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CNO26: el valor del encuentro.
Así se vivió la edición 2026 del Congreso Nacional de Oftalmología organizado por el CAO. Más que un congreso científico, fue un espacio de intercambio, aprendizaje y construcción colectiva.
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> Entrevista
Director Honorario: Dr. Daniel Grigera.
Directora Editorial: Dra. Celeste Mansilla.
Comité Científico:
Durante su participación en el CNO26, entrevistamos al Dr. Antonio Manuel Garrido
Hermosilla codirector de la Unidad de Orbitopatía Tiroidea del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.
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> Nota de tapa > Homenaje
Dres. Christian Alfonso Andrés Benatti, Ramiro Medina Boiko, Javier Casiraghi, Carlos Kotlik, Mauricio Kuzmuk, Eugenia Paez, Gustavo Piantoni, Fernando Scattini.
Redacción: Samanta Leccese redaccionmo@gmail com
Corrección: María Paula Chazarreta
Diseño: Juan Pablo Passi Bianchi
Fotografía: Dana Oblitas @dnaoblitas
Colaboradores Permanentes:
Dres. Omar López Mato y David Fernández Fernando Guzmán (Coordinación general).
> Cao en Acción
Noticias, servicios, actividades y otras propuestas para la comunidad oftalmológica.
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> Voces de la oftalmología
El Dr. Omar López Mato repasa más de cuatro décadas de una profesión en continua transformación y reflexiona sobre cómo cambió la especialidad y cuáles serán las capacidades que definirán al oftalmólogo del futuro.
Reunimos las voces de familiares, amigos, discípulos y colegas para homenajear a los doctores
Juan Carlos Labat, Roger Onnis y Jorge Lischinsky, referentes de la oftalmología argentina fallecidos recientemente.
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> Salud pública
Trasplante lamelar: 10 preguntas para entender el nuevo paradigma de la cirugía corneal.
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> Consultorio
Qué es la rehabilitación visual multisensorial. Dra. Sylvina Conti
Consejo Directivo 2025-2027
Dr. Roberto Ebner, presidente.
Dr. Daniel Dilascio, vicepresidente.
Dr. Daniel Sabella, secretario.
Dr. Nicolás Garcés, tesorero.
Dra. Cecilia Oneto, protesorera.
Dra. Celeste Mansilla, vocal.
Dr.Guillermo Oteiza, vocal.
Dra. Mariana De Virgiliis, vocal.
Dr. Pablo Daponte director ejecutivo.
Asesores 2025-2027:
Prof. Dr. Arturo Maldonado Bas
Prof. Dr. Alejo Vercesi
Prof. Dr. Pablo Larrea
Dr. Ernesto Ferrer
Dr. Omar López Mato
Dr. Enrique Malbran
Dr. Fernando Guiñazú Lemos
Dr. Mario Saravia
Dr. Alejo Peyret
Dr. Daniel Benisek
Dr. Roberto Zaldívar
Dra. Alejandra Llaya
Dr. Esteban Medina
Dr. Gerónimo Alazard
Dr. Juan Sebastián Rivero
Prof. Dr. Pablo Chiaradía
Prof. Dr. David Pelayes
Prof. Dr. Fernando Scattini
Las ideas y opiniones expresadas en los artículos y notas que integran esta publicación son propias de los autores y no representan necesariamente los puntos de vista del Consejo Argentino de Oftalmología
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Más que un congreso científico, la edición 2026 del Congreso Nacional de Oftalmología organizado por el CAO fue un espacio de intercambio, aprendizaje y construcción colectiva.

Hay conocimientos que se aprenden en un libro; otros, en un consultorio. Y algunos solo nacen del encuentro entre colegas.
Esa fue la esencia del CNO26. Durante tres jornadas, el Congreso Nacional de Oftalmología volvió a reunir a miles de profesionales de todo el país en un espacio donde el conocimiento trascendió las salas de conferencias. El intercambio entre colegas, el debate de casos clínicos, el entrenamiento práctico, el contacto con las últimas tecnologías y la posibilidad de compartir experiencias con referentes nacionales e internacionales convirtieron al CNO26 en mucho más que un encuentro científico.
Con un programa renovado, una propuesta de Skills Transfer en constante crecimiento, una exposición comercial interactiva y una intensa vida institucional, el congreso mostró aquello que distingue a los encuentros presenciales: la posibilidad de aprender unos de otros y construir comunidad. O, como bien resumió el Dr. Pablo Larrea, presidente del CNO26: “Hoy hay mucho de internet, de la inteligencia artificial, pero nada es como estar en contacto con los colegas, escuchar a los que saben y preguntarles cómo lo hacen”
En las próximas páginas, un recorrido por algunos de los momentos que marcaron esta edición.
En 2027 el congreso que reúne a toda la oftalmología argentina se realizará del 14 al 16 de abril, en el Centro de Convenciones de Buenos Aires con un gran beneficio para todos los socios del Consejo Argentino de Oftamología –con cuota al día– que podrán inscribirse sin cargo.

“Valoro mucho este encuentro y la raigambre federal que tiene el Consejo Argentino de Oftalmología. Ustedes están acá para adquirir nuevas habilidades, conocimientos, destrezas, vínculos y redes. Disfruten este proceso de construcción académica y personal”.
Dr. Fernán Quirós, ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, presente en el acto inaugural.
“Salones llenos, pasillos llenos, empresas satisfechas… El trabajo conjunto y el acompañamiento de la industria hacen posible que este congreso siga creciendo año tras año”.
Dr. Roberto Ebner Presidente del CAO

Con gran expectativa, los socios CAO esperaban en cada jornada el sorteo programado con la esperanza de llevarse alguno de los cuatros premios para disfrutar del Mundial 2026. Estos fueron los afortunados ganadores:





Uno de los grandes aciertos del CNO26 fue un programa científico pensado para favorecer el intercambio. Organizadas por subespecialidades, las actividades permitieron a los asistentes diseñar su propio recorrido y aprovechar mejor cada jornada.
Los 25 invitados internacionales, en su mayoría presentes por primera vez en la Argentina, participaron activamente en cursos, paneles y mesas redondas junto a especialistas provenientes de distintas regiones del país. El protagonismo del debate y del análisis de casos generó una dinámica más participativa, que enriqueció la experiencia de quienes asistieron al Congreso. “Buscamos un programa más ordenado, que permitiera aprovechar mejor el tiempo y favoreciera el intercambio”, asegura el Dr. Gustavo Galperin, director científico del CNO26
Las salas dedicadas a superficie ocular, oftalmopediatría, córnea, cirugía refractiva y catarata fueron algunas de las más convocantes, reflejando el interés por las áreas de mayor desarrollo de la especialidad.

“Los debates fueron muy interesantes porque permiten salir de la parte exclusivamente científica y escuchar las opiniones y experiencias reales de la práctica diaria”.
“Nos pareció un congreso muy completo porque, además de las áreas tradicionales como catarata o retina, también tiene espacios dedicados a otras subespecialidades. Es una oportunidad para actualizarse, aprender y reencontrarse con colegas”.
Dras. Paula Sing y Agostina Sanazo –Clínica de Ojos Córdoba
Con un espacio especialmente montado para brindar mayor comodidad y privacidad durante las prácticas, Skills Transfer fue una de las propuestas más convocantes del CNO26, incluso con agenda completa previa al inicio del congreso.
Desde su lanzamiento en 2022, Skills Transfer creció junto con el interés de la industria por formar parte de este espacio, incorporando cada año nuevas estaciones, tecnologías y experiencias de entrenamiento práctico que enriquecen la formación de los oftalmólogos.
En esta edición, 145 instructores guiaron a 405 practicantes en 20 estaciones dedicadas a facoemulsificación, glaucoma (trabeculectomía, válvulas y SLT), pterigión, cirugía refractiva, IPL para superficie ocular, estrabismo, oftalmopediatría (con nuevas estaciones de glaucoma y catarata pediátrica), láser para retinopatía del prematuro (ROP) y estudios complementarios
Además de su valor formativo, Skills Transfer refuerza el compromiso federal del CAO al acercar herramientas, tecnologías y espacios de entrenamiento a oftalmólogos de todo el país, quienes pueden conocer equipos a los que muchas veces no tienen acceso en su práctica cotidiana, guiados por especialistas con amplia experiencia.


“Nos parece
fundamental acompañar las actividades de formación y entrenamiento de residentes y médicos en general. La industria tiene un papel importante y también una responsabilidad en generar espacios donde todos podamos ayudarnos y construir un ecosistema de aprendizaje compartido”.
Julieta Giampaoli – Isko

El CNO26 fue, además, escenario de momentos institucionales cargados de emoción y reconocimiento.

Con 47 empresas expositoras (30 % más que en 2025) y un gran despliegue en sus espacios, la exposición comercial fue una invitación a descubrir cómo evoluciona la tecnología aplicada a la oftalmología. Más que un recorrido por stands, fue un espacio de intercambio donde los asistentes pudieron conversar con especialistas de las empresas, despejar dudas, presenciar demostraciones y conocer de primera mano los últimos desarrollos del sector.


Por primera vez en 64 años de historia, el Consejo Argentino de Oftalmología organizó una jornada académica en Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur: One Day Advance “Superficie Ocular y Neuro en el Fin del Mundo”. El curso ofreció lo mejor de ambas subespecialidades en el inspirador entorno natural del asentamiento urbano más austral del planeta.
Según recopiló el presidente del CAO, Dr. Roberto Ebner, el encuentro trascendió su dimensión científica y se convirtió en una instancia de integración para la comunidad oftalmológica fueguina. La participación de especialistas de distintos puntos del país —El Calafate, Buenos Aires, La Plata, Misiones y Córdoba, entre otros— fortaleció el intercambio profesional y abrió la posibilidad de consolidar nuevos espacios de trabajo conjunto. En ese sentido, Ebner expresó su expectativa de que los vínculos generados durante la actividad contribuyan a la creación de una sociedad fueguina de oftalmología en el futuro cercano.
El evento contó con la disertación de los doctores Liliana Abuin, Fernanda Girado y Martín Berra (superficie ocular) y Roberto Ebner, Mariana de Virgiliis y Pablo Pérez Vega (neurooftalmología), que repasaron los temas más relevantes de sus subespecialidades e intercambiaron experiencias y opiniones con los asistentes. Entre los asistentes se encontraban las residentes con mejor promedio de la carrera de Médico Oftalmólogo UBA/CAO (sede Hospital de Clínicas) en 2025, cuya participación fue posible gracias a becas otorgadas por el CAO. El beneficio alcanzó a las doctoras Milena Varela, Génesis Espinosa, Guillermina Chialvo, Martina Dana, Agustina Gala Benassi, Andrea Sauer y Valentina Villalonga, en reconocimiento a su desempeño académico y compromiso con la formación profesional.

“Este tipo de encuentros reflejan el espíritu que buscamos promover desde el CAO: una oftalmología federal, cercana y basada en el intercambio entre colegas. Nos llevamos la satisfacción de haber compartido una experiencia científica de gran nivel, pero, también la certeza de que sembramos vínculos que fortalecerán el crecimiento de la especialidad en Tierra del Fuego”.






