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FALTA FICHA CATALOGRÄFICA

Consultoras Coordinadora del proyecto Revisión técnica Diseño de portada y diagramación Impresión

Ana Carcedo con la colaboración de Guiselle Gutiérrez y Nioe Víquez Ana Lorena Hidalgo Ana Lorena Hidalgo Kattia Solís Larraitz Lexartza FALTA

Una publicación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) Oficina Regional para Norte América, Centro América y el Caribe Avenida Central, Calles 27-29 Casa No. 2775 San José, Apdo. 122-2050 Costa Rica Tel: +506.2212.5300 Fax: +506.2222.0590 E-mail: ROSanJose@iom.int Internet: www.iom.or.cr Oficina para Costa Rica Avenida Central, Calles 27-29 Barrio La California San José, Apdo. 122-2050 Tel: +506.22.12.53.00 Fax: +506.22.55.16.64 E-mail: IOMSanJose@iom.int Internet: www.iom.or.cr Las publicaciones de la OIM gozan de la protección de los derechos de propiedad intelectual, en virtud del protocolo 2 anexo a la Convención Universal de derechos de Autor. No obstante, ciertos extractos breves de estas publicaciones pueden reproducirse sin autorización a condición de que se mencione la fuente. Con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM) del Departamento de Estado de los Estados Unidos.


Introducción

Presentación El documento que se presenta a continuación, pretende ser una herramienta de utilidad para prestatarios y prestatarias de servicios, pero también para todas aquellas personas encargadas de la elaboración de política pública y de programas dirigidos al abordaje de la trata de mujeres.

El documento abarca los distintos niveles de abordaje de la trata de mujeres: la prevención, la atención y la persecución del delito, siempre enfocándose en el bienestar y restitución de sus derechos.

Esperamos que esta sea una contribución útil El fin último es que se les brinde a las mujeres para todas las personas que – desde diversos ánvíctimas potenciales, así como aquellas sobrevi- gulos y espacios – aunamos esfuerzos para lograr vientes a la trata de personas (TdP), una atención la erradicación de este delito perverso y criminal. de calidad que tome en cuenta sus necesidades específicas derivadas de su condición de género. La incorporación del enfoque de género en los análisis de la trata de personas y en las respuestas dadas a este problema constituye en la actualidad un reto para aquellas instituciones y organizaciones que buscan mejorar las acciones que se plantean para la protección de las víctimas de este delito. Enfrentar este reto parte de construir una mirada diferente sobre el problema de la trata de personas cuando esas personas son mujeres. Este documento hace recomendaciones prácticas para la definición de políticas, programas y servicios para mujeres víctimas-sobrevivientes de trata, pero además explica de qué manera la TdP se ensaña con las mujeres en función de su condición de género, constituyéndose otra manifestación más de la violencia contra las mujeres en un contexto de desarraigo, aislamiento y desprotección estatal.

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Robert G. Paiva Director Regional Oficina para Norteamérica, Centroamérica y el Caribe Organización Internacional para las Migraciones (OIM)


Introducción

Índice I Parte. La trata de personas, sus fines y dinámicas La trata de personas: ¿qué es? 11 Trata de personas y tráfico ilícito de migrantes 13 Los fines de la trata de personas 15 Los tratantes y otras personas que se benefician de la trata 16

II Parte. La trata de mujeres y niñas Mujeres de todas las edades, blanco privilegiado de las redes de trata de personas 21 La trata de mujeres para explotación sexual 24 La trata e mujeres para explotación laboral 27

III Parte. La migración insegura y la trata de mujeres Las migraciones, un fenómeno histórico y actual

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Mujeres en la migraciones 33 Migración insegura y trata de mujeres: factores de riesgo vinculados a la condición de discriminación de género 36 Derecho a migrar y derecho a no migrar 42 Migrar segura, un derecho a ser garantizado por los Estados 43

IV Parte. La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres Violencia contra las mujeres y discriminación 49 La trata, una expresión de la violencia contra las mujeres 50 El continuum de la violencia en la trata de mujeres 53 Trata de mujeres y niñas, la industria global de la misoginia 56 5


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

V Parte. Incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios sobre trata de personas dirigidos a mujeres Necesidad y compromiso de una mirada diferente 61 Factores políticos, sociales y culturales que dificultan una adecuada respuesta a la trata de mujeres y niñas 62 Derechos de las mujeres víctimas de trata y necesidades específicas para su atención integral 65 Principios y lineamientos generales para la incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios estatales sobre trata de personas 71 Recomendaciones estratégicas para una respuesta eficiente frente a la trata de mujeres 73 Referencias 77

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Introducción

Introducción Estudios recientes confirman a la región de Centroamérica, México y República Dominicana como un lugar de origen, tránsito y destino de la trata de personas (OIM 2008a, Departamento de Estado de los Estados Unidos de América 2008). Si bien su magnitud exacta se desconoce debido, entre otras cosas, a la falta de registro y visibilización de la problemática, datos recopilados a partir de la atención a sobrevivientes de trata por parte de organismos internacionales e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, destacan la existencia de trata de mujeres, hombres y personas menores de edad tanto a lo interno de los países como a nivel regional e internacional.

logrado documentar a nivel internacional son mujeres de todas las edades (OIM 2009).

Sin embargo, esta situación ha sido sistemáticamente invisibilizada. El desconocimiento e invisibilidad de las condiciones particulares de la victimización de hombres y mujeres en la dinámica de la Trata de Personas trae como consecuencia que la mayoría de las políticas y programas sean diseñados por igual tanto para hombres como para mujeres. Estas políticas “neutrales” invisibilizan y obstaculizan una verdadera comprensión de la forma en que la Trata de Personas afecta diferencialmente las condiciones de vida y las posibilidades de acceso a los derechos entre hombres y mujeres, además de que reducen la eficacia de los Por medio de la firma y ratificación de la Conven- programas y servicios dirigidos a esta población ción de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (adoptada por la Debido a lo anterior existen dificultades para traAsamblea General de las Naciones Unidas el 15 de ducir en propuestas de intervención y en práctinoviembre de 2000) así como del Protocolo para cas institucionales concretas las especificidades prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, de la experiencia de la trata desde una visión de especialmente mujeres y niños que complementa género y de vincularlas de manera integral con las a dicha Convención, los países de la región han políticas de prevención y atención de la violencia asumido la responsabilidad de prevenir, sancio- contra las mujeres y más generalmente, a las polínar y erradicar la trata de personas, incluyendo ticas nacionales de igualdad y equidad de género. la trata de mujeres adultas, así como brindar protección y asistencia integral a las sobrevivientes. Ante esta situación y con el afán de brindar una respuesta concreta que permita contextualizar la En el caso particular de las mujeres OIM ha su- situación de las mujeres afectadas por este delito brayado que la trata de personas es una forma y orientar las acciones dirigidas a su apoyo y prode violencia contra las mujeres por motivos aso- tección, el presente documento expone una prociados al género, entre otras razones porque la puesta teórico-práctica que facilite la comprenmayor parte de las víctimas de trata que se han sión de la trata de mujeres desde un enfoque de 7


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

género, así como una serie de recomendaciones para su incorporación en las políticas, programas y servicios de las instituciones públicas y privadas. Dicha propuesta se elabora a partir del material recopilado, analizado y sistematizado por medio de una metodología cualitativa que incluye el análisis documental de estudios sobre trata de mujeres realizados en los últimos años, la revisión de material teórico conceptual desarrollado por diferentes organismos a nivel internacional, así como entrevistas a personas expertas en las temáticas de género y trata de personas (Ver anexo).

de ser víctimas de las redes de trata; la cuarta analiza la trata de mujeres y de niñas como una forma de violencia contra las mujeres. Finalmente, la quinta parte del documento se aboca a la presentación de una serie de recomendaciones prácticas para la incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios dirigidos a mujeres, tomando en cuenta las particularidades de la dinámica de la trata así como la especificidad de la atención en el caso de las mujeres adultas.

La propuesta teórico-práctica fue retroalimentada por medio de un taller de validación con profesionales expertas (ver anexo), cuyas recomendaciones fueron incorporadas al documento final. Este documento está dirigido a instituciones estatales rectoras y ejecutoras en materia de igualdad de género, prevención y atención a la violencia contra las mujeres, prevención y atención de la trata de personas, así como a organizaciones sociales que trabajan por el cumplimiento de los derechos de las mujeres. Sus contenidos están organizados en cinco partes. La primera presenta aspectos generales para la comprensión de la trata de personas, sus fines, dinámicas y actores; la segunda contiene insumos para la comprensión de la trata de mujeres y niñas desde un enfoque de género, y profundiza en los dos fines más frecuentes de la trata de mujeres: la explotación sexual y la explotación laboral. La tercera explora las relaciones entre la migración insegura y los factores de riesgos para las mujeres 8


I PARTE La trata de personas: sus fines y dinรกmicas


La trata de personas,: sus fines y dinámicas

I PARTE La trata de personas: sus fines y dinámicas En este apartado se sintetizan algunos elementos básicos para la comprensión de la trata de personas, poniendo énfasis en la trata de mujeres. Se define la trata de personas centrándose en algunos de sus principales componentes y en su diferencia con otros tipos de delitos con los que suele confundirse. También presenta las particularidades de la trata como una forma de crimen organizado, sus dinámicas, así como sus diversos fines de explotación.

La trata de personas: ¿qué es? El Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños (Protocolo de Palermo, 2000) que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional, define la trata de personas como: (…)la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos (Naciones Unidas 2004, 44).

Dicha definición contiene tres componentes fundamentales: un conjunto de actividades, los medios para llevarlas a cabo, y su propósito o fin (OIM 2006b, 19). Dichos componentes se esquematizan en la figura 1. La trata de personas requiere de redes organizadas, constituidas por personas o grupos en diferentes localidades o países, que realizan las diversas tareas que implican completar el proceso. Este proceso inicia con la captación de las víctimas, puede continuar con su traslado a otras localidades o países, con la recepción en sus nuevos destinos donde se les corta el contacto con las personas cercanas, para finalmente, en esas condiciones de desarraigo y aislamiento en que no pueden defenderse, ser colocadas en lugares donde son explotadas de diversas maneras. Para llegar a tener contacto con las potenciales víctimas de trata se emplean todo tipo de medios y recursos. Las promesas de un buen trabajo en otra zona del país o en otro país es solo uno de los medios engañosos de captación. También existen los ofrecimientos para empezar o continuar estudios, para facilitar la reunificación familiar e incluso los falsos enamoramientos. Otras personas son forzadas directamente mediante el uso de la fuerza física y el secuestro. Quien capta plantea un panorama muy prometedor y facilita de todas las maneras posibles la decisión de las

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La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

personas tratando de eliminar cualquier barrera que pudiese interponerse. Por ejemplo, dice a sus víctimas que todos los gastos en los que incurra para el traslado le serán cubiertos (documentación, pasajes, gastos de viaje, etc.). Se han documentado casos donde incluso se adelanta dinero a las potenciales víctimas como recurso adicional para ganar su confianza y reafirmar sus buenas intenciones. El discurso de la captación se completa afirmando que dicha deuda podrá ser cubierta por la persona una vez en el lugar de destino donde – con toda seguridad – estará ganando dinero suficiente. De esta manera se concreta el enganche adicional de la persona mediante a una deuda que se tornará impagable.

Figura 1 Componentes de la trata

ACTIVIDAD Captación Transporte Traslado • Acogida Recepción de personas

MEDIOS Amenaza Uso de la fuerza Coacción • Rapto Fraude • Engaño Abuso de poder o vulnerabilidad

FINES Explotación sexual Explotación laboral Mendicidad Extracción de órganos Otras

El proceso de la trata suele comenzar como una relación de confianza mutua, como un pacto decidido libremente (excepto en los casos de secuestro). Al llegar al nuevo destino o quizás ya en el camino, se muestra el engaño: el trabajo no era el prometido o

no son las condiciones acordadas. Además la deuda nunca disminuye, siempre se alegan gastos nuevos: de alojamiento, alimentación, médicos. Esa deuda es la disculpa para múltiples chantajes y abusos. Se pretende justificar la retención indebida de los documentos de identidad y migratorios hasta que se pague la deuda, se amenaza con denunciar a las autoridades de migración si se quiere romper el trato, y el tono va subiendo hasta llegar a las amenazas abiertas contra las víctimas o contra sus seres queridos, a las agresiones, a los castigos y privaciones, y a los maltratos extremos. En algunos casos se mantiene encerradas a las personas en los lugares donde son explotadas o son vigiladas de cerca. En muchos casos, las amenazas contra personas cercanas unido a la vivencia cotidiana de la violencia física, sexual o psicológica por parte de los tratantes son suficiente para que las víctimas no traten de escapar sin necesidad del encierro. Se las convierte así en esclavas o se las coloca en una posición cercana a esta condición. La apariencia de ser una relación comercial establecida voluntariamente impide ver que se trata de una forma de abuso que violenta gravemente la libertad de las personas, un derecho humano y por tanto inviolable e irrenunciable. Esta dificultad para ver con claridad el carácter de este tipo de relaciones no solo la tienen las víctimas de la trata de personas. La tienen también muy frecuentemente sus familias, las comunidades de donde provienen, y las mismas autoridades, que tradicionalmente han visto a las personas atrapadas por las redes de trata como migrantes indocumentadas, considerándolas como irregulares, o como cómplices de redes de tráfico ilícito de migrantes que trasladan ilegalmente personas de un país a otro. El fuerte control que ejerce sobre las víctimas permite a los tratantes utilizarlas para todo tipo de explo-

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La trata de personas,: sus fines y dinámicas

tación. Se las obliga a trabajar en prostitución, en la producción de pornografía, o en diversas actividades productivas en condiciones infrahumanas; se las obliga a mendigar o se les extraen órganos para su venta; se las coloca como trabajadoras domésticas en condiciones análogas a la esclavitud. Una vez atrapadas, las personas, ellas mismas, sus cuerpos y no solo su capacidad de trabajo, se convierten en fuente de ganancia. Se las convierte en objeto de comercio que van agregando valor a lo largo del proceso, y que pasan de eslabón en eslabón de la cadena siendo productos cada vez más costosos. No es de extrañar el empeño que tienen estas redes en no dejar escapar a sus víctimas, o en volverlas a atrapar cuando logran escapar. La trata de personas tiene una intencionalidad clara, explotar al máximo los cuerpos y el trabajo de las personas con el fin de obtener el mayor beneficio económico posible. La dinámica antes descrita no es la única utilizada por las redes de trata de personas. En ocasiones la captación se hace por medios violentos, como el rapto y la coacción. En otras, sobre todo cuando se trata de niñas, niños y adolescentes, personas adultas a cargo las y los entregan bajo promesas falsas, o a cambio de dinero. Las propuestas de matrimonio son otra forma de engaño empleado, así como la oferta de protección o apoyo frente a una situación vivida que hace sentir a la persona vulnerable. Un aspecto importante a señalar es que la trata de personas no es solo internacional, involucrando el traslado de las víctimas a otros países. El reclutamiento, traslado y posterior explotación de una persona puede ocurrir también dentro de los límites de un solo país, lo que es conocido como trata interna. La diferencia entre ambas radica en si la acción de la red de tratantes incluye el traslado de las personas cruzando fronteras o no.

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En el caso de la trata internacional existe un cruce de fronteras que puede darse de manera regular o irregular. Las redes de tratantes con frecuencia cuentan con los servicios de una amplia gama de profesionales y personas ubicadas en sectores clave, incluyendo en algunos casos funcionarios y funcionarias corruptos, que se encargan de que el traslado se realice de acuerdo con los requerimientos de la ley o que proporcionan documentación y permisos fraudulentos. La trata también se puede dar durante un proceso migratorio que en principio no tuvo relación con la trata. Aprovechando que muchas veces las personas migran en condiciones irregulares y quedan varadas en el tránsito migratorio, las redes de trata las captan, ya sea en el país de destino o en alguno de tránsito, para incluirlas en las lógicas de explotación. En este caso, la red de trata no provoca por sí misma el traslado de la persona, sino que se aprovecha de la vulnerabilidad que conlleva la irregularidad migratoria para realizar la captación. No hay que asociar, sin embargo, la trata de personas únicamente con el tránsito o la migración irregular. Como se mencionó, en ocasiones las redes consiguen la documentación requerida para ofrecer a sus potenciales víctimas un tránsito migratorio regular. Igualmente hay personas que son captadas y tratadas en su lugar de destino o aunque su proceso de tránsito migratorio haya sido regular. Lo que es relevante constatar es que las redes de trata aprovechan que existe una condición de mayor desprotección de las personas migrantes en general, tanto en países de tránsito como de destino, debido a que muchos Estados no garantizan sus derechos y en ocasiones las persiguen como si fueran delincuentes.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Trata de personas y tráfico ilícito de migrantes Cuando se habla de trata de personas se hace necesario diferenciar entre este delito y el delito de tráfico ilícito de migrantes ya que con frecuencia se confunden1. En el presente documento se analiza esta diferencia con fines explicativos. Sin embargo, es indispensable subrayar que todas las personas migrantes sin excepción –tanto documentadas como indocumentadas, víctimas de trata o no- tienen derechos que deben ser respetados y garantizados por todos los Estados.

Se entiende como tráfico ilícito de migrantes: … la facilitación de un cruce de fronteras sin cumplir los requisitos legales o administrativos con el fin de obtener directa o indirectamente un beneficio financiero u otro de orden material (OIM 2006b, 20). Se trata por tanto de una actividad diferente a la descrita en el Protocolo de Palermo como trata de personas. Al comparar ambas definiciones queda claro que

Tabla 1. Diferencias entre la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes Tráfico ilícito de migrantes

Trata de personas

Implica siempre cruce de frontera o fronteras

Puede darse dentro o fuera del país, el cruce de fronteras no es necesario El cruce de fronteras utiliza medios irregulares El cruce de fronteras puede realizarse de manera regular o irregular, desde el punto de vista migratorio. No restringe la autodeterminación de la persona. Hay restricción del movimiento y/o de la autodeterminación de la persona. Se pueden utilizar documentos falsos o robo de Los documentos pueden ser falsos o verdaderos. Los identidad. tratantes retienen los documentos de la víctima. La relación entre el traficante y la persona migrante La relación entre el tratante y la víctima es mucho termina una vez llegados al destino. más prolongada, generalmente una vez llegada al destino inicia o continúa la explotación. La fuente principal de ingresos para los traficantes es La fuente principal de ingresos para los tratantes y el el precio que debe pagar la persona migrante por el motivo que impulsa el delito es el dinero obtenido traslado. mediante la explotación de las víctimas. Es fundamentalmente un delito contra el Estado. Es un delito contra la persona que atenta contra su dignidad y sus derechos. Fuente: Guiselle Gutierrez a partir de OIM (2006b).

1 En ocasiones las traducciones del inglés confunden ambos términos. Es importante notar que human trafficking corresponde en español al término trata de personas, mientras que al referirse al tráfico ilícito de migrantes el término utilizado en inglés es smuggling.

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La trata de personas,: sus fines y dinámicas

no toda situación de tráfico ilícito de migrantes está vinculada a la trata de personas, ni la trata de personas implica que siempre hubo tráfico ilícito de migrantes. Tanto el tráfico ilícito de migrantes como la trata de personas entrañan el movimiento de seres humanos para obtener algún beneficio. Sin embargo, en el caso de la trata deben darse dos elementos adicionales con respecto al tráfico ilícito: debe tratarse de una forma de captación indebida, -por ejemplo con coacción, engaño o abuso de poder-, y la actividad ha de realizarse con algún propósito de explotación, aunque ese propósito finalmente no se cumpla (Naciones Unidas 2007, xv). Las diferencias fundamentales entre la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes se sintetizan en la tabla 1. La trata de personas es por sí misma una grave violación de los derechos humanos de las personas afectadas ya que implica limitación a la autodeterminación, y explotación en condiciones que además facilitan la violación de muchos otros derechos. El tráfico ilícito de migrantes no tiene por sí mismo este carácter. Sin embargo, coloca a las personas que migran en condiciones de dependencia de quienes las trasladan, situación que los traficantes frecuentemente aprovechan para obtener mayores ganancias y ventajas, y que pueden conducir a diversas formas de violencia y violación de los derechos humanos.

Los fines de la trata de personas La trata de personas tiene como fin la explotación del cuerpo y el trabajo de sus víctimas. Las modalidades de explotación son muy diversas, y una misma persona puede ser destinada a varias de ellas, dependiendo de las oportunidades que los tratantes encuentren para aumentar su poder y sus ganancias.

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La explotación sexual y laboral son probablemente las más frecuentes en el conjunto del planeta, pero algunas otras modalidades se vuelven relevantes en regiones particulares. En el continente asiático, por ejemplo, el problema de las niñas desaparecidas2 ha generado una gran demanda masculina de novias. Esto es aprovechado por las redes de trata que ofrecen posibilidades de matrimonio a mujeres y niñas de familias empobrecidas de países vecinos, como Nepal y Bangla Desh, quienes son vendidas a familias que usualmente las someten a privaciones y trabajos forzados (FNUAP 2006, 24). Las redes de narcotráfico recurren también a mujeres tratadas y esclavizadas para convertirlas en mulas. El transporte de drogas entre países se hace en condiciones de altísimo riesgo, sobre todo si incluye ingerir cápsulas con droga, tarea a la que frecuentemente se destinan mujeres. Cada vez más las actividades más riesgosas del narcotráfico las están realizando mujeres, algunas de ellas, víctimas de trata. Las zonas en conflicto bélico, que se multiplican en el planeta, colocan en gran peligro a la población civil, no solo por los efectos de los ataques armados. Una de las estrategias de guerra consiste en el reclutamiento militar forzoso de las y los habitantes de zonas controladas militarmente. Este es un riesgo que corren en particular niñas, niños y adolescentes, convertidos ellos más frecuentemente en soldados y ellas en esclavas sexuales. Este es otro campo abonado para convertir en mercancías o en medios de negociación a las personas. La explotación con fines militares es otra de las modalidades de la trata de personas. 2 Por razones culturales de desvalorización de las mujeres y misógina extrema, en algunos países de Asia se ha practicado masivamente el infanticidio femenino y la selección prenatal de niños, interrumpiendo los embarazos de futuras niñas. Solo en China se estima que hay un faltante de 40,1 millones de mujeres y niñas, y en India las desaparecidas se calculan en 39,1 millones (FNUAP 2006, 24).


