Experto temático: Pablo Andrés Salazar Arango Instituto de la Familia. Copyright 2014 Universidad de La Sabana. Todos los derechos reservados.
Definiciones y Conceptos Básicos de
la Sociodemografía y la Antropología Humanística
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Contenido
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1. Definiciones y conceptos básicos de la sociodemografía y la antropología humanística 05
1.1. Definiciones y conceptos básicos de la sociodemografía Fecundidad y fertilidad Fecundidad adolescente ¿Cómo se mide la fecundidad adolescente? Tasa de fecundidad específica por edad (ASFR, Age Specific Fertility Ratio) Paridad Estado civil Estrato socioeconómico
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1.2. Visión de la antropología de la persona humana y de la sexualidad, matrimonio y familia 1.2.1 Características o notas de la persona humana
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1.2.2. Dignidad de la persona humana
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1.2.3. Algunas consecuencias de las notas de la persona
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1.3. La persona como fin en sí misma
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1.4. La persona en el espacio y en el tiempo
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1.5. La persona como ser capaz de tener
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1.6. La complementariedad y reciprocidad varón-mujer
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1.7. La naturaleza humana
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1.8. El derecho del hijo a un padre y una madre
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2. Fuentes de datos de fecundidad adolescente
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3. Bibliografía
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1.Definiciones y conceptos básicos de la sociodemografía y la antropología humanística
1.1 Definiciones y conceptos básicos de la sociodemografía Fecundidad y fertilidad Fecundidad: es el hecho de dar a luz un hijo vivo. No confundir con fertilidad, que es la capacidad biológica de una mujer para ser fecunda. La fecundidad es prueba de fertilidad (solo la mujer fértil puede llegar a dar a luz). Fecundidad adolescente ¿Qué es la fecundidad adolescente? El hecho de que una mujer en edad adolescente (menor de 20 años y mayor a 10) dé a luz un hijo vivo. Es el nacimiento de un hijo vivo por parte de una mujer en edad de transición de niña a adulta. A pesar de las dificultades para establecer el edades de adolescentes, la adolescencia, con sito de un lenguaje común de investigación, clasificar de varias maneras que se señalan a ción:
rango de el propóse puede continua-
• Papalia et al. (2004) proponen que este período de transición inicia con la pubertad, el proceso que conduce a la madurez sexual o fertilidad (capacidad de reproducción) y que tiene lugar alrededor de los 11 o 12 años. Normalmente termina alrededor de los 19 años o comienzos de los 20, cuando el joven asumen responsabilidades de adulto.
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• Polaino-Lorente y Martínez (1995) definen dos grupos de adolescentes según la madurez biológica correspondiente a la edad. El primero es de jóvenes de 16 años o menos, el otro grupo comprende las de 17, 18 y 19 años. • La OMS (1978) define embarazo adolescente como aquel en el que la mujer tiene 19 años o menos en el momento del parto. Según la OMS (Autcher et al., 2000), la adolescencia se divide en tres etapas: • La adolescencia temprana (entre los 10 y 13 años). • La adolescencia media (entre los 14 y 17 años). • La adolescencia tardía (18 a menos de 20 años). En Colombia, de acuerdo con la ley 1098 de 2006, la niñez comprende desde el nacimiento hasta los 12 años de edad y son adolescentes aquellas personas entre 12 y 18 años. Asimismo, en la Ley 375 de 1997 se entiende por joven la persona entre 14 y 26 años. En la información de los censos de población se suele agrupar la edad en quinquenios, que son cohortes de 5 años. Por lo tanto, la información de adolescentes muchas veces se tendrá para las mujeres de 11 a 15 y de 16 a 19 años. La DHS/ ENDS (Demography and Health Survey, Encuesta Nacional de Demografía y Salud) tiene la posibilidad de analizar datos según edades simples (11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19). En la discusión se utilizará la clasificación de la OMS: mujer mayor de 10 años y menor de 20 embarazada es un embarazo adolescente. No se debe olvidar que al estudiar la adolescencia importa tener en cuenta el sexo. La maduración de la mujer suele anteceder a la del varón.