Con el objetivo de acompañar la modernización de sus entidades asociadas, el CAO firmó un convenio con la plataforma de gestión para asociaciones médicas EVWEB, mediante el cual los socios colectivos del CAO podrán acceder a seis meses de bonificación para implementar el sistema.
Durante ese semestre, cada asociación tendrá la posibilidad de incorporar la herramienta, capacitar a su equipo de trabajo y evaluar sus funcionalidades en la gestión cotidiana, sin costo de licencia. La plataforma permite optimizar procesos administrativos y centralizar distintas tareas de gestión en un único entorno digital.
Finalizado el período de bonificación, las asociaciones que decidan continuar utilizando el servicio podrán hacerlo de acuerdo con las condiciones comerciales establecidas por EVWEB.
La plataforma centraliza en un único entorno digital la gestión de socios, la facturación, las cobranzas, la validación de prácticas con obras sociales, la emisión de recetas electrónicas y la comunicación institucional. Además, incorpora herramientas que automatizan procesos administrativos, mejoran la trazabilidad de la información y aportan indicadores para optimizar la gestión de las asociaciones médicas.
Contacto para contrataciones secretaria@oftalmologos.org.ar

El próximo 31 de julio y 1° de agosto, el CAO será sede del Primer Congreso Argentino de Oftalmología Veterinaria (CAOV2026). “Este evento único aspira a convertirse en un punto de encuentro para fortalecer a la comunidad científica y sentar las bases para el desarrollo futuro de la especialidad en nuestro país”, invita el Dr. Alan Vater. “Serán dos jornadas de alto nivel científico, en las que reuniremos referentes nacionales e internacionales para compartir los avances más recientes en diagnóstico, cirugía, tecnología e investigación. Buscamos promover una práctica basada en la evidencia y contribuir a la formación continua de nuevos especialistas”, amplia Vater.
Entre los invitados destacados se encuentran el Dr. Ni colás Curetti , presidente del Colegio Latinoamericano de Oftalmólogos Veterinarios (CLOVE), y el Dr. Jorge Pereira , de Brasil, fundador de CLOVE y del Colegio Brasilero de Oftalmología Veterinaria, pionero en la aplicación de la técnica quirúrgica de facoemulsificación y lentes intraoculares de cámara anterior en perros.
La pasión por el fútbol también tuvo su lugar entre los beneficios para los socios del CAO. Los doctores Agustín Pointelín Mattiazzo y Florencia Restivo, ganadores del primer y segundo premio del Sorteo Mundial 2026 organizado por el CAO durante el CNO26, viajaron para vivir una experiencia inolvidable en la FIFA World Cup 2026.

Mattiazzo presenció el triunfo de la selección argentina por 2 a 0 frente a Austria, correspondiente a la segunda fecha de la fase de grupos, gracias a un paquete que incluyó pasajes aéreos, tres noches de alojamiento, traslados y entradas para el encuentro.

Por su parte, Restivo, disfrutó de 3 noches de estadía, traslados y la entrada para el partido debut de la selección nacional vs Argelia, en el que Argentina se impuso por 3 a 0.

A través de este sorteo exclusivo para socios, el CAO buscó reconocer el acompañamiento de su comunidad ofreciendo la posibilidad de disfrutar de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

La IA está transformando la práctica médica y el Consejo Argentino de Oftalmología busca acompañar ese proceso con el lanzamiento de IA para Médicos Oftalmólogos, un curso intensivo diseñado para que los especialistas incorporen estas herramientas en su actividad diaria. Con modalidad 100 % online y un enfoque 90 % práctico, la propuesta está especialmente desarrollada para oftalmólogos y enseña a utilizar las principales plataformas de inteligencia artificial para optimizar la práctica clínica, la investigación, la docencia y la comunicación profesional.
A lo largo de nueve clases, los participantes trabajarán con casos aplicados y aprenderán a integrar estas herramientas en situaciones concretas de la práctica cotidiana. Además, el contenido permanecerá disponible durante seis meses una vez finalizada la cursada.
“La inteligencia artificial ya forma parte del presente de la medicina y creemos que los oftalmólogos deben conocer su potencial para aprovecharla con criterio, espíritu crítico y responsabilidad. Este curso es un primer paso, está diseñado para brindar las herramientas básicas. Y proyectamos sumar capacitaciones más avanzadas para acompañar a los colegas en su implementación”.
Dra. Mariela Nebreda, integrante de la Comisión de Educación CAO.
Inscripciones: hasta el 30 de julio.
Inicio: 3 de agosto de 2026.
Duración: 9 clases (2 encuentros sincrónicos y 7 clases asincrónicas).
Acceso al contenido: 6 meses.
Modalidad: 100% online. + Info: educacion@oftalmologos.org.ar
Accedé a una versión detallada del programa en este enlace.

Ediciones CAO continúa consolidando un catálogo de obras desarrolladas por especialistas argentinos, destinadas a acompañar la actualización científica y la práctica clínica de los oftalmólogos.
Refracción médica, coordinado por los Dres. Carlos Kotlik y Roberto Albertazzi, cuenta con la participación de los Dres. Silvia Ana Comastri, Julieta Lía Domínguez, Leonardo Fernández Irigaray, María Marta Galán, Guillermo Daniel Gómez, Rafael Iribarren, Jorge L. Marceillac, Tomás Pförtner, Virginia Reca, Carlos Rocha de Lossada, Ricardo Silva Lara y Abel Szeps, y del Lic. Gabriel Martin
Disponible para compra en la sede del CAO o en CAO Digital (sección Tienda CAO)

El Dr. Paulo Malzone, integrante de la Comisión Jóvenes y Rebecos CAO desde 2019, comparte cinco puntos clave para animarse a dar el primer paso y presentar en un congreso.
Durante la residencia o los primeros años de ejercicio profesional, muchos pensamos que para presentar un caso clínico o dictar una conferencia en un congreso hace falta una trayectoria consolidada. Sin embargo, la experiencia demuestra que el principal requisito no es la experiencia acumulada, sino la decisión de animarse a compartir lo que aprendemos cada día en nuestra práctica.
La mayoría de los oftalmólogos jóvenes tenemos algo valioso para compartir: un caso interesante, una complicación que nos dejó una enseñanza, una técnica que aprendimos, una revisión bibliográfica o simplemente una experiencia que puede resultar útil para otros colegas. El desafío no suele ser encontrar el tema, sino animarse a compartirlo.
No busques el caso perfecto -Los mejores aprendizajes surgen de casos cotidianos o de situaciones que
Empezá con un contenido sencillo -Una presentación clara y bien organizada suele tener más impacto que un tema extremadamente complejo.
Aceptalo, los nervios son parte del proceso -Incluso los conferencistas más experimentados sienten cierta tensión antes de subir al escenario
Aprovechá las preguntas -No son un examen. Son una oportunidad para discutir, aprender y enriquecer la presentación.
Participen aunque no se sientan completamente preparados experiencia, aparece gracias a ella
La invitación es simple: Anímense. Los congresos necesitan nuevas voces, nuevas miradas y nuevas generaciones dispuestas a participar.

Miedos frecuentes:
¿POR QUÉ HACERLO?
Una vez que uno se anima, descubre que el verdadero valor de la experiencia no está solamente en la exposición. El aprendizaje comienza mucho antes porque preparar una presentación obliga a revisar bibliografía, analizar críticamente nuestras decisiones y ordenar conceptos que muchas veces damos por sabidos. Ese proceso, por sí solo, ya representa un enorme crecimiento profesional.
• ¿Será interesante? • ¿Estará bien preparado? • ¿Y si mi preguntan algo que no sé? • ¿Y si me pongo nervioso? 1. 2. 3. 4. 5.
¡AGENDALO! JÓVENES Y REBECOS CAO
¿Cuándo?
30 al 31 de octubre de 2026.
¿Dónde?
Campus de la Universidad Católica de Córdoba.
¿Tenés un caso y querés participar?
Hay 9 categorías habilitadas.
¿Deadline? 15 de agosto.
¿Cómo presentarte? Accedé desde aquí al reglamento y toda la información necesaria.


La ciudad de Corrientes fue sede, el pasado 8 de mayo, de una nueva edición de la Jornada Regional CAO NEA, organizada por el Consejo Argentino de Oftalmología y las sociedades provinciales de Corrientes (ACIPOC), Misiones (SOMI), Formosa (AFO) y Chaco (ACHO).
El programa ofreció exposiciones, discusión de casos clínicos y actividades de intercambio profesional en torno a algunos de los principales desafíos de la práctica oftalmológica actual. Retina, glaucoma, córnea, superficie ocular, uveítis, catarata y patologías maculares integraron los cuatro módulos científicos desarrollados a lo largo de la jornada.


Además, el encuentro incluyó simposios de la industria y momentos especialmente dedicados al intercambio entre colegas y representantes de las distintas sociedades provinciales.

“Quedé gratamente sorprendido por el altísimo nivel científico de las presentaciones y por la calidad de los intercambios que se dieron. Fue un verdadero placer recibir a colegas de distintos puntos de la región y del país en nuestra provincia. Considero que estas reuniones regionales son fundamentales, no solo por la actualización académica, sino también porque permiten generar redes profesionales y vínculos de trabajo que, de otra manera, serían muy difíciles de construir”, expresó el Dr. Osiris Mongiat, presidente de la actividad.




La Dra. María Gimena Disanti, coordinadora de la JRCAO NEA, destacó el clima de trabajo que acompañó las actividades científicas y valoró el esfuerzo conjunto que hizo posible el encuentro: “confirmamos que cuando hay compromiso, profesionalismo y metas comunes, los resultados superan cualquier expectativa. Nos llevamos nuevos saberes, vínculos fortalecidos y la motivación renovada para los próximos desafíos”, enfatizó.



Con 124 asistentes, entre ellos 30 residentes en formación, la Jornada Regional CAO Centro 2026 reunió en Catamarca a oftalmólogos de distintas provincias para dos días de actualización científica, simulación con realidad virtual, talleres prácticos y debate sobre los desafíos actuales de la especialidad.


La actividad fue organizada por el CAO y las sociedades de oftalmología de Catamarca, Córdoba y La Rioja. El programa científico se estructuró en cuatro módulos temáticos e incluyó un espacio dedicado a la prevención de la miopía y la defensa del acto médico frente al avance de la optometría, con participación de autoridades del CAO y del gobierno de Catamarca.

“Diseñamos un programa que le habla tanto al residente que está formándose como al especialista con años de trayectoria. La idea fue que nadie se vaya sin algo nuevo, sin una pregunta que antes no se había hecho”, señaló el Dr. Gonzalo Caldelari, integrante del comité científico.
Con el objetivo de fomentar su participación, los residentes tomaron parte en certámenes de videos quirúrgicos, cuyos mejores trabajos fueron premiados con instrumental aportado por las empresas auspiciantes. También tuvieron la posibilidad de exponer dentro del programa científico principal y contaron con hospedaje incluido para facilitar su asistencia.
En paralelo al programa central se desarrollaron cursos de realidad virtual utilizando el software de la Academia Americana de Oftalmología y talleres de estética periocular, enfocados principalmente en el uso de toxina botulínica.
Para el Dr. Pablo Daponte, colaborador permanente del ciclo, la continuidad de las jornadas regionales es uno de los grandes activos institucionales del CAO. “Las jornadas regionales son un hito dentro del CAO: llevan más de diez años, y cada edición se fortalece gracias al trabajo conjunto con las sociedades provinciales. Desde el comité ejecutivo apoyamos este camino porque entendemos que es una de las mejores formas de acercar formación de calidad, fortalecer a las sociedades y generar vínculos entre colegas de toda la región”, celebró.