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Tabla 2. Fines de la trata Fines de la trata Explotación sexual

Ejemplos de actividades de explotación Prostitución forzada o explotación sexual, explotación sexual comercial de personas menores de edad, producción de pornografía, entre otros Explotación militar Personas cautivas para actividades militares Niños y niñas soldados Explotación laboral Maquilas textiles y de embalaje Construcción Trabajo agrícola, pesquero y minero Servicios de comidas y de entretenimiento Trabajo doméstico · Cuido de personas Mendicidad Otras actividades que generan ingresos Servidumbre Matrimonio servil y forzado Embarazo forzoso Servidumbre doméstica Explotación en ac- Tráfico de drogas, de armas, de artículos tividades delictivas robados, etc. Sicariato · Trata de personas Extracción ilegal de Extracción ilegal de órganos, tejidos o órganos, fluidos o fluidos para abastecer el mercado negro a tejidos (1) través de condiciones coercitivas o engañosas para las victimas Compra y venta de Adopciones ilegales o fraudulentas de bebés, niñas y niños personas menores de edad para ubicarlos como esclavos en otros fines de la trata Notas: (1) Sustracción de un componente anatómico, órgano o tejido sin consentimiento o bajo coerción. Se debe diferenciar del creciente mercado y tráfico de órganos, en el cual las personas –sobre todo en países empobrecidos y en condiciones de exclusión- venden sus órganos a cambio de sumas de dinero muy bajas. Fuente: elaboración propia a partir de OIM (2006); Coalición nacional contra el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas (2009), UNODC (2009) y N. Cyrus (2005).

La lista de fines de la trata no es exhaustiva. El control sobre el cuerpo y la actividad de las personas es un medio, de manera que donde se encuentre una oportunidad de lucrar explotando a mujeres, hombres, niñas y niños, habrá posibilidad de que operen las redes de trata. La tabla 2 sintetiza algunas de las modalidades más conocidas hasta ahora. Más adelante se profundizará en la explotación sexual y la explotación laboral, las más frecuentes en la trata de mujeres en Centroamérica.

Los tratantes y otras personas que se benefician de la trata La trata de personas es una actividad delictiva compleja, en particular la trata internacional. Para realizarse con éxito requiere una organización en la que participan diferentes personas y grupos cumpliendo papeles específicos. Estas redes varían en su forma y grado de organización; se conoce la existencia de redes pequeñas y familiares, así como de redes internacionales con múltiples roles y niveles. Entre los roles identificados en las redes de tratantes se encuentran (OIM 2008b, 36): Reclutadores o enganchadores: identifican o contactan a la posible víctima mediante el secuestro o la oferta engañosa. En este último caso se ganan la confianza de la persona para posteriormente convencerla de utilizar sus servicios para migrar. Puede presentarse como alguien que tiene contactos y experiencia, o como parte de una agencia que brinda los servicios necesarios para migrar y colocarse en algún empleo. En ocasiones contactan a las víctimas mediante anuncios en los que ofrecen trabajo y acuerdan citas para realizar entrevistas donde hacen la oferta. Frecuentemente establecen relaciones de confianza con la familia de la persona, o tenían ya de antemano algún tipo de cercanía de la que se valen para aproximarse sin generar desconfianza. Muchas veces el

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La trata de personas,: sus fines y dinámicas

reclutamiento de mujeres es realizado por personas de su familia o por otras mujeres, amigas o vecinas, lo que disminuye el riesgo de generar desconfianza. Intermediarios: se requiere una amplia variedad de intermediarios para trasladar a la persona hasta el lugar de destino. Usualmente quien recluta pone a la víctima en contacto con otras personas o grupos que se encargan de su transporte, paso por fronteras, e instalación al final del viaje. Entre estos intermediarios hay transportistas, coyotes, dueños de pensiones y hoteles, abogados, falsificadores de documentos, prestamistas, autoridades migratorias y policiales, y administradores que gestionan y movilizan recursos. Receptores: reciben a las víctimas de trata al final del viaje. En ocasiones hay personas y grupos que se encargan solo de hospedarlas mientras otros las distribuyen en los diferentes lugares donde son obligadas a prestar trabajos y servicios forzados. Explotadores: en ocasiones las víctimas de trata son colocadas en empresas donde son obligadas a realizar trabajos forzados, y la tarea de la red de trata concluye con la entrega de la víctima, por la que se cobra un precio elevado. Pero en algunas modalidades de explotación, como la sexual, es frecuente que los explotadores sean parte de la red, y disponen de las víctimas según sus intereses o necesidades, cambiando las localidades y los lugares donde son forzadas a la prostitución y otros servicios sexuales. Un análisis de las personas que se benefician de la trata de mujeres, en particular aquella que tiene como fin su explotación sexual, debe necesariamente incluir a las personas que generan la demanda de mujeres y que, en definitiva, son las que mantienen el negocio de la trata. Son en su mayoría hombres que buscan servicios sexuales y que pasan por alto las situaciones de violencia, servidumbre y explotación de las que

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son objeto las mujeres tratadas3. Entre los clientes explotadores se encuentran hombres de todos los niveles sociales, incluyendo a aquellos que se encuentran en puestos de poder político y social. También se considera parte de esta demanda los dueños, administradores, empleadores de establecimientos o actividades productivas diversas que están anuentes a contratar mano de obra barata, compuesta fundamentalmente de migrantes en condición irregular, con el fin de aumentar sus ganancias. Entre esta mano de obra barata se encuentran también personas víctimas de trata que son colocadas en estas actividades porque los tratantes saben de la falta de regulación y controles existentes y de la disposición cuando no participación activa de los empleadores. La trata internacional de personas requiere una organización más compleja, pero la trata interna se desenvuelve con menos requerimientos. Según afirma Langberg: … la información recogida muestra un panorama perturbador de redes criminales de pequeña y mediana escala, incluyendo bandas juveniles o maras actuando con casi absoluta impunidad y en ausencia de identificación, tratamiento y protección de las víctimas (Langberg 2002, 7) . En un nivel global, la trata de personas constituye una forma de crimen organizado que llega a tener carácter transnacional. La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional señala en su artículo 2, apartado a) que … por grupo delictivo organizado se entenderá un grupo estructurado de tres o 3 Salas señala que la explotación sexual comercial se encuentra en la raíz de la masculinidad hegemónica, y escinde a las mujeres según la función de reproducción/placer para los hombres (Salas sf.).


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material (Naciones Unidas 2004,5). En el caso de la trata de personas, la red se constituye en torno al objetivo de lucrar con el cuerpo y la fuerza de trabajo de las personas que logra victimizar. Para ello se organizan en mayor o menor grado y logran cuantiosas ganancias. Las características del crimen organizado, – sostenido con la violencia y las amenazas-, así como los reportes de sobrevivientes víctimas de trata hacen pensar que las redes están conformadas principalmente por hombres. Sin embargo, se menciona también que las mujeres pueden llegar a desempeñar roles importantes dentro de la red, y OIM ha documentado el papel de las mujeres como reclutadoras (OIM 2008b, 57). Al respecto, UNDOC afirma que: La delincuencia, y en particular la delincuencia organizada, es una actividad típicamente masculina. Más del 90% de los reclusos de la mayoría de los países son hombres y en su mayor parte autores de delitos violentos. Así pues, cabría suponer la dominancia abrumadora de hombres en la trata de personas, negocio en el que la violencia y las amenazas son claves. Sin embargo, es sorprendente que la información sobre el sexo de quienes han sido condenados por el delito de trata no confirme esa premisa.

La información reunida sobre el sexo de los delincuentes en 46 países indica que las mujeres desempeñan un papel clave como autoras del delito de la trata de personas. En Europa, por ejemplo, proporcionalmente el número de mujeres condenadas por delitos de trata de personas es superior al de hombres, lo que no sucede respecto de otras formas de delincuencia (UNDOC 2009, 7). El hecho de que las mujeres sean la mayoría de las personas condenadas por trata no implica que ellas estén más involucradas que los hombres o que sean quienes tienen más poder o quienes obtienen las mayores ganancias de la trata. Como en toda industria delictiva las personas que más fácilmente son apresadas y juzgadas son las más vulnerables de las redes, las que están en los niveles más bajos de la estructura, las más expuestas por ser las encargadas de la actividad cotidiana de contacto con el medio, en este caso, quienes reclutan. Las redes de trata privilegian el uso de mujeres para reclutar otras mujeres por generar más confianza entre las posibles víctimas, y esta puede ser una razón de que su número sea elevado entre quienes llegan a enfrentar cusas judiciales. Por otra parte, cabe señalar que para algunas mujeres víctimas de trata, la participación en las actividades de la red puede presentarse como un recurso que les permite disminuir temporalmente el impacto de la victimización y la violencia. Es decir, a través de su participación en el reclutamiento y control de otras víctimas, o de otra actividad asignada por la red, generan una condición engañosamente ventajosa para sí mismas, asumiendo un rol en la organización como mecanismo de sobrevivencia inmediata.

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II PARTE La trata de mujeres y ni単as


La trata de mujeres y niñas

II PARTE La trata de mujeres y niñas En este apartado se analizan las características particulares que reviste la trata de personas cuando las víctimas son escogidas por ser mujeres y niñas. Se analizan en particular la explotación sexual y la explotación laboral, los dos fines más frecuentes de la trata de mujeres.

Mujeres de todas las edades, blanco privilegiado de las redes de trata de personas La trata de personas es una de las mayores industrias del mundo en la actualidad, aunque por su carácter ilegal es difícil conocer su auténtica dimensión. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que solo por la venta inicial de las personas se generan anualmente entre 7.000 y 12.000 millones de dólares, a lo que se suman otros 32.000 millones producto de la explotación de las víctimas (FNUAP 2006, 44). Se considera que es el tercer negocio ilegal más lucrativo, luego del tráfico de armas y el de drogas. La OIT estima en 2,45 millones el número de personas víctimas de la trata (FNUAP 2006, 44), aunque otras fuentes creen que la cifra puede llegar a 27 millones, y un estudio realizado en 2006 calculó en 800 mil las personas que son atrapadas anualmente por las redes internacionales (Departamento de Estado 2007, 8). Estas cifras no incluyen el elevado número de víctimas de trata interna. Investigaciones realizadas, así como las experiencias particulares de apoyo a las personas víctimas de trata, tienden a confirmar que las mujeres de todas las edades constituyen la gran mayoría de los casos documentados. Se estima que alrededor del 80% de las

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personas atrapadas por las redes de trata son mujeres y niñas (FNUAP 2006, 44). Este porcentaje es aún mayor en el caso de la trata con fines de explotación sexual, en la que se piensa que las mujeres de todas las edades llegan a constituir el 98% del total de víctimas (OIT 2005, 16). Algunos datos sobre trata de mujeres en Centroamérica La Unidad de Trata de la Policía Nacional Civil de El Salvador reporta que 74 personas fueron atendidas en el año 2006 por ser víctimas de trata, de las cuales 66 eran mujeres, 55 de ellas adolescentes (OIM 2008b, 45) La Policía Nacional Civil de Guatemala reportó haber atendido 86 casos de trata de mujeres entre enero del 2005 y diciembre del 2006 (OIM 2008b, 46). Organizaciones e instituciones de Costa Rica, Nicaragua, Panamá y República Dominicana aseguran conocer de la existencia de situaciones de trata de mujeres en estos países (OIM 2008b). De 46 mujeres sobrevivientes de trata en la región de Centroamérica y República Dominicana que fueron entrevistadas en un estudio de OIM, 36 fueron explotadas sexualmente, 5 sexual y laboralmente, 3 laboralmente, 1 en trabajo doméstico y 1 sexualmente y en trabajo doméstico (OIM 2008b, 54).


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

La información sobre trata de personas en la región centroamericana es aún escasa, ya que es una actividad delictiva de altísimo riesgo para quienes son víctima de ella. Solo un porcentaje pequeño de estas víctimas logran escapar de las redes de trata y un porcentaje aun menor habla de la situación vivida o la denuncia. Teniendo en cuenta esta limitación, los datos de denuncias y los estudios realizados entrevistando víctimas confirman esa elevada presencia de mujeres y niñas en la trata y, en particular, en aquella con fines de explotación sexual. En América Latina y el Caribe, la trata de mujeres ha tenido como destino privilegiado los países del norte, Estados Unidos y Europa, pero también a otros países dentro de la región. Los países de origen han sido, sobre todo, Brasil, Colombia, República Dominicana, Guatemala y México (FNUAP 2006, 47). En el caso de Centroamérica, la región ha sido identificada como una zona de destino de explotación intrarregional (OIM 2008b, 23). Es tanto trata internacional como rata interna según muestran algunos informes. La Policía Nacional de Nicaragua en 2006 identificó 21 víctimas de trata, de las cuales 20 eran nicaragüenses, siendo sus destinos El Salvador, Guatemala, Costa Rica y la propia Nicaragua (OIM 2008b, 47). A pesar de que la trata de mujeres adultas con frecuencia tiene como fin la explotación sexual, es importante recordar que existen otros posibles propósitos contemplados en la definición del Protocolo de Palermo, como servidumbre, esclavitud, mendicidad y extracción de órganos, y todos estos no agotan los posibles fines de explotación. Además, los tratantes también comercian con los hijos e hijas de las mujeres en condición de explotación En cualquiera que sea la modalidad de explotación en que se encuentren las mujeres, es notorio que el com-

ponente de la explotación sexual està siempre presente independientemente de que sea esta la modalidad principal. Como en toda forma de trata, las redes tienen diferentes vías para captar a las mujeres. El rapto es una de ellas y muchas desapariciones de niñas y adolescentes tienen esta causa. En ocasiones quienes están a cargo de las personas menores de edad o muy jóvenes las venden, o las entregan de buena fe a cambio de promesas falsas de cuidarlas. La explotación sexual suele ser el fin de estas captaciones y no es casual que en esta modalidad las víctimas privilegiadas sean de sexo femenino. Las mujeres son vistas socialmente y tratadas como objeto de satisfacción sexual de los hombres, y las niñas y adolescentes, que tienen menos recursos propios de protección y defensa, son consideradas presas más fáciles para tomarlas por la fuerza, engañarlas o comprarlas a sus cuidadores. Cuando se trata de mujeres adultas es más frecuente que la captación se produzca mediante engaños, entre ellos, el ofrecimiento de trabajo. La actual economía globalizada demanda un gran volumen de mano de obra no calificada y privilegia la contratación a mujeres porque se las paga salarios inferiores a los de los hombres. En algunos países la población femenina ha alcanzado mayores niveles educativos y accede a trabajos especializados, por lo que tienen una escasez real de trabajadoras domésticas y de trabajadoras no calificadas. Esto alimenta la migración femenina y ofrece una coartada a las redes de trata. El modelaje es otro medio de captación, en particular de adolescentes. La escasez de oportunidades para las mujeres más jóvenes y las fantasías generadas en torno a la posibilidad de carreras exitosas, alimentan las ilusiones de esta población. Las redes se presentan como agencias, ofrecen cursos en el exterior, audiciones y giras de trabajo, y plantean un arreglo comercial

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La trata de mujeres y niñas

mediante el cual cubren los gastos previos que serán saldados con los ingresos futuros. Las ofertas de matrimonio con hombres de otros países, por otra parte, son para algunas mujeres una vía para tener seguridad personal y económica, escapar de situaciones de violencia, o, simplemente, cumplir con el mandato femenino de formar una familia. Las carencias en materia de autonomía en todos los planos -materiales como simbólicos- favorecen que las mujeres respondan a peticiones de matrimonio de posibles parejas desconocidas, lo que es inusual en el caso de los hombres. Otra forma de captación está dirigida a las mujeres vinculadas de alguna manera con el comercio y la explotación sexual. Las ofertas para trabajar en otros países en clubes como bailarinas, bar tenders o en trabajo sexual mejor pagado, son presentadas como una oportunidad de mejorar las condiciones de trabajo o de aumentar los ingresos. En cualquiera de las formas en que la captación se hace mediante ofertas promisorias, la ficción se mantiene mientras se necesita contar con la confianza de la víctima para separarla de su medio, desarraigarla y hacerla dependiente de la red de tratantes. Cuando se llega al lugar de destino las mujeres se encuentran con una situación diferente a la prometida. Frecuentemente el trabajo no es el ofrecido y son forzadas a ejercer la prostitución, o bien, la actividad sí es la acordada, pero las condiciones en que se realiza son de explotación extrema. Para este momento los tratantes tienen aseguradas diversos mecanismos de control sobre las mujeres para impedir que se rebelen o que escapen. Además de los empleados con víctimas hombres, como el retiro de documentos personales, las amenazas, maltratos y privaciones, se añade la violencia sexual, y en el caso

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de mujeres explotadas sexualmente, la imposición de consumo de drogas. Esta última es una forma de aumentar tanto la dependencia a los tratantes, como la deuda que éstos alegan que la mujer debe saldar. Los mecanismos de amenaza a personas cercanas son particularmente efectivos con las mujeres, ya que ellas asumen desproporcionadamente en las familias la responsabilidad y el cuidado de las y los dependientes. El conocimiento que se tiene en la red de trata de la familia de la mujer, su domicilio, el tipo de relaciones que tiene y con quién las tiene, -que es una información que consiguió la persona que la contactó-, se vuelve un arma poderosa de control. Las mujeres de sectores excluidos son las más buscadas por las redes de trata, por reunir la doble condición de tener más necesidades y urgencias y tener menos recursos de protección. Sin embargo, son también víctimas de trata mujeres profesionales que confían en ofertas laborales para su desarrollo profesional, de matrimonio o de ayuda en momentos de dificultad, y que se ven igualmente atrapadas en situaciones inesperadas e indeseadas. Yo había oído relatos de mujeres compradas y vendidas como si fueran mercancías, pero no creí que eso fuera verdad y nunca me imaginé que eso me pasaría a mí (Sobreviviente rumana de trata para la industria del sexo) (FNUAP 2006, 47). En el estudio regional de la OIM hay testimonios de mujeres profesionales captadas. No siempre se confía totalmente en quien hace el contacto. Algunas mujeres sobrevivientes de trata recuerdan que dudaron de la sinceridad y la seguridad de la oferta, pero las expectativas y la necesidad las hicieron decidirse.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Claro, todo eso era una red. Yo ya lo presentía pero yo ya no quería pensar que era una trata, yo decía “que sea lo que Dios quiera y me voy” y mi hermano me decía que no…(Federación de Mujeres Progresistas 2008, 173) El engaño es difícil de descubrir en un inicio porque, como ya se mencionó, la persona que detecta y contacta a la victima de trata suele ser una persona de confianza o que se gana la confianza, incluyendo mujeres de la familia, lo que disminuye las sospechas. Las ofertas surgen dentro de la lógica de las relaciones personales, como una forma de ayuda fácil de aceptar, porque se menciona que se conoce gente, se tienen contactos, se cuenta con experiencia porque ya se ha ayudado a otras mujeres, y si es del caso, se enseñan fotos y se relatan historias exitosas de otras que precedieron: … fuimos donde cuatro mujeres más y nos hacían entrevistas en puras casas y ellas nos mostraban fotos: “mira mi hermana está allá en España, mira los taxis de allá como son blancos y tal”, “mira mi hermana como viste”, “mira el apartamento que tiene mi hermana” y entonces claro, normal que te ilusionas (Federación de Mujeres Progresistas 2008, 166). La oferta engañosa se presenta llena de ventajas no solo porque la mujer no tiene que preocuparse por los gastos hasta que se esté trabajando. Se le ponen al alcance oportunidades que de otra manera no se tendría, en particular, viajar para trabajar y entrar en países en los que no se consigue fácilmente visa. Además, viajar bajo la promesa de protección de personas con experiencia es particularmente tranquilizador para las mujeres. La trata, paradójicamente, se ofrece como una forma más segura y garantizada de migrar exitosamente.

La trata de mujeres para explotación sexual Este apartado se enfoca específicamente en la trata de mujeres con fines de explotación sexual, sin entrar en el debate conceptual y político en torno a prostitución, trabajo sexual o explotación sexual de mujeres adultas4. Las mujeres en prostitución y aquellas que son explotadas sexualmente5 son particularmente vulnerables a la trata. Sin embargo, no todas las mujeres que son víctimas de trata para explotación sexual han estado anteriormente vinculadas a la prostitución. Cualquier mujer puede ser captada, separada de su entorno y obligada a practicar dicha actividad en el lugar de destino. La trata de personas involucra siempre la negación de 4 En torno a lo que tradicionalmente se ha llamado prostitución existe un largo y extenso debate. Las diferentes posiciones giran en torno a la conceptualización de la actividad, y de ahí el término que se escoge para nombrarlo y nombrar a las mujeres: trabajo sexual (trabajadora sexual), explotación sexual (mujer explotada sexualmente), prostitución (mujeres en prostitución), comercio sexual (mujeres en comercio sexual), son los más empleados. En general se considera que, independientemente de cómo se nombre, la actividad es una fuente de violación de derechos humanos de las mujeres, y uno de los núcleos del debate gira en torno a si la actividad es en sí misma una de estas violaciones. Relacionado con esto, una de las aristas del debate versa sobre el carácter relativamente voluntario o forzado de la actividad, y la autonomía de las mujeres para decidir. Y como corolario, se debate también sobre el carácter y tipo de acciones estatales requeridas para proteger a las mujeres, punto en el que algunas posiciones plantean la abolición de la prostitución por vías penales, sancionando a los explotadores (clientes, proxenetas, etc.). En general las posiciones tienen en común considerar que cuando se trata de niñas y adolescentes, o de trata de mujeres, siempre se está ante una situación de explotación y de violencia sexual. 5 El término explotación sexual comercial se ha utilizado frecuentemente para referirse a la explotación sexual de una persona menor de edad por parte de personas adultas. Sin embargo en el presente documento se utiliza el término para referirse a la explotación sexual comercial de mujeres de todas las edades, jurídicamente identificado como proxenetismo.

