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SUMARIO UITECTURA
REVISTA DE LA SOCIEDA D DE ARQUITECTOS DEL URUGUAY
AN O 1979 N° 246

C.L. Loustau
Comisión Direc t iva de la
4 7 Sociedad de Arquitectos del Uruguay,
Comité Ejecutivo:
Presidente :
Arq. Gustavo Nicolich
Vice-Presidente 1o.:
Frank Lloyd Wright Noviembre 14 de 1943 Período 1978 - 1979. FRANK LLO YD
C L. Loustau
JC) NE S
Visita a Wright en 1943
EL URBAN IS M O
C L. Loustau LA IN FLUENC IA DE EN NUE STRO PAJS
C. L. Loustau
<:
Visita a Wright (o de la Arquitectura del porvenir). T aliesin (Wisconsinl 15 de noviembre.
46 El libro Negro (Nuevo diario de Gog).1951
REDACTOR RESPONSABLE
Arq. César J. Lous tau
Fo to grafía s d e: César J Lou st au PROMOTORES PUBLICITARIOS
Jo rge Ca t enacc io y M ón ica l. López V al iente Impreso en as - R incón 387 - Tel. : 91 45 76
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que, si e'ntienden justos nuestros . reelamps -en b iende la' en .· . de la prof.es.ión., en b ien del país,
éKpteSá
estado
Arq. Luis A. Teperino
Vice-Presid ente 2o. :
Arq. Arthu r Araújo Guimaraes
Secretar io G enera l:
Arq. Fed erico Garzón Barreira
Secretario Administrat ivo:
Arq. Hugo Barbieri
Secretari o de Actas:
A rq Ar m ando Barbier i
Tesor ero:
Arq. O mar Ariasi
Consejo Deliberativo:
Arq. Luis A. Raffo, Arq. Guillermo
R o dr íguez Rebora t i; Arq. Roberto Bogani; Arq Césa r Lo ustau ; Arq. Luis Casaretto ; Arq. Ri cardo Bonina García; Arq. Rub en Tarallo; Arq. Mario Harispe; Arq. Marcelo De Vita; Arq. Ave ze r Benc; Arq Julio C. Zuppardi; Arq María Corbacho d e Studer; Arq J uan F Saldías ; Arq. Jo el Pe tit de la Vil león.
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EDITORIAL

1 9 de abri 1 se conmemoraron .vemte anos de la desaparición física de FRANK LLOYD WRIGHT y el 8 de jun io próx imo, hubiera cumplido ciento diez años La circunstancia de hallarnos alejados dos décadas de que c esara de producir , parece justificar p lenamen t e, una revalorización crítica, una toma d e conciencia de su verdadera ubicación, aquilatando debidamente la originalidad de su arte , la importancia de su aporte.
Por otro lado, la oportunidad que tuv e el año pasado de convivir en medio de la Comunidad Talie sin y visitar muchas de sus obras, me permiten vert er impresiones de primera mano La apreciación de los artistas sufre intensas variaciones, de acuerdo a 1a fluctuación del gusto imperante en el momento dado.
Es así que se tejen famas que alcanzan su cenit, para luego decaer si lo s aires que soplan son contrar ios. Otr os, que a veces en vida son poco apreciados, luego la posteridad los reivind ica y se vu elven 11 modern ísimos", si el azar quiere que haya coincidencia entre su estilo y el de la época que le sucede.
En el caso de Wright, diversos y complejos factores enturbiaron las aguas e hicieron que su fama no se expandiera todo lo que hubiera sido dable esperar, que la vigencia de su labor no permaneciera incólume que, en fin, no obtuviera más encargos y reconoc imie n tos oficia les.
Si comparamos el predicament o que tuvo entre los arquitectos,con el que supo despertar Le Corbus ier, c o mprobamos que su labor y sus escritos no adquirieron la difusión y resonanc ia de éste. Y el lo es lógico que así sea.
Le Corbusier poseía el genio francés ex positivo : sus escritos son de una claridad meridiana, atrayentes, polémicos; sus verdades resuenan en los oídos como golpes de fragua que van hend iéndose en las conciencias. Sus razonamientos poseen la disciplina , la elegancia, rigurosidad y rotundez de una demostración matemática a la que sólo le falta el L.O.O.D . final.
Escri be para Fran cia, para Europa - iqué d igo! -, pa ra e l Univer so.
Sus sentencias entonces, pre tenden ser supranacionales, intemporales. Y, c uand o construye, no lo hace para la familia
St ei n o Savoye , ino! ; construye para el h o mbre, cuanto más impersonal, mej or La t e sis del racionalismo se apoya en que las necesidades humanas en todas las partes del orbe son las mismas y de ahí deduce que la arquitectura ha de ser internacional.
Wright, por el contrario, pr oye cta para cada hombr e en part icu lar; atiende sus más mínimas necesidades y/ o aspiraciones físicas y sicológicas: la casa de Freder ick C. Rabie, por tanto , no pued e ser si milar a la de Mrs. Thoma s Gale, o a la de W. Martín Tampoco la del editor Edgard J. Kaufmann posee ninguna semejanza con la del Profesor Hanna ; o la del periodista Herbert Jacobs con la del prominente industrial Herbert F Johnson. Construye específicamente para un individuo y no para el género humano, contemplando por otra parte las características especiales del sitio en que va a enclavar la obra.
F ran k Lloyd Wright y su esposa Oiga Lazov i ch que el llamaba Olgivanna en Wisconsin.

Frank Lloyd Wright y Sra. en Tal ies i n West
Diseña atendiendo a las peculiaridades de su el iente -así como un sastre de medida amolda la vestimenta a la conformación corporal de quien la encarga y sigue más o menos la moda de acuerdo a su personalidad o a la que desea aparentar-.
Cada encargo para Wright, es un problema nuevo, individual e irrepetible Busca en general implantacion e s nada comunes - algunas espectaculares como la de Bear Run, Penna, donde se halla "Falling-water"-, las que determinan, en gran medida, su obra
Lo que Wright imagina en un acto d e inspiración, de acuerdo a las condicionantes del lugar y a los requerí m ientos del el iente, no es transmutable a otra ubicación y a otro propietario. Por eso sus concepciones no tienen la universalidad de las de Le Corbusier El gran "Corbu" cuando proyecta, lo hace en base y como corroboración de sus principios ; por lo tanto , como éstos pretenden ser universales, las casas que realiza son para el hombre genéricamente hablando y no para uno determinado. Lo mismo el terreno, lo lo más "impersonal" posible La "villa" Savoye en Poissy -que es, sin duda, el ejemplo más típico de aplicación de sus famosos "cinco puntos"- está posada sobre un terreno plano , sin ningún accidente que le sea característico y, por lo tanto, su ubicación pudo haber sido esa o cincuenta metros más aquí o más allá.
La casa de la cascada, o el Tal iesin de Wisconsin, pongamos por caso, no admiten traslado alguno de su implantación. Son casi diríamos, una consecuencia del entorno, del cual forman un todo indisoluble, al punto de que es prácticamente imposible imaginarse el lugar sin la obra de Wright. Paisaje y obra humana parecen surgidas al unísono, tal es la hermandad que existe. En Corbu, la obra se destaca netamente: formas tajantes, volúmenes geométricos puros, blancos por añadidura, no pueden fundirse de ninguna manera al paisaje circundante : son como un grito explosivo que está diciendo, iaquí estoy, soy la obra del hombre!
En la obra wrightiana parecería que el Hacedor Supremo hubiera -junto con el "Fíat Lux"- dado la señal ihágase la Naturaleza! , ihágase la Arquitectura! , todo al unísono.
Es tal la consustanciación de la obra humana con el entorno pre-existente , que parecen engendrados por e l mismo progenitor De hecho, esta actitud ante la vida y el arte, entraña en casa caso la concepción de una obra original. La arquitectura de la época racionalista y la arquitectura de Mies en cambio 1 no depend e n del lugar. Este último además, con su teoría de "la piel y los huesos " , desembocó en una epidermis modulada : el "curtain wall", que permite gran flexibilidad a las plantas, haciéndolas fácilmente adaptables para distintos usuanos. Esto por una parte. Por otra, su temperamento, su personalidad , su especial idiosincrasia -que le hacía no desperdiciar ninguna oportunidad que se le presentara para lanzar alguna "boutade" en la que ponía de manifiesto su desprecio olímpico hacia toda que no fuera la orgánica, hac1a todos los arquitectos qu e no fueran él mismo-, no hicieron propicio el acercamiento sereno y desapasionado a su obra Con sus retruécanos ingeniosos Y mordaces, podía zaherir, creándose encarnizados enemigos. Claro es que muchas de estas "salidas" -que en algunos casos pueden parecer extemporáneas- eran acompañadas de un guiño de ojos con aire de malicia o complicidad, que le quitaban acritud Y ubicaban realmente en lo que pretendían ser: una respuesta háb i 1, sagaz, "picante" si se quiere, que , , . requena, eso SI, un mterlocutor poseedor de un sólido "sense of humour" , cosa que, desgraciadamente, no siempre , ocumo.
También coadyuvó -y no poco-, a cierta animadversión con que se le vio, el aire de Zeus olímpico que adoptaba y su indisimulada egocentría. El mismo -que reconocía este defecto suyo-, confesó que debía resultar difícil el admitirle tanto envanecimiento, que se remontaba a la época de sus "Prairie Houses", como consecuencia de una auténtica autovaloración de su obra. Dijo textualmente: "en cierto momento de mi vida tuve que elegir entre una hipócrita modestia y una auténtica arrogancia. He optado por esta última y no he encontrado motivo valedero para arrepentirme". Y, luego: "Me he propuesto ser de los arquitectos el más grande que haya existido" Lo cierto es que sí no lo logró, no anduvo lejos; pero hubiera sido más simpático, naturalmente, que fueran los demás y no él mismo, quien lo dijera.
Tuvo aires de gran señor, no afectados sino auténticos. En sus posesiones de Taliesin, era el gran Señor feudal, rodeado de una cohorte siempre dispuesta a escuchar sus dichos y aprobar -tal vez con exceso de complacencia- todo cuanto de su magín surgiera.
Puede decirse que la vida se desarrollaba en el paisaje bucólico de Wisconsin 1 o en el agrete de Phoenix, según un ceremonial que nos recuerda al Grand Roí Soleil. En sus posesiones no nos sorpredería que hubiera dicho: "L' Architecture, c'est Moi".
Los hábitos de vida de la Comunidad se desarrollaban -y continúan haciéndolosegun un c1erto nto u orden de cosas preestablecido, que también nos hace pensar en el "lever du Roi", etc., pero con la no menuda diferencia de que, en este caso, los cortesanos lo son de motu propio y voluntariamente pagan para all (estudiar y seguir el ceremonial.
Un i ty church and Parísh house, Oak Park, lllinois, 1906
Realmente parece de otro mundo el ambiente de cordialidad y sana camadería que reina entr e los alumnos y entre éstos y los Profesores de la Comunidad. Juntos hacen las más pedestres tareas; cuando toman el desayuno a las 7 de la mañana o el almuerzo al mediodía, van todos a "faire la vaisselle" con la mayor natura lidad. Amistad y respeto es el aire que se resp ira allí y si bien hay confianza y "comuni cac ión" entre docentes y aprendices -nóte se que uso el término "a pr e ndices " y no alumnos-, no existe en cambio la chabacanería ni, menos, el exceso de confianza. A media mañana se interrum pen p or un rato las tareas y se reúnen todos bajo la sombra de l "árbol de la amistad" -un árbol que Wright trajo del Japón en 1917- , para tomar un pequeño refrigerio: una taza de té o café o un vaso de jugo de frutas con galletitas, ocasión qu e se aprovecha para hacer comentarios sobre algún acontecimiento del día o, cuando hay a lguien de visita - como sucedió con el que suscri be y despu és con un matrimonio de arquitectos canadiensespara formularle preguntas sobre su paí s y la ar qu itectura vernácula.
Ese "a mbient e" fue creado por Wright, secundado por su fiel compañera
Olgivanna la que, una vez d esa parecido el Maestro, supo hacer de manera tal , que la vida se desarrollara en Tal iesin como en época de su esposo. Por otra parte, la actitud de deferencia que se le d is pensa a Mrs. Wright , habla a las claras de sus condiciones innatas de organización, unidas a una gran cultura y a una excepcional educación, que la hacen verse rodeada de si mpatía y ' respeto espontaneos y no 1m puestos Es indud abl e que Wright ya no existe, pe ro, sin embargo, una lla ma sagrada continúa ardiendo allí. Em oc iona ver la adoración que se tiene por su recuerdo y como se vela por perpetua rlo. Cuando, con posterioridad, estuve en Francia, pude comprobar, tristemente, que el famoso Atelier Le Corbu sier, ubicado en 35, rue d e S evres, no existe más. En su resi dencia de la rue Nungesser et Coli, ahora tiene su estudio un antiguo colaborador suyo: André Wogenscky, pero ni sus muebles, ni sus telas, n i ninguna de sus p erte nen cias quedan más allí. Por otra parte Wright dejó numerosa descendencia: tuvo seis hijo s de su primer pr imer matrimonio con Cather in e Lee T obin -uno de ellos, John, también arquitecto, fallec ió el año pa sado- y una hija -lovanna - de su último con Olgivanna. Le Corbusier, con s u esposa Yvonne, no tuvo, en cambio descendencia.

