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De s de el 16 d f Di c i e mbr e 1928, rig e oficialm e nt e para nu es tro s a s ociado s e l R eg lame , to Concursos ; conjunto d e di spo s icion es qu e hac e t r e s c p n stltu fe ron sin al g una un pa so firm e e n e l c amp o d e la s aspiracione s gremial es y una etapa feliz en la ac c ión d e nue E,tra Sociedad de Arquit ectos con e s a obten c ión d e l ce rtam e n públi c o y como por exten sióq natural del certamen privado.
De e ntonce s a a f e cha largo fué el camino r ec orrido.
A la de s ori e nta c ión reinant e en aquello s año s e n todo lo relativo a norma s qu e repo saran sob J e una ba se d e i g ualdad , equidad y ef ec to s b e n e ficio s o s a obtener, lo s concur f o s d e arquitectura fueron lentam e nte según la 5 nuev as cláu sula s esJ ampada s e n aqu e l Reglamento y que nu es tra So ciedad d e Arqui t ectos trató ae impon e r c ada v ez que l e fu é po sible y a l a m e dida d e s u s po sibilidade s
Má s d e cincueqta c on c ur so s público s y privado s r e alizado s d es d e e nton ce s , con un valor d e obra e n ant e proy ec to s superior a lo s 40 millon es d e pe s o s, hablan e n forma harto cl c: ra d e la s proyecciones al c anzada s; p e ro c ab e también supon e r qu e ti e n e qu e hab e r sur g ido d e e s a a c tividad una valio s a c o sec ha con fruto s bu e no s y malo s; y produ c to d e es a e xp e riencia r ec o gida d e b e se r e l futur? R e glam e1 to Gen eral de Concursos qu e garantic e m e jor nu es tra concurre,ncw y nu e stra esfuerzo; nuestros d e r e cho s y nue stros d e b e r e s. ·
S urgi e ndo d e e s to , c on claridad m e ridiana , de lo s ben e fi c io s d e lo s concurso s público s; aunando más y má s lo s int e re ses coincid e nte s e n la obt e nc ión de la c o s a m e aor; y enfo c ando hacia una a s pir c: ción de m e joramiento y p e rfección , lo s y a m e ncionado s e n Asambleas d e Arquite ctos, deb e n cri stalizar e n un v e rdadero <<código » para lo s futuro s certám e n es, a cumplir se como una ley y sin r es petar totalm e nt e la cual, la Sociedad d e Arquit ec to s no pre s tigiará concur so al guno e ntre e l gremio d e arquitecto s
En con sideraci b n a todo es to e s que e xhortamo s a todo s lo s c ol eg a s e n ge n e ral y a los e n a ha ce r oír s u e n futur a s o cacione s c ercana s y contnbmr con su accwn e n la c onf ec cJOn d e l d e l futuro Re glrtm e rlto G e n e ral de Concursos.
E s c on la de no sotro s mismo s qu e se al c anzan la p e rfe c tibilidad d e la s a spira c ion es 1 humana s
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• E 1 D í a d e 1 A r lJ u i t e e t o
Bn el primer acto, 1J1'0nltnc i ó nna s palabra s d e brindis , el Ar qnitec to H oracio T en· a l r ocena. E n el se gund o, qu e co ntó con la p1·esencia d e D elegados d el Ministe rio d e Obra s Públi cas, I ng en i ero J uan JI Rarnasso y Arr¡ uit ec to R aúl L e1· ena Ac eve clo, I nt endent e Jl uni cizJa l I ng. ,Juan P F abini, P r es id ent e H ono r ario d e ln S. A. D. Arqto. H m·aóo A co::-;ta .IJ La r-u , Dec ano8 d e Arquitechtra e I nueniería A.lr qto L eopol clo r. Agario e I ng l guslí n Maugi, P resid Pnt e d e la Agrupación Unive r si taria l ng R ob erto J. Urta, Pr r>s identes d e todas las ent idad es P J'o.fesional es, Sorios ll o norar ios Arquit P.c i os arg en tino D Ra úl J. Alv ar ez , socio Sonorario d e nuestra ."ioci edad y q u e encontr ándo se en illont ev irleo fué espec ialrnente ir1ivifado al ac to, m·r¡uitectos eg1· es ados en el últúwo a1io, e tc., pronun ciaron palabras aluúvas, el P residente d e la Soóedad d e A t·qnit ectos, el D eca no ele l a Fa c ultad dP Arqtdt ec f n1'a - quien ld z o el .;aludo a lo s nuevos eg·resados y el A ·rqto. Emil io Jlfa ssobr io, q u. e agradeció en n ombre rl e sus co mpañ et·os d e año.
P or ins nfiáenc ia d e espacio, damo s a cont in uu ci ón 'ltn r esum en d el di sc?t r so pron unciarl o po r el An¡uit ecto D. H m·a cio T en·a A rore na !J tras c ribimos la. carta qu e -adhi riéndos. e al acto , en1xió el Sr Jll'inis tfo d e Ob1·as
P úbl icas D. T ontás B e rr eta.
Oiscurso pi·onunciado )JOr el Presidente de la S. de A. del U. D. H. Terra Arocena
Señores M inistros de Estado, señor Intendente Municipal, señores Decanos de Ingeniería y Arquitectura , señores
Socios Honorarios del Uruguay, señor Soc-ia Honorario de lo Argentino , señores representantes de las distintas profesiowes y de la Agrupación Universitaria, señores profes ionales arquitectos y nuevos egreso dos :
lo Sociedad de Arquitectos se honro a sí misma al reunir en torno o esto mesa todo lo que vosotros significáis y lo que vosotros representáis .
Señores miembros del Gobierno nacional y departamental: Bien está aquí vuestra presencia que agradecemos . Está hien como afirm'ación de una política superior en la t'Ual tiene nuestra Sociedad urYO misión clara de colaboración .
Si la política es el arte de gobernar para el bien del país , de dictar leyes y establecer los medios para la felicidad común; si por encima de toda división de partidos existe esta política que podemos llamar la "alta pol ítica", en ella nuestra Sociedad , como todas las saciedades gremiales cuando s up e ran los pequeños fines egoístas de la defensa profesional -y la nuestra los supera-, en esa alta política, debe participar , y participa para el bien de la nación
Se ha acusado a la de atomizar el cuerpo del país, dividiéndolo err partidos que luchan entre sí e impiden la obra com ún fuerte y coordinada.
Pero se olvida que la democracia es por sobre todo , una alta escuela de convivencia y de colaboración de todos Jos hombres por encima de sus disparidades de opinión
Precisamente porque está basada en el respeto a la persona humana y a !U libertad propia, la democraci.o permite superar las divergencias y reunir a los hombres en el respeto recíproco , para que laboren juntos por la • comun
Estas sociedades profesion ales y culturales son un ejemplo de lo que puede el espíritu de la convivencia democrática, reuniendo c on nobles fines a los hom'bres de todos los campos.
Ellas son realmente un fruto del espíritu de mocrático. Y por lo mismo pueden considerarse br.ozos e instrumento s de un a obra patriót ica para los gobernantes , cuando e llos se mueven en el plano d e esa alta política
La Sociedad de Arquitectos está capacitada de un modo especial para colaborar en la obra constructiva encomendada al Ministerio de Obras Públicas y al Ministerio de Instrucción Público , en el orden del gobierno nacional ; y está sobre todo capacitada por la especialización técnica de sus miembros , para colaborar e n el orden' munidpal : en los problem as de caráct e r edilicio y urbaní s tico
Señores representant e s de Universidad de la República:
También a la labor cultL&ral altísima que representáis aquí, la Sociedad de Arquitectos se siente estrechament e v i nculad a. A la solución de vuestros problemas propios, la de Arquitectos desea con su más alto interés por la docencia y por la cultura : llevando a ellos el aporte de la experiencia y de las inquietudes intel:ctuales que el ejercicio profesional suscita en•tre sus m iembros
La experiencia del Claustro Universitario en el que los arquitectos están representados, es un signo de esta colaboración en la labor univers itaria que debemos y deseamos estred1ar y mant a ner
Señores representantes de las distintas profesiones reunidos en la Agrupación· Universitario :
Vuestra grata presencio actualiza e l espíritu de cooperación de la Sodedad de Arquitectos a la unión de todos los profesionales universitarios
Desde el primer mom ento nuestra S-ociedad se solidarizó con esa empresa de vinculación entre los universitarios que ton b ien se simboliza en el hogar común de la Agrupac-ión. Este es el centro de fermen tos culturales en extremo fecuntJos, al permitir que se confrontan y se comparen los puntos de vista culturales de las distintas profesiones. Así como en el h'abajo intelectual psicológico de comparación y superposición de los conceptos da lugar a abstracciones imprev istas y a conceptos nuevos, tam bién esta comparación de visiones intelectuales en sancha los horizontes de nuestro panorama cultural.
Por todo ello vuestra presencia dable para los arquitectos
Señores Socios Honorarios : •aqu1 es en extremo agro-
•
Vuestra presencia de maestros y amigos en el seno de nuestra Sociedad nos estimula y nos conforta. Para c entrarla en una figura, lo hago en la persona de nuestro Presidente Hon•orar¡o, el arquitecto Horacio Acosta y Lora , primer Decano de nuestra Facultad de Arquitectura , cuya fundación, hace ahora treinta años , celebramos hoy en esta fiesta c omún.
Maestros y amigos , esperamos mantener siempre esta unión con vosotros y la fidelidad a vuestra obra
Por especial fortuna , las circunstancias nos perm·¡ten ten e r también en• nuestra mesa a un Socio Honorario entre nuestros hermanos de la Argentina, el arquitecto Raúl Alvares; yo saludo en él a un hermano de verdad , compenetrado de nuestros ideales sociales y culturales
Están aquí igualmente, profesores distinguidos de nuestra Facultad, exdecanos de ella, expresidentes y dirigentes de nuestra Sociedad de Arquitectos , socios meritorios en la labor profesion al, en la que marcaron un alto nivel.
A todos ellos la gratitud de la Comisión Directiva por su grata presencia
Y a los recién egresados, de la Facultad , a quienes recibimos entre nosotros por primera vez, nuestra franca bienvenida Nuestro saludo a ellos, poro cuyas horizorrtes de futuro son nuestros esfuerzas , más desinteresados de hoy; a ellos , en cuyas m anos espergmos dejar la bandera de los ideales comunes, cuando debamos recostarnos a lo largo del c amin•o para descansar:
Nuestro saludo y nuestra advertencia :
Es indispensable para nuestra labor la preparación científico y técnica , el conocimiento, el amor - al - estudia , y también la experiencia en cuanto es experiencia constructiva y dinámica , en cuanto ella misma produce conocimien tos
Pero pienso con un autor clásico -Grac:ián- "¿qué importa que el entendimiento se adelante, si el corazón se queda?" ¡Juventud! Sabem'os que traes la preparación y el saber, sabemos que traes el amor al estudio i ndispensable en tu obra de futuro
Pero sabemos también que traes la seguridad de triunfar , porque sobre todo, lo c;:ue el mundo angustiado del presente reclama ele los jóvenes: la valentía del corazón para luchar por e l ideal!
Carta del Sr. Ministro de Obras
Jl ú b 1i e a s O T n 111 á s 8 e r r e t a
Montevideo , Diciembre 1 de 1945.
Sr President e de la Sociedad de Arquitectos , Arq Don Hora ci o Terra Arocena.
Presente
De toda mi conside r ación:
Compromi sos impos tergab les contraídos en raz ón de Gobierno, me privan del placer que significa para mí convivir con los dis ti nguidos profesionales de arquitectura y, en es t e casa espec ia l/ el que importaría hacerlo en la s gra ta s horas de v u estra celebración anual.
He de leg ado mi representación en el Di rector General de Secretaría , l ng. Don Juan M. Ramasso y en el D irector de Arquitectura Arq Sr. Raúl Lerena Acevedo, quiene s expresarán a Uds. mi comp le ta adhesión al ac to
No obstan t e , y además, deseo señalar en tan espec ia les momento s para los profe sio na les de arquitectura , lo ef iciente cola b o rac ió n que he rec ibi do de el !os en el desempeño de mis ta reas de gobiern o.
La ampl ia capacidad de estos profesionales uruguayos, su vocación de avance, la conciencia alerta de s u responsabilidad y el sentido patriótico de su acción, nos eno rgullecen y llenan de op t imismo pensando en el magnífico porvenir de l país.
Por o t ra parte ahí es t án, jalonando lo ruta hacia ese porveni r , las conce pciones arquitectónica s de dichos profesionales je rarquiza ndo las ciudades y dándoles uno fisonomía trasunto del olmo de un pueblo joven, in tel igente y capaz.
Por todo lo dicho quiera el Sr. Presidente in terpretar an t e los in te grantes de lo Sociedad y ante tod os los reunid os en el s impático ágape , los sen t im iento s s inceramente c o rdia le s d e s u a t ento y S. S
Tomás Serreta , M inistro de Obras Púb licos.
EL Arq. ALEJANDRO CHRISTOPHERSEN
SE A/5EJA DE SU VIDA PROFÉSIONAL
D espués de cincuenta y seis años, de continuo trabaJo, ha detenido su mano - no m e nte - el ilustre arquitecto don AleJandro Chnstophersen. Meditemos un instante, a manera de alto homenaje al maestro en reposo, en este hecho trascendental de su vida: llamada al silencio, des· pu é s de hab;r entregado la urbe i?'mensa, infi· nidad de muros - peregnnos del trempo- que hablarán de él, y más qu e de él mismo, d e toda • su e poca.
Demasiado adherida vive aún la arquitectura, a la im pura ganga comercial que. la La .cosa límpida de arte, que debe an_J.marla, esta cu_b.Jerta u oscurecida por la capa sucra del mercantzlumo_. Porque si surgiera su numen aprisionado en la lJbertad del grito, se levantaría la ciudad entera, para entregarle la ofrenda consagratoria, lL quien vivió en perpetuo don de la invencible belleza. Así e st e hecho, cuya resonancia debía alcanzar las altas órbitas del espíritu, cae hoy, reducido y mínimo, en la. limitadf.l. órbita gremial. Sin embargo, obra más noble y ' ' más expresiva no pudo darse ni alcanzó a darse en la geografía rioplatense, que lct que entregara este arquitecto, desde el día lej?no cuando llegara muy joven a estas orillas, cargtído d e sueños y de conocimientos.
Comprobada esa sordera plúmbea de la urbe cosm opolita - atenta sólo a la compraventa de su en trmia paciente mordida por la avara raíz del ra scacielos- ciñamos nuestro prop'Ósito de exaltación del artista y del hecho, al círculo de amigos y colegas. Nos cabe así rendir un homenaje nuestro al acontecimiento y al maestro. Un homenaje hon· do y sentido, que no la influencia de la gran simpatía que este hidalgo arquitecto supo conquistar en sus continuas visitas a nuestra ciudad; y qu e queremos rendirle como a un ejemplo elocu P. nte de lo que entraña la palabra arquitecto, en cuanto a la creación viva de la arquitectura y en cuanto a su continua entrega al emocionado hecho plá.stico.
Dos ha legado al tiempo esta fructífera vida de artista. Tres, digamos, si incluimos su obra apasionada de pintor. Pero deteniéndonos hoy sólo en. su creación arquitectural, de,staquemos su pa· labra firme, dura, permanente, con aristas y pe'rfil e s acariciados por los soles, y luciendo su verdad ba.jo los cielos impasibles; y su palabra escrita y hablada, a través de conferencias, discursos, infor· m e s y también - ¿por qué no citarla?- su palabra de espiritual «causeur», pronto para la crítica y el • • • • • • JlllClO rnCJSlVO.
En llt base de su arquit e ctura mural y de su ar-
quitectura escritct está siempre el mismo fiel a su doctrina estética, y dando, de su espJrJtu, su mejor cosecha. Y como actitud del hombre --y del artista que encendió siempre la vida del hombreestá su ejemplar conducta, en su pert.ina.z .celo, des· de difíciles días, por levantar, por dJgnJfJcar y hacer de la arquitectura una cosa de arte, noble y elevada, y no una triste cosa de merc?do. Así se perfila hoy e!te ilustre arquttecto para nosotros que no pode!_nos incidir en el estudio profundo de su obra- como, un gran señor de }a arquitectura. Gran señor en epoca en que el seno· río había que defenderlo heroicamente; y señor siempre, en el decurso de los largos dJas, en una existencia, perfecta y juvenil, maf,grado los años, de noble Su señorío artístico denuncia y traduce también, el viejo señorío de un Bu,eno·s Aires desaparecido hoy bajo la ola en donde se reclamaba - quizás erróneamente- un vivir trasplantado, a través de continuos viajes, del suntuoso vivir parisién. El tenía entonces, en sus manos propicias, todos los tesoros de Francia atrapados desde los talleres de L' Ecole de Beaux Arts. Y en su verba graciosa, en su <<sprit» dorado; en su prestancia, sus gestos y sus actitudes; en su vida toda - si andaluz por un lado y noruego por el otroflas scmgres nutricias habrán quedado absorbidas por la influencia indeleble de Francia. En su juventud abierta, corazón y espíritu se dieron en los ámbitos espirituales de y allí quedaron sellados para siempre. Fué eso lo ·que dió Christo· phersen, en perfecto legado, recién puestas plantas en Buenos A ir es. Y nos cuesta pensar que hubiera sido de la inmensa urbe en crecimiento, si al llamado empeñoso de todas las grandes familias que querían vivir en la ciudad natal como en París, no hubiera estado presente el noble y claro espíritu d.e
Es por lo tanto Christophersen, no el que crea ese fenómeno típico del vivir sino el lo traduce en la casa, en ellwtel prwado y en casr todct su obra. Arquitectura, espejo de la vida, tuvo en este artista el intérprete más fiel. No pensemos - que sería injustísimo pensar- que el arquitecto pudo orientar dentro de algo vernáculo y original · ese llamado de la 'arquitectura privf!da. A él, como traductor artístico, le estaba vedado imponer una arquitectura, torciendo una consigna social; y le quedaba la misión, para no caer en el aislamiento, de crear una arquitectura como un molde de una martera de vivir.
Cómo cumplió su misión, con qué originalidad, pese a los estilos impuestos, realizó la obra, podrá decirlo mañana la crítica altstera cuando se deten· gct a estudiar el aporte varias veces centenario, de su arquitectura. Nosotros sólo destacamos hoy el fidelísimo cumplimiento de su consigna artística, que era la de d(lr de sí la mejor concepción de su espíritu cultivado. Y darla en ese alto de la especulación artística, haciendo del ofJcJO nuestro uno de los más altos oficios de los hom• • • bres Ejél'iiplo que pocos, como este exrmw arqznt e cto, lo pueden dar en su enaltecida obra, que pasó, en el camino del éxito, el lapso de más de m e dio siglo
Preparado este artículo .para el número a':'terior debió ser demorado en su publicación. Al J:lacer au lueg'? del sensible fallecimiento del Arqto. Ch•sthophenaen, Arquitectura" rinde en esta página su emocionado homenaje al gran colega desaparecido
ARQUITECTURA
Palabras del ArlJlO. M. Gravottn
Este ambiente severo y cordial de "Arte y Culturo Popular", cariño de Moría V. de Muller, está hoy en tenso emoción por lo 1 presencio del famoso arquitecto Richard Neutro, o quien me es honroso presentar en nom'bre de nuestro Decano de lo Facultad de Arquitectura, Prof. Leopoldo Carlos Agorio.
Lo señora Dione Neutro ha hecho con exquisitez, en qué clima espiritual siente y pienso el arquitecto que nos
Sostiene ese clima espiritual desde hoce muchos años uno tierra amigo: California. En ello ha p1osperodo lo simiente europeo de Richard Neutro.
El es persono de roro talento, excelso artista, viajero inC'Onsoble y observador, inventor, arquitecto, urbanista.
Son muy conocidos sus proyectos y sus realizaciones arquitectónicos en• este último 'uorto de siglo, enfocados hacia uno renovación de los conceptos y de los formas, en t:l ambiente fermental de las EE. UU.