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la voluntad y los derechos de la víctima, ya sea por engaño, amenaza u otras formas de control, por lo que cuando tiene fines de explotación sexual, se trata de prostitución forzada, haya estado o no la mujer vinculada previamente a la prostitución. Se fuerza a las mujeres a realizar la actividad o se las fuerza a realizarla en ciertas condiciones. Estas condiciones usualmente son cercanas a la esclavitud sexual. La mujer forzada a la prostitución por las redes de trata no tiene control sobre la actividad misma ni sobre los clientes, no recibe paga o recibe un porcentaje mínimo que nunca la permite liberarse de lo que se le dice que adeuda, no tiene decisión o control sobre la cantidad de horas y las condiciones en que debe trabajar, tampoco sobre otras condiciones en que vive. La explotación sexual de mujeres es, según la información actual, la práctica privilegiada en las redes de trata, pero como ya se mencionó, no es la única, y por tanto, no todas las mujeres víctimas de trata son destinadas a la prostitución forzada. Tampoco todas las mujeres relacionadas en alguna manera con la prostitución son víctimas de trata, aún cuando frecuentemente son forzadas y explotadas por proxenetas que son hombres cercanos, incluyendo parejas. Para considerar que una mujer en comercio sexual está siendo tratada, debe existir como mínimo: • • •

Engaño total o parcial sobre la actividad a realizar o sus condiciones Traslado y/o desarraigo Limitación severa a la autodeterminación por cualquier medio (violencia, coacción, amenaza, etc.) que impide, entre otros, la libertad de movimiento y de relación con otras personas. Explotación (apropiación por parte de otras personas del dinero obtenido en el marco del comercio sexual)

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La estigmatización vinculada a las mujeres en comercio sexual favorece que todas ellas sean vistas y tratadas de la misma manera; que a todas se las juzgue y condene socialmente, a la vez que se descarga de responsabilidad a los hombres que obtienen provecho, los clientes, los proxenetas, los hombres con poder y autoridad que las agreden y extorsionan. Esto ha permitido que la trata de mujeres para explotación sexual haya sido invisibilizada como tal, mimetizada entre otras formas de comercio sexual, y que se la haya tratado con los mismos recursos jurídicos. El Protocolo de Palermo representa un referente conceptual, jurídico e histórico central para comenzar a entender y enfrentar la trata de mujeres, y en particular la trata para explotación sexual, como una gravísima violación de los derechos humanos de las mujeres atrapadas por las redes. Este instrumento internacional es sin duda un referente imprescindible para establecer ciertas garantías para las personas tratadas, pero no plantea las estrategias por las que los Estados deben procurar la erradicación del problema. En este sentido, y en lo que atañe a la trata de mujeres para la explotación sexual, no hay consenso sobre dichas estrategias. Las diferentes posiciones en torno a cómo conceptualizar y enfrentar la trata con fines de explotación sexual se relacionan con las formas en que se concibe en general la prostitución y se mueven entre dos posiciones significativamente opuestas, ya sea que se vea como comercio sexual o como explotación sexual. En la tabla 3 se sintetizan los elementos centrales que caracterizan estas dos posiciones:


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Tabla 3. Explotación sexual vs. comercio sexual Explotación sexual Conceptualización de Es una forma de explotación la prostitución Medidas en relación Prohibir la prostitución, penalizando no a las mujecon la prostitución res, sino a los explotadores incluidos los clientes. Ninguna mujer debe ser explotada sexualmente, se les debe brindar oportunidades para su crecimiento personal, laboral y profesional en otras actividades.

Comercio sexual Puede ser un trabajo no impuesto ni explotado por otras personas Legalizar y regular el trabajo sexual Énfasis en la salud y derechos laborales de las mujeres en comercio sexual, se debe brindar información y medios para prevenir las ITS, se debe regular y controlar los locales en los que se brindan servicios sexuales. Se debe penalizar a quienes lucran con la actividad de las trabajadoras sexuales (proxenetas) Holanda

Un país en que se ha implementado Relación con la trata de mujeres con fines de explotación sexual Cuestionamientos a cada posición

Suecia

Puntos de encuentro

Cuestionan la estigmatización social y discriminación hacia las mujeres que por una u otra razón se encuentran en prostitución o son explotadas sexualmente. Manifiestan explícitamente que buscan un reconocimiento de los derechos de las mujeres. Reconocen que la trata con fines de explotación sexual es una forma de violencia y explotación.

Plantea que al penalizar la prostitución se logra una Plantea que no se ha logrado demostrar que la penalizadisminución en la magnitud de la trata de mujeres ción de la prostitución provoque una disminución en la con fines de explotación sexual. magnitud de la trata de mujeres con fines de explotación sexual. La penalización no erradica la trata ni la prostituEl que la prostitución sea regulada para impedir la ción, sino que hace que el mercado sea clandestino y explotación no impide que los tratantes puedan evadir los que los clientes que acudan sean más violentos. controles. Los explotadores y tratantes tienen más posibiLa penalización desvía la trata hacia otros países y lidades de colocar a las víctimas de trata en el mercado y los clientes viajan en busca de otros destinos para la los clientes más facilidad para encontrarlas. Al establecer explotación sexual. que la prostitución no es impuesta, se invisibilizan las La penalización puede causar persecución hacia circunstancias de vida –incluyendo la violencia y discrimilas mujeres en prostitución ya que éstas son más nación contra las mujeres-, que no las permite elegir. visibles que los clientes y el resto de explotadores.

Fuente: Guiselle Gutiérrez a partir de entrevista realizada a Diana Trimiño, el día 20 de mayo de 2009 en las oficinas de OIM. San José, Costa Rica.

La discusión presentada toca una serie de interrogantes que no tienen respuestas fáciles en parte porque se carece de información necesaria para sustentarlas: La regulación del comercio sexual ¿evita realmente que las

mujeres sean forzadas a la prostitución? ¿Se puede abogar por los derechos de las mujeres tratadas con fines de explotación sexual sin vincularlo a las situaciones de violencia y discriminación a las que se enfrentan las

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La trata de mujeres y niñas

mujeres en prostitución? El presente documento no pretende responder a dichas interrogantes, solo quedan planteadas como puntos sobre los cuales siguen siendo necesarias mayores discusiones.

La trata de mujeres para explotación laboral El conocimiento actual sobre la trata con fines de explotación laboral pone en evidencia que las mujeres son reclutadas para ser colocadas en las actividades más frecuentemente ocupadas por las mujeres en general, que son aquellas vinculadas a los roles tradicionales femeninos, como los cuidados de personas, el trabajo doméstico, la industria textil o el trabajo agrícola de baja calificación. La trata para explotación en trabajo doméstico no es algo nuevo. En la región ha existido la costumbre de trasladar a mujeres de hogares pobres rurales a casas urbanas para realizar oficios domésticos sin salario, o con uno miserable. Estas mujeres, sobre todo las niñas y las adolescentes, eran captadas con promesas de estudio, de mejora en sus condiciones de vida, o simplemente con la oferta de contar con alojamiento y alimentación segura, lo que sus familias muchas veces no podían garantizar. La expresión terminar de criarlas, con las que se justificaba este acuerdo, permitió ocultar una de las formas de explotación laboral y de trata de personas más histórica y enraizada en América Central y otros países de América Latina6. En la actualidad existe una demanda de mujeres para trabajo doméstico que es global y que tiene como base la crisis de cuidados que se vive sobre todo, -aun6 En Paraguay, donde la práctica se mantiene vigente y muy extendida a pesar de ser ilegal, se conoce como criadazgo (Alveranga et al. 2005)

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que no únicamente-, en algunos países del norte7. Esta demanda está alimentando la feminización de las migraciones y, en particular, generando importantes flujos de mujeres de América Latina hacia Europa y América del Norte. Genera también movimientos intrarregionales, entre países de América Latina y entre países de Centroamérica. El auge de estos movimientos migratorios femeninos es visto como una oportunidad por las redes de trata que se presentan como intermediarias entre las mujeres que aspiran a un trabajo mejor pagado, -o simplemente a un empleo remunerado que no encuentran en sus países-, y los hogares contratadores. En este tipo de explotación laboral para el trabajo doméstico, una actividad no especializada, cobran especial relevancia consideraciones en torno al sector social y etnia de la víctima. Las mujeres de sectores marginados, las mujeres indígenas o pertenecientes a otras etnias no hegemónicas, se encuentran en una posición de mayor exclusión social, con menos oportunidades de formación y, por tanto, con menos opciones laborales de calidad En este contexto, las ofertas de empleos mejor pagados generan grandes expectativas lo que es aprovechado por las redes de trata. Además, han sido esas mujeres las que históricamente han asumido los trabajos domésticos contratados en sus países de origen. En 2010 la OIT estimaba que más de 14 de millones de mujeres trabajaban remuneradamente realizando este tipo de trabajo en América Latina, representado en algunos de los países más del 15% de la ocupación femenina (OIT 2010, 1 y 2).

7 Esta crisis está producida por diversos factores, entre ellos, demográficos y de conquistas educativas y laborales de las mujeres. En algunos países el empleo en esta actividad decreció por carencia de trabajadoras, y en algunos países del norte se pensó que esta sería una ocupación obsoleta, situación que se revirtió con la migración femenina proveniente de países del sur (Ariza 2004, 136).


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

La demanda de mujeres para explotación laboral en fincas, maquilas u otros sectores, se fundamenta en la globalización neoliberal que impulsa las industrias intensivas en trabajo, en las que se requiere mano de obra de baja calificación y por tanto barata. Al igual que en la trata para explotación laboral del trabajo doméstico, las mujeres de sectores excluidos y de menores niveles educativos se desplazan a los países donde hay escasez de mano de obra femenina no calificada. De nuevo, estas corrientes migratorias son vistas por las redes de tratas como una oportunidad para captar las mujeres con más necesidades y menos recursos para protegerse.

nos en condición de esclavitud o cercana a ella. Esto es rentable para la propia red que logra enormes ganancias. Es rentable también para los explotadores que son los consumidores finales de los cuerpos y el trabajo de mujeres convertidas en mercancías.

Figura 2

La trata de personas, una forma de crimen organizado - Las redes de trata lucran con seres humanos como si fueran mercancias. - Este lucro implica la explotación y graves violaciones a los DDHH

La explotación laboral de las mujeres en condición de trata se ve facilitada también al mimetizarse en el marco de un mercado de trabajo que en nuestros países se caracteriza por la desregularización, y en el que las mujeres son las más afectadas por la informalidad, la discriminación salarial y la precariedad laboral. Esto hace que muchas mujeres víctimas de trata no reconozcan las condiciones de explotación a las cuales son sometidas, visualizando su condición como el sacrificio y la discriminación habituales de las mujeres. Cualquiera que sea el fin de la trata de mujeres, las redes establecen una relación con mercados globales ávidos ya sea de trabajo barato, ya sea de consumo sexual de las mujeres. La trata se encarga de generar una “oferta” de fuerza de trabajo y de cuerpos femeni-

La red genera una oferta: el cuerpo y el trabajo de las mujeres como objeto.

OFERTA

CRIMEN ORGANIZADO DEMANDA

La red de trata aprovecha la demanda de mujeres para la explotación sexual o laboral, entre otros Fuente: Guiselle Gutierrez para este estudio con información de diversas fuentes.

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III PARTE La migraci贸n insegura y la trata de mujeres


La migración insegura y la trata de mujeres

III PARTE La migración insegura y la trata de mujeres La trata de personas es un problema estrechamente relacionada con la migración. En este apartado se presenta información sobre los movimientos migratorios en la actualidad y, en particular, sobre la migración femenina. Además, se analizan los factores de riesgo para las mujeres de ser atrapadas en las redes de trata que están vinculados a su condición de discriminación de género.

Las migraciones, un fenómeno histórico y actual Las posibilidades de que el delito de la trata de personas se haya expandido hasta constituir una de las industrias delictivas más lucrativas, se relaciona con diversos factores entre los que se encuentran las condiciones, contextos y dinámicas en que se desarrollan las migraciones. Los movimientos de población dentro de los países, así como cruzando fronteras, son el medio en que se mueven las redes de trata interna y las de trata internacional., por lo que se vuelve imprescindible conocer mejor los desplazamientos, en particular de población femenina, en el mundo actual. Los movimientos migratorios son parte constitutiva de la historia de la humanidad desde sus orígenes. Las razones por las que las personas se desplazan en la geografía terrestre son diversas. … los movimientos migratorios no son algo nuevo en la historia de los pueblos, son tan viejos como el mundo. Cuando hay escasez de alimentos en un lugar, los habitantes emigran hacia tierras más fecundas. Existe una tendencia del ser humano a buscar en otras partes lo que le hace falta donde está. .… La historia de la humanidad está marcada y determinada por esa búsqueda de nuevos horizontes

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como respuesta a una naturaleza inclemente, a las insatisfechas necesidades de las personas, a un aumento de la población de una región, al peligro que representan las guerras y la violencia, al deseo de explorar (Brisson 1997, 88). En el pasado los desplazamientos poblacionales estaban caracterizados por las limitaciones en los transportes y las comunicaciones, lo que frecuentemente establecía destinos cercanos o largos tránsitos para los más lejanos. En la actualidad, por el contrario, los movimientos migratorios entre países distantes y entre continentes han llegado a ser fluidos y masivos. Se estima que en el año 2010 el número de migrantes internacionales ascendía a 214 millones, representando el 3,1% de la población mundial, un porcentaje ligeramente superior al 3% en 2005 (OIM 2010a, 119). Es decir, se trata de una realidad aun en expansión, a pesar de mediar una crisis económica entre ambas fechas. Por otra parte, se cree que en 2009 había otros 740 millones de personas que migran dentro de las fronteras nacionales (PNUD 2009, citado en OIM 2010a, 121). En total, más de un 10% de la población mundial vive en un lugar diferente al de su nacimiento. Si bien la migración no es un fenómeno nuevo, en la actualidad hay factores particulares que lo animan y le dan ese carácter masivo y mundial. El actual modelo económico se caracteriza, entre otros aspectos,


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

por una producción y una distribución cada vez más trasnacionalizadas y por el requerimiento de fuerza de trabajo de baja calificación. El mercado mundial favorece cada vez más el libre flujo entre países de bienes y servicios, y bienes de capital y dinero. Si bien para las personas no hay esa misma libertad de movimiento, la escasez de mano de obra en algunos países genera una demanda que se satisface con trabajadoras y trabajadores de otros países y de otras regiones del planeta donde hay menos oportunidades laborales. La migración laboral y económica en la actualidad es, de hecho, la más importante en los principales flujos migratorios. En 2008 la OIM estimaba que alrededor de 86 millones de personas trabajan fuera de sus países de nacimiento (OIM 2008a, 33). Las personas que migran por razones económicas lo hacen buscando mejores oportunidades laborales y sociales que las que tienen en sus países de origen, de manera que el desempleo, el empleo precario y, en general, la exclusión social, son motores de expulsión. Siendo América Latina la región más desigual del planeta no es de extrañar que aporte un elevado número de población migrante, el 15% del total mundial. De acuerdo al censo del año 2000 había alrededor de 26,6 millones de personas de Latinoamérica y el Caribe que vivían fuera de sus países de origen (OIM 2010a, 159). Dependencia económica de las remesas En el año 2007, en Guyana las remesas representaron el 25,8% del PIB. En Honduras el 21,5%. En Jamaica el 18,8%. En El Salvador y en Haití el 18,2%. En Nicaragua el 12,9%. En Guatemala el 12,6% (OIM 2010, 161)

Varios países de la región centroamericana y caribeña tienen una gran dependencia de su población que vive en el exterior. En Honduras, Nicaragua, Repúbli-

ca Dominicana, Haití y Guyana el 60% de la población tiene algún familiar migrante y alrededor de la mitad de las familias reciben remesas (Orozco 2009 citado por OIM 2010a, 161). De acuerdo al Banco Mundial, en 2008, los países de América Latina y el Caribe recibieron 64.700 millones de dólares en remesas, equivalente al 1,5% del PIB regional, lo que la convierte en la zona de mayor nivel de remesas per cápita del mundo. Las razones económicas no agotan en la actualidad los móviles de la migración. Las guerras y los conflictos políticos siguen causando el desplazamiento de poblaciones numerosas dentro y fuera de los países que viven esas situaciones. En 2008 más de 200 mil civiles fueron desplazados por esta razón en el interior de Colombia y el gobierno de este país estima que el 6% del total de la población (2,5 millones de personas) se encuentra en esa situación, lo que significa que esta es una de las tres poblaciones de desplazados internos más grande del mundo (OIM 2010a,161). Los desastres ambientales generan migraciones internas e internacionales que en ocasiones llegan a ser más importantes que las causadas por la violencia, la guerra y los conflictos políticos. En particular, en 2008 el número de personas desplazadas por problemas climáticos fue de 20 millones. En ese año, la violencia y las situaciones de conflicto causaron 4,6 millones de desplazamientos internos (OIM 2010a, 77). La búsqueda de oportunidades de estudio es otra razón para migrar. En el año 2007 había aproximadamente 2,8 millones de personas estudiando en países diferentes al de nacimiento. El 62% del total de estudiantes extranjeros se concentró en seis países, Alemania, Australia, Estados Unidos, Francia, Japón y Reino Unido. Los destinos más frecuentes de los estudiantes extranjeros en educación superior son Europa, América del Norte, Japón y Australia (OIM 2010a, 272).

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La migración insegura y la trata de mujeres

Los destinos principales de la migración de América Latina y el Caribe son Estados Unidos y seis países de Europa ( 2010a,120). De acuerdo al censo de 2000, a Estados Unidos se dirigió el 68% del total de migrantes provenientes de esta región, mientras que en España las personas de este origen constituyen el 38% del total de migrantes viviendo en el país ( 2010a, 161). El corredor México-Estados Unidos es el más importante del mundo, con 9,3 millones de migrantes (OIM 2010a, 160) provenientes en su mayoría de América Latina y el Caribe. América Latina y el Caribe también reciben población migrante. En el 2010 se estimaba su volumen en 7,5 millones de personas (OIM 2010a, 157). Estos movimientos se reflejan también en la salida de remesas de los países de esta región que alcanzó la cifra de 4.400 millones de dólares en 2008 (OIM 2010a161). A pesar de estos movimientos migratorios de ingreso, entre los años 2000 y 2010, el flujo de salida en América Latina y el Caribe sobrepasó en 11 millones de personas al flujo de entrada (OIM 2010a, 159). En este caso dominan los corredores limítrofes, siendo el país de mayor afluencia Argentina, que recibe personas de Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Los otros corredores más importantes son Colombia-Venezuela y Nicaragua-Costa Rica. México, por su parte, es un país de fuerte inmigración, (el tercero en la región después de Argentina y Venezuela) en parte por ser tránsito hacia Estados Unidos.

Mujeres en las migraciones Las mujeres constituyen una población particularmente excluida y esta es una de las razones de la feminización de las migraciones internacionales. En 1960 ellas constituían el 44,2% del total de las personas que migraron a otros países, porcentaje que crece al

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48,1% en 1980 y llega a ser más de la mitad, un 50,1%, en el 2010 (Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, citado por OIM 2010a, 158). Como puede observarse en el cuadro 1, en el continente americano las mujeres son ya más de la mitad de la población que ha migrado, lo que es cierto también para Centroamérica, salvo en el caso de Costa Rica (OIM 2010a, 248). Cuadro 1. Población femenina en la migración internacional por región. 2010 porcentajes Región Europa Oceanía América Asia África Oriente Medio

Porcentaje 52,6 51,2 50,1 48,3 46,8 38,0

Fuente: elaboración propia a partir de OIM (2010a, 248).