En Franc ia la Fondation Le Corbusier tiene su asi ento en la Mai son La Roch e -donde pueden adqu irirse sus libros y sus escritos y figuran algunos de sus cuadros-, pero no existe el calor de hogar que se p erc ibe en Taliesin. Allí la vida continúa, y una gran fam ilia (la Tal iesin Fellowship) trabaja con alegría, con entusiasmo, bajo la dirección de Wesley Peters, antiguo colaborador de Wright. No es lógico pretender que lo que produce Ta liesin tenga la brillantez de lo que surgía en vida del Maestro. Genios como Wright no se dan e n la Humanidad sino uno cada ta nto No obstan te , el resulta d o de la labor que se real iza allí es mucho más que simplemente correcta - der iva da en genera l d e las últimas es peculacion es formales wrightianas- y hay un "oficio", una calidad de pr od ucci ón llevada hasta los más nim ios detalles, realmente aleccionador y producto de un equipo homogéneo que viene trabajand o desd e hace varias d éca das. Cada cual t iene asig nada su propia la bor: unos proyectan las obras, otros diseñan el e quipami en to, otros la jardinería, otros vigilan la construcción, etc., con real precisión y eficiencia No es extraño, entonces, que tengan importantes encargos de ed ificios Y esto -que sus hijos espirituales continú en p rod uciendo la arquitectura que aprendieron y amaron- es altamente p ositivo y. demuestra que la lecci ón del Maestro fue de una pot encia y 7ec und idad capaz de sobrevivirle, siendo, en tal sentido, un ejem plo único en la Histo r ia de la Arquitectura.
Wright, en su larga actuación, abordó temas dispar es; sin embargo no pud o ocultar su predilección por uno en particular: la vivienda indivi dua l. E n este p rograma su evolu c ión fue notable y dio luga r a una sec uencia tipológica muy particular. Su fértil imaginación no se ató a ningún esquema formal, siendo en sentido, prolífico como nadie Dominad o el aspecto funcional, el resultado envolv ente revistió muy di diversas caracterís t icas. Siempre jugó 1 a part ir de una figura geométrica elemental que tomó como módulo : cuadrado, rectángulo, triángulo, exágono, círc ulo, etc , prosiguiendo la rep etición del elegido en cada circunstancia, hasta en el más mínimo detalle del equipa m iento. Este ceñirse a un leit motif usado co mo idea rectora, confiere al proyecto una tremenda unidad que se palpa a cada paso y le da una pers onali dad indiscutible. Por ello no es asombroso qu e, pese a utiliz ar un 1engu aje formal tan diverso, sea ' indu b itablemente reconocida su autoría
Esta variedad fue mucho mayor en el período d e las Usonian Houses qu e durante el de las Prairi e Houses, ya que en éstas, el em pleo de techos en pendiente, limitaba en alguna medida sus concepciones; en aquella s, el techo plano parec ió alentar aún más, su de por sí inagotable imaginación, al proporcionarle una libertad práct icamente irrestricta. En las Prair ie Houses parti ó de plantas cuadradas o casi cuadradas (casa Edwin H Cheney), para pasar a rectáng u los cada vez más alargados ( R iver Forest T enn is Club), pasando a dos crujías perpendiculares (desde la "cruz" a la "L" y luego la " H", con todos los intermedios po sibles).
En las Usonian, en camb io, ado pt a f iguras más capr ic hosas , in cl uyend o curvas (como por ejemplo la casa de su hijo David e n Pho enix). La intersecció n d e volúmenes resulta más fá ci l de resolver y ahonda en la veta obteniendo resultados asombrosos. La estereotomía no tiene sec reto s pa ra él y abor d a con mano seg ura las más intrincadas penetraciones qu e propor c ionan , al recorrer sus o b ras, to da una gama de sensaciones siempre cambiantes, s iem p re novedo sas, verdaderas "promenades architecturales" , a l decir de Le Corb u sier. En las Pr airie Hous es, que corresponden a una determinada é poc a social qu e feneció, la estructura d e las familia s permitía la in serc ión de un ele mento qu e ha tendido a d esaparecer o ha desaparecido por completo: servidumbre. En virtu d d e e llo , en las Usonian no tiene más objeto toda un a parte antes importante: las dependencias de servicio. La du eña de casa, al oc upar se de la s tareas d omésticas, y en ge nera l d el hogar, ha pasado a tener un rol de trabaj o y, tamb ié n de vigilancia. En cuanto a lo primero, fue nec esario que el diseño d e las vivien da s simplificara la labor de ase o, ay udada , na tu ralme nt e, por una eficacia cada vez mayor de los que el diseño d e las viviendas simplificara la labor de aseo, ayudada, naturalmente, por una eficacia cada vez mayor de los artefactos electrodomésticos, cuya ubicación hubo de ser p revista. La cocin a , e ntonces, se volvió un ce ntro neurálg ico. Wright le ubicó en lugar estratégico en esta nueva etapa y se d iría qu e constituye un pu es t o de mando de un navío , desde donde el capitán pued e saber lo que acontece hasta en el más recóndit o rincón d e l ba rco.
En las Usonian , -como decía mos-, la cocina está situada en un lugar central, con amplia visión sobre e l resto d e la casa; es abierta, cla ra, agradable y los pr o p ie t a r ios la muestran co n orgullo a sus visitas. En la casa Pew , por e je mplo, m ientras el du eño de casa se deleita desde el livi ng en la co nt e mp lac ión d el maravilloso pan ora ma sobre el Lag o Mendota , su esposa no qu e da confinada , sino e n c omunicac ión con el área d e es tar , pud iendo eventualmente participar en la conversación. Por ot ra parte, la vivienda ti e n e sus par e de s inte riores de madera , revest im ie nto qu e ta mb ié n continúa en la cocina, acentuando su ascenso de categoría.

El tratamiento, por lo tanto, es el mismo que el del 1iving y se ve complementado por e l acabado irreprochable de los elementos mecánicos en acero inoxidabl e empotrados. Así como antes se exhibía con orgullo la ahora la cocina se ha convertido en e l lujo de la vivienda. La f unc io na li dad de la misma, junto al pos eer los aparatos má s sofisticados que la industria proporciona, dan el "status" a sus ufanos poseedor es.
La otra innovació n qu e aporta Wright, es en lo tocant e al garaje Ya en la época de las Prair ie Houses incorpora el garaje a la casa, lo qu e hasta entonces había perman ecido separado, como resabio de las malolientes caballerizas a las que se trataba de alejar lo más posibl e. Con lo s añ os transcu r ridos, el automóvil se ha vuelto, cada vez más, algo esencial, insu sti tuibl e, casi un elemento más de la familia: hasta para reali zar las diligencias a lo s lugares más próx imos se rec urre al coche, que se ha convertido en algo así como en un apéndice de las p 1ernas.
Wright crea entonces el "Car Port" , o sea un alero q1:1e proteja d e la lluvia cuando se llega a la vivienda, p e ro de modo que sea cómodo entrar y salir con el vehículo: nada de abrir y cerrar puertas. Muchas y mu y variadas fueron la s qu e nos dejó el Maestro de Taliesin. Sin duda, la más importante fu e la que vertiera sobre el manejo del espaci o . Su dominio en ese sentido causa tal asombro, sus concepciones resultan tan in esperadas, que parecen surgida s por arte de magia: no sin razón se le bautizó "el Mago del Espacio" .
El arquitecto Wes ley Peters, (izq.), antiguo co labo r ad or de Wright es quien está al frente del estudio y de la escuela, que funciona en ambos Taliesin, John de Koven Hill (der.), es el administrador de la comunidad Tal iesin.

Sus elucubraciones son inquietantes, desbordantes, pletóricas de emociones: manejó con arte ultraterreno la secuencia de sensaciones que provocaría una recorrida por sus obras: ora nos encoge el espíritu con techos obsesivamente bajos, ora nos brinda un alivio con el descubrimiento de un espacio generoso, proporcionado, rico, en el cual la mirada no se cansa; al contrario: se va descubriendo con alegría toda una infinita gama de detalles que hace realmente inagotable su percepción. La vista salta con deleite de un elemento a otro; formas, colores, texturas, tienen
tal dmam1smo que uno se stente "atrapado" por aquel despliegue espectacular.
Como resultado de que en sus obras el verdadero protagonista fuera el espacio, rompió con la tradición neoclasicista de pensar la fachada, elaborada en claro detrimento de las demás, para dar su versión completamente libre y desprejuiciada del tema
En Wright no existe una fachada : es una composición volumétrica tridimensional en que cada punto de vista es igualmente interesante. Sus obras poseen el mérito de portentosas esculturas pensadas y realizadas para ser vistas bajo todos los ángulos. Rompe con la idea tradicional de fachada y propone en cambio, la pluralidad del punto de mira. No es casualidad por tanto, que las fotografías de sus obras no repitan los ángulos de toma: pueden ser tantos y tan variados, que hacen casi imposible la coincidencia.
En una obra del período racionalista, la "villa" Savoye, pongamos por caso -sin quitarle naturalmente méritos- no hay el atractivo de descubrir lo ignoto, lo inexplorado. Se aprehende la obra de un golpe de vista y desde cualquier ubicación: no hay la curiosidad de ver que pasa detrás. Todo es claro, todo es lógico y de acuerdo a la filosofía cubista, Le Corbusier brindó en cada fachada la expl icitación de las demás: de esta manera incorpora la cuarta dimensión, el tiempo, en su lenguaje • expresivo.
Wright está directamente emparentado, en cambio, con el impresionismo
La luz es fundamental para él ya que proporciona a cada hora del día, en cada estación del año y en cada punto en que posemos el caballete, una sensación diferente, una "impresión" distinta.
Así como Claude Monet se extasió ante la Catedral de Rouen, reproduciendo los diferentes efectos que producía la luz al bañar la fachada, también en la obra wrightiana posee igual encanto tal captación . Por ello es que abundan fotografías de Taliesin tomadas en todas las épocas del año, y, cada una tiene un especial encanto: en la alegre estación primaveral en Spring Green, en verano, en el romántico otoño, en el pleno de carámbanos y estalactitas de hielo de su crudo invierno ... Una personalidad tan rica, tan pletórica de ideas y realizac iones, una vida tan intensa que constituye de por sí todo una novela, es imposible querer apresarla dentro de los límites que nos , hemos en estas pagmas. Desde el punto de vista plástico y conceptual, su arquitectura puede considerarse como "arquitectura -objeto" Es un producto total , acabado, una escultura finiquitada. No es u na arquitectura "abierta", que brinde la posibilidad de agregados posteriores, dando flexibilidad y posibilidad de extensión
El Museo Guggenheim, pongamos por caso, es un Museo-objeto, total y terminado que no admite variaciones. No tiene nada que ver con el "Museo de Crecimiento Ilimitado" de Le Corbusier que, aunque también parte de la idea de una espiral, admite y fue pensado para la ampliación indefinida del mismo, al crecer sus existencias.
Sin embargo algunas obras parecerían contradecir lo que acabamos de afirmar y ellas son ambos Taliesin: ellos fueron objeto de sucesivas ampliac iones, en una secuencia que parecería interminable . Wr ight fue modificando, agregando alas, cual pintor que añade pinceladas cada vez que observa de nuevo el cuadro , en un proceso de "retoques" que no conoció más fin, que el supremo de su muerte. Tal vez esa sea la razón de que Tal iesin de la sensación de un organismo vivo y no estático: ni siquiera los dos pavorosos incendios pudieron con él; cada vez resurgió • con mayor 1mpetu .
Indudablemente con la desaparición de Wright, Corbu y Mies, un gran vacío se ha producido Intentar competir con ellos denota una inmodestia enfermiza y lamentable. Suponemos situación análoga se debe haber producido en el Renacimiento : después de Leonardo, Miguel Angel y Rafael, ¿qué se podía decir que ya no lo hubieran hecho -y mejor - esos gigantes? En el 2300, pensamos, verán ésta, nuestra época, como vemos nosotros en perspectiva al Renacimiento. Relucirán, con fulgor descollante, el americano, el suizo-francés y el alemán nombrados.
Cabe entonces, la alegría de habernos tocado vivir en la época en que actuaron y de extraer de sus sendas lecciones, provechosas enseñanzas. Ya Aalto realizó un intento de fundir ideas corbusianas con la corriente orgánica Mucho y bueno puede hacerse en ese sentido. Cabe ahondar en esa veta cuyo filón está lejos de ser agotado. Algunos "manieristas" en boga hoy en día, serán efímeros, como es endeble el trasfondo conceptual que los sustenta. Solo lo auténtico, lo veraz, lo genuino, perdura. Y el arte de Wright poseyó todas esas c¡:¡racterísticas•
RANK LLOYD WRIGHT
na ció el 8 de junio de 1869 en Richland Center, una peq ueña a Idea del Estado de Wisconsin. Los antepasados maternos, eran de origen galés v fue precisamente su abuelo - Richard Uovd Jonessombrer er o y ministro de la igl es ia unitaria, quien eligió instalarse entre las bellas colinas de Spring Green, en Wis consin, junto con su familia. La hija, o sea

la madre de Wright, Anna Llovd, fue una singular dama, cuyas nobles aspiraciones en la vida, descargó en su hijo, que responder ía con creces a sus más caros anhelos.
Nacida en una época en que la mujer aún no habla conquist ado su independencia, se vela obligada a centrar su vida en la intimidad del hogar, imposibilitada de proyectar su personalidad en actividades que le estaban vedadas. Tuvo la ambición de que su hijo fuera arquite cto, e hizo
todo lo posible para que así fuera : en la habitación del niño colgó grabados de catedrales inglesas de Thimoty Col e y, sobre todo, le brindó la posibilidad de poseer los juguetes educativos del Pedagogo alemán Federico Froebe l , para que experimentara composicio nes de volúmenes con los cubos, prismas y esferas, y asimismo se habituara al efecto de los colores.
Anna Lloyd vio los juegos educativos de Froebel en la Exposición del Centenario de Filadelfia en 1876, e inmediatamente intuyó la importancia que hablan de adquirir para la mente del que ella había decidido que fuera arquitecto. Ya en el pináculo de la fama , Frank habla de recordar, con aprecio y reconocimiento, el regalo que le había hecho su madre de niño, que sirviera para habituarle al manejo -que se convertiría en maestrla- de formas y volúmenes.
El padre de Frank -Wi ll iam Ca rv Russell Wright- hombre cul to v muv amante de la música. po r su parte supo incu lcar en su hijo la que fuera pasión de su v ida. De l m at rimonio de Wil li a m con Anna, nacieron tres hijos : Frank, Jane v Maginel. E 1 padre era párro co d e la iglesia v, puede decirse, no vivr'an con holgura precisamente.
Cuando tenía dieciséis años de edad, la situación económica de la famil ia se volvió insostenible v. en ra zó n de el lo, el carác ter de su padre se volvió más huraño aún de lo que era, enfrascado en la rnúsica v en sus estudios, v olvidando t odo s l os vi les menesteres v necesidad es ma teriales de su fa mili a. La madre de Frank. que era muv decidida, con gran pena le indicó a su esposo que lo mejo r era separarse amigab l emente, v asl. de común acuerdo. Will iam W r ight se fue de su hogar y, aunque parezca extrañ o, nunca más se supo de él.
De manera que, muv joven - adolescent e apenas - se encontró Frank. de la noche a la mañana, en jefe de familia. La primera co nsecuencia de ello fue que va no pudo pensar en seguir los cursos d e arquitectu ra en alguna famosa Univers idad, pues no disponia de los medios necesarios para ello Hubo de conformarse co n asistir, en la vec i na ciudad de M ad i son . a la esc uela de ingenierla civil.

La residencia para Mr William H. Winslow (1893), en River Forest, fue el primer encargo que obtuvo Wright una que dejó el estudio de Adler y Sullivan.
Para solventar los gastos de su educación, el propio Decano de ingen ierla lo empleó en su oficina particu lar , con una paga de 35 dólares al me s Sin-d uda. los sólidos co nocimientos que adq uir i ó en resistencia de mater iales, le fue ron rnuv útiles posteriormente, pues. al desborde de su imaginación frondosa. su fornwción científica había de poner jui c i oso freno.
Fue. en todo caso, una instructiva experiencia que no llegó a concluir. pu es a punto de finalizar su carrera, él, dándOS(J cuenta que había aprendido va todo lo que deseaba v podían enseñarle, ab andona con desapego la Universidad y la posibilidad de obtención de l tít ul o Este ges t o revela i ndependenc ia de carácter , su perf ecto sent i do - o present imi ento, si se quiere - de lo que va a llegar a ser v su tota l desdeño por los r econocimientos oficiales. papeleo b urocrát ico v atad urns debidas a la tradición v costumbr e.
Hay una genial novela, "The Fountainhead", o sea "El Manantial". en boca d P. cuyo personaJe protagónico. H o warc.l Roark, la autora, Avnn Rand, pon e es tas palabras, que pudieron haber sido dic:has por Wright al Decano, al irse de la Univ ersidad: "Yo vine aqul a aprender constru cció n de edificios. Cuando rn e daban un provecto, el único v a l or que t enía para m 1 era aprender a re solve r l o corno si se tratara de un provecto que había que ej e-
cutar en realidad. He aprendido todo lo que podía aprender aquí en ciencias de la construcción , en lo que ustedes no me apru eban. Un año más diseñando tarjetas postales de Italia no me serviría para nada" Y más adelante expr esa: ''Tengo, digamos, sesenta años de vida por delante La mayor parte de este tiempo lo emplearé en trabajar. He elegido el trabajo que rne gusta hacer. Si no hallo alegría en él, resultará que yo mismo m e habré condena d o a sesenta años de to r tu ra Y solo encontrar é a legría si hago mi trabajo de la mejor manera posible".
El público enseguida, asoció los nombres de Howard Roark, el protagonista, y e l de Wright. Además, en la novela, aparece otro perso na j e, Henry Cameron, cuya sembl anza y relación con Roark es similar a lo que f uera en la realidad el que puede denominarse a justo título el maestro de Wright : Louis H. Sullivan.
Como acotación al margen, cabe mencionar que la autora de la novela era una amante de la ar quitectura moderna En efecto: en 19 36 se hizo construir una residencia en San Fernando Valley, California, por el desaparecido maestro vienés Richard Neutra. Y, posteriormente, en 1947, el propio Wright diseñó para ella un proyecto de "cottage-studio" en Hollywood, California que, lamentablemente, no llegó a concretarse.
Cuando decidió abandonar la Es c uela de Madison, pensó que debía ir a Chicago para ver "en persona" la obra de los grandes arquitectos de la época. Pidió a su m adre que escribiera al hermano de ella, Jenki n, a la sazón párroco de Ch icago. El tío Jenkin se opuso a la idea, abundando en detalles sobr e las "tentaciones" de la ciudad y estimando que prim ero el sobrino debía graduarse. Entonces, desoy endo los consejos de su tío, y a pesar d e la opo-
La casa Arthur Heurtley {1902) en Oak Park, 111 de planta casi cu adrad a, pero en la que se ven a lgu no s ati s bo s de las innovacione s qu e aport a ría Wright : el ventaneo continuo y la enfatización de las 1íneas horizontales, mediante el recurs o de recalcar bandas hor izonta les de 13drittos

