Escuche hablar de “Parásitos”, apenas semanas antes de la entrega de los premios Oscar -como muchos seguramente- y por amigos que la celebraban con entusiasmo. Saber luego que eran el espacio arquitectónico y el espacio urbano, dos de las piezas claves en la narrativa de la película, despertó profundamente mi interés, especialmente por mi doble condición de arquitecto y de cinéfilo. Interés que fue creciendo, luego de que la película se alzara históricamente en la 92va edición de dichos premios, como ganadora simultánea y por primera vez del Oscar a Mejor Película y a Mejor Película Internacional, además de alcanzar los de mejor Dirección y mejor Guion Original, y haber recibido muchos otros premios, en importantes eventos y festivales.