La feminización de las migraciones no solo representa un mayor número y proporción de mujeres desplazándose de unos países a otros. El hecho de que sea una mujer la que migra, trae usualmente una serie de implicaciones que no se plantean cuando migran los hombres, entre otras, en la organización familiar en origen y en destino, y en sus dinámicas. El hecho de que ellas asumen la responsabilidad de los cuidados de las personas dependientes obliga a incluir en los planes migratorios y en los arreglos establecidos el resolver esa necesidad. Estas son preocupaciones que no se presentan cuando migran los hombres pues hay una garantía de que las mujeres de la familia seguirán haciéndose cargo de la tarea. Las mujeres se han desplazado masivamente también en el pasado, pero en gran parte esto fue invisibilizado


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

porque ellas viajaban con sus parejas o como parte de familias que migraron. En este sentido, más que el hecho de que en la actualidad haya más mujeres migrando, lo que caracteriza la feminización de las migraciones es que ellas se desplazan más frecuentemente en forma autónoma, y no ya como acompañantes de los hombres cercanos (OIM 2008a,552). La necesidad de mantener a sus familias y los proyectos personales de superación motivan la migración femenina por razones económicas. El desempleo, los empleos precarios y en general la discriminación educativa y laboral, colocan a las mujeres en posición de mayor desventaja que los hombres en el mercado de trabajo. A esto se suma un mayor grado de responsabilidad asumida por las mujeres en relación con otras personas de la familia (más que la que asumen los hombres) lo que las coloca - en particular a las jefas de hogar - en situaciones de alta demanda de respuestas familiares y escasas oportunidades de satisfacerlas. Es necesario tomar en cuenta que no siempre la decisión de migrar la toma la mujer. En ocasiones esto es resultado de un arreglo familiar en el que ellas son señaladas como las idóneas para migrar por razones tales como que encontrarán trabajo más fácilmente como trabajadoras domésticas, o que en destino se encargarán del cuido de dependientes. Si bien las razones económicas son una causa central de la migración femenina, el ser blanco de diversas expresiones de violencia es también un motor de expulsión de los países de origen. Esta motivación es frecuentemente invisibilizada debido a que las mujeres que se desplazan por esta causa usualmente buscan trabajo en el país de destino, por lo que son consideradas migrantes laborales. Un análisis de los factores que llevaron a las mujeres a migrar de Nicaragua a Costa Rica, por ejemplo, conocidos como factores de empuje y atracción, identifica

tanto causas estructurales y factores económicos, socio-culturales como motivos personales (Patiño, Solis y Galo 2008). Dichos factores se sintetizan en la tabla 4. La OIM ha podido identificar, además, que entre los factores por los que las mujeres migran se encuentra la discriminación en los mercados laborales por prejuicios contra las madres solteras, esposas, viudas y personas de orientación homosexual (OIM 2010b, 1). Tabla 4. Factores que impulsan a las mujeres nicaragüenses a migrar a Costa Rica Factores estructurales Factores y económicos socioculturales y personales Pobreza Cadenas familiares Desempleo, subempleo y Redes migratorias empleo de mala calidad Salarios insuficientes para Violencia intrafamiliar financiar acceso a derechos como salud y educación Posibilidad de acceso a mejores Reunificación familiar servicios de salud Posibilidad de ahorro para invertir en vivienda Fuente: Guiselle Guriérrez a partir de Patiño, Solis y Galo (2008).

La demanda de trabajo doméstico constituye la mayor atracción de mujeres migrantes que se desplazan tanto entre continentes y regiones del mundo, como entre países de la misma región. La migración laboral femenina es alimentada en gran parte por la crisis de cuidados existente en los países de mayores ingresos. En estos, el envejecimiento de la población, - que aumenta la proporción de personas que requieren cuidados especiales-, la incorporación masiva de la población femenina al mercado de trabajo en los países desarrollados, así como los niveles de formación alcanzados por las mujeres que las permite optar a trabajos calificados, son

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La migración insegura y la trata de mujeres

factores que han convertido el cuidado de las personas al interior de las familias en una necesidad insatisfecha de grandes dimensiones. Este trabajo de cuidados ha recaído tradicionalmente en las mujeres de la familia en forma exclusiva, de manera que cuando éstas se ausentan del hogar gran parte del día por tener un trabajo fuera de la casa, y cuando además cae la oferta de trabajo doméstico remunerado, se manifiesta una crisis de cuidados que en la actualidad se está paliando con el trabajo contratado de mujeres migrantes. El trabajo doméstico es la ocupación femenina más frecuente en el mundo y en particular en América Latina y el Caribe. En esta región la OIT estimó que en el año 2008 había 12 millones de mujeres dedicadas a este trabajo, representando el 16% del la fuerza laboral femenina, porcentaje que se incrementó desde 1990 cuando era el 14% (Valenzuela 2008, 2). Es la ocupación más frecuente en los países de origen de las mujeres migrantes y es también la que más ejercen en los de destino, aún cuando no fuera la que tuvieron antes de migrar (Carcedo et al. 2011, 29). En los países de destino, el trabajo doméstico que es ejercido por mujeres migrantes llega a representar un alto porcentaje del total. Se estima que en Italia las mujeres de países no pertenecientes a la Unión Europea llegaron a ser el 50% del millón de mujeres dedicadas a esta actividad. En Francia se dedican a ella la mitad de las mujeres migrantes (OIM 2008a, 93). El peso de esta actividad realizada por mujeres migrantes es de tal magnitud a nivel mundial que en la crisis del Líbano de 2006, entre julio y agosto, la OIM evacuó a 11 mil mujeres trabajadoras domésticas provenientes de Asia y África (OIM 2006c, 4). Por otra parte, esta demanda de trabajadoras domésticas hace que la presencia de mujeres migrantes en algunos países sea mayor que la de hombres de sus mismas nacionalidades. En España, las mujeres consti-

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tuyen el 56% de la inmigración boliviana, el 55% de la colombiana, el 52% de la peruana y el 51% de la ecuatoriana (Arteaga 2010, 11). La demanda de otros trabajos de baja calificación es también un estímulo para la migración femenina (OIM 2008a, 11), que se caracteriza por su concentración en un número muy limitado de ocupaciones tradicionalmente asociadas a su género (OIM 2008a, 93). Este tipo de empleo va siendo rechazado en los países a medida que su población alcanza mayores niveles educativos, lo que genera una demanda de trabajo no satisfecha nacionalmente. Tanto el trabajo doméstico como otros empleos de baja calificación tienen en común su precariedad y deficiente regulación, ya sea formal o en la práctica por la escasa o nula supervisión que los Estados suelen ejercer en estos casos. El hecho de que la mayoría de las mujeres migrantes laboren en este tipo de empleos las coloca en condiciones de múltiples riesgos e inseguridades tanto para su supervivencia y la de sus familias como para su salud, su integridad personal y su derecho a vivir libres de violencia. A estos empleos se destina la mano de obra femenina migrante, aún cuando por la calificación podrían tener mejores ocupaciones. Frecuentemente las políticas migratorias de los países de destino limitan los permisos laborales a una gama reducida de ocupaciones, predominando las de baja calificación8 y principalmente aquellas tradicionalmente ocupadas por mano de obra masculina. 8 Yolanda Herranz plantea que este es el sentido de la política de cupos implementada por España en 1993 (Herranz, Yolanda. 1997. Transformación del mercado laboral de Madrid y feminización de la inmigración latinoamericana en Maquieira, Virginia y Vara, María Jesús (edit.). 1997. Género, clase y etnia en los nuevos procesos de globalización. Madrid: Instituto Universitario de Estudios de la Mujer, citada por Staab 2003, 58). Una situación similar se produce en Costa Rica (Carcedo et al 2011, 30), aunque en este caso la directriz no es pública.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Sin embargo, también migran mujeres con mayores niveles de formación (OIM 2008a, 36). En algunos destinos, como España y particularmente algunas de sus ciudades, el mercado laboral está fuertemente polarizado entre empleos especializados de alto nivel y empleos mal remunerados del sector de servicios (Herranz 1997 citada por Staab 2003, 58), lo que abre oportunidades a mujeres con alta calificación. No siempre estas mujeres más calificadas pueden ejercer su profesión en los países de destino, o no siempre al nivel para el que están capacitadas. Se trata de un proceso de descualificación (deskilling) sobre el que OIM llama la atención en un reciente estudio9. Algunas de las razones de esta descualificación están relacionadas con las dificultades para que los títulos sean reconocidos en los países de destino, en particular cuando se trata de profesiones reguladas por el Estado como las ligadas a la educación, la administración pública o el derecho, lo que hace que sean profesiones menos transferibles a otros contextos nacionales. Pero muchas veces las razones de la descualificación de las mujeres profesionales y técnicas se debe a la falta de oportunidades en general que enfrentan las migrantes y el hecho de que se las asocie con el trabajo doméstico que es donde más demanda de trabajo hay. De manera que el sector de cuidados termina siendo el que las ofrece la posibilidad de conseguir un empleo, que se asume como temporal y que en la práctica resulta difícil mejorar. Una revisión de la bibliografía más relevante hasta 2003 en materia de migración femenina latinoamericana encuentra que este sector de mujeres de altas calificaciones ha sido poco estudiado, ya que la atención se ha centrado en las más pobres. Plantea este estudio que hay que incluir en los análisis a las mu9 Se trata de la investigación titulada Crushed hopes: under-employement and deskilling among skilled migrant women que será publicada a inicios de 2012.

jeres migrantes calificadas en puestos calificados, las calificadas en puesto no calificados y la migración de mujeres estudiantes jóvenes que buscan calificación (Staab 2005, 12).

Migración insegura y trata de mujeres: factores de riesgo vinculados a la condición de discriminación de género La migración en condiciones inseguras y la trata de personas tienen una estrecha relación. No todos los hombres ni todas las mujeres que migran sin tener unas garantías básicas para llegar e instalarse en sus destinos son objeto de trata. Y tampoco tener esas condiciones elimina el riesgo de que una red de trata identifique a estas personas como víctimas posibles y las atrape. En este sentido ambas cosas no necesariamente se dan simultáneamente, pero sin duda hay muchos factores que están presentes en la migración insegura que facilitan la acción de las redes de trata y explotación. Algunos de estos factores los comparten mujeres y hombres, aunque en este caso se vivan en forma diferente y los riesgos son en general más frecuentes y severos para ellas. Pero hay además otros factores, vinculados a la condición de discriminación femenina, que se añaden a los anteriores, aumentando las probabilidades de ser objeto de trata. Son, por tanto, factores de riesgo de ser víctima de trata, para todo tipo de explotación, asociados a la condición de género. En la tabla 5 se sintetizan los identificados como más frecuentes en la región mesoamericana. Factores de riesgo en el momento de la decisión y en el planeamiento Desde el inicio del proceso migratorio, desde antes incluso que se toma la decisión de migrar, están presen-

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La migración insegura y la trata de mujeres

tes estos factores, que son de carácter tanto socioeconómico, como político y cultural. En este sentido, se conjuga una condición de mayor exclusión social de las mujeres en todos los campos, -en particular las menores opciones de acceso a trabajo en condiciones dignas y con ingresos suficientes-, con una mayor presión por resolver las necesidades materiales de la familia, sobre todo en el caso de las jefas de hogar. La violencia que como mujeres viven dentro y fuera de la casa es otro motivo frecuente para tomar la decisión de migrar y, en particular, en situaciones de conflicto político y armado la población femenina está expuesta a un riego añadido: la violencia sexual y las masacres por venganza. Por otra parte, la falta de autonomía de las mujeres al interior de las familias hace que en ocasiones la decisión de quién migra y cómo lo hace no la tome la mujer, sino que la familia, -usualmente los hombres-, decidan que sea ella la que se desplace. Una de las razones para enviar a una mujer es la gran demanda de trabajo doméstico como garantía de empleo en el país de destino pues se asume que esta actividad la realizan las mujeres, se considera que para ellas será más fácil conseguir un empleo. Las políticas restrictivas migratorias en los países de destino hacen que los desplazamientos y la inserción no estén asegurados, y ante el temor de hacer un esfuerzo sin garantías de éxito o de encontrar problemas mayores en el camino, quienes piensan migrar en ocasiones buscan a otras personas que se presentan como conocedoras, con experiencia y contactos. Esta es una de las puertas de entrada de las redes de tráfico ilícito de migrantes y de trata. En el caso de las mujeres, estas redes no solo ofrecen trabajo en algún país. Entre la gama de posibilidades que presentan están ofertas dirigidas específicamente a la población femenina, como contratos para aprender a ser modelo y posibilidades de matrimonio con ciudadanos

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de otros países. La falta de opciones de desarrollo personal, que es mayor en el caso de las mujeres, hace más fácil creer o esperar que la situación cambie por un golpe de suerte. Y no se trata de cualquier tipo de oferta, sino aquellas que socialmente están construidas como los destinos posibles del éxito de las mujeres: el matrimonio y la belleza. En ocasiones, las redes de tratas se acercan a mujeres que no tenían intención de migrar y son sus ofertas las que las llevan a pensarlo y tomar la decisión. El que muchas veces sean mujeres las que hacen los primeros contactos y captan, disminuye la posibilidad de desconfianza, ya que las víctimas no esperan ser utilizadas o explotadas por otras mujeres mucho menos si estas son mujeres conocidas: vecinas, amigas, familiares. El hecho de que quien migre sea una mujer tiene implicaciones a la hora de planear cómo se hará; en particular, influye en la decisión de la ruta de tránsito y los medios a emplear. Como es conocido que las mujeres están más expuestas a ser objeto de todo tipo de violencia, en particular a la violencia sexual, en ocasiones se deciden por rutas supuestamente más seguras y por medios que son más caros. En este sentido, se sabe que en el tránsito por México hacia Estado Unidos muchas mujeres no utilizan el tren, que es uno de los objetivos de las bandas de secuestradores, sino que optan por los servicios de coyotes y de transportistas (Chaves Groh y Lexartza 2011, 6). Este tipo de decisiones que involucran los servicios de otras personas son una oportunidad más para las redes de trata, que se presentan como una opción de migración más segura que viajar sola. Además, las mujeres en general cuentan con menos recursos económicos que los hombres teniendo quizás mayores costos para migrar, lo que las enfrentan a asumir grandes deudas y a hipotecar propiedades. Las redes encuentran ahí una oportunidad para generar una dependencia económica de las mujeres al ofrecerlas asumir los costos del traslado.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

En este período de planeamiento, las personas que reclutan para las redes tienen la oportunidad, sobre todo si son mujeres, de ganarse la confianza de las víctimas y conocer sus comunidades y sus familias. Esto es posteriormente utilizado para controlar, mediante la amenaza de dañar a los seres queridos, lo que es particularmente efectivo cuando se amenaza a una mujer.

la discriminación laboral femenina el hecho de ser extranjeras y en ocasiones en situación migratoria irregular. Las opciones que encuentran son precarias, rallando en la explotación, lo que no les permite ahorrar para seguir el viaje. En esos tránsitos prolongados, frecuentemente las mujeres no encuentran otras opciones de generar ingresos que no sea en el comercio sexual.

El hecho de que no haya una política eficiente de prevención y de persecución de las redes de trata, y que en ocasiones exista complicidad de las autoridades con ellas, permite que tanto personas como agencias de viaje, agencias de empleo, empresas de modelaje o bufetes, actúen, ofrezcan sus servicios en las comunidades y a través de las redes sociales, y lleguen a anunciarse en medios de comunicación. La falta de información y el desconocimiento sobre los riesgos de la trata facilita que las mujeres confíen en personas y ofertas que son altamente peligrosas.

En esta situación, el ofrecimiento de mejores trabajos y de ayudarlas a llegar a destino son formas de atrapar mujeres durante el tránsito, sobre todo si su situación es peor que la que tenía en el país de origen, lo que muy frecuentemente llega a suceder. Las mujeres que en el pasado han tenido experiencias laborales en condiciones precarias llegan a tener dificultad para diferenciar las condiciones de sometimiento y explotación de la trata con las condiciones de un mal empleo. La privación de libertad, los castigos, la retención de documentos, las amenazas a ellas o a sus seres queridos, y la retención de parte o todo su salario para pagar una supuesta deuda no son tan lejanas a las situaciones vividas en algunas empresas donde llegaron a ser maltratadas verbal, física y sexualmente, y en las que las escamoteaban con cualquier disculpa parte de sus menguados salarios. El empleo precario, mucho más frecuente entre la población femenina que entre la masculina, es por tanto un factor que juega a favor de las redes de trata de mujeres.

Factores de riesgo en el tránsito Los tránsitos migratorios están cada vez más plagados de incertidumbres y riesgos de todo tipo. Las políticas migratorias se endurecen, los recursos en períodos de crisis son más escasos, las condiciones de viaje son más precarias, y en la región mesoamericana se han organizado numerosos grupos delictivos que, como los Zetas, lucran con el saqueo, la explotación, el secuestro y la extorsión de las y los migrantes. Las mujeres que han migrado frecuentemente relatan que tardaron mucho tiempo, incluso años, en llegar a su destino. O que nunca lograron llegar ya que se quedaron estancadas en algún país de tránsito porque las devolvieron en las fronteras, se les terminó el dinero o se lo robaron, entre otras razones. En esas condiciones los riesgos de ser atrapadas por las redes de trata aumentan, ya que muchas veces viven en estos países mayor exclusión aún que en los propios, al sumarse a

Cuando las mujeres fueron captadas desde su país de origen por las redes de trata, el verdadero propósito se revela usualmente en el tránsito, cuando ya perdió contacto con su familia y el medio cercano y cuando ya no tiene oportunidad de recuperar su autonomía pues las personas en quienes confió tienen sus documentos, le han quitado todo el dinero que llevaba consigo y ella desconoce cómo seguir el viaje, a quién acudir para pedir ayuda o incluso dónde está.

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La migración insegura y la trata de mujeres

Uno de los riesgos particulares que viven las mujeres a partir de ser atrapadas por las redes de trata es que para sobrevivir las obliguen a asumir alguna de las responsabilidades propias de la red, como vigilar a las otras mujeres o reclutar nuevas. Igualmente, para no ser objeto de violación de parte de cualquier hombre de la red, en ocasiones se emparejan con uno de ellos, con lo que ganan protección de acuerdo a los códigos de conducta sexistas entre hombres, que establecen propiedad sexual privada sobre sus parejas y propiedad sexual colectiva sobre las mujeres que no pertenecen a ningún hombre. Este tipo de vínculos, que las mujeres no pueden decidir en libertad ya que carecen de ella, las genera dificultades para tratar de pedir apoyo ya que las autoridades las ven como parte de la red y no como sus víctimas. Una situación similar se presenta con las que se dedican al trabajo sexual o las que son forzadas a la prostitución. Difícilmente las autoridades las ven como mujeres atrapadas por las redes y las tratan como prostitutas extranjeras e irregulares. Las personas llamadas a protegerlas se convierten en una amenaza adicional lo que proporciona un recurso más a las redes para controlar a las mujeres mediante amenazas y chantajes. Un factor de riesgo en el tránsito es que las mujeres sean entregadas por los propios coyotes a las redes de tratantes y/o de narcotraficantes, especialmente si en el trayecto ha perdido el dinero y ni puede cumplir con su parte del trato. En estos casos las mujeres son entregadas a las redes de la trata como una forma para obligarlas a cumplir con la deuda mediante la explotación y/o la extorsión a sus familiares, práctica muy extendida. La ausencia de programas dirigidos a las mujeres en tránsito, así como la falta de políticas de persecución y prevención de la trata y de mecanismos para su identificación, favorecen la actuación de las redes y poten-

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cian los riesgos para las mujeres migrantes. Una dificultad añadida es la invisibilización de esta población así como la minimización que llega a hacerse de sus necesidades, por considerarse población en tránsito, aun cuando permanezcan en esa condición durante años. Factores de riesgo en la llegada y estadía en destino Las dinámicas mencionadas en relación al tránsito y los correspondientes riesgos, se repiten en el país de destino. Aún cuando una mujer pueda viajar en forma segura y llegar a su destino, las opciones de trabajo en estos países no necesariamente se cristalizan. La condición de extranjera se suma a la discriminación laboral que vive como mujer, y si su situación migratoria es irregular los problemas para encontrar un trabajo digno aumentan. Los empleos al alcance pueden ser precarios y para tener la posibilidad de ahorrar y enviar remesas muchas veces se requiere trabajar largas jornadas. Esta situación de precariedad general, en el empleo, en el ingreso, en el tiempo y calidad del descanso, se ve agravada por el hecho de que parte considerable de los ingresos logrados se envían como remesas. Diferentes estudios muestran que las mujeres migrantes son más constantes que los hombres en el envío de remesas a sus familias de origen (OIM 2010a, 51), y sobre todo, que destinan a esto un porcentaje mayor de sus ingresos. (PNUD 2010, 27) Algunas mujeres son atrapadas por las redes de trata cuando han migrado y ya están en el país de destino. Corren mayores riesgos las que están más aisladas, con menos posibilidades de contar con apoyo cercano, las que están en condiciones de mayor exclusión social y laboral, y por supuesto las que están en condición migratoria irregular o carecen de permisos de trabajo. Las trabajadoras sexuales extrajeras son también blanco predilecto de las redes. En estas situaciones los tratantes ya no requieren invertir en traslados


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

y encuentran diversos mecanismos para someter a las mujeres a diversas formas de explotación. Incluso se ha documentado que la regularidad migratoria tampoco es una garantía de que las mujeres no sean atrapadas por las redes de trata, precisamente porque su inserción laboral precaria las hace estar en búsqueda constante de mejores oportunidades de empleo y con ello ser susceptibles de engaño. La ausencia de políticas de apoyo en el exterior a la población migrante resta posibilidades de protección, mientras que las políticas migratorias restrictivas en el país de destino convierten a los representantes del nuevo Estado en una amenaza. Es una combinación perversa en la que millones de mujeres se ven atrapadas en el mundo. Factores de riesgo en el retorno y la reintegración El retorno, al igual que la partida, no suele ser tarea fácil ni exenta de riesgos para cualquier persona que migra, menos aun para las mujeres. Usualmente ellas tienen menos recursos para cubrir los gatos de viaje, y si son mujeres que lograron escapar de las redes de trata, quizás carezcan de documentos personales y de un mínimo de ahorro. En el estudio regional se retrata con mucha claridad

los riesgos asociados a las deportaciones, no solo de recaptación, sino de multiples abusos en el proceso de retorno. Una mujer costarricense duró duró mucho tiempo y sufrió múltiples violaciones en su trayecto hacia Costa Rica como consecuencia de la deportación (OIM, 2008c). Las limitaciones económicas no son las únicas que dificultan el regreso. El haber sido víctima de trata, de explotación sexual, de explotación laboral, el regresar sin un gran triunfo económico, son experiencias que la sociedad estigmatiza, lo que hace difícil la reinserción en el medio de donde se partió. En algunos países, el hecho de que una mujer migre aún cuando sea por necesidad y responsabilidad frente a su familia, tiene una valoración social muy negativa, que empeora si además el intento no condujo a una mejora sustancial. La carencia de políticas de apoyo de los países para el regreso de sus ciudadanas y ciudadanos coloca, sobre todo a las mujeres, frente a los riesgos de un desplazamiento inseguro. Para las mujeres que han escapado de la trata el riesgo es aún mayor. Muy frecuentemente son atrapadas en el camino de vuelta y reintegradas a la condición de explotación. El hecho de haber recibido apoyo estatal para retornar no representa tampoco una garantía. La colaboración de funcionarios corruptos les permite a los tratantes conocer los movimientos de las mujeres y perseguirlas.