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¿Cómo se mide la fecundidad adolescente? Primero hay que ver cuáles son las tasas básicas de demografía y qué representan. Para esto se sigue la discusión de Aguilera et al. (1992). La tasa bruta de natalidad es la más simple. Es el cociente de nacidos vivos sobre población total de ese territorio o grupo poblacional. Ejemplo: En 2013 hubo 587,030 nacimientos en Colombia según el DANE, y la población estimada para ese año fue de 47,121,089 personas. Por tanto la tasa bruta de natalidad es 587,030 dividido por 47,121,089, que da un total de: 0,012457904. Para expresar la tasa en por 1000, se multiplica por 1000 y da una tasa de 12,45 nacimientos por cada mil habitantes. La tasa de fecundidad es el número de nacidos vivos en un tiempo dividido por el número de mujeres en edad reproductiva (15-49). En 2013, según del DANE, el número de mujeres de 15 a 49 años era de 12,440,872; entonces si dividimos los nacimientos por esas mujeres obtenemos la tasa de fecundidad total: 587,030/ 12,440,872= 0,047185599 que expresado en por 1000 es 47,18 hijos por mujer en edad de procrear.
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Tasa de fecundidad específica por edad (ASFR, Age Specific Fertility Ratio) Se puede observar que la fecundidad de todas las mujeres de 15 a 19 años está alrededor de 80 por mil, mientras las de la zona rural tienen fecundidades de más de 120 por mil, y las urbanas de menos de 80 por mil. También se puede apreciar que la probabilidad mayor de cuándo tener un hijo en Colombia está entre los 15 a 34 años (cuando las tasas por edad son mayores) y la probabilidad desciende a partir de los 34 hasta casi cero en el grupo de 45 a 49.
Gráfica de fecundidad específica por edad en Colombia, tomada de la Encuesta de Demografía y Salud (2010, p. 102)
La tasa total de fecundidad es el promedio de hijos que tendría una mujer si a cada edad se comportara con el patrón de fecundidad de la población seleccionada (para entender este concepto, remitirse a:
Tasas de fecundidad por edad para el trienio anterior a la encuesta según zona de residencia, Colombia 2010 200
Total País Urbana Rural
Tasa (por mil mujeres)
150
100
50
0 15 - 19
20 - 24
25 - 29
30 - 34
Grupo de edad
8
35 - 39
40 - 44
45 - 49
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http://www.ined.fr/en/everything_about_population/animations/fecondity/ Se puede ver la película explicativa en español o en inglés. Hacer clic en Animations--- Medir la fecundidad). Esta medida también es llamada tasa de descendencia final o índice sintético de fecundidad. Aclaración de cifras de la película de INED sobre fecundidad: En la película se habla de 51,743 nacimientos a mujeres de 26 años. Hay 416,609 mujeres de 26 años en Francia, por tanto: 51,743/416,609 = 0,12420 Como las tasas utilizan en por ciento o por mil, hablan en la presentación de fecundidad de 12,4 por cien para las mujeres de 26 años de edad. Se logra mayor exactitud en las características de la fecundidad, pues se contrastan los nacidos según la edad de las madres; entonces sabremos si en esa población todas las mujeres tienen hijos de modo continuo a lo largo de la vida, o si los tienen en los primeros años de su vida y luego no, o si los tienen solamente hacia edades adultas, etc. Esta información la aporta la tasa de fecundidad específica por edad. Para medir la fecundidad adolescente con datos de la DHS (Demographic and Health Surveys) se puede utilizar una variable proxy (aproximación): aquellas mujeres que están embarazadas por primera vez o que ya han tenido su primer Revisar Material interactivo “Transición hijo. Hay que tener cuidado de que las mujeres que están demográfica espectacular”. embarazadas pueden no terminar en un hijo nacido vivo. Paridad: Número de nacimientos o partos procedentes de una mujer o de un matrimonio. Nulíparas: mujeres que no han dado a luz; Primíparas: mujer que dan a luz su primer parto; Multíparas: mujeres que han dado a luz más de una vez.
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Paridad x: rango de nacimiento. Por ejemplo, paridad 2 es el segundo parto de esa mujer; paridad 0 son mujeres que no han dado a luz. (Pressat, 1987). Estado civil: situación de la persona tal y como resulta de diferentes acontecimientos demográficos que la afectan, principalmente en lo relacionado con el matrimonio. Se puede tratar de estado de soltero(a), de casado(a), de viudo(a) o de divorciado(a) (cfr. Pressat 1987). El término casado(a) se refiere a la unión que se realiza por medio de un vínculo legal, por ejemplo la unión civil. En Colombia, el matrimonio religioso católico tiene efectos civiles, por lo tanto se clasifica como unión legal. La cohabitación, unión consensual o unión libre, son tres maneras de designar a las parejas que hacen vida común sin tener una unión legal formalizada. En Colombia la ley civil les da derechos a las personas que conviven y a sus hijos después de dos años de convivencia. Estrato socioeconómico: clasificación de acuerdo a las características de condiciones de vida de un área geográfica y las viviendas que hay en ella, lo cual permite hacerse una idea de la riqueza o pobreza de las personas que la habitan y sus ingresos, para motivos fiscales (impuestos) o de cobro de servicios públicos. En Colombia se utilizan seis estratos: 1 es cercano al nivel de indigencia, con necesidades básicas insatisfechas en su mayoría, y 6 es el de las mejores condiciones económicas.