La casa Nathan G. Moore { 189 5) Oak Park, 111, es de un estilo más arcaizante; inclusive se detectan elementos goticistas -e n especial un bow window en la f a chada- recursos q ue no volverá a utili zar
sición de su madre, Frank partió hacia Ch icago en la primavera de 1887 - o sea a los dieciocho años de edad -, pignorando li b r os y objetos personales, para, con su producto, compra r e l pasaje de ferrocarri 1 y tener a lg un os dólares con que subsistir mientras consegu ía empleo.
Fue como u n in men so sa lt o en e l vacío: dejar su madre, sus herma na s, su ca- · sa en fin, y partir solo a la gran ciud ad Deambuló de estudio en estudio solicitando trabajo, para lo cual mostraba lá minas por él dibujadas y que había llevado cons 1go
Ouiso el azar conducirl o a la agenci a de un arquitecto céleb re en la época: Joseph Lyman Silsbee, quien co ntaba entre sus dibujantes uno llamado Cecii Corwin, que inmedia tame nte simpatizó con é!, al descubrir sus afinidades en el gust o por la mú sica
Tuvo la suerte de ser admitido en e l estudio y, además, de recibir cálida acogida en la f a mi l ia Corw in, en cuyo sen o volvi ó a encontrar "calor de hogar" y dejó entonces de sentirse un extraño y solitario ser en medio de las muchedumbres de aquella gran urbe de vertiginoso pr ogreso.
Justamente Si l sbee estaba construyendo una iglesia para el tío Jenkin Yendo con su amigo Cecil a ver ésta, la última ob ra en curso de co nstrucció n, absorto en la observación de los detalles constructivos, se encont r ó, de pronto, con una mano sobre su hombro: la de su tío Jenkin que, a partir de entonces, le acogió en su casa Ya el t e rreno no se hundía m ás ba jo su s pies : pisaba tierra firme Y así pudo pedir aumento de su paga a Silsbee, quien en una prim era instancia se negó a considerar la petición de su dibuj ante. Herido en su amor propio, Frank deja e l es t udio d e Silsbee el cual, valorando en su ausencia el trabaj o de su co lab orador, consi nt ió en pagar la suma pedida Frank en todo momento fue un buen hijo: en cuanto le aumentaron,envióregularmente parte de sus haberes a su madr e. Su ambición era poder llevarla consi go jun t o con su s hermanas y alquilar una casa en los suburbios de C hicago para vivir en familia. Y pudo c onvertir en realidad · · su deseo, a 1 obtener su hermana Jane, que era maestra, traslado a una escu ela de ,J. <
Chicago.
Durante su estadía en el estudio de • Silsbee, Frank pudo compenetra rse de las distintas cor ri en t es arquitectónicas imperant es en Ch icago. Tomó cono cimie nt o que la fi r ma Ad ler -Sull ivan era la menos conformista y la ani ma da de un impulso más renovador Estaba formada por la conjunción de dos personalidades bien diferentes: Dan k mar Adler, in geniero y arquitecto a la ve z, y Loui s Sull ivan,
arqu it ecto, que había completado sus conocimientos - como era la dorada ambición de la época - en I'Ecole des B ea ux Arts de Parls T al asociación era un poco la prosa y la poesía d e la vida , la té cnica
Y el arte en la co n stru cció n, pero, i ndudablemente de su unión surgió un binomio que signó una época en la historia de la ar q u itectura d e los Estados Unidos.
Y, ot ra vez, e l destino hizo que fuera posible que Frank i ngresara a este estudio: por un amigo, casi al azar, se enteró que había una vacan t e de dibujante. Frank se dirigió alli , con paso seguro, intuyendo que Sul livan era quien r ea lmen t e podía encaminarle acertadamente en el arte que fuera ra zón d e su vida.
Su perman encia se pr ol ong ó durante siete años y de la relación del maestro y el dotado disdpulo, surgió una de las páginas más brillantes del arte moderno.
Nunca olv idó Frank a su antiguo "p atrón" , al que co n cariño y admiración denominara "Lieber Meister ". Del famoso maestro que est ableci era que "la forma sigue a la f unción", aprendió no pocas cosa s, pero una sobre todo había de quedar indeleble en la m ente del joven Wright : "por encim a de todo hay que respetar la verdad arquitectónica"
Esta frase, que constituía todo un credo en Sullivan, era religiosamente aplicada en sus obra s. Predicaba con e l ejemplo. En general, los arquitectos de la época se sentían desorientados ante las nuevas dimensiones de los rascacielos que hacían su aparici ó n en el es ce nario mundial y buscaban - con elemen t os tomados de arqu itecturas pret ér itas - disminuir visualmente su altura r ea l. Sulliva n, en cambio. no. A la nueva d imensión vertical dom inante, la acusó con franqueza , b uscando la belleza del co njunto , en la expresividad de los elementos de sostén verticales Tal tesitura, era co ns iderada poco menos que una herejía, pero, a la larga , como todo lo que es auténtico y bu eno, se abr ió paso y su franqueza co nstr uctiva ha perdurado frent e a los efímeros éxitos de algunos rivale s de aquel ent onces, cuyos nombres la historia ha olvidado.
La manera cómo Wright ingresó al estudio, es tod o una novela. El maestro supo adivin ar , de un pr imer "coup d'oeil", las virtudes en cierne del bisoño pe ti cíonante. En es e momento estaba proyectando el gran Auditorio de Chicago y necesitaba un dibujant e que le ayuda ra en el diseño de la decoración Le p idió entonces a Wright , que volviera unos días des pués con dibujos ornamentales Fr ank se pas ó los días subsiguientes ha sta altas horas de la noche, inclin ado sobre su mesa de dibuja r c on su regla "T" y su escuadra, haci endo gran número de dibu-

La Willside H o me School ( 19 02) en Spring Green,
Wisconsin, la pr oyectó Wright pa r a sus tía s Nell y Jane , destacadas educacionistas; a su fallecimiento l egaro n l a escue l a a su autor y so brino, quien la utilizó para sede de la Ta liesin Followsh i p
Otra toma de la Hillside Home School, con str ucción qu e d is tan unos 700 m de la cas a y es tud io que se construyera Wright y que bautizara Tal iesin.
jos. Cuand o se encontr ó con Sullivan, el día seña lado, portaba bajo su brazo, un apreciable número de lá mina s: algunas a la man er a d e su primer amo, Silsbee; otros dibujos en estilo gót i co ; otros a "la manera de Sullivan" - que desconcer tar on al pr o p io Maestro - Y, finalmente, algunos diseños decorat ivos originales, product o de su imaginación.
Frente a ést os , Sullivan quedó extasiado y, olvidan d o todo a su alrededor, se puso a co nsiderarlos uno por uno, enmendando al guna cos a aquí, ot r a a llí, absort o por completo en la labor del que sería su futuro dibujante. Con esto q uedó sellada la amista d en tr e ambos y el respecto in t electual mutuo, que se mantuvieron de p o r vida.
A partir del ingreso en el estudio de Sullivan, puede deci rse que se inicia la gran carrera del entonces joven Wright Si

va latían, ba lbuceantes, los primeros destellos de su persona l idad, al lado de Sullivan fue madurando v, en todo caso, se aceleró el proceso. Hubo una compenetración íntima entre ambos, tanto es así, que es difícil, en obras de esa época, determinar o detectar cuál fue el aporte del Maestro v cuál el del discípulo Wright no solamente aprendió de su ma es tro el arte de pr o yectar, sino tamb ién v sobr e todo, la filosofía que había detrás de sus 1íneas. El Maestro gustaba, desp ués de las horas de trabajo, entregarse con su discípulo, a charlas sobre teoría de la arq uitec t u ra , filosofía, música v arte en general, de cuyas pláticas surgió, seg ura ment e la idea de los libros que escribiera varios años d espués.
Por ese entonces Frank -que entonces '., ten 1a ve1nte anos - conoc1o a una JOven , Catherine Lee Tobin, de di ecisiete, de quien se enamoró. Basado en la amistad que había nacido con Sullivan, relató a su ''patrón" v m aestro, sus amor es v la oposici ón familiar a tales relaciones. Sullivan conversó a l resp ect o co n su socio, v le propuso a. Wright, en un gesto que habla bien a las claras de su generosidad, un contra to por cinco años y, además, un adelanto de lo que iría a recibir por esos añ os de trabajo, para que Frank pudiera edif ica rse su casa.
Wright fue con el propio Sullivan a elegir terreno en un barrio residencial de Chicago, Oak Park v, una vez tomada la decisión, comenzó a diseñar su vivienda. Corr(a el año 1889, cuando Frank contrae enlace con Catherine Lee Tobin
Ya, a l res pec t o, había adquirido in negabl e prá cti ca, pues cuanta vivienda ingresaba a l estu d io de Adler v Sullivan, se la confi aban directam ente a Wright para qu e él la proyectara, ocupados los co mponentes de la firma en proyectos de gran env er gadura
A Wright sie m pre le fascinó el problema de la ca sa individual. Puede d ec irse que la gran preocupación de su vida fue la vivienda, v, a el la' dedicó lo mejor de su esfu er zo v de su genio.
Pero r esultó que, por un lado, la familia Wright empe zó a aumentar en número - del matrimonio hab ía n nacido 6 hijos: Llovd John, Cat herin e , Frances, David v Llewellvn - v, co n ello sus necesidades v, por o tr o, apa recie ron clientes que confiaban en aquél un tanto excéntrico y pral ífico arquitecto Wright c umplía con sus cl ientes parti c ulares fuera de las horas de oficina, naturalmente , per o un día llegó a oídos de Sullivan esta actividad de su protegido. Se sintió sumamen te herido v alegando que no cumplía su contrato, pronunció seguramente unas palabras más
fuertes de las que si n duda hub i era deseado. Lo cier t o es que Wright, por su parte también se sint i ó ofe n d id o v. sin decir palabr a , quitó aq u e l est udio v aquella an 1i stad. para segu i r solo su d e rr o t er o. Siete años - como hemos d ir, ho - Fr ank había permanec ido en el estudio de Adl er & Sullivan (desde 1887 a 1893 ).
A es ta altura, el joven Wright habla madurado plenamente v podía co ntinu ar su carrera solo. Los encargos no fa l t aba n v co menzaba a abrirse carnina en su prof esión. Sus casas en el barri o Oak Park. • pertenecen a esta epoca v con st 1tu ven un v erdadero jalón en la hist oria de la arquit ec tu ra. La serie de est as r esiden c ias se sucede r ápidamente : en cada una de e llas va depu rando su es ti lo v logra n do la e xpresión pe rs onallsima qu e le harla fa moso.
Una de las pr i meras casas en que revela su "mano". es la constru ída par a A rt hur Heurtlev en 1902. en Oak Park Todavla el arte de Wright es balbuceante N o obstante podemos apreciar cie rtos " t oques" ca racterísticos: el "ventaneo'' co ntinu o de la planta alta, por ejemplo A l respecto Wright luchó para eliminar el "agujeroventa na", para sustituir lo por amplias bandas horizontales de ventanales. Con és to logró dos cosas : una m ejor il um i na · ció n dentro de los amb i entes , qu e entonces no presentan "án g ulos oscuros" v además, una nueva sensación es t ética en fa c hada, de mavor u nidad E l j arrón v el ar co de med io punto , es ca r ac t erls t ico de ésta época.
También de 1902 es el prove c to de la escuel a para sus t l as solteras Nell v Jan e que levanta en Wisconsin , en Hillsid e. en un lugar muy próximo donde añ os más tard e construirá su hogar, "Ta l i esi n" Esta co nstrucción, parecerla levantada en nu estros días: sin embargo - corno h emos d i c ho, es nada menos que de 1902, h ace más de 70 años! No es dific il imaginar lo a tr evido que resultaría para la época. Por suerte, las tías de Fran k ten lan gran co nfianla en su sobr i no, a l que va ha blan encom endado la construcción de u na torre pa ra un mo li no de vien t o (el famoso "Rom eo v J ulie ta" , como lo denominara su proyec tista ).
O tr o ej emplo destacab le es la re sid enc ia que construyó para W. E Martín. t ambién en Oak Par k. Aqu 1 introdu ce o tra novedad que desarrol!ar a post eri o rmente : d es tacar los paños, rnediant e 11n eas horizontales. Un p roce d imiento que nos recuerda al inolvidable p;ntor hol andés PI ET MON D R lA. N (tres añ os menor que él), pero cuya pintura " constructivista" co mienza a experimentar a partir de la década del 20, hasta su mue rt e acaecida en Nueva York, en 1944 Pero esta ca-
L a deliciosa casa diseñada para Mrs Thomas H. Gale (1904), es sin duda una de las más revolucionarias de la época, y premonitoria de los hallazgos formales que concretaría varias décadas después en la casa de l a cascada. En el frente puede ve r se un letrero otorgado por el Mun i c ipio loc al destacando autor y fecha de l a obra ca l i ficada como Monumento his t órico.

sa. es de 1903' Otra construcción notable, en otro género, es el Unity Temple, d e 1906. también en Oak Par k. que Wri ght co nstruyó p ara una comunidad r e ligi osa, t e · niendo que someterse a un pr esupu e st o limi tado Según cuenta el prop io W right en su Au tob i ografla, ensayó más de tr ein · ta v cinco proyectos Por fin ad op t ó é st e, el definit i vo E l ed i ficio está ce r rado al ex t erior p ar a preser v ar lo de los ru ido s del ince sa n te tráfico de la c a lle. E 1 gra n cspé1cio interno - de p l anta cuad ra da -se i lur nina ceni talmente por m ed io d e un vitra i l color 'ám bar. que da una agradab le se nsac ión de claridad. Por otra part e, lél aet·rsti · ca e staba minuciosamente es tu diad a · h ab l a aprendido tal ciencia al lado d e Da n h. · mar Ad le r. gran perit o en la mater ia - ,d e
Vista en escorzo de la casa Gale.
manera qu e la in aug uració n fue todo un éxi t o Pero un d etalle que conviene destaca r es éste que para Wright f ue u na obsesión v un logro en su carrera : lo que él llamó "the destru c tion of the b o x " , o sea. "la destr ucción de la caja". Sost enía Wright que t o das las casas que se hacían, parecían "cajas de za pato s". La ra zón d e ello estribaba en su torma de paralel epípedo. E l asunto era "romper" visual mente e l sólido. Para ello Wright r ecu rr ió a l expediente de situar las caja s de escal era s en los ángulos v disminuir la a lt ura de esos volúmenes con relación al otro, cuvo "vol ado" pa sa por encima. v a "s epar arlo s" mediante una potente franja vertica l de sombra - lograda por la in serción d e un angosto ventana l, con lo que logr ó el efec to d ese ad o Esta "t r ouvaille" siempre la emple ar á Wright, haciendo numerosas " varia c ion es" al respecto. Tam bién hace su aparición aqul, la decoración "a r eg la T v escu adra" en las pilastras, entre las ventanas al ta s En és t o tambi én Wright se
• •