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La migración insegura y la trata de mujeres

Tránsito

Planeamiento

Decisión

Tabla 5. Factores que operan a lo largo del proceso migratorio vinculados a la condición de discriminación femenina y su relación con los riesgos de trata

Socioeconómicos Mayores niveles de exclusión social, educativa y económica que los hombres. Crisis de cuidados en otros países genera demanda de trabajo doméstico (que se asume es ejercido por mujeres) y de otras actividades ligadas a los cuidados (atención de la salud, por ejemplo).. Menores recursos económicos obligan a mayores endeudamientos Pagar servicios más caros para minimizar riesgos.

Culturales Asumir mayores responsabilidades familiares vuelve imperiosa la necesidad de mejorar ingresos. Violencia dentro y fuera del hogar. No siempre la decisión de migrar es autónoma, otras personas, generalmente hombres, deciden por ellas; presión familiar. Ofertas de matrimonio y modelaje las mujeres las perciben como posibilidades de éxito. Busca coyotes para disminuir riesgo de violencia en el tránsito

Políticos En conflictos políticos y desastres naturales hay un riesgo añadido de violencia sexual. Carencia de políticas en origen que reduzcan brechas de género en acceso a oportunidades. Políticas migratorias y laborales restrictivas en países de tránsito y destino. Corrupción de autoridades facilita el trabajo de las redes.

Carencia de políticas de prevención y persecución de la trata de mujeres Carencia de campañas informativas que adviertan de los riesgos para las mujeres. Si no tiene recursos o le Violencia sexual de parte trafiPolítica migratoria de países de son robados para llegar a cantes, autoridades, compañeros tránsito dificultan la regularidestino queda varada en de viaje zación el tránsito en condición Ser obligada a cooperar o emMujeres atrapadas por la irregular y con necesidad parejarse con tratantes y secues- trata se las ve como parte de las de trabajar. tradores para poder sobrevivir redes Discriminación laboral por Estar acostumbrada a trabajo pre- Mujeres explotadas sexualsexo y condición migratoria cario dificulta identificar cuando mente se las ve y trata como la obliga a realizar activi- hay explotación. trabajadores sexuales dades muy precarias o en Corrupción de autoridades condición de explotación. facilita el trabajo de las redes. Limitado acceso a la justicia para denunciar abusos. 41

Riesgo de trata Redes de trata se presentan como opción segura de trabajo en destino. Usan mujeres para disminuir desconfianza. Tratantes se acercan a ofrecer trabajo, aprendizaje o matrimonio en el exterior y estimulan la decisión de migrar incluso en mujeres que no lo consideraban.

Redes de trata se presentan como opción de migración segura. Se ofrecen a asumir los costos asociados al proceso migratorio.

Ser vendidas a redes de trata o capturadas por ellas. Redes de trata ofrecen completar el proyecto migratorio y trabajo en destino La persecución estatal ofrece a redes y explotadores más posibilidades de amenazarla


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Retorno y reintegración

Llegada y estadía en destino

Tabla 5. Factores que operan a lo largo del proceso migratorio vinculados a la condición de discriminación femenina y su relación con los riesgos de trata (Cont.)

Socioeconómicos Discriminación laboral por sexo y condición migratoria la obliga a realizar actividades muy precarias o en condición de explotación. Robo de sus ingresos . Trata, explotación y violencia las despoja de recursos económicos .

Culturales Violencia sexual de parte de traficantes, autoridades, compañeros de viaje. Ser obligada a emparejarse con tratantes para poder sobrevivir Estar acostumbrada a trabajo precario dificulta identificar cuándo es explotación. Mayor compromiso que los hombres en envío de remesas las mantiene en condiciones precarias.

Políticos Política migratoria de países de destino dificultan la regularización. Mujeres explotadas sexualmente se las ve y trata como parte de las redes o como trabajadores sexuales. Carencia de políticas de apoyo de los países a sus migrantes en destino. Corrupción en instituciones estatales que permiten la trata y la explotación.

Riesgo de trata Ser vendidas a redes de trata o capturadas por ellas Redes de trata ofrecen trabajo donde es explotada. La persecución estatal ofrece a redes y explotadores más posibilidades de amenazarla.

Riesgos de recaptación por las redes de Trata. Limitado acceso a empleos formales, empleos precarios y violencia las despojan de recursos económicos para el retorno. Cobro de deudas que nunca se saldan la mantienen bajo el control de redes de trata y de explotadores.

Estigmatización en comunidad de origen y grupo familiar por fracaso migratorio, por haber sido víctima de trata y explotación, por haber sido explotada sexualmente o por haber migrado.

Carencia de políticas de apoyo de los países a sus migrantes para el retorno Limitado acceso a la justicia. Carencia de programas de reintegración

Las redes capturan en también en el retorno y recapturan a las que pudieron escapar. Amenazas para garantizar silencio.

Fuente: Diversos informes de OIM y entrevistas a personas expertas

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La migración insegura y la trata de mujeres

Derecho a migrar y derecho a no migrar

reconocidos por la Carta Internacional de Derechos Humanos (OIT 2009, 25).

Migrar es un derecho reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se trata de una expresión de la libertad de movilización: Artículo 13 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y elegir su residencia en el territorio de un Estado 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país. Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones

Igualmente, es un derecho no necesitar migrar para poder sobrevivir o para garantizar una vida libre de violaciones a los derechos humanos. Este derecho ha sido formulado como: Derecho a no migrar:

Considerando estos dos derechos, salir o permanecer en el lugar donde se vive debiera ser una opción. En todo caso, migrar o no migrar es una decisión que le corresponde a cada persona y debiera ser expresión de la libre voluntad de escoger dónde y cómo vivir. En la práctica, para cientos de miles de mujeres y hombres en el mundo, la propia comunidad o el propio país no garantiza condiciones básicas para vivir dignamente y desplazarse se convierte en la única posibilidad de mejorar frente a las limitaciones, los problemas de exclusión o la violencia que se encuentran en el lugar o país donde se habita. En el caso particular de las mujeres, el derecho a no migrar se ve obstaculizado en forma desproporcionada por su condición de exclusión y subordinación social. La división sexual del trabajo, las dificultades para acceder a una formación cualificada, la discriminación existente en los mercados laborales y las numerosas formas de expresión de la violencia que se dirige específicamente contra la población femenina, son razones que subyacen a gran parte de las situaciones por las que las mujeres deciden migrar. Sin embargo, incluso cuando se migra por necesidad y no como opción, a pesar de las dificultades que entrañan los desplazamientos para las personas y sus familias, migrar puede significar la posibilidad de acceder a oportunidades que de otra manera no estarían al alcance de quienes tomaron este camino. Las aspiraciones de mejorar son parte de las razones que tienen muchas personas para dejar sus países, incluyendo las mujeres, si bien el costo personal puede ser muy alto.

Derecho que tiene toda persona a permanecer en el lugar donde habita y a desarrollar su vida económica y social, sin necesidad de trasladarse a otra parte para mantener una supervivencia digna. Leilo Mármora (1997) citado por OIT (2009)

El derecho a no migrar no está recogido explícitamente en ningún instrumento internacional. Sin embargo, es una consecuencia intrínseca del conjunto de derechos

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Esto es particularmente cierto para mujeres motivadas por la falta de trabajo y de recursos para generar ingresos. Para muchas de ellas migrar representa tra-


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

bajar por un salario, cuando quizás antes no lo hacían, o tener un ingreso propio10; tener un mejor salario por su trabajo11; o tener la posibilidad de que sus familias accedan a servicios de salud, y sus hijas e hijos a una educación de mayor calidad. Para otras significa dejar atrás a una relación de agresiones y abusos. Los impactos que tiene sobre las mujeres su propia migración no son para todas iguales. Algunos estudios muestran que el protagonismo que las mujeres tienen en la actualidad en los movimientos migratorios ha representado para ellas crecimiento personal y conquista de una mayor autonomía. En general, se identifica un cambio en las relaciones de poder al interior de las familias, aunque los estudios no coinciden en la valoración que hacen de esos cambios. En algunos se destacan las ganancias para las migrantes por estar generando un ingreso y estar en un sistema de relaciones entre géneros menos opresivo, mientras que otros plantean que las diferencias se quedan fuera del hogar, ya que las mujeres migrantes deben asumir trabajo productivo y reproductivo en una estructura tan patriarcal como la que tenía en el país de origen (Staab 2003, 11). Por otra parte hay que recordar que para muchos agresores el hecho de que las mujeres trabajen, aún cuando sea por necesidades familiares, representa una amenaza para ejercer el control sobre ellas. Ante este riesgo de mayor autonomía o empoderamiento de parte de sus parejas, frecuentemente los agresores refuerzan los controles que ejercen y recurren con mayor urgencia a la violencia. El balance de los impactos de migrar en la vida de las 10 Una de cada tres mujeres en América Latina carecen de ingresos propios. En el caso de los hombres, solo uno de cada ocho están en esa situación. Estadísticas de género de la CEPAL, consulta en línea el 20 de septiembre de 2011. 11 La relación salarial entre países del norte y los del sur fue de 4 a 1 en el Siglo XIX y en la actualidad puede llegar a ser de 10 a 1 (OIM 2008, 3).

personas, y en particular de las mujeres, depende en gran medida de las condiciones en que se realiza el proceso. Como ya se ha señalado, en condiciones adversas la migración se puede convertir en la pesadilla de la trata de mujeres. En este sentido, todos los Estados involucrados en los procesos migratorios, -los expulsores, los receptores y los que se encuentran de paso-, tienen la responsabilidad de ofrecer condiciones seguras para la migración.

Migrar segura, un derecho a ser garantizado por los Estados La posibilidad de migrar en forma segura no es una cuestión de azar, o en todo caso, solo mínimamente depende de factores imposibles de controlar. Los riesgos que se han señalado en este capítulo no han florecido en las últimas décadas por la mera existencia de flujos migratorios. Lo que genera estos riesgos es que una gran parte de la población migrante no tenga oportunidad para moverse entre países en condición regular; de transitar dentro y entre países con protección de los Estados; de migrar sin sufrir persecución estatal, encarcelamientos y deportaciones; de integrarse en la sociedad de destino sin exclusión ni discriminación; y de acceder a sistemas de seguridad y justicia no corruptos. Son estos vacíos y carencias lo que permiten la existencia de redes delictivas que lucran con las personas que migran y que impunemente violen sus derechos más elementales en forma grave y frecuentemente extrema. Los movimientos migratorios en la actualidad son predominantemente laborales y responden tanto a la falta de oportunidades en los países de origen como a necesidades de mano de obra en los de destino. Tanto unos como otros tienen la responsabilidad de garantizar mecanismos regulados, seguros y dignos tanto de

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La migración insegura y la trata de mujeres

movilización de trabajadoras y trabajadores, como de su inserción en el mercado y en la sociedad con plenos derechos. Adecuadas acciones estatales pueden eliminar las condiciones propicias para la migración insegura y la violación de los derechos de las personas migrantes. Para ellos los Estados cuentan con numerosos instrumentos internacionales, que en el caso de los gene-

rales de derechos humanos, salvo contadas excepciones, han sido ratificados por los Estados de América Latina y el Caribe. Entre estos, la Carta Internacional de Derechos Humanos integra tres instrumentos de particular relevancia, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Social, Económico y Cultural y el Pacto sobre Derechos Civiles y Políticos, estas dos últimas aprobadas en 1966 por la Asamblea general de Naciones Unidas y vigentes desde 1976.

Tabla 6. Principales instrumentos internacionales de defensa de los derechos de las personas que migran y de protección frente a la trata Instrumento

Adopción 1990

Vigencia 2003

1949 1975 1949

1952 1978 1951

Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional http://www.unodc.org/documents/peruandecuador//Publicaciones/tocebook.pdf

2000

2003

Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, que Complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Protocolo de Palermo) - http:// www.unodc.org/documents/peruandecuador//Publicaciones/tocebook.pdf

2000

2003

Protocolo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire, que Complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional http://www.unodc.org/documents/peruandecuador//Publicaciones/tocebook.pdf

2000

2004

Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N00/625/70/PDF/ N0062570.pdf?OpenElement

2000

2002

Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/text/sconvention.htm

1979

1981

Protocolo Facultativo de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer - http:// daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N99/774/76/PDF /N9977476.pdf?OpenElement

1999

2000

Declaración sobre los Derechos Humanos de los Individuos que no son Nacionales del País en que Viven- http://www. ordenjuridico.gob.mx/TratInt/Derechos%20Humanos/INST%2027.pdf

1985

n.a.

Derechos humanos de los migrante. Resolución de la Comisión de Derechos Humanos 2002/62 http://www.unhchr.ch/Huridocda/Huridoca.nsf/0/66d35a5d3ec29daec1256bab00374463?Opendocument

2002

n.a.

Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares http://www2.ohchr.org/spanish/law/cmw.htm Convenio 97 de la OIT sobre los Trabajadores Migrantes - http://www.ilo.org/ilolex/cgi-lex/convds.pl?C097 Convenio 143 de la OIT sobre los Trabajadores Migrantes - http://ilo.org/ilolex/cgi-lex/convds.pl?C143 Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena http://www.ordenjuridico.gob.mx/TratInt/Derechos%20Humanos/D46.pdf

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La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Existen además instrumentos específicos de protección de los derechos de las personas que migran así como de aquellas que se encuentran fuera de su país; la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares fue aprobada en 1990 y entró en vigor en 2003. En relación a la protección de las personas frente a la trata, especialmente mujeres y niños, en el año 2000 Naciones Unidas aprobó el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, que Complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional aprobado en la misma sesión y que es conocido como Protocolo de Palermo. En la tabla 6 se recogen los principales instrumentos internacionales en estas materias. Las políticas migratorias son sin duda una de las áreas estratégicas para lograr intervenciones estatales adecuadas en relación a la trata de personas. En el caso de la trata de mujeres y niñas lo relacionado con la protección del trabajo doméstico, y más en general los trabajos de baja calificación, es igualmente estratégico. El hecho de que la mayoría de las mujeres que migran trabajen en sus países de origen así como en los de destino como trabajadoras domésticas obliga a los Estados a examinar su propia actuación como garante de los derechos laborales y humanos de este sector. La falta de preocupación estatal en relación a la precariedad del trabajo doméstico facilita la discriminación laboral y salarial de las mujeres lo que es una fuente de motivación para migrar. Por otra parte, la misma con-

dición precaria de estos empleos, con una deficiente regulación y sin una adecuada vigilancia estatal, facilita que sea en ellos donde las mujeres migrantes encuentren más posibilidad de trabajar. Frente a esta situación se muestra idónea la actuación conjunta entre Estados de destino y origen que permita establecer acuerdos para ordenar y regularizar los flujos migratorios a partir del conocimiento de la demanda laboral en los primeros y la oferta de trabajo femenino en los segundos. Este tipo de acciones destruye en gran medida las bases en las que se sustenta la migración insegura de las mujeres y el riesgo para ellas de ser atrapadas por las redes de trata. Por otra parte, el elevar la calidad del trabajo doméstico en todos los países, -y en general en los empleos de baja calificación donde las mujeres más frecuentemente se ocupan-, eliminando los factores formales de discriminación laboral que tiene este sector y vigilando desde el Estado que se garanticen los derechos de estas trabajadoras, permite reducir los nichos en los que la trata de mujeres encuentra más acomodo. Podría disminuir la necesidad de las mujeres de migrar y expondría a la mirada estatal parte de los destinos de trata para explotación laboral. Estas acciones son potestad de los Estados realizarlas y no tienen requerimientos previos para ser implementadas. Solo necesitan la dosis necesaria de voluntad política que muestre que se da prioridad a la erradicación de la trata de mujeres y niñas.

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IV PARTE La trata de mujeres y ni単as, una forma de violencia contra las mujeres


La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres

IV PARTE La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres En esta sección se analiza la forma en que la trata de personas viola los derechos humanos de las mujeres, adolescentes y niñas y constituye una expresión de la violencia específica que las mujeres viven en tanto que mujeres, a la vez que se alimenta de ella. Así mismo, se analiza la trata en el contexto de discriminación sexista, discriminación que genera las condiciones para que las redes de trata actúen.

Violencia contra las mujeres y discriminación La violencia contra las mujeres es reconocida y denunciada en diferentes instrumentos internacionales. La Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (conocida como Convención de Belem do Pará) la define como: Artículo 1 … cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado. La violencia contra las mujeres es una consecuencia de la discriminación femenina, de lo que la Convención de Belem do Pará señala como las relaciones históricamente desiguales de poder entre hombres y mujeres. Estas desigualdades estructuran la sociedad en todos los ámbitos, económico, político, social, cultural y simbólico, estableciendo una jerarquía patriarcal que coloca a los hombres y lo masculino en una posición superior en relación a las mujeres y lo femenino. Se construye así una desigualdad social entre géneros que históricamente se ha justificado planteándola como natural, como derivada e intrínseca a la diferencia sexual.

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La posición de poder socialmente construida y aceptada autoriza a los hombres a decidir sobre las mujeres y a controlarlas, justificándose esta potestad de múltiples maneras. Esta posición de superioridad social usada para maltratar es la violencia contra las mujeres. Se trata de una violencia direccional, vertical, de quien tiene poder sobre quien está en posición inferior. En esta violencia el factor de riesgo es ser mujer en sociedades que discriminan y subordinan a las mujeres. El vínculo entre discriminación femenina y violencia contra las mujeres lo plantea el Comité de la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (conocida como CEDAW por sus siglas en ingles) en 19 Recomendaciones Generales12. Cuando esta Convención es aprobada en 1979 aún la violencia contra las mujeres no se ha convertido en preocupación mundial13, y por tanto no aparece explícitamente en su texto. Sin embargo, el Comité de la CEDAW señala en 1992 que:

12 Se pueden consultar en línea en http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/recommendations/ recomm-sp.htm 13 Comienza a generarse esta preocupación en el movimiento feminista latinoamericano, que en su primer Encuentro realizado en 1981 en Colombia instauró el 25 de Noviembre como Día Internacional de No Violencia Contra las Mujeres. Posteriormente Naciones Unidas asume esta misma fecha en 1999.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

1. La violencia contra las mujeres es una forma de discriminación que impide gravemente que goce de derechos y libertades en pie de igualdad con el hombre. (…) 6. El artículo 1 de la Convención define la discriminación contra la mujer. Esa definición incluye la violencia basada en el sexo, es decir, la violencia dirigida contra la mujer porque es mujer, o que la afecta en forma desproporcionada. (…)La violencia contra la mujer puede contravenir disposiciones de la Convención, sin tener en cuenta si hablan expresamente de la violencia (Naciones Unidas 1992,1) Discriminación y violencia contra las mujeres son por tanto dos problemas íntimamente relacionados. La violencia deriva de la discriminación pero es también un mecanismo para perpetuarla. Más allá de los golpes, los insultos, la agresión sexual por la que se manifieste, la naturaleza de esta violencia es el control sobre las mujeres. Como señala Lori Heise, las víctimas son escogidas por ser mujeres y el mensaje es de dominación, confórmate con tu lugar (Heise, citada por Bunch, 1991, 20). Como señala la Convención de Belem do Pará, los perpetradores de la violencia contra las mujeres no se limitan a ser las parejas, ni los ámbitos donde la ejecutan se reducen a los familiares. Entre la amplia gama de manifestaciones de la violencia contra las mujeres esta Convención señala a la trata de personas:

Artículo 2 Se entenderá que violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual y psicológica: a) que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros, violación, maltrato y abuso sexual; b) que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar, y c) que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, dondequiera que ocurra. Dado que las manifestaciones de la violencia contra las mujeres tienen todas un carácter común, el ser formas de control, y que se pueden cometer en diferentes ámbitos, no es de extrañar que en la vida de cada mujer se ejerzan diferentes formas de violencia, y que sus autores puedan ser el mismo hombre o bien actores individuales o colectivos diferentes. Es lo que Liz Kelly denominó el continuum de violencia (Kelly 2002, 128). Cuando una mujer, una adolescente o una niña es atrapada por las redes de trata, se expresa con claridad ese continuum y esa multiplicidad de agentes que ejercen la violencia. Frecuentemente la violencia ha iniciado en la vida de esas mujeres antes de ser identificada como posible víctima, se extiende a través del traslado, se extrema en la explotación, y como se verá más adelante, se prolonga en el retorno, aún cuando se logre escapar de las redes.