El encuentro contó además con el apoyo de 11 empresas auspiciantes, cuya participación hizo posible la realización de las actividades y la entrega de premios a los mejores trabajos presentados por los residentes.

“Estos encuentros tienen un valor adicional: permiten escuchar cómo trabajan colegas de otras provincias, conocer diferentes experiencias y generar intercambios que enriquecen a toda la comunidad oftalmológica”, resumió el Dr. Gonzalo Caldelari.

Al finalizar la primera jornada, Laboratorios Poen organizó el evento “Poen me ve”, un espacio de camaradería que complementó la agenda científica y favoreció el intercambio informal entre los participantes.
La Dra. Soledad S. Guillén, directora médica del Hospital de Alta complejidad del Bicentenario de Esteban Echeverría, participó el 6 de diciembre de 2025 de la Whole-eye Imaging Excellent Case Competition en Beijing. En esta competencia internacional de alto nivel en imagenología ocular avanzada recibió el Outstanding Achievement Award (premio al Caso Sobresaliente). Así lo revive para Revista MO.

Fue una enorme sorpresa y un orgullo. Presenté el caso de un paciente de 14 años con una retinitis pigmentaria asociada a una mutación homocigota. Lo sigo hace varios años y me parece especialmente interesante porque combina genética, imagenología avanzada y seguimiento longitudinal. Además, es una enfermedad poco frecuente, por lo que poder mostrarla en un ámbito internacional tenía un valor científico importante. Precisamente ese enfoque multimodal es lo que hizo fuerte el caso. Utilizamos retinografía color, autofluorescencia, OCT, imagen infrarroja y angiografía fluoresceínica. Cada una aportó una pieza distinta del rompecabezas. El OCT nos permitió entender la estructura de la retina y evaluar el edema macular quístico. La autofluorescencia mostró cómo estaba funcionando metabólicamente la retina. La angiografía nos permitió analizar el componente vascular. Y, cuando uno integra toda esa información, empieza a ver una historia mucho más completa de la enfermedad. Creo que justamente eso fue lo que llamó la atención: cómo distintas tecnologías pueden complementarse para mejorar el diagnóstico y el seguimiento de un paciente. Hubo una mirada muy detallada sobre cómo adquirimos las imágenes, cómo las interpretamos y qué valor agregan para la toma de decisiones.
Además, me llamó mucho la atención el nivel de desarrollo tecnológico que tienen y la cercanía entre los médicos, los investigadores y las empresas que desarrollan los equipos. Uno veía innovación aplicada de manera muy concreta.
Fue una experiencia muy desafiante, pero también muy enriquecedora. Unas de las cosas más valiosas de este tipo de participaciones son, justamente, las conexiones que se generan. Cómo abren puertas para futuras colaboraciones, intercambio académico, proyectos de investigación e, incluso, para acercar nuevas herramientas tecnológicas a nuestro medio. Son oportunidades especialmente importantes porque nos permiten acercar innovación a nuestros pacientes.
Me impactó darme cuenta de que, aun trabajando en un hospital público de la Argentina, podemos compartir espacios con centros de referencia internacionales y discutir ciencia al mismo nivel. A veces pensamos que la innovación ocurre solamente en los grandes centros del mundo, y este tipo de experiencias te muestran que, cuando hay trabajo, pasión y equipos comprometidos, también podemos generar conocimiento valioso desde nuestro lugar.


Del 11 al 14 de noviembre se desarrollará en Buenos Aires el XVI Congreso de la Asociación Internacional de Estrabismología – ISA, organizado por el Dr. Alejandro Armesto y un destacado grupo de colaboradores nacionales e internacionales, en estrecha cooperación con su presidenta, la Dra. Andrea Molinari.
“La ISA cumple sus primeros 60 años en 2026: es una de las sociedades dedicadas al estrabismo más antiguas. Cada 4 años realiza su congreso en distintas ciudades del mundo, y es un verdadero honor para nuestra ciudad que la postulación haya sido aceptada, más aún sabiendo que es la primera vez que este importante encuentro se realiza en América del Sur”, cuenta el Dr. Armesto, jefe de Estrabismo y OP del Hospital Alemán de Buenos Aires. El congreso constará de una pre-meeting de oftalmología infantil y miopía, en el que disertarán los principales

referentes mundiales de la especialidad, provenientes de distintos países de América, Europa y Asia. “Se abordarán temas de gran actualidad, como tratamientos para la prevención de la miopía, retinopatía del prematuro, patologías retinales pediátricas y abordajes innovadores con terapia génica; catarata pediátrica, glaucoma infantil, neurooftalmología en niños, y patologías de superficie ocular”, detalla el especialista. Además, incluirá simposios y talleres organizados por importantes sociedades como AAPOS, WSPOS, IPOSC, SOPLA, SAOI y CAE. Posteriormente, el programa contempla tres jornadas científicas centradas en la clínica y cirugía del estrabismo, la neurooftalmología y la ambliopía, con presentación de trabajos y pósters. También simposios y mesas redondas para la exposición y discusión de temas relevantes, y contará con la participación de destacados disertantes, entre ellos, los especialistas Andrea Molinari, Federico Vélez, Ken Nishal, Dominique Bremond Gignac, Alejandra Daruich, Ángela María Fernández, Luis Javier Cárdenas, Adriana Solano, Jonathan Holmes, Edward Wilson, Marcia Tartarella, Bruna Ventura, Marlene Vogel y Pedro Acevedo.
Al concluir el congreso, todos los asistentes que deseen podrá sumarse al Patagonia ISA tour, que visitará El Calafate y El Chaltén.
“Así como en 2000 el doctor Cristóbal Couto organizó el congreso mundial de uveítis y, en 2002, el doctor Roberto Ebner el mundial de neurooftalmología, en noviembre la Argentina vuelve a ser sede de un nuevo encuentro mundial oftalmológico: los esperamos”, invita el Dr. Armesto.
La Sociedad Argentina de Retina y Vítreo (SARyV) avanza en la organización de su XXII Congreso Internacional, anunciado para el 5, 6 y 7 de noviembre de 2026 en la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego.
Desde la entidad, adelantaron que “este encuentro científico reunirá a especialistas de todo el país y del exterior con el objetivo de compartir los últimos avances en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la retina y el vítreo. El programa académico contará con la participación de destacados invitados internacionales, sesiones científicas, presentación de trabajos, discusión de casos y espacios de intercambio entre colegas”.
La Asociación Argentina de Glaucoma dictó un simposio sobre Pseudoexfoliación y Glaucoma en el 17º Congreso de la Sociedad Europea de Glaucoma (EGS), celebrado del 30 de mayo al 2 de junio en el Square - Brussels Meeting Centre de Bruselas, Bélgica.

La exposición estuvo a cargo de los doctores Alejandra Carrasco, Javier Casiraghi, María A. Mousalli y Ana Sanseau, coordinados por sus colegas Celina Logioco y Pablo Nahum, actual presidente de la ASAG.

La Sociedad Argentina de Superficie Ocular (SASO) puso en marcha un ciclo de jornadas de consulta y diagnóstico gratuito para la detección temprana del ojo seco que incluirá acciones en distintos puntos del país.
El primer encuentro se realizó en abril y convocó más de 200 pacientes en el Centro Oftalmológico San Camilo de Berazategui, provincia de Buenos Aires. Mientras que el 7 de mayo fue el turno de Corrientes capital. En total, se atendieron 55 pacientes que asistieron al Hospital Ángela Iglesia de Llano.

“Vivimos una experiencia única. Las exposiciones tuvieron un nivel superior, con un valioso intercambio al final con colegas nórdicos, en el que comparamos los tratamientos y resultados obtenidos, de un lado y del otro, sobre la misma patología. Me siento muy orgulloso por formar parte de un excelente grupo humano, que cumple un trabajo brillante en la atención de sus pacientes y al exponer sus conocimientos en el exterior”, destacó el Dr. Pablo Nahum.



En diálogo con Revista MO, el Dr. Omar López Mato repasa más de cuatro décadas de profesión. Desde una época en la que un mismo especialista resolvía prácticamente toda la patología ocular hasta el desafío de formar médicos capaces de convivir con la inteligencia artificial.

Los años de formación: López Mato recibió el premio Villamil al mejor promedio de la promoción 1980 de la Universidad de Salvador, un reconocimiento que recuerda como parte de una etapa decisiva en la construcción de su carrera profesional.
Cuando Omar López Mato comenzó su residencia en el Hospital Pedro Lagleyze, la especialidad era muy distinta. Un mismo oftalmólogo podía operar cataratas, tratar un desprendimiento de retina, realizar un trasplante de córnea, atender glaucoma o resolver una urgencia. La subespecialización apenas comenzaba a insinuarse, y muchas de las tecnologías que hoy forman parte de la práctica cotidiana todavía no existían.
Cuarenta y seis años después, mira ese recorrido con la perspectiva de quien fue protagonista de una de las mayores transformaciones tecnológicas de la medicina. Y, lejos de detenerse en los avances científicos, elige poner el foco en otro desafío: cómo formar médicos capaces de reinventarse en una profesión que nunca dejó de cambiar.
“Cuando asistí a mi primer Congreso Argentino de Oftalmología, en 1980, se hablaba de unos mil oftalmólogos para una población de 28 millones de habitantes. Había
provincias con apenas dos especialistas y se organizaban operativos porque realmente faltaban profesionales. Hoy el panorama es completamente distinto. Somos alrededor de siete mil oftalmólogos para una población que no llegó a duplicarse. La especialidad dejó de tener déficit de profesionales y, en algunos lugares, incluso supera las recomendaciones internacionales”, rememora. Las residencias proponían un aprendizaje integral, donde el médico debía recorrer todas las áreas de la especialidad y asumir responsabilidades desde muy temprano. No existían simuladores quirúrgicos, plataformas digitales ni videos para revisar una técnica antes de ingresar al quirófano. El aprendizaje dependía, sobre todo, de la observación, la práctica y la transmisión directa de los maestros. Entre ellos, López Mato menciona a los doctores Guillermo Mansur, Salvador Di Marco y Diana Schuarzberg como referentes fundamentales de su formación y dedica un reconocimiento especial al doctor
Orlando Travi: “una persona sinceramente notable, un hombre de la ilustración, casi un enciclopedista”.
“Nos formamos un poco en forma solitaria, leyendo mucho y viendo lo que se podía ver. No era la época de YouTube ni de los videos de cirugía. Eso apareció después”.
La enumeración de los cambios que vivió después constituyen una síntesis de la historia reciente de la especialidad.
“Cuando terminé la residencia había realizado alrededor de doscientas cirugías intracapsulares de catarata y apenas había colocado unos pocos lentes intraoculares. Poco después llegaron la cirugía extracapsular, la facoemulsificación, el excimer láser, el femtoláser, la cirugía refractiva y el enorme desarrollo de la vitrectomía”, rememora López Mato.
“En apenas veinte años tuvimos que adaptarnos a una cantidad de cambios que pocas especialidades vivieron con esa intensidad”.
La creciente complejidad de cada área transformó también la organización del trabajo. La figura del oftalmólogo generalista comenzó a dar paso a un modelo basado en la subespecialización, impulsado por un volumen de conocimiento que ya resultaba imposible abarcar en su totalidad.
“Al principio no adherí demasiado a la hiperespecialización, pero hoy uno tiene que rendirse a la evidencia. Todas las áreas son lo suficientemente complejas como para requerir una formación muy particular”, reconoce.