Sus trabajos son innum'erobles; no me propongo enunciarlos
Este contacto que me cabe el holfOr de establecer, presupone el anuncio de mi parte de algo esencial, que sin duda ocontec erál , y es la revelación del valor humano del arquitecto Neutro, que se manifiesta en su preocupación, para que los seres huma11os de nuestros tiempos vivan alojados finamerte, se cobijen en escuelas y edificios primorosos, en contacto c on lo naturaleza, y y gocen de las esenciales conquistas de todos los esforzados en la dignificación de la f. riatura humana.
Ese valor humano del arquitecto Neutra está siempre presente en la sutil combinación de sus dones de artista, de lógico, de realizador.
Dibujo del Arqt o. Neutra
Capto de los formas del posado y de los formas vivos, su espíritu y sus leyes, dejando ver, por sus primorosos dibujos de In naturaleza y de las arquitecturas, un libre funcionar de su pensomien•to, hondo y encendido, que nutre su precioso libertad' poro crear arquitecturas d e nuestro tiempo.
S e ded¡co con muc ho frecuencia o lo arquitectura d'oméstico. Hoce cosos, hoce barriadas de viviendo, hoce escuelas, y los hoce sencillos, cloros, lógicos, económicos, prácticos, armónicos en sí, en los conjuntos y en el conjunto urbano o campesino
Pone en esto toreo emoción y razón y consigue que ellos sean unidades c aboles con el ser humano y con el paisaje.
No es ton sencillo hacer cosos, si se supero el frío concepto de máquina de v i vir, por el cálido de obro de arte, por el de poema de habitar, logrando poro el alojamiento un variado conjunto de amenidades que equilibren, por lo menos , el dramatismo vital.
No es ton sencillo hacer c'Osos , poro que el vivir cotidiano s e torn·e el más feliz y el más moral acontecimiento humano.
Es menos sencillo aún, es más difícil, hacer casos, conjuntos de casas y edifidos, necesarios poro lo convivencia social, popular, con materiales humildes y con severidad maqui, .;1\ista; porque requiere un ejercido elevado del pensamiento y uwa imaginación rico y humilde o In vez, que puedan anticiparse a la teoría del vivir digno y fraterno que soñamos poro todos los seres sencillos de lo tierra, ahora y en el futuro
Este difícil quehacer, que es lo arquitectura vital, requiere un perfecto equilibrio entre el ensueño y lo precisión, entre el vqsto saber y el sencillo construir
Este quehoC'er es en Richard Neutro un fluir permonewte, es uno y mismo coso con su vuelo artístico y su ternura. Esto es lo esencia de su valor humano.
Estamos, pues, en presencia de un hombre de excepción, conocido en todo el mundo, consultado permanentemente en los Estados Unidos por olumwos, por industriales y por el Gobierno, quien lo envío ahora o estas tierras en misión de altos olconc·es.
Vamos o oír lo voz de un maestro.
M. CRAVOTTO.
o fr e cid o al Arqt o. N e ut ro e n lo
Sede de nue s tr o Soc ie d ad
Extracto de la Co1tferencia del
Sefiora s y Sefiore s :
La s pob lacio ne s originales de la América La · tina fueron establecidas por co lonos plenamente con v enc ido.s de la s uperioridad de su nación, su cultu ra, s u fe y su i g 1e s ia, s u rey con ,su corte y s u manera d.e vivir en general. Desde el principio la arquitectura de la América Latin a se manifestó en monumento s que emu laron bien a los de la madre patria
En camb io, los em i grante s de linaje anglosajón, en Nueva Ingl aterra, f ueron d e una m entalidad muy diferente. Ellos odiaban las normas de madre patria; detestaban su igl e sia, la que por su parte también los det estaba
Despreciaban la cultura de sus cortes y su c las e dominante y su concepto de la v.icl.a. Se escaparon de to do ello a un nuevo mundo , anhelando un principio nuevo, incorrupto aún s iendo frugal. No crearon arquitectura alguna que pudiera realmente compararse con la que la América Latina ha producido en México, en Perú, en E.cuador, etc.
Arqto. Neutra
La casa indiviáual de la California d e l Sur es un ejemp lo de dicha civ ili zac ión. Está bien pro vi s ta de tales comodidades y en cierta manera parece adquirir novedad y originalidad. Pero en lo que atañe a la .expresión física d e la cu ltura pública o comunal de una ciudad o de la vida del vecindario, temo que nuestras ci u. dades populosas ta les como Detroit, Los Angeles, etc . no puedan compararse favorablemente con ciertos pueblecitos de la vieja Am érica La tina. N o.sotros los norteamericanos estamos ya en lo s principios de una civilización co munal de esta clase y nuestras expresiones de una arquitectura comunal ,son raras y escasas -
ARQUITECTURA muy escasas. No es de ext rañar, por lo tanto, que haya habido un movimiento .en lo.s Esta• dos Un ido s de abandonar enteramente la s c iudades y la vida urb ana que en reciente s dece. nios no ha sido ni atractiva ni conveniente. Las ciudades anglosajonas en este concepto s on una desilusión. las ciudades latinas, que con s ervan una tradición com unal pre-industria l , son frecuentemente un enca nto para el v i sitante .
Recepción
En algunas naciones europeas los consumidores se han organizado con buen éxito con el fin de insistir en la3 materias y los productos de su propia elección, fijando la cantidad de los productos y la clase de producción que ellos desean. Centros cooperativos han construído sus propios tipos de hogares, vecindades, comunidades, edificio.s escolares, kindargarten, colegios para niños, asociaciones para fomentar el recreo y la higiene.
En los Estados Unidos, con frecuencia ,se pi. de urgentemente la ayuda del gobierno para organizar, a lo menos, los principios de tales empresas. En la América del Norte el individuo se congrega como votante político. pero en calidad de con.sumidor con voluntad propia no es aún bastante maduro, no tiene iniciativa.
Hay excepciones a esta falta d.e madurez. Por ejemplo, él tiene automóvil y colectivamente insiste en la construcción de autovías y caminos libres de obstáculos para llegar rápidamente al sitio de su trabajo o de su recreo. El gasto de muchos cientos de millones de dólares a fin de edificar un sistema de carreteras libres de automóvile,3 no hace vacilar a los ciudadanos de las grandes ciudades de los Estados Unido.s, desde la Nueva York medioevalmente condensada y desbordante, hasta la muy extendida ciudad de Los Angeles.
Mientras el interés del Yanki por el tráfico da ayuda y confort al urbanista también lo am.enaza, dañando s us obras más refinadas y realmente humanas.
El proyectista de ciudades en la América del Norte tiene un gran problema en convencer a la gente a reducir el tráfico rodante y disminuir los caminos dentro de la vecindad de viviendas, en revivificar placenteramente e} camL nar en la vida humana, en hacer planes para que las pequeñas chozas, los campos de recreo y los verdes vengan otra vez al alcance de los niños sin vigilancia, y que los accidentes de automóvil no puedan ocurrir, a lo menos, en el centro de los distritos residenciale.s.
La creencia moderna en los factores de salud, luz y aire contrastan con las supersticiones de que fueron objeto en épocas anteriores. Si no tememos a los espíritus maligno,s flotando en el aire nocturno v al mal ef.ecto de los rayos de la luna o de la luz del .sol, venimos a documentar nuestra nueva fe en la naturaleza por medio del diseño an1pliamente abierto de casas, escuelas y hospitales. La defensa contra el ladrón .se ha vuelto un punto de menor importancia en el diseño, y no hay precaución que valga contra el equipo moderno de los ladrones, a excepción de un confiable servicio policial.
La sala de la casa. el salón de e.scuela y hasta el áula de convaltcencia de un hospital quirúrgico, todos tienen la tendencia de extenderse hacia el aire libre, y en un clima templado, durante decenios he fomentado y estudiado diseños de este e.stilo medio-abierto al aire libre.
Esta característica hacia el aire libre se refleja asimismo en toda la extensión d.e la casa Californiana - en .el diseño de los muebles , en el tipo del alfombrado, del cortinaje, en el ·esquema del color y principalmente en la ilumi, nac10n.
Otro factor contribuyente los cambios fundamentales del diseño moderno, del que es po_ siblemente demasiado difícil ilustrar todas sus consecuencias, es la inobservancia d.e etiqueta y 'de ceremonia, la .informalidad a que cada vez más nos entregamos. Respecto a esto, me refiero no solamente a lo.s Americanos del Norte en la actualidad, todos tenemos menos gravedad decorosa y tiesura que nuestros antepasados de la época Victoriana o del Siglo XVIII. L o.s digos sociale.s se han simplificado y se han hecho má;s flexibles.
No solamente en los Estados Unidos hay mucha dificultad- agravándose más y másen obtener servicio doméstico. Pero los gran· des monumentos de la arquitectura del pasado fueron mantenidos y sostenido.s con ejércitos de esclavos, lacayo.:; y sirv i entes. Los emperadores poseían palacios inmensos. El Diocletia_ no romano, el Darío persa, los Faraones egi pcio.s, etc., etc., todos ellos tenían miles de súbditos, porteros y criados, para cuidar de la conservación y limpieza de sus propiedades ; empleaban la labor manual de .sus esclavos para componer los muebles y llevarlos a partes distantes de un edificio impracticamente organizado y para refrescar al amo abanicándole con hojas de palmera, o para atizar el fuego para calentarlo.
Ahora, los esclavos han desaparecido oficialmente de la faz de la tierra. Las Versalles de Luis XIV ha sido convertida en un mu.seo y punto de interés para turistas, a la par que las pirámides. La arquitectura de aquelos tiempo.s ha perdido base económica.
Las posibilidades económicas y técnicas de esa arquitectura - no su atracción o belleza E:stética- es lo que dudamos al encargarnos de la tarea de redi.señar nuestros hogares y ciudades para que reporten en un ambiente sann y provechoso a nuestra generación y a la educación de nue.stros hijos.
En la educación de hoy día se duda much (· del sistema de enseiianza de los tiempos pasados. En la actualidad la enseñanza parece efec-tuarse más y más por medio de la acción o la aplicación - ya no escuchando al maestro declamando o predicando. La educación mediante la actividad reemplaza a la "escuela en que solamente s e escuchaba.,, o sea, "la escuela de escuchar", donde se obligaba a los niños a sentarse en una quietud absoluta en una combinación de banco-escritorio, clavado al sueb, e! que obstruía, como una camisa de fuerza, el movimiento libre y la agrupación a gu ..sto, tanto del mueblaje como de los seres humanos. Per o agrupar y reagrupar libremente es un elemento e.sencial si las actividades prácticas y un tipo de trabajo cooperativo han de ser parte in. tegrante del procedimiento de aprender y de a los niños.
En vez de escuchar a l mae s tro hablar de Atena-s, niño s dibujan y p int a n una vista };a norámica, tal cual s.e ve desde la Acrópolis; co n s tru ye n una ca sa griega, un barco de ve la griego, se v iste n como héro es d e Gr eci a haci endo s us propios di sfrac es ; calculan y miden mat erial es nece s ario.s . y s obr e todo se s irve n por s í m is mo s d e libro.s y di s cute n s u contenido e ilu s traciones como fuente d e in s trucción e n Ia cual basarán sus actividade s Un c ur so que siga e.ste método de enseñanza ne ces itará una sa la mu y difer ente d e la antigua clas.e y e l plantel de antaño.
Si la e.s cuela ha de formar con nuev os méto do s un a nueva gen e ra ci ón d e se r e s humano s, a ún así el prop io hogar, ha de se r la .escue la , f" 1 ma s e 1caz
La fu erza infl uyente del ambiente f í s ico del h og ar e n la men te de lo s niño s durante la s 24 hora.s del día, no p ued e s er sob r est im ada ni ¡.: re s upue.st a ni exagerada.
Al fin del Siglo XVIII la clase gobern ant e d e a ri s tócratas, con s olidando e l trono y la c ort e de lo s reyes, fué derribada por la R ev oluc ión Una nue va clas e u s urpadora subió ve nc ed ora y se prometió un nu ev o orden y a la vez una nueva cultura.
Al g uno s de lo s nob les qu e en 1790 habían ascen dido los e.s calone s de la guillotina con un ges t o de desdén y que murieron co m o esc éptic os en lo que s e refier e a "aquella nu ev a cultura qu e s aldría de ese p.ieb e vocinglera" s i ellos hu b ie ran podido v oi v.e r a la v id a y ve r lo s es tilo s de 1830 y de Lui s F eli pe o de 1 870 la s s o.sería.s de la épo ca Vi ct orian a o de lo s Ale. g r e s Nov e nta (Ga y Nin eties ) o las "casas es -
pa ñ ola s" de l H oll ywoo d de hace pocos año sciertamE-nte qu e e llo s s eguirían mofándose. De hecho, la nue va s ociedad ad v enida despué,s d e la rev olu dón .se había enriquec ido más allá de s u s e n s u eños La burgue s ía industrial verdadera m ente gobern ó al mundo. Pero no produjo ba s tante cultura individual para alojarse en su prop io es til o y s in ped ir prestado o haber copiado, con un mal gusto desesperante, a aquell os aristócrat3,¡s deca pitados
Un hogar dirigido sin servic io domé stico y lacayos, o sea e l ho gar de millones de persona s de la cla se media que v iv en cómodamente sin ' se r ar i st ócratas , no había encontrado aún su estilo propio y s u propia expresión arquitectural ciento cincuenta años después de la gran Revo lución. Tod a la ev olución industrial de un s iglo y medio , la prole de aquella Re vo lu ción Franc es a , no habí a re s uelto en realidad el problema.
Es ve rd a d que ha de pasar muchí s imo ti e mpo a n tes qu e las r evol ucione,s puedan dar fruto y para qu e cese n la s burl as de .sus críticos, fr e nte a la lógica se n sata d e un nuevo mundo con una nueva s olu c ió n univer s al.
Lo s arquit ec tos contemporáneos de esta últL ma e ra, d iseñ adore,s de casas de .estilo contemp oráneo, s implificadas y fácilmente dirigida s, y de co munidade s digna s de esta edad moderna , s on en cierto modo los primeros en cumplir con la pro m esa h ec ha hac e mucho tiempo de que, c uando el ord en ar istocrát ico de antaño mur i era, e l mundo no contin uaría aliment ándo se s in espera n za d e s u cuerpo, s ino que debía cub rir s u p.ro pia ruta a fin de hallar s u cultur a p rop ia .. u na c ultur a con una base ensanchada de participaci bn que s ign ifica "DEl\10CRACIA ".
Dibujo del Arqto. Neutra
La arquitectura, tal aomo entendemos esta profesión hoy en día, con todo lo que ella implica por sus rela d iones con los problemas sociales, económicos y técnicos, con seguridad depende e de lo sistemático, como también de informaciones científicas de toda índole adecuadamente tabuladas
SIN EMBARGO veo er ello un peligro: el de querer confundir un arquitecto con un hombre de ciencia! y él es tan hombre de ciencia como el médico práctico, quien frente al lecho del debe desarrollar sus decisiones con intuición de artista. "Ars Medica", el arte de la medicina, tiene hoy en día muchos afi 1iaciones con lo ciencia, y sin embarg b es y permanece siendo un arte. Al paciente no se le puede degradar r.asta en el conejillo de indias de un destocado hombr e de ciencia Para él es una cqlamidad el que el médico y la enfermera se consideren "científicos".
También el arquitecto debe ser, an ·.- es que nado, por lo menos un HOMBRE emocional e intuitivo, un "huma dotado. De otro modo no puede volverse verdaderamente eficiente
Richard Neutra.
Por mucho t iem p o, e l dogma de ritual de los tribus dió p restigio y segu ri dad social o t odo o acción. Codo ape r sonamiento o acto público ten ía que ser legit imado en coincid enc ia con ese ritual. Sin dud0 1 aún entonces, mucho se lograba de facto prescindiendo de esa armazón estático y "e l pensamiento rocionol 11 t iene que haber existido in t ensamente en los 50 mil años de organización tribal/ - pero conscientemente pera el ind;viduo y oficial mente pa ro lo comunidad, t odo es t aba comouf !odo para parecer bien dentro del recinto de ese único co:1cepto.
Más t a r de/ poro usar ot ro ejemplo, ccn el cristianismo y s us precursores, lo fe en una divinida d co s mopolita, lo a dhesión al ideal de uno humanidad globc l identificada fraternalmente, se consideró com o el fundamento de to do , OCCIOn.
Fuer.J de ta l religi ón y de tal fe , ningún act': o pensam ien t o podía se r justificado como verdadero, y bajo los auspicios de una iglesia que pretendía univers alidad, se iniciaba una r ápido per s ecución ante la má s mínima in sinuación de cualquier o t ra just ificación de un acto
Sin embargo bien sa bemos que , nuevamente de facto, muchas motivaciones y acciones se lleva ron a cabo bastant e indep endientemente y por cierto en estric t a cont rad icción con e s t a actitud men t al. Hab ía políticas mezquinas , y co dicia en las Cruzada s, en las guerras por la fe puro y verdadero dentro del cris t ianismo , y en la conve rsión de esclavos·
ARQUITECTURA
El encubr imien to de esas tendencias ocultas que ent o nces re su ltaban efectivos, en análisis retrospectivo nos p arece ahora frívolo y s uperficial , pero en aquel entonces e ra extrañamente aceptable para las mentes definidament e orientadas y satisfechas 11 en masse' 1 con só lo esta o r ien, toc1on ponaceat1co. Si leemo s la s co rt as de Jsaoc New t an nos encontramos co n que en su época cua lq u ie r hombre que busca ra prest igio po r cualquier esfue r zo creativo propio ten ía que t ild arse de " f i lósofo ' 1 Desde luego que no ..:cmo un " fii6sof 0 11 que no hiciera por lo menos algunos concesiones de Jo " fe" y a eso actitud público que acabamos de de s cribir co mo predominante en lo época precedente. Del mismo mod o , est o m is ma época de uno fe universal y de uno iglesi a humanitario estuvo en su tiemp o obl;goda o hac e r sus buenos concesiones o ese rituali s mo tribal má s antiguo/ y aú n o absorber bueno porte de é1 1 o fin de mantener su es tabilidad y su predominio. En el t iempo de los enciclopedistas france ses 1 estas conc esiones f o rmoles a la "fe" y a una iglesia universal se vo lvieron menos rigurosas. y obligatorias. La acep t ac ión socia l de la "cie ncia/ / y de lo sistemát ic o, cuantitativo por s í mismo t omó incremento en volumen y alcance, primeramente dentro de los cí rc ulos de una arist oc racia social y luego 1igodo o uno bu rguesía que sur9ío polí t ica mente Hacia el final del s iglo XIX. esos est ra t os consecutivos de "tribolismo", "fe" y 1 'filosofío 11 especula tiv o, de hecho
( Por Richord J. Neutro )
n o pueden bajo ningún concep t o descontarse como desaparecidos , pero conscierrtemente y oficialmente con las masas dem'ocráticas, el prestigio social se había volcado pronunciadomente h acia lo "ciencia" y el "método científico" por mós contrad ictorios que permon t) cieron los verdoderos motivaciones y actitud es h a cia ide a l pooulormente definido.
Como lo definió Jame s Horvez Robin s on: Toda acción tiene dos razone.;, uno rozón verdadera y uno r azón acept ab le. Lo primero de el las es de hecho operc t ivc, lo seq undo, la rozón aceptable, se n ecesito mucho paro co n seg uir lo aprobación públ ico. Es verbosidad particularmente efectivo en el momento hi s t ó ri co poro c u c l está dP.stinodo.
Nue s tro punto de vista es que los conceptos de amplio alcance que varían de un per íodo a otro parecen simplemente uno necesidad psicológico en lo$ faces de !o civ il iz ación o medida que s e suceden unas o o tr as. Estos conceptos en uso vulgarizados groduolrnente er. "s!ogons": breves, vagos, pero agudo s y con efec t o s de panoceo , sin importar la co ntradicción que pu<-do haber entre e!los y los ve r doderc.; m o tivaci o n es y Finol'l'lente pierden tonto jerarquía con el Que> o tro concep t o general más nuevo se filtro de s de orr ib :J y penetro ampliomente en lo aceptación social, y un poco más tarde oparece otro palabro entronizado.
