Año Nuevo Lunar, con su pausa obligada en China —fábricas cerradas, oficinas vacías, ciudades que se repliegan—, nos recuerda algo que en Occidente cuesta aceptar: parar también es una forma de trabajar.

Ese “parar” no es abandono. Es recalibración. En China, antes del inicio del nuevo año, las familias limpian sus casas a fondo. No es solo higiene. Es simbólico: dejar atrás lo viejo, hacer espacio para lo que viene. En el mundo emprendedor, esa limpieza también debería existir. Revisar procesos, cerrar pendientes, reconocer errores. No todo lo que construimos merece continuar.

Y sin embargo, rara vez nos damos ese tiempo. En Paraguay —y lo digo con cariño— tenemos una cultura de esfuerzo constante, muchas veces silencioso. El emprendedor pelea todos los días: contra la burocracia, contra la incertidumbre, contra sus propios miedos. En ese contexto, la idea de frenar puede parecer un lujo. Pero tal vez sea, justamente, una necesidad.

Otra lección que siempre me marcó es la del guanxi, esa red de relaciones que en la cultura china sostiene buena parte de los negocios. No se

trata solo de contactos, sino de vínculos reales, construidos con tiempo, respeto y reciprocidad.

En estas fechas, en China, es habitual agradecer. A los empleados, a los socios, a los clientes. Hay cenas, regalos, gestos simples. Nada grandilocuente. Pero significativo.

Me pregunto cuántas veces, en nuestro día a día, nos detenemos a hacer eso.

El emprendedor suele estar tan enfocado en lo que falta que se olvida de reconocer lo que ya tiene: un cliente que confía, un proveedor que responde, un colaborador que sostiene. El Año Nuevo Lunar nos recuerda que ningún proyecto se construye en soledad.

Y hay algo más, quizás lo más importante: el sentido del largo plazo.

Mientras en muchos entornos empresariales predomina la urgencia —el resultado inmediato, el cierre del mes, la métrica del día—, la tradición china insiste en otra lógica. Los ciclos son largos. Las decisiones importan más allá del presente. La reputación se construye con paciencia.

El Caballo de Fuego invita a moverse rápido, sí. Pero no a cualquier costo.

Como emprendedor, esa tensión me resulta familiar. Queremos crecer, posicionarnos, aprovechar oportunidades. Pero también necesitamos sostener lo que construimos. Y eso requiere equilibrio.

Tal vez por eso, cada Año Nuevo Lunar intento hacer un pequeño ritual personal. No es nada sofisticado. Me tomo unas horas, reviso mis proyectos, anoto lo que funcionó y lo que no. Llamo a algunas personas clave. Agradezco. Y, sobre todo, trato de ordenar la cabeza.

No siempre lo logro. Pero cuando lo hago, noto la diferencia.

El calendario occidental nos empuja a empezar el año en enero, casi sin respirar. El calendario lunar, en cambio, nos ofrece una segunda oportunidad para comenzar mejor. Más conscientes, más alineados, más humanos.

En tiempos donde todo parece acelerarse —tecnología, mercados, expectativas—, rescatar estos espacios de pausa puede ser, paradójicamente, una ventaja competitiva.

Porque no se trata solo de correr más rápido. Se trata de saber hacia dónde.

Y en eso, el viejo Caballo de Fuego, con toda su intensidad, nos deja una lección clara: avanzar, sí. Pero sin perder el control del rumbo.

Identidad personal y cambio: claves para crecer y avanzar

Durante

años creí que el principal obstáculo para avanzar en mis proyectos era externo: el mercado, la competencia, la falta de recursos. Con el tiempo entendí algo más incómodo, pero también más revelador: el límite estaba en mi propia identidad. No se trata de una idea abstracta. La forma en que me describo a mí mismo —lo que creo que soy capaz de hacer o no— termina filtrándose en cada decisión. Cuando me repetía que “no soy bueno para vender” o que “esto no es para mí”, sin darme cuenta estaba diseñando un techo invisible. No hacía falta que alguien más me frenara.

tionar. Y ahí aparece el problema: cuando esas etiquetas se vuelven rígidas, terminan convirtiéndose en una profecía.

Mi identidad no nació conmigo. Se fue construyendo en capas: lo que escuché en mi familia, lo que aprendí en el trabajo, las experiencias que me marcaron. Algunas de esas capas me ayudaron a crecer, pero otras quedaron como etiquetas difíciles de cues-

Lo viví en carne propia. Cada intento fallido reforzaba la idea de que no estaba hecho para ciertos desafíos. El miedo al fracaso no era miedo a perder, sino a confirmar una imagen negativa de mí mismo. Y así, sin darme cuenta, empecé a evitar oportunidades. El cambio no fue inmediato ni espectacular. Empezó con algo simple: observarme. Preguntarme

por qué reaccionaba de determinada manera, qué creencias estaban detrás. Escribir, revisar, incomodarme un poco. Descubrí que muchas de mis limitaciones no eran hechos, sino interpretaciones.

