El último verso de Gloria Fuertes Todo comenzó hace unas semanas en una pequeña aula del IES Las Musas... Nuestra profesora de lengua castellana nos propuso un trabajo de investigación sobre un escritor o escritora que hubiera estado relacionado con la ciudad de Madrid. Aquí comenzó nuestra aventura, tras las huellas de Gloria Fuertes; a la que le gustaba llamarse “Poeta de Guardia”. El 28 de octubre de 2017 allí estábamos nosotras, en una estación de metro. Con un largo día por delante en el que conoceríamos a la verdadera Gloria Fuertes recordada por su programas de televisión y radio, en los cuales recitaba sus poemas... pero detrás de aquella voz ronca hay mucho más.
Gloria nació el 28 de julio de 1917 en el obrero barrio de Lavapiés, en la Calle de la Espada número 3. Su padre era conserje de este mismo edificio, su madre trabajaba como costurera y limpiando casas.
Fue una niña de la guerra, empezó a escribir poesía por este motivo. Así mismo, la guerra dejó una profunda huella en el interior de Gloria. Con apenas 15 años murió su madre, como bien dice en sus poemas, cuando más falta le hacía... ”A los nueve años me pilló un carro y a los catorce me pilló la guerra;
a los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía…” Empezó a ganarse la vida por sí sola, sin la ayuda de nadie, desde muy muy joven, tan solo era una adolescente. En esta etapa de su vida conoció y se enamoró de Chelo Sánchez, su primera novia; el romance duró poco pero Chelo siempre prevaleció en su vida. Al terminar la Guerra Civil Española (1939) comenzó a trabajar en la revista “Maravillas”, el suplemento infantil del diario “Arriba” como redactora fija, trabajó aquí desde 1939 hasta 1955. En 1942 conoció en la revista Maravillas al poeta Carlos Edmundo de Ory, del que posteriormente fue pareja. Él la introdujo en un movimiento literario llamado postismo (movimiento literario que surge como rama diletante al surrealismo “culto al disparate”). Al comprender que no podía vivir de sus poemas, se matriculó en el Instituto Internacional de la calle Miguel Ángel de Madrid. Allí estudió biblioteconomía e inglés.
Tres años más tarde fue nombrada encargada de la biblioteca del Instituto. “ Dios me hizo poeta y yo me hice bibliotecaria. Fue una de mis épocas más felices. Aquellos años en los que, ya al frente de una biblioteca, aconsejaba y sonreía a los lectores. Mi jefe era el libro, ¡yo era libre! “ Expresa Gloria en el libro Blackie Books.
En este mismo lugar, en 1955, conoce al amor de su vida: la norteamericana Phyllis Turnbull, directora del Instituto Internacional, tutora de inglés de Gloria y profesora de la Universidad de Bryn Mawr (Pensilvania). Phyllis fue una gran ayuda para Gloria en todos los ámbitos de su vida. Ella consiguió una beca Fullbright para Gloria, gracias a ésta pudo viajar a Estados Unidos, concretamente a Pensilvania a impartir clases. También gracias a ella amplía su círculo social y hace amistad con figuras del mundo académico, como el profesor Enrique Tierno Galván. Tras su regreso de Estados Unidos en 1963 se muda al piso de Phyllis situado en la Avenida Alberto Alcocer número 42, poco tiempo después Chelo Sánchez se convierte en su compañera de piso, de este modo residen aquí las tres.
Junto a Phyllis crea la primera Biblioteca Infantil Ambulante de España, con sede en una casa de granito que mandan construir en Chozas de la Sierra (actualmente Soto del Real); juntas recorren pequeños pueblos para acercar la poesía a sus habitantes, la mayoría analfabetos, que quedan encantados ante los libros y las actuaciones que hace Gloria en sus plazas.
La mejor época de la vida de Gloria toca su fin. Después de veinte años de relación y una breve lucha contra el cáncer, fallece Phyllis Turnbull a principios de 1971. Su inesperada muerte sume a Gloria en una depresión de la que tardará años en salir. “Fui al metro decidida a matarme, pero al ir a sacar el billete ligué, y en vez de tirarme al tren me tiré a la taquillera” contaría al escritor Vicente Molina Foix. Durante aquellos años solía llamar a programas de radio para camioneros, para que escucharan algo de poesía mientras conducían por las autopistas y se definía como superviviente de desgracias gordas y penas frías. Fuma (Bisontes) y bebe (Whisky) más que nunca, además, acudía con mucha frecuencia a la Taberna Antonio Sánchez de la calle Mesón de Paredes para tomarse un vinito, escribir y reflexionar sobre la vida.
Durante los años ochenta Gloria sigue apareciendo en televisión de forma constante, y consolida su imagen de poeta y amiga de los niños; mientras su otra poesía, la de adultos, va cayendo cada vez más en el olvido. Gloria Fuertes alcanzó la popularidad al salir en la gran pantalla. Fueron dos programas infantiles muy populares, Un Globo,
Dos Globos, Tres Globos (a cuya sintonía puso letra) y ‘La Cometa Blanca’, los que la convirtieron definitivamente en la poeta de los niños. Gloria acercó la poesía a los niños y fue galardonada con el aro de plata de TVE en cinco ocasiones. Fue tal la popularidad alcanzada que hasta el dúo Martes y Trece la imitaba en la gala de Nochevieja del año 86. Tras años de trabajo, Gloria Fuertes continúa dedicándose a numerosas actividades ligadas al mundo de las letras. Recibe premios, homenajes y participa en entrevistas con los medios, pero siempre estará cerca de los niños. Con su libro Cangura para todo, publicado en 1975, consigue el diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen. Con este galardón Gloria alcanza las cotas más altas de la literatura infantil.
Durante sus últimos años sale menos de casa. "Miradme aquí, clavada en una silla, escribiendo una carta a las palomas". Se le van muriendo los amigos y las amigas. Ve más la tele, recibe a gente en su salón y
mantiene una relación más o menos secreta con una mujer llamada Marisa, casada y con hijos, a la que dedica su libro “Mujer de verso en pecho”. Gloria Fuertes falleció el 27 de noviembre de 1998 en la calle Alberto Alcocer 42, tras ser ingresada en el Hospital de La Princesa. Su sepelio tuvo lugar en el Cementerio Sur de Carabanchel y más tarde, en el año 2001, sus restos fueron trasladados al Cementerio de la Paz de Alcobendas.
En Madrid hay varios lugares que nos recuerdan a esta gran poeta. Centros culturales (Avenida de Logroño 179), colegios, placas conmemorativas y monumentos nos hablan de esta hija de Madrid cuyo primer juguete fue una máquina de escribir. “Mi primer juguete, una máquina de escribir (alquilada) con la que trabajaba copiando direcciones, me pagaban un céntimo por cada sobre…”
AUTORAS DEL REPORTAJE: CLAUDIA MONTERO PÁRAMO Y MARÍA ESCRICH VELÁZQUEZ.