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1.2. Visión de la antropología de la persona humana y de la sexualidad, matrimonio y familia1 Nota: cada vez que se utilice la palabra «hombre» se está entendiendo la persona humana femenina y masculina.
«Nuestra cultura ha ido descubriendo poco a poco la importancia de la persona humana. Por ejemplo, en el campo jurídico: el derecho apoya en este concepto la legislación positiva acerca de los derechos fundamentales, los derechos humanos, etc. Y es que la fuente última de la dignidad del hombre es su condición de persona» (Yepes y Aranguren, 2003). Es decir, que una persona deba ser respetada por lo que ella misma es y no por otras cosas —la plata que tenga, los premios que haya conseguido, la edad, etc.—, porque es persona. Pero ¿qué características tiene una persona? Más bien, ¿qué características tengo yo, poseo yo, por ser una persona? ¿Qué tengo yo que no tienen los animales, ni las plantas, ni los minerales, por ser persona? A continuación intentaremos dar respuesta a esto, señalando unas características o notas de la persona. 1.2.1
1. Este apartado sigue fundamentalmente, y a veces de modo literal o parafraseado, la argumentación de Yepes y Aranguren (2003).
Características o notas de la persona humana
1. Intimidad La inmanencia (in-manere: permanecer en) es la capacidad más importante de los seres vivos. Es lo que se guarda y queda dentro. Es una característica que habla de la interioridad que se da en todo viviente, pues todo viviente lleva a cabo actividades cuyo efecto queda dentro del sujeto. Por ejemplo: nutrirse, crecer, leer, llorar y dormir son operaciones inmanentes, que quedan para el que las ejecuta, aunque puedan ser vistas desde fuera. Uno es lo que es por tener algo propio, por tener un dentro. Las piedras, en cambio, no tienen un dentro. La intimidad indica un dentro que solo conoce uno mismo. El hombre tiene dentro (tiene un «adentro») para
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sí mismo, y se abre hacia su propio interior en la medida en que se atreve a conocerse, a introducirse en la profundidad de su alma. Tener interioridad, un mundo interior abierto para mí y oculto para los demás, es intimidad: una apertura hacia dentro. La intimidad es el grado máximo de inmanencia, porque no es solo un lugar donde las cosas quedan guardadas para uno mismo sin que nadie las vea, sino que además es, por así decir, un dentro que crece, del cual brotan realidades inéditas (nuevas), que no estaban antes: son las cosas que se nos ocurren, planes que ponemos en práctica, invenciones, etc. La intimidad tiene capacidad creativa. Por eso, la persona es una intimidad de la que brotan novedades, capaz de crecer. Lo propio del hombre es el ser algo nuevo y causar lo nuevo. 2. Manifestación de la intimidad Las novedades que brotan de dentro (por ejemplo, una novela que a uno se le ocurre que podría escribir) tienden a salir fuera. La persona posee una segunda y sorprendente capacidad: sacar de sí lo que hay en su intimidad. A esto se le puede llamar «manifestación de la intimidad». Yo puedo sacar lo que llevo dentro, manifestarme, si quiero o no; soy libre de hacerlo. «Este comienzo no es el comienzo del mundo, no es el comienzo de algo sino de alguien: el principio de la libertad se creó al crearse el hombre» (Yepes y Aranguren, 2003). 3. Libertad La intimidad y la manifestación indican que el hombre es dueño de ambas y, al serlo, es dueño de sí mismo y es el principio y origen de sus actos. Esto nos muestra que la libertad es una nota de la persona y una de sus características más radicales. El hombre es el animal que, como origen de sus actos, tiene el dominio de hacer de sí lo que quiere. Por eso puede realizarse a sí mismo y vencer los instintos.
