ROSALÍA DE CASTRO, corazón gallego de paso por Madrid MARTA CASAS Y CLAUDIA DÍAZ.- 6º D
La escritora española en lengua castellana y gallega más importante del siglo XIX (1837-1885), vivió en diferentes épocas de su vida en la ciudad de Madrid. Aunque nunca se enamoró de nuestra ciudad, pasó aquí largas temporadas, se casó en una significativa Iglesia del barrio de Malasaña, y vivió y escribió algunos de sus libros de poemas más importantes en diferentes localizaciones de la capital. Perteneciente a una familia noble asentada en Galicia, su adolescencia estuvo dominada por una profunda crisis debida al descubrimiento de su condición de hija ilegítima de un sacerdote, y por una delicada salud, que jamás mejoró. Rosalía de Castro tenía 18 años cuando se dispuso a emprender su primer viaje en diligencia a Madrid en 1856. Dada su juventud y teniendo en Galicia a lo que más quería, su madre, lo previsible es que Rosalía hiciese el viaje para una corta temporada; para un cambio de aires, pero la imprevisibilidad de la vida hizo que las cosas discurriesen de otro modo y que la estancia llegase a dos años. Poco se conoce de su vida en aquellos primeros meses, y mucho menos que tuviese aspiraciones poéticas, hasta que una noche, en una tertulia organizada en casa de su tía, en el número 13 de la calle Ballesta de Madrid, recitó unos versos de su propia creación delante de Gustavo Adolfo Bécquer. En esta misma calle, en 1857 publicó ¨La Flor¨, probablemente con la ayuda del joven Manuel Martínez Murguía, escritor y periodista gallego que ya gozaba de cierto prestigio en los círculos madrileños desde hacía un puñado de años. El 10 de octubre de 1858, Rosalía de Castro se casó con el citado periodista en la iglesia de San Ildefonso, situada en la confluencia de la Corredera Baja con la Alta, una estrecha calle paralela a la más concurrida de Fuencarral, la cual, en tiempos de Rosalía, era principal salida de Madrid hacia Francia. Como anécdota podemos recoger aquí, que se encontraba embarazada de dos meses en el momento del matrimonio. Su hija nacería en Galicia, y allí permanecería durante algún tiempo, al cuidado de su madre.
Aunque Madrid no cuajó nunca en el ánimo de Rosalía, volvería acompañando a su marido en septiembre de 1860, pero dejando a su hija en Santiago con la abuela materna. Algo más de un año después, en octubre de 1861, su madre y su hija se pusieron en marcha hacia Madrid para reunirse con Rosalía y Murguía. Se instalaron entonces en una pensión de la calle de los Negros, calle que con otras dos acabaron formando la actual de Tetuán.
De nuevo Rosalía se volvió a Galicia. Era 1862, año que coincidió con la muerte de su madre en Santiago. En 1863 publicó en Madrid, “Flavio” y en Vigo, su obra cumbre en lengua vernácula, “Cantares Gallegos”. En 1866 en Madrid, la novela “Ruinas”, folletón por entregas publicado en “El Museo Contemporáneo”. Llegó 1868 y Murguía fue nombrado director del Archivo General de Simancas, en dicha localidad vallisoletana, lo que supuso un nuevo cambio de residencia, que coincidió con el nacimiento en diciembre de su segunda hija, Aura, pero en Santiago. A Simancas se trasladó luego Rosalía por un periodo de casi dos años, hasta que Murguía dejó el cargo el 10 de octubre de 1870. Escribió en aquella localidad gran parte de su obra “Follas Novas”. El nuevo destino fue de nuevo Madrid desde octubre de 1870, acompañada de sus hijas Alejandra y Aura, instalándose esta vez en un piso de la calle Claudio Coello, 13, a unos cien metros de Gustavo Adolfo Bécquer, que vivía en el número 25, según indica una lápida en su fachada.
Es una sorpresa poder visitar los sitios en los que vivió y escribió esta gran escritora hace más de cien años. Nada queda de su esencia en el Madrid actual, aunque es recordada en cada lugar, con placas conmemorativas. Impacta la diferencia de los lugares donde pasó sus años en la capital. El primero de ellos en un barrio humilde y que aún hoy está rodeado de prostitución y un ambiente lúgubre, que contrasta con su última vivienda, en una calle a orillas de la milla de oro de Madrid, a escasos metros del Retiro.