Arte por R. Colón
ELIPSIS
La versatilidad del corazón
02.2022
carta editora “Amor” es un concepto muy complejo. Muchos lo darían todo por amor, otros dicen que no creen en este concepto y hay quienes afirman que solo existe en las películas o en historias ficticias. Es por esto que para esta edición de Elipsis le pedimos a nuestros escritores que nos cuenten su historia de amor favorita. El amor es muy versátil; puede ser de pareja, de amistad, filial… Muchas veces la interpretación del concepto “amor” se complica demasiado. Tal vez no se trata de creer en el amor, sino que es una cuestión de darlo a los demás sin esperar nada a cambio. Los invitamos a leer esta edición de Elipsis y a explorar algunas historias de amor únicas que cautivaron a nuestros escritores.
Ío Rosado Monge
elípticos 2021-22 Alejandra Castro Camila Figueroa Carolina Aguayo Cecilia Rovira Cristina Colberg David Raymond Isabella Santana Ivanna Vidal Julia Diví Katerina Coll Christine Hernández Lauren Rodríguez Lucía Garrido Malena Rivera
Natalia Feo Paola Figueroa Rita Ruiz Sara Terrasa
directiva Ío Rosado (editora) Rocío Colón (editora creativa) Ingrid Rodríguez (subeditora) Natalia Rodríguez (secretaria) Carmen M. Trelles (editora)
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Contenido
Marie & Pierre Curie Marie Curie fue una científica muy conocida por su descubrimiento del elemento radio y la radioactividad. Originalmente llamada María Salomea, nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia. Era una mujer muy estudiosa y tuvo que superar muchos obstáculos por su género. A los 15 años no pudo ingresar a la Universidad de Varsovia, así que se fue a la Universidad de Volante hasta 1891, cuando aceptó la invitación de su hermana para estudiar medicina en París, Francia. Su vida siempre estuvo enfocada en sus estudios y no tenía tiempo para nada más. Todo esto cambió cuando conoció a Pierre Curie, quien estaba estudiando ciencias en la Universidad de París. En 1894, conoció a Curie mientras ella investigaba las propiedades magnéticas de diferentes aceros y él, la radioactividad. Inmediatamente se hicieron amigos, y unos meses después, Curie le propuso matrimonio. Debido a los planes de Marie de regresar a su país, rechazó su propuesta. Sin embargo, Pierre estaba seguro de sus sentimientos y estaba dispuesto a seguirla. Al final, no fue necesario, ya que le negaron trabajo como académica debido a su género (por segunda vez enfrentó el discrimen por el mero hecho de ser mujer) y una carta de Curie la convenció de regresar a París. En esta le decía: “Sería una cosa preciosa, una cosa que no me atrevería a esperar, si pudiéramos pasar nuestra vida cerca unos de otros, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico”. Pierre le declaraba así no solo su amor, sino su apoyo incondicional a su futuro como científica. Se casaron en Francia el 26 de julio de 1895, con una boda sencilla. La pareja dedicó su vida a la investigación de elementos químicos y en 1897 nació su primera hija, Irene Curie (quien luego continuaría el trabajo de sus padres), en París. Ese mismo año, comenzaron juntos sus estudios sobre minerales radiactivos en la Escuela de Física y Química y en 1903, Marie fue la primera mujer galardonada con el premio Nobel de Física, junto a su marido. En 1904, nació su segunda hija, Eve Curie (quien terminaría siendo periodista).
Dos años después, Pierre fue atropellado por un coche de caballo y murió el 19 de abril de 1906. Marie quedó devastada tras la muerte de su amado y mejor amigo. Con dos hijas menores y una investigación ya conocida por todo el mundo, su vida cambió drásticamente. Sin embargo, Marie siguió adelante, y en 1910 demostró que se podía obtener un gramo de radio puro. Tal descubrimiento la llevaría a recibir un Premio Nobel de Química en 1911, galardón que era un reconocimiento al esfuerzo de ella y de su marido. Sus sacrificios y su dedicación por la ciencia nunca se olvidarán, pero su historia personal será siempre recordada como un ejemplo de que el amor se encuentra hasta en la química.
