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OPINIÓN 15

Diario de Navarra Jueves, 10 de junio de 2010

REVISTA DE PRENSA Süddeustche (Alemania)

Dudas con el euro

Protestar de otra forma

Los inversores internacionales ya no dudan solamente de Grecia o España. Esta semana han apuntado contra los empréstitos estatales de los Países Bajos o Austria a pesar de que estos países tienen menos deudas que la República Federal. Esto demuestra que los inversores dudan de todo el experimento del euro. Y por tanto los gobiernos tienen que demostrar que la Unión Monetaria va a funcionar mejor en el futuro. (...) [EDITORIAL]

El País (Madrid)

Ciencia y sociedad Antonio Monge Vega

H

AY palabras cuya sola mención estremece. Una de ellas es la Malaria. Las cifras de afectados que semanejansonvariables, pero se estima que unos 500 millones de personas sufren la enfermedad. Quizá por la frialdad de las cifras, da la escalofriante sensación de que un centenar de millones más o menos es cuestión de detalle, por eso merece la pena poner los datos en el contexto, por ejemplo, de la población europea. Así, la superficie afectada por esta enfermedad en África supera los 18 millones de kilómetros cuadrados. O lo que es igual: treinta y seis veces la extensión de España. Un tercer dato que exige nuestra reflexión es que cada treinta segundos -el tiempo que hemos

tardado en leer estas líneas- un niño muere en el continente africanoacausadeestaenfermedad. Produceterrorrealizarelcálculo de los fallecidos en un solo año. A mediados de los cincuenta los científicos que trabajaban para su erradicación se propusieron acabar con la enfermedad en la siguiente década. El presidente de EEUU, J.F.Kennedy, se comprometió a que el hombre llegaría a la Luna, y lo consiguió. Sin embargo, medio siglo después el reto de terminar con la Malaria sigue en pie. Ahora, en el siglo XXI, el hombre podría llegar a Marte. ¿Será también capaz de acabarconelazotedelaMalaria? Mientras tanto, los números sobre la incidencia de la enfermedad no siempre tienen en cuenta otro asunto de capital importancia para la población que la sufre: la pérdida de personas, la multiplicación de incapacidades, de atención a los enfermos, bajas laborales y de escolarización en los niños. Una carga asfixiante para África. Ante este panorama, las acciones futuras deberían asentarse en ciertos principios. En primer lugar, urge reconocer que los problemas de estos países repercuten en la totalidad del planeta, como se ha consta-

tado últimamente con la crisis económica o la influencia de un volcán lejano. Por ello, la búsqueda de soluciones competerá también a todos, no solamente a los afectados. Es en este punto donde debemos plantear una nueva forma de actuar. Un nuevo contrato entre ciencia y sociedad que considere la atención a los problemas sociales universales. En segundo lugar, deberíamos sustituir la palabra donación por cooperación, ya que no se trata tanto de que los países ricos resuelvan los problemas “de” los pobres sino más bien de que los resuelvan “con” ellos. No consiste en que el Norte acabe con las enfermedades del Sur, sino en que el Norte aporte conocimientos y medios para implementar las soluciones en el Sur, contribuyendo a su progreso. Si un estado necesita cierto medicamento, podemos enviárselo, aunque resultaría mucho más efectivo que le enseñáramos a producirlo por sí mismo, fomentando la creación de empresas y universidades. Y es que cuando pensamos en investigación e innovación damos por supuesto que hablamos de una tarea exclusiva de los países desarrollados. Negamos esa