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La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres

Trata, una expresión de la violencia contra las mujeres La OIM reconoce la trata de mujeres como una expresión de la violencia contra las mujeres, sustentada en múltiples formas de discriminación. La exclusión social que genera esa discriminación coloca a las mujeres en condiciones de desprotección que favorecen la actividad de las redes de trata: Esta es una manifestación más de la violencia específica que afecta a las mujeres como producto de su condición de género y de la discriminación política, social y económica que las vuelven extremadamente vulnerables frente al accionar de las redes de traficantes y tratantes (OIM 2008b, 9). En la trata de personas, como en otras formas de violencia, existe una apropiación del cuerpo de las mujeres y un control de su voluntad por medio de mecanismos como las amenazas, restricción de movimiento, engaños y retención de documentos. La violencia sexual, patrimonial, física y psicológica extremas son utilizadas para mantener a la mujer en una situación de esclavitud, que tiene como fin lucrar con los cuerpos y el trabajo de las mujeres. Tal y como lo ha señalado OIM: El objetivo de la trata es la generación de ganancias, el mayor lucro posible con las energías de las mujeres … si la coyuntura no es propicia para una forma de explotación … son trasladadas a otro contexto para garantizar que no dejen de producir dinero (OIM 2008c). Aún cuando no siempre el fin de las trata de mujeres es la explotación sexual, no se puede ignorar que este

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es el objetivo más frecuente y que, como ya se señaló, en este tipo de explotación las mujeres son más del 80% de las víctimas. Esto no es casual. La explotación sexual tiene una direccionalidad específica y se fundamenta en la discriminación de género y en una naturalización del consumo del cuerpo de las mujeres por parte de los hombres. Esto es subrayado por Sanchís quien afirma que: La gran mayoría de la demanda proviene de los hombres y está basada en las estructuras ideológicas que rezan las relaciones basadas en el poder y la jerarquía entre hombres y mujeres… otro de los factores que influencian la demanda son los estereotipos de cuerpo, raza, sexo, etnia, los cuales según la zona, las creencias y los valores son mas apetecidas por ser “exóticas” o porque son “diferentes” (obviamente existe toda una ideología discriminatoria detrás de estas preferencias que distancian al demandante de los “otros/as” sujetos de la explotación) (Sanchis 2005).

En este sentido, la trata de mujeres eleva a niveles extremos el uso de las mujeres para satisfacción sexual de los hombres. La trata genera una oferta, que en la actualidad es global, y favorece la reafirmación del derecho de los hombres a utilizar los cuerpos femeninos para su uso y satisfacción. Se trata de un circulo vicioso en el que el sexismo genera la demanda para la explotación sexual de las mujeres y, por su parte, la acción de las redes de trata permite satisfacer esa demanda a la vez que la potencia, ya que pone al alcance de los clientes una oferta masiva de servicios sexuales como se adquiere cualquier otra mercancía. Esto favorece la aceptación social de la explotación sexual de las mujeres, escondida bajo la apariencia de una transacción mercantil más. Por la utilización de las mujeres como mercancías que les niega su carácter humano y autónomo, por la


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

La trata de mujeres es una manifestación de la violencia contra las mujeres porque: 1- Las redes de trata eligen como la mayoría de sus víctimas a las mujeres de todas las edades. Esto tiene como fundamento la condición de discriminación por condición de género, así como la demanda de mujeres para el ejercicio del poder patriarcal violento. 2- Las condiciones sociales de las que se alimenta la trata de mujeres están relacionadas con las diversas formas de discriminación, exclusión y violencia que vive la población femenina, y que incluyen, entre otras, la violencia en las relaciones de pareja, el hostigamiento y el ataque sexual, el acoso laboral, la discriminación en el mercado de trabajo y la violencia de pandillas, mafias y cuerpos armados estatales, privados y paramilitares. 3-Los mecanismos de captación, control y mantenimiento de las mujeres en la situación de trata reproducen aquellos construidos socialmente como violencia y control sobre las mujeres, concibiendo a la mujer como objeto a merced del tratante, en una condición de negación e invisibilización de su identidad, autonomía y subjetividad tanto para el entorno inmediato como en el contexto social en que está ocurriendo la trata. La mujer no existe como persona; existe solo en tanto es medio de ganancia. La gran mayoría de las mujeres de todas las edades víctimas de la trata sufren violencia sexual en diversas manifestaciones (ACNUR 2003). La violencia sexual es un instrumento privilegiado de dominación patriarcal, por lo que la gran mayoría de sus víctimas son mujeres de todas las edades. Este tipo de violencia perpetúa la práctica y su mensaje simbólico del derecho asumido por los hombres a disponer del cuerpo de las mujeres. Las mujeres son priorizadas por las redes de trata para ser explotadas sexualmente. En la trata para otros tipos de explotación la violencia sexual es usada como una forma de control y una amenaza constante a su integridad física y emocional. Existe una relación entre la trata de mujeres y el femicidio, máxima expresión de la violencia contra una mujer (Hidalgo 2010), aspecto que requiere más investigación. Un estudio elaborado en Centroamérica y República Dominicana refiere que un número no determinado de mujeres han muerto en el contexto de la trata de personas como se desprende del testimonio de las mujeres sobrevivientes… testimonios de muerte en el contexto de la trata aparecen en casi todos los países estudiados (OIM 2008b, 72). Otro estudio sobre trata de mujeres en Europa (Zimmerman et al. 2003), menciona que el asesinato de mujeres en el contexto de la trata no es poco común. Refiere al respecto que en el año 2000 el Ministro del Interior de Italia reportó que 168 prostitutas extranjeras, la mayoría de ellas de Albania o Nigeria, fueron asesinadas por proxenetas. Aunque no está confirmado cuántos de estos fueron casos de trata, esta población es comúnmente asociada con trata en Italia. La trata de personas es un continuo de situaciones de violencia e inequidad que se generan incluso desde las condiciones de vida de las mujeres previo a la captación con fines de explotación sexual, laboral u otros.

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La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres

exacerbación de la cosificación de las mujeres como objeto de uso y disfrute, especialmente en la plano sexual, y por los medios utilizados para captarlas y mantener el control sobre ellas, la trata de personas es una forma de violencia extrema contra las mujeres, y por tanto una violación a sus derechos humanos, que se encuentra estrechamente relacionada con los procesos de discriminación y exclusión social de las mujeres y las niñas. La trata de mujeres es posible porque la sociedad es tolerante y genera impunidad frente a todas las demás formas de violencia contra las mujeres, incluso desde antes del nacimiento.

misma manera, patrones de crianza que depositan en las mujeres, en forma unilateral y abusiva, la responsabilidad primordial de cuido, llevan a que ellas migren en condiciones riesgosas con el fin de obtener recursos económicos para mantener a las personas a su cargo. En los casos en que las mujeres son tratadas por redes familiares, el vínculo con los tratantes constituye un elemento adicional en la desprotección de la mujer. Las mujeres víctimas de trata fueron engañadas con la esperanza de un mejor futuro para si mismas y para sus familias, en especial de sus hijos e hijas, madre, padre o hermanos y hermanas.

El continuum de la violencia en la trata de mujeres

Existe otra forma de captación de las mujeres muy utilizada por los tratantes en la cual se recurre a la figura del enamorado o novio, el cual seduce y engaña con promesas de una relación de pareja estable para luego ofrecer el establecerse en otro lugar y empezar una nueva vida, lugar que termina siendo el destino de explotación. Esta vinculación con el tratante-captador resulta muy compleja ya que se percibe como una relación de pareja, lo que no favorece distinguir el engaño y el riesgo que se corre de los que se tendrían en otra relación amorosa, a lo que se suma la alta dependencia que se genera con su tratante-explotador y el aislamiento social en que este la ha ubicado. Este tipo de captación recrea las formas tradicionales de relaciones de control sobre las mujeres que ejercen la pareja, el padre o alguna otra figura masculina cercana, en las que operan mecanismos violentos, desde los más sutiles a los más crueles.

Un análisis de la trata de personas en sus diferentes etapas permite identificar con mayor claridad la forma en que la discriminación y la violencia se encuentran presentes en las vivencias de las mujeres víctimas y sobrevivientes de la trata. En el continuum de la violencia ejercida contra las mujeres a nivel privado y público, éstas se vuelven objeto de la trata como una experiencia extrema de la violencia ejercida contra el género femenino. A continuación se presenta una síntesis de situaciones de discriminación y violencia de género a las que se encuentran expuestas las mujeres víctimas y sobrevivientes en cada etapa del proceso de la trata (ver figura 3). Momento previo y captación: como se ha mencionado anteriormente, la trata no es una situación aislada a la que se enfrentan las mujeres, sino que forma parte de un proceso de vulnerabilización que inicia incluso antes de la captación. Estas mujeres han experimentado múltiples situaciones de violencia y discriminación. La violencia sexual, abuso sexual e incesto son un factor común a muchas de las víctimas. Lo mismo ocurre con la violencia física, psicológica y patrimonial. De la

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Tal es el caso en que las mujeres son ubicadas como objetos o propiedad de otros, fundamentalmente de hombres dominadores y patriarcales que son sus padres o esposos. En esta situación, las mujeres se encuentran reducidas en sus libertades fundamentales y su autodeterminación en sus propias familias, limitándose su desarrollo en general. Como consecuencia de esta práctica -similar a la esclavitud- se facilita la venta


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Figura 3. Violencia contra las mujeres en las etapas de la trata Destino y explotación

Viaje y tránsito Amenazas personales y contra la familia Violación Reteción de documentos Castigo extemo Femicidio Agresiones

Ser vendida Explotación sexual Reteción de y laboral La discriminación sexista, documentos Cautiverio

la violencia contra las mujeres, Privaciones la impunidad del delito Agresiones y la complicidad de autoridades crean Castigo extemo Violación Femicidio en todas las etapas Amenazas personales condiciones y contra la familia favorables para la trata Secuestro de hijas e hijos

Captación

Detención, rescate o fuga

Ofrecimientos Ser vendida o entregada engañosos Endeudamiento Secuestro Riesgo de ser captada de nuevo

Reasentamiento y reintegración

Complicidad y abuso de autoridades Tratada como Deportación delicuente o prostituta

Estigma Amenazas personales y contra la familia Castigo extemo Mayor exclusión Femicidio y discriminación

y compra de las mujeres, en la cual el captador es el mismo esposo o padre, que genera su propio beneficio económico a través de la entrega de una mujer a las redes de trata. Así, muchas situaciones de trata pueden pasar desapercibidas y no ser detectadas como tales, confun-

Operativos policiales violentos

didas con violencia intrafamiliar o de pareja. Esta percepción no es privativa de las mujeres que viven la situación. Las personas del entorno, incluso las autoridades pueden interpretar de esta manera estas situaciones de trata en las que la mujer es convertida en pareja de algún miembro de la red.

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La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres

Viaje y tránsito: algunas víctimas son secuestradas, otras viajan por sus propios medios, incluso de manera regular. Sea cual sea el mecanismo de captación, las mujeres son vendidas para ser explotadas en el país (trata internacional) o lugar de destino (trata interna). En algunas situaciones, la violencia contra las mujeres inicia recién comenzado el viaje y muchas de ellas son violentadas durante el proceso de tránsito, aunque también las agresiones pueden comenzar en el lugar de destino donde se dan cuenta del engaño que sufren y de que su libertad ha sido anulada. El uso de la violencia sexual como forma para someter y aterrorizar es uno de los recursos privilegiados. Destino y explotación: Está ampliamente documentado el uso de violencia sexual como mecanismo de iniciación en la trata de mujeres, sobre todo, -pero no únicamente-, cuando tiene como fin la explotación sexual. La violación es utilizada para doblegar la voluntad de la víctima. También puede haber utilización de agresiones físicas, suministro de drogas y alcohol para generar dependencia, amenazas y coacción para mantener a la víctima en la situación de explotación. La violencia toma también la forma de trabajo en malas condiciones y con jornadas extenuantes, mala alimentación, exposición o peligros y enfermedades, problemas de salud no atendidos, y sin duda, privación de libertad y en ocasiones encierro. A esto se suma siempre la violencia patrimonial, no solo mediante la expropiación de los ingresos que las mujeres generan. Además se instituye una deuda impagable, en continuo crecimiento, que sirve como elemento de chantaje para mantener el control sobre las mujeres. La manipulación utilizando como argumento las deudas (servidumbre por deuda) es uno de los principales mecanismos de control utilizados. Muchos de estos mecanismos de control operan tanto para hombres como para mujeres.

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Algo que es distintivo es que independientemente de cuál es la manifestación de la trata la violencia o explotación sexual siempre están presentes. En esta etapa algunas mujeres reportan que los tratantes vendían a los hijos e hijas nacidos durante éste período y otras mencionan haber sido sometidas a situaciones muy riesgosas para su salud para evitar los embarazos o para interrumpirlos, incluyendo la práctica de realizar regularmente legrados. En ocasiones es más bien la capacidad reproductiva de las mujeres la que es explotada, forzándola a embarazos frecuentes con el fin de vender los bebes. Rescate o fuga: el contacto con autoridades, si bien en algunos casos permite el rescate de la víctima y la oportunidad de librarse del control de la red de trata, en otros la expone a nuevas situaciones de violencia. No son poco frecuente los señalamientos sobre complicidades con las redes de trata y los abusos cometidos por parte de autoridades durante ésta etapa. La discriminación también ocurre, especialmente cuando son etiquetadas como extranjeras, indocumentadas, ilegales o prostitutas. Frecuentemente son revictimizadas en éste período. Existe una estigmatización de las mujeres por parte de algunas autoridades e instituciones en función de estereotipos de género; se las ve y trata como malas mujeres. Frecuentemente se argumenta que establecieron una relación libre con quienes las contactaron, no se las reconoce el derecho a la protección, y se las hace responsables por lo que vivieron. Cuando las mujeres víctimas de trata no son identificadas como tales y se les procesa como migrantes irregulares o prostitutas que no portan documentos, generalmente son deportadas. Este hecho las coloca en situaciones de alto riesgo para su recaptación por parte de las redes que sin duda toman represalias extremando la violencia y el control, y llegando al femicidio ejemplarizantes que disuada a otras de intentar escapar. La deportación las coloca de nuevo en riesgo de violaciones de sus derechos durante su


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

retorno y en particular de ser objeto de violencia sexual, incluso por parte de las mismas autoridades. Reasentamiento y reintegración: cuando lograr librarse del control de las redes, las mujeres víctimas de trata se enfrentan con una serie de situaciones que pueden favorecer, de nuevo, los riesgos frente a la trata. Con frecuencia las mujeres encuentran las mismas condiciones que dejaron, en ocasiones con el agravante de una deuda adquirida que debe ser saldada, y con la sensación de fracaso del que esperaban fuera un proceso migratorio que les ayudaría a mejorar sus condiciones de vida. Además, la mujer misma o sus familiares pueden considerar que ella se encuentra dañada por lo vivido, especialmente si ha sido explotada sexualmente. La falta de un acceso real a servicios para la recuperación y oportunidades de estudio, empleo o vivienda, dificultan el proceso de reasentamiento y reintegración. Todo esto aunado a la estigmatización y la discriminación de género, puede acrecentar el riesgo de revictimización ante la trata y otras formas de violencia y explotación sexual y laboral. En los casos de trata con fines de explotación sexual documentados en la región centroamericana la estigmatización de las mujeres víctimas de trata en un momento posterior a su escape o rescate constituye otro elemento relevante que debe ser considerado. La estigmatización de las mujeres como prostitutas limita de manera sustancial su adecuada atención como víctimas, su protección, así como el ejercicio efectivo de sus derechos humanos (OIM 2008b). A lo largo de este recorrido se constata que la trata de mujeres es una grave manifestación de la violencia contra las mujeres, que abre la puerta a agresiones extremas de todo tipo. En esas circunstancias el riesgo de femicidio está presente en todas las etapas. Es necesario reconocer que muchos femicidios y desapariciones de mujeres podrían estar vinculados a la trata

de personas y no son detectados por las autoridades como tales, invisibilizando de esta manera la gravedad del delito de la trata y el riesgo de muerte al que las mujeres se ven expuestas. Este análisis permite así mismo reafirmar que la trata de mujeres se sostiene y perpetua por las mismas condiciones sociales, económicas, políticas y culturales que construyen la discriminación y la violencia contra las mujeres, de modo que actuar contra la trata implica actuar sobre las causas estructurales de la discriminación y la violencia contra las mujeres.

Trata de mujeres y niñas, la industria global de la misoginia La trata de mujeres y de niñas es una de las formas más extremas en las que se manifiesta la violencia contra las mujeres que sorprende por los altos niveles de crueldad que usualmente alcanza y el elevado riesgo de femicidio que conlleva. En otros contextos en que las mujeres son sometidas a tratos altamente agresivos y degradantes, como en las relaciones violentas de pareja-, se tiende a pensar que los autores son dementes o están enloquecidos ya que es difícil aceptar que haya personas capaces alcanzar tan altos niveles de destrucción de otros seres humanos. La locura parece explicar lo injustificable. Se insiste en la locura aún cuando los agresores son conscientes de sus actos y de las consecuencias que éstos tienen sobre las mujeres, conscientemente usan el miedo que la agresión produce para intimidarlas y llegan a planear las formas más crueles y extremas de esta violencia, incluyendo el femicidio. En la trata de mujeres no cabe el recurso al mito de la demencia. Todo en la trata es planeado, calculado,

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La trata de mujeres y niñas, una forma de violencia contra las mujeres

preparado, construido con cuidado. La crueldad con las que las redes tratan a las mujeres no es caprichosa ni gratuita sino parte del engranaje que hace funcionar la maquinaria delictiva. No es fácil entender que precisamente en una época en la que se consagran los derechos humanos como guía de convivencia, millones de mujeres y niñas sean sometidas a esclavitud y sus cuerpos forzados a formas de explotación profundamente degradantes. La trata de personas no es una herencia excepcional del pasado sino una hija legítima de la actual sociedad globalizada mundial, en la que las tendencias económicas han colocado al mercado como el regulador no solo de la economía, sino también de la vida humana. El acceso a recursos básicos, imprescindibles para vivir, se convierten en bienes a adquirir si se tiene recursos para ello, y derechos fundamentales, como el derecho a la salud o a la educación, pasan también por el poder adquisitivo de las personas y las familias. Esto sin duda deshumaniza las relaciones humanas y los niveles de incomodidad que pueda generar el dolor ajeno se reducen cuando se acepta que la injusticia es producto de las ciegas leyes del mercado. En esta lógica de voracidad mercantil todo es susceptible de representar una oportunidad de negocio. Lo son las guerras, las drogas, las armas, así como la vida y la muerte gracias al sicariato. También los seres humanos que, como tales, son convertidos en una mercancía que se puede comprar y vender, un recurso que se puede explotar para obtener ganancias hasta que deja de ser útil. Las mujeres y las niñas, como mercancías, son particularmente valiosas. No solo se puede explotar su capacidad de trabajo como ocurre con los hombres. Además, pueden ser explotadas en tanto cuerpos femeninos que en las sociedades patriarcales son vistos y tratados como objetos sexuales para la satisfacción de los

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hombres. No es casual la frecuencia de esta forma de explotación en la trata de mujeres y niñas, ni que mujeres que en principio son destinadas a la explotación laboral o a la mendicidad sean colocadas también en algunos momentos en la explotación sexual. Se trata de la misma lógica depredadora que se encuentra detrás de los ataques sexuales de conocidos y desconocidos: las mujeres como colectivo están a disposición de los hombres. Tan interiorizado socialmente está este sentido de propiedad que ataques contra mujeres motivados por otras razones, como el robo, o situaciones en que las mujeres no fueron el blanco previsto de los ataques, como las venganzas contra otras personas, pueden terminar incluyendo violaciones y torturas sexuales porque se presentó la oportunidad de hacerlo. Esta naturalización de la violencia sexual contra mujeres y niñas, colocándolas como objeto a usar, es parte del carácter misógino de las estructuras patriarcales. Solo se puede cosificar a quien se considera inferior, menos valiosa, menos capaz, en definitiva despreciable. Y aunque usualmente la misoginia se disimula o disfraza, fácilmente se revela y es muy palpable cuando, por ejemplo, al cometerse un femicidio los medios de comunicación y parte de la población justifican este acto de violencia. Asombra que aún cuando en la trata las mujeres y niñas son sometidas a formas extremas y continuas de agresiones y abusos se les achaque a ellas la responsabilidad de lo vivido, como frecuentemente ocurre. El mismo desprecio de la naturaleza y las capacidades de las mujeres refuerza la práctica de colocarlas laboralmente en posiciones inferiores. Y si bien la trata para fines de explotación laboral no afecta únicamente a las mujeres con menores cualificaciones, lo cierto es que son ellas las que más frecuentemente son


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

atrapadas por las redes y es la demanda de este tipo de trabajadoras la que más alimenta la trata para explotación laboral. La misoginia se muestra con total crudeza y en su máxima expresión en la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, no solo por el trato violento y degradante y por las expresiones explícitamente misóginas que ellas reciben de parte de los tratantes y explotadores. Además, porque permite que la cosificación de las mujeres se desarrolle a escala planetaria. Es precisamente la demanda de utilización deshumanizada y misógina de las mujeres, reducidas a cuerpos-objeto para el placer sexual de cualquier hombre en cualquier parte del mundo, la materia de la que se alimenta esta forma de trata, que no podría darse sin un profundo deprecio hacia las mujeres de todas las edades. En definitiva, el patriarcado milenario y las tendencias actuales de la economía neoliberal conforman una mezcla simbiótica mortal para las mujeres y las niñas. Han convertido a la misoginia en una oportunidad de negocio y sobre ella han construido una de las industrias más rentables en la actualidad. La conversión de las mujeres en mercancías tiene consecuencias en el conjunto de las relaciones entre géneros, no solo en las que existen entre las mujeres capturadas por las redes y los tratantes y explotadores. En la medida en que la trata se instala como parte de la vida cotidiana de las sociedades, que haya más

mujeres atrapadas y más hombres y negocios que las demandan, se acrecienta la desvalorización de las mujeres como colectivo, lo que no ocurre en el caso de la trata de hombres14. Se naturaliza la discriminación femenina en todos los planos y en particular se legitiman las diversas formas de explotación y violencia a las que son sometidas las mujeres. Gracias a esta desvalorización las barreras para alcanzar la igualdad entre géneros se afianzan, alimentando tanto las necesidades insatisfechas de las mujeres y la violación de sus derechos, -lo que las coloca en riesgo de trata-, como la demanda de quienes las explotan de múltiples maneras. Es una situación ideal para el mercado: la industria de la trata de mujeres genera la oferta de mujeres explotadas a la vez que alimenta su demanda. Este círculo vicioso no se imparable. Solo lo es en la medida en que los Estados no intervengan para contrarrestar los desbalances de poder existentes en todos los planos entre mujeres y hombres, y entre las mujeres y las redes de trata. Se puede detener esa dinámica viciosa si se coloca el peso y el poder de los Estados a favor de las mujeres y las niñas, y si ejercen su autoridad como garantes de los derechos de la población femenina, lo que implica el compromiso de cero tolerancia con la trata de mujeres en todas sus expresiones y una actitud proactiva para garantizar seguridad, justicia y reparación integral a las víctimas de este delito.