El Unity Temple fue tal vez el primer ejemplo de edific i o cuyos muros fueron colados en hormigón dentro de moldes hechos al efecto La otra gran innovación que aportó, fue el lograr l o que el denominó "the destruction of the box"
estarí a ad e lantando a su época, al crear composiciones abstractas de formas y color es.
El ej emplo más excelso de la época que se conoce con el nombre de "casas de la Pradera", v la que más repercusión ha tenido en el mundo entero es, sin duda, la famosísima Rabie House, de 1909.
Acá el art e de Wright está en su apogeo. Sus ideas del "ventaneo continuo", de las bandas horizontales, como él dice : "Yo t e nía la idea que las líneas horizontales en las c onstrucciones, las 1íneas paralelas a la tierra, se identifican con el sue l o v hacen que el edificio pertenezca al suelo ". Los auda ces volados que prolongan a la vez que dan sensación de liviandad al c onjunto, "la destrucción de la caja", todo está magníficamente expresado aquí.
La obra tiene una unidad, una frescura, una espo ntaneidad, difl'cilmente superables Por algo soporta tan bien el paso del ti empo v asombra a todo el mundo que luzca tan ufana, a pesar de ser septua-
• gena ria Par ecer {a que las obras de arte, co m o el buen vin o, tienen un provechoso en ve jec imiento Justamente el año en que realiza la R a bi e H ouse, v cuando va su fa.ma empezaba a extend erse fuera d e fr ontera s , re ci be la visi ta en Oak Park, del Profesor de Esté t ica v Filosofía del Arte •

Detalle en q u e se aprecian los pilares y vitrales con d iseño geométr ico abstracto, adelantándose en este sent ido al mo v i m iento del neoplast ici smo hol an dés
a lemán Kun o F ra ncke , quien quedó ma r avi l lado al ver los provectos v real iLaciones del gran arquitec t o americano.
Lo entusia smó a Wrigh t para qu e fuera a Ale m an i a, donde , le diJO, "sabrán apr e· c iar su obr a, mien tra s que sus connac io n ales, pasarán cincuenta años an t es de qu e
le comprendan". Nadie es pr ofe ta en su tierra, dice sabiamente el refrán. Lo ci er to es que un dla Frank recibe una carta del r enombrado editor al em án Ernest Wasmuth, en que le solici ta ba autoriza ción para ha ce r una publicación ilustrada de sus obras, al mismo tiempo qu e le instaba para que se trasladara a Alemania para dirig i r personalment e la impresión del libro.
La invitación lleg ó en un momento especial de la vida de Wright. Frank. que va llevaba casi ve inte años de casado -a la sa z ón frisaba en la cuar entena - asistía al proceso de destr ucción de su felicidad conyugal. El matrimonio con Catherine, no mar ch aba v, en vista d e e ll o, él le solicitó su libe rt ad Tal vez. el exceso de trabajo le hacía ver peor ias co sas d e lo que real me nte eran Sin duda con t ribuyó a agudi zar el pr o blema la presencia - en e l panorama úni ca ment e de trabajo de F rank- de la mujer de uno de sus clien t es : la herm o sa señora de E dwin H. Cheney. Es posible, con je turam os. que Cat h erine, co nt inuarnente ocu pa da en las tarea s domésticas ven la crianza de los c hi c os. de scuid ara un tant o seguir interesando y co nquista ndo a su mar ido qu e, dr'a a día, iba siend o más famoso
Catherine, juiciosa mente, le propuso un cornpás de espe r a de un año, para poder ver cada uno mejor las cosas v apreci ar los sentimi e ntos q ue los unlan
Entonces Frank aprovechó para r ea li · za r un viaj e a Europa ( 1909 ), esperando que el cam bio le traj era la tranqui Ir dad esp iritual que tanto ne cesit aba pa ra se gui r produciendo. Pero, la verd ad es que no partió solo para Europa, sino en compañía de la Sra. Chen ey. Entr e a mbos abandonaban ocho h ijos y dos cónyu gues.
Naturalmente la purit an a sociedad en la que vivian. rep robó duramente esta ac t it ud v d io tema para que los reporteros ll enaran páginas y pág inas con un cia ble sensacionalismo que hi zo correr rlos de tinta.
A Wright le hizo mu ch o bien el al ejarse de ese ambiente v además ap rovechó para ver "en persona" obras de arte fam osas. Re co rrió Alemania , ltalra v Grecia Al clasicismo gri ego l o encontr ó fais o. al comp robar que había usado co n el mármol , las mi smas forma s que fueran idea· das para las const rucc iones en mad e ra l o que constituía una flagrante mentira arqui tect ónica. En camb1 o aprec1ó y gustó los ejemplos d e gótico que pudo visitar
Cu ando volvió de la gira a Berlln, el álbum, que se r (a el f amos o "Wasrnuth Portafolio", estaba va i mpreso
De r egreso a Estados Unidos, naturalmente no podía residir más en Oak Park. Pensó entonces edificar su morada allt donde había vivido en su niñez : Wis·
La casa para Mr. Edward R Hitls ( 1906) en Oak Park, 111 ; fue adquirida recient eme nte por un propietario que tuvo la desgracia de que se l e i n cendiara al po co tiempo de entrar en posesión de ella, los vecinos de la zona, en admirable gesto de solidaridad, contribuyeron monetariamente para que pudiera rehacerse tal cual era orrglnarramente. La foto fue tomada un mes apenas después de terminada su reconstrucción '

La casa para J Kibben lngalls, (19 09 ) en Ríver Forest , 11 1., es otro excelente ejemplo de las "Prai rie Houses ".
consin, al cede rle su madre la parcela de terreno que le había cor respondido en herencia. El lugar, cerca de Spring Green, es una verd e pradera ondulada. Wrigh t construyó en 1911 su casa alrededor de un promontorio, no enci ma de la prominencia , sino bordeándola, co mo surgida del propio terreno dando al respecto una sabia lección al demostrar cómo debe implantarse un conjunto edilicio para que no resulte algo artificial, sino espontáneo, co mo emergiendo de la misma naturale za
Frank acom etió la empresa de la erección d e su nuevo hogar con gran ilusión Cuando estuvo pronta un ala del edificio, fue a habitarlo con la señora Chenev, o, llamándola por su nombre de soltera , Mamah Borthwick.
Feli zme nt e ha b(a o bte nid o nuevos trabajos, nuevos pr o vectos c on que descargar su inag o table imaginación y so lventar los gastos d e l mantenimiento d e dos hogares. U no de ellos fue los f'v1idwav Gar dens, en Chi cag o, una especi e de parq ue de rec r eo, con luga res para o rquesta, p ist as al ai r e li br e, ju eg o s de agua, en fin, justamente al go b i en de l paladar de Wright, d o nde podía dar r ie n da sue l ta a su fantasía. Posiblemente ésta sea una d e las pr ime ra s, si no la pr i me r a obra d e ar q uit ec t u r a mod erna , en que un arquit ec t o trabajó en col ab o r ación con otros art is t as : Al f onso l ane ll i r eal izó las escult u ra s v el pr o p io h i jo de Wright , John. ejecut ó las p ín turas m ura les. Justa me nt e estaba u n mediad la de agosto d e 1914 a l morzando f ru galme nt e en la o bra co n su hijo John, cua n do le: l lamar o n po r t e lé f ono par a a nunciarle una traged ia : un si r v iente q ue tenia en T allesin se había vuel t o loco el que, en un rapt o de demencia hab l a matado o her i do morta lme nt e siete perso nas - entre ellas Mamah B o rthw ic k v su s h i j os Joh n v Martha · v pr endido fuego a la fin ca.
La ca sa q ue dise ñó Wr i ght para F red eric k C. R abi e en 1909 en W o od l an d Avenue, Ch i cago 111 ; es si n duda el ejemplo má s famoso y por ende difundido de las "casas de la pradera", como designó su autor a las que proyecta r a a principios de este si glo En esta pu eden verse todos los elemento s expr esi vos caracter ís t ic o s de est a etapa : ampl i os volad i zo s, en f at i zac i ón de las 1ín eas hor i zonta l es para dar más arraigo a la constru cción con la p r adera, ventaneo continuo, etc.

F r ank debió habe r sen tido la t ierra ceder baj o sus pie s. Inmed i at ame nt e t o rnó e l tren hac ia Wisconsin v alll est u vo trabajancl o denodadamente, j unt o a l o s vec inos para apaga r la terr i bl e hoguera v salvar en lo posible muchos libros v papele s de la catástrofe E 1, con sus propias manos, cavó una fosa para \1 arnah Borthwick. Durante d las v semanas, pe r maneció en e l luga r d evasta do c on la m i rad a id a , sin hace r nada, estre mecido ba j o e l pes o de esa d esgra c ia sú b ita , q ue l os vec in o s, en sus co rr il l os atribuían a "cas t igo de l cielo".
Pasó mucho t iempo en su ale t argam ient o, hasta qu e, fina lmente, su cnergla indomable h it o aflorar fueuas donde habla d ebi l idades , y em pr end i ó, con re n ovado lrn petu , la reconstru cc i ó n de 11 , m ás bello a(m que el pr ecedente.
En ese rnomen to , el des t ino, tan cruel en la instancia, le tend ió una mano Re cibió ine speradamente la visita del barón Okura, de la Casa 1 mper i al Japonesa, a pedir le que proyec ta r a en Tokio un Hot el. Esta ob r a t u vo do s gr an des vi rt ude s: una qu e , a l obligarl e a i r a una ti erra
completamente distinta v enfrasca rlo en problemas nuevos, ha bí a forzosamente de distraerle de sus tristes recu erdos v otra que, los honorarios de ese trabajo habían de resar ci rle d e l desastre ec onómico en que se v io sumido co n el incendio de su hogar
As( q ue, en 191 6 (en piena primera Guerra Europea), Frank parte hac ia Tokio. No era la primera vez que iba a Ja · pón, pues diez años antes, en 190 6 ha bía viajado en cornpañ ía de unos cl ien t es suvos : el Sr. v la Sr a. War d W W i llit s, a quienes les proy ec tar a u n a hermosa mansión en Highland Park , lllin oi s.
Cuando todavía se h a llaba baj o e! pe so del desastre , re cibió una carta ci e u na d esco no ci da, que se lamentaba del duro trance por el c ual pasaba v le infund ía palabras de ali e nto para
Frank le contestó v le pidió una entrev i sta v re sul t ó encontrarse frent e a u n a atra ct iva mujer, de profesió n es cult ora Pronto se tej ió un rom an ce v Mvriarn Noel - qu e así se lla mab a - le aco mpaña en su viaje al Ja pón
Frank llevaba cons igo unos bocetos que realizara ant es d e llegar a T okio, pero los desechó completament e al ver el lugar en que iba a estar implantado e l edificio. Ante todo, se impone del problema tremendo a que periódicament e están sometidos los edificios la capital nipona: los movimientos Amén de los derrumbes que inevitablemente acompañan este fenómeno, luego, por corte de las canali zaciones, se pro ducen corto -circuitos provocando incendios, que vienen a
Vista de Tal iesin East ( 1911 ), (14) y (25 ) Spreen Green, Wisconsin En pr i mer plano el "arbol de la amistad" traído de Japón.
(arriba derecha) Otra visita del Talies i n de Wisconsin , con sus caractenst•cos t echos en pend ien te recubiertos por ''shingle" (t ejas de madera duraJ)

Otro ángulo de Taliesin, en el que vemos la sobriedad de que hacía gala Wright en cuanto al uso de mat e riales : solamente piedra y madera del 1ugar y el resto, rev oqu e.
completar el panorama de desastre que sigue a los terremotos. Wright se puso a estudiar con ci enzudamente el problema y sacó las siguientes conclusiones:
1o) Es inúti 1, por imposible, pretender oponerse a los movimientos sísmicos.
2o ) Por lo tanto, es preferible que las construccio n es acompañen a dichos movimientos, en lugar de intentar permanecer insensibles a ellos.
3o) El subsuelo de Tokio está constitu ído por ·una especie de lodo qu e no

puede r ecibir ninguna carga importante por centímetro cuadrado. E ntonces, pensó que el edificio debía "flotar" sobre ese subsuelo fangoso, como una i nmensa nave, que se movería toda solidariamente. Además la estructura fue ideada en ''cantilev er". o sea en "voladizo". La idea le vino de ver los mozos en los cafés, cuando portan las bandejas en una sola mano. El edificio podría moverse, para lueg o volver lentamente a su posición original, si el centro de gravedad era colocado suficientemente bajo.
4o) Para impedir la rotura de las instalaciones eléctricas, cada tantos metros, se preverían uniones no rígidas , sino extensibles, de manera de admitir movi mientas en tre los dist in tos circuitos.
5o) Finalmente proyect ó un gran estanque destinado, apart e d e su ef ec to decorativo, a establecer una reserva suficiente de agua, capa¿ de apagar cualquier foco de incendio, si fuere el caso, v si las cañerías de la red p(Jblica eran alteradas por el fenómeno. Asimismo, la gran masa 1íquida avudaba a bajar el centro de graveda d del conju nto
En cu anto al aspecto estéti co del edificio, Wright hi zo concesiones en pro de una ambientación del mismo a l lug ar v a la arquitectura autóctona Es por ello que desconcierta un poco. E 1 material que empleó, es el denominado "ova " , qu e es una piedra volcánica desprec iada en el Japón por lo vulgar y a la que Wright supo ext r aerle renovado encanto Es de señalar que, como en casi todas sus obras, proyectó hasta el más mínimo detalle, mobi -
liaría y cort i nados comprendidos.
Vuelto Wright a Estado Unidos, - corría el año 1923, cuando se p r odujo uno de los más desastrosos terremotos que recuerda la historia del Japón. Al principio las noticias eran contradictorias v nada se sabía en concreto de la suerte corrida por el Hote l 1mperial. Wright vivió momentos de incertidumbre v de extrema angustia, temiendo por sus amigos japoneses, cuando recibió el siguiente telegrama : "HOTEL PERMANECE INTACTO COMO MONUMENTO A SU GENIO 1 C IE NTOS DE DESPOSE IDOS AUXILIADOS POR SERVICIOS PERFECTAMENT E MANTENIDOS 1 FELICITACION ES / OKURA".
Mientras hacía el Hotel 1mperial, r eali z ó varios viajes a Estados Uni dos. E n ese interí n proyectó la Babeck House de 1917, en qu e aún se ven los e lement os d eco rativ o s propios de la primera época ¡arrones, v i drios con j untas de plomo, et c
Entre tanto , las rela cion es de Wright con Mvriam Noel se habían torna do tormentosas Frank desc ubrió, un po c o tarde, que la exót ica escu l tora pade c ía trastornos rnentales Creyendo que la situación irregular en qu e vivían, con tribuía a esas c risis - v va terminado el divorcio con Cather i ne -, se cas ó con Mvriarn
Pensó entonces en establecerse nuevamente en Wisconsin, en Taliesin, el lugar ancestral que parecía infundirle nuevos ánimos para continuar su m ar cha Pero, desgraciadament e , Mvriarn Noel no se adaptó al ambiente rural v las escenas se volvieron cada ve z más próx i mas v vio · lentas, l o que sumió aními r. amente a F rank, en un v erdadero estado caóti co Por ese entonces. además F ran k p1 erd e a su madr e - ei 9 de febr ero de 1923 - v a sus tías Nell v Jan e , que otrora le encomendaran la Escuela en Hi llside.
En esa época tambi én Fr ank recibió otro golpe emotivo su antigu o Maestro, con el que se había reconciliado, su venerado "Lieber Meister", fall ec ía solo v pobre. víct i ma de su debil i dad por el alcohol, en el que pretendía ahogar su desdicha presente v olvidar su pasado de glor ia. Cuántas veces habrá r eco rdado Su 11 i · van en su ocaso, las palabras del Dante : "Nessu m rn agg i or do l are che ricordarsi del tempo fel ice nella misseria".
Infeli z destino de un auténtico Maestro que pudo habernos legado mayor obra, de haberle sido más propicia la suerte. Pero. en realidad. él se prolongócosa que segurametn e intuyó desde un primer momento - en su bienarnado discípulo. Las querellas fue r on un tanto las
Taliesin East.
Fo t o tom ada desde la piscina.
R incón del living con el sillón que gustaba ocup ar el mae stro.
normales entre padres e hij o s, y Sullivan que no tuvo hijos, volcó en Frank tod o el cariño paternal latente dentro de si. En sus años postr eros de decadencia, se ded icó a escribir sus "Kindergarten Chats" y "Autobi ografía de un a idea", cuvo origen se remonta, sin ninguna duda, a las co nversaciones que sostuviera, muchos años antes, con su discípulo, hasta altas horas de la noch e , lueg o d e t erminada la la bor del día.
Por o tra parte, Sullivan segu,·a con sum o interés e indisirnulado o rgullo , la carrera ascendente de Frank, y es ta rnos segur o s que cada triunfo de su di sc lpulo lo llenaría de rego c ijo, como si fuera prop1o.
El14 de abril de 1924, muer e Sullivan. En su entierro, v entr e el p oco numer o so cortejo que acude para acompañar sus restos, F ran k conoce al gran Maestro vienés Richard Neutra, recién llegado a los Es tados Unidos y a quie n Wright invita a Taliesin.
Corno si empre, el t rabajo fue la mejor distracción para olvidar sus amarguras Ya su fama se había extendido y re cibió en Taliesin c omo aprendices a much os adm iradores. Entre ellos, como hemos señalado, cabe destacar a Richard N eutra y su esposa Dione, cu ya cu ltura musical supo apreciar Wright También Mies van der Rohe y Eric Mendelsohn estuvieron un tiempo en Tali esin, que se iba convi rt iendo, poco a poco, en una especie de Meca de la Arquitectura Mode rna
Ya las relacion es de Wright con IVlyriam Noel c ompletamente deterioradas, Frank conoce a Oiga La z ovich (de origen noble montenegri no), que é l llamó O lgivanna y de quien se enamora
Mvriam trató por los medios más in c reíbles, de hacerles la vida impo sible , n o vacilando en recurrir al sensacionalismo d e una del ez nable prensa que se hizo eco de su patológica maldad, propia de 1 su msan1a.
Es verdaderamente un milagro que Frank no perdiese su equilibrio y aún continuara su o bra v, por su parte, Olgivanna no viera disminuido su amor v su confian za en él. Finalmente, t ras largos y penosos procesos judiciales, Frank logró el divorcio y, va libre, pudo casarse c on la que sería su fiel co mpañera hasta el fin de sus días.
Deciden residir en Taliesin, pero otro desastre viene a alterar !a vida azarosa del Maestro : durante una torm en ta , un ravo destruye Taliesin en 1925, que nuevamente es presa de las llamas. Po r suerte. como la anterior ocasión, la sala de dibujo quedó milagrosamen t e a salvo. Como la otra vez, también la indomable energía de Wright le sostuvo y dio ali ento para
El rincón de comedor: todo el mob ili ario fue diseñado por Wright, así como tapices y al tombras que completan el alhajamien to.