Alejandra Castro García
¿Será imprescindible el amor? El amor es un concepto abstracto que se puede referir al sentimiento que nos une a la familia, a una amistad, a un amor romántico o a uno mismo. El amor se expresa a través de palabras como “te quiero” o “te amo”. Las acciones también pueden ser una manera de comunicarlo y por eso abrazamos y cuidamos a las personas que reciben nuestro amor. El afecto, el cariño y las palabras llenas de sentimiento son imprescindibles en la vida del ser humano porque está comprobado que todos necesitamos amor. Pero al igual que lo necesitamos, también nos place regalarlo. A través de los años, las películas, libros y la historia se han encargado de crear una percepción del amor que se podría considerar verdadera en algunas ocasiones, pero irreal en otras. Muchas personas creen que el amor debe ser tan perfecto como se observa en estas obras en las que usualmente hay un final feliz. Pero la realidad es que el amor, tanto familiar, amistoso y de pareja, debe expresarse auténticamente, debe valorarse y debe trabajarse para que funcione. Lo que uno podría sentir que le brinda felicidad no necesariamente es lo que percibe la otra persona y, por eso, debe hablarse y demostrarse qué te hace feliz. Cuando me preguntan cuál es mi historia de romance favorita, siempre pienso en la de Mónica y Chandler de la serie televisiva “Friends.” Esta serie se presentó desde 1984 hasta 2004 y es una de las más famosas de su tiempo. Mónica y Chandler representaron una excelente historia de amor en la que ellos sobrepasaron obstáculos para llegar a estar juntos. Ellos supieron esperar a estar listos para empezar una relación y aceptarse a sí mismos, aunque tuviesen diferencias. Al relacionarse como amigos por tanto tiempo, ellos conocían las fortalezas y debilidades de cada uno y qué esperar el uno del otro. No pretendían cambiar su forma de ser para cumplir las expectativas del otro. Su gran amor y amistad los llevaron a triunfar y a ser felices. Así es que debe ser el amor en todas sus facetas. Aceptarse como son y trabajar diariamente cada relación. Lo importante es ser feliz, sentirse amado y brindar amor.
Isabella Santana Vélez
El cuento de hadas Inspirado en: Five Feet Apart Pensaba en el término “coincidencias” y cómo afectaba mi vida. Siempre fui esa niña ingenua que se quedaba largas horas mirando y escudriñando las películas de romance, imaginando cómo sería su futuro. ¿Cuándo llegaría el momento en que su príncipe azul la vendría a buscar y la rescataría de la soledad? Al crecer, la idea se mantuvo, pero la percepción se transformó. Ya no esperaba a un príncipe, ahora quería a un chico realista, un compañero de vida que me pudiera enseñar un poco de su corazón y así yo podría entregarle un poco del mío. Atravesando un camino tenebroso y sombrío, hallé un rayo de luz a la distancia. Me aproximé y me entregué completamente ante ese enigma que irradiaba como una estrella en un universo cubierto de negrura. Así fue como te conocí y descubrí que eras mi chico idóneo, pero que no te tendría por mucho tiempo. Intenté aprovechar cada segundo que tenía junto a ti, esos segundos en los que quería capturar y congelar el momento en mi mente. Al cabo de unos meses, nuestro final se aproximaba y el tiempo parecía destruir todo lo que habíamos construido. No pensaba en nada más, solo en cómo dejarte ir sin que el dolor me quemara el interior. Llegó el momento y allí me dejaste, las palabras susurradas al viento que jamás llegarían a tus oídos. Con la pena consumiéndome, encontraba refugio en las memorias y en aquellos momentos donde el mundo desaparecía y quedábamos tú y yo, dos siluetas sin rumbo ni dirección, solo viviendo en el presente. Sin embargo, la realidad volvió a enfrentarme y salí del cuento de hadas buscando el final perfecto que nunca conocí. Y es que da la casualidad que la vida me maldijo.