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Victor Frankl era un psiquiatra joven, formado en la tradición de la escuela freudiana, y fiel a sus principios, era determinista de convicción. Pensaba que aquello que nos sucede de niños marca nuestro carácter y nuestra personalidad, de tal manera que nuestro modo de entender las cosas y de reaccionar ante ellas queda ya esencialmente fijado para el futuro, sin que podamos hacer mucho por cambiarlo. Sin embargo, aquel día, estando desnudo y solo en una pequeña habitación, Frankl empezó a tomar conciencia de lo que denominó la libertad última, un reducto de su libertad que jamás podrían quitarle. Sus vigilantes podían controlar todo en torno a él. Podían hacer lo que quisieran con su cuerpo. Podían incluso quitarle la vida. Pero su identidad básica quedaría siempre a salvo, solo a merced de él mismo. Comprendió entonces con una nueva luz que él era un ser autoconsciente, capaz de observar su propia vida, capaz de decidir en qué modo podía afectarle todo aquello. Entre lo que estaba sucediendo y lo que él hiciera, entre los estímulos y su respuesta, estaba por medio su libertad, su poder para cambiar esa respuesta. Fruto de estos pensamientos, Frankl se esforzó por ejercitar esa parcela suya de libertad interior que –aunque estuviera sometida a tantas tensiones– era decisivo mantener intacta. Sus carceleros tenían una mayor libertad exterior, tenían más opciones entre las que elegir. Pero él podía tener más libertad interior, más poder interno para decidir acertadamente entre las pocas opciones que se presentaban a su elección. Gracias a esa actitud mental, Frankl encontró fuerzas para permanecer fiel a sí mismo. Y se convirtió así en un ejemplo para quienes le rodeaban, incluso para algunos de los guardias. Ayudó a otros a encontrar sentido a su sufrimiento. Les alentó para que mantuvieran su dignidad de hombres dentro de aquella terrible vida de los campos de exterminio. Su vida, precisamente en aquel momento de tanto desprecio por el hombre, de un desprecio como quizá nunca lo había habido, allí, en medio de unas circunstancias en que una vida humana no valía nada, precisamente entonces, la vida de este hombre se hizo especialmente valiosa. En las más degradantes circunstancias imaginables, Frankl comprendió con mayor hondura un principio fundamental de la naturaleza humana: entre el estímulo y la respuesta, el ser humano tiene la libertad interior de elegir. Una libertad que nos singulariza como seres humanos. Ni siquiera los animales más desarrollados tienen ese recurso: están programados por el instinto o el adiestramiento, y no pueden dirigir en nada ese programa, ni cambiarlo; es más, ni siquiera tienen conciencia de que exista. En cambio, los hombres, sean cuales fueren las circunstancias en que vivamos, podemos formular nuestros propios programas, proponernos proyectos en la vida y alcanzarlos. Podemos elevarnos por encima de nuestros instintos, de nuestros condicionamientos personales, familiares o sociales. No es que esos condicionamientos no influyan, porque sí influyen, y mucho, pero nunca llegan a eliminar nuestra libertad. Y son esas dotes específicamente humanas las que nos elevan por encima del mundo animal: en la medida en que las ejercitamos y desarrollamos, estamos ejercitando y desarrollando nuestro potencial humano (Aguiló, consultado el 18 de junio de 2013).
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Lo vivo se distiende —despliega— a lo largo del tiempo hacia una plenitud de desarrollo y hacia la muerte. Ningún viviente está acabado en el nacimiento, sino que protagoniza un proceso (crecer, reproducirse, morir) que tiene cierta estructura de proyecto: hay un despliegue, un hacerse efectiva la potencia, un crecimiento. Es decir, los seres vivos tienen fin, perfección, plenitud. La persona humana crece a medida que va desplegando sus acciones libres a lo largo de su vida, crece en hábitos. La persona es capaz de autorrealización. La vida intelectiva es propia del ser humano. En la vida intelectiva se rompe la necesidad del circuito estímulo-respuesta. Por encima de los animales están los seres que se mueven en orden a un fin que ellos mismos se fijan, cosa que es imposible hacer si no es por medio de la razón y el intelecto. a) Las personas tienen la posibilidad de elegir intelectualmente sus propios fines. Las personas pueden escribir su propia historia, escoger qué quieren para su vida, tienen en sus manos la tarea de hacer su propia vida. El ser humano elige intelectualmente sus propios fines, y no se conforma con los fines de la especie (únicamente comer y reproducirse), sino que también se propone