Los objetos de arte que figuran fueron aportados en los diferentes viajes que realizara al oriente. Tanto el arreglo de la mesa y de las ofrendas florales que l a ornaban como la presentación de los manjares eran y siguen siendo objeto de gran cuidado por parte de los alumnos, en el que despliegan todo su arte.
ree mprender la re co nstrucción de lo dañado.
Y, nuevamente, surgió d e entre las ceni zas humeantes, un Taliesin 111, más hermoso aún que los precedentes, como demostración del genio de un hombre y de su no sometí miento ante la adversidad Por eso, creo, Taliesin - cuyo nombre galés significa "frente resplandeciente", constituye una reliquia y un ejemplo moral para la Humanidad entera.
Su inagotable imaginación había ideado - para salir del atolladero económico en que se hallaba - una sociedad - la "Taliesin Fellowship" -, cuyos accionistas , al hacer su aporte d e capital, posibilitaron la erección del nuevo Taliesin y se convertían de hecho en asociados de los futuros trabajos de Wright. La factibilidad de la empresa se debió a que muchas personas confiaban ciegamente en su talento y en la posibi 1idad de obtener encargos y , por ende, beheficios.
Contemporáneamente nació la idea de crear u na de Arquitectura. Para ello fue menester es tabl ece r el ambiente y el alojamiento correspondiente.
Se pensó entonces en la Escuela que había diseñado Frank para las tías Nell
El hogar del living.
v Jane en 1902, en Hi llside, a unos 800 metro s de Tal iesi n. Est a estaba aband onad a desde hacía var ios años v su aspecto lucía desalentadoramente. Per o ello no fue o bstáculo capaz de detener la iniciativa. Frank, secundado por su en t o nces nove l esposa, acometió la empresa , v dé las ruinas comenzó a e leva rse la futur a morada de la Fraternidad Taliesin. Cuando ll egaron los alumnos- que tenían que pagar 650 dólares al añ o por co n ce pto de enseñanza, alo j amie nto v alimentación -, se enco ntraron con q ue aún no estaban t erminada s las obras v t u v ieron q ue trabajar ell os mismos de albañiles, p eones, carpinte r os , etc Con el ti empo ésto sr. convi rt ió en u n método d e en señ anz a , pue s Wright con t inuó refa cci o nando Ta l :esin hast a el último de sus días v aún están planeadas reformas todav ía no eje cu tadas.
La e nseñ a nza q ue se impartía - v se impart e, pues sigue fun cion a ndo a l inf lujo de O lgivanna Wr i gh t , su viuda -, no tien e nad a que ver co n el aprend i za j e académi co de la Arquitectura.
Wrigh t - que esti m aba que la Natura leza er a in agot able fu ente de saber -, ob l igaba a los al umno s a r ealiza r por la m añana, l as t areas más ped estres : plantar hort ali1.as, quitar vuvos , cor t ar el césped, bombear agua, barr er los ambientes , ayuda r a c ocina r o c onstr ui r un ala más del edific io. Luego se merendaba en e l l ugar que se est aba tra bajando, para lo cua l Olgivanna co n a lg ún ayudante ll evaba unos bocadillos. La hora de la comida era aprov ec hada por el Maestro para co m entar a l guna enseñanza extraída de la labor de l día v así , de aquellos d iá legos so cr áticos, l o s alumn o s iban at esorand o u na teoría de la a rquite c tura , dada en un orden c ompletamente inforn1a 1, per o esf.)ontáne o v vívido
Después de un breve de scans o. vení a la lab or arqui te ctónica propia me nt e d ic ha. Co mo fr ecuent e m ent e estaba ocupa. do, en mnumeros proy ect o s, ste r npre había tél r ea para los apr en di ces, que vdan dibujar los cornien.ws , hasta su concreción en edi f icio t ermina do todas las d clP ClS normales de la e laboración de una con stru cc ión. AprencHan, ade m ás, a c onfe cci onar maquetas, adq ui r iendo u na vercladt !ra esp ec ializaci ó n.
Justamente, de l íntim o co n tacto co n la nahn ale;a, de la aten ta o bservaci ó n de los naturales , ex t raía si empre lit i les ensei'ianLas relacionadas con la ar· quitectura. Del carác ter d e los elementos natural es - donde cada ór gan o cumple u n a f unción v todo subordinado a un orden superio r, su r gió su idea de la "Arqui t ec tur a Or gá nica".
E 1 c ontraponí a a la "Arquite c t ura 1nternaci o nal", tril í t ica , de pilar v v i ga, la
"Arquitectu ra Orgánica", donde la es tru c· tura constituye un verdadero entram ado en que toda s su s piezas trabajan solidaria· me n te. Gustoso gra ficaba est e concep t o co n sus e xp resi v as m a nos: poní a un dedo sobr e otro v ést o para é l era la esencia de la arq u itect ura tradi c ional d e p ie derecho v viga; en cambio entrela1aba su s rn anos v él decía que eso era la ex pr esi ó n dn la arq uitec t u r a orgánica, ap ta para absorber grandes esfue r zos de tensión debido a su pr o pi a forma. Wright lo de f i nía así :

La Ig lesia Un i tar i a en Madison en 1947 la forma del t ec ho se la sugirió la posición d e las manos del hombre en actitud d e orar
Otra vista del comedor.
' " \
La mesa de los h i jos.
"orgánico si gnifica intrínseco - en e l sentido filosófico, ente - dondequiera que e l todo sea a la parte lo que la parte es al t odo, y donde la n at uraleza de los materiales, la naturaleza de ! propósito, la naturale za de todo lo realizad o r esulta evidente como una necesidad:'.
Así, con este tipo de en seña nza in forma l, pero m u y r ealista, nada l ibresco, se inauguró la Fraternidad Taliesin, el 1 5 de setiembre de 19 32 y si gu t: f uncionando a más de cua renta años de su creación, al influjo de Olgivanna W ri gh t y t eniendo como Arquitecto Je f e a Wesl ey Peters.
Por ese en tonces los encargos escaseaban : la cr isis de l paí s llegó hasta el Maest ro y la mayor parte de los proyectos quedó sólo en éso. Además, sus problemas sentimentales le hablan hecho caer en descrédi to ; lo cierto es que muchos creían que aquel hombre sesen t ón estaba poco menos que ch och eand o, cuando de pr on to, de golpe, surge al concierto in t erna cio nal con una obra explosiva, u na exquisita joya romántica , pero modernísima, que demostró que aqu el gen io , aquel

inago t able volcán de ideas, tenía en su magín muchas cosas todavía para dar a lu z Con razón Lewis Mumford le llamó el "Fuj iyama de la Arquitectura". La casa de la cascada - "Falling Water " -fue un im pacto y quedará indiscu t iblemente como uno de los j a l ones más impor tan tes de la arqui t ectura del sig lo XX La adecu aci ó n a 1 lugar, el sabio empleo de los ma t er iales, los sorprendentes juegos de vo lúmenes, hacen de esta casa una obra de a r te con mayúscula, y una fuente inagotable de enseña nza para todo arquitec -
L a casa para Herbert F. Johnson, "Wingspread" en Rac ine, Wisconsin ( 1937 ).
t o del rrund o entero. Nuevamen t e W ri ght subió a l pin ác ulo reservado só lo para lo s e leg i dos v aquel a rq ui t ec t o de las "casas de la p rad era" - como se les lla mó a las que reali zara en Oak Park entr e 1893 y 191 O, empe zó o tra era qu e le aume nt ar ía aún más su nomb ra día u niversa l
La casa d e la cascada fue real iz ada para e l ed itor de l i br os Edg ar .J Kau frn an n, en 1936 Poco después Wr ight , que había real iLa d o un provecto en el desierto
Inte r ior de l Ed i f i ci o Johnson , S. C & Son ( 1936), hecho a base de co l um nas fungi formes que c eni tal m en te dejan espacios cub ie rtos po r m edi o d e t u b os de v idr i o d e p i rex , q ue pro veen u na excelent e luz d i fu sa.

de Ari z ona, se había en amor ad o de la regi ó n v c o nc i b ió ha cer allí u na re side nci a de invierno , par a emi gr ar jun t o con alum nos y si r v ien tes de l o s crud os i nvi ernos d e Wis c on sin.
Así surgió Talie sin West o T aliesin del Oeste en 19 38 Nuevamen te dio W r ight u na lecc ión in esperad a p or la sab ia ad n· cu ación al suelo, a los ma t eri al es del lugar val clima de la r eg i ón
Aquí c ab e hacer u n paran gó n con
Otra toma de la c asa Johnson
••
nuestro muy querido Julio Vilamajó. Vilamajó realizó en Villa Serrana, diez años después del Taliesin West, su versión personal ísima de adecuación al lugar Y a los materiales autóctonos. Ambos lograron sendas obras maestras. Son ejemplo de arquitectura honesta, adecuada al lugar, o rg ánica en suma. No hicieron uso de materiales suntuosos, sino de l os que encontraron en el sitio, extrayéndole nuevos valores. Con los mismos materiales con que los nativos del lugar edificaban sus casas, concibie r on y concretaron la proeza de hacer obras de arte.
Wri ght re a1i zó 1uego otra serie de casas - que sería no menos famosa que las "Prairie Houses" - las "Usonian Houses'', términ o con el cu al quiso designar "casas americanas para los americanos", usando el término de Samuel Butler "Usonia", para designar Estados Unidos de Norteamérica. Wright comprendió claramente, que el apropiamiento del término "american os" para designar sus coterráneos, tenía que ser resistido por los demás habitantes de las tres Américas v adoptó encantado ese término derivad o de la sigla U.S.A., va más individual, más especí fico, para designa r con precisión, uno de los más grandes países del orbe.
Entre las "Pra i rie Houses' ' v las "Usonian Houses", mucha agua ha corrid o bajo los puentes. No solamente desde el punto de vista de la técnica de la construcción, si no qu e también se aprecia, de la simple inspección de las plantas, que la realidad social ha cambiado. En las Usonian no se ven más dependencias de servicio. Y, como consecuencia de ello, el arquitecto tiene que diseñar los ambientes de forma de facilitar ia tarea de la ama de casa v también posibilitar que, desde su "pue sto de comando" en la cocina, vigile cuanto pasa en el resto de la vivienda. Por eso situ ó en el centro de la construcción, en el corazón del hogar, la estufa a leña, por ser el elemen to reun itivo, v, pegada a ella, · la cocin a abierta hacia el living v no consti tuyendo un local cerrado como antaño.
Alternando la serie de las Uson ian Houses, Wright emprendió obras de más envergadura: uno de esos ejemplos es el conjunto edilicio para la Johnson Wax, que comenzara a proyectar en 1936 Y finali za ra en 1951, con la torre para sus laboratorios.
Toda la historia del edificio, daría para ah onda r y abundar en detalles. Nos detendremos en dos cosas solamente: la primera etapa del edificio la conci bió sustentada por un sistema estructural de delgadas col um nas que se iban ensanchando hacia arriba, hasta abrirse como una flor, como especie de hongos. La

La torre de laboratorio del Ed ifi cio Johnson construida posteriormente en 1944.
Puente aéreo que liga dos partes de la cons tru cción
reglamentación existente, establecía que el diámetrG mínimo admisible era de 3 , , pies v debla soportar una carga mm1ma de 12 toneladas. Las co lumnas que proponía Wright, tenían solamente 9 pulgadas. La Municipalidad se opuso a la cons tru cció n v entonces Wright tuvo que hacer una demostración pública frente a las Autoridades, de la resistencia de las co lumnas proyectadas. Se construyó una columna v luego se empezó a cargarla
Cúpula en tubos de vidrio del ed if icio de la Administración
co n bolsas de arena de peso conocido. Cuando llegaron a 60 toneladas, prácticamente no cabían más bolsas para poner encima y la columna seg uía i ndemne. Demás está decir que los reglamentaristas empleados municipales tuvieron que asentir a la ejecuc i ón del ed i fic i o, después de tan elocuente prueba.
La torre, por su parte, también m e rece consideración aparte: está únicamente asentada sobre un pilar hueco cen tra l que alberga el ascensor. Se suceden a lternadamente un piso entero y un entrepiso pa rc ial, que deja una "doble a l tura", de manera que los jefes de c ada repartición vigilen el trabajo de sus colaboradores. La novedad de la concepción, puede deci rse, que fue la mejor propaganda para la compañfa, pues, gratuitamente, diarios, revistas y libros, publ icitaron su foto y las controvers i as teji das en su torno, acicatearon aun mas la curiosidad de! público par a conocer el edificio. De rebo t e, los productos de la Johnson Wax, vieron incrementadas su s ventas, merced a la genialidad de su arquitecto.
A partir de este momento en adelante, la vida de Wright se tornó finalmente más estable. Merced a su inseparable esposa Olgivanna, tenía la tranquilidad en el hogar tan necesaria para poder producir en óptimas condiciones : del mat r imonio habi'a nacido, en 1926, una hija a la que bautizaron lovanna. Por lo demás, Olgivanna fue la infatigable compañl'a que hada placentera su vida y, además, cumpl !'a el rol de inteligente y