La próxima transformación de la oftalmología ya comenzó. Pero, para López Mato, la pregunta central no es cuánto hará la inteligencia artificial, sino qué seguirá haciendo imprescindible a un médico cuando una computadora sea capaz de procesar millones de datos en segundos
La irrupción de la inteligencia artificial representa, en su mirada, un nuevo punto de inflexión en la historia de la especialidad. Su capacidad para analizar imágenes, sugerir diagnósticos y acceder instantáneamente a enormes volúmenes de información promete modificar otra vez la práctica cotidiana. Sin embargo, está convencido de que el verdadero diferencial del médico no estará en competir con esa tecnología, sino en aprender a utilizarla con criterio.
“La inteligencia artificial es una herramienta. En segundos puede ofrecer posibilidades que ningún médico podría recordar de memoria. Pero cuando alguien consulta por una enfermedad que puede cambiarle la vida, no quiere que un robot le diga lo que tiene. Necesita una persona que lo contenga y que sepa cómo transmitir esa información”.
Para López Mato, ese escenario obliga a replantear la formación médica e insiste en que las residencias y los programas de formación deberán dedicar mucho más espacio a competencias que históricamente ocuparon un lugar secundario dentro de la carrera de medicina: la comunicación con el paciente, el pensamiento crítico, la capacidad para trabajar en equipo, la comprensión de los aspectos psicológicos de la enfermedad y el desarrollo del criterio clínico.
Y concluye con una advertencia que, para él, define el desafío de las próximas generaciones de oftalmólogos: “Nuestro mayor diferencial ya no será únicamente operar mejor. Será saber acompañar mejor a cada paciente. Tenemos que aprender a leer mejor a las personas y avanzar hacia tratamientos cada vez más personalizados. Ahí estará la verdadera diferencia en los próximos años”.
En una profesión donde el conocimiento se renueva de manera permanente, Omar López Mato está convencido de que también existe otra responsabilidad: preservar la memoria de quienes ayudaron a construir la medicina. Esa convicción lo llevó a desarrollar una intensa actividad como investigador y escritor. Hasta hoy publicó 25 libros de divulgación histórica desde una perspectiva médica, en los que recupera la trayectoria de médicos, científicos y otras figuras que realizaron aportes decisivos, pero que, con el paso del tiempo, fueron quedando relegados al olvido. “Recordamos a escritores o a políticos, pero muy pocas veces recordamos a los médicos”.
Para López Mato, rescatar esas trayectorias no responde a un ejercicio de nostalgia. Significa reconocer que cada avance científico es el resultado del trabajo de generaciones anteriores y que conocer esa historia también forma parte de la formación de un médico.
La misma mirada aparece cuando hace un balance de su propia carrera. Evita detenerse en los logros personales y prefiere recordar a quienes lo acompañaron a lo largo del camino: sus maestros, los colegas con quienes compartió proyectos y los médicos jóvenes que hoy continúan desarrollando instituciones y equipos de trabajo. “Los proyectos nunca son individuales; siempre son el resultado del trabajo de muchas personas”.
Después de más de cuatro décadas de profesión, López Mato sigue convencido de que la oftalmología continuará transformándose. Pero también cree que algunos principios seguirán siendo irremplazables: la curiosidad para seguir aprendiendo, la capacidad de transmitir la experiencia y el compromiso con los pacientes.

Fundado por los doctores Omar López Mato, Argento y Nicolai Rotman, el Instituto de la Visión acompañó buena parte de la evolución de la oftalmología argentina durante las últimas cuatro décadas. Desde sus inicios apostó por incorporar nuevas tecnologías, desarrollar las distintas subespecialidades y consolidar equipos de trabajo altamente capacitados.
En ese recorrido, López Mato destaca especialmente el papel de Mariana Seré, instrumentadora quirúrgica y colaboradora desde los inicios del Instituto, a quien define como una de las pioneras en la formación de instrumentadoras especializadas en oftalmología; así como a sus socios y amigos los doctores Julio Fernández Mendy —compañero de residencia—, Daniel Badoza y María José Cosentino. A los que se suman los doctores Álvaro y Hernán Fernández Mendy, Tomás Jaeschke, Esteban Travelletti y Mauricio Martínez Cartier.
La clave de su permanencia: “haber sabido formar un excelente grupo humano, con gente que tiene la camiseta puesta, personas que llevan más de 30 años trabajando con el mismo vigor y con el mismo rigor que el primer día”, agradece López Mato.

“La
pero cuando llegan

Oftalmólogo, investigador y codirector de la Unidad de Orbitopatía Tiroidea del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, el Dr. Antonio Manuel Garrido Hermosilla visitó por primera vez Buenos Aires para participar del Congreso Argentino de Oftalmología, CNO2026. En diálogo con Revista MO, repasó el crecimiento de un espacio que se convirtió en referencia internacional, reflexionó sobre el presente de la investigación clínica y compartió una convicción que atraviesa toda su trayectoria: los grandes avances son siempre el resultado del trabajo en equipo Una estadía de apenas dos meses en Nueva York terminó marcando el rumbo de su carrera profesional. Durante su residencia en Oftalmología, Antonio Manuel Garrido Hermosilla tuvo la oportunidad de formarse junto al Dr. Michael Kazim, uno de los referentes mundiales en orbitopatía tiroidea. Aquella experiencia no solo profundizó su interés por la patología: le permitió imaginar un modelo de trabajo que, años después, intentaría replicar en su ciudad.
“Yo quería montar una unidad referente en enfermedad ocular tiroidea en Sevilla, mi ciudad”, recuerda. La idea encontró rápidamente una aliada clave: su esposa –endocrinóloga– con quien compartía el interés por una enfermedad que históricamente había quedado en una zona difusa entre especialidades.
“Vimos la oportunidad de construir algo juntos y decidimos impulsarlo”, sintetiza el especialista. En 2022, ese proyecto se transformó en la actual Unidad de Orbitopatía Tiroidea del Hospital Universitario Virgen Macarena, única acreditada dentro del Sistema Sanitario Público de Andalucía y reconocida como centro de referencia del European Group on Graves’ Orbitopathy (EUGOGO), la única red dedicada al estudio y tratamiento de la enfermedad ocular tiroidea en el mundo. Allí reciben pacientes derivados de toda la comunidad autónoma y participan activamente en estudios clínicos e iniciativas de investigación internacionales.

Aunque la orbitopatía tiroidea no es considerada una enfermedad rara, durante muchos años ocupó un lugar marginal dentro de la práctica clínica. “Ha sido huérfana de manejo óptimo en las décadas pasadas, había quedado en un terreno que no quería realmente el oftalmólogo ni tampoco el endocrinólogo”, explica Garrido Hermosilla. “No era un campo especialmente atractivo porque tampoco existían demasiadas herramientas para cambiar la evolución de los pacientes”. La situación comenzó a modificarse con la llegada de los fármacos biológicos y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. La creación de la unidad coincidió con ese cambio de paradigma. Poco después de su puesta en marcha, el grupo fue convocado para participar en un ensayo clínico internacional y terminó convirtiéndose en uno de los principales centros reclutadores de pacientes. “Fue una evolución muy rápida. La cresta de la ola nos agarró cuando estábamos con la tabla para saltar, y saltamos. Empezamos a participar en investigación clínica, a colaborar con otros grupos, a desarrollar proyectos académicos y también impulsamos la creación de la Asociación Española de Pacientes con Enfermedad Ocular Tiroidea”, se entusiasma. Estos logros, asegura, son gracias a la labor de un equipo “extraordinario”, integrado por endocrinólogos, oftalmólogos, farmacéuticos, biólogos, investigadores y muchos otros profesionales que hacen posible el trabajo diario.

Buena parte de la investigación actual se centra en el desarrollo de nuevas terapias biológicas. Garrido Hermosilla reconoce el impacto que tuvieron estos tratamientos en los últimos años, aunque evita las visiones simplistas: “El teprotumumab fue una revolución porque fue el primer medicamento aprobado específicamente para esta enfermedad. Pero no es la solución para todos los pacientes”, afirma.
“La oftalmología es una especialidad muy dinámica. Siempre hay algo nuevo por descubrir”.
A su juicio, el futuro estará marcado por tratamientos cada vez más personalizados. “No creo que exista un único fármaco capaz de resolver todos los casos. Vamos hacia un futuro en el cual habrá tratamientos individualizados para cada perfil, con distintas opciones para elegir las que más le convengan a cada paciente”, anticipa. Esa mirada explica por qué su grupo participa simultáneamente en múltiples líneas de investigación. Algunas buscan identificar perfiles genéticos asociados a una mejor respuesta terapéutica; otras exploran el papel de la microbiota ocular o incorporan herramientas de inteligencia artificial para optimizar el seguimiento clínico. “Tenemos muchos proyectos abiertos. Lo interesante es que cada pregunta que respondemos genera nuevas preguntas”, cuenta orgulloso.


Durante su participación en el CNO2026 organizado por el CAO, también abordó uno de los temas que atraviesa actualmente a toda la medicina: la inteligencia artificial. El especialista español participa en proyectos orientados a incorporar estas herramientas al manejo de pacientes con orbitopatía tiroidea, especialmente en regiones extensas o con dificultades de acceso a centros especializados. Si bien cree que esta tecnología “puede ayudar a identificar pacientes, optimizar derivaciones y facilitar decisiones clínicas”, establece un límite claro: “La humanización de la medicina no debe perderse. La empatía y la relación médico-paciente siguen siendo elementos insustituibles. Esa es la diferencia entre una persona y una máquina”.
Lejos de adoptar posturas extremas, considera que el desafío será aprender a convivir con estas tecnologías y utilizarlas como herramientas de apoyo. “La inteligencia artificial llegó para quedarse. Lo importante es que siga estando al servicio de las personas”, concluye.