Si la convocatoria de huelga de funcionarios fue planteada por los sindicatos como una forma de tantear el ambiente social con vistas a una posible huelga general, el resultado invitaría a buscar otra forma de expresión de la protesta. Fue un éxito en cuanto a la tranquilidad de la jornada, pero no se percibió ambiente favorable a una movilización general. Sólo de manera colateral puede considerase al Gobierno responsable de la crisis. (...)[EDITORIAL]

posibilidad a los que están más retrasados, sin pensar que sin esa actividad no tendrán futuro. Asimismo, resolver los problemas de África pasa por considerar los términos de actuación con los países en desarrollo. Determinar en qué medida están dispuestos a implicarse en el proyecto destinando fondos y recursos. Se trata, en conclusión, de trabajar juntos con el “puedo” de los países desarrollados y el “quiero” y “sumo” de los estados en desarrollo. Por último, la colaboración moderna se rige ya en un plano de calidad de las acciones. Por ello es importante contar con evaluadores externos para los proyectos y asegurarnos de que convocamos “a todos” los agentes y dotamos a “los mejores”. En muchas ocasiones se definen proyectos con una loable voluntad de ayuda pero carentes de fundamentos prácticos que consideren su calidad, oportunidad, desarrollo, implicación, continuidad, interés local y futuro. Todas estas ideas constituyen propuestas sencillas y hasta obvias, al tiempo que indispensables si se quiere pensar en un compromiso de futuro para la supervivencia de África.

C

re puro a este mundo en crisis de valores. Definitivamente,hemossuperadoanuestrosantepasados en esto. Entre todos. Ni que decir tiene que todo es perfectible y quequedamuchoporhacer,pero,desdeluego, esto era impensable para una persona del siglo XVIII y probablemente para muchos del XX.Elhechodequehoyantedelitosinfamesse pida como máximo cadena perpetua y no la pena demuerteesamimodode Carlos ver un avance muy positiAdanero vo en lo que a cultura de la Olsé vida se refiere. Todavía se ve esto más claro si consideramos la vida en el sentido más amplio: todos los seres vivos y sus ecosistemas propios. Jamásenlavidaunasociedad entera ha estado tan preocupada (al menos, a priori) y concienciada sobreelrespetoycuidadode la naturaleza. Valgan como ejemplos la pelea porlapescadelatúnrojooelvertidodelPrestige en su día y el desastre ecológico del Golfo de Méjicoenestosdías.Hastaelmásdesinformado se altera y le duelen estos hechos, francamente graves. Nuestros antepasados arrasaron bosques enteros para construir flotas y nadie se dolió. Hicieron daños irreparables a ríos y mares y nadie dijo nada. También hay que reconocer que en esto hemosavanzadodeunmodoenorme.Ymefelicito por ello. También queda mucho por solucionar,quedamuchoporhacer,peroestáenlaca-

PINCHAZO SINDICAL

E

lle el sentimiento de que si nuestro planeta es agredido, también nosotros lo somos. La pregunta es: ¿cómo se ha conseguido esto?Alprincipiounospocoslodijeron.Luegola cosa fue prendiendo y al final, la sociedad lo toma como suyo. Puede llevar más o menos tiempo, puede haber vueltas atrás, pero al final, la vida se abre paso como el agua. Simbólico; la vida es como el agua y el agua es vida. Por esto tengo claro que la cultura de la muerte, expresada en el aborto y materializada en esa ley de nombre tan cursi, tarde o temprano desaparecerá y a nadie se le ocurrirá matar a su hijo para solucionar un problema pasajero, porque no es la solución. No llego a vercómosevaaproduciresto,avecesesdesanimante ver cómo personas que se supone que son inteligentes siguen volviendo una y otra vez al mismo punto: apoyando el aborto. Pero, entonces, viene a la memoria la historia y, de la misma forma que se acabó con la esclavitudyconlapenademuerte,delamismamanera que se acabó con la guerra como sistema de vida sustituyéndose por el concepto de defensa (muy distinto), se acabará con la pena de muerte programada y cruel de los seres más inocentes en el lugar donde más protegidos debían estar: en el vientre de sus madres. Espero verlo para contarlo, pero tomando prestadaunaideadeRafaelNavarro-Valsdela Real Academia de Jurisprudencia y Legislación: “La historia tendrá que explicar que en este país, ante la grave erosión de la ecología familiar, hubo personas que plantearon su serena disconformidad. Lo temible, sería que la historia dijera lo contrario”.