Otra vista del disc u tido Museo que hizo decir a algún irreverente observador que semejaba una máquina de lavar
eficient e se c retaria.
Muchos de los libros que es cribiera en vida, v ieron la lu z al influjo d e su insistente pr édica Una ve z fallecido, 01givanna mantuvo la organización e hizo posible que la Fratern idad Taliesin siguiera su marcha. Asimismo ordenó los papales y arch i vos del Maestro v publicó varios libros en que se revela como una cumpl i da escr i tora, devota del recuerdo de su esposo y cuya memoria trat a de honrar
La carrera d e los últimos años de Wright. es t uvo plena de éxitos y recono c í mientas internacionales a su genio. Sin embargo no ob tuv o distinci ón ofi cia l alguna en su país , puesto que el Gobierno no le encargó ningún edificio público. Los proyectos particulares se suced i eron uno tras otro y , en cada uno de ellos renovaba su inagotable imaginación. Podla haberse anquilosado y dedicad o a explotar sus hallazgos, pero no: su mente fértil persegula lo inasible, la búsqueda de lo nuevo, con un inconformismo al cam i no trillado que fue, tal vez, el secreto de su inextinguible juventud
E l detonante edificio del Museo Guggenheim fue la única realización de Wright en Nueva York. Si en los ejemplos en q u e l e tocó actu ar en ambientes sub-urbanos y rurales, dem o stró m áximo re sp eto por el entorno natural, en este caso su acti t ud parecería ser an t ip ódica, pues demuestra un desdén absoluto po r el en to rn o cul t u r al que le rodea.
Hasta el último momento estuvo inclinado sobre la mesa de dibujo: el sábado 4 de abril de 1959 , de mañana, estaba con sus queridos lápices de colores , dando forma a un nuevo provecto, cuando sintió un dolor que se fue haciendo cada vez más intenso hasta convertirse en mtolerable. Fue internado en una el ínica de Sa n José de Phoen ix y el lunes lo operaron de oclusión intestinal. Su fortaleza increlble parecía triunfante otra vez, pues se recuperaba satisfactoriamente d e la intervención, cuando en la madrugada del 9 de abri 1, se extinguió , casi imperceptiblemente, dejando este mundo para pasar a integ rar el de los inmortales Sus restos fu eron inhumados en la igl es ia fam ili ar de Spring Green, en aquella tierra que tanto amó Desde entonces su figura se agranda cada vez más con caracteres épicos de leyenda. Desde lu ego, como con todas las cosas en este mundo, que alternan períodos de "estar a la moda" v caer en desuso; tamb i én su fama, su manera de arquite c turar , ha sufrido altibajos. Ahora estamos a una distancia suficiente, a veinte años de su desaparición para valorar su aporte v ver v desentrañar lo impe reced ero de su lección, de lo que pueda ser considerado superfluo o de menor valor.
E s cie rto que la época no es particularmente propicia para ensalzarlo : los ditirambos se tejen en torno d e quienes pusieron su acento preponderantemente en los problemas sociales Wr ight n o di-
remos que los ignoró, pero sí que para él lo más importante en la vida fue la 1 arquttectura en st mtsmo como exp reston art 1st tea.
Las disquisiciones filosóficas acerca del medio social circundante, del rol socia 1 del arquitecto, etc., no tuvieron mayor eco en su ser. Realizó cada problema particular que se le presentó con solvencia impecable v nunca tuvo la pretensión, corno arquitecto, de erigirse en "magíster" para ordenar la sociedad en que le tocó actuar y dictar normas al respe cto.
Tomó la democracia como la encontró v la amó -con sus virtudes y defec tosY no quiso ejercer otro rol que el que se había asignado: arquitecto. Su breve incursión en el campo del urbanismo con su Brodoacre City, puede decirse que fue un ejercicio más en su carrera, sin un trasfondo muy profundo de aná 1isis v teorta.
Fue, por otra parte, la única vez que abordó los problemas de las comu n idades, la exce pción que confirma la regla. En el mundo que vivimos, obsesionado por tod o lo que tiene un tinte de "social", el Maestro de Taliesin resulta algo así como un inadaptado, como ei último ejemplar de una especie en vías de desaparecer.
El arquitecto artista, aislado, rornántico, parece ser, en nuestros d íasl un ser desubicado. No obstante, la vida v obra de Frank Lloyd Wright vino a demostra r que en esta época de aparien cia tan materialista, era posible que surgiera v se desarrollara un genio poético e individualista a la manera de lo s grandes artistas del Renacimiento. Ha convivi do entre nosotros el Miguel Ang e l ue los tiempos modernos. Y esto habla rnuv en favor del período actual.
1nfel i ces los días en qu e n o pueda surgir un temperamento artl'stico com o el de Wright. 1ndicará que la c ultura de la Humanidad ha descen d ido a un grado tal, que habrá ahogado las más caras co nquistas del espíritu humano Además de lo qu e apuntáramos, hay una caractedstica que dificultó o disminuyó el deb id o reconocimiento que se merece : su arquitectura es tan person al e inconfundib le que, i nvariabl eme nte, da por resultado quienes se acercan a su obra, caen bajo la férula del Maestro y sólo tratan de imitar sus rasgos formales, sin una debida comprensión del fondo v esencia de su arqu it ectura.
Por eso ha sido que muchos lo denigraron : por una especie de despecho; al tratar de comprender su manera de arquitecturar v quedarse en simples imitadores
Result a muy difícil acercarse a su obra
Interior del Museo. Wright lo concibió funcionalmente para que se accediera a su piso superior por medio de ascensor y luego se descendiera suavemente por una rampa hel icoidal lo que obliga de hecho, a seguir la muestra en el orden didáctico preestablecido
v no ser absorbido por su espíritu avasallante.
De ahí que, en general, no haya términos medios: o exaltados panegiris t as o despechados detractores
Aun estos últimos, no pueden menos de reconocer los numerosos aportes que, durante su longeva vida, brindara en el campo de la arquitectura, inco rporados al acervo v lenguaje arquitectónicos de nuestra época v que muchos descono-

cen que fueran producto de su creación. E !los son: lo .) La planta libre.
2o.) La ventana de ángulo 3o.) E 1 ventaneo contínuo. 4o .) La losa radiante
5o.} E 1 guardacoche en lugar de garaje. 6o.) La i lu mi nación in di recta.
7o ) La destrucción de la caja.
So.} E l mobiliario "integral". 9o.} La integración del edificio al sitio.
1 Oo } La elimi nación del sótano.
11 o.} 1nterpenetración del espacio exterior con el interior.
12 o.} Acentuación de los planos horizontales, dando la sensación de que la casa "pertenece" al suelo
13o.} E li m i nación de la "habitación-caja", disminuyendo al máximo los tabiques divisorios entre ambientes. 14o.} Elimin ación en l o posible de la com binación de diferentes ma t eriales en favor de un material único. 15o.} De jar que cada material muestre su textu ra intrínseca (p. ej.: mostrar las vetas de la madera v no escon derlas con pintura}.
Todo esto integraba lo que él entendía debía ser la ar quitectura orgán i ca :
debía nacer la obra arquitectónica, como un conjun t o orgánico, como son los elementos que se dan en la naturaleza, como a lgo natural , como u n organismo v iviente, en suma, en que cada parte es necesa r ia al todo y está en función de l t od o Además, ese co nj unto d ebía r esponder al pr incipio de la verdad arquite ct ón ica, o se a , que nada habla de ser falso : Wright, al respec t o, decía : "exijo de las con str uccio n es lo que e xi jo de los seres human os: que sean honestos". Po r lo ta nto, descartó la decoración sobrepuesta . Solamente admi t ía una decora c ión en base a la estruc t ura de los elementos, o sea, una decoración "estructural", que diseñó en base a formas geométricas, adelantándose en muchos año s al desarrollo del art e abstr acto. Por otra part e el empleo de los m ater iales del lugar enra i zaba la co nstr ucción al sitio: sus obr as parecían necesarias al paisaje de t a l forma que era imposibl e imaginar que antes no hubier an existido. Qued aban incorporados al a mbiente , co n la mism a naturalidad que un árbol, un montículo , un ria chuelo. La obra d el hombre complementaba la de la naturaleza y no se con trap onía en franca oposición, como es el caso de los eciifi cio s de Le C or busi er. A veces, en las ob ra s wrightianas, no se sabe mu y bien dónd e termina la o bra d el hombre y d ónd e la de la Naturaleza, tal es el grado d e co mpene tra ció n d e am ba s.
Fue un arquitecto esen ci almente rural y no ciudadano y ello se nota o se tra s l uce en su vida y en sus obras , donde no hay nada sof is ticado Se desprende, por e l contrario un sentido muv san o Y o pti· mista de la vida, muy natural y humano, propio del q ue vive en contacto cotid iano con la Nat u raleza
Sus preferenci as li te rarias p or Whit · man, Lon gfellow , K ipl ing, etc., hablan bien a las cla ras de su postura ante el mun d o. Gustó de la filosofl'a d e Lao T sé y, en general, de los orientales, en tant o co ntuvi eran reflexiones ex traí das de la observación de la Naturale za.
Su ob ra qued ará en la memoria de los hombr es, como la de un por tent oso poeta de l as forma s y un "mago de l espaci o" , com o se le llamó Por enci ma de ello, subsistirá el recuerdo de un gran hombre, que arn ó intensamente la Naturale za y los hombres y dejó su mensaje de optimismo y fe en el f utu ro de l a Humanidad. Por l o qu e hizo, por lo que soñó, por lo que luchó, po r la gra n obra que nos legó, debemos sentirnos orgullosos todos los hombres, que haya exis t ido entre los mortales, FRANK LLOYD W RIGHT.
Pa ra terminar, queremos reproducir estas pa labras q ue fueron su úl tima lección a su s al umn os en Tali esin , a pen as una serna-
L a gran c úp u l a que ilumi n a cenitalmente e l gran va cío. Ce n tral.
R estaran en Spry Gren W. 19 4 3.

na antes de fallecer :
"¿Q u é es lo fundamental p ara el a rquitecto de al ma? , preguntó. ¿Qué necesita? - Debe tener salud, debe t ene r fuer za - fuerza de vol untad ante todopod e r in t electual, poder muscul ar. De be conoce r la vida y debe co nocerla mediante el estudio ¿Y cómo se logra estudiar la vida de la ma nera más e xitosa y dir ec ta? - Viviéndola. Vivir la vida sig nifica est udia r especialme nt e la Naturaleza
Vos otr os tenéis la noortunidad d e plasmar y determinar la forma de l as co sas que vendr án. V oso tros sóis los ci nce ladores de formas y los conocedores de form as o no ser éis arquitectos verdad eros Pe ro formar un arquitecto así lleva tiempo ".
1 desarrollo desmedido de las ciudades, convirtiéndose en verdaderas megalópolis, ha hecho perder ese sentido de sano equilibrio que poseían las ciudades griegas de la época de Pericles, en las que "el hombre era la medida de todas las cosas". Ahora el hombre ha sido superado por la muchedumbre: la individualidad ahogada por la masa. La pérdida de la escala humana ha empequeñecido al hombre, situándolo en la posición espiritual de ser apenas una unidad más en un colmenar gigante, donde toda personalidad queda reducida apenas a un número, a una cifra.
Todos asistimos a ese proceso avasallador, pero, por la misma razón que nos inclu ímos en él, perdemos un poco de vista todo punto de referencia y no estamos en condiciones de evaluar el crecimiento, del mismo modo que los padres no aquilatan el proceso que se verifica en los hijos, por la razón de verlos a diario.
La carrera desenfrenada de las urbes que se agrandan en un proceso de gigantomaquia, ha sacudido a más de un estudioso que se ha planteado los problemas de ¿a dónde vamos? , ¿cuál es la meta del hombre en este proceso? , ¿qué es lo que gana y qué es lo que pierde al dejarse conducir por este torbellino desenfrenado?
Una vez expuestas estas interrogantes que nos acucian apremiantes, nos ha parecido muy oportuna la referencia al gran Maestro de Taliesin: no porque hubiera

