TRADU CC I ÓN: PATR I C I A GOLA
RICARDO SALAZAR: LA MIRADA DEL CIUDADANO Margaret Hooks
Margaret Hooks es una escritora y periodista irlandesa que vive en México. Autora de la biografía Tina Modotti: Photographer and Revolutionary
(Londres, 1993) y curadora de las exposiciones: Images from British Labour History (Instituto
Anglo·Mexicano, ciudad de México, 1983) Y Tina Modo"i: The Person, The Performer, The
Photographer(San Francisco, 1995).
La vida en la provincia no le atraía a Ricardo Salazar. No era ni desafiante ni lo suficientemente estimul ante para este fotógrafo, virtualmente desconocido, de la vida callejera de ciudad de México, sus arti stas, sus abstracciones y su arquitectura. Originario de la pequeña ciudad de Ameca, Jalisco, donde nació en 1922, Salazar se mudó con sus padres a la capital del estado cuando tenía dos años. Después de trabajar como asistente de un fotógrafo local, abrió su propio estudio fotográfico en Guadalajara, a la edad de veinti ci nco años, donde empezó haciendo trabajos senci ll os: fotografías de pasaporte, bebés, bodas y aniversarios. El estudio tuvo éxito comercial, pero finalmente el trabajo no le satisfacía y el ambiente provinciano era demasiado limitado para este fotógrafo no convencional. Ávido lector de literatura fotográfica e inspirado en el trabajo de Henri Cartier-Bresson, Ricardo Salazar tenía una imagen más amplia de lo que quería lograr. En 1953 cerró su estudio, dio la espalda a Guadalajara y se dirigió a la ciudad de México. La capital lo sedujo rápidamente: el ruido, las calles, la gente, sus luces y sombras lo saciaron. Como en todos los grandes asuntos del amor, "cambié para adaptarme a sus modos", recuerda Salazar. "Aprendí a ver de diferente manera." En realidad, la ciudad de México creó al " nuevo" fotógrafo en que Salazar se convertiría. Al vivir en el corazón del centro de la ciudad, se sumergió en la vida de sus calles. Los bares y las plazas de toros, los burdeles, los cabarets y cantinas pronto fueron lugares muy frecuentados por él. Dirigió su cámara hacia los hombres y mujeres que viven en el pulso de la ciudad, capturando su vulnerabilidad y su fuerza, en el trabajo y en el juego. Al tiempo que implacablemente honesta en el escrutinjo de las debilidades y temores de los habitantes de la ciudad de México, la
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