Mientras tonto lo vida civ ili z ado se des l iz o en cierto modo po r detrás de t odas los cortinas de palabras· Es extraño qus en esto época en que los inve s tigaciones cientí f icos han tenid o experiencias minuciosamente com pr o_ bodcs, y así codo especialista ha desa rrollado uno mayor caut e la , modestia y disce r n imiento en los confines del verdadero procedimiento científico contempo r á!'leo, que precisomente en esto época, los mentes a In verbosidad y dotod(!s paro ello ha yan hecho los más oretensiosas ofirmciones de que oplic.:m lo "ciencir:1" o ::-uestiones. sociales, políticos, psicol ógicos, fi nancieros, económ1cos, y en re s ume n , o t od "J S los múltiples arte s s c br e las que se e poy a la civilización. En realidad y con lo mayor indulgercio , difícilmente s e les puede conceder más que uno me r o apropiación de fraseología científico exaltado, de uno s ;:>ocas expresiones altisonan te s, y quizá , aunque no muchas veces de algunos cif ras es t adís t icos el e mentale s, interpretado s c 0 n bastante osadía. T odo investigador de cualquier campo verdaderamente uvonzod o de lo c ienc ia c o ntem;::>oráneo s e e sp an t o y mo lesto
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con esta inmodesta , incoscien te y ru idosa conducto Yo se o cupe de histología nervioso, ciencias eiE:ctrónicos o químico fisiológica , él conoce los infinito:; y detallados cuidado s que requieren sus minuciosas e interminab les tarea s d e inves tiga ción y de com pr obación. El es tudiosos ensayos con fotográficas publ ican cada año sob re cado pequeño osoect o de su campo de investigación, y con que precaución pe rmane ce t::l verd adero h omb re de ciencia frente o los te o rías arrolladoras. Si hemos de ser since r os en los honore s que conferimos a los metódico s científicos -y debemos se rl o en rec onocimiento de s u s frutos, - no debiéromO!:> llamar "c ientífico" a c ualquier explosión p e r iodís tico y walquier deduct ivo Ni debemos llamar "cientí fico " a cuolquiE:r hone s t o mecánico que manejo un aparate de royos X o r.ace un análisis de sangre corriente.
De hacerl o nos exponemos a aluc¡nar nuest• os mente s en desmedro de lo verdadero y en perjuicio de l lo edificante y perpetuo.
Y lo que es peor, engañamos nuestras mentes en contrasentido con el hecho sorprendente de que el mayor de vida civilizada, todavía y por mucho tiempo, tal vez para siempre, lleva a cabo cow aptitudes de coordinación nerviosa aún rodeadas de m isterio, que eluden toda comprobación y todo ensayo de laboratorio. Ni imp orta lo aue podamos quebrantarnos p or el lo y arrostrarnos bajo nuestro t ibio concepto general (cover - concepto) de "un mundo planeado científicamen te ", tenemo s que acreditar esos habil idades y o esos agen tes extrañamente faltos de sistema, como ha ciendo casi todos los cosos, así serón buenos o molos poro nosotros y paro lo sociedad.
Si nos eno rguellecemo s de ser pensadore s racion ales, debemos estor dispuestos o admi tir que implico ampliar demasiado e l sig nificodn de uno palabro si atribuimos práctico científico a tole s proct1cantes como los hi s toriad ore s. los economistas. los médicos, los arquitectos, los estro t enos v aún o toles a rt is ta s , como los que manejan aparato s de ai re comprimido y toles escultores como los que experimentan con boquelite y tubos de gas neón ,;Son todo s es t os gentes socialmente ca rent es de significación en nuestro mun do s i no pueden cla si f ica r se propicmente como "cient ífi cos", y s i se compa ran con lo s r rimeros ovu d on t es de Ro bert Millikon o d e Albert Einstein? ;Es su siqnificación ta l vez lo que corresponde a hombre s de ciencia s ecundarios , es deci r, muy inferiores o los hom-
Al , d di'fiitino haremos más p o r lo ciencia, detmimos mejor s u cGr1tepto preciso. Y sobre todo ayud a mo s o un g ran númer o útiles, háb iles y die s tr os a sa lir de lo pr onlihci aáamente desviada posición en que se enc u e ntran ah o r <il ' s implemente porque no pueden se r clasi ficado s con el. cuerpo de ingen ie ros y h o mbre s de cienCia de. la' •numantdad
T y la recon s tru cció n de post - guerr d depehderó profundamente de lo s " artes intuitivas" , muy ú til es, y por lo tonto merecedore s de amplio prestigio soci al.
Per o es tas artes n o pueden probarse; s u s real iza cio ne s, no puede n demostrarse aún - en una forma "ci entífico "·
Si negamos su va lor concreto en nuestra c re encia infantil de que lo reden:ión ún ico p un ive r sal v iene del enmasca romie n t o como inves t igoC:ores y sis t emá t icos cien t íf ico s - ent onces que el ciefo se apiade del mundo po s t - guer ra y de nues tro s e s pera n za s en e l mism o. El respec t o por el arte , p o r los dones a r tí sticos y po r su básico s ervicio human o, debe se r re ins tituído f irmeme n te en el ap recio popular de los c o nsumido res, legisl ado re s, proye ctis ta s, educado re s y de los h om bres " prácticos "; de lo con tr ario lo ci rcundante se convertirá en un esqueleto s eco de los de v id a intocodas.
Los artistas de mu chos clases deben unir se para hacer frente a e so fuerza no intuitiva, que busco h ec h os, y a sus se rie s burocrát ica s estériles.
Lo vang uardia del programa y plan co ntemporáneo se ocu p o de estructurar un medio ambi en t e s ano y estimu lado r , y de establecer la etapa poro el s urgimiento espontáneo de una mentalidad de lo cual puedo d imanar la civiliza ción contemporánea.
¡Con cedido seo el interés human o del pa s ado pero no un o r epe t ición ritualista del mismo !
De sea ble sea la famil ia rida d con los sis temáticos c ientícos de h oy, proponiendo program as con informació n reco g ida, pero no la esclav itud ped an t esca o 1 t sesaa d í 1vpd pasado, o la geometría de Eucl ides, e c ualqu ier clase de "da t os" conge la dos, r ígidos como la roca.
H oy muchos de te rminantes e ing redient es f uera del d ominio aún peque ño de los " h echos dados", cuando se tra t a de d iseña r uno coso tan complicado co m o, d igamos, una ciudad, u n barrio, una casa, la pieza de un niño - sea prefabricada o no. La ciencia puro y v iv::J nece s it a rá muchas gene ra c;iones poro i luminar y penetrar plenamente est os pro b le mas Entret a nto te ne m os que vivir, y construir poro viv i r Tendremos , además, que ha ce rl o con a rt e, esa fa -
ARQUITECTURA
• • acabamos de nombrar ? ¿O e s yue n o puede aponi se apoyo francamente su significación en algo más , algo muy dit e rente de los verdadera s conquis ta s c ientítica s que·· ellos no pueden pretender? ¿Por qué no admi t ir si mple m ente que lo "ci encia " n o puede co n s tituir un concept o gen e ral abso luto poro lo que debemo s hac e r y para lo podem os hacer en esto époc\J en que vivimos?
cu ltad humana sob r e la que se bas an la s culturas de milen tos.
No sea m os de c r ed ul id ad in f an til con f iando sol amente en la morca au t o r ita r ia de la " c ienc ia" para proporcionar la buena vida de es t e sig lo. En mis la rg os esfuerz os como proyectis t a de e s tru ctu r as, se me ha desc r ip t o como trabajando como un " ingeniero ". Sea como sea, creo en el papel , social del ar t is t a en muchas e s feras de acción, y conozco cientos de inf luen cias n o científicas en mi propio tr abajo , que desa fían ha s ta ahora inútil mente el· análisis racional. Por má s que puedan aumentar y multiplicO'r su alca n ce los s istemáticos cien t ífico s y la información, aún queda un inmen so ca mpo fuera de sus flúidos confines , con cadenas de acontecimientos esenciales y parte s vitale s de nue s tr a civilización actuando justamente en ese campo. Se debe proyec tar la reconstrucción del mundo de po s tguerra , una tarea ton tremenda como nunca lo ha sido. Per o se debe proyectar co n al debida consideración y re spet o p o r lo no proyectab le racionalmente· Se debe co n ceder libertad de acción y espacio al colaborador n o cient íf ico, al artista que t iene como herram ie nta pr ima r ia un sist ema nervioso sensi tivo y engranad o de una manera infin ita mente mú lt iple , mucho m ós allá de lo c o mprension cie nt ífi co de nuestra más penetrante investigación co rr iente La suyo es lo " herramienta base" , extraord inari amente s up e ri o r q t o do s los imponentes herramientas de cos t os millonarios. Esa " herramienta base " debe s er valorada, protegido, desa rrollado. N o se debe arrojar arena en ello. No se debe o b s truir su cualidad se nsitiva Los ruido s visibles y las cosas feas que nos r odean e n la " parte viejo de la ciudad" o en lo fea y dispersada "zona industrial" tendrán que ser reducidos considerablemente o liquidados. El di sco rdante "arte subdividido de nuestra s secc iones residenciales", con la s hileras sin sentido y s in conciencia de vecindad de arbitrarios diversidades de "estilo", todo esto debe caer en el olvido merecido Lo exi st e ncia de mobiliario s anticuados volcados en los livingsrooms de c ine s co ntinentes serón vaciados nuevamente en los ca rro s de ba s ura e incinerado re s. El espacio libre tan necesitado, c read o en el ambiente y en los corazone s humonos , prestará valor y re ve lación a t odos la s f ormas verdaderamente signi f ica tiva s creadas con sincero cuidado y ve r dadero don.
Sólo en un f ondo de quietud, se puede gozar y anhelar la músico Recién cuando se hoyo calmado el tumulto de los gri t os y ru idos molestos , se podrá honrar a los múSICOS.
Recién cuando a r qui t ec t os y proyectistas intu itivos e s tén reali zan do proyecto s con temp o ráneos en gran escala para casas, barrio s, comu nidade s; cua ndo hayan marcado la eta• po con ejemp los manifiestos de un medio ambiente huma•• no vúelto a c r ea r , podrá e l arte ganar su fecund o prestigio ge rmina ndo en la conciencia de un público compren s iv o, y de la mis ma sociedad
• ESTUDIO foto- t • CniCO
TRIST AN NARVAJA 1043 - Apto 8
Teléfono 9 09.29
Fotos de Arquitectura, de Industria, etc.
Composición artística.
Bajo Dirección Técnica: Arqtos. O CAR BRUGNINI y MIGUEL A. BELLINI
La correcta solución de la estufa a fuego abierto 10 veces más calor
on renovación de
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La realización de los planos reguladores
• 1 El zon1ng
Arqto . ROBERTO O. RIVERO
E XISTE aún muy poca experiencia sob re la manera de llevar a la práctica los trazados reguladores de los núcleos urbanos. Los p royectos, una vez term inados , son exh ibidos como curiosidades técnica s o artísticas pertenecientes al rein o de la u t opía que están predestinados a vegeta r en algún archivo.
Lo falto de comprensión de los hombres de gobierno y la ignorancia sobre los métodos poro hacer efectivos esos planos , s e suman y hacen estériles todos los esfuerzos prodigados en la so lución de nuestros problemas urbanísti cos. En este s entido, creo que es necesario d ivulgar lo exper iencia efectuado en otros países, la cual nos dará la pauto de los medios posibles para convertir o los planos regu ladores en u no realidad.
Cuando en l 941 el gobierno inglés designó uno comisión ( Com isión Uthwott) poro estudiar los problemas de compensación y mejoram ie nto en relación con el urbanismo , ésto tuv o que abocar se , entre ot ros cuestiones, al estudio de rec o mendaciones tendientes o soluci o nar , en la práctico, los di rectivos que sob re zon i zación fij an los trozad os regulado res. En el interés de difundir ese trabaj o, que es de grandes méritos, he pen sado transcribir , en este artículo, sus principales argumento s y recomendac ion es referentes al problema particular que tratemo s
En la actualidad , la s autoridade s pueden evitar que en uno zona no edificada se con s truyan edificios cuyos destinos se a n considerados como incompatibles con el carácter del núcleo urbano al cual pertenecen. Así , por ejemplo , se pued e prohibir lo ins ta lación de uno fábr ica en un distrito re sidencial. Pero las dispo s icione s vigentes no encaran el modo de impedi r lo continuación de una función existente, por lo que los estipulaciones de los planos sobre zoning nunca podrán hacerse efectivos a menos que el Estado llegue o la cos tosa so lución de decretar su expropiación
Consideramos fundamental el problema de si el derecho a mantener, reemplazar, amp l ia r o destinar un edificio existente que no esté de acuerdo con los disposiciones del proyecto debe subsis t ir a perpetuidad; recordando , al mismo tiempo, que lo inconveniencia pued e consistir t onto en uno densidad exce siv o como en un dest ino inapropiado Por uno parte, creemos que no sería equ itativo prohibir el mantenimiento, reemp lazo, amp liación o uso de un edificio existente sin e l pago de una justa compensación. Por ot ra parte, el de recho ilimitado paro mantener edificios cuyos destinos so n inapropiados es t á reñido con la concepción moderno de los trazados urbanos y con el sentimiento de colectividad que hoy tiende a p revalecer sobre el interés individual.
Ninguna ley sobre urbanización ha adm itido que un propietario t iene derecho a compensación por la fru stración de sus esperanzas por más razonables que ellas sean. De a h í que cuando uno tierra nó edi f icada es zonificado bajo un plan regulador y se imponen limitaciones sobre el tipo de edificios a construirse o se regula sus alturas y retiros o se 1imito lo den s idad de los mismos, el propietario no tiene de recho o reclama r compensación por e l hecho de que la mismo tierra pudiese haber s ido destinada a un tipo de edificio más lucrativo o con una mayor densidad de edificación.
Siendo así , n o vemo s rozón lógica para que un propietario tenga de recho a compensación si, en coso que su edificio hayo sido demo lido por volun t ad propia , no se le permite ,t, R Q U 1 T E C T U R A
edificar para el mi s mo destino ante r ior o con la misma dens.idad siempre que ellas estén en desacuerdo con los planos de urbanización. Cuando se establece un criterio nuevo y esencial en el interés de la salud o de lo es t ético, n o e s irrazonable pensar que los propieta r io s deban a m oldarse a él sin necesidad de ser com pen sados.
La necesidad de soluciona r ese prob le m a ha dado lugar a que nos hayan enviado muchos sugerencias tendientes a resolverlo. En general, ellos sosti enen e l pun t o de visto - que nosotros consideramos correcto- que n o se debe otorgar un derecho o perpetuidad paro mantener un edif ic io o destino presente si está en desacue rdo con los planos. Es decir, que se debe establecer un p lazo de vida a cualquier edificio o destino ina pr opiado y el derecho o mantener , reemplazar, ampliar o u sar el edificio es t ará lim it ado a ese plazo, el cual dependerá de las ci rcunstancias de cada ca so.
Nuestros recom endaciones son:
1. Si el de s tino inconveni e nte de un edificio cesa por un p e ríodo de un año o s i un e difido inapropfodo es total o demolido por acción voluntaria de su propi e tario, el del e d ificio o la construcciów de un nuevo edif ic io deben c eñ irse al proyecto sin derecho al pago de , compensac1on.
2 La autor idad planifkadora tendrá poderes para requ e rir, e n cualquier momento , la conformidad con el proyecto de urbanización , sin pago de compensación , con respecto a cualquier destino inconoveniente o cualquier edificio inapropiado ; tal e xigencia no será hasta después de la e x piración de un per íodo determinado ( la ''vido " del d e stino o del edific io ) que las autoridades determinarán de spu é s d e tomar e n con s id e ración todas las circunstancia s del caso, incluyendo : a ) la probabl s vida física del edific io d e acuerdo con su edad y cond ició n', b ) su .ptobable v ida económica y e ) el grado y de la inconve• • n1enc1a
3 . Si lu e go d e hab er de term i nado e l plazo de vida , la autor idad planificadora considera ne cesario imponer la adaptac ión ant e s que e xpire e se plazo, la autoridad t e ndrá pod e r para hacerlo pero debe pagar una cierta compensac ión t e ni e wdo en cuenta el plazo restante .
4. Si un edificio i napropiado es de struido involuntar iam e nte , a ) el propietario tendrá el derecho de reconstru ir pe ro de acuerdo con el plan y no se pagará compensación alguna por el hecho de prohibirse la reconstrucción de un ed if icio inapropiado; b ) se permitirá que el nuevo edificio sea destinado al mismo destinoo inconveniente preexistente ( s i lo hubiera ) durante el restante plazo de vida señalado para el edificio destru ído ; pero s i la autoridad planif icadora estim'a necesario el cese de ese destino inconveniente antes de la terminación de aquel plazo , se pagará compensación s eg ú n ya se ha e stablecido
Ta les los características más destocados del informe de lo Comisión Uthwott referentes a lo zonizoción. Ellos tienen lo enorme importancia de propone r medidas viab les para la solución de grandes problemas urbanos donde no interesa tanto el tiempo que ha de t r anscu r rir antes de da r cumplimiento al p lan como lo seguridad de que en un plazo determinado desaparecerán m u chas de los funestas contradicciones de nuestras ciudades.
Renaclmient" 1tancés
Lo vestedod de y lo complejidad mismo del movimiento que lo Historio ho dado en llamar Renaaimiento, nos obligan a plantear el comienzo una serie de postulados que han de otras tantas llaves para penetrar en• ese mundo de los siglos XV al XVII. S'iendo el mu'eble un elem ento dentro del drama social, veamos qué normas lo han ubicado en los salones y qué teorías lo han conformado.
Socialmente, el Renacimiento asiste a la conformación de la Corte, sobre todo en Fronda, y ol auge de la monarquía, que surgen nítidamente en el panorama con una función rectora de todas las actividades. La sociedad, laic:'a ahora, absorberá a los artistas de las catedrales y los en el marco de la ciudad, del palacio, del "hotel", y bajo el explotando sus La ciudad es obra de la anstocrac1a, pero no e una ciase que autodeterm1ne sus gustos, s1no que s1gue todo aquello que gusta al rey y q e los teóricos van determinando com·a esquema d-3 posibilidades. La expresión más cabal esta que señalamos, está constituida por la institución de la "corproducto de los últimos tiempos medievales, y que ahora alcanza la totalidad de su f como urw código que ordena toda la actividad social de la nobleza palaciega : quiénes están parados y quiénes sentados; quiénes comen y quiénes miran levantarse o ocostorse; quiénes pueden cazar con el rey y qué sitio llevan en el cortejo o en el salón Por lo tonto, qué jerorqJía poseen' en la corte y qué pu eden usar de su enorme escenario. Porque ahora, más q e nunca, la corte es un espedáculo, una exhibición que se dan los nobles a sí m'ismos, r guiada por el severo controlar de la moda.
Este no es otro que un fruto d e los nuevos tiempos, al revelarle al individuo que la vida es digna de ser vivida, que la muerte es inevitable, sí, pero también olvidable; que el cuerpo no es sólo cárcel, sino una deliciosa morada, exigen te o veces, pero que concede al hombre inolvi dables horas de placer. El amor, admiraMe accidente humano , despojado de toda idealización religiosa, se transformo en si no es inocente juego, realzado por el cortejamiento, por todo ese conjunto de naderías que son el vestíbulo de los grandes decisiones.
La breve vis¡ón nos da, entonces, los siguientes elementos extraídos de l pan oromo social: aristocratismo, c:artesía, uniformidad, orden. Tal el ambiente. Veamos aho1o como el arte se desarrolla entro de él, qué influencias engendran sus c reaciones y c:uales son las profund'os corrientes lo animan· interiormente, para luego mostrar el aparato exterior con que se m'anifiesto.