fines personales. b) Los medios para satisfacer los fines biológicos no están determinados. No son entregados por la naturaleza y la biología al ser humano en todo momento, sino que los seres humanos tienen que encontrar qué medios son necesarios y pueden conducir a unos fines. Hay en el ser humano una separación entre medios y fines, que hace que no se den respuestas automáticas a los estímulos. Para satisfacer el hambre tengo que buscar qué cosas comer, cuáles son digestivas y cuáles no, etc., mientras que una vaca solo tiene que bajar el hocico y comer pasto. Para protegerme del frío puedo hacer muchas cosas (ponerme vestido, meterme en una cueva, hacer un iglú, etc.), no hay una sola y necesaria manera de quitar el frío. Para decir a
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alguien que le tengo estima hay muchas maneras de hacerlo, no una única. El hombre elige el modo de satisfacer sus necesidades instintivas. c) El ser humano es capaz de proponerse fines nuevos, más allá de las necesidades vegetativas u orgánicas. El hombre añade a sus tendencias vegetativas finalidades más altas, de tipo técnico, cultural, religioso, etc. No solo comemos, tenemos el arte de cocinar de modos diversos. No solo nos reproducimos, tenemos el arte de amar y creamos modos: pedir la mano, ponernos traje blanco, hacer un banquete con orquesta, etc. d) La persona es capaz de hábitos. El hábito sería una inclinación, no natural, sino adquirida, aprendida por repetición de acciones para realizar ciertos actos que, dada la infinidad de posibilidades a las que se inclinan las tendencias humanas, está en manos de cada uno concretar. Los hábitos pueden ser buenos o malos, favorables o perjudiciales para el desarrollo del hombre. Este aprendizaje desplaza al instinto. 4. Capacidad de dar Mostrarse a uno mismo y mostrar lo que a uno se le ocurre es, de algún modo, darlo. Esta es otra de las notas que definen a la persona, la capacidad de dar. La persona humana es efusiva, capaz de sacar de sí lo que tiene para dar o regalar. Se aprecia especialmente en la capacidad de amar. El amor es «el regalo esencial», en el sentido de que es el darse total del amante al amado: quien se guarda, quien no se da, no está amando, y por lo tanto no se cumple como amante, no es capaz de realizar la actividad más alta para los seres que piensan y quieren. Pero, para que haya posibilidad de dar o de regalar, es necesario que alguien se quede con lo que damos. A la capacidad de dar de la persona le corresponde la capacidad de aceptar, de acoger en nuestra propia intimidad lo que nos dan. En caso contrario, el regalo, el don, se frustra.
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5. Capacidad de darse Hay que prestar atención en el dar. Tal vez no parezca muy relevante, pero el dar nos muestra el núcleo de lo que es la persona, de lo personal: el hombre, en cuanto persona, no se cumple en solitario, no se realiza en solitario, no alcanza su plenitud centrado en sí, sino dándose. Pero ese darse es comunicativo en el sentido de que exige una reciprocidad: el don debe ser recibido, agradecido, correspondido. De otro modo, ese amor es una sombra, un aborto como amor, pues nadie lo acoge y se pierde. Dar no es solo dejar algo abandonado, sino que alguien lo recoja, lo acoja. Alguien tiene que quedarse con lo que damos. Si no, no hay dar; solo dejar. Si no hay otro, la persona quedaría frustrada, porque no podríamos dar. Se da algo a alguien. Por lo tanto, otra nota característica de la persona es el diálogo con otra intimidad. Esa apertura que se entrega tiene como receptor lógico a otra persona y así se establece la necesidad del diálogo: dar lleva al intercambio inteligente de la palabra, de la novedad, de la riqueza interior de cada uno de los que se da. Una persona sola no puede ni manifestarse, ni dar, ni dialogar: se frustraría por completo. En esta perspectiva es como se puede entender la sexualidad y afectividad humana en su dimensión más personal y de acuerdo a quién es la persona. Para un desarrollo más completo, ver el capítulo 10 de Yepes y Aranguren: Sexualidad, matrimonio y familia. 1.2.2. Dignidad de la persona humana Como consecuencia de lo anterior, se habla de la dignidad de la persona. La dignidad es esa cualidad derivada de su actuar libre y moral, que le confiere un valor tal que debe ser siempre tratada al mismo tiempo como un fin, y nunca simplemente como un medio; de donde la distinción entre las cosas, que tienen un precio y pueden siempre ser reemplazadas por un equivalente, y las personas, que son siempre superiores a cualquier precio y no admiten equivalente: tienen dignidad. (cfr. Morfaux, 1985).