Ivanna Vidal Rodríguez
Retorno Hace cinco años que no sé nada de Juan. Debí haber intuido que sucedería algo así; ¿qué más esperaba del hombre que asesinó a mi padre? La noche que huimos, tomando bajo la cubierta de la noche un barco a la orilla del Guadalquivir, me hizo promesas que creí que cumpliría. Rasgó una tira del dobladillo de su camisa, la ató en forma de anillo y la deslizó sobre mi dedo anular. Con el mismo fervor que antes había declamado poemas, juró ser fiel y mantenerse a mi lado hasta que la muerte nos separase. Cuán diferente sería mi vida si hubiera sabido que la “muerte” de la que hablaba no era la suya, ni la mía, sino la de su amor por mí… Pasamos tres semanas en Italia, anidados entre los Alpes. Habitábamos una cabaña alumbrada por una chimenea frente a la cual me leía libros y me contaba historias de su pasado. A menudo, veía como desviaba la mirada, sopesando sus palabras para encubrir algún detalle escabroso que prefería que no supiese. En las noches, cuando Juan pensaba que estaba dormida, lo miraba a la luz menguante del hogar. Mientras las sombras de las llamas bailaban sobre su piel pálida, me preguntaba cuántos secretos había tras sus párpados cerrados. Me preguntaba si algún día entraría en su confianza. Me preguntaba si realmente conocía al hombre que dormía a mi lado. Poco tardó Juan en escabullirse montaña abajo. Pasé varios días en la cabaña, esperándolo, retornando a la rutina de oración que había sostenido por tanto tiempo en el convento. No sé si rezaba por él o por mí. Tras comprobar que no podía permanecer en aquel lugar, conseguí un humilde trabajo con una costurera en un pueblo que quedaba a pocas millas de allí. Mis memorias con Juan habían dejado atrás un hedor que impregnaba cada pared de los espacios que habíamos compartido. No me quedó más remedio que prender en fuego la cabaña, llevando conmigo solo la ropa que llevaba puesta y una pequeña cartera de monedas de plata. Pasé los cinco años que han transcurrido desde ese momento y el presente en aquel pueblo al pie de los Alpes. Conocí a alguien que me enseñó a hablar y escribir en italiano; con él me casé y tengo dos hijas.
Escribo este relato mientras paseo por las calles de Sevilla en un carruaje. Estimo que ha transcurrido una hora desde que escuché al campanario cantar las doce. Le dije a mi marido que viajaba para reencontrarme con mi hermana, cuya existencia había fabricado años antes para justificar la travesía que sabía que haría en el futuro. Debí haber olvidado a Juan, pero por alguna razón que todavía no logro descifrar, he conservado el anillo improvisado que me dio aquella noche lejana en el barco de fuga. Hace unas horas, avisté el palacio que había ocupado la familia de Juan —o, al menos, el lugar donde suponía que estaba. De palacio ya es poco. Imagino que mi memoria debe estar fallando, porque allí en el lugar donde lo recordaba, hay en vez un panteón suntuoso con estatuas de mármol blanco reluciente. Es noche de luna nueva, así que no logré adivinar los detalles de los rostros de las esculturas. Sin embargo, el perfil de una me resultó vagamente familiar, como si lo hubiera estudiado en un sueño hace siglos.
Lucía Garrido Racines
Ana, del altar secreto a la tumba Diario de Ana Bolena, 1522-1536 22 de abril de 1522: Tras mi niñez en Francia, finalmente, vengo a Inglaterra, tierra gobernada por el rey Enrique VIII. Me cuenta mi padre que es un hombre muy educado y que tuvo que luchar por su corona. Sin embargo, al verlo, me pareció un poco siniestro. Su esposa, Catalina de Aragón, a quien ahora sirvo como dama de compañía, luce infeliz. ¡Qué desgraciados son, siempre mintiendo tras sus sonrisas hipócritas! 10 de febrero de 1527: Estos últimos días han sido muy difíciles, el rey se ha empeñado en conseguir un heredero varón al trono. Pero solo tiene una hija, la pequeña María. … El desespero de Enrique se siente y se encuentra muy malhumorado con Catalina. Todos hablan de un posible divorcio. ¿Será verdad? Los asesores del rey tendrán que persuadir a los oficiales religiosos en Roma. 16 de agosto de 1528: Desde que se enviaron las cartas a Roma pidiendo que se anule el matrimonio, la tensión se percibe en el aire del castillo. Enrique y sus asesores desean una pronta respuesta, pero no creo que la Iglesia esté dispuesta a aceptar su excusa. Me imagino la carta… “Su santidad, deseo anular mi matrimonio ya que no he obtenido un heredero varón de parte de mi esposa. Gracias.” Es una razón ridícula, pero ellos piensan que han descubierto el Mediterráneo con su “ingeniosa” idea. … Hay algo que me da vueltas en la cabeza desde hace días: el rey alega que se ha enamorado de mí. Pero, en realidad, ¿cómo podría no hacerlo?