En primer lugar, el arte del Renacimiento tiende hacia la perfección, para lo cual sienta como postulado indecl i nable que ella fué el patrimonio de la antigüedad heleno-romona Pero esto no significa una ten dencia arqueológic'o abstracto, sino que se un pr2supuesto que estima que la imitación es la más segura fuente de creación.
En segundo lugar, que lo naturaleza posee lo más absoluto iwfinitud de posibilidades para el artista, y que dentro de ella, el hombre const ituye el centro fundamental Y si el arte es lo que fué estos hombres del Renacimiento, se debe a que se manifestó en este sentido vitalmente profund'ament naturalista, no porque la naturaleza estaba presewte en todo mom ento, como en los retratos de la escuela italiano, sino porque la tendencia misma de creación se dirigía a revelar valores natural2s, humanos sobre todo, indiferentemente de su apreciación ética, ya que la moral no constituyó nunca una barrera opuesta o lo estética y ni siquiera uno condición previa de belleza.
En tercer lugar, y por el camino anterior, se llega o uno profunda valorización del individuo. El artista anónimo de lo Edad Med ra desaparece, para dejar su sitio o la pleno per sonalidad creadora del Renacimiento. Y con el individualismo , la estétic:'a se enrique"e con la multiplicidad de los estilas libremente
Finalmente, el a te tenderá o ser comprendido cada vez más edonísticamente. El epicureísmo, redescubierto or los renacentistas, será interpretado como uno afanoso búsqueda del plac:er de los sentido , que t iene su expresión más avosollante en los cuadros de Rubens o en las novelas italion s de los siglos XVI y XVII.
Tales son las condiciones generales, lo teoría, del arte renacentista, si bien que dejon'Cio de lado una serie de elem·entos que, de una manera u otra, están comprendidos en lo extensión de los conc<eptos enunciados.
Veamos ahora cóm'o se manifiesta en Francia esta corriente estét ica. El siglo XV iroe para fran •cia, una serie de condiciones particulares: es en este s ¡glo, que termina con lc:s úlelementos medievales que se mantenían entre los señores feudales, pero a lo vez se 1 desintegra• en una de ducodos, de grandes casas, que están en conflicto c'On la monarquía. Esto significa, ejemplo, la creación' de infinidad de centros no sólo políticas, sino culturales, económicosf y aún religiosos. En este desmem bromiento, se mantienen cuatro grandes c osas: la de lo de Borbon, la de Orleans y l01 de Borgoña, que es la más rico y poderoso. Al mismo t iempo, ciudades como Díjon, Lilla, Brujas, Angers, Poitiers, se transforman en centros de gran producción cultural. Nacen así los grandes cortes, que tien'en uno importancia decisiva para el futuro del arte francés. Estas cortes se producen o se integran , durante el siglo XV; pero todavía no entrarán en la órbita de la influen•cio ital iana, sino que se mantendrán siguiendo los posos de las últimas creaciones del gótico Recién en el siglo XVI aquella corriente penetrará decisivamen•te en Francia.
Veam'os ahora 'ue es lo que ocurre para el arte de este siglo XV. En primer lugar , se transforma de orle religioso en arte profano, yo que el artista por diversas razon es, pierde lo protec dón :cJe la iglesia y se lanza a buscar fortuna entre los señores feudales,
..
cuando no es llamado por ellos a sus cortes en los que vive como protegido Comienza así un vagabundeo de los artistas mucho más in•tenso del que se realizaba en la Edad Media de catedral en catedral y de convento en convento o entre las comunas ; pero además de este vagar de los artistas nacionales, se produce una corriente de penetración de artistas extranjeros, de Ital ia , de Portugal , de los ce rcanos Países Bajos o de Alemania , ricos ambos en• magníficos tallistas
Pintores italianos , arquitectos flamencos , trovadores del sur , trojeros o Francia los nuevos form 'as que estaban produciendo en Italia sus obras maestras Y esto penetración es obro efe,tivo de la corte, cuando no de hurgueses adinerados como Jacques Coeur, quien edificó su magnifico hotel de Bourges o Nicolás Rollin, que edificó el hospicio de Beoume. Desde luego que fué el Ducado de Borgoña el que atrojo al principal núcleo de estos artistas En las cortes de los gran des señores de este ducado aparece un elemento nuevo , desconocido de lo Edad Medio a no ser en las grandes solemnidades del calendario y del santoral, que es la fiesta. Aunque el mayor desarrollo corresponde o la época de los Luises , ya en el siglo XV aparecen los elementos capitales, dando rienda suelta a la imag i nación y animando lo vida de los cortes Estos fiestas mueven• resortes insospechados, que van desde el montaje de complejas obras teatrales hasta ·el arreglo, de carácter escenográfko, de los jardines, de los salones y de los galerías, poniendo en movimiento o todas las artes, aplicándolos a la decoración de muros y de postres , de trajes y de canteros Emil Brehier l'ecuerda algunos de los elementos empleados en un banquete realizado en la ciudad de Lille con motivo de la preparacion de una c ruzada para librar a Constantinopla del poder de los turcos En esta ocasión, la antecámara, cuenta el historiador, estaba recubierta de tapices que evocaban los doce trabajos de Hércules, una iglesia completa, con sus vidrieras pintadas, un'O c ampana en el com'ponor io y tres coros; un buque anclado en el puerto con sus velas y amarras y sus marineros; un pastel gigantesco, montado por veinte músicos, mostrando el castillo del hada Melusino y a su dueña y un bosque indígena con sus animales extraños, tales eran les centros de mesa Los curiosos dulces representaban lo conquisto del Toison d'Or y a la santa Iglesia guiada por un g igantesco sarraceno montado en un elefante , que venía a implorar lo ayuda del Duque y sus caballeros. En medio de tales exigencias, c on las influencias arqueológicas de la antigüedad clásico y los elementos de los nuevas tierras tecién descub iertos, crece el arte del siglo XV, m'ezclado aún con elementos medievales. Pero al llegar la centuria siguiente, se completará aún más con elementos medievales Pero merced o la introducciów en Francia de los elementos propios del Renacimiento Es o través siempre de una minoría selecto, ( las multitudes quedan temporariomente al margen de estas evoluciones ) que esto se realiza, y es con un núcleo de monarcas, de arquitectos, sobre todo d e ellos, de escultores, pintores y esc'ritores, que Francia llego a com'poner esa unidad equilibrada en la cual se entrelazan indisolublemente el espíritu n acional con el magnífico legado de los épocas clásicos
Donde primero se manifestó la influencia del pasado, fué en las artes de lo decoración; los artistas tendían o imitar los motivos ornamentales que se descubrían aplic-ados en tumbas y fuentes, que los grabados itolion'Os reproducían mediante el arte de lo impresión. Estos elementos fueron adoptados en Francia primera en el castillo de Am'boise, Blois y Gallon extendiénd'ose luego por los castillos de la Loire y al resto de las provincias. La primera síntesis de toda esto corriente es lo galería de Francisco 1 en Fontainebleau. Pero paro que el arte del Renacimiento pueda penetrar profundamente en los castillos , es preciso , o bien que éstos sean c onstruídos enteramente de acuerdo con las nuevos exigencias de la sociedad, o bien que los antiguos centros de resistencia feudales se acomoden en los formas, al espíde la época.
El arte más ligero del Renacimiento, el gusto por lo decoración , n o se acomoda con los paños lisos de pared, fuertes y herméticos, de los viejos castillos y, por ello, tienden o desaparecer. Pero recién dejorem'os de encontrarlos cuando se comprende que ante el invento de lo artillería, de nado sirven los fuertes parapetos, fácilmente heribles por la n•uevo arma. Sin embargo, durante el siglo XV , veremos aún olgun os fosos , algunos puentes levadizos , porque la viejo nobleza francesa no rompe ton fácilmente con la trad ición; así lo significa Violet-le Duc cuando dice que ésto siguió, por bastante tiempo , jugando o los castillos feudales. Los interiores continúan torturándose en pasajes sec retos, y recién• en 1527, Francisco 1, con un gesto doblemente simbólico, jurídico-arquitectónico , mandó derribar las mazmorras del Louvre. A partir de este m'omento , y a medido que avanzamos en el tiempo, los muros se hacen más transparentes, los ventanos se multiplican, el aspecto exterior y, por lo ton·to, el interior. Todos estos elementos se renuevan o partir de la político de Carlos VIII, que trae de Nápoles, sobre todo , pero rec ordemos que , recién bajo Francisco 1, todo esto adquirió su carácter decisivo
Pero además de esto, debemos recordar que en este momento se comienzo a m'onifestor uno nuevo manero de comprender lo caso Lo Edad Medio había hecho de todo la viviendo el resguardo de una vasta comunidad , la familia , que en su aspedo general se presentaba como una unidad de los ligados por el parentesco o la servidumbre a la vez que por el oficio y la religión. Unidad indisoluble , dentro de ello tenía lugar un com'plejo riquísimo de hechos, determinados por la vida misma algunos -actividades económ'icas , por ejemplo y otros, los íntimos, por la particular modalidad familiar Pero ahora , c'On el auge de la ciudad, la creación de los talleres fuera de las casas , por ejemplo , esa vida familiar se va desintegrando y , a la vez , puede decirse que sus individuos: con'Siderado s aisladamente , van logrando una mayor para sus vidas personales Nace asi la planta de las casas renacentistas , en lo que puede notarse esta determinación de aislarse que tienen los hombres que lo habitan El jardín· amurallado , la entrada hermética , el zaguán que ya no es más pasaje del taller , las rejas en las ventanas
Y lo vida del interior, el concepto del vivir, de los hombres también var ió Cuando las ocupaciones de las mujer-es , grandes transformadoras de la vivienda en este mom'ento , dejan de dirigirse o los menesteres esen•cialmente culinarios o de entregarse a la tarea cohctiva, en las familias d'e los burgueses , tienen que buscar otra orientación Lo s muebles serán , ahora, una finalidad de la ocupación Y este hceho influye en un doble sentido, o mejor, los muebles son conc ebidos bajo uwa doble perspectiva : el mueble funcional y el mueble decorativo ·
Tiene a su disposición una serie m ayor de recursos que le sumin istran los industrias suntuarias. El artesanado es cada vez más perfecto en sus técnicas y la industria descubre nuevos procedimientos de tejidos , nuevas t intas paro las telas , nuevos lustres o barnices
g 2 y 3
4 y S
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Fig.
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para las maderas, como asimismo trátamientos del cTistal de roca, mayores posibilidades para los metales y un abaratamiento de las piedras preciosas. Además, la gente gasta, porque la moda exige gastos; y la m'ayoría de estos gastos se utilizan en supérfluos que benefician, sobre todo, a los muebles.
A fines del siglo lXV éstos comienzan a enriquecerse con tallas y calados: pero todavía algunos respaldos recuerdan los ventanales del gótico flamígero, postrimer período creador del medievo.
Los muebles franFeses, conservando las formas tradicionales, buscan C'Oda vez más una decoración noatural·rsta; si bien. ya eran naturalistas los góticos de los siglos XII "f XIII, ahora se produce una independencia del espíritu nórdico de composición e interpretaC'ión de las formas naturalef, y se llega a una mayor pureza en el comercio con la naturaleza. los podemos repetir que el estrlo Lu1s XII ex1st1o onfund1do con el OJIVal flam1gero y los ordenes greC'O-romanos; pero su tarea capital consis ió en preparar el advenimiento del estilo de la época de Francisco 1 y Enrique 11.
Interesándonos di ectamente en el mobiliario, señalenR»s que la diferencia que existe entre los muebles del redievo y el Renacimiento es la misma que existe entre am'bas arquitecturas: a las decoraciones de nervaduras y al bajo relieve, suceden esculturas de alto relieve; la figura humana desnuda como motivo de decoración, reemplazando a veces con se tido de cariátide a la columna o columll'itas, y alternando otras, como C'ariátide o o repisa, como elemento terminal con otros elementos que surgen del dominio de la fa tosía (sátiros, faunos, centuaros, delfines y quimeras). Todos son elementos que se agre pn a la imaginación de un. conjunto espiritual, complementado eon guirnaldas, C'Ortonoes o pergaminos arrollados, hojas y ramas, y aún emblemas más graciosos que la retorcida heráldica de la Edad Media.
El Renacimiell'to 1 ranc'és no ha repetido las hojas de acanto romanas ni las palmetas griegas servilmente, sino que ha resurgido esos dos elementos, olvidados en el medievo, mezclóndolos con Ho , s, frutos y crotescos.
Los follajes son f oncebidos siempre en forma sim'étrica, ocupando generalmente su centro una máscara o 1 una figura de la cual porten los arabescos, domina nodo el conjunto una fantasía única, e uilibrada, que es en sí misma un conjunto cerrado. Los elementos arquitectónicos se han expresado en los muebles en forma de columnas, pilastras y verdaderos froll'tones. La línea horizontal clásica, que domina el C'Ompo d-e la arquitectura y de la urbanística e los trazados de las grandes perspectivas, trata de lograr su predom'inio ya sea en la structura del mueble, ya en la ornamentación.
De Italia se imp 1 rtó la moda de incrustar los muebles con marfiles y nácar, aunque ya en las "formes" medievales nos mostraban su uso junto al metal y al esmalte, es especialmen'te durante Enrir ue 11 que abundarán estos elementos de incrustadón.
Dos trompetas entrecruzadas y ligadas por una cinta , constituyen un trofeo cuya s!gnific aC'ión, primitiva ente guerrera, adopta ahora un sentido puramente decorativo; y aún, pies con garra domo soportes, pergaminos sostenidos por cintas (elemenoto éste ya acusado en los últimos bahuts de la Edad Media) ; florones enroscados, cabezas de medusas, es decir, una arm nía obtenida de la conjunción que supieron· lograr estos artistas del Renacimiento entre la naturaleza y la imtaginacióno creadora.
El constante dea.,.bular de los artesanos renacentistas hizo que, al afincarse en una u otra ciudad, de inmediato los muebles del estilo del país de donde provenían, y no el cfel sitio de ofincamiell'to. Esta causal, unida a la invención de la imprenta, que Elie Faure, contrariando a Víctor Hugo, afirma que "no motó al ojival", hizo que los proyectos de un artistÓ de París fueran, por ese medio, copiados por otros de Dijan o de Toulouse; es decir, razones que nos obligan a un mayor esfuerzo para determinar las características saliente de las escuelas de la época.
Sin embargo, ve os claramente que el estilo de la isla efe Francia se distingue por una gran simplicidad, por esa elegal'l'Cia que hasta hoy caracteriza a lo parisien; LOS MUEBLES NORMAN S se hicieron notar por una ejecución robusta, derivada en parte de la calidad de la adera usada el roble- menos apropiado que el nogal o el tilo, para el esculturado de icado. La ornam entación utilizada por esta escuela pierde un poco la ligereza Y mi r mo de los juegos ornamentales de la paris ¡en, para adqu1r1r uw sentido mas trag1co.
LA ESCUELA LlqNESA, similar a la borgoñina, pero más sim'ple que ella, surge con verdadera personalidad a pesar de otras influencias que también se observan: por uno porte debemos señala 1 la presencia de elementos netamente franceses, que se destacan por ejemplo , en lo q e respecta a la arquitectura del mueble, mientras que en lo que se refiere a la ornam ntacióll', los lioneses han sentido el ascendiente italiano, sobre todo en el uso de las incr stociones de lo qu-a podríamos llamar trabajo m'Orisc'O, que deriva luego, mediante la es ultura, hacia un relieve.
EN BOR'GOF4A, ebido a la existencia de los centros religiosos más importantes del siglo XV: Clairvaux y Cluny, el arte de la talla sobre madera alcanzó un alto grado de pe1fección, sobre todo porque es en esta provincia que se conservan vivas las tradiciones de los maestros de la Edad Media Por lo que respecto o las caruterísticas de esta escuela, debemos señalar que la arquitectura del mueble desaparece bajo una apretada decoraciów en la que predominanJ ios grotescos, las esfinges, las cariátides terminadas en guirnaldas y la pura fantasía na rolista. Los muebles pierden la gracia de los lioneses, por ejem'plo, ya que la escultura es maciza y elimina los blancos; el equilibrio de los de la lle de France tampoco lo han logra o, a no ser C'Onsiderando el volumen total del mueble, domiiYOdo generalm ente por un rontón quebrado, ya que la vista es distraída por la profusión d'e elementos; !in embarg , en este sentido, han sabido mantener una exacta simetría en la disposición de los ele entos capitales, y cuyo juego está dado, fundamentalmente, por los cariátides y la distribución en cuachos de la ornamentación.
Finalmente, LA DEL MEDIODIA ha creado un estilo impersonal, en el que el juego de las influerlcias lionesas, borgoñenas e ha determinado un eclecticismo, no tan riguroso que pueda determin'Orse claramente la ascendencia estilística. Sin embargo, es de señalar la más importante de las corrientes que dirigen a esta escuela es la borgoñona, en lo ue respecta o la concepción ornamental , osimism'o reC'Orgada; pero en los temas utilizado es donde se manifiesta cierta independencia de esta escuela , pues el uso de las cariátide , por ejemplo, es más limitado, en tanto que los grotescos que ocu-
ARQUITE C TURA
Fig.
-
V e mos pu e s , qu e no só lo la talla es e le m'e nto d e decoración d e lo s mu e bl es , s ino é s tos comienzan a utilizar lo s tapic e s como e lem e n•to compl e m e ntario y ornam e ntal. Su u s o , t ímido y va ci lant e e n el po s tr e r , se irá afirmando le ntam e nt e, a m e dida qu e los t e lare s d e Flandes y lo s m'is mo s franc ese s puedan re s pond e r o la s e xig e ncia s d e lo s arti s ta s.
Vi s to en g e n e ral es t e proc es o , e nsayemo s d e r es umirlo , para lo cual consider e mos do s grande s per íodo s: uno con influen•cia s italiano s no totalment e asimilada s , i niciado con la polítka de Carlo s VIII , que ya s e ñaláramo s y qu e se exti e nde durant e lo s r e inados d e Lui s XII ( 1498-1 51 5 ) y Francisco 1 ( 1 51 5-1 54 7 ) , y un se gundo p e r íodo , durant e e l r e inado d e Enrique 11 ( 1547-1559 ) e n e l qu e lo s arti s tas , r e ajustándose o las trad icion es francesas y bajo lo inspiración del art e antiguo , cr e an• obra s más p e r s onales Las característico s, sintetizado s , de ambos período s, son lo s s igui e nte s :
La gal e ría de Francisco 1 e n Fontoine b l e ou rnouguro e n Franc ia una nu ev o dir e ctivo : e l uso de los pintura s decorativos hermanado con los e stucos blonc'O s, d e color , o dorados y corr lo co;touche como elem e nto e s c ultórico. El estilo es un tonto r e cargado y el alto r elieve controst .a con e l fino d e lo s creac ion es ojivale s En lo s mu e bl e s apar e c e n los colum'nos con los tambores ornados d e arab e sco s que inte rrumpen s u d e snud e z
Con Enrique 11 , oporec e lo marquet e ri e intensament e Lo plumo d e pájaro es un nuevo e lemento orn'Omental agr e gado o los ant e r ior e s , junto a lo s qu im e ras d e largo cu e llo , los grotesco s y lo profusión naturalista. El jue go d e columna s aum e nto , como pued e vers e en lo s m esos y en la s credences d e la é poca , dond e la simple función d e sosté n d e lo s es reemplazada por un se ntido ornamental. Si con Francisco 1 p e nsábamo s err Soint Germoin , Forrtoinebleou y Chombord , Enriqu e 11 nos recuerda fundamentalmente e l Lou v re, dond e s e da dma al Renacim iento franc és
Pasemos ahora o urr som'e ro e s tudio d e lo s mu e bles capital e s , tomando paro e llo lo s que consideramo s típicos d e ntro d e codo es p e cie y d e codo es cu e la Los chaires , qu e durant e los siglo s XIV y XV , se transforman e n muebl es transportables al di s minuir su tamaño Los que con se rvan todavía e l tipo m e dieval , como la de la Fig 1 , c o mbinan s u caráct e r d e silla con e l de orco , cuya topa e s e l mismo asi e nto ; el r e spaldo es tomado com'o morco d e lo decoración , e n lo qu e comienzan o morcar s u influencia las dec o rocion•e s renac·entistas En e st e tipo lo t e la está ausenta, lo qu e nos mueve o destocarlo como mueble d e transición
La tapic e ría incip e nt e está se ñalado e n lo pieza d e lo Fig 2 , e n b qu e pued e notor se su uso en los brazo s, conservando r e spaldo y asiento de madero. Ad e más vemos como el volum e n gen e ral d e l muebl e se ha aligerado , facilitando s u tra s lado , dándol e o lo ve z cierto grada y l iger e za.