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1.2.3. Algunas consecuencias de las notas de la persona 1.2.3.1. La intimidad es creadora La característica más importante de la intimidad es que puede crecer, que no es algo estático, sino dinámico. Es fuente de cosas nuevas: ideas, deseos, proyectos, ambiciones, etc. Por eso soy alguien, por eso llevo nombre. La palabra persona viene de la palabra que en griego se daba a las máscaras que usaban los actores. Por eso las personas no son intercambiables, no es lo mismo decir «Tengo tres gatos» a decir «Tengo tres hijos». No quiere decir que los humanos sean más importantes que los animales, sino que para una mamá cada hijo se presenta siempre como una totalidad irreductible a cualquiera de los otros hijos. La intimidad designa el ámbito interior a cubierto de extraños (Choza), por eso lo natural es proteger la intimidad de los extraños, y mostrarla a los que se quiere y se sabe que la van a cuidar y proteger. De ahí que la vergüenza sea un sentimiento natural que protege la intimidad de la mirada e intromisión de los extraños. El pudor es la manera de comportarse que adecuadamente protege mi intimidad de los extraños. 1.2.3.2. Manifiesto mi intimidad a través del cuerpo Manifestamos la intimidad a través del cuerpo, del lenguaje y de la acción. La cultura es el modo en que nos mostramos en sociedad. Al mismo tiempo que a través del cuerpo nos manifestamos, también nos damos cuenta de que somos cuerpo, tenemos cuerpo. Nos expresamos a través de gestos corporales, de los cuales la cara y las manos son los aspectos más expresivos que poseemos. También nos manifestamos y comunicamos mediante el habla. Hablar nos muestra que somos seres sociales, seres para comunicarnos con otros. La tendencia espontánea a proteger la intimidad de miradas extrañas envuelve también al cuerpo. Por eso vestimos el cuerpo, cubrimos algunas de sus partes, y a su vez el vestido también comunica: como soy de tal profesión, llevo tal vestido; como hay fiesta, me pongo esto. El vestido también me distingue de otros, me ayuda a
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identificarme como persona, a mostrar el estilo de mi personalidad. 1.2.3.3. La persona se comunica con otras Una persona en soledad no es persona. Necesitamos de otros para conocer quiénes somos. Sin diálogo no se formaría nuestra personalidad de modo completo. El diálogo es fundamental en las relaciones entre personas, los problemas surgen de la falta de diálogo. Pero la comunicación no es solo de palabras, es también de actos. El diálogo forja (da forma) el propio carácter, permite asimilar un idioma, unas costumbres y unas normas, reglas, actitudes, valores, etc. de la comunidad en que nacimos y a la que pertenecemos. La verdadera educación se compone de diálogo. 1.2.3.4. El ser humano es un ser capaz de dar y de darse Cuando decimos que el ser humano es capaz de dar quiere decir que se realiza como persona cuando extrae algo de su intimidad, de su interior, y lo entrega a otra persona como algo valioso, y la otra persona lo recibe como algo suyo, también valioso que se debe cuidar. En su significado profundo esto es lo que se llama amor. El ser humano es capaz de amar, es decir, de dar a otros cosas buenas, y de modo más radical, es capaz de dar tanto que se entregue a sí mismo todo entero. 1.2.3.5. La persona es libre La persona es dueña de qué hace, qué piensa, cómo actúa, etc. Por eso se dice que es libre. Si no fuera libre no se podría dar a otros. Al ser dueña de sus actos también es dueña de su destino y del desarrollo de su vida. La persona puede elegir qué hacer de su vida y de su destino. Por eso, lo que hacemos porque queremos, es lo hecho libremente, lo voluntario. 1.2.3.6. La vida es regalo y es tarea Podemos ser conscientes de que no nos dimos a nosotros mismos la vida. Nos damos cuenta de que podríamos no vivir, pero que de hecho vivimos. La vida es un regalo. Es un don. También es una tarea. Puedo hacer de ella lo que yo me proponga, al menos intentar serlo. Es tarea porque requiere dar pasos hacia una dirección. «El que no sabe a dónde va, allá llega», dice el refrán.
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1.2.3.7. La persona puede comunicarse con Dios A lo largo de toda la historia de la humanidad hay experiencia de que los hombres se han comunicado con un ser superior, al que se le llama Dios. También existe la experiencia de que ese ser superior como que nos mira desde lo alto. Esto lleva a tener la seguridad de que a la larga en la vida daremos cuentas de nuestras acciones. 1.2.3.8. Aunque la persona no se comporte como persona o no se comunique sigue siendo persona Algunos afirman que las personas que no se comunican (gestos, actos, palabras, razonamiento) no son personas. Un no nacido, o un enfermo inconsciente, o un anciano delirante, etc. siguen siendo personas, aunque no se comporten como personas.