Cuando se le pregunta por el origen de su vocación, la respuesta aparece sin demasiadas vueltas. “Soy el primer médico de mi familia. Lo que me motivó a estudiar Medicina fue ayudar a los demás y mejorar la vida de otras personas”. Esa misma convicción es la que transmite cuando habla de investigación que, afirma, “es dura, exige muchas horas de dedicación, constancia y los resultados no son inmediatos. Por eso tiene que gustarte de verdad”.
A diferencia de la práctica clínica o quirúrgica, donde los resultados suelen ser visibles en poco tiempo, la investigación obliga a pensar en horizontes mucho más largos. “Hoy estamos recogiendo frutos de proyectos que empezamos hace cuatro años. Si uno abandona a mitad de camino, esos resultados nunca llegan”, ejemplifica.
Profesor universitario, formador de residentes, investigador y cirujano, Garrido Hermosilla reconoce que durante los primeros años de desarrollo de la unidad la carga de trabajo fue enorme. “Fue una auténtica locura”, admite entre risas.
Con el tiempo, sin embargo, aprendió a delegar responsabilidades y a construir equipos cada vez más sólidos. Eso le permitió recuperar algo que considera fundamental: el tiempo para la familia.
Habla con orgullo de su esposa, de su hija y de la vida cotidiana que intenta preservar más allá de congresos, publicaciones y proyectos de investigación. “Intento que el trabajo no absorba todo. Me gusta viajar, estar con mi familia y disfrutar de las cosas simples”, comparte.
La frase resume bastante bien el perfil que Garrido Hermosilla proyecta durante toda la entrevista: alguien apasionado por lo que hace, pero convencido de que los logros profesionales solo tienen sentido cuando pueden convivir con una vida personal plena.

En las siguientes páginas reunimos las voces de familiares, amigos, discípulos y colegas para homenajear a los doctores Juan Carlos Labat, Roger Onnis y Jorge Lischinsky, referentes de la oftalmología argentina fallecidos recientemente. Más que reconstruir sus biografías, buscamos recuperar aquello que ningún currículum alcanza a reflejar: la dimensión humana de quienes contribuyeron, con su trabajo, su generosidad y su ejemplo, al crecimiento de la comunidad.

El pasado 14 de mayo falleció, a los 90 años de edad, el doctor Juan Carlos Labat quien supo combinar la asistencia de pacientes, la docencia universitaria, la gestión institucional y una intensa actividad cultural. Fue jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Central de Mendoza, profesor titular y primer director del Instituto de Medicina para graduados de la Universidad Nacional de Cuyo, responsable de impulsar la actividad académica de posgrado en la provincia cuyana. También fue vicepresidente del Consejo Argentino de Oftalmología (1984-1985), impulsor de proyectos que marcaron el desarrollo de la oftalmología privada en su provincia y, al mismo tiempo, un apasionado de la literatura que publicó tres libros y presidió la filial mendocina de la Sociedad Argentina de Escritores. Quienes lo conocieron coinciden en que esa diversidad de intereses respondía a una misma convicción: enseñar, compartir y seguir aprendiendo.
Algunas palabras sobre mi viejo
No tengo precisión sobre las fechas, pero sí tengo muy vívido el recuerdo de visitar a mi papá en su consultorio del Hospital Central donde, cómplice con mi curiosidad, me permitía jugar con sus instrumentos mientras me explicaba qué eran y para qué los usaba.
También recuerdo cuando, después de largas jornadas de trabajo, llegaba a casa con su chaqueta blanca y algún paquete de pastillas DRF u otro regalo para mí y mis hermanos.

No tengo claro qué me contagió su vocación: si fue la medicina en sí, la oftalmología como especialidad o el privilegio de crecer viéndolo disfrutar en ese ambiente e interactuando con sus pacientes. Lo cierto es que tuve el inmenso honor de compartir varios años con él en el consultorio y en el quirófano, hasta su retiro de la actividad privada a los 80 años. En ese tiempo, aprendí muchísimo sobre glaucoma pero, fundamentalmente, sobre la importancia del vínculo médico-paciente. Me contagió el amor que tenía por esta hermosa profesión.
Con esa misma pasión ejerció la docencia. Fue profesor titular de la cátedra de Oftalmología y secretario acadé-
mico en la Universidad Nacional de Cuyo; respetado y querido por sus colegas por la generosidad a la hora de compartir el conocimiento.
Fue presidente de Oftalmos, institución pionera de la oftalmología privada en Mendoza, y uno de los médicos fundadores, en 1996, de la clínica oftalmológica que se convirtió luego en Centrovisión Mendoza, que hoy tengo el orgullo de presidir siguiendo sus pasos. Esta pasión por su profesión convivió con su amor por la literatura que lo llevó a escribir tres libros de poesías y cuentos. Integró prestigiosos grupos literarios locales y fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Mendoza, logrando darle personería jurídica y una sede propia que inauguró junto a Adolfo Bioy Casares.
Con mi madre, Mirta Masetto, formaron una familia. A mi, a mis hermanos, Juan Fernando y María Victoria, y a sus nietos Bautista, Juan Segundo, Constanza, Augusto, Pedro, Margarita y Rosario, nos dejó el mayor de los legados: ....
Más allá del merecido homenaje que su profesión le rinde hoy, la imagen que nos queda a mi madre, a sus hijos, a sus nietos y a todos quienes lo rodeamos es la de una vida plena en todos sus aspectos. Nos queda el recuerdo de un ser humano excepcional que nos enseñó a vivir y a sentir, abrazándonos siempre con su forma única de ver la vida: con infinita generosidad y una pasión contagiosa. Su ejemplo sigue siendo, y será siempre, nuestra guía.
Dr. Carlos Andrés Labat (hijo)
¡Quico! Fuiste mi profesor en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo. Fue entonces cuando me “invitaste” a seguir la especialidad: “Es muy chiquita”, te contesté. “Yo todavía no puedo abarcarla”, me replicaste. Y acá estoy, 38 años después, ocupando tu cargo en la “Cátedra” y tampoco puedo abarcarla.
La historia entonces nos uniría en una hermosa amistad. ¡Fuiste compañero de la secundaria de mi papá, de la facultad de medicina de mi mamá, pero, hermano mío de la vida!
¡Vaya a saber cuántos colegas más estimulaste! Por lo pronto, a tu hijo Carlitos.
Quiero recordarte, mejor dicho, quiero homenajearte, conmemorarte (hacer memoria en conjunto), celebrarte, evocarte (llamarte a nuestro espíritu)… Recordarte es habitual. Te imagino con Luisito Triviño, aquel primer Rector Normalizador de nuestra UnCuyo (1986-1988), muy miope, que compartimos algún tiempo como paciente y del que disfrutáramos tanto su amistad. Te imagino de nuevo en tu octogésimo octavo cumpleaños –el 4/4/2024– con el Carlitos, y elijo ese 4 de abril y no este de 2026. Lo que unió la virtud, la muerte no puede separar. Fuiste ante todo poeta: poeta de la oftalmología, poeta de la vida, poeta en fin. Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores filial Mendoza durante años. Decías: “Todos los problemas de la especialidad –y de todo–se resuelven con más educación. Siempre hay algo más que saber para ayudar a un paciente. Y si no encontrás más nada, acompañalo”. Por ello, te acompaño con un poema tuyo.
Ante el espejo
Cuando tu ojo se mira
¿Cuál es tu ojo?
¿este de plata o aquel de mares?
Cuando te miras tú
¿en dónde mora tu alma?
¿En este cuerpo pobre y limitado
O en ese espacio libre al infinito que tu sueño prolonga en el espejo?
Si tu tiempo es el tiempo de tu imagen ¿no es tiempo de mirarte…?
Prof. Dr. Carlos Kotlik
Adiós a un entrañable amigo
El Dr. Juan Carlos Labat fue un destacado profesional y docente. Siempre lo caracterizó su disponibilidad para con los que compartimos con él las labores hospitalarias. Su sentido de compañerismo y camaradería con los que éramos sus subalternos hizo mucho más ameno nuestro paso por el hospital, y sus dotes de escritor nos mostraron su faceta más rica y humana.
Tuve la gran suerte de compartir con él la dirección Oftalmos Mendoza, una institución creada gracias al arduo
ONNIS: UNA VIDA GUIADA POR LA EXCELENCIA

trabajo de un pequeño grupo de oftalmólogos, que se transformó en un ejemplo para el medio profesional de la provincia y fue una experiencia realmente enriquecedora. Con su partida pierdo a un entrañable amigo, a un gran compañero y a un colega ejemplar.
¡Adiós, querido Quico!
El pasado 27 de mayo falleció el Dr. Roger Onnis (19422026), oftalmólogo santiagueño cuya trayectoria estuvo estrechamente ligada al desarrollo de la especialidad en Córdoba y a su proyección en el ámbito nacional. Nacido en Santiago del Estero, se formó en la Universidad Nacional de Córdoba e inició su carrera en el Hospital San Roque. En 1977 fundó el Instituto Oftalmológico Onnis, institución que se convirtió en un centro de referencia nacional en cirugía de catarata, segmento anterior y cirugía refractiva.
Fue un impulsor de la cirugía refractiva y de la incorporación de nuevas tecnologías quirúrgicas en la Argentina. Desarrolló además una intensa actividad científica y docente. En reconocimiento a su trayectoria, fue distinguido como Miembro Honorario del Consejo Argentino de Oftalmología en 2014. Cinco años más tarde, sus colegas lo eligieron para presidir el XXI Congreso Argentino de Oftalmología realizado en Córdoba: “Tuve el honor y la suerte de vivir una de las situaciones más gratificantes para un profesional: el reconocimiento de mis pares”, afirmaba entonces.
A continuación, compartimos palabras de familiares y colegas que evocan su vida, su obra y el legado que deja en la oftalmología argentina.
La verdadera grandeza de un hombre de pueblo “La vida de nuestro padre siempre estuvo marcada por el esfuerzo. Desde su Añatuya natal en 1942, comenzó un recorrido profundamente humano y profesional. Su nacimiento, un 1° de mayo, pareció anticipar su destino: el Día del Trabajador abrazó la llegada de un hombre que haría de la cultura del trabajo su bandera más noble. Hijo del corazón del director del hospital de aquel pueblo santiagueño, sus primeras horas transcurrieron entre los pasillos de dicho centro de salud, la escuela y la cancha de básquetbol: su otra gran pasión. Ese entorno no solo cobijó su infancia, sino que despertó tempranamente su inquebrantable vocación de servicio.
Nuestro padre entendía perfectamente que el talento natural es un regalo de unos pocos, pero que el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia son las herramientas universales con las que cualquiera de nosotros puede llegar mucho más lejos de lo que jamás imaginó.
Lo que comenzó en Añatuya como el sueño lejano de un chico de pueblo terminó transformándose en una de las clínicas oftalmológicas más prestigiosas del país, en Córdoba. Sin embargo, quienes tuvimos el privilegio de compartir el día a día con él, sabemos que jamás persiguió el éxito, los títulos ni el reconocimiento como un fin en sí mismo; para él, todo eso no eran metas, sino las consecuencias naturales de