• • • pan' la totalidad de lo s cuadro s d e la s puertas de lo s armario s , por e je mplo , s on s u s titu idos por e s cenas , qu e bajo lo arqu e ológica d e los ital ianos , r e produc e n el em e nto s de la antigü e dad clásico Por lo qu e r e specto al tratami e nto d e lo talla , lo ou se nc1a d e l y lo pre se ncio d e l tilo d e termino una m'ayor fine:z:o y s uavidad e n los e s cultura s y botoreli eves Tal es lo s es cu e la s qu e or ie ntan lo e bani s t e ría d e l prim P. r franc é s Por lo qu e resp e cto o la e structuro d e lo s mu e bl e s , poc o in•novoc ió n se ha reoli:z:odo : r e piti é ndose e n g e n e ral lo s e le m e ntos tradicionale s En cambio , co mo ya lo e l u s o de lo tapic e ría aum e nta , sobr e todo como e le m e nto decorati vo compl e m'entor io del lambri s , e n la s pared es Los crónico s d e l s ecr e t.ario d e finanzas d e Frand s co 1 r e cu e rdan " Jo s tapicerías d e tela d e plata s e mbradas d e co r azon es y e ncuadrad '-l s e n sat ín blanco " del apo se nto d e l.a r e in a Por s u part e , ia Duquesa d e Vol e nt inois h izo colocar e n s u resid e ncia una tapic e ría d e satín ad a m a s cada con rosas amarillas grand es y p e qu e ña s ; t e rciopelo s ve rd e s con armas se ve n en la res i dencia d e Georg e D' Amboi se, y el Duqu e d e Rouans decora su mansión con tapic e r ías d e Fland es qu e ree mplaza e n ve rano por cuer o " dorado a lo • 11 mortsco
Lo Fig 3 señalo un e mpleo má s avanzado d e lo t e la : ya e n re spaldo y a s ie nto : a los qu e se fi jo m'ediont e gran de s tachos dorados , q u e sirv e n , a la ve z , d e ornam e nto Per o aún hay ej e mplos , como el d e lo Fig 4 , en e l qu e lo tela alt e rna c o n el es culturado , qu e en e s t e caso le sirv e d e v e rdadero morco, acompañando con su s motivos lo s expresado s por la tapice• ía , formando así una unidad. Est e e s, por otro port e , un poso e n e l logro d e lo comodidad d e los r es paldo s , corrig re ndo lo e xcesivo dureza qu e comporta la exclu s ividad d e la tallo
Como novedad d e l mobiliario franc és ( s 2 le m e nciona p o r prim e ra ve z e n 1 570 ) apar e ce la " caquetoi se" o " caquetoir e" Ti e n e e l carácte r d e l m'u e bl e tran's portable y s u uso e s casi privat ivo de fa muj e r Por la Fig 5 p o d e mos notar la d 2 su asi e nto y la formo cóncavo de sus brazos , realizados así poro recibir los amplio s fold'os r e nacenti s ta s, e s tán desprovistos d e tapiz , por lo cual debían complem e ntars e con almohadones Como detalle interesante , que s e ñalo clarom•ente lo influ e ncia italiano , d igamos que su respaldo tien e como único e le m'ento orn•om e ntol un pa s aj e abovedado s ost e nido por columnas , visto en perspectiva , red e nte inv e nto d e los pintores p e ninsulares.
Debemo s con s id e rar t.ambi é n lo pr e sen ci o de un s innúm e ro d e s illa s , si llas pl e gadizos ; como antecedente s d e nue s tro s mu e ble s m e cán•icos modernos , un t ipo d e a s ie nto qu e p e rmitía girar sin desplazar la totalidad del mu e ble ; celles , esp e cie s d e tabur e tes , los banco s, usados sólo poro s e ntarse a lo m e so , o lo qu e raro vez s e oc e rc obon los s illas , y los e scab e les , como e l de lo Fig. 6 , del siglo XVI , r e olizodo en robl e esculturodo e n lo t é cn ico d e lo e scu e la parisién Flores y pescados son los elemle ntos u s ados como motivas , para cuya composición se han s e guido las lín e as fundamental e s d e l muebl e
El Re nacimi e nto sigu e la t e or ía de " le von tar las m e sa s" yo conocida s e n la Edad Media , pero con nu ev os recur s o s t é cn icos, como los m e sa s pl e gadiza s Sin e mbargo la mesa fija , de p e queña dim e nsión pued e s e r filiada como típica d e e st e p e r íodo
El banqu e te d e los siglo s XV y XVI e x ig e un instrum e nto apropiado qu e consu e n e con el ambiente general d e riqu e za e n e l que se desarrollo y qu e no poseían las tabla s sobr e pies móv i les de la Edad M e dio De ahí que la permon•e ncia y lo riqu e za -la mesa es además, un mueble d e corativo a lo v e z qu e fundonal , y ll e gó o s e r d e lo s más d e corativos por p é rdida de su funcion el e mental d e apoyo práctic o- se an lo s do s caracteres innovados
ARQUITECTU R A
9
Fig. 1O---
Fi g. 1 l
Fig.
La construcción sigue f iendo elementalmente la misma, pero la decoración de las mesas exige una dlstribución de los elem'entos, c'Omo puede versa en la Fig. 7, ew la que las patas están reu 1 nidas dos a das por medio de un patín lateral; a su vez, estas patines están ligados por u r travesaño longitudinal, que en este caso sostiene una arcatura que refuerza la solidez del mueble
Como consecuencia de la influewcia de los elementos clásicos, a veces las patas correspondientes al patín lateral se transforman en cariátidas, cuyo punto de apoyo inferior se pierde en un juego de telas o en una fantasía de hojas y flores Du el gran ebanista del Renacimiento, transformó los laterales, dándoles la forma de abanico y com'poniéndolos ornamentalmente, com vemos en la Fig 8, con elementos florales
En otros tipos, las patas se hallan reunidas en forma de cruz de San An'drés Por lo que respecta a las dim nsiones, especialmente en la altura, siguen C'Onservando las características medievales
Las cam'as sufren modificaciones importantes, sobre todo en beneficio del aligeramiento de sus formas. diferencia de la Edad Media, los baldaquinos ya wo están sostenidos desde el techo por un complicado juego de herrajes, sino que, en el siglo XV, son las columnas, C'Ontinua , ión de las patas del mueble, las que lo sostienen, como podemos apreciar en el ejemplo de transición de la Fig. 9 El baldaquino, por otra parte, en vez de disím'ular su estruc r ura, favorecida por el uso de la madera, la destaca como una un idad y motivo a la r ez de nuevas decoraciones; la sensación de unidad está realzada por la unión de los do cuerpos un dosel, asimismo en madera. La cama de la Fig. 1O no s muestra u nuevo mom ento de la evolución del mueble; pertenece a la Escuela del Mediodía y s le ubica en el siglo XVI; en ella puede notarse desde el uso d e cariátides al de las columnas interrumpidas por estrechamientos decorados, la cornisa de remate clás ica y cómo lel dosel , perdiendo la contiwuidad, se transforma en un motivo de decoración profusa , verdadero marco del propietario. En este caso, participa de la decoración la tapicer ía , que form'a la caja del baldaquino así como el sommier.
Finalmente la Fig 11 nos muestra una última etapa de la evolución: la cama ha perdido el baldaquino 1 las cuatro patas se elevan en columnas desnudas como recuerdo de su anterior función e sostén. El respaldo cobra, ewtonces, toda su importancia, y junto con los largueros, son 1 únicos espacios en los que la decoración se manifiesta, con lo que la tapicer ía de las colcl as cobra real importancia.
Sociológicamente, 'a explicación de este cambio radica en las nuevas modalidades de la vida íntim'a La alcoba es, ahora, un sitio realmente privado durame la noche , pues ya los criados no velan, al pie del lecho, el sueño de sus amos. Esto significa que la cama puede perder la de las cortinas que intimizabon ( ! ) el matrimonio; por otra parte, la presencia de elementos de calefacción y efe las ropas de noche, permite una eliminación de telas que p + tegían del frío de las grawdes piezas, preservadas además por los cristales, que comienza a usarse en las ventanas.
El bahut continúa a través del Renacim•iento con la misma importancia que tuvo durante toda la Edad M dio. En su doble función de mueble de guardar y asiento, se enriqu-ece al principio en decoración de los paneles laterales solamente; la tapa permanece, por el contrario, casi e f enta de ornamentos Estos expresan grotescos medallones con figuras humanas, caballitoS marinos, y tocfa una profusa imaginería naturalista Al monasterio de Oluny y, por lo tanto, a la escuela de Borgoña, pertewece el de la Fig 12, que es un ejemplo claro de cómd han perdido uno de sus caracteres, el de pieza de sentarse, en beneficio de lo puramente ornam ental. La tapa semicilíndrica, que ya no es asiento, puede recibir una profusa cfe+» ración y las patas, que habían sido el primer motivo de su evolución a fines de Medí vo, de acuerdo con las tendencias estilísticas borgoñonas, son exaltadas, exteriorizadas, t ansformándose en cariátides. Este ejemplar aclara, por otra parte , algo de lo que dijimo sobre el concepto de distribución en cuadros y el repartimiento simétric'O de los moti :os ornamentales, típico de Borgoña. Las dressoirs, que eran más bien muebles de lujo funcionales , adquirieron, a partir del siglo XV, gralt im'portancia por su uso ew los Sólo las dimensiones generales han variado y los motivos ornamentales, bajo el ascendiente efe la mencionado escuela borgoñona. Los de esta escuela los separan netamente en dos cuerpos, transformando la parte superior de estantes , en un verdadero armario con puertas y cojones, mientras la parte inferior sigue sielfdo calada, apta para la xposición. En su concepto funcional se asemejan a nuestros aparadores, verdaderos mue les de guardar.
Los armarios, que constan de dos cuerpos superpuestos, poseen, en cuanto a su decoración, los m'lsmos ele ewtos ya comentados, pero en ellos, el remate superior del mueble está realizado por un frontón quebrado que enmarca una hornacina en la que está de pie, un desnudo escult rado, como el de la Fig 13. Es en este tipo de mueble donde ha impreso más netamente su sello la escuela borgoñona, ya que es en ellos donde se da un mayor wúmero de superficies para decorar Los dos miembros del mueble están perfect.:amente diferenciados no sólo por las dilriensiones en alto , sino porque el cuerpo superior es más estrecho, mientras el inferior destaca más netamente su función de sostén con la presencia, innec-esaria 1 o veces, efe columnas o de cariátides La fuwción de mueble de sostén, cuando combina con el repertorio del comedor, se logra mediante un retiro de lo parte superior, una superficie recubierta a veces con mámoles, o bien distanciando am'bos cuerpos en alto y creando de esta manera uw vacío para apoyar los objetos de uso o de exposición. Es d señalar que estos muebles han concentrado el interés del escultor solamente en su parte anterior, mientras que los paneles laterales reciben un mínimo de tratam iento , con lo que se ha llegado a veces, a su colocación ew ángulo, adoptando entonces su planta esta estructura.
Si quisiéramos destacar más el carácter de los muebles franceses del Renacimiento, podemos decir que pierden el aspecto austero y varonil de la Ecfad Media, para refinarse feminilm'ente, con el afinamiento de sus formas y la sensual complicación de sus curvas. Ganaw así en y espiritualidad, acomodándose a las funciones cacfa vez más sociales que deben cump , ir, en un momento en que los hombres claman más por la naturalidad de la vida, tornó dose más y más y atados a las buenas m aneras, a ese "savoir faire" que cul inará en la sociedad dieciochesca de los Luises.
LEMA: «FORM A Y FON DO »
Es la vivie nda humana , e }e m.plo solidario; Mente d e l arquitecto, primor d e l operario; Ca riño del ho gar , int e rcambio d e don es:
Se parado s no es tán manas y corazones, Pu es la fu e r za d e unos en los d e más se basa
Lo mis mo que los muros que sostienen la casa. Aquí la dicha es fácil , es e l dul ce heroísmo
D e hallar e n dicha a}ena , la qu e busca uno mismo. Cuán nobl e es e l trabajo, si a otros b e n e ficia.
Al dar, mas se rec ibe, igual qu e e n lft caricia! Por es o c uando unidos e n la me sa t e ndida
C ual pr e mio d e t e rnura , la ce n(t es compartida ; El niño d e jct e l libro , d es pu és de lo s d e b e r es ; El padr e l ft h e rrami e nta, Ut nuz dr e lo s que hace r es,
Y e l pan qu e e l hombre gana y la muje r r e part e Ha ce al amor visible, co mo la flor o e l arte!
L a labor d e ese día se comenta y conmu eve Más que un cue nto narrado , d e no c h e, cuando llu eve.
Qu é importa qu e haya frío y hay(t sombras afuera, Si d e ntro d e la cas a da el ctmor primav era. Qu é bie n e stán los muros, e l perro, los re trato s, El flor ero e n la m e sa y la sopa e n los platos.
Tod.os bajo una lámpara qu e son r íe e n e l t ec ho , Se di ce n lo que han visto , re piten lo qu e han h ec ho. Todos , de la f ftmilia, van ha c i e ndo la historia , Honrando al apellido, que es d e l hombr e, la gloria. Hablan d e lo s amigos, se nombra unct m aes tra, Y un alma que e stá limpia , c omo e l mant e l , se mu es tra.
D es pu és sue ña e l jardín y e l hogar, e n sosiego!
¡Mañan a otra caricia lo e n ce nd e rá e n e l fu ego!
H UM B E RTO Z A RRILL 1
a • de
El propósito del Estado de dar a las clases modestas de nuestro país, por intermedio del Instituto Nacional de Viviendas Ec on ómicas y de acuerdo con un imperativo ineludible de solidaridad social, vivienda sana, decoroso y baroto, está felizmente en plena marcho. Eso obro no se ha detenido ni se ha li mitado, sino al contrario, su acción sa encuentro en amplio desarrollo y por prim'ero vez en lo historio del país eso acción se ha desbordado de los límites de lo capital solien•do de ello poro extenderse en el interior de lo República y llevar, con premura, los primeros que deben iniciar o satisfacción improrrogable de necesidades verdaderamente angustiosas.
Se han comprendido los magníficos consecuencias que aportan al conjunto de lo sociedad humano el levantar el plano del bien•estor d'e las clases mod astos obteniendo que coda familia vivo en los límites de su so lar, disfrutando de lo grato autonomía, que es condición indispensable poro que lo vida seo en el hogar, feliz y ploc entero, desarrollado en el jardín propio , delimitado y seguro y en lo cosita modesto pero limpia, sano y confortable.
Lo tranquilidad, lo holgura de espacio, y lo conven iente independencia de lo familia, en su sede swmple, pero agradable, aportan por modo seguro lo satisfacción de vivir, que constituye la condición básic'o ,de un pueblo feliz.
Es dando o los hombres de trabajo hogar digno y decoroso y al alcance de sus posibilidades, cómo se construye un o sociedad en que todos los categorías enlozan y adoptan ormón•icam·ente, facilitándose un convivir exento de reclamos y de rencores y propicio poro lo felicidad de todos, pues nado hoy en lo vida que el hombre estime de más valor que gustar lo dicho de ver o los suyos transcurriendo su existencia en lo formo y en el medio compatibles con lo verdadero dignidad humano.
Aumentar siempre y generalizarlo, llevando a todos quienes la necesitan, lo conquisto de ese mínim'um esencial de su derecho o la vida, dar a las familias modestos la posibilidad de gozar del benefkio in•estimable de una viviendo simple y claro donde convivir o pleno aire y con decoro, es la intención de la Comisión Honoraria del Instituto de Viviendas
Buscar paro los niños la vida en uno moral inocente, exenta d'e promiscuidad y de desdoro; favorecer, en los barrios que construye, lo vida colectiva en un· medio mejor y más tutelado, ofredendo calles buenas y limpias¡ jardines propios, floridos; pequeños huertos simples y de buen aliño ; juegos para los niños en la seguridqd y en la buena higiene¡ colaboración con el beneficiario aconsejándole el buen uso y disposición m'ás acertados de las vivien•das y asistirlo en otros aspectos sociales muy interesantes, que se presentan como consecuenda de la ohro mismo, que es su base y fundamento, y es objeto de su principal . , preocupac1on.
fn la procura de tol conquista , el Instituto Nacional de Viviendas Económicas ha construido o tiene contratada la construc'Ción de 1859 viviendas; un salórr de actos y B¡blioteca Pública; dos casinos; una policlínica; cinco salones para venta de artículos de primera necesidad distribuidos en diferentes barrios. Además algunas plazas de esparcimiento o destinadas para educación' física
Dado que el porcentaje medio de habitantes por viviend'a es en sus barrios de 5,4, resulta que por la obra del Instituto se podido brindar hogar higiénico , apropiado y barato a casi 1 O 000 beneficiarios
Al efecto de que pueda apreciarse la amplitud y alcance de esa atción, establecemos g continuación un cuadro d'e las viviendas construidas y la nómin•a de las poblaciones en las cuales han sido levantadas:
DEPARTAMENTO DE MONTEVIDEO
BARRIO N. " 1
Av Carlos María Ramírez y Chile , CERRO.
1 84 viviend as.
2 viviendas adoptados poro lo poI iclínico.
1 salón de actos y biblioteca p úblico.
1 soló!1 poro negocio con vivienda anexo. Const ru ido.
BARRIO N " 2
Camino Cibils y prolongación call e Holanda, CERRO.
104 viviendas construidos
21 viviendas en construcción.
Proyectado: Salón de actos y refugio espero poro ómnibus
BARRIO N ." 3
Oalle Campoamor y Gurméndez , UN ION
89 viviend as
1 salón poro artículos de pr i mero necesidad. Construido.
BARRIO N " 4
Prolongación calle Chile y CamiiYO Boyada, PANTANOSO.
62 viviendas construidos.
1 Casino anexo , construido
BARRIO N o 5
Calle Julián Laguna y Carlos de la V e ga , NUEVO PARIS.
11 O viviendas.
1 salón de ventas paro artículo s de primero necesidad , con viviend o anexo. Construido.
BARRIO N " 6
Oaminos Mendoso y d e la s lnstruc• c•ones
32 viviendas.
1 C asi no anexo. C onstruido.
BARRIO N. " 7
Calles Ascasubi y E. Romero , LA TEJA.
97 viviendas construí dos
BARRIO N. " 8
Caminos Cibils y Sanfuentes , CERRO.
82 viv iendas. 1 salón de vento de art ículos de primera necesidad y viviendo anexa Construido.
BARRIO N. o 9
Camino Industrias y 20 d e Febrero, 151 vivien da s.
VILLA ESPAROLA.
1 s alón poro negocio y viviendo anexo. Construido.
BARRIO N o 1 O
Camino Industrias e Himalaya , VILLA ESPAROLA
64 viviendas. Construido
BARRIO N ." 11
70 viviendas. Construido
VIVIENDAS INDIVIDUALES
(Ü;mstruídos poro promitentes compradores fuera de los barr ios organizados )
148 construidas
A demás se debe construir un número no determinado de v iv iendas de acuerdo o lo Ley 24 de Oc tu b re de 1944 en el Pueb lo Victor ia l) en s u s inmediacio nes , Ley por lo cual se destinno $ 300. 000. OO.
Existen también sumos que re s ult an ael saldo de los fondos de la Ley 1 5 de Setiembre de 1939, que se destinarán o levantar viviendas s obre terreno s cuyo expropiación se en trámite.