sido específicamente un urbanista, sino porque, del carácter mismo de su obra se desprende un sentido de la vida, una fi Iosofía que es interesante de analizar y rever Wright nació en R ich land Center, una pequeña aldea en el Estado de Wisconsin, y allí construyó una de sus moradas: TALIESIN EAST, en medio de un paisaje bucólico. Su otra vivienda- estudio, la edificó en Scottsdale, Arizona, en medio del desierto. Sus preferencias en la elección de los lugares donde había de levantar ambos "Taliesin" son de por sí una profesión de fe en cuanto a credo urbabanístico. Se le tildó por ello de individualista, de huraño v casi misántropo El famoso tratadista Lewis Mumford, por ejemplo, se refiere así al hablar de Wright: " no siente amor a la ciudad como entidad y revela escasa comprensión tanto de sus posibilidades arquitectónicas, como de sus posibilidades sociales. Esto no es extraño; la ciudad no es lugar para solistas v Wright, por su inclinación más profunda, es un solista. No parece habérsele pasado nunca por la cabe za la noción de que uno puede estar necesitado o sacar partido de la presencia de otros hombres dentro de una superficie, suficientemente compacta para que se produzcan encuentros espontáneos, suficientemente duradera para la realización de planes a largo plazo v suficientemente atrayente para estimular el interc.ambio social. Con excepción de la familia, apenas si reconoce la necesidad de grupos
socia les o asociaciones".
Y más adelante: "Con esa incapacidad para comprender lo urbano y lo sociable, la actitud de Wright revela las limitaciones del romanticismo, con su rebelión contra todo cuanto exige adaptación a una pauta socia 1genera 1".
La verdad es que encontramos este comentario un tanto irreverente y aunque contiene su parte de verdad, no encierra toda la verdad. No es cierto que Wright ignorara los problemas urbanos y se encerrara en su castillo de cristal de Taliesin, lejos del "mundanal ruido", al decir de Fray Luis de León despreciando, ignorando -como tema indigno de acaparar su tiempo y su mente- los múltiples problemas surgidos de la convivencia humana dentro de los 1ímites urbanos. Es indudable que el tema arquitectónico que gustó más y en el que dejó un legado más original a la Humanidad, fue el de la vivienda individual. Allí pudo plasmar diferentes composiciones producto de su fértil e inagotable imaginación, pero todas poseen -como denominador común- un mismo ideal de exaltación de la vida familiar de la democracia u son iana -como él gustaba de den o1 mmar a su pa1s-.
Su amor entrañable por acentuar la horizontalidad de sus composiciones -haciéndolas arraigarse a la Naturaleza circundante-, concuerda, con la solución aisl-ada, individualista. En contadas ocasiones planeó concepciones verticales en las que alojara a sus habitantes unos sobre
otros. Pero, cuando le tocó hacerlo, demostró una solv enc ia incomparable v realizó verdaderos aportes en tal sentido
Ejemplo d e ello son la Torre Price, en Bartlesville. Oklahoma. de 19 52, que tuvo su antecedente en el provecto no ejecutado de St. Mark's Apartment Tower par a Nueva York, del año 19 29; 1u ego la "Golden Beacon". un rasca cielo a construirse en Ch icago, proyectado en 19 56 v. finalmente, el ras cacielo de una milla de alto "The 111 inois", también en 19 56. La concepción wrightiana de estos edificios eleva dos, significó un verdadero enriquecimiento de las así como en el Unity Temple de 1909 se preocupara plásticamente por eliminar la sensación de "caja de zapatos", obteniendo la "destruction of the box" med i ante háb il es artificios, en estas construcciones buscó animar la excesiva rigidez de un paralelepípedo rectangular apoyado sobre su base menor, con soluciones más dinámicas, más inquietantes. pero sin llegar a ser tortuosas.
Parece para dóji co entonces que Wr i ght, e l apósto l de la horizontalidad, haya - inada menos que él! - proyectad o un rascacielo de una milla de alto. Sin embargo él intenta justificar doctrinariament e su concepción:
"Las sombras que los rasca cielos construí dos al azar arrojan sobre el suelo, tiene su significado. Esas sombras descienden de las sombras de las antiguas murallas que cubrían a los habitantes de las cavernas
E 1 rascac ie lo considerado como obra independiente, puede ser justificable: iAigo para enorgullecerse! Un edificio alto puede ser hermoso , económico y deseable en sí mismo, si em pre que no estorbe a l o que vive debajo, v mire más allá de los intereses del pr opie tario v se levante en un pequeño parque verde. Ese parqu e es hum ano. El rascacielo va no es cuerdo si no está en un espa cio verde libre. En el camp o puede ser hermoso por sus propios medios".
Vemos aquí su preocupación por lo humano: cada unidad arqu itectónica debe ser respetuosa del derecho de las demás. La sombra arrojada sume en la penumbra el vecino v el prójimo debe poder acceder a la 1uz del so 1 según él. Es ésta una materia no legis lada hasta el presente. Por eso, en su concepción deben es t ar los edificios altos desperdigados dentro de un enorme parque, evitando de esta manera coartar el derecho de los demás. Le Corbusier en su provecto de la "Ville Radieuse" había sentado bases más o menos similares
Este tipo de planeamiento lleva insensiblemente a una dispersión de la ciudad,
a esparcir los edificios en la Naturaleza que él tanto amó. Pero, acota Mumford, "este sueño de dispersión total qu e llevaría más lejos la espontánea desorganización de la ciudad que está teniendo lugar en todas partes, sólo puede ser l a expresión lógica de un rasgo predominante en la arquitectura de Wr ight: en términos ideales. cada uno de sus edificios debe es tar solo, l ibre del a poyo de otros ed ificios, en un ambiente co mpletamente natural. Si se ponen juntas en una ciud ad todas sus estructuras, el res u 1tad o será una selva estética de ed i ficios disimilares y rivales; en ve z de prestarse a un tratamiento con trapunt íst ico, son tod os ellos ejecuciones de un solista. Para Wright ser libre equivale a estar libre de vecinos".
Esta objeción -que parece lapidar iaY que Mumford api ica un tanto malévola mente a las obras de Wright, también sería válida para cualqu i er otro arquitecto. Creemos nosotros que si pusiéramos juntas obras como Ronchamp, la villa Poissv, el Pabellón de Marsella, el edificio para el Ejé r cito de Salvación, etc., - todos ell os de Le Corb us ier-, no se produciría 1 una 1mpr es 1on menos caot1ca.
Solamente las obr as producto de un a persona 1i dad más con ten ida como la del

gran Mies van der Rohe -e l hombre del "menos es más", puede ser que soportaran mejor la contigüidad y pudieran desafiar el análisis crítico.
De cua lquier manera opinamos no tenga mayor asi de ro la objec ió n : sería vá 1ida si hubiera diseñado ex profeso sus edificios disímiles - aún sabi endo que irían a situarse unos junto a otros-, por simple prurito de originalidad, sin p l anear el conjunto bajo la férula de una idea directriz que le diera unidad. Surgiría entonces la m i sma impresión de desorden agresivo que a veces se observa en los anuncios v letreros luminosos. en el que cada producto pretende vender más y someter a su r ival. en esa especial lucha selvática v sin cu artel que se da en la llamada "jungla del cement o".
Pero, la acti v idad de Wright -en cuanto a problem t.s urbanísticos- no se limitó a simples escarceos más o menos esporád icos, con motivo de tener que diseñar algunos edificios a insertar en algún casco urbano: no. Llegó a diseñar. en 1934, el prototipo, el modelo de un a ciudad ideal según él, una ciudad aco rd e con su sentido de la arquit ec tura organ1ca
Los problemas en boga hoy en día de

Brodoacre Ci tv -qu e él den omi nara posteriorment e "La Ciudad V ivien te"-, fue un ejercicio más d e su fé rtil imaginación, una creación utópica de su intelecto. No tuvo la fatua pretensión de dar so lución a todos los problemas, si no, sobre todo, establecer las bases d eseables sobre las que debe sustentarse t o do planeami ento urbano. El la definió así: El modelo de Brodoacre Ci tv es un ataque al retraso cultural de nuestra so c iedad".
Y, agregó: " El modelo i ntenta demostrar de qué manera un empl eo más humano de nuestro vasto dominio mecánico pu ede liberar a la ciu dadan(a ; y esa libertad puede ser al canzada por l a vía de una arquitectura propia".
•• "polucion", o "contaminación ambiental", de "explosión demográfica", de "megalópolis", de "evasión del campo", de "congestiona miento de tráfico", los vio y no se limitó a volverles desdeñosamente la espalda en actitud c ómoda v desaprensiva, sino que intentó dar su solució n Oue fuera acertada ésta, éso es har i na de otro costal, pero en todo caso d ebemos reconocer que a probl ema s tan ar duo s v difícil es, es punto menos que imposible el dar L A solución. Más modestos, pensamos que, más bien, se irán ce rcando paulatinamente los problemas, intentando diver sas soluciones retocables en curso de ejecución. Asuntos tan cambiantes éstos com o l a vida misma , se t orn a imposible el hallar una solución estática, sino dinámica, mutable, cambiante seg(m las circunstancias v c ara c teres peculiares de cada urbe v sus habitantes. Soluciones apodícticas, rígidas, son un contrasentido, v pretender establecer esquemas v estructuras universa l es, una verdadera falacia.
br i ndarnos esta nueva opor tunidad si la utili zamos debidamente. El empleo más apropiado de la fuerza mecánica debe ser el objetivo de nu estra cultura, si nuestr a soci ed ad ha de alcan zar alguna vez el estad o de una demo c racia orgánica. Y ésa es la única democracia posible " V e mos que se preo cu pó d e este pr oblema que aqueja a todas las c iudades : el congestionamiento de tránsit o. La aparición del auto mó vi l que parecía una magnífica invención destinada a brindarle al hombre amplitud v plena libertad d e movimie nto, se ha t ornado , en ra zón de la proliferación del mismo, en un torr.lento para los propios usuarios que ven desgastados sus nerv ios en los em botel la -
ra c ión. Estas estrofas que reproducimos, fijan esa unidad de sentir v de amar la vida que los carac terizó :
"G ústame sentir el amoroso empuje de las raíces a través de la tierra, el latido de mi corazón, la sangre v el aire que inundan mis pulmones, mi inspiración v m1 ' exp 1rac1on.
Gústame el o lor de las hojas verdes v de las hoj as secas, las negruzcas rocas de las playas, el olor del heno reunido en los pajares
Gústame el sonido de mi voz cuando modula palabras que se pierden en los remolinos del viento.
G ústame besar v abrazar, alcanzar el corazón de los hombres.
Gústame el vaivén del sol v de la sombra entre los árboles cua ndo la brisa mece su ramaje
Gústame la alegría d e la soledad en medio de las multitudes ciudadanas en las estepas y en los flancos de la colina.
Gústame sentirme fuerte y sano bajo la luna llena
Gústame levantarme cantando alegremente a saludar el sol".
"Yo diría que el único lugar para un rascacielos está en el campo y en su propi o parqu e Allí, hombres habituados a la urbe podrían ten er un trat o directo con la vida campestre y los ideales agrarios, mientras sus hij os crecerían bajo condiciones mucho más favorables para forjar su futur o co mo seres h umanos. Todas las di fe r encias art i fi cia les entre ciudad, suburbio y campaña son modificadas o abolidas. El mo delo indica de qué manera t ermina r con el inú t i l forcejeo de un lado a otro v el abs urdo traslado humano de aquí para allá de nuestra presente sit u ación, ag o tadora v derrochadora, en lo que respecta al transito. El desperdicio d e tiempo y de vida en "Brodoacre Citv" es aminorado o eliminado, en to9as part es, en pro de un empleo más útil de la vida, de una renovada opor tun idad para entendern o s a nosotros mismos v cultivar el ocio que nos permita disfrutar de lo mejor d e nuestra propia na tu raleza. La máquina puede
rnientos cada día más numerosos e intrincados y en l a desesperada búsqued a de aparcami ento. La p resunta facilidad v disponibilidad del elernento individual d e transp o rte , ha convertido a l as ciuda d es en verdader o s caos, los viejos trazad os urbanísticos en cadu co s v obsoletos, la contaminaci ón amb iental llevada a lí m ites intolerabl es ravan os en la asfixia, p o r la e vacuación de gases produ c to de la combustión de los au tomotor es. Tod o ello, más lo señalado más ar ri ba. en cuanto a los problemas nerviosos ocasionados por el c onstant e enervamiento d e los cond u c t o res y una se nsa ció n de f ru stramiento ante la impo sibilidad de llegar a ti empo a la cita convenida por causa del tránsito, ha hecho que los co nsu lt or ios de l os si có logos se vean llenos de pacientes.
Wr ig ht preocupad o, l o exp resa así : "El hombre está ex ci tado por una agi' tac10n perp etua, que le aparta de la medita c ión v de la reflexión profunda que le pertenecieron en o tros t iempo s, cuando vivía v se movía bajo un c ielo puro, en medio de árboles y plantas, sus compañ eros desde su na cimien to ".
Este pensamiento está estrechamente liga do con e l sentir del gran poeta Walt Whitman, al que Wright le rendía adm i-
Y este poema, este himno al sol lno está estrechamente emparentado con la concepción wrightiana de la ciudad v, más allá todavía, del mundo que presentía?
Estos dos grandes poetas americanos amaron entrañablemente su tierra, el aire, las nubes, el follaje de los árbo les, la Naturaleza, en suma.
Uno nos legó un inmenso cántico, un p oe ma que pareciera surgido de la tierra misma, sa lvaje, audaz, sin falso pud o r, un verdadero himno a la creación, recordándonos las alegrías esenciales, naturales de la vida, que la sof isticación de los tiempos modernos nos hace frecuentemente olvidar.
Y el otro gran bardo, el poeta inigualable de las formas v los espacios, ovó la lección de Whitman v produjo su obra en íntima comunión con la Naturale z a Fueron ambos ciudadanos de Usonía, pero más hondamente aún, ciudadanos del Mundo Sus sendos cánticos son en sí un Mensaje de amor a la creación Y de esperanza en el destino del hombre.
CESAR J. LOUSTAU
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Es indudabl e que el gran Maestro de Tal iesin ha e jercido una no tab le i nfluencia en todos los arquitectos del orbe. Ouien más, quien menos. en determ inado momento de su carrera. ha sucumbido al influjo de su atrayente personalidad v pr oyectado algu na o bra " a la manera de Wr ight ". Muchos consideran esto co mo un pecad o de juventud; del cu al se avergüenzan un p oco. Lo cie rt o es que es difícil resistir a la tenta ción de ejercitarse en su estilo v. cuando se cae en él, es poco menos que imposibl e conse guir la i ndependen cia. conserv ar l a pers on al i dad. Considero q ue ello, ta l vez , sea la principal razón por la qu e muchos lo han denigrado: por una especie de despecho.
Frank Ll oyd Wr ight fue un genio de l a arquitectura a la altura de los más grandes de todas las épocas; su lugar lo tiene asegurado en la Historia de la Humanidad y só l o falta qu e el tiempo- supremo juezlo pueda ju zgar en su justo valer v le ubique en el escaño que realmente le corresponde. Es natural que frente a un talento de tal d imensión v , sobre tod o, a individualidad tan avasallante, resulte su fatal consecuenci a al girar en su derredor el co nvertirse en satélite. Lograr acercarse y no dejarse abs orber, no es im posible pero si dificil, y se necesita un gran esfuer zo de voluntad para seguir investigando por los caminos que señalara el Maestro y no detenerse en l a tarea mucho más fácil de ser un simple émulo, un explotador de sus hallazgos Para poner las cosas en su verdadero lugar, es menester declarar que la arquitectura co ntemporánea no sería lo que es, de no haber existido el incomparable arquitecto americano. Eso es cierto v es un hecho incontrovertible Fue un genio de la talla de un M igue l Angel, de un Bramante, de un Brunelleschi y, pretender competir a su lado, revela, po co
"El cuadrado, el tr iángulo y el círculo • • cuentan aun para m 1; yo os dejo el resto! "
Frank Lloyd

sentido de u b icación y meno r m odestia Pe ro, as ( como hubieron muchos "Adelantados" que ex p l oraron d istin tas rutas a l Nuevo Mund o descu• bierto por Colón, caben las i ndaga ciones, los sobre d erro teros señalad os por el pioner o, algunos de los cual es aba ndonó por segu ir o tr os 1 que su potente 1magmac1on creadora le indicara.
Es factible la re-crea c ión en el estilo de Wright - sin que ello sign i fique plagio , por supuesto, de nuevas ob ras , de nuevos temas. Pero, sobre t odo, lo que cabe, es aprender la gran lec c ión que dio en su vida el "Mago del Espacio' : estudiar cada provecto como un conjunto orgánico, en el que cada parte es conse cue n cia del todo y co ntribuye al e f ect o general, y, además, no detenerse nunca, sino seguir innovando siempre, como l o hizo él hasta el último aliento de su vida y razón , sin duda, de su in e xtinguible juventud. La suya f u e
una con tinua serie de descubrimientos : un a evolución c onstante, en una palabra. Eso sí, logró lo casi imposible de que, a pesar de los continuos cambios , sus obras no n eces itaban poseer su f irma para ce rtificar qu i én era su autor : es que llegó a elaborar un leng uaje personal í si m o e i n confundible.
La verdad es que aquí, corno entr e nu estros antípodas japoneses. su i nfluencia se ha hecho
sentir y sigue si endo factor importante entre las diversas corrientes en que se debate la arq ui te ct ura ac t ua l. Es indud able, t ambi én, q ue la parte de su obra que tuvo mayor acogida mundialmente , fue la dedicada a vivienda y, dentro de ella, los proyectos realizados en las dos pr imeras décadas de este siglo. Posiblemente ninguna obra ha tenid o más repercusión que la famosa "Robie House", de 1909 En ella ap l icó Wright conceptos que venía ma durando desde tiempo atrás : "Yo tenía la idea que las 1 íneas
horizontales en los edificio s, esas líneas paralelas a la ti erra. se i dentificaban con el sue lo v hacen que l a cons trucción pert enezca al suel o", e xpl icaba. Además, e l " ventaneo continuo" - hoy decididamente incorporado al acervo arqu i t ect ónic o contemporáneo - fue audaz innova ción para la épo c a, genial int uición de inspir ado visionario. La h o ri zo ntalid ad de las 1 íneas, el ventaneo cont inuo, l a compene trac ión de volúmenes -al man e jo de los cu ales se acostum brara desde pequeño con los didácticos sólidos de Fro ebe l -, el sabi o empleo d e los m ater i a les y, sobre todo, e l inimit ab le manejo del espa cio, fluyen te, con t inuo. con caracterlsticas de cosa viva, orgánica, en una palabra , cons t i tuyen sus p r inci pales méritos. To do eso hizo famosa esta casa de Oak Par k en Chi cago, qu e la piqueta dem o · ledora estuvo a punto de abatir en 1957, y que felizmente fu e decl arada monumento h istóri · co, ase gu rán dose así su prese rvació n. El pr imi tiv o propietar io d e la finca, el que encargó la o bra a Wright, fue Freder ick Carleton R obie, quien al encomendar l e e l trabajo, le expr esó : "quie ro una casa a prueba d e fuego, de un pre c io razonabl e , v en la que realmente pueda vivirse; no un co nglomerado de cuartos i nút iles; Su proyectista cu mpl ió am pliamente con tales premisas y todo por un costo que parece nada exagerado :
Jones
Arosteguy
Fresneda
Lo rente
; l