14 También sobre ellos pesan ciertas concepciones que los desvalorizan y denigran, utilitarias para los fines de la trata y la explotación, pero estas miradas degradantes caen sobre grupos particulares identificados por condición de etnia, status social, condición migratoria u otras circunstancias, no por el hecho de ser hombres.

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V PARTE Incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios sobre trata de personas dirigidos a mujeres


Incorporación del enfoque de genero

Parte V. Incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios sobre trata de personas dirigidos a mujeres Partiendo del análisis general previamente realizado, en este capítulo se plantean recomendaciones para la incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios dirigidos a mujeres adultas en situaciones de riesgo o sobrevivientes del delito de trata.

Necesidad y compromiso de una mirada diferente La incorporación del enfoque de género en los análisis de la trata de personas y en las respuestas dadas a este problema constituye en la actualidad un reto para aquellas instituciones y organizaciones que buscan mejorar las acciones que se plantean para la protección de las víctimas de este delito. Enfrentar este reto parte de construir una mirada diferente sobre el problema de la trata de personas cuando esas personas son mujeres. Lograr esa mirada diferente implica, en primer lugar, reconocer la existencia de relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres como factor que estructura y jerarquiza la sociedad. Es decir, se trata de constatar y asumir que existen desigualdades entre géneros que han sido construidas social e históricamente, aunque se hayan presentado como simples diferencias debidas a la naturaleza sexuada de los cuerpos humanos. Son desigualdades en las oportunidades de acceder a recursos materiales y sociales, en la participación en la toma de decisiones, en el acceso a la justicia y la seguridad, en las representaciones simbólicas que se hacen de hombres y mujeres y del valor de lo masculino y femenino, por señalar ámbitos centrales de la vida en sociedad. En resumen, son desigualdades en la garantía y disfrute de los derechos.

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Estas relaciones desiguales de poder no solo subyacen a la trata de mujeres y a las condiciones previas que facilitan su existencia. También están presentes en las respuestas que tradicionalmente han dado los Estados y las sociedades frente a este problema. Los Estados han asumido la obligación de incorporar esta mirada de género en todo su accionar. Según la Declaración y Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995: Es indispensable diseñar, aplicar y vigilar, a todos los niveles, con la plena participación de la mujer, políticas y programas, entre ellos políticas y programas de desarrollo efectivos, eficaces y sinérgicos, que tengan en cuenta el género, y contribuyan a promover la potenciación del papel y el adelanto de la mujer (Naciones Unidas 1995, 3). En concordancia, la integración transversal de la perspectiva de género implica incorporar esta mirada a lo largo de todo el ciclo de las políticas públicas. Requiere, por otra parte, no hacerlo en nombre o por encima de las mujeres, sino con ellas.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

Factores políticos, sociales y culturales que dificultan una adecuada respuesta a la trata de mujeres y niñas Las limitaciones y obstáculos que existen para construir respuestas adecuadas al problema de la trata de personas son de diverso carácter. Cuando la trata tiene como blanco a las mujeres y las niñas los obstáculos se multiplican y por numerosas razones usualmente se acrecientan. Invisibilización de la trata: A pesar de que la trata de personas es una severa violación de los derechos humanos más básicos que afecta a millones de personas alrededor del mundo, hasta el momento este problema no ha sido suficientemente reconocido por la sociedad, incluyendo gobiernos e instancias académicas. Tratándose de una actividad delictiva, las redes de trata actúan en formas difíciles de detectar y esta es una de las razones por las que en la vida cotidiana no se considera un problema extenso ni cercano, capaz de amenazar a cualquier persona y cualquier comunidad. Esta invisibilización de la trata reduce las voluntades y los recursos, y obstaculiza la creación de programas y servicios especializados en prevención, procuración de justicia y atención de las víctimas. Un problema que se cree que no existe, o que es excepcional, no requiere o no justifica medidas especiales para ser erradicado. Descontextualización del problema de la trata de mujeres y niñas: En la trata de mujeres y niñas la invisibilización del problema antes mencionada cobra un carácter particular. Aún cuando se sepa que existe y se conozcan situaciones concretas, -por ejemplo, cuando se reporta en la prensa-, se ve la trata como un problema aislado, desvinculado de las condiciones de vida de

las mujeres y de su situación de discriminación social. Se invisibilizan así las raíces sociales y culturales de la trata de mujeres y niñas y las dinámicas cotidianas que lo alimentan. Desconectado de este contexto social, la trata aparece como un problema derivado únicamente de la acción delictiva de las redes, por lo que la primera forma de enfrentarlo ha sido como un problema de seguridad. Incluso cuando se entiende que es un problema de violación de derechos humanos frecuentemente se desvincula la victimización de las mujeres por las redes de trata del continuum de exclusión y violencia que vive la población femenina. Es significativo en este sentido que la respuesta estatal a este problema no se ha colocado hasta ahora en los programas especializados en discriminación y violencia contra las mujeres o no se ha vinculado a ellos, a pesar de que en algunos países de la región mesoamericana estos programas tienen una gran trayectoria y una considerable capacidad de respuesta. Muchas acciones han fracasado por esta descontextualización ya que desde esta lógica basta con reparar el daño inmediato (lograr la liberación de la mujer o regresarla a su comunidad de origen) para solucionar el problema. Se requiere tomar en cuenta este contexto de exclusión y violencia contra las mujeres para responder adecuadamente a cada mujer en concreto, para reconocer sus necesidades de protección y asistencia particular y para llegar a erradicar el problema. Mirada genéricamente neutra de la trata de personas: En general, y más aún cuando se da esta descontextualización, el hecho de que las víctimas de trata sean mujeres y niñas no es visto como particularmente significativo. Se tiende a ver el problema como uno, el de la trata de personas, y las políticas, los programas y los servicios se definen desde esta mirada neutra.

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La inexistencia de políticas específicas en materia de trata de personas con enfoque de género es una limitante para la adecuada intervención no solo porque no parten de una comprensión adecuada del problema. Además obvian una realidad que en este caso se torna particularmente significativa, como es el impacto diferencial que tienen las políticas públicas en las mujeres y en los hombres, así como en las personas adultas y las niñas. En particular, las relaciones de poder, - y eventualmente abuso-, que existen entre las instituciones y las personas que acuden a ellas se acrecientan cuando estas personas son mujeres, y más aún si son niñas; los riesgos de revictimización son por tanto acrecentados. Invisibilización de las particularidades de la trata de personas: La trata tampoco es neutral a la edad, etnia, origen nacional o condición migratoria. Se presenta una gran limitación cuando la formulación de las políticas, programas y protocolos de intervención están ausentes de las perspectivas o especificidades que reflejan las distintas necesidades de los grupos en condiciones de riesgo o atrapados por las redes de trata. Las mujeres indígenas, al igual que las pertenecientes a otros grupos sociales excluidos, son objeto de la discriminación múltiple en función del sector social al que pertenecen. La falta de respuestas específicas de género para las necesidades de dichas poblaciones es otra limitante para una adecuada respuesta. Prácticas culturales que naturalizan e invisibilizan la trata de mujeres y niñas: En ocasiones las dinámicas que las redes de trata utilizan para atrapar mujeres son vistas en general, o en ciertos medios, como culturalmente aceptables, lo que dificulta ver el riesgo que se esconde en ellas. En particular, el matrimonio es aún una aspiración en muchos medios sociales, por lo que los tratantes recurren a la seducción y a las promesas de matrimonio para ganar la vo-

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luntad no solo de las víctimas; también de sus familias. La crianza en casa ajena de niñas y adolescentes de sectores excluidos es otra práctica que se acepta pensando que ellas tendrán mayores oportunidades que viviendo en el hogar de origen. La confianza en pretendientes y cuidadores es un recurso utilizado por las redes de trata. En el matrimonio y en la crianza en casa ajena hay ciertos niveles de permisividad con las agresiones y los abusos. Se naturalizan, al considerarlos parte de las relaciones matrimoniales y familiares. En estas situaciones es difícil identificar el riesgo, así como es difícil percibir como control y explotación lo que las mujeres y niñas viven. Estigmatización de las víctimas: Las mujeres víctimas de trata, y en particular aquellas que han sido tratadas con fines de explotación sexual, son frecuentemente culpabilizadas y estigmatizadas por lo vivido, ignorando que la trata de personas es un delito, una forma de violencia contra las mujeres y una violación a los derechos humanos, realidad de la que debe responsabilizarse a los tratantes y explotadores así como a la falta de respuestas estatales, y no a las mujeres. En este sentido, es importante subrayar que la estigmatización de las mujeres en explotación sexual ha sido identificada como un verdadero obstáculo para una atención efectiva a las mujeres víctimas de este delito. Argumentos que sostienen que la mujer tratada realmente no era víctima o que ella se lo buscó, impiden el verdadero acceso de las mujeres a los recursos que los Estados deben garantizar a las víctimas. Falta de comprensión de las dinámicas de la trata y de las consecuencias personales en las víctimas: la población en general, y muchas autoridades en particular, no tiene conocimiento sobre la trata, sus fines, dinámicas y actores involucrados. Se suele reducir la trata de mujeres a aquella que tiene fines de


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

explotación sexual, y en particular a la explotación sexual de niñas y adolescentes. La trata de mujeres adultas y para otros fines, como la explotación laboral, no es tan conocida. Tampoco las dinámicas de seducción de todo tipo que los tratantes usan. Esto dificulta la generación de alertas entre la población. Dificulta también entender y acercarse a las mujeres y niñas que han sido víctimas de trata el hecho de que no se conozcan los mecanismos de amenaza y sometimiento que las redes utilizan. Por ejemplo, las mujeres sobrevivientes son discriminadas por su consumo y dependencia de sustancias adictivas legales o ilegales sin tomar en consideración que, en la mayoría de los casos, esto ocurre como parte o consecuencia de su victimización. La información adecuada sobre la trata, por tratarse en este caso de una violación de derechos humanos, es una tarea fundamental y responsabilidad central del Estado con corresponsabilidad de los medios15. Este no solo es un elemento que favorece la prevención inmediata del delito. Permite, además, movilizar la solidaridad social y el apoyo de la comunidad. Política migratoria restrictiva y carente de visión de género: Las políticas que buscan reprimir la migración de personas de un país a otro estimula la demanda de servicios de terceras personas que ofrecen apoyar el proceso migratorio, pero que en la realidad buscan aprovechar las condiciones de discriminación y desprotección de las y los migrantes.

15 El papel de los medios de comunicación es clave para el adecuado enfoque del problema de la trata, ya que pueden ser un medio para informar y alertar a la población y promover una visión solidaria y respetuosa con las víctimas de la trata, o bien distorsionar la realidad de la trata, apoyando la diseminación de mitos y estereotipos tendientes a la revictimización y el aumento del riesgo por desinformación.

En ausencia de procesos de tamizaje que le permitan a las autoridades identificar a las mujeres víctimas de trata, éstas con frecuencia son asumidas por las autoridades y la sociedad como migrantes, por lo que el respeto a sus derechos se encuentra estrechamente relacionado con el reconocimiento y el respeto a los derechos de las mujeres migrantes en general, y en especial de aquellas que se encuentran con una condición migratoria irregular. Las políticas migratorias no suelen considerar a las mujeres migrantes como una población que requiere acciones particulares. Si se las considerara destinatarias de políticas públicas se tendría al menos una base para prevenir que estas mujeres fueran atrapadas por las redes de trata y para detectar con más facilidad cuando esto ocurriera. Por otra parte, la confusión entre trata de personas y tráfico ilícito de migrantes frecuentemente dificulta una actuación adecuada, al negarle los derechos que corresponden a las víctimas que llegan a ser tratadas como delincuentes y que son detenidas y deportadas sin haber tenido acceso a protección y servicios de procuración de derechos y de apoyo. Xenofobia y discriminación: Las mujeres migrantes suelen ser violentadas en los países de destino debido a su situación migratoria y a prácticas xenofóbicas. Este irrespeto a los derechos humanos de las personas migrantes en general, y en especial de las mujeres, constituye un obstáculo especialmente relevante ya que predispone a la población en general, y a las autoridades en particular, en contra de las mujeres y niñas víctimas de trata por ser extranjeras. Impunidad del delito: Por su parte, la impunidad del delito hace que las redes sigan operando aprovechándose de las condiciones de riesgo y desprotección en que se encuentran las víctimas. Derivada de la impu-

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nidad y carencia de respuestas efectivas, la ausencia de sistemas de protección tanto para las prestatarias y prestatarios de servicios, -quienes temen por el riesgo que podría implicar la atención-, como para las víctimas, -quienes son amenazadas incluso posteriormente a la explotación-, constituye otro factor que, según la experiencia, dificulta las respuestas exitosas. Corrupción y complicidad de las autoridades: La trata, como ya se mencionó, es en la actualidad una de las actividades delictivas más lucrativas. Grandes intereses económicos se mueven alrededor de la trata, lo que es usado por las redes para ganar aliados entre las autoridades, en ocasiones incluso a los niveles más altos de la administración. Se recurre al soborno de estas autoridades, a hacerlas socias y partícipes de los beneficios, o bien se ponen a su disposición a las mujeres y niñas para beneficio sexual propio o para explotación laboral16. Sin la complicidad de altas autoridades las redes de trata tendrían muy pocas probabilidades de sobrevivir. Voluntad política ausente o escasa: Aún no se llegan a plasmar los compromisos asumidos internacionalmente en acciones que respondan adecuadamente por ellos, y no siempre esto se debe a la falta de recursos. Aunque algunos Estados han avanzado en aspectos formales como la ratificación del Protocolo de Palermo y han asignado responsabilidades a algunas instituciones, todavía no se entiende o no se asume que erradicar la trata de personas, y en particular la trata de mujeres y niñas, requiere de unir voluntades desde los más altos niveles y en forma sostenida, revisar y corregir prácticas, e implementar acciones decididas en alianzas que traspasen las fronteras. 16 Lydia Cacho, periodista y activista en defensa de los derechos de las mujeres en Cancún, ha documentado en varias obras los vínculos entre los sectores políticos y empresariales mexicanos con la explotación sexual infantil y los vínculos mundiales en la trata de mujeres y niñas. Ver Cacho Lydia (2005). y Cacho Lydia (2010).

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Carencias y limitaciones en el trabajo sobre causas estructurales de la trata: Un obstáculo de fondo para la intervención eficaz en las situaciones de trata de mujeres es que no se trabaja con las causas estructurales que facilitan el delito. No le compete a una política sobre trata erradicar las múltiples formas de discriminación y exclusión social de las mujeres y las niñas que son las que alimentan el problema. Pero sí es una responsabilidad estatal hacerlo desde el conjunto de su institucionalidad. Sin embargo, la época de auge de la trata de mujeres coincide con la de las políticas neoliberales que promulgan para los Estados la disminución del gasto público y desde las empresas la reducción de los salarios, la precariedad de los empleos y la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Es también una época de auge de la demanda del uso del cuerpo de las mujeres y niñas para fines sexuales, desde las formas legalizadas hasta las delictivas. Sin una acción decidida del Estado para contrarrestar estas tendencias, las causas estructurales de la trata ganan peso.

Derechos de las mujeres víctimas de trata y necesidades específicas para su atención integral Si bien todas las víctimas de la trata comparten una serie de derechos y necesidades indistintamente de su género, edad, etnia, etc., es necesario reconocer que existen aspectos que atañen particularmente a las mujeres o a un grupo en específico. En la figura 4 se muestra un resumen de dichas necesidades a lo largo del proceso.


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

A continuación se presentan una serie de derechos de las mujeres que han sido víctima de las redes de trata y de necesidades que pueden surgir en su atención, de acuerdo con los diferentes momentos del proceso. En concordancia con el interés de este documento, se hace énfasis en la situación de las mujeres jóvenes y adultas. No se detallan aquellos aspectos que pueden ser comunes a hombres adultos y personas menores de edad.

Figura 4 Necesidades de las mujeres victimas de trata Condiciones previas y reclutamiento PREVENCIÓN

Viajeyytránsito tránsito Viaje DETECCIÓNTEMPRANA, TEMPRANA, DETECCIÓN RESCATEYYPROTECCIÓN PROTECCIÓN RESCATE

Reintegración RESTITUCIÓN DE DERECHOS ATECIÓN INTEGRAL PREVENCIÓN DE LA REVICTIMIZACIÓN

Destino y explotación DETECCIÓN , RESCATE Y PROTECCIÓN

Detención, rescate o fuga PROTECCIÓN Y ATENCIÓN INTEGRAL

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Incorporación del enfoque de genero

Derechos en las condiciones previas y durante el reclutamiento 1 - Prevención de los factores de riesgo de trata a través de la generación de programas y servicios dirigidos a evitar las violaciones de derechos humanos y la discriminación contra las mujeres, con especial énfasis en: a. violencia sexual, psicológica, patrimonial y física en la infancia, adolescencia y vida adulta de las mujeres; b. situaciones de exclusión social y pobreza debido a la discriminación contra las mujeres, incluyendo el acceso limitado o inexistente a la salud integral, educación, vivienda y servicios básicos; c. violaciones a los derechos humanos de las mujeres adolescentes, en particular, falta de acceso a la educación, la salud –especialmente salud sexual y reproductiva-, vivienda, recreación, protección frente a la explotación sexual comercial, carencia de convivencia familiar, entre otros; d. desempleo y falta de trabajo libre y digno; e. empleo precario y violación de los derechos laborales, en especial discriminación sexista incluyendo hostigamiento sexual; f. limitado acceso al crédito, a la propiedad y a recursos productivos; g. nulo o deficiente ejercicio de la paternidad responsable de los padres de sus hijos e hijas; h. nulo o escaso apoyo dentro y fuera del hogar (no corresponsabilidad de hombres ni del Estado) para el cuidado de personas dependientes, hijos, hijas y otros familiares. La insatisfacción laboral de la mujer, sea ésta profesional o no, puede alimentar el deseo de migrar para mejorar su situación. El tratante se aprovecha y acelera con engaños parciales o totales, el proceso captación.

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2- Información pertinente y oportuna sobre la dinámica de la trata, es decir, sobre los modos de operar de las redes, en especial el uso de reclutadores que seducen o enamoran a las mujeres para atraparlas así como aquellos que hacen ofrecimientos de éxito en modelaje, baile u otras actividades laborales o educativas. 3- Acceso a información sobre el proceso migratorio seguro y los riesgos específicos para las mujeres asociados a la migración insegura. 4 -Información accesible y pertinente acerca de opciones de apoyo que pueden ser accesadas por las mujeres migrantes en los lugares de tránsito y destino. Cuando las mujeres son desarraigadas de su entorno y redes sociales, aún cuando hablen el mismo idioma o sean del mismo país, necesitan saber dónde acudir cuando tengan una oportunidad.

Derechos en la etapa de viaje y tránsito 5- Protección de las mujeres durante el proceso migratorio especialmente frente a la violencia sexual y otros tipos de violencia. 6- Atención adecuada de parte de personal de migración quienes requieren de capacitación sobre indicadores de detección que incluya procesos de sensibilización en materia de género. 7- Detección temprana de la trata y de los riesgos de trata de mujeres para que la mujer reciba protección y se detenga la trata a través de: a. Entrevistas migratorias respetuosas de los derechos humanos y sensibles al género que permitan identificar situaciones de trata y de riesgo de trata. b. Vigilancia del ejercicio de derechos humanos de las mujeres en general. Por ejemplo, una mujer


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

en proceso de migración puede ser objeto de agresiones físicas, psicológicas o sexuales y requerir de detección y protección por parte de autoridades capacitadas para atenderla. 8- Atención integral inmediata en caso de que la mujer hable de estar siendo victimizada, incluyendo protección real frente a la red de trata para ella y sus hijos e hijas u otros familiares que corran peligro, alojamiento seguro en caso necesario y atención médica y psicológica de las consecuencias de la violencia física, sexual, emocional y patrimonial vivida.

En destino y durante la explotación 9- Información pública y ampliamente divulgada sobre instituciones u organizaciones que brindan servicios para personas víctimas de trata dirigida específicamente a mujeres y en un idioma que puedan comprender, incluyendo números de teléfono de emergencia y formas de establecer contacto seguro. 10- Detección de la victimización en el lugar de destino para que la mujer reciba protección y se detenga la trata a través de: a. acciones concertadas de monitoreo y rescate en lugares probables de trata donde la mujer pueda tener acceso a autoridades no corruptas y capacitadas sobre la trata de mujeres. b. atención sensible al género en servicios de salud, educación y otros, –como los vinculados al turismo-, para que la mujer pueda confiar su situación de trata y pueda recibir protección, información y atención inmediata. 11- Garantía de confiabilidad de las autoridades. Las mujeres pueden haber presenciado o escuchado –como víctimas o testigos- acerca de la corrupción de autoridades en sus países de origen o en el de destino

y necesitan muestras de que las autoridades que están ofreciendo la ayuda son confiables.