DEPARTAMENTOS DEL INTERIOR
ARTIGAS
Oiudad de Artigas.
30 viviendas sustitutivas de las viviendas existentes en zonas inundobles ( Ley 8 de Moyo 1942), contr atados o inicia rse.
Número no de t erminado de viviendas a cons truirse po r Ley 15 de Setiembre 1939, con uno inve rs ió n de $ 90.000.00.
Número no determinado de viviendas o construirse por Ley 24 de Octubre de 1944. Inv ersión, pesos 240. 000. OO.
Bella Unión
A cons tru irse, yo contratadas, 26 viviendas, susti tutivo s de vivienda s existentes en zonas inundable s, Ley 8 de Mayo de 1942.
CANELONES
En constr ucción , 50 viviendas sust itutivas de las viviendas existentes en zonas inunda ble s, Ley 8 de M ayo de 1942.
En construcción, 28 Ley 1 5 de Setiembre de CERRO LARGO vivienda s, 1939.
Construidas 34 viviendas, s u s t itutiva s de las viviendas existentes en zonas inundab les
A constru irse , núme ro no determinado, según Ley 15 de Setiembre de 1939. Inve rsión $ 90 000 OO
Se tramita lo expropiación de ter renos
DURAZNO
Cons t ruídas 34 v iviendas, sustitutivas de las viviendas existentes en zonas i nundables.
A const r uí rse un número no dete r minado aún con f ondos de la Ley 15 de Setiembre de 1939, con una invers ión de S 90. 000. OO.
T e r renos en trámite de expropiacton.
COLONIA
Juan Lacaz e Cont r atadas 20 viviendas segú n Ley 15 de Setiembre de 1939
FLORIDA
Construídas 22 viviendas, Ley 1 5 de Se t iembre de 1939
FLORES
En construcción 22 vivienda s, Ley 15 de Setiemb re de 1939.
LAVALLEJA
A construirse número no determinado, Ley 15 de Setiembre de 1939. 1nve rsión o efect u ar, $ 90. 000
Adquisición de terrenos en trámi t e.
MALDONADO
Maldonado
Const r uídas 22 v iviendc s, Le y 1 5 de Setiembre de 1939.
Aiguá
Contratada s 1 O viviendas sustitutivas · de las iviendas existente s en zonas i nundables.
PAYSANDU
Const r uída · 42 viviendas , Ley 15 de Set iemb r e de 1939.
Construídas 28 viviendas, sustitutivas de las existentes en zonas inund bies . Ley 8 de Mayo de 1942.
RIVERA
A constru ir¡ un número no d eterminado aún de viviendas, Ley 1 5 de Setiembre 1913 9
Inve r sión d efectuar, $ 90.000. TerrenJ t rámite de adquis iCIOn.
ROCHA
En constru q ción 28 vivienda s, Ley 15 de Se t iembre de 1939.
RIO NEGRO
Fray Bentos
En cons t ru ción 1 6 viviendas, Ley 15 de Set ie bre de 1939.
SALTO
Cont r atado 26 viv iendas, Ley ¡ 5 d e Se t iembre 1939.
Cons t ruídos 1O viviendas sustitutivas de los t ivi e ndos existentes (•n zonas inundaoles, Ley 8 de Mayo de 1942.
Autorizado lo const r ucción de 3 0 viviendas má • de es t e t ipo.
TACUAREMBO
Tacuarembó
En cons t rucción 20 viv iendas, Léy 15 de Setiembre de 193 9.
En construcción 24 viv ie n dns s u st itutivas de las vivienda s ex iEten tes en zonas i nundables
Pa s o de los Toros
En construcción 12 viv iendas s ustitutivas de las _vivienda s existen t es en zonas inundobles
SORIANO
Con t ra t ados 22 viviend as, Lzy l 5 de Se t iemb re 1939
Con t ra t adas 12 viviend as sus t itutivos de las viviendas exi s te nte;-: e n zonas i nundables.
S'AN JOSE
A lici t ar 22 vivienda s, Ley 1 5 d e Setiembre de 1939.
A construi r núme r o no deter:ntnado aún, sustitu t ivos de los viviendas existentes en zonas inund o bles, sobre terreno en trámite de exprcptOCIOn.
TREINTA Y TRES
Construídas 34 vivienda s sustitutivas de los v iviendas ex istent ;s en zonas inundables.
En licitación, 21 viviendas , Le y 15 de Setiembre de 1939.
Como puede verse, el In stituto Nacional de V iv iendas Económicas , ha llevado su obro a todos los ámbitos del pa ís y cada uno de los Departamentos de la Repúblic-a tendrá la parte que ha podido ser ie asignada.
No obstante, puede decirse que la tarea apenas ha sido i niciada, pues la parte qu e qu e da por hacer es enorme.
Esperamos que con la aprobación de la Ley actualmen'te a estudio del Parlamento por la cual se adjud ican al Instituto $ 20 000 000 00 con destino a los fines para los fu é creado , dará a su acción un impulso y oportuno y lo pondrá en condicione s de satisfacer, en una medida la nec esidad angustiosa de vivien'da higién ic:a y barata que sufr e n las clases más modestas del pa ís
L A e A S A
LEMA: «EL VERSO ES MI NARDO »
Este es mi cielo y esta luz es mía. Míos son este ai e y este viento.Soy dueño de la noches y los días, con el trabajo, lr pasión y el sueño. Esta mi cctsa y , n mis hijos anda rica , mi sangr e; c omo en fuente nueva. Si florece un la flor d e plata me pertenece, C(j)mO todo en ella. Este es mi nido l con la paz segura por el amor con qu e lo cuide y quiera. Si aullan lobos ·n la calle oscura, tranquilo estoy ras la cerrada puertrl. La. casa mía, du ce reino mínimo , es mi universo sobre el mundo inm enso. e jo res son lu¡z 1 í; ei pan y el vino. El descam;o es a uí, gustoso y bu e no. Los ángeles cust dios la protejan y nos vigilen la pequeña casa, para que sea siempre fortal ez a y siempre tenga la divina gracia. J U A N A D E i lB A R B O U R 0 U
TE M A :
"' EL CENTRO MUND IAL DE LA FRATERNIDAD HUMANA "
Después de tanto lucha c ruento , queda entre las generaciones que están presto s paro la etapa de madurez 1 una tremendo perplejidad, una infinita angustio, y también una rebelión idealis ta , porque todavía en el f ondo del almo humana no puede extinguirse la esperanzo en un mundo má s justo, má s libre , más armoniosamente estructurado. No parece tan po sib le que seo la inte ligencia humano , lo que pueda orrivor o e se ideal si justamente con lo s cre ac iones de eso in te ligencia se vuelven a r ep et ir los hechos qu e lo han hecho pasible de todo desdén , Se admite que una espe ranza puede quedar en los homb re s que se han sentido profundamente sob recogidos por la s t r agedias ac t ua les , y es la esperanzo de encontrar ot ras ví as que los de lo polémico y la guerra para e l triunfo del derecho humano o morar y a andar sob re lo tierra. Es prec iso fomentar entre los seres la posibilidad de un retorno a la sen cillez , al ascetismo, a la tolerancia , a la exa lta ción de la persona humano, a la au tent icidad de su im pu lso creado r , par o emanci parse de ilógicas t eorías de mando o de las organizaciones tut o r ioles que terminan en la má s vulgar pasión de dominio, exaltado por la más mod erna f o r ma de explotac ión dé la credulidad: la propagando Aquello s posibilidades que pueden cris t alizar/ si grupos s e lectos de todos portes del mundo , comporten lo ideo de d elegar en hombres de total probidad, de infinito bondad, de h onda cul tura, de elevado imaginac ión, de re sis t encia o la propagando oral o esc rit a, lo t oreo de conducir uno ins t itución mundial o lo cual se llega r ía con fervo r de pereg r ino y no con blandura de turista
ARQUITECTURA
Eso institución tendería o la revalorización de lo esencia de la vida colectivo que es e l senti miento de fraternidad. A tal fin se erigiría el Centro MuncZial de la Fraternidad Humana
Este Centro estaría ubicado entre se rranía s/ o en Costilla, o en el Ap enino o en los Pirineos, en cualquiera de los tres países mediterráneos de viejo culturo.
El terreno, en fuertes desn iv eles y plataformas, insu m iría 30 hectóreo s máximo, en proyección horizontal, l imi t odos por un re ctángu lo de 600 por 500 metros.
Este terren o de se rran ías, en los primeros estribaciones de lo alto montaña , con ten dría á r idas, portes boscosos y emergería de un valle muy cercano a é l donde ex isten aldeas o caseríos, o sub urb ios de uno ciudad de mediana población que conserva tota lmente uno tradición arquitectOniCO.
Esto ciudad es de estructuro fluvial y al mismo t iempo ce ntro ferroviar io y de rutas camine ros y aéreas. A esta ci udad se llego fácilmente desde todos los puntos del mundo. Ello es / pues / el centro internacional de hospedaje de los • peregn nos.
El Centro Mundial de la Fr aternidad Humana , situ ado en la se rranía vecino o es ta ciudad, se divisaría de todos los puntos de ésto y cons tituiría un núcleo divisable desde la vega, pero no dis t aría del cen tr o de la ciudad/ sino poco s minutos de distancia, por vehículos o vehículos y funicu lar.
Estaría ubicado o cota no supe r ior o 600 me t ros del emp lazamiento de la ciudad, y la composición comprende ría :
1 l Centro de llegada y reunión ( bajo o alto).
2) Centro histó rico.
3 ) I nstituto de Lengua s.
4 ) Museo del Homb re
5) Zona de Peregrinaje y Temp lo d e la Espe ranza.
DETALLE
5) ZONA DE PEREGRINAJE
1 ) CENTRO DE LLEGADA Y REUNION (BAJO O ALT0) 1 Y TEMPLO DE LA ESPERANZA
a) Una explanada con cobertizos y huecos en la montaña para garaje de vehículos y peregr inos pud ien do situarse una estación funicular.
b) Un gran refectorio con cocinas y un gran dormitorio colectivo con baños. Además 50 habitaciones con baño privado.
e) Un hall de reun ión.
d ) Una pequeña administración.
(E l conjunto no tiene el carácter de hotel. Los hoteles están en la ciudad.)
2 ) CENTRO HISTORICO
Cuatro grandes museos de historia comparada, con salas, galerías y dependencias, servicios, administración, salas de estudio; mostrando la actividad creativa y destructiva humana , los resultados espirituales, efímeros y permanentes del vivir humano.
3 ) INSTITUTO DE LENGUAS
Comprenderá una gran biblioteca, veinte salas de estudio, cuatro aulas para conferen:ias destinadas al perfeccionamien to del conocimiento de las lenguas formativas de los idiomas importantes, y un patio para la orator ia. Servicios administrativos y dependencias.
4 ) MUSEO DEL HOMBRE
Un gran museo compuesto por grandes salas, por galerías superpuestas o en extens ión, formando un conjunto donde cronológicamente se pueda observar el proceso de la evolución humar.a y de la evolución de la obra creativa del hombre.
Esta zona comprende un gran atrio, o gran altar, o gran patio, y un templo. En cualquiera de ellos, o en ambos, se erigirán símbolos recordatorios de los grandes pensadores poi íticos, no polít icos, creadores de teorías, altas figuras conductoras de colectividades por el camino del bien, grandes figuras histór icas.
El Templo de la Esperanza debe ser una composición techada.
NOTA: La composición debe poderse recorrer a pie y vehicularmente, sin que los vehículos entren demasiado en los diferentes centros. La correlación peatonal debe distinguirse claramente en la composición, a la que podrán incorporarse múltiples jardines Podrán implantarse ascensores.
En todas las partes se preverán las dependencias y servicios usuales.
Arquitectos que integraron el Jurad o
Leopoldo Carlos Agorio
Mauricio Cravotto
Julio Vilamajó
Rodolfo Vigouroux
Juarr Antonio Ríus
Aurelio Luchini
Leopoldo Carlos Artucio
Antonio Pietropinto
Mario Muccinelli
Otorgado por unanimidad.
CONCURSO GRAN PREMIO 1945
Prueba final: dnco meses, sobre esquicio de cuatro días
' EL CEN1,RO :\lUKDIAL D LA PHATERKIDAD
El hombre: una creación s uTlT'Ll"At '·""·
La arquitectura por y para el Pero. ¿ , hacia qué hombr e se Yn el ca nuestro esfuerzo
El hombr e de hoy no S3 be t fe en las cosas no vistas. no sa be esp erar ... no sa bt> creer en el poder del ien y de la cooperación, que es fraternidad.
Una vida qne no ha sabido vi lo ha llevado a creer ·en {'"'l poder ab:soluto d e su razón, relegando tos; a cre er sólo en el es tudio objeti n> de los he cho s, ueg.sndo modos reales Uegar a la ciencia.
Por esos c aminos. nuestro hom de no ha co ns egu id o un mundo mejor; en meclj o d e s u perp1ejidad .'· u es lnz tan s olo. sn esperanza id E> al ista.
Qu e mediante la recuperación r ee n co ntrar su c.3mino.
Que vea la tierra y el úelo el e la Yida, se s omete a las emocion hombr-es, apoyado en tierra y ll ega do a é l.
La realización de un progra1 una esenc ia de la vida co le ct i va, cu un alto en la ca rr era d e la razón pre nsi ó n d e que, ni 1.3 Bondad, ni , mee a meas.
Que e n nuestra composición. ra11 c ia , a la sen cill-ez, al asceti s mo.
e los Yt>rdadero s Yalor e.s, pueda e l hombre ' f el iz. si r ec uperando E' l primitiY o qu e nac en de su ('Ontacto con lo s d emá s irando ese cielo l a frM ernidad habrá
t end iente a la verdadera y.::tlorización es el se ntimiento de fraternicl:td, impli .:: a ncontro lada por el sentimiento la com1 Amor. ni Dios , se justificarán co n cnentre el hombre nn retorno a la tol e-
Se requiere entonces, un g ográfico donde la naturaleza , al mostrarse en su trem end.a magnitud frente al mbr e y sus realizaciones , pueda. evid-enciando la pequeñ-ez de s u materia hi.ante frent-e a la materia eterna, inspirarle lo s sentim iento s propicios. e illa pued e ser el lugar.
L le vemos al hombre a I.as pr· as estribac iones de la alta montaña , leYantado sobre la ciudad y la aldea; entonces tan só lo el valle y el río que por él se rpent ea , y sentirá a s u s espal , la montaña inmutable Ahí el habrá adquirido su propia escala.
Nuest ra compos ición, tomará a hombre como módulo v lo tomará a esa esc.:lla . Pa-ra,ie y arquit ctura para ese hombre
Arquitectura sobria, como impres,ci"ndible modo de armonizat· con su paraje y una forma ele vivir. ideas eastelhno son que e l tiempo no ha podido desintegrar, porque dentro ella se encierra un modo d e sentir; por eso exige una .arquitectura que, r enraizada a su tierra fuerte, sabrá de sobried.ad.
Continúo l'n la pág :51
N un volumen poco mayor de una s doscientas páginas, autor nos proporciona interesantísimos datos sob re 250 alarifes y maestros en toda c lase de oficios que han desp legado sus actividades en e l Virreinato del Perú Y, tod avía hay que tener en cuen ta que esos 250 artesanos sólo representan una mínima parte de los cinco mi l nombres de técnicos y hábiles obreros cuya actuación pudo comprobar el Arq. H arth - Terré , después de pro l ijas y pacientes inves t igaciones.
En esta bella ob ra desfilan repre sen tantes de tod os los gremios afines con el arte de la construcción. Háb iles arqui te ctos como Franc isco Becerra , Al o n so Beltrán , Jua n Ma rtínez de Arrona , Constantin o de Vasconcel los, Juan Migue l de Ve ramend i, Santiago Rosal e s, etc. Mae s tr os canteros de la talla de Gil Ló pez , Anto ni o Lo renz o y Jua n del Co rral. Tall istas exim ios eran Pedro Vó z que z de Za mo ra , Mart ín Alonso de Me ssa, Pedro de Noguera, Asen s io de Salas, Diego de Agu irre , etc Se de s ta ca ron como p into res de gran mérito Mateo Pérez de Ale ssio, Angelino Medoro, Pedro Pablo Morón y Martín Alon so de Me ssa. Por último, alcanzaron gran reputaci ón como orfeb res y fundidore s de campa nas, Miguel Morz illo, Juan Ruiz, Juan de Ribas , Sernardino de Tejera y Franc isco Meléndez Harth - T erré nos transporta a los primeras años de la capi tal peruana; es la época en que Ju an Meco, el primer alarife · que hubo en Lima , deslindaba so lar es cob ran do cuatro pesos por solar. Pero , en aquello s tiempos con eso suma se pagaba un mes de alquiler o s e adquirían treinta libros de pon.
El primer horno de ladr illos lo estableció Juan de Grajales , vecino a quien debe mucho Lima , pues construyó el techo de la primitiva igle sia de San Fr ancisca, estud ió y traz ó las acequías , huerta s y chacras de la ciudad y, por último, de term inó la medida agraria " fanegada " que todavía está en uso, a pe sa r de la obligatoriedad del sis tema métr ico decimal.
La primera " Igle s ia Mayor " --ca tedral desde 1541era un pobre e insignificante edific io que tuvo que ser demolido en el año 1 544 La s egunda catedral, ya más sun tuosa que la anter ior a pesar de sus muros de adobe y techo de "mangles", du ró bastante má s de medio siglo o seo hasta el año 1604.
En 1572 se inició la construcción de un tercer templo, de acuerdo con las traza s dadas por el a rquitecto Alonso Beltrán, pero lo grandiosidad del proyecto impidi ó su ejecución siendo necesario suspender lo s ob ra s y demoler lo ' ,, ya hecho cuando los pilares alcan:z.aban a tener dos estados" de altura
El virrey D. Martín Enr íquez de Alman s a ( 1581 -1 584) llamó a Lima al célebre arquitect o ex treme ño Franci sco Becerra, el cual a la sazón s e encontraba en Quito. En Abril de 1584 prep ara los p lano s de una nueva catedral cuyas obras recién pudieron ini ciarse en el año 1 598. Con t odo, debe haberse trab ajado con cierta actividad, pues en 1604 se pudo inaugur a r una m it ad del nuevo ed ificio , o sea la parte comprendida entre el ábside y el cruce ro. Recorriendo la s pág inas de este libro nos damo s cuen t a de la gran importanc ia que adquirió , durante el co lo niaje y en é l antiguo impe r io incaico , el gremio de entalladores de modera Hasta el pr imer terc io del siglo XVII se mantiene espíritu clásico del rena centismo quinientista como lo comprueban las obras de Pedro Vózquez de Zamora, Martín Alonso de Messa y Juan Martínez de Arrona. Pedro de Noguera , notable maestro catalán, empieza a animar sus composiciones con cierto marcad o barroqu ismo. Es el autor de la famosa si llería de coro de la Catedral de Lima, · la que motiva los siguientes párrafos de Harth- Terré: " Pedro de Noguera comenzó por destacar valientemente sus figuras del fondo que la s soporta. Las cabezas y los extremidades son exentas y la luz y la so mbra los rodean y juegan en el espacio libre dándole s más vigor y movimiento' La obra de Noguera, así, no queda ya en el dibujo , si no que pasa a lo escultura, y los entolladores que lo s eguirán se sen t irán alentados en conquis tar para sus figuras el espacio con tod os sus con tra s te s" ( Pág. 1 43 l. Después de Noguera - fallecido hocia 1660- continúan el impul so barroquista Asen sio de Salas ( 16 12 - 1669 ), Diego Agnes , T omás Agu ila r y, especialmente, Diego de
Agu irre. Todos ellos labraron magníficos retabl os, ta bernáculos, crucifijos, si ll erías de coro, etc., que, en su mayoría, fueron destruidos por el infausto terrem o to de Octubre de 1687. "Y la pobreza amainó el impulso per o no redujo por cie rto el ánimo. Sobre las ruinas de la ciudad volverían a recon s truirse los palacios, los iglesias y las cosos solariegos con sus golas , sus pinturas y talla s. De entre los escombros se recogieron los piezas enteras; las que podían utilizarse en las s illerías y retablos, púlpitos o coros, o artesonados y con arte y moño - imperando la pobreza - se fué rep o niendo lo caído " ( Pág. 131 l. El siglo XVIII no parece haber sido ton brillante c nmo el que lo preced ió. Eso centuria s ufre el contragolpe del sis m o de 1687 y, además, los fatales consecuenc ias de otro tembl o r que destruyó, casi enteramente , a Lim o en 1746 Con t odo, se presiente un cambio profundo en la evolución artístico. Durante el primer terc io de l siglo XVII I, es perceptible un renacimiento de lo mudéjar, pero , a mediodos del mismo siglo, se impone lo presencia del célebre virrey Amot que " lleva el cauce de los estilos p o r uno senda a fran cesada, sin que s in embargo, todo ello no deje de trasuntar un aire limeño definido y franco: portadas , ventan os y balcones nos dan la muestro. Es un estilo liviano y fresco, endeble en su construcción, pues se modelan las nuevos formas con lo caña y con el yeso" ( 1 l
Tampoco fueron descuidadas los obras de urbanizaci ó n Miguel Morzillo funde, en 1578, la "sobretasa" de lo primera fuente público que hubo en Limo, lo que, en 16 50, sería sustituida por lo actual, obra de los hermanos Ant onio, Bias y Fr ancisco Ribas.