26 de enero de 1533: Ayer me casé con Enrique, en privado, obviamente. Aún sigue casado con Catalina porque la Iglesia no le quiso anular el matrimonio… como yo predije. Sus asesores entienden que la solución está en la creación de la Iglesia anglicana, en donde Enrique será la máxima autoridad. Por ahora, soy la nueva reina de Inglaterra. Aunque el pueblo no lo sepa. 23 de mayo de 1533: Finalmente se ha anulado el matrimonio de Enrique y Catalina. Ya todos conocen a su nueva reina. 5 de octubre de 1533: Estas últimas semanas he estado muy ocupada. En septiembre nació la pequeña Isabel. Aunque inicialmente Enrique enfureció, ya que esperaba un varón, prometió amarla. Pero nadie conoce lo que realmente hay dentro de su corazón. 27 de septiembre de 1534: Necesito desahogarme, la vida en el castillo no es sencilla. Además de cuidar a Isabel, los asesores de Enrique se quejan de mi comportamiento. Me tildan de arrogante y no lo soy. Aunque, ¿tal vez sí? 3 de febrero de 1536: La obsesión de Enrique con un heredero varón no es normal. Me angustia. El pasado mes di a luz a su anhelado hijo. Sin embargo, nació sin vida. Enrique ha perdido su interés en mí. Cree que no sé sobre sus amantes, pero es un pensamiento que retumba en mi cabeza todos los días. 1 de mayo de 1536: Hasta aquí he llegado. Enrique me acusa de adulterio e incesto. ¡Qué ridículo! Todas las acusaciones son falsas. Pero, ¿quién escucha a una mujer? Jamás pensé que con un “ sí” en el altar terminaría en la tumba. Mañana mi cabeza volará en la Torre de Londres. Adiós, Ana Bolena.
Ío Rosado Monge
En el Viejo San Juan Todo iba de acuerdo a la rutina, tenía mi libreta, mi lápiz y mis ojos. Estaba lista para dibujar. Me senté en un banco, de esos que parecen verdes, en el Viejo San Juan, cuando la vi. Parecía ser Afrodita por lo perfecta era. No, no Afrodita… Perséfone. Sí, Perséfone. Es de esas personas que podrían ser las más puras del mundo y nunca te lo creerías si te lo mencionaran. Tenía una falda larga y negra con una camisa pegada del mismo color. La falda parecía ser de raso de seda y flotaba grácilmente sobre su silueta. No puedo ver su cara. Solo veo su pamela color crema y el lazo rojo que combina con sus zapatos. Déjame verte, por favor. Espero desesperadamente con mi lápiz en mano y mi libreta abierta. Tiene el pelo tan corto que la brisa no puede moverlo. Unas gotas empiezan a caer y a mojar el papel donde estaba trabajando. Ella simplemente mira hacia arriba y se ríe. Como si estuviésemos en una película, veo que la falda va girando, pero en cámara lenta. Se está dando la vuelta. Mis manos se cierran en puños y mi estómago empieza a girar de las ansias. Voy a poder ver su cara, sus ojos, la manera en que sonríe… Les digo que si este escenario fuese una película, la escena me dejaría en el ridículo porque cuando se viró el sombrero le tapaba la mitad de la cara. Pero si está lloviendo ¿por qué tiene el sombrero todavía? Mis manos ya habían empezado a trabajar hace un rato, había trazado la silueta y la vestimenta. Lo único que me falta es su cara. El universo me tiene que estar corriendo la máquina. Trato y trato de imaginarme su cara para terminar mi arte, pero no quiero imponerle ninguna característica que no sea de ella. Mi pie empieza a rebotar contra el piso por la impaciencia. Tengo que terminarlo, no lo puedo dejar incompleto. Por favor, déjame terminarlo. Déjame verte.