En el momento del rescate o fuga 12- No estigmatización. Las mujeres víctimas de la trata –en su gran mayoría- han sido amenazadas con el desprestigio y el estigma social de haber sido objeto de violencia y en especial de violencia sexual. Requieren de las autoridades una actitud desprejuiciada, solidaria y sensible, que compense los sentimientos de desconfianza y temor ante el descubrimiento de su condición de víctima de la trata. Las autoridades requieren extremar estas precauciones en particular cuando se detecta una situación de trata en una mujer que fue detenida por cualquier razón. Las mujeres muchas veces requerirán tiempo para brindar detalles sobre su victimización, y en caso de que lo hagan, alcanzar su propia comprensión de lo vivido facilitará la recuperación integral. 13- No revictimización. Las mujeres tienen derecho a estar bajo protección de las autoridades en un ambiente que propicie su recuperación. No quieren ser objeto de largas entrevistas sobre su condición que no tienen como objetivo su recuperación y que solo responden a la aplicación de protocolos institucionales. Algunas mujeres víctimas de trata han mostrado rechazo a: a. encierro y control por parte de autoridades e instituciones que se asemeja a las condiciones en que fueron tratadas y explotadas por las redes. b. preguntas hechas por autoridades durante su custodia o traslados sobre los detalles de su victimización, en especial cuando ésta ha sido con fines de explotación sexual. c. señalamientos de autoridades sobre las dificultades de brindarles protección real a su integridad física y la de sus hijos, hijas o familiares fren-

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te a las redes de trata. Es decir, las mujeres víctimas de la trata tienen derecho a que no se les interrogue de manera inapropiada, -en tiempo, espacio y persona-, sobre los detalles de su victimización y a que no se aumente la sensación o percepción de inseguridad personal 14- Garantía de confidencialidad con respecto a nombre y dirección de sí misma y sus familias. Esto procura dos objetivos: ayudar a preservar la integridad física y emocional de la mujer y de todas las personas cercanas, y evitar la estigmatización social a partir del conocimiento de la comunidad de la situación de trata que vivió la mujer. En particular tiene derecho a no ser expuesta en los medios de comunicación. 15- Ser tratadas como sujetas de derechos no como objeto de intervenciones estatales, es decir, las mujeres tienen derecho a estar informadas sobre las acciones que en relación a su situación se emprenden y a que se respete su autodeterminación y opinión sobre las condiciones en que se está brindando la protección (alojamiento, traslados, etc.). 16- Acompañamiento regular. Las mujeres víctimas de la trata aprecian el acompañamiento de una autoridad que escuche y brinde asesoría respetando su propio ritmo. Necesitan tener a alguien a la mano que pueda brindarles confianza, información y acceso a los servicios que requieran sin sentirse presionadas o acosadas. 17- Atención en salud integral que provea un diagnóstico y tratamiento sobre los efectos del maltrato vivido en la salud física, emocional y sexual. En especial, la atención a la violencia sexual (violación, relaciones sexuales sin protección, ITS, VIH, complicaciones ginecológicas, embarazo forzado, aborto riesgoso) y a las adiciones a las que haya podido ser inducida o

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forzada. Se debe garantizar esta atención previo consentimiento y en condiciones de mínima invasión a su cuerpo y su privacidad. 18- Acompañamiento y asesoría legal particularmente en aquellas situaciones en que las mujeres víctimas de la trata han sido despojadas de sus hijos e hijas, por ejemplo, cuando producto de la violencia ejercida contra ellas quedan embarazadas y sus hijas e hijos son vendidos. O en aquellos casos en que su compañero u algún familiar ha iniciado un proceso por la guarda crianza de sus hijos e hijas. Igualmente aquellas mujeres a las que las redes casan como una forma de regularizar su situación migratoria necesitarán asesoría y asistencia legal y jurídica. Lo mismo que aquellas que han sido obligadas a involucrarse en actos delictivos como parte de su condición de trata. La gestión de documentos de identidad y migratorios es parte fundamental de este acompañamiento legal. 19- Comprensión y atención de los impactos personales de la trata. Las múltiples manifestaciones de violencia que experimentan las mujeres víctimas de trata, en especial cuando son destinadas a la explotación sexual, tienen impactos personales que pueden requerir atención particular en los siguientes aspectos: i. regreso al entorno familiar y comunitario libre de violencia, evitando la estigmatización y revictimización por la situación de trata; j. contacto con familiares, hijos e hijas así como personas dependientes. Para las mujeres víctimas de la trata es muy importante que sus familias o al menos aquellas personas significativas resulten ser un soporte; cabe un apoyo psicosocial consentido por todas las partes; k. acceso a recursos económicos para que de manera inicial e inmediata pueda cubrir sus necesidades básicas, y si es del caso, las de su familia. Este apoyo concreto responde a la necesidad de


La trata de mujeres: una expresión de la violencia contra las mujeres

disminuir el riesgo de recaptación por parte de las redes por falta de oportunidades para generar ingresos o por la necesidad de recuperación mental, emocional y física antes de conseguir empleo; l. impactos subjetivos del aislamiento y la experiencia de trata y explotación vivida como desesperanza e impotencia, autoculpabilización y vergüenza entre otras; m. abuso y dependencia de sustancias adictivas; n. ideación e intento de suicidio.

En la etapa de reintegración 20- Evitar la recaptación por parte de las redes de trata. Recibir protección frente a las amenazas y represalias de las redes de trata hacia sí misma y su familia o personas cercanas. 21- Romper con el proceso de la discriminación sexista. No ser objeto de violencia y discriminación por razones de género, así como tener igualdad de oportunidades para desarrollarse integralmente. 22- Ejercer la totalidad de los derechos humanos. En especial su derecho a vivienda, a empleo de calidad y digno, a educación formal e informal y a vivir libre de toda forma de violencia.

23- Recibir apoyo y atención médica y psicosocial a largo plazo para sí misma, sus hijos e hijas y personas dependientes para la atención de los impactos de la trata. 24- Soporte comunitario y de redes sociales. Se necesita una comunidad libre de prejuicios y estigma en contra de las mujeres víctimas de la trata. Particularmente se requiere contrarrestar la posibilidad de reproche familiar y social debido a: a. supuesto abandono de los hijos e hijas o personas dependientes; b. haber sido explotada o violentada sexualmente; c. usar o abusar de drogas lícitas e ilícitas a consecuencia de la trata; d. respuestas mentales y emocionales a consecuencia de la trata que muchas veces se confunden con rebeldía o enfermedades mentales. 25- Indemnización como una compensación por la explotación y el perjuicio económico causado por la trata. No es una reparación del daño ya que para las mujeres ningún dinero compensa toda la violencia a la que fueron sometidas durante el proceso de la trata. 26- Acceso a la justicia. En condiciones de seguridad y con el consentimiento informado de las víctimas.

En cualquier momento del proceso la mujer requiere y tiene derecho a: - Mecanismos de información y solicitud de apoyo confidenciales y seguros que no pongan en riesgo su integridad o la de otras personas Valoración y gestión de riesgos. En caso de ser necesario, protección y seguridad. - Incondicionalidad en el apoyo de manera que la protección que el Estado ofrezca no esté supeditado a ninguna condición, en particular a que ponga una denuncia o colabore en las investigaciones o los procesos judiciales. - Garantía de acceso a plataforma de servicios, incluso sin que medie una denuncia. - Construcción o reconstrucción de redes de apoyo según cada situación en particular. - Regularización de situación migratoria mediante permiso temporal, residencia temporal o permanente, o estatus de refugiada. - Reunificación familiar en caso de que decida permanecer en país de destino o en un tercer país de reasentamiento.

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Principios y lineamientos generales para la incorporación del enfoque de género en políticas, programas y servicios estatales sobre trata de personas Desde un enfoque de derechos los esfuerzos que se hagan para la protección y reintegración de las mujeres víctimas de trata deben hacerse teniendo como centro y eje transversal la restitución inmediata de los derechos violentados. Así mismo todas las acciones de prevención, atención y persecución del delito deben tomar en cuenta el interés de las víctimas sin ponerlas en riesgo de ningún tipo (físico o emocional o de estigmatización) a ellas, sus familias y las personas que brindan los servicios.

Esto aplica para todas las víctimas de la trata y en particular para las mujeres quienes, como ya hemos analizado, resultan particularmente discriminadas y revictimizadas aún después de salir de la situación de trata. A continuación se presentan algunos principios básicos que deben ser tomados en cuenta en el diseño y gestión de políticas, programas y servicios, que tienen como fin sentar bases mínimas para la transversalización del enfoque de género.

Lineamientos básicos para el diseño y gestión de políticas, programas y servicios en materia de trata de mujeres Metas Tener como objetivo final la erradicación de la trata de mujeres y niñas desde las causas mismas que la generan. Creación o fortalecimiento de instancias interinstitucionales e intersectoriales para dar respuesta al problema de la trata de mujeres y para incorporar la trata de mujeres adultas en las políticas, programas y servicios referidos a trata de personas. Enfoques Construir las propuestas y actuar desde un enfoque de derechos que parte de: Entender y enfrentar la trata como una grave violación de los derechos humanos y de violencia en contra de las mujeres. Tener como objetivo central y prioritario la restitución inmediata de los derechos violentados. Asumir la responsabilidad estatal de prevenir, sancionar y erradicar la trata de mujeres y de garantizar la restitución de los derechos humanos de las mujeres violentados en la trata. Concebir y tratar a las mujeres como sujetas de derechos, no beneficiarias, y por tanto como protagonistas de sus procesos de liberación de la trata. Tener como referentes los instrumentos internacionales de derechos humanos y los específicos sobre trata de personas.

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Igualmente desde un enfoque de género que parte de: Comprender todos los aspectos de la trata de mujeres y su especificidad vinculándola a la discriminación sexista. Asumir la existencia en todos los ámbitos de relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres y del riesgo de revictimización de las mujeres en todos los espacios, incluidos los institucionales. Tener como referentes la Convención Belem do Pará y la CEDAW, así como otros instrumentos internacionales sobre derechos humanos de las mujeres además de los instrumentos generales sobre derechos humanos y los específicos sobre trata de personas. La Institución rectora en materia de derechos de las mujeres, en la medida en que comparta estos enfoques, debe mantener un rol activo en la promoción e inclusión de la perspectiva de género en las políticas sobre trata de personas de manera conjunta con organizaciones de mujeres.

Lineamientos básicos para el diseño y gestión de políticas, programas y servicios en materia de trata de mujeres

Garantía de seguridad y justicia Centrarse en la protección real de las mujeres víctimas y testigos de la trata de personas tomando en cuenta a hijos, hijas y familias de las mujeres. Penalizar efectivamente todas las acciones delictivas de los tratantes considerando las diferentes manifestaciones de la violencia ejercida contra las mujeres, incluyendo el femicidio como categoría diferente al homicidio. Investigar proactivamente, perseguir y sancionar las redes de trata de manera efectiva con el fin de liberar y proteger a las mujeres en general del riesgo de ser atrapadas en la trata a través del secuestro, el engaño o la compra. Señalar y perseguir a los cómplices de las redes de trata y de explotación que formen parte de instituciones estatales y privadas. Investigar sistemáticamente y de oficio las denuncias de corrupción y complicidad en torno a la trata que se reciban o de las que se llegue a tener algún conocimiento. Emitir y garantizar aplicación de directrices sobre el trato hacia las víctimas que eviten las agresiones verbales, emocionales, físicas o sexuales que revictimizan a las mujeres durante los procesos judiciales. -Considerar la participación forzada de las mujeres tratadas en acciones delictivas asociadas a su victimización como otra manifestación del delito.

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Incorporación del enfoque de genero

Responsabilidad y compromiso estatal Compromiso de política de cero tolerancia de la trata de mujeres Involucrar al menos a los sectores seguridad, trabajo, educación, salud, migración y derechos de las mujeres promoviendo, si no existen, coaliciones interinstitucionales e intersectoriales contra la trata de personas que incluyan la especificidad de la trata de mujeres y niñas. Las propuestas de programas y servicios de estos sectores deben ser revisados para tomar en cuenta las necesidades estas víctimas de la trata así como de las mujeres migrantes en general. Apertura y colaboración estatal con las organizaciones de la sociedad civil que tiene objetivos de defensa de los derechos de las mujeres y experiencia en la atención y acompañamiento de mujeres víctimas de trata y de otras formas de violencia. Promover la erradicación de las causas estructurales de la trata Promover la igualdad de género y la modificación de los patrones políticos, económicos, sociales y culturales discriminatorios. Prevenir y atender otros tipos de violencia contra las mujeres, en particular, la violencia de pareja, la violencia sexual dentro y fuera de la familia, la explotación sexual comercial, el hostigamiento sexual, y la explotación laboral. Señalar y perseguir a los tratantes y a los explotadores como forma de protección de las mujeres. Diseñar estrategias para desestimular la demanda de mujeres explotadas. Informar ampliamente sobre los riesgos de la trata, sus dinámicas, los derechos de las mujeres frente a la actuación de las redes y los recursos existentes para protección. Cooperación internacional Incluir estrategias de cooperación con otros Estados especialmente con aquellos países reconocidos como contrapartes de destino, tránsito u origen de la trata de mujeres. Recursos Toda política debe garantizar la dotación de recursos humanos y materiales para su ejecución.

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Recomendaciones estratégicas para una respuesta eficiente frente a la trata de mujeres Las anteriores secciones ofrecen suficiente información para orientar el diseño de políticas, programas y servicios dirigidos a mujeres que han sido objeto de trata. A lo ya planteado es necesario añadir que el involucramiento generalizado tanto de la sociedad como de los Estados es indispensable para llegar a erradicar la trata en el mediano plazo, así como para ofrecer respuestas inmediatas adecuadas y efectivas para las mujeres que viven esta forma particular de violencia. En este sentido hay ciertas acciones que son estratégicas porque permiten potenciar las capacidades instaladas de los diferentes actores y actuar a lo largo de todo el ciclo, desde la prevención del riesgo de captura por parte de las redes hasta la reincorporación de las víctimas de trata a sus comunidades. En el contexto de la región mesoamericana se presentan a continuación algunas recomendaciones de acción que tienen este carácter estratégico. Capacitación permanente de funcionarios y funcionarias de instituciones claves La trata de mujeres no es un riesgo excepcional ni inusual. Se gesta en la vida cotidiana de exclusión social y actúa a través de mecanismos socialmente aceptados de la subordinación femenina. Las mujeres y niñas que terminan atrapadas por las redes de trata han estado en contacto con funcionarios y funcionarias de diferentes instituciones, quienes muy probablemente no pudieron identificar el riesgo en su momento ni ayudar en la prevención de este problema. Formar al personal de las instituciones, y muy particularmente las de educación, salud, migración, se-

guridad y justicia, permite multiplicar la capacidad social para detectar los riesgos tanto individuales como colectivos. Además, si esta capacitación tiene un carácter de aplicación práctica, permite que estas personas incorporen en su quehacer diario formas de divulgar la información y proponer acciones de prevención; por ejemplo, las y los educadores en las aulas. Creación de espacios mixtos Estado-sociedad civil Asumir que la trata de mujeres se gesta en lo cotidiano significa rescatar el poder de prevenir este problema desde las prácticas diarias y en los contextos más cercanos. Las organizaciones de la sociedad civil, ya sean las de carácter comunitario o las de defensa de los derechos humanos, y en particular las de mujeres, pueden jugar un papel fundamental para construir entornos más informados, capaces de detectar los riesgos, con mecanismos de protección y apoyo, y por tanto más seguros frente al peligro de la trata. El contacto cotidiano que las organizaciones de la sociedad civil tienen con las personas en la comunidad, la organización propia entre mujeres, las experiencias acumuladas, y las visiones que desde esa experiencia se construyen, son fortalezas imprescindibles a la hora de desarrollar e implementar las políticas nacionales, programas y servicios. La existencia de espacios mixtos Estado-sociedad civil permite además evaluar las acciones que se emprenden desde una lógica externa y no solo interna, y ayuda a formular los cambios que sean necesarios. Campañas permanentes de información Contar con información sobre cómo operan las organizaciones delictivas que se dedican a la trata, sobre el carácter abusivo de la forma en que actúan, así como sobre los derechos que asisten a toda mujer, y los me-

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Incorporación del enfoque de genero

canismos y recursos existentes para garantizar estos derechos, son un medio privilegiado para minar la actuación de las redes de trata, ya que estas se basan frecuentemente en el engaño y en las falsas promesas. La información permanente y masiva es imprescindible para generar y mantener la preocupación y la alerta frente al problema de la trata. Brindar información no tiene por qué convertirse en una actividad muy costosa si se recurre a diferentes mecanismos de divulgación. Todas las instituciones cuentan con recursos para elaborar afiches, boletines, desplegables, y todo tipo de materiales que pueden orientarse a la prevención de la trata, así como a informar a las mujeres que han sido atrapadas por estas redes sobre los espacios y mecanismos de apoyo a los que pueden acudir. Las organizaciones de la sociedad civil no solo tienen sus propios recursos para desarrollar sus acciones de información. Además, juegan un papel clave en la multiplicación de los efectos de las campañas, al aterrizarlas en cada grupo o comunidad a las situaciones y lenguajes propios de cada medio. Puesta en marcha de un mecanismo de contacto seguro y protección inmediata de mujeres explotadas por las redes de trata Como en cualquier otra forma de violencia contra las mujeres, las campañas de divulgación asiladas de otras iniciativas no solo arriesgan ser poco efectivas. Pueden ser incluso perjudiciales por generar entre las mujeres expectativas que no se llenan, y animar a acciones que las exponen a riesgos mayores si no cuentan con protección. La puesta en marcha de un mecanismo de contacto seguro y de protección inmediata de mujeres explota-

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das por las redes de trata es una acción delicada que requiere cuidado en el diseño y garantía en la ejecución. En algunos países se ha conformado un pequeño equipo de personas sensibles y bien formadas y entrenadas, constituido por mujeres y al menos un hombre, -lo que permita un acercamiento discreto a los lugares de explotación-, que dispone de medios de transporte y espacios seguros para trasladar a la mujer en el momento en que lo requiera. El hecho de que sea una acción en el que la seguridad debe estar garantizada, no debe ignorarse el hecho de que para la mujer que está escapando, la seguridad física es probablemente tan importante como la seguridad emocional, y que su derecho a ser informada, así como la discreción y confidencialidad deben ser garantizados y explícitamente comprometidos. Creación de unidades especializadas de atención y acompañamiento de las mujeres que escapan de las redes de trata Ya sea dentro de los programas y servicios dedicados a atención de mujeres que viven violencia, o de los existentes especializados en trata de personas, se vuelve imprescindible contar con unidades especializadas formadas por personas sensibles y con formación adecuada para acompañar a las mujeres que escapan a las redes de trata. No necesariamente este equipo deba encargarse de brindar todos los servicios que las mujeres requieren, ya que puede gestionarlos con las respectivas instituciones u organizaciones y lograr que quienes asuman directamente la responsabilidad sean personas igualmente sensibles y formadas. Contar con un equipo de apoyo como referente permanente, que intermedia con las instituciones, brinda confianza y seguridad a las mujeres. Facilita además la vigilancia para que el trato sea respetuoso de los dere-


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chos humanos y de la condición y necesidades de las mujeres sobrevivientes de trata. Investigación sobre las dinámicas y la actuación de las redes de trata Las redes delictivas transnacionales que actúan en Mesoamérica cambian frecuentemente algunos aspectos de su actuación para adaptarse mejor a las condiciones que encuentran. Cambian las rutas y medios de movilización de las mujeres, forman nuevas alianzas entre redes o con autoridades, perfeccionan los mecanismos de identificación y captación de futuras víctimas, entre otros. Mantener actualizada la información sobre estas redes es necesario para enfrentarlas en forma más efectiva. El papel de las instituciones y las organizaciones, a través de la información que captan por diferentes medios, es imprescindible para identificar esos cambios y ajustar las acciones de prevención y atención.

Coordinaciones bi y multinacionales Siendo la trata externa un delito transnacional, la coordinación entre países es imprescindible en todos los niveles de actuación. Representa además la existencia de compromisos asumidos a niveles centrales de las respectivas administraciones. Estos son también, lamentablemente, los niveles que interesan a las redes para ganar socios mediante alianzas corruptas, por lo que estos mecanismos requieren ser garantizados en su integridad ética con medios activos de validación. Se cuenta con experiencia en este tipo de coordinación entre países, involucrando tanto institucionales estatales, como internacionales y de organizaciones de la sociedad civil. Las organizaciones de población migrante, en particular, así como las que defienden los derechos de las mujeres, pueden jugar un papel central a la hora de compartir con agilidad información de riesgos, actuación detectada de redes, y mecanismos de apoyo existentes a lo largo de todo el trayecto migratorio.

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Referencias

Anexo

Personas entrevistadas

Taller de validación

Adina Castro, Instituto Nacional de las Mujeres

Mariliana Morales, Fundación Rahab

Inés Delgado, Instituto Nacional de las Mujeres

Giselle Gutiérrez, Consultora en el tema de trata de personas

Giselle Gutiérrez, Consultora en el tema de trata de personas

Marta Bociek, Organización Internacional para las Migraciones

Mariliana Morales, Fundación Rahab

Tatiana Treguear, Fundación Procal

Marisol Patiño, Centro de Publicaciones Alforja

Diana Trimiño, Organización Internacional para las Migraciones

Montserrat Sagot, Universidad de Costa Rica Jose Manuel Salas, Instituto Wëm

Ana Hidalgo, Organización Internacional para las Migraciones

Diana Trimiño, Organización Internacional para las Migraciones

Kattia Solís, Organización Internacional para las Migraciones Adriana Rodríguez, Universidad de Costa Rica

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