El pasado 5 de marzo, el presidente Duque dio un paso histórico en la lucha contra la corrupción. Rodeado de una veintena de testigos y sin mayores vacilaciones, estampó su firma en la última página del decreto que reglamenta el pliego tipo vinculante por ley. Con ello, el mandatario dio luz verde a este instrumento que, en líneas gruesas, estandariza los documentos que dictan, una a una, las pautas de todo proceso licitatorio relacionado con obras públicas. Documentos que, para desventura del país, han sido manipulados y confeccionados, durante décadas, a la medida justa de los intereses non sanctos de contratistas corruptos