1.3. La persona como fin en sí misma De todo lo dicho anteriormente se puede concluir que la persona es muy especial, es una realidad que es absoluta, que no está condicionada por ninguna realidad inferior o del mismo nivel. Por eso la actitud más adecuada es la del respeto. Y de los agravios más serios, es la falta de respeto a una persona. Por eso no se usa a las personas, no se las manipula, pues eso sería no tratarlas como los seres libres que son, sería instrumentalizarlas.
1.4. La persona en el espacio y en el tiempo La persona está en el espacio y en el tiempo. Por eso tenemos necesidades materiales: casa, alimentación, protección del frío, etc. Requerimos cuidado. También nuestra vida se desarrolla a lo largo del tiempo, vamos escribiendo nuestra biografía.
1.5. La persona como ser capaz de tener Podemos tener de dos maneras: tener con la inteligencia y tener con el cuerpo. Aquí se habla de hábitos. Los hábitos son tendencias no naturales y adquiridas a fuerza de repetir
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acciones, tanto corporales como de la inteligencia y la voluntad. Los hábitos refuerzan nuestra conducta. Es más, los hábitos configuran a la persona. «Cuando el hombre actúa, lo que hace le mejora o empeora, y en definitiva le cambia. La acción humana es el medio por el cual la persona se realiza como tal». Es decir, me hago humano comportándome como un humano, y al revés, me hago bestia si me comporto como un animal. Se suele hablar de tres tipos de hábitos: intelectuales (que se refieren al pensar, hablar idiomas, multiplicar, etc.); técnicos (destrezas en el manejo de instrumentos o producción de cosas); y del carácter.
1.6. La complementariedad y reciprocidad varón-mujer El ser humano es sexuado, es decir, hay personas humanas femeninas y personas humanas masculinas. Esa diferencia no es una construcción social o cultural como afirman algunos planteamientos de género. La donación de varón y mujer, en su sentido más pleno, es en una relación que es exclusiva, indefinida en el tiempo y abierta a la vida.
1.7. La naturaleza humana ¿Qué es lo común a los seres humanos, a todos? Todos queremos ser felices, tener cosas buenas, disfrutar de amistades sinceras, conocer, etc. Por eso se suele afirmar que lo más importante en el ser humano son los fines, aquellos objetivos hacia los cuales tendemos y nos inclinamos. Esas tendencias e inclinaciones nos dicen algo sobre nuestra naturaleza. Lo natural, es decir, lo que está de acuerdo con nuestra naturaleza, es el desarrollo de nuestras capacidades. Y sobre todo, desarrollando las capacidades superiores que tenemos. La inteligencia se perfecciona conociendo lo que es verdadero, la voluntad se perfecciona queriendo lo que es bueno. Como habíamos dicho que la persona se desarrolla en las acciones, pues es como se adquieren los hábitos, entonces, la persona se desarrolla realizando acciones de acuerdo a sus fines: conociendo la verdad, queriendo el bien.
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1.8. El derecho del hijo a un padre y una madre El modo de acuerdo a la naturaleza en que se origina la vida humana es mediante la unión de la persona humana masculina y la persona humana femenina; de ese modo, el hijo tiene un padre y una madre. Por lo tanto, la persona humana tiene el derecho natural de tener un padre y una madre, y de saber quiénes son. No es el derecho de una mujer a tener un hijo más importante que el derecho del hijo a tener un padre.
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2. Fuentes de datos de fecundidad adolescente
Demographic and Health Surveys (DHS) Las DHS proporcionan datos para una amplia gama de monitoreo y los indicadores de evaluación de impacto en materia de población, salud y nutrición. Por lo general, las encuestas DHS se realizan cada 5 años, para permitir comparaciones en el tiempo (Tomado de http://www. measuredhs.com/aboutsurveys/dhs/start.cfm 14 de julio de 2006). Censos Se pueden correr búsquedas por país y por encuestas realizadas, según diferentes variables. a) La fecundidad adolescente (el nacimiento de un hijo vivo) en Colombia viene en descenso según los datos del DANE. Según los datos ENDS 2005, la fecundidad también viene en descenso: En la página 108 de la ENDS 2005 se afirma:
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23
1995
70
2000
89
2005
90
1986-1990
90
1991-1995
100
1996-2000
94
2001-2005
92
Maestría Asesoría Familiar y Gestión de programas para la Familia
Por lo tanto, la misma ENDS tiene inconsistencias. Sin embargo los datos más robustos son los que proponen el descenso de fecundidad, que se pueden consultar en la página oficial de la DHS, donde se observa que la fecundidad adolescente en Colombia se ha estancado con un leve descenso.