Las maestros conteros Gil López y Antonio Lorenzo con struyen el puente del río Po scomayo (Choncay ) Según lo troza preparado por los citados maestros, el puente deb ía se r de "c uatro ojos con tre s pilares sob re los que carguen k:>s a r cos redondo s". Esta importa n te ob ro de ingeniería fu é llevado o cabo durante el gob ierno de D Fran scisco de To ledo , conde de Oropeso ( 1567-1580).
Entre 1608 y 161 O, Ju an del Corral, " Maestro Mayor de Reale s Fábricas", construye sobre el río Rimoc , un hermoso puente de piedra, en reemplazo del que fué constru ido en ladrillo durante el virreinato del marqués de Coñ ete ( 1590-1596) y que se derrumbó por efectos de una crec iente , en Marzo de 1607.
Hoy un capítu lo dedicado o los azulejos y parece fuero de dudo que este material decorativo era conocido, en el Perú, desde lo s primeros tiempos de lo conquista. Yo la segundo " Igle sia Mayor" de Limo, cuya construcción iniciara el arzobispo D Jerónimo de Looyzo , al promed iar el siglo XVI , tuvo zócalos y arrimaderos de alicatados sevillanos labrados a la manera mudéjar
Es muy conocido lo leyendo relacionado con los azulejos donados por doña Catalina Huanca al convento de Son Francisco de Lima : só lo fu é capaz de armarlos un reo pr ófugo llamado Alonso Godí nez ( 2 l , el cual ob tuv o el perdón, en mérito a la habil id ad desplegado en su toreo
A mediados del siglo XVII se establecieron importante s fábr icas de azulejos , llegando hasta nosotros los n omb re s de algunos de los más afamados ceramistas de lo ép oca colonial, entre ellos, Diego Día z , Pedro Cornejo , Eugen io Díaz (hijo de Diego) y Ju an del Coral (3). 1 ,r.
Esta impo rtante industria desapareció con e dominio hispano y, en e l siglo XIX , se perdió la costumbre de usar el azulejo como elemento ornamental.
Conviene tener en cuenta que muchos de los artífice s citados por e l Arq. Harth - Terré en su enjundioso estudio, no se limitaron a ejercer su profesión solamente en Lim o, s ino que no pocos de ellos se radicaron durante largas temporadas en e l Cuzco, y, aun algunos no se movieron de esta ciudad o de ot ra s urbes del virreinato
Así al azar citaremos a Juan Gutiérrez, Lu ces Qui spi y ' Pedro de Zúñiga que intervinieron en las obras de la igles ia cu zque ña de Santa Clara.
Juan Miguel Veramendi y Juan Correo, entre 1 560 y 1571, levantaron gran parte de la segunda catedral de Cuzco En cuan t o a la tercera , o sea , la actual, es ob ra de Bort olo mé Correa , quien lo habr ía in ic iado o princip ios de l sig lo XVII.
Fuero de los dos grandes ciudades p eruanas podemos agrega r los nomb res de Toribio de Alcara z , P. J e rónimo de Villocor ri l lo, G aspar Báez y Bernardino de Avila, q ue dirigieron impo rta n t es o b ras en Arequi po , y el del alari f e mestizo Se bas t iá n Quimichi, que dejó huellas de su pro b idad p ro f esion al en Huomanga ( hoy A yacucho ) y en A ndahuay lo s
Es indiscutible q ue lo nueva producción del erud ito e infatigable in vestigador peru a no - de lo cual hemos he cho un suc into resu m en- va o ser de gran u ti lidad po r o los est u d iosos e n ge n e r al , que , gra cias o e l lo, p odrán fo r marse un o ideo bien defi n ida de l a m bi e nte a rt ís ti co reinante en el Perú mien tras duró e l lar g o período de tres sig los de domi n ac ión español a
J G.
<1) cl es Yastador es terremot os d e 16 0!) , 167 8, 16S7 1 7-! G habían d e t e tmin a cl o e l aband o n o el e la s b ó,·e da s l ·eo t 6 m icas , de piedr a o d e l adri ll o. En un prin c ipio se Yol\'i ó a las n e r vadas d e gusto goti c ist a p o r c on.8 imás fl e xibl es y e xpu estas a d e rrumb e::; Pero. d e l s i smo d e 1746, no se co nstru ye r o n o tr a •s que for madas po r ce r c h as el e m ade ra. y -c aña s "d e Guayaquil" , r ec ubri e nd o todo t:o n han o o yeso. Est e pr oce dimi e nt n hizo escue la y se pu e d e d ec ir qu e una g ran vart trl e Lima Yirreinal está cons truid a as í.
(2) Otros lo ll a man · Ped t·o G o dín e z. en X o ti e n e nada qu e ve r co n e l ma e st r o ea nt e r o q u e e l pue nte sobre rí o Rima <: Se trata cl f' un ho móni mo d e l mismo
LA Guerra Mundial de 1939-1945 ha tenido la virtud de acercar considerablemewte a las dos Améric'as Los sudamericQnos cuya Mec a antes de 1939 por lo general era París- debido a las nuevas circunstancias se dirigieron con preferencia a Nueva York, Wáshington , Filad alfia, Ch icago, Boston y aun a Miami y San Fran'cisco. De ahí que se haya despertado entre los arquitectos, que tuvieron la suerte de pod er visitar la grandiosa nación s e ptentrional, una marcada afición por la arquitectura estadounidense
Algunos regresaron entusiasmados con los rascadelos y han vckado su admiración en interesantes confeb 1 t 1 "h " renc1as so re ese tema; a otros os encan o e ome americano, así como tampoco faltan' los que se hayan deslumbrado ante las fantasmagóricas arquitecturas de los "es tudios" de Hollywood , o con los inmensos establecimientos iabraes que cubren muchas hectáreas y que representan verdaderas c'Os'm'ópolis industriales. Uno de estos viajeros : el arquitecto argentino Mario J Buschiano, no ha querido demo strar especial inclinación par un• tema d'eterminado , sino que, en un modesto volumen primorosamente impreso, se ha por darnos una clara idea del desarrollo d a la arquitectura en los Estados Unidos , desde los ya muy lejanos tiempos de Juan Ponce de León , Pedro Menéndez de Avilés , John Smith , Lord Delaware , etc. , hasta C!lsi nuestros días
Vi ene de la 111íg. 18
Tarea ardua , m'áxime cuando para desarrollarla sólo se dispone de pot'o más de ochenta páginas, pero, de la cual ha sab ido salir airoso el joven profesor de Historia de la Arquitectura de la Facultad de Cien'Cias Exactas de Buenos Aires
Buschiano divide su obra en cinco capítulos. En el primero nos explka las tentativas -no siempre fructuosasde los ingleses, holand'eses, suecos y germanos, para establecerse en .' 'las frías y boscosas regiones del norte atlántico ", despreciadas por los españoles debido a que carecían de metales preciosos.
También nos presenta un cuadro bastante exacto de la evolución orquitectónka que se produce en los Estados cfel este durante el coloniaje ( 1600-1790), desde le capilla goticista de San Lucas de Smithfield (Virginia ) hasta el "Faneuil - Hall" de Boston, ya d e estilo francamente "georgiano "
El segundo capítulo está dedicado a las fundaciones españolas de los actual es Éstadas de Florida, Texas , Nuevo México, Arizona y Califorrwia. Analiza c'On claro criterio los notables monumentos pétreos de San Antonio ( Texas) , así como la arquitectura "pueblo" de Nuevo México y las graciosas "m'isiones" franciscanas que la férrea voluntad de los abnegados religiosos Junípero Serra y Fermín Lasuén, hizo brotar en la costa d'el Pacífico desde la frontera mexican•a hasta la moderna ciudad de San Franc-isco.
También dedica algunas páginas a la hermosa Nueva Orleans, fundada en 1718, por los franceses, pera en la cual, la dominación española de 1763 a 1801, d'ejó profundas huellas bien · perceptibles en el hermoso edificio del Cabildo
Los resurgimientos c lá s ico y gr ieg o ( "CCassic Revival" y "Greek Reviva!") ocupan el terc er capítulo , en el cual se destacan' las figuras de los arquitectos Tomás Jefferson, Ca• los Bulfinch y GuiUermo Thornton, autores de los soberbios Capitolios de Richmond ( Va ) , Boston ( Mass ) y Washington (D. C .) respectivam ente
En el c uarto capítulo, el autor posa rápida revista a la arquitectura que se desarrolla d'urante gran parte de la mitad del siglo pasado y en la cual se manifiesta el más desenfrenado eclectisismo. Sin embargo, rinde justit'ia a dos grandes maestros que ponew "algo de orden y de talento en semejante caos artística"; se trata de los arquitectos Henry Hobson Richardson y Ricardo M. Hunt. este último el primer arquitecto norteamericano egresado de In Escuela de Bellas Artes de París
El capítulo final está casi enteramente dedic'ado al estudio cJel rascacielo. Esta creadón arquitectónica, de sello netam'ente norteamericawo, tiene su origen en Chicago allá por el año 1883 y no tardó en ser imitad a en Nueva York El arquitecto Buschiazzo expone m•uy c·laramente ia lucha entre las dos escuelas "rascacielistas": la chicagüense y la neoyorquina, cons id'erando más racional y mejor orientada a la primera
Para terminar, agregaremos que 56 hermosas láminas ilustran esta obra y contribuyen notablemente a esclarecer el texto
J. G.
Suges ti, ·o ambie nte para nuestro p e r e grin o Prr egrino q ue , c uando llrgue al c entro l1i.':l tóri c o , andará por espa c io s qu e ju egan en su Yariabilidad, ca mbiant e s e n armonía tom o la histori.a misma, pero que ll egan a se ren idad uniforme al a ce r c arno s al mus e o del Hom bre El hombr e mantiene s n uniformidad en la Yariab ilidad ele la his tor ia
Ha lleg.ado dejando aldeas e iucla des, atran'sando Yegas y ríos; lu e go ele.· un l ento pro e eso ele as ce n c ión, en qn e su es píritu s·e ha impregnado d -e se nverclac1eros. h f>lo a hora frent t> al te mpl o.
El templo SI:' abrf' hacia el valle, p e ro 0str no es p ] mi s mo , aún e n s u inmutabilid.ad. porqu e lo miran ojos qtw han apr-en dido a mirarl o
E se vall r qn e se e x í i eucl-e a su s pies ('S el rnnndo di:' s n es p er anza y, sí mbolo d e lo eterno de la espera nza lnunan a. es la fu ente s urg t> 11t e que el hombre encue ntra e tl la cri pta y q u e f:i e prolonga r n la s hebras d e ·H gna que se derraman por la lad e ra
Perdida s u vi s ta en l a l ejanía, eu ha c-es d e luz que el so l de Castilla derr.ama so bre e l tl:'mp lo, e l h ombr e s i E' nt e es pel'anr.a e n el hombre mismo , esperanza e n el retorno d e los Yal ort-' ::; p e rman e n t -es d e la humanidad , aquéllos qu e emanan ele l os se ntimientos Amor P I:'. Bondad FRArrERNIDAD
Ju an J osf Casal Rocco
CO 11 Chi 11 a S, una extr
A riJlo F. GARG I A ESTERAN
La r azón que me llevó a calificar a Conchillas como "una extraña aventura urba nís tica " no fué guiada ni por afán llamativo, que no me place, ni por capricho literario, que no me cuadra. Creo, h o nradamente, que no puede haber , poro el viajero interes ado en los problemas que plantea la agrupación humana, una me di tación más justa; tal es su destina, su tipicidod do lo ro sa
Ahora bien: no obstante el interés agudo que promete lo di cho y pese a que estoría justificado, no será, este que hoy planteamos, un estudio que agote el temo o lo enfoque en s u total delineamiento ; menos aún: qui z á no· logre la hondura y lo precisión que suele y conviene exigirse a los art ícu los que t ienen cabida es revistas especializadas. Pero - también conviene adelantarlo- esto, que no p r oviene de falta de empeño por parte del autor, sino que es consecuencia directa de las características más señaladas del fenómeno en cuestión , no quitará interés a las conclusiones que de él pudiera:1 derivar para el arquitecto, el' urbanista, e l economista, etc , hasta el homb re de la ca l le, pues los mismas razones de esta anunciada e impávida imprecisión serón prove chosa s. En efecto: ia falta de datos concretos y de detall e en algunos aspectos y la no muy metódica articulación de este estudio radica en el hecho Ge que Conchillos, en su lineamiento actual, y en e l porvenir que de persistir' en él la espera -y nada hace esperar un cambio en tal sentido- , no es un fenómeno urbano en crecimient o o, p or lo menos, en desarrollo, al que convenga orientar o del que se pueda obtener, por ejemp larizante, un provecho seguro, inmediato; Conchillas es, simplemente, un suceso inopinado, con aciertos estupendos, intenciones fallid as y una consecuencia dolorosa que excede del ámbito de l urbanismo. Descubrirla, es el camino elegido.
Fui a Conchillas con el ónimo de descansar unos días y siguiendo el consejo de algunos amigos argentinos. Llegué en una magnífica mañana de marzo. El viaje había dejado en mí el amarillo recuerdo de los campos con girasoles en f lor.
Lleno de una óvido alegría, me eché a la calle, en procura de esa paz gozosa que me prometía e l pueblo, extendido a la vera del hotel. De seguida recibí una bullente impresión que iba a ratificar muc h as veces, después: Conchi l las, pese a lo manso y sosegado de su aspec t o, me hab laba a r do rosamente Es posible que, para o tr o viaje ro, el pueb lo pudie r a mostrar un interés regocijado y anecdótico; para mí, a r quitecto, era un o rgan ismo expec t ante y cá lido, que tenía mucho que decir, todo lo cual yo oía, maravi l lado y con creciente e inf lamado desasosiego.
Y así, mis sen t idos -aguzados los recue r dos, presentes las inq ui etudes- fueron sintonizando, cada ve z con más cla ri dad, el mensaje es t upendo de Conchiilas. Pocos días después de mi llegada me dispuse a escrib ir a lgo a ese p r opósi t o; para ello había de adqui r i r datos, precisarlos, relacionarlos; las dificul t ades que se p r esenta ron, avivaron el incentivo inicial. Mi via je de descanso tuvo, así, una derivación insospechada
La tarea era riesgosa y áspe r a, o a mí me lo pareció. El pueblo se mues t ro, o prima facie, como prop iedad de una emp r esa comercial o lo que sus habi t antes dist inguen ccn un respe t o no exento de cierto temor a l imentado po r la ma ledicencia. De ahí que fue ra m uy difícil arranca r datos de b oca de lo gente - "vecinos de t odo la vido"que, con segu ra coincidencia, mostraban una rese r vo dig n a de mejor causo. Y yo no tenía ot ros d ocumentos o datos aclara t orios y corroborotivos que e l tes t imon io del m ismo pueb lo.
na a v e11
tura
tii' ba n i s t i e a
OONCHILLAS ( departam ent c de Colonia, RepúMica Oriental del U r uguay ) , fondeadero del Plato , provisto de un muell e y de un ferrocarril de trocha angosta que lleva al cercan'O pueblo d e su nombre, donde hay ricas canteras de granito en explotación. Este núcleo poblado, eminentemente obrero , fué fundado en 1888 ; actualment e tiene 500 hab itantes ( De una Geografía Elemental )
Más adelante hube de encontrar, sin emba r go, un precioso aporte pa ra el mejor conocimiento de esa población: el estudio que sobre su saneamiento publicó el médico de Salud Público de la zona , doctor don J uan Ange l Muchodo, en la Revista Médico del L ito r al Oeste (Setiembre de 1 944) A demás de lo exposición de datos a que aporta - y que yo aprovecho aquí se publico en este artículo un p lano de Conchillas (ú nico que conozco), dibujado por e l sub-comisario seccionar, D. J osé P. Menghini, que me sirvió para ra t ifica r y enmenda r en lo posible el relevcmie n to que, o posos y sub r ep t iciamen t e, poro no llamar la atención de los mo radores, había obten ido yo en uno aven t u ra que, lo confieso, me resu ltó t on ameno como regocijante.
Lo historia de Conchillos es muy simp le.
En el año 1888, lo empresa p ropietario inició lo explc t ación de sus importantes conte ros de pied r a y dispuso de una pa r te del amp l io inmueble para la implantación de los viviendas de sus obreros. Es t os const ru ye r on, dentro d e l pe r ímetro fi jado y sin mayor o rden, var ias r istras de ranchos. Dos años después sobrevino un a g rave epidemia de t if us, cuyo foco infeccioso se loca l iz ó en e l pob lado. La emp r esa, en t onces, p rocedió a destrui r lo, levantando e l act u al g ru po edilicio que, guarda n do una s im p l ísima armo n ía -la de la repetición- se de lineo categóricamen t e ent re á rboles indígenas- t o las, coronillas, espinillos, algún ombú - q u e anunc ian el m agní f ico boscaje del arro-
Q UITECTU R A
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yo y se ubico alejado - ca si diría, respetuoso- de lo cos o de los propietar ios, erguid o, exóticamente, en uno lo mo (¡ Qué estúpido y presc in dible deseo de hablar de a crópolis)
Lo importancia de! cambio que acabamo s de describir, s u valor, será lo ponderable en e l tr a n scurso de nuestro c r ónica. Sus consecuencias inmediatas, que conducen al p lanteamiento actual de su particu laridad, la s veremos o renglón seguido
La historia ha seguido su cur so. La s ca ll es, abiertas 1ibremente a 1 tránsito depo rtomentol , prescribieron o los tr e inta años, pasando o ser de propiedad pública. Se fundó lo Junto Local; se ubicó lo Comi s aría que, por cierto , bien poco tiene que hacer dentro del perímetro poblado, yo que los delitos son, en él, occidentes e xtra ños, se organizó lo Policlínica gratu ito del Mini s t erio de Salud Público y se emplazaron lo Su c ur sa l de Correos y Telég rafos y el Juzgado , creánd ose, así, uno mezclo anémico d e centro poblado y ale daño de empresa comercial.
Ataquem os el me ollo de e s t a cicrunstan:::ia, que ahí vamos o encon trar la validez, el justifica t ivo, de nuestro tra ba jo.
N o hay en Conchilla s, corno consecuencia de lo dicho, p ro piedad privado; es decir: t odo Conchi ll as resulta privado. De e s to se deduce que , en algunos aspectos no hay posibilidad de escape de la voluntad pr o pietario. Lo s m ismos ser vicios públicos son, en cier t o m odo, inquilin os de la empresa y algunos, como !o iglesia y lo escuela - un id as y protestantes - están sosten id os por el la.