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14 .000 dólares más 1 0.000 de amuebla miento Wright, que no era nada modesto en c uanto a h ablar de sus propi as obras, de cía que era "una obra de arte a sem ejanza de una magnífica ob ra de escultura o una b ella pintura"
Esta cas a, como po r otra par te , muchas otras de sus ob ras, dieron pa sto para qu e imaginativos v po co escrupulosos comentaristas, teji er an lev endas más o meno s antojadi• zas en torno a ellas Así, por ejemp l o, un comentario dio pábulo a ia leyenda de que Frederick Rabie había encomendado a Wright u na ca sa que l e hi cie ra r eco rd ar el barco en el que había pa sado una feliz luna d e miel. Es c ierto qu e las galerías q ue unen los distintos ambientes de la ca sa sugiere n los corredor es de los navíos , pero nada más. Po r otr a parte, nos resistimos a cr eer que Wri ght hubiera escuchado siquiera indi ca ciones d e ord en plástico o est ét ico, tal era su independen c ia a rtís ti ca e intransigencia al respecto
Otra an écd ota que se abri ó camino fue de que Wright había diseñado para la señora Robie, telas co n que confecci onar a sus vesti dos, provistos de obsesionantes motiv os horizontal es que conjugaban con la dominante general de l a casa. Tampoco es ci erto, aunqu e, naturalmente - como el origen de la mayoría de las falsedad es en este mundo -, tuv o asidero en un hecho verd adero : Wright había diseñado telas v hasta vestid os para su primer espos a , Ca ther ine.
Como decíam os, la influ enc ia i nterna cional de Wright existe , aunque no posea l as ca ra cterísticas de un movimiento universal, irradiando el nu evo evangelio desde su reducto en Wisconsin Allí los "Taliesin Associated Architects " pro siguen pertina z mente su lab o r, teniendo a William Weslev Peters -que reci entemente los diarios del mundo en tero publicitaron c on motivo de su c asamient o co n Svetlana Stalin - como arquitecto-Jefe D entro de Estados Un idos hav
otros ex-alumnos cuva tray ectoria posterior se ha alejado má s o menos del estilo del Maestro. Uno de los más notables - que no fue discí p ulo di re cto de Wright, ni tampo co jamás obtuvo el título de arqui t ecto - ·, de una fec un did ad de imagi na c ión que nos recuerda un poc o a Gaudí, es Bru ce Goff Su obra se podría de cir q ue es una "esp ec ie de arquit ec tura wrigh t i ana puesta en
tuvo las características de "u n p ri mer am o r", al que volvieron ar repentidos luego de haber cometido a lg unas "infidelidades" Final men t e ot ros -que nun ca ocultaron de qué l ad o estaban sus pr efer en ci as- tra1 taron de dar su prop1a ver s1on de la arquitect u ra en estilo w r ighti an o Dentr o de alguno de es tos tre s grupos, pueden figurar los no mb r es de los arqu i t ectos: lldefonso Aroztegui, Román Fresneda Siri, Guillermo Jo nes Odriozola, Juan C Montes Rega, Héctor Vignale Peirano, etc. , etc
Ahora que no es tá más entre nosot ro s,lo s mortales, desde hace 20 añ os, la distancia es su ficie nte para apreciarlo de bid amente, sin el temor de caer en sus garr as, corno lo temía Goff Pos i ble mente, entonces, se d é ahora la mejor influ encia de Wright en el mundo entero: la ver d ad era, la sin cera, la que p r oviene de la captación de la esen c ia d e la ar quitectura orgán ica v no la simple explotación de sus éxit os f o rmales
W illiam Wesley Peters
escena por H ollywood " , decía Peter B lak e. Wright, va r ias veces, in tent ó llevar a Goff a T al iesi n par a traba jar con él, per o éste se resi stió v la última vez qu e i nsi sti ó al r espect o, se excusó de esta manera: "Ud. me honra mucho, señor, pero vo siento que debería deci r la verdadera razón por la cual me es imposible de aceptar vue stro ofrec imi ento; vo co nozco algunos que han trabajado con usted en la época de Oak Park; unos piensan qu e Ud. los han destru ido, robado sus ideas v que Ud. es un demonio. Los otros ven en Ud. un dios infalible, a l cual es justo sacrificarse. Yo no deseo ver en Ud ni un demoni o ni un dios, v vo no podría jamás ser discípulo suvo. Yo tengo necesidad de guardar una ci erta distancia para verlo c on la perspectiva necesaria".
En nuest ro país, no p ocos colegas han sufrido su influ encia: parcl algunos fue u na etapa pasaj era que luego abandonaron ; para otros, en camb i o,
do jas, y dejar que lo sensible se manifieste por su propia cuenta - Lo que pod emos ha ce r es no co rtar el camino de la vena sensible, queriendo interponerle un plan cerebral - Ver - Ver - Ver - Ver, ese es el programa - v dejar que lo visto se manifieste solo - Lo que realmente n os ha ena m orado surge sin que nos demos cue nta
Julio Vilamajó
Arq. CESAR J. LOUSTAU 1 1
VILAMAJO
Frank Lloyd Wright Noviembre 14 de 1943
Sobre este maest ro per son al ísimo, quería decirle qu e se formó viajando, v que cad a paí s en que puso sus plantas v sus ojos dej ó un ras tr o que se r ef leja en su arquit ec tura {Sobre v iajes) Para ello es necesar i o ver con independencia, sin una finalidad preconcebi da - Solo sirve lo qu e que da en el subconscien te, v uno no puede saberlo - Esto es muy important e, pues cuando se cree saber no se sab e nada - Par adojas - Pero en el terreno de la sensibilidad lo mejor para aproximarse es establecer para-
Visita a Wright en 1943
En el escritorio de mi padre - también arquitecto- aprendí a ver - desde muy chicolos libros de Frank Lloyd Wright : no recuerdo aquellas impresiones pero me llamaba la atención la calidad de los dibujos y la profusión de árboles v de m ás clase de plantas en ellos. Así, a mi paso por la faculta d , no me fue difícil volverme a encontrar c on la obra del gran maestro F rank Llovd Wright fue un creador arquitectónico emine ntemente i ntuitivo , emocional, romántico v poético. Su magia - como la llamaría Vilamajó - Don Vi la' es su gnto, su ac c to n - rea cci ó n -frente - a un programa, un paisaje, una forma de expres1on arqu1 t ecton1ca ante una función - la de cu brir , la de dar protección al ser humano en su diario vivir - forma de 1 expres1on que se va ennqueciendo co ntinuamente - espacios, volúmenes, llenos, vacíos, luce s, somb ras, textura, co lor, detalles, para terminar siendo una gran sinfonía Todo esto significa - además de la intuición emocional - romántica y poética - un profundo conocimiento del material de construcción v del ser humano. Esa labor de Frank Llovd Wright hace decir a Julio Vi la majó :

"Creo muy difícil que alguien pueda meditar largamente sobre un problema, y habría necesidad de hacerlo. F rank Lloyd Wright lo ha hecho algo Alguna de sus obras tienen la riqueza de las obras antiguas: está en la forma, las sombras , las luces, las gr andes y pequeñas proporciones, los perfiles , el color, el lugar Son tantos los p r oblemas, que si Usted bien vé nuestras obras quedan a medias "
Habíamos recorrido largamente la obra de Frank Lloyd Wright: había sido nuestro peregrinaje por los Estados Un idos - Nueva York , Oh i o , M i chig a n, lll inois, Wisconsin - : habíamos v isitado y ca m inado por sus residencias, sus edificios de oficinas, sus edificios públi- 1 c os - y dtectse ts a n os m as tarde nos emocionaríamos profundamente al visitar su Museo Guggenhe i m, e n la ciudad de Nueva Yo r k - Así llegamos a v i si tar al m aestro, al comienzo del verano de 1943, en su Granja - estudio " Tal ies i n", Spring Green, W i sconsin Era un verano fuerte : el Maestro estaba rodeado de sus alumnos en una de las terra zas altas; grandes Y viejos árbo l es daban fresca so m bra a esa hora después de la siesta Salió a r eci b irnos y nos esperó en l o alto de l a escaler a Mi e ntras tbamos subiendo las gradas, íbamos tratando de hilvanar la fr ase apropiada para pres entarnos: -"Señor, desde el Sur de Su d América hemos ven id o a nuestro santuario de la arquitectura" - Homenaje m erecido, n o exagerado y fue la llave q ue nos abrió la vía de comunicac ión y simpatía c on el Gran V ie jo Habíamos oíd o qu e él era sarcástico y t errible con los ar quitectos jóvenes q u e ll egaban a visitarlo : a nosotros nos trató maravillosament e bien, se i nteresó p o r nuest ro trabajo - en aque l entonces el Plan Regu l ador v la Casa Pr eside nc ial d e Quito, Ecuador-. Tuvo ur. recuerdo amable para el arqu i tecto urugua yo Don Horacio Acosta y Lara, que c on Frank Lloyd Wrigh t v E l i el Saarinen - finlandés, otro de los grandes, fallecido
en la mism a ép oca que Julio 'Vilamajó - formaran el jurado del Concurso de an t e-proyectos para el Monumento a Cristóbal Colón, en Santo Domingo, allá por 19 29 o 30. Antes de que terminara la tarde nos m ostró él mismo todo T a 1iesi n: espacio por espacio, l ugar por lugar, volumen por volumen ; acarició cada piedra; besó cada rayo de sol que se tamizaba ha c ia el interior a través de las plantas; contempló cada ángu l o preferido, una y c ien ve c es Con la c ena y el cine te r mina la tarde - all ( en e l i nolvidable Talies i n - y c uando sal {a m os 'habíamos reafirmado a l conoce r lo, t odo l o que habíamos pensado de aquel Arquitecto a través de su obra. Hoy tengo sobre mi mesa, su Autob i ografía, en la que reza - de su puño y let r a" From Frank Lloyd Wright to J o nes Odriozol a. (
och enta años, sano y resuelto, muy serio, pero de o j os v ivaces, en l os que brilla un malicioso org ullo.
Gu i ll erm o J o nes Odr i o zo l a
-Si usted m e busca- me dijo- , es que debe de saber, poco más o menos, cuáles son l as ideas básicas de m i revolución arquitectónica. Todo lo que los arquitectos han hecho hasta hoy , con pocas excepciones en el medi e vo y en el Japón, ha si do u n errar r id ! culo Es preciso recha zar y suprimir todo lo que se superpone a la Naturaleza , lo q u e es i magen de la vanidad y de la estupidez del hombre : las fachadas, las moles, las simetrías , el gusto, el fasto, e i ornamento, la grand i osidad, la ost entación, el amontonamiento, e l edificio realizado con intención de asombro estético, la c i udad des ti nada a la convivencia sofocante y gr egaria. Todo 1o que deforma, enmascara y se sa le de la Na t ura le za es u n delito. Yo soy, si usted me ad m ite un parangón, el Rousseau de la arquitectu r a.
Visita a Wright (o de la Arqu itectura del porvenir) Taliesin (Wisconsin) 15 de noviembre El libro Negro (Nuevo diario d e Gog) 1951
He venido a esta fría y ruda c o mar ca so lo para c ono cer p erson al m en t e al an c i an o arq u it ec to F ran k Lloyd Wright. L os yanqu i s, com patr io tas suyos y rn íos le adm i ran po co y le aman. menos, tal vez por q ue t i ene e l v alor -i naudi to en es te país - de declararse enemigo de l as gran d es me trópo l is y de l o s r asca c ie los Hombres asi, en lu c ha c ontra la imbecili d ad un iver sa l , so n ju stam en te lo que b usco ; d e modo que he h echo un l argo e in c óm o do vi a j e p o r entr evi star m e co n Wright.
En cuanto supo que le busca ba me i n vi t ó a t om ar el té en su escuela. Estaba solo. E s un an c iano alto, próximo a los
Mis edific i os se insertan hábil y amablemente en el a mbien t e natural y agreste o se inspiran en las creaciones naturales ; yo he hecho una casa que parece un bosque y otra , que tm1 ta u n pa Jaro co n sus alas desplegadas
Pero ahora quiero ir aún más ade lante, c om o ca ntaba mi viejo amigJ Walt Whitman La arquite c tura, in c luso com o y o l a en ti en do , es siempre un añadido a la Naturaleza, una vi o laci ó n im pert i nente. p arasitaria , del paisaje. E 1 género humano debe ce sar va d e obsta culi z ar v afe ar los sa n tos v libres campos con sus groseras c onstr uc ci o nes de pied r a, de hi erro y d e cemento. Y c ons idere usted que de esta c ond ena ci ón no absue lvo siqui era a mis antiguas edificaciones. De ahora en adelante es pr ecis o b u scar las casas del hombre en la Natu r al eza misma, alll dond e va ex i sten , d esd e si em pr e , dispuestas a hospedarnos: bastarta unos po c os retoques v algu nas ada p ta cio nes U na cu eva en la montaña, limpiada y amp li ada; un antro ac omodad o
convenientemente; una bella caverna provista de las c om odidad es ind i spe n sabl es; una espelunca ar r eglada rac i onalmente; el carácter de un volcán extinto bien acondicion ado con tabiques de lava; una espaciosa gruta sabiamen t e distribuid a con muros de duras rocas; la cálida oquedad de un secular ár bo l giga n te : he ahí las moradas de hace cien siglos y he ahí las moradas del futur o Has t a ahora admiré a los medievales y a los j aponeses; hoy los rechazo y solo admiro a los divinos primitivos, a los gen i ales paleo! íticos y neollt i · cos L os r ascacielos son un insulto a la Naturaleza, es dec i r, a D i os ; las cav i dades naturales , inser t adas de tal modo en la Nat u ral e za q ue for m an part e natura l de ella misma. son las únicas residencias perfectas, porque si gnifican nuestra r enuncia total a la i n solencia humana, qu e quiere erigir conglomerados de mampostería, enfáticos y superfluos, sobre la sagrada v irginidad de los p r ados, de los bosques y de los montes.
Es u sted el primero a qu i en rev e lo e l último y definitivo prog r eso de mi revolución arqu itect ó nica La verdader a arquite c tura, la arquite c tura del futuro, consiste, a m i j ui c io , en la su pr esión de toda forma arq u itectónica. Mi revoluci ó n ten í a l óg i cam e nt e qu e dese mbocar en la destru c ció n de la arquit ectura. El arq u ite cto, de ah o r a e n adelan t e, no será más que el descubridor v ül acond i cionador de las gr ut as v de las c av ernas La vie ja arquitectura ha muert o i Viva la ar q ui t ec t u ra et erna !
Y ape na s ce só de ha b lar e l anciano Frank Lloyd Wr1ght se puso d r ei r si lenc iosam en t e; era una risa sar cástica q u e le h acía mostrar una espe c i e d e dob l e teclado, c on teclas d e marfil viejo v oro nu evo Luego me sirvió una segunda ta; a de t é v me ofr eci ó u n biLcocho duro. Pero sobr e sus teorlas no qui so añadir ni u n a pa l abra m ás Y, al fin, sus ojo s me dijeron, c on toda claridad, que deseaba quedarse so lo
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