“¡Déjame verte!” Rápidamente me cubrí la boca con las manos. ¿Cómo pude ser tan irrespetuosa si no sé ni su nombre? Ella se quedó mirando el cielo y riéndose. Decidí tragarme el bochorno y dirigirme hacia ella para disculparme. Me fui acercando lentamente tratando de captar su atención. No me atreví a acercarme mucho, ya que, pues, tú sabe’, toda esta vaina del Covid este. “¡EY!” Seguí acercándome un poco más. "¡Em, permiso!” ¿No me escucha? Maybe es la lluvia. Me acerqué aún más y le toqué el hombro delicadamente. Ella brincó un poco como si la hubiese cogido de sorpresa y me miró confundida. Tenía ojos marrones que parecían chocolates Godiva y un lunar en la esquina derecha de sus labios. “Este… sorry por asustarte, y por el… ajá”. Ella frunció las cejas y señaló mi libreta como pidiendo permiso para usarla. Yo me sentía confundida también y se la entregué abierta en una página vacía y ella empezó a escribir con mi lápiz. “Hola, perdón, pero no puedo escuchar lo que dices. ¿Podrías escribirlo?” Era… sorda… Por eso es que no me escuchaba. “Sí, sí, claro”, contesté en voz alta como una estúpida. Cogí la libreta y escribí: “Hola, perdón por molestarle. Me llamo Carolina y estaba tratando de dibujarla porque me gusta mucho cómo se presenta”. Mis cachetes rápido se ponen rojos cuando ella sonríe. “¡Ah! ¡Qué cool! Yo me llamo Perséfone (a mi madre le gusta mucho la mitología griega)”. Mis ojos se abren al escuchar su nombre. Perséfone… cómo… Ella interrumpe mis pensamientos pasando las páginas de la libreta hasta encontrar el dibujo y lo mira con una sonrisa inmensa. Vuelve a la página en donde estábamos escribiendo y escribe: “¡WOW! Me hiciste mucho más bonita de lo que verdaderamente soy, pero te quedó brutal. Me encanta”. Si mis cachetes no estaban rojos antes, ahora están del color de las franjas de nuestra bandera. Juego con mis manos y le escribo un simple gracias en la libreta. No me había dado cuenta cuánto había apretado la lluvia. Tengo las medias mojadas… asco. Nerviosa, le escribo que es muy bonita y que me ha encantado conocerla. Le entrego mi libreta sin pensar y empiezo a correr. Cuando llego a mi carro toda enchumbada, me doy cuenta: “Ay, mi libreta”. Suspiro y recuesto la cabeza contra el guía. La visión se me vuelve borrosa y poco a poco mi conciencia se traslada. “¡CAROLINA! Ven acá, te traje una medianoche.” Abro mis ojos lentamente. ¿Qué está pasando? ¿Un sueño? “Voy ahora, Mami”. Me levanto de mi cama, abro la puerta y voy para la cocina.
“Nena, tú estás durmiendo un montón, ya mismo es la una de la tarde”. “Estaba cansada, ayer me acosté tarde”. “Otra vez con los muñequitos japoneses esos que a ti te gustan? Nada, olvídate. Báñate que hoy vienen los vecinos y esa amiga mía tiene un nene de tu edad que está bello. Ponte el trajecito ese que te compré la semana pasada y me avisas para maquillarte”. “Ay, Mami, ¿maquillaje?” “Ay, Mami nada, te estoy consiguiendo un novio, dame las gracias”. “Ok thanks, Ma”, “TÚ NO ERES GRINGA BY THE WAY” "…. ok, gracias, Madre”.