N o existe compe t encia. M e n os que en e l Ar ca, aquí hay, solo, un ejemplar de codo es peci e: una farmacia, un a zapatería, una fondo, un h o tel , una carnicería, una lechería, un almacén ; éste y s u s depó s ito s , con f o rma -no podía ser menos- el edifici o funda me nt al del pueblo, como edificio y como repre sen tac ió n , y es e xpl otado direc tamente por la empresa Al lí h oy de t odo: a limen t os, bebidos, telas , juguetes, orado s, golosinas, lápice s, etc., y los jueves, además, bi zc ochos.
¿C uál es el result ado de este e xtraño f enómeno que plan team os en su aspecto exter io r ? Es tá unido a su punto d e partida y es , ca si, un simple desar ro ll o de él: la relació n palpitante c on un destino y una volun ta d qu e , o ve, ces, se aunan.
Un preñado de asombr os, nos pr e paro para entenderlo; e l molino de piedra es t á inactivo; la gran estació n del ferrocarril y sus talleres, empobrecidos, descuidados, apa recen con una intención desmesurado en relación con s u reducido labor actual; e l puerto mue s tro un pasado espl é ndido y vigoroso, con una arrogancia poc o consonante con la menguado cantidad de barcaza s que llegan hasta él, y lo presencia de un cónsul argentino n o dejo de causar cierta extrañeza
Luego , otros detalles más inmediat os y pequeños, confirman esto regresión de su anunciad o de s t ino : el servicio de nuestro alojam iento -po rcelana y plata con el monogramo "Conchillos Hotel ", los ser v i lleta s y manteles bordados, están descabalados y roto s, "" lo s estufas d e ols habitaciones, forrados de cerámica ing le s a, con su instru-
ARQUITECTURA
mental de h ierro f o rjad o, las grandes. a lfombras orientales, gastadas , deslucidas; se respiro en conjunto y en minucia, uno tr is te falta de aliño y preocupación.
A s í se expreso un sino que no está unido o uno volición Conchill o s fué fundado hoce ciento cincuen t a años, tal como es h oy; ( un núcleo sa télite --:- el pueblo nuevoo rgani za do luego o poco distancio y otros poblados de lo cos ta no han contado en su vida y por eso no coeron d entro de la órbi ta de nuest ro estudio). Conc h ill os yo se c re ó aquietado, circunsc ripto Hoy 123 domic il ios los 500 habitantes y tonto monto que es t os hayan s1do menos o que puedan se r más. Ni se h acen cosas ni hoy propósito de hacerlo s. En esto formo n o só lo no h ay renovación por llegado al pueb lo de eleme ntos ext raños, sino que se estorba, incluso, lo formulación de nuevos fami l ias Los gentes no se casan en Conchi ll as porque no tendrían cosa poro e l nuevo hogar, debiendo esperarse lo emigración - roro - o la disolución de familias , ( y consto que és to s son ba s tante nutridos )
A esto se unen , poro ogrcvarlo, otros circunstancia s: lo ju ventu d tiene, to n so lo, cominos prefijados: los muchoches el se rv icio del hotel o el almacén; los hombres, el 1 • almacé n o lo explo tac ión de la contera en sus d1ver sos as pect os; no hoy posibi lidod de oficios, o de comercio o d e labo r es. La inicia tivo privada es t á detenido; y no pod10 se r men os, u o tra coso; es lógico, coherente, y desde un pun t o de vi s ta es tri c t o, está bien. Los campos sustentan algunos animales o don, naturalmente, el árbol, lo flor y el fruto nativo s; lo maleza - - paja brava, flechi ll a, cardo; la mayor porte de la floro tiene espinas, y alguna islita de pasto blandamente verde cubre la tierra que atravieso d adivosamente un arroyo maravilloso y alguno cañada; no h ay cultivo, ni industrio, ni cuajo lo intención de que lo s hoya. Y también esto e s inobjetab le Los dive r siones se l im itan o lo s po s.eos breves - a los piqueniques dominicales en el magnífico bosquecillo natural que bordea e l arroyo - especialmente debajo del puente o en el claro donde t iene lugar la fiesta anual -, o en el paraje denomi nad o " Lo s tr es clavitos", en la laguna azul, o lo piedra cha ta y, en carnaval, lo s bailes que se hocen en algún de pósito de ce reale s de lo empresa, en el que se uneh rítmico y alegremen te e l olo r cálida: del maíz acopiado y el oc r e de la tran s piración de los ba i larines.
Pero no podía se r o tro cosa; si Conchillos - es un pueblo, con espíritu de t a l, allá él y con su po n se lo como; nadie quiso que lo fu era. Se creó en función de lo compañía propiet aria y poro s u se rvi cio. Si quiere derivarse y tener vida pr op ia, es actitud que no merece ser contemplada por quién la quiso por t e de un instrumento i6dustrial.
Ah o ra bien, en es t o dependenc ia , ( que es, casi, un drama pirandealiano ) , está también su circunstancia más feliz : la ausencia d e maleantes o de malos vecinos; s i algu ien se destoco por mola s costumbres o viniere prec ed id o de fama n o recome ndable , o se le desaloja y echo, en e l primer coso o no ·se admite en el segundo, soneáhdose siem pr e e l vecindario.
A s í, uno ca ro de lo medalla nos muestra: gente de trabajo y de cos tumbre s sa n os, poco labor policial, tranquilidad, paz , con fianza; su controesceno es una dep e ndenci a de s ueld o y alojamiento que crea un subproducto mental de ap t it ud poro el chisme servil, desar rollado en 21 con t inu o collar o aca llar de los dolores, de las angu stias d e lo animosidad incon creto. Hoy , un susurrar de 1 d e sco ntent o que , si se d e sc ubr iera , Conchillas lo negara, medrosa m en te
El Hotel
En un establecimiento cercano se fundó. hace poco, otro núcleo poblado: Pueblo Gil. Se subdividió la t ie rra , que se vendió; se ha construído, está en desarrollo. Es un pueblo feo, en el que el mal gusto de la iniciativa privada y la lamentable intención estética de algún cucharín metido a constructor, crea -con contadas. excepciones - una sucesión de casas desiguales, ramplonas y un conjunto desgraciado plásticamente.
Pera hay aquí otro impulso y otra posibilidad que, además, por supuesto, sirve para la especulación de la tierra. Pueblo Gil, defectuoso, torpe, sin nada característico, tan anodino como cualquier otro poblado pequeño de nuestra campaña, está en crecimiento y vive ardorosamente. Amplía y absorbe, poco a peco, el aliento de Conchillas. Pronto será suficientemente importa nte como poro dar asiento a las oficinas públicas que deberán emigrar de Conchillas, donde están transitoria e inquilinamente, (si se me permite el adverbio ) Entonces, Conchillas habrá muerto.
Y esto es lo que me decía el pueblo desde el primer día que lo recorrí; esto lo que jadeaba debajo de su
mansedumbre y tranquílidad aparentes; su agonía: v1v1r superando a esa muerte de in::nició :-1 no · lo grita, atacada de mansedumbre corderil , pero no lo pasa por alto
Aparte de lo determinado lógicamente, está la realidad
Y la realidad está por encima de toda demostración_ Una cgrupación humana puede crecer, agrandarse, enriquecerse, emprobecerse, dis.minuír, siguiendo los altibajos de su des tino que eso es vivir, - y lejos de mí sentar con esto una teoría pasotista sobre similitud de los núc leos poblado s con los organismos vivos-, pero aquí - invertidos los térm inos- Conchillas resulta vecina de la cantera; además, lo rige una ley no escrita de estancamiento.
Y lo notable de Conchillas es que, a pesar de lo expuesto, no existe una explotación comercial de la vivienda; ni siquiera, en resumidas cuentas, una explotación que agote económicamente al obrero. A s imple vista, esto parece una de esas org_onizaciones en los que todo se cuece e11 la mismo salsa, sacando el amo por un lado lo que da por otro. Y no es así exactamente, en Conchillas La simple exposición de la escala de alquileres, q u e extraigo del estudio del doctor Muchada lo denuncia; cuda habitación se estima en $ 1.50 mensuales; una casa c'-'mún, de tres piezas, retrete y cocina, cuesta $ 4.50 por mP.s, cuando es habitada por obreros de la empresa. Si el inquilino es ageno a ese personal, el alquiler se eleva a $ 2.50, por ambiente.
Más aún: hablé de una voluntad directora como ng1endo el destino que guía o Conchillas y ya estoy arrepentido de haber usado esa expresión, que no puede tomarse en su sentido lato. No hay exactamente un sentido de hacer , positivo; hay un sentido de no hacer y ahí no puedo calificar la intención.
Entonces resulta una situación de falta de hechos y de intenciones, de coacción en sentido negativo El problema de Conchillas no es un problema monetario, económico; es un problema más agudo, de orden sentimental.
En efecto: Conchillas no conoce la miseria; tampoco hay en el núcleo de su población, diferencias sociales marcados; ni ricos , ni pobles, ni clase medio. Pero su problema no está so lu cionado.
Esto parece ton claro, salta a la vista tan intempestivamente, que uno siente premiosos deseos de rev isor toda eso literatura posit -ivista, "fin de s iEkle", que ha hincha d o la importancia de lo económico hasta hacerlo más que fundamental: único. En Conchillcs este problema no se ha planteado. Y no obvia el planteamiento de su dolida interrogante.
Esta interrogante trae lo primera lección de Conchillo s.
La s egundc1 surge de su emplazam iento y de su plóstic e: ; lo veremos en un próximo artícu lo.
Proy e( tista D irector: JI A RIO JI F f'C T:Y E
l ngelli<'ro Caleulista y D ire c tor Ü< ' Obra "i df' Cenwuto Armad o: Jfi GUEL .T. f' l
r'b icoción: eompre ucli (ht r nt 1·e las cal! fs Ge n eral Paraguay, G e n e ra] Luna y Jn j 11 y.
Sup erfici e erlif ú·ada : m 2 8360
La A dministración Gen eral d e las Usinu::; El éc tr ica s y l os 'l 'e léf onos d.el Estado, 1ie n e lógicament e que mant ener un apr eáa bl e s to c k el e material es dado la cantidad y co 111ple ji dad d e los seTt•icios a s u cargo. "
Actualm en t e , enorme cantidad el e ma te rial muy valioso ::; e encuentra almac enado eu lo cales inap1·opiados , que pe1·ten ec ie1'0n a la s antigua s ca ball eri zas d e lo s F et· rocarril es !J Tran vías <t el E ::;tado Como es de su pon e r, en rondi ci on e:s tan prec a.rias son sen sib les las pérdidas pm· ave das, con el agregado d e que la insuficiente capaci da d obliga a almacenar en malas· condi cion es , y muchos nwt e rial es y eqnipos d e ben permanecer al ai r e liln ·e en las playas de d epósito, y en peaueñ·os locale s d'i:s enz,inados en la ci1tdad..
F 1·ente a ta l estado d e cos as, y teni endo 1Jrcse nte el nu evo con ce pto el e centrali z ación d e los ser·vic1:os gen f rrtles qne am·ma al actual Directorio d e fa I nstitución, se ordenó la formnlaci ón d el proy ecto 1Jara un edifi cio p am ''Alma ce n es ", que r eunú·á, las sig'ui ent es característ?'r as :
PLANTA B A J A: Entmcla principal sobre Gen e ral Agu ilar a la calle d e circulación interna pura maniobra, carga y des carga, qu e atraviesa por el centro el ecl.1:[icio con altura total y sa l e po1· la call e opu esta. Sobre es tct call e se siUwn los and enes d e ca1·ga, los contro les , balancero s , las 1·a m1Ja s para las p equ eñas cargas que se tra en desd e los talleres veános d e la misrna Administmóón y la s espinas diagonal es pm"a, Pl atraque d e vehículos.
Esta call e t endrá, nn ancho de 18 ·metros e ntr e par ed es d e d. epósit os, y en Stt parte alta a :24 metros d el púw c·on·erá una grúa p ór ti co apta para 20 ton eladas, qu e efec tua1·á f l tran s port e d e cargas entr e la call e y lo s 1' u en t es d e d esc arga qu e la atra v iesan en las tabecera.s, y en la parte media.
S e instalarán ad e más para el se rvicio (l e caTga s entr e la calle y los balc on es long1:tndinal es, dos polip astos para 1tna tonelada y m ed1·a.
El t ·ran spo rf e t'e rf ic al es tm·á tambi én z;o r dos montacargas a m1Jlios con capacidad de 2000 kgs. ca da lln:a y dos amplias es cal eras centntl? z adas.
P ara la circula ción ttel ·tical d el 1J f' 1' S01W l, se utiliza rán es ta s tnis nw s es cal e1 ·as, y el J efe dú;pondrá el e ltn asr ensor p r rsonal qu e r ecorr e todas las plantas, pasando 1JOr el ent?·epis o d e of'icinas.
Este ascensor será tantbién 'lttil' por el público ele p1·ov ee dores entt·e planta baja y entrepiso de of'icinas, q·ue disponrt.U · ia culernás de una escale1·a independiente a las o{iánas con acc eso dü·ecto desde la vía blica, sin pasar por los luryares d e trabajo. S e instalarán también dos elevador hidráulicos para elevm· cargas muy pesad<t s d el nivel de ralle, o de las .zorra.s al nivel l andén de planta baja , que está situado a 1 m.OO de altw·a pronMd'io sobr e la calle. La pla 11 fa bada está cUvicloida en · sectores por mamparas y puer·tas contra fuego. lo mismo que las demás pla ntas sucesivas.
En planta baja y a nivel de calle dra y arena, así como también a la Sobre el andén de la calle interior ga.so il y aguw.,-ás.
sector está destinad·o al d e pósito de cal 1Jieción de mortet·os. instalarán los swrtidores de nafta, quetosMlt.
Se hallan instalctdas también en ta baja la entrada y salida d e personal, con los relojes que se firman 'ltna vez que el nlu"'P.rO entr·a o sale de la planta d e trabajo, indt1Jendie ntemente del tiempo que se ntiliza, rante la perntanenc1'n en t•esfuari·os, baños y • • servwws.
A la salida del pm·sonnl se i1z,s,,,L.., nna, ofióna de contralor, donde en forma irregular y sorpresiva deter·1ninada por , n aparato m.dornático, se hará pasar al personal a una sa.Za de espera y lu.ego n la r· · ·ón. I n:mediato a la, entrada . se ene uentran 1 t!eshta:rios y bmios geneiales ade.rnás en 1Jiso habrá dos grupos d.e servicios · higiénicos.
La planta ba.ja tiene nna altura e entre nivel de a ndén y cielo raso de 6m-.:30, pues en. ella. las estibas serán de gran al en t·azón de la carga ilinútadn.
PISOS 1. 0 , 2. 0 y 3. 0 : La distt·ibu · es similar a la 1Jlnnfrt baja, y se·rán respectivament e pwra, sobrecargas de 3000 kgs., 10 00 kgs. y JJJOO kgs. por m 2 • Cada entrepiso ti en e 4m.!50 de altura, libre.
AZ01'EA: Apta para sob reca-rgas fic io con 1m piso completo en el fntu1'o.
de :jOO kys., está r>re ·vista para ampliar el cd i-
Se dis1Jondrán en ella coberti.zos .,, , bidones vacíos, plataformas para la quema de material de desca rte, y de los cables qne se desnudan para utilizar el metal.
Tnmbién están situados en la azot la sala de jilt1·a.ie de aire y los 1Jent iladm·es de circulación f01 :z ada ,así como los tan d e agtw contra incendio y lo s de ]J1'esión para el se1· v
ENTREPISO OPICIN AS: Sobre fachada p1·incipal y a 6m.OO sobre el -nivel de la. calle, se instalará el ent repiso para ina.s, que contiene: despacho de Jefe, 2." Jefe y Secretario, con visibilidad sobr·e toda , zona de t1·nbajo por nn 1Juente de comando. de spac ho pct.ra público, oficinas pant a ··u·· res, dibujantes, centralita tel efónica, deS1JOcho útiles de escritorio, y entrega !1 pru.e tt de uniformes.
GENERALIDADES: En el 1Jrime piso y en forma centralizada , se ha, dis1Juesto la. capntacía de cont1·nlor, embalaje y · ·ción.
La fachada, s erá de doble muro trado con trabas metal izada s y el lad rillo de dimensiones especwles se de}nrá a,pa rente. • La, alttwa general del edifici'O sm·á ,:le 2:j metros y la calle central tendrá una a-ltura Ubre de 32 metros.
En gene ral, todo el movi rniento de cargas se desarrollará en la, calle centt·a l y en las calles perpendiculares a ella qu.e entre las estibas ele los El área total útil del ed ificio se1·á de m 2 27000.
ESTRUCTURA: Pilar es cada 6m. y 6m.23 con sección a1J1·oximada de 0.80 .r O. 80 en planta ba ja, clonde las cargas del orden de 400 toneladas.
Los pilares se {nndar·án gobre )u tnes "Franki" de un t1:po que se usará 1JOr 1Jrimera vez - el país.
Las ·vigas de los entrepisos corrP. t'li''"· en un solo sentido perpendiculares a las ven, tanas pm·a facilitar la, iluminación. Los episos, q1te set·á.n aptos para las extraordinarias cargas ya mencionadas, serán hechas moldes knecos de y es o; la losa, 1t uecll d el 1n·imer piso tendrá 'ltn es 1Jesor de 52 crns. y demfts de 32 c ms.
La calle central será cubierta c·on zt n pórtico de hormigón armado d e tr es arriculacione s
VENT 1LACION: En razón d.e la "'"t' e niencia de protege r c1ntra polvo y hollín algunos materiales delicados, corno ser: t0¡_ dores eléctricos, -u ott·os snsce1Jtibles de reseca miento, las ventanas serán fijas y sólo veerán il·uminación; la ventilación será fol'zadct de aire filttado, con nn cambio d e una vez el ,,,olnmen ele a ire por hor.a. Esta circulación set·á co,ntrolada del tablero tral y poclt·á suspe1zderse en caso de incend io.
El aire llegará a los dit·e?·sos sect es 1JOr el lado · 'Opuesto a los 1JOl'tones contra fu eg o q1tc dan a la calle interior, sal: por éstos el ambiente externo luego de 1·ecorTe1· lo s scc tm rc .;: de almcu:enam1:ento. S co ni rolado por celosías móvil es
INS1' :1LACION ELECTRICA: H teguy, d e la Sección Instnlaciones Int ·
sido calculado por el Ingeniero .Jacobo Mendi•
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Pró x ima a la ent 1·ada se insta.lai'<Í na s ub- es ta ción d e tl'ansformación e intaruptor es automúticos El r ec orrido ve rti cal e las lín eas se har á en dueto s inszJeccionabl Ps .1J habrá labl (') ·os d e comando y fusibl es .l'Ínws a los portones d e cn d a ser for.
PRECAUCIONES CONTRA I NC N DIO: Ad en!(í s d e los secto res y pu ertas co ntra fu ego , s e han disp 'uesto dos es cal e · la/. el'((l es cuya s puertas t e ndrán llcn·c sellad c{. 1JlU'a SI/ utÜizaciÓn por la c nadr1'lla in fe d e l'Ígila ncia d e fuego !J 1W1' el r 1/ erpo rl e Bo rnberos de la Capital.
S e co locarún a ro largo d e la call e ri ncipul y e n todos los pi sos y sec toN s, hierrant es qnc se alim en tanbt d irectarn ent e de l ínea d e bomb eo d e l a ComzJañí a d e Aguas Corl' ientes, y en caso d e falta el e pr es ió n , d e dos tanqu es alúnenladores d e 20 000 li t ro s cada uno, ubicados en la az ot ea provistos e válv ulas de r et enc ión.
I NSTALAC IO N SAN ITARIA: C nw la zmw ci t· c undan t c es inllndable, s e han t omado precauciones especiales para e1-'itar de s bord es e-n la s cám ara.c; y c1wndo el d es agiú fn era imposible, la 1'nnnd ación no alcanza a lo s n i ve les d e est iba. En est a insta la ción hn colaborado el técnico, s eñ or B a·ra · a
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