una sola y profunda obsesión: sanar y transformar vidas. Mejorar la atención, perfeccionar los resultados, pulir cada proceso y, sobre todo, formar con una generosidad inmensa a las nuevas generaciones de colegas... Su premisa diaria consistía en algo tan simple y a la vez tan inmenso, como ser un poco mejor que el día anterior. Otra de sus reflexiones favoritas provenía justamente del básquetbol, aquella pasión que lo acompañó durante toda su vida, y que solía recordar con una notable templanza: Nunca pasé de ser un jugador común, porque no tenía capacidad para alcanzar algo más. Pero mi empeño me alcanzó para jugar siempre en primera, al lado de grandes basquetbolistas. Hice todo el esfuerzo posible y no pude conseguir ser más que eso: un jugador común. ¡Por suerte en la oftalmología la altura no importa! Esa búsqueda incansable de la excelencia combinada con una humildad inquebrantable es el legado más valioso que nos dejó. Nuestro padre, el Dr. Roger Onnis, nos enseñó con su ejemplo que la verdadera grandeza no consiste en ser superior a los demás, sino en ser cada día la mejor versión de uno mismo, al servicio de los otros.
Ese fue Roger, nuestro padre. Y ese seguirá siendo, para siempre, el camino a seguir”.
Un ejemplo a seguir
“La partida del querido doctor Roger Onnis —“Gogo” para todos nosotros— nos deja un vacío enorme, pero también el orgullo de haber compartido la profesión con un verdadero grande de la cirugía de segmento anterior. Un profesional que, sin dudas, deja huellas muy profundas en la oftalmología con una carrera signada por la innovación constante.
Su reconocimiento cruzó fronteras, llevándolo a recibir merecidos premios en congresos internacionales por sus aportes a la especialidad, como la técnica Infusion Tip para facoemulsificación: una genialidad que adopté en mi propia práctica hace casi veinte años. Es que Gogo combinaba una mente brillante con una gran generosidad para compartir el conocimiento, y eso lo convirtió en un formador incansable de especialistas que hoy aportan prestigio a nuestro medio.
En el día a día del consultorio, su grandeza se traducía en un respeto ético impecable: jamás escatimó un gesto de caballerosidad hacia mi trabajo al recibir a un paciente derivado, y siempre defendió con uñas y dientes la dignificación de los honorarios de nuestra actividad. Esa misma rectitud lo guiaba en su faceta más humana.
A través de su fundación y de sus recordados viajes a su Añatuya natal, en Santiago del Estero, puso su ciencia al servicio de quienes más lo necesitaban. Hoy, ese legado ético y profesional sigue vivo en sus hijos, Sebastián y Santiago, dos profesionales brillantes que continúan honrando su apellido.
Para mí, y para tantos otros colegas, “Gogo” no es una ausencia; es un ejemplo permanente a seguir, admirar y repetir. Hasta siempre, querido Maestro”.
Dr. Juan Rivero
Un oftalmólogo excepcional
“El Dr. Roger Onnis fue un oftalmólogo excepcional, ética y científicamente. Siempre tratando de actualizar el ejercicio de la oftalmología, con las nuevas tecnologías que iban apareciendo y brindar lo mejor a sus pacientes, buscando la excelencia para la oftalmología de Córdoba. Allí, precisamente, formó en su Instituto Oftalmológico Onnis, especialistas inspirados en su inquietud y ejemplo. Siempre fue un gran deportista, de expresiones muy amables y afectuosas. Muy disciplinado y dedicado con tanto entusiasmo a la oftalmología que lo hacía muy feliz cada mejora que lograba. Recuerdo que compartimos el primer láser para cirugía refractiva de Córdoba con otros colegas y también creamos un centro con tecnologías de avanzada independiente de nuestras propias clínicas oftalmológicas. Sin duda, estas virtudes enaltecen su personalidad y harán que su imagen perdure para siempre como un ejemplo a seguir en la oftalmología de Córdoba y de la Argentina”.
Dr. Carlos Ferroni

El pasado 6 de junio, falleció el Dr. Jorge Lischinsky (1940-2026), una figura de referencia para la oftalmología tucumana y argentina. Socio fundador de la sociedad provincial y vicepresidente del Consejo Argentino de Oftalmología entre 1976 y 1980, dedicó gran parte de su vida a la labor asistencial y al desarrollo de la especialidad en el noroeste del país.
Las palabras de despedida de quienes lo conocieron reflejan no solo el reconocimiento a su trayectoria médica, sino también el afecto hacia una persona recordada por su curiosidad intelectual, su compromiso con los pacientes, su generosidad y su calidez humana. Su huella permanece más allá de los cargos y los logros profesionales.
“Supo acompañar, escuchar y hacer sentir mejor a los demás”
Lo primero que siento es una profunda tristeza por su partida. Pero, al mismo tiempo, no puedo evitar sonreír al recordar a una persona vital, divertida, ocurrente y de una rapidez mental admirable para responder siempre con ingenio.
A dónde voy, todavía me preguntan por él. Con frecuencia alguien se acerca y me dice: Por favor, envíele mis saludos a su padre; dígale que soy Fulano, él sabe quién soy. Esa frase resume mucho de lo que fue su vida: una persona que dejó huellas, afectos y recuerdos en innumerables personas.
Mi padre fue, ante todo, un gran esposo. Cuidó y acompañó a mi madre durante toda su vida. Juntos formaron una familia con tres hijos: Laura, Mariana y yo, el del medio. Nos brindó educación, herramientas para enfrentar la vida y nos transmitió lo que consideraba su mayor patrimonio: el honor, la honestidad y la cultura del trabajo.
Tuve el privilegio de compartir con él dos roles muy especiales: el de hijo y el de colega. No voy a decir que siempre fue fácil trabajar juntos; como ocurre en toda relación cercana, hubo diferencias y desafíos. Sin embargo, logramos construir una convivencia profesional armónica y avanzar codo a codo en esta hermosa especialidad que es la oftalmología.
Hoy lo encuentro presente todos los días en el consultorio. Está en cada paciente que me habla de él, que me cuenta una anécdota o que recuerda alguna frase suya.
Porque esa era una de sus mayores virtudes: la capacidad de conectar con las personas. Lograba dejar una vivencia, una huella, una sonrisa en alguien que llegaba preocupado buscando ayuda médica.
Vivimos tiempos diferentes. La velocidad y la creciente mecanización de la atención médica muchas veces conspiran contra ese vínculo humano que él cultivaba de manera natural. Tuve la fortuna de aprender de un gran maestro y, cada día, intento seguir sus pasos.
Quise recordar a mi padre tal como lo llevo en mi memoria. Sus virtudes fueron muchas, sus defectos prefiero guardarlos para mí. Creo que esa es la mejor manera de homenajearlo.
Fue una gran persona, un gran esposo, un gran padre y un gran médico, pero, para quienes lo conocieron de cerca, fue algo más: alguien que supo acompañar, escuchar y hacer sentir mejor a los demás.
odavía hoy repito muchas de sus frases en el consultorio, y entonces comprendo que, de alguna manera, sigue estando presente.

Hasta siempre, querido Jorge
Hoy me toca recordar a un gran amigo, colega y una persona profundamente querida por toda mi familia:
Conocí a Jorge en la década de 1970, cuando mi padre, profesor de la Cátedra de Oftalmología de la Universidad Nacional de Tucumán, compartía con él la actividad académica. Jorge se desempeñaba como Jefe de trabajos prácticos, y yo era entonces un joven estudiante de Medicina. Con el paso del tiempo, dejó de ser solamente un colega de mi padre para convertirse en parte de nuestra familia.

Fue amigo de mi padre, amigo de mi familia, amigo de los amigos de mi padre y también amigo de mis amigos. Nos separaban diez años de edad, pero eso nunca fue un obstáculo para construir una relación de enorme afecto y respeto.
Hasta hace apenas cinco años, nunca dejó de llamarme para saludarme por mi cumpleaños. Ese gesto sencillo, repetido durante tantos años, habla mejor que cualquier otra cosa de la calidad humana que lo distinguía. Junto a Any y mis padres hicieron interminables viajes, muchos de ellos al exterior, llenos de anécdotas, historias, risas y momentos inolvidables. Quienes tuvimos la suerte de compartir esos tiempos sabemos que Jorge tenía una manera especial de vivir y de hacer que cada encuentro se transformara en un recuerdo imborrable.
En el plano profesional también ocupó un lugar muy importante en mi vida. Durante los comienzos de mi carrera me brindó generosamente su apoyo, convocándome una y otra vez para ayudarlo en sus cirugías. Siempre dispuesto a enseñar, compartía sus conocimientos con naturalidad y entusiasmo. Fue, además, un referente en
el manejo de lentes de contacto en una época en la que esta alternativa representaba un verdadero desafío para los oftalmólogos y para los pacientes.
Jorge fue un hombre de una enorme calidez humana, generoso, leal y siempre dispuesto a tender una mano.
Dejó huellas imborrables en quienes tuvimos el privilegio de conocerlo. Nos quedan los recuerdos de innumerables momentos compartidos, de conversaciones entrañables, de viajes inolvidables y de una amistad sincera que atravesó décadas.
Así, tal como se lo ve en la fotografía, es como todos queremos recordarlo: con su sonrisa plena, su espíritu generoso y esas inagotables ganas de vivir que lo acompañaron siempre. Así permanecerá en nuestra memoria y en nuestro corazón.
Hasta siempre, querido Jorge.
Carlos Gordillo
Adiós, amigo entrañable
La oftalmología ha perdido a uno de sus referentes más preciados y, personalmente, a un colega excepcional y amigo entrañable.
Hay personas que dejan una huella profunda por lo que hacen y otras, por lo que son. Jorge abarcó a ambas. Fue un profesional de excelencia, de inteligencia aguda y permanente curiosidad intelectual, siempre comprometido con sus pacientes y con su especialidad. Quienes compartimos su amistad recordaremos especialmente su ingenio, su humor chispeante, su capacidad para hacer más gratos los momentos cotidianos y su inagotable generosidad.
Elegante para vestir, ocurrente y cordial, cultivó afectos sinceros a lo largo de toda su vida. Gran padre de familia y hombre de sólidos valores deja una huella imborrable en sus seres queridos, colegas y amigos.
Lo extrañaré profundamente, pero su memoria seguirá acompañándome en cada conversación, en cada sonrisa evocada y en cada recuerdo compartido. Descansa en paz, querido amigo.
Dr. Julio Oscar Ponce de León
10 preguntas para entender el nuevo paradigma de la cirugía corneal.
La Comisión de Banco de Ojos del Consejo Argentino de Oftamología organizó el primer CAO Training Centre: Trasplante Lamelar; una jornada intensiva de entrenamiento presencial que forma parte del trabajo coordinado con el INCUCAI con el objetivo de formar equipos quirúrgicos de primer nivel y mejorar la disponibilidad de tejido corneal de calidad.