Christine Hernández González
Versos de amor
"Escrito está en mi alma vuestro gesto" - Garcilaso de la Vega
"El amor es fragante como un ramo de rosas. Amando, se poseen todas las primaveras." - Juana de Ibarbourou
“Río hombre, pero hombre con pureza de río, porque das tu azul alma cuando das tu azul beso” Julia de Burgos
“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.” - Gustavo Adolfo Bécquer
Mi amiga del pasado “Quédate un rato más, No he terminado de contarte sobre mis aventuras”. Ella me contesta: “Me tengo que ir porque me espera el capitán”. Con la mirada caída y los ojos llorosos le ruego que no me deje sola con mis memorias y que espere un rato más antes de marcharse. Ignorando mis pedidos, se para y me dice que la invitaron a dar un viaje por el mundo y que yo puedo acompañarla. Agarrándonos de la mano la guío por el patio y se monta en un avión privado hacia Capadocia. El avión despega y mi abuelita se ha trasladado a otra dimensión, sin embargo, seguimos paradas en el patio tomadas de la mano. La extraño aunque esté aquí conmigo. Extraño cuando me llamaba por mi nombre y cuando me decía te quiero sin yo decirlo primero. Ahora le hablo sin pausa para no perderla en la conversación. Cuando le muestro mi cariño con abrazos apretados espero que ella reconozca lo mucho que significa para mí . Sé que me ama, lo siento en sus abrazos y en su mirada. Sé que intenta desesperadamente de acordarse. Veo su esfuerzo mientras trata de esconder mi ausencia en sus memorias. Ella sabe que me quiere y cuando hablamos entiende por qué me quiere. Tal vez simplemente no recuerda cómo se originó ese amor. Nosotras no escogimos esto.
Carolina Aguayo Plá
Hermanas por casualidad: amigas por elección Era el final de un verano del 2008 y la hermana mayor, parada al frente de las puertas de la escuela superior, ha de recordar sus momentos de infancia y las veces que caminaba con su hermana menor de la escuela hacia la casa. Ellas eran inseparables: estudiaban juntas, hablaban sobre sus días, brincaban por los charcos, jugaban con las muñecas… Las horas cuando estaban juntas pasaban como los cometas que se quedaban viendo por las noches en la cima del monte, junto a un solo árbol donde a veces se quedaban a dormir. Al amanecer, la mayor llevaba de la mano a la menor a la escuela elemental. Para la menor resultaba muy difícil despedirse, ya que no tenía ninguna otra amiga en su escuela, pero al terminar el día escolar se reunían nuevamente y volvía la sonrisa a su rostro. Ella quería que fuese así para siempre, pero pronto se acabaría la dicha. Al comenzar la hermana mayor la escuela superior, las caminatas hacia la escuela no eran iguales; comenzó a compartir más y más con sus nuevas compañeras de clase y menos con la persona que más la necesitaba. Paró de jugar con las muñecas, los pisoteos por los charcos lentamente fueron disminuyendo hasta ser simples pisadas sin pensar dos veces y en el monte en aquel árbol solo había una persona que se sentaba a ver los cometas pasar.
La menor estaba angustiada y afligida porque su hermana, no, su mejor amiga desde siempre, ya no quería saber más de ella. Su mente chiquita todavía no comprendía por qué la dejó así. Pasaron los años y la menor también llegó a la escuela superior. Comenzó a hacer nuevas amistades y superó el vacío que sentía en su corazón. Sin embargo, la mayor estaba teniendo problemas con sus propias amistades. Constantemente la desalentaban en sus esfuerzos por conseguir sus metas y ya no la invitaban a compartir. Simplemente ya no era genuina la amistad; nunca lo fue. Llegó a tal punto, que cuando les mencionó que quería ser astrónoma, inspirada por las veces que veía los cometas de pequeña, le dijeron que nunca llegaría a ser nadie y con ese comentario se cansó y las dejó para siempre. La mayor, angustiada y afligida, volvió a su casa y con un tono de remordimiento le preguntó a la menor si quería ver los cometas en la noche y la menor la siguió con una sonrisa en su rostro.