También entendí que crecer no implica negar quién soy, sino permitirme evolucionar. Empecé a ver los errores como parte del proceso y no como una sentencia. A rodearme de personas que cuestionan, pero también acompañan. A plantearme metas pequeñas, alcanzables, que me permitan reconstruir la confianza paso a paso.

Hoy sigo en ese proceso. No hay fórmulas mágicas ni cambios definitivos. Pero hay algo que sí cambió: ya no me defino por lo que creo que no puedo hacer, sino por lo que estoy dispuesto a aprender.

Porque al final, la verdadera transformación no viene de afuera. Empieza cuando uno se anima a redefinir quién es.

ROBERT LEMOS

Con una trayectoria que atraviesa generaciones y medios, Robert Lemos es mucho más que una voz reconocible: es un testimonio vivo de la evolución de la radio. Desde sus inicios en la frecuencia modulada hasta su presente en plataformas digitales, su carrera combina pasión, disciplina y humanidad. En esta entrevista, repasa sus comienzos, decisiones personales clave y los desafíos que aún lo motivan, revelando el equilibrio entre el profesional y el hombre detrás del micrófono.

La voz que eligió la familia sin bajarse del aire

Entre micrófonos, decisiones difíciles y aprendizajes constantes, su historia demuestra que el verdadero éxito no siempre se mide en logros profesionales, sino en la capacidad de no perderse lo esencial.

La voz no envejece cuando tiene historia. Se transforma. Se afina. Se vuelve memoria. Robert Lemos es parte de esa generación que no solo hizo radio: la convirtió en compañía, en emoción, en identidad. Mientras el mundo cambia de frecuencia de la FM al streaming, de lo analógico a lo inmediato él sigue al aire, vigente, reinventándose sin traicionar su esencia. Pero detrás del micrófono hay algo más poderoso que el éxito: decisiones. Renuncias. Y una elección innegociable que marcó su vida para siempre.

¿Cómo comenzó tu historia con la radio y la locución?

La historia con la radio empezó hace muchos años, cuando comencé a escuchar FM. Había un locutor, Omar Stokes, uno de los pioneros de la frecuencia modulada en nuestro país, que me marcó mucho. Me encantaba escucharlo, me cautivaba la magia de la radio, la forma en que se hacían las publicidades. Ahí nació esa idea de que algún día me gustaría hacer algo parecido.

No fue una obsesión inmediata, pero sí algo que empecé a ver como un camino posible antes de terminar el colegio. Después estudié Comunicación Social en Buenos Aires y, tras recorrer distintos medios, en 1996 Radio Venus me abrió las puertas. Ahí comenzó todo de manera profesional.

¿Cómo lográs equilibrar lo profesional con lo personal?

No es fácil. Cuando uno es soltero, el trabajo ocupa todo: fines de semana, feriados, lo que sea. Pero

cuando aparece la familia, hay decisiones que tomar. Yo decidí desde el inicio priorizar a mi familia. Eso implicó dejar trabajos, rechazar oportunidades y ganar menos dinero muchas veces. Pero también gané algo mucho más importante: momentos. Estar en el primer paso de tus hijos, en su primer día de clases, en una noche difícil o en un cumpleaños… eso no vuelve. Y

cuando uno hace la balanza, esos recuerdos son lo que realmente queda. No me arrepiento en absoluto. Si tuviera que volver a elegir, lo haría igual.

Fuiste una voz emblemática desde los 90. ¿Cómo te sentís hoy profesionalmente? Primero, gracias por el cariño. Me emociona saber que hay gente que me escuchó durante tantos años.

Mi primera radio profesional fue Venus, con don Ángel Aguilera, a quien siempre voy a estar agradecido. Después pasé por Canal 100, Radio Latina, Mega Cadena, y estuve casi 20 años en ese grupo. También hice televisión, programas de verano, promociones como VTV durante diez años. Luego vino ABC FM y hoy estoy en Radio Mil AM y Memories FM, con

el Grupo Peten Hill. Estoy muy agradecido porque encontré un lugar donde se trabaja con respeto, donde te dejan crear y donde el equipo humano es excelente.

Hoy me siento pleno. Con experiencia, con aprendizaje, pero todavía con ganas.

¿Qué metas o proyec-

tos te impulsan en este 2026?

Si había algo pendiente, era hacer AM. Este año lo estoy cumpliendo en Radio Mil. Siempre me sentí cómodo en FM y le tenía cierto respeto a la AM, pero surgió la oportunidad y la estoy disfrutando mucho.