El curso permitió que los cirujanos asistentes realicen prácticas con tejido humano de descarte, provisto por el ente de trasplantes y tejidos nacional, en distintas estaciones de simulación y guiados por especialistas, una instancia de entrenamiento de alto valor académico que permite perfeccionar técnicas en un entorno seguro y supervisado.
“Comprender que la técnica debe ser personalizada a la patología del paciente ha cambiado el paradigma de las queratoplastias”.
Finalizada la actividad, los doctores Nicolás Garcés, Juan Rivero y Gustavo Galperín, analizan los cambios que atraviesa hoy la cirugía corneal, el papel de los bancos de ojos y los desafíos en la formación de nuevos especialistas.
Durante años, la queratoplastia penetrante fue la técnica de referencia para el trasplante de córnea. Hoy, el avance de los procedimientos lamelares está modificando la práctica quirúrgica, la formación de nuevos cirujanos y hasta el trabajo de los bancos de ojos. La posibilidad de reemplazar selectivamente las capas afectadas de la córnea permitió desarrollar procedimientos más personalizados (ver recuadro), con mejores resultados visuales y una recuperación más rápida para los pacientes. Al mismo tiempo, la disponibilidad de tejidos preparados específicamente para cada técnica abrió nuevas posibilidades para los equipos quirúrgicos.
¿QUÉ REEMPLAZA CADA TÉCNICA?
¿Cuándo comenzó a cambiar el paradigma del trasplante de córnea?
Cuando se comprendió que la técnica debía adaptarse a la patología específica de cada paciente. En Estados Unidos, las queratoplastias endoteliales superaron a las penetrantes a partir de 2012. Más recientemente, el DMEK superó al DSAEK, impulsado por la disponibilidad de tejido preparado por los bancos de ojos que tienen un papel primordial en estos cambios, junto con el entrenamiento de los cirujanos.

¿Qué ventajas ofrecen hoy los trasplantes lamelares?
Lamelares anteriores (DALK): mayor resistencia biomecánica, conservación del endotelio receptor y eliminación del riesgo de rechazo endotelial.
Lamelares endoteliales (DSEK, DSAEK y DMEK): recuperación visual más rápida, menor tasa de rechazo endotelial, incisiones pequeñas, pocas suturas, mayor resistencia biomecánica y mínimo cambio refractivo.
¿Existen todavía indicaciones en las que la queratoplastia penetrante sigue siendo insustituible?
Definitivamente, sí. Existen muchas situaciones donde la modalidad penetrante está indicada y se debe realizar: lesiones combinadas de endotelio y estroma, opacificación estromal severa, queratocono con hidrops previo, leucomas estromales profundos y queratoplastias terapéuticas por queratitis infecciosas.
¿Cuál es hoy el equilibrio entre penetrantes y lamelares en la práctica diaria?
La tendencia actual es personalizar el tratamiento según el estrato afectado de la córnea. Según cada caso, pueden indicarse trasplantes endoteliales (DSEK, DSAEK o DMEK), lamelares anteriores (DALK) o queratoplastias penetrantes.
Tejido corneal óptimo para trasplante
Edad del donante entre 2 y 80 años.
Densidad celular superior a 2.000 células/mm².
Evaluación biomicroscópica adecuada.
Cumplimiento de los tiempos de conservación establecidos.
Serologías obligatorias.
Evaluación microbiológica correspondiente.
Medio de conservación en condiciones óptimas y cadena de frío preservada.




“La idea es que las complicaciones, en caso de existir, puedan ser manejadas con experiencia adquirida previamente en el wet lab”.
¿Qué debería aprender primero un corneólogo en formación? Sin duda, por la complejidad del procedimiento, la queratoplastia penetrante debería ser el paso inicial en el proceso de aprendizaje de las distintas modalidades de queratoplastia.
¿Qué habilidad es más difícil de adquirir en cirugía lamelar? El manejo del tejido lamelar. En las modalidades endoteliales (DSEK, DSAEK y DMEK), los principales desafíos son la obtención de la lamela y su correcta ubicación en la cámara anterior. En los trasplantes lamelares anteriores (DALK), la dificultad radica en obtener un lecho receptor ideal.
¿Cuánto puede acortar la curva de aprendizaje la simulación quirúrgica? Se ha demostrado en las distintas técnicas quirúrgicas oftalmológicas que la simulación facilita y acorta la curva de aprendizaje en forma sustancial. El cirujano llega al momento de la cirugía real con experiencia en distintos pasos del procedimiento.




¿Qué aporta entrenar con tejido humano descartado para trasplante? La posibilidad de experimentar exactamente las mismas sensaciones que encontrará durante una cirugía real. Permite reproducir con fidelidad la manipulación del tejido que luego utilizará en quirófano.
¿Qué errores puede cometer un cirujano en un wet lab que nunca debería cometer en quirófano? Las posibilidades de error son múltiples. El objetivo del wet lab es aprender en un ambiente relajado, revisar cada uno de los pasos quirúrgicos y automatizar procedimientos para reducir errores y complicaciones en la práctica clínica.
¿Cómo imaginan los bancos de córnea dentro de diez años? Preparando y distribuyendo tejido según las necesidades del cirujano y del paciente: tejido para queratoplastias penetrantes y tejidos precortados para injertos lamelares en sus distintas modalidades. También continuando con la tendencia a la reducción de los tiempos de espera.


La rehabilitación visual multisensorial es un proceso terapéutico interdisciplinario diseñado para maximizar el potencial visual de una persona mediante el uso combinado de diversos estímulos sensoriales: vista, oído, tacto, olfato, ubicación temporoespacial, memoria, emociones y propiocepción. El uso de vías neuronales diferentes a la vía visual refuerza y permite la percepción, ya que utiliza otra forma de vivenciar los objetos y los lugares. A diferencia de la rehabilitación tradicional, este enfoque manipula sentidos preservados para fortalecer y compensar las funciones visuales alteradas.
Sabemos que la vía visual aporta un 80 % de la información de todo lo que percibimos; las otras vías sensoriales solo aportan un 20 %. La técnica de rehabilitación multisensorial permite dar más oportunidades y apoyo a la rehabilitación, ya que se basa en la maximización de las otras vías no visuales. La valoración de aquellos pacientes que podrían beneficiarse de esta terapia deberá realizarse dentro de un grupo interdisciplinario de Baja Visión. Cada uno de los profesionales intervinientes evaluará al paciente, haciendo hincapié en distintos aspectos: diagnóstico, valoración funcional, capacidad cognitiva, enfermedades concomitantes, entorno familiar, características psicológicas y emocionales, etcétera. A partir de esta valoración del equipo interdisciplinario surgirá la indicación de la terapia multisensorial adecuada para el paciente.
Baja visión: tanto en niños (con quienes se recomienda iniciar lo antes posible) como en adultos.
Daño Cerebral Adquirido (DCA): secuelas visuales tras un accidente cerebro vascular o traumatismo craneoencefálico, malformaciones, isquemias, daño cerebral en prematuros, etcétera.
Discapacidades cognitivas o del desarrollo: autismo, parálisis cerebral, impedimento visual cerebral o deterioro cognitivo avanzado.
Maximizar la visión residual: entrenar al paciente para utilizar eficazmente el resto visual que aún conserva.
Maximizar el uso de vías neuronales sensitivas no visuales: habilitar el uso de los otros sentidos no visuales.
Fomentar la autonomía: facilitar la independencia en tareas cotidianas como leer, cocinar o desplazarse de forma segura.
Estimular la neuroplasticidad: aprovechar la capacidad del cerebro para reorganizarse y generar conexiones neuronales alternativas tras una lesión cerebral u otra condición neurológica.
Esta terapia se desarrolla frecuentemente en entornos especializados y mediante técnicas adaptadas:
Salas de estimulación multisensorial: espacios controlados que utilizan luces de colores, fibras ópticas, música, aromas y texturas para activar los sentidos de forma segura.
Tecnología y realidad virtual: uso de dispositivos como telescopios biópticos virtuales, pantallas de alta resolución y sensores de vibración para mejorar la percepción del entorno.
Entrenamiento de escaneo visual: técnicas y estrategias diseñadas para mejorar la búsqueda y localización de objetos en el espacio, cruciales en casos de hemianopsia o negligencia visual.
Ayudas ópticas y no ópticas: integración de lupas, telescopios y aplicaciones móviles accesibles dentro del plan de rehabilitación.
Para derivación consultar RED BAJA VISIÓN CAO, disponible en la Web para pacientes del Consejo: www.oftalmologos.org.ar/pacientes
Asesoró la Dra Sylvina Conti, oftalmóloga especialista en Baja Visión.
Presidente de la Sociedad Panamericana de Baja Visión (SPBV). Miembro PAAO, CAO, AAO, SAOI, SOPLA.
“Sabía que podía hacerse; había que demostrarlo”
El Dr. Roberto Albertazzi recibió el premio Giglio d’Oro a la innovación por la técnica By-Limbic, un abordaje quirúrgico que redefine la implantación de segmentos intracorneales. A continuación, la historia detrás de una innovación que comenzó mucho antes de llegar al quirófano y que los nuevos desafíos que propone.

Al subir al escenario del III Congreso Mundial de Queratocono en Florencia, Italia, para recibir su premio, el Dr. Roberto Albertazzi sintió que se cerraba una etapa que demandó años de ideas, dibujos, pruebas, publicaciones y trabajo clínico. “Esta idea la llevé en la cabeza desde hace muchos años. Tengo varias patentes relacionadas con segmentos intracorneales y, de alguna manera, todas me fueron llevando hacia esto”, introduce en diálogo con Revista MO.
“Yo sabía que se podía hacer. Pero una cosa es estar convencido y otra muy distinta es probarlo. Y cuando uno quiere cambiar algo que lleva décadas haciéndose de una determinada manera, necesita evidencia”
Convertir una idea en una técnica validada exigió mucho más que conocimiento quirúrgico. Hubo que involucrar a la industria, gestionar autorizaciones, atravesar evaluaciones éticas y adaptar tecnologías existentes para una aplicación que no estaba prevista originalmente. “Es un proceso largo, pero necesario”, resume.
En ese recorrido, el Dr. Albertazzi destaca especialmente el acompañamiento de Roger Zaldívar, del equipo del Centro de Ojos Quilmes, y el intercambio permanente con colegas e investigadores.
La innovación de By-Limbic consiste en implantar los segmentos intracorneales a través del limbo utilizando tecnología de femtoláser. Este cambio modifica aspectos fundamentales del procedimiento. “El túnel corneal queda cerrado y los implantes permanecen alejados de la incisión. Eso reduce significativamente complicaciones que históricamente preocupaban a los cirujanos”, explica
sobre la técnica que ya forma parte de su práctica cotidiana y cuenta con seguimiento clínico de largo plazo.
“Este reconocimiento da
visibilidad
y
ayuda a seguir avanzando, pero todavía queda mucho trabajo por hacer”.
Sin embargo, para Albertazzi el verdadero valor de By-Limbic no radica únicamente en resolver problemas existentes, sino en abrir nuevas posibilidades: “Yo la comparo con la llegada de la cirugía laparoscópica No es solamente una nueva técnica; es una nueva puerta de entrada. A partir de ahí aparecen diseños, estrategias y desarrollos que antes no eran posibles”, argumenta.
Más allá de la innovación tecnológica, Albertazzi destaca el impacto que observa en la consulta diaria. “Lo más gratificante es ver cómo responden los pacientes. Es una cirugía con muy poco trauma y una recuperación rápida. Muchas veces llegan después de haber escuchado que no había alternativas para mejorar su situación”, cuenta. La posibilidad de realizar ajustes cuando es necesario constituye otra de las ventajas que resalta el especialista. Según explica, algunos casos requirieron reposicionamientos o modificaciones para optimizar los resultados, algo que puede realizarse sin grandes inconvenientes para el paciente.
“No estamos hablando de una cura milagrosa. Estamos hablando de estabilizar la córnea, reducir aberraciones y lograr que muchos pacientes vuelvan a tener una visión funcional con procedimientos cada vez más previsibles”, enfatiza.

