Nuestro mundo globalizado está lleno de contradicciones políticas: rico - pobre, blanco - negro, norte - sud, etcetera. En los reciente años hemos asistido al claro incremento de esta contradicción, expresada a través de la movilidad humana. Especialmente en el mundo occidental, viajar ha mutado en formas extremas con el auge del turismo, la globalización de compañías internacionales, centros de investigación, universidades, y un largo etcetera. La fuerza latente detrás de esta internacionalización, el neoliberalismo, encuentra su expresión en la libre circulación de personas, mercancías, servicios y información, en esencia: una movilidad sin límites. Si estudiamos esta movilidad, sus dinámicas son por lo menos ambiguas. Por un lado, el flujo de trabajadores migrantes se contiene en contraste a la próspera élite -mayormente compuesta por blancos occidentales- que va ganando privilegios y libertades. En ello se refleja, por ejemplo, una industria global de turismo diseñada para esta élite. Es ese turismo el que destruye las estructuras sociales de los lugares que reciben especial atención de los turistas. El turismo contamina y destruye lugares y cosas. El turismo destruye precisamente aquello aquello que lo atrae, en palabras de la escritora holandesa Ilja Leonard Pfeijffer. La globalización de multinacionales requiere también de una movilidad extrema de personas y bienes. Esto también se aplica a la internacionalización de universidades que ofrecen a una élite estudiantil parte de su oferta educativa y experiencia laboral en el extranjero. De esta forma se promueve su liderazgo en el mercado económico internacional. Esta movilidad contrasta fuertemente con la necesidad de aquellos que emigran escapando de la guerra y la pobreza. No hay una bienvenida cálida para ellos, como ocurre con los viajeros occidentales allí donde van. No hay una infraestructura que les de seguridad, ni beneficios fiscales, solo incontables peligros, dificultades y criterios de admisión sin esperanza. Su movilidad se restringe tanto como sea posible y se nos vende en términos de 'recepción en el país'. Mientras que la realidad se expresa en la degradación de los campos de refugiados.
Y es que, en resumen, la movilidad es uno de los más claros ejemplos de privilegio. Este póster muestra una de las pequeñas similitudes entre estos viajeros tan distintos: su equipaje. La gran diferencia está en el contenido de estas maletas, bolsos y mochilas. Epílogo Mayo 2023 Valerie Wilcox, compañera asociada con DurdenandRay Gallery en Los Angeles, acogerá la sexta instalación de DISTANT SUFFERING XXII | i.d. of inequality: mostrando una serie de pósters diseñados especialmente para esta ocasión en la frontera entre México y los Estados Unidos de América. Esta exposición es el resultado de un intercambio artístico con ruimteCAESUUR. El video será proyectado simultáneamente en Middelburg en los Países Bajos y Los Angeles. Gracias por la traducción mi amiga Catalana Núria Bufarull