También estoy haciendo streaming, que es parte

de la nueva comunicación. Es un desafío hermoso. A esta altura de mi vida no pensé que iba a estar aprendiendo algo tan nuevo, pero lo estoy disfrutando muchísimo.

¿Te queda algo pendiente en lo profesional?

Sinceramente, no mucho. Hice radio, televisión, ahora streaming. Tal vez no hice prensa escrita, pero tampoco soy periodista, soy comunicador.

En lo que a mí me gusta, siento que puedo decir “misión cumplida”. Ahora el desafío es seguir aprendiendo, mejorar y dar lo mejor en cada proyecto por el tiempo que me toque.

¿Cómo ves la evolución de los medios hoy?

La comunicación cambió muchísimo. Hoy el streaming y las plataformas digitales son protagonistas. Pero creo que lo importante sigue siendo lo mismo: la conexión con la gente.

Uno nunca puede dejar de aprender. Yo hoy sigo aprendiendo de colegas, de referentes, de gente más joven incluso. Esa es la clave para mantenerse vigente.

Un mensaje para quienes quieren iniciarse en esta profesión

Que no crean que ya lo saben todo. Este es un camino de aprendizaje constante.

Que escuchen, que observen, que aprendan de los que saben. Y sobre todo, que lo hagan con pasión. Porque si no hay pasión, esto no funciona.

Robert Lemos no solo construyó una carrera sólida en los medios, sino que eligió conscientemente cómo vivirla. Entre micrófonos, decisiones difíciles y aprendizajes constantes, su historia demuestra que el verdadero éxito no siempre se mide en logros profesionales, sino en la capacidad de no perderse lo esencial.

En sus inicios por RADIO VENUS, entrevistó a Alejandro Lerner, de la Argentina.

Las creencias sobre el dinero que aprendí y decidí cambiar

Por Martín Acosta Benítez, periodista y consultor financiero.

Durante mucho tiempo, sin darme cuenta, viví atrapado en ideas sobre el dinero que no eran realmente mías. Eran frases heredadas, escuchadas en casa, repetidas en conversaciones cotidianas y aceptadas como verdades absolutas. Recién cuando empecé a observar mis propios hábitos financieros, entendí que muchas de esas creencias estaban limitando mis decisiones más importantes.

Una de las primeras cosas que tuve que desmontar fue la idea de que “ordenar las finanzas es complicado”. Me di cuenta de que no era difícil, sino que simplemente no quería enfrentar mis números. Cuando empecé a dedicar unos minutos al día a revisar ingresos y gastos, la sensación cambió. El dinero dejó de ser un problema abstracto y pasó a ser una herramienta concreta.

También cargaba con la creencia de que la deuda era un callejón sin salida. Esa sensación de estar atrapado es paralizante. Pero cuando comencé a informarme mejor, entendí que existen estrategias reales, posibles y accesibles para ordenar deudas. No es magia, es método. Y sobre todo, es decisión.

Otra trampa mental frecuente era pensar que mis ingresos estaban “definidos” por mi situación actual. Como si no hubiera margen de maniobra. Hoy lo veo distinto: siempre hay formas de generar ingresos adicionales. Algunas requieren más tiempo, otras más creatividad, pero

el punto es que existen. El cambio empieza cuando uno deja de descartar posibilidades.

Algo que me impactó especialmente fue reconocer cuánto influye la per-

cepción de valor personal. Durante años dudé de si realmente merecía ganar más. Esa duda, silenciosa pero constante, termina condicionando decisiones: no pedir un aumento, no postularse a algo mejor, no negociar. Cambiar esa mentalidad fue clave. No se trata de arrogancia, sino de reconocer el propio valor.

En paralelo, tuve que revisar mis hábitos de consumo. Muchas veces gastaba sin pensar, casi como un reflejo automático. Incorporar pequeños sistemas, como asignar montos a categorías específicas, me ayudó a tomar control sin sentirme restringido. No es dejar de gastar, es gastar con intención.

La creencia más pro-

funda, sin embargo, era la idea de que ciertas metas financieras “no eran para mí”. Ese límite invisible es quizás el más peligroso. Porque no se ve, pero condiciona todo. Empecé a cambiarlo con algo simple: metas pequeñas, alcanzables. Cada logro, por mínimo que fuera, reforzaba una nueva narrativa.

Hoy entiendo que el dinero no es el problema ni la solución en sí misma. Es una herramienta. Y como toda herramienta, depende de cómo la usamos. Cambiar la relación con el dinero no fue inmediato, pero sí fue posible. Y en ese proceso, más que aprender de finanzas, aprendí a cuestionar lo que creía inamovible.

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