Tendencias de la fecundidad en Colombia por grupos de edad Fuenta: ORC Macro, 2007. MEASURE DHS STATcompiler http:// measuredhs.com Febrero 13 de 2007
350
Tasa de fecundidad
300 250 200 150 100 50 0 1985
1990
1995
2000
Años
15 - 19 cinco años periodos 15 - 19 20 - 24 25 - 29 30 - 40
24
2005
2010
Experto temático: Pablo Andrés Salazar Arango Instituto de la Familia. Copyright 2014 Universidad de La Sabana. Todos los derechos reservados.
b) A nivel departamental las diferencias pueden ser diversas. Según la ENDS en los departamentos objetivo de estudio:
YA MADRES
EMBARAZADAS 1ER HIJO
ALGUNA VEZ EMBARAZADAS (SUMA DE LAS DOS ANTERIORES)
Total Colombia
16,2
4,3
20,5
Boyacá
11,6
2,8
14,4
Cauca
22,9
5,9
28,8
Huila
14,8
4,2
19
Nariño
11,9
1,2
13,1
FECUNDIDAD ADOLESCENTE MEDIDA POR PROXY
Fuente: DHS 2005, elaboración propia.
c) Sin embargo, en la DHS, al medir la fecundidad adolescente por medio del proxy (ya madre + embarazadas con primer hijo), la resultante es un aumento de la fecundidad adolescente medida por ese proxy en los últimos 20 años. 1990
12.8%
1995
17.4%
2000
19.1%
2005
20.5%
Cambio 1990 - 2005
+ 60%
Fuente: DHS.
d) Una fecundidad adolescente en descenso, según los datos del DANE
FECUNDIDAD MUJERES 15 - 19
Cambio 1998 -2005
1998
2000
2002
2004
2005
Total de nacimientos
151.298
160.226
148.796
154.767
154.569
2,2%
Total de mujeres 15 -19
2008178
2039390
2070765
2123987
2129770
6,1%
Tasa
75,3409309
78,5656495
71,8555703
72,8662652
72,5754424
-3,7%
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Los nacimientos de madres de 15 a 19 años han aumentado desde 1998 en 2,2%. Sin embargo, el número de mujeres de ese grupo de edad, las mujeres jóvenes de 15 a 19 años, ha aumentado 6,1%. Por lo tanto la fecundidad, medida como hijos nacidos de madres adolescentes, ha disminuido en este período. La fecundidad desciende de 75,3 nacimientos por mil adolescentes de 15 a 19 años hasta llegar a situarse en 72,5 nacimientos por mil. Hay que señalar que las fuentes de datos arrojan diferentes medidas de la evolución de la fecundidad. Parecería que merecen más credibilidad las estadísticas del DANE por ser de muestras mayores.
Tasas específicas de Fecundidad Adolescente en Colombia Fuente: ENF 1969, ENDS 1990-2010. Elaboración propia Total
Urbana
Rural
1969
90
86
127
1990
70
62
93
1995
89
74
137
2000
85
71
134
2005
90
79
128
2010
84
73
122
26
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160 140 120
Total Urbano
100
Rural
80 60 40 20 0 1969
1990
2000
1995
2005
Años
Como se puede observar con datos de las Encuestas de Demografía y Salud, la fecundidad adolescente se ha mantenido relativamente estable entre 1970 y 2010, con pequeños altibajos. Con valores más altos en el medio rural y más bajos en el urbano.
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2010
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3. BIBLIOGRAFÍA • Aguiló, Alfonso (. Consultado el 18 de junio de 2013). http:// www.fluvium.org/textos/etica/eti480.htm • Auchter, M., Balbuena, M., Galeano, H. y Zacarias, G. (2000). Características de las escuálidas y los adolescentes de bajos recursos. Experiencia en barrios periféricos de corriente capital. Universidad Nacional del Nordeste. Comunicaciones Científicas y Tecnológicas. • Morfaux (1985). Diccionario de Ciencias Humanas. Grijalbo. Papalia, D., Wendkos, S. y Duskin, R. (2004). Desarrollo Humano. Mc. Graw Hill. • Polaino-Lorente, A. y Martínez Cano, P. (1995). Embarazo y maternidad en la adolescencia. Inst. Ciencias para la Familia, U. de Navarra. • Pressat, R. (1987). Diccionario de Demografía. Oikos Tau. • Yepes, R. y Aranguren, J. (2003). Fundamentos de Antropología. Un ideal de la excelencia humana, 6. EUNSA.
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Definiciones y Conceptos Básicos de
la Sociodemografía y la Antropología Humanística 30