N un nuevo alarde de gráfica lucidez, El Roto publicaba el otro día el dibujo de una conversaciónentredosciudadanos.Unode ellos dice: “Olvídate del Poder Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo, porque el verdadero poder es el poder adquisitivo”. Eso debieron pensar los muchos funcionarios que no hicieron huelga el martes por no perder el salario de la jornada que, como se sabe, se le descuenta al huelguista. Es una pista para tratar de descifrar las causas del fracaso de la huelga convocada por las principales centrales sindicales contra el recorte salarial decretado por el Gobierno en su controvertido plan adicional de ajuste. La pista viene a reflejar un estado de ánimo poco propenso a meterse en aventuras desestabilizadoras en medio de una crisis no exclusiva de España. No hicieron los sindicatos convocantes una adecuada lectura previa. Por eso pincharon, y podrían volver a pinchar si finalmente se decidieran a formular un eventual llamamiento a la huelga general. En todo caso, se ha puesto de manifiesto una falta de sintonía entre los sindicatos y los trabajadores de la función pública. Sin embargo, hemos de recordar que la tasa de afiliación a los sindicatos entre trabajadores de la función pública es prácticamente el doble que en el resto de la población trabajadora. Es una clave imprescindible para indagar en la huelga de los funcionarios como campo de pruebas de una posterior huelga general, en caso de que el Gobierno dicte por decreto la reforma del mercado detrabajo.Sisedieraelcaso,elllamamiento quedaría lastrado de antemano por el antecedente del martes, en relación con la capacidad de motivar a unos trabajadores cuyo índice de afiliación sindical es el más bajo o uno de los más bajos de Europa. No han sido capaces de movilizar al colectivo de los funcionarios, cuya sintonía con dichas organizaciones es prácticamente el doble. Por tanto, esmuydudosoquevayanalograrlo con los demás, ajenos a los Presupuestos Generales del Estado, entre losqueestánlasvíctimasdirectas de esta crisis económica, escasamente arropados por las organizaciones sindicales en estos últimos dos años.

Carlos Adanero Oslé es farmacéutico

opinion@diariodenavarra.es

Antonio Monge Vega es director del Centro de Investigación en Farmacobiología Aplicada de la Universidad de Navarra (CIFA) Miembro del Instituto de España

Era de la vida: razones para el optimismo REO que en el día de la fecha sería difícil encontrar en Europa gente que aceptase la pena de muertecomosolucióndeproblemas de orden público. Mucho menos para solucionar hurtos y diferente suerte de problemas relacionados con la propiedad. Pues, durante siglos, así fue. Hoy, para nuestra fortuna, sólo países francamente subdesarrollados o con grandes problemas de reconocimiento de la época en la que se hallan, tienen prevista la máxima pena para cualquier delito. De la misma manera, cuesta pensar hoy en día en un sistema en el que alguien pensase que por su origen o nacimiento, o por la derrota en combate de su país o ejército pudiera pasar a pertenecer como un objeto a otra persona. Lo mismo si el origen del problema es racial; aunque es claro que, por desgracia, todavía hay gente que alienta el racismo y la superioridad por sexo o por raza, en la cultura social de hoy estos son valores en baja y que probablementeacabenpordesaparecercomo laviruela.Pocoapoco,conlaaccióndemuchas personas, con la reacción y concienciación de muchos pensadores brillantes y muchos altos filósofos callejeros (probablemente los más valiosos), la cultura de la vida y la libertad ha ido abriéndose paso en las mentes de todas las personas. Hoy casi todo el mundo cree que cualquiera, de una raza o de otra, de un sexo o de otro, puede ser candidato a unas elecciones o a un puesto de trabajo. Véase el caso de Obama o de Merkel.Creoqueestoesextraordinariamente positivo e incluso parece que da un poco de ai-

Antonio Casado


Carta Era de la vida: razones para el optimismo