Lejos de considerar el premio como un punto de llegada, Albertazzi lo interpreta como un impulso para continuar. El equipo trabaja actualmente en nuevos diseños de segmentos intracorneales, sistemas de planificación quirúrgica basados en vectores polares y herramientas que permitan aumentar la predictibilidad de los resultados.
Además, entre los próximos pasos menciona la colaboración con la industria para ampliar las posibilidades de la técnica y la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para optimizar la planificación quirúrgica. La curiosidad, asegura el Dr. Albertazzi, sigue siendo el motor principal: “Siempre me pregunto dónde estamos y adónde queremos llegar. Después viene la parte más difícil: encontrar la manera de llegar”.
Ver la técnica paso a paso
Autor: Dr. Nicolás Gasparrini, residente de 2do año en Clínica privada de ojos Santa Lucía (Mar del Plata), Dr. Jerónimo Camillion, jefe de residencia, Dres. Fernando Marchioni y Fernando Aghetoni, colaboradores.

Un paciente de 32 años consultó por dolor y epífora de larga evolución. La presencia de infiltrados inflamatorios y la localización inferior de la lesión plantearon interrogantes diagnósticos frente a una patología que suele presentarse de manera diferente.
La degeneración marginal de Terrien es una enfermedad corneal poco frecuente, bilateral, habitualmente no inflamatoria, que suele afectar a hombres de mediana edad y comprometer inicialmente la córnea a nivel nasal superior. En este caso, la edad del paciente, los signos inflamatorios y la localización inferior de la lesión obligaron a reconsiderar los diagnósticos habituales.
El paciente: hombre, de 32 años de edad.
Motivo de consulta: Dolor y epífora en O.D. de un año de evolución en tratamiento con colirio lubricante con pobre respuesta.
Antecedentes: No refiere enfermedades preexistentes, ni heredofamiliares.
Agudeza visual corregida
OD +1.25 -2.50 x 120
OI + 0.25 -1.75 x 15
AVMC: OD 20/40 y OI 20/20
PIO 14/14
En el ojo derecho se observó queratitis puntiforme superficial difusa asociada a infiltrados en el tercio inferior de la córnea, con opacificaciones estromales refringentes blanquecinas-amarillentas, separadas del limbo por una zona corneal transparente. También se evidenció pannus sobre el defecto. El ojo izquierdo no presentó alteraciones significativas.


Imagen 1, 2 y 3: Se observa infiltrado inflamatorio paralimbar que sigue el limbo, presentando pannus entre limbo e infiltrado




DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES
DEGENERACIÓN MARGINAL DE TERRIEN
A favor:
• Vasos superficiales sobre la lesión.
• Opacificaciones estromales periféricas.
• Banda de córnea transparente junto al limbo.
• Adelgazamiento marginal.
En contra:
• Edad joven.
• Localización inferior.
DEGENERACIÓN MARGINAL PELÚCIDA
A favor:
• Adelgazamiento inferior.
En contra:
• Ausencia de vascularización típica.
• Falta de otros hallazgos característicos.
QUERATOCONO
En contra:
• Sin estrías de Vogt.
• Sin anillo de Fleischer.
• Sin ectasia central típica.
DIAGNÓSTICO DEFINITIVO
Degeneración corneal de Terrien.
Como el paciente tiene una buena agudeza visual y la córnea no tiene un adelgazamiento severo, se lo trató con Ciclosporinas cada 12 horas, lubricación cada 3 horas y control en 3 meses.
“El principal desafío residió en no conocer cómo estaba esa córnea hace un año cuando fue visto en otra institución, dado que no conocemos hace cuánto tiempo presenta esos infiltrados inflamatorios. Por lo cual, se lo cita en tres meses”.
La presencia de vascularización superficial sobre la lesión, las opacificaciones estromales blanquecino-amarillentas y la banda de córnea transparente que la separaba del limbo fueron los hallazgos más orientadores. Aunque la localización inferior y la edad del paciente resultaron atípicas, existen variantes descritas de la enfermedad con estas características.
Diagnósticos diferenciales
• Degeneración marginal de Terrien: es un trastorno poco frecuente, bilateral, más común en hombres que en mujeres. Si bien suele manifestarse entre la cuarta y quinta década de vida, puede presentarse en cualquier momento. La causa no está bien definida, aunque se propone un origen degenerativo, inflamatorio o asociado a la fagocitosis de colágeno por parte de histiocitos. Clínicamente se caracteriza por adelgazamiento corneal periférico progresivo a expensas de la capa de Bowman y las lamelas estromales anteriores; neovascularización superficial con vasos radiales, tortuosos y, a veces, también circunferenciales, depósito de lípidos en la zona de avance del adelgazamiento, epitelio intacto sin signos aparentes de inflamación ni síntomas. Suele comenzar a nivel nasal superior, aunque puede acabar por comprometer toda la circunferencia corneal. Dado que el adelgazamiento tiende a aplanar el eje afectado e incubar el opuesto, los pacientes suelen presentar astigmatismo en contra de la regla que puede ser de hasta 10 D. Casos avanzados de adelgazamiento corneal pueden incluso inducir una ectasia.
• Degeneración marginal pelúcida de la córnea (DMPC): es una enfermedad bilateral, no inflamatoria y de adelgazamiento periférico de la córnea. Se caracteriza por una banda periférica de adelgazamiento en forma de media luna, generalmente en la córnea inferior. La zona ectásica, situada a 1-2 mm del limbo, se encuentra por encima del punto de máximo adelgazamiento corneal, no presenta vasos superficiales, el epitelio suele estar intacto. Es más común en hombres entre 20 y 50 años. La PMCD se diagnostica erróneamente con mayor frecuencia como queratocono. La afectación de los dos tercios centrales de la córnea, la ectasia y el adelgazamiento en una localización común, con el vértice del cono desplazándose inferiormente, junto con la presencia de signos como el reflejo de tijera, las estrías de Vogt, el anillo de Fleischer y la presencia de una pajarita asimétrica
Bibliografía sugerida
con un eje radial sesgado en la topografía pueden confirmar el diagnóstico de queratocono.
Otra entidad que se confunde frecuentemente es el queratoglobo, que implica un adelgazamiento corneal que abarca de limbo a limbo. El hidrops también puede estar asociado con el queratoglobo.
Se ha observado un cuadro similar en otras ectasias, como la degeneración corneal marginal de Terrien. Sin embargo, se cree que el aumento de la curvatura de la periferia inferior con extensión a los meridianos horizontales y oblicuos es característico de la PMCD.
• Queratocono: es una ectasia no inflamatoria y autolimitada de la porción axial de la córnea, caracterizada por un adelgazamiento y un aumento progresivos de la curvatura corneal. Los pacientes suelen referir síntomas de distorsión visual, irregularidades corneales observables que empeoran con el tiempo, signos biomicroscópicos clásicos en la lámpara de hendidura (estrías de Vogt y anillo de Fleischer) y cicatrización corneal progresiva. A medida que la córnea aumenta su curvatura y se adelgaza, el paciente experimenta una disminución de la visión que depende del grado de distorsión corneal producida. Por lo general, la disminución de la visión se puede corregir en las etapas iniciales con gafas; posteriormente, el astigmatismo irregular requiere corrección con lentes de contacto rígidas.
A la hora de diferenciarlos con la degeneración corneal de Terrien, esta es una degeneración periférica de la córnea, más frecuente en adultos de mediana edad, suele ser superior, la forma de la córnea muestra un adelgazamiento periférico sin cono típico, no inflamatoria –aunque hay variantes inflamatorias– y habitualmente presenta un astigmatismo contra la regla. Sus síntomas son visión borrosa leve al inicio y sensación de cuerpo extraño ocasional. El riesgo que puede verse es de perforación por traumatismos debido al adelgazamiento periférico. Los hallazgos típicos son vasos superficiales y depósitos lipídicos periféricos y su tratamiento consta de corrección óptica, protección ocular y, solo en casos severos, cirugía.
1. Lucero Saa, F. (2021). Degeneración marginal de Terrien. En P. Chiaradía y G. Galperín (Eds.), Córnea: pautas de diagnóstico y tratamiento (p. 275). Ediciones Científicas Argentinas.
2. Galperín, G. J. (2021). Queratocono. En P. A. Chiaradía y G. J. Galperín (Coords.), Córnea: pautas de diagnóstico y tratamiento (pp. 310–311). Ediciones Científicas Argentinas.
3. Galperín, G. J. (2021). Degeneración marginal pelúcida. En P. A. Chiaradía y G. J. Galperín (Coords.), Córnea: pautas de diagnóstico y tratamiento (p. 340). Ediciones Científicas Argentinas.

Borrone, Roberto. Tratado de oftalmología legal.
Buenos Aires: Visión Jurídica Ediciones, 2026. 754 p.
Se trata de un material único en su tipo por su enfoque, contenido y profundidad en el desarrollo de los 48 capítulos. Con ellos se logró un análisis integral de todos los aspectos de esta subespecialidad de la Oftalmología y la Medicina legal. El contenido es de especial interés para el médico oftalmólogo en plena actividad de asistencia, también para el oftalmólogo a cargo de la dirección de equipos de la especialidad tanto a nivel público como privado, el médico residente de oftalmología; el médico oftalmólogo dedicado a la actividad pericial y aquellos que cursan la carrera de especialización en Medicina legal.
La estructura del libro es totalmente novedosa con una primera sección con capítulos dedicados a diferentes aspectos legales y normativos (responsabilidad civil, penal, seguros, responsabilidad institucional, ley de derechos del paciente). Los siguientes capítulos enfocan el perfil del riesgo médico-legal de cada una de las subespecialidades oftalmológicas y el libro finaliza con temas de absoluta actualidad: seguridad del paciente e inteligencia artificial, lo que genera nuevos escenarios de riesgo médico legal.

Perks, Perils y otros. Inteligencia artificial y oftalmología. Ventajas, peligros y dificultades. Springer, 2021. 150 p
Este libro ayuda a explorar la vasta cantidad de contenido científico basado en inteligencia artificial publicado en los últimos años. La oftalmología ha experimentado recientemente una silenciosa revolución digital, con algoritmos de aprendizaje automático y aprendizaje profundo que superan sistemáticamente a los evaluadores humanos en estudios publicados en todo el mundo. Ya era hora de que surgiera un recurso que desglosara esta enorme cantidad de información en fragmentos fácilmente comprensibles.
Este libro simplifica la compleja mecánica de los algoritmos utilizados en oftalmología y aplicaciones de ciencias de la visión. También aborda posibles dilemas éticos relacionados con la entrada de las máquinas en nuestras clínicas y en la vida de los pacientes. En definitiva, es una lectura esencial para oftalmólogos y profesionales de la salud visual interesados en la inteligencia artificial, así como para cualquier persona que desee profundizar en el apasionante mundo de la medicina digital.
BIBLIOTECA CAO
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El congreso anual del CAO llegó a su fin tras tres jornadas intensas de ciencia, encuentro y camaradería. Estas empresas nos acompañaron en 2026:

¡Lo esperamos el año próximo para el CNO27!