David Raymond Biaggi
El lado oscuro de la primavera: El mito de Hades y Perséfone Cuenta el relato griego la historia de amor entre Hades y Perséfone, hija de Demeter, diosa de la fertilidad y la agricultura, y Zeus. Hades raptó a Perséfone mientras recolectaba flores, cautivado por su hermosura y voz melódica. Algunas versiones de esta historia cuentan que el secuestro fue causado por Hades al ser flechado por Cupido; otras que fue por mera avaricia e “inevitable amor”. Hay versiones que narran que Hades se sentía solitario y genuinamente quería estar con ella, es por eso que intentó conquistarla con obsequios florales y actos halagüeños. También sirve como un ejemplo de lo que se conoce como el síndrome de Estocolmo, ya que Perséfone es cautivada por la inesperada gentileza de Hades y voluntariamente decide casarse con su captor. Amor prohibido o no, la historia sirve también como clave para relatar el origen de las estaciones del año. En ella, se crea un convenio entre Demeter y Hades al compartir la posesión de Perséfone, ya que Hades la engaña y logra que se coma seis semillas de granada, condenándola a quedarse con él la segunda mitad del año para siempre. La primera mitad, la vegetación florece y el clima es cálido, gracias al regocijo de Demeter al poder estar junto a su hija. Mientras los meses pasan y el tiempo se acorta, el clima se enfría y la vegetación disminuye, símbolo de la soledad y tristeza de Demeter al no poder estar junto a su hija. De esta forma, se mantiene un balance en la Tierra, pero a costa de un precio muy alto que pagan estas deidades. Al final, esta pareja es apreciada por su vínculo y deseo de permanecer unidos hasta el final de los tiempos. Perséfone, diosa del Inframundo y creadora de la primavera, pudo haber tenido otro destino. Tuvo que haber requerido mucha valentía de su parte permanecer tras las rejas y bajo la custodia del aterrador dios del Inframundo. Esta historia de amor no debería ser un modelo a seguir entre las parejas de nuestro tiempo, sino que debe servir como conocimiento de la antigua percepción de lo que significaba el amor.
Natalia Rodríguez Trejo
horóscopos
Por: Carolina Aguayo Plá Aries Mi primer millón - Bacilos Escucha esta canción porque encontrarás a alguien que hará lo que sea para hacerte feliz, incluso comprarte una casa grande donde quepa tu corazón.
Tauro ¿Dónde estás, corazón? - Shakira Para aquellos, que como yo, están en búsqueda de amor porque ayer te busqué y no te encontré.
Géminis La flaca - Jarabe De Palo Tendrás a muchos admirándote de lejos y que por ti darían lo que fuera.
Cáncer Ciega, sordomuda - Shakira Para la persona que se ha enloquecido por el amor y no sabe cómo olvidarte.
Leo Dueles - Jesse & Joy Para curar el corazón de aquellos amores que nunca llegaron a ser porque ahora tu recuerdo me hace sombra al corazón.
Virgo Corre - Jesse y Joy Deja ir a la persona que no te pertenece, un beso más está de más.
Libra Colgando en tus manos - Carlos Baute Escucha esta canción porque te enamorarás de alguien que te enviará poemas de su puño y letra y te dedicará canciones de 440.
Escorpio Robarte Un Beso - Sebastián Yantra y Carlos Vives Para aquellos que sienten mariposas y quieren que con un beso se enamoren.
Sagitario Hasta la raíz - Natalia Lafourcade Para aquellos con un amor inolvidable porque cuando miré el pasado sabía que no te había olvidado.
Capricornio Espacio sideral - Jesse & Joy Te enamorarás de alguien que te hará sentir vulnerable de la mejor manera posible, como si estuvieras en el espacio sideral.
Acuario Rayando El Sol - Maná Para aquellos con un amor inalcanzable porque es más fácil llegar al sol que a su corazón.
Piscis Rosas - Oreja de Van Gogh Un amor inesperado e intenso te espera el día menos pensado.